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Características y Clasificación de Protozoos

1. Los protozoos son organismos microscópicos unicelulares que viven en ambientes acuáticos o húmedos y pueden reproducirse de forma asexual o sexual. 2. Se alimentan de diferentes formas como depredadores, herbívoros o detritívoros y desempeñan un papel importante en la cadena alimentaria y el control de poblaciones bacterianas. 3. Existen alrededor de 30,000 especies de protozoos que cumplen diversas funciones ecológicas y algunos son parásitos importantes de animal
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Características y Clasificación de Protozoos

1. Los protozoos son organismos microscópicos unicelulares que viven en ambientes acuáticos o húmedos y pueden reproducirse de forma asexual o sexual. 2. Se alimentan de diferentes formas como depredadores, herbívoros o detritívoros y desempeñan un papel importante en la cadena alimentaria y el control de poblaciones bacterianas. 3. Existen alrededor de 30,000 especies de protozoos que cumplen diversas funciones ecológicas y algunos son parásitos importantes de animal
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Los Protozoos

Los protozoos o protozoarios son organismos microscópicos, unicelulares protistas;


heterótrofos, fagótrofos, depredadores o detritívoros, a veces mixótrofos (parcialmente
autótrofos); que viven en ambientes húmedos o directamente en medios acuáticos, ya sean
aguas saladas o aguas dulces, y como parásitos de otros seres vivos.
La reproducción puede ser asexual por bipartición y también sexual por isogametos o por
conjugación intercambiando material genético. En este grupo encajan taxones muy diversos
con una relación de parentesco remota, que se encuadran en muchos filos distintos del reino
Protista, definiendo un grupo parafilético, sin valor en la clasificación de acuerdo con criterios
cladísticos.
El protozoólogo Thomas Cavalier-Smith ha recuperado la versión latina de este nombre para
denominar a un reino eucariota, el reino Protozoa, cuyos límites no coinciden con el concepto
tradicional.1

Características
Los protozoos suelen ser de 10-50 μm, pero pueden crecer hasta algunos milímetros, y pueden
fácilmente ser vistos a través de un microscopio. Se mueven con unas colas en forma de látigo
llamadas flagelos.
Se han encontrado cerca de 30 000 especies. Los protozoos existen en ambientes acuosos y en
el suelo, ocupando una gama de niveles tróficos.
Como depredadores, cazan algas, bacterias, y microhongos unicelulares o filamentosos. Los
protozoos desempeñan un papel como herbívoros y como consumidores en el acoplamiento del
proceso de descomposición de la cadena alimentaria. Los protozoos también desempeñan un
papel vital en el control de biomasa y población bacteriana.
Pueden absorber el alimento a través de sus membranas celulares. Todos los protozoos digieren
su alimento en compartimientos llamados vacuolas.
Como componentes de la micro-y del meiofauna, los protozoos son una fuente importante del
alimento para los microinvertebrados. Así, el papel ecológico de protozoos en la transferencia
de la producción bacteriana y algácea a los niveles tróficos sucesivos es importante.
Los protozoos tales como los parásitos de malaria (Plasmodium spp.), trypanosomas y
leishmania son también importantes como parásitos y simbiontes de animales multicelulares.
Algunos protozoos tienen etapas de la vida que alternan entre las etapas proliferativas (e.g.
trofozoítos) y los quistes inactivos. Como quistes, los protozoos pueden sobrevivir condiciones
difíciles, tales como exposición a las temperaturas extremas y a los productos químicos
dañinos, o largos periodos sin el acceso a los alimentos, al agua, o al oxígeno. El ser un quiste
permite a especie parásita sobrevivir fuera del anfitrión, y permite su transmisión a partir de un
anfitrión a otro.
Cuando los protozoos están bajo la forma de trofozoítos (el Griego, trophé = alimentar), se
alimentan y crecen activamente. El proceso por el cual los protozoos toman su forma del quiste
se llama enquistamiento, mientras que el proceso de la transformación nuevamente dentro del
trofozoíto se llama exquistamiento.

