Parentalidad
11/09/2023
Ley 19.968-Tribunales de Familia:
“el conocer y resolver las causas relacionadas al derecho de cuidado personal de los niños, niñas o
adolescentes; y los derechos y deberes del padre o madre que no tenga el cuidado personal del hijo,
entre otras materias que también derivan de las relaciones de familia”
- Derecho de los/as niños/as a ser cuidados, y el derecho/deber de los padres de asistirlos.
- Código Civil: En caso de separación, si no existe acuerdo entre los padres sobre quien
detentará el cuidado del/la niño/a será necesario recurrir a los Tribunales de Familia para
solicitar el derecho al cuidado personal de éstos.
- Tribunal de Familia: Informe pericial a profesionales expertos, cuyo objetivo es evaluar
habilidades parentales de ambos padres, con el fin de determinar cuál resulta más idóneo
para que se le otorguen los cuidados personales de los/as hijos/as, o en otros casos, evaluar
a otros referentes familiares, si los padres se encuentran inhabilitados física y/o
mentalmente.
Convención sobre los derechos del niño: Artículo 5
Los Estados Partes respetarán las responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres o, en
su caso, de los miembros de la familia ampliada o de la comunidad, según establezca la costumbre
local, de los tutores u otras personas encargadas legalmente del niño de impartirle, en consonancia
con la evolución de sus facultades, dirección y orientación apropiadas para que el niño ejerza los
derechos reconocidos en la presente Convención.
UNICEF (2021)
- (Traduce “parenting” por “crianza”. Entonces “parentalidad”?)
- Crianza: Puede entenderse como el conjunto de interacciones, conductas, emociones,
conocimientos, creencias, actitudes y prácticas asociadas a la provisión de un cuidado
sensible y cariñoso.
- Los niños interactúan con sus padres y cuidadores, y esa relación e interacción modela su
desarrollo, ya que los niños observan, imitan y emulan a medida que están expuestos a
diversas situaciones y cuando interactúan física, social y emocionalmente con quienes les
rodean.
- La crianza no se limita al ámbito de los padres biológicos, sino que se extiende a todo aquel
cuidador o tutor que proporcione un cuidado habitual para el niño.
- Las experiencias vividas en la primera infancia, incluyendo las interacciones positivas y
receptivas con los adultos, la familia y los cuidadores, son fundamentales para el desarrollo,
el crecimiento y la salud de los niños.
- Las madres y los padres desempeñan un papel fundamental para facilitar experiencias en la
primera infancia, al proporcionar a los niños un cuidado sensible y cariñoso, que se define
como el cuidado que garantiza salud, nutrición, atención afectiva, confianza, seguridad,
bienestar socioemocional y aprendizaje temprano.
- Un amplio conjunto de fuentes de investigación sobre el desarrollo infantil muestra que las
interacciones propicias, receptivas y estimulantes entre los niños pequeños y sus familias y
cuidadores, fortalecen de modo positivo y permanente la capacidad de aprendizaje, y
posiblemente modifiquen la función cerebral para el resto de sus vidas.
- Los programas de prácticas de crianza se definen como intervenciones o servicios
destinados a favorecer interacciones, conductas, conocimientos, creencias, actitudes y
prácticas de crianza.
- Los programas de prácticas de crianza ayudan a las familias y a los cuidadores a obtener
una mejor comprensión sobre la importancia de la crianza (especialmente, por lo que
respecta al DPI (Desarrollo Primera Infancia) y a la función de provisión del cuidado), y del
papel fundamental que ellos desempeñan para que los niños más pequeños se desarrollen a
lo largo de un periodo único de sus vidas en el que las interacciones y la estimulación
establecen las bases para el bienestar.
- En algunos países desarrollados el cuidado de los niños menores de seis años es visto como
una responsabilidad exclusiva de los padres.
- OCDE: Educación en la primera infancia como una responsabilidad conjunta de los padres
y el Estado, debido al creciente reconocimiento de que la calidad del ambiente en el que
crece un niño está asociada con el futuro desarrollo personal y profesional del mismo, y por
lo tanto, con la calidad del capital humano del país.
- Chile: Política Nacional y Plan de Acción Integrado a favor de la infancia y la adolescencia
que rige desde el 2001 al 2010, representa el instrumento público que entrega el marco ético
y político para la integración desde la perspectiva de derechos (Mideplan, 2010).
- 2006: Sistema de Protección Integral a la Infancia Chile Crece Contigo, dirigido a todos los
niños y niñas del país, de forma de acompañarlos y apoyarlos en su desarrollo, desde la
gestación hasta que ingresen a pre-kinder en el sistema escolar.
- 2009: Sistema Intersectorial de Protección Social e institucionaliza Chile Crece Contigo:
desde su primer control de gestación en el sistema público de salud, y son acompañados y
apoyados durante toda su trayectoria de desarrollo hasta que ingresan al sistema escolar.
- Se establecen garantías de acceso a ayudas técnicas, salas cuna y jardines infantiles; a
través de las instituciones JUNJI e INTEGRA (Ochoa, Maillard y Solar, 2010).
- La crianza receptiva se caracteriza por interacciones familiares en las que los progenitores
son conscientes de las necesidades emocionales, cognitivas y físicas de sus hijos en un
momento dado y responden a ellas.
- En resumen, las respuestas de los padres y madres son apropiadas y dependen del
comportamiento anterior de los niños (Eshel et al., 2006).
- Este tipo de cuidado acogedor proporciona sensibilidad y estimulación, y se define como
«respuestas atentas a los esfuerzos de los niños pequeños para conectarse y aprender sobre
su mundo (...) de una manera segura y mutuamente agradable» (Daelmans et al., 2017,
p.10).
- La crianza receptiva se puede mejorar mediante intervenciones (BakermansKranenburg et
al., 2003; Yousafzai et al., 2016).
