Adicciones: Causas y Consecuencias
Adicciones: Causas y Consecuencias
NOMBRE: ESMERALDA
MARTÍNEZ JIMÉNEZ
MATERIA: ESPAÑOL
¿Qué es la Adicción?
Mortal: Tiene consecuencias fatales para el propio enfermo y eventualmente para las
personas de su contexto.
La adicción destruye no solo la vida de los que la padecen sino también la de sus seres
queridos. Nuestro cálculo es que cada adicto afecta a por lo menos tres vidas más, ya sea la
de los padres, novio/a, esposo/a, hermanos, hijo/s, amigo/s, compañero/s de trabajo o jefe,
entre otros.
Para entenderla mejor hay que explicar que son dos enfermedades en una: la enfermedad
física y la enfermedad mental.
La enfermedad física consiste en que al cabo de un tiempo se desarrolla una “alergia” a las
sustancias, ya sea el alcohol o las drogas. Esta “alergia” provoca que el adicto cuando toma
esta sustancia no pueda dejar de consumirla y vaya intoxicándose cada vez más.
Mucha gente sufre hoy en día de alergias al marisco, al trigo, a la leche y otras muchas, pero
aquí está la diferencia y el problema, mientras que una persona alérgica al marisco no
volverá nunca a tomarlo y mucho menos al día siguiente, el adicto lo consumirá sin importarle
las consecuencias de perdida de trabajo, familia, dinero y hasta la vida; ésta es la
enfermedad mental. De tal manera que la adicción se compone de dos enfermedades
conjuntas: la física que crea alergia, la compulsión, y la mental que hace que se repita el
proceso, la obsesión.
Adicción – La realidad
Entendiendo la adicción
Llegan ahí por una necesidad inmediata de sentir algo diferente a lo que normalmente
sienten. Puede que consuman para calmarse, consolarse, aliviarse, tranquilizarse, relajarse,
estimularse, activarse, o empoderarse, entre otros motivos. El hecho de que al principio sea
muy efectivo para modificar el estado de ánimo, la percepción y las vivencias, hace que las
personas sientan el impulso de repetir la experiencia.
Si bien al comienzo la persona siente que tiene el control sobre las sustancias que consume
o sus comportamientos, a medida que la relación se intensifica, el comportamiento se
perpetúa. Como consecuencia, la adicción toma el control. A medida que ésta gana fuerza,
las funciones del cerebro se van adaptando, lo cual explica en parte por qué resulta tan
complicado dejar de consumir.
Una de las características que define la adicción es que perdura pese a la creciente
evidencia del daño que provoca. Esto incluye el riesgo real de morir. De hecho, inherente a la
adicción es el autoengaño del que la padece, creyendo que las cosas no están tan mal como
realmente lo están.
Existe un gran número de sustancias que son responsables de las adicciones, pero las
principales son las que siguen a continuación:
Alcohol
Anfetaminas
Benzodiazepinas
Cannabis
Cocaína
Nicotina (Tabaco)
Opiáceos (Heroína)
La adicción tiene base biológica, psicológica y social, por lo que, las causas que nos vamos a
encontrar son múltiples e interactúan unas con otras derivando en un desorden adictivo. En
todos los tipos de adicción podemos observar una serie de características comunes; si bien
es cierto que luego en cada persona los desórdenes que hayan causado la adicción
adquirirán matices derivados de la historia personal y familiar de cada uno.
Si las drogas hacen que la gente se sienta bien o mejor, ¿cuál es el problema?
Cuando una persona comienza a drogarse, tal vez perciba lo que parecen ser efectos
positivos. También puede creer que puede controlar el consumo, pero las drogas se pueden
apoderar muy rápido de la vida de una persona. Con el tiempo, si el consumo de la droga
continúa, otras actividades placenteras se vuelven menos placenteras y la persona tiene que
consumir la droga solo para sentirse "normal". Controlar la necesidad de consumir la droga
se hace difícil, aun cuando el consumo cause muchos problemas para el consumidor y para
sus seres queridos. Algunas personas pueden comenzar a sentir la necesidad de consumir
mayores cantidades de la droga o consumirla con más frecuencia, incluso en las etapas
iniciales del consumo. Estas son las señales que indican que hay adicción.
La decisión inicial de consumir drogas por lo general es voluntaria. Pero con el consumo
continuo, la capacidad de una persona para autocontrolarse se puede deteriorar gravemente;
esta disminución del autocontrol es el sello distintivo de la adicción.
Estudios de imágenes cerebrales de personas adictas muestran cambios físicos en las zonas
del cerebro que son esenciales para el buen juicio, la toma de decisiones, el aprendizaje, la
memoria y el control del comportamiento. Estos cambios ayudan a explicar el carácter
compulsivo de la adicción.
Como sucede con otros trastornos y enfermedades, la probabilidad de volverse adicto varía
según la persona y no hay un factor único que determine si alguien se convertirá en
drogadicto. En general, cuantos más factores de riesgo tiene una persona, más posibilidades
tiene de que el consumo de drogas la lleve al abuso y la adicción. Los factores de protección,
por su parte, reducen el riesgo de adicción. Los factores de riesgo y de protección pueden
ser ambientales o biológicos.
Los factores biológicos que pueden afectar el riesgo de una persona de convertirse en
drogadicta incluyen los genes, la etapa de desarrollo en la que se encuentra, e incluso el
sexo y la raza. Los científicos estiman que los genes—incluidos los efectos que los factores
ambientales tienen en la expresión génica de una persona (llamados epigenética)—
representan entre un 40 % y un 60 % del riesgo de adicción de una persona. Además, el
riesgo de consumo y adicción a las drogas es mayor en los adolescentes y en las personas
que sufren de trastornos mentales que en otros grupos.
Los factores ambientales son los que se relacionan con la familia, la escuela y el vecindario.
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de una persona se cuentan:
Los compañeros y la escuela. Los amigos y otros compañeros pueden tener una influencia
cada vez mayor durante la adolescencia. Los adolescentes que consumen drogas pueden
convencer hasta a quienes no tienen factores de riesgo de que prueben las drogas por
primera vez. Tener dificultades en la escuela o poseer pocas habilidades sociales puede
aumentar aún más el riesgo de que un niño consuma drogas o se vuelva adicto.
El consumo desde muy joven. Si bien el consumo de drogas a cualquier edad puede
causar adicción, las investigaciones indican que cuanto más joven es la persona cuando
comienza a drogarse, más posibilidades tiene de sufrir problemas graves. Esto puede
deberse al efecto perjudicial que las drogas pueden tener en el cerebro que está todavía en
desarrollo. También puede ser el resultado de una combinación de factores tempranos de
carácter social y biológico, entre ellos la falta de un hogar o una familia estable, el abuso
físico o sexual, los genes o una enfermedad mental. De todas maneras, el hecho es que el
consumo a temprana edad es un fuerte indicador de problemas futuros, incluida la adicción.
