INFECCIÓN QUIRÚRGICA
Definición:
Infección quirúrgica: Las infecciones del foco quirúrgico (IFQ) son aquellas que tienen lugar en cualquier
localización a lo largo de la incisión quirúrgica tras una intervención.
o A diferencia de las infecciones de la herida quirúrgica, estas comprenden infecciones postoperatorias
que se localizan en cualquier nivel (superficial o profundo) de una intervención específica.
o Las IFQ se dividen en incisionales superficiales (piel, tejido subcutáneo), incisionales profundas (plano
fascial y músculos), y relacionadas con órganos/cavidades (localización anatómica de la propia
intervención).
Infección quirúrgica: Se relaciona directamente con la operación, sea porque su tratamiento implica una
intervención quirúrgica o porque surge a consecuencia de un procedimiento operatorio.
Patogenia:
Triada Agente infeccioso – Ambiente quirúrgico – Hospedero.
o Se han identificado tres grupos principales como factores de riesgo de IFQ: factores bacterianos,
factores locales de la herida y factores del paciente.
o La interacción entre estos tres grupos es la que determina el riesgo de IFQ como complicación de una
operación.
Factores bacterianos o agente infeccioso:
o Relacionada con:
Virulencia y la carga bacteriana en el foco quirúrgico.
Los estudios de heridas traumáticas en personas sanas han demostrado que la
contaminación con más de 105 bacterias causa infección con frecuencia, mientras que la
contaminación con menos de 105 no produce infección habitualmente.
La duración del ingreso hospitalario, una infección a distancia de la región que se va a operar en
el momento de la operación y la duración de la operación están relacionadas con un aumento de
la tasa de IFQ.
Afeitado preoperatorio.
El afeitado preoperatorio aumenta la cifra de IFQ en intervenciones limpias.
Esta práctica aumenta la tasa de infección en un 100% en comparación con la extracción
del vello con maquinilla en el momento de la operación o sin rasurar, probablemente de
forma secundaria al crecimiento bacteriano en heridas microscópicas.
Factores del ambiente quirúrgico y la herida:
o Tipo de herida.
o Técnica quirúrgica.
La cirugía anula algunos mecanismos de defensa de barrera elementales, como la piel y la
mucosa digestiva, lo que representa un factor claramente relacionado con las IFQ.
Una buena técnica quirúrgica es el mejor método para evitar una IFQ, acompañada de una
manipulación delicada de los tejidos (herida local) y del uso de suturas, drenajes y materiales
extraños según las indicaciones correctas.
Factores relacionados con el paciente u hospedero:
o Estos son la edad, la imunodepresión, corticoesteroides, cáncer, obesidad, transfusiones preoperatorias,
hábito de fumar, diabetes, otras enfermedades previas y malnutrición, entre otros.
Parece demostrado que los factores relacionados con el paciente tienen una influencia
importante en la IFQ, y comienzan a aplicarse estrategias preventivas sobre estos.
o Hallazgos recientes señalan que el mantenimiento de la normotermia y la administración de oxígeno con
una fracción inspirada (FIO2) del 80% o más en el quirófano y en la sala de reanimación reducirían la
cifra de IFQ:
Mejora la tensión de oxígeno y la función de los leucocitos en la incisión quirúrgica.
o El control de la glucemia en el período perioperatorio y hasta 48 horas tras la intervención, tanto en
personas diabéticas como sin diabetes, podría reducir la tasa de IFQ y reducir la mortalidad
postoperatoria global.
Clasificación Bacteriológica de las Heridas Quirúrgicas:
La infección de la herida quirúrgica guarda relación directa con el tipo de herida quirúrgica que se maneja.
Con base en ella es posible emitir diagnóstico y pronóstico más fehacientes, o emplear algunas medidas
terapéuticas que incluso eviten el desarrollo de la infección, como puede ser:
o Dejar sin suturar una herida contaminada y esperar la cicatrización por segunda intención.
o Efectuar un cierre primario diferido una vez que se resuelva el foco de contaminación.
o Colocar un drenaje efectivo, lo cual evita la acumulación de secreciones sépticas.
