Diplomacia Preventiva
Diplomacia Preventiva
Estudio de caso
Presentado como requisito para optar por el título de Internacionalista
En la Facultad de Relaciones Internacionales y Ciencia Política y Gobierno
Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario
Presentado por:
Edna Juliana Mogollón García
Dirigido por:
Andrés Molano Rojas
Semestre I, 2016
A mi familia, por ser mi apoyo incondicional.
CONTENIDO
Pág.
INTRODUCCIÓN
preventiva indulgente? 26
5. CONCLUSIONES 47
BIBLIOGRAFÍA
LISTA DE GRÁFICOS
Pág.
UE Unión Europea
ABSTRACT
With the objective to reach stability and promote the international peace maintenance,
preventive diplomacy was born as a concept focused on strategies to act before, during and
after the conflict. The next document seeks to analyze the performance of the preventive
diplomacy instruments used by the United Nations during the Kosovo crisis of 1998 and
1999. This crisis emerged because of the conflict between the Serbian government and a
dissident movement, known as the Army of Liberation Albano-kosovar that pretended to
give an autonomous profile to the territory and the Kosovar Albanian population, showed a
series of structural weaknesses that still continues facing this mechanism in resolving
ethnic conflicts within states.
Key Words:
Preventive diplomacy, Kosovo crisis, ethnic conflict, autonomy.
INTRODUCCIÓN
A pesar de que la multiplicación de los conflictos en los que la ONU se vio envuelta
en los últimos años y el aumento de misiones de paz amparadas por el Capítulo VII de la
Carta de las Naciones Unidas, parecían haber relegado el mandato central de la ONU sobre
el arreglo pacífico de controversias que aborda el Capítulo VI, con la llegada de Ban Ki-
moon como Secretario General de las Naciones Unidas, se ha manifestado con mayor
fuerza el interés de recuperar el Capítulo VI de la Carta (CINU 2012, pág. 11), a través del
reforzamiento de todos los mecanismos de mediación y prevención que tiene la
organización.
Si bien los conflictos contemporáneos son cada vez más complejos e involucran una
amplísima gama de elementos ideológicos, territoriales, culturales, religiosos, étnicos,
económicos, ambientales, entre otros; la diplomacia se presenta para la organización como
1
el instrumento para el buen entendimiento entre los pueblos y sigue ofreciendo caminos
para la construcción de paz (CINU 2012, pág. 13). En esta medida, se hace pertinente el
análisis del funcionamiento de los instrumentos que tiene esta organización en especial para
la ejecución de la diplomacia preventiva en escenarios de inestabilidad, en donde los
medios alternativos o informales, mucho más flexibles y con propuestas de solución que no
necesariamente incorporan el uso real de la fuerza, podrían neutralizar el desarrollo de un
conflicto.
Por otro lado, la región de interés para esta investigación es Kosovo. Hasta 1990
Kosovo era conocido como una "provincia autónoma" de Serbia, una de las seis repúblicas
yugoslavas. Desde 1968 hasta mediados de 1980, Kosovo se hizo cada vez más autónomo
de Serbia. Sin embargo, entre 1989 y1990, Kosovo fue despojado de ese estatuto de
autonomía y se convirtió en solo una provincia de Serbia. Para ese momento, todas menos
dos de las repúblicas que habían conformado la antigua Yugoslavia se convirtieron en
Estados independientes, dando surgimiento a los países de Eslovenia, Croacia, Bosnia-
Herzegovina y Macedonia (Judah 2008, pág. 25). Las dos repúblicas restantes, Serbia y
Montenegro, se llamarían por un tiempo más, a sí mismas, la República Federal de
Yugoslavia (FDY), y después de que la guerra de Bosnia-Herzegovina terminara en 1995,
la mayoría de los miembros de la comunidad internacional reconocieron esta Yugoslavia.
Pero, por qué Kosovo? A pesar de que Kosovo es un pequeño lugar con una
población pequeña, fue sin embargo la razón por la cual la Organización del Tratado
Atlántico Norte (OTAN) luchó su primera guerra. En las últimas décadas, Kosovo ha sido
un tema de discordia internacional, en el mapa, Kosovo y el resto de los Balcanes
occidentales, son países que ahora están rodeados por el territorio de dos de las
organizaciones internacionales más importantes y poderosas (Judah 2008, pág. 28).
Absolutamente toda esta región está envuelta por la Unión Europea y la OTAN. Por lo que
Kosovo y su zona, no se refiere a algún lugar ahí afuera en el patio trasero de Europa, sino
que constituyen su patio interior, donde nadie quiere problemas ni vecinos ruidosos y poco
fiables.
2
La región ya daba señales de inestabilidad cuando con la disolución de la antigua
Yugoslavia a principios de 1990, cientos de miles de refugiados huyeron hacia el norte.
Cuando la guerra envolvió la región, Kosovo no sería la excepción. A finales de la década,
surgió un conflicto bélico en Kosovo a raíz de un movimiento disidente, conocido como el
Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) que pretendía darle un perfil más autónomo al
territorio y a la población albano-kosovar, luego de que el presidente Slobodan Milosevic
avanzara con los más frontales procesos de aplacamiento de la autonomía kosovar (CINU,
2012). Esto desató una gran crisis a través de “un formato de guerra de guerrillas”, con
prácticas irregulares y violaciones sistemáticas de las normas del Derecho Internacional
Humanitario, en la cual aproximadamente 850.000 personas huyeron o fueron étnicamente
limpiados del territorio, es decir, obligados a abandonar sus casas (Judah 2008, pág. 35).
Una vez adoptada por la ONU como una herramienta para la prevención y resolución
de conflictos, la diplomacia preventiva ha sido empleada en diferentes casos de manera
exitosa y en otros, no tan favorables. Precisamente serían estos sucesos de finales de los 90,
los que revelarían una serie de debilidades en los procesos operativos y estructurales de los
mecanismos de prevención que tiene la ONU; los cuales deben superarse para lograr su
éxito, especialmente en conflictos intraestatales de carácter étnicos. Por esto, el objetivo de
esta investigación es analizar ¿cómo funcionaron los instrumentos de diplomacia preventiva
empleados por la Organización de Naciones Unidas en la crisis de Kosovo de 1998 y
1999?
Este trabajo tiene como finalidad desarrollar la idea de que la dificultad para reunir la
voluntad política de las partes en conflicto así como la debilidad institucional de las
misiones de observación de la ONU en Kosovo y las limitaciones del principio de soberanía
para la realización de un despliegue preventivo en la zona, afectaron los buenos oficios y la
forma en que la diplomacia preventiva buscó resolver la crisis, al no generar el correcto
acercamiento entre los actores y contribuir a una escalada mayor del conflicto luego de las
fallidas negociaciones sobre el estatuto futuro de Kosovo.
