100%(3)100% encontró este documento útil (3 votos) 8K vistas372 páginas1 - Una Boda Forzada-Tory Sánchez
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Capitulo uno
No quiero morir sin verla
Andrés miré una vez mas a su patron. Roberto Quintana, el
hombre que lo habia acogido cuando mas lo habia necesitado. El
hombre que lo amparé y protegié desde que tenia quince ajios. El
hombre que hoy estaba agonizante.
Andrés apreté su mano en un fuerte pufio. La salud de
Roberto habia desmejorado con rapidez a raiz del anuncio de su
nieta. Laura Quintana, era la Unica nieta y heredera de la hacienda
Miramar. Una chica acostumbrada a la ciudad y que pocas veces
venia al pueblo para saber de su abuelo.
—Btiscala, Andrés, no quiero morir sin verla —susurré con
tanta dificultad que Andrés sintié su corazén encogerse dentro
de su pecho.
—Eres fuerte, viejo, no vas amorirte todavia —pronuncié:
Andrés, intentando que su voz sonara fuerte y sin titubeos.
—No me mientas, Andrés, no soy un hombre que teme morir.
Tu y yo sabemos que no hay esperanza, que me estoy muriendo.
No obstante, no quiero morir sin verla —repitio.
Andrés asintio. Era muy dificil negarse air a buscarla,
Roberto confiaba en él.
—Presiento que no volveré a verla, por favor, Andrés,
buscala.
—Iré ala ciudadyste prometo.que no valveré sin traerla,
conmigo =prometic con un nudo en lagarganta.
—Dile que vuelva a milado —solloz6 Roberto Quintana
ceffando los ojos.
Andrés apretd las manos en dos puiios con impotencia al
escuchar como la voz de aquel hombre fuerte iba
consumiéndose.
=Volveré antes de que puedas echarme de menos y no
volveré sin ella —prometid de nuevo sin que el hombre pudiera
escucharlo,
V6Andrés Altamirano salié corriendo de la habitacién, su
corazon latia fuerte dentro de su pecho. No queria dejarlo solo,
no obstante, no tenia otra opcidn, solamente él podia traer a
Laura Quintana de regreso a la hacienda y juraba por todo lo
sagrado que asi la tuviese que traer amarrada lo haria sin
titubeos.
—jAndrés! jAndrés! —los gritos de la vieja nana detuvieron
sus pasos,
—Tengo que encontrarla, no puedo dejar que muera sin
antes volver a verla —La mujer se estremecid al escuchar las
palabras del hombre.
—¢Tan mal se encuentra el patrén?
Ni siquiera sé si lograré volver con Laura a tiempo —
confesé estrujando el sombrero entre sus dedos.
—Has lo que tengas que hacer, pero no regreses sin ella,
hazlo, Andrés, por favor hazlo y noregreses sin ella, te aseguro
que Laura algun dia va a agradecértelo —pronuncié la mujer
entre lagrimas.
Andrés asintio, a él no le importaba lo que Laura pensara de
é1o sile estaria o no agradecida. Ellos dos eran como el agua y el
aceite. Jamas y nunca se mezclarian,
—Cuidalo, Margarita, cuidalo y no te separes de su lado —
pidi Andrés—. Envia a uno de los hombres al pueblo y pidele al
sacerdote que venga a rezar por el patronj-ordené.
—Lo haré, hijo, Ve con Dios y.no regreses sin ella —murmuré
la ancianaaal ver a Andrés\salif de la casa grande.
Andrés €orrié al garaje, se subio atuna delas camionetasy.
sin perder un solo minuto de tiempo, Salic en busea de la nieta de
Roberto Quintana, solamente pedia al cielo volver a tiempoala
hacienda.
9-99-9
Laura miré la copa de vino caer al piso y romperse en cientos
de pequefos pedazos, el cristal y el vino alcanzaron la alfombra
dejando una mancha oscura sobre la fina tela, como si fuera un
rastro de sangre.
La joven mujer tembld e inevitablemente records el dia que
habfa visitado a su abuclo meses atras.
«—Me gustarla que hicieras un buen matrimonio, Laura, no
2/6voy a vivir toda la vida para cuidarte y protegerte —menciond
Roberto.
—Voy a casarme con el hombre que amo, abuelo, en nueve
meses me casaré con él, apenas termine la universidad —fue la
respuesta de la joven.
—{Casarte en nueve meses? —aquella noticia no era algo
que Roberto esperaba escuchar, por supuesto que él queria y
deseaba que su nieta se casara, pero no con cualquier hombre,
sino con uno que la amara y la supiera cuidar.
—Si, voy a casarme con Manuel de Cervantes, es el hombre
del cual me enamoré—aseguré Laura.
Roberto la miré, él conocia al hombre, habia pedido
investigaran todo sobre él, cuando Laura lo habia mencionado,
seis meses atras y le habia dicho que eran buenos amigos.
—{No eran solamente buenos amigos? —pregunts ante el
recuerdo.
—Los sentimientos cambian abuelo, y lo nuestro se fue
dando muy natural. Una cosa llevo a la otra y finalmente nos
dimos cuenta de que era amor lo que sentiamos —expres6 con
una sonrisa en los labios.
—Manuel no es un buen hombre y mucho menos el hombre
que tu necesitas —dijo con premura el viejo.
—{Qué?
=No vas a casarte con él, Laura, no puedo permitirlo,
—Es queno eresitdiquien tiené que permitirloyabuclo, soy
una mujer adultay muy capaz de tomar mis propias decisiones, ¢
Por qué quieres interferir en mi vida? —pregunté Laura
indignada.
—Porque eres minieta y asftengas cincuenta afios, me voy
a preocupar por ti, Manuel de Cervantes no es un hombre para ti
—sentencid.
—jPues no vas a dictarme como vivir mi vida, abuelo, te
recuerdo que no soy mi madre! —grito saliendo de la
hacienda»,
Laura abrié los ojos, habfan pasado tres meses desde
entonces, estaba tan enojada que ni siquiera habia vuelto a
Hamar a la hacienda, ni siquiera sabla nada de él, Era orgullosa y
fo admitla, estaba acostumbrada a salitse con la suya y la culpa
3/6era precisamente de su abuelo, porque él nunca le habfa negado
nada y ella queria casarse con Manuel de Cervantes, ya que
estaba enamorada de él.
