Introducción a los temas:
La comprensión de la conducta humana es un campo multidisciplinario que involucra la
interacción compleja de factores biológicos, psicológicos y sociales. En este informe,
exploraremos las bases biológicas de la conducta, centrándonos en cómo el cerebro y el
sistema nervioso desempeñan un papel fundamental en la forma en que pensamos,
sentimos y nos comportamos. A medida que avanzamos en nuestra investigación,
descubriremos cómo los avances en la neurociencia han arrojado luz sobre los
mecanismos que subyacen a la toma de decisiones, las emociones, la percepción y otros
aspectos cruciales de la conducta humana. Esta exploración nos permitirá apreciar la
complejidad de la mente y su estrecha relación con la biología, abriendo la puerta a
nuevas perspectivas sobre el comportamiento humano.
Las bases biológicas de la conducta se refieren al estudio de cómo los procesos
biológicos y las estructuras del cuerpo influyen en el comportamiento humano. Esta
área de investigación busca comprender cómo factores como el cerebro, el sistema
nervioso, los genes, las hormonas y otros componentes biológicos interactúan para dar
forma a nuestra forma de actuar, pensar y sentir. El cerebro y el sistema nervioso son
elementos centrales en el estudio de las bases biológicas de la conducta. El cerebro es el
órgano principal del sistema nervioso y es responsable de una amplia gama de funciones
cognitivas, emocionales y motoras. Se compone de miles de millones de células
nerviosas llamadas neuronas, que se comunican entre sí a través de impulsos eléctricos
y químicos. Estas conexiones neuronales forman circuitos complejos que permiten el
procesamiento de información y la generación de respuestas conductuales.
Además del cerebro, otros sistemas y estructuras del cuerpo también influyen en la
conducta. El sistema endocrino, por ejemplo, produce hormonas que actúan como
mensajeros químicos y regulan diversos procesos fisiológicos y conductuales. Las
hormonas pueden influir en el estado de ánimo, la motivación, la agresión, la sexualidad
y otros aspectos del comportamiento humano.
Por otra parte, los genes desempeñan un papel fundamental en la determinación de
nuestras características biológicas y, en cierta medida, también influyen en la conducta.
La genética puede influir en nuestra predisposición a ciertos trastornos mentales, rasgos
de personalidad y respuestas a estímulos ambientales.
El estudio de las bases biológicas de la conducta se lleva a cabo utilizando una variedad
de herramientas y métodos de investigación, como estudios clínicos, técnicas de
neuroimagen, análisis genéticos y experimentos en animales. Estas investigaciones
buscan identificar los mecanismos biológicos subyacentes a la conducta humana, así
como comprender las interacciones complejas entre los factores biológicos y los
factores ambientales que moldean nuestra conducta. Comprender las bases biológicas de
la conducta es crucial para ampliar nuestro conocimiento sobre el ser humano y puede
tener implicaciones importantes en diversas áreas, como la psicología, la medicina y la
neurociencia. Además, puede ayudar a desarrollar tratamientos más efectivos para
trastornos mentales y promover el bienestar y la calidad de vida de las personas.
Estos temas nos ayudan a comprender mejor las baes biológicas de la conducta.
Bases biológicas del comportamiento: genes.
Los genes son segmentos de ADN que contienen información hereditaria y juegan un
papel fundamental en la determinación de nuestras características físicas y mentales. A
medida que aumentamos nuestra comprensión de las bases biológicas del
comportamiento, nos acercamos más al descubrimiento de cómo los genes influyen en
el desarrollo de rasgos como la inteligencia, la susceptibilidad a las enfermedades
mentales o incluso ciertas tendencias conductuales.
Neurobiología y sistema nervioso.
El sistema nervioso se encarga de controlar y coordinar todas las funciones del cuerpo,
desde actividades básicas como la respiración hasta procesos cognitivos superiores
como el pensamiento abstracto. La neurociencia es el estudio del sistema nervioso,
incluidas las bases celulares, moleculares y funcionales de su estructura y actividad.
Estructura del sistema nervioso.
El sistema nervioso se compone de dos partes principales: el sistema nervioso central,
que incluye el cerebro y la médula espinal, y el sistema nervioso periférico, que incluye
los nervios y ganglios que van desde el sistema nervioso central al resto del cuerpo.
Comprender cómo está organizado y conectado el sistema nervioso es fundamental para
comprender cómo funciona y cómo puede verse afectado por una enfermedad o lesión.
Neurotransmisores
Los neurotransmisores son sustancias químicas que juegan un papel fundamental en la
comunicación entre neuronas. Diferentes neurotransmisores desempeñan diferentes
funciones en el control de nuestras emociones, comportamiento y funciones cognitivas,
como la serotonina, la dopamina y el ácido gamma-aminobutírico.
Enfermedades neurológicas
Las enfermedades neurológicas abarcan una amplia gama de trastornos que afectan al
funcionamiento normal del sistema nervioso. Algunos ejemplos comunes de
enfermedades neurológicas incluyen la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de
Parkinson, la esclerosis múltiple y la epilepsia.
Medio ambiente y cuerpo
La interacción entre el organismo y el medio ambiente es un aspecto clave para
comprender el comportamiento y el desarrollo humano. Al observar la influencia del
medio ambiente en la biología y el comportamiento, podemos obtener una comprensión
más completa de cómo las experiencias y los entornos en los que vivimos moldean
nuestras vidas y nuestra salud.
