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Adicciones: Causas y Consecuencias

El documento habla sobre los tipos de adicciones, definiendo la adicción como una enfermedad física y mental causada por el abuso de sustancias o conductas compulsivas. Explica que la adicción destruye vidas y relaciones, y es difícil de tratar por uno mismo. También menciona algunas sustancias comunes que causan adicción como el alcohol, las drogas y el tabaco.

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Adicciones: Causas y Consecuencias

El documento habla sobre los tipos de adicciones, definiendo la adicción como una enfermedad física y mental causada por el abuso de sustancias o conductas compulsivas. Explica que la adicción destruye vidas y relaciones, y es difícil de tratar por uno mismo. También menciona algunas sustancias comunes que causan adicción como el alcohol, las drogas y el tabaco.

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ESCUELA: MOISÉS SÁENZ

NOMBRE: ESMERALDA

MARTÍNEZ JIMÉNEZ

GRADO: “2” GRUPO “E”

MATERIA: ESPAÑOL

TEMA: TIPOS DE ADICCIONES


Adicción

¿Qué es la Adicción?

Dos enfermedades en una

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe Neurociencia del consumo y


dependencia de sustancias psicoactivas define la adicción (Ver glosario→) como una
enfermedad emocional, física y con predisposición genética. Otras organizaciones como
National Institute of Drug Abuse y la American Society of Addiction Medicine también definen
la adicción en sus propios términos.

Definimos la adicción como una enfermedad – porque el abuso de sustancias o conductas


compulsivas modifica la estructura y el funcionamiento del cerebro. Las características son:

Primaria: No es consecuencia de otras enfermedades.

Crónica: Persiste a lo largo del tiempo.

Progresiva: Conlleva cambios físicos, emocionales y sociales acumulativos y que se


incrementan mientras el abuso continúa.

Mortal: Tiene consecuencias fatales para el propio enfermo y eventualmente para las
personas de su contexto.

La adicción destruye no solo la vida de los que la padecen sino también la de sus seres
queridos. Nuestro cálculo es que cada adicto afecta a por lo menos tres vidas más, ya sea la
de los padres, novio/a, esposo/a, hermanos, hijo/s, amigo/s, compañero/s de trabajo o jefe,
entre otros.

Para entenderla mejor hay que explicar que son dos enfermedades en una: la enfermedad
física y la enfermedad mental.

La enfermedad física consiste en que al cabo de un tiempo se desarrolla una “alergia” a las
sustancias, ya sea el alcohol o las drogas. Esta “alergia” provoca que el adicto cuando toma
esta sustancia no pueda dejar de consumirla y vaya intoxicándose cada vez más.
Mucha gente sufre hoy en día de alergias al marisco, al trigo, a la leche y otras muchas, pero
aquí está la diferencia y el problema, mientras que una persona alérgica al marisco no
volverá nunca a tomarlo y mucho menos al día siguiente, el adicto lo consumirá sin importarle
las consecuencias de perdida de trabajo, familia, dinero y hasta la vida; ésta es la
enfermedad mental. De tal manera que la adicción se compone de dos enfermedades
conjuntas: la física que crea alergia, la compulsión, y la mental que hace que se repita el
proceso, la obsesión.

La adicción se caracteriza por episodios continuos o periódicos de descontrol, a pesar de


consecuencias adversas, y por distorsiones del pensamiento, especialmente la negación de
padecer la enfermedad y sus consecuencias.

Adicción – La realidad

La adicción puede llevar a una muerte prematura.

Es la consecuencia y la causa de otros problemas físicos y mentales.

Tiene un impacto perjudicial en la química neuronal del cerebro.

Suele coexistir con otros desórdenes.

Termina por destruir al individuo, a las familias y a las comunidades, infligiendo en el


proceso una gran cantidad de daños sociales y en la salud.

Afecta a todo tipo de culturas, clases sociales y orígenes étnicos.

Es muy difícil que uno mismo se recupere solo de la adicción.

Entendiendo la adicción

La adicción es el resultado del intento de una persona de autogestionar sus sentimientos o


sus vivencias personales mediante el uso de sustancias o de comportamientos.

Llegan ahí por una necesidad inmediata de sentir algo diferente a lo que normalmente
sienten. Puede que consuman para calmarse, consolarse, aliviarse, tranquilizarse, relajarse,
estimularse, activarse, o empoderarse, entre otros motivos. El hecho de que al principio sea
muy efectivo para modificar el estado de ánimo, la percepción y las vivencias, hace que las
personas sientan el impulso de repetir la experiencia.

Convertirse en un acto repetitivo, comportamiento habitual que caracteriza la adicción, señala


el comienzo de una relación de consumo reiterado con la sustancia o con el comportamiento.

Si bien al comienzo la persona siente que tiene el control sobre las sustancias que consume
o sus comportamientos, a medida que la relación se intensifica, el comportamiento se
perpetúa. Como consecuencia, la adicción toma el control. A medida que ésta gana fuerza,
las funciones del cerebro se van adaptando, lo cual explica en parte por qué resulta tan
complicado dejar de consumir.

Independientemente de cómo comenzó la adicción, llega un momento en el que el consumo


de la persona continúa, simplemente porque se ha enganchado. Realmente es como un
círculo vicioso. El ansia por evitar las sensaciones tan incómodas derivadas de no consumir
(o del síndrome de abstinencia), les impulsa a continuar consumiendo. Se enzarzan en una
lucha inútil y desesperada por controlar la adicción.

A medida que la adicción se apodera de su cuerpo, mente y alma, las dañinas


consecuencias hacia uno mismo y hacia otros, como sus propios familiares, se multiplican y
se intensifican. A pesar de ello, las personas tienen enormes dificultades para enfrentarse a
ello y para parar. Aun teniendo todavía capacidad para ello, no son capaces de tomar una
decisión y mantenerla.

Una de las características que define la adicción es que perdura pese a la creciente
evidencia del daño que provoca. Esto incluye el riesgo real de morir. De hecho, inherente a la
adicción es el autoengaño del que la padece, creyendo que las cosas no están tan mal como
realmente lo están.

No obstante, sigue existiendo la posibilidad de recuperarse. Es importante alentar a los


adictos a reconocer que hay ayuda disponible para ellos, y ayudarles a que accedan a esa
ayuda.
El consumo y el abuso de alcohol, nicotina y drogas ilegales y el uso indebido de
medicamentos recetados les cuesta a la población estadounidense más de $700,000
millones por año ya que los costos de atención médica se incrementan, hay mayor cantidad
de delitos y aumenta la pérdida de productividad.
Cada año, el alcohol, las drogas ilegales y las drogas recetadas contribuyen a la muerte de
más de 90,000 personas, mientras que el tabaco está asociado con lo que se estima en
480,000 muertes por año. (De aquí en adelante en este documento, el término "drogas" se
refiere a todas estas sustancias a menos que se especifique de otro modo).
Las consecuencias perjudiciales del consumo y la adicción a las drogas afectan a
personas de todas las edades:
Los adolescentes que consumen drogas pueden comportarse mal y tener un desempeño
pobre en la escuela o abandonar los estudios. Consumir drogas cuando el cerebro todavía
está en desarrollo puede crear cambios cerebrales duraderos y aumentar el riesgo de
dependencia.
Los adultos que consumen drogas pueden tener problemas para pensar con claridad,
recordar cosas o prestar atención. Tal vez adopten malas conductas sociales debido al
consumo de drogas y es posible que sus relaciones personales y su desempeño laboral se
resientan.
El consumo de drogas por parte de los padres puede implicar hogares caóticos y
estresantes, así como abuso o negligencia infantil.8 Estas condiciones perjudican el
bienestar y el desarrollo de los niños en el hogar y pueden crear el marco para el consumo
de drogas en la próxima generación.
Los bebés que están expuestos a las drogas en el vientre materno pueden nacer antes del
término del embarazo o pesar menos de lo normal. Esta exposición puede retrasar la
capacidad del niño para aprender y afectar su comportamiento futuro. También es posible
que el bebé desarrolle dependencia de los opioides u otras drogas que consumió la madre
durante el embarazo, una afección que se conoce como síndrome de abstinencia neonatal
(SAN).
¿Qué soluciones brinda la ciencia para el consumo de drogas y la adicción?
Los científicos estudian el efecto de las drogas en el cerebro y en el comportamiento. Usan
esta información para crear programas para prevenir el consumo de drogas y ayudar a las
personas adictas a recuperarse. Otras investigaciones facilitan la puesta en práctica de estas
ideas en la comunidad.
Las consecuencias del consumo de drogas son amplias y variadas y afectan a personas de
todas las edades.
Sustancias producen adicción

Existe un gran número de sustancias que son responsables de las adicciones, pero las
principales son las que siguen a continuación:

Alcohol

Anfetaminas

Benzodiazepinas

Cannabis

Cocaína

Nicotina (Tabaco)

Opiáceos (Heroína)

Drogas Emergentes (Hongos Alucinógenos, Plantas Alucinógenas, Nuevas Anfetaminas,


Éxtasis y derivados, Triptaminas, Piperacinas, Ketamina)

La adicción tiene base biológica, psicológica y social, por lo que, las causas que nos vamos a
encontrar son múltiples e interactúan unas con otras derivando en un desorden adictivo. En
todos los tipos de adicción podemos observar una serie de características comunes; si bien
es cierto que luego en cada persona los desórdenes que hayan causado la adicción
adquirirán matices derivados de la historia personal y familiar de cada uno.

Si las drogas hacen que la gente se sienta bien o mejor, ¿cuál es el problema?

Cuando una persona comienza a drogarse, tal vez perciba lo que parecen ser efectos
positivos. También puede creer que puede controlar el consumo, pero las drogas se pueden
apoderar muy rápido de la vida de una persona. Con el tiempo, si el consumo de la droga
continúa, otras actividades placenteras se vuelven menos placenteras y la persona tiene que
consumir la droga solo para sentirse "normal". Controlar la necesidad de consumir la droga
se hace difícil, aun cuando el consumo cause muchos problemas para el consumidor y para
sus seres queridos. Algunas personas pueden comenzar a sentir la necesidad de consumir
mayores cantidades de la droga o consumirla con más frecuencia, incluso en las etapas
iniciales del consumo. Estas son las señales que indican que hay adicción.

Aun el consumo relativamente moderado de drogas es peligroso. Por ejemplo, un bebedor


social puede embriagarse, conducir un vehículo y convertir muy rápidamente una actividad
placentera en una tragedia que afecta muchas vidas. El consumo ocasional de drogas, como
tomar un opioide para lograr un estado de euforia o "Hugh", puede tener efectos igualmente
desastrosos, incluidos la sobredosis y la conducción de vehículos con capacidades
peligrosamente disminuidas.

La gente decide libremente seguir consumiendo drogas

La decisión inicial de consumir drogas por lo general es voluntaria. Pero con el consumo
continuo, la capacidad de una persona para autocontrolarse se puede deteriorar gravemente;
esta disminución del autocontrol es el sello distintivo de la adicción.

Estudios de imágenes cerebrales de personas adictas muestran cambios físicos en las zonas
del cerebro que son esenciales para el buen juicio, la toma de decisiones, el aprendizaje, la
memoria y el control del comportamiento. Estos cambios ayudan a explicar el carácter
compulsivo de la adicción.

Algunas personas se vuelven drogadictas y otras no

Como sucede con otros trastornos y enfermedades, la probabilidad de volverse adicto varía
según la persona y no hay un factor único que determine si alguien se convertirá en
drogadicto. En general, cuantos más factores de riesgo tiene una persona, más posibilidades
tiene de que el consumo de drogas la lleve al abuso y la adicción. Los factores de protección,
por su parte, reducen el riesgo de adicción. Los factores de riesgo y de protección pueden
ser ambientales o biológicos.

Factores biológicos aumentan el riesgo de adicción

Los factores biológicos que pueden afectar el riesgo de una persona de convertirse en
drogadicta incluyen los genes, la etapa de desarrollo en la que se encuentra, e incluso el
sexo y la raza. Los científicos estiman que los genes—incluidos los efectos que los factores
ambientales tienen en la expresión génica de una persona (llamados epigenética)—
representan entre un 40 % y un 60 % del riesgo de adicción de una persona. Además, el
riesgo de consumo y adicción a las drogas es mayor en los adolescentes y en las personas
que sufren de trastornos mentales que en otros grupos.

Factores ambientales aumentan el riesgo de adicción

Los factores ambientales son los que se relacionan con la familia, la escuela y el vecindario.
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de una persona se cuentan:

El hogar y la familia. El ambiente del hogar, especialmente durante la niñez, es un factor


muy importante. Los padres o familiares mayores que consumen drogas, abusan del alcohol
o transgreden las leyes pueden aumentar el riesgo de que un niño tenga problemas con las
drogas en el futuro.

