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La Producción Del Ser en Las Experiencias Del Arte

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones de un trabajo final de grado sobre el arte y su relación con los procesos terapéuticos. La autora explora cómo el arte puede usarse como herramienta de expresión, identificación y resolución de conflictos a nivel individual y grupal. El documento revisa brevemente la historia del arte y cómo ha cambiado su concepción a través del tiempo, para luego analizar cómo el arteterapia y los grupos terapéuticos usan el arte con fines de transformación personal y social. El objetivo final es propon

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La Producción Del Ser en Las Experiencias Del Arte

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones de un trabajo final de grado sobre el arte y su relación con los procesos terapéuticos. La autora explora cómo el arte puede usarse como herramienta de expresión, identificación y resolución de conflictos a nivel individual y grupal. El documento revisa brevemente la historia del arte y cómo ha cambiado su concepción a través del tiempo, para luego analizar cómo el arteterapia y los grupos terapéuticos usan el arte con fines de transformación personal y social. El objetivo final es propon

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UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

TRABAJO FINAL DE GRADO

La producción del ser en las experiencias del arte.

Estudiante: Florencia Santurio Periasco


C.I: 4.744.958-8
Tutor: Andrés Granese
Revisora: Sylvia Montañez
Montevideo. Julio, 2020

1
Índice

1. Introducción…………………………………………………………………………. 4

2. Una corta pero larga historia..…………………………………………………… 6


2.2. Antigüedad y arte
2.3. Edad Media y arte
2.4. Modernidad y arte
2.5. Lo contemporáneo y el arte
2.6. La belleza del proceso

3. Subjetividades sujetadas………………………………………………………… 13
3.2. El arte y el saber
3.3. Simplificación patológica

4. ​Arte y Juego: ¿Herramientas para la transformación?...................... ..16


4.2. El arteterapia, una terapia a través del arte
4.3. El arte, el lenguaje. La creatividad y la expresión
4.4. Lo terapéutico del arte

5. EL ARTE Y EL GRUPO, donde lo diferente y el otro se vuelven


potencia……………………………………………………………………………... 30
5.2. Hacia el acercamiento del concepto de lo grupal
​5.3. Grupos Terapéuticos

6. Consideraciones finales……………….………………………………………...…... 32

2
Agradecimientos

A mi madre, principal compañera en todos mis proyectos y procesos, su


incondicional apoyo ha sido uno de los grandes motores que mueven y moverán
este barco en continuo movimiento.
A mis amigas y hermanas de la vida, su apoyo constituye otro de los grandes pilares
en esta y todas mis aventuras, compañeras en los procesos creativos y en el
descubrimiento de lo artístico, amigas amantes y creadoras de arte.
A mis amigas y compañeros de Facultad, encuentros gratos y amorosos, de los
regalos más lindos de la formación académica.
Al compañero y hoy casi colega que me acompañó desde los primeros días en
facultad hasta casi el final del recorrido, con quien compartí mis mayores fracasos y
frustraciones, y también los más grandes logros y alegrías.
A cada uno de los Docentes que formaron parte de mi tránsito, a los que con su
amor y pasión comparten cuidadosa y responsablemente su práctica y su saber.
También a quienes desarrollan sus prácticas desde lugares que no comparto, desde
lugares que elijo no reproducir.
A todos quienes se cruzaron en este camino para transformarlo de múltiples modos,
a todos quienes confiaron en mí y a quienes no también, sin su intención fueron
también motor y combustible para el movimiento.
Esta aventura fue y continuará su camino gracias a esta gran red.

3
La tarea del arte es esa, transformar todo eso que nos ocurre continuamente, transformar todo eso
en símbolos, transformarlo en música… transformarlo para que pueda perdurar en la memoria de los
hombres, ese es nuestro deber, debemos cumplir con el sino nos sentimos muy desdichados, en el
caso del escritor o en el caso de todo artista tiene el deber de transmutar todo eso en símbolos y
esos símbolos pueden ser, imaginó, pueden ser colores, pueden ser formas, pueden ser sonidos… y
en el caso del poeta, son sonidos y también son palabras, fábulas, relatos… poesías. (...) Jorge Luis
Borges

1. Introducción

El presente ensayo surge del interés por investigar acerca de las diferentes
concepciones existentes sobre el arte y su posible consideración como mediador en los
procesos terapéuticos. Sus cimientos encuentran su fundamento en mis experiencias de
vida, el gusto por la pintura, por la artesanía y por las creaciones artísticas en general
comienzan en mi infancia, cuando le dedicaba un buen tiempo a estas tareas, solo por el
hecho hallar gran disfrute en ellas.

Largo tiempo más adelante estas primeras experiencias se fusionan con nuevos
saberes y referentes que se gestan lentamente, producto de mi formación académica en
psicología. Comienzan a aparecer nuevos fundamentos y también nuevos referentes que
indican el camino posible hacia la utilización de los recursos artísticos como mediadores en
los procesos terapéuticos.
El tránsito por la optativa Psicodrama1 durante mi segundo año de formación académica,
implicó el comienzo de mi recorrido por experiencias terapéuticas a través del arte y
posibilitó una primera aproximación al conocimiento sobre el poder de sanación y
transformación que trae consigo la puesta en acto de las problemáticas.
Este dispositivo habilitó en mí la revelación de la existencia y el pasaje por otras disciplinas
que se nutren de mediadores artísticos con fines terapéuticos, algunas de ellas relacionadas
al Arteterapia y otras a la creación sin relación directa -pero si por consecuencia- con lo
terapéutico, como el tránsito por talleres de danza y acrobacia aérea.

Años más adelante y de la mano de estas primeras experiencias llega el momento


de pensar y desarrollar un trabajo final de grado en el marco de mi formación en psicología.
Es así que al comienzo del presente trabajo, emerge la interrogante: ¿Que quiero compartir
para contribuir en el desarrollo de una vida más saludable y plena?

1
Moreno, J.L (1946) Psicodrama

4
Fueron surgiendo palabras dispersas, entre ellas estaban el arte, la subjetividad, lo grupal y
lo potente del compartir, la educación, lo terapéutico, la creación y las maravillas derivadas
de su proceso. Surgen entonces las interrogantes y ​problemáticas que están en la base de
la motivación que dio lugar a este escrito. ​¿​C​ómo se vincula el arte con la construcción y
percepción de la realidad? ​¿​Cuáles son los puentes que unen arte y psicología? ​¿De qué
manera o maneras el arte actúa como habilitador permitiendo un proceso terapéutico-
personal y grupal integral?​ ​¿​Qué lugar ocupa el otro?

Es así, que el presente estudio propone problematizar el fenómeno artístico. La


complejidad que reside en la tarea de definir al arte, como al resto de los fenómenos que
nos constituyen como sujetos y su retroalimentación con las constantes transformaciones
históricas, políticas y sociales en las que nos encontramos inmersos, generan la necesidad
de investigar y comprender los procesos que se relacionan a estas circunstancias.
Para aportar elementos que ayuden en la reflexión de dichas cuestiones se realiza un breve
recorrido por los diferentes períodos históricos, en un intento de dar cuenta de sus
características fundamentales y de la consecuente producción de subjetividad que de allí se
deriva, incluyendo el cambio de visión casi constante que se tiene sobre el arte.

A partir de dicha revisión se identificará en primera instancia la existencia de un arte


vinculado directa y exclusivamente a la producción artística que es depositada -dentro de
las estructurantes paredes de un museo- y considerado como objeto a ser contemplado por
un espectador pasivo, regido bajo los desarrollos conceptuales de la estética y la belleza.
Se propone re-pensar sobre los discursos y poderes que nos determinan como individuos,
con el propósito de visualizar cómo estos a través de sus sistemas de dominación y control,
establecen los conceptos y normas que nos rigen y determinan cotidianamente.
En el transcurso de este trabajo se intentará identificar un tipo de arte que se aleja de
dichos discursos, y se relaciona a un arte que puede estar presente en todas las personas,
que es puesto en juego constantemente en la vida cotidiana, vinculado a la posibilidad de
expresión y transformación tanto de los sujetos como de su realidad.

Se conectan estos desarrollos con los del Arteterapia, el cual se identifica como una
disciplina que trabaja sobre las dificultades de las personas a través del uso del arte como
medio de identificación, expresión y resolución de conflictos.
Posteriormente se identifica a los grupos terapéuticos que utilizan lo artístico como
mediador, como espacios seguros y potencialmente ricos que posibilitan el desarrollo de

5
nuevas y saludables formas de vincularse, con uno mismo y también con los demás. Se
hace hincapié en la grupalidad y su poder de generar redes de identificación y de apoyo
entre sus miembros, de enriquecer y favorecer el desarrollo de procesos terapéuticos con
importantes alcances, tanto personales como grupales.
Se problematizan estos procesos como espacios de transformación y reconocimiento social,
caracterizados fundamentalmente por el reconocimiento y valoración de la diversidad,
donde el otro mas que amenaza se vuelve potencia.

La selección de cada capítulo persigue la finalidad de integrar todos los aspectos


que desde mi experiencia son considerados como las herramientas más potentes, que
brindan su saber al logro de una sociedad más saludable, más respetuosa con la
diversidad, fundada sobre lo colectivo y ya no sobre lo competitivo e individual;
herramientas que aportan al desarrollo de sujetos que conocen, expresan y transforman sus
emociones y deseos a través de procesos creativos.

2. Una corta pero larga historia.

El pensamiento es esencialmente histórico, cada manifestación de pensamiento es un


momento en un encadenamiento histórico, y es también - si bien no exclusivamente- su
expresión. De la misma manera, el pensamiento es esencialmente social, cada una de sus
manifestaciones es un momento del medio social; procede, actúa sobre él, lo expresa, sin ser
reducible a ese hecho.
Lo que nos obliga a tomar en cuenta lo social histórico es el hecho de que constituye la
condición esencial de la existencia del pensamiento y la reflexión (Castoriadis, 1997, p.3).

El intento de abarcar la historia del arte en su totalidad sería inalcanzable dado su


complejidad y extensión, por lo tanto para poder comprender -a grandes rasgos- los
movimientos ocurridos en la conceptualización del arte, se encuentra pertinente realizar un
breve recorrido por las diferentes épocas de la historia y sus correspondientes modos de
percibir, interpretar y también de vivir el arte.
Lejos está, de ser una enunciación completa o una selección de los insumos más
importantes para un profundo tratamiento del tema, sino que constituyen algunos puntos
significativos para pensarlo. “​La conciencia de la multidimensionalidad nos lleva a la idea de
que toda visión unidimensional, toda visión especializada, parcial, es pobre. Es necesario
que sea religada a otras dimensiones; (...)” (Morín, 1990, p.63).

