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Características y funciones de glóbulos blancos

Este documento proporciona información sobre los diferentes tipos de glóbulos blancos o leucocitos. Explica que hay dos categorías principales: granulocitos (neutrófilos, basófilos, eosinófilos) y agranulocitos (monocitos, linfocitos B y T). Describe las características, funciones y porcentajes de cada tipo de glóbulo blanco en la sangre. Además, brinda detalles sobre el conteo de glóbulos blancos y lo que un exceso o defecto puede significar para la sal

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Características y funciones de glóbulos blancos

Este documento proporciona información sobre los diferentes tipos de glóbulos blancos o leucocitos. Explica que hay dos categorías principales: granulocitos (neutrófilos, basófilos, eosinófilos) y agranulocitos (monocitos, linfocitos B y T). Describe las características, funciones y porcentajes de cada tipo de glóbulo blanco en la sangre. Además, brinda detalles sobre el conteo de glóbulos blancos y lo que un exceso o defecto puede significar para la sal

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2ºA-Turno Noche.

Profesora Horton

GLÓBULOS BLANCOS

Consigna: completa el siguiente cuadro comparativo

Nombre Tamaño y Forma y Funciones


porcentajes en características
sangre celulares
Neutrofilos 10 micrometros, son Granulocitos, con Son parte
un 40-70 % de la nucleos lobulados. fundamental del
sangre sistema inmune
innato, que ataca a
cualquier patógeno.
Basofilos 14 micrometros, 1% Granulocitos, Presentes en alergias
de la sangre lobulados. Granulos y respuestas
de color violeta inflamatorias.
azulado.
Eosinofilos 10 micrómetros, 4 % Granulocitos, Presentes en casos
de la sangre lobulados. Granulos de alergia, respuesta
de color rosa-naranja inflamatoria y
Parasitosis
Monocitos 18 micrómetros. Agranulocitos Viajan por sangre y
Entre 2 y 8% pueden extravasarse
y dirigirse a los
tejidos cambiando a
macrófagos.
Fagocitan y
presentan antígenos.
Linfocitos B y T 30% Agranulocitos con Los Linfocitos B están
Miden entre 8 y 15 núcleos grandes y encargados de la
micrómetros redondos. respuesta inmune
secundaria, con la
memoria
inmunológica y la
especificidad, así
como de la
producción de
anticuerpos.
Los linfocitos T
liberan linfocinas que
alertan a otras
células, modulando
la respuesta inmune.
Características de los glóbulos blancos:
Según el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), un leucocito o glóbulo blanco se define como
un tipo de glóbulo sanguíneo que se produce en la médula ósea y se encuentra en la
sangre y en el tejido linfático. Los linfocitos son parte del sistema inmune y combaten
infecciones y otras patologías.

Rasgos generales de los leucocitos


Documentos públicos nos indican algunas de las características generales más llamativas de
los glóbulos blancos. Entre ellas encontramos las siguientes:

 Quimiotaxis: poseen la capacidad de moverse hacia una sustancia química. Este tipo de
compuestos que generan el interés de los glóbulos blancos son productos microbianos,
componentes de otros leucocitos y partes de células tisulares dañadas.
 Diapédesis: la diapédesis se define como el paso de los elementos formes de la sangre a
través de los vasos sanguíneos para acceder a los tejidos y órganos. Sin esta capacidad,
los leucocitos no podrían actuar contra las infecciones de manera local.
 Movimientos ameboides: algunos de estos cuerpos celulares poseen un tipo de
movimiento ameboide, en base a la extensión y retracción de unos pseudópodos.
 Fagocitosis: dos de estos tipos celulares, los neutrófilos y los macrófagos, son capaces
de ingerir a los elementos patógenos y destruirlos.

Los glóbulos blancos son células móviles y, a diferencia de los eritrocitos, no contienen
pigmentos. Por esta razón se los conoce popularmente como glóbulos blancos. Además de
ello, se dividen en dos grandes clases: granulocitos y agranulocitos.

1. Granulocitos
Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, los
granulocitos son unos tipos de glóbulos blancos con gránulos que contienen en su
interior sustancias proteicas. Son el tipo de leucocito más común en el torrente
sanguíneo, pues representan el 70-75 % del total.

Neutrófilos
Los neutrófilos son el tipo de glóbulo blanco predominante en el ser humano, con
una proporción del 40-75 % del total —con un 62 % de media—. Forman una parte esencial
del sistema inmune innato, es decir, aquel que responde de forma general a los patógenos.
Estos cuerpos celulares presentan unos 10-12 micrómetros de diámetro, un núcleo
multilobulado en forma de «cuentas de rosario» y su vida media es de unas 6 horas a unos
pocos días, dependiendo del tejido en el que se encuentren. Son los primeros en llegar al
sitio de infección y la combaten ingiriendo al patógeno y elaborando enzimas.
Los neutrófilos están especializados en la destrucción de bacterias y hongos.