Los compañeros y la escuela. Los amigos y otros compañeros pueden tener una influencia
cada vez mayor durante la adolescencia. Los adolescentes que consumen drogas pueden
convencer hasta a quienes no tienen factores de riesgo de que prueben las drogas por
primera vez. Tener dificultades en la escuela o poseer pocas habilidades sociales puede
aumentar aún más el riesgo de que un niño consuma drogas o se vuelva adicto.

Factores aumentan el riesgo de adicción

El consumo desde muy joven. Si bien el consumo de drogas a cualquier edad puede
causar adicción, las investigaciones indican que cuanto más joven es la persona cuando
comienza a drogarse, más posibilidades tiene de sufrir problemas graves. Esto puede
deberse al efecto perjudicial que las drogas pueden tener en el cerebro que está todavía en
desarrollo. También puede ser el resultado de una combinación de factores tempranos de
carácter social y biológico, entre ellos la falta de un hogar o una familia estable, el abuso
físico o sexual, los genes o una enfermedad mental. De todas maneras, el hecho es que el
consumo a temprana edad es un fuerte indicador de problemas futuros, incluida la adicción.

La forma en que se consume la droga. Fumar una droga o inyectarla en las venas
aumenta el potencial de adicción. Tanto las drogas que se fuman como las que se inyectan
llegan al cerebro en segundos y producen una poderosa oleada de placer. Sin embargo, esa
sensación intensa de placer se puede desvanecer en pocos minutos. Los científicos
consideran que este marcado contraste lleva a ciertas personas a repetir el consumo para
intentar recapturar el momentáneo estado de placer.
Todas las adicciones, independientemente de su origen o sustancia, actúan en el organismo
mediante un mecanismo de recompensa similar, que es el que provoca la adicción. Las
adicciones más habituales son las siguientes.

Alcohol: Aunque por su amplia aceptación social no se percibe como peligrosa, el alcohol
es la sustancia más consumida en nuestro país y el alcoholismo es la adicción que más
trastornos produce. Más información sobre el alcoholismo.

Este depresor del sistema nervioso central es la droga legal de más alto consumo y cuenta
con un mayor número de adictos, debido a que las bebidas que lo contienen gozan de gran
aceptación social y su consumo se encuentra muy arraigado en nuestra cultura. El alcohol
etílico que contienen las bebidas se produce durante la fermentación de los azúcares por
las levaduras y es el que provoca la embriaguez.

Los efectos se presentan en una secuencia de cinco etapas, siempre que el individuo
continúe bebiendo y de acuerdo con la cantidad y el tipo de bebida ingerida, así como el
volumen de alimentos que se encuentran en el estómago, el sexo y el peso corporal de la
persona y las circunstancias en que se bebe:

Primera: el sujeto se ve relajado, comunicativo, sociable y desinhibido debido a que el


alcohol deprime primero los centros nerviosos que controlan la inhibición de los impulsos, por
lo que la conducta se libera y el individuo parece excitado.

Segunda: su conducta es esencialmente emocional, presenta problemas de juicio y de


coordinación muscular, así como trastornos de la visión y del equilibrio.

Tercera: el individuo experimenta confusión mental, se tan-balea al caminar, tiene visión


doble y reacciones variables del comportamiento: pánico, agresividad o llanto, además de
serias dificultades para pronunciar adecuadamente las palabras y para comprender lo que
oye.

Cuarta: no puede sostenerse en pie; sufre vómitos, incontinencia de la orina y aturdimiento;


está cerca de la inconsciencia.

Quinta: inconsciencia, ausencia de reflejos. El individuo pue-de entrar en estado de coma


que puede llevarlo a la muerte por una parálisis respiratoria
Cuando una persona ingiere una copa, el 20% del alcohol presente en esa bebida es
absorbido en forma inmediata a través de las paredes del estómago y pasa directamente a la
sangre. El otro 80% es absorbido lentamente y también lo hace desde el intestino delgado
para circular en la sangre. Si la ingestión de bebidas alcohólicas se detiene o continúa en
forma modera-da, las concentraciones de alcohol en la sangre se mantendrán bajas, pues un
hígado sano podrá metabolizarlas y eliminarlas a través de la orina y el aliento. Sin embargo,
cuando la velocidad de ingestión y la cantidad tomada rebasan la capacidad de eliminación,
se alteran la coordinación muscular y el equilibrio, se obstaculizan la memoria y el juicio y se
puede llegar a esta-dos de intoxicación que ponen en riesgo la vida.

Después de un tiempo de abusar del consumo de bebidas alcohólicas ocurre un


deterioro gradual en diversos órganos como estómago, hígado, riñones y corazón, así
como en el sistema nervioso. Existe una serie de enfermedades que se relacionan con él
con-sumo reiterado de bebidas alcohólicas; la mayoría de ellas son causas principales de
mortalidad en nuestro país, como la cirrosis hepática y los padecimientos cardiacos. Algunos
estudios señalan que quienes se inician en el abuso de las bebidas alcohólicas desde
jóvenes tienen una expectativa de vida cinco o diez años menor que quienes no siguen esta
conducta. ¿Cuáles son las consecuencias sociales del abuso de bebidas alcohólicas? El
abuso de bebidas alcohólicas tiene diversas consecuencias sociales, como por ejemplo
accidentes de tránsito, peleas, ausentismo laboral/escolar, accidentes laborales, violencia y
maltrato intrafamiliar, disolución del núcleo familiar, entre otras

El alcohol es una de las drogas más peligrosas para la mujer embarazada,


especialmente durante los primeros meses, ya que se trasforma en sustancias dañinas
para las células que son absorbidas por el feto. Tomado en cantidades abundantes, el
alcohol aumenta el riesgo de que nazcan niños con defectos como el síndrome
alcohólico fetal, que implica la formación de un cráneo pequeño, facciones anormales,
así como retardo físico y mental. Consumir bebidas alcohólicas al final del embarazo
también puede afectar al feto. Los médicos están de acuerdo en que la mujer debe
abstenerse de tomar alcohol desde el momento en que decide embarazarse, o por lo
menos desde que sabe que está encinta.
Tabaco: La planta del tabaco, en sus distintas presentaciones, contiene un químico
llamado nicotina, que es una sustancia muy adictiva. La nicotina genera efectos
antidepresivos y de alivio sintomático de la ansiedad.

Aunque el número de fumadores de cigarrillos ha disminuido considerablemente en los


últimos años, la tasa de mortalidad asociada con la adicción al tabaco sigue creciendo. Junto
con el alcohol, se considera una droga “puerta”, puesto que acerca al consumo de sustancias
ilegales.

La nicotina causa una descarga de dopamina en las áreas del cerebro que controlan el
placer y la motivación. En contraste, también puede producir efectos sedantes, dependiendo
de la dosis consumida y del nivel de excitación del sistema nervioso del fumador. Al fumar
tabaco, la nicotina se distribuye en el organismo, llegando al cerebro diez segundos después
de la inhalación. Con la exposición a la nicotina, se estimula la producción de
adrenalina, provocando una descarga de glucosa que incrementa la presión sanguínea, la
respiración y el ritmo cardiaco.

La exposición continua al tabaco está asociada con las siguientes enfermedades

:• Cáncer de pulmón, boca, faringe, esófago, estómago, páncreas, cérvico-uterino, renal


y/o vesícula

.• Del sistema respiratorio, como bronquitis crónica, asma y enfisema.• Del corazón, como
deficiencia coronaria (falta de afluencia de sangre al órgano, lo que ocasiona infarto).

• Padecimientos cerebro-vasculares, derrames cerebrales, aneurisma (deformación o


incluso rotura de las paredes vasculares) y problemas circulatorios e hipertensión
(presión arterial alta)

.• Embolias y accidentes cardio y cerebro-vasculares, sobre todo en mujeres que fuman y


toman anticonceptivos

.• Resequedad de la piel, arrugas prematuras y pérdida de piezas dentales.• Molestias


vinculadas con la menstruación que se relacionan con menopausia temprana, algunos casos
de esterilidad o concepción retardada.

• Disfunción eréctil (impotencia sexual); el consumo de tabaco es una de sus causas más
frecuentes.
Se debe tomar en cuenta que los fumadores pasivos, es decir, aquellas personas que
están expuestas involuntariamente al humo de tabaco en cualquier sitio cerrado o que
conviven con individuos que fuman, pueden sufrir diversos daños, tales como cáncer
pulmonar, enfermedades cerebro-vasculares, asma, padecimientos respiratorios, problemas
de oído, etcétera.

Algunas investigaciones han demostrado que la inhalación involuntaria incrementa la


gravedad en los casos de asma infantil y la posibilidad de sufrir síndrome de muerte
súbita (muerte repentina de un niño menor de un año de edad, también conocida como
muerte de cuna).

El consumo de tabaco eleva el riesgo de que el feto experimente retraso en el desarrollo,


además de que la madre tenga parto prematuro, abortos espontáneos, niños de bajo peso,
muerte fetal (desde las 20 semanas de gestación hasta el momento del parto), muerte
neonatal (desde el nacimiento hasta los prime-ros 28 días), así como muerte súbita. Cuando
las madres fuman durante el embarazo, aumenta su probabilidad de tener hijos con
trastornos de déficit de atención e hiperactividad (niños extremadamente inquietos).

Cannabis (marihuana): Es una droga derivada de la planta de cáñamo cuya sustancia


adictiva más conocida es el tetrahidrocannabinol (THC). Suele consumirse fumada en
distintas presentaciones, siendo las más frecuentes el hachís y la marihuana (lo que
comúnmente se conoce como “porros”). Se trata de la sustancia ilegal más consumida del
país, con una preocupante prevalencia entre los adolescentes. Esta droga deteriora la
memoria a corto plazo, el aprendizaje, la habilidad para concentrarse y la coordinación. Su
consumo prolongado puede conducir a problemas psíquicos graves como ansiedad
generalizada, agorafobia, alucinaciones y, en las personas susceptibles, puede causar
psicosis.

Afecta a la atención y la coordinación.

Afecta a la memoria y la capacidad de aprendizaje. Genera problemas de rendimiento


escolar.

Hace aumentar el riesgo de sufrir un accidente de tráfico o laboral.

Provoca bajadas de tensión.


Las experiencias intensas se pueden vivir negativamente (paranoias, ataques de
angustia).

El consumo a menudo va asociado al tabaco. A largo plazo puede incrementar el riesgo de


padecer problemas respiratorios y cardiovasculares, y varias formas de cáncer.

El modelo de consumo de cannabis en la familia influye en el consumo de riesgo de los


niños.

El consumo abusivo de cannabis aumenta los riesgos de sufrir accidentes, negligencias en


el cuidado y la crianza de los niños tanto puntualmente como cuando existe un consumo
regular.

Cocaína: Es la sustancia que más demandas de tratamientos de adicción produce. Es un


estimulante que se extrae de la planta de coca y que se vende mezclado con otras
sustancias inertes, como el talco o la maicena.

Suele consumirse por inhalación o por inyección y a menudo se combina con el consumo
de otras drogas. Además, es un estimulante de corta duración, lo que hace que las personas
que la abusan tomen la droga muchas veces en una sola sesión (“binge”).

El abuso de la cocaína puede resultar en consecuencias médicas graves relacionadas al


corazón y a los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo. El consumo prolongado de
cocaína puede provocar multitud de patologías, tanto físicas, como la hipertensión o las
arritmias, como psíquicas, como la ansiedad o la depresión.

Provoca ansiedad y paranoias.

Provoca trastornos cardiovasculares, como infarto de miocardio y hemorragia cerebral.

Conlleva riesgos en la conducción de vehículos y en las relaciones sexuales, como el


olvido del uso del método anticonceptivo o de prevención de las ITS.

Conlleva el riesgo de sufrir y/o cometer agresiones sexuales fruto del modelo patriarcal.

Conlleva riesgos de sufrir un accidente laboral.

Genera una adicción rápida.


El consumo durante el embarazo provoca crecimiento deficiente del feto, complicaciones
durante la gestación debido a la acción vasoconstrictora (aborto, desprendimiento de la
placenta), crecimiento intrauterino retardado (CIR), prematuridad, malformaciones en el feto
o en el bebé.

Hace aumentar los riesgos de padecer accidentes, negligencias en el cuidado y la crianza


de los niños tanto puntualmente como cuando existe un consumo regular.

Las anfetaminas: Son sustancias sintéticas que se empezaron a utilizar para el


tratamiento de distintas enfermedades. El consumo de este tipo de drogas estimula el
sistema nervioso central generando estados de euforia y agudeza mental. Tienen efectos
especialmente duraderos sobre el cerebro y aumentan la temperatura del cuerpo, Sus
efectos son especialmente duraderos y perjudiciales para el cerebro y conllevan un aumento
de temperatura corporal, originando problemas de corazón y hasta convulsiones.

