AFROCOLOMBIANOS
AFROCOLOMBIANOS
Desde las pocas ms tempranas de la historia del deporte nacional figuran las personas de los litorales Caribe y Pacfico, quienes han ejercido un protagonismo especial en la consolidacin de la prctica del ftbol, del bisbol, del boxeo y del atletismo. Poco a poco, las diversas modalidades deportivas se popularizaron y alcanzaron una verdadera dimensin nacional. Surgieron entonces las asociaciones oficiales como medio para dar organizacin a las nacientes disciplinas. Sin embargo, el empuje y apoyo que requera semejante empresa sobrepas las capacidades de los distintos gobiernos y autoridades deportivas, que no supieron corresponder el bro de cientos de jvenes que, por generacin espontnea, lograron descollar en el mbito nacional e internacional en sus respectivos campos. Al extenderse la prctica de muchos deportes, y frente a la incapacidad del Estado para brindar la ayuda necesaria, las juventudes de sectores populares asumieron el compromiso de sacar adelante sus sueos de gloria y hacer que el deporte colombiano adquiriera un sitio en el contexto mundial. Las regiones que ms han contribuido a la construccin de ese sueo son aquellas donde predomina la poblacin afrocolombiana. Un ejemplo fehaciente lo constituye la Liga de Ftbol del Departamento del Valle del Cauca, la que ha aportado ms jugadores a los diferentes seleccionados nacionales y de la que ha salido el mayor nmero de figuras que participan en los escenarios del ftbol internacional. En el atletismo tambin brillan figuras como Mara
Isabel Urrutia. De igual manera, el boxeo y el bisbol en Colombia han encontrado su semillero en los pobladores afrocolombianos de las ciudades y pueblos de los litorales. Desde hace tiempo los jvenes colombianos han asumido la prctica del deporte como una estrategia de ascenso social. Esta actitud se justifica, en parte, porque falta un apoyo real del Estado en la consolidacin de una poltica clara en el mbito regional y nacional, que permita a todos los deportistas contar con espacios dignos de formacin, con orientadores, entrenadores, implementos y, sobretodo, con ayudas econmicas que eviten la desercin de muchos de ellos. En el deporte de nuestro pas son muchos los afrocolombianos que han sobresalido. En su mayora gente de origen humilde; personas que durante su niez y su adolescencia pertenecieron a sectores donde la pobreza, la marginalidad, la discriminacin y la falta de oportunidades estaban a la orden del da. Paradjicamente, estos hombres y mujeres afrocolombianos se han convertido en hroes de la sociedad que los ha excluido. Sus triunfos encierran vidas repletas de historias de marginacin y racismo. Tal es el caso de las carreras deportivas de Delio "Maravilla" Gamboa, Willington Ortiz, Antonio Cervantes "Kid Pambel", Jorge Elicer Julio, dgar Enrique Rentara, Gilmar Mayo Lozano, Norfalia Carabal, entre otros... Desde las pocas ms tempranas de la historia del deporte nacional figuran las personas de los litorales Caribe y Pacfico, quienes han ejercido un protagonismo especial en la consolidacin de la prctica del ftbol, del bisbol, del boxeo y del atletismo. Poco a poco, las diversas modalidades deportivas se popularizaron y alcanzaron una verdadera dimensin nacional. Surgieron entonces las asociaciones oficiales como medio para dar organizacin a las nacientes disciplinas. Sin embargo, el empuje y apoyo que requera semejante empresa sobrepas las capacidades de los distintos gobiernos y autoridades deportivas, que no supieron corresponder el bro de cientos de jvenes que, por generacin espontnea, lograron descollar en el mbito nacional e internacional en sus respectivos campos. Al extenderse la prctica de muchos deportes, y frente a la incapacidad del Estado para brindar la ayuda necesaria, las juventudes de sectores populares asumieron el compromiso de sacar adelante sus sueos de gloria y hacer que el deporte colombiano adquiriera un sitio en el contexto mundial. Las regiones que ms han contribuido a la construccin de ese sueo son aquellas donde predomina la poblacin afrocolombiana. Un ejemplo fehaciente lo constituye la Liga de Ftbol del Departamento del Valle del Cauca, la que ha aportado ms jugadores a los diferentes seleccionados nacionales y de la que ha salido el mayor nmero de figuras que participan en los escenarios del ftbol internacional. En el atletismo tambin brillan figuras como Mara Isabel Urrutia. De igual manera, el boxeo y el bisbol en Colombia han encontrado su semillero en los pobladores afrocolombianos de las ciudades y pueblos de los litorales. Desde hace tiempo los jvenes colombianos han asumido la prctica del deporte como una estrategia de ascenso social. Esta actitud se justifica, en parte, porque falta un apoyo real del Estado en la consolidacin de una poltica clara en el mbito regional y nacional, que permita a todos los deportistas contar con espacios dignos de formacin, con orientadores, entrenadores, implementos y, sobretodo, con ayudas econmicas que eviten la desercin de muchos de ellos. En el deporte de nuestro pas son muchos los afrocolombianos que han sobresalido. En su mayora gente de origen humilde; personas que
durante su niez y su adolescencia pertenecieron a sectores donde la pobreza, la marginalidad, la discriminacin y la falta de oportunidades estaban a la orden del da. Paradjicamente, estos hombres y mujeres afrocolombianos se han convertido en hroes de la sociedad que los ha excluido. Sus triunfos encierran vidas repletas de historias de marginacin y racismo. Tal es el caso de las carreras deportivas de Delio "Maravilla" Gamboa, Willington Ortiz, Antonio Cervantes "Kid Pambel", Jorge Elicer Julio, dgar Enrique Rentara, Gilmar Mayo Lozano, Norfalia Carabal, entre otros...
