ÉTICA Y PROFESION DOCENTE: LA
DIGNIDAD HUMANA FRENTE A CONTEXTOS
GLOBALIZADOS
“Una mirada introspectiva en la educación de hoy”
INTRODUCCIÓN
El siguiente trabajo se enmarca en el contexto de la asignatura Filosofía de la
Educación correspondiente al cuarto año de la carrera de profesorado. La temática
elegida, por su parte, surge de la propuesta planteada por la profesora, en la cual
debíamos seleccionar uno de los cuatro ejes temáticos trabajados en la primera
parte del año y seguir desarrollando nuestras a ideas a partir del primer proyecto
entregado en el mes de mayo.
El tópico elegido es la ética docente en la sociedad de hoy, o sea en la cultura
del mundo globalizado, dentro del aspecto cultural me detendré en el rol que tiene la
educación y lo que ello conlleva a nuestra práctica educativa.
Primeramente, para darle sentido al trabajo, voy a detenerme brevemente
sobre el rol que juega hoy en día la globalización, para luego sí, poder continuar con
lo que en realidad me convoca, que es poder ver cuál es el verdadero rol de los
docentes en este mundo de hoy, y cómo nos logramos parar en el aula, sabiendo
que en nuestras manos esta la posibilidad de iniciar un cambio.
Segundo trataré de ver que entiendo por ética en el sentido de mi práctica
docente, incorporando algunos conceptos, tales como lo son la alteridad/
hospitalidad dentro del aula.
Continuaré luego exponiendo una experiencia que tuve cuando realicé mi última
práctica en el marco de didáctica III.
Finalmente explicare de forma breve porque elegí esa imagen para mi portada para
finalizar luego con una conclusión personal.
DESARROLLO
Tomando las palabras de Aldo Ferrer “la globalización constituye un sistema de
redes en las cuales se organizan el comercio, las inversiones de las corporaciones
transnacionales, las corrientes financieras, el movimiento de personas y la circulación de
información que vincula a las diversas civilizaciones” (2007).
Teniendo claro en que consiste la globalización, y teniendo presente a la
escuela hoy en día, la mayoría de los programas estatales, corresponden o están
sujetos a lo que se conoce como políticas educativas de los Estados neoliberales,
por ende, dichas políticas responden a los intereses de los grupos dominantes.
Haciendo que hoy día sea más fácil por el lugar que ocupan los medios de
comunicación a nivel global.
Rebellato menciona que estamos tan inmersos en una realidad que nos es
impuesta, que terminamos siendo sumisos, pero que incluso esa sumisión no es
percibida, sino que permanece en el inconsciente colectivo. Aquí me quiero detener
porque es esa sumisión lo que debemos tratar de cambiar desde nuestra praxis
educativa, tratando que sea una práctica emancipatoria. ¿cómo lo hago?
Debemos promover nuevos espacios que traten de buscar alternativas para poder
llegar así a espacios que sean liberadores. Acá es donde entra en juego el papel de
la ética docente.
Primero que nada, tengo que saber desde que lugar me voy a situar, que idea
tengo de lo que es la ética y como tengo que incorporarla a mi labor pedagógica. No
basta decir que un docente divulgue sus principios éticos, pues eso seria quedarme
solo con la punta del iceberg, todos sabemos que está dentro o fuera del marco de
la ley, no es por ahí que va mi trabajo, sino realmente en lo que hace a la ética
profesional.
Para ello voy a referir a la definición que en la antigua Grecia Aristóteles ya
se planteaba, ante esta misma interrogante de la ética pedagógica, así nos lo hace
saber Cullen en la siguiente cita: “reservaba el término de virtudes éticas a aquellos
hábitos o disposiciones de saber elegir el justo medio entre el exceso y el defecto, en
relación justamente a las pasiones”.
Siguiendo la línea de Cullen el problema de los docentes hoy estaría- según
entiendo- en ver cómo logramos operar las tensiones que surgen, entre las acciones
y la práctica pedagógica que realizamos en el aula. Dentro de las acciones, que
podemos tener, está tratar de convertir a ese sujeto (alumno)invisibilizado que
nombre más arriba y ayudarlo a que transforme su invisibilidad en un ser activo,
autónomo y con un criterio crítico, de sí mismo como del sistema en el que está
sumergido.
En otras palabras, potenciarlo a que pueda adquirir sus propias herramientas para
poder alcanzar los conocimientos necesarios, pues hoy día en lamentablemente
estamos viviendo en una época donde prima la meritocracia, entonces bajo esa
lupa, el tener saber es igual a tener poder, que no se malentienda. Si bien esto sería
un mayor acceso y oportunidades, considero que el saber, o cuanto más
conocimiento tenga una persona más libertad tendrá. Allí debe enfocarse nuestro
trabajo.