Estimulante

Excitación

Euforia

Disminución de la sensación de fatiga

Originan trastornos físicos (complicaciones cardiovasculares, complicaciones hepáticas,


hipertermia, etc.) y psiquiátricos (trastorno del estado de ánimo, paranoia, alucinaciones).

Generan una fuerte adicción.

El éxtasis (MDMA): Es una sustancia derivada de las anfetaminas que además de ser
estimulante, produce alteraciones de la mente. Su consumo, igual que el de las anfetaminas,
aumenta la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y además puede
causar de deshidratación. Sus efectos sobre la mente van de la ansiedad a la paranoia.

Hace aumentar el riesgo de padecer un golpe de calor (aumento de la temperatura


corporal) cuando va acompañado de una actividad física prolongada, por ejemplo, bailar.

Como los consumidores desconocen su composición, tienen mayor riesgo de no acertar su


dosificación.
Conlleva riesgos en la conducción de vehículos y en las relaciones sexuales, como el
olvido del uso del método anticonceptivo o de prevención de las ITS.

LSD: Es uno de los alucinógenos más potentes. Los alucinógenos son drogas que alteran
la percepción de la realidad. Sus efectos son impredecibles y los consumidores pueden
experimentar alteraciones visuales, auditivas y táctiles que parecen reales, pero que no lo
son. Pueden generar en el individuo un aumento de la frecuencia cardíaca, y también
sudoración, falta de apetito, falta de sueño y temblores.

Provoca paranoia y ansiedad.

Conlleva el riesgo de experimentar un mal viaje (pérdida del control de las emociones,
ansiedad, pánico).

Conlleva el riesgo de experimentar reviviscencia (sufrir de nuevo algunos efectos al cabo


de un tiempo después del último consumo).

Genera problemas de salud mental.

Conlleva riesgos en la conducción de vehículos y en las relaciones sexuales como el


olvido del uso del método anticonceptivo o de prevención de las ITS.

Los opiáceos: La heroína tiene su origen en el opio, cuyo consumo produce euforia y una
sensación de relajación general. Disminuye la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la
agudeza visual. Entre otras drogas de la familia de los opiáceos están la morfina y otros
analgésicos que tienen usos médicos, por eso genera también indiferencia al dolor. Sin
embargo, su uso no médico o su abuso puede resultar muy dañino.

Conlleva el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas (hepatitis víricas,


tuberculosis, VIH/sida) cuando se comparten o reutilizan utensilios de consumo.

Puede provocar una sobredosis.

La interrupción del consumo conlleva la aparición de un fuerte síndrome de abstinencia.

Conlleva riesgos en la conducción de vehículos y en las relaciones sexuales como el


olvido del uso del método anticonceptivo o de prevención de las ITS.

Conlleva el riesgo de sufrir y/o cometer agresiones sexuales fruto del modelo patriarcal en
los contextos concretos de consumo de heroína.
Genera una adicción rápida.

Los psicofármacos: Cada vez más utilizados con fines no médicos, que pueden causar
adicciones con graves consecuencias. Los más utilizados como drogas son los analgésicos,
los sedantes y los estimulantes. Cabe destacar un preocupante aumento del consumo por
parte de jóvenes y adolescentes, dada la errónea percepción de que no son peligrosos
porque en ocasiones son recetados por médicos.

En dosis elevadas, provocan somnolencia, déficits de memoria o falta de coordinación


motora.

En dosis muy elevadas y combinados con otros depresores (el alcohol, por ejemplo)
provocan una grave disminución de la capacidad de reacción, reducción en el ritmo de la
respiración (depresión respiratoria) e, incluso, el coma o la muerte.

El uso sin control médico durante un tiempo prolongado induce a la aparición de tolerancia
y dependencia.

Aunque son drogas legales y su consumo tiene una menor sanción social, pueden ser tan
nocivas como las drogas ilegales. A menudo se utilizan para apaciguar malestares vitales y
dificultan afrontar situaciones no deseadas que se viven, por ejemplo, situaciones de
violencia.

Los esteroides: Los anabólicos son variantes sintéticas de la testosterona, que se utilizan
para aumentar la masa muscular y mejorar el rendimiento físico. Su abuso genera acné
severo y enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares e infecciosas.

Un hecho habitual y muy peligroso es el consumo combinado de dos o más drogas,


independientemente de si son legales o no. Su interacción implica riesgos significativamente
mayores que el consumo de esas sustancias por separado. Para abordar el tratamiento de
estas adicciones, es necesario reconocer las dos patologías por separado.

Comportamientos adictivos: En ocasiones las adicciones no son provocadas por una


sustancia química, sino por una actividad que es capaz de generar un mecanismo de
recompensa similar al de algunas drogas. Algunos de los comportamientos adictivos más
comunes son la ludopatía o las adicciones al sexo o a internet. Estas adicciones tienen
importantes y peligrosos efectos en el equilibrio emocional y en la escala de prioridades
vitales de la persona adicta, para quien esta actividad pasa a convertirse en una prioridad
vital.

Síntomas de la adicción

Puede resultar difícil diferenciar el uso ocasional de una droga de la adicción a esa sustancia.
Normalmente, se puede considerar que una persona es adicta cuando incurre en los
siguientes comportamientos:

Consume en situaciones totalmente inapropiadas, por ejemplo, en el trabajo o antes de


conducir, y no es capaz de controlar la cantidad consumida.

Su humor es muy variable y se irrita cuando se preocupan por él o ella, especialmente si le


preguntan sobre el consumo y su frecuencia.

Hace actividades en solitario, con nuevas compañías o en secreto, evadiéndose de sus


familiares y amigos.

Basa su vida en cómo obtener la sustancia y muestra indiferencia por otros aspectos que
antes le interesaban.

Es incapaz de justificar pérdidas de dinero o de otros efectos de valor e incluso se


involucra en actividades delictivas.

En ausencia de la sustancia deseada, consume otras sustancias para buscar un efecto


parecido.

Diversas causas explican el inicio del consumo de drogas:

Para obtener placer. Las drogas actúan directamente sobre el sistema de recompensa o
gratificación, generando una intensa sensación de placer. En algunos casos, como en el
consumo de estimulantes, esa euforia va seguida de sensaciones de poder, confianza y
energía. En cambio, con los opiáceos, la euforia es seguida por sentimientos de relajación,
tranquilidad y bienestar.

Para automedicarse. Algunas personas comienzan a abusar las drogas con el objetivo de
disminuir sentimientos de angustia, ansiedad o tristeza. Especialmente el estrés puede jugar
un papel importante en determinar si alguien inicia o continúa abusando de las drogas y en
las recaídas en los pacientes que están recuperándose de su adicción.

Para mejorar el rendimiento. La necesidad que algunas personas sienten de mejorar su


rendimiento intelectual, mejorando la atención, la concentración o la memoria con sustancias
químicas puede jugar un papel similar en la experimentación inicial y en el consumo continuo
de la droga.

Para experimentar o “porque los demás lo hacen”. La presión que ejerce el entorno sobre
el individuo tiene una gran influencia sobre su comportamiento. Esta influencia es
especialmente intensa durante la adolescencia, etapa durante la que la corteza prefrontal del
cerebro, la zona encargada de la evaluación de las situaciones, está aún madurando, lo que
aumenta el riesgo de tomar malas decisiones, como el consumo de drogas.

Características de la adicción A continuación mostramos los síntomas que se observan en


las adicciones. Pueden mostrarse todos juntos, aunque no en todas las ocasiones se tienen
que presentan en su totalidad, además según se avanza en el proceso adictivo pueden ir
variando tanto en intensidad como en su aparición en el tiempo.

Se pierde el control con respecto al uso.

Se invierte cada vez más y más tiempo y energía en la conducta adictiva.

Manejo dificultoso y deterioro progresivo de todas las áreas su vida, debido a las
consecuencias negativas de la constante práctica adictiva. Su preocupación se centra
prioritariamente en todo aquello relacionado con la adicción.

Un marcador importante para realizar el diagnóstico es que, pese al daño personal y familiar
derivado de la adicción, se continua con la conducta adictiva.

Uso de la negación/ autoengaño/ minimización/ justificación como medio de obviar las


consecuencias de su conducta y reducir la ansiedad. Este engaño va acompañado de un tipo
de memoria selectiva, donde lo que sucede es que se recuerda la euforia derivada del uso,
pero no los momentos malos.

Junto a la negación se dan distorsiones del pensamiento generadas por las creencias
adictivas (son la raíz del desorden por lo que es un factor importante que hay que detectar a
poder cambiar en el proceso de rehabilitación). Lo que hacen es permitir al adicto a justificar
su conducta para poder aliviar la adicción y, en consecuencia, ese alivio inicial lo que
provoca es que se siga produciendo dicha conducta y se mantenga en la espiral del
consumo. Cuando hablamos de distorsiones podemos encontrar diversos tipos como son:
dicotomía (desde la rigidez, verlo todo blanco o negro) y preocupación constante entre
otros. También se observan distorsiones afectivas en cuanto a que dejan de tolerar
algunas emociones y muestran dificultad para identificar e interpretar sentimientos.

A lo largo del proceso adictivo se va creando una conducta de búsqueda relacionada con la
acción adictiva, es decir, acercamiento a personas, lugares o situaciones donde se
realiza la conducta de riesgo, produciendo un aumento del deseo de consumir que
actúa de disparador de la conducta. Al dispararse el deseo comienza la ansiedad hasta
poder llevarla a término; estos deseos, que se producen de forma automática, siguen
dándose aun cuando la persona lleva tiempo de rehabilitación.

Clasificación

Las drogas han sido clasificadas según múltiples sistemas de categorización, predominando,
en la actualidad, las clasificaciones en función de sus efectos farmacológicos. Entre los
diferentes tipos de clasificación empleados a lo largo del tiempo, destacan los siguientes:

Clasificación según su estado legal

Las drogas pueden clasificarse en función de las restricciones legales establecidas en cada
estado particular respecto al consumo, producción y venta de las diferentes sustancias.

Así, en la mayor parte de los países occidentales las drogas se clasifican según la normativa
legal, del siguiente modo:

Drogas o sustancias lícitas: se ocupan libremente de acuerdo a los deseos de cada


consumidor. Por ejemplo, las bebidas alcohólicas y el tabaco.
Drogas que se utilizan principalmente como medicamento: generalmente estas se
obtienen mediante prescripción médica. En Occidente, su uso va ligado al tratamiento de
trastornos del ánimo, trastornos del sueño, enfermedades dolorosas o con el fin de lograr
mayor lucidez o concentración (nootrópicos). Por ejemplo, los psicofármacos, estimulantes
menores y la metadona.

Drogas o sustancias ilícitas: varían de acuerdo a la legislación de cada país. Son aquellas
cuyo comercio se considera ilegal, como los derivados cannabis, la heroína y la cocaína.
Existen convenciones internacionales Nota 1 que han establecido como prohibido el uso no
médico de opiáceos, cannabis, alucinógenos, cocaína y muchos otros estimulantes, al igual
que de los hipnóticos y sedantes. Además, los países o jurisdicciones locales han añadido
sus propias sustancias prohibidas como por ejemplo bebidas alcohólicas o inhalantes.

Clasificación farmacológica

Las sustancias psicoactivas, en el ámbito farmacológico, pueden ser clasificadas ateniendo a


sus efectos sobre el sistema nervioso central y el cerebro.}

Drogas depresoras

Una droga depresora es aquella que ralentiza la actividad del sistema nervioso central.
Tienen la capacidad de ralentizar o dificultar la memoria, disminuir la presión sanguínea,
analgesia, producir somnolencia, ralentizar el pulso cardíaco, actuar como anticonvulsivo,
producir depresión respiratoria, coma, o la muerte.

Este grupo se subdivide a su vez en varios grupos: antihistamínicos, antipsicóticos,


disociativos, GABAnérgicos, glicinérgicos, narcóticos y simpatológicos.

Drogas opioides

Los opioides son las drogas que se unen a receptores opioides situados principalmente en el
sistema nervioso central y en el tracto gastrointestinal. Hay tres grandes clases de sustancias
opiáceas: alcaloides del opio, como morfina y codeína; opiáceos semisintéticos, tales como
heroína y oxicodona; y opioides completamente sintéticos, tales como petidina y metadona,
que tienen una estructura no relacionada con los alcaloides del opio.

Drogas estimulantes

Una droga estimulante es aquella que produce mejoras temporales de la actividad


neurológica o física. Pueden producir además síntomas adicionales como incremento de la
alerta, productividad, incremento de la presión sanguínea, aceleración del pulso sanguíneo,
mejora del equilibrio, hiperalgesia, euforia, disminución del apetito o el sueño, convulsiones,
manía o la muerte.

