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 E – 6-0450

Epistaxis: conducta práctica


G. Mortuaire, T. Vanderhaegen

Resumen: La epistaxis es un motivo frecuente de consulta. Esta hemorragia de origen nasal implica la
aparición de una lesión mucosa cuyo tratamiento necesitará a la vez que se logre una hemostasia local
y el control conjunto de las enfermedades concurrentes responsables de la gravedad de la hemorragia y
de su recidiva (trastornos de la coagulación, hipertensión arterial). La hemostasia local puede obtenerse
mediante electrocauterización, por compresión, con técnicas quirúrgicas de ligadura vascular o mediante
embolización por radiología intervencionista. Estos distintos métodos se utilizan según una estrategia en
etapas adaptada a la gravedad de la epistaxis y al contexto de aparición. El objetivo de este artículo es
proponer un protocolo de tratamiento que se pueda utilizar en la práctica clínica precisando las situaciones
que requieren un tratamiento adicional por parte de un otorrinolaringólogo (ORL). Se presentarán los
casos particulares relacionados con las enfermedades concurrentes, la edad y el contexto tumoral o
traumático.
© 2022 Elsevier Masson SAS. Todos los derechos reservados.

Palabras clave: Epistaxis; Taponamiento nasal; Colocación de mecha nasal;


Embolización por radiología intervencionista; Hipertensión arterial; Anticoagulación; Rendu-Osler-Weber

Plan buscarse sistemáticamente mediante la anamnesis, la exploración


física, las pruebas de laboratorio y las pruebas de imagen.
■ Introducción 1
■ Mecanismos de aparición de las epistaxis 1
■ Factores de gravedad de una epistaxis 2  Mecanismos de aparición
Repercusión hemodinámica
Presencia de enfermedades concurrentes
2
2
de las epistaxis
■ Tratamiento de una epistaxis 2 La aparición de una epistaxis implica una lesión de la mucosa
Enfoque global (vídeo) 2 nasal en cualquier localización. Por tanto, la distinción que suele
Especificidades relacionadas con las enfermedades concurrentes realizarse entre etiologías locales y generales es teórica y no tiene
y la etiología 3 en cuenta su imbricación. La profusión de la vascularización nasal
■ Conclusión 6 explica la abundancia de ciertas epistaxis y sus recidivas. Las prin-
cipales arterias nutricias de la mucosa nasal provienen a la vez
del sistema carotídeo externo (por la arteria esfenopalatina y la
arteria facial) e interno (por las arterias etmoidales anteriores y
posteriores, ramas de la arteria oftálmica). La mancha vascular de
 Introducción Kiesselbach, situada en la parte anteroinferior del tabique nasal, se
describe como una zona de confluencia de estas redes vasculares y
La epistaxis es una hemorragia de origen nasal. Es un motivo en ella se originan epistaxis con frecuencia. Otras regiones descri-
frecuente de consulta. La aparición de una epistaxis se observaría tas más recientemente (parte alta y lateral de la fosa nasal) también
al menos una vez en el 60% de la población general [1] . En un análi- deben explorarse con atención [3] (nivel de evidencia cuatro).
sis epidemiológico realizado en urgencias de adultos del hospital El objetivo del tratamiento de las epistaxis es obtener la hemos-
Lariboisière durante 18 meses, el 11,5% de los 20.563 pacientes tasia del sitio hemorrágico, como primera elección mediante
ingresados describían una epistaxis. Entre ellos, el 13% estaban una compresión mecánica directa (taponamiento o colocación de
hospitalizados [2] (nivel de evidencia cuatro). El tratamiento de una mecha anterior) o por cauterización (en la mayoría de los
la epistaxis es sencillo en la mayoría de los casos. La gravedad casos con una técnica de electrocoagulación en fase hemorrágica
de la epistaxis se relaciona con la abundancia de la hemorragia, activa). En caso de recidiva, será necesaria una acción con-
la repetición de los episodios hemorrágicos y las enfermedades junta sobre las arterias nutricias por compresión con balón, por
concurrentes del paciente, que dificultan la tolerabilidad de la electrocoagulación/ligadura quirúrgica o por oclusión (radioem-
hemorragia y su resolución. bolización) para disminuir la llegada de sangre al nivel del sitio
Conocer las etapas del tratamiento que permitirán resolver la hemorrágico. El tratamiento de las enfermedades concurrentes
epistaxis a la vez que se garantiza de forma conjunta el control asociadas (trastorno de la hemostasia o hipertensión arterial
de los factores favorecedores es esencial para cualquier médico. [HTA]) permite mejorar la obtención de una hemostasia eficaz del
Las etiologías locales y generales suelen estar imbricadas y deben sitio hemorrágico y, de este modo, prevenir las recidivas.