- Se estima que 250 millones de niños y niñas de menos de cinco años en países de renta
media-baja (PRMB) corren el riesgo de no alcanzar su potencial de desarrollo (Black et al.,
2017). Una manera alentadora de ayudar a que estos niños y niñas prosperen es ofrecer
apoyo a sus padres y madres para que practiquen el cuidado receptivo; se ha demostrado
que esta práctica apoya el desarrollo socioemocional, cognitivo y cerebral de niños y niñas
(Bakermans-Kranenburg et al., 2003; Bernier et al., 2016; Jeong et al., 2021; Madigan et
al., 2019).
- Estudios recientes han demostrado que la crianza receptiva es la influencia más importante
en el desarrollo y los resultados de aprendizaje de los niños y niñas pequeños (Jeong et al.,
2021).
“La medición de la crianza receptiva en América Latina”, A Schneider, 2021.
- “Las intervenciones de crianza receptiva deben ser un objetivo programático y político
importante para fomentar los resultados de desarrollo de los niños y niñas en los primeros
años de vida, especialmente en contextos de bajos recursos. Las mejoras en la capacidad de
respuesta de los progenitores pueden servir como un mecanismo clave por el cual esos
programas de crianza benefician los resultados del desarrollo infantil temprano.”
- Existe una necesidad urgente de contar con mediciones válidas y confiables apropiadas para
usar en programas a gran escala. Dichas herramientas de detección pueden permitir mejorar
la identificación de los aliados interactivos con más probabilidades de beneficiarse de las
intervenciones.
La parentalidad intervenida (Encina, 2016)
- Malestares asociados a la vida familiar: “no hay manual para ser padre”.
- “Debilitamiento del pacto tradicional entre gobierno, sociedad y familia” (Haz & Matus,
2006).
Familias Multiproblemáticas (Linares, 1997):
- La presencia de poli-sintomatología y crisis recurrentes.
- La desorganización del espacio familiar.
- El abandono de las funciones parentales
- Una dinámica de aislamiento.
- Además, debemos considerar aquello que ha sido denominado la “crisis de los cuidados”
(Comas d' Argemir, 2014), ligada a esa de-responsabilización del Estado por la
reproducción de la vida, y que hace que la necesidad de gestionar el bienestar de los niños,
en sus distintos aspectos, recaiga en los padres como personas individuales”.
CONCEPTUALIZACION
(Pinto, Sanguesa y Silva, 2012)
“En este sentido, pareciera existir acuerdo en la literatura científica (Lecannelier, 2006) acerca de la
existencia de una motivación intrínseca en el ser humano para establecer lazos afectivos
continuados con otros considerados “más sabios o fuertes”, quienes, al responder a las
conductas de apego o brindar ayuda en momentos críticos, aumentan considerablemente la
posibilidad de sobrevivencia de la especie.
LA PARENTALIDAD INTENSIVA (Faircloth, 2014, en Vergara, Sepulveda y Chavez, 2018)
- “Desde nuestra perspectiva, el concepto de parentalidad intensiva hace pleno sentido en un
contexto chileno en que se ha producido un fuerte repliegue del Estado en los ámbitos
sociales y culturales, una precarización del trabajo y la producción de una vida cotidiana
sobrecargada por las exigencias laborales (Araujo, & Martuccelli, 2012), domésticas y de cuidado.
- Todo ello hace que la gente vivencie una pérdida de control sobre sus circunstancias vitales
y su manejo del tiempo (Scribano, & Vergara, 2009). En el caso del estrato bajo, las condiciones de
existencia se hacen aún más difíciles, haciendo que la gente experimente la vida como una
suerte de odisea cotidiana por la sobrevivencia (PNUD, 2012).
- John Bowlby (1980): “Las relaciones tempranas disruptivas, negligentes y abusivas pueden
sentar los fundamentos de una salud mental desorganizada en edades posteriores.”
- Lecannelier (2006): los padres de los bebés que viven en un ambiente temprano
empobrecido tienden a jugar menos con sus hijos(as), inducen estados negativos crónicos, y
fallan en la habilidad para regular su patrón de actividades, sobre todo cuando están
estresados.
- Todo esto genera que los niños experimenten estados emocionales negativos, intensos y
prolongados en el tiempo, que sobrepasan sus propias capacidades de regulación.
- Esto, puede traer como consecuencia el desarrollo en el niño de estrategias de
autorregulación extremas (como golpearse y/o arañarse), en un intento de calmarse a sí
mismo, dada la falta de contención del cuidador (Lecannelier,2006)
- “Hasta aquí, es manifiesta la necesidad del niño(a) de sentirse contenido y confortado
por un cuidador, sobre todo en momentos de estrés o desregulación, siendo un factor que
puede mermar el desarrollo integral cuando ésta no es satisfecha.
- Por consiguiente, las características de los cuidadores, sus estilos y habilidades parentales
podrán convertirse en importantes garantes del progreso infantil o, definitivamente, en
obstaculizadores y/o promotores de psicopatología”.
- Barudy y Dantagnan (2010): “las capacidades prácticas que tienen las madres y los padres
para cuidar proteger y educar a sus hijos y asegurarles un desarrollo suficientemente sano”.
- Parentalidad social, como complementaria a la parentalidad biológica.
- Es así como la posibilidad de contar con estas competencias estaría influenciada por
componentes biológicos hereditarios, modulados por experiencias vitales, la cultura y los
contextos sociales en los que se han desenvuelto tanto en el presente como en el pasado.
Su despliegue estará íntimamente ligado al medio social donde los procesos parentales se
desarrollan, siendo sensibles al riesgo psicosocial (por ejemplo: extrema pobreza, presencia de
alcohol y drogas, ambientes delictuales, dinámicas de violencia intrafamiliar y maltrato), a las
consideraciones culturales de lo que significa ser “buenos padres”, y a las propias experiencias de
apego, temperamento y factores resilientes.
- A ello debemos sumar las figuras familiares y/o significativas (tíos, abuelos, educadoras de
párvulos, “nanas”) que pasan gran parte del tiempo con los niños y colaboran en su crianza
(Lecannelier, Flores, Hoffmann & Vega, 2010a).