«Manuel solamente es un capricho tuyo, Laura, ni siquiera se
ven enamorados, parece que ambos se ven como si fuesen un
accesorio del otro, ¢Por qué te niegas a darte cuenta?». Las
palabras de Greta, su mejor amiga, se repitieron de nuevo en su
cabeza. Ella neg6 para apartarlos de sus pensamientos. Nada iba
a hacerle cambiar de opinion.
—{Qué sucede, carifio? —Laura dio un pequefio brinco, se
habia olvidado completamente de la presencia de Manuel.
—Estoy bien, Manuel, no sucede nada, la copa seresbalé de
mi mano, los accidentes suceden —dijo fingiendo una sonrisa
que para Manuel fue tan normal que opt por no insistir.
—Estaba pensando, que quiza deberiamos viajar ala
hacienda para ver a tu abuelo —dijo.el hombre de repente.
—¢Quieres ver a mi abuelo? —pregunt6 confundida.
—Si, considero que tengo que hablar personalmente con él,
eso hacen los caballeros, Laura, y quiero demostrarle mi firme
interés por tiy.queo nuestro va muy en serio. Te juro que estoy
deseando apresurar la boda, me gustaria que en lugar de seis
meses fueran seis dias —aseguré halandola del brazo para
abrazarla.
aura’sonrid, aunque su abuelo era un/Rueso duro de roer, el
carisma de Manuel podia atraparlo, ademas quiza no perdia,
mucho conintentarlo. Después de todo, tarde o temprano él tenia
que aceptar a Manuel como su esposo, no tendria mas
remedio.
Elisonido del timbre la distrajode susipensamientos, se
aparté de Manuel, quién se acomod6 en el sillon, mientras Laura
se dirigia a la puerta, creyendo que se trataba de Greta.
—¢jQué haces aqui!? —grité Laura al ver al capataz de la
hacienda parado en el umbral de la puerta.
—Buenas noches para ti, Laura —pronuncié Andrés con
frialdad.
Ella y él no se habfan Hlevado bien, nunca pudieron congeniar
pese a los intentos de Roberto para que Laura lo viera como un
meees*o mas de la familia, ella simplemente lo habia despreciado
46sin darle una oportunidad.
—Te hice una maldita pregunta, Andrés, ¢Qué hace un
hombre como td en la ciudad? —pregunté con desdén al ver las
botas de montar, el hombre parecia haber llegado a la ciudad a
caballo.
—Tienes que volver a la hacienda, Laura —dijo ignorando las
palabras de Laura.
—{Piensas que tienes derecho a ordenarme volver? —
cuestiono,
—El viejo se esta muriendo, Laura, no quiere morir sin
verte...
Laura sintié. como si alguien le hubiese dado ungolpe en el
estémago, de repente fue como si-el aire abandonara su cuerpo y
la dejara al borde de la muerte. Como si estuviera al borde de un
precipicio y en cualquier momento su cuerpo seria lanzado al
vacio.
—jMientes! jEres tan bajo y ruin, Andrés! {Eres capaz de
inventar una mentira tan absurda como esta, para llevarme y
complacerlo, como siempre lo has hecho? —pregunté con la
acusaci6n implicita en su voz.
=No me importa si me crees o no, Laura, pero voy a llevarte
de regreso a la hacienda, jas/ tenga que amarrarte como si fueras
un jodido becerro! —le aseguré tomandola del brazo.
iSuéltame! —grité Laura al sentir lapresion de los dedos de
Andrés sobre su codo.
—Hablo muy en serio, asique tu decides, vienes por tu
voluntad o te llevo por la fuerza.
—Has escuchado a mi prometida, no le pongas las manos
encima;no olvides tulugar, no eresmas que un simple capataz y
mi novia tu patrona —pronuncié Manuel con arrogancia.
Andrés miré al hombre con el mismo desprecio con el que
fue recibido. El conocia su sitio en la hacienda, pero eso no le
quitaba lo orgulloso que estaba de sus raices y de lo que habia
conseguido en la vida gracias a Roberto Quintana, por esa simple
faz6n, estaba mas que dispuesto a partitle la cara a quien
intentara impedirle llevarse a Laura de vuelta al pueblo,
Andrés golped al hombre cuando este intents hacerlo y
tratando de tomarlo desprevenido, Manuel cayé al piso.
5/6—jEres un animal! —grité Laura indignada tratando de llegar
a su prometido.
—Te lo adverti, Laura —gruiié Andrés llevandola sobre su
hombro como si fuera un jodido costal de papas.
I€y
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6/6Capitulo dos
Un esfuerzo en vano
Laura estaba en shock y fue tarde cuando quiso reaccionar.
Andrés la llevaba como siella fuera un bulto o una paca de
paja.
—iBajame, Andrés, porque te juro que vas a arrepentirte! —
grité al tiempo que Andrés la depositaba en el piso del
estacionamiento.
—Calmate, Laura, no creas que me hace gracia venir ala
ciudad para verte. Pero... tu abuelo se esta muriendo —
insistio.
—Yalo has dicho antes, y sigo pensando que es solo un
juego de mi abuelo para atraparme en la hacienda, para evitar mi
boda can Manuel, pero no va a conseguirlo —Laura era testaruda
y Andrés estaba tentado a darle unas buenas nalgadas para
hacerla entrar en razon, Laura era muy dificil de tratar. Ni siquiera
todos los afios que llevaba tolerando su cardcter engreido y
caprichoso, le habian hecho acostumbrarse. Parecia que con los
aflosempeorabamés y mas.
—Ninguna mentira, ¢juzgas que vendria a la ciudad, vestido
como lo estoy? Estaba trabajando en el campo, no te miento —
pronuncié con voz mas calmada y fria.
Laura Sintic un nudo crecer en su garganta, hasta sentir una
nueva opresion en.supecho.
=Mienies, él es un hombre sano ~susurrd,
—Es lo que él nos ha hecho creer todo este tiempo, Laura,
lamentablemente no es asf, tiene un problema cardiaco, fue
detectado hace tres meses luego de que dejaras la hacienda de
manera tan abrupta. No sé lo que sucedis entre ustedes, pero sea
lo que sea que pas6, empeors la enfermedad de Roberto —
pronuncié abriendo la puerta del copiloto para que ella se subiera
por voluntad propia—. Tui eliges ir, Laura, no obstante, sino vas
lo lamentaras por el resto de tu vida.
