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Rubén Darío: Creador del Modernismo

Rubén Darío fue un poeta y diplomático nicaragüense considerado el creador del modernismo. Nació en Nicaragua en 1867 y escribió obras importantes como Azul y Cantos de vida y esperanza. Tuvo varios matrimonios y varios hijos. También trabajó como diplomático representando a varios países latinoamericanos en Europa.

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Rubén Darío: Creador del Modernismo

Rubén Darío fue un poeta y diplomático nicaragüense considerado el creador del modernismo. Nació en Nicaragua en 1867 y escribió obras importantes como Azul y Cantos de vida y esperanza. Tuvo varios matrimonios y varios hijos. También trabajó como diplomático representando a varios países latinoamericanos en Europa.

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Rubén Darío

(1867/01/18 - 1916/02/06)

Diplomático y poeta nicaragüense


Considerado el creador del modernismo.
Obras: Azul, Cantos de vida y esperanza...
Género: Poesía
Cónyuges: Rosario Emelina Murillo (m. 1893-1916), Rafaela Contreras (m. 1890-1893)
Hijos: Carmen Darío Sánchez, Rubén Darío Contreras, Rubén Darío Sánchez
Nombre: Félix Rubén García Sarmiento

Rubén Darío nació el 18 de enero de 1867 en San Pedro de Metapa, hoy Ciudad Darío,
Matagalpa, Nicaragua.

Familia
Primer hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento, que debieron obtener los permisos eclesiásticos
necesarios para casarse dado que eran primos de segundo grado. Tuvo una hermana llamada
Cándida Rosa, que murió pocos días después de haber nacido. Fue criado por sus tíos abuelos
Félix Ramirez y Bernarda Sarmiento tras la separación de sus padres.

Estudios
Estudió con los jesuitas expulsados de Guatemala, en la Iglesia de la Recolección de León.

El poeta niño
Escribió sus primeras poesías a los diez años, publicando su soneto "Una lágrima" en el Diario El
Termómetro a los doce. Dos años después se trasladó a Managua donde trabajó como secretario
en la Biblioteca Nacional. Por entonces ya es reconocido como el “poeta-niño”. Se hospedó en
casa del doctor Modesto Barrios, quien le acompañó a fiestas y tertulias literarias.

Rosario Emelina Murillo


En 1882, cuando cuenta quince años, se enamoró de Rosario Emelina Murillo, con la que
pretendía casarse. Amigos y familiares para evitar el matrimonio le embarcaron para El Salvador.
Pocos meses después regresó y reanudó su noviazgo con Rosario, a quien en su obra Azul llamó
“garza morena”. Sin embargo, al enterarse de algo de Rosario durante su ausencia, decide irse del
país.

Azul
Con apenas diecinueve años, en el año 1886, viajó a Santiago de Chile, donde publicó su primer
gran título: Azul (1888), libro que llamó la atención de la crítica.

Matrimonios e hijos
De regreso a Managua contrajo matrimonio con Rafaela Contreras Cañas el 21 de junio de 1890;
quince meses después nació su primer hijo, y en 1893, falleció su esposa durante una operación
quirúrgica.

Rubén Darío viudo, borracho y a punta de pistola, el 8 de marzo de 1893, se casó a la fuerza
con Rosario Emelina, cuyos dos hermanos militares le tendieron una trampa. Andrés Murillo le
acusó de faltar al honor de su hermana, Darío lo niega pero todo estaba preparado: cura y
testigos. La pareja viajó hacia Argentina, aunque ella regresó embarazada desde Panamá poco
tiempo después.

Diplomático
Mientras el poeta residía en Buenos Aires ejerciendo el consulado de Colombia, nació su
hijo Darío, quien murió de tétanos al mes y medio por cortar su abuela Mercedes el cordón
umbilical con unas tijeras sin desinfectar.

En el año 1892 viajó a España como representante del Gobierno nicaragüense para asistir a los
actos de celebración del IV Centenario del descubrimiento de América. Tras viajar por distintos
países, residió en Buenos Aires, donde trabajó para el diario La Nación.

Francisca Sánchez
Durante 1898 regresó a España como corresponsal y alternó su residencia entre París y Madrid,
donde en 1900, conoció a Francisca Sánchez, mujer de origen campesino con la que se casó por lo
civil y tuvo cuatro hijos, de los cuales solo uno sobrevivirá, Rubén Darío Sánchez, "Guincho". Con
ella convivió hasta casi el final de sus días. Rubén la llevó a París donde le presentó a sus amigos.
Francisca era analfabeta cuando conoció a Darío (Amado Nervo, Manuel Machado y su cónyuge
la enseñaron a leer). Viajó de un lugar a otro sin poder presentarla en actos oficiales como su
esposa, pues está por resolverse el divorcio con Rosario. En 1907, esta se presentó en París
reclamándole sus derechos de esposa; Darío trató de eludirla sin éxito. El poeta viajó a su país
para obtener el divorcio, cosa que no logró.

Convertido en poeta de éxito en Europa y América, fue nombrado representante diplomático de


Nicaragua en Madrid en 1907.

Poemas
Sus primeros poemas son una mezcla de tradicionalismo y romanticismo; Abrojos (1887) y Canto
épico a las glorias de Chile (1888). Este mismo año publicó Azul (1888, revisado en 1890), dividido
en cuatro partes: 'Primaveral', 'Estival', 'Autumnal' e 'Invernal'. A este libro debe que sea
considerado como el creador del modernismo; escritores como Ramón María del Valle-
Inclán, Antonio Machado, Leopoldo Lugones o Julio Herrera y Reissig le reconocieron como el
creador e instaurador de una nueva época en la poesía en lengua española.

«La poesía existirá siempre que haya un problema de vida o


muerte».
Rubén Darío
En París entró en contacto con los poetas parnasianos y simbolistas abandonando el
provincialismo por una poesía de la universalidad y cuenta su vida cotidiana, pero a través de
símbolos herméticos.

En Prosas profanas (1896 y 1901), obra simbolista, desarrolló de nuevo el tema del amor.
Formalmente creó una poesía elevada y refinada con muchos elementos decorativos y
resonancias musicales; Cantos de vida y esperanza (1905) es el mejor ejemplo de ello. El canto
errante (1907), es su libro, conceptualmente, más universal.

«Sin la mujer, la vida es pura prosa».


Rubén Darío
En 1913 cae en un profundo misticismo retirándose a la isla de Mallorca. Allí empezó a escribir
una novela La isla de oro -que nunca llegó a concluir- en la que analiza el desastre hacia el que
está caminando Europa. También compuso Canto a Argentina y otros poemas (1914), un libro
dedicado a este país en el año de la celebración de su centenario en que quiso seguir el modelo
del Canto a mí mismo de Walt Whitman. En 1915 publicó La vida de Rubén Darío, año en que
regresó a América.

Muerte
Enfermo en la capital de Guatemala, llegó Rosario Emelina para acompañarlo de regreso a su país,
donde se dice que le atendió desde el 4 de julio de 1915, al 6 de febrero de 1916, fecha en la que
Rubén Darío falleció en León.
Mario Benedetti

Mario Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los


Toros, departamento de Tacuarembó, República Oriental del Uruguay.2
Residió en esa ciudad junto a su familia durante los primeros dos años de
vida. La familia, sin embargo, se trasladó a Tacuarembó por asuntos de
negocios. Tras haber sido víctimas de una estafa allí,4 la familia se trasladó
a Montevideo, cuando Benedetti contaba con cuatro años de edad. Inició
sus estudios primarios en 1928, en el Colegio Alemán de Montevideo, de donde se retiró en 1933, e ingresó al
Liceo Miranda por un año para cursar sus estudios secundarios, pero por problemas económicos hubo de
continuarlos de manera libre. Desde los catorce años trabajó en la empresa Will L. Smith, S. A., de repuestos
para automóviles, y luego se desempeñó en múltiples oficios para ganarse la vida (recadero, empleado en una
inmobiliaria, taquígrafo, funcionario público). El 23 de marzo de 1946 contrajo matrimonio con Luz López
Alegre, quien fue su cónyuge hasta el fallecimiento de esta, en 2006.
Entre 1938 y 1941, residió casi continuamente en Buenos Aires, Argentina.
Inicios literarios
Benedetti dirigió en 1948 la revista literaria Marginalia, y publicó el libro de ensayos Peripecia y novela ese
mismo año. En 1945 se integró al equipo de redacción del semanario Marcha —en donde permaneció hasta
1974, año en que este fue clausurado por el gobierno de facto de Juan María Bordaberry. En 1954, Benedetti
fue nombrado director literario del semanario.
A partir del año 1950 fue miembro del consejo de redacción de Número, una de las revistas literarias más
destacadas de la época. Además, participó activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con
los Estados Unidos, en su primera acción como militante político. Ese mismo año obtuvo el Premio del
Ministerio de Instrucción Pública por su primera compilación de cuentos, Esta mañana —Benedetti fue
ganador del galardón en repetidas ocasiones hasta 1958, cuando renunció sistemáticamente a él por
discrepancias con su reglamentación.
En 1964 Benedetti trabajó como crítico de teatro y codirector en la página literaria semanal Al pie de las
letras del diario La Mañana. Colaboró además como humorista en la revista Peloduro, con el seudónimo de
Damocles, y escribió crítica de cine en La Tribuna Popular. Asimismo, viajó a Cuba para participar en el jurado
del concurso Casa de las Américas, participó en el encuentro sobre Rubén Darío y viajó a México para
participar en el II Congreso Latinoamericano de Escritores. En 1966 participó de la coproducción argentino-
brasileña La ronda de los dientes blancos, dirigida por Ricardo Alberto Defilippi, que nunca fue estrenada
comercialmente.
Participó en el Congreso Cultural de La Habana con la ponencia Sobre las relaciones entre el hombre de acción
y el intelectual, y se volvió miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas. En 1968 fundó y dirigió
el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantuvo hasta 1971. 5
Junto a un grupo de ciudadanos cercanos al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, participó en 1971
en la fundación del Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de
la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Benedetti, además, fue representante
del Movimiento de Independientes 26 de Marzo,6 en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio desde 1971 a 1973;
experiencia que dejó plasmada en los libros Crónicas del 71 (1972) y Terremoto y después (1973). Sin embargo,
esta alternativa se vio frustrada por un golpe de Estado que instauró en Uruguay una dictadura cívico-militar.5
Fue también nombrado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de
Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, de Uruguay.

Tras el golpe de Estado en Uruguay de 1973, Benedetti renunció a su cargo en la universidad, pese a que fue
elegido para integrar el claustro.5 Por sus posiciones políticas abandonó Uruguay, partiendo al exilio en Buenos
Aires, Argentina. Posteriormente se exilió en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego
instalarse en Cuba, desde agosto de 1975 hasta finales de 1979. Allí, entre las ciudades de La Habana y Alamar,
escribió los libros Con y sin nostalgia (1977), Pedro y el Capitán (1979) y Cotidianas (1979) —de este último
libro se desprendió el poema Me voy con la lagartija, el cual versa sobre importantes dirigentes tupamaros
presos en Uruguay.7 Al año siguiente, Benedetti residió en Madrid y posteriormente en la isla de Mallorca.
La versión cinematográfica de su novela La tregua, dirigida por Sergio Renán, fue nominada a la cuadragésimo
séptima versión de los Premios Óscar en 1974, en la categoría de mejor película extranjera. Sin embargo, el
premio, entregado en la ceremonia del 8 de abril de 1975, se lo adjudicó la película italiana Amarcord.
En 1976 regresó a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorporó al Consejo de Dirección de Casa de las
Américas. En 1980 se trasladó a Palma de Mallorca. Dos años más tarde inició su colaboración semanal en las
páginas de Opinión del diario El País, de España. El mismo año el Consejo de Estado de Cuba le concedió la
Orden Félix Varela. En 1983 trasladó su residencia a Madrid.
Durante su exilio publica dos de sus mejores poemarios: Poemas de otros (1974) y La casa y el ladrillo (1977).
Además, durante esos años publicó una de sus novelas más conocidas: Primavera con una esquina rota.
Regreso a Uruguay[editar]
Benedetti regresó a Uruguay en marzo de 1985, iniciando el autodenominado período de «desexilio», que fue
motivo de muchas de sus obras. Fue entonces nombrado miembro del consejo editor del nuevo
semanario Brecha, que dio continuidad al proyecto de Marcha, interrumpido en 1974.
En 1985 el cantautor Joan Manuel Serrat grabó el disco El sur también existe, sobre poemas de Benedetti,
contando con su colaboración personal.
Entre 1987 y 1989 integró la Comisión Nacional Pro Referéndum, constituida para revocar la Ley de Caducidad
de la Pretensión Punitiva del Estado, promulgada en diciembre de 1986 para impedir el juicio de los crímenes
cometidos durante la dictadura militar en Uruguay (1973-1985).
En 1986 recibió el Premio Jristo Botev de Bulgaria, por su obra poética y ensayística. En 1987 fue galardonado
en Bruselas con el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina
rota, y en 1989 fue condecorado con la Medalla Haydé Santamaría por el Consejo de Estado de Cuba.
Últimos años[editar]
Benedetti participó en la película llamada El lado oscuro del corazón, una producción argentino-canadiense,
estrenada el 21 de mayo de 1992, donde se lo puede ver recitando sus poemas en alemán. Benedetti recibió el
30 de noviembre de 1996 el Premio Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita Rubial,
de Minas, Uruguay. En esa ocasión, fue destacado por su obra narrativa. El mismo año, junto a otros cincuenta
escritores, fue distinguido por el Gobierno de Chile con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral.
En mayo de 1997 fue investido con el título doctor honoris causa por la Universidad de Alicante y unos días
más tarde, el 11 de junio, por la Universidad de Valladolid. El 30 de septiembre del mismo año fue
galardonado con el Premio León Felipe, en mención a los valores cívicos del escritor. Además, fue investido en
diciembre como doctor honoris causa en Ciencias Filológicas de la Universidad de La Habana.
El 31 de mayo de 1999 fue galardonado con el VIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado con
6 000 000 ₧. La Fundación Cultural y Científica Iberoamericana José Martí le concedió el 29 de marzo de 2001
el I Premio Iberoamericano José Martí.8 El 19 de noviembre de 2002 fue nombrado ciudadano ilustre por la
Intendencia de Montevideo, en una ceremonia encabezada por el entonces intendente Mariano Arana.
En 2004 se le concedió el Premio Etnosur, y ese mismo año se presentó por primera vez en Roma un
documental sobre su vida y poesía, titulado Mario Benedetti y otras sorpresas. El documental, que fue escrito
y dirigido por Alessandra Mosca y protagonizado por Benedetti, fue patrocinado por la Embajada de Uruguay
en Italia. El documental participó en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana,
en el XIX Festival del Cinema Latinoamericano di Trieste y en el Festival Internacional de Cine de Santo
Domingo. Un año después, en 2005, Benedetti presentó el poemario Adioses y bienvenidas. En la ocasión
también se exhibió el documental Palabras verdaderas, de Ricardo Casas. El 7 de junio de 2005 se otorgó el
XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, consistente en 48 000 € y la Medalla de Honor de la Universidad
Internacional Menéndez Pelayo.
Benedetti repartía entonces su tiempo entre sus residencias de Uruguay y España, atendiendo a sus múltiples
obligaciones y compromisos. Después del fallecimiento de su esposa Luz López, el 13 de abril de 2006, 9 víctima
de la enfermedad de Alzheimer, Benedetti se trasladó definitivamente a su residencia en el
barrio Centro de Montevideo, Uruguay. Con motivo de su traslado, el escritor donó parte de su biblioteca
personal en Madrid, al Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante.10 La
Fundación Lolita Rubial volvió a condecorar a Benedetti el 25 de noviembre de 2006, con el Premio Morosoli
de Oro.
El 18 de diciembre de 2007, en la sede del Paraninfo de la Universidad de la República, en Montevideo,
Benedetti recibió de manos de Hugo Chávez la Condecoración Francisco de Miranda; la más alta distinción que
otorga el gobierno de Venezuela por su aportación a la ciencia, la educación y al progreso de los pueblos. Ese
mismo año recibió la Orden de Saurí, Primera Clase, por sus servicios prestados a la literatura. Ese mismo año,
recibió el Premio ALBA, otorgado por Venezuela.
En los últimos diez años de su vida, debido al asma y por recomendación médica, el escritor alternó su
residencia en España —en el barrio de la Prosperidad—,11 con la de Uruguay, tratando de evitar el frío. Sin
embargo, al agravarse su estado de salud permaneció en Montevideo.
En uno de sus últimos libros, Canciones del que no canta, Benedetti aludió a su historia personal: «No fue una
vida fácil, francamente».
En abril de 2009, tras su internamiento en Montevideo, se organizó por iniciativa de Pilar del Río (esposa del
escritor José Saramago) una Cadena de Poesía mundial para apoyarlo.12
Muerte y legado[editar]
El 17 de mayo de 2009, poco después de las 18:00, Benedetti falleció en su casa de Montevideo, a los ochenta
y ocho años de edad.1314 El Palacio Legislativo fue designado como el sitio de su velatorio. En el marco de este
hecho, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se realizara con honores
patrios en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo desde las 9:00 del lunes 18 de mayo. Su cortejo
fúnebre fue encabezado por integrantes de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay y la
Central de Trabajadores (PIT-CNT) entre otras personalidades y amigos del escritor, y cientos de ciudadanos.
Fue sepultado en el Panteón Nacional del Cementerio Central de Montevideo.15
Gabriela Mistral

Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga2 (Vicuña, 7 de abril de 1889-Nueva York, 10 de enero
de 1957),3fue una poeta, diplomática, profesora y pedagoga chilena. Por su trabajo poético, recibió el Premio
Nobel de Literatura en 1945. Fue la primera mujer iberoamericanan 1 y la segunda persona latinoamericanan 2
en recibir un Premio Nobel.
Nacida en una familia de recursos modestos, Mistral se desempeñó como profesora en diversas escuelas y se
convirtió en una importante pensadora respecto al rol de la educación pública, llegó a participar en la reforma
del sistema educacional mexicano.4 A partir de la década de 1920, Mistral tuvo una vida itinerante al
desempeñarse como cónsul y representante en organismos internacionales en América y Europa.
Como poeta, es una de las figuras más relevantes de la literatura chilena y latinoamericana. Entre sus obras
destacan Desolación, Tala y Lagar.56
Biografía[editar]
Origen y familia[editar]
Casa-escuela de [Link] pequeña Lucila junto a su abuela paterna, Isabel Villanueva.
Gabriela Mistral nació en Vicuña el 7 de abril de 1889, con el nombre de Lucila de María Godoi Alcayaga.7 En
la actualidad, en la calle donde vio la luz, se creó en 1957 el museo que lleva su nombre.8 Toda su infancia la
pasó en diversas localidades del valle de Elqui, en la actual Región de Coquimbo. A los diez días, sus padres se
la llevaron desde Vicuña al cercano pueblo de La Unión (actualmente llamado Pisco Elqui). Entre los tres y los
nueve años, Mistral vivió en la pequeña localidad de Montegrande. Sería este lugar el que Mistral consideró su
ciudad natal; la poeta se refería a él como su «amado pueblo» y fue allí donde pidió que le dieran sepultura.
Hija de Juan Jerónimo Godoy Villanueva, profesor y poeta de ascendencia española, natural de San Félix,9 y de
Petronila Alcayaga Rojas, también de ascendencia española.10 Sus abuelos paternos, oriundos de la
actual región de Antofagasta, fueron Gregorio Godoy e Isabel Villanueva; y los maternos, Francisco Alcayaga
Barraza y Lucía Rojas Miranda, descendientes de familias propietarias de tierras del valle de Elqui. Por el lado
de su madre, Gabriela Mistral tuvo una media hermana mayor, Emelina Molina Alcayaga, hija de Rosendo
Molina Rojas, quien fue su primera maestra. Por el de su padre, habría tenido otro hermanastro, llamado
Carlos Miguel Godoy Vallejos.
Aunque su padre abandonó el hogar cuando ella tenía unos tres años, Gabriela Mistral lo quiso y siempre lo
defendió. Cuenta que «revolviendo papeles», encontró unos versos «muy bonitos». «Esos versos de mi padre,
los primeros que leí, despertaron mi pasión poética», escribió.11
Formación docente[editar]
Gabriela Mistral junto a sus alumnas del Liceo de Punta Arenas, hacia 1919.
En 1904, comenzó a trabajar como profesora ayudante en la Escuela de la Compañía Baja (en La Serena) y a
enviar colaboraciones al diario serenense El Coquimbo. Al año siguiente, continuó escribiendo en él y en La
Voz de Elqui, de Vicuña.12 En la misma época entabla una amistad con Bernardo Ossandón, profesor y
periodista serenense que le facilita su biblioteca personal para estudiar y desarrollar su estilo literario. 1314
Desde 1908, fue maestra en La Cantera y después en Los Cerrillos, camino a Ovalle. No estudió para maestra,
ya que no tenía dinero para ello. Quiso ingresar en una escuela normal de la que fue excluida por prejuicios
religiosos.15 En 1910, convalidó sus conocimientos ante la Escuela Normal n.º 1 de Santiago y obtuvo el título
de «profesora de Estado», con lo que pudo ejercer la docencia en el secundario. Esto le costó la rivalidad de
sus colegas, ya que ese título lo recibió mediante convalidación de sus conocimientos y experiencia, sin haber
concurrido al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.16
Lucila Godoy Alcayaga o Gabriela Mistral llegó a Traiguén en la Araucanía en octubre de 1910, con 21 años, a
prestar servicio como profesora a instancias de la directora del Liceo de Niñas de Traiguén. Al respecto,
escribió: “Fidelia Valdés me metió en la enseñanza secundaria, me llevó a Traiguén". En este pueblo desarrolló
funciones como maestra interina de Labores, Dibujo, Higiene y Economía Doméstica hasta el primer semestre
del año siguiente; sin embargo, el recibimiento no fue el esperado, pues sus colegas la cuestionaron —tal
como ocurriría en los restantes establecimientos donde sirvió en Chile—, por carecer de estudios sistemáticos
en el Instituto Pedagógico. Mistral dice en un escrito haber observado el problema de reparto y juicios de
tierras indígenas y señaló que "éstos saben amar su tierra", fue el primer contacto con los mapuches.
En Traiguén comenzó el recorrido de once años dedicada a la enseñanza chilena en Antofagasta, Los
Andes, Punta Arenas, Temuco y Santiago.17
Viaje y estancia en México[editar]
Fue contratada por el gobierno de México a petición del ministro de educación José Vasconcelos, quien había
desatado sobre el país una especie de movilización general en favor de la enseñanza rural. Gabriela Mistral
viajó a México en junio de 1922; trabajó para el gobierno mexicano en la conformación de su nuevo sistema
educativo, modelo que se mantiene casi en su esencia, pues solo se le han hecho algunas reformas. 184
En el momento en que toca suelo mexicano, la impresiona la amplitud del movimiento en que de pronto se
encuentra inmersa. Ella, que proviene de un país de lentos cambios sociales, de pronto se halla en el epicentro
de un gran tornado. La reforma de la escuela campesina tocaba sus fibras íntimas: lo rural, lo campesino, lo
popular, la lectura como medio preferencial, la creación de bibliotecas. Es decir, justo el revés de la pedagogía
gris y vituperada de su propio terruño.
Mistral sabía la importancia de la misión que le había sido encomendada; es decir, alcanzaba a prever las
características de aquella “cruzada”. Se trataba de una innovación que bien podría denominarse reforma y en
muchos aspectos revolución. Su cometido inicial era simple: llegar a México para dar a conocer la literatura
chilena; al poco tiempo, Vasconcelos le pide que prepare un libro de lectura para mujeres y la enrola en los
trabajos de enseñanza rural e indígena, donde la importancia de la lectura tanto en su modalidad silenciosa en
la biblioteca, como en su modalidad colectiva en la aldea son destacados aportes introducidos por Mistral. En
ambos casos se trata de una fiesta, semejante a la del teatro y a las fiestas religiosas. Su vida se mueve entre
los pueblos indígenas y los altos niveles de la intelectualidad y del gobierno. Mistral se siente mucho mejor
con los primeros. La distancia y el nuevo trabajo están puliendo sus puntos de vista.
Los registros tanto suyos como de otras fuentes indican que Gabriela Mistral puso su cuerpo y su alma entera
en esa tarea. El cambio radical de escenario y de actividad le permitieron cobrar distancia del mundo
pedagógico pequeño que la había rodeado desde hacía tantos años. Atrás quedaban las disputas por sus
títulos y las pequeñeces y envidias. Ella se sentía en lo suyo y se reencontró con el sentido de la vida.
Ahora bien, esa novedosa reforma educativa no tenía nada que ver con lo que en el Chile de su época recibía
un nombre parecido. Mucho menos tiene que ver esta cruzada con los experimentos pedagógicos que
la Escuela Nueva está haciendo en Europa y en Estados Unidos. No obstante, encontramos realidades que se
acercan a ella. Mistral vive este periodo con una intensidad sin igual en toda su vida. Como nunca su tarea es
diversa y desafiante, pero está a la altura de lo que ella sabe hacer. De modo que una sensación de realización
y de plenitud la acompañará en estos dos años. En cierto modo se realizará un reencuentro con la pedagogía,
esa auténtica con los niños. Su participación en la cruzada educativa será importante, pero no decisiva para
sus logros. Ésta ya estará en marcha cuando ella llegue y, si bien sus aportaciones desembocarán en el
libro Lecturas para mujeres, encomendado por Vasconcelos, su tarea en las misiones se integrará como apoyo
a un movimiento que ya tiene vida propia. 19
México fue su primera escala en su viaje por todo el continente americano. A partir de lo cual se volvió
simpatizante del movimiento latinoamericanista y pensaba a la región como un gran país, sobre esto escribe
su poema Cordillera (1957, en Recados, contando a Chile).
Regreso a Chile[editar]
En 1925, cuando regresó a Chile, fue nombrada delegada chilena del Instituto de Cooperación Intelectual de la
Sociedad de las Naciones. En el mismo año, junto con Víctor Andrés Belaúnde fundó el Instituto de la
Colección de los Clásicos Iberoamericanos, que se encargaba de difundir las tradiciones de los textos franceses
de los libros más representativos de Latinoamérica.
En Chile trabajó en escuelas como maestra de temas como geografía y posteriormente llegó a cargos
administrativos e incluso al puesto de directora del Liceo número 6 de Santiago. Ya inmersa en el mundo de la
enseñanza publicó múltiples artículos que se difundieron en América y Europa en los que se veía reflejada su
filosofía pedagógica. Gabriela Mistral tenía influencias de pensadores como Rodó y Tagore, creía en la
enseñanza al aire libre, en la importancia de crear comunidad entre el alumnado, las madres y los obreros de
la comunidad; se interesaba tanto en el desarrollo del niño como del adulto; abogaba por un equilibro entre la
cultura europea y americana; promovía el uso de las artes en el aula de clases; y promovía un concepto
religioso de la educación como vía para acercarse a Dios. En 1926 escribe el manuscrito “La imagen de Cristo
en la escuela” publicado por El Mercurio, e incluso escribe oraciones para que el alumnado recitara antes de
iniciar la jornada de clases.
En diciembre de 1927 escribe desde París un artículo abogando por los derechos del niño, que serían los
siguientes:
1. Derecho a la salud plena, al vigor y a la alegría
2. Derecho a los oficios y a las profesiones
3. Derecho a lo mejor de la tradición, a la flor de la tradición, que en los pueblos occidentales es, a mi
juicio, el cristianismo
4. Derecho del niño a la educación maternal
5. Derecho a la libertad, derecho que el niño tiene desde antes de nacer a las instituciones libres e
igualistas
6. Derecho del niño sudamericano a nacer bajo legislaciones decorosas
7. Derecho a la enseñanza secundaria y aparte de la superior.20
La concepción que tenía sobre la educación fue fundamental en su escritura. Tal como recoge Santiago Sevilla-
Vallejo, "Ella se identifica con la mujer que cuida de los niños en el sentido maternal y también educativo,
donde recalcó que, por encima del valor formal de la educación escolar, está el sentido de confianza y
humanidad que infunde el docente en sus alumnos"21
Inicios[editar]
Decreto del Ministerio de Educación que designa a Lucila Godoy directora del Liceo de Niñas de Punta
Arenas en 1918.
Los escritos realizados un mes antes de que llegara Lucila Godoy a Traiguén en octubre de 1910,
son artículos de prensa donde aboga por la instrucción primaria obligatoria, con fuertes críticas al mundo
político de esos años; la cuestión social marcaba la preocupación de los intelectuales de la época, además de
los altos gastos efectuados para las obras y actividades de celebración del Centenario de Chile; un importante
sector del bajo pueblo pasaba por problemas socioeconómicos y la joven Lucila Godoy no fue ajena a esas
problemáticas.
El diario El Colono de Traiguén del 1 de noviembre publicó el poema «Desolación», resume el sentir del
rechazo y, a su vez, la tragedia sentimental de su frustrada relación con Romelio Ureta, que se había suicidado
el año anterior. Además, escribe el poema «Rimas», fechado en esa ciudad el 24 de octubre de 1910, donde
manifiesta tristeza frente a la pérdida y la imposibilidad de una despedida. Estos versos son distintos a los
publicados con el mismo título un año antes.
El mismo año, Mistral comenzó a escribir sus famosos Sonetos de la muerte. “Ignoraba yo por aquellos años
(1910-1911) lo que llaman los franceses el metier de côté, o sea, el oficio lateral; pero un buen día él saltó de
mí misma, pues me puse a escribir prosa mala, y hasta pésima, saltando, casi en seguida, desde ella a
la poesía, quien, por la sangre paterna, no era jugo ajeno a mi cuerpo. En el descubrimiento del
segundo oficio había comenzado la fiesta de mi vida”. En este periodo de reflexión en Traiguén opta por
la poesía como una de sus mayores realizaciones personales.17
Casa que habitó Lucila Godoy en el popular barrio Huemul
El 12 de diciembre de 1914, obtuvo el primer premio en el concurso de literatura de los Juegos Florales,
organizados por la FECh en Santiago, por sus Sonetos de la muerte.
Desde entonces utilizó el seudónimo literario «Gabriela Mistral» en casi todos sus escritos, en homenaje a dos
de sus poetas favoritos, el italiano Gabriele D'Annunzio y el occitano Frédéric Mistral. En 1917, Julio Molina
Núñez y Juan Agustín Araya publicaron una de las más importantes antologías poéticas de Chile, Selva lírica,
donde Lucila Godoy aparece ya como una de las grandes poetas chilenas. Esta publicación es una de las
últimas en que utiliza su nombre verdadero.
Desempeñó el cargo de inspectora en el Liceo de Señoritas de La Serena. Además, como destacada educadora,
visitó México, Estados Unidos y Europa estudió las escuelas y los métodos educativos de estos países. Fue
profesora invitada en las universidades de Barnard, Middlebury y Puerto Rico.
Después de haber vivido en Antofagasta en el norte de Chile, trabajo en Punta Arenas en el extremo sur de
Chile, donde dirigió su primer liceo: Gabriela Mistral tenía una misión en Punta Arenas: ella fue enviada a una
de las ciudades más australes de Chile con una tarea específica, “la chilenización de un territorio donde el
extranjero superabundaba” ... El encargo se lo había hecho el Ministro de Justicia e Instrucción Pública del
gobierno de Juan Luis Sanfuentes, a saber Pedro Aguirre Cerda y bajo ese propósito había recibido el cargo de
directora del Liceo de Niñas Sara Brown.22 Pese a tener un rol fundamental en la chilenización de la población
local, también lamentaba al mismo tiempo el exterminio selknam.23 Su mentor y quien la trasladara a dicha
ciudad austral para hacerse cargo del Liceo N.º 1 de Niñas, fue el gobernador del territorio de Magallanes,
general Luis Alberto Contreras y Sotomayor. Su apego a Punta Arenas también se debió a su relación con
Laura Rodig, que vivía en aquella ciudad.
No soportaba el clima polar. Por eso, pidió un traslado, y en 1920 se mudó a Temuco, desde donde partió en
ruta a Santiago al año siguiente. Durante su estancia en la Araucanía, como directora del Liceo de Niñas de
Temuco, conoció a Neftalí Reyes (Pablo Neruda),24 quien recuerda que «ella me hizo leer los primeros grandes
nombres de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí». 25
Aspiraba a un nuevo desafío después de haber dirigido dos liceos de pésima calidad. Opositó y ganó el puesto
prestigioso de directora del Liceo n.º 6 de Santiago, pero los profesores no la recibieron bien, reprochándole
su falta de estudios profesionales.
Desolación, considerada su primera obra maestra, apareció en Nueva York en 1922 publicada por el Instituto
de Las Españas,15 a iniciativa de su director, Federico de Onís. La mayoría de los poemas que forman este libro
los había escrito diez años atrás mientras residía en la localidad de Coquimbito.
Gabriela Mistral en 1922.
El 23 de junio de 1922, en compañía de Laura Rodig, zarpó hacia México en el vapor Orcoma, invitada por el
entonces ministro de Educación José Vasconcelos. Allí permaneció casi dos años, trabajando con los
intelectuales más destacados del mundo hispanohablante.
En 1923, en México se inauguró una estatua y se publicó su libro Lectura para mujeres; en Chile apareció la
segunda edición de Desolación (con una tirada de 20 000 ejemplares) y apareció en España la antología Las
mejores poesías, con prólogo de Manuel de Montoliú.
7:45 Voz de Gabriela Mistral, registrada por la Radio Universidad Nacional de La Plata (Argentina).
Tras una gira por Estados Unidos y Europa, volvió a Chile, donde la situación política era tan tensa que se vio
obligada a partir de nuevo, esta vez para servir en el viejo continente como secretaria de una de las secciones
de la Sociedad de las Naciones en 1926; el mismo año ocupó la secretaría del Instituto de Cooperación
Internacional, de la Sociedad de las Naciones, en Ginebra. En diciembre de 1925 el cónsul general de Chile en
Suecia, Ambrosio Merino Carvallo, propuso al gobierno la candidatura de Mistral al Premio Nobel de Literatura
de 1926; finalmente obtendría el galardón 19 años después.26
En 1924, publicó en Madrid Ternura, libro en el que practicó una novedosa «poesía escolar», renovando los
géneros tradicionales de la poesía infantil (por ejemplo, canciones de cuna, rondas, y arrullos) desde una
poética austera y muy depurada. Petronila Alcayaga, su madre, murió en 1929, por lo cual le dedicó la primera
parte de su libro Tala.
Gabriela Mistral con el muralista colombiano Santiago Martínez Delgado, en 1930.
Su vida fue, en adelante, una continuación de la errantía incansable que conoció en Chile, sin un puesto fijo en
que utilizar su talento. Prefirió, entonces, vivir entre América y Europa. Así, viajó a Puerto Rico en 1931, como
parte de un tour por el Caribe y América del Sur. En esta gira, el general Augusto Sandino, a quien ella había
dado su apoyo en numerosos escritos, la nombra «Benemérita del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional»
en Nicaragua. Además, dio discursos en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, en Santo Domingo,
en Cuba y en todos los otros países de América Central.
A partir de 1933, y durante veinte años, trabajó como cónsul de su país en ciudades de Europa y América. Su
poesía fue traducida al inglés, francés, italiano, alemán y sueco, y ha resultado muy influyente en la obra de
muchos latinoamericanos, como Pablo Neruda y Octavio Paz.
Premio Nobel[editar]
La noticia de que había ganado el Nobel la recibió en 1945 en Petrópolis, la ciudad brasileña donde
desempeñaba la labor de cónsul desde 1941 y donde en 1943, a los 18 años, se había suicidado Yin Yin (Juan
Miguel Godoy Mendoza, su sobrino según la documentación oficial, pero que dijo a Doris Dana, ya muy
disminuida en sus días finales, que era su hijo carnal, al que, con su amiga y confidente Palma Guillén, "había
adoptado" y con el que vivía por los menos desde que este tenía cuatro años).27
La motivación para entregarle esta distinción fue «su obra lírica que, inspirada en poderosas emociones, ha
convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano». 28
Recibió el Premio Nobel, que otorga la Academia Sueca, el 10 de diciembre de 1945, en un discurso en que
manifestó: «Por una venturanza que me sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas de mi
raza y la indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa. Ambas se alegran de haber sido invitadas
al convivio de la vida nórdica, toda ella asistida por su folklore y su poesía milenarias».29
A finales de ese año regresó a Estados Unidos por cuarta vez, entonces como cónsul en Los Ángeles y, con el
dinero ganado con el premio, se compró una casa en Santa Bárbara.30 Allí, al año siguiente, escribió gran parte
de Lagar I, en muchos de cuyos poemas se observa la huella de la Segunda Guerra Mundial, que sería
publicado en Chile en 1954.
En 1946, conoció a Doris Dana, una escritora estadounidense con quien estableció una controvertida relación
y de quien no se separaría hasta su muerte.
En Nueva York[editar]
Gabriela Mistral en los años 1950.
Artículo principal: Doris Dana
Gabriela Mistral fue nombrada cónsul en Nueva York en 1953, cargo por el que consiguió estar junto a la
escritora y bachiller estadounidense Doris Dana, que más tarde sería receptora, portavoz y albacea oficial de
Mistral.
En 1954, fue recibida con honores tras la invitación del gobierno de Chile encabezado por Carlos Ibáñez del
Campo.31 En esa ocasión la acompañó Doris Dana, a quien la prensa nacional identificaba como «la secretaria
de Mistral», y que pisaba tierra chilena por primera y última vez.
En Santiago, que había declarado día festivo, la esperaban las autoridades de la capital, mientras su auto
descubierto era escoltado por patrullas de carabineros seguidas de huasos a caballo y escolares destacados de
diferentes colegios portando banderas. En su trayecto, pasó por un arco de triunfo hecho con flores frescas en
la Alameda con España ―«El buen sembrador siembra cantando», se leía en él―; la gente le lanzaba flores. En
la tarde, fue recibida en La Moneda por el presidente Ibáñez y al día siguiente, se la honró con el título
de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Chile.3233
Volvió a Estados Unidos, «país sin nombre», según ella, para quien Nueva York era demasiado fría; hubiera
preferido vivir en Florida o Nueva Orleans (había vendido su propiedad en California), y así se lo dijo a Doris, a
quien le propuso comprar una casa a nombre de las dos en alguno de esos lugares, pero al final terminó
acomodándose en Long Island, en la mansión de la familia de Doris Dana y se instaló en las afueras de
la megalópolis: «Pero si tú no quieres dejar tu casa, cómprame, repito, un calentador y quedamos aquí», le
escribió en 1954.
Doris Dana en esa época, consciente de que la existencia de Mistral era finita, comenzó un minucioso registro
de cada conversación que tenía con la poeta. Además, acumuló 250 cartas y miles de ensayos literarios, que
constituyen el más importante legado mistraliano y que fue donado por su sobrina Doris Atkinson después de
su muerte, en noviembre de 2006.
Muerte[editar]
La ciudad de Santiago a Gabriela Mistral, mural en cerámica de Fernando Daza, ubicado en las faldas del
costado sur del Cerro Santa Lucía, creado en 1971 y restaurado en 1997.
Mistral tenía diabetes y problemas cardíacos; padecía arteroesclerosis cerebral, que le ocasionaba problemas
de orientación. Luego de haber sufrido una hemorragia en su casa y tras la recomendación de su médico,
Martin Goldfarb,34 ingresó al Hospital General de Hempstead en Nueva York el 29 de diciembre de 1956 a
causa de un cáncer de páncreas; recibió la extremaunción el 2 de enero de 1957 y dos días más tarde entró en
coma, mientras que el día 8 recibió la bendición papal por parte del sacerdote Renato Poblete.35 Falleció a las
5:18 del 10 de enero de 1957, a los 67 años;34 su cuerpo fue trasladado el mismo día a la funeraria Frank
Campbell de Nueva York, en la intersección de la Calle 81 y la Avenida Madison, para ser embalsamado.3637
El 12 de enero se realizó una misa de réquiem en la Catedral de San Patricio de Nueva York, presidida por el
cardenal Francis Spellman, arzobispo de Nueva York, mientras que la ceremonia fue oficiada por el sacerdote
chileno Renato Poblete. A la ceremonia asistieron alrededor de 500 personas, incluyendo miembros de las
embajadas latinoamericanas ante las Naciones Unidas y miembros del cuerpo consular chileno.38
En su testamento estipuló que el dinero producido por la venta de sus libros en América del Sur debía
destinarse a los niños pobres de Montegrande, donde pasó sus mejores años de infancia, y el de la venta en
otras partes del mundo a Doris Dana y Palma Guillén, quien renunció a esa herencia en beneficio de los niños
pobres de Chile.39 Esta petición de la poeta no se había podido realizar debido al decreto 2160, que derivaba
los fondos a editoriales e intelectuales. Este decreto fue derogado y los ingresos producto de su obra llegan a
los niños de Montegrande en el valle del Elqui.
Sus restos llegaron a Chile el 18 de enero de 1957, a bordo de un avión de la Fuerza Aérea de Chile que
aterrizó en el aeródromo Los Cerrillos,40 y fueron velados en la Casa Central de la Universidad de Chile4142
donde permanecieron hasta el 21 de enero,43 fecha en que fue sepultada en el Cementerio General de
Santiago.44
El 23 de marzo de 1960 fueron trasladados definitivamente a Montegrande, como era su deseo. A las 8:00
despegó desde el Aeropuerto Los Cerrillos el avión que llevó sus restos hasta el Aeródromo La Florida de La
Serena, arribando a dicha ciudad a las 10:30 y de ahí fue trasladado hasta Vicuña. En la Plaza de Armas de
dicha ciudad se instaló una capilla ardiente con el cuerpo de Mistral desde las 12:35 y se realizó un responso.
Posteriormente el féretro fue llevado hasta Montegrande y a las 16:45 fue depositado en la tumba instalada
en su honor.45 Una vez mencionó que le gustaría que bautizaran un cerro de Montegrande en su honor y lo
consiguió el 7 de abril de 1991, en el que hubiera sido su 102.° cumpleaños, cuando el cerro El Fraile pasó a
llamarse Gabriela Mistral.46
Doris Dana permaneció como albacea de la obra de Mistral y evitó enviarla a Chile hasta que no se
reconociera a la poeta como correspondía a su estatura mundial. Incluso se le llegó a extender una invitación
de parte del gobierno del presidente Ricardo Lagos, cosa que ella declinó. La sobrina de Doris Dana, Doris
Atkinson, donó al Gobierno chileno el legado literario de Mistral ―más de 40 000 documentos, custodiados en
los archivos de la Biblioteca Nacional de Chile, incluidas las 250 cartas escogidas por Zegers para su
publicación―.
Homenajes póstumos y legado[editar]
El Centro Cultural Gabriela Mistral, en el centro de Santiago.
El poeta y estudioso de su obra Jaime Quezada ha editado una serie de libros póstumos con escritos de la
premio Nobel: Escritos políticos (1994), Poesías completas (2001), Bendita mi lengua sea (2002) y Prosa
reunida (2002).
La Organización de los Estados Americanos instituyó en 1979 el Premio Interamericano de Cultura «Gabriela
Mistral», «con el propósito de reconocer a quienes han contribuido a la identificación y enriquecimiento de la
cultura propia de América y de sus regiones o individualidades culturales, ya sea por la expresión de sus
valores o por la asimilación e incorporación a ella de valores universales de la cultura». 47 Fue otorgado por
primera vez en 1984 y por última en 2000. Además, hay una serie de otros premios y concursos que llevan su
nombre.
Una universidad privada fundada en 1981, una de las primeras en Chile, también lleva su nombre:
la Universidad Gabriela Mistral. En 1977, el gobierno de Chile instituyó en su honor la Orden al Mérito Docente
y Cultural Gabriela Mistral.
El 15 de noviembre de 2005, recibió un homenaje en el Metro de Santiago en conmemoración de los sesenta
años de su recepción del premio Nobel. Se le dedicó un tren boa tapizado con fotografías de la poeta.
Casi todas las ciudades importantes de Chile poseen una calle, plaza o avenida bautizada en honor a ella con
su nombre literario.
En diciembre de 2007 llegó a Chile gran parte del material retenido en Estados Unidos por su primera albacea,
Doris Dana. Lo recibió la ministra chilena de cultura Paulina Urrutia, junto a Doris Atkinson, la nueva albacea.
La recopilación, transcripción y clasificación ha sido hecho por el humanista chileno Luis Vargas Saavedra que,
al mismo tiempo, ha preparado una edición del trabajo llamada Almácigo.48
El 19 de octubre de 2009, se renombró el edificio Diego Portales como Centro Cultural Gabriela Mistral.49 La
Presidenta de la República, Michelle Bachelet, promulgó la ley 20386, publicada el 27 de octubre de 2009, que
cambió la denominación del edificio a Centro Cultural Gabriela Mistral, «con la finalidad de perpetuar su
memoria y honrar su nombre y su contribución a la conformación del patrimonio cultural de Chile y de las
letras hispanoamericanas».50
En 2015, la Universidad de Chile inauguró la Sala Museo Gabriela Mistral, en la Casa Central de esta institución
que destaca tres hitos de su relación con la Universidad: El reconocimiento de su calidad de profesora en
1923; la creación del grado Doctor Honoris Causa para ella en 1954 (fue la primera en recibirlo); y el velatorio
de sus restos en el Salón de Honor en 1957.51 La sala expone material audiovisual, pinturas, primeras ediciones
de sus obras y fotos.52
La Biblioteca Regional Gabriela Mistral de La Serena fue inaugurada el 5 de marzo de 2018 por la
presidenta Michelle Bachelet, quien subrayó que esta "se relaciona armónicamente con la Casa de Las
Palmeras", lugar que la poeta compró en 1925 "soñando con reproducir el modelo mexicano de escuelas
rurales y que hoy es un hito fundamental de la ruta mistraliana"