EMC - Tratado de medicina 1


Volume 26 > n◦ 2 > junio 2022
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2023. Para uso personal exclusivamente. No se permiten otros usos sin autorización. Copyright ©2023. Elsevier Inc. Todos los derechos reservados.
E – 6-0450  Epistaxis: conducta práctica

“ Puntos esenciales Epistaxis


Evaluación de la
gravedad y enfermedades
concurrentes
Las epistaxis se producen por una causa local que provoca • estudio pretransfusional
una lesión mucosa y/o vascular. • estudio de la hemostasia
La abundancia y la recidiva de las epistaxis determinan
su gravedad y se ven favorecidas por las enfermedades Etapa 1

Tratamientos de 1.ª línea


concurrentes (tratamientos antitrombóticos, HTA, enfer- Evacuación de los coágulos
medad de Rendu-Osler-Weber). compresión bidigital de las alas
El tratamiento de la epistaxis sigue un plan terapéutico nasales ± aplicación VC y anestésico local
jerarquizado.
Las estrategias de primera línea son eficaces en el 80% de
los casos. Etapa 2
El manejo de los tratamientos antitrombóticos (continua- Taponamiento anterior
ción o interrupción) se adapta a la gravedad de la epistaxis o

tratamiento de las enfermedades


concurrentes estudio etiológico
y al contexto cardiovascular. electrocoagulación selectiva*

Vigilancia de la eficacia del


Las epistaxis unilaterales crónicas asociadas a una obstruc-
ción nasal obligan a descartar una causa tumoral durante
el estudio etiológico.
Etapa 3
Taponamiento anterior y posterior
(sonda con doble balón)

“ Puntualizaciones
Tratamientos de 2.ª línea
Etapa 4
Tratamiento de las arterias esfenopalatinas
Métodos clave para resolver una epistaxis.
Compresión bidigital de las alas nasales (1.a línea de trata-
miento). Embolización por
Taponamiento (o colocación de mecha) anterior (1.a línea Coagulación/ligadura radiología
de tratamiento). intervencionista
Taponamiento anterior y posterior con balón (2.a línea).
Ligadura quirúrgica de las arterias esfenopalatinas (2.a
línea).
Embolización por radiología intervencionista de las ramas Etapa 5
Coagulación/ligadura
de la arteria maxilar interna (2.a línea).
de las arterias etmoidales

Figura 1. Algoritmo de tratamiento de las epistaxis. VC: vasoconstric-


tor nasal. (*) En caso de disponibilidad del material de exploración y de
 Factores de gravedad hemostasia eléctrica.