Sistema nervioso central
El sistema nervioso central (SNC) es uno de los sistemas más asombrosos y
fundamentales del cuerpo humano. Se compone del cerebro y la médula espinal, y
desempeña un papel crucial en la coordinación de prácticamente todas las funciones
corporales y procesos mentales. En este informe, nos adentraremos en el fascinante
mundo del SNC para comprender su estructura, función y su influencia en la conducta,
la cognición y la regulación de las respuestas del organismo. A medida que exploremos
la complejidad de este sistema, descubriremos cómo su interacción con el sistema
nervioso periférico permite la comunicación entre células y órganos, allanando el
camino para una apreciación más profunda de la maquinaria detrás de nuestra
experiencia humana.
Está compuesto por el cerebro y la médula espinal, dos estructuras anatómicas
altamente especializadas y complejas. El cerebro es el órgano principal del SNC y se
encuentra protegido por el cráneo. Es responsable de una amplia gama de funciones
cognitivas, emocionales y sensoriales. Controla la percepción, el pensamiento, la
memoria, el lenguaje, las emociones, el movimiento voluntario y muchas otras
actividades esenciales para el ser humano.
La médula espinal, por su parte, es un cordón nervioso largo y delgado que se extiende
desde la base del cerebro hasta la región lumbar de la columna vertebral. Actúa como
una vía de comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo, transmitiendo señales
nerviosas que permiten el movimiento voluntario, la sensación y los reflejos
involuntarios. El SNC está formado por miles de millones de células nerviosas llamadas
neuronas, que se comunican entre sí a través de impulsos eléctricos y químicos. Estos
impulsos viajan a lo largo de las vías neuronales, formando circuitos complejos que
permiten la transmisión y procesamiento de información. El sistema nervioso central es
esencial para la supervivencia y el funcionamiento adecuado del organismo. Controla y
coordina las funciones de los diferentes sistemas del cuerpo, como el sistema
cardiovascular, el sistema respiratorio, el sistema digestivo y el sistema endocrino.
En resumen, el sistema nervioso central desempeña un papel vital en la regulación, el
control y la integración de las funciones corporales. Es una estructura altamente
compleja y sofisticada que nos permite interactuar con el entorno, experimentar
sensaciones, pensar, aprender y llevar a cabo actividades motoras. Su estudio y
comprensión son fundamentales para avanzar en el conocimiento de la neurociencia y
mejorar la salud y el bienestar humanos.
Sistema endocrino
La endocrinología del comportamiento es una rama fascinante de la ciencia que
investiga la influencia de las hormonas en la conducta humana y animal. A lo largo de la
historia, se ha demostrado que las hormonas desempeñan un papel significativo en la
regulación de emociones, estados de ánimo, interacciones sociales y una variedad de
comportamientos complejos. En este informe, exploraremos la intrincada relación entre
el sistema endocrino y la conducta, analizando cómo hormonas como el cortisol, la
oxitocina, la testosterona y la serotonina impactan en nuestra manera de pensar, sentir y
actuar. A medida que desentrañamos los mecanismos subyacentes a esta interacción,
ganaremos una comprensión más profunda de cómo las señales químicas en nuestro
cuerpo influyen en nuestras decisiones y relaciones, y cómo la investigación en
endocrinología del comportamiento puede arrojar luz sobre numerosos aspectos de la
experiencia humana
El sistema endocrino desempeña un papel fundamental en la regulación de numerosos
aspectos del organismo, incluyendo el crecimiento, el metabolismo, la reproducción y la
respuesta al estrés. Las hormonas actúan como señales químicas que son liberadas al
torrente sanguíneo y viajan hacia los diferentes tejidos y órganos del cuerpo, donde
ejercen su efecto.
En el ámbito de la conducta, las hormonas pueden tener un impacto significativo en
diversos aspectos, como el estado de ánimo, la motivación, la agresión, la sexualidad y
la toma de decisiones. Por ejemplo, la testosterona, una hormona sexual masculina, se
ha asociado con comportamientos agresivos y competitivos, mientras que el estrógeno,
una hormona sexual femenina, puede influir en el estado de ánimo y la respuesta
emocional. Además, los desequilibrios hormonales pueden tener repercusiones en la
salud mental. Por ejemplo, la disfunción de la glándula tiroides, que produce hormonas
que regulan el metabolismo, puede estar relacionada con trastornos del estado de ánimo
como la depresión o la ansiedad.
Comprender la endocrinología de la conducta es crucial para ampliar nuestro
conocimiento sobre los mecanismos biológicos que subyacen a la conducta humana.
Además, puede tener implicaciones importantes en el campo de la medicina, ya que el
conocimiento de cómo las hormonas influyen en la conducta puede ayudar a desarrollar
tratamientos para trastornos mentales y mejorar la calidad de vida de las personas.
Bases biológicas de la conducta
Las bases biológicas de la conducta aúnan el saber de dos disciplinas. En primer lugar,
toman como base la biología y las actitudes de supervivencia del reino animal. El
segundo elemento relevante es la psicología, más adaptada a la realidad de los seres
humanos.