Este grupo se subdivide a su vez en subgrupos: adamantanos, alquilaminas,


arilciclohexilaminas, benzodiazepinas, colinérgicos, convulsivos, eugeroicos, oxazolinas,
feniletilaminas, piperazinas, piperidinas, pirrolidinas y tropanos.

Drogas alucinógenas

Una droga alucinógena es aquella droga que produce cambios en la percepción, consciencia,
emoción o ambos.

Este grupo se divide a su vez en otros tres:

Psicodélicos: producen una alteración en la cognición y la percepción. Las experiencias


suelen asociarse a la meditación, el yoga, el trance o el sueño. Los psicodélicos suelen
agruparse en lisergamidas (destaca el LSD), feniletilaminas, piperazina, triptaminas y otros.

Disociativos: producen un bloqueo de las señales de la mente consciente hacia otras


partes del cerebro produciendo alucinaciones, privación sensorial, disociación y trance.
Pueden producir también sedación, depresión respiratoria, analgesia, anestesia o ataxia, así
como pérdida de las facultades mentales y la memoria. Se dividen en adamantanos,
arilciclohexilaminas y morfinanos.

Delirantes: producen delirios, a diferencia de los alucinógenos psicodélicos y disociativos


en el que se mantiene cierto estado de consciencia. Se dividen en anticolinérgicos,
antihistamínicos y GABA-agonistas.

Clasificación según su uso médico


Las drogas que se utilizan como fármacos se clasifican según el objetivo con el que se
utilicen o la patología que combatan.

Drogas analgésicas

Las drogas analgésicas o analgésicos son aquellas drogas que reducen o inhiben el dolor.

Los analgésicos se dividen en: opioides, pirazolonas, cannabinoides, anilinas y


antiinflamatorios no esteroideos.

Los analgésicos utilizados para tratar el dolor dependerán de la intensidad y características


propias del dolor. Para dolores leves suelen utilizarse los AINEs que además de tratar el
dolor y reducen la fiebre, y en grandes dosis, tienen efectos antiinflamatorios. No obstante,
este tipo de sustancias tienen un techo analgésico bajo, el cual no puede ser traspasado ni
en mayores dosis ni en combinación con otras drogas del mismo tipo. No tienen un potencial
de dependencia física elevado, por lo que su venta es libre en la mayoría de países. Para el
alivio de dolores de intensidad moderada se utilizan opioides débiles, de distribución no libre,
como el tramadol, la codeína o la hidrocodona. Para dolores de intensidad fuerte se utilizan
opioides fuertes como la morfina, la hidromorfona, la metadona, el fentanilo, etc. Estas
sustancias no tienen techo analgésico, existiendo solamente un techo toxicológico.

Drogas anestésicas

Una droga anestésica es aquella que produce anestesia generalizada o local. Puede producir
además molestias de garganta, náuseas o vómitos, mareos, cefaleas o muerte.

Este grupo se divide en subgrupos: etéreos, haloalcanos, opioides y esteroides neuroactivos;


inyectables o inhalables.

Drogas sedantes-hipnóticas

Una droga sedante-hipnóticas o soporíficas son aquellas cuya primera función es la


inducción al sueño. Pueden producir, según qué tipo de sedantes-hipnóticos, insomnio,
ansiedad, confusión, desorientación, depresión respiratoria, pérdida de equilibrio,
disminución del juicio, o muerte.

Este grupo se subdivide a su vez en subgrupos: GABA-agonistas, H1 agonistas-inversos, α1


adrenérgicos antagonistas, α2 adrenérgicos antagonistas, agonistas melatoníticos y
antagonistas orexiníticos.
Drogas antidepresivas

Una droga antidepresiva es aquella que produce un alivio en los síntomas de la depresión, la
distimia, ansiedad; y en general todos los trastornos del estado de ánimo y la fobia social.

Este grupo se subdivide en: Inhibidores de la recaptación selectiva, potenciadores de la


recaptación selectiva, agentes de la liberación selectiva, antagonistas de los receptores,
inhibidores de la recaptación, antidepresivos bicíclicos, antidepresivos tricíclicos,
antidepresivos tetracíclicos, antidepresivos heterocíclicos, inhibidores de la
monoaminooxidasa, agonistas de los receptores 5-HT1A.

Drogas antiparkinsonianas

Las drogas antiparkinsonianas son aquellas drogas que tratan los síntomas de la enfermedad
de Parkinson. Producen efectos adversos como hipotensión, arritmias, náuseas, pérdida del
cabello, ansiedad, alucinaciones, somnolencia, problemas respiratorios, desorientación,
confusión y psicosis.

Estas drogas se dividen en dos grupos: dopaminérgicos y anticolinérgicos.

Drogas antipsicóticas

Una droga antipsicótica es aquella que produce un alivio en los síntomas de la psicosis.
Pueden producir ganancia de peso, agranulocitosis, discinesia, acatisia, distonía, párkinson,
hipotensión, taquicardia, letargia, pesadillas, hiperprolactinemia o disfunción eréctil.

Este grupo se divide en subgrupos: benzamidas, butirofenonas, difenilbutilpiperidinas,


fenotiazinas, tioxantinas, tricíclicos, piperidinas de benzisoxazola, piperazinas de
benzotiazoles y otros menos comunes.

Drogas ansiolíticas

Una droga ansiolítica es aquella utilizada para el tratamiento de la ansiedad y sus


desórdenes. Son considerados tranquilizantes menores. Pueden producir taquicardia,
pesadillas o pérdida de la consciencia.

Este grupo se divide en:receptores GABAA, agonistas de los receptores 5-HT1A,


antagonistas de la histamina (antihistamínico), antagonistas de la liberación de la
corticotropina, antagonistas de la taquicinina, antagonistas de la melanina, etc.
Drogas anoréxicas

Las drogas anoréxicas o antiobésicas son aquellas que suprimen o reducen el apetito.
Suelen utilizarse para reducir peso.

Este tipo de drogas se dividen en estimulantes y anticannabinoides. La mayoría de


estimulantes suprimen el apetito, y de hecho, la droga más consumida del mundo, el café,43
es un potente supresor del hambre. Los cannabinoides tienen la capacidad de estimular los
receptores cannabinoides CB1 y CB2, que incrementan el apetito. Aquellas sustancias
antagonistas y agonistas inversas de estos receptores producirían el efecto contrario, esto
es, la disminución o la supresión el apetito, como sucede con el Rimonabant o el Surinabant.
No obstante, el consumo excesivo de THC produce el efecto contrario al de un consumo
moderado, ya que en un consumo normal la activación de los receptores cannabinoides CB1
se produce a nivel de las neuronas excitadoras glutamatérgicas mientras que un consumo
mayor produciría la estimulación de los receptores cannabinoides CB1 en las neuronas
inhibidoras GABAérgicas del estriado ventral.

Drogas euforizantes

Una droga euforizante es aquella que induce a sentimientos de euforia. Los efectos pueden
incluir relajación, control del estrés, felicidad o placer; ya que pueden actuar sobre los centros
de placer del cerebro. El ámbito de acción de estas drogas es generalizado encontrándose
en varios tipos de drogas psicotrópicas.

Drogas nootrópicas

Las drogas nootrópicas (del griego noús ‘mente’ y trópos ‘movimiento’) o smart drugs
(‘drogas inteligentes’ en inglés) son aquellas que incrementan las funciones mentales, como
la cognición, la memoria, la atención, o aumentan la motivación o la concentración. Son
referidos generalmente como psicoestimulantes. Este grupo incluye los simpaticomiméticos,
las xantinas, los eugeroicos, los antagonistas de la H3, los agonistas inversos de GABAA, los
agonistas de la dopamina D1, los agonistas de la nicotina α7, los inhibidores de la prolil
endopeptidasa, los agonistas α-adrenérgicos y los antioxidantes, entre otros.

Clasificación en "duras" y "blandas"


La diferencia entre una droga dura y una droga blanda es que la dura causa adicción o
dependencia tanto física como psíquica, mientras que la blanda causa adicción o
dependencia a nivel solo físico, o solo psíquico.

En su origen esta distinción pretendió servir para distinguir las drogas altamente adictivas
que comportan serios daños a la salud (duras), de las poco adictivas, que no presentan un
riesgo grave para quien las consume (blandas

A pesar de ello esta distinción es aún empleada tanto en el discurso oficial como en el habla
informal

Drogas duras: la cocaína, los opioides (morfina, heroína, etc.), el alcohol, o las
anfetaminas son comúnmente descritas como drogas duras.

Drogas blandas: el término es aplicado generalmente a los derivados del cannabis


(marihuana, hachís, etc.), a la cafeína, etc. Por lo general el término se aplica a sustancias
cuyo consumo no conlleva patrones de comportamiento social desadaptativos.

La distinción entre drogas duras y blandas es importante en la política de drogas de los


Países Bajos, entre otros estados, donde ciertas drogas blandas tienen tolerancia oficial,
aunque casi siempre están sujetas a restricciones en cuanto a su comercio, producción y
consumo.

Tratamiento de las adicciones

Los descubrimientos científicos han favorecido avances en el tratamiento de las adicciones


para que las personas dejen de consumir y vuelvan a tener una vida estable y satisfactoria.
Un tratamiento eficaz permite que la persona afectada recupere el control de su vida.

Las experiencias previas demuestran que un tratamiento eficaz requiere una combinación de
psicoterapia con la administración de fármacos. En cualquier caso, el tratamiento debe ser
individualizado en función de cada paciente, según su patrón de abuso y sus problemas
derivados de la adicción.

Éstas son las principales fases de nuestros tratamientos para superar una adicción:
Primera visita. El tratamiento se inicia con una primera visita de evaluación, conducida por
un psiquiatra especialista en adicciones. En esta entrevista el paciente comparte información
sobre su adicción y los anteriores intentos de abandono, si existen. Esta entrevista suele
complementarse con pruebas médicas como análisis toxicológicos.

Desintoxicación. En pacientes con un elevado nivel de adicción, la primera fase del


tratamiento es la desintoxicación, cuyo objetivo es superar la dependencia física de la
sustancia en cuestión, paliando la abstinencia mediante apoyo farmacológico. Se valora la
posibilidad de realizar una primera fase del tratamiento en régimen de ingreso en una clínica
especializada. En ese caso, el equipo que atenderá al paciente durante su estancia es el
mismo que lo atenderá en la fase de deshabituación una vez dado de alta. En algunos casos,
esta desintoxicación se puede realizar de forma ambulatoria, es decir, el paciente permanece
en su medio habitual, pero acude a un centro sanitario con una frecuencia determinada,
habiendo establecido los especialistas los recursos necesarios para la desintoxicación.

Rehabilitación. Una vez eliminada la dependencia física, se procede a la rehabilitación o


deshabituación, que pretende eliminar la dependencia psicológica y social. En esta etapa se
analizan y modifican las conductas relacionadas con el consumo de drogas y se fomentan las
pautas de comportamiento que permitan evitar posibles recaídas.

Las técnicas utilizadas en esta fase son variadas, desde la psicoterapia a la terapia
familiar, y se personalizan para cada caso. En todos ellos, el objetivo final es que el paciente
pueda desenvolverse con total normalidad sin depender de ninguna sustancia adictiva, así
como poner fin al deterioro de su salud y de sus relaciones personales y profesionales.

Control. Las recaídas no son deseables, pero forman parte del proceso terapéutico. Por
eso tras el alta de la rehabilitación se seguirán haciendo controles para asegurar el éxito del
tratamiento o, en su defecto, ajustar las pautas del tratamiento. Esos controles no solo dan
información sobre la recuperación, sino que además son un incentivo para mantener la
abstinencia.

La adolescencia es una etapa crítica para prevenir la adicción a las drogas

Como mencionamos previamente, el consumo temprano de drogas aumenta las


posibilidades de que una persona se convierta en adicta. Cabe recordar que las drogas
modifican el cerebro, lo que puede causar adicción y otros problemas graves. Por lo tanto,
prevenir el consumo temprano de drogas o alcohol puede servir de mucho para reducir estos
riesgos.

El riesgo de consumir drogas aumenta sustancialmente durante las etapas de transición.


Para un adulto, un divorcio o la pérdida del trabajo pueden aumentar el riesgo de consumir
drogas. Para un adolescente, las épocas de riesgo incluyen las mudanzas, el divorcio en la
familia o el cambio de escuela.35 Cuando los niños pasan de la escuela primaria a la escuela
media, deben hacer frente a nuevas situaciones sociales, familiares y académicas que les
resultan difíciles. A menudo, durante este período los niños se ven expuestos por primera
vez a sustancias como los cigarrillos o el alcohol. Cuando ingresan a la escuela secundaria,
pueden encontrarse allí con una mayor disponibilidad de drogas, el consumo por parte de
adolescentes más grandes y actividades sociales en las que se consumen drogas.

