0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas17 páginas

Autoría Eo PNP

Este documento trata sobre la distinción entre autores y partícipes en delitos. Explica que hay dos tipos de autoría: directa e indirecta. También analiza la teoría del dominio del hecho, señalando que el autor es quien tiene dominio sobre el hecho delictivo, mientras que los partícipes carecen de ese dominio. Finalmente, discute conceptos como la posición de garante y cómo afecta el principio de legalidad en delitos de omisión.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas17 páginas

Autoría Eo PNP

Este documento trata sobre la distinción entre autores y partícipes en delitos. Explica que hay dos tipos de autoría: directa e indirecta. También analiza la teoría del dominio del hecho, señalando que el autor es quien tiene dominio sobre el hecho delictivo, mientras que los partícipes carecen de ese dominio. Finalmente, discute conceptos como la posición de garante y cómo afecta el principio de legalidad en delitos de omisión.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

PO L I C I A NACIONAL DEL PERU

ESCUELA NACIONAL DE FORMACIÓN PROFESIONAL


POLICIAL

ESCUELA DE OFICIALES DE LA PNP

“ALFÉREZ PNP MARIANO SANTOS MATEOS”

TRABAJO APLICATIVO

“AUTORÍA”

………………………………………….…
(APELLIDOS Y NOMBRES)

LIMA-PERÚ
2023
DEDICATORIA
A NUESTROS MAESTROS QUIENES SON
NUESTRO EJEMPLO PARA LOGRAR
NUESTRAS METAS, ASI COMO SEGUIR
UNA LABOR HONORABLE, Y HONESTA
ENORGULLECIENDO A LA INSTITUCIÓN Y
AL PAÍS.
INTRODUCCIÓN

Un delito no siempre es cometido por una sola persona. En algunas ocasiones


puede participar más de una, lo que hace que nuestro legislador distinga entre
autores y partícipes. Pero, ¿qué es un autor?, ¿en qué se diferencia de un
partícipe?, ¿cuántos tipos de autoría existen?, ¿a qué se refiere nuestro
ordenamiento cuando habla de partícipe?, ¿cuál es la diferencia entre un
instigador, un cómplice primario y un cómplice secundario? Estas y otras
preguntas serán abordadas en este programa.

Nuestro ordenamiento penal señala que es autor de un delito quien realiza por
sí, o por medio de otro, un hecho criminal. A partir de ello se pueden distinguir
dos tipos de autoría: la llamada autoría directa y la denominada autoría
mediata.

Finalmente, la distinción entre autor y partícipe representa el eje problemático


más importante de la concurrencia de personas. Y con este trabajo trataremos
de desarrollar sus diferencias, tratando de buscar y apreciar debidamente la
importancia del aporte que hace cada sujeto a lo injusto.
MARCO TEÓRICO
¿DELITO ESPECIAL O INSTITUCIONAL?
La teoría de infracción a un deber fue formulada por vez primera en la
espléndida monografía de Roxin, Täterschaft und Tatherrschaft. Esta
investigación marcó un antes y un después en el ámbito de la autoría y
participación con la aplicación de los criterios de dominio del hecho en materia
de intervención delictiva. Antes de esta monografía se solían aplicar las teorías
subjetivas y objetivo-formal.

La teoría del dominio del hecho señala que para ostentar el título de imputación
«autor», debemos constatar que este fue el amo y señor del evento criminal
como figura central del suceso. Quien con su actuación decide o tiene en las
manos el sí y el cómo del acontecer típico del proceso que desemboca en la
producción del delito, será considerado como autor.

Según esta teoría se valorará como autor directo a quien domine el hecho de
manera personal (dominio de la acción), autor mediato será quien tenga el
dominio del hecho utilizando a otro como instrumento (dominio de la voluntad
de un tercero); y, coautor quien domina el hecho en conjunto con otros (dominio
funcional del hecho).

Quien genera convencimiento en el autor (instigador) o colabora (cómplice)


forma parte del hecho delictivo mas no es dueño, amo y señor del hecho.