V5—Te juro que, si me estas mintiendo, Andrés, te arrepentiras
toda la vida —aseguré Laura subiéndose al auto,
Andrés no respondié ante la amenaza, era poco lo que Laura
Quintana podia hacerle en la vida, entre esas pocas cosas era el
despedirlo de la hacienda, apenas Roberto muriera, y claro que él
no se opondria, conocia otros hacendados que estarian mas que
dispuestos a ofrecerle un puesto de trabajo.
—jCuidado! —grité Laura al ver como el camién se dirigia a
ellos a gran velocidad.
Andrés esquivé el vehiculo de carga pesada y casi termin6d
empotrado contra un arbol.
—{Estas bien? —pregunté, Andrés luego del pequefio
susto. .
—jNo te distraigas, maldita sea! —grité Laura fulminandolo
con la mirada.
Andrés aprets los pufios sobre el volante, jamas comprendia
esa aversi6n que Laura sentia por él.
Ni siquiera podia explicar en qué momento inicié ese
resentimiento de Laura por él y siera sincero consigo mismo. A
estas alturas. dela vida ya no le importaba. Tenia muy claro que
ély Laura jamas serian amigos, o se llevarian medianamente
bien.
Sabia muy bien que, con la muerte de Roberto, su destino
estaria lejos de la hacienda Miramar. Y qleé/Sucederia en breve, el
viejo no ibaa librarlay,por mucho que le dalfa saberlo, no habia
nada,que.él pudiera hacer...
—jAndrés! —grito Laura pera llamar su atencion de
nuevo.
El capataz ni siquiera se molesté en responder o siquiera
verla, encendid el motor del auto y retom6 la carretera pisando el
acelerador a todo lo que daba,
Laura lo miré de reojo y evité que los recuerdos volvieran a
su cabeza. Ella era Laura Quintana, la nieta de Roberto, ama y
sefiora de la hacienda Miramar, mientras Andrés no era mas que
un simple capataz. Alguien que jams serfa de su clase o circulo
social.
Aquellos malvados pensamientos envenenaron el alma de
Laura una vez mas, como lo hacia desde hace muchos aiios, y no
2/5habia manera de que ella olvidara la afrenta que Andrés le habia
hecho.
El auto se detuvo abruptamente sacando a Laura de sus
pensamientos.
—Qué sucede? —pregunto.
—Tenemos problemas con una de las llantas, no te bajes, lo
arreglaré ensegquida —ordeno Andrés.
Una orden que Laura no pensaba cumplir, porque él no era
nadie para darle ordenes.
Andrés sacé la caja de herramientas y todo lo que iba a
necesitar para cambiar el neumatico pinchado. No fue algo tan
dificil de hacer, éLestaba acostumbrado a este tipo. de
trabajo. 3
Una vez guards las herramientas volvio al auto para
encontrarse con la cabina vacia.
—je*#r —grufio al ver que Laura no estaba por ningun
lado.
—jLaura! —grité cerrando la puerta y caminando ala
pequeiia arboleda que estaba unos metros de él.
#=jLaura Quintana Arredondo! —grité. con mas fuerza que
antes. Habia urgencia y desesperaci6n en su voz. Miré su reloj y
el tiempo le apremiaba.
Andrés no habia creido que Laura le pusiera las cosas
faciles, pero tampoco habia creido que fuera tan incrédula y que
pensara que era él quiense estabalinventando la enfermedadde
su abuelo! Era inconcebible, no obstante, era la manera de pensar
de Laura.
—jLaura! —grito insistente.
(Qué pasa, porque gritas? —Laura salié de detras de unos
Arboles como si no pasara nada, como si Roberto no estuviese
luchando contra la muerte para ganarle unos cuantos segundos
o minutos solamente para volver a verla.
—{Se puede saber a qué mierda estas jugando? —preguntd
furioso—. jTe dije que no te movieras del maldito auto! —exploté
con furia. La mujer sacaba lo peor de él y sabia que eso estaba
mal, pero no podia evitarlo. Era simplemente desesperante.
—Pues, lo siento, pero ti a mi no me das érdenes. Ademas,
tenia ganas de orinar, ghabrias preferido que lo hiciera dentro de
3/5tu preciosa camioneta? —pregunté medio divertida.
Andrés respiré profundo y evité responder, camin6 detras de
ella para volver al coche.
Cerca de la una de la madrugada la camioneta Chevrolet
arribé a la hacienda, Andrés bajo del auto y rapidamente dedujo
que algo andaba mal. Todo estaba en completa calma.
—La gente decente duerme a esta hora —pronuncié Laura
como si adivinara los pensamientos de Andrés,
La mujer bajé del auto y camin6 con calma.
Andrés apresuré el paso e irrumpié en la sala de la casa
grande, todo estaba en calma, los empleados mas cercanos
estaban sentados en los sillones y en el Ultimo escalén estaba
Margarita, ella lloraba desconsolada y é! no tenia que ser adivino
para saber que todo su esfuerzo habia sido en vana, Roberto se
habia marchado...
Laura miré a su nana llorary un nudo se formé en su
garganta, mird de nuevo a la gente sentada en los sillones dela
sala. Todos apreciaban mucho a su abuelo y tarde entendié que
Andrés\no estaba mintiendo, no estaba jugando.con la salud de
su abuelo.
—Lo siento, Laura —pronuncid Andrés apartando el
sombrero de su cabeza en sefal de duelo.
Laura camin6 lentamente, tan lento que sintié sus pasos
Mevarla hacia atras y no a la habitacion desu abuelo.
Gruesas lagrimas'se derramaron de sus ojos mientras una
{ria mano apretaba su corazon dentro de su pecho.
Andrés se acerca a ella, él sabia que podia ser despreciado
por Laura, sin embargo, ella estaba devastada por la noticia que
no dijo nada cuando la ayud6 a subir escalén por escalon.
Margarita se aparté de su camino, se enjuté las lagrimas y
siguié a la pareja hasta la habitacién principal.
Laura cayé de rodillas frente a la cama de su abuelo, él tenia
los ojos cerrados, ya no habia vida en su cuerpo. Roberto
Quintana habia muerto sin cumplir su tiltimo deseo. Volver a ver
a Laura,
—Perdéname —susurré antes de sentir su corazon romperse
en miles de pedazos,
4/5Capitulo tres
Ultimo deseo
Laura lloré, no supo exactamente cuanto tiempo paso
arrodillada frente a la cama de su abuelo. Lamentandose por
aquella separacién de meses atras.
