ESCUELA DE EDUCACION SUPERIOR TECNICO PROFESIONAL PNP
ASIGNATURA: DERECHOS HUMANOS APLICADOS EN
LA FUNCION POLICIAL
CATEDRATICO: CAP PNP CUEVA VALDIVIA CRISTIAM
EDWIN
TEMA: VICTIMAS Y GRUPOS EN SITUACION DE VULNERABILIDAD
N° de NOTA
orden Apellidos y Nombres
28 ALO 2DO AÑO PNP Mejia Farfan Alex Jair
2023-I
INTRODUCCION
1. VICTIMAS
2. GRUPOS DE SITUACION EN
VULNERABILIDAD
2.1. MENORES DE EDAD
2.2. MUJERES EN SITUACION DE
VULNERABILIDAD
2.3. PERSONAS ADULTAS MAYORES
2.4. PERSONAS CON DISCAPACIDAD
2.5. COMUNIDADES NATIVAS, CAMPESINAS
Y ETNICAS
2.6. PERSONAS LESBIANAS, GAYS,
BISEXUALES, TRANS E INTERSEX (LGBTI)
2.7. PERSONAS QUE VIVEN CON VIH/SIDA Y
OTRAS
VÍCTIMAS Y GRUPOS EN SITUACIÓN DE
VULNERABILIDAD
Los miembros de la Policía Nacional del Perú, en su
formación profesional y práctica diaria, centran su
atención y recursos prioritariamente en labores
preventivas, disuasivas y de represión de la actividad
criminal. Por ello, también es necesario que se
desarrollen directivas adecuadas para garantizar la
atención de quienes han visto vulnerados sus derechos.
Asimismo, existen grupos sociales que por sus
características ven limitado el ejercicio pleno de sus
derechos. Por lo cual es necesario también fortalecer la
actuación policial en este aspecto, orientándola a la
protección de estos grupos para evitar así las violaciones
de sus derechos.
Los miembros de la Policía Nacional en su primer
contacto con las víctimas de delitos, deberán velar que
estas reciban la asistencia y cuidados apropiados.
Este contacto inicial puede describirse como la etapa de
“primeros auxilios” de la situación de la víctima. En la
práctica de la aplicación de la ley suelen primar
esencialmente los progresos y resultados de los
procesos de investigación.
Es importante que el personal policial dé máxima
prioridad a la protección física y psicológica de la víctima.
El delito cometido es irreversible, pero la asistencia
oportuna a las víctimas contribuye decisivamente a limitar
las consecuencias negativas ocasionados por el ilícito
cometido.
A. VÍCTIMAS
1. Víctimas del delito
Personas que, individual o colectivamente, han
sufrido daños, lesiones físicas o mentales,
sufrimiento emocional, pérdida financiera o
menoscabo sustancial de sus derechos
fundamentales como consecuencia de acciones u
omisiones que vulneren la legislación penal vigente
en los Estados Miembros de la ONU, incluida la que
proscribe el abuso de poder.
2. Víctimas del abuso de poder
Las personas que, individual o colectivamente,
hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas o
mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera
o menoscabo sustancial de sus derechos
fundamentales, como consecuencia de acciones u
omisiones que no lleguen a constituir violaciones del
derecho penal nacional, pero afectan normas
internacionales reconocidas y relativas a los
derechos humanos.
Considerando la calidad del perpetrador solamente
constituye abuso de poder cuando la infracción es
cometida por un funcionario del Estado en el
ejercicio de sus funciones.
3. Víctimas y su trato por la Policía Nacional
Todas las personas, particularmente las víctimas de
delitos y del abuso de poder, deben recibir atención
de la Policía Nacional del Perú teniendo en
consideración lo siguiente:
a. Las víctimas tienen derecho a ser tratadas con
respeto y consideración por su dignidad.
b. Las víctimas tienen derecho a beneficiarse de los
mecanismos de la justicia y a obtener una pronta
reparación en caso correspondiese.
c. Las víctimas deben ser informadas de la marcha
de las actuaciones y de la decisión de sus causas.