Los protozoos pueden reproducirse por la fisión binaria o la fisión múltiple. Algunos protozoos
se reproducen sexualmente, otros lo hacen asexualmente, mientras que un tercer grupo utiliza
una combinación de ambos procesos (eg. Coccidios). Un protozoo individual es hermafrodita.
Otro nombre para los protozoos es Acrita (R. Owen, 1861).

Historia
El primero en observar protozoos fue Leeuwenhoek, que en 1674 los descubrió al utilizar
microscopios de fabricación propia. Al mostrarlos ante la Royal Society se les denominó
animálculos. Este descubrimiento lo efectuó en un lago de su ciudad natal Delft, donde observó
especialmente ciliados como Vorticella y algas unicelulares como Euglena y Volvox.

Nombre
El nombre Protozoo (protozoos) fue acuñado por Georg Goldfuss en 1818 para agrupar a los
que consideraba animales primigenios. En 1820 propuso la clase Protozoa2 dentro del reino
Animal, en la cual englobaba a los infusorios (Ciliophora), a los Lithozoa corales, Phytozoa
(algas unicelulares pigmentadas y fotosintetizadoras) y Medusinae (medusas y otros
relacionados). Así pues, el concepto fue diferente del de Honigberg (1964), donde solo los
ciliados son comunes a ambas definiciones.
El nombre se compone de las raíces griegas πρώτο (proto), primero, y ζώο[ν] (zoo[n]), animal,
y revela que, en su origen, el concepto expresaba la tradición de clasificar toda forma de vida
en los reinos animal o vegetal. Así pues se llamaba protozoos a las formas muy sencillas que
se consideraba animales, lo mismo que protófitas a los microorganismos considerados
vegetales.

Unicelularidad
En 1845 Carl Theodor Ernst von Siebold utilizó el nombre para designar, a un filo de animales
dividido en dos clases, Infusoria, equivalentes al actual filo Ciliophora (Ciliados), y Rhizopoda,
más o menos equivalentes a los de Honigberg. Von Siebold los describió como «animales
unicelulares». Hay que tener en cuenta que en esos años estaba recibiendo su consagración la
teoría celular. No todos, en las décadas siguientes, estuvieron de acuerdo con la interpretación
de Von Siebold, viendo muchos a estos organismos como un caso de organización acelular.
Fue necesario el desarrollo de la microscopía electrónica, a mediados del siglo xx, para que se
viera confirmada de manera definitiva la homología entre el organismo protozoario entero y
cada una de las células en que se basa la organización microscópica de los organismos
complejos.3 Fue Dujardin quien primero, en esos años, reconoció el carácter unicelular del
protoplasma de los foraminíferos, encontrando Von Siebold así la autoridad para definir como
unicelulares a los miembros del filo.
En 1858, R. Owen eleva a Protozoa a la categoría de reino para separarlo de animales y
vegetales.4
Protoctistas y protistas
Durante el resto del siglo xix, la manera de abordar la diversidad de las formas sencillas siguió
basándose en el deseo de encontrar raíces para los dos reinos clásicos, animales y vegetales.3
La dificultad para lograrlo hizo que por primera vez Hogg, en 1860, propusiera un nuevo reino,
el Regnum Primigenum o Protoctista, para agrupar los primitivos seres intermedios a plantas
y animales; uno de sus ejemplos era la esponja verde dulceacuícola Spongilla, cuya fotosíntesis,
aunque real, es atribuible a algas verdes simbióticas. Poco después Haeckel propuso el reino
Protista, «los primordiales», para todas las formas unicelulares y sencillas, destacando su
carácter basal e indiferenciado, pero independiente en su evolución de plantas y animales. Los
Protozoa no existen en esta visión de la diversidad, pero en una revisión posterior Haeckel
recuperó los conceptos de protozoa (animal unicelular) y protophyta (planta unicelular), como
subreinos del reino Protista.
Así pues, Haeckel propuso el reino Protista el cual dividió en Protozoos, Protófitos y protistas
atípicos. Sin embargo muchos tratados posteriores a Haeckel han seguido clasificando los seres
vivos en animales y vegetales, de tal manera que Protozoa ha sido considerado un filo dentro
del reino animal constituido por organismos unicelulares.
Al cambio del siglo el concepto de Haeckel, que no pretendió nunca ser más que un concepto
pragmático, fue siendo visto como excesivamente polifilético, con autores, como Otto Butschli,
que rechazaban el tercer reino, a la vez que se recuperaba la noción de Protozoa como conjunto
de organismos de tipo animal y nucleados.
H. F. Copeland abordó en 1938 la diversidad global proponiendo cuatro reinos —Monera,
Protista, Plantae y Animalia— sacando a las bacterias y cianobacterias, como reino Monera,
de Protista, donde Haeckel las había dejado. Por esos años Chatton había mostrado el carácter
anucleado de esos organismos. En sucesivas revisiones se fue precisando la composición del
reino Protista, a la vez que rescataba el nombre de Hogg (Protoctista), ahora con un significado
muy diferente. De esa clasificación de Copeland deriva nominalmente la de R. H.Whittaker,
quien separando a los hongos (reino Fungi) de Protoctista, estableció finalmente una
clasificación en cinco reinos que ha durado mucho. Sin embargo, la definición de los reinos de
Whittaker, que era sobre todo un ecólogo, se basó excesivamente en los tipos de metabolismo.

