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Modulo 1

Este documento describe la naturaleza y clasificación de la tecnología. Define la tecnología como un conjunto de conocimientos para lograr una aplicación concreta que resuelva un problema real. Clasifica las tecnologías en duras, blandas e intermedias dependiendo de si provienen de ciencias exactas o más humanas. También explica las revoluciones industriales, en particular la primera que ocurrió a finales del siglo 18 impulsada por máquinas como la de vapor que transformaron la economía y marcaron el inicio de la era industrial.

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Temas abordados

  • desarrollo tecnológico,
  • digitalización,
  • máquina de vapor,
  • tecnologías emergentes,
  • biología sintética,
  • historia de la tecnología,
  • salud y bienestar,
  • TIC,
  • cultura tecnológica,
  • tecnologías duras
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Modulo 1

Este documento describe la naturaleza y clasificación de la tecnología. Define la tecnología como un conjunto de conocimientos para lograr una aplicación concreta que resuelva un problema real. Clasifica las tecnologías en duras, blandas e intermedias dependiendo de si provienen de ciencias exactas o más humanas. También explica las revoluciones industriales, en particular la primera que ocurrió a finales del siglo 18 impulsada por máquinas como la de vapor que transformaron la economía y marcaron el inicio de la era industrial.

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Temas abordados

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  • salud y bienestar,
  • TIC,
  • cultura tecnológica,
  • tecnologías duras

Modulo 1

Naturaleza, alcance y caracterización de la tecnología

Naturaleza

Tecnología: conjunto de conocimiento condensado para lograr una aplicación concreta para
resolver una problemática real. El termino proviene del griego tekne (técnica u oficio) y logos
(ciencia, conocimiento).

Hay tecnología siempre que se ha logrado producir y organizar un espacio de conocimiento


para el diseño y construcción de instrumentos, herramientas o modelos que permiten algún
tipo de acción o movimiento para resolver problemas humanos.

Siguiendo a Walter Ong podemos identificar cuatro grandes fases en el recorrido por satisfacer
esas necesidades:

- Oralidad
- Escritura
- Imprenta
- TIC: diverso conjunto de dispositivos que hace muchas décadas forma parte de esta
nueva fase de tecnologías disponibles para producir y circular conocimientos.

Como dato final para ilustrar esta reflexión, podemos mencionar que los países con mayores
índices de penetración de Internet en la sociedad son también los países que mayores índices
de alfabetización tienen, como Noruega, Dinamarca, etc. Las tecnologías de la información y el
progreso humano siempre van de la mano en el curso de la historia.

Técnicas, ciencias y sociedad del conocimiento

Clasificación de la tecnología:

- Tecnologías duras: provienen de las ciencias exactas. Se plasman en aplicaciones y


productos tangibles.
- Tecnologías blandas: se vinculan a las ciencias más humanas. Suelen focalizarse en el
desarrollo de mejores prácticas y modelos que permiten resolver problemas y mejorar
el funcionamiento de organizaciones, empresas o la sociedad en su conjunto.
- Tecnologías intermedias: se manifiestan en el enorme campo del medio, en el que
habitan temáticas y disciplinas con componentes de rigurosidad, aunque sin la
exactitud de las ciencias duras. Construcción, industria, herramientas y muchos otros
campos específicos integran este espacio de tecnologías intermedias, cuyos productos
pueden ser tanto tangibles como intangibles.

No todo esfuerzo de creación técnica ha tenido el desenlace de llegar a ser una nueva
tecnología, pero en general ha sido esa vocación por sofisticar el accionar humano a través de
técnicas específicas lo que, en etapas tempranas, generó que nos apropiemos de distintas
tecnologías como especie humana.

Progresivamente, el espacio de la técnica como origen de las nuevas tecnologías fue


reemplazado por la ciencia y la creciente relevancia del método científico, basado en la
comprobación empírica de hipótesis de conocimiento y, consecuentemente, en una vinculación
estrecha entre los objetos de estudio de la ciencia y la creación de tecnologías. La técnica cedió
ante el rigor conceptual y metodológico de la ciencia, que trasciende su estado más puro
(ciencia básica) para abordar con fuerte ambición la misión de proveer soluciones tecnológicas
concretas a las problemáticas de la humanidad.