Garcilaso de la Vega
Nacido en Toledo entre 1491 y 1503,47 Garcilaso de la Vega fue el tercer hijo de Garcilaso de la Vega (fallecido
el 8 de septiembre de 1512, tres días después de otorgar codicilo), señor de Arcos y comendador mayor de
León en la Orden de Santiago, y de Sancha de Guzmán, señora de Batres y de Cuerva. Sus abuelos paternos
fueron Pedro Suárez de Figueroa, hijo de Gómez I Suárez de Figueroa y Elvira Lasso de Mendoza, hermana del
primer marqués de Santillana, y Blanca de Sotomayor (hija de Fernando de Sotomayor y Mencía Vázquez de
Goes a través de quien hereda el señorío de Arcos). Su madre, Sancha de Guzmán, fue hija de Pedro de
Guzmán, señor de Batres (hijo del cronista Fernán Pérez de Guzmán) y de María de Rivera.8
Quedó huérfano de padre y se educó esmeradamente en la Corte, donde conoció en 1519 a su gran amigo, el
caballero Juan Boscán. Seguramente a este debió el toledano su gran aprecio por la lírica del valenciano Ausiàs
March,9 que dejó alguna huella en su obra.10
Garcilaso entró a servir en 1520 al rey Carlos I en calidad de contino real.11
Aprendió griego, latín, italiano y francés, así como el arte de la esgrima y a tocar la cítara, el arpa y el laúd.
Formaba parte del séquito del Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez, II duque de Alba de Tormes cuando
Carlos I desembarcó en Santander en 1522. Al año siguiente fue objeto nuevamente del favor real al ser
designado miembro de la Orden de Santiago y gentilhombre de la Casa de Borgoña,12 organización al servicio
de la corona que, junto a la Casa de Castilla, agrupaba a quienes trabajaban más cerca del monarca.
No olvidó Garcilaso potenciar sus relaciones con la Casa de Alba y en 1523 participó, junto a Fernando Álvarez
de Toledo y Pimentel, el futuro gran duque de Alba, en la campaña de Fuenterrabía. Este fue el origen de una
amistad que se vio probada más adelante con la intervención de Fernando a favor de Garcilaso ante el propio
emperador en varias ocasiones.12
En los años siguientes, Garcilaso luchó en la guerra de las Comunidades de Castilla y fue herido en la acción
de Olías del Rey;13 también participó en el cerco a su ciudad natal (1522). A finales de ese mismo año se
embarcó, en compañía de Juan Boscán y Pedro de Toledo, futuro virrey de Nápoles, en una expedición de
socorro que quiso (y no pudo) evitar la caída de Rodas en poder de los turcos; de nuevo resultó herido, esta
vez de gravedad. Algunos autores, sin embargo, discuten la posibilidad de que Garcilaso participase en la
expedición a Rodas por hallarse a finales de 1522 y parte de 1523 acompañando al emperador por tierras
de Burgos, Logroño, Pamplona y Fuenterrabía.14
Lápida en la fachada de San Agustín, en Pamplona, que recuerda que Garcilaso fue armado allí caballero de
Santiago el 11 de noviembre de 1523
De vuelta a España fue armado caballero de la Orden de Santiago el 11 de noviembre de 1523, en la iglesia de
San Agustín de Pamplona,15 y en 1524 se enfrentó a los franceses en el cerco de Fuenterrabía.
A su retorno a Toledo, contrajo matrimonio en 1525 con Elena de Zúñiga,16 dama de doña Leonor, hermana de
Carlos I de España; por ello Garcilaso entró a formar parte del séquito de esta. Todo apunta a que su
matrimonio con Garcilaso fue uno de tantos enlaces aristocráticos basados en un convenio de intereses. A los
dos años y medio de su boda, aún seguían residiendo ambos en el hogar materno de los Laso de la Vega en la
actual Calle de Esteban Illán, a causa de la escasez de viviendas que ocasionaba la presencia de La corte en la
ciudad, pero el 11 de marzo de 1528 por fin pudieron adquirir unas casas en la calle de los Aljibes n.ºs 2-4, a
poca distancia de la mansión familiar. En este espacio doméstico no pudo pasar el matrimonio demasiado
tiempo junto, pues al año de su adquisición comenzó el gentilhombre a viajar en su calidad de cortesano
de Carlos I de España; si bien doña Elena siguió habitando en esta casa hasta su muerte en 1563, veintisiete
años después que su marido. 17 Además de los cinco hijos que Garcilaso tuvo con Doña Elena de Zúñiga,
también tuvo un hijo antes de su matrimonio con una dama comunera toledana, Guiomar Carrillo,18 que
reconoció de forma póstuma, Lorenzo Suárez de Figueroa,19 nacido hacia 1521.20 Al respecto, la más reciente,
documentada y completa de las biografías del poeta21 afirma que, aparte de efímeros amoríos con Elvira, una
aldeana extremeña, así como una dama napolitana, tres amores marcan la vida del poeta: 1) Magdalena de
Guzmán, prima monja e hija ilegítima de su tía doña María de Ribera, quien se convierte en la Camila de la
Égloga II; 2) Guiomar Carrillo, quien se traduce en la Galatea de la Égloga I; y 3) Beatriz de Sá, segunda esposa
de Pedro Laso y cuñada de Garcilaso, conocida como «a mais fermosa molher que se achou em Portugal» (p.
599), aunque solo muy problemáticamente puede identificarse con la Elisa de los versos de Garcilaso.
Por entonces empezó a escribir sus primeros poemas según la estética de la lírica cancioneril, que pronto
desecharía; además, ejerció un tiempo como regidor de su ciudad natal. El punto de inflexión en su lírica
obedece a un día de 1526 en Granada, en los jardines del Generalife y cerca del palacio del emperador, como
cuenta Juan Boscán:
Estando un día en Granada con el Navagero, tratando con él en cosas de ingenio y de letras, me dijo por qué no probaba en lengua
castellana sonetos y otras artes de trovas usadas por los buenos autores de Italia: y no solamente me lo dijo así livianamente, mas aún me
rogó que lo hiciere... Así comencé a tentar este género de verso, en el cual hallé alguna dificultad por ser muy artificioso y tener muchas
particularidades diferentes del nuestro. Pero fui poco a poco metiéndome con calor en ello. Mas esto no bastara a hacerme pasar muy
adelante, si Garcilaso, con su juicio —el cual, no solamente en mi opinión, mas en la de todo el mundo ha sido tenido por cosa cierta— no
me confirmara en esta mi demanda. Y así, alabándome muchas veces este propósito y acabándome de aprobar con su ejemplo, porque
quiso él también llevar este camino, al cabo me hizo ocupar mis ratos en esto más fundadamente.
En ese mismo año de 1526, con motivo de las bodas de Carlos I con Isabel de Portugal, acompañó a la Corte en
un viaje por varias ciudades españolas y se enamoró platónicamente de una dama portuguesa de la
reina, Isabel Freyre, que cantó bajo el anagrama de Elisa en sus versos, que a ella son debidos. Dicha dama fue
también destinataria de los versos de su amigo, el poeta y diplomático portugués Francisco Sa de
Miranda bajo el nombre de Celia. Una teoría de la garcilasista María del Carmen Vaquero apunta, sin embargo,
a que esta Elisa habría podido ser en realidad la segunda mujer de su hermano Pedro Laso, la
hermosísima Beatriz de Sá, descendiente del hidalgo francés Maciot de Bettencourt y de una
princesa guanche, celebrada por numerosos poetas portugueses.22
En 1528 dictó su testamento en Barcelona, donde reconoció la paternidad de su hijo ilegítimo y asignó una
pequeña suma de dinero para su educación; poco después da una colección de sus obras a Boscán para que la
revisara, y seguidamente partió hacia Roma, en 1529. Participó en la campaña contra Florencia23 y asistió a la
investidura del rey de España como Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, llevada a cabo
en Bolonia en febrero de 1530, acompañándole después a Mantua. Desde dicha ciudad, el 17 de abril, Carlos
autorizó a Garcilaso a regresar a España y le otorgó 80 000 maravedíes anuales para toda su vida en
recompensa por los servicios prestados «sin obligación de servir ni residir en nuestra corte». 24
Tras su regreso a Toledo, Carlos le encargó en el verano de 1530, por mediación de la emperatriz Isabel, la
tarea de viajar a Francia para comprobar el trato que el rey Francisco I de Francia estaba dispensando a su
hermana Leonor de Austria, con quien se había casado en cumplimiento de la paz de las Damas y, de paso,
espiar los posibles movimientos de tropas en la frontera.24
Al año siguiente, Garcilaso fue testigo en la boda de su sobrino, un hijo de su hermano el comunero Pedro
Lasso. El emperador se disgustó por la participación de Garcilaso en un enlace que no contaba con su
beneplácito y mandó detenerlo. Se le apresó en Tolosa y se acordó confinarlo en una isla del Danubio cerca
de Ratisbona, descrita por el poeta en su Canción III. La intervención de Fernando Álvarez de Toledo y
Pimentel, III duque de Alba de Tormes, en favor de Garcilaso resultó crucial: aprovechando que en ese año los
turcos empezaban a amenazar Viena, hizo ver al emperador que se necesitaba a Garcilaso, de forma que fue
movilizado en ayuda del duque de Alba. El poeta abandonó, pues, en 1532 el Danubio, donde ya
prácticamente era huésped del conde György Cseszneky de Milvány, castellano de Győr, y se estableció
en Nápoles.
Se integró muy pronto en la vida intelectual de la ciudad, que entonces giraba en torno a la Academia
Pontaniana, y trabó amistad con poetas como Bernardo Tasso o Luigi Tansillo, así como con los
humanistas Antonio Silesio y el futuro cardenal Jerónimo Seripando, destinatarios de algunos de sus textos, y
teóricos de la literatura como Antonio Sebastiani Minturno y, en especial, Mario Galeota, poeta enamorado de
una hostil napolitana, Violante Sanseverino, «la flor de Gnido», para quien escribió las liras de su quinta
canción; también encontró allí al escritor erasmista Juan de Valdés, quien parece aludir a él junto a otros
caballeros en un pasaje de los últimos de su Diálogo de la lengua. Por demás, Luis Zapata de Chaves cuenta
una anécdota en su Miscelánea (1592) que revela cuán integrado se hallaba en el mundo cortesano de
Nápoles:
Era toda la gala y toda la damería de Italia, entre los cuales estaba Garcilaso, y ya a puesta de sol, que es la hora en que se ceban los
halcones y azores de mejor gana, y entre dos luces la en que se visitan con más comodidad las damas, los criados celosos acudieron con
velas muy temprano, de que todas y todos muy mucho se enfadaron y la señora misma, y dijo: "¡Oh ciega y sorda gente!" Acudió luego
Garcilaso con el fin del mismo verso de Petrarca (que cuadró allí) "...qui si fà notte inanzi sera".2526
En 1533 visitó Barcelona y entregó a Juan Boscán una carta A la muy manífica señora doña Jerónima Palova de
Almogávar27 que apareció en 1534 y en calidad de prólogo, en su traducción española de El
Cortesano de Baldassare Castiglione.
Las innovaciones poéticas de Garcilaso y Boscán fueron imitadas en la Corte, y partidarios de los antiguos
metros castellanos como Cristóbal de Castillejo, aunque también con el mismo espíritu del Renacimiento, se
quejaban respetuosamente de las novedades:
Bien se pueden castigar
a cuenta de anabaptistas
pues por ley particular
se tornan a baptizar
y se llaman petrarquistas.
Han renegado la fee
de las trovas castellanas,
y tras las italïanas
se pierden, diciendo que
son más ricas y lozanas [...]
Dios dé su gloria a Boscán
y a Garci Laso, poeta,
que, con no pequeño afán
y por estilo galán
sostuvieron esta seta [...]
Contentados se mostraban
y claramente burlaban
de las trovas españolas:
canciones y villancicos
romances y cosa tal
arte mayor y real
y pies quebrados y chicos
y todo nuestro caudal.
Y en lugar de estas maneras
de vocablos ya sabidos
en nuestras trovas caseras
cantan otras forasteras
nuevas a nuestros oídos:
sonetos de grande estima,
madrigales y canciones
de diferentes renglones
octava y tercera rima
y otras nuevas invenciones.
Desprecian cualquiera cosa
de coplas compuestas de antes
por baja de ley y astrosa;
usan ya de cierta prosa
medida sin consonantes [...]
Cristóbal de Castillejo28
Garcilaso de la Vega, tras haber sido nombrado en 1534 alcaide de Ríjoles, participó en 1535 en la Jornada de
Túnez, y tras la toma de La Goleta en un combate de caballería cerca de los muros de Túnez resultó herido de
dos lanzadas en la boca y en el brazo derecho.2930
Tumba de Garcilaso de la Vega en el Convento de San Pedro Mártir, en Toledo.
Poco después, estalló la Guerra italiana de 1536-1538, la tercera guerra de Francisco I de Francia contra Carlos
V, y la expedición contra Francia de 1536 a través de Provenza fue la última experiencia militar de Garcilaso. El
poeta fue nombrado maestre de campo de un tercio de infantería, embarcándose en Málaga a cargo de los
3000 infantes que lo componían. Durante el temerario asalto a una fortaleza a finales de septiembre de 1536,
acudiendo al combate sin armas defensivas a excepción de una rodela,31 en Le Muy, cerca de Fréjus, fue el
primer hombre en trepar por la escala, y alcanzado por una piedra arrojada por los defensores cayó al foso
gravemente herido.3233 El Emperador, preso de la ira por su futura y segura muerte mandó ahorcar a la
guarnición una vez tomada la fortificación. Trasladado a Niza, murió en esta ciudad a los pocos días, el 14 de
octubre, asistido por su amigo Francisco de Borja, duque de Gandía y más tarde canonizado por la Iglesia
católica. Aunque fue sepultado inicialmente en el monasterio de Santo Domingo de Niza, su cuerpo fue
mandado traer a Toledo por su viuda doña Elena dos años después, en 1538, depositándose en la capilla del
Rosario del convento de San Pedro Mártir. Allí figura su estatua orante en alabastro junto a la de su hijo Íñigo
de Guzmán, único retrato suyo que se puede considerar fidedigno. En 1869 los restos fueron exhumados para
su conducción al Panteón de Hombres Ilustres, y restituidos a la capilla familiar en 1900.34
Trayectoria poética[editar]
La poesía de Garcilaso de la Vega está dividida por su estancia en Nápoles (primero en 1522-1523 y luego en
1533). Antes de ir a Nápoles su poesía no estaba marcada por rasgos petrarquistas, fue en Nápoles donde
descubrió a los autores italianos. Después de su estancia abundó en rasgos de la lírica italiana, influido tanto
por autores anteriores, como Francesco Petrarca, como por autores contemporáneos, como Jacopo
Sannazaro, que fue el autor en 1504 de La Arcadia. Garcilaso hizo suyo el mundo de la Arcadia, en el que
sonidos, colores, etc., invitan a la reflexión acompañando a los sentimientos. También influyó a
Garcilaso Ludovico Ariosto, de quien tomó el tema de la locura de amor.
En Italia Garcilaso fortaleció su clasicismo, ya aprendido con los humanistas castellanos en la Corte, y
redescubrió a Virgilio y sus Bucólicas, a Ovidio y sus Metamorfosis y a Horacio y sus Odas, sin olvidar otros
autores griegos que también estudió.
0:45 Lectura dramatizada de un soneto de Garcilaso de la Vega
La obra poética de Garcilaso de la Vega, compuesta por cuarenta sonetos, cinco canciones, una oda en liras,
dos elegías, una epístola, tres églogas y ocho coplas castellanas, y tres odas y un epigrama en latín,35 se publicó
por primera vez en 1543, a modo de apéndice de las Obras de Juan Boscán.[cita requerida] La producción lírica de
Garcilaso de la Vega, máxima expresión del Renacimiento castellano, se convirtió, desde muy pronto, en una
referencia inexcusable para los poetas españoles, que desde entonces no pudieron ignorar la
revolución métrica y estética operada por él en la lírica española al introducir con Juan Boscán y Diego
Hurtado de Mendoza una serie de estrofas (terceto, soneto, lira, octava real, endecasílabos sueltos, canción
en estancias), el verso endecasílabo y su ritmo tritónico, mucho más flexible que el rígido y monótono
del dodecasílabo, y el repertorio de temas, estructuras y recursos estilísticos del petrarquismo.
El lenguaje de Garcilaso es claro y nítido, conforme a los ideales de su amigo Juan de Valdés: selección,
precisión y naturalidad y palabra oral más que «escrita»; prefiere las palabras usuales y castizas a
los cultismos extraños a la lengua, buscar el equilibrio clásico, la estilización del nobilitare renacentista de una
lengua vulgar y la precisión ante todo. Como afirma en su Égloga tercera:
Más a las veces son mejor oídos
el puro ingenio y lengua casi muda,
testigos limpios de ánimo inocente,
que la curiosidad del elocuente.
Esto es, es preferible evitar la retórica pomposa y la expresión forzada y culta para que la poesía pueda
aparecer como sincera, genuina y espontánea; el objetivo de la poesía es ser oído, es la comunicación de los
sentimientos, no el cortesano despertar de admiración. Garcilaso, pues, prefiere el tono íntimo, personal y
confidencial en la poesía a la retórica y pompa de tonos más marciales o a la culta exhibición cortesana del
ingenio, con lo que puso la primera piedra de una corriente lírica hispánica que todavía latió en la poesía
de Gustavo Adolfo Bécquer. Haciéndose eco del ideal lingüístico y estilístico de su amigo Juan de Valdés,
escribió en el prólogo a la traducción de su amigo Juan Boscán de El cortesano, de Baltasar de Castiglione:
Guardó una cosa en la lengua castellana que muy pocos la han alcanzado, que fue huir del afectación sin dar consigo en ninguna sequedad;
y con gran limpieza de estilo usó de términos muy cortesanos y muy admitidos de los buenos oídos, y no nuevos ni al parecer desusados de
la gente.
El estilo de Garcilaso es muy característico: cuida especialmente la musicalidad del verso mediante el uso de
la aliteración y un ritmo en torno a los tres ejes principales del endecasílabo. Utiliza asiduamente
el epíteto con la intención de crear un mundo idealizado donde los objetos resultan arquetípicos y estilizados
al modo del platonismo. Por otra parte, es muy hábil en la descripción de lo fugitivo y huidizo; su poesía
produce una vívida sensación de tiempo y se impregna de melancolía por el transcurso de la vida, lo que él
llamó su «dolorido sentir»:
Portada de Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega repartidas en cuatro libros, Barcelona,
Carlos Amorós, 1543.
No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya primero
no me quitan el sentido.
El paisaje resulta arcádico, pero instalado rigurosamente en sus predios de Toledo, al margen del río Tajo.36
Aparecen los temas mitológicos como alternativa a los temas religiosos: Garcilaso no escribió ni un verso de
tema religioso. La mitología suscitaba en él una gran emoción artística y se identificaba plenamente con
algunos mitos como el de Apolo y Dafne. Como señala Margot Arce Blanco,37 sus temas preferidos son los
sentimientos de ausencia, el conflicto entre razón y pasión, el paso del tiempo y el canto de una naturaleza
idílica que sirve de contraste a los doloridos sentimientos del poeta. Cree en un trasmundo que no es el
religioso cristiano, sino el pagano:
Contigo, mano a mano
busquemos otros prados y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
donde descanse, y siempre pueda verte
ante los ojos míos,
sin miedo y sobresalto de perderte.
Égloga primera