3
El presente estudio de caso se ordena en cuatro capítulos. En el primero, se define
el concepto de diplomacia preventiva surgido en el siglo XX. En este capítulo se incorporan
las herramientas de diplomacia preventiva que tiene la ONU; a través de los cuales se
pretende analizar posteriormente el grado de éxito en el caso de interés. En el segundo, se
hace un contexto de los Balcanes, previo al surgimiento de la crisis kosovar y se procede a
hacer un recuento histórico de los principales hechos políticos, militares y estratégicos que
se desarrollaron durante el estallido del conflicto de Kosovo, así como el recrudecimiento
del mismo entre 1998 y 1999. En el tercer capítulo, se hace una descripción del proceso de
internacionalización de la crisis, con los intentos de diplomacia preventiva y la
participación de terceros interesados en la mediación y resolución del conflicto. En el
último capítulo (IV), se determinan los factores que impidieron el éxito de los mecanismos
de diplomacia preventiva de la ONU, revelando las dificultades que tiene la organización
en la correcta ejecución de esta herramienta.
4
1. LA DIPLOMACIA PREVENTIVA EN EL SIGLO XX
5
Unión Africana estableció nuevos mecanismos que tienen, como objetivo principal, la
anticipación y la prevención de conflictos.
Pero quizás las principales invocaciones de este mecanismo han surgido en el seno
de las Naciones Unidas. En Enero de 1992 el Consejo de Seguridad invitó al Secretario
General, Boutros Boutros-Ghali a realizar “un análisis y recomendaciones respecto de los
medios para fortalecer y hacer más eficiente la capacidad de Naciones Unidas en materia de
diplomacia preventiva, así como en las operaciones de imposición y mantenimiento de la
paz” (Ghali 1992, pág. 15), este informe sería titulado Un Programa de Paz. El documento
de posición del Secretario General estaba encaminado a dar respuesta a un nuevo tipo de
conflictos intraestatales donde generalmente participan no sólo ejércitos regulares, sino
también milicias y civiles armados con escasa disciplina y estructuras de mando mal
definidas. Donde además los civiles son las principales víctimas y las situaciones de
emergencias humanitarias ocupan las principales líneas del conflicto (Ghali 1992, pág. 16).
Por su parte, una forma de abordar la diplomacia preventiva desde la óptica teórica es
utilizando el neoliberalismo institucional. Esta teoría de las Relaciones Internacionales
propuesta por Robert Keohane y su colega Joseph Nye en la década de los 80, permite
analizar la configuración de normas internacionales a partir de la intención de los Estados
de regular los comportamientos y facilitar espacios para la cooperación e incluso la
integración.
6
Como se mencionó anteriormente, este instrumento ha marcado las acciones de
política exterior de algunos Estados y organismos internacionales, a través del
establecimiento de espacios para la negociación, la mediación, el arbitraje y la conciliación.
Aquí, elementos específicos de la teoría del neoliberalismo institucional como el factor de
la cooperación, el rol institucional y la anarquía como principio ordenador del sistema
internacional, permiten comprender determinadas posiciones de actores estatales y
supraestatales frente a unos procesos de dependencia que generan escenarios de
cooperación no solo coyunturales sino sostenidos en el tiempo (Salomón 2001, pág. 22).
Sin embargo, esto no siempre ha funcionado así. Con motivo del centenario de la
primera Conferencia Internacional de la Paz, el sucesor de Boutros-Ghali, el Secretario
General de la ONU Kofi Annan, realizó una intervención en La Haya a comienzos de 1999
en la que señalaba, cómo el mundo no podía continuar mirando sin consenso las
violaciones de derechos humanos o las masacres en masa cuando existen acciones efectivas
que podían prevenir el futuro de Kosovo y el Timor Oriental. En palabras del Secretario
General:
7
1.1 Definiendo las herramientas de diplomacia preventiva de la ONU
Así mismo, un punto de definición de este concepto está en relación con los
instrumentos y estrategias incluidas en la caja de herramientas de la diplomacia preventiva.
El punto general es que se incluyen tanto medidas coercitivas como aquellas no coercitivas.
El informe Un Programa de Paz de la ONU (1992, pág. 12-53), identifica explícitamente el
despliegue preventivo de fuerzas militares como una de las estrategias contenidas en la
definición de la diplomacia preventiva. Otros esfuerzos para definir el término han tratado
de confinarlo a "interacciones no violentas que llevan a un diálogo constructivo entre
adversarios, excluyendo explícitamente el uso de las fuerzas armadas” (Thompson y
Gutlove 1994, pág. 5).
Así pues, las acciones de diplomacia preventiva en el seno de las Naciones Unidas
según este informe, pueden estar en “función del Secretario General, personalmente o
mediante funcionarios superiores u organismos especializados y programas, del Consejo de
Seguridad o de la Asamblea General, así como de las organizaciones en cooperación con
las Naciones Unidas” (Ghali 1992, pág. 25). Dicha organización cuenta con una serie de
8
herramientas dirigidas a la creación de confianza, el aseguramiento de una alerta temprana,
la creación de misiones de investigación oficiosas u oficiales, así como la posibilidad de
incorporar un despliegue preventivo, y en determinadas situaciones, zonas desmilitarizadas.
Este primer punto se hace esencial junto con las acciones de buena fe para reducir la
probabilidad de conflictos entre Estados. Las medidas de fomento o consolidación de
confianza entre los Estados soberanos también incluye la existencia y aumento de
intercambios con representantes de la organización, el intercambio sistemático de misiones
militares, medidas que fomenten la libre circulación de la información, la formación de
centro regionales o subregionales, así como la supervisión de los acuerdos regionales sobre
armamentos (Ghali 1992, pág. 25).
c. Alerta temprana
Este otro punto consolidado en el Programa de Paz hace referencia a la red de sistemas
de alerta temprana con las que cuenta la organización en situaciones de “amenazas
ambientales, riesgo de accidentes nucleares, desastres naturales, movimientos masivos de
la población, brotes de violencia, la amenaza del hambre generalizada y la propagación de
enfermedades” (Ghali 1992, pág. 26). Debido a la particularidad de algunos escenarios, se
hace indispensable la estrecha cooperación de distintos organismos especializados de la
ONU, así como también de las organizaciones e instrumentos regionales que cumplen una
9
función esencial en la identificación temprana de una anomalía o los primeros brotes de una
crisis.
d. Despliegue Preventivo
e. Zonas desmilitarizadas
El Programa de Paz (1992) identifica que como norma, “hasta ahora se han
establecido zonas desmilitarizadas por acuerdo entre las partes al concluir un conflicto”.
