FILOSOFÍA MODERNA
ROUSSEAU (1712-1778)
“Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja
de toda la fuerza común a la persona y los bienes de cada
asociado, y por la cual, uniéndose cada uno a todos, no
obedezca, sin embargo, más que a sí mismo y quede tan libre
como antes”
Jean-Jacques Rousseau
0-NOTAS BIOGRÁFICAS Y OBRA
Aunque colaboró en la Enciclopedia, Juan Jacobo Rousseau (1712-1778) es el gran
disidente. Anticipador de Kant y precursor de Marx (pensamiento colectivista), ha sido
considerado el pensador más importante del siglo XVIII.
Rousseau nació en Ginebra en 1712. Su madre murió al darle a luz y su infancia
transcurre junto a su padre. Vivió una juventud llena de miedos y desgracias, fue
siempre autodidacta. En 1741 llegó a París, donde hizo amistad con Diderot y otros
ilustrados enciclopedistas (los mismos que lanzaron el proyecto de la Enciclopedia en
1750, instrumento éste fundamental de la Ilustración en toda Europa). Rousseau se
muestra insatisfecho con ese mundo ilustrado francés culto y lleno de apariencias y de
hipocresía. En 1749 concurrió a un concurso de la Academia de Dijon sobre el tema
¿Ha contribuido al mejoramiento de las costumbres el progreso de las ciencias y de las
artes? Este tema desencadenó todo su pensamiento. Su respuesta es: no; las ciencias y
las artes se originan en los vicios, los alimentan, y son el origen de la desigualdad entre
los hombres. A pesar del sorprendente enfoque, su Discurso sobre las ciencias y las
artes (1750) ganó el concurso. En el año 1753 volvió a ganar el mismo concurso con su
Discurso acerca del origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres
(1753), en el que amplía los temas del primer Discurso. Siguen luego sus obras
fundamentales: La nueva Eloísa (1761), El contrato social (1762), Emilio (1762). Tanto
el Emilio como el Contrato fueron condenados por las autoridades civiles y eclesiásticas
de París y Ginebra, en una especie de conjura entre creyentes, ateos y deístas.
Las ideas de Rousseau chocaban frontalmente con las de los ilustrados franceses:
su desvalorización de la cultura, de la razón y de la sociedad –a favor del hombre en
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estado natural y del sentimiento-, resultaba escandalosa. Tampoco sus ideales políticos
podían ser aceptados. Rousseau terminó quedándose solo, lo que acentuó su mal
carácter. Por eso aceptó la hospitalidad de Hume en Inglaterra, pero su personalidad
resultaba ya intratable, lo que le llevó a la ruptura con éste debido a sus manías
persecutorias. Abandonó Inglaterra y se fue a París. Del final de su vida son las
mencionadas Confesiones y los Ensueños del paseante solitario. Un Rousseau anciano,
fatigado y enfermo, se retira al castillo del marqués de Girardin (gran admirador y
amigo desde joven) y muere en 1778 en esa pequeña localidad al norte de París
(Ermenonville).
LOS TEMAS DE LA FILOSOFÍA DE ROUSSEAU
1-ANTROPOLOGÍA Y ÉTICA
1.1. Rousseau contra los enciclopedistas ilustrados. Corrupción social e histórica del
hombre
Rousseau se opone a la cultura tal y como se había entendido hasta entonces porque
había perturbado la naturaleza del hombre. Su vida desarrollada en la sociedad, los
errores de conocimiento que ha ido adquiriendo y las turbulencias pasionales ejercidas
en su condición humana han dañado su configuración hasta no quedar casi nada de su
sencillez original dada por el Creador (bondad del estado de naturaleza en que se
encontraba el hombre).
Recordemos que los enciclopedistas defendían que el poder de la razón
conducía inevitablemente al progreso de la humanidad y perseguían la
reunificación y divulgación del saber y de la cultura. Rousseau los criticó y los
calificó de propagandistas y de no saber diferenciar lo que era saber en verdad de lo que
es engañoso o falsa cultura (que pervierte al ser humano).
Rosusseau culpa al desarrollo histórico de esa situación en la que se
encuentra el hombre. Rousseau tiene una visión radicalmente pesimista de la historia y
de su curso, y de los productos culturales que le son propios o inherentes. Ahora con
Rousseau, es el saber (la Ciencia) y el progreso el causante de esta situación
preocupante del hombre. No se puede culpar al hombre en el estado de naturaleza
como origen de los problemas actuales, sino al hecho de que se ha intentado
reducir al hombre a mera realidad racional (ideología). La producción cultural e
intelectual del hombre a través de las letras, las artes y las ciencias no ha hecho
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progresar al hombre, sino que son a ojos de Rousseau (y en contra de lo que pensaban
los enciclopedistas) son los principales causantes de sus males porque están
asentadas sobre vicios del hombre: avaricia, soberbia, mentira u orgullo.