Tipos:
o Heridas limpias (tipo I):
Gran parte de las heridas quirúrgicas corresponden a esta clasificación, sobre todo en el caso de
cirugía programada, cuando se lleva a cabo una preparación óptima del enfermo en el
preoperatorio y se siguen las normas y procedimientos de asepsia y antisepsia ya tratados antes,
así como en intervenciones quirúrgicas en las que no se expone la luz de conducto orgánico
alguno, como tracto digestivo, genital o urinario.
Los indicadores de infección en este tipo de herida son menores de 3% de todos los casos de
infección posoperatoria.
La presencia de infección en este tipo de heridas limpias se debe en general a defectos de
técnica quirúrgica o transgresiones en las normas de esterilización, asepsia y antisepsia.
o Heridas limpias contaminadas (tipo II):
Son aquellas en las que se procede de acuerdo con normas estrictas de asepsia y antisepsia en
cirugía programada o de urgencia, pero en las cuales se abre un conducto u órgano
potencialmente contaminado, como el colédoco en el caso de exploración de vías biliares, el
estómago si se lleva a cabo antrectomía o piloroplastia, pelvis renal si se realiza por ejemplo una
pielolitotomía, y muchas otras cirugías.
Los indicadores establecen que menos de 10% de este tipo de pacientes debería infectarse, y
cuando esto ocurre, generalmente se debe a microflora endógena.
o Heridas contaminadas (tipo III):
Son aquellas heridas en donde existe contacto de gérmenes patógenos con los tejidos
intervenidos, por ejemplo, en caso de apendicectomía por apendicitis aguda flemonosa, herida
traumática con evolución mayor de 6 horas, colecistectomía por piocolecisto,
salpingooforectomía por salpingitis purulenta, etcétera.
Los indicadores muestran una tasa de infección hasta de 20%, es decir, en dos de cada diez
pacientes operados bajo estas condiciones.
o Heridas sépticas o sucias (tipo IV):
En estas heridas existe material séptico como pus, materia fecal, lodo en contacto con la herida,
como ocurriría en caso de una herida traumática en el campo contaminada con tierra, de una
apendicitis perforada con absceso peritoneal, de una perforación intestinal por Salmonella con
derramamiento de contenido intestinal en la cavidad abdominal, etcétera.
Los indicadores establecen que la infección quirúrgica en este tipo de heridas ocurre hasta en
40% de los enfermos.
Esta clasificación bacteriológica de las heridas permitirá llevar a cabo medidas terapéuticas oportunas y
establecerá un pronóstico que oriente al enfermo y a sus familiares respecto de la evolución posoperatoria y de
sus consecuencias, favorables o desfavorables.
Vías de Diseminación de la Infección Quirúrgica:
Vías de transmisión:
o Vía directa o contacto del paciente con un paciente infeccioso o un portador de gérmenes convaleciente.
o Vía indirecta, bien sea a través del aire, agua, tierra, los alimentos, de vehículos inanimados, de
instrumentos, de telas, de animales o portadores sanos.
Vías de Diseminación:
o Vía Hematógena → las bacterias difunden vía vasos sanguíneos.
o Vía Vasos Linfáticos → las bacterias invaden los vasos linfáticos y luego pasan a infectar otros vasos
más alejados.
o Vía por Continuidad o Contigüidad → las bacterias difunden producto de la comunicación que existe
entre las diferentes estructuras anatómicas del organismo.
o Vía Canalicular → las bacterias utilizan conductos naturales (bronqios, conductos galactoforos
mamarios, entre otros) para diseminarse.
Manifestaciones Clínicas:
Los signos y síntomas aparecen al terminar el periodo de incubación del microorganismo.
o Manifestaciones locales:
Signos de Flogosis: Dolor, eritema o rubor, tumefacción o aumento de volumen y calor.
o Manifestaciones Generales:
Fiebre, taquicardia y malestar general.