Clasificación clásica
Para una clasificación moderna, véase Protista y Protozoa (reino)
La clasificación tradicional más conocida, divide a Protozoa en cuatro grupos, tal como reseñan
Bütschli 1880,5 Delage & Hérouard 1896, Hartog 1906, Jahn & Jahn 1949 y Mackinnon &
Hawes 1961, dominante en los textos de Zoología, trata a los protozoos como un solo filo
dividido en cuatro clases basadas sobre todo en el modo de locomoción. Debido a que todas
estas formas se desarrollan por evolución convergente, las clases son en realidad complejos
grupos polifiléticos:
Rizópodos o sarcodinos (Rhizopoda, Sarcodina). Son los protozoos ameboides (como las
amebas), que se desplazan por medio de pseudópodos, es decir, formando apéndices temporales
desde su superficie y como proyección del citoplasma. Los pseudópodos son deformaciones
del citoplasma y de la membrana plasmática que se producen en la dirección el desplazamiento
y que arrastran tras de sí al resto de la célula. Los pseudópodos también son utilizados para
capturar el alimento, que engloban en el interior, en el proceso llamado fagocitosis. Según los
pseudópodos sean muy gruesos o muy delgados, son de dos tipos: con lobopodios (gruesos)
como Lobosea (Amoebozoa) y con filopodios diversos generalmente acompañados de un
exoesqueleto con microtúbulos y son tales como: radiolarios, foraminíferos, nuclearias,
heliozoos y otros. Pueden generar enfermedades conocidas como amebiosis.
Ciliados (Ciliophora, Ciliata, Infusoria). Este es el grupo tradicional que más se identifica como
grupo natural en las clasificaciones modernas con la categoría de filo; aunque las opalinatas
que son cromistas también encuadran dentro de este concepto. Aparecen rodeados de cilios y
presentan una estructura interna compleja pero análoga a los flagelos, los cuales también se
relacionan con citoesqueleto y centriolos. El paramecio (género Paramecium) es un
representante muy popular del grupo. Además, los cilios son filamentos cortos y muy
numerosos que con su movimiento provocan el desplazamiento de la célula.
Flagelados o mastigóforos (Mastigophora, Flagellata). Se distinguen por la posesión de uno o
más flagelos. Los flagelos son filamentos más largos que los cilios cuyo movimiento impulsa
a la célula. Suelen presentarse en un número reducido. Las formas unicelulares desnudas (sin
pared celular), dotadas de solo uno o dos flagelos, representan la forma original de la que
derivan todos los eucariontes. Por eso son tantos y tan variados los protistas diferentes que
encajan en este concepto. Las plantas por ejemplo derivan ancestralmente de protozoos
biflagelados que adquirieron los plastos por endosimbiosis con una Cyanobacteria. Varios
protozoos portan plastos y son por lo tanto autótrofos o mixótrofos como los dinoflagelados y
euglenas. Los Metamonada tienen dos o múltiples flagelos, son anaerobios y en su mayoría
simbiontes o parásitos de animales. Entre los uniflagelados están los coanoflagelados,
ancestrales de los animales y los quitridios, ancestrales de los hongos.
Esporozoos (Sporozoa). Parásitos con una fase de esporulación (división múltiple) y sin mayor
movilidad. Hay varios grupos distintos sin mayor relación y no son todos protistas, sino que
también hay animales y hongos. El ejemplo más conocido es el plasmodio (género
Plasmodium), causante de la malaria y que pertenece al grupo de los apicomplejos, grupo más
conocido que suele reservar para sí el nombre de Sporozoa. Los Haplosporidios se les considera
parte de Cercozoa. A estos dos grupos se les ha reunido durante mucho tiempo bajo el nombre
de Cnidosporidios. Los Ichthiosporea son un grupo más reciente y están dentro de Choanozoa.
Los microsporidios están ahora adscritos al reino Fungi y los mixosporidios o mixozoos al
reino Animal.