Barudy y Dantagnan
- Rodrigo, Márquez, Martín y Byrne (2008) refieren que estas competencias les permitirían a los
cuidadores afrontar de manera flexible y adaptativa la tarea vital de ser padres, considerando las
necesidades evolutivas y educativas de sus hijos(as).
- Se puede establecer que autores coinciden en afirmar que ser padres y madres representa una
responsabilidad que exige la puesta en escena de diferentes habilidades y capacidades.
- Las competencias parentales no sólo permiten definir el conjunto de capacidades que los padres
y madres ponen en práctica frente al cuidado, la crianza y la educación de los hijos e hijas sino
que además es un aspecto que determina el estilo parental, es decir la forma de ser padres y
madres que como ya se planteó se encuentra influenciada por las experiencias en su propia
infancia.
Gómez (2019):
- Las competencias parentales son el conjunto de conocimientos, actitudes y prácticas de
crianza vinculares, formativas, protectoras y reflexivas, aprendidas y actualizadas a partir
de una historia y las oportunidades que ofrece la ecología de la parentalidad.
- Permiten a los cuidadores organizar la propia experiencia y conducir su comportamiento a
través de diversas situaciones de la vida familiar y la crianza.
- Acompañan, protegen y promueven trayectorias de desarrollo positivo en el bebé, niño,
niña o adolescente.
- Finalidad última: garantizar el bienestar y el ejercicio pleno de los derechos de NNA.
- Suponen un conjunto de elementos (conocimientos, actitudes y destrezas prácticas) que se
adquieren mediante complejos procesos de aprendizaje, a partir de la historia de apego y
crianza vivida, y las oportunidades que ofrece el entorno actual (Barudy & Dantagnan,
2005; 2010; Cassidy & Shaver, 2008; Rodrigo et al., 2015).
- No son innatas, sino que se configuran en una historia y un contexto psicosocial específico.
Y son un aprendizaje dinámico, lo que significa que pueden reaprenderse, perfeccionarse,
consolidarse, bajo el supuesto de que se dispongan de oportunidades de aprendizaje,
pertinentes, adecuadas y bien-tratantes (Gómez, Muñoz & Santelices, 2008; NSC, 2012;
Gómez & Bascuñán, 2017).
- Se reconocen cuatro áreas de competencia parental: vincular, formativa, protectora y
reflexiva.
- La columna vertebral de todo el modelo es el concepto de organización de la experiencia.
La investigación en apego y desarrollo humano da cuenta de la trascendencia de este
proceso sobre la salud mental y el desarrollo; hoy sabemos los efectos devastadores que
puede tener sobre un niño o niña una parentalidad “desorganizada/desorganizante”(van
IJzendoorn, Schuengel & Bakermans-Kranenburg, 1999; Cyr et al., 2010; Solomon &
George).
Integración conceptual
- Masten y Curtis citados por Salles y Ger (2011) definen la competencia como “un concepto
integrador que se refiere a la capacidad de las personas para generar y coordinar respuestas
(afecto, cognición, comunicación, comportamiento) flexibles y adaptativas a corto y a largo
plazo ante las demandas asociadas a la realización de sus tareas vitales y generar estrategias
para aprovechar las oportunidades que se les brindan”.
- Este abordaje permite hacer precisiones con respecto a los aspectos que tienen las
competencias al considerar que son desde una perspectiva sistémica: multidimensionales,
bidireccionales, y dinámicas y por lo tanto se influyen y se conectan de manera
interdependiente.
- Distintas definiciones, tales como: habilidades parentales, estilos de crianza, parentalidad
positiva, estilos de apego entre otros.
- Esto implica, que el evaluador, deberá contar con un amplio nivel de conocimiento, de
modo tal que a la hora de calificar una situación, pueda realizarlo con claridad y coherencia
respecto de lo que evalúa y la metodología que emplee. más bien, a una integración
modelos, y de cómo estos son, observables y medibles en el proceso de evaluación,
proporcionando información respecto a la situación actual en pos del bienestar infantil.
- Un proceso integral , integrando un número significativo de variables en la evaluación. Por
ejemplo, si pretendemos evaluar las competencias parentales, sólo a través de la aplicación
de una prueba proyectiva o psicométrica –por muy potente que esta sea-, podríamos caer en
la trampa de omitir mucha información valiosa que se ha desarrollado en la investigación
respecto de la parentalidad. Es más, inclusive dejar de lado instrumentos que se han
diseñado específicamente para aportar al objetivo de evaluación.
- Dicho esto, una tarea pendiente es poder consensuar criterios entre profesionales de acuerdo
a las realidades locales, es decir, que los profesionales de una red o mesa técnica manejen el
mismo lenguaje al referirse a las competencias de un adulto en el área de la parentalidad.
Una unión de criterios, garantizará una intervención coherente y protectora, que a la vez nos
asegurara el objetivo a cumplir, en beneficio del interés superior del niño, niña o
adolescente.
Evaluación de la Parentalidad o Crianza
- La preservación del ser humano como especie supone para los adultos responsables de la
crianza un enorme desafío, en el que influyen variables biológicas, psicológicas y socio-
culturales que afectan a nivel individual, relacional y sistémico (Barudy & Dantagnan,
2010).
- En este sentido, la premisa que sigue a la evaluación de competencias parentales, es la
relevancia de la calidad del vínculo del adulto con el niño(a) para un óptimo desarrollo
cognitivo, emocional y comportamental (Polgar, 2001; Goodnow, 2010), al considerarse
como uno de los factores más importantes para el desarrollo infantil (Sanders & Morawska,
2010).
- Pryce (1995): Variables que componen el rol parental: empatía, capacidad de controlar
impulsos, retrasar la gratificación de las propias necesidades, tolerar los sentimientos
negativos y de estrés de otros y tener una respuesta positiva hacia la vulnerabilidad y
necesidad de dependencia.