Ediciones tempranas[editar]
En marzo de 1542, Boscán y su mujer firmaron un contrato para la publicación de un tomo titulado Las obras
de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega. Al año siguiente, bajo la dirección de la viuda, se terminó la
impresión [Barcelona: Carles Amorós, 1543], y se publicó el libro. Dos reimpresiones furtivas aparecieron
enseguida, una en Barcelona y la otra en Lisboa. En 1544 aparecieron dos reimpresiones autorizadas, una en
Medina del Campo y la otra en Amberes; durante los trece años siguientes aparecía por lo menos una
reimpresión cada año. Después de 1557 la edición conjunta ya no se agotaba tan rápidamente. No es
sorprendente, pues, que en 1569 realizara un librero salmantino la feliz idea de publicar en tomo aparte solo
la poesía de Garcilaso. Esta impresión es el punto de partida de la importante edición comentada del
Brocense. Salió en 1574, con seis sonetos y cinco coplas inéditos, el tomito de las «Obras del excelente Garci
Lasso de la Vega, con anotaciones y enmiendas del licenciado Francisco Sánchez, catedrático de retórica en
Salamanca». Esta edición enmendada y comentada había de ser la mejor y la más divulgada y conocida de
todas, reimprimiéndose en 1577 (revisada), 1581, 1589 (revisada), 1600, 1604 y 1612. Además de los textos
añadidos (tres sonetos más en 1577) y las sucintas y eruditas anotaciones, la edición del Brocense tiene el gran
valor de conservarnos las variantes más significativas de un buen manuscrito que posteriormente se ha
perdido. En 1580 se publicó en Sevilla otra edición comentada, con las anotaciones mucho más amplias del
erudito poeta Fernando de Herrera.
Jorge Manrique