Con una poblacin cercana a los 3.500 habitantes, este corregimiento pertenece al municipio de Mahates (Bolvar) y est a una hora y media de Cartagena. All este pueblo afrocolombiano se acomoda en casas de bahareque y calles sin pavimentar. Durante el perodo de colonizacin, la palabra palenque se usaba para denominar a los asentamientos polticamente organizados de negros esclavos cimarrones. Estos asentamientos contaban con sus propias formas de gobierno y de organizacin social. Los palenques nacieron por la bsqueda de libertad. Los esclavos preferan huir y rebelarse formando rancheras donde fuese posible, ubicadas en las zonas menos transitadas, con bosques para ocultarse de sus perseguidores. Alrededor del ao 1710, estas rancheras evolucionaron hasta convertirse en palenques. En Palenque de San Basilio, tambin conocido como el rincn de frica en Colombia, se mantienen tradiciones centenarias como el lumbal, un ritual religioso que se realiza en los funerales y durante los nueve das y noches despus del sepelio. Al difunto le cantan junto al atad y le tocan tamboras porque se cree que cantando y tocando tambores se hace ms fcil el trnsito del muerto a la otra vida. Los tambores tambin son uno de los smbolos de Palenque. Sus antepasados africanos lo utilizaron para comunicarse y danzar en los das de fiesta. La comunidad de Palenque de San Basilio conserva una conciencia tnica que le permite entenderse como pueblo especfico, con la nica lengua criolla con base lxica espaola en la dispora africana en el continente americano, una organizacin social sui generis basada en los ma-kuagro (grupos de edad). En el 2004, la UNESCO declar al poblado de Palenque de San Basilio como "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad". El reconocimiento mundial de sus tradiciones y costumbres, que han
sobrevivido por siglos, se suma al orgullo que sienten por haber sido el primer pueblo libre de Amrica y cuna de grandes tamboreros y campeones de boxeo. Para obtener este importante mrito, los pobladores de San Basilio, recogieron en 144 pginas, un video de 10 minutos y varias decenas de anexos, toda la cultura heredada de sus ancestros y se postularon ante la UNESCO. Toda la comunidad, liderada por un consejo de ancianos y la corporacin que organiza el tradicional Festival de Tambores, particip, durante un ao, en la recoleccin de los datos.
El reconocimiento representar para los palenqueros la anhelada ayuda de los Estados del mundo, pero sobre todo del Gobierno Nacional, para la ejecucin de un plan de desarrollo elaborado por la misma comunidad, que ya est en manos del Ministerio de Cultura. Busca, adems de salvaguardar las tradiciones, obras de inversin social para mejorar las condiciones de vida de los pobladores y de la comunidad afrocolombiana en general. Anmate a conocer ms sobre esta comunidad, cuya preservacin de tradiciones y costumbres son
El rea continental del Caribe colombiano est habitada, en su mayora, por poblacin afrocolombiana. Sin embargo, sus danzas tambin combinan elementos adoptados de las tradiciones indgenas y europeas. Cada uno de ellos influy de manera directa o indirecta en la formacin de la gestualidad de las danzas de la regin. No obstante, en todas ellas predominan las caractersticas rtmicas heredadas de los ancestros africanos. En especial en la cumbia, el bullerengue, el mapal y los juegos propios del carnaval. En todas ellas el movimiento corporal se acenta con un gran despliegue de sensualidad, cuyas cadencias se producen al ritmo de los tambores. Las danzas del litoral sintetizan el que hacer social, emotivo, artstico y laboral de sus habitantes y de la comunidad. El cuerpo danzante representa la fertilidad de la mujer, el coloquio amoroso, la historia de resistencia de sus antepasados y las actividades diarias con las cuales aseguran su subsistencia. La cumbia Al parecer, la cumbia surgi en laCartagena colonial con ocasin de lasfiestas de La Candelaria, celebradas por los esclavistas espaoles el 2 de febrero, al pie del cerro de La Popa. Rpidamente se dispers por otros lugares del litoral Caribey conquist las riberas del ro Magdalena y el norte de Antioquia. Hoy en da se considera la danza ms importante de lacosta Caribe colombiana. En sus orgenes, la cumbia es de ascendencia africana; en ella se distinguen atributos de una ceremonia ertica que la acredita como una danza ritual. Con el transcurrir del tiempo, y por la constante interaccin con la poblacin indgena, esta danza sagrada se adapt a espacios profanos, incorporndose as a todas las festividades de la regin. Sus gestos describen un coloquio amoroso entre hombres y mujeres. Hoy en da este baile representa tanto a la poblacin de origen africano, como a la indgena de la regin. Adems es considerado uno de los bailes ms representativos de la colombianidad. La cumbia es una danza de parejas sueltas, de libre movimiento, que se realiza en sitios abiertos, como calles, plazas o playas. Los desplazamientos se efectan de manera circular en torno a un punto central ocupado por los msicos. Segn algunos relatos antiguos, en el siglo XVIII la cumbia se bailaba de noche, alrededor de una fogata, y los msicos se situaban a un lado de los bailadores. En su paso, la mujer apoya las plantas de los pies y se desliza con pisadas cortas, marcando con sus caderas