En síntesis, aquel que ostenta el dominio del hecho es autor; aquel que carece
del mismo es partícipe. El dominio del hecho se define en referencia a un
dominio de decisión y a un dominio de configuración. Tiene dominio de decisión
aquel de quien depende si el hecho se comete o no. Tiene dominio de
configuración aquel que puede determinar cómo es ejecutado el hecho en sus
particularidades.

Esta teoría goza de general aceptación en la jurisprudencia para resolver casos


en los que se imputan los llamados delitos comunes (Jedermannsdelikte), pero
resulta insatisfactoria cuando tratamos delitos cuyo tipo presupone un deber
especial en el autor y cuya determinación y delimitación de formas de
intervención está supeditada a esta estructura típica. Estos son los delitos de
infracción a un deber (Pflichtdelikten).

En los delitos especiales la cualidad especial puede estar expresamente


mencionada en el tipo penal (p. ej. “funcionario público”, “accionista”, “testigo”,
etc.) o puede deducirse de los demás elementos típicos (p. ej. el que ha
participado en un accidente de tráfico, etc.). Otros sujetos que participen en la
comisión de estos delitos, al no poseer dicha cualidad —ya por decisión del
legislador— no podrán ser nunca considerados como autores de estos delitos
especiales (son extraneus), así hayan tenido efectivamente un dominio del
hecho.

La estructura de un delito especial difiere de un delito de infracción de deber,


por cuanto, en el primero existe una norma de prohibición y en el segundo una
norma de mandato.

La norma de mandato contiene un deber especial , impuesto al sujeto


cualificado , por lo tanto el injusto es cualificado.

EL CASO DE LA POSICIÓN DE GARANTÍA EN EL DELITO DE OMISIÓN


IMPROPIA

Artículo 13°.- Omisión impropia

El que omite impedir la realización del hecho punible será sancionado:

1. Si tiene el deber jurídico de impedirlo o si crea un peligro inminente que fuera


propio para producirlo.

2. Si la omisión corresponde a la realización del tipo penal mediante un hacer.

La pena del omiso podrá ser atenuada.

En relación al contenido de este artículo el cual no solo ha generado la opinión


crítica doctrinaria en el Perú sino en diversos países de Latinoamérica y a nivel
mundial.
Para el desarrollo de este tema se ha señalado el articulo N° 13 de nuestro
código penal que desarrolla la omisión impropia de la cual líneas arribas hemos
podido desarrollar y explicar el tema.

Principio de Legalidad

Como ya es conocido nuestro código penal en el artículo II del título preliminar


señala el principio de legalidad la cual señala “Nadie será sancionado por un
acto no previsto como delito o falta por la ley vigente al momento de su
comisión, ni sometido a pena o medida de seguridad que no se encuentren
establecidas en ella.”

A lo largo del Código Penal podemos encontrar normas prohibitivas e


imperativas, las prohibitivas son las que prohíben un determinado
comportamiento y las imperativas son aquellas que imponen una
responsabilidad al sujeto.

Estos dos tipos de normas encajan perfectamente con el principio de legalidad,


en primera las normas prohibitivas con los delitos de comisión, y las
imperativas con los delitos de omisión.

Sin embargo la posibilidad de generar disvalores omisivos en base a los


comisivos, se explica en razón a que todo tipo contiene una “Norma Penal” que
delimita su injusto, dicha norma puede ser “Prohibitiva” o “Imperativa” según
proscriba u ordene realizar conductas específicas, respectivamente. En el
primer caso sólo la conducta prohibida y realizada será punible, cualquier otra
en cambio carecerá de relevancia penal; en el segundo, se sancionará siempre
y cuando la acción exigida no se realice sin importar cual o cuales otras se
hayan ejecutado en su lugar. Pese a ello, sucede que tanto lógica como
gramaticalmente un tipo prohibitivo puede expresarse imperativamente; así por
ejemplo, la norma contenida en el Art. 106º del Código Penal “No Matarás”,
puede expresarse como “Respetarás la Vida de tus Semejantes”, aunque como
se aprecia la nueva formulación cobra una amplitud no deseada por la norma
original. Entonces, una forma de “crear” tipos omisivos será transformando la
norma prohibitiva contenida en un delito comisivo en imperativa, mediante la
transposición de sus presupuestos. Naturalmente una omisión impropia
también puede aparecer en virtud del ejercicio legislativo común, es decir,
mediante la tipificación expresa de sus elementos objetivos y subjetivos (lo cual
sin embargo no es nada común). Así pues, todos los tipos de omisión impropia
no escritos constituyen tipos penales abiertos la cual afecta el principio de
legalidad.