Estas son áreas en la que los tratados o acuerdos entre las naciones, potencias militares o
grupos contendientes prohíben instalaciones, actividades o personal militar. Se encuentra a
menudo a lo largo de una frontera establecida o frontera entre dos o más países (Ghali,
1992, pág. 28). Muchas zonas desmilitarizadas se consideran territorio neutral porque no se
permite que ninguna de las partes tenga su control, incluso para la administración fuera de
combate.
10
y como una alternativa frente a las costosas operaciones político-militares requeridas en
escenarios de post-conflicto (Ododa 2012, pág. 61-81).
Kofi Annan subrayaba que si bien la diplomacia es un medio que ha probado tener
éxito en la prevención de conflictos en determinados escenarios, la experiencia de las
Naciones Unidas en los últimos años ha demostrado la necesidad de otras formas de acción
que pueden tener resultados preventivos útiles (Ododa 2012, pág. 61-81). Como por
ejemplo, el anteriormente señalado despliegue preventivo, el desarme preventivo, la acción
humanitaria preventiva y la consolidación la paz preventiva, que implican el
consentimiento del gobierno o las partes en cuestión, así como de una amplia gama de
acciones en materia de buena gobernanza, derechos humanos y desarrollo económico y
social.
11
(Brownlie 1998, pág. 127). Sin embargo, y como se estableció anteriormente, los medios
pacíficos y preventivos no pueden limitarse a los del capítulo VI.
Sin embargo, en este trabajo se propondrá ahondar en los desafíos propios de las
agencias de la ONU a la hora de manejar y contrarrestar la crisis desencadenada en Kosovo
entre 1998 y 1999. En los Balcanes, donde las fronteras internacionales se mostraron
porosas y el control estatal deficiente, los buenos oficios internacionales, las llamadas a
12
diálogos, las negociaciones entre partes, así como la aplicación de sanciones, no tuvieron en
su mayoría un correcto desenlace (Opiyo 2010, pág. 11).
De acuerdo con la Carta de la ONU, si los medios pacíficos fallan, se deben utilizar
las medidas previstas en el Capítulo VII, sobre la decisión del Consejo de Seguridad, para
mantener o restablecer la paz y la seguridad internacional en cara a "cualquier amenaza a la
paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión" (Naciones Unidas, 1945: Art 39). Pero
es allí donde surgen los cuestionamientos sobre la capacidad de los instrumentos sobre los
cuales se forjó la más grande asociación interestatal, y sobre la viabilidad y el éxito que
realmente tienen los medios para el arreglo pacífico de controversias, dejando la duda
acerca de ¿qué tan efectivos son los instrumentos contemporáneos de prevención con los
que estos cuentan?, y más importante aún, ¿se puede hablar de la gestión de una diplomacia
preventiva en los Balcanes, puntualmente en Kosovo?
Una vez estudiado el proceso de evolución que ha tenido la diplomacia preventiva y los
instrumentos contemporáneos con los que cuenta, en este segundo capítulo se hará un
recuento histórico de los acontecimientos que desataron la crisis kosovar a fin de rastrear la
participación de terceros en la gestión y el manejo de la crisis. Es muy importante
establecer la historia de Kosovo, en el contexto de los Balcanes y en el marco de una
Europa más amplia. Así mismo, es importante señalar algunos de los principales
argumentos que han acompañado el proceso de independencia de Kosovo. El más
destacado de ellos es la cuestión del derecho a la autodeterminación, invocado por los
albaneses de Kosovo, en contraposición al derecho de la integridad territorial de los
Estados, invocado por Serbia.
Conocer los antecedentes del conflicto permitirá además entender por qué las
herramientas de diplomacia preventiva empleadas por la ONU se desarrollaron de una
13
manera particular y no tuvieron el desenlace esperado frente a las demandas de las partes en
conflicto, evidenciará cómo diferentes factores políticos, militares, socio-económicos e
incluso geográficos influyeron en la manera como estas políticas se desarrollarían en la
región.
Yugoslavia era una nación nacida de las cenizas de la Primera Guerra Mundial,
creada a través de la fusión de las regiones de Eslovenia y Croacia, en su mayoría de
población católica, con los reinos orientales ortodoxos de Serbia y Montenegro. Dentro de
esta nueva nación estaba el territorio de Bosnia, étnica y religiosamente dividida entre
croatas católicos, serbios ortodoxos y musulmanes eslavos. En el sur de Yugoslavia se
encontraba la región de Kosovo, una reciente adición de Serbia, que contenía una población
mayoritariamente musulmana, que hablaba albanés (Ver gráfico 1).
14
desembocó en un sistema descentralizado con medidas de autogobierno para las seis
repúblicas de Yugoslavia (Eslovenia, Serbia, Croacia, Bosnia, Montenegro y Macedonia),
así como para la provincia serbia de Kosovo.
En 1992 Bosnia cayó en guerra también. Su capital Sarajevo fue sitiada por las
fuerzas serbias hasta finales de 1995. Aproximadamente 100.000 personas murieron,
incluyendo uno de los episodios más sangrientos que fue el asesinato de más de 7.000
hombres y niños musulmanes bosnios, tras la caída de la ciudad de Srebrenica al oriente
país (Mertus 1999, pág. 238). Este fue un evento trascendental y su importancia en el
15
cambio del curso de la historia en Kosovo no había sido ampliamente considerada. El
hecho de que esta masacre ocurriera en una zona que el Consejo de Seguridad de la ONU
se había comprometido a proteger se grabó en la conciencia de occidente y en parte ayuda a
entender por qué en 1999, los líderes occidentales estaban dispuestos a actuar con rapidez
para bombardear Serbia a causa de Kosovo, temerosos de que algo así fuera a suceder de
nuevo.
16
Gráfico 2. Mapa de Kosovo 1998
17
importantes deben tenerse en cuenta. La primera es el 23 de diciembre de 1989, que vio la
fundación de la Liga Democrática de Kosovo (LDK) con Ibrahim Rugova a la cabeza. El
partido, que era realmente un movimiento político de base amplia, absorbió rápidamente a
los ex miembros del Partido Comunista y se convirtió en el principal foco de oposición al
gobierno serbio desde entonces y hasta la guerra de Kosovo en 1998 (Troebst 1998 pág.
30).