La forma en que se consume la droga. Fumar una droga o inyectarla en las venas
aumenta el potencial de adicción. Tanto las drogas que se fuman como las que se inyectan
llegan al cerebro en segundos y producen una poderosa oleada de placer. Sin embargo, esa
sensación intensa de placer se puede desvanecer en pocos minutos. Los científicos
consideran que este marcado contraste lleva a ciertas personas a repetir el consumo para
intentar recapturar el momentáneo estado de placer.
Todas las adicciones, independientemente de su origen o sustancia, actúan en el organismo
mediante un mecanismo de recompensa similar, que es el que provoca la adicción. Las
adicciones más habituales son las siguientes.
Alcohol: Aunque por su amplia aceptación social no se percibe como peligrosa, el alcohol
es la sustancia más consumida en nuestro país y el alcoholismo es la adicción que más
trastornos produce. Más información sobre el alcoholismo.
Este depresor del sistema nervioso central es la droga legal de más alto consumo y cuenta
con un mayor número de adictos, debido a que las bebidas que lo contienen gozan de gran
aceptación social y su consumo se encuentra muy arraigado en nuestra cultura. El alcohol
etílico que contienen las bebidas se produce durante la fermentación de los azúcares por
las levaduras y es el que provoca la embriaguez.
Los efectos se presentan en una secuencia de cinco etapas, siempre que el individuo
continúe bebiendo y de acuerdo con la cantidad y el tipo de bebida ingerida, así como el
volumen de alimentos que se encuentran en el estómago, el sexo y el peso corporal de la
persona y las circunstancias en que se bebe:
La nicotina causa una descarga de dopamina en las áreas del cerebro que controlan el
placer y la motivación. En contraste, también puede producir efectos sedantes, dependiendo
de la dosis consumida y del nivel de excitación del sistema nervioso del fumador. Al fumar
tabaco, la nicotina se distribuye en el organismo, llegando al cerebro diez segundos después
de la inhalación. Con la exposición a la nicotina, se estimula la producción de
adrenalina, provocando una descarga de glucosa que incrementa la presión sanguínea, la
respiración y el ritmo cardiaco.
.• Del sistema respiratorio, como bronquitis crónica, asma y enfisema.• Del corazón, como
deficiencia coronaria (falta de afluencia de sangre al órgano, lo que ocasiona infarto).
• Disfunción eréctil (impotencia sexual); el consumo de tabaco es una de sus causas más
frecuentes.
Se debe tomar en cuenta que los fumadores pasivos, es decir, aquellas personas que
están expuestas involuntariamente al humo de tabaco en cualquier sitio cerrado o que
conviven con individuos que fuman, pueden sufrir diversos daños, tales como cáncer
pulmonar, enfermedades cerebro-vasculares, asma, padecimientos respiratorios, problemas
de oído, etcétera.
Suele consumirse por inhalación o por inyección y a menudo se combina con el consumo
de otras drogas. Además, es un estimulante de corta duración, lo que hace que las personas
que la abusan tomen la droga muchas veces en una sola sesión (“binge”).
Conlleva el riesgo de sufrir y/o cometer agresiones sexuales fruto del modelo patriarcal.
Estimulante
Excitación
Euforia
El éxtasis (MDMA): Es una sustancia derivada de las anfetaminas que además de ser
estimulante, produce alteraciones de la mente. Su consumo, igual que el de las anfetaminas,
aumenta la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y además puede
causar de deshidratación. Sus efectos sobre la mente van de la ansiedad a la paranoia.
LSD: Es uno de los alucinógenos más potentes. Los alucinógenos son drogas que alteran
la percepción de la realidad. Sus efectos son impredecibles y los consumidores pueden
experimentar alteraciones visuales, auditivas y táctiles que parecen reales, pero que no lo
son. Pueden generar en el individuo un aumento de la frecuencia cardíaca, y también
sudoración, falta de apetito, falta de sueño y temblores.
Conlleva el riesgo de experimentar un mal viaje (pérdida del control de las emociones,
ansiedad, pánico).
Los opiáceos: La heroína tiene su origen en el opio, cuyo consumo produce euforia y una
sensación de relajación general. Disminuye la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la
agudeza visual. Entre otras drogas de la familia de los opiáceos están la morfina y otros
analgésicos que tienen usos médicos, por eso genera también indiferencia al dolor. Sin
embargo, su uso no médico o su abuso puede resultar muy dañino.
Conlleva el riesgo de sufrir y/o cometer agresiones sexuales fruto del modelo patriarcal en
los contextos concretos de consumo de heroína.
Genera una adicción rápida.
Los psicofármacos: Cada vez más utilizados con fines no médicos, que pueden causar
adicciones con graves consecuencias. Los más utilizados como drogas son los analgésicos,
los sedantes y los estimulantes. Cabe destacar un preocupante aumento del consumo por
parte de jóvenes y adolescentes, dada la errónea percepción de que no son peligrosos
porque en ocasiones son recetados por médicos.
En dosis muy elevadas y combinados con otros depresores (el alcohol, por ejemplo)
provocan una grave disminución de la capacidad de reacción, reducción en el ritmo de la
respiración (depresión respiratoria) e, incluso, el coma o la muerte.
El uso sin control médico durante un tiempo prolongado induce a la aparición de tolerancia
y dependencia.
Aunque son drogas legales y su consumo tiene una menor sanción social, pueden ser tan
nocivas como las drogas ilegales. A menudo se utilizan para apaciguar malestares vitales y
dificultan afrontar situaciones no deseadas que se viven, por ejemplo, situaciones de
violencia.
Los esteroides: Los anabólicos son variantes sintéticas de la testosterona, que se utilizan
para aumentar la masa muscular y mejorar el rendimiento físico. Su abuso genera acné
severo y enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares e infecciosas.
Síntomas de la adicción
Puede resultar difícil diferenciar el uso ocasional de una droga de la adicción a esa sustancia.
Normalmente, se puede considerar que una persona es adicta cuando incurre en los
siguientes comportamientos:
Basa su vida en cómo obtener la sustancia y muestra indiferencia por otros aspectos que
antes le interesaban.
Para obtener placer. Las drogas actúan directamente sobre el sistema de recompensa o
gratificación, generando una intensa sensación de placer. En algunos casos, como en el
consumo de estimulantes, esa euforia va seguida de sensaciones de poder, confianza y
energía. En cambio, con los opiáceos, la euforia es seguida por sentimientos de relajación,
tranquilidad y bienestar.
Para automedicarse. Algunas personas comienzan a abusar las drogas con el objetivo de
disminuir sentimientos de angustia, ansiedad o tristeza. Especialmente el estrés puede jugar
un papel importante en determinar si alguien inicia o continúa abusando de las drogas y en
las recaídas en los pacientes que están recuperándose de su adicción.
Para experimentar o “porque los demás lo hacen”. La presión que ejerce el entorno sobre
el individuo tiene una gran influencia sobre su comportamiento. Esta influencia es
especialmente intensa durante la adolescencia, etapa durante la que la corteza prefrontal del
cerebro, la zona encargada de la evaluación de las situaciones, está aún madurando, lo que
aumenta el riesgo de tomar malas decisiones, como el consumo de drogas.