Basófilos
En la otra cara de la moneda tenemos a los basófilos, los tipos de glóbulos blancos
menos comunes, representando al 0,5-1 % del total —con una media del 0,4 %—. A
pesar de ser los más escasos, son los más grandes de todos los granulocitos, con unos 12-15
micrómetros de diámetro.
Sus núcleos son bilobulados o trilobulados y su vida media circulante es de unas horas hasta
unos días. Son en parte responsables de las respuestas alérgicas, pues liberan histamina, un
importante neurotransmisor y vasodilatador.
Los basófilos están especializados en la respuesta inflamatoria.

Eosinófilos
Los eosinófilos componen aproximadamente del 2 al 4 % del total de los glóbulos
blancos —con una media del 2,3 %—. Son de un tamaño similar a los neutrófilos, pues
tienen 10-12 micrómetros de diámetro. A diferencia de estos, su núcleo es bilobulado, es
decir, está formado por dos grandes centros unidos por un pequeño «cordón».
Los eosinófilos tienen una vida útil de 8-12 días, pero permanecen en el torrente sanguíneo
por 4 o 5 horas. También están implicados en la respuesta inflamatoria, pero sobre todo se
especializan en acabar con infecciones de naturaleza parasítica.
Los eosinófilos están especializados en la respuesta inflamatoria y en combatir parásitos.

2. Agranulocitos
Como podrás imaginar, los agranulocitos se llaman así porque no contienen gránulos
en su citoplasma. Según el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), en esta categoría se
engloban los monocitos y los linfocitos. Te los explicamos en las siguientes líneas.

Monocitos
Los monocitos son un tipo de glóbulo blanco que supone del 2 al 8 % del total de leucocitos
circulantes, con una media del 5,3 % del total. Son los tipos celulares más grandes de
todos, pues superan a los basófilos, con 18 micrómetros máximos de diámetro. A las 8
horas de formarse, los monocitos viajan a los tejidos y se convierten en macrófagos.
La función de los macrófagos es fagocitar, es decir, comerse a microorganismos patógenos o
restos celulares. Los antígenos o inmunoglobulinas señalan que una sustancia es deletérea y,
cuando el macrófago la intercepta, la rodea con sus pseudópodos y la destruye.
Los monocitos se diferencian en macrófagos, que literalmente se comen a las bacterias.
Los monocitos se transformarán en macrófagos para fagocitar partículas extrañas al
organismo humano.

Linfocitos
Tal y como indica el National Human Genome Research Institute, los linfocitos son las células
emblemáticas del sistema inmune, pues nos permiten combatir de forma efectiva a
muchísimos virus, bacterias y parásitos.
Existen dos grandes tipos de linfocitos: los B y los T. Los linfocitos B son los
encargados de producir los anticuerpos o inmunoglobulinas, las que señalizan a los
patógenos y permiten su eliminación. Por otro lado, los linfocitos T combaten a los invasores
y producen citoquinas, unas sustancias que ayudan a activar otros componentes de la
defensa.
Los linfocitos, en su totalidad, representan hasta el 30 % de los leucocitos circulantes. Su
diámetro es variable, pues oscilan entre los 8 y los 15 micrómetros, pero todos presentan
un núcleo excéntrico de gran tamaño.

Conteo de glóbulos blancos


Toda esta información es muy interesante, pero ¿qué significa un exceso o defecto de estos
glóbulos en el organismo? Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, el
conteo leucocitario mide la proporción de glóbulos blancos en la sangre del paciente.
Esta prueba se realiza tras obtener una muestra sanguínea en el centro médico. Un conteo
normal es de 4500 a 11 000 cuerpos celulares por microlitro de sangre y un valor
atípico puede significar lo siguiente:

 Conteo bajo: deficiencia o insuficiencia de la médula ósea, consumo de medicamentos


contra el cáncer, enfermedades del hígado o del bazo y ciertos tipos de cáncer.
 Conteo alto: el consumo de tabaco, una cirugía de extirpación del bazo, la leucemia, la
presencia de una infección o de enfermedades inflamatorias.

En general, un conteo alto de glóbulos blancos transitorio es normal, pues aumentan en


infecciones, respuestas inflamatorias, reacciones alérgicas y otros eventos que activan al
sistema inmune. Por desgracia, si este valor no baja con el tiempo puede ser signo de
cáncer.

Glóbulos blancos esenciales


¿Qué decir después de toda la información expuesta? Los leucocitos, a pesar de su baja
proporción con respecto a otros cuerpos celulares, son esenciales para el mantenimiento
y bienestar del organismo. De su síntesis y eficacia depende de forma directa la respuesta
inmune ante agentes patógenos, por lo que su valor es incalculable.
Si queremos que te quedes con una idea clara de todo este conglomerado terminológico,
recuerda que los glóbulos blancos actúan fagocitando patógenos, promoviendo respuestas
inflamatorias y señalizando o destruyendo cuerpos extrínsecos peligrosos. Gracias a ellos
somos capaces de responder ante procesos infecciosos y otros peligros
Extraído de [Link]
tipos-funciones/

Respuestas primaria y secundaria. Memoria inmunológica.

