El perfomance
Sonia Carolina Ramos Baron
Epistemología de las ciencias sociales
Alba Mercedes Pinto
Id de curso: 7600
Universidad Cooperativa de Colombia
2023
Performance
Introducción:
Existe una américa latina compleja y diversa que expresa lo perfomatico de cada país,
en cada uno de los diferentes países se encuentran artistas de perfomance que abordan
distintos tópicos y entre estos se pueden observar diversas coincidencias.
En consecuencia surgen colaboraciones, unas parten desde una mirada histórica y otras
destacan en el trabajo que se realice en el espacio público, por otro lado perfomance y
arte acción abarcan la gran gama de arte vivo que resalta el desarrollo de creación y
conceptualización frente al público.
El arte experimental va en busca de nuevos lenguajes, espacios y materiales para lograr
generar experiencias, el perfomance es un arte reconocido y aborda distintas temáticas,
entre estas se encuentran, la discriminación, sexismo, religión, amor, depresión, dolor,
equidad, sueño, el performance presenta agitación política desde sus inicios,
movimientos sociales por la democracia, al igual que protestas en defensión de los
derechos humanos. El performance agrupa tres elementos indispensables, la preformar,
acción y el público.
El performance
El performance surgió en los años 60 y 70 para romper con los lazos institucionales que
paralizaban a artistas sin acceso a teatros, galerías, o espacios oficiales de arte. De
repente un performance podía surgir en cualquier sitio, en cualquier momento. El artista
solo necesitaba su cuerpo, sus palabras, para expresarse frente a un público, para
algunos artistas, performance se refiere al arte de acción, perteneciente al campo de las
artes visuales, las performances funcionan como actos vitales de transferencia,
transmitiendo saber social, memoria, y sentido de identidad a través de acciones
reiteradas.
Performance, en un nivel, constituye el objeto de análisis de los Estudios de
Performance- incluyendo diversas prácticas y acontecimientos como danza, teatro,
rituales, protestas políticas, funerales, etc., que implican comportamientos teatrales,
predeterminados, o relativos a la categoría de evento. En este nivel, entonces, decir que
algo es una performance equivale a una afirmación ontológica.
Performance también constituye una lente metodológica que les permite a los
académicos analizar eventos como performance. Las conductas de sujeción civil,
resistencia, ciudadanía, género, etnicidad, e identidad sexual, entender este fenómeno
como performance sugiere que performance también funciona como una epistemología.
Como práctica incorporada, de manera conjunta con otros discursos culturales,
performance ofrece una determinada forma de conocimiento.
Para Turner, las performances revelaban el carácter más profundo, genuino e individual
de una cultura. Guiado por la creencia en su universalidad y relativa transparencia,
Turner propuso que los pueblos podían llegar a comprenderse entre sí a través de sus
performances, para otros, performance significa exactamente lo opuesto: el ser
construido de la performance señala su artificialidad, Aunque una danza, un ritual, o una
manifestación requieren de un marco que las diferencie de otras prácticas sociales en las
que se insertan, esto no implica que estas performances no sean reales o verdaderas. Por
el contrario, la idea de que la performance destila una verdad más verdadera.
La ciencia también ha comenzado su exploración en el comportamiento humano
reiterado y la cultura expresiva a través de los memes: Los Memes son relatos,
canciones, hábitos, habilidades, invenciones, y maneras de hacer cosas que copiamos de
otras personas por imitación en suma, aquellos actos reiterativos que he venido
denominando como performance- aunque performance no necesariamente se limita a
comportamientos miméticos.
Teóricos provenientes de la filosofía y de la retórica (como J. L Austin, Jacques Derrida
y Judith Butler) desarrollaron términos como performativo y performatividad. Un
performativo, para Austin, refiere a situaciones en las que la emisión del enunciado
implica la realización de una acción, en Austin, el performativo apunta al lenguaje que
hace, en Butler va en dirección contraria, al subordinar subjetividad y acción cultural a
la práctica discursiva normativa. En esta trayectoria el performativo deviene menos una
cualidad (o adjetivo) de performance que del discurso.
Uno de los problemas para utilizar performance, y sus falsos análogos, perfomativo y
performatividad, proviene del extraordinariamente amplio rango de comportamientos
que cubre- desde la danza hasta el comportamiento cultural convencional. Sin embargo,
esta multiplicidad de usos deja al descubierto las profundas interconexiones de todos
estos sistemas de inteligibilidad entre sí, y las fricciones productivas que se dan entre
ellos. Así como las distintas aplicaciones del término en diversos ámbitos- académico,
político, científico, de negocios- raramente se comprometen entre sí de manera directa
Performance ha tenido también una historia de intraductibilidad. Irónicamente, el
concepto en sí mismo ha sido sometido a los compartimentos disciplinarios y
geográficos que pretende desafiar, y se le ha denegado la universalidad y transparencia
que algunos claman que performance promete a sus objetos de análisis, aunque las
performances no nos dan acceso a la comprensión de otras culturas, como Turner
hubiera querido, ciertamente nos dicen mucho acerca de nuestro deseo de ser eficaces y
de tener acceso a otras culturas, por no mencionar nada acerca de las implicancias
políticas de nuestras interpretaciones.