Manejo dificultoso y deterioro progresivo de todas las áreas su vida, debido a las
consecuencias negativas de la constante práctica adictiva. Su preocupación se centra
prioritariamente en todo aquello relacionado con la adicción.
Un marcador importante para realizar el diagnóstico es que, pese al daño personal y familiar
derivado de la adicción, se continua con la conducta adictiva.
Junto a la negación se dan distorsiones del pensamiento generadas por las creencias
adictivas (son la raíz del desorden por lo que es un factor importante que hay que detectar a
poder cambiar en el proceso de rehabilitación). Lo que hacen es permitir al adicto a justificar
su conducta para poder aliviar la adicción y, en consecuencia, ese alivio inicial lo que
provoca es que se siga produciendo dicha conducta y se mantenga en la espiral del
consumo. Cuando hablamos de distorsiones podemos encontrar diversos tipos como son:
dicotomía (desde la rigidez, verlo todo blanco o negro) y preocupación constante entre
otros. También se observan distorsiones afectivas en cuanto a que dejan de tolerar
algunas emociones y muestran dificultad para identificar e interpretar sentimientos.
A lo largo del proceso adictivo se va creando una conducta de búsqueda relacionada con la
acción adictiva, es decir, acercamiento a personas, lugares o situaciones donde se
realiza la conducta de riesgo, produciendo un aumento del deseo de consumir que
actúa de disparador de la conducta. Al dispararse el deseo comienza la ansiedad hasta
poder llevarla a término; estos deseos, que se producen de forma automática, siguen
dándose aun cuando la persona lleva tiempo de rehabilitación.
Clasificación
Las drogas han sido clasificadas según múltiples sistemas de categorización, predominando,
en la actualidad, las clasificaciones en función de sus efectos farmacológicos. Entre los
diferentes tipos de clasificación empleados a lo largo del tiempo, destacan los siguientes:
Las drogas pueden clasificarse en función de las restricciones legales establecidas en cada
estado particular respecto al consumo, producción y venta de las diferentes sustancias.
Así, en la mayor parte de los países occidentales las drogas se clasifican según la normativa
legal, del siguiente modo:
Drogas o sustancias ilícitas: varían de acuerdo a la legislación de cada país. Son aquellas
cuyo comercio se considera ilegal, como los derivados cannabis, la heroína y la cocaína.
Existen convenciones internacionales Nota 1 que han establecido como prohibido el uso no
médico de opiáceos, cannabis, alucinógenos, cocaína y muchos otros estimulantes, al igual
que de los hipnóticos y sedantes. Además, los países o jurisdicciones locales han añadido
sus propias sustancias prohibidas como por ejemplo bebidas alcohólicas o inhalantes.
Clasificación farmacológica
Drogas depresoras
Una droga depresora es aquella que ralentiza la actividad del sistema nervioso central.
Tienen la capacidad de ralentizar o dificultar la memoria, disminuir la presión sanguínea,
analgesia, producir somnolencia, ralentizar el pulso cardíaco, actuar como anticonvulsivo,
producir depresión respiratoria, coma, o la muerte.
Drogas opioides
Los opioides son las drogas que se unen a receptores opioides situados principalmente en el
sistema nervioso central y en el tracto gastrointestinal. Hay tres grandes clases de sustancias
opiáceas: alcaloides del opio, como morfina y codeína; opiáceos semisintéticos, tales como
heroína y oxicodona; y opioides completamente sintéticos, tales como petidina y metadona,
que tienen una estructura no relacionada con los alcaloides del opio.
Drogas estimulantes
Drogas alucinógenas
Una droga alucinógena es aquella droga que produce cambios en la percepción, consciencia,
emoción o ambos.
Drogas analgésicas
Las drogas analgésicas o analgésicos son aquellas drogas que reducen o inhiben el dolor.
Drogas anestésicas
Una droga anestésica es aquella que produce anestesia generalizada o local. Puede producir
además molestias de garganta, náuseas o vómitos, mareos, cefaleas o muerte.
Drogas sedantes-hipnóticas
Una droga antidepresiva es aquella que produce un alivio en los síntomas de la depresión, la
distimia, ansiedad; y en general todos los trastornos del estado de ánimo y la fobia social.
Drogas antiparkinsonianas
Las drogas antiparkinsonianas son aquellas drogas que tratan los síntomas de la enfermedad
de Parkinson. Producen efectos adversos como hipotensión, arritmias, náuseas, pérdida del
cabello, ansiedad, alucinaciones, somnolencia, problemas respiratorios, desorientación,
confusión y psicosis.
Drogas antipsicóticas
Una droga antipsicótica es aquella que produce un alivio en los síntomas de la psicosis.
Pueden producir ganancia de peso, agranulocitosis, discinesia, acatisia, distonía, párkinson,
hipotensión, taquicardia, letargia, pesadillas, hiperprolactinemia o disfunción eréctil.
Drogas ansiolíticas
Las drogas anoréxicas o antiobésicas son aquellas que suprimen o reducen el apetito.
Suelen utilizarse para reducir peso.
Drogas euforizantes
Una droga euforizante es aquella que induce a sentimientos de euforia. Los efectos pueden
incluir relajación, control del estrés, felicidad o placer; ya que pueden actuar sobre los centros
de placer del cerebro. El ámbito de acción de estas drogas es generalizado encontrándose
en varios tipos de drogas psicotrópicas.
Drogas nootrópicas
Las drogas nootrópicas (del griego noús ‘mente’ y trópos ‘movimiento’) o smart drugs
(‘drogas inteligentes’ en inglés) son aquellas que incrementan las funciones mentales, como
la cognición, la memoria, la atención, o aumentan la motivación o la concentración. Son
referidos generalmente como psicoestimulantes. Este grupo incluye los simpaticomiméticos,
las xantinas, los eugeroicos, los antagonistas de la H3, los agonistas inversos de GABAA, los
agonistas de la dopamina D1, los agonistas de la nicotina α7, los inhibidores de la prolil
endopeptidasa, los agonistas α-adrenérgicos y los antioxidantes, entre otros.
En su origen esta distinción pretendió servir para distinguir las drogas altamente adictivas
que comportan serios daños a la salud (duras), de las poco adictivas, que no presentan un
riesgo grave para quien las consume (blandas
A pesar de ello esta distinción es aún empleada tanto en el discurso oficial como en el habla
informal
Drogas duras: la cocaína, los opioides (morfina, heroína, etc.), el alcohol, o las
anfetaminas son comúnmente descritas como drogas duras.
Las experiencias previas demuestran que un tratamiento eficaz requiere una combinación de
psicoterapia con la administración de fármacos. En cualquier caso, el tratamiento debe ser
individualizado en función de cada paciente, según su patrón de abuso y sus problemas
derivados de la adicción.
Éstas son las principales fases de nuestros tratamientos para superar una adicción:
Primera visita. El tratamiento se inicia con una primera visita de evaluación, conducida por
un psiquiatra especialista en adicciones. En esta entrevista el paciente comparte información
sobre su adicción y los anteriores intentos de abandono, si existen. Esta entrevista suele
complementarse con pruebas médicas como análisis toxicológicos.