de una epistaxis
 Tratamiento de una epistaxis
Su evaluación permite juzgar la necesidad transfusional del
paciente y solicitar en su caso pruebas de laboratorio en conso- Enfoque global (vídeo)
nancia (grupo ABO, Rh, búsqueda de aglutininas irregulares).
El tratamiento responde a un protocolo en cinco etapas suce-
sivas (Fig. 1). Las etapas uno y dos son las estrategias de primera
Repercusión hemodinámica línea eficaces en más del 80% de los casos [4, 5] (nivel de evidencia
tres). Las etapas tres a cinco son estrategias de segunda línea que
Al igual que para los dos diagnósticos diferenciales que son la se reservan a las formas recidivantes de epistaxis que se produ-
hematemesis y la hemoptisis, la importancia de la depleción san- cen a menudo en un paciente debilitado. Las etapas tres a cinco
guínea se evalúa mediante la anamnesis y la exploración física requieren la intervención de un otorrinolaringólogo (ORL).
(volumen de sangre exteriorizado, constantes vitales, palidez cuta- Etapa 1: evacuación de los coágulos haciendo que el paciente
neomucosa). La presencia de signos de dificultad respiratoria se suene la nariz y compresión bidigital de las alas nasales en
puede hacer sospechar una inhalación de sangre. contacto con las manchas vasculares durante 10 minutos, cabeza
inclinada hacia delante.
En este estadio, y en ausencia de contraindicaciones, se puede
Presencia de enfermedades concurrentes realizar la aplicación local mediante algodón de un vasoconstric-
tor y de un anestésico de tipo nafazolina al 5% para permitir la
La edad fisiológica, los antecedentes de cardiopatía isquémica, resolución de la epistaxis por retracción de la mucosa, la identifi-
de arritmias, de insuficiencia respiratoria crónica, de patologías cación del sitio hemorrágico por rinoscopia o endoscopia nasal si
responsables de una alteración del estado general o de anemia cró- se cuenta con las condiciones técnicas y una preparación de la fosa
nica pueden influir en la tolerabilidad de la hemorragia. Una HTA nasal antes de un posible taponamiento [6] (opinión de expertos).
no controlada, los trastornos de la hemostasia (adquiridos o con- Etapa 2: taponamiento anterior (reabsorbible o no reabsorbible)
génitos), la toma de un tratamiento antitrombótico, así como una (Fig. 2) dando prioridad al material menos invasivo. Un mate-
patología mucosa nasal vascular o inflamatoria pueden condicio- rial reabsorbible que contenga un agente hemostático se tolerará
nar la aparición de recidivas precoces y más o menos abundantes mejor según una revisión que ha agrupado los datos de 12 estudios
de la epistaxis. y 703 pacientes [7] (nivel de evidencia dos).

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A B
Figura 2. Tipos de material utilizable para un taponamiento anterior. El tapón
no reabsorbible Merocel se utiliza como primera elección: en la mayoría de los
taponamientos anteriores (A). Una vez colocado y humidificado con suero fisio-
lógico, el Merocel se transforma en una esponja flexible que se adapta a la forma
de la cavidad nasal (B). La mecha de alginato cálcico se utiliza con más frecuencia
después de una intervención quirúrgica (A). El Surgicel a base de celulosa oxidada
es un ejemplo de mecha reabsorbible que presenta propiedades hemostáticas
(C).

El taponamiento anterior no reabsorbible debe dejarse colocado con balón, el material suele dejarse colocado 48 horas, nunca más
al menos 24 horas para que sea eficaz [8] (nivel de evidencia tres). Si de 72 horas. El interés de una profilaxis antibiótica en caso de
se identifica la localización hemorrágica activa y si se dispone del colocación de una mecha no se ha demostrado [12, 13] (nivel de
material en urgencias, la electrocoagulación selectiva bajo anes- evidencia dos).
tesia local es una alternativa eficaz a la colocación de una mecha
anterior.
Etapa 3: si lo anterior fracasa, se realiza un taponamiento ante- Especificidades relacionadas
rior y posterior mediante sonda con balón, de tipo doble balón
(Fig. 3) o con un balón asimétrico [9, 10] . Mediante la compre-
con las enfermedades concurrentes
sión de la región esfenopalatina, los balones permiten mejorar y la etiología
significativamente la eficacia del balón anterior.
Etapa 4: si las medidas anteriores fracasan, se puede proponer Tratamientos antitrombóticos
un acceso de las arterias esfenopalatinas por cirugía endoscópica En un estudio retrospectivo realizado en 600 adultos que con-
con electrocoagulación/ligadura o una embolización por radiolo- sultaron en urgencias por epistaxis, en el 68,8% de los casos [14]
gía intervencionista (Fig. 4). La eficacia del acceso quirúrgico se se tomaba un tratamiento antitrombótico (nivel de evidencia
estima en el 86,6% en un metaanálisis que reagrupó los datos de cuatro). En esta circunstancia, se requiere un estudio de la coa-
33 estudios publicados [11] (nivel de evidencia uno). gulación, que consta del tiempo de protrombina (TP), tiempo de
Etapa 5: si lo anterior fracasa, se propone una reducción tromboplastina parcial activada (TTPA), plaquetas, índice norma-
del aporte sanguíneo nasal de las arterias etmoidales por lizado internacional (INR) (para los antivitamínicos K) y actividad
electrocoagulación/ligadura mediante un acceso endoscópico, anti-Xa (para la clase de los «xabanes»). Si se requiere un tapona-
transconjuntival o, más fácilmente, por vía externa. Implica esen- miento anterior, se debe dar prioridad a un material reabsorbible
cialmente a la arteria etmoidal anterior, pues la arteria etmoidal de tipo celulosa oxidada (Surgicel). El riesgo trombótico debe
posterior es muy accesoria en la gran mayoría de los casos en su evaluarse con el cardiólogo antes de cualquier decisión de man-
participación en la epistaxis. tenimiento, de reducción o de modificación del tratamiento
En cada etapa, la eficacia del procedimiento se evalúa por el antitrombótico. En caso de epistaxis no controlada, puede ser
control de las constantes hemodinámicas y con una exploración necesaria una transfusión plaquetaria, una suplementación con
orofaríngea en la que se buscan rinorreas posteriores hemáticas. Si vitamina K o una sustitución por heparina de bajo peso molecu-
se coloca un taponamiento anterior no reabsorbible o una sonda lar [15] (opinión de expertos).