Los objetivos de estas bases son establecer (o no) relaciones de determinación entre
nuestra naturaleza y las formas de actuar en solitario o en sociedad. Lo que sí es
importante señalar es que, en estos casos, el análisis que se busca es global. Por lo tanto,
e indudablemente, habrá numerosas generalizaciones.
Este es un punto importante, y es que lo que se busca es realizar medias estadísticas. No
se trata de analizar caso por caso la psicopatología sino, más bien, de entender por qué
actuamos de determinada manera. Y esto sirve para los contextos que consideramos
sanos, pero, también, para los patológicos.
Las neurociencias lo constituyen el conjunto de ciencias que se dedican al estudio del
cerebro, con la finalidad de conocer la organización del sistema nervioso, su
funcionamiento en la generación de la conducta humana: la genética, anatomía,
biología, fisiología, neurología. La neurobiología se encarga del estudio de las células
del sistema nervioso, su organización y circuitos funcionales para procesar información
bases para el comportamiento humano. Se plantea realizar una revisión bibliográfica
con las bases neurobiológicas del desarrollo del sistema nervioso y del aprendizaje, con
variados contenidos sobre neurogénesis, sinapsis, transmisión del impulso nervioso con
la información base para el conocimiento, así mismo el abordaje de aspectos
neurobiológicos de algunos trastornos del sistema nervioso y su desarrollo.
Neurobiología conductual
La interacción de los individuos con su entorno es un proceso complejo que se da a
través de diferentes señales. Estas señales están integradas en un complicado esquema
de posturas y movimientos corporales a los que se les ha incluido bajo el término
«Conducta». Así, la conducta de un sujeto es la única herramienta que tiene para
comunicarse con otros individuos, lo que hace de este componente biológico uno de los
aspectos más elaborados de la vida en sociedad. Todas las interacciones conductuales
entre dos o más individuos están finamente reguladas por el sistema nervioso. Sin
embargo, la manera en como el sistema nervioso regula estas conductas es aún
desconocida. En este cuerpo académico, estamos desarrollando esta línea de
investigación, en la que tenemos como propósito explicar la participación de diferentes
regiones cerebrales en el control de una conducta específica, la conducta sexual. La
reproducción es un proceso vital para cualquier especie animal y para los humanos, ya
que es el evento que promueve la perpetuidad de la especie. La única manera que tiene
de tener éxito es desplegar procesos de acercamiento y apareamiento de dos sujetos de
sexos opuestos, quienes utilizan desplantes conductuales altamente elaborados, con el
fin de asegurar el éxito de vida de los descendientes. Es tan excepcionalmente
importante este hecho, que un gran número de áreas cerebrales se encuentran
involucradas para un fino control. Pero se desconoce en mucho como estas áreas
neutrales se organizan para el control de la conducta sexual. Ese es el propósito de esta
línea, generar nuevo conocimiento que nos permita seguir aportando información sobre
las bases neurales de la reproducción.
El sistema nervioso desempeña un rol en prácticamente todos los aspectos de nuestra
salud y bienestar. Guía las actividades diarias como despertarse; las actividades
automáticas como respirar; y los procesos complejos como pensar, leer, recordar y sentir
emociones.
El sistema nervioso controla lo siguiente:
Crecimiento y desarrollo del cerebro
Sentidos (como el tacto o la audición)
Percepción (el proceso mental de interpretar la información sensorial)
Pensamientos y emociones
Aprendizaje y memoria
Movimiento, equilibrio y coordinación
Sueño
Sanación y rehabilitación
Estrés y la respuesta del cuerpo al estrés
Envejecimiento
Respiración y latidos
Temperatura corporal
Hambre, sed y digestión
Pubertad, salud reproductiva y fertilidad
Los neurocientíficos estudian estas y otras funciones del sistema nervioso en estado
tanto saludable como enfermo. Estudiar y comprender el sistema nervioso es importante
ya que afecta a muchas áreas de la salud y el bienestar humano. La configuración
cerebral y el funcionamiento del sistema nervioso son elementos fundamentales para
entender nuestras acciones. No en vano, los miles de millones de neuronas de nuestro
cerebro accionan nuestros comportamientos, aunque luego puedan estar influidos por
otros factores.
La disciplina encargada de estudiar los factores del sistema nervioso con nuestras
acciones es la neurociencia. Es indudable que las alteraciones o problemas que podamos
tener influyen en el comportamiento. Ahora bien, la actuación del sistema nervioso es,
fundamentalmente, adaptativa. La gran diferencia del homo sapiens, con respecto a
otras especies, está en esa capacidad de decisión racional. Por lo tanto, la arquitectura de
nuestro cerebro influye, y lo hace decisivamente, en nuestras conductas y
comportamiento.
El sistema nervioso tiene dos partes principales:
El sistema nervioso central está compuesto por el cerebro y la médula espinal.
El sistema nervioso periférico está compuesto por todos los nervios que se ramifican
desde la médula espinal y se extienden a todas las partes del cuerpo.
El sistema nervioso transmite señales entre el cerebro y el resto del cuerpo, incluidos los
órganos internos. De esta manera, la actividad del sistema nervioso controla la
capacidad de moverse, respirar, ver, pensar y más.1
La unidad básica del sistema nervioso es una célula nerviosa, o neurona. El cerebro
humano contiene alrededor de 100 mil millones de neuronas. Una neurona tiene un
cuerpo celular, que incluye el núcleo celular, y extensiones especiales denominadas
axones y dendritas. Los conjuntos de axones, denominados nervios, se encuentran en
todo el cuerpo. Los axones y las dendritas permiten que las neuronas se comuniquen,
incluso a través de largas distancias.