Las técnicas utilizadas en esta fase son variadas, desde la psicoterapia a la terapia
familiar, y se personalizan para cada caso. En todos ellos, el objetivo final es que el paciente
pueda desenvolverse con total normalidad sin depender de ninguna sustancia adictiva, así
como poner fin al deterioro de su salud y de sus relaciones personales y profesionales.
Control. Las recaídas no son deseables, pero forman parte del proceso terapéutico. Por
eso tras el alta de la rehabilitación se seguirán haciendo controles para asegurar el éxito del
tratamiento o, en su defecto, ajustar las pautas del tratamiento. Esos controles no solo dan
información sobre la recuperación, sino que además son un incentivo para mantener la
abstinencia.
Un componente normal del desarrollo adolescente es cierto nivel de toma de riesgo. El deseo
de probar cosas nuevas y ser más independiente es sano, pero también puede aumentar la
tendencia de los adolescentes a probar las drogas. Las partes del cerebro que controlan el
juicio y la toma de decisiones no terminan de desarrollarse hasta pasados los 20-25 años, lo
cual limita la capacidad de un adolescente para evaluar correctamente los riesgos de probar
las drogas y lo hace más vulnerable a la presión de sus compañeros.
Como el cerebro todavía está en desarrollo, es más probable que el consumo de drogas a
esta edad perturbe la función cerebral en zonas que son críticas para la motivación, la
memoria, el aprendizaje, el juicio y el control del comportamiento. Por ello no sorprende que
los adolescentes que beben alcohol o consumen drogas a menudo tengan problemas
familiares y sociales, mal desempeño académico, problemas de salud (incluidos problemas
de salud mental) y problemas con el sistema de justicia juvenil.
Programas selectivos: para grupos de niños y adolescentes que tienen ciertos factores que
aumentan el riesgo de que consuman drogas.
Programas indicados: están diseñados para jóvenes que ya han comenzado a consumir
drogas.
El cerebro humano es el órgano más complejo del cuerpo. Esta masa de tres libras de
materia gris y blanca se halla en el centro de toda la actividad humana: necesitamos el
cerebro para conducir un automóvil, disfrutar de una comida, respirar, crear una obra de arte
magistral y disfrutar las actividades de todos los días. El cerebro regula las funciones básicas
del cuerpo, nos permite interpretar y responder a todo lo que experimentamos y moldea
nuestro comportamiento. En breve, somos nuestro cerebro: él es todo lo que sentimos y
pensamos, es lo que somos.
Las drogas interfieren con la forma en que las neuronas envían, reciben y procesan las
señales que transmiten los neurotransmisores. Algunas drogas, como la marihuana y la
heroína, tienen la capacidad de activar neuronas porque su estructura química es similar a la
de un neurotransmisor natural del organismo. Esto permite que se adhieran a las neuronas y
las activen. Si bien estas drogas imitan las sustancias químicas propias del cerebro, no
activan las neuronas de la misma manera que un neurotransmisor natural y hacen que se
envíen mensajes anormales a través de la red.
Otras drogas, como la anfetamina o la cocaína, pueden hacer que las neuronas liberen
cantidades anormalmente altas de neurotransmisores naturales o que, al interferir con los
transportadores, eviten el reciclamiento normal de estas sustancias químicas del cerebro.
Esto también amplifica o altera la comunicación normal entre las neuronas.
Las drogas pueden alterar zonas importantes del cerebro que son necesarias para funciones
vitales y pueden impulsar el consumo compulsivo que identifica a la drogadicción. Las zonas
del cerebro afectadas por las drogas incluyen:
Los ganglios basales, que cumplen una función importante en las formas positivas de
motivación, incluidos los efectos placenteros de actividades saludables como comer,
interactuar socialmente o tener actividad sexual, y también participan en la formación de
hábitos y rutinas. Estas zonas constituyen un nodo clave en lo que a veces se denomina el
"circuito de recompensas" del cerebro. Las drogas generan hiperactividad en este circuito, lo
que produce la euforia que se siente al consumirlas; pero cuando la presencia de la droga se
repite, el circuito se adapta y disminuye su sensibilidad, lo que hace que a la persona le
resulte difícil sentir placer con nada que no sea la droga.
Algunas drogas, como los opioides, también afectan otras partes del cerebro, tal como el
tronco del encéfalo, que controla todas las funciones indispensables para la vida, entre ellas
la frecuencia cardíaca, la respiración y el sueño, lo que explica por qué las sobredosis
pueden reducir sustancialmente la respiración y causar la muerte.
El placer o euforia—el "high" que se siente al drogarse—no se comprende muy bien todavía,
pero probablemente incluya oleadas de compuestos químicos que envían señales, entre
ellos los opioides naturales del organismo (endorfinas) y otros neurotransmisores en partes
de los ganglios basales (el circuito de recompensa). Al consumirlas, ciertas drogas pueden
generar oleadas de estos neurotransmisores mucho más grandes que las ráfagas más
pequeñas que se producen naturalmente en conexión con recompensas sanas como las de
comer, escuchar música, emprender actividades creativas o interactuar socialmente.
En un momento se pensó que las oleadas del neurotransmisor dopamina que producen las
drogas era la causa directa de la euforia, pero los científicos ahora consideran que la
dopamina tiene más que ver con hacernos repetir las actividades placenteras (reforzar la
conducta) que con la producción directa del placer.
El cerebro está cableado para aumentar las probabilidades de que repitamos las actividades
placenteras. El neurotransmisor dopamina es un componente esencial de este proceso.
Cada vez que el circuito de recompensa se activa a raíz de una experiencia sana y
placentera, una ráfaga de dopamina envía la señal de que está sucediendo algo importante y
es necesario recordarlo. Esta señal de la dopamina crea cambios en la conectividad de las
neuronas que hacen que resulte más fácil repetir la actividad una y otra vez sin pensar en
ello, lo que lleva a la formación de hábitos.
De la misma manera en que las drogas producen una euforia intensa, también producen
oleadas de dopamina mucho más grandes, lo que refuerza poderosamente la conexión entre
el consumo de la droga, el placer resultante y todas las señales externas relacionadas con la
experiencia. Las grandes oleadas de dopamina le "enseñan" al cerebro a buscar drogas y a
dejar de lado otras actividades y fines más sanos.
Los factores que se presentan en la rutina diaria o el ambiente de una persona que han sido
asociados con el consumo de drogas debido a los cambios que producen en el circuito de
recompensa pueden desencadenar deseos incontrolables de consumir drogas cuando la
persona se encuentra con esos factores, aun si la droga no está disponible. Este "reflejo"
aprendido puede durar mucho tiempo, incluso en personas que no han consumido drogas en
muchos años. Por ejemplo, personas que han estado diez años sin consumir drogas pueden
experimentar deseos intensos de hacerlo cuando vuelven a un vecindario o una casa donde
consumieron drogas en el pasado. Al igual que montar en bicicleta, el cerebro recuerda.