El 2 de julio de 1990, 114 de los 123 miembros albaneses del parlamento de Kosovo
que habían votado bajo imposición para extinguir la autonomía de Kosovo, emitirían su
voto para posicionar a Kosovo como una república en igualdad de condiciones que las otras
seis repúblicas yugoslavas (Troebst 1998, pág. 32). Aunque el Parlamento serbio votó para
anular este acto, el 7 de septiembre los diputados kosovares, se reunieron en secreto en
Kacanik para votar a favor de una constitución para su república. En este punto, la
independencia no estaba en la agenda, ya que, aunque la guerra había comenzado,
Yugoslavia todavía existía.
Los albano kosovares por su parte, estaban horrorizados por la limpieza étnica y las
guerras que se estaban llevando a cabo en Croacia y Bosnia, y al no tener los medios para
defenderse, sintieron que la estrategia de Rugova de no hacer nada era la más adecuada
18
para el momento (Judah 2008, pág. 76). En un comunicado a la Liga Democrática de
Kosovo (1992), Rugova declaró:
La estrategia adoptada por Kosovo fue tomada con amplia tranquilidad por Milosevic,
quien ya estaba luchando en Croacia y Bosnia. La decisión de Serbia fue mantener a la
provincia bajo su cuidado y su componente más visible fue la educación, instaurando en los
estudios de primaria y secundaria de los colegios cátedras del pasado histórico y cultural
serbio dictadas en serbio (Judah 2008, pág. 78). Durante este período un gran número de
albano kosovares migraron al extranjero, sobre todo porque había pocas oportunidades de
trabajar en Kosovo, donde los serbios tenían ahora el control total y los trabajos
importantes, en administración y servicios públicos, estaban acaparados por ellos.
Los orígenes del ELK estuvieron rodeados de misterio, su ascendencia yace en una
red de pequeños grupos marxistas-leninistas que se abrían paso en la provincia. Desde el
final de la Segunda Guerra Mundial las autoridades de Kosovo habían ocasionalmente
desarticulado pequeños grupos subversivos dedicados a separar Kosovo de Serbia y
19
Yugoslavia. Uno, por ejemplo, fue fundado por Adem Demaçi, un hombre que entre 1958 y
hasta su liberación final en 1990, paso 28 años en prisión (Judah 2008, pág. 109). Él pasó a
ser conocido como el Nelson Mandela de los Balcanes y sirvió de inspiración para
generaciones de jóvenes nacionalistas albaneses de Kosovo que siguieron su estela.
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disponibles, era como dijo Ramush Haradinaj, “algo así como un eufemismo, una situación
que había creado buenas condiciones para nosotros en términos de suministros” (Judah
2008, pág. 131).
No se cruza ninguna frontera para ir desde Belgrado a Pristina, pero al acercarse a la ciudad
un policía revisará su pasaporte. Si llega en un día ventoso, la basura sin recoger se
arremolinara sobre usted. No hay colectores de basura en la zona, sólo la policía, que pasan
sus días vigilando los autos al azar, extrayendo 'multas' por delitos de facto. En los pueblos
de los alrededores de Pristina es peor, los policías hostigan rutinariamente y en ocasiones
torturan habitantes, que responden con ardiente odio. Esto, sin duda, es el lugar más
sombrío en Europa, el crisol de su próxima guerra (The Economist 1998, Blogs).
Por su parte, el líder kosovar Ibrahim Rugova, exigió unos días más tarde la
independencia absoluta para Kosovo. Los albaneses de Kosovo llevaron a cabo unas
elecciones presidenciales en las que Rugova sería elegido nuevamente; sin embargo,
además de ser rechazadas y acusadas de ilegales por Serbia, éstas se tradujeron en una
intensificación mayor de las hostilidades por parte de Belgrado.
21
En abril del mismo año, el 95 por ciento de los serbios votaron a través de un
referéndum contra cualquier intervención internacional en Kosovo. Como respuesta, el
grupo de contacto para la antigua Yugoslavia, con excepción de Rusia, estuvo de acuerdo
en imponer más sanciones contra Yugoslavia, pero las sanciones nunca se aplicaron con
eficacia (Mertus 1999, pág. 232). Al contrario, el número de personas desplazadas de
Kosovo llegaba aproximadamente a cien mil a mediados de 1998, y el ELK ya se hacía con
un tercio del territorio de Kosovo. Esto significó un fuerte golpe para los intentos de
diplomacia preventiva de la ONU ya que el Estado soberano del cual seguía siendo parte la
provincia de Kosovo, dejaría de reconocer la participación de la organización en cualquier
actividad diferente a las de ayuda humanitaria.
Para entonces, diferentes emociones alcanzaban las filas del ELK, aunque el miedo
era una de ellas, la euforia era más fuerte, sobre todo cuando el ELK comenzó a tener el
control total de la región central de Drenica (Judah 2008, pág. 139). En el oeste, eran cada
vez más los jóvenes que comenzaron a caminar por las montañas a Albania para recoger
armas, y en la diáspora más y más gente comenzó a identificarse con las filas del ELK.
22
venían sin solución alguna. El conflicto estaba alcanzando para entonces su punto máximo
y ningún tipo de intervención parecía ser lo suficientemente fuerte para contrarrestarlo. Sin
embargo, es necesario examinar más a fondo como se fue dando esta intervención paralela
a los hechos, para poder identificar las debilidades en un escenario que estaba
enfrentándose a un efecto dominó de inestabilidad política y social.
Sin embargo, desde el otoño de 1997 en adelante prácticamente todos los jugadores
internacionales expresaron una profunda preocupación por lo que estaba pasando en
Kosovo (Troebst 1998, pág. 32-77). Este interés revitalizado sobre Kosovo en la esfera
diplomática fue acompañado por una intensificación de las actividades de las ONG por
prevenir el escalamiento del conflicto. El resultado fue un número considerable de
23
recomendaciones políticas y un relativo grado de coordinación entre los actores
internacionales.
Por su parte, Estados Unidos adoptó una política de sanciones contra Serbia,
mientras que los europeos apostaron por una ayuda financiera a Belgrado a cambio de un
“comportamiento decente” (Troebst 1998, pág. 32-77). Aunque existían diferencias en las
tácticas, había acuerdo en la comunidad internacional con relación a la resolución final del
conflicto de Kosovo: ningún cambio unilateral de las fronteras internacionales.
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trabajar el difícil tema de la educación como primer punto de la agenda en las
conversaciones entre albaneses y serbios, y enfrentar la crisis humanitaria a través de los
organismos subsidiarios (Troebst 1998, pág. 32-77). Sin embargo, a comienzos de 1998
ninguno de los actores internacionales mencionados había formulado una política concreta
que pudiera lograr un acuerdo entre las partes. Los esfuerzos internacionales de mediación,
por lo tanto resultaron en acciones incoherentes, fragmentadas y carentes de un concepto.