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A B
Figura 3. Sondas con balón. Sonda con doble balón (A, B). Después de su
colocación en la fosa nasal (A), el balón posterior y, después, el balón anterior se
inflan con aire o, preferentemente, con agua según el volumen indicado en la
válvula de conexión de la jeringa (B), adaptando este volumen a la morfología
del paciente. Balón asimétrico (C). La colocación se realiza con ayuda de una
guía. El balón se infla con aire y permite incluso una compresión anteroposterior
adaptándose a la anatomía de las cavidades nasales del paciente.

A B
Figura 4. Arteriografía de las ramas esfenopalatinas antes de la embolización por radiología intervencionista (A) y control después de la embolización por
radiología intervencionista (B). Antes de la embolización por radiología intervencionista (A), la opacificación de la arteria carótida externa izquierda (flecha)
muestra una fuga de contraste (*) en el tercio medio de la fosa nasal al nivel de las ramas terminales de la arteria esfenopalatina. Después de la embolización
por radiología intervencionista (B), la fuga de contraste ha desaparecido (o) durante la opacificación de la arteria carótida externa izquierda (flecha).

Hipertensión arterial Enfermedad de Rendu-Osler-Weber


La influencia de la HTA sobre la aparición de una epistaxis es Conocida también como telangiectasia hemorrágica heredita-
controvertida [16] . Una presión arterial elevada durante una epis- ria, es una patología autosómica dominante que se caracteriza
taxis debe controlarse después de la reducción del estrés inicial por dilataciones vasculares cutaneomucosas (Fig. 5). Las epista-
relacionado con el ingreso hospitalario. Un estudio de Lee et al xis imprevisibles, más o menos intensas y frecuentes, dominan el
realizado con 739 pacientes tratados por epistaxis en urgencias en cuadro clínico en pacientes que suelen tener una anemia ferropé-
Taiwán asociaba la presencia de una HTA no controlada al riesgo nica crónica. En caso de recidiva importante de la epistaxis tras la
de recidiva hemorrágica [17] (nivel de evidencia dos). compresión bidigital, se debe proponer un taponamiento anterior

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*
A B
Figura 5. Telangiectasias cutaneomucosas en el marco de una enfermedad de Rendu-Osler-Weber. Presencia de telangiectasias en los labios y la cara (A).
En la rinoscopia anterior derecha, identificación de telangiectasias septales (flechas) y de una perforación septal anterior (*, B).