Un componente normal del desarrollo adolescente es cierto nivel de toma de riesgo. El deseo
de probar cosas nuevas y ser más independiente es sano, pero también puede aumentar la
tendencia de los adolescentes a probar las drogas. Las partes del cerebro que controlan el
juicio y la toma de decisiones no terminan de desarrollarse hasta pasados los 20-25 años, lo
cual limita la capacidad de un adolescente para evaluar correctamente los riesgos de probar
las drogas y lo hace más vulnerable a la presión de sus compañeros.

Como el cerebro todavía está en desarrollo, es más probable que el consumo de drogas a
esta edad perturbe la función cerebral en zonas que son críticas para la motivación, la
memoria, el aprendizaje, el juicio y el control del comportamiento. Por ello no sorprende que
los adolescentes que beben alcohol o consumen drogas a menudo tengan problemas
familiares y sociales, mal desempeño académico, problemas de salud (incluidos problemas
de salud mental) y problemas con el sistema de justicia juvenil.

Funcionan los programas de prevención basados en la investigación

Estos programas de prevención aumentan los factores de protección y eliminan o reducen


los factores de riesgo del consumo de drogas. Están diseñados para distintas edades y se
pueden usar en forma individual o en un entorno grupal como la escuela o el hogar. Hay tres
tipos de programas:
Programas universales: se enfocan en los factores de riesgo y de protección que son
comunes a todos los niños en un ambiente determinado, como la escuela o la comunidad.

Programas selectivos: para grupos de niños y adolescentes que tienen ciertos factores que
aumentan el riesgo de que consuman drogas.

Programas indicados: están diseñados para jóvenes que ya han comenzado a consumir
drogas.

El estudio del cerebro joven

Utilizando la última tecnología de imágenes, científicos del estudio Adolescent Brain


Cognitive Development (ABCD) patrocinado por el NIDA observarán de qué manera las
experiencias de la niñez—entre ellas el consumo de cualquier droga—interactúan entre sí y
con la biología en evolución del niño y afectan el desarrollo del cerebro y el desenlace social,
de comportamiento, académico y de salud, entre otras áreas de su vida. Siendo este el único
estudio en su tipo, el ABCD arrojará perspectivas cruciales sobre los aspectos fundamentales
de la adolescencia que moldean el futuro de una persona.

Las adiciones y el cerebro

En qué consiste el cerebro humano

El cerebro humano es el órgano más complejo del cuerpo. Esta masa de tres libras de
materia gris y blanca se halla en el centro de toda la actividad humana: necesitamos el
cerebro para conducir un automóvil, disfrutar de una comida, respirar, crear una obra de arte
magistral y disfrutar las actividades de todos los días. El cerebro regula las funciones básicas
del cuerpo, nos permite interpretar y responder a todo lo que experimentamos y moldea
nuestro comportamiento. En breve, somos nuestro cerebro: él es todo lo que sentimos y
pensamos, es lo que somos.

Las drogas interfieren con la forma en que las neuronas envían, reciben y procesan las
señales que transmiten los neurotransmisores. Algunas drogas, como la marihuana y la
heroína, tienen la capacidad de activar neuronas porque su estructura química es similar a la
de un neurotransmisor natural del organismo. Esto permite que se adhieran a las neuronas y
las activen. Si bien estas drogas imitan las sustancias químicas propias del cerebro, no
activan las neuronas de la misma manera que un neurotransmisor natural y hacen que se
envíen mensajes anormales a través de la red.

Otras drogas, como la anfetamina o la cocaína, pueden hacer que las neuronas liberen
cantidades anormalmente altas de neurotransmisores naturales o que, al interferir con los
transportadores, eviten el reciclamiento normal de estas sustancias químicas del cerebro.
Esto también amplifica o altera la comunicación normal entre las neuronas.

Las drogas pueden alterar zonas importantes del cerebro que son necesarias para funciones
vitales y pueden impulsar el consumo compulsivo que identifica a la drogadicción. Las zonas
del cerebro afectadas por las drogas incluyen:

Los ganglios basales, que cumplen una función importante en las formas positivas de
motivación, incluidos los efectos placenteros de actividades saludables como comer,
interactuar socialmente o tener actividad sexual, y también participan en la formación de
hábitos y rutinas. Estas zonas constituyen un nodo clave en lo que a veces se denomina el
"circuito de recompensas" del cerebro. Las drogas generan hiperactividad en este circuito, lo
que produce la euforia que se siente al consumirlas; pero cuando la presencia de la droga se
repite, el circuito se adapta y disminuye su sensibilidad, lo que hace que a la persona le
resulte difícil sentir placer con nada que no sea la droga.

La amígdala extendida cumple una función en las sensaciones estresantes como la


ansiedad, la irritabilidad y la inquietud, las cuales son características de la abstinencia una
vez que la droga desaparece del sistema y motivan a la persona a volver a consumir la
droga. A medida que aumenta el consumo de la droga, este circuito se vuelve cada vez más
sensible. Con el tiempo, una persona con un trastorno por el consumo de drogas no las
consume ya para lograr un estado de euforia sino para aliviar temporalmente ese malestar.

La corteza prefrontal dirige la capacidad de pensar, planificar, resolver problemas, tomar


decisiones y controlar los propios impulsos. Esta es también la última parte del cerebro en
alcanzar la madurez, lo que hace que los adolescentes sean los más vulnerables. Los
cambios en el equilibrio entre este circuito y los circuitos de recompensa y de estrés de los
ganglios basales y la amígdala extendida hacen que una persona que sufre de un trastorno
por el consumo de drogas busque la droga en forma compulsiva y tenga menos control de
sus impulsos.

Algunas drogas, como los opioides, también afectan otras partes del cerebro, tal como el
tronco del encéfalo, que controla todas las funciones indispensables para la vida, entre ellas
la frecuencia cardíaca, la respiración y el sueño, lo que explica por qué las sobredosis
pueden reducir sustancialmente la respiración y causar la muerte.

El placer o euforia—el "high" que se siente al drogarse—no se comprende muy bien todavía,
pero probablemente incluya oleadas de compuestos químicos que envían señales, entre
ellos los opioides naturales del organismo (endorfinas) y otros neurotransmisores en partes
de los ganglios basales (el circuito de recompensa). Al consumirlas, ciertas drogas pueden
generar oleadas de estos neurotransmisores mucho más grandes que las ráfagas más
pequeñas que se producen naturalmente en conexión con recompensas sanas como las de
comer, escuchar música, emprender actividades creativas o interactuar socialmente.

En un momento se pensó que las oleadas del neurotransmisor dopamina que producen las
drogas era la causa directa de la euforia, pero los científicos ahora consideran que la
dopamina tiene más que ver con hacernos repetir las actividades placenteras (reforzar la
conducta) que con la producción directa del placer.

El cerebro está cableado para aumentar las probabilidades de que repitamos las actividades
placenteras. El neurotransmisor dopamina es un componente esencial de este proceso.
Cada vez que el circuito de recompensa se activa a raíz de una experiencia sana y
placentera, una ráfaga de dopamina envía la señal de que está sucediendo algo importante y
es necesario recordarlo. Esta señal de la dopamina crea cambios en la conectividad de las
neuronas que hacen que resulte más fácil repetir la actividad una y otra vez sin pensar en
ello, lo que lleva a la formación de hábitos.

De la misma manera en que las drogas producen una euforia intensa, también producen
oleadas de dopamina mucho más grandes, lo que refuerza poderosamente la conexión entre
el consumo de la droga, el placer resultante y todas las señales externas relacionadas con la
experiencia. Las grandes oleadas de dopamina le "enseñan" al cerebro a buscar drogas y a
dejar de lado otras actividades y fines más sanos.

Los factores que se presentan en la rutina diaria o el ambiente de una persona que han sido
asociados con el consumo de drogas debido a los cambios que producen en el circuito de
recompensa pueden desencadenar deseos incontrolables de consumir drogas cuando la
persona se encuentra con esos factores, aun si la droga no está disponible. Este "reflejo"
aprendido puede durar mucho tiempo, incluso en personas que no han consumido drogas en
muchos años. Por ejemplo, personas que han estado diez años sin consumir drogas pueden
experimentar deseos intensos de hacerlo cuando vuelven a un vecindario o una casa donde
consumieron drogas en el pasado. Al igual que montar en bicicleta, el cerebro recuerda.

Para el cerebro, la diferencia entre las recompensas normales y las recompensas de las
drogas se puede comparar con la diferencia entre alguien que susurra algo al oído y alguien
que grita en un micrófono. De la misma manera que bajamos el volumen de una radio que
está muy alto, el cerebro de una persona que hace uso indebido de las drogas se ajusta y
produce menos neurotransmisores en el circuito de recompensa o reduce la cantidad de
receptores que pueden recibir señales. El resultado es que la capacidad de la persona para
experimentar placer con las actividades que estimulan la recompensa en forma natural (es
decir, que refuerzan el comportamiento) también disminuye.

Por eso es que una persona que abusa de las drogas acaba por sentirse apagada, sin
motivación, desanimada o deprimida y no puede disfrutar de cosas que antes le causaban
placer. A esa altura, la persona necesita continuar consumiendo drogas para sentir apenas
un nivel normal de recompensa, lo que solo empeora el problema y crea un círculo vicioso. A
menudo la persona también necesitará tomar cantidades mayores de la droga para lograr la
conocida euforia, un efecto que se conoce como tolerancia.

La adicción y la salud

¿Qué otras consecuencias tienen la drogadicción para la salud?

Las personas adictas a menudo tienen uno o más problemas de salud relacionados con las
drogas que pueden incluir enfermedades pulmonares o cardíacas, embolia, cáncer o
problemas de salud mental. Las escanografías, las radiografías de tórax y los análisis de
sangre pueden comprobar los efectos perjudiciales del consumo de drogas a largo plazo en
todo el organismo.

Por ejemplo, ahora es bien sabido que el humo del tabaco puede producir varios tipos de
cáncer, la metanfetamina puede causar problemas dentales graves (conocidos como "boca
de metanfetamina") y los opioides pueden originar una sobredosis y causar la muerte.
Además, algunas drogas como los inhalantes pueden dañar o destruir las células nerviosas
del cerebro o del sistema nervioso periférico (el sistema nervioso fuera del cerebro y la
médula espinal).

El consumo de drogas también puede aumentar el riesgo de contraer infecciones. Al


compartir elementos que se usan para la inyección de drogas o tener conductas sexuales no
seguras (debido al deterioro de la capacidad de juicio), es posible contraer el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH) o el de la hepatitis C (una enfermedad hepática grave).

También es posible contraer infecciones del corazón y sus válvulas (endocarditis) y de la piel
(celulitis) debido a la exposición a bacterias que puede ocurrir con el consumo de drogas
inyectables.

Las drogas y las enfermedades mentales con frecuencia coexisten. En algunos casos,
trastornos mentales como la ansiedad, la depresión o la esquizofrenia pueden surgir antes de
la adicción; en otros casos, el consumo de drogas puede desencadenar o empeorar esos
trastornos de salud mental, particularmente en las personas que tienen ciertas
vulnerabilidades específicas.

Algunas personas con trastornos como ansiedad o depresión pueden consumir drogas para
intentar aliviar los síntomas psiquiátricos, lo cual con el tiempo puede exacerbar el trastorno
mental y aumentar el riesgo de crear adicción. El tratamiento de todos los problemas
coexistentes debe ser simultáneo.

Más allá de las consecuencias perjudiciales para la persona adicta, el consumo de drogas
puede causar problemas graves de salud para otros. Algunas de las consecuencias más
graves de la adicción son:

Efectos negativos del consumo de drogas durante el embarazo o la lactancia: El consumo


de drogas o medicamentos por parte de una mujer embarazada puede hacer que el bebé
sufra de abstinencia al nacer, una afección conocida como síndrome de abstinencia neonatal
(SAN). Los síntomas serán distintos dependiendo de la droga que consumió la madre, pero
pueden incluir temblores, problemas para dormir y alimentarse, y hasta convulsiones.

Algunos niños que estuvieron expuestos a las drogas tendrán problemas de desarrollo
relacionados con el comportamiento, la atención y la facultad de pensar. Hay investigaciones
actualmente en curso que están explorando si estos efectos en el cerebro y el
comportamiento se extienden a los años de la adolescencia y causan problemas continuos
de desarrollo. Además, algunas sustancias pueden pasar a la leche materna. Los científicos
todavía están estudiando los efectos a largo plazo en un niño que está expuesto a las drogas
durante la lactancia.