A partir de lo que plantean Richard Susskind y Daniel Susskind en su libro El Futuro de las
Profesiones (2016) podemos identificar cuatro aspectos en los que está basada la expansión y
desarrollo de las TIC:

- Crecimiento exponencial en tecnología de la información.


- Máquinas cada vez más capaces (inteligencia artificial)
- Dispositivos cada vez más generalizados: creciente portabilidad y accesibilidad de
dispositivos que nos permiten procesar, consumir y cocrear conocimientos.
- Seres humanos cada vez más conectados.

Tension permanente entre tecnología y sociedad

Si bien este proceso de desarrollo tecnológico constante de la humanidad tiene un sentido


positivo, portador de soluciones y progreso, al amplificar la mirada podremos identificar que
no se trata de algo lineal ni exento de dificultades y contratiempos. El proceso de construcción
tecnológica siempre conlleva tensiones entre los actores, los valores y las posibilidades
concretas de las sociedades en cada momento histórico.

La tecnología es una practica social que, según Pacey (1990), tiene tres dimensiones:

- La dimensión técnica: conocimientos, capacidades, técnicas, instrumentos,


herramientas, materias primas, etc.
- La dimensión organizativa: política administrativa y gestión, aspectos de mercado,
economía e industria, agentes sociales, etc.
- La dimensión ideológica- cultural: finalidades y objetivos, sistemas de valores y códigos
éticos, creencia en el proceso, etc.

Solo abordando de forma amplia e inteligente las tres dimensiones en un espacio y tiempo
determinado, los procesos de creación y adopción tecnológica suelen ofrecer resultados
más homogéneos y sostenibles. Es decir, al concebir la dimensión técnica como una
plataforma innovadora a partir de la cual puede servirse a la sociedad, es factible y
deseable que los aspectos organizativos puedan abordarse y facilitarse en el marco de un
sistema de ideas y valores mayoritariamente aceptados en una comunidad.

En definitiva, siempre lo que hagamos con las tecnologías que inventamos será
responsabilidad de personas y sociedades, en el marco de las regulaciones y marcos
institucionales que tienen lugar en el sistema sociotécnico en el que se desarrollan, en
permanente interacción con las prácticas y valoraciones culturales de cada momento
histórico.
Paradigmas, evolución tecnológica y revoluciones industriales

1. Estructura de las revoluciones científicas

Kuhn consideró que era de vital importancia dedicar tiempo al estudio histórico para entender
la dinámica de esos periodos en los que la producción científica genera grandes cambios en la
organización social y económica.

En 1962, publicó un libro de enorme trascendencia: La estructura de las revoluciones


científicas. Allí, expone que la evolución de la ciencia no es el resultado de un recorrido
uniforme y lineal basado en la pureza del método científico, sino que se explica por saltos
paradigmáticos; es decir, por cambios en la maneja de pensar que se consolidan en la
comunidad científica y tecnológica de una sociedad.

Cuando esos cambios en el sistema de ideas y pensamiento de una sociedad se consolidan y


adquieren plena vigencia, nuevas teorías se construyen y se moviliza la producción científica
que permite una sucesión de hallazgos y validaciones. Esto, a su vez, es lo que configura una
revolución científico-tecnológica. En definitiva, es el mecanismo de aceptación y validación
social de un paquete de conocimiento nuevo lo que origina el vendaval de revolución científica
que cambia el curso de la historia.