prudente con material reabsorbible. Es indispensable solicitar un vascularización nasal, el volumen sanguíneo y favorecen la vaso-
hemograma completo para evaluar la necesidad transfusional. dilatación. La aparición de epistaxis graves es infrecuente. En una
Si se colocan mechas, es imprescindible una profilaxis antibió- revisión de la literatura, Piccioni et al describieron nueve casos
tica, debido al riesgo séptico relacionado con la presencia de notificados de epistaxis grave en los que fracasó el taponamiento
malformaciones arteriovenosas pulmonares. Si fracasa el tapo- anterior y la electrocoagulación bipolar [19] (nivel de evidencia cua-
namiento anterior, suele ser necesario un tratamiento experto tro). En todos los casos, la anemización de la paciente requirió
mediante embolización por radiología intervencionista [18] (opi- una cesárea para prevenir las complicaciones fetales y permitir
nión de expertos). una resolución de las epistaxis mediante el restablecimiento del
equilibrio hormonal.
Epistaxis de origen tumoral
Esta hipótesis diagnóstica se sospechará ante epistaxis unilatera-
Niños
les recidivantes en un paciente que describa una obstrucción nasal Las epistaxis son frecuentes (56% de los niños de 6-10 años
unilateral crónica. Una exposición laboral prolongada al serrín y 64% de los de 11-15 años), pero pocas veces son graves [20]
de madera obliga a descartar el diagnóstico de tumor maligno (nivel de evidencia cuatro). La causa suele ser puramente traumá-
nasosinusal (de tipo adenocarcinoma etmoidal). En un adoles- tica (costras nasales, manipulación nasal repetida). Las epistaxis
cente de sexo masculino, se debe buscar un fibroma nasofaríngeo. unilaterales crónicas asociadas a una obstrucción nasal obligan a
Se trata de una lesión tumoral benigna de origen disembrioló- descartar una patología tumoral (de tipo fibroma nasofaríngeo).
gico compuesta por un entramado vascular desarrollado en el Se debe tener presente también el papel potencial de los trastornos
tercio posterior de la fosa nasal, cerca del agujero esfenopalatino. de la coagulación si se repiten los episodios (déficits de factores o
Se puede sospechar una masa tumoral mediante la exploración anomalías de la hemostasia). Los tratamientos de primera línea
nasofibroendoscópica. La tomografía computarizada (TC) con suelen ser eficaces, evitando la colocación de mechas, que suele
contraste y la resonancia magnética (RM) con inyección de gado- tolerarse mal en niños de corta edad. La educación del paciente y
linio establecerán el diagnóstico (Fig. 6). La embolización por de los allegados sobre los métodos de sonarse la nariz y compre-
radiología intervencionista es necesaria en caso de resección qui- sión es esencial para reducir el estrés de la situación, sobre todo
rúrgica de un tumor hipervascularizado. en caso de recidiva hemorrágica.

Contexto traumático Epistaxis banal idiopática


El tratamiento de la epistaxis se realiza en paralelo al estudio Se observa sobre todo en personas jóvenes y se trata a menudo
lesional traumático maxilofacial. Se debe buscar específicamente de epistaxis escasas con tendencia a la recidiva en períodos inter-
un hematoma del tabique ante una obstrucción nasal bilateral, mitentes. Pueden verse favorecidas por las condiciones climáticas,
dolor nasal y abombamiento septal bilateral. Una brecha osteo- la actividad física o un estado inflamatorio mucoso preexistente.
meníngea de la fosa craneal anterior se sospecha por una rinorrea El paciente suele consultar fuera de un contexto de urgencia
transparente, a veces difícil de identificar en caso de epistaxis cuando las hemorragias se repiten. A menudo se sospecha una fra-
activa. La TC y la determinación de la concentración de la ␤2 gilidad vascular y mucosa en la mancha vascular, con presencia de
transferrina en las secreciones nasales permiten, respectivamente, vasos dilatados en la exploración rinoscópica. En estos casos, está
localizar la brecha y confirmar el diagnóstico de rinoliquia. El tra- indicada una cauterización química con nitrato de plata o ácido
tamiento de la epistaxis responde al enfoque descrito previamente crómico (más corrosivo) para inducir una esclerosis cicatricial de
adoptando una técnica de taponamiento prudente si se sospe- estos vasos. Se puede proponer la aplicación conjunta de pomada
cha una brecha osteomeníngea. El hematoma del tabique debe basada en fenazona para limitar la aparición de costras.
drenarse de urgencia para prevenir las complicaciones sépticas e
isquémicas en el cartílago septal. Epistaxis en situación de pandemia
Las complicaciones microvasculares descritas en la infección
Mujeres embarazadas por SARS-CoV-2 que requiere tratamientos antitrombóticos y las
Las modificaciones hormonales durante la gestación y la pro- mayores necesidades de oxígeno exponen a los pacientes con
ducción de hormonas del crecimiento placentario aumentan la COVID-19 a un riesgo potencial de epistaxis. Su tratamiento sigue