Los diferentes tipos de neuronas controlan o realizan diferentes actividades. Por
ejemplo, las neuronas motoras transmiten mensajes del cerebro a los músculos para
generar movimiento. Las neuronas sensitivas detectan luz, sonido, olor, sabor, presión y
calor y envían mensajes sobre estas cosas al cerebro. Otras partes del sistema nervioso
controlan los procesos involuntarios. Entre ellos se incluyen mantener un latido regular,
liberar hormonas como adrenalina, abrir la pupila en respuesta a la luz, y regular el
sistema digestivo
Neurotransmisores
Los neurotransmisores son sustancias usadas por las neuronas para comunicarse con
otras y con los tejidos sobre los que actuarán (denominados tejidos diana o tejidos
blanco) en el proceso de la transmisión sináptica (neurotransmisión). Los
neurotransmisores son sintetizados y liberados en las terminaciones nerviosas a nivel de
la hendidura sináptica. Luego de liberados, los neurotransmisores se ligan a proteínas
receptoras en la membrana celular del tejido diana. El tejido diana puede entonces
excitarse, inhibirse, o modificarse funcionalmente.
Existen más de 40 neurotransmisores en el sistema nervioso humano; algunos de los
más importantes son: acetilcolina, norepinefrina, dopamina, ácido gamma-
aminobutírico (GABA), glutamato, serotonina e histamina.
Enfermedades que afectan el sistema nervioso
Muchas afecciones médicas diferentes pueden afectar el sistema nervioso, por ejemplo:
Trastornos vasculares en el cerebro, como malformaciones arteriovenosas y
aneurismas cerebrales
Tumores, benignos y malignos (cáncer)
Enfermedades degenerativas, incluso mal de Alzheimer y enfermedad de
Parkinson
Trastornos de la hipófisis
Epilepsia
Dolores de cabeza, incluso migrañas
Lesiones en la cabeza como las conmociones y trauma cerebral
Trastornos del movimiento, como temblores y enfermedad de Parkinson
Enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple
Neuropatía oftálmica, la cual consiste en problemas de visión que resultan del
daño al nervio óptico o sus conexiones al cerebro
Neuropatías periféricas, las cuales afectan los nervios que llevan o traen la
información hacia y desde el cerebro y la médula espinal
Trastornos mentales, como la esquizofrenia
Trastornos de la columna vertebral
Infecciones, como meningitis
Accidente cerebrovascular
Qué es el medio ambiente?
El medio ambiente es el espacio en el que se desarrolla la vida de los organismos y que
permite su interacción. Está conformado por seres vivos (factores bióticos), por
elementos sin vida (factores abióticos) y por elementos artificiales creados por el
hombre.
Cuando se habla de factores bióticos se hace referencia a todos los seres vivos que viven
en un ambiente (las bacterias microscópicas, los hongos, la flora, la fauna, los seres
humanos) y las interacciones entre ellos; por su parte, los factores abióticos son aquellos
que carecen de vida pero determinan el espacio físico del ambiente (como el aire, el
suelo y el agua) y resultan esenciales para la subsistencia de los organismos vivos.
Entre los elementos artificiales se incluye a todos aquellos creados por el ser humano,
como la urbanización, la cultura, las tradiciones. La suma de estos valores naturales,
culturales y sociales en un momento histórico y en un lugar en particular constituyen el
medio ambiente. todos los elementos que necesitan para vivir: desde el aire y el agua,
hasta el refugio y el alimento que les permite crecer, desarrollarse y obtener energía.
Mantener el equilibrio del medio ambiente es fundamental para mantener la vida en la
Tierra tal como la conocemos.
Además, los seres humanos utilizan una gran cantidad de recursos naturales del medio
para cubrir sus necesidades como vestimenta, alimento y objetos de uso cotidiano entre
otros ejemplos. Por eso el ser humano debe conocer y cuidar sus interacciones con el
medio ambiente para gestionar de manera sostenible los recursos naturales que permiten
su crecimiento económico y su desarrollo. La fauna y la flora son de vital importancia
para el medio ambiente ya que poseen una interdependencia que posibilita el equilibrio
de las especies y el desarrollo de la biodiversidad
Genes
Un gen es un segmento corto de ADN. Los genes le dicen al cuerpo cómo producir
proteínas específicas. Hay aproximadamente 20,000 genes en cada célula del cuerpo
humano. Juntos forman constituyen el material hereditario para el cuerpo humano y la
forma como funciona.
La composición genética de una persona se llama genotipo. Los genes están compuestos
de ADN. Las hebras de ADN conforman parte de los cromosomas. Los cromosomas
tienen hebras compatibles de ADN que producen genes específicos. Excepto por los
cromosomas sexuales (X e Y), los cromosomas están emparejados por lo que hay 2
genes, 1 en cada cromosoma. El gen se presenta en la misma posición en cada
cromosoma.