Otros: Somnolencia, postración, cefalalgia, astenia, anorexia, adelgazamiento, fatigabilidad,
mialgias, sudoración, taquipnea.
Métodos Diagnósticos:
Parámetros Clínicos:
o Las herramientas fundamentales para elaborar el diagnóstico de infección quirúrgica son la historia
clínica y la semiología de los datos clínicos que presenta el enfermo.
o Signos y síntomas específicos de la infección.
Cuando la infección se localiza en tejidos superficiales como la piel y el tejido adiposo
subcutáneo, es común que el diagnóstico se facilite por los signos clásicos de la inflamación.
o Las infecciones por microorganismos anaerobios, que suelen ser más difíciles de identificar y comprobar
proporcionan ciertas orientaciones clínicas las que permiten sospechar este problema, como son:
Necrosis tisular.
Enfisema subcutáneo y crepitación.
Secreción de pésimo olor.
Datos de sepsis generalizada.
Deterioro del estado general del enfermo.
Infección en regiones anatómicas que normalmente albergan flora anaerobia (tracto digestivo,
aparato genital femenino).
Tinción de Gram del exudado que muestra la morfología peculiar de estas bacterias
Cultivos para aerobios con resultados negativos.
Falta de respuesta a los antimicrobianos específicos para microorganismos aerobios.
Paraclínicos de Laboratorio y Microbiológicos:
o Leucocitosis.
o Hemoglobina y plaquetas normales.
o VSG (velocidad de sedimentación globular o eritrosedimentación) aumentada.
o PCR (proteína c reactiva) aumentada.
o Procalcitonina aumenta, es el precursor de la calcitonina mediador en el síndrome de respuesta
inflamatoria sistémica y sepsis. VN menos de 0,5ng/ml.
o Hemocultivo para detectar bacterias que se diseminan por vía sanguínea.
o Microbiológicos:
Para establecer con precisión qué agente microbiano es el causante de la infección quirúrgica y
encaminar de mejor forma el tratamiento específico, es indispensable llevar a cabo el frotis y
cultivo de bacterias aerobias con su antibiograma, mediante técnicas cuyas normas y
procedimientos están perfectamente establecidos.
Infortunadamente, las técnicas para cultivo anaerobio, muy útiles también, no se han establecido
en algunos hospitales.
Existen dos métodos de identificación de anaerobios: a) cultivo del microorganismo en azúcares
y otros sustratos, que requiere 24 a 48 horas de incubación, y b) identificación por la presencia
de enzimas preformadas por las bacterias, en cuyo caso bastan sólo 4 horas de incubación.
Paraclínicos de Imagenología:
o Muchas veces cuando el foco de infección se establece en un órgano o región anatómica profunda,
como pulmón, páncreas o tejido retroperitoneal, el diagnóstico puede ser extremadamente difícil,
empleándose de la tecnología avanzada con la que en la actualidad se cuenta, como tomografía axial
por computadora, ultrasonografía, resonancia magnética nuclear y gammagrafía nuclear.
Paraclínicos de Histología:
o En ocasiones se llega a requerir para hacer el diagnóstico, de la biopsia a cielo abierto para determinar,
por ejemplo, la existencia de granulomas con características celulares especiales, como las células
gigantes de Langhans, que se observan en procesos fímicos, que están resurgiendo recientemente.
Complicaciones de la Infección Quirúrgica:
Fístulas:
o Conexión anormal entre el epitelio de un órgano, un vaso o el intestino y otra estructura anatómica.
o Generalmente, las fístulas son el producto de lesión o cirugía, pero también pueden ser consecuencia de
infección o inflamación.
Bacteriemia:
o Se define como la presencia de bacterias en la sangre, sin toxemia ni otras manifestaciones clínicas, es
transitoria y puede durar sólo unos momentos, en tanto el sistema reticuloendotelial localiza y destruye
los microorganismos.
o La bacteriemia puede ser consecutiva a pequeñas intervenciones, por ejemplo, de tipo odontológico o a
heridas traumáticas menores.
o Por este mecanismo es posible explicar cómo a partir de infecciones aisladas puede haber siembras a
distancia y producirse, por ejemplo, osteomielitis, pielonefritis y endocarditis.
Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS):
o Es una entidad clínica siempre secundaria a una patología subyacente, la cual debe ser identificada para
instituir el tratamiento adecuado. El proceso inflamatorio se produce y mantiene por la actividad de
células inflamatorias que sintetizan y secretan mediadores pro y antiinflamatorios, conjunto que se puede
englobar bajo el término Sistema Celular Inflamatorio (SCI).
o La misión del SCI es proteger nuestro organismo eliminando cualquier noxa, recuperar la homeostasis y
favorecer la reparación de los tejidos dañados.
o Cuando la activación del SCI es sistémica (politraumatismo, sepsis) se genera una producción masiva de
citoquinas (tormenta de citoquinas) dando origen al SRIS, entidad severa que puede derivar en falla
multiorgánica con riesgo de muerte.
o Las causas del SRIS son diversas e incluyen: infecciones (sepsis, endotoxina circulante, tuberculosis),
enfermedad tromboembólica, enfermedades autoinmunes, anafilaxia, agentes físicos (radiaciones,
quemaduras extensas), agentes químicos (drogas, pesticidas), pancreatitis aguda, infarto al miocardio,
politraumatismo, cáncer, cirugía invasiva, shock de cualquier etiología, síndrome hemofagocítico,
hemodializados crónicos y picadura de escorpiones, arañas y serpientes.
o La evolución clínica del SRIS es llevar al Fallo Multiorgánico (FMO) y este a su vez a la muerte.
o Parámetros Clínicos: Dos o más criterios lo diagnostican.
Frecuencia Cardiaca >90 L/Min.
Frecuencia Respiratoria >20 resp/min ó PCO2 <32mm/Hg.
Temperatura >38ºC ó <36ºC.
3 3
Recuento de Leucocitos >12.000/mm ó <4.000 mm .
o Reactantes de fase aguda: VSG, PCR, porcalcitonina (elevados).
Valores de procalcitonina y correlación diagnóstica:
Valor Diagnóstico Presuntivo: Correlación:
<0.5 ng/ml Pacientes sanos, es improbable que haya sepsis o shock.
Infecciones virales, bacterianas, parasitarias o bacterianas localizadas, es
0.5 a 2 ng/ml
poco probable la sepsis severa o el shock.
Infección sistémica probable, se debe iniciar antibioticoterapia empírica de
>2 a 10 ng/ml
inmediato.
Sepsis severa, shock muy probable, riesgo de FMO, es necesario el
>10 ng/ml
tratamiento antibiótico específico cuanto antes.
Septicemia:
o Es la presencia de bacterias y sus toxinas en el torrente circulatorio.
o Puede deberse a introducción directa de microorganismos en la sangre, aunque más comúnmente es
secundaria a un foco infeccioso en el cuerpo que se disemina por vía hematógena o linfática.
Puede deberse a grampositivos o a gramnegativos.
o La piemia es la presencia en sangre de microorganismos piógenos como S. pyogenes o S. aureus.
Sepsis:
o Expertos en sepsis de la European Society of Intensive Care Medicine y de la Society of Critical Care
Medicine, han definido la sepsis como “la disfunción orgánica causada por una respuesta anómala del
huésped a la infección que supone una amenaza para la supervivencia”.
o Criterios qSOFA (criterios definición de sepsis)
Positivo si dos o más puntos de los siguientes:
1. Hipotensión sistólica (≤ 100 mmHg).
2. Taquipnea (frecuencia respiratoria ≥ 22/min).
3. Alteración del estado mental (Glasgow <13).
o El paciente empieza a manifestar las consecuencias de la septicemia.