El propósito de este capítulo no es afirmar que existe un patrón de relación entre las
actividades de las organizaciones regionales y los Estados o la ONU, ni señalar un tipo de
división del trabajo específico para cada actor. Lo que queda claro, sin embargo, es que las
instancias regionales en muchos casos poseen cualidades que deben ser utilizadas al
servicio de las funciones que cubren la diplomacia preventiva, el mantenimiento de la paz e
incluso la construcción de la paz durante y después de los conflictos. Las acciones
regionales como una cuestión de descentralización, delegación y cooperación con los
esfuerzos de las Naciones Unidas se presentan en situaciones como la crisis kosovar no sólo
para aligerar la carga en términos de recursos, sino también para intentar contribuir en un
sentido más profundo en el consenso de los asuntos internacionales.
25
3.1 El papel de la ONU en la crisis de Kosovo: ¿diplomacia preventiva indulgente?
Se puede decir que a partir de 1992, las Naciones Unidas empezó a monitorear de
cerca la situación de los derechos humanos en Kosovo. Sobre la base de los informes de
Tadeusz Mazowiecki, ex Primer Ministro de Polonia y primer Relator Especial sobre la
situación de los Derechos Humanos en el territorio de la antigua Yugoslavia de la Comisión
de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, la Asamblea General de las Naciones
Unidas decidió recomendar el envío de supervisores a Kosovo, Sandþak y Vojvodina
(Troebst 1998, pág. 34).
26
Paralelamente se mostró el interés de algunos miembros del Consejo de Seguridad de
la ONU en la cuestión de Kosovo. En el marco de la división del trabajo entre las Naciones
Unidas y la Conferencia para la Seguridad y Cooperación Europea en relación con el
embrollo de la post-Yugoslavia, Kosovo terminó dentro de la esfera de actividades de esta
última organización (Troebst 1998, pág. 35). Sin embargo, cuando la CSCE fue obligada a
salir de la República Federativa de Yugoslavia en el verano de 1993, el Consejo de
Seguridad de la ONU en su sesión del 9 de agosto, presidida por la embajadora de Estados
Unidos, Madeleine K. Albright, se refirió al problema de Kosovo.
El Consejo de Seguridad señaló que las misiones de la CSCE de larga duración eran
ejemplo de la diplomacia preventiva realizada en el marco de la ONU y habían contribuido
en gran medida a promover la estabilidad y contrarrestar el riesgo de violencia en Kosovo,
Sandjak y Vojvodina, dentro de la República Federal de Yugoslavia. Exhortaba a las
autoridades de la RPF a permitir la continuación de las actividades de las misiones de la
CSCE, cooperando y garantizando la seguridad de los observadores, así como permitiendo
el libre acceso para llevar a cabo sus labores (Resolución 855 Consejo de Seguridad de la
ONU, 1993).
27
Federativa de Yugoslavia insistió en escoger a Belgrado como sede para tales diálogos
(Troebst 1998, pág. 37).
La Asamblea General de las Naciones Unidas mantuvo durante los primeros años de
la crisis cinco demandas básicas relativas a la situación de los derechos humanos en
Kosovo contenidas en el proyecto de resolución no. A/C.3/52/L.61 del 20 de noviembre de
1997. La Asamblea reprochó con preocupación el uso de la fuerza por parte de la policía
serbia contra manifestantes estudiantiles albanokosovares el 1 de octubre de 1997 y hacía
un llamado enfático a las autoridades de la República Federativa de Yugoslavia a adoptar
todas las medidas necesarias para poner fin a las violaciones de los derechos humanos,
haciendo particular hincapié en:
1. Adoptar las medidas necesarias para poner fin de inmediato a todas las violaciones de
los derechos humanos contra los albaneses étnicos de Kosovo , incluyendo, en
particular , las medidas discriminatorias, detenciones arbitrarias, la violación del
derecho a un juicio justo y la práctica de la tortura y otros tratos crueles , inhumanos o
degradantes , y revocar toda la legislación discriminatoria, en particular la que ha
entrado en vigor desde 1989;
2. Liberar a todos los presos políticos, y cesar la persecución de dirigentes políticos y
miembros de organizaciones locales de derechos humanos;
3. Permitir el regreso en condiciones de seguridad y dignidad de los refugiados albaneses
de Kosovo a sus hogares;
4. Permitir el establecimiento de instituciones auténticamente democráticas en Kosovo,
incluídos el parlamento y el poder judicial, y respetar la voluntad de sus habitantes
como la mejor manera de prevenir la escalada del conflicto en ese país;
5. Permitir la reapertura de las instituciones educativas, culturales y científicas de los
albaneses étnicos (Proyecto de resolución no. A/C.3/52/L.61, Asamblea General de la
ONU, 1997)
28
la situación se hacía cada vez más alarmante (Troebst 1998, pág. 38). Esta evaluación fue
compartida por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, en cabeza de
Mary Robinson, que en enero de 1998 expresó la profunda preocupación por el reciente
aumento de la violencia y realizó una vista a la zona a principios de marzo, luego de los
acontecimientos de Drenica. Robinson declaró “esto es muy preocupante y podría tener un
impacto más amplio en toda la región (…) seguimos hablando, tanto en la ONU y en el
plano internacional, sobre las lecciones aprendidas, pero en realidad no estamos
aprendiendo de las lecciones” (Troebst 1998, pág. 47).
La difusión de los asedios del ejército serbio sobre la población albano kosovar
lograron abrir el acceso para que observadores internacionales entraran a monitorear y
presenciar la realidad de la situación en Kosovo (CINU 2012, pág 168). Las acciones de
dicha misión liderada por William Walker, representante de la OSCE, estuvieron
amparadas por las resoluciones 1199 (1998) del Consejo de Seguridad, que buscaba
“verificar el mantenimiento del cese al fuego, monitorear los movimientos de fuerza y
proveer asistencia en el retorno de refugiados y personas desplazadas” y la Resolución
1203 (1998) en la que “el Consejo de Seguridad endosó la KVM6 (…) y dio luz verde a la
misión de verificación de la OTAN”.
Todas estas medidas daban muestra de los esfuerzos de las Naciones Unidas por
responder a la crisis y evitar su propagación. No obstante, la intermediación informal de la
OTAN encomendada a Richard Holbrooke y los diálogos del representante de la OSCE
acogidos a la Resolución 1199 (1998) fueron un total fracaso cuando las negociaciones se
dieron unilateralmente con el gobierno serbio (CINU 2012, pág. 168).