Efectos perjudiciales del humo de segunda mano: El humo de tabaco de segunda mano
expone a las personas que se encuentran cerca del fumador a por lo menos 250 sustancias
químicas que se sabe son perjudiciales, en especial para los niños. La exposición
involuntaria al humo de segunda mano aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y de
cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado.5Además, los riesgos de salud que se
sabe tienen la exposición al humo de tabaco de segunda mano hacen surgir la pregunta de si
la exposición al humo de marihuana de segunda mano tiene riesgos similares. Hasta ahora
se han realizado pocas investigaciones sobre este tema. Sin embargo, un estudio halló que
algunos participantes que estuvieron expuestos a marihuana con alto contenido de THC en
una habitación sin ventilación reportaron efectos leves de la droga, y otro estudio mostró
pruebas positivas de orina en las horas inmediatamente después de la exposición. Es poco
probable que la exposición al humo de marihuana de segunda mano arroje resultados
positivos en una prueba de detección de drogas, pero es posible.

Mayor transmisión de enfermedades infecciosas: La inyección de drogas es la causa de uno


de cada diez casos de VIH. El consumo de drogas inyectables también es uno de los
principales factores en la transmisión de la hepatitis C, y puede causar endocarditis y
celulitis. La inyección de drogas no es la única manera en que el consumo de drogas
contribuye a la transmisión de enfermedades infecciosas. Las drogas que se usan en forma
indebida pueden causar una embriaguez que nubla el juicio y aumenta la posibilidad de tener
conductas sexuales de riesgo.

Mayor riesgo de sufrir un accidente de auto: El consumo de drogas ilícitas o el uso indebido
de drogas recetadas pueden hacer que conducir un automóvil sea peligroso, en forma similar
a cuando se conduce después de beber alcohol. Quien conduce drogado pone en peligro no
solo su propia vida sino también la de los pasajeros y otras personas que están en la calle.
En el 2016, casi 12 millones de personas de 16 años de edad o más reportaron haber
conducido bajo los efectos de drogas ilícitas, incluida la marihuana. Después del alcohol, la
marihuana es la droga que más frecuentemente se asocia a la conducción de automóviles
con capacidades disminuidas. Estudios de investigación han demostrado los efectos
negativos de la marihuana en los conductores, entre ellos mayor zigzagueo entre carriles,
poca velocidad de reacción y falta de atención al camino.

¿Es posible tratar con éxito la adicción?

Sí, la adicción es un trastorno tratable. Las investigaciones sobre la ciencia de la adicción y el


tratamiento de los trastornos por el consumo de drogas han llevado a la creación de métodos
basados en la investigación que ayudan a las personas a dejar de consumir drogas y retomar
una vida productiva, un proceso al que se llama recuperación.

¿Se puede curar la adicción?

Al igual que sucede con otras enfermedades crónicas, como el asma o algunas
enfermedades cardíacas, el tratamiento de la drogadicción por lo general no constituye una
cura. Pero es posible manejar la adicción en forma satisfactoria. El tratamiento permite que
las personas contrarresten los efectos perjudiciales de las drogas en el cerebro y el
comportamiento y recuperen el control de su vida.

¿La recaída en el consumo de drogas significa que el tratamiento ha fallado?

No. El carácter crónico de la adicción significa que para algunas personas la recaída—es
decir, volver a consumir la droga luego de intentar dejarla—puede ser parte del proceso, si
bien los tratamientos más nuevos están diseñados para ayudar a evitarla. Los índices de
recaída en el consumo de drogas son similares a los índices de otras enfermedades
crónicas. Si una persona deja de seguir el plan de tratamiento, es probable que sufra una
recaída.

El tratamiento de las enfermedades crónicas incluye la modificación de conductas muy


arraigadas, y la recaída no significa que el tratamiento haya fallado. Cuando una persona que
se está recuperando de una adicción sufre una recaída, es una señal de que debe hablar con
su médico para reiniciar el tratamiento, modificarlo o probar un tratamiento distinto
Si bien la recaída es una parte normal de la recuperación, en el caso de algunas drogas
puede ser muy peligrosa y hasta mortal. Si una persona consume la misma cantidad de
droga que consumía antes de interrumpir el consumo, es fácil que sufra una sobredosis
porque su organismo ya no está acostumbrado al nivel de exposición a la droga que tenía
antes. Una sobredosis ocurre cuando la persona consume una cantidad de droga suficiente
para producir sensaciones desagradables o síntomas que ponen en peligro su vida o le
causan la muerte.

¿Cuáles son los principios de un tratamiento eficaz?

Las investigaciones demuestran que en el tratamiento de la adicción a los opioides (ya sea
analgésicos recetados o drogas como la heroína o el fentanilo) la medicación debe ser la
primera línea de tratamiento. Por lo general, la medicación se combina con alguna forma de
terapia conductual o apoyo psicológico profesional. También hay medicamentos para tratar la
adicción al alcohol y la nicotina.

Igualmente, se emplean medicamentos para ayudar a una persona a desintoxicarse de las


drogas, si bien la desintoxicación no es lo mismo que el tratamiento y no es suficiente para
ayudar a que la persona se recupere. La desintoxicación por sí sola, sin un tratamiento
posterior, por lo general lleva a reanudar el consumo de la droga.

En la actualidad no hay medicamentos disponibles para asistir en el tratamiento de la


adicción a drogas como los estimulantes o el cannabis, por lo que el tratamiento para este
tipo de adicción consiste en terapias conductuales. El tratamiento debe ser personalizado y
contemplar las pautas de consumo de cada paciente y sus problemas de carácter médico,
mental y social relacionados con la droga.

¿Cuáles son los medicamentos y los dispositivos que ayudan a tratar la adicción a las
drogas?

Hay varios medicamentos y dispositivos que pueden ser útiles en distintas fases del
tratamiento para ayudar al paciente a dejar de consumir drogas, continuar con el tratamiento
y evitar las recaídas.
Tratamiento de la abstinencia. La primera vez que un paciente deja de consumir drogas
puede experimentar varios síntomas físicos y emocionales, entre ellos inquietud o insomnio,
depresión, ansiedad y otros trastornos de salud mental. Ciertos medicamentos y dispositivos
de tratamiento alivian estos síntomas, lo que hace más fácil dejar de consumir drogas.

Ayuda para continuar con el tratamiento. Ciertos medicamentos de tratamiento y algunas


aplicaciones móviles se usan para ayudar al cerebro a adaptarse gradualmente a la ausencia
de la droga. Estos tratamientos actúan en forma lenta para prevenir los deseos intensos de la
droga y tienen un efecto calmante en los sistemas del organismo. Pueden ayudar a los
pacientes a enfocarse en la ayuda psicológica profesional y otras psicoterapias relacionadas
con el tratamiento contra las drogas.

Ayuda para evitar las recaídas. La ciencia nos ha enseñado que los factores de estrés
relacionados con el consumo de drogas (como la gente, los lugares, las cosas y los estados
de ánimo) y el contacto con las drogas son los desencadenantes más comunes de una
recaída. Los científicos han creado terapias para interferir con estos factores
desencadenantes y ayudar a los pacientes a continuar su recuperación.

Medicamentos usados comúnmente para tratar la adicción y la abstinencia

Opioides

Metadona

Buprenorfina

Naltrexona de liberación prolongada

Lofexidina

Nicotina

Tratamientos de reemplazo de nicotina (disponibles en forma de parches, inhaladores o


goma de mascar)
Bupropión

Vareniclina

Alcohol

Naltrexona

Disulfirám

Acamprosato

¿Cómo tratan la drogadicción las terapias conductuales?

Las terapias conductuales ayudan a las personas que están bajo tratamiento por
drogadicción a modificar sus actitudes y comportamientos relacionados con el consumo de
drogas. Como resultado, los pacientes son capaces de afrontar situaciones de estrés y varios
factores desencadenantes que podrían causar otra recaída. Las terapias conductuales
también pueden aumentar la eficacia de los medicamentos y ayudar a que el paciente
continúe con el tratamiento durante más tiempo.

La terapia cognitivo conductual busca ayudar a los pacientes a reconocer, evitar y hacer
frente a las situaciones en las que es más probable que consuman drogas.

El control de contingencias usa la reafirmación positiva, como por ejemplo otorgar


recompensas o privilegios por no consumir drogas, asistir a las sesiones de apoyo
psicológico y participar activamente en ellas o tomar los medicamentos del tratamiento de
acuerdo con las indicaciones.

La terapia de estimulación motivacional usa estrategias para aprovechar al máximo la


disposición de una persona para modificar su comportamiento e iniciar tratamiento.

La terapia familiar ayuda a las personas con problemas de consumo de drogas


(especialmente a los jóvenes) y sus familias a examinar los factores que influyen en las
pautas de consumo y mejorar el funcionamiento general de la familia.

La facilitación en 12 pasos es un tratamiento individual que normalmente se realiza en 12


sesiones semanales para preparar a la persona para que participe activamente en
programas de 12 pasos de apoyo mutuo. Los programas de 12 pasos, como el de
Alcohólicos Anónimos, no son tratamientos médicos, sino que ofrecen apoyo social y
complementan el tratamiento médico. La facilitación en 12 pasos sigue las fases de
aceptación, entrega y participación activa en la recuperación típicas de los programas de 12
pasos.

¿De qué manera los buenos programas de tratamiento ayudan a los pacientes a
recuperarse de la adicción?

Dejar de consumir drogas es solo una parte de un proceso de recuperación que es complejo
y largo. Cuando una persona inicia el tratamiento, a menudo la adicción ha creado graves
consecuencias en su vida y probablemente haya desestabilizado su salud y la forma en que
se desenvuelve en su entorno familiar, su trabajo y la comunidad.

Como la adicción puede afectar tantos aspectos de la vida de una persona, el tratamiento
debe abarcar las necesidades del individuo como un todo para tener éxito. Para asistir en la
recuperación, los asesores psicológicos pueden elegir entre una variedad de servicios que
cubren las necesidades médicas, mentales, sociales, laborales, familiares y legales
específicas de cada paciente.

Que es el Tratamiento para Adicciones

El tratamiento es un proceso, que consiste en una serie de intervenciones estructuradas,


dirigidas a apoyar y promover la recuperación de la persona hacia una mejor calidad de vida.

Principios de los Tratamientos Efectivos

Los principios del tratamiento de la adicción presentados por el Instituto Norteamericano de


Alcohol y otras Drogas (NIDA).

Medicina de la Adicción

A Esta nueva especialidad médica es la disciplina que se encarga del estudio, diagnóstico,
prevención, atención y tratamiento de los procesos adictivos y sus complicaciones.

Estrategias de Intervención

Las intervenciones médicas breves en el consultorio pueden ser la diferencia que promueva
la recuperación y el cambio personal.
Diseño del Plan de Tratamiento

Cada persona es un ser diferente y tiene necesidades distintas. Por esto cada tratamiento
debe ser planeado tomando en cuenta estas diferencias y los recursos disponibles para cada
caso.

Componentes Psicosociales del Tratamiento

Las intervenciones médicas breves en el consultorio pueden ser la diferencia que promueva
la recuperación y el cambio personal.

Componentes Farmacológicos del Tratamiento

A pesar de que aún no existe una "droga mágica" para tratar la adicción, si ha habido un gran
avance en la investigación y desarrollo de medicamentos que son coadyuvantes
farmacológicos de utilidad en el proceso de tratamiento de algunos casos.

Terapias Alternativas

Existen además una serie de terapias no-tradicionales que pueden ser utilizadas como
estrategias de intervención clínica, en los casos que lo ameriten.

Urgencias Médicas relacionadas con la Adicción

El tratamiento de la intoxicación aguda, el síndrome de abstinencia y es un procedimiento


médico bien definido y necesario a veces para lograr intervenir de manera eficaz: y segura en
el proceso de adicción.

Autoayuda

El concepto de autoayuda es fundamental para una evolución sostenida de la recuperación.


El tratamiento debe considerar revisar estas ideas y ofrecerlas como formas de reforzar la
responsabilidad personal.

Espiritualidad

Una revisión de la espiritualidad es algo apropiado, teniendo en cuenta que la adicción afecta
esta área de la persona. Además, es un factor protector para la recuperación.

Supervisión y Seguimiento
Una vez lograda la abstinencia y en marcha la recuperación, entra la fase de mantenimiento.
El seguimiento terapéutico durante esta fase hace más seguro una recuperación sostenida.

Modelos de Tratamiento

A través de la historia del tratamiento, se han desarrollado distintos modelos de tratamiento,


con bases distintas, pero todos orientados hacia ofrecer la posibilidad de recuperación a las
personas afectadas con la adicción.

Los planes de tratamiento pueden contener varias estrategias o herramientas de


intervención. Casi siempre mientras más tiempo en intensidad del tratamiento mejor
pronóstico para la evolución.

Principios de los Tratamientos Efectivos

1.- No hay un solo tratamiento que sea apropiado para todas las personas.