Los rasgos genéticos, como el color de los ojos, son dominantes o recesivos: Los rasgos
dominantes son controlados por 1 gen en el par de cromosomas los rasgos recesivos
requieren que ambos genes en el par de genes trabajen juntos. muchas características
personales, como la estatura, son determinadas por más de 1 gen. Sin embargo, algunas
enfermedades, como la anemia drepanocítica, pueden ser ocasionadas por un cambio en
un solo gen.
Los genes están compuestos de ADN. Las hebras de ADN conforman parte de los
cromosomas. Los cromosomas tienen hebras compatibles de ADN que producen genes
específicos. Excepto por los cromosomas sexuales (X e Y), los cromosomas están
emparejados por lo que hay 2 genes, 1 en cada cromosoma. El gen se presenta en la
misma posición en cada cromosoma.
Los rasgos genéticos, como el color de los ojos, son dominantes o recesivos:
Los rasgos dominantes son controlados por 1 gen en el par de cromosomas.
Los rasgos recesivos requieren que ambos genes en el par de genes trabajen juntos
Muchas características personales, como la estatura, son determinadas por más de 1 gen.
Sin embargo, algunas enfermedades, como la anemia drepanocítica, pueden ser
ocasionadas por un cambio en un solo gen.
Sistema nervioso central
El sistema nervioso tiene dos partes principales:
El sistema nervioso central está compuesto por el cerebro y la médula espinal.
El sistema nervioso periférico está compuesto por todos los nervios que se ramifican
desde la médula espinal y se extienden a todas las partes del cuerpo.
El sistema nervioso transmite señales entre el cerebro y el resto del cuerpo, incluidos los
órganos internos. De esta manera, la actividad del sistema nervioso controla la
capacidad de moverse, respirar, ver, pensar y más. La unidad básica del sistema
nervioso es una célula nerviosa, o neurona. El cerebro humano contiene alrededor de
100 mil millones de neuronas. Una neurona tiene un cuerpo celular, que incluye el
núcleo celular, y extensiones especiales denominadas axones y dendritas. Los conjuntos
de axones, denominados nervios, se encuentran en todo el cuerpo. Los axones y las
dendritas permiten que las neuronas se comuniquen, incluso a través de largas
distancias.
Los diferentes tipos de neuronas controlan o realizan diferentes actividades. Por
ejemplo, las neuronas motoras transmiten mensajes del cerebro a los músculos para
generar movimiento. Las neuronas sensitivas detectan luz, sonido, olor, sabor, presión y
calor y envían mensajes sobre estas cosas al cerebro. Otras partes del sistema nervioso
controlan los procesos involuntarios. Entre ellos se incluyen mantener un latido regular,
liberar hormonas como adrenalina, abrir la pupila en respuesta a la luz, y regular el
sistema digestivo.
Cuando una neurona envía un mensaje a otra neurona, envía una señal eléctrica por la
longitud de su axón. En el axón terminal, la señal eléctrica se convierte en una señal
química. El axón luego libera la señal química con mensajeros químicos denominados
neurotransmisores en la sinapsis , el espacio entre el extremo de un axón y la punta de
una dendrita de otra neurona. Los neurotransmisores pasan la señal por la sinapsis hasta
la dendrita colindante, que vuelve a convertir la señal química en señal eléctrica. La
señal eléctrica viaja entonces a través de la neurona y pasa por el mismo proceso de
conversión a medida que se traslada a las neuronas colindantes.
El sistema nervioso también incluye células no neuronales, denominadas gliales. Las
gliales realizan muchas funciones importantes que mantienen al sistema nervioso en
correcto funcionamiento. Por ejemplo, las gliales:
Ayudan a soportar y mantener las neuronas en su lugar.
Protegen a las neuronas.
Crean un aislamiento denominado mielina, que ayuda a mover los impulsos
nerviosos.
Reparan las neuronas y ayudan a restaurar la función neuronal.
Recortan las neuronas muertas.
Regulan los neurotransmisores.
El cerebro está compuesto de muchas redes de neuronas y gliales en comunicación.
Estas redes permiten que diferentes partes del cerebro “hablen” entre sí y trabajen en
conjunto para controlar las funciones corporales, las emociones, el pensamiento, la
conducta y otras actividades.
Qué hace el sistema nervioso central
El encéfalo es como una computadora que controla todas las funciones del cuerpo;
controla lo que pensamos y sentimos, cómo aprendemos y recordamos, y la forma en
que nos movemos y hablamos. También controla muchas cosas de las que apenas nos
damos cuenta, como el latido del corazón y la digestión de la comida. El encéfalo envía
y recibe mensajes del cuerpo. Estos mensajes se transportan a través de la médula
espinal.
El cerebro
El cerebro es la parte más grande del encéfalo. Una gran parte del cerebro es la corteza
cerebral (también llamada “materia gris”). La corteza tiene cuatro áreas llamadas
“lóbulos” que actúan de forma conjunta para forjar la personalidad de una persona y
todo lo que esta persona sabe. Cada lóbulo procesa un tipo de información diferente:
El lóbulo frontal participa en el pensamiento complejo, con actividades como la
planificación, la imaginación, la toma de decisiones y el razonamiento. Está ubicado
detrás de la frente.
El lóbulo parietal procesa información del tacto, el gusto y la temperatura. Se
encuentra ubicado detrás del lóbulo frontal.