Ahora bien, acá surge uno de los tantos inconvenientes que tiene la educación
hoy día, dejando de lado el tema de los recursos materiales así también como el del
capital humano, uno de los problemas cotidianos es ¿qué sucede cuándo el alumno
se resiste a ser ayudado en su transformación hacía ese nuevo sujeto?, de qué se
vale el docente para ayudarlo y dejar que él se ayude.
Una manera positiva, pero no sencilla es apostar al dialogo, conversar con el
alumno “la conversación es la forma que asume el lenguaje, cuando el tiempo es entendido
como experiencia de detención, como lo contrario a la prisa” Skliar(2018). Está
conversación es el medio por el que se puede comenzar a hacer esa transformación,
se debe forjar desde el respeto y la tolerancia, logrando crear un vínculo para poder
generar ese cambio. Ser hospitalario con el otro, pararse desde un lugar del cariño,
amor para poder así lograr acercarnos a ellos.
Para poder generar esa cercanía, mi “yo docente” debe saber ponerse en el lugar
del otro, saber hacer uso de la alteridad, que tanta vez parece nombrada, pero que
no siempre se pone en práctica. Los motivos; varios: ya sea que el docente no le
interese hacerlo, porque no tiene la capacidad de hacerlo o porque quizás enfrente
no encuentre interesados.
Como ya mencioné no es una tarea nada nada sencilla, cuesta mucho
despojarse de lo que es uno y mirar con la lentilla del otro, debe uno despojarse de
su subjetividad para poder experimentar ser ese “otro”, pero está experiencia no
debe entenderse como un cambio, sino que es fundamental para poder comprender
la subjetividad de ese “otro” que quiero comprender. Ese otro que justamente es
eso, otro que no soy yo (debo dejar la mochila que traigo a cuestas para ponerme la
del otro), por lo tanto, está es una tarea que no muchos pueden realizar. Debe
existir cierta irrupción pedagógica, esto suele movilizar a la persona, Larrosa dice
que: hay que pensar la educación desde la experiencia y desde la alteridad, por eso
el docente debe pensarse en ella, y desde ella. Irrumpe desde el exterior de nuestra
esencia y nos moviliza
De allí de la importancia del dialogo entre las partes, debe existir ganas de pasar
por esa experiencia, la durante su proceso “publico” otros verán a ese “nuevo yo”.
Concluyendo:” nuestra relación con el Otro no se da de un modo abstracto, sino que nos
compromete existencialmente; nuestra mirada hacia el Otro exige estar en un plano
trascendente, donde la sensibilidad no sea la determinante, sino donde el Otro se muestre a
la mirada pero no se revele en ella” Lévinas
Ahora quiero detenerme en una experiencia personal, que me sucedió cuando realizaba
mi última práctica, con todo lo que eso conlleva. La realice en el liceo N° 49, de contexto.
Por lo que muchos de los chicos que concurrían vivían en situación de vulnerabilidad.
Incluso había un chico que con 14 años, apenas escribía su nombre(aparentemente no tenía
ninguna dificultad de aprendizaje) no había informes, también había otro que en los 5 meses
que concurrió al liceo, estuvo como en 4 casa hogares del Inau, entre otras cosas.
Lo cierto es que a mi profesor me exigía cosas en mis clases que eran imposible de
realizar. ¿cómo podía pretender que analizaran un texto de la política ateniense, si algunos
apenas sabían escribir, si pasaba los primeros minutos de clase tratando de explicarles
sobre el respeto y la convivencia. Obviamente muchas veces salí enojada con ellos (mi año
dependía de ellos y a ellos obvio que no les interesaba) si estaban allí porque no les
quedaba otra. Hasta que volvía la clase siguiente y ahí iba de nuevo, hasta que un día ante
una situación de una alumna, una de las pocas que al menos intentaba escucharme, me
contó una situación personal y ahí hice el clic, por primera vez en el año( ya era fines de
agosto) tome otra postura, mire la clase con “sus gafas” y ahí entendí que en ese grupo no
había lugar para la clase de historia antigua, se necesitaba clases, pero eran el tipo de
clases que tienen que ver con el cariño, el afecto, con enseñarles que eran personas con
derechos, y que dentro de ese contexto ellos podían asomar la cabeza y querer aspirar algo
más que ser cuestionadores de su realidad.
Lo cierto es que ese año, el chico del Inau terminó abandonando, Kevin terminó
escribiendo, muy poco, pero era mejor que nada. Y lo más importante yo Leticia, aprendí
que hay cosas más importantes en una clase que dar contenidos de Historia, y en didáctica
bueno el profe no muy convencido que era lo mejor, terminó aceptando
que esa era mi realidad ese año, y que si quería ir a ver clases
majestuosas (no debía ir a verme).
