BREVE RESEÑA Y ANÁLISIS DE LA
CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE
LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS
DE TODOS LOS TRABAJADORES
MIGRATORIOS Y SUS FAMILIAS
Cristián Doña Reveco
Consultor OIM - Chile
Documento de Trabajo # 01
OIM – Chile
Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a
revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden
no coincidir con las de la Organización.
Santiago, junio de 2003
I. TRASFONDO DE LA CONVENCIÓN
Actualmente se considera que cerca de 180 millones de personas viven en un
lugar distinto al de su nacimiento (Cuadro I). Si bien no todas estas personas son
trabajadores migrantes, ya que aquí se incluyen refugiados y otras formas de
movilidad de la población, la migración laboral es un fenómeno en aumento y que
alcanza a la mayoría de los países del mundo. Desde principios de la década de
los noventa la migración en general, y particularmente la laboral, a tendido a
aumentar y se puede decir que actualmente existe el doble de migrantes que en la
década de los setenta.
Es difícil establecer la diferencia entre migraciones libres y forzadas. Toda
migración tiene asociada un cierto componente de obligatoriedad; ya sea debido a
que las personas debe dejar su lugar de origen por factores políticos, sociales,
económicos o medioambientales. La migración trae aparejada costos, tanto para
el migrante como para la sociedad de origen, pero rara vez representan un costo
para los países de acogida. Por lo general estos ganan en lo que respecta a la
obtención de una mano de obra con cierta preparación1, además de ciertos
valores más intangibles, como lo es el cambio cultural y la innovación.
CUADRO I
PERSONAS QUE RESIDEN EN UN PAÍS DISTINTO AL SUYO
(no incluye refugiados ni migrantes en condición irregular)
REGIÓN Millones
Africa 20
América del Norte 18
América del Sur 12
Sudeste Asiático 8
Europa Occidental 22
Europa Oriental 9
Oriente Medio 9
TOTAL 97
Fuente: Martínez, 2002
Al igual que los nacionales de un país determinado, todos los migrantes, sea cual
fuera su origen nacional, su credo, color o incluso su situación jurídica, comparten
con los nacionales de la comunidad de acogida tanto una humanidad común como
el derecho a aspirar a un trato decente y humano. Es decir comparten, más allá de
que pertenezcan a una sociedad distinta, los derechos humanos.
Mármora (1997) ha definido cuatro derechos básicos de los migrantes. El primero
es el derecho a no migrar. El segundo es el derecho a la libre movilidad. El tercero
es el derecho a la justicia social; y el cuarto es el derecho a la identidad cultural.
1
Se ha demostrado empíricamente que por lo general no son los más pobres ni los menos preparados los que
migran, sino aquellos que tienen un cierto “capital” que pueden invertir en el proceso migratorio.
1
El principal derecho que tienen los migrantes es el a no migrar. Si bien esto puede
sonar contradictorio, se basa en la consideración de que en general, las
migraciones son producidas por causas que presionan a las personas a
movilizarse y que el costo de las migraciones a nivel personal, e incluso colectivo,
resulta muchas veces negativo para el que migra. De esta forma, este derecho es
el que tiene toda persona a permanecer en el lugar donde habita y desarrollar su
vida económica y social, sin necesidad de trasladarse a otra parte para mantener
una sobrevivencia digna.
El segundo derecho, opuesto al anterior se deriva de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos, la que propone que todo individuo tiene el derecho de
dejar su país y puede volver a ella libremente. Este tema se relaciona con la
soberanía nacional y se discute que si los individuos pueden dejar su país;
entonces, por extensión, deberían poder entrar a cualquier país. El fundamento de
esta afirmación es que los derechos naturales e inalienables de las personas
están por encima del sistema político (MÁRMORA, 1997: 113). Entonces, al
pensar en discutir cuales son los derechos de los individuos que, de una u otra
forma deciden migrar es necesario discutir la relación entre la soberanía del
Estado y sus deberes en cuanto tal.