- Miller (1985): Y si tolerar algunas facetas de los hijos(as) resulta difícil para todos los
padres esto es especialmente cierto para aquellos que, por diversos motivos, presentan
alguna incapacidad para ejercer el rol parental y que los lleva a dañar ya sea física o
emocionalmente a los niños(as).
ENFOQUES TEÓRICOS
1. Psicodinámico: la importancia de las experiencias infantiles en el desarrollo de la
personalidad adulta. Aun cuando este autor se centró más en la mirada de la parentalidad
desde el punto de vista de los adultos y sus conflictos no resueltos en la infancia, sentó las
bases para que sus seguidores se interesaran en conocer las dinámicas propias de ese
período (Cohler & Paul, 2002).
- Winnicott (1965) describió la importancia de la madre real y su influencia en el desarrollo
normal de la personalidad, acuñando el término “madre suficientemente buena”. Esta
madre, lejos de ser perfecta, es aquella que logra satisfacer al niño(a) y que las frustraciones
que provoca con su comportamiento no son mayores que las que éste puede tolerar.
- White (2005) adapta este concepto señalando que la capacidad parental suficientemente
buena, permite cuestionar la noción de parentalidad óptima (más que mínima), que parece
entrampar la evaluación, entendiéndola como aquella situación en la que el niño(a) recibe
cuidados físicos y emocionales, suficientemente consistentes a través del tiempo.
2. Teoría del Apego, Transmisión Transgeneracional y Trauma: John Bowlby (1956, 1978
citado en Cassidy & Shaver, 2008), postula que el vínculo madre-hijo(a) se sustenta en el
apego, entendido como un sistema motivacional innato que aumenta las posibilidades del
niño de sobrevivir al mantener la cercanía con su cuidador principal.
- Agrega que éste tendría influencias durante todo el ciclo vital, desde la progresiva
internalización de la relación como modelos operantes internos. Así, diferentes experiencias
en el vínculo primario, se reflejarían en diferentes expectativas sobre la disponibilidad del
cuidador, el sí mismo y la mirada sobre las relaciones sociales y el mundo.
- Desde este enfoque, también se plantea la importancia de considerar el impacto de las
fantasías inconscientes de los padres proyectadas en los hijos(as) y el grado de
incorporación de aspectos reales tanto del niño(a) como de la relación. Lo anterior, se
encuentra plasmado en conceptos tales como el de “constelaciones o representaciones
marentales” de Stern (1997).
- Mary Ainsworth: las diferentes experiencias del niño(a) sobre la disponibilidad de su
cuidador en caso de necesidad, se reflejarían en la seguridad o inseguridad del vínculo,
diferenciando distintos estilos de apego (Cassidy & Shaver, 2008).
- Por otra parte, esto permitió destacar la relevancia de la sensibilidad y responsividad del
cuidador (Ainsworth, Bell & Stayton, 1974) en el desarrollo de un apego seguro, entendida
como la habilidad para percibir, interpretar y responder adecuada y contingentemente a las
señales del niño(a) desde su capacidad empática.
- En este sentido, Lecannelier, Pollak, Ascanio, Hoffman & Flores (2010b), refieren también
la importancia de que los padres regulen prontamente el nivel de estrés del niño(a).
- Así, se ha planteado la necesidad de conocer los efectos de las prácticas parentales en el
desarrollo del estilo de apego infantil y, mediante la observación de las rutinas diarias,
evaluar el nivel de sensibilidad y responsividad del adulto.
- Lo anterior, se ve sustentado en la relevancia que tendría la seguridad en el vínculo tanto
para el bienestar presente y futuro del niño(a), y las consecuencias negativas de los estilos
inseguros (Fonagy, 1999; Greenberg, 1999; Marrone, 2001; Sroufe, Duggal, Weinfield &
Carlson, 2000).
- Main, Kaplan y Cassidy (1985)desarrollaron Entrevista de Apego Adulto (AAI) que
concluyó en la diferenciación de dichos estilos y en la inferencia sobre la coherencia entre
el tipo de relato de las experiencias vinculares tempranas y los patrones de apego tanto en la
infancia como en el que desarrollan los propios hijos(as), planteándose una tendencia a la
estabilidad y transmisión transgeneracional de los patrones vinculares (Fonagy, 1999; van
IJzendoorn, 1995).
- La metodología de análisis y la conceptualización de los estilos de apego adulto mediante la
AAI, llevó a otros autores a preguntarse por la posibilidad de que los padres, que en torno a
sus experiencias tempranas de apego, desarrollaran modelos operantes internos de la
relación con su hijo(a), a los cuales se podría acceder mediante una entrevista, como
(Cassidy & Shaver, 2008).
- Fonagy (1999) propone la importancia de la función reflexiva y la mentalización tanto en la
posibilidad de autorregulación emocional, como mecanismo de transmisión
transgeneracional del apego.
- Dicha capacidad se adquiriría en los vínculos tempranos, observándose una asociación entre
padres con estilo de apego seguro, que son capaces de comprender sus propios estados
emocionales, regular sus propias reacciones y establecer relaciones mentalizantes con sus
hijos(as).
- Esta relación promovería la emergencia en el niño(a) de una mente con creencias,
sentimientos e intenciones, que le ayudarían a futuro tanto a comprenderse a sí mismo
como a otros, perpetuando un estilo de relación interpersonal reflexiva.
Factores socio-contextuales que intervienen en la forma de criar:
A. Los atributos del niño(a): por ejemplo, niños(as) demandantes y emocionalmente negativos,
resultan más difíciles de manejar.
B. La historia del desarrollo de los padres y su propio perfil psicológico: en este sentido se
incluye la propia historia de crianza en la familia de origen y los rasgos de personalidad.
C. El contexto social más amplio, especialmente, la calidad de la relación de pareja.
3. Enfoque Ecológico y Sistémico: las relaciones entre padres e hijos se enmarcan en
contextos superiores que tienen un impacto ya sea positivo o negativo en las dinámicas de
parentalidad.