29
Balmaceda (2001, pág. 19), “esto condujo a que Estados Unidos reimplantara sanciones
contra Belgrado, y contrario a los mandatos de la ONU, se ordenara un aumento de la
intervención de la OTAN. A mediados de 1998, la OTAN inicio una serie de maniobras
aéreas sobre Albania y Macedonia con la intención de disuadir a Belgrado en su política de
represión contra los insurgentes en Kosovo. Paralelamente, los ministros de defensa de la
OTAN autorizaron la planificación de bombardeos sobre Yugoslavia y de despliegue de
fuerzas terrestres en Kosovo (Balmaceda, 2001, pág. 21).
Con base a lo anteriormente expuesto se puede afirmar que los sucesos de Kosovo
entre 1998 y 1999 fueron indudablemente un fracaso para las acciones de diplomacia
preventiva por parte de las Naciones Unidas. La disposición de una serie de políticas
indulgentes, es decir, la formulación de estrategias tolerantes y en gran medida
condescendientes, no lograron eliminar las raíces del conflicto. Por lo que este caso pone en
evidencia cómo la diplomacia preventiva sigue enfrentado dificultades genéricas que deben
superarse para lograr su éxito, especialmente en contextos intraestatales de conflictos
étnicos. Por este motivo, se hace necesaria la identificación de aquellos componentes que
retrasaron y entorpecieron de alguna forma los intentos de diplomacia preventiva antes y
durante el conflicto kosovar.
30
4. FACTORES DE FRACASO DE LA DIPLOMACIA PREVENTIVA DE LA ONU
EN KOSOVO
31
Para desarrollar la idea central de este trabajo se han identificado cuatro dificultades
genéricas que entorpecieron la manera como las herramientas de diplomacia preventiva de
la ONU funcionaron durante la crisis Kosovar de 1998 y 1999. Los factores determinantes
para el resultado final del proceso fueron: el fracaso en la alerta temprana, la dificultad para
poder reunir la voluntad política de las partes, las limitaciones de la norma de soberanía con
respecto a la dimensión interna del conflicto y la debilidad en la elaboración de una
estrategia de prevención operativa y estructural por parte de la organización y sus
dependencias.
Uno de los instrumentos que tiene la ONU para llevar a cabo una diplomacia preventiva es
el sistema de alerta temprana. Esta herramienta se basa en la ejecución de procedimientos
sistemáticos para la recopilación, análisis y procesamiento de datos relativos a situaciones
potencialmente violentas, los cuales permiten alertar a un Estado u organización de tomar a
tiempo las medidas o políticas necesarias con las que se pueda evitar el estallido del
conflicto, su extensión o su intensificación (Pérez 2001, pág. 10).
Al igual que con otros tipos de conflictos, lograr una alerta temprana cuando se trata
de un conflicto étnico requiere superar dos problemas fundamentales: el problema
informacional, referido a la obtención de la cantidad y la calidad de información necesaria
de una manera confiable y oportuna; y el problema analítico, de evitar una percepción
errónea u otro análisis defectuoso de la probabilidad de difusión y/o escalada del conflicto,
así como de los riesgos potenciales y los costos de la acción y la inacción (George, 1994).
En algunos aspectos, la naturaleza del conflicto constituye el grado de dificultad para la
recolección de señales oportunas y confiables, ya que en una crisis étnica intraestatal es
más difícil determinar la germinación de un conflicto que si se tratase de una crisis
tradicional, de un ataque sorpresa o de avances militares.
32
Sin embargo, si nos fijamos en los casos recientes de diplomacia preventiva, la alerta
temprana en realidad ha sido un problema menor. Una gran cantidad de información estaba
disponible en el caso de Yugoslavia, el caso de Somalia o el caso de Ruanda. El discurso de
Milosevic en 1987 sobre la “Gran Serbia”, estuvo abiertamente leído no solo para la
Foreign Broadcast Information Service (FBIS), sino para diferentes fuentes que se
encargaron de difundir el mensaje (Jentleson 1996, pág. 12).
Para nadie era ajeno que los conflictos de la década de los 90 en la región de Kosovo
fueron principalmente una continuación de antagonismos étnicos que se remonta a cientos
de años, lo que para muchos autores son "los fantasmas de los Balcanes". La comunidad
internacional se alarmó por primera vez sobre la cuestión de Yugoslavia en 1970 cuando
existía la expectativa de qué sucedería cuando Tito murió. En las advertencias de finales de
1980 de la posible ruptura de Yugoslavia, se identificaban como problemas potenciales
Bosnia y la "cuestión de Albania", es decir de Kosovo, y sus implicaciones para Serbia,
Macedonia y Albania (Troebst 1998, pág. 51).
Pero entre 1989 y 1991, con excepción del senador estadounidense Robert Dole y
otros que visitaron Kosovo y discutieron acerca de los abusos de derechos humanos,
ninguno de los posibles conflictos percibidos en Yugoslavia recibieron la atención de los
principales actores u organismos internacionales. La opinión predominante era, en palabras
del secretario de Estado de EEUU, James Baker, "We don't have a dog in that fight”,
refiriéndose a una situación que no correspondía a su interés (Troebst 1998, pág. 52). En
cambio, Estados Unidos se centró en la obtención de aliados en la Guerra del Golfo Pérsico
y en la desintegración de la Unión Soviética, instando a los europeos a asumir una mayor
responsabilidad con respecto a su región y a la ONU, a entrar a monitorear la situación.
33
divorciada de la realidad sobre el terreno. Por su parte, la poca información recopilada por
las misiones iniciales enviadas a Kosovo por la ONU se encontraba limitada a los alcances
que el gobierno serbio estuviera dispuesto a permitir. Además por su propia naturaleza, las
misiones sobre el terreno se enfrentan a limitantes adicionales, a menudo no logran reunir
información importante ya que se estructuran con demasiada rigidez y, por lo tanto, los
examinadores tienen poca flexibilidad para responder a nueva información descubierta
durante el viaje. Incluso la misión mejor diseñada depende en gran medida de las
habilidades e intereses de los participantes individuales.
34
1992. A medida que la guerra de Bosnia continuó y con la llegada de Butros-Ghali a la
Secretaría General, comenzó la preocupación sobre la posible propagación de la violencia
por la inminente desintegración de Yugoslavia (Troebst 1998, pág. 60). La pesadilla de una
desintegración de los Balcanes era un escenario que pasó de la imaginación a golpear las
fronteras europeas. Sin embargo, en reunión del Consejo de Seguridad ese mismo año, el
argumento que se adelantó fue que en términos de los intereses de Estados Unidos y otros
actores, el caso de Macedonia y Albania era menos importante que la situación de otras
regiones.