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A B
Figura 6. Tumor nasosinusal hipervascularizado en las pruebas de imagen. En un corte axial de tomografía computarizada (A), se observa una masa
redondeada del tercio posterior de la fosa nasal derecha (flecha) que obstruye la nasofaringe, sugestiva de un fibroma nasofaríngeo en un paciente de 21
años. En la resonancia magnética en secuencia T1 con gadolinio (B), se observa una captación de contraste homogénea de la lesión (flecha).

el algoritmo, respetando en cada etapa las medidas de protec- [3] Wei W, Lai Y, Zang C, Luo J, Zhu B, Liu Q, et al. A blind area of origins of
ción individual. Si se requiere un taponamiento anterior, se dará epistaxis: technical or cognitive? Eur Arch Oto-Rhino-Laryngol Off J Eur
prioridad a un material reabsorbible para evitar una retirada del Fed Oto-Rhino-Laryngol Soc EUFOS Affil Ger Soc Oto-Rhino-Laryngol
dispositivo que pueda favorecer la suspensión de partículas virales. - Head Neck Surg 2018;275:1501–5.
En caso de recidiva que requiera un tratamiento de segunda línea, [4] Bequignon E, Vérillaud B, Robard L, Michel J, Prulière Escabasse V,
se propondrá la embolización por radiología intervencionista para Crampette L, et al. Prulière Escabasse V, Crampette L, et al. Guidelines
evitar un acceso endoscópico de la arteria esfenopalatina en la of the French Society of Otorhinolaryngology (SFORL). First-line treat-
ment of epistaxis in adults. Eur Ann Otorhinolaryngol Head Neck Dis
proximidad de la región nasofaríngea, que tiene un alto riesgo de
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presencia viral [21] (nivel de evidencia cuatro).
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métodos de primera y segunda líneas y un enfoque médico que [7] Milinis K, Swords C, Hardman JC, Slovick A, Hutson K, Kuhn I, et al.
permita a la vez controlar una posible anemización y equilibrar las (The INTEGRATE UK ENT Trainee Research Network). Dissolvable
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que intervengan el médico de familia, el servicio de urgencias y 659–66.
el especialista ORL son indispensables para mejorar la fluidez y la [9] Debry C, Fath L, Nakhleh L, Trau G, Djennaoui I, Mahoudeau P, et al.
calidad de la asistencia ofrecida al paciente [5] . Pilot clinical trial of an asymmetrical balloon in the treatment of epistaxis
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G. Mortuaire, Professeur des Universités, praticien hospitalier ([email protected]).


T. Vanderhaegen, Docteur en médecine.
Service d’otorhinolaryngologie et de chirurgie cervico-faciale, Hôpital Claude-Huriez, CHU Lille, rue Michel-Polonovski, 59037 Lille cedex, France.
INFINITE, Inserm U1286, Institute for Translational Research in Inflammation, Université de Lille, Pôle recherche, Hôpital Claude-Huriez, CHU Lille, rue
Michel-Polonovski, 59037 Lille cedex, France.

Cualquier referencia a este artículo debe incluir la mención del artículo: Mortuaire G, Vanderhaegen T. Epistaxis: conducta práctica. EMC - Tratado de
medicina 2022;26(2):1-7 [Artículo E – 6-0450].

EMC - Tratado de medicina 7


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