Origen de los protozoos


Se piensa que los protozoos tengan en nuestro planeta unos 1.630 millones de años, desde su
aparición inicial en el período Mesoproterozoico. Su origen coincide con el surgimiento de las
primeras células eucariotas, o sea, con núcleo celular definido, y con la inauguración
subsiguiente de una amplia categoría de seres vivientes.
Diversas teorías intentan explicar ese paso del mundo simple y primitivo de los procariotas al
de los eucariotas, y una de las más aceptadas tiene que ver con un proceso de endosimbiosis
entre dos organismos procariotas. Esos primeros organismos eucariotas fueron, justamente, los
primeros protozoos de la historia.

Características de los protozoos


Protozoos - biología
Los protozoos son organismos unicelulares dotados de movilidad propia.
Los protozoarios son un grupo sumamente diverso, cuyas características fundamentales son:
Tamaño microscópico y forma variada. En su mayoría, los protozoos miden entre 10 y 50
micrómetros, pero algunas especies pueden crecer hasta un milímetro o más. Sus formas, en
cambio, oscilan entre amorfos (como la ameba) o de forma alargada y ovalada (como el
paramecium).
Son organismos unicelulares. Su cuerpo todo es una única célula, dotada de organelos y
estructuras diversas, que cumplen funciones nutricionales, móviles, etc.
Poseen movilidad propia. Y se desplazan a través de flagelos, cilios o del alargamiento de sus
citoplasmas, como si fueran “dedos”.

Clasificación de los protozoos


Los protozoos flagelados poseen «colas» que ayudan a su desplazamiento.
La clasificación tradicional de los protozoos distingue entre los siguientes tipos:
Rizópodos. Se caracterizan por su desplazamiento mediante pseudópodos, o sea, la formación
de protuberancias de su citoplasma y la membrana plasmática, proyectándolos hacia donde
desee avanzar. Dichas proyecciones sirven también para capturar alimentos e introducirlos al
citoplasma (fagocitosis), ya sea depredando otros organismos o asimilando materia orgánica
de desecho.
Flagelados. Células dotadas de uno o más flagelos, que es el nombre de las “colas” con que se
impulsan hacia adelante en el medio ambiente.
Ciliados. Su membrana plasmática se encuentra rodeada de cilios, o sea, de filamentos más
pequeños y numerosos que los flagelos, que también sirven para movilizarse.
Esporozoos. Protozoos parásitos y sin mucha movilidad, que poseen una fase de división
múltiple conocida como esporulación: un tipo de reproducción asexual que consiste en producir
esporas o endosporas, estructuras resistentes que generan un nuevo individuo idéntico.