6
En definitiva para pensar los modos de construcción de subjetividad debemos hacerlo a la luz
de las características de cada período socio-histórico, ya que los temas que estén en el
centro del pensamiento, que se constituyan como saberes determinantes de la época y la
manera en que estos circulen en el marco de las relaciones de poder (en las cuales los
individuos nos encontramos inmersos); van a definir cómo nos subjetivamos y a la vez, en
cómo nos construimos a nosotros mismos (Martínez, 2018, p.12),

La categorización y conceptualización de lo que es considerado arte se ha


modificado muchas veces en el transcurso de la historia. En ocasiones sus cambios fueron
radicales y contradictorios, sin embargo existe una característica que es común a todas
ellas y es el hecho de que el enfoque conceptual depende y está fuertemente influenciado
por las condiciones sociales, culturales y económicas de cada época, así como también por
las diferentes teorías y discursos que ganan terreno y valor académico en relación a los
estudios sobre lo artístico.
El arte ha sido abordado desde la Antigüedad por pensadores como Demócrito, Georgias,
Platón y Aristóteles; estos últimos son considerados los mayores pensadores que influyeron
en la subjetividad de la Antigua Grecia y en el pensamiento occidental en general, son
también uno de los precursores en investigar al respecto de la naturaleza de lo Bello, del
arte y su relación con la naturaleza.

2.2. Antigüedad y arte

Dicho período historiográfico constituye una época sin antecedentes pues suceden
una serie de transformaciones sociales que determinarán las características inéditas y más
influyentes de este período, dentro de las que se hallan la invención de la escritura, el
surgimiento y desarrollo de la vida urbana y del comercio, se crean sistemas jurídicos que
establecen leyes y se desenlaza también el desarrollo cultural y artístico.

El vocablo Arte proviene del Latín ​Ars que a su vez deriva del término griego
Téchne. Desde la antigüedad y hasta el comienzo del Renacimiento ambos términos son
utilizados y referidos como sinónimos de destreza, ya sea destreza necesaria para medir un
campo o para dirigir un ejército, ya sea destreza requerida para construir un objeto fuera
éste una casa, un barco, una estatua o una prenda de vestir.
Todas estas destrezas se basan en el conocimiento de unas reglas, por lo tanto hasta este
momento de la historia no existe arte sin reglas, de modo que el concepto de regla se
incorporó al de arte y a su definición.

7
Aristóteles (384. a.C.- 322. a. C.) por su parte es considerado pionero en realizar
investigaciones de la estética en forma sistemática llevándola al seguro camino del
conocimiento, siendo ​La poética uno de sus escritos y el tratado de estética más antiguo
que se ha​ preservado.
Conservó la idea de arte de la que se servían los griegos de modo intuitivo, pero avanzó
más que ellos y logró definir y convertir esta idea en un verdadero concepto. El arte es para
Aristóteles “Una producción del artista quien, para producir, debe poseer cierta habilidad,
cierta disposición permanente para crear. Y fue a esta capacidad, a esta habilidad más que
a la producción misma lo que Aristóteles llamó arte” (Tatarkiewicz, 1975, p.147).
Establece como condiciones fundamentales del arte y de la producción al conocimiento
general de las reglas, a la eficiencia adquirida en la práctica y a las capacidades innatas. De
esta forma determina y condiciona el concepto de arte y al artista mismo desde el
requerimiento de un conocimiento en específico, desde la habilidad requerida como
imprescindible, y desde la necesidad de poseer la capacidad de respetar ciertas reglas
generales “indispensables” para la existencia del arte.
“Solo es arte, al decir de Aristóteles, "una producción consciente, basada en el
conocimiento" ​(Tatarkiewicz, 1975, p.147). ​Es decir, determina el arte en tanto habilidad y
postula el antiguo concepto griego: el arte es una destreza y el artista un profesional que
posee tal destreza. Es así que tanto la pintura como la escultura, la zapatería y la
construcción de barcos formaban parte de la clásica definición.

El arte, tal y como se entendía en la antigüedad y en la Edad Media, tenía por tanto un
ámbito considerablemente más amplio de lo que tiene hoy dia. No comprendía sólo las bellas
artes, sino también los oficios manuales, la pintura era un arte igual que lo era la sastrería.
No sólo se consideraba arte el producto de una destreza, sino que por encima de todo
estaba la destreza de la producción en sí, el dominio de las reglas, el conocimiento experto.
En consecuencia, no sólo podían considerarse arte la pintura y la sastrería, sino también la
gramática y la lógica en tanto en cuanto son conjuntos de reglas, tipos de habilidades. De
este modo, el arte tuvo en un tiempo un campo mucho más amplio: era más amplio porque
incluía no sólo los oficios manuales, sino también parte de las ciencias (Tatarkiewicz, 1975,
p.40).

La concepción aristotélica del arte se expandió y mantuvo durante casi 2000 años,
no fue hasta la modernidad que sufrió cambios radicales (Tatarkiewicz, 1975).

8
2.3. Edad Media y arte

Este período que ​h​eredó la antigua y clásica idea del arte se continuó rigiendo por
cánones fijos y por reglas generales. S​e caracteriza por la fragmentación del poder político
en ​Europa​, la cual deja de estar organizada por gobiernos imperiales y comienza a poblarse
de pequeñas administraciones económico-políticas llamadas feudos, a su vez se destaca
por el desarrollo de una cultura arraigada fuertemente a valores religiosos y una importante
división de clases sociales.

El hombre medieval vivía efectivamente en un mundo poblado de significados, remisiones,


sobresentidos, manifestaciones de Dios en las cosas, en una naturaleza que hablaba sin
cesar un lenguaje heráldico, en la que un león no era sólo un león, una nuez no era sólo una
nuez, un hipogrifo era tan real como un león porque al igual que este era signo,
existencialmente prescindible, de una verdad superior (Eco, 1986, p.61).

​Hasta este momento de la historia no se dividen las artes en Bellas Artes y artesanías,
en cambio la división dominante y que perdura hasta el comienzo de la modernidad es entre
las artes libres y las serviles o mecánicas. ​Dichas expresiones provienen de conceptos
medievales, heredados de la antigüedad.
Se pensaba que las artes liberales dentro de las que se ubicaban la gramática, la retórica, la
lógica, la astronomía, la música, la geometría y la aritmética eran infinitamente superiores a
las serviles ya que eran producto del pensamiento y del trabajo intelectual, a diferencia de
las artes mecánicas como la arquitectura, la escultura o la pintura las cuales sólo formaban
una escuela de destrezas prácticas aplicadas a través de procedimientos manuales o
artesanales, basados en la tradición y la costumbre.
Mientras las artes no liberales o mecánicas apenas comenzaban a visibilizarse y a generar
interés,​ ​las artes liberales eran consideradas arte por excelencia.

De este modo el arte constituye y alimenta afirmaciones de poder, por un lado el


poder de Dios y de la iglesia y por otro lado el poder político de emperadores y reyes
quienes encargaban y financiaban las obras, definiendo por ende, ellos mismos las
características y fundamentos de la obra de arte.
Se podría decir que las obras de arte medievales surgen en un contexto donde la belleza
aun no es su objetivo, ni existe el concepto de arte como fin en sí mismo, por el contrario
sus objetivos se limitaban a ser ofrendas para los Dioses y difuntos, es decir a ser
intermediarios entre el mundo sobrenatural y el humano.

9
R​ecién con el advenimiento del Renacimiento el concepto de arte comienza a transformarse
significativamente en tanto se eliminan de la clásica definición a las ciencias y los oficios
como la carpintería o la sastrería.

2.4. Modernidad y arte.

Al surgimiento de esta etapa le acompañan el ​apogeo de las monarquías, la


reaparición de grandes imperios y ​ciudades y el desarrollo acelerado tanto de la ciencia
como del arte, quienes generan la movilidad social y económica de una nueva clase social:
la burguesía. ​Las temáticas de la individualidad y de la identidad personal comienzan a
desarrollarse junto con la revolución industrial, momento en que se reorganizan las
prioridades de la vida: se produce la nuclearización de la familia, estas se transforman
reduciéndose desde sus extensas redes de sociabilidad propias del feudalismo, hasta
conformar la familia nuclear moderna.

Este tránsito de la casa a la familia no es una cuestión atinente sólo a la historia de la vida
cotidiana, sino que puntúa tránsitos claves desde las relaciones de producción hasta la
constitución de subjetividades; se acentúa la intimidad, la individuación, las identidades
personales, el uso de nombres y apellidos particulares, etc ​(Fernández, 1999, p.34).

Se delinean en este tiempo las bases del saber de las ciencias humanas, el hombre
se toma el mismo como objeto de reflexión, adviene así la temática de la subjetividad al
escenario filosófico-científico de la época.

Munidos de un conocimiento que privilegia las explicaciones mecánicas, los hombres


modernos construyeron un mundo, donde estaban incluidos ellos mismos, a imagen y
semejanza del modelo “ideal” que usaban para explicarlo. De esta manera la experiencia del
sujeto entró dentro de la máquina estandarizadora, aunque éste a veces presenta un poquito
más de resistencia que los electrones (Najmanovich, 2001, p.109).

​Es en este momento histórico que se instala un sistema donde predomina un


ámbito específico de saber, surge así la ciencia como discurso legitimador y hegemónico
contribuyendo en el declive de la fe y la religión, la cual deja de ser la base de la
comprensión y explicación del mundo​. Este pasa a ser investigado, comprendido y
explicado por el positivismo como teoría dominante.

10
La sociedad se comienza a caracterizar por la ruptura con la tradición, por la atracción hacia
lo nuevo, por la innovación. El arte acompaña este proceso y deja de estar al servicio de la
religión, de la moral y de lo ideológico para entrar bajo la órbita de la disciplina estética. Esta
última, según las características de la modernidad centra su atención en los aspectos
receptivos de la obra artística, es por este motivo que el objetivo mayor de la obra de arte
en la modernidad es el producir cosas bellas.

2.5. Lo Contemporáneo y arte

Dicho período comienza con la Revolución Francesa en 1789 y se extiende hasta


nuestros días. La esencia de estos tiempos es de fluidez, movimiento y flexibilidad, la
incertidumbre generada en el futuro requiere de sujetos móviles y dispuestos a llenar los
espacios solo momentáneamente sin mantener una misma forma por mucho tiempo. Se
presenta el auge del consumismo extremo, características del hiperindividualismo e
hipercapitalismo, donde la lógica de la aceleración y la rapidez llevan a una escasez del
tiempo constante (Bauman, 2004).