Respecto de los otros derechos mencionados, en 1990, una convención de
Naciones Unidas definió cuales debían ser la norma que protege a los
trabajadores migrantes y sus familias. Se pretende en este trabajo describir como
funciona esta Convención y cuales son los problemas que ha tenido para entrar en
vigor, así como los temas que cruzan su discusión.
II. TRES PUNTOS A DESTACAR
Soberanía del Estado vs. Deberes del Estado
Cualquier debate sobre migración y derechos humanos implica encontrar un
equilibrio apropiado entre la soberanía del Estado y los deberes que tienen los
Estados para con los migrantes, en el marco de las normas internacionales de
derechos humanos. Como es sabido, una premisa fundamental de la soberanía
nacional, es que el Estado tiene el poder de determinar qué personas que no son
nacionales admite en su territorio, de expulsar a los extranjeros en algunas
circunstancias, de controlar sus fronteras y de adoptar las medidas necesarias
para proteger su seguridad. Ello no obstante, este poder para encauzar la
migración tiene que ejercerse en el pleno respeto de los derechos humanos y
libertades fundamentales, conferidos en el marco de toda una serie de
instrumentos internacionales de derechos humanos y de normas consetudinarias
de derecho internacional.
Tradicionalmente, el estrecho vínculo entre soberanía y nacionalidad ha dado
lugar a tratos diferenciados entre nacionales y extranjeros o migrantes, tanto en
derecho internacional como en la práctica. En las políticas migratorias, al igual que
en otros aspectos de política estatal, la premisa ha sido, desde siempre, la
2
promoción de los intereses superiores de los nacionales del propio Estado que, en
algunas instancias, ha conducido a un trato discriminatorio de los migrantes. Sin
embargo desde una perspectiva positiva, en los últimos años ha surgido un
creciente reconocimiento internacional del nexo entre migración y los derechos
humanos a través del nombramiento de una Relatora Especial2 de las Naciones
Unidas sobre Derechos Humanos de los Migrantes y de la promulgación de varios
tratados y declaraciones de derechos humanos que abarcan las cuestiones
migratorias. Hoy más que nunca, la comunidad internacional es consciente que
debe adoptar una perspectiva holística de cara a la migración —es decir, que vaya
más allá de un análisis puramente económico e incorpore los aspectos sociales y
culturales de este fenómeno global— para así encarar, efectiva y humanamente,
los problemas relacionados con las corrientes migratorias actuales y alentar al
máximo las contribuciones positivas de la migración. Eso puede denominarse
gestión de la migración en un marco de respeto de los derechos humanos o
gobernabilidad migratoria (PERRUCHOUD, 2002).
Discriminación
La presencia de migrantes genera en todos los países del mundo reacciones de
rechazo en ciertos grupos sociales que los ven como una amenaza a sus
intereses nacionales. El culpar a los migrantes de todo lo malo que ocurre es lo
que se llama xenofobia. Es una reacción a la presencia de extranjeros que cada
vez tiene más adeptos en los países que reciben grandes volúmenes de
migrantes. Sólo a través de la educación respecto de la Convención y de los
beneficios que trae la migración será posible disminuir la xenofobia.
El mito de la ilegalidad
Usualmente los migrantes son culpados por todos los problemas sociales que
surgen en los estados. Una manifestación de la victimización de los migrantes es
la adopción por miembros de los gobiernos del término “migrante ilegal”3. Esta
adopción es relativamente nueva, ya que anteriormente sólo algunos gobiernos y,
sobre todo, los medios de comunicación se referían de esta forma a los migrantes
que ingresaban a un país sin poseer la documentación necesaria. Estas palabras,
según muchos autores (TARAN & GERONIMI, 2002; PERRUCHOUD, 2001),
criminalizan y deshumanizan a los seres humanos, convirtiéndolos en un
commodity antisocial (TARAN, et. al., 1998).