Especialmente, cuando se trate de delitos graves
y se haya solicitado esa información.
d. Las víctimas pueden necesitar asistencia para
proteger su intimidad y para garantizar su
seguridad y la de sus familiares contra la
intimidación y las represalias.
e. Las víctimas deben recibir la asistencia material,
médica, psicológica y social que sea necesaria.
f. La Policía requiere la cooperación de la víctima
para aportar información que permita esclarecer la
comisión de un delito.
B. GRUPOS EN SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD
La expresión “grupos en situación de vulnerabilidad”
suele utilizarse para designar a aquellos grupos de
personas o sectores de la población que por razones
relacionadas a su edad, género, estado físico o mental,
o por circunstancias sociales, económicas, étnicas y/o
culturales; y por acción u omisión de los organismos
del Estado; se ven privados del pleno goce y ejercicio
de sus derechos fundamentales y de la atención y
satisfacción de sus necesidades específicas.
1. Menores de edad
Las niñas, niños y adolescentes (NNA) por su
situación de desarrollo y dependencia tienen
derechos adicionales a las de cualquier otra
persona. Por ello, se ha establecido una especial
protección a sus derechos que se encuentra
desarrollada principalmente en la Convención sobre
los Derechos del Niño de Naciones Unidas y, a nivel
nacional, en la Constitución Política del Estado y el
Código de los Niños y Adolescentes.
En toda intervención policial, se debe garantizar una
atención especializada y prioritaria sobre esta
población, estén en calidad de víctimas o de
infractores a la ley penal. Para ello debe tenerse en
cuenta las siguientes premisas básicas:
a. Aplicación del interés superior de la niña, niño o
adolescente (Ley 30466). En todas las medidas
que los afecten directa o indirectamente se debe
valorar y aplicar que es lo que más les favorece
para garantizar la protección y ejercicio de sus
derechos.
b. Reserva, confidencialidad y derecho a la
privacidad. Está prohibida la difusión de la imagen
y/o identidad de los NNA cuando se encuentren
involucrados como víctimas, autores, partícipes o
testigos de una infracción, falta o delito.
c. Participación y Autodeterminación Progresiva.
Toda NNA tiene derecho a ser informado del
motivo de su intervención y del proceso a seguir,
tomándose en cuenta su opinión en función a su
edad, grado de madurez y su interés superior.
Es preciso que los miembros de la Policía Nacional
del Perú en todas sus dependencias permanezcan
atentos y adopten las medidas requeridas para
proteger a esta población contra cualquier acción
que ponga en riesgo o vulnere sus derechos
fundamentales, coordinando con las instituciones
públicas o privadas que contribuyan a este objetivo
como el Ministerio de la Mujer y Poblaciones
Vulnerables, la Fiscalía de Familia, el Poder Judicial,
la Defensorías del Niño y del Adolescente, entre
otros.
La Constitución Política señala en el artículo 4º que
la comunidad y el Estado protegen especialmente al
niño y al adolescente. El Código del Niño y el
Adolescente reconoce sus derechos y establece los
mecanismos para su protección. Asimismo, otros
instrumentos internacionales protegen los derechos
del menor como la Convención sobre los Derechos
del Niño.
Es también especialmente relevante considerar el
interés superior del niño que es un derecho, un
principio y una norma de procedimiento que otorga al
niño el derecho a que se considere de manera
primordial su interés superior en todas las medidas
que afecten directa o indirectamente a los niños y
adolescentes, garantizando sus derechos humanos.
2. Mujeres en situación de vulnerabilidad
La existencia de condiciones sociales de
desigualdad y violencia colocan a algunas mujeres
en una situación de vulnerabilidad que amerita se les
brinde una especial protección. Esa condición se ve
agravada cuando confluyen factores que profundizan
la desigualdad o violencia contra las mujeres, como
la edad (niñas o mujeres adultas mayores), el origen
étnico, la discapacidad, entre otros.