Shock séptico:
o Disfunción cardiovascular asociada a una infección y que no puede ser explicada por otras causas.
o Definen entonces como shock séptico a una sepsis en la que las alteraciones circulatorias, celulares y
metabólicas asociadas condicionan un mayor riesgo de mortalidad que la sepsis sola y que puede
identificarse usando los criterios de hipotensión que requiere el uso de fármacos vasoactivos para
mantener una PAM superior a 65 mmHg y unos niveles de lactato superiores a 2 mmol/L a pesar de una
adecuada resucitación líquida (refractario a fluidoterapia).
Síndrome de falla multiorgánica (SFMO):
o Cuadro clínico que se caracteriza por disfunción progresiva, y en ocasiones, secuencial, de dos o más
sistemas fisiológicos, que no pueden mantener la homeostasis sin una intervención terapéutica.
Superinfección o Sobreinfección:
o Una superinfección se define generalmente como una segunda infección que ocurre tras una anterior,
debida especialmente por un diferente agente microbiano de origen exógeno o endógeno, que es
resistente al tratamiento utilizado para la primera infección.
o Otro concepto es que una sobreinfección es una infección nueva que surge durante el tratamiento
antibiótico de la infección original.
Siempre que se emplean antibióticos, estos ejercen una presión selectiva sobre la flora
endógena del paciente y sobre bacterias exógenas que colonizan las localizaciones de riesgo.
Las bacterias que sobreviven son resistentes al antibiótico empleado, y se convierten en
patógenas causantes de la superinfección.
Las infecciones del aparato respiratorio son superinfecciones frecuentes que surgen durante el
tratamiento de una infección intraabdominal.
o La mejor acción preventiva es limitar la dosis y la duración del tratamiento antibiótico, así como
permanecer alerta a la posibilidad de superinfecciones.
Abscesos intracavitarios:
o Es un cúmulo localizado de pus, en cirugía general el agente causal más frecuente es Staphylococcus
aureus, productor de pus blanco y cremoso, que constituye el más alto porcentaje etiológico.
o Cuando se penetra la cavidad abdominal y se realiza alguna intervención gastroenterológica, sobre todo
indicada por un padecimiento agudo como la apendicitis, es frecuente que la infección de los tejidos de la
pared abdominal se deba a bacilos gramnegativos e incluso anaerobios.
o El tratamiento del absceso es eminentemente quirúrgico y consiste en el drenaje amplio del pus
acumulado, así como en su canalización para evitar una nueva colección.
o Además deben llevarse a cabo curaciones subsecuentes, cuyo número depende de la magnitud y tipo de
infección, llegándose a requerir hasta tres y cuatro curaciones en 24 horas.
o Los antibióticos son poco útiles en este tipo de problemas localizados y sólo podría requerirse su empleo
en casos de vecindad con alguna estructura anatómica muy importante, como el ojo o la cavidad craneal.
Otras complicaciones:
o Trastornos de cicatrización.
o Inmunosupresión.
Medidas Generales:
El conocimiento de los factores de riesgo y de las medidas preventivas ayuda a mejorar el control y reducir el
número de infecciones.
Dos de los hitos fundamentales en la prevención de las IFQ han sido algunas medidas preventivas específicas:
o Técnica aséptica y antiséptica.
o Uso correcto de los antibióticos profilácticos.
Actualmente se está definiendo un tercer hito, consistente en medidas para mejorar y potenciar la capacidad
del propio paciente para prevenir las infecciones.
En los últimos años la investigación se ha concentrado en la modificación de los factores del huésped (paciente)
para ayudar al organismo a enfrentarse a los factores bacterianos fijos (asumiendo que se han aplicado
correctamente todas las medidas preventivas).
El futuro en la lucha contra la infección se concentrará en los factores del paciente y en la capacidad del
organismo para contrarrestar la presencia obligatoria de microorganismos.
Métodos de control de infecciones:
Manejo del paciente:
o Ducha con un antiséptico antes de la intervención.
o tratamiento resolutivo de infecciones concomitantes.
o Abandonar el hábito tabáquico 30 días antes.
o Disminuir de peso (pacientes obesos).
o Estancia preoperatoria corta.
o Rasurado previo.
o Limpieza mecánica (colon).