- Bronfenbrenner (1979), contextualiza el desarrollo del niño como un proceso de
acomodación mutua entre el ser humano y las propiedades cambiantes de los entornos en
los que se inserta, a nivel de micro, meso, macro y exo-sistema.
- Estructura familiar, considerando cómo la composición, funciones y fronteras de cada
subsistema y los límites con el mundo externo, influyen en el ejercicio de la parentalidad,
tanto en su dimensión histórica, como actual.
- Discurso familiar, que pueden transmitir información adecuada o distorsionada acerca de lo
que implica el bienestar y su relación con las pautas de crianza familiar (Programa
Abriendo Caminos Chile Solidario, 2009).
Evaluación de la Parentalidad o Crianza: Modelos tradicionales.
- Rodríguez: No hay un sistema único y estandarizado de evaluación. Es decir, si bien hay
consenso en cuanto a los indicadores psicosociales a evaluar durante este tipo de peritajes.
Los mismos peritos psicólogos han implementado sistemas o modelos de evaluación
diversos, en atención a su formación profesional, su experiencia particular, su preferencia
por unos u otros instrumentos de evaluación e incluso, por sus escuelas o referentes teóricos
de formación (conductual, dinámica, humanista, existencial, entre otras).
- Martín (2002, p.41), “Existen varios condicionantes que dificultan la estandarización, como
el propio encuadre legal y judicial y los requisitos que exige, los presupuestos teóricos, el
lugar desde el que se interviene (público-privado), la dimensión y características del caso
particular, las preguntas que se le formulan al psicólogo y el tipo de conclusiones que se le
reclaman, entre otros. Sin embargo, aunque son muchos los factores que condicionan el
modelo de trabajo, existen importantes coincidencias entre los psicólogos expertos que
habitualmente trabajan en este campo”.
1. Ibáñez (1998):
- Entrevistas tipo Gardner o tipo Defrain-Eirick, esta última, adaptada por García Moreno. Lo
anterior se complementa con
- Medidas de inteligencia tales como WAIS, STANFORD y BINET.
- En cuanto a las medidas de personalidad nombra a MMPI, MILLON, EPQ, 16PF e
Inventario Psicológico de California. En cuanto a pruebas proyectivas considera a
Rorschach, TAT, CAT, test de la familia, casa, árbol, persona.
- Finalmente y cuando se requieren medidas de funcionamiento- comportamiento infantil,
Ibáñez (1998), recomienda a: listado de conductas infantiles de Achenbach (CBCI), baterías
de aptitudes psicoeducativas tipo WRAT-R de Jastak y Wilkinson; Parent Perception
Inventory (PPI) y, Child Abuse Potential Inventory (CAPI).
2. Catalán (1998):
- Entrevista semiestructurada muy bien planeada en la que se evalúen los siguientes criterios:
para los adultos, recomienda evaluar datos biográficos, laborales, familiares y su vida
actual, además de la forma como se enfrentan los evaluados a la entrevista y a la
administración de tests.
- Niños: percepción contextual, reacciones a la separación de sus padres, desarrollo
psicoevolutivo, adaptación y estado emocional.
- En la familia, las pautas de comunicación y relación, clases de intercambios, distribución de
funciones y de roles.
Relevante tener en cuenta las siguientes variables a la hora de evaluar: alternativas y deseos de
los padres sobre la custodia de los hijos, interacción entre el hijo y cada uno de los padres,
deseos del menor, continuidad y adaptación del menor.
3. Avila (1995):
- Cuestionario para padres divorciados de Defrain-Eirick y, b) cuestionario sobre atribuciones
del divorcio (Newman-lager))
- La entrevista inventario de actitudes y hábitos de crianzas recurrentes (Watson), con
forma custodia conjunta y exclusiva y, forma para hijos.
- El cuestionario para hijos de padres divorciados sobre percepción de la vida familiar propia
( Kurderk- Siesky).
4. Martín (2002), destaca las entrevistas semi-estructuradas, directivas y focalizadas, citando
a Haley (1980), y considerando así estos pasos: citación, formación de nuevas hipótesis,
bienvenida, fase social, identificación del problema, observación de pautas familiares,
propuestas de alternativas. Recomienda el uso de instrumentos, pero no especifica cuales
son de su uso o aceptación. A pesar de lo anterior, menciona el cuestionario guía
heteroaplicado para los menores, sobre orientación contextual en el problema familiar.
Schneider: Instrumentos Evaluación Observacional.
- La crianza receptiva se evalúa mejor a través de métodos observacionales, ya que los
cuidadores solo pueden informar sobre las respuestas a las señales que advierten y no
aquellas que se les escapan o que malinterpretan (Schneider et al., 2021).
- Recientemente, se han adaptado y validado en América Latina dos medidas de crianza
basadas en fortalezas para evaluar las interacciones receptivas entre cuidador-niño/niña:
1. Responsive Interactions for Learning («Interacciones sensibles y receptivas para el
aprendizaje») (RIFL-P; Prime et al., 2015) está disponible en portugués (para su uso en
Brasil; Schneider et al., 2021) y en español (para su uso en América Latina; Rodrigues,
Schneider, et al., 2021).
2. Parenting Interactions with Children: Checklist of Observations Linked to Outcomes
(«Interacciones de Padres y Niños: Lista de Verificación de Observaciones Vinculadas a
los Resultados») (PICCOLO; Roggman et al., 2013) está disponible en portugués
brasileño (Schneider, 2018).
Responsive Interactions for Learning («Interacciones sensibles y receptivas para el
aprendizaje»), versión para padres (RIFL-P)
- Canadá: Instrumento observacional de once ítems diseñado para proporcionar una
evaluación rápida de la medida en que un padre o madre se identifica con los sentimientos y
pensamientos del niño o niña con quien interactúa y cómo responde a ellos.