Hoy en día, se asume que aproximadamente 30 millones de migrantes se
encuentran indocumentados o de manera “irregular” (MARTÍNEZ, 2002). Es su
responsabilidad intentar cambiar de estatus y aceptar las restricciones que le
imponga una política migratoria determinada, que tenga como base la existencia
2
Sólo como dato, la actual Relatora es una chilena que ha vivido mucho tiempo fuera del país.
3
En la inauguración de la Conferencia Hemisférica realizada en noviembre en Santiago de Chile, el Ministro
Heraldo Muñoz, enviado del Gobierno de Chile para tal efecto, ocupó dos veces el término migrante ilegal
durante su discurso.
3
de un “debido proceso”. Como se observó anteriormente, los estados tienen la
obligación de asegurar la protección de los derechos fundamentales de todas las
personas que estén en un determinado momento en su territorio, más allá de su
estatus migratorio. Como se planteará más adelante, la Convención indica que los
derechos humanos en ella contenidos no dependen de si la persona —o su
familia— se encuentran en condición regular o irregular, siendo éste uno de sus
grandes avances.
La evidencia empírica indica que la “ilegalidad” de la migración está dada más
bien por quienes contratan a indocumentados o trafican con individuos que
pretenden pasar una frontera. En el primer caso se sostiene que son los
empleadores quienes, al no contratarlos legalmente o al no pagarles la seguridad
social obligatoria, incurren en un ilícito. Este punto es defendido incluso por las
organizaciones de trabajadores4, ya que la forma que tienen de competir en el
mercado laboral con los inmigrantes es cuando estos se encuentran en igualdad
de condiciones que los nativos. El segundo caso se analizará en el acápite
siguiente.
III. ANTECEDENTES DE LA CONVENCIÓN
Antecedentes en el tema de Derechos Humanos
La noción central de los derechos humanos es “la reivindicación implícita que
ciertos principios son verdaderos y válidos para todos los pueblos, en todas las
sociedades, bajos todas las condiciones de vida política, económica, étnica y
cultural … Aún más, los derechos humanos implican que estos principios están de
alguna forma presentes en el hecho mismo de nuestra humanidad común5”
(TARAN, et. al., 1998). Esta noción ubica en el individuo, en cada órgano de la
sociedad y especialmente en el Estado la responsabilidad de respetar y proteger
estos principios en lo que respecta a cada ser humano.
Esta noción reconoce una relación fundamental entre los derechos individuales y
la sociedad. De hecho es la forma en que comienza la Declaración Universal de
los Derechos Humanos: “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el
mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los
derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”
(http://www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm). Este es el instrumento primordial y
fundamental en lo que se refiere a Derechos Humanos y aseguro a estos como un
componente básico del derecho internacional.
Sin embargo, no cualquier exposición de la comunidad internacional en el tema de
los derechos humanos es reconocida inmediatamente como parte del derecho
4
En el caso chileno y durante la discusión sobre la nueva Política Migratoria del Gobierno, la CUT expresó
que había que castigar a quienes contrataran a migrantes sin pagarles los beneficios, ya que eran estos
empleadores quienes competían ilegalmente en el mercado del trabajo y no los inmigrantes.
5
Destacado en el original.
4
internacional. La mayoría de las declaraciones y proclamas respecto del tema sólo
tienen un valor normativo y no legal; sólo las convenciones, también instrumentos
normativos, al ser ratificadas por los estados que voluntariamente desean formar
parte, los une legalmente y los obliga a cumplir con lo dispuesto en la convención
(TARAN, et. al., 1998).
En el caso de la Convención Internacional sobre la Protección de los derechos de
todos los Trabajadores Migrantes y sus Familias, ha tenido como base la
Declaración Universal, ya mencionada, y los llamados Pactos, tanto el Social,
Económico y Cultural, como el de Derechos Políticos y Civiles. Estos tres
instrumentos constituyen la “Carta Internacional de Derechos Humanos” y
establecen los derechos fundamentales que tienen todos los individuos —estos
tres han sido ampliamente ratificados. Se puede decir que toda otra convención
que se refiera a los derechos humanos de grupos específicos derivan
directamente de la Carta mencionada.