Durante mucho tiempo se han venido formulado serias objeciones sobre la


validez jurídica de los delitos de omisión impropia, reclamándose que esta
forma de aparición delictiva lesiona además el Principio de Determinación de la
Ley Penal debido a que no se encuentran previamente determinadas ni las
hipótesis delictivas fácticas ni las demás circunstancias por las cuales se
imputa objetivamente el resultado a la persona que omitió impedirlo.

POSICION DE GARANTE

La posición de garantía es un elemento no escrito del tipo objetivo de los


delitos de omisión impropia, la cual ha dado origen a un intenso debate para
determinar los supuestos en los que una persona se encuentra en la obligación
de evitar un resultado lesivo para un determinado bien jurídico.

Según una extendida opinión que goza de tranquilo consenso, las llamadas
“posiciones de garante”, al lado realización del tipo mediante un
comportamiento omisivo, cumplen la función de equiparar a nivel de tipicidad
los comportamientos activos y los omisivos a los cuales se les vincula la
causación de un resultado.

Para poder imputar un resultado a una persona que omite, éste tiene que
detentar una posición de garante (protección de un bien jurídico o control de
una fuente de peligro) que le obligue a actuar para evitar el resultado. Y como
las posiciones de garante no se encuentran previstas en los tipos de la Parte
especial, pues, según se dice, los tipos de la Parte especial que podrían ser
perpetrados en comisión por omisión se encuentran redactados sólo de manera
comisiva, resulta necesario incorporar una cláusula en los Códigos Penales -ya
sea en la Parte general, ya en la especial- que indique cuáles son las
posiciones de garante que permiten afirmar que una persona debió evitar un
resultado, y con ello conceder tipicidad a las omisiones que se equiparan a una
realización activa de un delito de resultado de la Parte especial. Sin dicha
cláusula la comisión por omisión sería atípica.

Según este precepto (en concreto, según el art. 13.1 CP), las posiciones de
garante son (i) tener un deber jurídico de evitar el hecho punible, vale decir,
contrato y ley; y (ii) crear un peligro inminente propio para producirlo, o lo que
es lo mismo, ingerencia. El numeral 2 del art. 13 CP no puede ser considerado
posición de garante, ya que para que la omisión se corresponda a la realización
del tipo penal mediante un hacer, hay que verificar primero la existencia de una
posición de garante. La función de este segundo numeral es la de declarar,
luego de verificada la infracción del deber de garante, que la producción de un
resultado a consecuencia de la omisión se corresponde con la producción del
mismo resultado mediante un comportamiento activo. Dicho con un ejemplo:
una vez comprobado que la madre tiene un deber de garante frente a su hijo de
6 meses que le obliga a cuidar de él (art. 13.1 CP), el que el niño haya muerto
de inanición porque la madre omitió darle de lactar se corresponde con la
realización activa del delito de parricidio del art. 107 CP (art. 13.2 CP).

Pero lo más importante es que cuando el art. 13.2 CP indica que la omisión se
corresponde a la realización activa de un tipo penal, declara que comisión por
omisión y realización activa del mismo delito no son lo mismo, que no son
idénticas. Dicho con nuestro ejemplo: la muerte del niño de seis meses
producida por la omisión de la madregarante al no darle de lactar, es algo
distinto, pero se corresponde, con la muerte del mismo niño causada por la
misma madre si es que ésta le hubiera disparado. Esto presupone que para el
art. 13 CP los delitos que pueden ser cometidos en comisión por omisión son
delitos que en principio y según la forma como se encuentran tipificados sólo se
pueden perpetrar de manera activa. Pues si pudieran ser cometidos
directamente mediante comportamiento omisivos no tendría sentido hablar de
correspondencia, y menos prever una cláusula como la del art. 13 CP.