- Tres habilidades para el cuidado superpuestas:
1. Claridad comunicativa,: La claridad comunicativa abarca los medios mediante los cuales un
individuo proporciona insumos significativos a su pareja interactiva, evitando
ambigüedades, como lo demuestra la provisión de instrucciones verbales y no verbales y el
fomento de la comprensión conjunta de los objetivos y reglas de la tarea (ítems 1 a 6)
2. Lectura de la mente : La lectura mental es la tendencia de un individuo a considerar el
conocimiento de un compañero, como lo demuestra la reformulación de la información y la
capacidad de respuesta a las solicitudes de ayuda (ítems 7 a 9).
3. Construcción de la mutualidad: a tendencia de un individuo a promover la reciprocidad en
los intercambios, como lo indica el suministro de retroalimentación positiva y la motivación
de turnarse (ítems 10 y 11).
- Niiños de 18 meses o más. La evaluación tarda alrededor de ocho minutos en administrarse
y codificarse, lo que hace que el RIFL-P sea una herramienta viable para la aplicación a
gran escala. Después de ver un fragmento de película de 5 minutos solo una vez, los
evaluadores elaboran códigos utilizando una escala Likert de 5 puntos, que va desde 1
(«Nada cierto») a 5 («Muy cierto»).
- Se calcula el resultado medio de los 11 ítems, obteniendo una puntuación compuesta de 1 a
5. Las puntuaciones más altas en la escala RIFL-P indican que las personas son más
capaces de brindar cuidados receptivos. Los evaluadores del RIFL-P se capacitan en menos
de ocho horas, a través de un curso asíncrono en línea de código abierto, protegido por
contraseña, ofrecido por la Universidad de Toronto, que está disponible en portugués,
español e inglés (Rodrigues, Schneider, et al.,¿ 2021).
- Se ha encontrado que las propiedades psicométricas del RIFL-P en muestras canadienses,
brasileñas y peruanas son fuertes (ver Rodrigues, Schneider, et al., 2021 para obtener una
descripción detallada). Cabe mencionar que las puntuaciones en el RIFL-P se vinculan de
manera inversa con el riesgo contextual. Por ejemplo, en la muestra brasileña, el puntaje
compuesto del RIFL-P fue de 3.34 entre las madres con mejor situación económica (quinto
quintil), mientras que las madres más pobres (primer quintil) obtuvieron un puntaje de 2.00.
- Estos hallazgos corroboran que el nivel socioeconómico es uno de los mejores indicadores
de la calidad de la crianza (Bradley y Corwyn, 2002) y que la pobreza generalmente
subyace a una crianza menos receptiva y estimulante.
Parenting Interactions with Children: Checklist of Observations Linked to Outcomes
(«Interacciones de padres y niños: lista de verificación de observaciones vinculadas a los
resultados») PICCOLO
- Lista de verificación observacional de 29 comportamientos utilizada para evaluar las
interacciones positivas de crianza con niños y niñas de 10 a 47 meses (Roggman et al.,
2013). El instrumento se desarrolló originalmente en los Estados Unidos con una muestra
de más de 2.000 familias de bajos ingresos de diversos grupos etnoculturales.
- 4 dominios con siete a ocho elementos por dominio:
1. Afecto (es decir, calidez, cercanía física y expresiones positivas hacia el niño/niña);
2. Capacidad de respuesta (es decir, responder con sensibilidad a las señales, necesidades,
intereses y comportamientos del niño/niña);
3. Estímulo (es decir, apoyo activo del juego, exploración, curiosidad, habilidades y
creatividad); y
4. Enseñanza (es decir, conversaciones y juegos compartidos, estimulación cognitiva,
explicaciones y preguntas).
- Después de ver un clip de película de 10 minutos una vez, los evaluadores entrenados
codifican los elementos en una escala ordinal de tres puntos (0 significa «Ausente», 1 es
«Apenas» y 2 significa «Claramente» visto).
- La suma de las puntuaciones de los ítems por dominio es la puntuación de dominio,
mientras que la suma de las puntuaciones de dominio es la puntuación total de PICCOLO.
La tarea más la codificación requieren alrededor de 45-50 minutos. La lista de verificación
fue diseñada para ser administrada y calificada de manera confiable por no expertos, es
decir, estudiantes de pregrado capacitados. En los Estados Unidos, la capacitación incluye
alrededor de tres horas de lectura sobre el contenido y el fin de la medición y ocho horas de
práctica de video (total de once horas).
- Se ha encontrado que las propiedades psicométricas del instrumento original son robustas.
La fiabilidad entre evaluadores (IRR por su sigla en inglés) oscilaba entre r = 0,74 para el
dominio de la capacidad de respuesta y r = 0,80 para el dominio del afecto.
- La coherencia interna, medida por el coeficiente α de Cronbach, fue de 0.91 para la
puntuación total de PICCOLO (que variaba de α de 0.75 para el dominio de la capacidad de
respuesta a 0.80 para el dominio de la enseñanza).
- Las puntuaciones de PICCOLO se correlacionaron de modo significativo con los resultados
cognitivos, del lenguaje y socioemocionales posteriores del niño/niña a los 24 y 36 meses y
5 años de edad (pre jardín de infantes) (Roggman et al., 2013). Las propiedades
psicométricas de la versión en portugués brasileño de PICCOLO también fueron
satisfactorias (la IRR variaba entre r = 0,63 para el dominio del estímulo y r = 0,77 para el
dominio del afecto.
- El coeficiente α de Cronbach = 0.94 para la puntuación total de PICCOLO (que variaba
desde α de 0.79 para los dominios del afecto y la enseñanza hasta 0.86 para los dominios de
capacidad de respuesta y estímulo) (Schneider, 2018).
- Las versiones adaptadas culturalmente de RIFL-P y PICCOLO para los países de América
Latina cubren una necesidad imperiosa de mediciones basadas en las fortalezas y
psicométricamente sólidas de la crianza receptiva.
- Son fáciles de administrar y codificar, y requieren muy poca formación. Hay tres
diferencias significativas que están relacionadas con la gestión del tiempo, la naturaleza de
cada medida y la capacitación de los codificadores.