Jorge Manrique (c. 1440-Santa María del Campo Rus, 24 de abril de 1479)nota 1 fue
un poeta del prerrenacimiento y hombre de armas y letras castellano, miembro de la Casa de Manrique de
Lara, una de las familias más antiguas de la nobleza castellana, y sobrino del también poeta Gómez Manrique.7
Es autor de las Coplas a la muerte de su padre, uno de los poemas clásicos de la literatura española de todos
los tiempos. También ha compuesto diversos poemas amorosos y burlescos y es considerado uno de los
poetas más importantes dentro del Cancionero general.
Biografía[editar]
Se cree que Jorge Manrique nació en Paredes de Nava, en la actual provincia de Palencia, aunque también es
posible que naciese en Segura de la Sierra, en la actual provincia de Jaén, que por entonces era cabeza de la
encomienda que administraba el maestre Rodrigo Manrique, su padre. No se ha conservado ningún
documento específico que certifique su nacimiento en alguna de las dos localidades. 2En la localidad jienense
esto se explica porque durante la invasión francesa los archivos históricos así como la propia villa fueron
incendiados y reducidos a cenizas.4 Es posible que se haya confundido 1440, año en que Rodrigo
Manrique adquirió el señorío de Paredes de Nava, con el año de nacimiento de Jorge Manrique y, por eso, se
haya otorgado mayor veracidad a la hipótesis palentina.
Suele afirmarse que nació entre la segunda mitad de 1439 y la primera de 1440. 8 Pero lo único cierto es que
no nació antes de 1432, cuando quedó concertado el matrimonio de sus padres, ni después de 1444,
cuando Rodrigo Manrique, muerta Mencía de Figueroa, madre de Jorge Manrique y natural de Beas, hubo de
solicitar dispensa apostólica para casarse de nuevo por su condición de caballero de la Orden de Santiago.
En la Corona de Castilla Jorge era un nombre poco frecuente y ninguno de sus antepasados se había llamado
así. Por eso es curiosa la elección de este nombre, posiblemente vinculada a la estrecha relación de Rodrigo
Manrique con los Infantes de Aragón, reino cuyo patrón es san Jorge.
Su infancia y primera juventud transcurrieron muy probablemente en Siles y en Segura de la Sierra. Rodrigo
Manrique tuvo un papel determinante en la vida del poeta e intentó, a través de su educación, hacerle a su
imagen y semejanza. Estudió Humanidades y las tareas propias de militar castellano y asumió la línea de
actuación política y militar de su extensa familia castellana. Combatió a los musulmanes, participó en el
levantamiento de los nobles contra Enrique IV de Castilla, intervino en la victoria de Ajofrín y luchó a favor
de Isabel y contra Juana la Beltraneja en la guerra de sucesión castellana.
Monumento a Jorge Manrique en Paredes de Nava
Su padre, Rodrigo Manrique, conde de Paredes de Nava, y efímero maestre de la Orden de Santiago desde
1474, fue uno de los hombres más poderosos de su época. Murió a los setenta años, en 1476, víctima de un
cáncer que le desfiguró el rostro. Su madre, Mencía de Figueroa, prima hermana del marqués de Santillana,
murió cuando Jorge era un niño. Su tío, Gómez Manrique, fue también un poeta eminente, además de autor
dramático, y no faltaron en su familia otros hombres de armas y letras. La familia de los Manrique de Lara era
una de las más antiguas familias nobles de España y poseía algunos de los títulos más importantes de Castilla,
como el ducado de Nájera, el condado de Treviño y el marquesado de Aguilar de Campoo, así como varios
cargos eclesiásticos.
Jorge Manrique se casó con Guiomar de Castañeda, la joven hermana de su madrastra, posiblemente en 1470.
Guiomar venía de la familia más notable de Toledo y el enlace se produjo más por intereses económicos que
por motivos románticos. El matrimonio tuvo dos hijos, Luis y Luisa.
A los 24 años participó en los combates del asedio al castillo de Montizón (Villamanrique, Ciudad Real), donde
ganó fama y prestigio como guerrero. Su lema era «Ni miento ni me arrepiento». Permaneció un tiempo preso
en Baeza donde murió su hermano Rodrigo, tras su entrada militar en la ciudad para ayudar a sus aliados,
los Benavides, frente a los delegados regios (el conde de Cabra y el mariscal de Baena). Se enroló después con
las tropas del bando de Isabel y Fernando en la guerra contra los partidarios de Juana la Beltraneja. Como
teniente de la reina en Ciudad Real, junto a su padre Rodrigo, hizo levantar el asedio que a Uclés habían
puesto Juan Pacheco y el arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo de Acuña. En esa guerra, en una escaramuza
cercana a Castillo de Garcimuñoz en Cuenca, defendido por el marqués de Villena, fue herido de muerte en
1479, probablemente hacia la primavera. Como con el nacimiento, hay distintas versiones sobre el suceso:
algunos cronistas coetáneos como Hernando del Pulgar y Alonso de Palencia dan testimonio de que murió en
la misma pelea, frente a los muros del castillo, o justo a continuación.9 Otros, como Jerónimo Zurita,
sostuvieron con posterioridad (1562) que su muerte tuvo lugar en Santa María del Campo Rus (Cuenca),
donde estaba su campamento, días después de la batalla. Rades de Andrada señaló cómo se le encontraron
entre sus ropas dos coplas que comienzan «¡Oh mundo!, pues que me matas...». Pedro de Baeza, caudillo del
ejército del marqués de Villena en Castillo de Garcimuñoz, escribió que la campaña en Castillo de Garcimuñoz
duró cinco meses y que el poeta murió «a la postre de esta». Las versiones más correctas sobre su muerte son
las que dan Pedro de Baeza y los vecinos de Castillo de Garcimuñoz en las Relaciones de pueblos del obispado
de Cuenca, según las cuales fue herido cuando venía cargado de botín y Pedro de Baeza le tendió una celada
en las proximidades de Castillo de Garcimuñoz en el camino de la Nava. Se calcula que las operaciones bélicas
comenzaron en noviembre o diciembre de 1478 y, según Derek Lomax, murió en abril o mayo de 1479. Según
el obituario de Uclés falleció el 24 de abril de 1479.10 Fue enterrado en el monasterio de Uclés, cabeza de
la orden de Santiago a los pies de la sepultura de su padre. La guerra castellana terminó pocos meses después,
en septiembre.
Señor de Belmontejo de la Sierra (actual Villamanrique), comendador del castillo de Montizón, trece de la
Orden de Santiago, duque de Montalvo por concesión aragonesa y capitán de hombres de armas de Castilla,
fue más un guerrero que escritor, pese a lo cual fue también un insigne poeta, considerado por algunos como
el primero del Prerrenacimiento. En su poesía, el idioma castellano sale de la Corte y de los monasterios para
encontrarse con el autor individual que, frente a un hecho trascendental de su vida, resume en una obra todo
el sentir de su corta existencia y salva para la posteridad no solo a su padre como guerrero, sino a sí mismo
como poeta.
Obras[editar]
Poesías menores[editar]
Su obra poética no es extensa, aproximadamente unas 50 composiciones, incluidas la mayor parte de ellas en
el Cancionero general (1511). Se suele clasificar en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal, de los que el
amoroso es el que cuenta con más composiciones, algunas de ellas eróticas. Son, en general, obras satíricas y
amorosas convencionales dentro de los cánones de la poesía cancioneril de la época, todavía bajo
influencia provenzal, con un tono de galantería erótica velada por medio de finas alegorías. Manrique cumple
con las convenciones lingüísticas de la poesía provenzal: uso de la canción y del decir, en verso octosílabo,
empleo de repeticiones de palabras y uso de la guerra como símil amoroso.
En las composiciones amorosas Manrique emplea tópicos, temática, recursos poéticos y vocabulario propios
del amor cortés, como otros poetas del siglo XV. Por eso están presentes en sus versos las heridas de amor, el
deseo del vasallo y el rechazo de la señora.
Jorge Manrique no es original en estas composiciones, ya que toma como modelo la lírica trovadoresca. No
hay mucha presencia de poemas que hablen de experiencias amorosas personales, por lo que es esta una
poesía más de valor histórico y literario que una muestras de sentimientos íntimos del poeta.
Entre estas composiciones destacan: De la profesión que hizo en la orden del Amor, en la que se habla de una
orden religiosa metafóricamente para mostrar la devoción por la amada (votos de pobreza,
obediencia); Escala de Amor, que representa la relación amorosa como algo que debe ser cuidado y
defendido; y Castillo de Amor, donde la dama destaca por sus buenas cualidades y el amante admira todas sus
virtudes como ocurre en el amor cortés. No es de extrañar que en sus composiciones burlescas la ironía sea
mucho más fuerte y descarada que en las amorosas. La burla es humor no refinado, es humor punzante y
dañino, mucho más tosco que la simple y suave ironía.
La poesía burlesca de Jorge Manrique incluye tres poemas. El primero de ellos es A una prima suya que le
estorbaba unos amores con solo nueve versos. La gracia de este poema es el doble sentido que tiene la
palabra prima, la cual puede referirse a la cuerda con timbre más agudo de un instrumento o entenderse
como una familiar. Lo que hace Manrique en estos versos es comparar a una prima suya que no quería
corresponderle en su deseo amoroso con la cuerda del mismo nombre que está desafinada. Otro de los
poemas de ese grupo satírico es Coplas a una beuda que tenía empeñado un brial en la taberna donde
Manrique ridiculiza a una mujer que para poder seguir emborrachándose da su manto (brial) a cambio.
Manrique se toma el tiempo de criticar a esta mujer porque descubre que va hablando mal de él. En último
lugar, Un conbite que hizo a su madrastra: este poema destaca por ser el más extenso de los tres, tiene ciento
veinte versos. Probablemente fue escrito después de 1476 y en él se ve claramente la relación que tenía Jorge
con la que era su madrastra y a la vez su cuñada, Elvira de Castañeda, tercera esposa de su padre, Rodrigo
Manrique y a su vez, hermana de su esposa, Guiomar de Castañeda. En esta composición va hablando de la
fiesta que hizo en honor a su madrastra, en la cual tanto el lugar, como los asistentes y la comida están sucios
y dan una imagen grotesca y desagradable en general. Queda claro que Jorge Manrique no sentía mucho
respeto por su madrastra.
Las dos composiciones dedicadas a su mujer deben ser de la época de su matrimonio, hacia 1470; las Coplas,
del verano de 1477; y las Coplas póstumas serán, según la rúbrica que las acompaña, de poco antes de su
muerte.
Coplas por la muerte de su padre[editar]
Primera página de las Coplas
Entre toda su obra destacan de forma señera por unir tradición y originalidad las Coplas por la muerte de su
padre. En ellas Jorge Manrique hace el elogio fúnebre o planto de su padre, Rodrigo Manrique, mostrándolo
como un modelo de heroísmo, de virtudes y de serenidad ante la muerte. El poema es uno de los clásicos de la
literatura española de todos los tiempos y ha pasado al canon de la literatura universal.