el ritmo cadencioso que repican los tambores. El hombre levanta el taln del pie derecho y mantiene en tierra la planta del pie izquierdo. En la cumbia la mujer realiza movimientos diferentes a los del hombre. ste danza con movimientos libres del cuerpo, baila de frente, a los lados, por detrs y en rededor de su pareja, gira sobre sus talones, flirtea, efecta desplantes y morisquetas, se retira y abanica el sombrero y obsequia velas a la mujer para halagarla. La mujer tiene desplazamientos ms lentos, sensuales y altivos, porta en alto un racimo de espermas con las que se defiende del constante asedio de su compaero.
La puya: Es un Baile callejero de parejas sueltas sin coreografa definida. Expresin regional del contexto fiestero deldepartamento del Magdalena. En su ejecucin adopta elementos de la cumbia, en particular la estructura circular de las figuras y las expresiones vivaces de hombres y mujeres. Baile ejecutado originalmente por losesclavizados en torno de los tambores denominados porros. El porro es un descendiente directo de la cumbia. Tambin mantiene relaciones con la gaita y la puya. Antiguamente era una danza abierta de parejas sueltas, ejecutada con desplazamientos suaves, pausados y rtmicos al estilo de la cumbia. Sin embargo, los movimientos de cadera son ms acelerados y el paso ejecutado por los varones es de mayor amplitud para dar cabida a los desplantes. En Crdoba an se baila con ese sentido ceremonial de velas encendidas y alrededor de los msicos. No obstante, cuando las mujeres no llevan espermas quedan libres de la postura erguida y se expresan con mayor libertad. En la actualidad la forma ms popular del porro es la de parejas cogidas, donde hombres y mujeres tienen el mismo paso y deben coordinar con precisin sus movimientos.
EL BULLERENGUE
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Esta danza es efectuada slo por mujeres. Es quizs uno de los bailes en los cuales se destaca con mayor fuerza la ascendencia africana. sta se pone en evidencia en los tambores, el palmoteo y el canto coral que acompaa su ejecucin. Al parecer, surgi como una reaccin cultural dentro del contexto ceremonial de las comunidades cimarronas, probablemente en el Palenque de San Basilio. En esencia es una danza ritual que se realiza de manera especial cuando las jvenes llegan a la pubertad. El bullerengue simboliza la fecundidad
femenina, aunque no se descarta que tambin en tiempos coloniales haya tenido connotaciones fnebres. Su radio de difusin es muy amplio. Posiblemente parti del Palenque de San Basilio y se extendi luego a otros municipios del litoral Caribe donde la concentracin de la poblacin afrocolombiana es muy alta. En dichos lugares se sustituy el batir de palmas por el choque de tablas de madera y se vari la temtica ritual por una de contenido amoroso. La danza se transform en parranda callejera, bailada por una pareja mixta. Tenemos muy pocas informaciones acerca del momento en que lasdanzas de origen africano dejaron de ser expresiones rituales para convertirse en bailes profanos. Sin embargo, sabemos que en San Basilio de Palenque el bullerengue es danzado por mujeres jvenes que mantienen su cuerpo en posicin erguida y realizan movimientos pausados, coordinados y simtricos. Los movimientos de la pelvis, la frotacin del bajo vientre, el juego efectuado con las polleras para obtener combinaciones armoniosas y diversas figuras, como mariposas, remolinos y batir de olas, al igual que el palmoteo de las manos, asigna a las bailarinas un aire sereno y ceremonial y una actitud de expectativa. El paso de la danza es menudo y deslizado, apoyando plenamente los pies en el piso. Los desplazamientos se realizan juntando los pies y flexionando levemente las rodillas, conservando el donaire y la compostura. La coreografa forma hileras y filas en lnea recta y, en menor medida, crculos. La danza termina en un gran torbellino de cruces de parejas en cuadrillas. En Crdoba y en el Urab antioqueo la coreografa del bullerengue resalta la temtica amorosa, de conquista y de competencia entre sexos, con alto contenido ertico. Algunas variantes plantean temas especficos como son: el toro o los toritos, la vaca, el sbalo mayero, la rasquia o rasquiita.