A comienzos del siglo XX aún reina el arte convencional hasta que acontece una
revolución cultural, surgen entonces los -ismos- grandes grupos vanguardistas como el
surrealismo, el expresionismo, el futurismo y el cubismo entre otros; pasando a constituir un
nuevo movimiento que rompe drásticamente con las teorías y discursos anteriores, busca
producir cosas nuevas más que cosas bellas, busca alterar al público más que agradar;
busca también integrar el arte a la vida cotidiana. Dentro de sus principios fundamentales
encontramos que el arte es por naturaleza un ámbito de libertad por lo tanto puede adoptar
muchas formas, para lo que necesita transgredir convenciones, realizar revisiones y
cambios constantes en los conceptos y teorías existentes; es así que al dejar a un lado las
viejas teorías del arte se inaugura el arte moderno.
En este sentido las vanguardias son consideradas un impulso emancipador, en cuanto
funcionaron como manifestación de los procesos económicos y políticos que tenían lugar en
su tiempo y en cuanto representan una crítica de la sociedad.

(...)son corrientes que desafían los valores estilísticos establecidos dentro del arte clásico. De
esta manera con el uso de nuevos materiales y nuevas formas de utilizar los signos, lo
artístico se ve personalizado, se crean códigos novedosos a transmitir. Así mismo, el abanico
de espectadores también se personaliza y de este modo se amplía; es un tipo de arte abierto

11
donde no hay parámetros que dirijan a quien aprecia la obra. Acontece un proceso de
democratización del arte (Martínez, 2019, p.14).

2.6. La belleza del proceso.

​Cuando decimos que una cosa es “bella” o “ estética”, le atribuimos una cualidad que posee
en sí, o una cualidad que no posee pero nosotros se la atribuimos? (Tatarkiewicz, 1975, p.231).

L​os conceptos de b​elleza, de estética y de arte están estrechamente vinculados, sus


procesos al implicar cambios radicales en las estructuras más sólidas de cada disciplina, se
afectan mutuamente. Ya mencionamos que a partir de la Modernidad el objetivo mayor del
arte es el producir cosas bellas, entonces surgen más interrogantes. Qué es lo bello? Quién
determina que una cosa es bella?

Segun el fundador de la estética Baumgarten (1714-1762), el conocimiento lógico


tiene por objeto la belleza, esta es lo perfecto o lo absoluto reconocido por los sentidos y la
bondad, por otra parte, es lo alcanzado por la voluntad moral. Define la belleza como una
correspondencia, es decir, un orden entre ambas partes, en sus relaciones mutuas y en su
relación con el conjunto. En cuanto al fin de la belleza, es gustar y excitar el deseo (Tolstoi,
1879).
Ya algunos contemporáneos a Baumgarten entraron en contradicción con su pensamiento
por lo que a principios del [Link] surgen innumerables teorías y conceptos sobre la estética
en Inglaterra, Italia, Francia y Holanda. Estas no solo son contradictorias sino que también
son confusas y oscuras.

Todas las definiciones de belleza propuestas por los tratadistas de estética derivan
en la misma disputa entre la estética subjetiva y la objetiva. La última indica que la belleza
existe por sí misma, que es una manifestación de lo absoluto, de lo perfecto, de la voluntad,
de Dios. De esta forma al confundirse la noción de belleza con la de lo perfecto o Dios lo
bello aparece como algo sublime, sobrenatural, indefinido.
Algunos pensadores vincularon la belleza a la bondad como Súlzer (1720-1777) quien sólo
considera bello lo que contiene una parte de bondad; la belleza para él es lo que evoca y
desarrolla el sentimiento moral. Mendelsshon (1729-1786) por su parte cree que el único fin
del arte es la perfección moral.
Para los Pitagóricos entre las cualidades de las cosas existen unas características que
constituyen la base objetiva de la belleza: la armonía, la proporción y el orden. “El orden y la

12
proporción son bellos y útiles, el desorden y la falta de proporción son feos e inútiles”
(Tatarkiewicz, 1975, p.232).

Aunque hasta el período Moderno predominó la teoría del objetivismo ya en la Edad


Media existía una teoría subjetivista de belleza inaugurada por los Sofistas. Esta indica que
la belleza es una impresión de gusto personal, que todo es en sí mismo estéticamente
neutral, ni feo ni bello. Es bello en tanto se ajusta a mi gusto, depende de los ojos y oídos
con que se vea y escuche.
Hume fue uno de los defensores de esta teoría al argumentar: “La belleza de las cosas
reside simplemente en la mente que las contempla” ​(Tatarkiewicz, 1975, p.232).

Concepciones de lo bello contemporáneas a nuestros días proponen priorizar el


proceso y lo que éste moviliza más allá del producto en sí, fomentan la búsqueda personal
de belleza hallando en los mediadores artísticos espacios seguros donde se experimentan
otras formas expresar, comunicar y transformar. Priorizar el proceso implica reconocer y
validar el universo de posibilidades que en él se pueden desplegar, independientemente del
resultado estético obtenido; esto habilita a romper con el establecimiento de un arte fundado
únicamente sobre la concepción de belleza.

3. Subjetividades sujetadas.

En el presente capítulo se propone re-pensar sobre los discursos y poderes que


determinan a nuestra sociedad, con el propósito de visualizar cómo estos a través de sus
sistemas de dominación y control, establecen los conceptos y normas que rigen y
determinan a los sujetos cotidianamente. Se intenta rever como estas determinaciones de la
verdad modifican y modificaron tanto la teoría como la práctica del arte.

Se identificarán los cambios más importantes producidos en la modernidad,


intentando señalar de qué manera estas transformaciones atravesaron lo artístico y las
formas de transitar la vida que se fueron estableciendo como dominantes.
Se identifican estos discursos como los principales causantes de las grandes crisis sociales,
del triunfo de la individualización, de la competencia y de la fragmentación social, causantes
a su vez de que un gran número de sujetos queden excluidos del sistema establecido de
producción y consumo.

13
El capítulo finaliza con un esbozo sobre el pensamiento complejo desarrollado por Morín,
con la finalidad de continuar identificando los múltiples saberes que nos constituyen como
sujetos, y los posibles caminos que pueden conducirnos a un conocimiento y desarrollo más
pleno y saludable.

3.2. El arte y el saber.

Considerando que el arte es un objeto de saber, se puede expresar que sobre él


operan ciertos discursos que lo producen y lo definen, así sucedió desde el comienzo de su
historia hasta nuestros días. Estos discursos y juegos de poder impactan tanto en la vida
cotidiana de los sujetos, modificando la percepción de sus necesidades y deseos, cómo en
la visión y producción del arte. Si bien pueden parecer aspectos desvinculados entre sí, es
interesante poder construir un puente donde se pueda reconocer que el arte es inseparable
de la vida cotidiana y por ende puede ser pensado como productor de realidad.
René Huyghe citado en (Ros, 2004) así lo expresa: “El arte y el hombre son indisociables.
No hay arte sin hombre, pero quizá tampoco hombre sin arte. Pero con este, el mundo se
hace más inteligible, más accesible y más familiar” (p.1).

El discurso es entendido por Foucault (1926-1984) como una construcción social de


la verdad creada por instituciones que ejercen poder, es producido constantemente
variando según el momento socio histórico, por lo que en cada época determina los modos
de relación del sujeto consigo mismo, con los demás y con su entorno. Es decir impacta y
da forma a la subjetividad, a nuestras formas de vestir, de sentir, de pensar, de actuar,
marcando límites en el pensamiento y acción de los sujetos, determinando e influyendo
decisivamente en nuestra propia construcción y percepción de lo que es considerado
normal-anormal, sano-enfermo.
Las tecnologías políticas en la sociedad de control, generan modos de existencia mediante
los cuales los sujetos se subjetivan (Martinez, 2018). “Los discursos sociales no se
comprenden como sistemas cerrados y atemporales, sino como fenómenos en continua
transformación e interacción con sus contextos sociales” (Suess, 2007, p.29). De este modo
la modernidad caracteriza este tiempo con valores como el individualismo y el hedonismo,
donde se valora el hecho de seguir los propios deseos e impulsos de la mano del consumo
masivo; la realización personal y el placer son vividos a través del consumo.
Los poderes y discursos que nos dominan se presentan amigables, forman parte de nuestra
realidad sin dejarse percibir como lo que en su esencia representan: discursividades que

14
alimentan a un sistema que nos necesita dormidos, alejados de la posibilidad de sentir y
percibir nuestros propios deseos, nuestras propias formas de transitar la vida.

Bauman (1925-2017) utiliza la metáfora de la liquidez para referirse a la situación


actual del mundo, hoy día nos encontramos viviendo y/o padeciendo una modernidad
líquida. Esta requiere de los sujetos una adaptación constante a las nuevas formas, a los
nuevos ritmos y nuevas modalidades de existencia, donde el tiempo representa el mayor
bien a ser cuidado y cualquier pérdida -bajo la óptica de la producción-consumo- de este se
considera abominable, donde los objetos y hasta lo vínculos son pasajeros, ya no se espera
de ellos que duren en el tiempo, sino que ahora forman parte de la lógica del
consumo-desecho-consumo.
Los sujetos que viven estos tiempos y no visualizan estas lógicas de dominación y control,
comienzan a funcionar bajo las reglas impuestas, forman parte de ​“Cuerpos desechados y
desechables que sostienen funcionalmente las relaciones de poder instituidas” ​(Pérez,
2007, p.18). S​e convierten en largas e interminables horas de trabajo, los días son
monótonos y estereotipados, la finalidad: consumir objetos que creemos son
imprescindibles para la subsistencia. Quizá la realidad diste bastante de ello.

3.3. Simplificación patológica

Vivimos bajo el imperio de los principios de disyunción, reducción y abstracción, cuyo


conjunto constituye lo que llamo el “paradigma de simplificación”. Descartes formuló
ese paradigma maestro en Occidente, desarticulando al sujeto pensante (ego
cogitans) y a la cosa extensa (res extensa), es decir filosofía y ciencia, y postulando
como principio de verdad a las ideas “claras y distintas”, es decir, al pensamiento
disyuntor mismo ( Morín, 1990, p.15).