Gonzalo de Berceo
Estatua de Gonzalo de Berceo en la Fuente de los Ilustres de Logroño
Gonzalo de Berceo (Berceo, c. 1196 - c. 1264) fue un poeta medieval, uno de los máximos representantes
del mester de clerecía. Profesó como monje en el monasterio de San Millán de la Cogolla.
Biografía[editar]
Si queredes saber quién fizo esti dictado, / Gonçalvo de Berceo es por nombre clamado, / natural de
Madrid, en San Millán criado, / del abad Juan Sánchez notario por nombrado.
Esto lo confirma dos veces el propio Gonzalo de Berceo al comienzo de su Vida de San Millán de la
Cogolla (3c, «el barrio de Verceo Madriz li yaz present'» y 19b, «en Verceo fui nado, cerca es de Madriz»).
Madriz, en efecto, era una aldea cercana a San Millán de la Cogolla situada en la orilla del río Cárdenas y
lindante con el pueblo de Berceo, en la provincia de La Rioja. Por tanto, el riojano Gonzalo de Berceo se
educó en el cercano monasterio de San Millán de la Cogolla ("en Sant Millán de Suso, fue de niñez criado")
y llegó a ser un clérigo secular que trabajó primero como diácono (1221) y luego
como preste o presbítero (1237), maestro de los novicios y, según Brian Dutton, notario en efecto del
abad Juan Sánchez (1209-1253), en el citado monasterio de San Millán de la Cogolla. Tuvo un hermano
que, como él, era también clérigo. Recibió una educación muy esmerada, pues se formó entre 1222 y 1227
en los recientemente creados estudios generales (un antecedente medieval de las modernas
universidades) de Palencia, los primeros que hubo en España y fundados por el obispo don Tello Téllez de
Meneses que Berceo nombra en sus obras; allí había cuatro cátedras: teología, derecho canónico, lógica y
artes (gramática), por lo que el futuro poeta recibió una formación novedosa y muy superior a la de los
otros eclesiásticos de su mismo nivel. Sin embargo, a principios del siglo XIII, el monasterio de San Millán
atravesaba un periodo de decadencia de su antiguo esplendor, que el poeta intentó combatir con sus
escritos, que fomentaban la devoción, las peregrinaciones y las donaciones en torno a las reliquias de los
santos que celebra y que conservaba el monasterio; debió fallecer ya a mediados el siglo XIII, sobre el
1264.
Berceo fue el más importante representante del mester de clerecía. Depuró el idioma castellano, en
su variedad dialectal riojana, para lo cual trasvasó numeroso vocabulario desde el latín (cultismos) y
recurrió a fórmulas de la literatura oral tradicional y del mester de juglaría. En su trabajo
como notario eclesiástico, y con la intención de paliar la decadencia del monasterio, llegó incluso
a falsificar documentos para conseguir que los reacios campesinos pagaran sus contribuciones al mismo.
Sus obras narrativas y didácticas en verso tratan siempre sobre temas religiosos, y están constituidas
fundamentalmente por hagiografías, esto es, biografías de los santos, en especial aquellos a los que se
rendía culto en los monasterios con los que estuvo vinculado: la Estoria de sennor San Millán, la Vida de
Sancta Oria, virgen y La vida del glorioso confesor Santo Domingo de Silos, por ejemplo. Actualmente, su
obra más conocida son los Milagros de Nuestra Señora. Otras obras suyas son El duelo que fizo la Virgen
María el día de la Pasión de su fijo Jesu Cristo, Del sacrificio de la Misa, De los signos que aparecerán ante
del Juicio, el Martiryo de Sant Laurencio, los Loores de Nuestra Señora y tres Himnos, dedicados a Jesús, el
Espíritu Santo y la Virgen.

Luis de León
Aula de fray Luis de León en las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca.
Fray Luis de León (en latín: F. Luyssi Legionensis; Belmonte, Cuenca, 1527 o 15281-Madrigal de las Altas
Torres, Ávila, 23 de agosto2 de 1591) fue un teólogo, poeta, astrónomo, humanista y
religioso agustino español de la escuela salmantina.
Fray Luis de León es uno de los poetas más importantes de la segunda fase del Renacimiento español junto
con Francisco de Aldana, Alonso de Ercilla, Fernando de Herrera y San Juan de la Cruz. Su obra forma parte de
la literatura ascética de la segunda mitad del siglo XVI y está inspirada por el deseo del alma de alejarse de
todo lo terrenal para poder alcanzar lo prometido por Dios, identificado con la paz y el conocimiento. Los
temas morales y ascéticos dominan toda su obra.
Además, fray Luis de León fue uno de los expertos consultados para cambiar el calendario juliano usado en
Occidente desde la época de Julio César al actual calendario gregoriano, así llamado por el papa Gregorio
XIII que lo supervisó.
Biografía[editar]
Fray Luis de León nació en Belmonte en 1527 o 1528 y era de origen judeoconverso por ambas ramas. Su
padre fue el abogado Lope de León y su madre Inés Varela. Residió y cursó sus primeros estudios en Madrid y
en Valladolid, lugares donde su padre ejerció la distinguida labor de consejero regio. Cuando cumplió los
catorce años, marchó a Salamanca para ingresar en la Orden de los Agustinos, probablemente en enero
de 1543, y profesó el 29 de enero de 1544. Salamanca constituyó desde entonces el centro de su vida
intelectual como profesor de su universidad.3
Estudió Artes y Filosofía tutelado por fray Juan de Guevara (1544-1546) y Teología en Salamanca y Toledo,
presuntamente con Melchor Cano, aunque no está demostrado. En el curso de 1556-1557 conoció a
fray Cipriano de la Huerga, un orientalista catedrático de Biblia en Alcalá de Henares, y este encuentro supuso
una experiencia capital en la formación intelectual de fray Luis.4 Asimismo, un tío suyo, Francisco de León,
catedrático de leyes de la universidad salmantina, lo tutoró en esos momentos, puesto que su familia había
marchado a Granada siguiendo los avatares de la profesión del padre, que había sido nombrado oidor en
su Chancillería en 1542.5
Entre mayo y junio de 1560 obtuvo los grados de licenciado y maestro en Teología por la Universidad de
Salamanca. Comenzó entonces su lucha por las cátedras: primero la de Biblia, que había dejado
vacante Gregorio Gallo -más adelante nombrado obispo de Orihuela- y que fue ganada por Gaspar de Grajal; y
después la de Santo Tomás, que finalmente obtuvo al año siguiente (1561) superando a siete aspirantes, entre
ellos el maestro dominico Diego Rodríguez.
En 1565, al completar los cuatro años en la cátedra de Santo Tomás, opositó a la de Durando, y salió
triunfador de nuevo frente al mismo Diego Rodríguez. Se mantuvo en ella hasta marzo de 1572.6 A finales de
1571, junto con el músico Francisco Salinas y el rector Diego de Castilla, formó parte del jurado de la justa
literaria convocada para dar gracias por la victoria de Lepanto y por el nacimiento del príncipe Fernando.7
Estos y otros éxitos le atrajeron probablemente la ojeriza de los dominicos, patronos de la Inquisición; y en
efecto, el agustino fue denunciado, y estuvo una temporada en prisión, en Valladolid, en la calle que ahora
recibe el nombre de Fray Luis de León. Su delito principal fue traducir el Cantar de los Cantares a la lengua
vulgar sin licencia. Además, su defensa del texto original hebreo había irritado a los escolásticos más
intransigentes, en especial al canónigo y catedrático de Griego León de Castro -autor de unos comentarios
a Isaías-, y al dominico fray Bartolomé de Medina, molesto contra él por algunos fracasos académicos. Y es
que Fray Luis, durante las juntas de teólogos celebradas en la Universidad para tratar de la aprobación de la
llamada Biblia de Vatablo, había defendido una serie de proposiciones que fueron vistas como peligrosamente
cercanas al protestantismo. Todo lo cual acabó por llevar al fraile a la cárcel, junto a los maestros Gaspar de
Grajal y Martín Martínez de Cantalapiedra. En prisión escribió De los nombres de Cristo y varias poesías, entre
las cuales está la Canción a Nuestra Señora.
Tras su estancia cautelar en prisión (del 27 de marzo de 1572 al 7 de diciembre de 1576), fue nombrado
profesor de Filosofía Moral. Y, un año más tarde, consiguió por fin la cátedra de Sagrada Escritura, que en
1579 obtuvo en propiedad. En la universidad, uno de sus alumnos fue San Juan de la Cruz, quien era llamado
entonces fray Juan de San Matías.
En Salamanca las obras poéticas que el agustino componía como distracción se divulgaron pronto, y le
atrajeron no solo las alabanzas de sus amigos, los humanistas Francisco Sánchez de las Brozas (el Brocense)
y Benito Arias Montano, sino también de poetas como Juan de Almeida y Francisco de la Torre, así como
a Juan de Grial, Pedro Chacón, o el músico ciego Francisco de Salinas, que formarían la llamada primera
Escuela salmantina o de Salamanca.
Los motivos de su prisión hay que achacarlos, en última instancia, a las envidias y rencillas existentes entre
órdenes religiosas, por encima de las denuncias concretas. La acusación principal era preferir el texto hebreo
del Antiguo Testamento a la versión latina oficial (la traducción Vulgata de San Jerónimo) adoptada por
el Concilio de Trento, lo cual era cierto. Pero a ello se añadió -como vimos- el haberse atrevido a traducir
partes de la Biblia, y en concreto el Cantar de los Cantares, a la lengua vulgar, algo que quedaba expresamente
prohibido por ese reciente concilio; el cual, por recelo del pensamiento protestante (recuérdese la traducción
de la Biblia al alemán que había realizado el también agustino Lutero), solo permitía traducciones en forma
de paráfrasis, esto es, a modo de comentarios y usando, por tanto, más palabras que el texto original. Por lo
primero fueron perseguidos y encarcelados también sus amigos los hebraístas Gaspar de Grajal y Martín
Martínez de Cantalapiedra, así como el catedrático de la Universidad de Osuna Alonso Gudiel; este, al igual
que Grajal, murió en cautiverio, en la cárcel de la Inquisición en Valladolid.
Es cierto que fray Luis había traducido el Cantar de los Cantares directamente del hebreo, con glosas y
comentarios; pero también que lo había hecho privadamente, para ilustrar a su prima Isabel de Osorio, monja
en el convento salmantino de Sancti Spiritus, la cual no sabía latín. El problema vino cuando alguien realizó sin
su consentimiento una copia de esta traducción, y después se hicieron varias copias más, con la consiguiente
no deseada difusión. En los Índices de libros prohibidos por la iglesia de Lisboa (1581) y de Toledo (1583)
aparecen tanto su versión en prosa de la traducción, como otra en verso, de dudosa atribución. 8 Su prolija
defensa alargó el proceso inquisitorial, que se demoró casi cinco largos años, tras los cuales fue finalmente
absuelto.
Cuanto desenlazarse más pretende / el pájaro captivo, más se enliga, / y la defensa mía más me ofende. 9
Pues que la parafrasea en su "Oda XVII, en una esperanza que salió vana",10 parece cierto que se le puede
atribuir la décima graffiti que presuntamente, al salir de la cárcel, escribió en sus paredes:
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
¡Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y, con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso,
con solo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado, ni envidioso!
Ya exonerado de toda culpa, y aun cuando la Inquisición le había reconocido el derecho a regresar a su cátedra
de Escritura, renunció a ella en favor del padre Castillo, quien la estuvo desempeñando desde su
encarcelamiento; de este modo el claustro, poco menos que obligado, le concedió en enero de 1577 la
cátedra de Teología. Sus biógrafos cuentan que fray Luis acostumbraba, en sus años de docencia, resumir las
lecciones explicadas en la clase anterior; y que, al volver a la Universidad a su nueva cátedra, retomó sus
lecciones con la frase “Decíamos ayer…” (Dicebamus hesterna die) como si sus cuatro años de prisión no
hubieran transcurrido.11 Pero, aunque la frase tiene sello luisiano, se supone que es una invención posterior de
fray Nicolaus Crusenius.12 Un año después (1578), debido a sus conocimientos de Astronomía, fue
comisionado para la reforma del calendario juliano. Y por el mismo tiempo, alcanzaba la cátedra de Filosofía
Moral.13 Asimismo, siendo simpatizante de la reforma carmelitana, defendió a Teresa de Jesús cuando la santa
anduvo confinada en Toledo y procesada (también) por la Inquisición por haber escrito el libro de su Vida. En
1579 volvió a ganar por oposición la cátedra de Biblia, asignatura que impartiría ya hasta su muerte. 14
A partir de 1580 anduvo muy ocupado en asuntos de su orden; si bien tuvo tiempo para ordenar y corregir
sus Poesías, ocultándose bajo el pseudónimo de "Luis Mayor", y añadiéndoles un prólogo y dedicatoria a su
amigo el inquisidor general Pedro Portocarrero.15
En 1582, junto al jesuita Prudencio de Montemayor, intervino en la polémica De auxiliis que había levantado
en la Universidad la publicación de la Concordia del jesuita Luis de Molina; y de nuevo se enfrentó a los
dominicos pronunciándose a favor de la libertad humana, lo que lo llevó a ser denunciado nuevamente ante la
Inquisición, esta vez sin otra consecuencia que una suave amonestación del Inquisidor general, el arzobispo de
Toledo y cardenal Gaspar de Quiroga.
El 15 de septiembre de 1587, Luis de León fechó en Madrid su carta-prólogo a la edición príncipe del Libro de
la vida de Teresa de Jesús. El agustino había examinado para publicación y aprobado el autógrafo del «libro
grande» —como lo llamaba la Santa— que ella misma había redactado entre los años 1563 y 1565, apartada
en la celda del convento de San José de Ávila, que acababa de fundar en 1562, el primero de su reforma. Fray
Luis admiraba la labor de aquella monja intrépida y su vívido y castizo lenguaje, y había pretendido incluso que
ingresara en su orden. Sobre la conveniencia de la publicación del libro, así comentó Luis de León la bondad
propia de esa obra:
En el juzgar de las cosas se debe atender a si ellas son buenas en sí y convenientes para sus fines, y no a lo que hará de ellas el mal uso de
algunos. Que si a esto se mira, ninguna hay tan santa que no se pueda vedar. 16
El 5 de diciembre de 1588, tras el capítulo de Toledo, su Orden le encomendó escribir la Forma de vivir de los
frailes agustinos descalzos. Este documento sentaría las bases espirituales y prácticas del conjunto de nuevas
fundaciones de agustinos reformados que sería germen de la futura Orden de Agustinos Recoletos. La Forma
de vivir se convertiría inmediatamente en sus primeras Constituciones, y fray Luis de León en uno de sus
principales inspiradores, puesto que en su escrito recogía el espíritu originario de este movimiento reformista
agustiniano, y lo plasmó en la vida cotidiana de sus frailes.