Específicamente, esos sistemas de ideas y pensamiento que llamamos paradigmas, no se


renuevan por imperio de la decisión de alguna autoridad o fenómeno directo, sino que lo
hacen a raíz de la existencia de anomalías que no pueden resolverse satisfactoriamente con las
teorías vigentes en un momento de la historia, lo cual desata procesos de crisis que son la
antesala a la creación de nuevas teorías. En este marco, la transición entre viejas y nuevas
teorías es el proceso en el cual se incuban y producen las revoluciones científicas. De forma
subyacente, lo que Kuhn (1971) nos deja como legado es que la ciencia y el conocimiento
constituyen una sinfonía nunca terminada, sino en constante evolución y transformación.

Primera revolución Industrial

Últimas décadas del siglo 18, específicamente desde 1760, cuando comienzan a aparecer
nuevas tecnologías que se convertirán en el epicentro de esta primera Revolución Industrial de
la historia humana.

Esos nuevos artefactos se tratan de la máquina de hilar o el telar mecánico y la máquina de


vapor, fundamentalmente. Su aparición y validación rápidamente expandió la escala de las
actividades económicas, a punto tal que podemos afirmar que es con la irrupción de la
máquina de vapor que se pudo dar forma a la empresa industrial, verdadera novedad frente a
los procesos y establecimientos artesanales que caracterizaban la economía hasta entonces.

Este proceso, que más tarde fue denominado como Revolución Industrial (la primera, como
dijimos), tuvo su epicentro en Gran Bretaña. Se extendió, por lo menos, hasta la década de
1830 y fue protagonizada por una multiplicidad de actores abocados con entusiasmo e
imaginación a diversas actividades económicas, basados en el poder de las técnicas más que
del conocimiento científico.

Fue tanto el impacto de la introducción de la máquina de vapor en los procesos productivos,


que rápidamente se fue configurando una sociedad con fuertes cambios en el marco de la
transformación más profunda desde el descubrimiento de la agricultura. De una sociedad
eminentemente agraria, pasamos a una industrial, organizada en torno a los grandes
establecimientos que comenzaban a producir bienes y servicios de forma mecanizada. Ello
generaba, cada vez más, cuotas crecientes de empleo. Técnicamente, entonces, podemos
situar en este proceso histórico al nacimiento de la fábrica moderna, a partir de la organización
del proceso productivo que la energía hidráulica y sus artefactos asociados habilitaban.

En esta etapa comienza una nueva era en la relación histórica entre hombre y tecnologías. Por
primera vez, el hombre dispone de artefactos y dispositivos que son mucho más que la
extensión herramental de las capacidades musculares humanas.

Siemens: compañía tecnológica creada en el año 1847 en Alemania. Una de las primeras
grandes compañías industriales, en este caso, especializada en productos y soluciones de
ingeniería eléctrica. El telégrafo permite a Siemens arrancar su proeza empresaria. Lograron
mejorar el diseño de las primeras versiones de telégrafos y construir el primero basado en
agujas, superando los modelos anteriores. Su éxito en la comercialización de la telegrafía
eléctrica, sentó las bases de una nueva era en materia de comunicaciones. El cambio de
paradigma de varias décadas se fue consolidando en el marco de esta primera Revolución
Industrial tuvo múltiples manifestaciones y la primera tecnología de telegráfica eléctrica, fue
una de ellas. El rol de Siemens cobra valor histórico ya que siempre las nuevas tecnologías
requieren del coraje y habilidad empresarial para llevarlas a instancias masivas y modelos
comercializables en distintas partes del mundo.

Segunda Revolución Industrial

Los enormes avances para generar energía y comunicaciones logrados en esa primera
Revolución Industrial debían necesariamente desencadenar una nueva oleada de
conocimientos científicos y tecnológicos necesarios para soportar el crecimiento de ciudades,
actividades y expectativas de personas y organizaciones.

Esa nueva oleada es lo que se conoce como Segunda Revolución Industrial, que puede leerse
como el gran triunfo de la energía eléctrica masiva para las actividades humanas, a través de
los avances en materia de electricidad y petróleo. Se trata de un periodo que va
aproximadamente desde el año 1870 al 1914. Tiene elementos de clara evolución y
continuidad respecto de la primera revolución que hemos expuesto y otros aspectos de
carácter más disruptivo y transformador, propios del concepto de revolución.