35
analizar e integrar datos de diferentes partes del sistema en informes y estrategias de alerta
temprana integrales para la prevención de conflictos (Jentleson 1996, pág. 13).
Así mismo, la investigación de Alexander George (1995, pág. 10) muestra que la
detección de una señal no está sólo en función de la relativa fuerza o "ruido de fondo" que
transmita, sino también en la receptividad de la línea de base, que está en función de las
expectativas de los observadores llamados a evaluar dichas señales y de las recompensas y
los costos asociados al reconocimiento y a la correcta valoración de la señal. Por esto, el
déficit resultante en la alerta temprana y la poca evaluación se hace en algunos casos menos
importante de analizar de lo que sería el hecho real de aparecer en la escena.
36
En primer lugar, se observa que la participación de terceros está sujeta a los
problemas propios y a los recursos limitados de un país u organización como la ONU. Si
bien las Naciones Unidas tiene debilidades institucionales propias, también se debe analizar
la inacción y la falta de decisión que reside entre sus miembros. Las autoridades de la ONU
a cargo de la UNPROFOR merecen muchas de las críticas durante las operaciones de
mantenimiento de la paz en Croacia y Bosnia durante las guerras de Yugoslavia, y las
posteriores misiones en Macedonia y Kosovo (Jentleson 1996, pág. 14). Pero el limitado
mandato de la UNPROFOR se debió desde un principio a los intereses encontrado en las
reuniones del Consejo de Seguridad de la ONU, así como en la negativa de las grandes
potencias para proporcionar financiación o mandato suficiente.
Por otra parte, se debía lidiar con el gobierno albanés de Kosovo, el cual no era
reconocido por ningún país, excepto Albania, y estaba tachado como ilegal por el régimen
serbio (Mertus 1999, pág. 302). Sin embargo, éste contaba con gran poder no solo sobre la
37
comunidad albanesa de Kosovo sino sobre cualquier institución extranjera que deseara
trabajar en Kosovo. A través de la autoridad moral con la que exigía la solidaridad estricta
del pueblo albanokosovar con el mandato, el gobierno albanés de Kosovo tenía fuerte
influencia sobre las actividades de observación y cualquier otro servicio prestado por la
ONU. Esto dificultaba el acceso que tenía la organización en zonas en las que el ELK
controlaba la totalidad del terreno debido principalmente a la noción que se tenía de la
colaboración de la organización con el gobierno serbio (Mertus 1999, pág. 302).
A la hora de enfrentar las negociaciones con los líderes de cada bando la situación no
era menos complicada. Para los líderes, las apuestas eran claras en un juego de suma cero.
Rugova luchaba firmemente por la independencia de Kosovo de Serbia, mientras que
Milosevic quería mantener a toda costa a Kosovo como provincia de Serbia. Además, un
problema mayor recaía con los actores de nivel inferior (Mertus 1999, pág. 302). Los
encuentros con los tomadores de decisión de alto nivel parecían solamente alimentar el
conflicto con el aumento de las divisiones e inseguridades entre sus constituyentes.
38
pág. 169). Rafael Grossi señala que “el ELK se encontraba particularmente fortalecido tras
el fallido intento de las conversaciones del mes de mayo. En esas condiciones, no podía
esperarse una posición dialoguista de parte de los albaneses para quienes la realidad había
probado que la profundización de la crisis podía ser la llave para su independencia (Grossi
1994, pág. 96).
La sabiduría convencional es que cuando los intereses no son convincentes, ¿por qué
preocuparse de correr riesgos, a menos que sea absolutamente necesario? Muchos actores
consideran que es mejor esperar el tiempo que sea necesario para ver si el conflicto se
resuelve de otra manera (Jentleson 1996, pág 14). Esa forma de pensar, sin embargo, se
basa en la suposición de que no hay costos o riesgos durante la espera, mientras que como
ha ocurrido en varias ocasiones, los costos y los riesgos tienden a aumentar con el tiempo,
haciendo que la participación sea inevitable. Así mismo, sigue existiendo la dificultad para
cuestionar el cálculo político básico de cómo los líderes pueden reducir los riesgos y evitar
los costos sin dejar de satisfacer sus intereses, por lo que cualquier procedimiento brindado
por los delegados de la ONU difícilmente mostraría ventajas absolutas para ambos bandos.
En tercer lugar, se pudo identificar el desafío tradicional de romper con las restricciones de
la norma de soberanía. Debido a que los conflictos étnicos tienden a ser en su totalidad o en
gran parte de carácter intraestatal, la diplomacia preventiva en estos casos tiene la dificultad
añadida de la restricción presentada por la norma de la soberanía. Tradicionalmente, el
principio organizador de las relaciones internacionales ha sido la supremacía del Estado-
39
nación. Tal y como es explicado por Robert Jervis (1992), no existe ninguna agencia por
encima de los estados individuales con la autoridad y el poder de hacer leyes y resolver las
controversias. Por lo cual, si no hay ninguna autoridad por encima del Estado individual y
cada Estado tiene su propia exclusividad jurisdiccional, no puede haber ninguna base
legítima para algún otro actor, sea otro Estado o una institución internacional, para tratar de
insertarse en los asuntos internos de un Estado.
El caso de Kosovo puso en relieve las tensiones dentro del Consejo de Seguridad
sobre la situación de los derechos humanos y el grado en el que se ajusta con las normas
vigentes de la soberanía de un Estado durante un conflicto (Booth 2013, pág. 5-38). Lo que
estaba en juego en el debate sobre la participación en Kosovo era la determinación de los
límites de la autoridad y el control del Estado sobre la población y el territorio. En una era
de creciente compromisos estatales con las normas de derechos humanos, el Consejo estaba
bajo presión para determinar los derechos del Estado y las responsabilidades para con sus
ciudadanos (Booth 2013, pág. 5-38).
Después de casi una década de resistencia no violenta por parte de las autoridades
albano kosovares que no condujo ni a la restauración de la autonomía de Kosovo ni atrajo
la atención de la comunidad internacional, el ELK lanzó una campaña de guerrillas contra
40
el gobierno serbio. Las autoridades gubernamentales respondieron brutalmente generando
un círculo vicioso de violencia y represalias.