Pese a esto, y si bien la mayoría de las garantías contenidas en la Carta es
aplicable a personas que viven en su país de nacionalidad, así como los
migrantes, trabajadores migrantes, refugiados y personas desplazadas; los
derechos de estas personas son frecuentemente vulnerados, lo que influye
directamente tanto en su decisión migratoria, como en el proceso de adaptación
en la sociedad receptora (PERRUCHOUD, 2001).
Como se menciona en el preámbulo de la Convención, otros tratados importantes
en el desarrollo de la Convención sobre Trabajadores Migratorios son la
Convención Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes y la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las
Formas de Discriminación Racial de 1965. Otros convenios importantes son las
inciativas de la OIT conducentes a al establecimiento de normas laborales
internacionales que beneficien a los trabajadores migrantes como el Convenio (No
86) relativo a los trabajadores migrantes de 1949 y el Convenio (No. 143) sobre
las migraciones en condiciones abusivas y la promoción de la igualdad de
oportunidades y de trato de los trabajadores migrantes de 1975 (MARTÍNEZ,
2002; PERRUCHOUD, 2001; http://www.december18.net).
Dentro de los artículos más importantes de la Declaración Universal para la
Convención en estudio, podemos mencionar los que se refieren a la no
discriminación (Art. 2), la prohibición a no ser sometido a esclavitud (Art. 4) y el
derecho de salir de cualquier país y volver a su país de origen (Art. 13).
La Convención, firmada el 18 de diciembre de 19906, necesita de 20 ratificaciones
para entrar en vigencia, las que sólo se pudieron juntar el 11 de Diciembre de
2002, con la ratificación de Timor Oriental. Sin embargo, y como se analizará en
las conclusiones, ningún país desarrollado ni gran receptor de inmigrantes ha
ratificado la Convención, con lo que su rango de acción queda bastante limitado.
6
A partir de ese momento se designó el 18 de diciembre de cada año como el día del migrante.
5
IV. LA COVENCIÓN
Preámbulo
Luego de reconocer la herencia de instrumentos y convenios anteriores, como los
ya mencionados, el Preámbulo de la Convención señala que ésta extiende la
protección dada por la Carta a los trabajadores migrantes y sus familias; lo que si
bien estaba incorporado en ésta indirectamente, debido al deber de cada estado
de proteger a todos los individuos que se encuentran presentes en un territorio,
promueve la igualdad de tratamiento entre hombres y mujeres migrantes,
trabajadores documentados e indocumentados y entre nacionales y no nacionales.
Su importancia puede ser resaltada por los siguientes diez puntos (TARAN, et. al.,
1998; http://www.december18.net):
- La Convención reconoce el papel crítico que juegan los migrantes en la
economía global. Sin embargo, los trabajadores migrantes son todavía un
grupo altamente desprotegido por la comunidad internacional.
- Actualmente los trabajadores migrantes son dejados de lado por sus países
de origen y tienen derechos limitados en aquellos estados donde residen y
de los cuales no son nacionales. La convención identifica a los trabajadores
migrantes y sus familias como individuos vulnerables en una situación
global, quienes necesitan de la protección de sus derechos humanos y
merecen disfrutar de sus derechos, más allá de su estatus legal.
- La Convención es el instrumento internacional más completo a la fecha
respecto de los trabajadores migrantes. Provee de un conjunto de
estándares internacionales que se refieren al tratamiento, bienestar y
derechos de los trabajadores migrantes y sus familias; y a las obligaciones
y responsabilidades de los estados que participan de la migración.
- La comunidad internacional tiene por primera vez una definición
internacional de trabajador migrante.
- Los trabajadores migrantes son considerados más que un grupo
económico; son una entidad social junto con sus familias, que tienen
derechos acordes a esta definición, incluyendo el derecho a la reunificación
familiar.