El lóbulo temporal nos permite comprender los sonidos y el lenguaje, reconocer
objetos y rostros, y crear recuerdos. Se encuentra cerca de los oídos.
El lóbulo occipital procesa la luz y otra información visual que llega desde los ojos y
esto nos permite saber qué estamos viendo. Se encuentra en la parte posterior del
encéfalo.
El cerebro tiene dos mitades llamadas “hemisferios”. Un haz de fibras nerviosas (el
cuerpo calloso) los conecta en el centro, lo cual les permite intercambiar información.
El hemisferio izquierdo controla los movimientos del lado derecho del cuerpo. El
hemisferio derecho del cerebro controla los movimientos del lado derecho del cuerpo.
El sistema endocrino tiene un papel bastante importante en la conducta, esto debido, a
que las hormonas que se segregan dentro del mismo a través de las glándulas
intervienen dentro de diversos procesos en el cuerpo humano como son: el crecimiento,
la reparación, la digestión, la homeostasis y la reproducción sexual de los seres
humanos, generando cambios incluso bruscos en el mismo organismo.
El sistema endocrino se divide en 7 tipos de glándulas (tomando en cuenta a la glándula
como aquella célula o conjunto de células que almacenan o segregan algún tipo de
sustancia) las cuales son:
Glándula hipófisis
Glándulas suprarrenales
Glándula pineal
Glándulas gónadas
Glándula tiroides
Glándulas paratiroides
Páncreas
Estas glándulas segregarán a las sustancias denominadas hormonas, cuyo fin es el de
influir en la función de otras células. Existe gran variedad de hormonas producidas por
esté sistema, sin embargo, solo retomaremos algunas de las cuales al verse alteradas en
su producción pueden ocasionar una alteración bastante notable dentro de la conducta
del individuo.
Prolactina: actúa junto a otras hormonas para iniciar la secreción de leche por las
glándulas mamarias. En la escala evolutiva, la prolactina es una hormona antigua, que
sirve a múltiples funciones en el organismo.
Disminución: Síndrome de Sheehan, este síndrome tiene como resultado la ausencia de
producción de leche materna.
Aumento: (Mujeres) Disminución de la función ovárica, la frecuencia de los períodos
menstruales disminuye, o incluso pueden desaparecer por completo, presencia de
síntomas de deficiencia de estrógenos, pérdida de deseo sexual, sequedad de la vagina,
infertilidad, y con menor frecuencia, la lactancia anormal.
(Hombres) disminución de la secreción de gonadotropinas, y por lo tanto disminuyen la
función testicular.
Surgimiento de trastornos sexuales, lo cual involucra una frustración dentro de la
persona aumentando así su conducta agresiva o evasiva, en casos graves se puede llegar
incluso a un estado depresivo o de alejamiento total de la pareja. Además, dentro de la
madre surge el denominado “sentimiento materno”, lo cual le puede ocasionar una
exagerada protección ante su hijo, teniendo conductas agresivas cuando considere estar
en una situación de riesgo.
Los déficits de melatonina pueden ir acompañados de insomnio y depresión lo que se
verá acompañado de niveles altos de estrés y cansancio ,por lo que , las respuestas
conductuales de la persona pueden aumentar en niveles de agresión.
Oxitocina: es una hormona relacionada con la conducta sexual, con la felicidad y con el
sentimiento maternal y paternal. Contribuye a modular el estado de ánimo, así como a
fraguar las relaciones sociales entre las personas. Por su papel en el cuerpo humano,
recibe varios apodos, como el de “la hormona del amor”, “la hormona de la felicidad” o
“la hormona de los mimosos”.
La oxitocina tiene un papel relevante en la conducta del individuo , debido a que
participa de forma activa en el control de las emociones humanas, y se la ha relacionado
con ciertos comportamientos como el vínculo padres-hijo, la fobia social, la empatía, y
la capacidad de aprendizaje y la memoria.
Adrenalina: La adrenalina es una hormona que segregan las glándulas suprarrenales. La
sustancia tiene la capacidad de contraer los vasos sanguíneos, dilatar las vías
respiratorias y aumentar la frecuencia cardiaca.
El organismo segrega adrenalina cuando se siente amenazado o en peligro. Este proceso
constituye una respuesta fisiológica ante diversas situaciones, que preparan al individuo
para huir del riesgo o para luchar contra aquel o aquello que lo amenaza, esto hace
surgir a los denominados ataques de pánico, los cuales más allá de buscar una conducta
agresiva, se enfocan a la protección de la integridad de la persona.
Endocrinología del comportamiento
El sistema endocrino, también llamado sistema de glándulas de secreción interna, es el
conjunto de órganos y tejidos del organismo, que segregan un tipo de sustancias
llamadas hormonas. Las hormonas son mensajeros químicos liberados por células, que
alcanzan el torrente sanguíneo para regular a distancia diferentes funciones corporales,
como la velocidad de crecimiento, la actividad de los tejidos, el metabolismo, el
desarrollo y funcionamiento de los órganos sexuales y algunos aspectos de la conducta;
una vez alcanzado el punto de destino, estos mediadores son capturados por su receptor
específico ubicado en la célula diana. A diferencia del sistema nervioso, que utiliza
impulsos eléctricos, el sistema endocrino funciona exclusivamente por medio de
mensajeros químicos (hormonas) que son vertidas al torrente sanguíneo y luego
transportadas por él.2
La endocrinología estudia las glándulas endócrinas,3 las sustancias hormonales que
producen estas glándulas, sus efectos fisiológicos y las enfermedades provocadas por
alteraciones de su función
La ontogenia de la conducta estudia los cambios que se producen en la conducta de un
individuo a lo largo de su desarrollo, así como los mecanismos responsables de los
mismos. Existen cuatro razones principales que explican dichos cambios.