EL MAPAL
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Baile de marcada ascendencia africana propio dellitoral Caribe. Fue introducido en tiempos pretritos a lo largo de las orillas del ro Magdalena por pescadores de un telesteo denominado mapal. En sus orgenes fue una danza de labor ejecutada en las noches y amenizada con toques de tambores yamar y quitambre, las palmas de las manos y el canto. Con posterioridad se produjo una transformacin de su temtica, atribuyndole un nfasis de regocijo con carcter sexual y asignndole la evolucin frentica que hoy presenta. La coreografa actual mantiene rasgos de su esencia africana en la parafernalia, tanto en el vestuario, que es en extremo sencillo, como en la presencia del machete, instrumento de trabajo utilizado para
el procesamiento del pescado. El mapal es una danza de pareja suelta. Se baila con pasos cortos, ritmo acelerado y palmoteo constante de los bailarines. Las rutinas se inician con la formacin de dos filas individuales una frente a la otra, por parte de hombres y mujeres, para efectuar avances hacia delante y hacia atrs. Contina con posturas de exhibicin libre e individual de los hombres con el propsito de agradar a sus parejas, quienes se turnan para corresponder los enfrentamientos. Los movimientos son frenticos y con un alto contenido de erotismo. Los de las mujeres son un tanto diferentes y se destacan por ser ms excitantes y erticos.
En su estricto sentido no debieran ser consideradas como danzas, sino ms bien como juegos coreogrficos, cuadros de costumbres y comparsas bailadas y ejecutadas por la poblacin afrocolombiana del litoral Caribe. Los escenarios principales son las celebraciones callejeras o con motivo de los regocijos pblicos. En ellas hay un predominio de lo carnavalesco, lo pantommico y lo festivo. a) El congo grande: Al parecer, el congo grande fue una recreacin de los primeros africanos que llegaron al litoral Caribe. Su aparicin data de los primeros aos de la Colonia. Hoy en da es una de las principales danzas callejeras del carnaval de Barranquilla. La comparsa est compuesta por los bailarines hombres. La coreografa presenta dos filas paralelas para ejecutar diversas rutinas en solitario o por apareamientos de dos en dos. En ella predominan la improvisacin y las actitudes corporales muy libres. Las ruedas de parejas se colocan alrededor de los msicos que hacen repicar los tambores yamar y quitambre, la tambora y la caja, a ritmo de fandango o de congo. Los cambios de posicin mediante convergencias y desplazamientos simultneos (adentro-atrs o afuera-adelante), los cruces y los movimientos corporales de gran plasticidad son elementos caractersticos del esquema de este baile para desfile. Los pasos son cortos, se efectan trotando, saltando, caminando y hasta corriendo. Los participantes van disfrazados con tnicas, estolas y sombreros semicilndricos de 50 centmetros de alto, todos muy llamativos y realzados con arandelas, encajes, cintas, flores multicolores de papel, espejos y cascabeles. Generalmente, el conjunto est precedido por un imponente abanderado, quien enarbola las insignias de la comparsa, y por figurantes disfrazados con variadas y vistosas mscaras de madera.
EL SER-S-S:
Baile de mineros afrodescendientes de la regin de Zaragoza (Antioquia). Al parecer fue asimilado de las danzas del litoral Caribe por esclavizados que se extenuaban en los socavones del oro en el norte de Antioquiadurante la poca colonial. Su temtica describe el trabajo en las minas de aluvin. En su interpretacin hombres y mujeres utilizan sus trajes tradicionales de laboreo y van provistos de antorchas encendidas. Los oficiantes se ubican en fila para ilustrar, mediante la pantomima descriptiva, el final de la jornada de trabajo. En este baile se representan diferentes escenas entra las cuales se destacan las etapas de bsqueda, zarandeo, berequeada, lavada y llevada a las bateas del metal precioso. El cuadro de costumbres concluye con erticos movimientos y acercamientos del vientre.
LAS MAESTRANZAS:
Cuadro danzado del litoral Caribe en el que se representa una pantomima satrica de variados oficios. La danza se ejecuta a ritmo de yamar, quitambre, tambora, maraca y caa de millo. La comparsa desarrolla temas relacionado con el trabajo. Hombres y mujeres, disfrazados con diferentes atuendos, personifican herreros, zapateros, carpinteros, costureras, etc. Todos ellos estn atareados con sus respectivos instrumentos de trabajo. Se aaden al conjunto seres fantsticos y personajes medievales que llegaron a esta regin con los europeos.