Si se sigue este razonamiento, habrá luego que admitir que si un


comportamiento omisivo no es, per ser, igual a uno activo, y que para lograr
que se corresponda con este último se requiere de una posición de garante que
los delitos comisivos no exigen, la omisión en sí misma resulta siendo algo
“inferior” a la comisión. Y, además, que sólo cuando a la omisión se le añade
una posición de garante es posible que alcance una correspondencia con el
comportamiento activo descrito en el tipo de la Parte especial y que, recién, y
sólo recién, sea un comportamiento típico (en este caso omisivo: comisión por
omisión).

REQUISITOS PARA LA APLICACIÓN DE LA FÓRMULA DEL ARTÍCULO 27


DEL CÓDIGO PENAL

Actuación en nombre de otro

Artículo 27.- El que actúa como órgano de representación autorizado de una


persona jurídica o como socio representante autorizado de una sociedad y
realiza el tipo legal de un delito es responsable como autor, aunque los
elementos especiales que fundamentan la penalidad de este tipo no concurran
en él, pero sí en la representada.

Conforme señala el artículo 27 del Código Penal, la cláusula de extensión de


autoría materia de análisis, está destinada únicamente a los delitos en los que
existan «elementos especiales que fundamentan la penalidad». Consideramos
que el ámbito de aplicación de la fórmula del «actuar en lugar de otro» se
restringe a supuestos de delitos especiales propios.

Esta afirmación requiere delimitar previamente que se entiende por delitos


especiales y, dentro de éstos, por delitos especiales propios e impropios.
Siguiendo este orden, puede decirse que los delitos especiales son aquellos
que exigen en el sujeto activo una determinada cualidad que fundamenta el
injusto penal o, bien que agrava o atenúa la punibilidad. Ahora bien, para la
definición de delitos especiales propios e impropios resulta pertinente la
explicación del profesor Mazuelos Coello el cual sostiene que «(…) en el caso
del delito especial propio hay un deber específico para el sujeto activo, luego la
cualidad especial exigida para el autor es ‘fundante’ del injusto y no de la
punibilidad, mientras que en el caso de los delitos especiales impropios la
cualidad especial o deber para el sujeto activo es ‘cofundante’ del injusto, esto
es, si no concurre de todos modos se realiza un injusto o delito, por lo que el
delito especial impropio implica un delito cualificado o privilegiado, o bien,
agravado o atenuado».

En el mismo sentido, el profesor García Cavero explica que en los delitos


especiales propios «el elemento especial de autoría opera ‘fundamentando’ la
pena», mientras que en los especiales impropios «sólo opera ‘agravando’ la
penalidad». De lo expuesto se desprende que la cláusula de extensión de
autoría prevista en el artículo 27 del Código penal no es aplicable a los delitos
especiales impropios, toda vez que en éstos no hay elementos especiales que
fundamentan la punibilidad sino elementos especiales que agravan o
disminuyen la punibilidad de un delito común. Por ello no resulta necesaria la
aplicación del «actuar en lugar de otro» cuando se trate de delitos especiales
impropios, porque en estos supuestos no existe una laguna de punibilidad, toda
vez que quien realiza la conducta podría ser sancionado mediante la
imputación de responsabilidad del delito común que sirve de fundamento al
delito especial propio. En virtud a lo expuesto, consideramos que cuando la
cláusula del artículo 27 de nuestro Código Penal se refiere a elementos que
«fundamentan» la penalidad de la figura típica, alude sólo a la categoría de
delitos especiales propios. Con todo, si la pregunta por el ámbito de aplicación
del «actuar en lugar de otro» parece estar resuelta con la ubicación del
fenómeno en los supuestos de escisión de los elementos del tipo especial
propio entre dos sujetos, representante y representado, aún queda por resolver
la interrogante acerca del fundamento de extensión de la autoría a un sujeto no
cualificado, por la realización de la conducta que exigía tal cualificación, en
lugar de quien sí la ostentaba.
Una vez analizado el fundamento dogmático, analizaremos los elementos
principales del Art. 27° del C.P., el cual ha optado por introducir una clausura
general del actuar en lugar de otro, incluyéndola dentro de las normas
reguladoras de la autoría y la participación, esta formulación obedece a
razones de técnica legislativa y también a consideraciones político-criminales,
en tanto que la primera está relacionada a que la institución del actuar en lugar
de otro sirve para fundamentar la autoría del delito; y la segunda ha que una
cláusula general permite no dejar vacíos que sí se darían con un regulan
especifica en cada tipo de la parte especial.