- El RIFL-P requiere menos de 10 minutos para administrar y codificar (5 minutos para ver la
grabación de video y 3 minutos para codificar los 11 elementos), y es una medición de
código abierto. Hay cursos en línea gratuitos y protegidos por contraseña en tres idiomas
para capacitar a los evaluadores de RIFL-P.
- El PICCOLO requiere alrededor de 45 minutos para administrar y codificar (10 minutos
para ver la grabación de video y 35 minutos para codificar los 29 elementos).
- Brookes Publishing posee los derechos de autor, lo que significa que los usuarios deben
comprar las hojas de codificación, el manual y el DVD de capacitación. Sobre la base de las
pruebas recientes y acumuladas que muestran la importancia de la crianza receptiva en los
resultados logrados por niños y niñas y la creencia de que ellos se desarrollan y aprenden
mejor a través de intercambios recíprocos, de ida y vuelta con los demás, es esencial contar
con medidas confiables para evaluar los comportamientos de crianza.
Instrumentos Evaluación Observacional
- SOC III (Standardized Observation Code), : Cerezo, Keesler, Dunn and Wahler (1986)
- El instrumento está compuesto por el libro, 25 tests, plantillas, manual de instrucciones, 25
listas, escenario, 2 plantillas y un juego de tarjetas. Registra un total de once categorías
mutuamente excluyentes (cuatro de interacción y seis no interactivas referidas al niño), y
una categoría no interactiva referida a cualquier miembro de la familia que proporcionan
una descripción de las interacciones en tiempo real.
Instrumento de Observación Vincular: Corporación Opción
- GUIA DE VALORACION DE LAS COMPETENCIAS PARENTALES A TRAVÉS DE LA
OBSERVACIÓN PARTICIPANTE: BARUDY –DANTAGNAN.
NIVEL 1: CARACTERÍSTICAS INDIVIDUALES DE LOS PADRES
- Sección 1A:Estudio de los elementos de las historias infantiles y familiares de los padres
- Sección 1B: Examen de las capacidades empáticas y el control de impulso de los padres.
- Sección 1C: Examen de las capacidades de los padres a aceptar la responsabilidad en lo que
acontece a sus hijos.
- Sección 1D: Características personales y/o trastornos mentales de los padres o cuidadores
que pueden afectar sus competencias parentales.
NIVEL 2: CARACTERÍSTICAS DE LAS RELACIONES SOCIALES DE LOS PADRES CON SU
COMUNIDAD
NIVEL 3: EVALUACIÓN DE LA CAPACIDAD DE LOS PADRES DE SOLICITAR Y
BENEFICIARSE DE LOS SERVICIOS Y DE LA AYUDA PROFESIONAL
NIVEL 4: VALORACION DE LA CALIDAD DE LAS RELACIONES CON SUS HIJOS
NIVEL 5: LA OBSERVACIÓN Y EVALUACIÓN DE LAS HABILIDADES PARENTALES
ACTUALES
MODELO ODISEA: GÓMEZ Y CONTRERAS.
- La parentalidad es un fenómeno profundo, trascendente e intrincado que no ha sido
analizado desde la óptica de su complejidad. Reiteradamente se le reduce al análisis de las
prácticas de crianza, estilos parentales o actitudes ante la crianza por una parte, o al análisis
de los sistemas de cuidados desde la sensibilidad parental y los modelos operativos internos
que propone la teoría del apego, por otra.
- Si bien, estos elementos son de lo sumo importantes, no explican del todo su profundidad,
razón por la cual desde el Modelo ODISEA se ha trabajado en desarrollar una teoría
compleja de la parentalidad (Gómez, 2019), desde donde se distinguen diversos dominios,
tales como Lo Heredado, Lo Vivido y Lo Soñado, por un lado y por otro los dominios de
Lo Aprendido, Lo Narrado y Lo Ecológico.
- Lo Heredado: es la historia genético/social con la que se da origen a la parentalidad, y
abarca la propia experiencia como hijo/a y las representaciones de crianza heredadas.
- Lo Vivido: contiene no sólo la práctica cotidiana de crianza, sino que todo el registro
sensorial de lo que va aconteciendo en la relación con el niño/a.
- Lo Soñado: apunta al proyecto parental y familiar, y a las esperanzas que se forjan sobre el
futuro de forma más o menos consciente.
- Lo Aprendido, donde se establecen las competencias parentales vinculares, formativas,
protectoras y reflexivas.
- Lo Narrado: involucra el relato y todas las representaciones asociadas a la crianza.
- Lo Ecológico: es la apertura a los sistemas de influencia de la parentalidad y la vida
familiar, considerando a la pareja, otros familiares y la cultura en su conjunto
Evaluación desde O.D.I.S.E.A.
- La evaluación de competencias parentales, abarca solo algunos de estos dominios, por lo
que no representa el análisis de la experiencia parental en su completitud.
- La evaluación de competencias corresponde al dominio de Lo Aprendido y Lo Vivido, por
lo tanto, tiene ese alcance temporal: el presente. Por esta razón se debe tener precaución y
comprender que evaluar la competencia no es evaluar la parentalidad, es solo un aspecto de
uno de sus dominios, y sus resultados deben ser interpretados y valorados en dicha
temporalidad.
- La evaluación parental será comprendida como un proceso recursivo cuyo fin es promover
el desarrollo de una parentalidad positiva en los adultos responsables de la crianza de un
niño para desplegar cuidados y protección que este necesita.
- ¿Qué oportunidades necesita este adulto para progresar en su parentalidad de forma que
pueda aportar al desarrollo del niño?: Para responder esta interrogante el profesional
deberá construir un mapa de oportunidades de crecimiento parental y familiar que le
permita a los cuidadores transitar desde su zona actual de competencia hacia la zona de
desarrollo próximo de la parentalidad.
- Escala de Parentalidad Positiva (E2P): indagar aquellas prácticas parentales que la literatura
sobre parentalidad y desarrollo infantil han demostrado que son relevantes para cada ciclo
evolutivo de los niños, así como también se ha considerado la experiencia práctica de los
profesionales que intervienen con familias para su construcción.