Este pensamiento denominado por Morín (1990) pensamiento de la


simplicidad, es incapaz de concebir lo múltiple, la diversidad, lo determinado por
varios factores que trabajan en conjunto hacia un fin y una realización común, es
incapaz también, de visualizar al sujeto como un ser multideterminado y como un
sistema abierto que como tal, se encuentra en permanente intercambio con el medio
que lo rodea. Una entidad cerrada es una entidad que analiza, reduce y clasifica,
una causalidad lineal.

15
Así es que el paradigma de la simplicidad es un paradigma que pone orden en el
universo, y persigue al desorden. El orden se reduce a una ley, a un principio. La
simplicidad ve a lo uno y ve a lo múltiple, pero no puede ver que lo Uno puede, al
mismo tiempo, ser Múltiple. El principio de simplicidad o bien separa lo que está
ligado (disyunción), o bien unifica lo que es diverso (reducción) (Morín, 1990, p.55 )..

Siguiendo el pensamiento de Najmanovich (2001) puede decirse que el sujeto


adviene y deviene en el intercambio fluido entre sí mismo y el ambiente. ​Se podría decir por
lo tanto, que el ser humano está constituido por múltiples redes, entramados de relaciones,
situaciones, contextos y ambientes muy diversos; también por los discursos dominantes en
cada período sociocultural, es decir está multideterminado.
En suma, la relación del medio ambiente, los vínculos afectivos, el modo de trabajo, las
organizaciones en las que estamos incluidos, el entorno familiar, el cómo resolvemos los
conflictos, entre otros varios aspectos conforman al sujeto humano.

Esta manera de- pensar se la denomina el paradigma de la complejidad. Desde este


paradigma los abordajes medicinales y de la salud tendrían que ser de características
pluridimensionales, multidisciplinarias, interdisciplinarias transdisciplinarias y transculturales
(...) La realidad es otra y es patética. El poder y como este se organiza y se distribuye el
dinero - capital, son los analizadores de la situación real, que poco tiene que ver con la salud
de las poblaciones. La realidad es que el campo sanitario se asemeja a una guerra
interminable de intereses contrapuestos, en donde la población civil es un rehén de las
circunstancias (Rodríguez Nebot, 2004) (Pérez, 2007, p.115).

4. Arte y Juego: ¿Herramientas para la transformación?

“Todo el mundo puede hacer teatro, incluso los actores”


“Cada hombre es un artista”

A partir de este capítulo se intentará dar un giro sustancial en cuanto al desarrollo


anterior de este ensayo. Hasta aquí el mismo estuvo enfocado en que el lector pueda
acercarse a la compresión de las diferentes y contradictorias concepciones del arte y en que
comience a identificar como el saber y los discursos nos determinan día a día.
En adelante, se intentará ligar el arte y el poder de transformación presente en todas las
personas, retomando lo ya mencionado: el arte es indisociable de la vida cotidiana.

16
A partir de esta consideración, que permite visualizar y disolver las categorías tradicionales
del arte y de la vida, se reconoce la actividad artística como un dispositivo que genera
efectos sobre la salud integral de los individuos y que habilita a nuevas construcciones de la
realidad; demostrando a través de los fundamentos teóricos utilizados el poder
transformador y terapéutico de todo proceso creativo.
Se coincide y toman las palabras de May puchet (2016) Uruguaya Licenciada en Artes
Plásticas y Visuales, y Magíster en Filosofía Contemporánea, quien menciona que lo
artístico:
Es considerado como un modo de crítica a los sistemas de representación social,
esto significa una práctica de resistencia o interferencia, que se opone al poder y pone en
evidencia las operaciones de vigilancia y control o también se interroga sobre los contextos (
p.21).

De este modo, se considera de gran importancia el acercamiento de todas las


personas a los lenguajes artísticos ya que l​ ​a experimentación y la creación desde los
mismos posibilita el cuestionamiento y transformación de una realidad impuesta y
establecida que parecía incuestionable, haciendo ​posibles formas alternativas de vínculo,
abriendo aquello que antes permanecía cerrado o limitado por “lo dado”.
Del mismo modo May Puchet (2016) toma las palabras de W. Benjamin (...) citando que “Al
acercarse el arte a las masas, este se convierte en un instrumento de emancipación que
permite instaurar una sociedad igualitaria y posibilita una actitud crítica del público masivo”
(p.13).

Posteriormente se reconoce que estos procesos al igual que todo acto creativo
constituye nuevas y diferentes formas de comunicación y expresión de emociones y
sentimientos, de lo muchas veces indecible.
Dentro de la psicología los temas de la expresión y creación se abordan desde múltiples
campos teóricos, para lograr los objetivos propuestos la temática será abordada desde los
referentes teóricos que han tenido gran importancia en la investigación y comprensión de
los procesos creativos y expresivos como modo de intervención. Algunos de ellos son
provenientes del mundo del arteterapia, otros son psicoanalistas que utilizan lo artístico
como medio de intervención, encontrándose también los desarrollos de profesionales de la
terapia gestáltica. La selección de ellos está determinada por el objetivo de mostrar al lector
el pasaje de un arte clásico, fuertemente estructurado y construido como un sistema
cerrado, hacia un arte vinculado al poder de transformación y sanación que está presente
en todas las personas.

17
4.2. El arteterapia, una terapia a través del arte.

Se puede argumentar que el Arteterapia es una disciplina profesional de carácter


multi teórico y multiprofesional, ​re
​ lativamente reciente. A partir de los años 40 suceden una
serie de importantes transformaciones que confluyen en el desarrollo de sus primeras
experiencias y el reconocimiento de que trabajar a través del arte, puede resultar lúdico y
terapéutico.
El Arteterapia nace en tiempos de grandes e impensados cambios a nivel conceptual sobre
lo artístico, a la par del surgimiento de un diálogo inédito y recíproco entre las prácticas
artísticas y el psicoanálisis.
El psiquiatra y psicólogo Jean Pierre Klein nacido en París en 1939, es una eminencia en el
campo del arteterapia, fundó la asociación internacional de Arte y Terapia y en los años
ochenta puso en marcha el Instituto Nacional de Expresión, Creación, Arte y
Transformación (INECAT). Klein (2008) declara que tanto las prácticas artísticas como el
psicoanálisis en conjunto con las teorías de la creatividad, de la educación artística y la de
los grupos son las fuentes epistemológicas en el desarrollo de las terapias creativas.

Se podría decir entonces, que el arteterapia se fue desarrollando bajo los


fundamentos de diferentes paradigmas tomados de las teorías de la psicología y el
psicoanálisis.

Entre otras inuencias epistemológicas, el arte del siglo XX ha contribuido de forma


determinante a su desarrollo, tanto por sus prácticas artísticas (experimentación con métodos
y materiales nuevos, técnicas del azar, objet trouvés, instalaciones, arte corporal,
performance), por sus presupuestos conceptuales (ampliación del concepto del arte,
surgimiento del arte abstracto, priorización del proceso sobre el resultado, difuminación de
las fronteras entre vida cotidiana y arte, cuestionamiento del rol social del artista), como por
sus temáticas (expresión de contenidos interiores, subjetividad, autoexploración,
problemáticas sociales, denuncia política) (Suess, 2007, p.28).

Esta disciplina establece las bases de la tensión binaria entre el proceso y el


producto, donde el primero comienza a ganar fuerza con respecto al segundo. Se
comienzan a priorizar e investigar los procesos que tienen lugar durante la producción,
rompiendo con el establecimiento de un arte fundado única y simplificadamente sobre el
concepto de belleza.

18
El potencial terapéutico del proceso creativo fue paulatinamente ganando terreno hasta que
en los años 50 se generan cuerpos teórico-prácticos del arteterapia. Hoy es considerada
una técnica de desarrollo personal, de autoconocimiento y de expresión emocional.

J.P Klein (2008) define al Arteterapia cómo:

(...) un proyecto que intenta responder al desafío de la transformación, al menos parcial, de la


enfermedad física o mental, del malestar, de la marginalidad dolorosa, del handicap, en
enriquecimiento personal. (...) El arteterapia es un acompañamiento de personas en dificultad
(psicológica, física, social o existencial) a través de sus producciones artísticas, obras
plásticas, sonoras, teatrales, literarias, corporales y bailadas. Es un trabajo sutil que toma
nuestras vulnerabilidades como material y busca menos el desvelar las significaciones
inconscientes de las producciones que permitir al sujeto re-crearse a sí mismo, crearse de
nuevo en un recorrido simbólico de creación en creación. El arteterapia es también el arte de
proyectarse en una obra como mensaje enigmático en movimiento y de trabajar sobre esta
obra para trabajar sobre sí mismo (p.13).

En Uruguay la utilización de la expresión artística con fines terapéuticos se le


atribuye a Juan Carlos Carrasco y Mauricio Fernández, quienes en el año 1956 crean el
primer instituto de formación pre-escolar, con la finalidad de aplicar un plan de higiene
mental.
Posterior a este primer desarrollo y aplicación de la expresión artística a los procesos
terapéuticos, se inaugura en Uruguay en el año 1963 la Asociación Uruguaya de Psicología
y Psicopatología de la Expresión (AUPPE). La AUPPE se afilia a la Sociedad Internacional
de Psicopatología de la Expresión configurándose como una sede en el territorio uruguayo.

Dentro de los antecedentes que posibilitaron la formación de la asociación se


encuentra el funcionamiento durante los años 1962-1963 en el Hospital Italiano de un grupo
de psicoterapia dinámico-expresivo, llevado adelante por el profesor Carrasco. Otra de las
prácticas llevadas a cabo por él en el mismo año, fue el dictado de clases en el Hospital
Vilardebó en el marco del Postgrado de Psiquiatría de la Facultad de Medicina, dónde se
dictaban talleres de psicoterapia a partir de la pintura con pacientes del hospital.
Los fundamentos que sostenían esta Asociación se basaban en una concepción
comunitaria de la psicología y de la enfermedad mental, por lo que el proyecto casi no
poseía restricciones económicas para su acceso. De este modo perseguían el objetivo de
abarcar a los más amplios sectores de la sociedad, y de acercar de esta forma el

19
tratamiento psicológico a toda la población, llegando a personas con niveles
socioeconómicos desfavorecidos.