Ella realmente, nunca lleg6 a considerar que aquel dia seria el
ultimo que veria a su abuelo con vida.
El dolor y la tristeza la consumieron y devastaron por igual.
La culpa le carcomié el alma, le heria de una manera que jamas
imagin6.
—Vamos,kaura, hay que dejar que el sacerdote rece una
oracion y esperar a que la funeraria lleque para hacerse cargo del
cuerpo de tu abuelo —susurro Andrés.
Laura asintio, y se dejé hacer. No supo cuanto tiempo volvio
a pasar desde que abandoné la habitacién de su abuelo y fue
llevada por una de las chicas del servicio a su propia
habitaci6n.
La joven mujer estaba en shock, en un letargo del cual
dudaba mucho poder salir. Su arrogancia la habia Ilevado lejos de
su abuelo, el tinico pariente que tenia vivo. Porque sus padres
habian muerto. Ahora era huérfana, no tenia a nadie, no le
quedaba nada.
Las sigbientes horas, fue Andrés quien sé en cargé de todo.
Fue él quien recibidos hacendados de la region, saludo y’
recibiélas condolencias en nombre dela familia Quintana, toda
hasta que llego Manuel de Cervantes.
—{Donde estaLaura? —pregunté con voz arrogante.
Andrés lo miré con el mismo desprecié y desdén que Manuel
le habia otorgado.
—En su habitacién, preparandose para velar el cuerpo de su
abuelo —respondié con sequedad.
—Llévame a ella ordend Manuel,
—Lo siento, si quieres verla y estar con ella, puedes esperar
V5en el salén como todos los presentes, pero no pondras un solo
paso en su habitacién —sentencid.
—={Y quién eres tu para ordenar? ¢Se te olvida que Laura es la
Unica heredera de todo esto? {Se te olvida que tu no eres nadie?
~atacé Manuel con una sonrisa burlona.
—No se me olvida mi posicién, soy el capataz de la hacienda
Miramar y hasta que no se me diga lo contrario, mi voz en estas
tierras sigue siendo ley —aseguré Andrés—. Ahora siéntate y
ahdrrale a Laura mas disgustos. Compértate como el caballero
educado que presumes ser —agregé Andrés sin inmutarse.
Manuel apreté los pufios al darse cuenta de que habia sido
humillado por un simple capatazy frente a muchisima
gente. P
—Te aseguro que apenas me convierta en el esposo de Laura
y sea el nuevo duefio de esta maldita hacienda, te echaré como
el perro que eres —aseguré Manuel girandose de manera violenta
para alejarse de Andrés.
Andrés cerré los ojos y respiré profundamente, Manuel de
Cervantes no le robaba el suefio, no obstante, sabia que debia
tener cuidado de él. Tal como Roberto, él también pensaba que el
tipo no era trigo fimpio.
Mientras tanto, Laura miré su rostro al espejo una ultima
‘vez, se veia y sentia totalmente perdida, su Ultimo farol se habia
exiendido,
—Date prisa, carifio —pidio casi con ternura Margarita.
—Mehe quedado sola, nana, no tengo anadie mas en el
mundo a quien llamar familia —susurté mas para si mismaque
para su nana,
=Me tienes a mi,tienes a lagente della hacienda que te
aprecia, tienes a Andrés. El no va a dejarte sola —aseguré la
nana.
Laura sabfa que era una mentira piadosa, ella no era amada
entre la gente de la hacienda, ella no era la favorita de la gente, lo
era Andrés, Y él la odiaba lo suficiente como para poner en su
contra a todos sus trabajadores.
Sin embargo, no era eso lo que ahora le preocupaba. No,
pero sila culpa de no haber hecho las paces con su abuelo.
Las siguientes horas fueron un borrén para la joven,
2/5afortunadamente Manuel estaba a su lado, de lo contrario no
sabria muy bien que hacer. Fue él su sostén durante ese duro
momento. La misa de cuerpo presente, el entierro.
—Es mejor marcharnos a la casa grande, Laura, la Iluvia
empieza a caer —susurré Manuel, cansado de estar entre tanta
gente pueblerina, rodeado de tanta gente pobre.
—Quiero quedarme un momento mis, la lluvia no nos hara
daflo —respondié Laura en un murmullo.
—He dicho que es mejor marcharnos, Laura, no hay nada
mas que puedas hacer por tu abuelo, Esta muerto.
Laura levants la mirada y la clavo en los ojos oscuros de
Manuel.
—Entonces, vete y espérame en la casa grande, Soy la unica
nieta de Roberto Quintana y mi deber es estar aqui hasta que su
tumba sea Sellada —respondié con dureza.
—Lo siento, Laura, no fue miintencidn. Te lo juro, es todo
esto. El capataz, la gente, el ambiente —intents justificarse.
—LO sé, Manuel, sé qué haces un gran esfuerzo por mi, Eres
un hombre de ciudad —lo disculpé Laura.
‘Andrés escuchs y observé todo.en. completo silencio
mientras pensaba: {Por qué Laura no veia la clase de tipo que era
‘su novio? Era mas que claro que sabia como manipularla, era
sutil y mezquino. No obstante, no era su maldito problema, asi
que...
Andrés —la yozde uno dessus hombres lodistrajo.
=talireano, ZQué sucede?
~Margarita mands avisar que la comida para los visitantesy
los trabajadores esta lista y que empezara a serviria penas le des
fa orden —murmur6éel hombre.
Andrés asintio, era tradicién en el pueblo y en las haciendas
aledafias que luego del funeral y entierro, se ofreciera un
almuerzo a todos los presentes en sefial de agradecimiento, por
lo que Andrés extendid la cordial invitacion.
—Esctichalo hablar, a penas tu abuelo ha sido enterrado y
dispone de la hacienda como si fuera el du —se quejd
Manuel.
Laura escuché y miré a Manuel por un breve momento.
3/5—Es una tradicidn, mi abuelo lo hizo cuando mis padres
murieron y cuando también fallecié mi abuela.
—No obstante, no es algo que le corresponda a él hacer, tu
eres la nieta del viejo, tu eres la duefia absoluta de todo esto, ¢Por
qué no respeta tu lugar? —pregunté Manuel con cizafa.
—Guarda la calma, Manuel, nos guste o no, Andrés es el
capataz de estas tierras, durante mucho tiempo su voz ha sido
ley en el campo. Eso cambiara, pero no sera hoy. Hoy no estoy de
nimos para pelear con nadie. Volvamos— agregé caminando de
regreso a la casa grande.