A pesar de que los miembros del Consejo no estaban de acuerdo sobre el carácter del
conflicto, los Estados que apoyaban la intervención humanitaria (como Francia, el Reino
Unido y los EE.UU.) hicieron un llamamiento a una concepción popular de la soberanía,
con el argumento de que Serbia había violado sus responsabilidades soberanas al cometer
crímenes contra su población de origen albanés (Booth 2013, pág. 5-38). Quienes se
oponían a la mediación (incluyendo China y Rusia) hacían un llamamiento a la norma
41
dominante de la soberanía westfaliana argumentando que Serbia estaba ejerciendo su
derecho soberano para neutralizar las amenazas internas. Esto supuso dos posiciones que
fueron irreconciliables y por consecuencia impidió una vez más la acción oportuna de la
diplomacia preventiva del Consejo de Seguridad.
En marzo de 1999, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) puso en
marcha una intervención humanitaria en Kosovo que carecía de la autorización del Consejo
de Seguridad. Las divisiones entre los miembros sobre las exigencias de las normas de
derechos humanos y de las exigencias de la soberanía se intensificaron durante las
reuniones posteriores (Booth 2013, pág. 5-38). Doce miembros del Consejo de Seguridad
defendieron la intervención de la OTAN, apelando a las normas contemporáneas de los
derechos humanos.
Para algunos países, en el umbral de un nuevo siglo se hacía aún más imperativo el
reforzamiento de la norma de soberanía ya que en esencia, los derechos fundamentales
sobre la soberanía de otros Estados, promovía un tipo de hegemonismo bajo el pretexto de
la protección de los derechos fundamentales y contrariaba los propósitos y principios de la
Carta de las Naciones Unidas (Booth 2013, pág. 5-38).
A pesar de que fue mayor el apoyo generalizado a las normas de derechos humanos,
el Consejo de Seguridad nunca autorizó la intervención humanitaria en Kosovo. La
justificación estuvo basada en este conflicto entre las normas de soberanía y las normas de
derechos humanos, ya que al igual que lo sucedido en Ruanda, el autor de las violaciones
de los derechos humanos era un Estado soberano.
42
este tema en la ONU, la historia reciente ha mostrado que las justificaciones para la
intervención sobre la base de los derechos humanos han ido ganando influencia en el
Consejo, traduciéndose incluso en una importante transformación del significado de la
soberanía para la mayoría de sus miembros, en una época que para muchos autores va más
allá de la era westfaliana.
43
envío de supervisores a Kosovo, Sandþak y Vojvodina (Jentleson 1996, pág 15). Los
informes de la misión se referían a la grave situación de los albaneses étnicos de Kosovo y
la negación de las libertades fundamentales, así como de la situación de empoderamiento
militar de insurgencias en Kosovo.
La Misión Fleiner-Gerster fue seguida por una misión de investigación a cargo del
embajador canadiense David Peel, el año siguiente. Los resultados de ésta dieron paso a la
instalación de un grupo de trabajo sobre la ex Yugoslavia, al cual se le ordenó “preparar
recomendaciones sobre el papel que las nuevas misiones de la CSCE, ya sea de corta o
larga duración, podrían desempeñar en la promoción de la paz, evitando la violencia y
restaurando el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales en Kosovo,
Voivodina y Sandzak” (Jentleson 1996, pág. 15).
44
pág. 169), es decir, la desestimación de los principios por los que en esencia luchaba cada
parte, autonomía y no intervención respectivamente, no permitieron afianzar los acuerdos
ni diluir el conflicto, ocasionando como resultado final la intervención militar de la OTAN.
45
más frecuencia y con mayor rapidez que lo ejecutado en el momento por los delegados
encargados.
En el nivel más básico, Slobodan Milosevic se decidió por la guerra civil, ya que
pensaba que podía prevalecer militarmente y que la comunidad internacional era incapaz o
no le interesaba detenerlo, pero si se hubiera enfrentado desde un comienzo a unos
principios de buena voluntad de la comunidad internacional para utilizar las medidas de
prevención coercitivas, entonces sus cálculos podrían haber sido diferentes, ya que como
explica Stedman (1995, pág. 16) "en la medida en que las partes en un conflicto no pueden
lograr sus objetivos a costos aceptables, la diplomacia preventiva se ve fortalecida”.
Todos estos factores dan muestra de unas debilidades estructurales que sigue
enfrentando la Organización de las Naciones Unidas a la hora de hacer frente a situaciones
de conflictos étnicos al interior un Estado. Los lamentables hechos de Kosovo fueron sin
duda un fracaso de las herramientas de diplomacia preventiva que tiene la organización y
que se podrían transponer al análisis de la gestión de otras crisis y sus resultados. Muchos
de los aspectos antes mencionados no son debilidades exclusivas de esta organización y
aunque en otros contextos han podido superarse, muchas veces es la naturaleza misma del
46
conflicto el que ha generado un común denominador para el desarrollo de ciertas crisis. Sin
embargo, queda la necesidad de cuestionarse acerca de la capacidad que tiene la más
grande organización garante de paz y seguridad internacional de utilizar al máximo las
herramientas de prevención sobre las cuales se fundó.
CONCLUSIONES
Dado que los conflictos étnicos están mucho más arraigados a nivel regional que
global, el papel de la OSCE y otros organismos multilaterales regionales en los esfuerzos
globales de diplomacia preventiva siguen mostrándose como crucial a la hora de identificar
señales oportunas que alerten sobre la germinación de un conflicto, así como en la
recopilación y procesamiento de la información sobre el terreno. En lo esencial, se
comprobó que el poder reunir la voluntad política no solo de las partes en conflicto sino de
terceros y el desafío que presenta el romper con las restricciones de la norma de soberanía
con respecto a la dimensión interna de un conflicto, sigue retrasando los procesos de
prevención, y son un eje central que necesita suma atención dentro de la organización si se
quiere superar los errores cometidos en esta región de los Balcanes.
47
En ese contexto, se puede decir que tal vez el área en la que los límites de las
capacidades de la ONU se han hecho más evidentes en los últimos años, y en la que poco es
probable que cambie, es precisamente en operaciones de paz distintas del mantenimiento de
la paz tradicional. En estas operaciones la ONU enfrenta fuertes obstáculos en el camino de
aumentar el alcance y la eficacia de su acción de diplomacia preventiva. En primer lugar,
los gobiernos y los líderes que participan en el conflicto a veces no quieren ayuda de la
ONU, por lo que la participación temprana, esencial para el éxito de la DP, no se da hasta
que no están dispuestos a admitir que tienen un problema cuando el conflicto se ha
intensificado más allá de su control.
48
hambre y realizar otras tareas humanitarias. Estas agencias de la ONU a menudo trabajan
en estrecha colaboración con las ONG.
49
el error de sobrevalorar los alcances que tiene esta herramienta a la hora de dar soluciones
reales a escenarios como el kosovar.
50
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