Aquí comienza un proceso de crecimiento sostenido de la economía y de nuevas


configuraciones de organización social y pautas culturales, en el marco de esa vinculación
siempre dialéctica que desarrollamos en la lectura anterior. Máquinas de coser, máquinas de
escribir, bicicletas, radios, automóviles y muchos otros artefactos comenzaron a formar parte
de la sociedad, aún con limitaciones para el acceso y uso por parte de las mayorías, por
supuesto.

Quizás lo más relevante para esta materia y la lectura de la historia que nos ha traído hasta
nuestro presente, tenga que ver con los efectos de las nuevas tecnologías en la organización de
la producción, la sociedad y el comercio internacional. Básicamente, la creciente disponibilidad
de energía eléctrica y sus artefactos asociados permitió la evolución del prototipo de fábrica
industrial del periodo anterior, llevándola a un modelo de absoluta mecanización y
organización del trabajo.
El ingeniero y economista norteamericano, Frederick Taylor, le puso marco a todo esto, a través
de su teoría científica del proceso de producción, con su estudio y diagramas de tiempos y
movimientos de las personas para la maximización de la eficiencia en proceso productivos. El
taylorismo sería por décadas el principio importante en el management industrial y general.
Luego se complementaría con los aportes de Henry Ford, y se daría forma concreta a la cadena
de producción en serie, responsable más tarde del crecimiento exponencial de productos de
toda índole.

En el seno de esta revolución nace lo que podemos considerar como globalización económica
propiamente dicha. Si bien siempre existió el comercio internacional, dentro de esta
Revolución adquiere la escala, magnitud y diversidad que permite considerarlo como uno de
los motores del vínculo y progreso de las sociedades, gracias a los nuevos y más accesibles
medios de transporte, producción y comunicación.

También, y quizás como la otra cara de la moneda, es en este momento histórico en el que la
clase obrera, conocida como proletariado, se conforma a partir de la disminución de
actividades agrarias o artesanales. La dinámica de esta revolución productiva llevó al exceso de
horas de trabajo bajo condiciones insalubres y la consecuente carrera por la dignificación de los
trabajadores, de la mano de la sindicalización y reglamentación de relaciones laborales. Hito de
esta secuencia es la famosa protesta de obreros en USA que desencadenó en el fenómeno de
los mártires de Chicago el 1 de mayo de 1886, origen del Día Mundial del Trabajador.

Tercera Revolución Industrial

Pero la historia humana se construye más de a saltos que bajo procesos lineales y previsibles.
De esta forma, llegaron la Primera Guerra Mundial, la crisis económica mundial del 1929
(crack financiero internacional) y, acto seguido, la terrible Segunda Guerra Mundial bajo la
emergencia del nazismo. Es a partir de los años 50, en pleno proceso de recuperación
posguerra, que comienza a organizarse la confluencia de avances científicos y tecnológicos que
darán origen a lo que se conoce como la Tercera Revolución Industrial.

es en esta revolución en la que dicha mutación puede percibirse con mayor claridad. Esta
Revolución Industrial de la segunda mitad del siglo 20 es la que puede considerarse como la
revolución científico-tecnológica propiamente dicha, dado que la fusión entre líneas y
exploraciones propias del campo de la ciencia y el diseño, y la creación de artefactos y sistemas
tecnológicos nunca había sido tan estrecha ni multifacética como en esta ocasión.

En este marco ocurre la renovada convergencia entre microelectrónica, informática y


telecomunicaciones que conforma el epicentro de esta nueva revolución. Se configura un
verdadero sistema teleinformática, basado en el avance de la ciencia aplicada. Pero también se
suman a este proceso nuevas aplicaciones de la biotecnología, la ciencia de materiales, las
energías alternativas o de fuente renovable, la industria espacial, la medicina y la robótica. En
todos estos campos se concretaron enormes avances de conocimiento y aplicación a productos
y procesos concretos para resolver problemas humanos (tecnologías).