Para el cerebro, la diferencia entre las recompensas normales y las recompensas de las
drogas se puede comparar con la diferencia entre alguien que susurra algo al oído y alguien
que grita en un micrófono. De la misma manera que bajamos el volumen de una radio que
está muy alto, el cerebro de una persona que hace uso indebido de las drogas se ajusta y
produce menos neurotransmisores en el circuito de recompensa o reduce la cantidad de
receptores que pueden recibir señales. El resultado es que la capacidad de la persona para
experimentar placer con las actividades que estimulan la recompensa en forma natural (es
decir, que refuerzan el comportamiento) también disminuye.
Por eso es que una persona que abusa de las drogas acaba por sentirse apagada, sin
motivación, desanimada o deprimida y no puede disfrutar de cosas que antes le causaban
placer. A esa altura, la persona necesita continuar consumiendo drogas para sentir apenas
un nivel normal de recompensa, lo que solo empeora el problema y crea un círculo vicioso. A
menudo la persona también necesitará tomar cantidades mayores de la droga para lograr la
conocida euforia, un efecto que se conoce como tolerancia.
La adicción y la salud
Las personas adictas a menudo tienen uno o más problemas de salud relacionados con las
drogas que pueden incluir enfermedades pulmonares o cardíacas, embolia, cáncer o
problemas de salud mental. Las escanografías, las radiografías de tórax y los análisis de
sangre pueden comprobar los efectos perjudiciales del consumo de drogas a largo plazo en
todo el organismo.
Por ejemplo, ahora es bien sabido que el humo del tabaco puede producir varios tipos de
cáncer, la metanfetamina puede causar problemas dentales graves (conocidos como "boca
de metanfetamina") y los opioides pueden originar una sobredosis y causar la muerte.
Además, algunas drogas como los inhalantes pueden dañar o destruir las células nerviosas
del cerebro o del sistema nervioso periférico (el sistema nervioso fuera del cerebro y la
médula espinal).
También es posible contraer infecciones del corazón y sus válvulas (endocarditis) y de la piel
(celulitis) debido a la exposición a bacterias que puede ocurrir con el consumo de drogas
inyectables.
Las drogas y las enfermedades mentales con frecuencia coexisten. En algunos casos,
trastornos mentales como la ansiedad, la depresión o la esquizofrenia pueden surgir antes de
la adicción; en otros casos, el consumo de drogas puede desencadenar o empeorar esos
trastornos de salud mental, particularmente en las personas que tienen ciertas
vulnerabilidades específicas.
Algunas personas con trastornos como ansiedad o depresión pueden consumir drogas para
intentar aliviar los síntomas psiquiátricos, lo cual con el tiempo puede exacerbar el trastorno
mental y aumentar el riesgo de crear adicción. El tratamiento de todos los problemas
coexistentes debe ser simultáneo.
Más allá de las consecuencias perjudiciales para la persona adicta, el consumo de drogas
puede causar problemas graves de salud para otros. Algunas de las consecuencias más
graves de la adicción son:
Algunos niños que estuvieron expuestos a las drogas tendrán problemas de desarrollo
relacionados con el comportamiento, la atención y la facultad de pensar. Hay investigaciones
actualmente en curso que están explorando si estos efectos en el cerebro y el
comportamiento se extienden a los años de la adolescencia y causan problemas continuos
de desarrollo. Además, algunas sustancias pueden pasar a la leche materna. Los científicos
todavía están estudiando los efectos a largo plazo en un niño que está expuesto a las drogas
durante la lactancia.
Efectos perjudiciales del humo de segunda mano: El humo de tabaco de segunda mano
expone a las personas que se encuentran cerca del fumador a por lo menos 250 sustancias
químicas que se sabe son perjudiciales, en especial para los niños. La exposición
involuntaria al humo de segunda mano aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y de
cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado.5Además, los riesgos de salud que se
sabe tienen la exposición al humo de tabaco de segunda mano hacen surgir la pregunta de si
la exposición al humo de marihuana de segunda mano tiene riesgos similares. Hasta ahora
se han realizado pocas investigaciones sobre este tema. Sin embargo, un estudio halló que
algunos participantes que estuvieron expuestos a marihuana con alto contenido de THC en
una habitación sin ventilación reportaron efectos leves de la droga, y otro estudio mostró
pruebas positivas de orina en las horas inmediatamente después de la exposición. Es poco
probable que la exposición al humo de marihuana de segunda mano arroje resultados
positivos en una prueba de detección de drogas, pero es posible.
Mayor riesgo de sufrir un accidente de auto: El consumo de drogas ilícitas o el uso indebido
de drogas recetadas pueden hacer que conducir un automóvil sea peligroso, en forma similar
a cuando se conduce después de beber alcohol. Quien conduce drogado pone en peligro no
solo su propia vida sino también la de los pasajeros y otras personas que están en la calle.
En el 2016, casi 12 millones de personas de 16 años de edad o más reportaron haber
conducido bajo los efectos de drogas ilícitas, incluida la marihuana. Después del alcohol, la
marihuana es la droga que más frecuentemente se asocia a la conducción de automóviles
con capacidades disminuidas. Estudios de investigación han demostrado los efectos
negativos de la marihuana en los conductores, entre ellos mayor zigzagueo entre carriles,
poca velocidad de reacción y falta de atención al camino.
Al igual que sucede con otras enfermedades crónicas, como el asma o algunas
enfermedades cardíacas, el tratamiento de la drogadicción por lo general no constituye una
cura. Pero es posible manejar la adicción en forma satisfactoria. El tratamiento permite que
las personas contrarresten los efectos perjudiciales de las drogas en el cerebro y el
comportamiento y recuperen el control de su vida.
No. El carácter crónico de la adicción significa que para algunas personas la recaída—es
decir, volver a consumir la droga luego de intentar dejarla—puede ser parte del proceso, si
bien los tratamientos más nuevos están diseñados para ayudar a evitarla. Los índices de
recaída en el consumo de drogas son similares a los índices de otras enfermedades
crónicas. Si una persona deja de seguir el plan de tratamiento, es probable que sufra una
recaída.
Las investigaciones demuestran que en el tratamiento de la adicción a los opioides (ya sea
analgésicos recetados o drogas como la heroína o el fentanilo) la medicación debe ser la
primera línea de tratamiento. Por lo general, la medicación se combina con alguna forma de
terapia conductual o apoyo psicológico profesional. También hay medicamentos para tratar la
adicción al alcohol y la nicotina.
¿Cuáles son los medicamentos y los dispositivos que ayudan a tratar la adicción a las
drogas?
Hay varios medicamentos y dispositivos que pueden ser útiles en distintas fases del
tratamiento para ayudar al paciente a dejar de consumir drogas, continuar con el tratamiento
y evitar las recaídas.
Tratamiento de la abstinencia. La primera vez que un paciente deja de consumir drogas
puede experimentar varios síntomas físicos y emocionales, entre ellos inquietud o insomnio,
depresión, ansiedad y otros trastornos de salud mental. Ciertos medicamentos y dispositivos
de tratamiento alivian estos síntomas, lo que hace más fácil dejar de consumir drogas.