Tomando en cuenta las desigualdades estructurales
que afectan principalmente a las mujeres, la Ley Nº
30364 (Ley para prevenir, sancionar y erradicar la
violencia contra las mujeres y los integrantes del
grupo familiar) reconoce su condición de sujetos de
protección de la Ley “durante todo su ciclo de vida:
niña, adolescente, joven, adulta y adulta mayor”.
La violencia es uno de los factores que mayor
vulnerabilidad produce. Así, el feminicidio, la
violación sexual, el maltrato físico o psicológico, la
trata de personas, el acoso sexual en espacios
públicos son expresiones de violencia donde el
mayor porcentaje de víctimas son mujeres adultas,
niñas y adolescentes. Frente a ello, la atención del
personal policial debe orientarse a:
• No re victimizar a las víctimas de violencia. Ello
implica brindar un trato respetuoso de sus derechos
y de su dignidad, sin emitir opiniones sobre su
aspecto o conducta que la hagan que se sienta
víctima de la experiencia vivida y a la vez culpable
de ella.
• Atender diligentemente las denuncias por violencia,
realizando una efectiva coordinación con las
autoridades competentes para brindar protección a
las víctimas.
Los aspectos relacionados al arresto, registro y
detención de la mujer están considerados en el
capítulo sobre detención.
3. Personas adultas mayores
La Ley Nº 30490, Ley de la persona adulta mayor,
establece que se considera como tales, a las
personas que tienen 60 años de edad a más.
La referida norma, reconoce la protección social de
las personas adultas mayores (PAM) en situación de
riesgo, cuando éstas se encuentran en:
• Pobreza o pobreza extrema.
• Dependencia o fragilidad, o sufra trastorno físico o
deterioro cognitivo que la incapacite o que haga
que ponga en riesgo a otras personas.
• Víctimas de cualquier tipo de violencia.
Frente a ello, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones
Vulnerables dicta medidas de protección temporal a
favor de las PAM, coordinando con la PNP, el
Ministerio Público, el Ministerio de Salud, el Poder
Judicial, entre otros.
La policía deberá tratar a estas personas con
especial cuidado en función a su edad.
4. Personas con discapacidad
Las personas con alguna clase de discapacidad
deben gozar de sus derechos sin discriminación de
ningún tipo. Los miembros de la Policía Nacional
deben tratar a estas personas con dignidad y
promover en la sociedad el respeto de sus derechos
humanos.
La Ley General de la Persona con Discapacidad, Ley
Nº 29973, establece el régimen legal de protección,
atención a la seguridad social y prevención para que
estas personas alcancen su desarrollo e integración
social, económica y cultural conforme a lo previsto
en el artículo 7º de la Constitución Política del
Estado.
La Policía Nacional deberá adecuar progresivamente
sus instalaciones a fin de que las personas con
discapacidad tengan fácil acceso a sus áreas y
ambientes con señalizaciones y corredores de
circulación apropiados para que puedan ejercer sus
derechos de acceso a los servicios que brinda la
PNP
5. Comunidades nativas, campesinas y étnicas
El Perú es un País multicultural y pluriétnico. Los pueblos
indígenas son potencialmente más indefensos social,
política, económica y jurídicamente.
La Constitución Política del Perú establece que las
comunidades campesinas y las nativas tienen
existencia legal y son personas jurídicas. Son
autónomas en su organización, en el trabajo
comunal y en el uso y la libre disposición de sus
tierras, así como en lo económico y administrativo,
dentro del marco que la ley establece. La propiedad
de sus tierras es imprescriptible, salvo en el caso de
abandono. El Estado debe promover el respeto de la
identidad cultural de las comunidades campesinas y
nativas.