- La Convención enfatiza que a todos los trabajadores migrantes, ya sean
documentados o indocumentados, se les deben respetar sus derechos. Sin
embargo incentiva a los migrantes a estar en una situación de regularidad y
a respetar las leyes del país anfitrión.
6
- La Convención también extiende el concepto de tratamiento igualitario, ya
que considera a todos los individuos residentes de un país como iguales.
De esta forma refuerza la indivisibilidad de los derechos humanos, más allá
de las fronteras nacionales.
- Propone establecer estándares mínimos para la protección legal, política,
económica, civil, social y cultural de los trabajadores migrantes.
- Sobre todo, la Convención busca jugar un rol en la prevención y eliminación
de la explotación de los trabajadores migrantes y sus familias a lo largo de
todo el proceso migratorio. En particular, busca terminar con el
reclutamiento ilegal o clandestino y con el tráfico de migrantes.
- Finalmente, la Convención establece mecanismos para su implementación,
los que ofrecen nuevas oportunidades para una mayo participación de la
comunidad internacional en la protección de los derechos de los
trabajadores migrantes.
Definición de trabajador migrante7
La convención se aplica a todo el proceso migratorio de los trabajadores migrantes
y a los miembros de sus familias. Les extiende derechos y protección en todas las
etapas del proceso, es decir durante la preparación, reclutamiento laboral, partida
y tránsito, estadía en los estados en que son empleados y su retorno y reinserción
a su país de origen o estado de residencia.
Define la aplicabilidad de la convención a “… todos los trabajadores migratorios y
a sus familiares sin distinción alguna por motivos de sexo, raza, color, idioma,
religión o convicción, opinión política o de otra índole, origen nacional, étnico o
social, nacionalidad, edad, situación económica, patrimonio, estado civil,
nacimiento o cualquier otra condición” (Art. 1).
Al mismo tiempo, en su artículo 2(1) define lo que se entenderá como “trabajador
migratorio”. Este es toda persona que vaya a realizar, realice o hay realizado una
actividad remunerada en un Estado del que no sea nacional. En el mismo artículo
—segundo parágrafo— agrega otros tipos de trabajador migratorio sobre los que
es aplicable la convención; estos son: trabajador fronterizo, de temporada, marino,
de estructura marina, itinerante y vinculado a un proyecto.
Derechos Humanos de los Trabajadores Migrantes
Esta parte se puede dividir en dos. En primer lugar una repetición de los derechos
básicos de los individuos presente en la Declaración Universal, con el fin de
humanizar el trato hacia los trabajadores migrantes. En segundo lugar, la provisión
de derechos adicionales con el fin de desincentivar la migración irregular, ya que
7
Al igual que los acápites siguientes se basan en http://www.december18.net y TARAN, et. al., 1998
7
mejoras en la situación de los trabajadores migrantes es un incentivo para que
personas que buscan trabajo en otros países lo hagan de la manera adecuada. A
continuación se presentan los principales temas de ambas aproximaciones a los
derechos de los trabajadores migrantes.
1. Derechos que aparecen en la Declaración Universal
1.1 Libertades básicas: Aplica los derechos fundamentales a los trabajadores
migrantes, especialmente los relacionados con el derecho a la libre entrada
y salida de su estado de origen (Art. 1), el derecho a la vida (Art. 9), la
prohibición contra tratos degradantes (Art. 10) y la prohibición del trabajo
esclavo u obligatorio (Art. 11). Así como el derecho a la libertad de
pensamiento (Art. 12), a expresar sus opiniones (Art. 13) y a que sus
propiedades no sean confiscadas arbitrariamente (Art. 15).
1.2 Debido proceso: Se refiere a la igualdad ante la ley con los nacionales y
ciertas consideraciones espaciales respecto de su carácter de transeúnte
en e Estado anfitrión (Arts. 16 – 20). Se refiere especialmente a la
prohibición de arbitrariamente que un migrante sea expulsado (Art. 22).