Miguel de Unamuno
Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao, 29 de septiembre de 1864-Salamanca, 31 de diciembre de 1936) fue un
escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98. En su obra cultivó gran variedad de géneros
literarios como novela, ensayo, teatro y poesía. Rector de la Universidad de Salamanca a lo largo de tres
periodos, también fue diputado de las Cortes constituyentes de la Segunda República, de la que se fue
distanciando hasta el punto de secundar la sublevación militar que dio inicio a la guerra civil, si bien terminó
retractándose de dicho apoyo.
Biografía[editar]
Familia, infancia y primeras letras[editar]
Casa natal de Unamuno en Bilbao.
Miguel de Unamuno y Jugo1 nació en el número 14 de la calle Ronda de Bilbao, en el barrio de las Siete Calles.
Era el tercer hijo y primer varón, tras María Felisa, nacida en 1861, 2 y María Jesús, fallecida en 1863,3 del
matrimonio habido entre el comerciante Félix María de Unamuno Larraza y su sobrina carnal, María Salomé
Crispina Jugo Unamuno, diecisiete años más joven.4 Más tarde nacieron Félix Gabriel José,5 Susana
Presentación Felisa6 y María Mercedes Higinia.7 Por parte de padre, el filósofo era primo
del científico, naturalista y antropólogo Telesforo Aranzadi Unamuno (1860-1945), con quien preparó
diversas oposiciones.
Su padre, nacido en 1823, hijo de un confitero de Vergara,8 emigró joven a la ciudad mexicana de Tepic. A su
regreso, en 1859, gracias al capital acumulado, solicitó licencia municipal para que su horno panadero
de Achuri pudiera utilizar agua del manantial Uzcorta.9 En 1866, cuando contaba cuarenta y tres años, pidió
permiso para establecer un despacho de pan en los porches de la Plaza Vieja. 10 Se presentó a las elecciones
municipales celebradas tras la Gloriosa, saliendo elegido por el distrito de San Juan con 120 votos.11 El 1 de
enero de 1869 juró su cargo de concejal en la sesión constitutiva del nuevo ayuntamiento. 12
Antes que Félix, en 1835 y debido a la guerra carlista, habían llegado a la capital vizcaína dos de sus hermanas:
Benita, nacida en 1811, y Valentina, quince años menor que ella.13 Benita, acabada la guerra, contrajo
matrimonio con José Antonio de Jugo y Erezcano,14 pequeño rentista natural de Ceberio,15 dueño con su
esposa de la confitería «La Vergaresa». La más joven, Valentina, casó en 1856 con Félix Aranzadi Aramburu,
quizá un antiguo trabajador de la pastelería de su padre13 que abrió una chocolatería en Bilbao con el mismo
nombre que había tenido el negocio de sus cuñados.16 Félix y Valentina fueron los padrinos en el bautismo de
Miguel.17
Su madre, Salomé, hija única, fue bautizada en Bilbao el 25 de octubre de 1840. 18 Poco después de los cuatro
años murió su padre19 y su madre volvió a casarse en 1847, esta vez con José Narbaiza.20
A los pocos meses de nacer, los padres de Unamuno cambiaron de domicilio y se instalaron en el segundo piso
derecha de la calle de la Cruz número 7. En los bajos se hallaba la chocolatería de sus tíos, que vivían en el
primer piso.17 No había cumplido todavía los seis años cuando quedó huérfano de padre. Félix de Unamuno
falleció el 14 de julio de 1870 en el balneario de Urberuaga, en Marquina, «de enfermedad de tisis
pulmonar».11
Aprendió sus primeras letras con don Higinio en el colegio privado de San Nicolás, situado en una buhardilla
de la calle del Correo.21 En las catequesis preparatorias para la primera comunión, en la iglesia de San Juan,
conoció a quien, andando el tiempo, sería su novia y esposa: Concepción Lizárraga, Concha. 22
Paz en la guerra (1897), novela de Unamuno sobre la tercera guerra carlista
Al acabar sus primeros estudios en el colegio de San Nicolás y a punto de entrar en el instituto, asistió como
testigo al asedio de su ciudad durante la Tercera Guerra Carlista, lo que luego reflejará en su primera
novela, Paz en la guerra. La villa quedó sitiada por las tropas carlistas bajo el mando del general Elío, desde el
28 de diciembre de 1873. A partir de febrero de 1874, la situación se agravó al quedar interrumpido cualquier
abastecimiento a través de la ría y, por último, el día 21 del mismo mes comenzó el bombardeo de Bilbao. El
sitio finalizó el 2 de mayo de 1874 con la entrada de las tropas liberales al mando del general Gutiérrez de la
Concha.23 Para sus biógrafos, esta experiencia de la guerra civil marcó su tránsito de la infancia a la
adolescencia.2324
Bachillerato[editar]
La siguiente etapa en la vida académica de Unamuno comenzó el 11 de septiembre de 1875, fecha en la que
realizó su examen de ingreso en el Instituto Vizcaíno25 para cursar el Bachillerato, prueba en la que obtuvo la
calificación de «Aprobado», y no se presentó al examen de premio.26 Tanto el examen de ingreso como el
primer curso tuvo que realizarlos en el antiguo colegio de la calle del Correo,27 ya que el Instituto, durante la
guerra, había sido convertido en hospital militar.28 Santos Barrón fue su profesor de Latín y Castellano, y
Genaro Carreño de Geografía universal. Obtuvo la calificación de notable en las tres asignaturas. 26 Unamuno
describió con gran viveza este periodo formativo de su vida en sus Recuerdos de niñez y de mocedad (1908),
de que hay distintas versiones publicadas, pues el autor refundió diversos artículos publicados sobre el tema
entre 1891 y 1892.
Los restantes cuatro cursos los realizó en el instituto. En general, le disgustaba el método de aprendizaje
memorístico que se aplicaba en casi todas las asignaturas y le aburrían, en particular, las clases de Latín,
Historia, Geografía y Retórica, aunque le encantaba memorizar los ejemplos de figuras de esta última. No tuvo
ningún problema con la Aritmética, la Física, la Geometría o la Trigonometría, y disfrutaba con el Álgebra.
También le agradó la Filosofía, que figuraba entonces en una asignatura de cuarto curso: "Fundamentos de
Psicología, Lógica y Ética", a pesar de que no apreciaba la didáctica de su profesor, el sacerdote Félix
Azcuénaga. En sus Recuerdos de niñez y de mocedad, Unamuno cuenta que empezó a sentir curiosidad por la
filosofía leyendo las únicas obras de esa materia que había en la biblioteca paterna, que eran de Jaime
Balmes ("una especie de escocés de quinta mano") y de Donoso Cortés.29 En esas clases podía hacer gala de su
talento de orador, rivalizando a menudo con su compañero Andrés Oñate. Por último, en las asignaturas
impartidas por Fernando Mieg, Historia Natural, Fisiología e Higiene, logró sendos sobresalientes, probable
consecuencia del sistema pedagógico utilizado por el catedrático que sabía despertar la curiosidad y el interés
de sus alumnos.3031 Como dice, literalmente, su expediente, «con fecha 19 y 21 de junio de 1880 fue aprobado
en los ejercicios del grado de Bachiller en Artes, en 17 de agosto del mismo se le expidió el título por el Sr.
Rector de este distrito y en 30 del mismo mes recibió el dicho título». 26
Buen dibujante, estudió en el taller bilbaíno de Antonio Lecuona,32 pero, como él mismo confesó, la falta de
dominio sobre el color le hizo desistir de una carrera artística.33
Estudios universitarios[editar]
En septiembre de 1880 se traslada a la Universidad de Madrid para estudiar Filosofía y Letras. En ese año
precisamente acababa de publicar Marcelino Menéndez Pelayo el primer volumen de su Historia de los
heterodoxos españoles (1880-1882), que le impresionó no poco, en especial en lo que tocaba
al protestante José María Blanco White, con el que se identificaba en lo esencial, como señaló el Conde de
Motrico.34 El 21 de junio de 1883, a sus diecinueve años, finaliza sus estudios y realiza el examen de Grado de
dicha licenciatura obteniendo la calificación de sobresaliente. Un año después, el 20 de junio de 1884, se
doctora con una tesis sobre la lengua vasca: Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza
vasca.35 En ella anticipa su idea sobre el origen de los vascos, idea contraria a la que en los años venideros irá
gestando el nacionalismo vasco, recién fundado por los hermanos Arana Goiri, que propugnará una raza
vasca no contaminada por otras razas.
En 1884 comienza a trabajar en un colegio como profesor de latín y psicología, publica un artículo titulado
«Del elemento alienígena en el idioma vasco» y otro costumbrista, «Guernica», aumentando su colaboración
en 1886 con El Noticiero Bilbaíno.

Retrato de Unamuno.
En 1888, oposita en Madrid a la cátedra de Psicología, Lógica y Ética vacante en el Instituto de Bilbao y,
mientras se halla en la capital por este motivo, la Diputación de Vizcaya convoca una plaza de profesor
interino de lengua vascongada en el mismo instituto con «asignación anual de mil quinientas pesetas». Se
presenta a esta última junto con Pedro Alberdi, Eustaquio Madina, Sabino Arana y el novelista y
folclorista Resurrección María de Azkue, adjudicándose la plaza a este último. El primer informe presentado
por el secretario de la Diputación hizo constar que, de los cinco candidatos, solo Unamuno y Azkue contaban
con título profesional. El primero, doctor en Filosofía y Letras y el segundo, Bachiller en Teología. Según Sabino
Arana, la adjudicación se debió al «Diputado Larrazabal, amigo de Azkue y amigo de mi difunto padre, (que)
me escribió suplicándome retirara la solicitud, para que el nombramiento recayera en Azkue, joven clérigo
despejado que tenía que sostener a su madre y hermanas y al efecto y para desplegar sus facultades deseaba
establecerse en Bilbao».36
Polemizó con Sabino Arana, que iniciaba su actividad nacionalista, ya que consideraba a Unamuno como un
vasco «españolista» porque, aunque ya había escrito algunas obras en euskera, consideraba a este idioma
próximo a desaparecer y que además el bilingüismo no era posible. «El vascuence y el castellano son
incompatibles, dígase lo que se quiera, y, si caben individuos, no caben pueblos bilingües. Es este de la
bilingüidad un estado transitorio».37
En 1889 prepara otras oposiciones y viaja a Suiza, Italia y Francia, donde se celebra la Exposición Universal y se
inaugura la torre Eiffel.
Unamuno hacía su tertulia diaria en la terraza del Café Novelty, en la Plaza Mayor de Salamanca.
El 31 de enero de 1891, se casa en Guernica con su "Concha", Concepción Lizárraga Ecenarro, de la que estaba
enamorado desde niño y con quien tuvo nueve hijos: Fernando, Pablo, Raimundo, Salomé, Felisa, José, María,
Rafael y Ramón. Salomé se casó más tarde con el poeta José María Quiroga Plá. Unamuno pasa los meses
invernales de ese año dedicado a la preparación de las oposiciones para una cátedra de griego en
la Universidad de Salamanca, una materia menos controvertida, la cual obtiene de un tribunal donde figuraba
entre otros Juan Valera.3839 En junio de 1891 aprueba las oposiciones y en julio toma posesión de la cátedra de
Lengua Griega, regresando a Bilbao. Con el comienzo del curso el 1 de octubre se traslada definitivamente a
Salamanca. Con motivo de estas oposiciones, entabla amistad con el granadino Ángel Ganivet, amistad que se
irá intensificando hasta el suicidio de aquel en 1898. También estudia el Cantar de Mio Cid entre octubre de
1892 y abril de 1893 para optar al premio que la Real Academia de la Lengua ofrecía al mejor trabajo sobre el
léxico y la gramática del mismo.40 Quedó finalista, pues el premio lo obtuvo Ramón Menéndez Pidal; el estudio
de Unamuno solo llegó a publicarse en 1977.41
Francisco de Quevedo

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Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos (Madrid, 14 de septiembre de 15801-Villanueva