En el litoral Pacfico el poblamiento se dio de manera continua e ininterrumpida durante los siglos XVI al XVIII. Los primeros pobladores de esta regin llegaron como esclavizados y fueron obligados a trabajar en la extraccin del oro de las minas de aluvin ubicadas a lo largo de los principales ros y sus afluentes. Desde el siglo XVI, a medida que avanzaban los procesos de conquista, pacificacin y etnocidio de la poblacin indgena, el aumento de la gente africana fue vertiginoso, debido a la introduccin masiva de cautivos y a una mayor tasa de natalidad de dicho sector. Esta situacin implic una africanizacin del Pacfico colombiano, y la comunidad descendiente de africanos se constituy en mayora absoluta, alcanzando a representar el 90% del total de la poblacin. La ocupacin de territorios en el litoral Pacfico, por parte de sectores de ascendencia africana, se consolid a la par con la abolicin de la esclavitud. Algunos libertos lograron adquirir tierras mediante la compra de los derechos de propiedad. Otros, quiz la mayora, las obtuvieron a travs de la posesin pacfica y tradicional de terrenos que haban sido abandonados por los mineros esclavistas. En esta regin la poblacin afrodescendiente desarroll, un sistema de poblamiento o colonizacin de las zonas bajas de las cuencas de los ros. El complejo sistema fluvial gener una red de comunicaciones entre comunidades de cuencas vecinas. Esta red influye en las dinmicas culturales donde existen zonas de uso familiar o comunitario donde ciertos parientes permanecen por temporadas. As se mantienen las relaciones didicas y de parentesco que son parte fundamental de su cultura. El sistema de asentamiento es de aldeas dispersas; su manutencin depende de la explotacin de recursos como la madera, la recoleccin, la cacera, la pesca, las actividades mineras y el sistema de rotacin y movilidad de cultivos. El departamento del Choc tiene treinta y dos municipios. En cada uno la poblacin afrodescendiente representa ms del 90%. Los espacios urbanos concentran la poblacin del litoral Pacfico, siendo las ms numerosas Quibdo, Buenaventura, Guapi, Tumaco, Iscuande y El Charco. En cuanto a las reas rurales, la densidad promedio es inferior a doce habitantes por kilmetro cuadrado. Las composiciones demogrficas de algunos municipios de la zona centro-sur del litoral son: 22.071 habitantes en Barbacoas, 15.806 El Charco; 4.974 La Tola; 8.883 Magui; 8.004 Mosquera; 21.495 Olaya Herrera; 7.075 Francisco Pizarro; 8.903 Roberto Payn; 15.476 Santa Brbara; 115.674 Tumaco; 23.505 Guapi; 17.289 Lpez; 22.922 Timbiqu; y 227.478 Buenaventura.
No obstante, es necesario comprender que, a diferencia de los artistas acadmicos que han frecuentado las escuelas de bellas artes, muchos artistas afrocolombianos han creado su propio lenguaje plstico de manera autodidacta y muchas veces al margen de los cnones y las tendencias estilsticas del momento. El artista afrocolombiano, al igual que el artesano, guardan una estrecha relacin con el contexto cultural tradicional. Mientras que la artesana tiene un carcter utilitario, el arte afrocolombiano al que nos referiremos aqu representa universos simblicos que se destacan por la intencionalidad esttica y potica. Con intuicin y reflexin estos artistas descubren sus propias tcnicas para resolver los retos que les plantean el espacio, el color, las formas, las proporciones y dems aspectos inherentes a la realizacin de sus obras. Artistas integrales, los creadores afrocolombianos utilizan materiales tan variados como el oro, el latn, la madera, la arcilla y las fibras vegetales. Todos las obras que estos pueblos producen hacen parte no slo de su propio patrimonio cultural, sino de el de toda la nacin, pues ellas representan el sueo, la imaginacin, el goce y la expresin de gran parte del pueblo colombiano.
La gente afrocolombiana ha creado objetos rituales y cotidianos, pinturas corporales, mscaras, vestuarios, tallas en madera que representan a sus santos patronos y muchas otras producciones artsticas. El estudio de este universo plstico nos sumerge en mundos de color y creatividad que nos aproximan a las transformaciones que estas sociedades han vivido a lo largo de su historia.
Los gente africana que fue trada a lo que hoy es Colombia era portadora de destrezas artsticas y artesanales muy importantes, entre las cuales vale la pena destacar la talla en madera y el conocimiento de la orfebrera, el trabajo en bronce y cobre, y la sabidura sobre las fibras vegetales. Muchas personas africanas eran expertas en la metalurgia del hierro. Todos los oficios y artes gozaban en frica de una categora especial y casi siempre estaban ligados a lo sagrado. De ah que el conocimiento de tcnicas manuales otorgar al individuo un lugar de privilegio dentro de esas sociedades.
Desde la Colonia, los africanos y sus hijos e hijas mulatas se desempearon en amplios sectores de la actividad artesanal debido a que el trabajo manual era despreciado por la nobleza espaola. Por esta razn, la gente africana practic mltiples oficios. En los quehaceres cotidianos que daban vida a las ciudades coloniales, fueron incorporando su propia visin del mundo y de la esttica. En todas las ciudades coloniales, villas y villorios, los africanos y sus descendientes se encargaron de diversas actividades que exigan creatividad, destreza y conocimiento de tcnicas sofisticadas. Tal es el caso de Cartagena de Indias, en donde trabajaron como talabarteros, plateros, herreros, albailes, carpinteros, zapateros, sastres y pintores. Tambin eran faroleros, confiteros, torneros, tabaqueros, panaderos, pulperos, msicos, calafateros y aserradores de madera.