Manejo del equipo:
o Uso adecuado de ropa y equipo protector.
o Adecuada asepsia y antisepsia.
o Uñas cortas. No usar joyas.
o Medir la eficacia del equipo de esterilización.
o Esterilización y cuidado del instrumental.
o Lavado de manos antes de la cirugía y secar con toalla estéril.
o Usar bata estéril y guantes estériles de látex.
o Usar mascarilla, gorro y cubrebotas.
Manejo de ambientes quirúrgicos:
o Adecuada asepsia.
o Mantener ventilación con presión positiva en el quirófano.
o Mantener un mínimo de 15 cambios de aire por hora de los cuales 3 deben ser de aire fresco.
o Mantener las puertas cerradas excepto para el paso del personal.
o Limitar el número de personas.
o Vigilar de manera estricta la correspondiente esterilización o desinfección del ambiente.
Profilaxis Antimicrobiana:
La profilaxis antibiótica en cirugía busca conseguir un adecuado nivel tisular de antimicrobianos en el momento
del acto quirúrgico para prevenir la infección de la herida operatoria; aunque su fin es este, también disminuye la
incidencia de otras infecciones.
o Finalidad Evitar la infección del sitio operatorio.
La profilaxis antimicrobiana sistémica es una medida preventiva muy efectiva frente a la IFQ que con frecuencia
se aplica de forma equivocada, debido más a la ausencia de un protocolo en el hospital y el quirófano que a una
falta de conocimiento.
Los antibióticos sistémicos profilácticos no están indicados en pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas
limpias, sencillas, de bajo riesgo, en las que no se produce una contaminación bacteriana obvia ni se va a
implantar material extraño. (En Venezuela se emplean para TODAS las cirugías)
o No debe ser confundida con el tratamiento, aunque en cirugía contaminada o sucia la administración de
antibiótico no es profiláctica, sino terapéutica.
Los ejemplos más comunes en la administración de antibióticos profilácticos son:
o Cirugía general: cuando se está frente a una herida contaminada con más de 4 horas de evolución.
o Gastroenterología: cirugía programada de colon, colecistitis aguda, ictericia obstructiva.
o Ortopedia: tratamiento de fracturas expuestas, implante de prótesis.
o Ginecología y obstetricia: histerectomía, en algunos casos de cesárea.
o Cardiovascular: cirugía de corazón abierto, derivación coronaria, prótesis e injertos vasculares.
o Urología: pacientes con bacteriuria en los estudios preoperatorios.
o Neurocirugía: en todo procedimiento de cavidad craneal.
Existe controversia sobre si resulta conveniente o no la profilaxis antibiótica en operaciones llamadas limpias sin
implantación de material protésico. (En Venezuela se emplean para TODAS las cirugías)
Indicaciones:
o Se acepta su uso en los pacientes sometidos a cirugía (limpia-contaminada) con alta incidencia de
infecciones, en la que requiere implantación de material protésico y en otros casos en que las
infecciones son especialmente graves.
o El prototipo de esta situación es la cirugía de colon, que alcanza elevadas concentraciones bacterianas.
El resto de los órganos digestivos (vesícula, páncreas, estómago, duodeno e íleon) normalmente son
estériles, pudiendo perder su condición si sufren procesos de inflamación, obstrucción o necrosis.
o La profilaxis antibiótica también puede resultar beneficiosa en cirugía limpia, como la herniorrafia inguinal
y la cirugía de mama, aunque no conlleve implante de cuerpo extraño.