Los dias fueron pasando y la situacién parecia no mejorar
para ninguno en la hacienda, la ausencia del duefio y amo de las.
tierras se hacian notar. Se echaba.en falta su voz cantando por
las mafianas mientras hacia su recorrido a caballo, su voz
animando a sus trabajadores mientras plantaban {a tierra 0
arreaban el ganado.
Y Laura, Laura se llenaba de culpa cada dia que pasaba, la
gente no lo decia a voces, tampoco lo gritaba, pero en el fondo
sabia quela culpaban de lo ocurrido. Que la culpaban por no
haber liegado a tiempo para despedirse de su abuelo.
=Mi nifia, el abogado de tu abuelo ha llegado, sera abierto el
testamento. Andrés te espera en el despacho.
—Gracias, nana, voy enseguida —respondié Laura en medio
deun.suspiro.
—{Por qué Andrés te espera en el despacho? El no es familia,
no tiene por qué estar presente en la lectura del testamento. Ni
siquiera sé por qué tu abuelo dejé testamento jEres su unica
nieta! —grité Manuel hastiado de vivir en el campo.
Laurailo mird yprefiri no responder, creyendo que Manuel
estaba extrafiando la ciudad, asi que, lo justificd.
—Buenos dias —saludo Laura, apenas entré al despacho que
habia sido por aiios el lugar de trabajo de su abuelo.
—Sejiorita Quintana, un gusto volver a verla —salud6 el
abogado, extendiendo su mano para saludar para repetir la
accién con Manuel,
Gracias, sefior Mendoza —expreso Laura sentandose.
Andrés ni se preocup6 por ser ignorado, era la tipica actitud
de Laura,
4/5—El sefior, ges? —pregunté el abogado.
—Mi novio, no hay ningun problema para qué escuche lo que
usted tenga que decirnos, en pocos meses sera mi esposo —
aseguré Laura tratando de no parecer nerviosa.
El abogado asinti6, no obstante, Laura pudo notar cierta
negacién por parte del hombre ante sus palabras.
El sefior Mendoza, amigo y abogado de Roberto Quintana,
procedié a darle lectura al testamento del duefio de la hacienda
Miramar. Enumerando la fortuna que dejaba como herencia a
Laura, .
Los ojos de Manuel brillaban mas y mas con cada detalle,
con cada cifra de dinero depositada en los bancos nacionales e
internacionales. Con cada hectareade terreno, con cada animal
de gran valor dentro de los corrales de la hacienda.
—Y es mi ultimo deseo, Laura Quintana Arredondo,
solamente podra heredar su herencia el dia que se case...
=jLo haremosien seis meses! —interrumpié Manuel casi con
jubilo.
—Permitame terminar de leer la ultima voluntad de mi cliente,
sefior —pidis el abogado.
—Por supuesto —convino.
— Y es mi ultimo deseo, Laura Quintana Artedondo,
solamente podra heredar su herencia el dia quese case... con
Andrés Altamitano, de lo contrario no tendra ningun derecho
sobre la hacienda y.mi fortuna.
«Se case con Andrés Altamirano», Laura y Andrés se miraron
y las chispas del odio se encendieron casi al instante...
5/5Capitulo cuatro
No eres mas que un arribista
Laura miré a Andrés con furia antes de apartar la mirada y
dirigirse al abogado.
—Esta usted bromeando, {verdad? —pregunt6, Laura se puso
de pie y presiono las manos sobre el escritorio que habia sido de
‘su abuelo por tantos afios.
—¢Piensa usted, sefiorita Quintana, que puedo jugar con la
voluntad de un muerto? Un muerto que no fue un simple cliente.
Roberto y yo hemos sido amigos toda la vida —declaré el
abogado manteniendo su profesionalismo—. No es ninguna
broma, es la voluntad de Roberto —aiadis el abogado.
Ricardo Mendoza estaba tentado a tomar.a Laura y darle los
fuetazos que a Roberto le hicieron falta darle de pequefia para
ensefiarle a ser menos arrogante. Pero... {Quién era él para
hacerlo?
—Esto no es mas que un complot en contra de minovia —la
risa histéri¢a de Manuel se escuché en la habitacién, rompiendo
el silencio que sé habia instalado luego dela respuesta del
abogado.
»—Date cuenta, Laura, esta gente solamente quiere quedarse
con tu dinero. jQuieren robarte alo descarado!
=El leénjuzga por su condicién, Manuel —respondié Andrés,
quién se habia mantenido en completo silencio tras éscuchar los
deseos de Roberto.
+-jTu! —Manue! apunté con su dedo el pecho de Andrés—. Ni
siquiera meddirijas la palabra. No eres nadiey voy aimpugnar el
testamento, vas a quedarte con Una mano por delante y la otra
por detras por avaro —lo acusé el hombre.
—Haz lo que te dé la puta gana, Manuel, estoy acostumbrado.
a trabajar y no a vivir de los demas —Andrés le dio un manotazo
al dedo que lo sefialaba y lo desafio con la mirada.
—Calma, sefiores —Ricarco intervino al darse cuenta de que
6las cosas se estaban saliendo de control.
—Seiior de Cervantes, le sugiero que abandone este
despacho. Esta claro que el tema que se trata aqui no le
incumbe.
—iSoy el prometido de Laura! —grité como silos presentes
no lo supieran o estuvieran sordos,
—Por supuesto, eso no va a cambiar, sefior de Cervantes, si
Laura desea seguir adelante con su matrimonio no habra ningun
problema para usted. La herencia pasara a manos de Andrés
Altamirano. Sus planes no tienen por qué arruinarse —respondid
el abogado tratando de controlar el enojo que le provocaba el
hombre.
Como abogado y amigo de Roberto, habia sido testigo del
dafio que Laura le habia causado.con su silencio y todo por culpa
de un arribista como Manuel de Cervantes.
—Espera afuera, Manuel —pidié Laura. :
—Pero, carifio...
—Arreglaré esto aqui y ahora, confia en mi —insistid la chica
para que Manuel saliera del despacho sin demora,
=Te estaréesperando afuera —convino el hombre y antes de
salir tom6 el rostro de Laura y la beso.
Laura no miré a Andrés luego de aquel beso, no tenia por qué
darle explicaciones a nadie sobre su comportamiento, sin
embargo, sesintio extraiia. Como si Manuel estuviera orinandole
la pata, mareando suterritorio yellapodia amarlo, pero no.era
propiedad de nadie.