Quienes sobrevivieron a las adversidades de la trata y del cautiverio lograron recrear sus culturas e impregnar las de los espaoles y las de los indgenas, especialmente en los territorios de la esttica. En la actualidad, la expresin artstica afrocolombiana puede sorprendernos al observar una batea tallada de forma exquisita en madera de chachajillo por un minero del ro Guelmamb (Nario). La belleza de sus creaciones tambin puede aflorar en la joyera de filigrana de oro, realizada por orfebres de Quibd, en el departamento del Choc.
La creatividad de los grupos afrocolombianos se expresa tanto en el campo del arte como en el de las artesanas. Su arte representa un proceso de creacin anclado en lo colectivo, a diferencia del sentido individual que prima en las sociedad occidental. Lo colectivo del arte afrocolombiano no slo fluye en la narracin de lo propio, tambin relata las zonas de empalme e influencia con lo otro, expresando de este modo sus contactos con otros grupos o ideologas. Su aferramiento a lo tradicional no lo exime de su bsqueda de contemporaneidad. El arte afrocolombiano y el arte de construir artefactos poseen los elementos bsicos de cualquier otro arte: un creador, que trabaja con diversos medios plsticos, sean arcillas, cortezas, fibras vegetales, maderas y metales, para expresar estticamente un smbolo, un sentimiento, una emocin en el campo de la plstica. De este modo la materia prima utilizada, como los objetos que producen, son espejos del mbito geogrfico y de las condiciones histricas, sociales y culturales en que han vivido los pueblos afrocolombianos desde su llegada del frica.
La artesana aparece como una expresin esttica que puede repetirse para cumplir una funcin utilitaria o decorativa; representa la tradicin colectiva y al mismo tiempo es un universo de expresin individual, puesto que cada creador innova dentro de los cnones establecidos. Esta tendencia permanente hacia la innovacin se explica por el impacto de los cambios originados en los diversos contactos culturales de los afrocolombianos con otros grupos humanos y culturas en todas las regiones del pas.
Arte y artefactos afrocolombianos estn presentes en los litorales colombianos, en los valles clidos interandinos y, hoy en da, en todas las grandes ciudades del pas. Adems de la potica de estas creaciones,
ellas encierran la memoria histrica y cultural de sus pueblos. En los poblados y caseros, tanto como en las urbes colombianas habitadas por la gente afrocolombiana, su produccin artstica y artesanal acarrea significados que rememoran las enseanzas de sus ancestros. En Colombia existen muy pocos estudios acerca del arte y de la artesana afrocolombianos. Sin embargo, es tiempo de comenzar a realizar investigaciones al respecto para incorporarlos de manera digna en los repertorios del patrimonio cultural de la nacin.
PARTIDO O MOVIMIENTO POLTICO: MOVIMIENTO NACIONAL AFROCOLOMBIANO "AFRO" REPRESENTANTE LEGAL: MARCEL LEONARDO ECHEVERRY VALENCIA DIRECCION: Cra. 20 No. 32 A - 63 - Bogot TELEFONO / FAX: 2325130/3144343316 NIT: 900-105-062-3
Como producto de los avances en el proceso organizativo de la Poblacin Afrocolombiana, la Constitucin de 1991 en su artculo transitorio 55, previ el reconocimiento de los derechos de la misma, que luego fueron plasmados en la Ley 70 de 1993 y sus decretos reglamentarios. Esta norma contempla la proteccin de la identidad cultural, el desarrollo econmico y social de la poblacin, el fortalecimiento organizativo, la titulacin colectiva de los territorios ocupados ancestralmente, la participacin en los espacios de concertacin y decisin del Estado y la obligatoriedad del gobierno de conformar una Comisin de Estudios para la formulacin del PLAN NACIONAL DE DESARROLLO DE COMUNIDADES NEGRAS, entre otros. Esta formulacin se soporta adems, en la Ley Orgnica de Planeacin, en el documento Bases para el Desarrollo de las Comunidades Negras elaborado en 1994, en los planes de desarrollo regionales elaborados por los LAS CORPORACIONES AUTNOMAS REGIONALES Y LAS REGIONES DE PLANIFICACIN (CORPES), planes de desarrollo departamentales y municipales, especialmente de aquellas zonas con presencia afrocolombiana significativa, planes sectoriales o propuestas elaboradas por organismos pblicos y privados, Consultivas departamentales, Consejos Comunitarios, organizaciones de base, individuales y la Direccin General de Asuntos para Comunidades Negras, as como informes realizados por algunos Ministerios, Institutos descentralizados y empresas industriales y comerciales del estado. La propuesta se enmarca dentro de la necesidad imperativa que tenemos los Colombianos de alcanzar la reconciliacin nacional, el respeto a los derechos humanos y la convivencia ciudadana a partir del reconocimiento del aporte que los diferentes grupos tnicos han realizado al pas, el cual incluye desde la poblacin afrocolombiana, una propuesta de resolucin pacfica de conflictos, que a travs de la historia ha demostrado su efectividad y se expresa en su armoniosa relacin con el entorno y con sus semejantes. Contiene los lineamientos definidos desde el propio Plan con una perspectiva tnica y desde el Plan de Desarrollo nacional, adaptando el marco general de polticas en las cuales se sustentan las acciones a adelantar por el gobierno en el perodo 98-2002, para hacerlos coincidir en aquellos temas de carcter nacional, que son igualmente importantes para la Poblacin Afrocolombiana.
