Tema 8. Revisión de actos administrativos.
1. CUADRO GENERAL DE LA REVISIÓN DE ACTOS POR LA ADMINISTRACIÓN (E).
Las Administraciones Públicas pueden revisar unilateralmente sus propios actos. La revisión de los actos es una
potestad administrativa conocida como autotutela declarativa en segunda potencia, y resulta exponente de los
privilegios de la Administración, quien en los casos y con los requisitos que comentaremos no deberá acudir al
juez para destruir una situación jurídica preexistente, pudiendo hacerlo por sí misma. La finalidad común de
todas las vías en que la Administración Pública puede revisar sus propios actos es la conciliadora, esto es, la de
evitar litigios.
Existen grandes diferencias que distinguen la revisión de actos por la Administración y por los tribunales de
justicia. Sus principales rasgos distintivos pueden resumirse así:
Diferencias entre recursos administrativos y judiciales.
Vía administrativo Vía judicial
Órgano que resuelve Administrativo Judicial (juzgado o tribunal)
Naturaleza de la revisión Procedimiento administrativo Proceso judicial
Resultado de la revisión Acto administrativo (resolución) Sentencia
Normas de aplicación Legislación reguladora de los Legislación reguladora de los
procedimientos administrativos procesos judiciales
(principalmente LPAC) (principalmente LJCA)
Es tremendamente importante no confundir conceptualmente ambas vías, pues su naturaleza jurídica es
radicalmente distinta. Así, no puede decirse que la Administración, al resolver un recurso, dicta sentencia, pues
este término se encuentra reservado a la revisión en vía judicial. Para mayor claridad expositiva, podemos
resumir con esta tabla la tipología de procedimientos de revisión de actos:
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2. LA REVISIÓN EN SENTIDO ESTRICTO: CONCEPTO Y RÉGIMEN GENERAL.
Denominamos revisión en sentido estricto a los procedimientos que permiten a la Administración eliminar por sí
misma un acto administrativo que no ha sido recurrido por los interesados. La Administración puede ejercer esta
potestad tanto en los casos en que el acto administrativo es inválido, como en los casos en que es perfectamente
válido, con procedimientos y requisitos diferentes. El ejercicio de esta potestad de revisión introduce una
tensión entre diferentes principios jurídicos:
- El principio de legalidad (art. 9.3 CE): los actos inválidos que dicte la Administración deberían
desaparecer del escenario jurídico: supone un argumento a favor de la potestad de revisión.
- El principio de seguridad jurídica (art. 9.3 CE): respalda el mantenimiento de situaciones jurídicas ya
consolidadas, incluso si fueran inválidas, sin que puedan modificarse salvo pronunciamiento judicial:
supone un argumento en contra de la revisión en vía administrativa.
- El principio de confianza legítima (art. 3.1 LRJSP): que aplicando al ámbito que ahora nos concierne,
pretende proteger a los ciudadanos que descansan en la creencia de que la Administración ha actuado
legalmente y de que mantendrá las situaciones generadas por esa actuación: constituye un argumento en
contra de la revisión de actos en vía administrativa.
La tensión subyacente entre todos estos principios se resuelve de manera diferente según sea la gravedad del
vicio en que incurra el acto administrativo que pretende revisarse (actos válidos, nulos o anulables), y también
según que el acto sea favorable o desfavorable (declarativo o restrictivo de derechos), dando lugar a las
siguientes combinaciones de elementos:
- Si el acto es favorable y nulo de pleno derecho: la infracción del ordenamiento jurídico es tan grave que
la Administración puede revisarlo unilateralmente, mediante revisión de oficio. Prevalece el principio de
legalidad.
- Si el acto es favorable y anulable: la Administración puede iniciar un procedimiento de revisión
denominado declaración de lesividad, que exige posteriormente una ratificación judicial. Prevalece el
principio de seguridad jurídica.
- Si el acto es favorable y válido: conforme a la Ley la Administración no puede revisarlo libremente,
aunque la jurisprudencia permite que lo haga por razones de oportunidad debidamente justificadas,
mediante el procedimiento de revocación de oficio, exigiendo en este caso que se indemnice al
particular por la privación de su derecho. Prevalece el principio de confianza legítima.
- Si el acto es desfavorable: la Administración puede revisarlo libremente en cualquier momento
mediante el procedimiento denominado revocación de oficio. Todos los principios en tensión se
reconcilian armónicamente.
Siendo este el esquema teórico general, el art. 110 LPAC establece unos límites adicionales que son aplicables a
todos los procedimientos de revisión de actos administrativos cuando se den dos requisitos:
1. que hayan prescrito las acciones, por el tiempo transcurrido u otras circunstancias; y
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2. que, como consecuencia de ello, la anulación del acto resulte contraria a la equidad, a la buena fe, al
derecho de los particulares o a las leyes.
La doctrina ha señalado que lo más importante de este precepto es su finalidad, por lo que no se deben anular
los actos viciados cuando existan motivos de justicia material que justifiquen su mantenimiento, pero al mismo
tiempo la jurisprudencia considera, que si a pesar de que ha transcurrido mucho tiempo, el acto es nulo, la
Administración debe motivar suficientemente las razones para mantenerlo, y en caso de que no existan
verdaderamente tales motivos, deben declarar la nulidad del acto. Esto impide, la revisión de oficio de actos
administrativos favorables ilegales cuando hubiera transcurrido un largo período de tiempo desde su producción.
EJ: si un estudiante fue admitido incorrectamente en una facultad, no debe anularse su matrícula inicial y las
calificaciones de todas las pruebas en que hubiera participado si ya han transcurrido varios años desde su
admisión y ha superado satisfactoriamente un número significativo de asignaturas; cuando pretenden revisarse
deslindes del dominio público aprobados décadas antes. También en el caso de anularse el otorgamiento de una
subvención administrativa, no cabe exigir la devolución de su importe si ya ha transcurrido una amplia plazo de
tiempo. También considera Alto Tribunal que la reducción a las bases de una oposición ya realizada no puede
producir resultados contra ellos al principio de seguridad
Según el Tribunal Supremo, estos límites no son una limitación de los efectos de la revisión de oficio, sino que
juegan antes de la declaración de invalidez del acto, de tal manera que, cuando concurren tales límites, no
procede anular el acto.
Según la doctrina, todos estos principios y límites todos son tan ambiguos que conceden un gran margen sobre
todo en casos de nulidad de pleno derecho, dada la tensión evidente entre la posibilidad de anular sine die un
acto administrativo que adolece de este vicio, y la prohibición de hacerlo cuando hayan prescrito las acciones y
cuando por el tiempo transcurrido resulte contrario a la equidad a la buena fe…etc.
La tramitación de estos procedimientos se produce conforme a las reglas generales del Título IV de la Ley
(procedimiento general de gestión), el art. 108 establece unas reglas específicas en relación con la suspensión de
los actos que sean objeto de revisión, así como existen otras especialidades adicionales, relativas a cada uno de
los procedimientos de revisión, que serán señaladas a lo largo de la exposición.