- Una guía para articular la intervención con foco en la parentalidad, pues es conocido el
impacto que tiene en el desarrollo infantil el despliegue de ciertas prácticas de crianza,
prácticas que, para el mejor análisis y comprensión, han sido organizadas en las
dimensiones, vinculares, formativas, protectoras y reflexivas.
- Reporte de los cuidadores, con una estructura amable para quien la contesta, pues invita a
través de una serie de afirmaciones específicas y diversificadas a la reflexión parental.
- Al plantearse ítems específicos con ejemplos cotidianos, cercanos y reales, se evitan
generalizaciones en la comprensión de quien lee, así como también se promueven
respuestas más honestas y representativas, efecto que también permitiría reducir, de alguna
forma, la deseabilidad social, que es una de las limitaciones de los instrumentos de
autoreporte.
- Escala de Parentalidad Positiva( E2P): instrumento de autoreporte no exime al profesional
de utilizar otras herramientas de evaluación que provengan de otras fuentes de información,
pues esta escala otorga un elemento para la comprensión del desarrollo de las competencias
parentales desde el cuidador, pero sus resultados deben ser también triangulados con
insumos obtenidos desde otros sistemas de análisis y otras técnicas evaluativas, como las
sugeridas desde este modelo.
- Profesional: actitud constructiva, reflexiva y formativa que promueva emociones de
apertura en las personas.
Budd, (2005): La evaluación de competencias parentales debiese considerar los siguientes
aspectos:
A) Debe centrarse en las características de la parentalidad y las relaciones padres-hijos
no tanto en la personalidad o funcionamiento cognitivo de los adultos: no interesa tanto
el diagnóstico DSM, sino cómo repercute en el niño. Razón por la cual desde el Modelo
ODISEA se descarta el uso de instrumentos técnicos de estas características y se apuesta
por herramientas formativas, como la Escala de Parentalidad Positiva y la Entrevista de
Parentalidad.
B) Analizar las creencias y conocimientos evolutivo-educativos de los padres, sus
expectativas sobre los logros del hijo y sobre sus metas educativas. Este tópico se
encuentra reflejado en los reactivos y ejemplos de la Escala de Parentalidad Positiva.
C) Analizar los comportamientos educativos y las habilidades parentales que despliegan
en las actividades de la vida cotidiana. Este tópico se encuentra reflejado en los reactivos
y ejemplos de la Escala de Parentalidad Positiva.
D) Describir las fortalezas actuales de los padres y no sólo las debilidades en lo que se
refiere a las relaciones padres-hijos y a la cobertura de las necesidades específicas de
los hijos. Razón por la cual la escala de parentalidad positiva tiene como marco referencial
la teoría de la resiliencia y sus reactivos están redactados desde acciones positivas de
crianza, pero dentro del rango de respuestas también pueden ser detectadas tanto las
potencialidades como las fragilidades.
E) Identificar aquellas condiciones contextuales que pudieran estar influyendo positiva o
negativamente en la capacidad parental (riesgos y apoyos con visión ecosistémica). Por
este motivo el Modelo ODISEA incluye en su batería técnica de evaluación el Mapa de
Redes ODISEA y se sugiere su uso en conjunto con esta escala en intervención familiar.
F) La evaluación debería incluir un pronóstico, así como recomendaciones sobre posibles
intervenciones a realizar para fortalecer las competencias parentales, y los servicios y
recursos que podrían ser de utilidad. Los resultados de este y otros instrumentos técnicos
siempre deben ser pensados en la lógica del insumo para construir el andamiaje necesario
para que el cuidador avance en la zona de desarrollo próxima de la parentalidad, ese es el
fin de utilizar formativamente este tipo de herramientas técnicas.
- Para la recolección de la información se utilizan diversos instrumentos en el marco de los
referentes teóricos señalados y en distintos niveles como se exhibe a continuación: ·
- Evaluación del niño: ASQ- 3; ASQ -SE · SDQ-Cas · FEAS
- Evaluación del cuidador: Escala de Parentalidad Positiva E2P · Entrevista E2P para la
- Evaluación de competencias parentales · PBI; PMF; PSI · PICCOLO
- Evaluación vincular Microanálisis de interacción videada en juego libre.
- Evaluación de redes: Mapa de Redes ODISEA.
- Evaluación familia: Escala de Funcionamiento Familiar NCFAS-G+R.
Propuesta Metodologica ECP: Pinto, Sanguesa y Silva, 2013.
- Modelo comprensivo, inclusivo y coherente con la situación de cada niño(a), adulto y/o
familia.
- Un proceso de valoración del estado actual, en función de la historia de vida y biografía de
cada una de las personas involucradas, desde una mirada relacional y comprensiva.
- Bajo este enfoque, se considera la posibilidad de que las competencias tengan la plasticidad
necesaria para cambiar o no con el tiempo.
Fases
1. Análisis de la demanda: Motivo de la solicitud, contexto e implicancias.
2. Diseño de la evaluación: Marco teórico ecológico: el niño, su historia, lo mismo que el
cuidador y su historia además del contexto.
3. Selección de medios de evaluación: entrevistas con niños y cuidadores. Uso de escalas
y tests, tanto de personalidad como específicos (AAI-CCH- CAMIR-R/E2P/NCFAS)
4. Sistematización de la información: análisis de los datos recolectados, el producto final
será el informe, que será confeccionado según pueda responder al motivo inicial de la
evaluación.
- Necesidad de generar un concepto y proceso más integral: integrando un número
significativo de variables en la evaluación.
- Por ejemplo, si pretendemos evaluar las competencias parentales, sólo a través de la
aplicación de una prueba proyectiva o psicométrica –por muy potente que esta sea-,
podríamos caer en la trampa de omitir mucha información valiosa que se ha desarrollado en
la investigación respecto de la parentalidad.
- Es más, inclusive dejar de lado instrumentos que se han diseñado específicamente para
aportar al objetivo de evaluación.