Todo esto ocurrió en el marco de una conflagración mundial entre sistemas opuestos que
intentaban sacarse ventajas en materia de conocimientos y tecnologías aplicando principios y
metodologías opuestas (capitalismo versus comunismo).

Todo este despliegue de avances científicos y tecnológicos en múltiples dimensiones, pero


fundamentalmente orientados a la informática y las telecomunicaciones fue configurando una
arquitectura de organización y funcionamiento de la sociedad. Esta transformación fue
conocida bajo la denominación sociedad del conocimiento o sociedad de la información.

La aparición de Internet es el eslabón que consolidará este proceso y llevará a la sociedad del
conocimiento e información a su máxima expresión.

De esta manera, la tercera Revolución Industrial y tecnológica dejó un estándar muy alto de
nuevas tecnologías, la disrupción de Internet y un enorme potencial para ingresar de lleno y
muy pronto en la era de la digitalización.

Modulo 3

La génesis de la cuarta revolución industrial

La máquina de vapor, la energía eléctrica a gran escala y el ordenador en red (Internet) son los
grandes íconos de las revoluciones industriales y tecnológicas precedentes. El llamado mundo
de la digitalización ensanchó la instancia de lo posible y un nuevo paradigma de tecnologías
inteligentes fue cobrando forma a la luz de las nuevas necesidades de producir y vender en un
mundo de creciente velocidad y globalización.

La cuarta Revolución Industrial es hija de este proceso y es fruto del poder ilimitado de la
digitalización. Fue Klaus Shwab quien conceptualizó de manera explícita esta evolución
tecnológica, presentándola como cuarta Revolución Industrial. Siguiendo a Shwab, adquiere
una naturaleza distinta a las anteriores por lo siguiente:

- Velocidad
- Amplitud y profundidad
- Impacto en los sistemas

Impulsores y tecnologías de la cuarta Revolución

Siguiendo a Klaus Shwab, hay tres grandes grupos de impulsores del creciente conjunto de
tecnologías que se desarrollan, interrelacionan e integran en el marco de esta revolución
industrial:

- Físicos:
o Vehículos autónomos
o Fabricación 3D
o Robótica avanzada
o Nuevos materiales
- Digitales:
o Internet de las cosas (IoT)
o Blockchain: no es otra cosa que una base de datos distribuida entre diferentes
participantes, protegida criptográficamente y organizada en bloques de
transacciones, relacionadas entre sí matemáticamente.
o Plataformas de economía bajo demanda
- Biológicas:
o Genética
o Biología sintética
o Neurociencias
Otras tecnologías de alto impacto:

- Inteligencia artificial
- Realidad aumentada y virtual
- Nuevas energías
- Conectividad ubicua y tecnología 5G
- Tecnologías de movilidad

Un paseo por el metaverso

El metaverso es un concepto de un universo 3D persistente en línea que combina múltiples


espacios virtuales diferentes. Puede pensarse como una versión futura del Internet. El
metaverso permitirá a los usuarios trabajar, reunirse, jugar y socializar juntos en estos espacios
3D.

El concepto fue desarrollado en la novela de ciencia ficción Snow Crash de Neal Stephenson.
Sin embargo, si bien la idea de un metaverso alguna vez fue ficción, ahora parece que podría
ser en una realidad en el futuro.

Módulo 4

Naturaleza y aplicaciones de inteligencia artificial

Como camino constante del desarrollo tecnológico emerge el fenómeno de la


“desmaterialización” o conversión de “átomos a bits” en múltiples campos. Todas las
situaciones de naturaleza física generan datos que pueden comenzar a ser debidamente
identificados, sistematizados, almacenados y utilizados. La enorme producción de datos en
todo lo que hacemos comienza a convertirse en un capital. Es lo que conocemos como Big
Data.

Los datos son el insumo principal de la inteligencia artificial, mientras que esta es considerada
como la nueva electricidad de la humanidad en la Cuarta Revolución Industrial.