1.3 Derecho a la privacidad: Respecto de la inviolabilidad de su hogar y
comunicaciones (Art. 14).
1.4 Igualdad con los nacionales: Deben ser tratado en iguales términos
respecto de las remuneraciones y de las condiciones de trabajo (Art. 25),
seguridad social (Art. 27) y cuidado médico de urgencia (Art. 28).
1.5 Transferencia de salarios: Tienen el derecho a transferir sus ahorros y
efectos personales (Art. 32).
1.6 Derecho a la información: Deben ser informados de sus derechos por el
país anfitrión (Art. 33)
2. Otros derechos
2.1 Derecho a estar temporalmente ausente: Este debe aplicarse por razones y
obligaciones familiares sin que tenga efecto sobre su trabajo.
2.2 Libertad de movimiento: Para moverse dentro del territorio de trabajo y
elegir el lugar de residencia (Art. 39)
2.3 Igualdad con los nacionales en el acceso a educación y servicios sociales.
Adicionalmente a lo mencionado más arriba hay tres artículos (43, 45 y 54)
que se refieren al acceso a otros servicios sociales.
8
2.4 Respecto de violaciones a los contratos de trabajo: Deben poder dirigirse a
las autoridades competentes, en igualdad de condiciones con los
nacionales cuando sus derechos han sido violados(Arts. 54(d) y 18(1)).
Derechos de los trabajadores “ilegales”: Como medidas para prevenir y eliminar la
migración irregular, los estados deben colaborar para tomar las acciones
apropiadas contra la entrega de información que pueda ser errónea en
relación a la inmigración y a la emigración, deben detectar y erradicar
movimientos ilegales o clandestinos de trabajadores migrantes e imponer
sanciones a aquellos responsables de organizar y operar estos movimiento,
así como a los empleadores de estos trabajadores irregulares (Art. 68); si
bien los derechos fundamentales de los trabajadores indocumentados están
protegidos por la Convención (Arts. 8 – 35).
Deberes de los Estados Parte
Una vez que los estados han ratificado la Convención, les toca no sólo reafirmar
estos principios, sino también aplicarlos en la ley interna. Luego, hay ciertas
medidas prácticas que tanto los estados de envío como de recepción deber
tomar, ya sea individualmente o cooperativamente. Estas son:
i) No discriminar entre los trabajadores migrantes y los nacionales (Art. 7),
ii) Promover condiciones equitativas, humanas y legales en relación con la
migración internacional de trabajadores y miembros de sus familias (Arts.
64 – 66, 68 y 70),
iii) Dar a conocer la información pertinente sobre la convención a los
trabajadores migrantes de forma gratis y en el idioma del migrante (Arts. 33,
37),
iv) Establecer instituciones que tomen a su cargo las necesidades,
aspiraciones y obligaciones de los migrantes, a sí como la posibilidad de ser
representados por éstas (Art. 41), y
v) Permitir y facilitar la transferencia de las ganancias, así como facilitar, a
través de la liberación de impuestos la entrada y salida de los bienes de la
familia migrante que sean necesarios para su vida en el país anfitrión (Arts.
46 – 48).
Deberes Particulares de los Países Enviantes
i) Se debe permitir la emigración (Art. 8),
ii) Se debe entregar información, antes de la partida, de las condiciones que
existen para migrar y los requerimientos que se deben cumplir (Art. 37),
iii) Se debe permitir el ejercicio de los derechos políticos de los emigrados (Art.
41),
iv) Se les debe proveer a los nacionales de un país de servicios consulares
adecuados (Art. 65(2)), y
v) Se debe permitir el reasentamiento de los trabajadores migrantes que
vuelven a su país de origen (art. 67).