El trabajo realizado dentro de los talleres estaba centrado en la posibilidades que provee la
libre expresión, en cuanto a que la misma posibilita la repetición de las situaciones
traumáticas mediante su representación permitiendo el enfrentamiento del sujeto con su
propia conflictiva así como con imagen interna de sí mismo, de esta forma se produce una
disminución tensional por el simple mecanismo de la realización de la labor concreta y
creativa. A su vez, a través de la pintura se genera una forma de comunicación en dónde el
sujeto no dibuja sólo para sí mismo, sino para sus compañeros y los terapeutas, permitiendo
el despliegue de un lenguaje plástico, es decir que la comunicación se establece a través del
símbolo, por tanto se podría decir que la exteriorización de los conflictos a través de la
pintura preparaba y facilitaba el lenguaje verbal (Parada, 2015, p.37).

Actualmente en Uruguay son escasas las formaciones en arteterapia, y las


existentes no están vinculadas al sector formal y académico de nuestro país. Dentro de
ellas encontramos: el Taller Malvín que ha desarrollado en los últimos años varios proyectos
de investigación y docencia en relación a los efectos terapéuticos de las terapias
expresivas. Desde el año 1999 en dicho taller se dictan cursos y seminarios que se fueron
aproximando a la hoy existente formación en Arteterapia. El dispositivo de trabajo de dicha
formación consta de seminarios teóricos y talleres vivenciales, con una frecuencia semanal
y una carga de tres horas semanales. La duración total del curso son de 15 meses, está
dirigido a profesionales o estudiantes de último grado de la salud y la educación , talleristas
o egresados de Bellas Artes.

La Escuela de la Expresión también brinda una formación integral en arteterapia


integrando todos los lenguajes expresivos: las artes plásticas, lo corporal, lo dramático, lo
lúdico, lo musical, lo verbal, capacitando a sus estudiantes para el manejo y aplicación de
variadas técnicas de terapia expresiva. Utilizan una metodología teórico vivencial, en una
duración de 2 años, no es necesaria la titulación universitaria.

Únicamente en el Estado de Sinaloa en México, existe la licenciatura en Arteterapia


en la Universidad de Mazatlan. En el resto de los países su estudio está dirigido en
modalidades de postgrados, maestrías, o cursos introductorios cortos.

El arteterapia no es una profesión reconocida por el Ministerio de Trabajo ni siquiera en


España siendo este uno de los países con mayores desarrollos teóricos y prácticos de la

20
disciplina. Solo en algunos países de Europa la profesión del arteterapia está reconocida
por el ministerio, con pleno reconocimiento se encuentran: Inglaterra, Suiza, Alemania y
Holanda, mientras que con reconocimiento parcial encontramos: Latvia, Lituania, Estonia y
Finlandia.

Metàfora es unos de los centros de Arteterapia más prestigiosos en Europa y


Latinoamérica. En 1999, Carles Ramos, director de Metàfora, fundó en conjunto con la
Universidad de Barcelona el Primer Máster en Arteterapia de habla hispana. Desde
entonces, Metàfora se ha convertido en un referente internacional. Los requisitos para su
acceso son: poseer una diplomatura o licenciatura de grado. Haber cursado
satisfactoriamente el postgrado o en su defecto, aportar conocimientos y experiencia
equivalente. ​El Postgrado es el primer año de la formación para convertirse en
Arteterapeuta que se completa con los dos años posteriores del Máster. ​El itinerario
formativo de Metàfora sigue las recomendaciones para la formación de arteterapeutas de la
ATe -Asociación profesional Española de Arteterapia-, la ​FEAPA -Federación Española de
Asociaciones de Arteterapia-, la ​AATA -American Association of Art Therapists-, la ​BAAT
-British Association of Art Therapy- y la ​HPC -Health Professions Council de la Seguridad
Social Británica-.

¿Que función cumplen estas organizaciones?

En 2010 se constituye La Federación Española de Asociaciones Profesionales de


Arteterapia (FEAPA). Es una organización de interés público y social, sin ánimo de lucro,
cuyos objetivos son: agrupar a las personas jurídicas, sociedades y asociaciones
científico-profesionales de arteterapeutas que configuran el Estado Español. Fomentar la
prestación de servicios de arteterapia en instituciones educativas, sanitarias, comunitarias,
públicas y privadas, potenciando el desarrollo de la investigación y promoviendo la creación
de fondos para la investigación, evaluación y actuación de la práctica arteterapeutica. De
este modo, representa a las asociaciones de arteterapeutas promoviendo su participación
en organismos estatales, tanto europeos como internacionales. Intenta dar a conocer las
características específicas del arteterapia en tanto vía de intervención psicosocial,
promoviendo líneas de acción que desencadenan en un reconocimiento legal de la
disciplina y de sus profesionales.
La FEAPA propone los siguientes criterios básicos para estar habilitado al acceso de la
acreditación de Arteterapeutas: Poseer un título de formación de Postgrado, para el cual a

21
su vez es imprescindible un título universitario de diplomatura, licenciatura o grado.
Acreditar un mínimo de dos años de ejercicio profesional como arteterapeuta, debidamente
supervisada.

Sobre BAAT: La Asociación Británica de Terapeutas de Arte (BAAT) es una


organización dinámica y la terapia de arte es una profesión en crecimiento. En el Reino
Unido, ​Adrian Hill y ​Edward Adamson ayudaron a ser pioneros en la terapia del arte en las
décadas de 1940 y 1950.

La Asociación Americana de Arteterapia (AATA) fundada en 1969, es una


organización sin fines de lucro, no partidista, profesional y educativa dedicada al crecimiento
y desarrollo de la profesión de la terapia del arte. Constituye una de las organizaciones de
membresía de terapia de arte más importantes del mundo.

4.3. El arte, el lenguaje. La creatividad y la expresión.

El arte y el juego son conceptos estrechamente vinculados y ambos son una


actividad vital para el ser humano. Abad Molina es artista visual, Doctor en Bellas Artes y
profesor de Educación Artística en el centro universitario de La Salle, adscrito en la
Universidad Autónoma de Madrid. ​Sus publicaciones e investigaciones están relacionadas
con la configuración de espacios lúdicos para la infancia a través de instalaciones de juego
y la creación de contextos para la vida de relación y el encuentro en diferentes ámbitos
artísticos, educativos y sociales. El autor menciona: “El arte, identificado con el juego, es
concebido como el mejor educador del hombre y como el factor de su liberación a través de
una concepción educativa y universal del arte” (Molina, 2006, p.4).

El motivo de que el juego sea tan esencial consiste en que en él el paciente se muestra
creador.(...) En el juego, y solo en él, pueden el niño o el adulto crear y usar toda la
personalidad, y el individuo descubre su persona sólo cuando se muestra creador ( Winnicott,
2007, p. 51).

Tanto el arte como el juego nos ofrecen la posibilidad de crear alternativas a la


realidad. El filósofo Herbert Read (2000) considera al arte como un pilar importante en el
desarrollo de la conciencia ya que capta en su expresión la realidad y la vida. Declara que el
sistema educativo debe fomentar el crecimiento y potenciar lo que cada uno posee, debe
entrenarnos tempranamente para desplegar nuestras propias potencias en concordancia

22
con los demás. Para él, la finalidad universal de la educación por el arte es orientar a la
coexistencia de la tolerancia, en la pluralidad y la diversidad; la educación debe incluir el
concepto de libertad, a la que define como un estado del ser dotado de características
positivas. Considera que el desarrollo de estas elimina cualidades e impulsos egoístas y
antisociales características de la sociedad actual.
Su método no busca formar artistas, sino que trata de hacer de todas las personas sujetos
favorables para un despertar mejor al mundo de las sensaciones, con experiencias propias
que afirman la personalidad y el carácter, en libertad. Busca acercar a todos los sujetos a
los lenguajes de las disciplinas artísticas, con el objetivo de desarrollar nuevos y distintos
modos de comunicación y expresión, incrementando competencias individuales
relacionadas con lo social.

Hay que celebrar y concienciar en palabras estas acciones vitales, articular acerca del poder
sanador, transformador y a veces transgresor del cuerpo en movimiento. Solo así podremos
intentar revertir algunas prácticas que siguen atentando en contra del desarrollo pleno de los
individuos (Barnsley, 2006, p.7).

Desde la experiencia recogida tanto en la práctica de la formación y en la de la vida


cotidiana, -que en verdad son indisociables- como en los referentes bibliográficos presentes
en mi tránsito, se identifica al arte como una herramienta para la reconfiguración del mundo
y la realidad de la persona, donde lo simbólico y la producción de subjetividad allí
desplegada cumplen una función imprescindible.
Se parte por lo tanto de la consideración del Arte ya no de museo y elitista con rígidas
nociones, transformado en un objeto más del mercado capitalista y atravesado por la lógica
de la mercancía, sino de un arte ligado a las necesidades de cada uno y a la certeza de que
todas las personas tenemos un arte posible.
A partir de este enfoque que nos permite visualizar y disolver las categorías tradicionales
del arte y de la vida, la actividad artística podría dejar de ser vista como actividad para unos
pocos y la expresión a través del arte gozar de reconocimiento como un dispositivo que
genera efectos sobre la salud integral de los individuos.

En palabras de Rebellato y Ubilla, se trata de promover una “participación integral de toda


nuestra persona, puesto que la transformación no es sólo racional, sino que es una
transformación holística, en las emociones, en el pensamiento y en los cuerpos...”. (1999:
168) Muchas veces, dicen estos autores, “pensamos que transformar la realidad es un acto
que comienza con el desarrollo de la conciencia y paradojalmente, dejamos a un lado la

23
categoría de cuerpo como protagonista. La autonomía dialógica no es sólo conciencias que
se encuentran, sino cuerpos que se entrelazan, subjetividades que se potencian, identidades
que maduran cualitativamente, memorias que alimentan resistencias, imaginaciones y
metáforas que multiplican la creatividad, enfrentando la dominación...”(1999: 170-171).
(Pérez, 2007, p.18)

En correspondencia con lo anterior se encuentran los desarrollos de Zinker


-terapeuta que ha contribuido en el crecimiento y desarrollo de la teoría de la Gestalt, quien
en la década de 1960 se entrenó con Fritz Perls -fundador de la terapia Gestalt- concluye:

El proceso creativo es terapéutico por sí mismo, porque nos permite expresarnos y examinar
el contenido y las dimensiones de nuestra vida interior. Vivimos una vida plena en la medida
en que disponemos de una serie completa de instrumentos que concreten, simbolicen y
expresen de algún modo nuestras experiencias ​(Zinker, 2003, p.5).

En la misma línea Suess (2007) concluye sobre la importancia de los siguientes factores
durante el proceso creativo:

(...) ​la ​focalización en las capacidades del ser humano, en su “parte sana”, partiendo de la
presuposición de la capacidad creativa de todo ser humano. La priorización del proceso
sobre el resultado, la creación de espacios de experimentación, y la inclusión de la
perspectiva de los participantes(...) (p.33).