Es muy importante lograr una combinación adecuada del tipo de ambiente, las intervenciones
y los servicios de tratamientos con los problemas y las necesidades particulares de cada
individuo, para que dicha persona logre el éxito final regresando a funcionar productivamente
en la familia, el trabajo y la sociedad.

2.- El tratamiento debe estar fácilmente disponible en todo momento.

Ya que las personas adictas a las drogas pueden tener dudas sobre si comenzar o no un
tratamiento, es muy importante aprovechar la oportunidad cuando ellos indiquen que están
listos para recibir tratamiento. Se puede perder a potenciales candidatos para tratamiento si
estos tratamientos no están disponibles inmediatamente o si no son fácilmente accesibles.

3.- El tratamiento efectivo debe abarcar las múltiples necesidades de la persona, no


solamente su uso de drogas.

Para ser efectivo, el tratamiento debe dirigirse al uso de drogas de la persona además de
cualquier otro problema médico, sicológico, social, vocacional y legal.

4.- El plan de tratamiento del paciente debe ser continuamente evaluado y, de ser el caso,
modificado para asegurar que el plan se mantenga a la par con los cambios en las
necesidades de la persona.
Un paciente puede requerir combinaciones de servicios y componentes de tratamientos que
varíen durante el curso de su tratamiento y recuperación. Además del asesoramiento o
sicoterapia, el paciente a veces puede necesitar medicamentos, otros servicios médicos,
terapia familiar, instrucción para ser mejores padres, rehabilitación vocacional y servicios
sociales y legales. Es esencial que la forma de tratamiento sea apropiada para la edad, el
sexo, el grupo étnico y la cultura del paciente.

5.- Para que el tratamiento sea efectivo, es esencial que el paciente lo continúe durante un
período adecuado de tiempo.

La duración apropiada del tratamiento para una persona depende de sus problemas y
necesidades. Las investigaciones indican que en la mayoría de los pacientes se comienza a
ver una mejoría significativa después de tres meses de tratamiento. Cuando se llega a este
punto, los tratamientos adicionales pueden lograr una recuperación acelerada. Ya que
muchas personas con frecuencia dejan el tratamiento prematuramente, los programas deben
incluir estrategias que comprometan y mantengan a los pacientes bajo tratamiento.

6.- La terapia individual y/o de grupo y otros tipos de terapias de comportamiento constituyen
componentes críticos del tratamiento efectivo para la adicción.

Durante la terapia, los pacientes tratan sus problemas de motivación, desarrollan habilidades
para rechazar el uso de la droga, reemplazan actividades donde se usan las drogas por
actividades constructivas y útiles en las que no entra el uso de drogas, y mejoran sus
aptitudes para resolver problemas. La terapia de comportamiento también facilita las
relaciones interpersonales y mejora la habilidad del individuo para funcionar dentro de la
familia y de la comunidad.

7.- Para muchos pacientes, los medicamentos forman un elemento importante del
tratamiento, especialmente cuando se combinan con los diferentes tipos de terapia.

La metadona y el levo-alfa-acetilmetadol (LAAM) son muy efectivos para ayudar a aquellos


individuos adictos a la heroína y a otros narcóticos a estabilizar sus vidas y reducir el uso de
drogas ilegales. La naltrexona también es un medicamento eficaz para personas adictas al
opio y para algunos pacientes que al mismo tiempo sufren de dependencia al alcohol. Para
las personas adictas a la nicotina, los productos que reemplazan a la nicotina (como los
parches o chicles) o un medicamento oral (como el bupropión) pueden ser componentes
efectivos de su tratamiento. Mientras que la combinación de tratamientos y de medicamentos
puede ser de suma importancia para pacientes con trastornos mentales.

8.- En el caso de individuos con problemas de adicción o abuso de drogas que al mismo
tiempo tienen trastornos mentales, se debe tratar los dos problemas de una manera
integrada.

Como a menudo se ven trastornos de adicción y trastornos mentales en un mismo individuo,


aquellos pacientes que presentan cualquiera de las dos condiciones deben ser evaluados y
tratados para la presencia simultánea del otro tipo de trastorno.

9.- La desintoxicación médica es solamente la primera etapa del tratamiento para la adicción
y por sí misma hace poco para cambiar el uso de drogas a largo plazo.

La desintoxicación médica maneja cuidadosamente los síntomas físicos agudos del síndrome
de la abstinencia, que suceden cuando se deja de usar alguna droga. Aunque la
desintoxicación por sí misma rara vez es suficiente para ayudar a las personas adictas a
lograr abstinencia a largo plazo, para algunos individuos sirve como un precursor
fuertemente indicado para el tratamiento efectivo de la drogadicción.

10.- El tratamiento no tiene que ser voluntario para ser efectivo. El proceso de tratamiento
puede ser facilitado gracias a una fuerte motivación. Las sanciones o los premios dentro de
la familia, del ambiente laboral o del sistema de justicia criminal pueden incrementar
significativamente los porcentajes de individuos que entren y que se mantengan dentro de
programas de tratamiento para la drogadicción, así como el éxito de los mismos.

11.- El posible uso de drogas durante el tratamiento debe ser constantemente supervisado.

Durante el período de tratamiento pueden haber recaídas al uso de drogas. La supervisión


objetiva del uso de drogas y alcohol durante el tratamiento, incluyendo análisis de la orina u
otros exámenes, puede ayudar al paciente a resistir sus impulsos de usar drogas. Esta clase
de supervisión también puede proporcionar una evidencia temprana del uso de drogas para
que el plan de tratamiento del paciente pueda ser reajustado. Dar a conocer los resultados
de los informes a los pacientes que registren positivamente en los análisis de drogas, puede
servir como un elemento importante en la supervisión.
12.- Los programas de tratamiento deben incluir exámenes para el VIH/SIDA, la hepatitis b y
c, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, conjuntamente con la terapia necesaria
para ayudar a los pacientes a modificar o cambiar aquellos comportamientos que les ponen a
ellos o a otros en riesgo de ser infectados.

La terapia puede ayudar a los pacientes a evitar comportamientos de alto riesgo. También
puede ayudar a las personas que ya están infectadas a manejar su enfermedad.

13.- La recuperación de la drogadicción puede ser un proceso a largo plazo y frecuentemente


requiere múltiples rondas de tratamientos.

Tal como en otras enfermedades crónicas, la reincidencia en el uso de drogas puede ocurrir
durante o después de rondas exitosas de tratamiento. Los pacientes pueden requerir
tratamientos prolongados y múltiples rondas de tratamientos para poder lograr la abstinencia
a largo plazo y un funcionamiento completamente restablecido. Participación en programas
de autoayuda durante y después del tratamiento sirve de apoyo para mantener la
abstinencia.

Estrategias de Intervención en las Adicciones

El concepto de intervención se basa en la idea de que la adicción y una enfermedad que


puede deteriorar la vida de la persona que la sufre, así como en la realidad comprobada de
que esta enfermedad responde bien al tratamiento adecuado, lográndose así detener la
adicción y promover la recuperación.

Como la negación es parte del proceso enfermo las intervenciones deben ser planeadas de
manera que sean efectivas y puedan lograr los resultados esperados.

Intervención en Crisis

Muchas veces los adictos se presentan a la sala de urgencias por síntomas o enfermedades
que son en realidad producidas por la adicción de manera que es necesario diagnosticar la
adicción subyacente y explicar al paciente la necesidad del tratamiento específico. Estos
momentos son claves para lograr mejorar la calidad de vida de estos pacientes. Pueden
hacer la diferencia entre la vida y la muerte muchas veces. Los estudios demuestran que la
mayoría de las veces los pacientes responden positivamente.

Intervención en el Consultorio
Otras veces los pacientes acuden para consultar ambulatoriamente por problemas de salud
que no son urgentes, pero que puedan tener relación con adicciones existentes. Por ej.: la
bronquitis crónica del adicto al tabaco. Al igual que en los casos de urgencia, la intervención
del profesional en estos casos brindando información, asesoría y apoyo; son cruciales para
motivar a la recuperación. Los estudios demuestran que la mayoría de los pacientes
responden positivamente.

Intervención Familiar

La intervención familiar es una técnica clínica desarrollada en los años 60 por el trabajador
social Vernon Johnson. En ella se trabaja por sesiones familiares para motivar y organizar a
la familia a intervenir de manera constructiva en el proceso de enfermedad del adicto y
apoyar la recuperación. La experiencia demuestra que la familia organizada y en equipo
puede lograr motivar al adicto a buscar ayuda y romper el hielo y la negación que mantiene el
status quo de la adicción

Intervención Laboral

Cada vez más empresas están interesadas en promover un ambiente sano y libre de los
peligros del uso y abuso de drogas. Algunas han comenzado ya programa de prevención
laboral, con monitoreo mediante pruebas de orina, y algunas ofrecen la oportunidad y el
apoyo del tratamiento a sus empleados. Los empleados que requieran tratamiento se les
supervisa de manera especial para lograr asegurar que han logrado cumplir con las metas de
recuperación. UN empleado que se mantenga en recuperación es muchas veces un
empleado mejor motivado que el empleado común.

Intervención Judicial

En las últimas décadas el órgano judicial de diversos países, en colaboración con el sector
de servicios de salud, han estado construyendo la posibilidad de ofrecer un tratamiento que
sustituye al cumplimiento de la pena impuesta por el delito, que muchas veces es el de
posesión simple. Esta medida de seguridad o curativa es una oportunidad de intervenir
clínicamente para ofrecer la posibilidad de recuperación al que esté dispuesto a construirla.
Este tipo de tratamiento ha sido también llamado "coercitivo" para referirse al carácter de
obligatoriedad del mismo. En esta sección ofrecemos más información sobre este tipo de
tratamiento.
Espiritualidad en el tratamiento de la adicción

La espiritualidad es uno de los temas que los profesionales de la salud evitamos discutir por
considerarlo como no-científico o subjetivo. Pero cada vez es más difícil para nosotros evitar
la realidad espiritual del ser humano, especialmente en los momentos de cambio y
transformación que implica la recuperación de una enfermedad como la adicción. Aquí
resumimos algunos de los puntos más importantes en la evaluación y mejoramiento de la
espiritualidad durante el proceso de tratamiento.

Definición de espiritualidad

Tomaremos la definición de espiritualidad que usamos en la sección espiritualidad y


recuperación: "En esencia la espiritualidad es un fenómeno íntimo y trascendente que es vital
para el desarrollo de una recuperación de calidad, y es, además, fuente de motivación para
nuestra misión y búsqueda de significado en la vida".

Espiritualidad y recuperación

La mejoría espiritualidad es de suma importancia en la recuperación de la adicción. Ya sea


que uno este consciente o no de esto, o que el tratamiento lo haga explícito o no, la
naturaleza de la espiritualidad es un factor importante para predecir el pronóstico del proceso
de recuperación, así como para definir las necesidades especiales de cada caso. Para saber
más detalles de la relación entre recuperación y espiritualidad revise esta sección.

Evaluación de la espiritualidad

Al evaluar la espiritualidad de un adicto que busca tratamiento debemos tener en cuenta la


condición espiritual del paciente; si esta es adecuada sé reflejar en todos los aspectos de su
vida. Esta orientación de la evaluación hacia los resultados, debe utilizarse en vez de juzgar
como apropiado o inapropiado el elemento espiritual que este escogiese. Es importante
además armar al paciente con herramientas capaces de producir un crecimiento espiritual
sostenible, por lo tanto, la disciplina espiritual es importante en el desarrollo de la condición
espiritual. Sin embargo, no debemos equivocar la práctica de la disciplina espiritual con la
condición espiritual.
De hecho, algunos de los peligros que pueden ser evaluados en el área espiritual con
respecto a los pacientes adictos es la confusión, debido a la negación y al auto engaño, de
que con las prácticas de disciplina espirituales el paciente puede obviar de tener una relación
sana y adecuada con el elemento espiritual. Esto lleva a confundir la disciplina espiritual con
la condición espiritual, y es la diferencia entre religiosidad y espiritualidad.

Igualmente, peligroso es el síndrome de adicción religiosa descrito por el padre Leo Boot en
su libro rompiendo las cadenas. El reverendo Leo Boot piensa que, la adicción es un
síndrome similar a la adicción al alcohol y otras drogas, y que los adictos a otras drogas
pueden presentar una substitución hacia la adicción religiosa así como personas que no son
adictas a sustancias, pueden presentar como adicción primaria la adicción religiosa. Esta se
define como caracterizada por un pensamiento rígido blanco y negro, hipercrítico que lleva a
la persona al deterioro de sus funciones en las diversas áreas de su vida.