9
Deberes Particulares de los Países Receptores
i) Se debe otorgar a los migrantes y a sus familias de protección contra
ataques perpetrados por nacionales (Art. 16 y 17),
ii) Las condiciones de vida y trabajo deben estar de acuerdo con la dignidad
humana (Art. 70),
iii) A los migrantes y a sus familias no se les puede confiscar arbitrariamente
sus bienes (Art. 15),
iv) Se les debe proporcionar un trato igual al de los nacionales, tanto en el
trabajo como en el acceso a los servicios sociales (Art. 25, 27, 30, 43),
v) Deben poder participar o formar organizaciones sindicales o cualquier otra
para la protección de sus derechos (Art. 26),
vi) El estado debe asegurar que los documentos de los trabajadores no sean
destruidos o confiscados por personas no autorizadas (Art. 24), y
vii) Se debe permitir la reunificación familiar, con el fin de mantener la unidad
de la familia (Art. 44).
Aparte de estos deberes, los estados parte deben informar al Comité para la
Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias, que
crea esta Convención, dentro de un año de haberla ratificado, las medidas que se
están tomando para implementarla (Art. 73). De igual manera, ningún estado
poner presiones para obligar a los migrantes a que renuncien a sus derechos.
V. CONCLUSIONES: PROBLEMAS DE LA CONVENCIÓN
El primer problema que enfrenta esta convención no es que se haya demorado
casi doce años en recolectar las veinte firmas necesarias para su entrada en vigor,
sino que ninguno de los estados ratificantes es un país desarrollado ni un receptor
importante de migrantes8. Por lo tanto, aun cuando se logró que entrara en vigor,
su aplicabilidad va a ser muy limitada.
Un segundo problema surgió a partir de los atentados del 11 de septiembre de
2001 en los Estados Unidos. A partir de ese momento, los estados occidentales
desarrollados, principalmente, no sólo aumentaron los controles de sus fronteras,
sino que comenzaron a aplicar controles y detenciones arbitrarias sobre los
inmigrantes, lo que va en contra del espíritu de la Convención. Si bien estos
estados no la han firmado ni ratificado, no tiene relación con la protección que
deben los Estados a la protección de los Derechos Humanos de orden global que
si son aplicables a los migrantes; lo que implica que en muchos casos sus
8
Ratificaciones: Azerbaijan, 11.01.99, Belice 14.11.01, Bolivia 12.10.00, Bosnia & Herzegovina 13.12.96,
Cape Verde 16.09.97, Colombia 24.05.95, Ecuador 05.02.02, Egipto 19.02.93, El Salvador 14.03.03 , Ghana
08.09.00, Guatemala 14.03.03, Guinea 08.09.00, México 08.03.99, Mali 05.06.03, Marruecos 21.06.93,
Filipinas 05.07.95, Senegal 09.06.99, Seychelles 15.12.94, Sri Lanka 16.03.96, Timor Leste 10.12.02,
Tayikistán 08.01.02, Uganda 14.11.95, Uruguay 15.02.01, Signaturas: Bangladesh 07.10.98, Burkina Faso
16.11.01, Chile 24.09.93, Comoros 22.09.00, Guatemala 07.09.00, Guinea-Bissau 12.09.00, Paraguay
13.09.00, Sao Tome and Principe 06.09.00, Sierra Leone 15.09.00, Turquía 13.01.99, Togo 15.11.01
10
legislaciones recogen normativas que se acercan a la Convención. En todo caso,
es necesaria su participación en este instrumento, para lograr que la entrada en
vigor de la Convención tenga efectos reales en los derechos humanos de los
migrantes.
En el caso chileno, el país firmó la Convención, pero no la ha ratificado y lleva
desde fines de 1993 en el Congreso Nacional. Sin embargo, el proyecto de la
nueva Política Migratoria propiciada por el Gobierno del Presidente Lagos esta
diseñada para cumplir en gran medida con las especificidades de la Convención.
VI. BIBLIOGRAFÍA
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Editorial, Buenos Aires.
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Capítulos del SELA, No. 65 Especial: Las migraciones internacionales en
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