En Latinoamérica, donde el término no tiene equivalente ni en español ni en portugués,
performance ha sido comúnmente referida como arte de performance o arte de acción.
Traducido simplemente pero sin embargo de manera ambigua como el performance o la
performance, travestismo que invita a los angloparlantes a pensar acerca del sexo/
género de performance, el término está empezando a ser usado más ampliamente para
hablar de dramas sociales y prácticas incorporadas, a pesar de las acusaciones de que
performance es una palabra sajona, y de que no hay manera de hacerla sonar natural ni
en español ni en portugués, académicos y artistas están comenzando a apreciar las
cualidades multívocas y estratégicas del término. A pesar de que performance pueda
parecer una palabra extranjera e intraducible, las estrategias performáticas están
profundamente enraizadas en las Américas desde sus orígenes.
Teatralidad y espectáculo captan el sentido de performance como algo construido y
abarcador. Teatralidad muestra la distinción entre lo que es performance y lo que puede
ser visto como performance teatralidad no se refiere de modo exclusivo al teatro, ni
funciona como adjetivo de teatro, pero sí apunta a la lente metodológica que señala o
enmarca al objeto de estudio como teatro: por ejemplo, se dice que el candidato
presidencial es muy teatral. Tal como sucede en el teatro, la teatralidad nos muestra que
las cosas pasan como en un escenario, con participantes supuestamente en vivo, los
argumentos teatrales están estructurados de manera predecible, respondiendo a una
fórmula, que hace que se puedan repetir. La teatralidad (como el teatro) hace alarde de
su artificio, de su ser construida, pugna por la eficacia, no por la autenticidad. Connota
una dimensión consiente, controlada y, de esa manera, siempre política, que
performance no necesariamente implica.
Palabras tales como acción y representación dan lugar a la acción individual y a la
intervención. Acción puede ser definida como acto, un happening vanguardista, un arte-
acción, una concentración o una intervención política. Acción concita las dimensiones
estéticas y políticas de actuar, en el sentido de intervenir, la acción aparece como más
directa e intencional, y de esa manera menos implicada social y políticamente que
performance, evoca tanto la prohibición como el potencial para la transgresión. Por
ejemplo, podemos estar desplegando múltiples roles socialmente construidos en el
mismo momento, aun cuando estemos involucrados en una definida acción anti militar.
El término, simultáneamente, captura la amplia e integral naturaleza de performance
como un proceso reiterativo y de traspaso, así como su potencial para la especificidad
histórica y la intervención cultural individual.
Este término es atractivo porque borra todas las nociones aristotélicas de géneros,
públicos y límites. Refleja claramente la asunción de que las manifestaciones culturales
exceden la compartimentación ya sea por género (canción- danza), por participantes/
actores, o por efecto esperado (religioso, socio- político, estético) que fundamenta el
pensamiento cultural occidental. Llama a cuestionar nuestras taxonomías, señalando
nuevas posibilidades interpretativas.
Performance acarrea la posibilidad de un desafío, incluso de auto- desafío, en sí mismo.
Como término que connota simultáneamente un proceso, una práctica, una episteme, un
modo de transmisión, una realización y un medio de intervenir en el mundo, excede
ampliamente las posibilidades de las otras palabras que se ofrecen en su lugar, Ya sea
desde nuestras diferentes disciplinas, o desde nuestros idiomas, o ubicaciones
geográficas en Americano nos comprendemos de manera simple o sin problemas, este
obstáculo desafía no sólo a los hablantes de español o portugués que se enfrentan a una
palabra extranjera, sino a los angloparlantes que creían que comprendían lo que
significaba performance.
Ejemplo de perfomance en Colombia:
La IV Bienal de Arte de Medellín y I Coloquio y Muestra Latinoamericana de Arte No-
Objetual y Arte Urbano, que se realizaron en Medellín en el año 1981, organizado por
Juan Acha en el Museo de Arte Moderno de Medellín, siendo el Arte de acción, o la
acción en la plaza pública temas de discusión de algunas ponencias del coloquio y obras
de arte dentro de la muestra.
Se trató de un evento artístico que logró unir aportes económicos y de trabajo de la
empresa privada, las universidades y el sistema educativo, el medio artístico y las
entidades culturales de la ciudad, la Bienal de 1981 se convirtió en un hito histórico,
porque recogió una parte muy significativa de la extraordinaria multiplicidad que en
esos años comenzaba a caracterizar al campo del arte.
La IV Bienal de Arte de Medellín constituye un momento significativo para el
desarrollo del arte contemporáneo en Colombia.
Referencias:
[Link]
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