En parte este punto es un debe del trabajo el explicar sobre el criterio que elegí
al seleccionar la imagen de la portada.
En alguna oportunidad estudiando para epistemología a Khun, recuerdo que la
profesora nos citó una metáfora de los anteojos. Que, si bien no la recuerdo muy
bien, al leer los materiales, y ver lo que planteaba Lévinas, me vino a la cabeza.
Entonces me surgió la idea de que era algo así, como el ver el mundo desde la
mirada del otro, justamente algo que debemos hacer los docentes, si es que
queremos comprender a aquellos que tenemos en frente. Esa alteridad de la que
nos hace comprender que todos somos diferentes, y es esa diferencia, la que nos
hace únicos, pero también tener esa diferencia significa que somos iguales.
Con referencia al globo comencé mi trabajo diciendo que la educación que
tenemos hoy, no es más que una consecuencia de las políticas neoliberales que se
aplica en este nuevo mundo de la posmodernidad. El título no requiere mucho
análisis es tratar de reflexionar sobre la educación de hoy, pues nos tocó por
elección propia ser protagonistas, y actores en esto de transformar el mundo a
través de la educación.
CONCLUSIÓN
Para concluir mi trabajo viene la parte quizás más difícil para mí, ya que me cuesta un poco
realizar una reflexión basándome en lo que soy yo como docente.
La verdad que considero que la educación esta pasando por una crisis en la actualidad,
donde toda la sociedad en su conjunto es en parte responsable, atendiendo a la lógica de la
globalización y el mundo de la inmediatez, debemos reconocer que los adolescentes
adolecen más que en cualquier etapa histórica el rol que tienen como estudiantes. El mismo
mundo vertiginoso que esta buenismo para mucha cosas, en el campo educativo al menos
en nuestro país les juega en contra.
Los motivos varios, los programas, los formatos de estudios, los años, la inserción cada vez
desde más pequeños, hacen que lleguen al liceo asqueados. En mi propia casa tengo la
evidencia de eso, mi hija mayor esta en quinto de escuela, por motivos laborales, cuando
cumplió un año fue a maternal y allí ya inició su escolarización, con sus apenas 10 años que
tiene, ya pasó por 9 actos escolares, entregas de carpetas, boletines y un sinfín de
maestros. Entonces es en cierta manera entendible que lleguen al liceo sin ganas de nada,
a eso se le puede sumar el contexto del que provenga, todos sabemos que si es una familia
presente ese chico tendrá alguien que lo guie y sino, ya sabemos que será un número más
dentro de la deserción estudiantil.
Pero también está la culpa que tenemos los docentes, ya sea por el multi-empleo, por
temas personales o por no salir de la zona de confort, nos es más fácil y práctico seguir bajo
el régimen impuesto, ya que esto no nos merece más trabajo que el de planificar una clase y
llenar documentos, que interpelarnos a nosotros mismos. ¿qué sucede si encuentro algo
que no me gusta? Lo correcto seria propiciar el cambio. Creo que en alguna clase se
mencionó esto, acá esta la idea de que me devuelve el espejo cuando me miro, a veces uno
no quiere mirar porque sabe que imagen de va a devolver, entonces es mejor no mirar, sino
miro no hay reflejo.
En cuanto a mi experiencia personal creo que lo que mencione más arriba de la práctica,
al menos en ese momento me hizo abrir los ojos, tuve que decidir que tipo de docente
quería ser ese año, uno que fuera a dar la clase u alguien que fuera a aprender con la clase,
creo que al final mi decisión fue la acertada.
Para finalizar creo que como docente y haciendo uso de mi autonomía, debo obrar en
consecuencia, eligiendo tomar una postura ética basada en la tolerancia y el respeto hacia
los alumnos, siendo responsable de la toma de todas mis desiciones.
BIBLIOGRAFÍA:
- Carlos Cullen. Aumentar la potencia de actuar. Revista Fermentarlo.2007
- Nadia Heredía. Aportes de la Ética de la Liberación para una Filosofía de la
Educación Latinoamericana Heredia.2018
- Jorge Larrosa. “Experiencia y alteridad en educación”.(Comp. Skliar, C y
Larrosa, J) Cap 8. Ed Homosapiens, Argentina 2009
- Carlos Skliar- Jorge Larrosa. Colección Educación otros lenguajes. La
educación como conocimiento ético.2014
- Carlos Skliar. ¿Se puede enseñar a vivir? La educación como comunidad y
conversación.2018
- José Luis Rebellato. “Ética de la Liberación” ed. Nordan. 2000