Nora Ros es Docente-Investigador en la Facultad de Ciencias Humanas en la


Provincia de Buenos Aires, Magíster en Educación. Expresión corporal, Expresión teatral y
Educación superior. La autora menciona al respecto del lenguaje:

L. Vygotsky, plantea, que la relación del individuo con su realidad exterior no es simplemente
biológica, ya que por intermedio de la utilización de instrumentos adecuados puede extender
su capacidad de acción sobre esa realidad. Entre estos instrumentos, le atribuye un lugar
especial al lenguaje, que es el que permite al individuo actuar sobre la realidad a través de
los otros y lo pone en contacto con el pensamiento de los demás y con la cultura, que
influyen recíprocamente sobre él. (...) Para Vygotski el lenguaje es el instrumento que regula
el pensamiento y la acción. (...) El lenguaje como instrumento de comunicación se convierte
en instrumento de acción (Ros, 2004, p.2).

24
Una de las características constitutivas del ser humano es su poder de comunicación
y lenguaje, entonces, sumado a esta certeza y al tener en cuenta lo desarrollado con
anterioridad sobre el concepto del arte se propone visualizar un arte en tanto lenguaje, en
tanto modo de expresión donde se ponen en juego nuestras experiencias y emociones;
donde se manifiesta la subjetividad y visión de la realidad de quien lo produce, posibilitando
a la creación de nuevas subjetividades.
Se entiende a lo artístico como una herramienta y una forma de lenguaje que es capaz de
transformar la concepción del sí mismo y del nosotros, una herramienta que es inherente a
la potencia creadora que habita en cada individuo.
Comprender que todos tenemos un arte posible, implica comprender que el arte está
presente en la vida cotidiana de todas las personas indistintamente de sus conocimientos,
“talentos” o destrezas. Como ya lo dijo Winnicott la creatividad y la capacidad de creación
son inherentes al ser humano.

Herbert Read en Ruíz (2000) menciona al respecto: "(...) lo que llamamos arte y que
tratamos, demasiado superficialmente, como un adorno de la civilización, es realmente una
actividad vital, una energía de los sentidos que debe convertir continuamente la muerta
corriente de la materia en radiantes imágenes de vida" (p.216).

Siguiendo el pensamiento de Tolstoi (1828-1910) se propone la idea de que así


como a través de la palabra el hombre expone su pensamiento, a través del arte comparte
sus emociones y sentimientos, por lo que toda obra de arte pone en relación a quien la
produce con sus posibles receptores.
Un hombre cualquiera aunque no sea capaz de expresarlos es capaz de experimentar todos
los sentimientos humanos, basta que un hombre los exprese ante él para que enseguida los
experimente él mismo. Sobre esta aptitud del hombre Tolstoi fundamenta la actividad que
se llama arte. Explica que cuando alguien ha experimentado miedo o deseo, en la realidad o
en la imaginación y expone sus emociones en tela o mármol, posibilita al receptor a
experimentar él mismo esos sentimientos.
Para él la obra de arte existe desde el momento en que los espectadores experimentan los
sentimientos que el artista expresa. De esta forma y para el autor, el objetivo del arte
constituye el evocar y comunicar un sentimiento, conformándose en una forma de actividad
humana.

Sobre lo anterior Quinteros (1997) expresa que:

25
Lo importante en el proceso creativo, no reside en el valor social que adquiere una obra por
su reconocimiento, sino que lo esencial está en que la obra le permita al sujeto expresarse
significativamente, abriendo un espacio desde el cual puede vincularse con los otros y
consigo mismo de forma profunda ( p.2)

4.4. Lo terapéutico del arte.

La terapia es el proceso de cambiar la toma de conciencia y la conducta. La condición sine


qua non del proceso creativo es el cambio: la transmutación de una forma en otra, de un
símbolo en un insight, de un gesto en un nuevo conjunto de comportamientos, de un sueño
en una representación dramática. De este modo la creatividad y la psicoterapia se
interconectan en un nivel fundamental: la transformación, la metamorfosis, el cambio (Zinker,
2003. p.2).

La creación requiere de un movimiento que comienza en el interior y se desplaza al


exterior, moviliza y remite a afectos que se encuentran enlazados a imágenes internas, “El
sujeto creador impulsa el tránsito de un “objeto” de naturaleza intrapsíquica hacia la
identidad de obra acabada” ( Rojas, 2002).
En la misma línea se encuentran los desarrollos de Malpartida Psicólogo Psicoanalista
Argentino, quien ha desarrollado importantes investigaciones en las líneas del arte, cultura y
psicoanálisis, llevando adelante reformulaciones entorno a la psicoterapia psicoanalítica a
través del arte.
Malpartida (2003) afirma:

La persona en el proceso de transformación responde a la obra acabada a través de una


reflexión e insight que incrementa su desarrollo personal, apunta al adueñamiento de los
contenidos inconscientes puestos en visibilidad y, en consecuencia, a la superación de
conflictos emocionales de muy diversa índole (p.6).

Es necesario un canal, un mediador que habilite a la búsqueda interior para que


cada quien pueda visualizar y conocer sus mundos de posibilidades o imposibilidades. “(...)
es fundamental que el individuo que busca su persona participe activamente en su proceso
a través de la creación de arte” (Malpartida, 2003, p.6). Esto para ser posible requiere de la
exploración y el contacto con los primeros registros, los más arcaicos y primitivos, con las
huellas más profundas y primeras de cada individuo. ​“Hacer arte es una forma de concretar
nuestra necesidad de un tipo de vida más amplia y más profunda. En el proceso de

26
creación, extendemos nuestra psiquis, tocando aspectos de nuestros orígenes, tanto
personales como arquetípicos” (Zinker, 2003. p.5).

Por medio del trabajo de creación el sujeto intenta comunicarse consigo mismo, es decir, la
obra sería una extensión de su yo capaz de reflejarle partes desconocidas de su propia
identidad (Alvarez, 1974). La transformación de la realidad subjetiva interna se inscribiría en
la obra creada, externalizada como expresión de una toma de conciencia alcanzada por el
sujeto respecto a su experiencia (Rojas, 2002, p.77).

Desde esta perspectiva la obra aporta información sobre nuestro mundo interior, por
lo que el proceso de creación ​implica una profunda investigación y exploración interior,
requiere estar dispuestos a lanzarnos a la incertidumbre propia de la experimentación,
implica buscar algo que no estaba ahí, dar formas que dejan huellas y generan nuevos
​ a creación constituye la posibilidad del sujeto frente a una
registros internos y externos. ​“ L
imposibilidad de simbolizar lo real, y es a partir de esa imposibilidad que alcanza la
posibilidad de la creación” (Rojas, 2002, p.70). En este proceso las imágenes internas que
se han plasmado inconscientemente en el objeto, se han por ende transformado, dejaron
atrás sus antiguas formas para tomar nuevas generando en la persona movimientos en las
estructuras de la percepción, del pensamiento y la acción.

El espacio de la creación parece estar, coincide Fiorini (1995), en relación con el incierto
potencial de transformación que se abre a partir de un desequilibrio entre “lo que es y lo que
podría ser”, entre las estructuras cognitivas o comprensivas y la experiencia afectiva,
desequilibrio que impone la necesidad de un trabajo capaz de conciliar, integrar y equilibrar
ambos aspectos (Rojas, 2002, p.70).

Se podrá decir entonces, que las creaciones artísticas a la vez que toman forma
según nuestra subjetividad son también productoras de nuevas subjetividades. El arte de
esta forma se convierte en puente entre lo que ya habita en la persona y nuevas formas de
sentir-se, de expresar-se, es decir, nuevas modalidades del ser.

(...) es resultado de una experiencia de intrusión, de una actualización de elementos del


no-yo en el sujeto que conduce a una ruptura con lo conocido, evidenciando la pluralidad que
une lo real y posibilitando un nuevo conocimiento. El trabajo de creación refleja, traduce y
procesa elementos de la realidad hasta que ésta aparece otra. Del mismo modo, el sujeto
creador será transformado en el “resultado otro” del sujeto, gracias a su actitud de apertura
hacia el mundo, a su estado de desidentificación (Fiorini, 1995) que permite que sea

27
trabajado por la presencia-ausencia del “objeto”, centrado en el afán de sostenerlo,
incorporarlo, delimitarlo y originarlo en otro lugar donde le sea accesible de conocer (Rojas,
2002, p.72).

A​l entrar en el terreno de la creación, que como el del juego posee unas
características que nos permiten escapar de lo cotidiano y cambiar las estructuras de la
realidad hacia “Una esfera temporera de actividad que posee su propia tendencia”,
(Huizinga,1938, p.21), el sujeto está en condiciones de aportar nuevos elementos a su
realidad, de realizar modificaciones en lo existente; está en condiciones de crear.
Dijimos que la creación requiere de que el sujeto se remita a experiencias primarias, estas
experiencias pasadas son revestidas de significación (Dewey, 1934), son revividas y se
transforman en motor para la creación; e​s entonces cuando el arte habilita al proceso de
transformación. Dewey (​1934) ​fue un pedagogo, psicólogo y filósofo estadounidense. Es
uno de los fundadores de la filosofía del pragmatismo, simboliza a la figura más
representativa de la pedagogía progresista en Estados Unidos y escribió importantes
tratados sobre arte, lógica, ética y democracia.
El autor menciona al respecto de esta característica del proceso creativo:

​La unión de lo nuevo y lo viejo no es una simple composición de fuerzas, sino una
recreación en la que la impulsión presente toma forma y solidez; mientras que lo viejo, lo
-almacenado-, es literalmente revivido, se le da nueva vida y alma al encontrarse con una
nueva situación.
Este doble cambio es el que convierte una actividad en un acto de expresión. Las Cosas del
ambiente, que de otro modo serían canales lisos o bien obstáculos ciegos, se hacen medios.
Al mismo tiempo las cosas conservadas en la experiencia pasada, que se volverían
obsoletas por la rutina o la inercia, se tornan coeficientes en nuevas aventuras y se revisten
de un nuevo significado ​(p. 70).