—{No hay nada que se pueda hacer? —Andrés no aparté la
mirada cuando Laura lo fulmin6 con esos ojos deun extraiio
color verde esmeralda,
—Deja de fingir, Andrés. No sé lo que pretendes con todo
esto —dijo Laura tratando de mantener la calma y mantener a
raya el dolor que le carcomia el alma.
«Quién se enoja pierde, recuérdalo siempre, hija», la joven
sintié como si le hubiesen dado un golpe en el estomago y habia
expulsado todo el aire de sus pulmones al recordar las palabras
de su abuelo.
Un escalofrio le recorrié el cuerpo y el corazon se le llené de
culpas,
2/6—La decisién de Roberto me causa la misma sorpresa que te
causa a ti, Laura, asi que no sé a lo que te refieras —hablé
Andrés,
—éY esperas que me lo crea? —espets ella con enojo.
—Me importa tres hectareas de pepino si me crees 0 no,
Laura. Eres libre de pensar lo que mejor te convenga, pero te
dejaré claro que en todo esto, la Unica que sale ganando eres ta
—respondid alterandose un poco ante el comportamiento de la
joven.
—¢Crees que casarme contigo para heredar, es ganar? —
Pregunto y sin darle tiempo a responder afiadié—: ;Sequramente
fuiste td quien lo convencié de hacer este disparate, fuiste tu
quien lo convencié de estipular las clausulas en el testamento
para beneficiarte!
—Pues te equivocas si crees que casarme contigo es
beneficiarme, jinicamente estando loco podria pensar tal
estupidez! No eres una perita en dulce, Laura, y yo no soy el tipo
de hombre que se siente atraido por una mujer que se considera
superior alos demas, unicamente por tener la dichade haber
nacido en cuna de oro—expres6 Andrés—. Casarme contigo seria
el mismo maldito'sacrificio que seria para ti aceptar esta
locura.
Si Andrés la hubiese abofeteado, quiza a Laura le hubiese
dolido menos. Escucharle decir aquellas palabras le hicieron
volver al pasado que ella crefa haber enterrado... «jJamas podria
fijarme en Laura!»
Larabia y eldolor se mezclaron y juntos eratuna mala
combinacién para la joven que, olvidandose del consejo de sui
abuelo, arremetié contra Andrés.
=No eres mas que un arribista, esperando la muerte de mi
abuelo para moverte a tus anchas, hacer y deshacer con estas
tierras —grufid con enfado,
—Te equivocas en todo, Laura, te has equivocado siempre
conmigo. Roberto tuvo sus motivos para hacer lo que hizo y te
aseguro que no pens6 en my en el maldito odio que me tienes.
Pens6 en ti como siempre, eras su razon de ser. El estaba
dispuesto a mover cielo, mar y tierra por ti, Laura, y tu Qué
hiciste por él? —pregunté Andrés mientras lagrimas de
impotencia se asomaban a sus ojos—. jNo le respondiste las
3/6ultimas llamadas que te hizo, murié sin poder verte!
Laura sollozé al escuchar las acusaciones de Andrés, porque
todo era cierto, Ella habia dudado de la enfermedad de su abuelo,
lo habia acusado de mentir e incluso habia hecho todo para
demorar el viaje a la hacienda y por esa razén no habian llegado
a tiempo para despedirse de su abuelo.
—Basta, Andrés, no la atormentes —intervino Ricardo, no
como abogado sino como amigo de la familia.
Andrés asinti6, pero no se disculps por lo que habia dicho, él
era un hombre sincero y no se andaba por las ramas y Laura lo
sabia, asi que silo provocaba sabia lo que ibaa
encontrarse.
—No voy a casarme contigo —susurré Laura perdiendo todo
el enojo que sentia. . 5
—Estoy bien con eso, sobreviviré —resporidié Andrés con
ironia,
—No habra herencia para ti, sino te casas, Laura, ni siquiera
una pensién alimenticia. Saldras deesta hacienda y no podras
regresar —coment6 Ricardo.
Laura levanta la mirada, habia dolor en sus ojos, el mismo
que atormentaba su coraz6n, dolor y culpa. Andrés era un bruto,
pero tenia razén en una sola cosa, ella lo habia sido todo para
Roberto Quintana y ella, ella lo habia dejado solo en su lecho de
muerteagSeria este el castigo que tenia que.sufrir para purgar sus
culpas? Casarse y vivir junto a un hombre que la odiaba y
despreciaba...
—Termine de leer el iltimo deseo de mi abuelo, por favor —
pidié Laura.
Ricardo Mendoza asintio y procedié a retomar su papel
como abogado de la familia y leyé cada estipulacién escrita en él,
una vez que el hombre termins de leer la voluntad de Roberto
Quintana, Laura se puso de pie y salié del despacho en completo
silencio.
—Has sido muy duro con ella —acusé Ricardo a
Andrés.
—No puedes culparme por ser asi, {Como esperabas que me
tomara esta noticia? ZNo fuiste ti y Roberto quienes me pidieron
ver a Laura como familia? —pregunté apartando la mirada del
A/Gabogado y caminando al ventanal para observar el cielo que
empezaba a oscurecer, el presagio de una tormenta.
Roberto queria lo mejor para su nieta, no puedes culpar a
nadie por eso —contradijo el abogado—. Roberto te queria
mucho, confiaba en ti, eras su brazo derecho, Andrés —afiadis el
hombre mientras cerraba su portafolio y sali de detras de su
escritorio,
—Me queria mucho, confiaba en mi, era su brazo derecho.
Era todo lo que él queria que fuera, pero jamas pensé que era
bueno para su nieta, gqué fue lo que cambié? —pregunté
girandose para ver al abogado a los ojos.
—EI confia en ti, sabe que no vas a desentenderte de ella,
Manuel no es el hombre qiue Roberto queria para Laura.
—jEs el hombre que Laura ama! —grits sin importar si podian
© no escucharlo,
—Es un arribista.
—Es lo mismo que Laura supone de mi —respondié.
Andrés.
Pero ti no lo eres, Andrés, Ademas, no hay manera que
puedas negarte, a menos que quieras que Laura viva en la calle —
‘Andrés apreté los putios y se mordié la lengua para evitar
continuar con aquella discusién.