Principios de la profilaxis con antibióticos:
1. Elegir un ATB eficaz contra los patógenos que más probable se encuentren.
2. Administrar una dosis terapéutica IV de 30-60 min antes de la cirugía.
3. Administrar una tercera dosis si la intervención dura más de 4h o el doble de la vida media del ATB.
4. Administrar 2-3 dosis en el postoperatorio.
La profilaxis antibiótica suele ser INEFECTIVA en situaciones clínicas en las que es probable una contaminación
continua. Esto sucede en los siguientes ejemplos:
1. En pacientes con traqueotomía o intubación traqueal para evitar infecciones pulmonares.
2. En pacientes con sonda urinaria permanente.
3. En pacientes con vías venosas centrales permanentes.
4. En pacientes con heridas o drenajes torácicos.
5. En la mayoría de las heridas abiertas, como las quemaduras.
Los criterios que rigen la elección del antibiótico son:
o Fármaco dirigido contra los microorganismos habitualmente responsables de la infección de la herida.
o Fármaco bactericida, que alcance fácilmente altas concentraciones en los tejidos intervenidos.
o Fármaco con mínima toxicidad, escasos efectos secundarios y coste razonable.
Profilaxis antibiótica en cirugía esofágica y gastroduodenal / en cirugía hepatobiliar y pancreática / en cirugía apendicular /
en cirugía colorrectal e ileal / Ginecológica (Mayormente en cirugías contaminadas)
AMOXICILINA-CLAVULANICO.
o 2g / IV 30 min antes de la intervención DOSIS ÚNICA.
Si alergia a los betalactámicos sustituir por: METRONIDAZOL 1,5g IV más GENTAMICINA 240mg, 30 min antes de la
intervención (administrados por separado).
Profilaxis antibiótica en cirugía general limpia / en cirugía otorrinolaringológica / en cirugía maxilo-facial
AMOXICILINA-CLAVULANICO.
o 2g / IV 30 min antes de la cirugía DOSIS ÚNICA.
Si alergia a betalactámicos sustituir por: CLINDAMICINA 600mg IV más GENTAMICINA 240mg, 30 min antes de la
intervención (administrados por separado).
Profilaxis antibiótica en neurocirugía / en cirugía torácica no cardiaca / cirugía vascular
CEFAZOLINA.
o 2g / IV 30 min antes de la intervención DOSIS ÚNICA.
o Si la cirugía se prolonga más de 4 horas, administrar otra dosis de 2g IV.
Si alergia a betalactámicos sustituir por: VANCOMICINA 1g (perfusión durante 40min previos a la intervención).
Profilaxis antibiótica en cirugía cardiaca
CEFAZOLINA.
o 2g / IV 30 min antes de la intervención.
o Luego, 1g / IV 1h - 8h
Si alergia a betalactámicos sustituir por: VANCOMICINA 1g (perfusión durante 40min) cada 12h desde 1h preintervención
hasta 24-36h después.
Profilaxis antibiótica en cirugía urológica
AMOXICILINA-CLAVULANICO.
o 2g / IV 30 min antes de la intervención DOSIS ÚNICA.
Si alergia a betalactámicos sustituir por: CIPROFLOXACINO 400mg IV, 30 minutos antes de la intervención.
Profilaxis antibiótica en cirugía ortopédica y traumatológica
(Limpia - No indicada salvo mayores de 65 años o inmunodeprimidos)
CEFAZOLINA
o 2g / IV 30 min antes de la intervención DOSIS ÚNICA.
o Si la intervención se prolonga más de 4 horas, administrar 1g/8h hasta 24-36h posintervención.
Si alergia a betalactámicos sustituir por: VANCOMICINA 1g IV en perfusión durante 40min previos a la intervención (si la
intervención se prolonga más de 4 horas, administrar 1g/12h hasta 24-36h posintervención.
(Contaminada - fracturas abiertas)
GENTAMICINA (5 dosis) + CEFAZOLINA (15 dosis)
o 5mg/kg IV (dosis única diaria) / 1g / IV
o Intervalo de administración 24 h para gentamicina y 8 h para cefazolina Administrar los antibióticos por separado.
En alérgicos a las penicilinas, sustituir cefazolina por VANCOMICINA 1g/12h Si insuficiencia renal, ajustar dosis de
vancomicina.
Profilaxis antibiótica en cirugía plástica
AMOXICILINA-CLAVULANICO.
o 2g / IV 30 min antes de la intervención DOSIS ÚNICA.
Si alergia a betalactámicos sustituir por: VANCOMICINA 1g IV (perfusión durante 40min previos a la intervención).