En nuestro país, las comunidades nativas y
campesinas constituyen grupos de familias que, por
razones de ubicación geográfica, vínculos familiares
o culturales radican mayoritariamente en la sierra y
selva peruanas. La configuración geográfica de los
terrenos que ocupan y su difícil acceso los convierte
en círculos cerrados a la influencia cultural externa,
manteniendo tradiciones y valores propios.
La Policía Nacional, por su condición de institución
tutelar del Estado y por su presencia física en todos
los lugares de la patria, tiene acceso y contacto con
poblaciones indígenas y comunidades campesinas.
Su función principal en relación con estas
consiste en respetar sus derechos individuales y
colectivos. Asimismo, deberá reconocer y proteger
sus valores y costumbres sociales, culturales,
religiosas y espirituales debiendo actuar con un
enfoque de interculturalidad, promoviendo la
prestación de un servicio policial bilingüe, en la
lengua oficial y en la lengua predominante en la
zona, y/o asegurando el derecho de las personas a
ser interrogadas en su lengua.
6. Personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e
intersex (LGBTI)
Son personas que, debido a los prejuicios,
estereotipos y estigmas sobre su orientación sexual
o identidad de género, suelen ser discriminadas en
diversos ámbitos de nuestra sociedad, como el
laboral, político, cultural y hasta el familiar.
La policía además de tratar a estas personas con el
mismo respeto que se brinda a cualquier otro
ciudadano, deberá tener siempre presente lo siguiente:
Evitar todo acto discriminatorio, cruel, humillante o
degradante, de carácter sexual o no, que constituya
un agravio a la dignidad o intimidad de la persona.
Garantizar y respetar el derecho al libre disfrute del
espacio público que comprende el ingreso y
permanencia a lugares públicos o el derecho a
reunirse pacíficamente. Garantizar y reconocer el
derecho a la libre expresión, asociación y reunión.
Prestar auxilio inmediatamente cuando son víctimas
de agresiones, así como también registrar adecuada
y oportunamente sus denuncias.
7. Personas que viven con VIH/SIDA y otras
enfermedades infecto contagiosas
La Organización de las Naciones Unidas mantiene
la prioridad de que las personas con VIH/SIDA
cuenten con el pleno respeto a sus derechos
humanos. Especialmente, lo relativo al acceso
equitativo a servicios de salud, maternidad y
planificación familiar. La discriminación a los
individuos con VIH/SIDA es un problema que
también deteriora la prevención del VIH y pone en
peligro a la comunidad.
La Policía deberá brindar una atención especial a su
salud, principalmente cuando son detenidos en
locales policiales, o en el traslado para diligencias.
Asimismo, no se debe hacer mención a la situación
de salud de la persona, salvo en los casos previstos
por ley.
8. Personas trabajadoras sexuales
La legislación peruana no criminaliza el ejercicio de
la prostitución como medio de subsistencia elegido
libremente por las personas. Por el contrario, sí
sanciona a aquellas personas que favorecen o
promueven la prostitución, porque ello implica un
aprovechamiento económico o sexual, mediante la
explotación de la persona que ejerce la prostitución.
Las personas que ejercen la prostitución, por lo
general, se encuentran expuestas a la
estigmatización social por la actividad que realizan,
al vincularlas con la delincuencia, las drogas, etc.
Esto las coloca en una especial situación de
vulnerabilidad de sufrir tratos humillantes,
degradantes y discriminatorios que vulneran sus
derechos, como por ejemplo los maltratos verbales,
el abuso sexual, la extorsión, la violencia física, etc.
9. Desplazados internos
Son las personas o un grupo de personas que se
ven forzadas u obligadas a abandonar su hogar o
lugar de residencia habitual, como resultado o para
evitar los efectos de un conflicto armado, situaciones
de violencia generalizada, violaciones de los
derechos humanos y agentes imprevistos, desastres
naturales o provocados por el ser humano y que no
ha dado lugar al cruce de una frontera estatal
internacionalmente reconocida.