No puedo negarme, pero Laura es lo suficientemente
orgullosa para hacerlo y te advierto que no pienso rogarle, asi
que si tu 0 viejo confiaban en que lo harfa., Esta vez se han
equivocado —Andrés no esperd la respuesta del abogado y salid
del despacho dando un sonoro portazo y corrid fuera dela casa
grande. Subié a su caballo y sali como alma que lleva el diablo
lejos de la hacienda Miramar.
=¥ entonces, qué piensas hacer? —pregunté Manuel
mirando a Laura, la chica tenia la mirada perdida y no pensaba
exactamente en la boda, sino en su abuelo y en las palabras de
Andrés.
Hacer de qué, o con qué? —pregunté de manera
mecinica.
Tienes que hacer algo, Laura, no puedes dejar toda tu
fortuna en manos de un don nadie —pronuncié casi al borde dela
desesperacién.
5/6—¢Sabes que el testamento estipula cinco afios de
matrimonio para heredar? —pregunto.
—Pues asi sean mil afios, tienes que casarte o de lo
contrario, no tendras ni donde caerte muerta. jCasate
Laural...
Ie
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G/6Capitulo cinco
Seremos enemigos
Laura miré a Manuel con asombro, esta era la primera vez
que él le levantaba la voz y podia excusarlo y decir que la
situacién en la que estaban era la culpable, pero... Hab/a sido ella
quien perdié a su abuelo, fue ella quien llegé tarde y no logro
despedirse por necia y dudar de la palabra de Andrés.
Era ella.quien estaba atravesando un momento dificil, no él,
sin embargo, Manuel se creia con el derecho de decirle lo que
tenia que hacer con respecto a su dinero.
—No me mires asi, Laura ~dijo tan pronto como'se dio
cuenta del error que habia cometido.
—{Cémo quieres que te mire, Manuel? ¢jCdmo esperabas
que te mirase!? —exploté Laura—. Eres mi prometido, no
obstante, me pides que me case con otro hombre, gQué clase de
amor es el que sientes por mi? —cuestions con rudeza.
—Es la situacién, Laura, la culpa la tiene tu abuelo por dejarte
en manos de ese vandalo sin educacidn, {Como pretende que te
cases,con unisimple capataz? —Manuel traté de voltear la tortilla
en contra de Andrés luego de haberla embarrado con su
comentario fuera de lugar.
—La culpa es mia, por no haberle dejado en claro a mi
abueloyque Andrés y yo no pegamos ni con(ehicle, nos odiamos y
es muy probable queleguemos a.asesinarnos antes de llegar al
altar —pronuncié dejandose caer sobre la silla.
—Todo en|a vida tiene solucion, Laura, quiza... solamente,
debemos tranquilizarnos y pensarlo mejor. Por el momento
perdéname, 7Si? —Manuel se arrodill6 frente a)Lauraytomo)sus
manos entre las suyas y dejo un beso en cada una de ellas.
—Necesito reflexionar en este punto, no sé siquiera si es
buena idea quedarme en la hacienda, quizé debemos volver a la
ciudad —sugirié Laura,
No podemos irnos asf sin mas, Laura, el capataz, creerd
V5que nos ha ganado la guerra. Tienes que dejarle claro que la
guerra apenas comienza y que vas a ganarla.
Laura ni siquiera presté atencién a las ultimas palabras de
Manuel, se puso de pie y miré por el ventanal.
Una camioneta todoterreno se estacion6 frente a la casa y en
cuestién de segundos miré a Greta Santis descender del
mismo.
—jEs Greta! —exclamé alejandose de la ventana y saliendo de
la habitacién, dejando a Manuel solo con sus malvados
pensamientos.
Laura bajé corriendo las escaleras sin tener cuidado, no
habia visto a Greta desde haciasemanas y tenerla ahora era un
alivio, un balsamo para su corazon.
—jLaura! —grité la joven mientras la recibia en sus
brazos.,
—Greta, gracias por venir, gracias por estar aqui —solloz6
Laura rompiendo en llanto.
—Lamento llegar tan tarde, apenas Ilegué a la hacienda y mi
padre me conts lo ocurrido, no dudé en venir a verte. g¢6mo
estas?
—Mal, terriblemente mal. No pude despedirme de él, Greta, él
se fue sin despedirse y fue mi culpa —sollozo.
—No puedes culparte, es un proceso natural de la vida —trato
de consolarla la joven.
—Andrés fue por mia la ciudad y.como siempre, me
entretuve discutiendo con él y retrasé tanto el viaje... Mi abuelo
habfa muerto cuando llegamos —Laura continué platicando sus)
desventuras y sus culpas.
Tienes que dejar de ser tan impulsiva y, sobre todo, dejar
de odiar tanto a Andrés, él no te ha hecho nada malo. Se ha
dedicado a trabajar el campo de sol a sol para mantener la
hacienda como una de las mejores de la region.
—Eso no cambia lo que siento por él —dijo con
brusquedad.
—Sabes como es Andrés, no lo busques porque me temo que
vas a encontrarlo —le advirtid la joven.
=No sé qué tiene Andrés, que siempre te pones de su parte, é
soy yo tu amiga o lo es él? —pregunto con celos en st voz.
2/5—Los dos son mis amigos y es por eso que soy imparcial,
Andrés ha sido un caballero contigo todo este tiempo y
solamente reacciona mal cuando le has dado motivos. Trata de
ser su amiga, recuerdo que en el pasado...
—No lo digas, no te atrevas a decirlo, Greta, en el pasado no
hay nada —la interrumpié con premura.
Laura no queria que Greta le recordara el amor juvenil que
sintié por Andrés, ese amor que el mismisimo Andrés se encargd
de matar al decir que jamas se fijaria en una chica como
ella. .
—Habla con él, trata de llegar a un acuerdo —insistié la
joven.
—Ely yo siempre seremos enemigos —aseguré Laura con
testarudez.
Greta suspir6, la joven estaba convencida de que Laura
seguia albergando sentimientos por el capataz de la hacienda y
que Unicamente queria sacarse el clavo con Manuel, un tipo que
ella particularmente no soportaba..
—@Te quedas a cenar? —pregunté Laura para cambiar el
tema,.no queria sequir pensando en Andrés, en la boda forzada
que su abuelo pretendia hacerle aceptar como ultima voluntad. Y
mucho menos queria sentir la culpa que continuaba
carcomiéndole el alma.