Al desarrollar la capacidad creadora se logra armonía y placer dando lugar en la


persona al desarrollo de cierta autonomía progresiva (Ros, 2004), constituye uno de los
posibles modos de conocer-se, de sanar-se, de explorar-se, y experimentar-se en el mundo,
abriendo paso al movimiento, al reconocimiento y exteriorización de emociones,
sensaciones y percepciones.
Se generan así nuevas imágenes de pensamiento que habilitan a una ruptura con
clasificaciones y etiquetas propias del sistema hegemónico, de esta forma se posibilita a la
visualización de modelos patologizantes, impuestos cultural y socialmente por décadas,

28
propiciando a la percepción de nuevas, sanas y respetuosas formas de vincularse con uno
mismo y también con el entorno.

El alejarse de patrones y modos de resolver hegemónicos, mediados por la palabra


y el pensamiento consciente i​mplica inevitablemente poner en tensión aspectos
naturalizados de la vida cotidiana, de ello se desprenden sentimientos de incertidumbre que
habilitan a la toma de decisiones tanto en la creación como en aspectos fundamentales de
la vida. Herbert Read citado en Rodríguez (2000) afirma: “En consecuencia, se debiera
reconocer en el arte, de manera ejemplar, su función protagónica para el desarrollo de la
conciencia, bajo comprensión unitaria, como posibilidad máxima de captar en su expresión
la realidad, las interconexiones, la vida como totalidad” (p.79).

Según Winnicott hay dos formas de transitar la vida, en una de ellas la creatividad
está presente mientras que en la otra encontramos al acatamiento como modo
predominante, donde el individuo se limita a adaptarse y a encajar en lo que ya está
establecido. “De uno u otro modo, nuestra teoría incluye la creencia de que vivir en forma
creadora es un estado saludable, y que el acatamiento es una base enfermiza para la vida”
(Winnicott,1971, p. 61).
El ser humano con la finalidad de sobrevivir debe crear a lo largo de su vida diferentes
estrategias de supervivencia, crea para lograr metas, para satisfacer necesidades básicas,
o para resolver conflictos o dificultades. Es la creatividad la que permite a las personas
transitar la vida de manera saludable, a través de la apropiación de herramientas que
posibiliten la flexibilidad en el pensamiento y en la acción.

El momento creativo implica como ya se mencionó, procesos internos de


conocimiento y exploración que al desarrollarse en un marco grupal suceden en sincronía
con procesos de reconocimiento del otro, de nuestra diversidad, de las discrepancias y
puntos de correlación que pueden ser evidenciados a partir de nuestros discursos y
acciones.

La psicoterapia permite al individuo dialogar con proyecciones atemorizantes y adueñarse de


ellas, transformándolas en creativas. (...) El que proyecta creativamente pone la energía de
su conflicto al servicio de una comprensión más profunda de sí mismo y de una relación más
activa con sus semejantes (Zinker, 2003. p.2).

29
Es decir, las mediaciones artísticas ayudan al reconocimiento de la identidad propia
y a la cohesión grupal, permiten reconocer en mi experiencia las vivencias del otro. De este
modo se podra decir que la utilización del arte como mediador refleja conflictos internos y
también sociales, por lo que se presenta como una posible herramienta de transformación
social​, para la educación, para la inclusión social y el trabajo comunitario.

5. EL ARTE Y LO GRUPAL, donde lo diferente y el otro se vuelven


potencia.

En el presente capítulo se realizará una breve revisión sobre el concepto de lo


grupal, en el intento de dar cuenta de su recorrido y desarrollo conceptual. Se parte de la
consideración de la metáfora desarrollada por Fernández (1985) del grupo como nudo, lo
que permite pensar lo grupal como múltiples anudamientos/ desnudamietos de
subjetividades. Por otro lado y en consonancia con lo anterior se identifica a la subjetividad
como una construcción social e histórica, que es constitutiva tanto de lo individual como de
lo grupal.
Desde este paradigma se considera lo grupal como una poderosa herramienta que
favorece, permite y potencia la construcción de nuevas subjetividades a partir del encuentro
con otros, con las historias, situaciones, contextos, experiencias y del largo etcétera que nos
conforma como seres humanos.

Es así que se entiende a lo grupal como lugar que habilita a nuevas posibilidades de
sentido, que abre lugar a lo novedoso, a la transformación, sitio de reconocimiento y
construcción del sí mismo y también del nosotros, en donde los miembros del grupo
descubren y desarrollan diversos rasgos para una producción común; en este proceso se va
tejiendo la unidad a la par del desenlace de procesos terapéuticos con grandes alcances. El
grupo en sí, es considerado como instrumento de cambio, ya que posee un importante
potencial terapéutico. Se reconoce a la retroalimentación entre sus miembros como un
punto clave para la transformación y para la creación de espacios donde compartir
experiencias, conflictos y emociones, lo que facilita a la cohesión grupal.

En la segunda parte del capítulo se persigue la finalidad de realizar un esbozo sobre


las condiciones que generaron la necesidad y el ambiente propicio para la creación de las
terapias grupales, lo que en su momento posibilitó la contemplación de nuevos modos de
terapias.

30
Se dará importancia al lugar que ocupa la comunicación y las diversas formas de expresar,
pensando estos espacios como una comunidad creativa, como espacios seguros donde es
posible desplegar nuestras limitaciones y potecialidades, ya que contienen lo diverso, lo
respetan y se nutre de ello. Se consideran estos espacios y lo generado en la grupalidad
como potenciadores para el crecimiento y desarrollo personal, como herramienta facilitadora
al momento de realizar modificaciones en las subjetividades establecidas, como sitio donde
ocurren grandes aprendizajes que son potenciados por la pluralidad y diversidad de los
sujetos. Donde el otro en tanto diferente más que un riesgo a mi identidad, constituye un
gran aporte a la construcción de nuevas y saludables formas de ser y estar en el mundo; lo
que posibilita a su vez a la construcción de nuevas formas de vincularse tanto entre los
sujetos, como interpersonalmente.

Se piensa a los espacios grupales mediados por la expresión y la creación artística


como espacios que posibilitan el reconocimiento social, ya que sus procesos implican la
promoción y desarrollo de la autoestima, encaminando al sujeto a la posibilidad de
conectarse con su potencia creativa. Esto implica la posibilidad de que las personas se
identifiquen con sus capacidades, deseos y preferencias, lo que contribuye en el alcance de
cierta autonomía que permite a su vez realizar objetivos vitales.

La actividad artística, múltiple e integradora, tiene distintas funciones en diversas


culturas, épocas históricas y grupos sociales, pero quizás la más importante sea la de lograr
comunión, producir armonía en la personalidad, dar placer, reflejar la vida y la realidad,
reflejar conflictos internos o sociales, estructurar la moral y desarrollar la capacidad creadora,
base de todo nuevo descubrimiento científico que ayuda a satisfacer y mejorar la
subsistencia ( Ros, 2007, p.1).

5.2. Hacia el acercamiento del concepto de lo grupal

Al indagar la etimología de la palabra grupo a pesar de que “El grupo representa un


encuadre vital esencial para la sobrevivencia biológica y social y para el desarrollo de la
personalidad” (Díaz Portillo, 2000, p.20) y los hechos que demuestran la existencia de
agrupamientos desde la antigüedad, hasta avanzado el comienzo de este periodo no se
disponía de ningún término para designar una asociación de pocas personas que
persiguieran objetivos comunes, por lo que el término tiene origen reciente en la historia de
la humanidad.

31
El término francés groupe (grupo) proviene del italiano groppo o gruppo cuyo sentido
inicial fue el de nudo, derivado del gótico krupps (masa redondeada o forma circular). Su
significado es válido únicamente dentro de las bellas artes, aludiendo a varios individuos
pintados o esculpidos, no es hasta mediados del siglo XVIII que grupo pasa a significar
reunión de personas. Fernández (1999) afirma:

Puede pensarse entonces que la producción del vocablo grupo es contemporánea a la


formación de la subjetividad moderna y a la constitución del grupo familiar restringido” (...)
Las transformaciones socio-históricas que dan lugar al origen de la subjetividad moderna son
parte de los procesos de gestión de los pequeños agrupamientos, entre ellos la
nuclearización de la familia (p.34).

Por un lado ​con la figura nudo se intentan subrayar los


anudamientos-desnudamientos y los enlaces-desenlaces de subjetividade que se producen
en los acontecimientos grupales, dando lugar al reconocimiento de los complejos y múltiples
entramados de los que parte. ​Por el otro, la figuración círculo hace referencia a los
intercambios que se producen entre los miembros, brinda sentido de horizontalidad y unión,
habilita a la igualdad en términos de reconocimiento y visibilidad de todos los participantes,
aportado en la destrucción de estructuras jerárquicas basadas en la acumulación del poder
de unos pocos. “El término círculo derivaría de una tradición celta: los Caballeros de la
Mesa Redonda, que con la Orden de los Templarios retoma en su acepción la idea de
igualdad: todos deben estar a la misma distancia del centro” (Del Cueto y Fernández, 1985).
Surge entonces, la interrogante planteada por Fernández (1999) ​¿​Que anudamientos
-desnudamientos se organizan dentro de un conjunto reducido de personas? (p.30).

Dados un tiempo, un espacio, un número de personas y un objetivo común, se crean las


condiciones de posibilidad para que un agrupamiento se constituya en un grupo. Tiempo,
espacio, número de personas y objetivo, conforman un dispositivo. Esto es, una virtualidad,
pero específica y propia de ese grupo y no de otro (Del Cueto y Fernández, 1985, p.16).

Kurt Lewin (1890-1947) aportó principios de la Gestaltheorie al estudio de la


personalidad y a la de los grupos, explica la acción individual a partir de la estructura que se
establece entre el sujeto y su ambiente en cierto momento. “Tal estructura es un campo
dinámico, es decir un sistema de fuerzas en equilibrio. Cuando el equilibrio se quiebra, se
crea tensión en el individuo y su comportamiento tiene por finalidad su restablecimiento”
(Fernández, 1999, p.63).

32
La noción de campo dinámico es trabajada desde el método experimental, dando
fundamento científico a la valoración de la democracia, ya que demuestra que los grupos
conducidos democráticamente experimentan menor tensión y la agresividad es descargada
de forma paulatina sin producirse mediante estallidos. Tiene la convicción de que los
pequeños grupos permiten vencer las resistencias al cambio con menos resistencia que un
individuo aislado, por lo que es más fácil cambiar las normas e ideas de un grupo pequeño
que las de los individuos aislados. Descubre que tomar una decisión en grupo compromete
más a la acción que una decisión individual.