La situacin de la salud en las comunidades afrocolombianas del litoral Caribe est en concordancia con la situacin socioeconmica. Esta se caracteriza por presentar tasas elevadas de extrema pobreza, baja calidad de vida, desnutricin y alta incidencia y persistencia de enfermedades transmisibles como la EDA, la IRA y la tuberculosis, que ocasionan una elevada tasa de mortalidad infantil que va del 10% al 50%; cifra que est por encima del promedio nacional. El acceso a los servicios de salud en las localidades afrocaribeas se encuentra restringido y reporta indicadores marcadamente inferiores a los del resto de la poblacin colombiana. La cobertura de seguridad social en salud en los departamentos de Cesar, Crdoba, Guajira y Sucre representan el 38, 24, 33 y 30%, respectivamente. En Cartagena, por ejemplo, el 70.7% de los habitantes que utilizan el programa del Sisben estn ubicados en estratos socioeconmicos 1 y 2. El 90.5% de los pobladores de la zona rural del Distrito mantienen niveles intolerables de extrema pobreza. Las localidades afrocaribeas han adquirido beneficios en salud de un 20% con el Sisben y de un 30% con el rgimen subsidiado. Adems, han recibido capacitacin, promocin y prevencin de salud, de acuerdo con la Ley 100. En la costa Pacfica colombiana la informacin relativa a servicios de salud permite inferir un estado de extrema precariedad. Choc, por ejemplo, presenta un faltante significativo en el nmero de profesionales encargados de la red pblica del sistema de salud. En la actualidad, existen 77 mdicos, 23 odontlogos, 51 enfermeras profesionales y 394 auxiliares de enfermera. El dficit en esta rea alcanza la cifra de 1.013 profesionales. La ausencia de especialistas es suplida por mdicos raiceros o curanderos, jaibans y comadronas, quienes atienden las enfermedades tratndolas con plantas medicinales. Por otra parte, las principales causas de morbilidad en este departamento son las enfermedades diarreico agudas, aquellas de las vas respiratorias, las transmitidas por diversos vectores y la hipertensin arterial. En la zona centro-sur del litoral el cubrimiento apenas alcanza una pequea parte de la poblacin, situacin que se agudiza en los poblados rurales. En las cabeceras municipales de Buenaventura y Tumaco existen hospitales estatales y en las comunas centros de salud. Algunos pobladores de las reas urbanas de Buenaventura asisten al hospital de la base militar de Baha Mlaga. En sitios de turismo como Juanchaco y Ladrilleros se cuenta con un centro de salud. La zona rural del municipio de Buenaventura tiene 49 mdicos, de los cuales 13 estn en Anchicay y 36 en la baha. Hay 20 puestos de salud distribuidos en las cuencas de los ros Dagua, Anchicay, Raposo, Cajambre, Yurumangui y Naya; 12 centros de salud dispuestos en las cuencas del San Juan y Calima; y 3 hospitales ubicados en la cuenca del Naya y en las bahas de Mlaga y Buenaventura. En Cali las tendencias en salud son preocupantes. La esperanza de vida al momento de nacer es de 71 aos; sin embargo, en los estratos bajos el ndice disminuye. La tasa de mortalidad materna ha disminuido notablemente en los ltimos aos debido al programa de control parental. No obstante, el 46% de las mujeres afiliadas siguen muriendo por deficiencias en la prestacin del servicio o por el ingreso tardo a dicho control. La poblacin ms susceptible a este tipo de mortalidad est ubicada en los sectores ms pobres de la ciudad, en particular en el distrito de Aguablanca. Entre 1990-1996, por ejemplo, este sector present las tasas ms altas de mortalidad infantil del municipio. En febrero de 1996, segn datos del Sisben, estaban vinculados al sistema subsidiado de salud el 50% de los
habitantes pobres de Cali; de los no afiliados, el mayor porcentaje, el 83%, corresponda a los pobladores de la zona rural del municipio. Asimismo, en 1997, la mitad de los habitantes de la ciudad estaban catalogados en situacin de alto riesgo; cobijaba a las comunas que estaban clasificadas en el mbito socioeconmico en los estratos bajo-bajo, bajo y medio-bajo. En estos estratos el rgimen de salud subsidiado cubra nicamente el 13% de la poblacin. Por otra parte, el 76% de la poblacin urbana pobre no esta inscrita en ningn sistema de salud. En Medelln existen altos ndices de desproteccin en salud y seguridad social, que est presente en el 69.9% de