Reproducción de los protozoos


La división binaria consiste en una célula dividiéndose en dos.
Los protozoos pueden reproducirse sexual y asexualmente, dependiendo de las condiciones
medioambientales y de sus ciclos de vida. Suelen hacerlo abundantemente, lo cual es clave
para su éxito biológico y evolutivo. Sus principales métodos de reproducción son
División binaria (asexual). Un proceso de fisión celular posterior a la mitosis (replicación
genética), que consiste en una célula dividiéndose en dos y generando nuevos individuos
idénticos a ella y entre sí.
Gemación (asexual). Un protozoo genera una copia idéntica de sí mismo, dentro de una
estructura resistente que permanece junto a su progenitor y puede incluso sobrevivirle durante
períodos difíciles. Eventualmente, esa estructura (gema) se reactiva y devuelve a la vida un
ejemplar idéntico al progenitor.
Esporulación (asexual). El protozoario original se fragmenta en un conjunto de esporas o
endosporas, que soportan los cambios medioambientales para luego dar origen a individuos
enteros.
Fusión celular (sexual). Los protozoos generan gametos o microgametos en su interior, que les
permiten unirse y formar un cigoto, mezclando sus materiales genéticos y obteniendo a cambio
un individuo nuevo de mayor variedad genética, original. Este proceso puede ser total o parcial,
y se lleva a cabo usualmente en períodos de abundancia de recursos.

Enfermedades causadas por protozoos


La amibiasis es una infección intestinal causa por amebas patógenas.
Algunas especies de protozoarios son dañinos para el ser humano y se han adaptado a parasitar
su cuerpo, causándole enfermedades como:
Malaria. Llamada también “paludismo”, es responsable de ella un género de protozoos llamado
plasmodium. Sus síntomas son fiebres altas, escalofríos, sudoración, dolor de cabeza, así como
náuseas, tos, heces sanguinolentas, dolores musculares, ictericia, y agravándose con shock,
daños renales o hepáticos y la muerte.
Amibiasis. Esta es una infección intestinal común, causada por la presencia de amibas
patógenas (las hay de vida libre y no patógenas también) en el intestino o el tracto digestivo de
una persona. Estos protozoarios cubren la pared intestinal y dificultan la absorción de los
nutrientes, causando diarreas de diverso grado.
Toxoplasmosis. Causado por los protozoos del género toxoplasma, que se trasmiten al ser
humano mediante el contacto con gatos y otros tipos de felinos infectados, o con heces animales
o humanas infectadas. Sus síntomas se confunden con los de la gripe, pero también causa
inflamación de los ganglios linfáticos, el bazo, el hígado y quistes en los tejidos, siendo su
mayor peligro en las embarazadas, ya que incide en el feto causando malformaciones y otros
problemas.

Ejemplos de protozoos
Algunos protozoos comunes son:
Paramecium. Un protozoario ciliado de vida libre, de forma ovalada y rápido movimiento.
Giardia. Protozoo parásito que invade los intestinos humanos, causando gases fétidos,
inflamaciones y diarreas.
Amoeba. Un género de protozoarios depredadores, que pueden o no parasitar a otros seres
vivos pluricelulares, o bien vivir en espacios acuáticos de manera libre.
Trichomona. Otro género de protozoos parásitos, que invaden la vagina y se transmiten
sexualmente, causando secreciones fétidas, picazón y dolor al orinar, e incluso riesgo de parto
prematuro.

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