LA RELACIÓN DE REPRESENTACIÓN

No cabe duda que la representación juega un papel primordial dentro del actuar
en lugar de otro, el cual resalta la relación interna y formal del administrador
con la persona jurídica; sin esta relación entre el intranets y el extraneus no
podría aplicarse la institución del actuar en lugar de otro, ya que el extraneus
asume las obligaciones a través de una relación de representación, es ella la
que demarca su ámbito de actuación. L

a representación así analizada se denomina teoría de la representación, la cual


ha sido materia de reiteradas críticas; así un órgano que no hubiese realizado
el acto jurídico de representación de acuerdo a los requisitos establecidos por
ley, por más que defraudara expectativas normativas, no podría ser sancionado
por no ser “verdaderamente” órgano representante, el cual no permitiría una
imputación en base a los delitos por organización (delitos de dominio). Lo que
no ocurriría en el caso de los delitos por infracción de deber, que como lo
señaláramos, para la transferencia de los deberes especiales se necesita de
una relación jurídica de representación, el cual, por supuesto no transfiere la
expectativa, sino el deber.

Críticas a esta relación de representación formal nace del hecho que la


institución del actuar en lugar de otro nació para no dejar impunes conductas
que carecían de algún elemento formal. Ahora bien, para que se dé la relación
de representación no es necesario que se trate de organizaciones
perfectamente constituidas, sino también incluyen a aquellas que adolecen de
algún defecto en su constitución.
En el caso de socio representante autorizado de una sociedad sucede lo
mismo que en el órgano representante autorizado de la persona jurídica, no
existe por tanto diferencia, ya con la regulación de este último; este defecto se
debe a la importación que se hace del Art. 14° del Código penal alemán, donde
si tiene una determinada función por la distinta constitución de la persona
jurídica. Una crítica a estos tipos de regulación es su limitación a otros tipos de
actuación como vendría a ser el caso del administrador de hecho; el cual olvida
que fue hecha para llenar los vacíos de punibilidad por el alto grado de
formalismo que se da en los delitos especiales propios.

Otro tipo de interpretación lo da Iván Meini quien considera que el término


“como” abre las puertas para la imputación por una actuación de hecho del
administrador. Para la realización del tipo penal se tiene que determinar
primero el fundamento de punición, es decir si se trata de un delito de dominio
o de uno de infracción de un deber espacial, en el caso del primero la
imputación dependerá de la infracción del rol de ciudadano, de dañar esferas
de organización ajenas a través de su organización que se inicia en el caso del
actuar en lugar de otro con la asunción de la organización del extraneus, como
ya se dijo líneas arriba es irrelevante que el delito se cometa por acción u
omisión ya que lo importante es que de su esfera de organización se dañe
otras esferas de organización.

En el caso de la infracción del deber la imputación del hecho se realiza si este


infringe un deber especial, que ha sido asumido por medio de un acto aceptado
socialmente, esto lo encontramos en el acto representación. Sólo el
representante de derecho responderá por el incumplimiento de los deberes
institucionales en los delitos por infracción del deber el obligado especial
responde siempre como autor y no como partícipe ya que la lesión del deber no
es cuantificable, ella cualifica al autor como único criterio del injusto.