Contratransterencia espirituales

La naturaleza de la espiritualidad o el concepto que el terapista tiene de ella, es de suma


importancia para el manejo de la espiritualidad de la persona que está en tratamiento. No se
trata de imponer la espiritualidad de ninguna denominación, así que cualquier rigidez por
parte del terapista solo traerá defensividad y resistencia. Por otro lado, si el terapista tiene
vacíos espirituales serios, entonces será difícil que pueda ayudar a otros en esa área. Es
importante la espiritualidad del adicto que está en recuperación, así como también es
importante la espiritualidad de la persona que lo asiste terapéuticamente.

Prevención de recaídas

La técnica de prevención de recaídas se ajusta muy bien al objetivo y forma de la


supervisión. Siendo la recaída un proceso, es de gran ayuda poder evaluar la evolución de
dicho proceso de manera continua a lo largo del tiempo. Es en la supervisión en que se
puede intervenir para prevenir el avance de un sindroma de recaída o para detenerlo y
reestablecer la recuperación nuevamente. Para conocer mejor de la técnica de prevención de
recaídas visite esta sección.

Pruebas de orina
Las pruebas de orina son herramientas útiles en el seguimiento y supervisión de los casos en
tratamiento. Tienen varias ventajas aparte de la obvia, que es la medición del metabolito en
la orina, asegurando así la verificación de abstinencia. Además, las pruebas de orina pueden
ser un factor de motivación adicional para mantener la abstinencia, así como un vehículo útil
para recobrar un poco la confianza de la familia en el proceso de recuperación.

Modelos de Tratamiento de la Adicción

Estos son los diversos modelos de tratamientos que están disponibles para la intervención
estructurada de la adicción. Muchos utilizan componentes similares y ofrecen ventajas
relativas unos sobre otros. Sin embargo, son todos parte del continuo de atención y deben
ser considerados como alternativas en el diseño de los planes de tratamiento.

Modelo de Minnesota

El modelo tradicionalmente utilizado en EEUU y también la raíz histórica del movimiento de


tratamiento en Norteamérica.

Modelo Ambulatorio

Es indicado para las personas que necesitan tratamiento y que además tienen conservado
gran parte de su funcionamiento psicosocial, de modo que acuden simultáneamente a su
trabajo y permanecen en su ambiente familiar.

Modelo Hospitalario

Basado básicamente en el manejo intrahospitalario de los desórdenes adictivos, este modelo


se orienta al aislamiento terapéutico y llena el tiempo del paciente con un programa intensivo
de terapias variadas.

Modelo de Comunidad Terapéutica

Las personas que participan en este tipo de tratamiento conviven con una comunidad de
adictos en recuperación. De esta manera se logra incorporarlos a un estilo de vida
compartido y de responsabilidad personal.

Modelo de Reforzamiento Comunitario

Este modelo se enfoca en la relevancia de los factores sociales que favorecen la


recuperación tales como el trabajo y las relaciones sociales de apoyo.
Modelo de Reducción de Riesgos

La búsqueda de disminuir el impacto que la adicción tiene sobre la comunidad. es el objetivo


primario de este modelo.

Modelo Matrix

Es un programa ambulatorio con fuerte contenido en prevención de recaídas y un diseño que


contempla un alto respeto por la dignidad de los pacientes. Está orientado a la adicción a
estimulantes.

Modelo Judicial o Coercitivo

Este es el modelo de tratamiento coercitivo que se propone como alternativa a las penas
correspondientes a los delitos relacionados con sustancias psicotrópicas.

La recuperación es un proceso. Mediante el cual la persona adicta interrumpe el deterioro


progresivo que es típico de este desorden y comienza un restablecimiento constante en las
áreas de vida afectadas.

Como la adicción es una enfermedad primaria de naturaleza crónica existe una tendencia
natural a la recaída que hace necesario el mantenimiento diario del proceso de recuperación.
Evitamos usar el término "curación" pues este se aplica a la resolución de las enfermedades
agudas.

La abstinencia completa es el primer paso necesario para la recuperación, que, además,


debe acompañarse de cambios en el estilo de vida, orientados a promover y mantener la
abstinencia y una mejor calidad de vida.

Para lograr avanzar en la recuperación es necesario que la persona adicta realice cambios
en su forma de pensar, y de actuar, así como cambios en sus estilos y patrones de vida.

El resultado de una recuperación satisfactoria es una persona con una calidad de vida en
franca mejoría, estilos de vida más sanos y un nuevo sentido de su misión vital, así como
una mejoría en su forma de relacionarse, y mayor capacidad para no tomarse demasiado en
serio
De esa manera el proceso por el cual una persona enferma de adicción, pasa de la etapa de
consumo a la recuperación, es un proceso dinámico, que consta de diversas etapas, y posee
características que pasamos a describir en esta serie de ensayos:

La Motivación Para el Cambio

El modelo de Prochaska y DiClemente nos explica como la motivación cambia a lo largo del
tiempo y como esto es importante para evaluar la disposición para el cambio.

Etapas de la Recuperación

La recuperación misma pasa por diversas etapas, que están relacionadas a las tareas
fundamentales que componen los cambios para construir una nueva vida más sana y
balanceada.

Abstinencia Completa

La abstinencia es un requisito necesario para la recuperación de la adicción. Ensayo de una


definición y descripción operativa.

Cambios en el Estilo de Vida

Para una adecuada recuperación es necesario desaprender una gran cantidad de conductas
adictivas y de búsqueda que han sido aprendidas a lo largo de la carrera adictiva. También
se hace necesario el desarrollo de nuevas conductas, actitudes y habilidades de vida que
aseguren una recuperación sostenida.

Espiritualidad y Recuperación

La espiritualidad es una de las áreas que la adicción daña de manera profunda, por lo que el
crecimiento espiritual es fundamental para asegurar una recuperación de calidad.
El Proceso de Recaída

La recuperación es una enfermedad crónica, con tendencia a la recaída. La comprensión del


proceso de recaída, es necesaria para entender la recuperación.

Sugerencias para Comenzar la Recuperación

Recomendaciones dirigidas a las personas que quieran detener el proceso de adicción y


comenzar una nueva vida.

Sugerencias para Detener una Recaída

A veces una recaída puede apartarnos de la recuperación. Al seguir estas sugerencias


póngase de nuevo en el camino de la recuperación, a la mayor brevedad posible.

Tratamiento y Recuperación

El tratamiento es una serie de intervenciones clínicas dirigidas a promover y asistir la


recuperación. Aquí se explican la relación entre estos dos procesos. La recuperación va más
allá del tratamiento, pues la persona en recuperación necesita mantener los cambios
logrados de manera permanente, a lo largo de toda su vida.

Grupos de Autoayuda

Los grupos de autoayuda son de fundamental importancia en la recuperación personal,


especialmente en la fase de mantenimiento. Existen distintas clases de grupos de autoayuda.

Revisa los documentos que te interesen y escríbenos si quieres más información sobre un
tema en particular.
Conclusión

Actualmente en la sociedad el problema de las adicciones está teniendo cada día mayor
dimensión y auge en la población, presenta dote en edades más tempranas y con
sustancias más adictivas. La disfunción familiar, relaciones sociales conflictivas, el
entorno social, la influencia de amistades negativas, delincuencia, deserción escolar,
falta de expectativas de crecimiento, el imitar comportamientos y actitudes, rebeldía,
curiosidad y por supuesto lo difícil que es la etapa de la adolescencia con sus cambios, crisis,
problemas emocionales y situaciones de la vida diaria, es una realidad que día a día nos
enfrentamos. Si tenemos que el término Familia, proporciona al individuo un centro de
intimidad y apertura al reencontrarse con uno mismo, para que así se pueda
relacionar y reencontrar con quienes lo rodean. Estrada, L. (2007) no se puede pedir que los
hijos o herederos tengan relaciones personales de éxito, cuando en su familia nunca vieron
ese ejemplo.

Todos sabemos que este es un tema completamente vigente, muy importante, que se
escucha en cualquier parte de nuestro país, en cualquier estado o ciudad, se
presenta esta problemática de la drogadicción en jóvenes y adolescentes.
Muchos jóvenes y adolescentes han olvidado enormemente su proyecto de vida, sus
posibilidades de vida al involucrarse en las adicciones. Lamentablemente la inexperiencia
que tienen los adolescentes y los jóvenes, y la poca reflexibilidad que tienen para buscar una
mejor vida, muchas veces los lleva a simplemente evadir una realidad.

Hay un riesgo muy grande para todos ya que, de inicio, las drogas se ofrecen en
muchos lugares, en ocasiones a precios bastante accesibles, al menos al inicio, para
provocar el deseo de seguir consumiéndola. Algunos de los principales factores de
riesgo, que pueden determinar la presencia de consumo en los adolescentes son:

La baja autoestima que presentan los jóvenes, debido a que las relaciones entre
padre-hijo no son las ideales; ya que existe poca o nula comunicación entre los
integrantes que conforman a la familia. Lo que trae consigo poca armonía dentro del
hogar lo que conlleva a pleitos conyugales y se ve reflejado en el comportamiento de los
hijos afectando el seno familiar.

Otro factor notorio es la relación de los pares como influencia negativa, ya que por
pertenecer a un grupo o ser reconocidos por lo integrantes del mismo, los adolescentes
ceden con facilidad al más mínimo chantaje ejercido por otro joven, lo cual se ve
estrechamente ligado al fácil y rápido acceso para adquirir sustancias legales e ilegales. La
adolescencia por si sola trae cambios tanto físicos como emocionales, aunado a eso
si se tienen problemas en el hogar el joven tiene mayor posibilidad o cuenta con más
factores de riesgo latentes; ya que por muchas de estas cuestiones el adolescente trata
de escapar de esa vida que se le tiene por delante y busca opciones, al igual que
esto la depresión es una crisis bastante fuerte donde pierden el sentido de la realidad,
muchas veces en lugar de estar recibiendo en su hogar la comprensión, protección, amistad,
amor, es ahí donde se encuentran maltrato físico, abuso psicológico y en ocasiones
lamentablemente, abusos de tipo sexual, otro factor de riesgo y determinante son los
jóvenes o adolescentes que tienen o adoptaron rasgos de personalidad

heredados que no pueden controlar sus impulsos, que le apasionen las emociones
fuertes, son algunos de los principales factores de riesgo que pueden orillar al joven o
adolescente a iniciarse en el consumo de drogas. Para contrarrestar lo anterior la familia
debe proveer amor, paciencia, tranquilidad, confianza y sobre todo buenos patrones a
seguir para que se vea reflejado en la conducta del hijo o hija.

"La adicción es un camino de espinas que el adicto recorre descalzo. No importa cuánto
disimule el dolor; y, aunque no se refleje en su semblante, un inmenso vacío en su interior lo
mantiene sumiso en una intensa agonía. No importa cuánto diga que no duele, que no sufre,
él sabe la inmensidad de esa mentira. Solo con la ayuda de algo Superior a nosotros y el
valor para enfrentarnos a nosotros mismos, dejamos atrás ese espinoso camino."

Las adicciones son hábitos desadaptativos que modifican el estilo de vida de las personas
llevándolas a un callejón sin salida, ya que a medida que avanzan en la adicción, los
individuos van cambiando su forma de pensar, de percibir la realidad, de concebir las cosas,
de sentir y por su puesto de relacionarse con los demás, paralelamente se van
incrementando los problemas de salud, laborales y el mundo se torna amenazante. El abuso
de sustancias es un problema social y legal muy grave ya que, debido a estas, se
incrementan crímenes, pérdidas financieras, problemas de salud, disfuncionalidad familiar,
etc.

En generaciones pasadas eran comunes las adicciones al tabaco, alcohol, comida, juegos de
azar, ciertas sustancias, hoy la modernidad ha dado lugar a nuevas adicciones como
Internet, televisión, videojuegos, celular, astrología, sexo cibernético y se suman las
adicciones a las relaciones interpersonales.

En la actualidad la accesibilidad y disponibilidad a ellas son factores para que el número de


adictos vaya aumentando en forma alarmante, aunado a una inestabilidad emocional se da la
prevalencia sin importar edad, sexo o posición socioeconómica. Cuando la conducta adictiva
no es controlada por el individuo, comienzan los estragos psicológicos: insatisfacción
personal, frustración, sentimiento de culpa y fracaso, pérdida de autoestima, ira, angustia,
ansiedad, depresión, etcétera.

El entorno que rodea a nuestros jóvenes de 12 a 17 años indica que el consumo de drogas
está cada vez más presente. Los índices de consumo se han incrementado, especialmente
en la región norte del país y en las grandes metrópolis (Tijuana, Ciudad de México y
Guadalajara, principalmente). Estos datos refuerzan la necesidad de desarrollar campañas
que permitan detectar a los menores que tienen problemas emocionales y darles la atención
apropiada para evitar que consuman drogas como un mecanismo para enfrentar problemas
de esta naturaleza. Asimismo, es necesario identificar a los menores con mayor probabilidad
de desarrollar dependencia, quienes requieren de intervenciones preventivas más intensas.

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