1.2. Armonización entre razón y sentimiento
La senda de la salvación del hombre está en una “renaturalización del hombre”
tomando esa riqueza del hombre que ya estaba en los pueblos primitivos. Como esa
vuelta a ese estado natural sería imposible hoy en día, la propuesta de Rousseau
persigue la armonización de razón y sentimiento.
Se trata de no estar volcados hacia el exterior (la apariencia ilustrada), hacia lo
que opinen los demás. Esta era la visión del hombre ilustrado que tenía Rousseau, un
hombre que únicamente sabe vivir a través de la opinión de los otros. Ese retorno a la
interioridad del hombre no se puede hacer sin la guía crítica de la razón, pero sin
eliminar el papel importantísimo de los sentimientos, los instintos y las pasiones.
1.3. Un hombre bueno por naturaleza
La idea capital de la antropología de Rousseau es la bondad natural del hombre en
su estado presocial y precultural. Para Rousseau el hombre es originalmente justo y
amoroso y no piensa en él mismo antes que en los demás. Rousseau invierte a Hobbes:
el hombre por sí mismo no es un lobo para el hombre (como defendía Hobbes), a lo
largo de la historia se ha ido convirtiendo en eso, pero el estado de naturaleza no es el
del instinto violento.
Una concepción que, según Rousseau, no se puede comprobar en la actualidad
debido a la situación actual a que nos ha conducido el progreso y lo rápido que influye
en la educación de los niños. Dirá Rousseau que sólo nos queda la nostalgia cuando nos
retiramos en medio de la naturaleza y alejados de toda preocupación social.
La lucha que se da en el hombre entre el bien y el mal, lo que comúnmente se
llamaba pecado original, será para Rousseau consecuencia del estado de sociedad y
cultura (no del pecado original), pero no estaría provocado por el estado de naturaleza
del hombre.
2-POLÍTICA Y EDUCACIÓN
2.1. Estado de naturaleza
El estado de naturaleza, más que una realidad histórica, es una hipótesis de trabajo
(cercano a un tipo de divinidad o espacio feliz, puro y perfecto) fruto de la
nostalgia por recuperar lo más originario, natural, justo y moralmente bueno del
ser humano.
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El hombre primitivo (natural) vivía en aislamiento, imagina Rousseau: no poseía una
sociabilidad natural ni vivía en una guerra contra los otros. Era lo que se llamaba “el
buen salvaje”: era bueno por naturaleza, tenía una inocencia natural (no hay pecado
original), bondad innata, igualdad. Se utiliza pues el concepto de estado de naturaleza
como punto de referencia.
2.2. El paso al estado de sociedad (historia de la decadencia del hombre)
El paso del hombre a vivir en sociedad hace al hombre menos feliz, libre y bueno
(vemos aquí como se ataca a la idea de progreso de la ilustración). Surge la sociedad
lentamente, de manera accidental, y en sus estados iniciales es cuando el hombre se
siente más feliz, prima una comunidad igualitaria y relativamente pequeña en número.
Pero se pierde la libertad y surgen las desigualdades en el momento en que se
establece el derecho de propiedad (cuando se dice por primera vez “esto es mío”) y la
autoridad para salvaguardarlo. La sociedad es un engaño: los hombres se unen
creyendo defender a los débiles, pero, de hecho, no defienden sino los intereses de los
más ricos (crítica al liberalismo económico y político). Así comenzó la historia de la
desigualdad humana.
Son estas circunstancias fortuitas (derecho de propiedad y autoridades para
proteger esas posesiones territoriales) las que perfeccionaron la razón humana en
una dirección que provocó que se fuera deteriorando la especie humana,
convirtiendo al hombre en malo al hacerlo sociable, y acabando por llevar al hombre
al punto de desigualdad y lucha en que se encuentra. También las artes, las ciencias y
las letras las han ido ahogando la riqueza pasional y bondad originaria del hombre
y la espontaneidad de sus sentimientos. Esta crítica al estado social lo hace Rousseau no
para negar el uso de la razón, sino para afirmar que el hombre no sólo es razón.
2.3. Regreso a una sociedad según las exigencias naturales (Educación y Contrato
social)
Se dan dos pasos:
1-Educación (transformación del individuo mediante la educación).
Se trata de educar para el nuevo pacto social. No se trata de dejar al hombre
funcionar exclusivamente desde lo pasional e instintivo, sino educar al hombre
para que los someta al criterio de la razón. Este es el concepto de libertad bien
dirigida que prescribe Rousseau: una libertad que deber amar a los otros, defender la
comunidad y dejar que la razón guíe esta misma comunidad.
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El programa del Emilio (su obra principal acerca de la cuestión educativa) se basa en la
bondad innata del individuo, la inmersión en la Naturaleza, la no transmisión de los
prejuicios culturales (conocimientos, moral, religión) y el individualismo.