Ayuda para evitar las recaídas. La ciencia nos ha enseñado que los factores de estrés
relacionados con el consumo de drogas (como la gente, los lugares, las cosas y los estados
de ánimo) y el contacto con las drogas son los desencadenantes más comunes de una
recaída. Los científicos han creado terapias para interferir con estos factores
desencadenantes y ayudar a los pacientes a continuar su recuperación.
Opioides
Metadona
Buprenorfina
Lofexidina
Nicotina
Vareniclina
Alcohol
Naltrexona
Disulfirám
Acamprosato
Las terapias conductuales ayudan a las personas que están bajo tratamiento por
drogadicción a modificar sus actitudes y comportamientos relacionados con el consumo de
drogas. Como resultado, los pacientes son capaces de afrontar situaciones de estrés y varios
factores desencadenantes que podrían causar otra recaída. Las terapias conductuales
también pueden aumentar la eficacia de los medicamentos y ayudar a que el paciente
continúe con el tratamiento durante más tiempo.
La terapia cognitivo conductual busca ayudar a los pacientes a reconocer, evitar y hacer
frente a las situaciones en las que es más probable que consuman drogas.
¿De qué manera los buenos programas de tratamiento ayudan a los pacientes a
recuperarse de la adicción?
Dejar de consumir drogas es solo una parte de un proceso de recuperación que es complejo
y largo. Cuando una persona inicia el tratamiento, a menudo la adicción ha creado graves
consecuencias en su vida y probablemente haya desestabilizado su salud y la forma en que
se desenvuelve en su entorno familiar, su trabajo y la comunidad.
Como la adicción puede afectar tantos aspectos de la vida de una persona, el tratamiento
debe abarcar las necesidades del individuo como un todo para tener éxito. Para asistir en la
recuperación, los asesores psicológicos pueden elegir entre una variedad de servicios que
cubren las necesidades médicas, mentales, sociales, laborales, familiares y legales
específicas de cada paciente.
Medicina de la Adicción
A Esta nueva especialidad médica es la disciplina que se encarga del estudio, diagnóstico,
prevención, atención y tratamiento de los procesos adictivos y sus complicaciones.
Estrategias de Intervención
Las intervenciones médicas breves en el consultorio pueden ser la diferencia que promueva
la recuperación y el cambio personal.
Diseño del Plan de Tratamiento
Cada persona es un ser diferente y tiene necesidades distintas. Por esto cada tratamiento
debe ser planeado tomando en cuenta estas diferencias y los recursos disponibles para cada
caso.
Las intervenciones médicas breves en el consultorio pueden ser la diferencia que promueva
la recuperación y el cambio personal.
A pesar de que aún no existe una "droga mágica" para tratar la adicción, si ha habido un gran
avance en la investigación y desarrollo de medicamentos que son coadyuvantes
farmacológicos de utilidad en el proceso de tratamiento de algunos casos.
Terapias Alternativas
Existen además una serie de terapias no-tradicionales que pueden ser utilizadas como
estrategias de intervención clínica, en los casos que lo ameriten.
Autoayuda
Espiritualidad
Una revisión de la espiritualidad es algo apropiado, teniendo en cuenta que la adicción afecta
esta área de la persona. Además, es un factor protector para la recuperación.
Supervisión y Seguimiento
Una vez lograda la abstinencia y en marcha la recuperación, entra la fase de mantenimiento.
El seguimiento terapéutico durante esta fase hace más seguro una recuperación sostenida.
Modelos de Tratamiento
1.- No hay un solo tratamiento que sea apropiado para todas las personas.
Es muy importante lograr una combinación adecuada del tipo de ambiente, las intervenciones
y los servicios de tratamientos con los problemas y las necesidades particulares de cada
individuo, para que dicha persona logre el éxito final regresando a funcionar productivamente
en la familia, el trabajo y la sociedad.
Ya que las personas adictas a las drogas pueden tener dudas sobre si comenzar o no un
tratamiento, es muy importante aprovechar la oportunidad cuando ellos indiquen que están
listos para recibir tratamiento. Se puede perder a potenciales candidatos para tratamiento si
estos tratamientos no están disponibles inmediatamente o si no son fácilmente accesibles.
Para ser efectivo, el tratamiento debe dirigirse al uso de drogas de la persona además de
cualquier otro problema médico, sicológico, social, vocacional y legal.
4.- El plan de tratamiento del paciente debe ser continuamente evaluado y, de ser el caso,
modificado para asegurar que el plan se mantenga a la par con los cambios en las
necesidades de la persona.
Un paciente puede requerir combinaciones de servicios y componentes de tratamientos que
varíen durante el curso de su tratamiento y recuperación. Además del asesoramiento o
sicoterapia, el paciente a veces puede necesitar medicamentos, otros servicios médicos,
terapia familiar, instrucción para ser mejores padres, rehabilitación vocacional y servicios
sociales y legales. Es esencial que la forma de tratamiento sea apropiada para la edad, el
sexo, el grupo étnico y la cultura del paciente.
5.- Para que el tratamiento sea efectivo, es esencial que el paciente lo continúe durante un
período adecuado de tiempo.
La duración apropiada del tratamiento para una persona depende de sus problemas y
necesidades. Las investigaciones indican que en la mayoría de los pacientes se comienza a
ver una mejoría significativa después de tres meses de tratamiento. Cuando se llega a este
punto, los tratamientos adicionales pueden lograr una recuperación acelerada. Ya que
muchas personas con frecuencia dejan el tratamiento prematuramente, los programas deben
incluir estrategias que comprometan y mantengan a los pacientes bajo tratamiento.
6.- La terapia individual y/o de grupo y otros tipos de terapias de comportamiento constituyen
componentes críticos del tratamiento efectivo para la adicción.
Durante la terapia, los pacientes tratan sus problemas de motivación, desarrollan habilidades
para rechazar el uso de la droga, reemplazan actividades donde se usan las drogas por
actividades constructivas y útiles en las que no entra el uso de drogas, y mejoran sus
aptitudes para resolver problemas. La terapia de comportamiento también facilita las
relaciones interpersonales y mejora la habilidad del individuo para funcionar dentro de la
familia y de la comunidad.
7.- Para muchos pacientes, los medicamentos forman un elemento importante del
tratamiento, especialmente cuando se combinan con los diferentes tipos de terapia.
8.- En el caso de individuos con problemas de adicción o abuso de drogas que al mismo
tiempo tienen trastornos mentales, se debe tratar los dos problemas de una manera
integrada.
9.- La desintoxicación médica es solamente la primera etapa del tratamiento para la adicción
y por sí misma hace poco para cambiar el uso de drogas a largo plazo.
La desintoxicación médica maneja cuidadosamente los síntomas físicos agudos del síndrome
de la abstinencia, que suceden cuando se deja de usar alguna droga. Aunque la
desintoxicación por sí misma rara vez es suficiente para ayudar a las personas adictas a
lograr abstinencia a largo plazo, para algunos individuos sirve como un precursor
fuertemente indicado para el tratamiento efectivo de la drogadicción.