las familias. El 17.9% est afiliada al ISS, el 5% a cajas de compensacin y el 2.7% es cobijado por el seguro mdico de las empresas. En diversos sectores de la ciudad, mujeres afropaisas ejercen como parteras, asistiendo a sus vecinas y amigas durante el embarazo y el alumbramiento. Los afrobogotanos parecen gozar de un inmejorable estado de salud. De una muestra de 606 individuos, el 14.5% percibe su estado de salud como muy bueno, el 65.7% como bueno, el 18.5% como regular. Estas cifras son significativas, si se tiene en cuenta que la cuarta parte de los interrogados est por fuera del sistema institucional de salud; lo cual se debe a la falta de dinero en un 45.2% y a la ausencia de vinculacin laboral en un 6.2%. De los que se hallan afiliados se sabe que el 53.4% lo est a EPS, Cajas de Compensacin y Empresas Solidarias, el 16% al ISS. y el 6.4% a regmenes especiales como las FFMM, Ecopetrol y el Magisterio. Por otra parte, el 50.1% tienen afiliacin al rgimen subsidiado de salud, mientras que el 48.7% est con el contributivo.
Aunque hubo claridad con respecto al tipo de rgimen de afiliacin; el 90.3% de la muestra no dio razn sobre el plan o seguro de salud que disfrutaba. Asimismo, el 56.2% de los encuestados que tenan afiliacin al sistema de salud, admitieron ser beneficiarios de un familiar, y el 37.8% dijeron que el pago lo descontaban de la nmina, salario o pensin. Ahora bien, entre los grupos afrobogotanos el diagnstico de ciertas enfermedades y su tratamiento dependen en gran medida de haberes tradicionales, esto se debe a la presencia en la capital de un nmero significativo de afro chocoanos que han permitido que se mantengan creencias ancestrales sobre las causas de las enfermedades y la manera de como stas se alivian.
Sin embargo, esta diferenciacin no es lo ms generalizado: lo caracterstico de estas viviendas es su estado de deterioro y vejez. Afectadas por las inundaciones, la humedad los detractores biolgicos e insectos que actan persistentemente sobre maderas y materiales vegetales usados sin ningn tratamiento, las viviendas han de construirse una y otra vez reutilizando los materiales que resisten el paso del tiempo. En contraste con la fachada, el interior de la vivienda carece de decoracin. As, en un pueblo o en una misma casa, coexisten las formas de construccin ms autctonas y antiguas con las formas ms modernas, influenciadas por la arquitectura de los polos urbanos regionales. (Mosquera, op. cit.). En cuanto a la tipologa de vivienda podemos hablar de: la vivienda autctona, la vivienda tradicional y viviendas hbridas (Casas) combinadas o en transicin. Vivienda autctona: Hecha con los materiales que proporciona el medio: palma, palos, guadua). Tiene las siguientes caractersticas: Portante: pilotes madera rolliza o labrada. Estructura: madera rolliza. Cubierta: madera rolliza, varetas, cintas. Pisos: madera rolliza, esterilla de palma. Cerramientos exteriores: esterilla en palma Divisiones: esterilla en palma. Techo: hojas de palma. Cielo raso: no lo hay. Maderas usadas: Alisal, Corob, Guayacn, Abarco, Cedro, Palma Chapn, Barrigona, Quitasol. Vivienda tradicional: Hecha con materiales del medio que tienen alguna transformacin, como por ejemplo la esterilla en barro. Tiene como caractersticas: Portante: todo en madera aserrada o rolliza. Cerramientos: con tablas aserradas. Techo: Zinc. Acabado: pintura, a veces. Vivienda hbrida-combinada o transicional: Combina materiales del medio transformados, con materiales modernos como cemento, zinc, asbesto y cemento. Sus caractersticas principales son: Portante: pilotes en madera aserrada o labrada. Estructura: madera aserrada y rolliza. Cubierta: madera aserrada y rolliza. Pisos: madera aserrada y rolliza. Cerramientos exteriores: tabla aserrada, esterilla. Divisiones: tabla aserrada o esterilla. Techo: palma, zinc, o combinados ambos. Pisos: tabla aserrada, mezclada con palma. Cielo raso: tabla aserrada, a veces. Acabados: pintura, a veces. En las aldeas predomina la vivienda hbrida o en transicin. En las Zonas urbanas como Quibd la tendencia es hacia la vivienda de concreto, cemento, ladrillo, y techo en zinc. Se observa tambin una combinacin de la vivienda palaftica con la vivienda en piso (stas ltimas aunque se presentan en zonas ms secas, no estn libres de las inundaciones y la humedad del ambiente).