En los grupos con liderazgo democrático, las relaciones entre los miembros son más
personales y amistosas, existe poca agresión contra alguno de los miembros (chivo
emisario), se toleran las diferencias, se colabora en la tarea y se solicita la aprobación de
grupo. (...) La satisfacción de los miembros en los pequeños grupos (predominio de
reacciones positivas, escaso subagrupamiento y baja competencia por el liderazgo) se deriva
de su percepción del progreso hacia la meta del grupo y a la gratificación de algunas de sus
necesidades; de la libertad para participar; de la existencia de un alto consenso respecto a la
efectividad del líder de la tarea; de la atracción positiva hacia los otros miembros y del
prestigio o status que le confiera el grupo en su ambiente social (Díaz Portillo, 2000, p.28).

Los desarrollos de Lewin tienen lugar entre los años 1930 y 1940, tiempos en que la
segunda Guerra Mundial generó la necesidad de desarrollar nuevas modalidades de
resolver los grandes conflictos y dificultades acontecidos en las relaciones sociales;
surgiendo así una nueva tecnología: los dispositivos grupales, y con ella un nuevo técnico:
el coordinador de grupos.
En tiempos de posguerra, donde era necesario brindar atención a grandes números de
sujetos las terapias grupales tienen su auge alrededor del mundo, impulsando la creación
de las primeras asociaciones de terapia en grupo en Estados Unidos: la Asociación de
Psicoterapia y Psicodrama de Jacob L. Moreno (1889-1974) y la Asociación de Psicoterapia
de Grupo de Samuel R. Slavson (1890-1981).

5.2. Grupos terapéuticos

En el mejor de los casos, un grupo no sólo es una pequeña comunidad cohesiva, donde las
personas se sienten recibidas, aceptadas y confrontadas; también es un lugar y un ámbito
donde las personas pueden crear en común. Un grupo ideal es un sitio donde uno somete a

33
prueba sus límites de crecimiento, una comunidad cuyos miembros pueden desarrollar, hasta
los más altos niveles, su potencialidad humana (Zinker, 2003. p.64).

El grupo terapéutico que utiliza lo artístico como mediador es un dispositivo que


trabaja con lo que la persona tiene, con sus emociones miedos y frustraciones así como con
su potencia. Por lo que el foco no está puesto en la reproducción de un modelo establecido
previamente, que limita ante la imposibilidad de adaptación a un sistema atemporal e
intransigente, sino que habilita a la búsqueda de nuestros propios modos de lenguaje, los
que mejor se adapten a nuestras posibilidades y sentires. De este modo May Puchet (2016)
menciona sobre:

(...) un arte que construye y fomenta espacios donde se hace visible o decible aquello que se
oculta o silencia. Al reinventar y renovar el lenguaje, este autor identifica ese espacio como
un espacio de disenso y sostiene que allí donde operan rupturas de las referencias sensibles,
dislocaciones de sus modos de representación e interpretación, surgen nuevas maneras de
relación de los sujetos (p.22).

La creación artística permite el encuentro con un otro desde lenguajes primitivos;


este encuentro es transversalizado por el encuentro con los miedos, necesidades,
carencias, fortalezas y la imaginación que habitan en cada uno. “Es un medio de fraternidad
entre los hombres que les une en un mismo sentimiento” (Tolstoi, 1897, p.21).

Los espacios grupales son transformadores, habilitan a la libre expresión en sus


múltiples formas favoreciendo a la construcción de vínculos y redes de confianza y respeto.
Se presentan como un lugar seguro dónde experimentamos, nos percibimos, nos
desordenamos, nos conocemos, nos desbordamos y en ese movimiento también
aprendemos un poco sobre nosotros mismos, sobre el cómo y el porque somos, sobre
cómo queremos ser, sobre lo que nos dificulta y sobre lo que nos posibilita a nuevos
devenires. “Miradas recíprocas, nombres, cercanías, ubicación en círculo, etc., son
condiciones propias de los grupos pequeños que hacen posible que tales procesos se
organicen en forma de redes cruzadas, dando así a los agrupamientos restringidos su
peculiaridad” ​(Fernández, 1999, p.86).

“El temor y desconfianza hacia el “otro”, consecuencia de la lucha por la riqueza o el


prestigio que confieren el poder, hace que el grupo suponga un “riesgo” (de compartir y
quedar “a merced de los demás”) (Díaz Portillo, 2000, p.29). Por el contrario de esto, se

34
considera que en dichas instancias y procesos lo grupal se hace presente como principal
sostén y compañero, los miembros del grupo conforman un ambiente contenedor y de
apoyo que ayuda al proceso terapéutico; esto no sólo nos transforma individual sino
también grupalmente, es entonces cuando la producción individual se mezcla con la grupal.
Desde el compartir reconocemos al otro sin juzgarlo, nos reconocemos o desconocemos en
él, aceptamos lo diverso, compartimos nuestra identidad generando redes de identificación
y reconocemos así la potencia de la grupalidad; de esta forma se habilita también al
reconocimiento de la diversidad que habitamos como seres humanos.

Por lo tanto se podra decir que la expresión artística en sus diferentes formatos nos
permite el reconocimiento de nuestra identidad y también el reconocimiento y respeto de un
otro; me reconozco en el otro al compartir significados.​ ​Así lo expresa Portillo (2000):

La terapia de grupo intenta proporcionar el antídoto a las creencias y conductas


desadaptadas a través de la retroalimentación de los otros (validación consensual) y el
estímulo para experimentar con conductas más sanas, primero dentro del grupo y después
en el mundo real (p.31).

Considero que es en este punto donde radica su mayor importancia a nivel social ya
que dichos aprendizajes se volcaran inevitablemente a otros sistemas, donde el respeto y
compromiso con uno mismo y con el otro estarán presentes como principales mediadores
de los vínculos humanos.

6. Consideraciones finales.

Gracias al pasaje por grupos terapéuticos mediados por lo artístico, surge en mí la


necesidad de comprender e investigar por primera vez sobre la historia conceptual del arte.
En este proceso descubro que desde el principio de su historia, este se limitó principal
-aunque no únicamente- a su función estética y su concepto estuvo arraigado fuertemente
al de belleza. En un proceso históricamente lento se fue dejando entrever que las funciones
comunicativas, sanadoras y transformadoras de lo artístico tenían un valor importante en el
proceso de su producción, y en el caso del arteterapia y las terapias que utilizan lo artístico
como mediador su función principal. ​“Los resultados, los productos del trabajo pueden ser o
no gratificantes; aun cuando no lo sean, uno es nutrido por el proceso en curso. En el festín
de la creación, el plato de fondo es el proceso mismo” ​(Zinker, 2003. p.19).

35
Es esta una de las experiencias fundamentales que se intenta transmitir en el trabajo
que está llegado a su fin: la utilización de mediadores artísticos en las diferentes disciplinas
de la psicología se aleja mucho de ser una herramienta para perfeccionar técnicas
relacionadas al arte, sino que este último es tomado como puente o vehículo que le permite
a las personas expresar lo que aún no se pudo poner en palabras, desarrollar su
creatividad, aumentar su autoestima y habilitar así a un profundo conocimiento sobre su
persona.
La certeza de que las terapias artístico creativas y los procesos terapéuticos que privilegian
la acción, la puesta en acto y el movimiento de las problemáticas -como medios de
intervención en las áreas de la salud y la educación - habilitan a nuevas construcciones de
la realidad, es el motor para investigar sobre este eje en específico.

Al partir del supuesto de que en cada periodo socio-histórico dominan ciertos


saberes que determinan el satus quo, será posible re-pensar cómo los discursos que
comienzan a instalarse como hegemónicos empiezan a determinar las formas en que los
sujetos se relacionan consigo mismos, con los demás y con su realidad; y como estos están
vinculados con los particulares modos de visualizar y de habitar lo artístico.

Se identifica en la actividad creativa en general, la posibilidad para construir otros


significados posibles. Es en este punto que el arte se conecta estrechamente con el juego y
con la representación, con el como sí, los cuales amplían la conciencia sobre el sí mismo y
habilitan a la existencia de diversas formas para que el sujeto se relacione consigo mismo y
con los demás. De este modo, se considera que el ejercicio y desarrollo de la creatividad es
de gran importancia para cualquier tarea que se emprenda, ya que nos coloca en una
posición de mayor flexibilidad frente al aparente caos presente en todo inicio o desarrollo de
una actividad; nos habilita también a visualizar y romper con patrones y discursos que se
han presentado como dominantes durante largos períodos históricos.

Mundialmente nos encontramos ante sociedades fragmentadas, donde los intereses


individuales están por encima de los colectivos, donde el consumir por el simple hecho de
acumular lleva a vínculos de competencia y hostilidad entre las personas, donde el mercado
es quien dirige y controla nuestras vidas; por lo que generar espacios donde se puedan
transitar otras formas de relacionarse con uno mismo y otras formas de hacer juntos y
colectivamente es una necesidad.

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Se repara sobre el hecho de que las terapias a través del arte se encuentran en un lento
proceso de desarrollo y reconocimiento, un claro indicio de ello es el hecho de que sus
desarrollos académicos y prácticos son escasos nacional y también mundialmente. Ya que
su formación se encuentra habilitada -en los afortunados países que cuentan con
importantes desarrollos de la disciplina- únicamente bajo los dispositivos de Maestrías o
Posgrados, se considera importante el desarrollo hacia un mayor acceso e inclusión del
arteterapia en las formaciones de grado.

Se espera que las líneas puestas de manifiesto, hagan posible visibilizar y re


significar las diversas producciones de sentido de lo que se entiende tanto por el arte como
por lo terapéutico, abriendo líneas de reflexión en torno a la producción de subjetividad que
de allí emerge.
A su vez se reconoce y repara sobre este trabajo como un posible ejemplo de producción
de subjetividad, que como toda producción subjetiva es susceptible de poseer aspectos
totalizantes y hegemonizantes. Susceptible también de buscar la universalización en los
sujetos y objetos, bajo el mecanismo de reducciones dicotómicas y simplificadoras de
universos tan complejos como los que habitamos como seres humanos.
Por esto se considera importante aclarar que la producción del mismo se encuentra
determinado por múltiples experiencias que me conforman como sujeto, en un tiempo socio
histórico determinado y en unos contextos económicos y culturales específicos. En palabras
de Najmanovich (2001) “La familia, la escuela, la fábrica, el ejército son las instituciones
encargadas de llevar adelante este proceso de estandarización y domesticación del sujeto”
(p.109).
Es así, que a modo de actividad instituyente se intenta que el presente trabajo funcione solo
como una de las herramientas posibles, en un mundo lleno de posibilidades.

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