LOS ELEMENTOS ESPCIALES DEBEN CONCURRIR EN LA


REPRESENTADA

El art. 27 requiere, por último, que los elementos especiales de autoría que no
se dan en el representante se den en el representado. El primer aspecto que
debe precisarse es qué se entiende por elemento especial en el contexto del
actuar en lugar de otro. Ya que el art. 27 se encuentra regulado en el capítulo
referido a la autoría y participación, resulta sistemáticamente coherente
considerar estos elementos como elementos especiales de autoría. No
obstante, esta indicación resulta demasiado amplia, pues al interior de los
elementos especiales de autoría se suele diferenciar los llamados elementos
subjetivos de autoría (motivos especiales, tendencias internas, etc.) de los
elementos objetivos de autoría. La opinión doctrinal mayoritaria niega la
aplicación del actuar en lugar de otro para el caso de elementos subjetivos de
autoría y lo limita a los casos de elementos objetivos de autoría. No obstante,
tampoco todos los elementos objetivos de autoría se encuentran abarcados por
la norma del actuar en lugar de otro, sino que dentro de los mismos se procede
a hacer una diferenciación. En primer lugar, se excluyen del ámbito de los
elementos especiales de autoría del art. 27 el caso de elementos objetivos de
autoría personalísimos (así, por ejemplo, el caso de los funcionarios), así como
ciertas cualidades personales especiales (sexo, edad, etc.), ya que en ambos
casos no resulta posible una representación. Los elementos especiales de
autoría que producen una actuación en lugar de otro se reducen a las
relaciones personales especiales (deudor, contribuyente, comerciante, etc.).
Por su parte, las llamadas circunstancias personales especiales referidas a una
situación transitoria del autor solamente podrán ser consideradas si pueden
expresarse como una relación personal especial (por ejemplo, el encontrarse
en un procedimiento de insolvencia debe interpretarse como tener la posición
de deudor). En otro orden de ideas, la redacción del art. 27 no ha sido muy feliz
en la regulación de este presupuesto, pues limita la responsabilidad a los casos
de representación directa y no sanciona relaciones de representación de
segundo o tercer nivel. Por ejemplo, la Ley general de sociedades en su art.
193 establece la posibilidad de que el gerente de una sociedad anónima sea
una persona jurídica. Si una persona jurídica es nombrada gerente de una
sociedad, los actos de representación (art. 188 inc. 2 de la Ley general de
sociedades) deberán llevarse a cabo a través de su representante legal. Esto
quiere decir que si el representante de la persona jurídica (gerente) realiza un
delito especial no podrá ser sancionado con el art. 27, pues el elemento
especial de autoría no se dará en su representado, sino en el representado de
su representado, es decir, en la sociedad mercantil.
CONCLUSIONES

 Nuestro ordenamiento establece que el instigador y el cómplice primario


deben ser juzgados bajo el mismo rango de pena que se usan para
juzgar al autor, mientras que, en el caso del cómplice secundario,
nuestra legislación prevé que el juez pueda disminuir prudencialmente el
tiempo de la sanción.

 Existen elementos del Art. 27° del C.P. que deben ser reformulados. De
un lado, la redacción de la institución del actuar en lugar de otro padece
de mucho formalismo, ya que no permite la aplicación de los delitos por
organización, lo cual, en vez de dar soluciones, genera más problemas
 La consecuencia jurídica del art. 27 CP es que el representante
responderá como autor del delito especial respectivo. Sobre esta
calificación hay que hacer ciertas precisiones, pues es distinto
considerar al representante autor que decir que se le castiga con la pena
del autor.

RECOMENDACIONES

- Se recomienda charlas acerca de la diferencia entre autoría y


participación y la importancia de los términos en la labor policial.

- Se proponen exámenes exhaustivos para que los futuros policías no


confunden los términos y no tengan problemas en su labor policial.
- Se plantean entrevistas en personajes especialistas para poder entender
de mejor manera sobre los términos.

BIBLIOGRAFÍA

- CÓDIGO PENAL PERUANO

- BACIGALUPO, ENRIQUE (1989) MANUAL DE DERECHO PENAL:


PARTE GENERAL. BOGOTÁ, TAMIS S.A.

- MIR-PUIG, SANTIAGO (2004) DERECHO PENAL: PARTE GENERAL.


BUENOS AIRES. B DE F S.A.
- DIAZ, M. (2008). AUTORÍA Y PARTICIPACIÓN. REVISTA DE
ESTUDIOS DE LA JUSTICIA. RECUPERADO DE:
[Link]
aterial_sobre_doctrina.pdf

También podría gustarte