Según Andrew Moore la inteligencia artificial es la ciencia y la ingeniería para hacer que las
computadoras se comporten de una manera que, hasta hace poco, creíamos que era solo
posible por la inteligencia humana.

Quizás lo más disruptivo de esta tecnología es que no se trata solo de digitalizar los datos
existentes en una empresa u organización, sino de ampliar el espectro de generación de datos
a múltiples situaciones en las que hasta ahora se perdían y que pueden ayudar a entender y
predecir la realidad.

Con semejante impacto transversal en el mundo de las organizaciones y los negocios, los
expertos suelen considerar que, para una empresa de la Cuarta Revolución Industrial, no tener
una estrategia de implementación de IA en 2023 será como no tener una estrategia
de mobile (celulares) en año 2010 o de Internet en general en el año 2000.

Ejemplos de caso de éxito de la AI:


- Automóviles sin conductor
- Asistentes virtuales
- Traducción
- Reconocimiento facial
- Medicina

Profundizando la IA a través del Machine Learning

Se puede utilizar dispositivos de IA para:

- Sentir
- Comprender
- Actuar

Para desarrollar estas aptitudes de forma evolutiva, se requiere que la IA tenga capacidad de
aprender de su “propia” experiencia con el uso de los datos y de ir adaptando sus modelos y
algoritmos, sobre la base de las evidencias que se van logrando en la realidad. Es aquí donde
aparece un concepto que lleva LA IA a ese potencial superior: el aprendizaje automático o
machine learning. Se generan sucesivos aprendizajes que van afinando el algoritmo hasta
alcanzar una excelente capacidad de predicción.

En consecuencia, con machine learning, los modelos de IA se liberan de sus diseños originales
para adquirir nuevos formatos con el aprendizaje de la experiencia propia de ponerlos en
funcionamiento.

Las cinco V de la Big Data:

1- Volumen
2- Velocidad
3- Variedad
4- Valor
5- Veracidad

Los riesgos de la IA y el futuro de la tecnología

Maurice Conti, dice que nos dirigimos hacia un futuro en el que nuestras capacidades humanas
naturales se verán radicalmente aumentadas de tres maneras: los sistemas computacionales
nos ayudarán a pensar, los sistemas robóticos nos ayudarán a hacer y un sistema nervioso
digital nos conectará con el mundo mucho más allá de lo que nuestro sistema nervioso natural
puede ofrecer.

Surge la necesidad de pensar un marco ético global para este vertiginoso avance de la IA. En el
2021, la UNESCO elaboró un marco normativo para tecnologías controvertidas como el
reconocimiento facial o los sistemas de recomendación de las plataformas. Se trata de una guía
para afrontar de manera responsable los efectos conocidos y desconocidos de la inteligencia
artificial en los seres humanos, el medio ambiente, las sociedades y los ecosistemas.

¿Por qué es importante tener un instrumento de estas características? La Recomendación es


innovadora y valiosa porque tiene un alcance global y es un marco ético integral que aborda
temas fundamentales en el desarrollo de IA, como la inclusión, la equidad y la no
discriminación, en todas las etapas del ciclo del sistema de IA.

Pero, además, no pretende ser una mera declaración de principios y de valores universales
como la tolerancia, el respeto, la dignidad, sino que también favorece la transparencia, la
rendición de cuentas, la privacidad de la gobernanza de datos, con el objetivo de desarrollar
políticas más concretas. Es, sobre todo, un instrumento para implementar mejores políticas y
acciones, haciendo especial hincapié́ en la inclusión, la igualdad de género y la protección del
medio ambiente y los ecosistemas.

Incluye acciones políticas en 10 áreas específicas: Evaluación de impacto ético, Gobernanza y


rectoría éticas, Política de datos, Desarrollo y cooperación internacional, Medio ambiente y
ecosistemas, Género, Cultura, Educación e investigación, Economía y trabajo, y Salud y
bienestar social.

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