En primer lugar, la conducta puede cambiar como resultado de variaciones en la
concentración plasmática de hormonas; éste es el caso, por ejemplo, de los cambios de
conducta que tienen lugar cuando el animal llega a la pubertad, y que son consecuencia
del efecto activador de las hormonas sexuales sobre las conductas sexualmente
dimórficas.
En segundo lugar, la conducta puede variar como consecuencia de la maduración del
sistema nervioso central. Este mecanismo es especialmente importante en las primeras
etapas del desarrollo postnatal en las especies altriciales. Los individuos de las especies
altriciales -en oposición a las precociales- nacen en un estado de desarrollo sensorial y
motor relativamente atrasado. Los carnívoros domésticos y algunos roedores de
laboratorio son ejemplos de especies altriciales, mientras que los ungulados domésticos
son especies precociales. En tercer lugar, la conducta puede ser objeto de cambios
debidos al aprendizaje. El aprendizaje se define como un cambio en la conducta que es
consecuencia de la experiencia y que no puede por lo tanto explicarse en términos de
maduración del sistema nervioso, fatiga muscular o adaptación de los receptores
sensoriales. (Eagleman. 2005)
Por último, la conducta del animal se ve modificada como consecuencia del proceso de
envejecimiento, que afecta tanto a la función del sistema nervioso central como a los
órganos efectores de la conducta y a los receptores sensoriales. La temporalidad es un
concepto clave en Neurobiología. Este hecho puede observarse con claridad en el efecto
de las hormonas sobre la conducta, al tratarse de acciones moduladas por el período de
maduración del sistema nervioso en que se ejercen. (Cohen-Bendahan CC, Van de Beek
C, Berembaum SA. 2005)
El mecanismo neural que facilita la ocurrencia de estas acciones en el tiempo es la
plasticidad cerebral. Es una propiedad del sistema nervioso que le permite escapar de las
restricciones de su propio genoma, y por ende, adaptarse a las presiones ambientales, los
cambios fisiológicos y la experiencia.
EFECTOS DE ALGUNAS HORMONAS SOBRE LA CONDUCTA.
a) Efecto organizador: Antes del nacimiento ya comienzan las influencias
hormonales en el cerebro.
Alrededor de la séptima semana de gestación, los testículos comienzan su actividad
hormonal, lo que produce una diferencia sustancial en la concentración de hormonas
entre los sexos.
El efecto organizador se refiere a la capacidad de las hormonas de influir en la
citoarquitectura y estructura del cerebro de manera permanente durante el desarrollo,
desde el período fetal hasta el final de la adolescencia, aunque algunos estudios sugieren
que este efecto se mantiene más allá del período de la pubertad.
Inicialmente, Phoenix. (1959) propuso que la conducta sexual típica del adulto (efecto
activador) estaba programada y organizada por las hormonas esteroides que actuaban
sobre el sistema nervioso durante el período sensible del inicio del desarrollo (efecto
organizador), razón por la cual desde el nacimiento existe un dimorfismo sexual
funcional en el cerebro que tiene su expresión en diferentes habilidades cognitivas. Si
bien las pruebas de inteligencia muestran igualdad de rendimiento intelectual general
entre los sexos, los componentes de este rendimiento son diferentes.
El cerebro del varón tiene mejores rendimientos en tareas que exigen inteligencia para
el manejo del espacio. Esta habilidad se evalúa mediante tests en los que el sujeto debe
imaginar la rotación de un objeto, o cómo se vería un objeto desde una perspectiva
diferente. La superioridad masculina en inteligencia espacial es un rasgo consistente a
través de culturas occidentales y orientales, lo que sugiere que sea una propiedad
congénitamente determinada. El sexo femenino, por su parte, se ve favorecido en
habilidades cognitivas de tipo verbal, que incluyen mejor uso de la gramática, la tasa de
adquisición del lenguaje en la niñez y la habilidad para la comprensión del lenguaje.
Otras habilidades cognitivas que muestran diferencias por sexo son las motrices: el sexo
femenino supera ampliamente al masculino en rapidez y agilidad en la psicomotricidad
fina.
b) Efecto activador: El efecto activador se relaciona con la activación de células
diana para facilitar conductas en contextos específicos. Se trata de influencias
transitorias, puntuales, determinadas por la concentración de las hormonas en
cada instante.
El cerebro maduro depende también de un suministro adecuado de mediadores químicos
para su funcionamiento. En este sentido, requiere una cantidad precisa de hormonas.
Cualquier desviación fuera de estos límites impide la normal actividad cognitiva.
Algunos modelos lo ilustran. Las hormonas del tiroides, además de la función
organizadora ya descrita, ejercen una importante función activadora a lo largo del ciclo
vital. Dos trastornos extremos de la glándula tiroides, el hipertiroidismo y el
hipotiroidismo, ejemplifican su acción.