Mientras tanto, Andrés tomé un sorbede ron afiejado y se
sento frente a la tumba de Roberto Quintana.
Habiaeabalgado ponvarias horas, tratando de sacande su
corazon el €nojay la rabia que sentia al sentirse utilizado por el
hombre que amaba como a un padre.
Eimismo hombre.que le pidié. mirar a Laura como.a una.
hermana, el hombre que le pidio que le jurara que iba a cuidarla y
protegerla siempre, por encima de todo, incluso por encima de
ella misma.
—iCémo se supone que debo reaccionar ante tu ultimo
deseo? —pregunté dejando escapar un par de lagrimas que antes
habia contenido—. {Como esperas que me case con ellay la vea
como a una hermana? ¢jCuando te volviste tan egoista, o es que
siempre lo fuiste y fui el tinico que jamas se dio cuenta de tu
maldad!? —grité bebiendo de un solo trago el contenido dela
3/5botella.
Andrés no pudo evitar recordar el momento en que fue
encontrado por Roberto Quintana. El era solo un pequeiio
costalito de huesos y casi la mitad de ellos estaban rotos tras la
paliza que le habian dado por robarse unos mangos en una
hacienda vecina.
Roberto lo habia recogido de aquella apestosa zanja donde
deliraba por la fiebre que tenia, él lo habia llevado a casa, cuidado
y alimentado como si fuese un padre cuidando de su hijo y por
afios él lo habia creido deesa manera. *
Por mas de cinco afios él lo habia pensado de esa manera,
hasta aquella tarde en los potreros, entonces él ya tenia poco
masideveintey sepreparaba para tomar en sus manos las
riendas dela hacienda.
«—Todo lo que tus ojos pueden ver y mas alla, estara bajo tu
mando, Andrés, te lo has ganado con tu trabajo y esfuerzo. Y
porque te considero como parte de mi familia, sin embargo, hay
algo qué me atreveré a pedirte y me gustaria contar con tu
apoyo.
—Td solo tienes que pedirlo viejo y haré todolo que esté en
mis'manos paradartelo —aseguré él siendo un joven ingenuo,
dedicado al campo en cuerpo y alma.
—Jamas mires a Laura como mujer, minieta es caprichosa e
impulsiva. Me falté valor para coger el fuete y corregir su
comportamiento a tiempo. Sin embargo, la amo tal y como es, y
no me gustaria vertersufrir por ellay
=No'te entiendo, viejo, hablame claro como siempre lo has
hecho —pidié el joven dominando el cabello que se habia
alebrestado,
—Laura es una chica de ciudad y he notado que durante sus
visitas te busca como cuando era nifia. Cuidala y respétala como.
lo harias con una hermana, como lo haces con Greta Santis. Pero
no pongas tus ojos en ella de ninguna otra manera.
=Para tu tranquilidad, te diré que jJamas podria fijarme en
Laura! —expres6 con mas vehemencia de la que sentia.
El caballo relinché y salié disparado al campo, dejando a
Roberto Quintero atrasn
Lo que Andrés jamas sabria era que Laura habia escuchado
Aisaquellas tiltimas palabras. Mismas palabras que sin saberlo los
convirtieron en enemigos.
—No era suficiente para tu nieta, gfue esa la verdadera razon
por la que me alejaste de ella?
—No, no fue esa la raz6n, Andrés.
El hombre no se molesté en girarse para mirar a Ricardo
Mendoza, se limité a escuchar los pasos de las botas sobre la
tierra y esperd.
—Roberto te queria como a un hijo y no puedes ponerlo en
duda, Andrés. Jamas dudes del amor que él te tuvo. Si en alguien
confiaba Roberto, era en ti, por eso te ha dejado al frente de la
hacienda, por eso ha estipulado el matrimonio con Laura.
Laura me odia y sabes que no soy un hombre que baja la
cabeza y se deje humillar —contradijo Andrés.
—Y es la razén por la que Roberto deposité su confianza en
ti. Eres el tinico hombre al que Laura respetaria de verdad.
—Estas jugando conmigo, Ricardo, lo estas haciendo tal
como él te lo pidid, verdad? —cuestions el hombre poniéndose
de pie.
Quiero proteger a Laura de ese arribista que tiene por
novio, es lo mismo que Roberto queria hacer, él...
—Una boda forzada no es la soluciény lo sabes muy bien,
Ricardo.
=Lo $6, pero tli puedes hacer que las cosas cambien,
conquistala, vaquerophazlo a tumanera, no importa. cémoloy
hagas;pero conquista el corazén de Laura, tal como sofiaste
alguna vez..
5/5Capitulo seis
Jamas me casarfa contigo
«¢Tal como habia sofiado alguna vez?», Andrés no sabia si
teir 0 Hlorar. Todo lo que él sofid, quiso 0 afioré en el pasado lo
refundis en lo mas profundo de su ser y se alimenté del
resentimiento que Laura juraba tener por él.
Elno sabia los motivos del cambio de Laura, habia sido dela
Noche a la mafiana, que supuso que Roberto tenia razon y su
atencién habia sido pasajera y qué él le habia ahorrado mucho
sufrimiento de seguir por ese camino. Sin embargo, hoy, a esas
alturas dela vidalya no sabia lo que Roberto realmente queria de
él.
—{Qué sucederd en el caso de que me niegue a casarme con
Laura? =pregunto luego del silencio que se hab/a instalado entre
él y Ricardo.
—No puedes negarte, Andrés. Roberto te confid no solo su
fortuna, sino también lo mas importante para él, su nieta,
{No puedo? —pregunté el hombre mirando al abogado dar
dos pasos atras—. {Cémo es que no puedo negarme? No firmé
ningun documento con él, no firmé ningtin contrato, jpor
supuesto que puedo negarme! —rebatid furioso.
—Pues, legalmente puedes hacerlo, Andrés. No obstante, no
puedes olvidar el compromiso que adquiriste con él y mucho
menos olvidar la promesa quelehiciste de cuidaraLaura,ges
que no cuenta tu palabra? —Andrés dio un pasovtras al escuchar
las palabras del hombre.
Ricardo estaba jugando con él y.con la promesaque lehabia
hecho a Roberto Quintana.
—No me has respondido la pregunta que te hice.
~Si Laura se niega a casarse contigo, tendras que encontrar
una manera de velar por ella sin que se entere, y también tendras
que cargar con el novio arribista que se carga, aunque dudo
mucho que él soporte la pobreza.
We
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