10.- El tratamiento no tiene que ser voluntario para ser efectivo. El proceso de tratamiento
puede ser facilitado gracias a una fuerte motivación. Las sanciones o los premios dentro de
la familia, del ambiente laboral o del sistema de justicia criminal pueden incrementar
significativamente los porcentajes de individuos que entren y que se mantengan dentro de
programas de tratamiento para la drogadicción, así como el éxito de los mismos.
11.- El posible uso de drogas durante el tratamiento debe ser constantemente supervisado.
La terapia puede ayudar a los pacientes a evitar comportamientos de alto riesgo. También
puede ayudar a las personas que ya están infectadas a manejar su enfermedad.
Tal como en otras enfermedades crónicas, la reincidencia en el uso de drogas puede ocurrir
durante o después de rondas exitosas de tratamiento. Los pacientes pueden requerir
tratamientos prolongados y múltiples rondas de tratamientos para poder lograr la abstinencia
a largo plazo y un funcionamiento completamente restablecido. Participación en programas
de autoayuda durante y después del tratamiento sirve de apoyo para mantener la
abstinencia.
Como la negación es parte del proceso enfermo las intervenciones deben ser planeadas de
manera que sean efectivas y puedan lograr los resultados esperados.
Intervención en Crisis
Muchas veces los adictos se presentan a la sala de urgencias por síntomas o enfermedades
que son en realidad producidas por la adicción de manera que es necesario diagnosticar la
adicción subyacente y explicar al paciente la necesidad del tratamiento específico. Estos
momentos son claves para lograr mejorar la calidad de vida de estos pacientes. Pueden
hacer la diferencia entre la vida y la muerte muchas veces. Los estudios demuestran que la
mayoría de las veces los pacientes responden positivamente.
Intervención en el Consultorio
Otras veces los pacientes acuden para consultar ambulatoriamente por problemas de salud
que no son urgentes, pero que puedan tener relación con adicciones existentes. Por ej.: la
bronquitis crónica del adicto al tabaco. Al igual que en los casos de urgencia, la intervención
del profesional en estos casos brindando información, asesoría y apoyo; son cruciales para
motivar a la recuperación. Los estudios demuestran que la mayoría de los pacientes
responden positivamente.
Intervención Familiar
La intervención familiar es una técnica clínica desarrollada en los años 60 por el trabajador
social Vernon Johnson. En ella se trabaja por sesiones familiares para motivar y organizar a
la familia a intervenir de manera constructiva en el proceso de enfermedad del adicto y
apoyar la recuperación. La experiencia demuestra que la familia organizada y en equipo
puede lograr motivar al adicto a buscar ayuda y romper el hielo y la negación que mantiene el
status quo de la adicción
Intervención Laboral
Cada vez más empresas están interesadas en promover un ambiente sano y libre de los
peligros del uso y abuso de drogas. Algunas han comenzado ya programa de prevención
laboral, con monitoreo mediante pruebas de orina, y algunas ofrecen la oportunidad y el
apoyo del tratamiento a sus empleados. Los empleados que requieran tratamiento se les
supervisa de manera especial para lograr asegurar que han logrado cumplir con las metas de
recuperación. UN empleado que se mantenga en recuperación es muchas veces un
empleado mejor motivado que el empleado común.
Intervención Judicial
En las últimas décadas el órgano judicial de diversos países, en colaboración con el sector
de servicios de salud, han estado construyendo la posibilidad de ofrecer un tratamiento que
sustituye al cumplimiento de la pena impuesta por el delito, que muchas veces es el de
posesión simple. Esta medida de seguridad o curativa es una oportunidad de intervenir
clínicamente para ofrecer la posibilidad de recuperación al que esté dispuesto a construirla.
Este tipo de tratamiento ha sido también llamado "coercitivo" para referirse al carácter de
obligatoriedad del mismo. En esta sección ofrecemos más información sobre este tipo de
tratamiento.
Espiritualidad en el tratamiento de la adicción
La espiritualidad es uno de los temas que los profesionales de la salud evitamos discutir por
considerarlo como no-científico o subjetivo. Pero cada vez es más difícil para nosotros evitar
la realidad espiritual del ser humano, especialmente en los momentos de cambio y
transformación que implica la recuperación de una enfermedad como la adicción. Aquí
resumimos algunos de los puntos más importantes en la evaluación y mejoramiento de la
espiritualidad durante el proceso de tratamiento.
Definición de espiritualidad
Espiritualidad y recuperación
Evaluación de la espiritualidad
Igualmente, peligroso es el síndrome de adicción religiosa descrito por el padre Leo Boot en
su libro rompiendo las cadenas. El reverendo Leo Boot piensa que, la adicción es un
síndrome similar a la adicción al alcohol y otras drogas, y que los adictos a otras drogas
pueden presentar una substitución hacia la adicción religiosa así como personas que no son
adictas a sustancias, pueden presentar como adicción primaria la adicción religiosa. Esta se
define como caracterizada por un pensamiento rígido blanco y negro, hipercrítico que lleva a
la persona al deterioro de sus funciones en las diversas áreas de su vida.
Contratransterencia espirituales
Prevención de recaídas
Pruebas de orina
Las pruebas de orina son herramientas útiles en el seguimiento y supervisión de los casos en
tratamiento. Tienen varias ventajas aparte de la obvia, que es la medición del metabolito en
la orina, asegurando así la verificación de abstinencia. Además, las pruebas de orina pueden
ser un factor de motivación adicional para mantener la abstinencia, así como un vehículo útil
para recobrar un poco la confianza de la familia en el proceso de recuperación.
Estos son los diversos modelos de tratamientos que están disponibles para la intervención
estructurada de la adicción. Muchos utilizan componentes similares y ofrecen ventajas
relativas unos sobre otros. Sin embargo, son todos parte del continuo de atención y deben
ser considerados como alternativas en el diseño de los planes de tratamiento.
Modelo de Minnesota
Modelo Ambulatorio
Es indicado para las personas que necesitan tratamiento y que además tienen conservado
gran parte de su funcionamiento psicosocial, de modo que acuden simultáneamente a su
trabajo y permanecen en su ambiente familiar.
Modelo Hospitalario
Las personas que participan en este tipo de tratamiento conviven con una comunidad de
adictos en recuperación. De esta manera se logra incorporarlos a un estilo de vida
compartido y de responsabilidad personal.
Modelo Matrix
Este es el modelo de tratamiento coercitivo que se propone como alternativa a las penas
correspondientes a los delitos relacionados con sustancias psicotrópicas.
Como la adicción es una enfermedad primaria de naturaleza crónica existe una tendencia
natural a la recaída que hace necesario el mantenimiento diario del proceso de recuperación.
Evitamos usar el término "curación" pues este se aplica a la resolución de las enfermedades
agudas.
Para lograr avanzar en la recuperación es necesario que la persona adicta realice cambios
en su forma de pensar, y de actuar, así como cambios en sus estilos y patrones de vida.