Por eso, con este proyecto educativo se pretende llevar a cabo una
conjunción entre lo interno (la forma de vida del hombre en el estado de naturaleza) y
lo externo (el hombre ilustrado en sociedad), para frenar esa decadencia del hombre.
Por eso no se trata de abandonar al hombre a merced de los instintos (mundo
prerracional), sino educarlo para que los someta al superior criterio de la razón (lógica
de la armonía racional).
Este itinerario o camino educativo ha de hacerse por fases y de manera
ordenada, dejando madurar los instintos y aplicando la guía de la razón a cada etapa
como camino hacia la sociedad renovada.
En conclusión a este primer paso, la educación no alcanza su madurez si se
abandona al niño en la sociedad, ni tampoco alejándolo completamente de ella
(simulando aquel primer momento de estado de naturaleza). Vemos que es una
pedagogía política que nos conduce de manera inmediata a su propuesta de contrato
social.
2-Contrato social (transformación de la sociedad con el contrato social).
El objetivo del nuevo contrato (una auténtica revolución para Rousseau) consiste
en romper las cadenas que limitan al ser humano y devolverle la libertad bajo un
modelo social que no se funde exclusivamente en los instintos y pasiones (como en el
estado de naturaleza), pero tampoco en la razón aislada y contraria a ese mundo afectivo
y de los sentimientos (como hacía la sociedad ilustrada de su tiempo).
El programa del Contrato social se basa en el establecimiento de una forma de
asociación mediante la cual cada uno, al unirse a todos, no obedezca, sin embargo,
más que a sí mismo, y quede tan libre como antes. Se trata de una nueva forma de
pacto social que devuelva al hombre a su estado natural, sin dejar de pertenecer a una
comunidad. Es un pacto de la comunidad con el individuo (y a la inversa) o voluntad
general: cada asociado se une a todos y no se une a nadie en particular. Este pacto
es la entrega de cada individuo a toda la comunidad. Cada hombre libre, igual entre
iguales, cederá todos sus derechos al cuerpo de la república y sacrificará a esta todos sus
intereses privados.
Surge así la soberanía del pueblo: el soberano es la voluntad general, la cual es
inalienable (no se delega: el gobierno no es sino un ejecutor de la ley que emana de la
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voluntad general, y puede ser siempre substituido) e indivisible (no hay separación de
poderes, contra Locke y Montesquieu).
La soberanía popular y la libertad se asientan sobre la base de que cada
individuo contrata, por así decirlo, consigo mismo (y no con un tercero: un dios o un
jefe), y al obedecer a la voluntad general no obedece más que a sí mismo y eso funda el
bien común (leyes sagradas para todos) representado por el Estado. Este pacto es una
radical socialización del hombre y que conduce a eliminar el conflicto entre intereses
privados y comunitarios. La moral se incorporará en las leyes y coincidirá, pues, con el
derecho.
Riesgos peligrosos de esta propuesta es el despotismo que puede ejercer la
mayoría (aquel que se niegue a obedecer la voluntad general, será obligado por todo el
cuerpo), que asume tintes de totalidad y que prima lo político antes que lo moral y la
individualidad. Desde el punto de vista ético y político, se le niega su libertad a la
persona humana (esa libertad se identifica con la voluntad general) porque la ley, lo
justo y la virtud está dictada por la mayoría.
El Contrato social (1762) inspirará a los revolucionarios franceses de 1789, a la
Comuna de 1870 y a los comunistas del siglo XIX (Marx). Antes había inspirado a
Thomas Jefferson, autor de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de
América (1776).
2.4. Deísmo (o naturalización de la religión)
Rousseau, en línea con su propuesta de sociedad natural, también concibe una religión
natural en la misma línea. Una religión que coincida con la naturaleza humana, con
la voz de la conciencia, cribada por la razón social.
La religión estará estrechamente relacionada con la política y con el objetivo de
fortalecer la convivencia en ese contexto de voluntad general y bien común. Para ello,
Rousseau, en línea con la Ilustración, considera muy importante eliminar de esta
religión natural todo lo que tiene de sobrenatural la religión (divinidad de Cristo,
los milagros o las profecías) porque son contrarios a la lógica de la razón y a la vida
social.
Lo único que ha hecho el Cristianismo es separar al hombre de su realidad
afirmando una sociedad ultramundana (pecado original y la salvación
sobrenatural), dejando indefensa a esa comunidad humana en el plano o contexto
de las relaciones sociales y terrenales. Y ese modo de entender la religión ha
favorecido en el fondo, según Rousseau, la tiranía.
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La propuesta es una religión natural asentada primeramente en la
existencia de Dios (con el que se explica el movimiento y orden del universo) y la
inmortalidad del alma (para escapar a la maldad del mundo como se ha
comprobado en la historia) y, en segundo lugar, en la sociabilidad, tolerancia hacia
otras religiones y el contrato social.