La detección de moléculas extrañas de tipo inmunogénico, como muchas de


las que poseen los microorganismos patógenos, ponen en marcha todo el complejo
mecanismo de proliferación y maduración de células inmunocompetentes y de
producción de anticuerpos, lo que se denomina respuesta inmune. Se conocen dos
tipos de respuesta inmune: la primaria y la secundaria.

 Respuesta inmune primaria. Es la que se produce ante el primer contacto


con un determinado antígeno. Al cabo de varios días de este contacto empiezan a
aparecer anticuerpos en la sangre del animal infectado cuya producción va en
aumento exponencial hasta una fase estacionaria en la que empiezan a declinar.
Los anticuerpos que se forman en esta respuesta son del tipo de las IgM. Al cabo
de varias semanas, estas IgM son casi imperceptibles en la sangre.
 Respuesta inmune secundaria. Cuando el aparato inmunológico detecta por
segunda vez la presencia del mismo antígeno, origina una respuesta bastante
distinta de la anterior: hay menos retraso entre la entrada del antígeno y la
aparición de anticuerpos, que son del tipo de las IgG; siendo su producción
mucho más rápida, los valores de concentración de estas Ig en la sangre son
mayores y su persistencia en la sangre es muy superior (hasta varios años).
 Las características de la respuesta inmune secundaria (respuesta más rápida,
más intensa y de más larga duración) indican claramente que existe
una memoria inmunológica . La base de esta memoria inmunológica hay que
buscarla en los linfocitos, algunos de los cuales, tras el primer contacto con el
antígeno, se transforman en células de memoria (B o T) de larga duración,
sobreviviendo gran parte de la vida del animal. Los linfocitos de memoria están
circulando continuamente en la sangre y en los órganos linfoides secundarios, por
lo que rápidamente detectan una nueva entrada de antígeno, gracias a la mayor
avidez de sus receptores de superficie por el antígeno, desencadenando una
rápida producción de Inmunoglobulina G.

Características de las respuestas inmunes primarias y secundarias.

7.4. Sueros y vacunas.

VACUNAS:
En 1796, Edward Jenner fue el primer médico que aplicó una vacuna. Inoculó
gérmenes responsables de la viruela de las vacas a personas, que quedaron
inmunizadas frente a la viruela
La vacunación contra una enfermedad infecciosa es una actuación preventiva
consistente en administrar una sustancia llamada vacuna, que contiene los
antígenos que producen la respuesta inmunitaria.
Se administra a una persona sana, con la finalidad de que adquiera inmunidad
frente a una determinada enfermedad, sin padecerla.
La acción de las vacunas se basa en la capacidad de memoria que manifiesta
el sistema inmunitario específico.
Cuando penetra un patógeno y se da una respuesta humoral, mediada por los
linfocitos B, se activa la síntesis de anticuerpos para combatirlo. Algunos
anticuerpos y células de memoria permanecen en la sangre después de que la
enfermedad se haya curado. De esta manera, si el mismo agente patógeno vuelve
a atacar, es destruido rápidamente.

El modo de actuación de las vacunas es el siguiente:


- Las vacunas contienen antígenos de un patógeno determinado.
- Al incorporarse al organismo, estos antígenos provocan una respuesta
inmunitaria específica y, por tanto, la síntesis de anticuerpos específicos contra
esos antígenos.
- Los antígenos son destruidos.
- Los anticuerpos permanecen en la sangre. En ese momento, el individuo
está vacunado y es inmune a la enfermedad.
Cuando el organismo entra en contacto con el agente patógeno contra el que
está vacunado, se produce una respuesta inmediata, ya que los anticuerpos
impiden que se establezca el patógeno y que se manifieste la enfermedad.
Las vacunas confieren inmunidad durante largo tiempo, y en muchos casos la
inmunidad es para toda la vida.

Efectos y contraindicaciones de las vacunas

Aunque en la mayoría de los casos las vacunas resultan inocuas para el


organismo, en ocasiones se producen algunas reacciones que dependen del tipo de
vacuna y del individuo al cual se le administra.
Son reacciones características de las vacunas la inflamación de la zona donde
se aplican o el malestar general y la fiebre o febrícula.
En ocasiones, la administración de vacunas está contraindicada, como ocurre
cuando una persona sufre una enfermedad infecciosa, una inmunodeficiencia
adquirida, o tiene antecedentes de alergia.
SUEROS:
Cuando es muy probable que una persona se haya contagiado, es
recomendable administrarle un suero con inmunoglobulinas o anticuerpos
específicos. Estos sueros se obtienen de la sangre de otra persona o de un animal
que haya sintetizado los anticuerpos que se necesitan.
Los sueros proporcionan una protección inmediata, eficaz al iniciarse el
contacto con el patógeno. Sin embargo, su efecto es de corta duración y no
confiere memoria inmunológica.
Las inmunoglobulinas aplicadas con más frecuencia son la antitetánica y la
que se emplea contra la hepatitis B.

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