El resultado de una recuperación satisfactoria es una persona con una calidad de vida en
franca mejoría, estilos de vida más sanos y un nuevo sentido de su misión vital, así como
una mejoría en su forma de relacionarse, y mayor capacidad para no tomarse demasiado en
serio
De esa manera el proceso por el cual una persona enferma de adicción, pasa de la etapa de
consumo a la recuperación, es un proceso dinámico, que consta de diversas etapas, y posee
características que pasamos a describir en esta serie de ensayos:
El modelo de Prochaska y DiClemente nos explica como la motivación cambia a lo largo del
tiempo y como esto es importante para evaluar la disposición para el cambio.
Etapas de la Recuperación
La recuperación misma pasa por diversas etapas, que están relacionadas a las tareas
fundamentales que componen los cambios para construir una nueva vida más sana y
balanceada.
Abstinencia Completa
Para una adecuada recuperación es necesario desaprender una gran cantidad de conductas
adictivas y de búsqueda que han sido aprendidas a lo largo de la carrera adictiva. También
se hace necesario el desarrollo de nuevas conductas, actitudes y habilidades de vida que
aseguren una recuperación sostenida.
Espiritualidad y Recuperación
La espiritualidad es una de las áreas que la adicción daña de manera profunda, por lo que el
crecimiento espiritual es fundamental para asegurar una recuperación de calidad.
El Proceso de Recaída
Tratamiento y Recuperación
Grupos de Autoayuda
Revisa los documentos que te interesen y escríbenos si quieres más información sobre un
tema en particular.
Conclusión
Actualmente en la sociedad el problema de las adicciones está teniendo cada día mayor
dimensión y auge en la población, presenta dote en edades más tempranas y con
sustancias más adictivas. La disfunción familiar, relaciones sociales conflictivas, el
entorno social, la influencia de amistades negativas, delincuencia, deserción escolar,
falta de expectativas de crecimiento, el imitar comportamientos y actitudes, rebeldía,
curiosidad y por supuesto lo difícil que es la etapa de la adolescencia con sus cambios, crisis,
problemas emocionales y situaciones de la vida diaria, es una realidad que día a día nos
enfrentamos. Si tenemos que el término Familia, proporciona al individuo un centro de
intimidad y apertura al reencontrarse con uno mismo, para que así se pueda
relacionar y reencontrar con quienes lo rodean. Estrada, L. (2007) no se puede pedir que los
hijos o herederos tengan relaciones personales de éxito, cuando en su familia nunca vieron
ese ejemplo.
Todos sabemos que este es un tema completamente vigente, muy importante, que se
escucha en cualquier parte de nuestro país, en cualquier estado o ciudad, se
presenta esta problemática de la drogadicción en jóvenes y adolescentes.
Muchos jóvenes y adolescentes han olvidado enormemente su proyecto de vida, sus
posibilidades de vida al involucrarse en las adicciones. Lamentablemente la inexperiencia
que tienen los adolescentes y los jóvenes, y la poca reflexibilidad que tienen para buscar una
mejor vida, muchas veces los lleva a simplemente evadir una realidad.
Hay un riesgo muy grande para todos ya que, de inicio, las drogas se ofrecen en
muchos lugares, en ocasiones a precios bastante accesibles, al menos al inicio, para
provocar el deseo de seguir consumiéndola. Algunos de los principales factores de
riesgo, que pueden determinar la presencia de consumo en los adolescentes son:
La baja autoestima que presentan los jóvenes, debido a que las relaciones entre
padre-hijo no son las ideales; ya que existe poca o nula comunicación entre los
integrantes que conforman a la familia. Lo que trae consigo poca armonía dentro del
hogar lo que conlleva a pleitos conyugales y se ve reflejado en el comportamiento de los
hijos afectando el seno familiar.
Otro factor notorio es la relación de los pares como influencia negativa, ya que por
pertenecer a un grupo o ser reconocidos por lo integrantes del mismo, los adolescentes
ceden con facilidad al más mínimo chantaje ejercido por otro joven, lo cual se ve
estrechamente ligado al fácil y rápido acceso para adquirir sustancias legales e ilegales. La
adolescencia por si sola trae cambios tanto físicos como emocionales, aunado a eso
si se tienen problemas en el hogar el joven tiene mayor posibilidad o cuenta con más
factores de riesgo latentes; ya que por muchas de estas cuestiones el adolescente trata
de escapar de esa vida que se le tiene por delante y busca opciones, al igual que
esto la depresión es una crisis bastante fuerte donde pierden el sentido de la realidad,
muchas veces en lugar de estar recibiendo en su hogar la comprensión, protección, amistad,
amor, es ahí donde se encuentran maltrato físico, abuso psicológico y en ocasiones
lamentablemente, abusos de tipo sexual, otro factor de riesgo y determinante son los
jóvenes o adolescentes que tienen o adoptaron rasgos de personalidad
heredados que no pueden controlar sus impulsos, que le apasionen las emociones
fuertes, son algunos de los principales factores de riesgo que pueden orillar al joven o
adolescente a iniciarse en el consumo de drogas. Para contrarrestar lo anterior la familia
debe proveer amor, paciencia, tranquilidad, confianza y sobre todo buenos patrones a
seguir para que se vea reflejado en la conducta del hijo o hija.
"La adicción es un camino de espinas que el adicto recorre descalzo. No importa cuánto
disimule el dolor; y, aunque no se refleje en su semblante, un inmenso vacío en su interior lo
mantiene sumiso en una intensa agonía. No importa cuánto diga que no duele, que no sufre,
él sabe la inmensidad de esa mentira. Solo con la ayuda de algo Superior a nosotros y el
valor para enfrentarnos a nosotros mismos, dejamos atrás ese espinoso camino."
Las adicciones son hábitos desadaptativos que modifican el estilo de vida de las personas
llevándolas a un callejón sin salida, ya que a medida que avanzan en la adicción, los
individuos van cambiando su forma de pensar, de percibir la realidad, de concebir las cosas,
de sentir y por su puesto de relacionarse con los demás, paralelamente se van
incrementando los problemas de salud, laborales y el mundo se torna amenazante. El abuso
de sustancias es un problema social y legal muy grave ya que, debido a estas, se
incrementan crímenes, pérdidas financieras, problemas de salud, disfuncionalidad familiar,
etc.
En generaciones pasadas eran comunes las adicciones al tabaco, alcohol, comida, juegos de
azar, ciertas sustancias, hoy la modernidad ha dado lugar a nuevas adicciones como
Internet, televisión, videojuegos, celular, astrología, sexo cibernético y se suman las
adicciones a las relaciones interpersonales.
El entorno que rodea a nuestros jóvenes de 12 a 17 años indica que el consumo de drogas
está cada vez más presente. Los índices de consumo se han incrementado, especialmente
en la región norte del país y en las grandes metrópolis (Tijuana, Ciudad de México y
Guadalajara, principalmente). Estos datos refuerzan la necesidad de desarrollar campañas
que permitan detectar a los menores que tienen problemas emocionales y darles la atención
apropiada para evitar que consuman drogas como un mecanismo para enfrentar problemas
de esta naturaleza. Asimismo, es necesario identificar a los menores con mayor probabilidad
de desarrollar dependencia, quienes requieren de intervenciones preventivas más intensas.