Conclusión
Los autores llegaron a varias conclusiones sobre estos temas:
1. Base biológica de la conducta Genes: Los genes tienen una influencia
significativa en la expresión de la conducta. Algunos genes están asociados con
rasgos específicos de personalidad o trastornos mentales, lo que sugiere una base
biológica para estos comportamientos.
2. Neurobiología y sistemas nervioso: El sistema nervioso es fundamental para la
función y el control del cuerpo. Los autores destacan la importancia de
comprender la estructura y el funcionamiento del sistema nervioso para
comprender la conducta humana.
3. Estructura del sistema nervioso: El sistema nervioso se compone de células
nerviosas llamadas neuronas, que transmiten señales eléctricas y químicas. Los
autores resaltan la importancia de comprender la estructura y función de las
neuronas para comprender cómo se genera y regula la conducta.
4. Neurotransmisores: Los neurotransmisores son sustancias químicas que
transmiten señales entre las neuronas. Los autores concluyen que los
neurotransmisores desempeñan un papel crucial en la comunicación entre las
células nerviosas y están implicados en diversos aspectos de la conducta, como
el estado de ánimo, la cognición y la motivación.
5. Enfermedades neurológicas: Los estudios sugieren que las enfermedades
neurológicas pueden tener un componente genético y están relacionadas con
anomalías en el sistema nervioso. Los autores enfatizan la importancia de
investigar y comprender estas enfermedades para desarrollar tratamientos
efectivos.
6. Ambiente y organismo: Los autores concluyen que el ambiente en el que se
desenvuelve un organismo puede influir en su comportamiento. Factores como
la crianza, la educación y las experiencias pueden modificar la expresión de los
genes y afectar la conducta.
En resumen, los autores concluyen que la conducta está influenciada tanto por factores
genéticos como ambientales, y que el sistema nervioso y sus componentes, como los
neurotransmisores, juegan un papel fundamental en la generación y regulación de la
conducta. También destacan la importancia de investigar las enfermedades neurológicas
para comprender mejor su base biológica y desarrollar tratamientos adecuados.
Podemos decir que el sistema nervioso central
Es una estructura biológica compleja que ha evolucionado a lo largo de millones de
años para permitirnos funcionar y interactuar con nuestro entorno.
Sin embargo, puedo concluir que el sistema nervioso central desempeña un papel
crucial en nuestra vida diaria, controlando y coordinando todas nuestras funciones
corporales. Desde el pensamiento y la memoria hasta los movimientos y las emociones,
el sistema nervioso central es responsable de nuestra capacidad de experimentar y
percibir el mundo que nos rodea.
Su estudio y comprensión son fundamentales para el desarrollo de la neurociencia y la
medicina, ya que nos permite comprender mejor las enfermedades y trastornos
neurológicos y buscar tratamientos efectivos. Además, el cuidado adecuado del sistema
nervioso central, a través de un estilo de vida saludable y la prevención de lesiones, es
esencial para mantener una buena calidad de vida.
En resumen, el sistema nervioso central es una maravilla de la biología que nos permite
ser quienes somos y realizar todas nuestras actividades diarias. Su importancia y
complejidad son motivo de constante investigación y estudio, con el objetivo de mejorar
nuestra comprensión y encontrar formas de mantenerlo en óptimas condiciones.
Sistema endocrino
En conclusión, el sistema endocrino es un sistema vital y complejo que regula y
coordina una amplia variedad de funciones en el cuerpo humano. A través de las
glándulas endocrinas y las hormonas que producen, este sistema desempeña un papel
fundamental en el mantenimiento del equilibrio interno, conocido como homeostasis.
Las glándulas endocrinas, como la glándula pituitaria, la tiroides, las glándulas
suprarrenales y muchas otras, liberan hormonas en el torrente sanguíneo para
comunicarse con diferentes células y órganos en todo el cuerpo. Estas hormonas son
responsables de regular el crecimiento y desarrollo, el metabolismo, la reproducción, el
estado de ánimo, el sueño, la digestión y muchas otras funciones.
El sistema endocrino trabaja en estrecha colaboración con otros sistemas del cuerpo,
como el sistema nervioso, para mantener la salud y el bienestar general. Los
desequilibrios hormonales pueden tener un impacto significativo en la salud, lo que
puede resultar en enfermedades como la diabetes, el hipotiroidismo o el hipertiroidismo,
entre otros.
El estudio y la comprensión del sistema endocrino son fundamentales para la medicina
y la endocrinología, ya que nos permiten diagnosticar y tratar trastornos hormonales y
mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Además, el cuidado adecuado del
sistema endocrino implica llevar un estilo de vida saludable, mantener una alimentación
equilibrada, hacer ejercicio regularmente y gestionar el estrés.
En resumen, el sistema endocrino desempeña un papel esencial en la regulación y
coordinación de las funciones corporales. Su correcto funcionamiento es fundamental
para mantener un equilibrio interno adecuado y una buena salud en general. El estudio y
la atención adecuada de este sistema nos permiten vivir una vida saludable y activa.
Bibliografía
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conocimiento/
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ma%20nervioso%20tiene%20dos,todas%20las%20partes%20del%20cuerpo
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y-el-comportamiento-humano/