de los Infantes, Ciudad Real, 8 de septiembre de 1645) fue un noble, político y escritor español del Siglo de
Oro.
Fue caballero de la Orden de Santiago a partir de 16182 y señor de Torre de Juan Abad a partir de 1620.3 Junto
con Luis de Góngora, con quien mantuvo una enemistad durante toda su vida, es reconocido como uno de los
más notables poetas de la literatura española.[cita requerida] Además de su poesía, fue un prolífico escritor de
narrativa y teatro, así como de textos filosóficos y humanísticos.
Biografía[editar]
Quevedo nació en Madrid, en el seno de una familia de hidalgos provenientes de la aldea de Vejorís (Santiurde
de Toranzo), en las montañas de Cantabria.45 Fue bautizado en la parroquia de San Ginés el 26 de
septiembre de 1580. Nació cojo, con ambos pies deformes y una severa miopía; quizá por ello pasó una
infancia solitaria y triste (origen del "desgarrón afectivo" del que habló a su respecto el crítico Dámaso
Alonso)6 en la Villa y Corte, rodeado de nobles y potentados, ya que sus padres (y algunos otros familiares)
desempeñaban altos cargos en Palacio, soportando las pullas de otros niños y entregándose compulsivamente
a la lectura. Su madre, María de Santibáñez, era dama de la reina, y su padre, Pedro Gómez de Quevedo, era el
secretario de la hermana del rey Felipe II, María de Austria, y más tarde lo fue de la reina Ana de Austria,
cuarta esposa del rey Felipe II. Pero Quevedo tuvo que superar muy pronto una amargura mayor al quedarse
huérfano de padre a los seis años (1586), de forma que le nombraron por tutor a un pariente lejano, Agustín
de Villanueva; en 1591, además, cuando contaba once años, falleció su hermano Pedro.
De precoz inteligencia,7 lo llevaron al Colegio Imperial y entre 1596 y 1600 estudió lenguas clásicas, francés,
italiano, filosofía, física, matemáticas y teología en la Universidad de Alcalá, sin llegar a ordenarse.8 El 4 de
octubre de 1599 no se presentó a recoger su título de bachiller, tal vez porque viajó a Sevilla y a Osuna en
compañía de don Pedro Téllez Girón, futuro duque de Osuna; no lo hizo sino hasta el 1 de junio de 1600.
Entre 1601 y 1605 estudia en la Universidad de Valladolid. Es un lugar común que durante la estancia de la
Corte en Valladolid circularon los primeros poemas de Quevedo que imitaban o parodiaban los de Luis de
Góngora bajo seudónimo (Miguel de Musa) o no, y el poeta cordobés detectó con rapidez al joven que minaba
su reputación y ganaba fama a su costa, de forma que decidió atacarlo con una serie de poemas; Quevedo, o
alguien que se hacía pasar por él, le contestó, y ese fue el comienzo de una enemistad que no terminó hasta la
muerte del cisne cordobés, quien dejó en estos versos constancia de la deuda que Quevedo le tenía
contraída.9
Francisco de Quevedo retratado después de ingresar en la Orden de Santiago en 1618 por Francisco
Pacheco en su Libro de descripción de verdaderos retratos, ilustres y memorables varones.
Musa que sopla y no inspira / y sabe que es lo traidor / poner los dedos mejor / en mi bolsa que en su lira, / no es de Apolo, que es mentira.
Sí parece que en 1603, habiendo difundido el cisne cordobés sus sátiras sobre los contaminados y malolientes
brazos del río Esgueva que apestaban Valladolid, Quevedo hizo circular una sátira en que las descalificaba por
su mal gusto, grosería y vocablos deleznables.10
Ya que coplas componéis, / ved que dicen los poetas / que, siendo para secretas [id est, letrinas], / muy públicas las hacéis. / Cólica diz que
tenéis, / pues por la boca purgáis. / Satírico diz que estáis. / A todos nos dais matraca [id est, broma sin gracia]: / descubierto habéis la ca ca
/ con las ca cas que cantáis...
No obstante, Antonio Carreira o Amelia de Paz dudan de que dicha enemistad durase demasiado y sostienen
que esas controversias eran ejercicios habituales en la poesía barroca; Góngora nunca nombra a Quevedo y las
atribuciones de las sátiras a uno y otro son bastante dudosas; a la muerte de Góngora, Quevedo era un
escritor casi inédito (pese a lo cual circulaban algo más que muchas copias manuscritas) y, por lo tanto, según
el profesor Antonio Carreira, tal enemistad nunca pudo prolongarse demasiado tiempo más allá del
desacuerdo entre el estilo conceptista que asumía Quevedo y el culterano que difundía Góngora, verdadera
fuente de la mayor parte de estas sátiras y de su extensión en el tiempo,11 cuya pieza más
representativa, Aguja de navegar cultos. Con la receta para hacer "Soledades" en un día (1625), apenas se
entretiene en ataques personales.
En 1605 se publicó en Valladolid la antología poética de Pedro Espinosa Flores de poetas ilustres, entre las que
aparecen dieciocho composiciones de Quevedo; también figuran algunas como poeta anónimo en la Segunda
parte del Romancero general y Flor de diversa poesía (Valladolid, 1605) compilada por Miguel de Madrigal, un
estudiante de la universidad; con esto ya es reconocido como un poeta de primera fila. 12
Durante su vida estudiantil, escribió en castellano y bajo anonimato algunos opúsculos burlescos,
desvergonzados y de mal gusto, de los que luego renegaría, pero que entonces lo hicieron muy popular a
través de copias manuscritas que terminaron por abrumar y difamar a su autor, quien se vio obligado a
denunciarlas a la Inquisición, no ya para impedir que se difundieran, sino por evitar también que se hicieran
ricos a su costa los impresores que empezaron a difundirlas; probablemente fueron estos cortos escritos los
que transformaron a su autor, andando el tiempo, en un personajillo proverbial de chistes obs cenos o de mal
gusto; algo que se potenció sin duda por su amor de intelectual a los bons mots para épater le courtisan. El
opúsculo más ingenioso y menos procaz es, sin duda, las Epístolas del caballero de la Tenaza, donde se hallan
muchos saludables consejos para guardar la mosca y gastar la prosa (h. 1606), en que un hidalgo tacaño
ofrece todo tipo de excusas por escrito para no dar dinero o regalos a su amante.
Estando pensando qué respondería a las cosas que vuesa merced me pide, se me vinieron a la memoria aquellas, inefables palabras, que a
los pobres se dicen con lástima y a las mujeres con razón: «No hay qué dar». Señora mía, yo bien entendía que había órdenes mendicantes,
pero no niñas mendicantes sin orden. Quien me quisiere hacer casto, pídame algo. Y, si el diablo es tan interesado como su carne, no dude
vuesamerced que me procuraré salvar, de puro miserable. ¿Es posible que no se persuadirán a creer que, si no es dando, y no pidiendo, no
pueden ser bienquistas? Miren qué cara les hace un pobre hombre cuando oye: «Dame, traeme, cómprame, envía, muestra». Deja palabras
mayores y que en el duelo de la bolsa afrentan hasta el ánimo. Estese quedo el pedir, y anden los billetes por alto: que yo ofrezco escribir
más que el Tostado. Nuestro Señor la guarde a vuesamerced, aunque temo que es tan enemiga de guardosos, que aun Dios no querrá que la
guarde.
También se aproximó a la prosa escribiendo como juego cortesano, en el que lo más importante era exhibir
ingenio, la primera versión manuscrita de una novela picaresca, La vida del Buscón, algunos de cuyos pasajes
llegan al expresionismo y han pasado a la historia del humor negro; se degrada en esta obra, escrita bajo el
punto de vista de un aristócrata, a un pobre desclasado que termina su carrera de intentos de ascender de
condición social matando a una persona y teniendo que emigrar a América para evitar la persecución.
Igualmente por esas fechas sostiene un muy erudito intercambio epistolar en latín con el humanista Justo
Lipsio sobre cuestiones filológicas y deplorando las guerras que estremecen Europa, según puede verse en
el Epistolario reunido por Luis Astrana Marín. En 1601 fallece su madre, María Santibáñez. Hacia 1604 intenta
explorar nuevos caminos métricos creando un libro de silvas que no terminó, a imitación de las de Publio
Papinio Estacio, combinando versos de siete y once sílabas libremente. En 1605 fallece su hermana María. 13
Obras de don Francisco de Quevedo Villegas, 1699
Vuelta la Corte a Madrid, arriba a ella Quevedo en 1606 y reside allí hasta 1611 entregado a las letras; escribe
cuatro de sus Sueños, empezando por el "Sueño del Juicio final", que no llegarán a imprimirse sino en 1627, y
diversas sátiras breves en prosa; obras de erudición bíblica como su comentario Lágrimas de Jeremías
castellanas; una defensa de los estudios humanísticos en España, la España defendida y una obra política,
el Discurso de las privanzas, así como lírica amorosa y satírica. En 1610, año en que el duque de Osuna es
nombrado virrey de Sicilia, el dominico Antolín Montojo deniega a Quevedo la autorización para imprimir
el Sueño del Juicio final. En 1611 debe trasladarse a Toledo a causa del pleito que sostiene contra la Torre de
Juan Abad, y allí conoce al padre Juan de Mariana. Se gana la amistad de Félix Lope de Vega (hay numerosos
elogios a Quevedo en los libros de Rimas del Fénix y Quevedo aprobó las Rimas humanas y divinas, de Tomé
de Burguillos, heterónimo del Fénix), así como de Miguel de Cervantes (se le alaba en el Viaje del Parnaso, del
alcalaíno, y Quevedo corresponde en la Perinola), con quienes estaba en la Cofradía de Esclavos del Santísimo
Sacramento; por el contrario, atacó sin piedad a los dramaturgos Juan Ruiz de Alarcón, cuyos defectos físicos
le hacían gracia (era pelirrojo y jorobado), siendo él mismo deforme, así como Juan Pérez de Montalbán, hijo
de un librero con el que Quevedo tuvo ciertas disputas. Contra este último escribió La Perinola, cruel sátira de
su libro misceláneo Para todos. Sin embargo, el más atacado sin duda fue Luis de Góngora, al que dirigió una
serie de terribles sátiras acusándole de ser un sacerdote indigno, homosexual, escritor sucio y oscuro,
entregado a la baraja e indecente. Quevedo, descaradamente, violentaba la relación metiéndose hasta con su
aspecto (como en su sátira A una nariz, en la que se ensaña con el apéndice nasal de Góngora, pues en la
época se creía que el rasgo físico más acusado de los judíos era ser narigudos). En su descargo, cabe decir que
Góngora le correspondió casi con la misma violencia, tachándole de cojo, borracho ("Francisco de Quebebo"),
contrahecho y mal helenista:
Anacreonte español, no hay quien os tope, / que no os diga (con mucha cortesía) / que ya que vuestros pies son de elegía, / que vuestras
suavidades son de arrope.
Los pies de elegía (o "de lejía", por lo caústicos) son desiguales en la poesía latina, pero también nota Góngora
la desigualdad pendular de su inspiración entre la amargura satírica y la dulzura amorosa: ya su discípulo, Juan
de Tassis y Peralta, II conde de Villamediana, también él temible satírico, hizo notar hacia 1620 la mucha
distancia que separaba la soez poesía burlesca de Quevedo y su excelsa poesía amorosa: "El Quevedo:
desigualísima bestia: golpes en las nubes y porrazos en los sótanos".14 Por entonces estrecha una gran amistad
con el grande Pedro Téllez-Girón, [Link] duque de Osuna, al que acompañará como secretario a Italia en 1613,
desempeñando diversas comisiones para él que le llevaron a Niza y Génova, aunque no al parecer a Venecia (J.
O. Crosby y Carlos Seco han demostrado que no intervino directamente en la Conjuración de Venecia) y
finalmente de vuelta a Madrid, donde se integrará en el entorno del duque de Lerma, siempre con el
propósito de conseguir a su amigo el [Link] duque de Osuna el nombramiento de virrey de Nápoles; con ese
propósito soborna a distintos personajes; consigue en efecto la aprobación del Duque de Uceda y del confesor
del piadoso rey Felipe III, el dominico Luis de Aliaga, y al fin logra para él ese cargo el 16 de abril de 1616.
Embarca en Cartagena y llega a Nápoles el 12 de septiembre.15
Quevedo y los esqueletos de Juan de la Encina y el rey Perico, Leonaert Bramer, 1659, dibujo a tinta y aguada
gris, Múnich, Staatliche Graphische Sammlung.
Una vez en Italia, Osuna le encomienda dirigir y organizar la Hacienda del Virreinato. Fue muy bien recibido
por la Academia de los Ociosos, fundada cuatro años antes por el entonces virrey de la ciudad, el conde de
Lemos, y cuyo patrocinio y protección, si bien con menor prestigio, mantuvo el duque de Osuna asistiendo,
acompañado de una numerosa cohorte de aristócratas y literatos, a las reuniones de la misma en el claustro
de San Domenico. A ella se incorporó Quevedo como un miembro más, entablando una especial amistad con
el poeta neolatino Giulio Cesare Stella (1564-1624)16 y además con el cardenal Doria, Filippo Paruta, Martín
Lafarina, Ercole Branchiforte y Mariano Valguarnera, el cual, a instancias de don Francisco, tradujo al italiano
al poeta griego Anacreonte. Asimismo, en Nápoles, según su biógrafo Pablo Antonio de Tarsia:
Fue tan asistido de los hombres de letras, que no parecía merecer nombre de entendido quien no se calificaba con la amistad y aprobación
de don Francisco, en quien todos fijaban los ojos admirando su prodigioso ingenio.
Quevedo intentó atraer con fortuna dispar a la Academia a otros autores como Gian Andrea De Cunzi, Carlos
de Eybersbach, Vicente Mariner, Justo Lipsio y Michaël Kelker, entre otros, manteniendo correspondencia con
ellos, y durante su estancia napolitana desempeñó además otras misiones, algunas relacionadas con el
espionaje a la República de Venecia, aunque no directamente como se ha creído hasta hace poco. En
recompensa por estos servicios, y por recomendación del duque de Osuna, virrey de Nápoles y Sicilia,
Quevedo obtuvo en el hábito de Santiago en 1618,23 lo que celebró su amigo Stella en su poema del mismo
año Ad Don Franciscum Quevedum / comitis Julii Caesaris Stellae ode.

Manuel Machado

18 Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 29 de agosto de 1874-Madrid, 19 de enero de 1947) fue un poeta y
dramaturgo español, enmarcado en el modernismo. Fue hermano del también poeta Antonio Machado, así
como del pintor José Machado.2nota 1
Primeros años[editar]
Azulejo que refleja el lugar donde encontraba la casa natal de Manuel Machado, ubicada donde hoy se
encuentra el Hotel Madrid, en el número 22 de la calle San Pedro Martir de [Link] de Manuel y
Antonio Machado en 1883.
Manuel fue el primer hijo de Ana Ruiz Hernández y Antonio Machado Álvarez, al que seguirían Antonio, José,
Joaquín y [Link] 2
Nacido a las dos y media de la madrugada del 29 de agosto de 1874 en el número 20 de la calle de San Pedro
Mártir, su infancia transcurrió en el espacio bucólico del Palacio de las Dueñas, donde su familia había
alquilado una de las estancias destinadas a particulares. Cuando Manuel tenía diez años, la familia se trasladó
a Madrid, al conseguir Antonio Machado Núñez, el abuelo paterno, una cátedra en la Universidad Central.
Juventud[editar]
En Madrid, inició con sus hermanos sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza, dirigida por Francisco
Giner de los Ríos, gran amigo del abuelo de Manuel.3 Más tarde, los completó con el bachiller y una
licenciatura en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla, finalmente conseguida el 8 de noviembre de
1897.4 En esa época conoció, en la capital andaluza, a Eulalia Cáceres, con la que se casaría trece años
después.5
Entregado a la vida bohemia madrileña junto con su hermano Antonio, Manuel empezó a dar a conocer sus
primeras poesías y colaborar en jóvenes publicaciones como las editadas por Francisco Villaespesa y Juan
Ramón Jiménez. A comienzos de la década de 1890 contribuyó con algunos poemas en la revista El Álbum
Ibero-Americano.6 En marzo de 1898, Manuel viajó a París para trabajar como traductor en la editorial Garnier.
En 1902, aún en París, publicó su primer libro: Alma, un término clave del vocabulario simbolista.7 Permaneció
en la capital francesa hasta 1903, compartiendo piso con Enrique Gómez Carrillo, Amado Nervo y Rubén Darío,
y, en la última etapa, con el actor Ricardo Calvo, que también acogió en su apartamento a otros dos Machado:
Antonio y Joaquín (que regresaba de su experiencia americana «enfermo, solitario y pobre»). 8
De regreso en España, desarrolló una intensa actividad literaria con colaboraciones en el recién fundado
diario ABC y en la veterana Blanco y Negro. En 1903, estrenó en Sevilla Amor al vuelo, comedia burguesa con
final feliz escrita en colaboración con su amigo de la infancia José Luis Montoto (hijo del folclorista Luis
Montoto).9 Mucha más trascendencia tuvo la publicación en 1905 de su libro Caprichos, con dibujos de su
hermano José.
Tras publicar El mal poema y vivir itinerante entre Madrid y Barcelona, acaba recalando de nuevo en Sevilla.
Allí, se casa en la parroquia de San Juan de la Palma el 16 de junio de 1910 con la paciente Eulalia Cáceres
Sierra, de treinta años de edad (Manuel está a punto de cumplir los 36). 10 El matrimonio se trasladó a Madrid,
donde, según Pérez Ferrero, el libertino Manuel Machado «se consagró a su mujer con devoción única». 11
Madurez[editar]
En 1913, Manuel opositó al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, consiguiendo una
plaza en Santiago de Compostela, la cual, gracias a influencias en el Ministerio, le permutaron por una en
la Biblioteca Nacional de Madrid, y, al año siguiente, dobló su funcionariado con otra plaza de archivero en
el Ayuntamiento de Madrid.12 Como director de la Biblioteca Municipal (más tarde Biblioteca Histórica
Municipal) y el Museo Municipal de Madrid, impulsó varias revistas literarias de escasa duración.
En 1914, estalla la Primera Guerra Mundial y Manuel deja clara su posición "aliadófila" en diversos escritos
(Día por día de mi calendario, 1918).13 Acabada la contienda, viajó por Francia y Bélgica como corresponsal
de El [Link] 3
Edificio de la calle Churruca de Madrid en el que vivió Manuel Machado desde 1919 hasta su muerte. 14
En 1921, publicó el que muchos especialistas han considerado su mejor poemario: Ars moriendi. Al hilo de la
gran acogida que tiene el libro y la decisión del poeta de retirarse con él del ruedo poético, se cruza entre
Manuel y Antonio una discusión epistolar en la que Manuel acaba escribiendo: «Tu poesía no tiene edad. La
mía sí la tiene». Sentencia contra la que Antonio Machado concluirá, en otra carta: «La poesía nunca tiene
edad cuando es verdaderamente poesía».15
A lo largo de los años veinte, los dos hermanos colaboran, con gran éxito —popular y de la crítica—, en una
serie de comedias en verso en un alarde de entendimiento creativo. José Antonio Primo de Rivera asiste con
su padre al homenaje rendido a los dos Machado con motivo del estreno de La Lola se va a los puertos. En el
discurso que pronuncia esa noche del 28 de noviembre de 1929 (el primero del que ha quedado noticia), el
joven (que luego sería líder falangista) dijo, según recogió luego la crónica de Blanco y Negro, «[...] dos
intelectuales henchidos de emoción humana, receptores y emisores de la gracia, la alegría y la tristeza
populares...».16
En 1931, en un acto celebrado en el Ateneo de Madrid el 26 de abril de ese año, Manuel hace público (en
colaboración con el músico Oscar Esplá) el borrador de un himno para la Segunda República Española (que
provisionalmente había adoptado el de Riego). Los primeros versos, escritos por Manuel en su fervor
republicano, decían así:1718
Es el sol de una mañana
de gloria y vida, paz y amor.
Libertad florece y grana
en el milagro de su ardor.
¡Libertad!
España brilla a tu fulgor,
como una rosa de [Link] 4
Manuel Machado aparece en la lista de intelectuales españoles que el 11 de febrero de 1933 fundaron
la Asociación de Amigos de la Unión Soviética. Sin embargo, a partir de ese mismo año, Manuel exteriorizó
su posición personal ante los acontecimientos sociopolíticos que le rodeaban. En un artículo del diario
madrileño La Libertad, Manuel Machado fijó su ideología:
El mundo se debate hoy —lejos de toda libertad— entre dos dictaduras: la capitalista y la colectivista, la
burguesa y la proletaria, entre el fascismo y el comunismo. Ambas son igualmente enemigas de la
individualidad(...). Ambas son para mí igualmente detestables. 19

Vejez[editar]
El estallido de la Guerra Civil española le separó físicamente del resto de su familia.20 El golpe de Estado
del 18 de julio sorprende a Manuel y Eulalia en Burgos, visitando como todos los años a Carmen Cáceres,
religiosa de la orden de las Esclavas del Sagrado Corazón. El matrimonio se hospeda en la pensión
Filomena, entre toreros, intelectuales, actores, militares, funcionarios y periodistas. Sus contertulios van
desde el amigo Ricardo Calvo o el diestro Marcial Lalanda hasta Juan Ignacio Luca de Tena o el futuro
ministro José Ibáñez Martín.21
Una entrevista concedida a una revista francesa (Comoedia), ese mismo julio de 1936, en la que Manuel
comete la indiscreción de comentar que «esto puede durar siete años, como la guerra carlista», es
aprovechada por Mariano Daranas, corresponsal de ABC en París, para denunciar al «eminente lírico y
afortunado burócrata». Ha estallado el festival de las envidias en España, que causarán tantos muertos o
más que las acciones bélicas. Manuel Machado fue detenido por la policía el 29 de septiembre,
permaneciendo encarcelado hasta el 1 de octubre (gracias a una larga lista de intercesores, de cuya
certeza no ha podido llegarse a dar referencia cierta).22
Miguel Pérez Ferrero, uno de sus primeros biógrafos junto con Miguel d'Ors, relata el suceso del
inesperado nombramiento de Manuel como académico de la Lengua Española. La noticia se la dan «dos
escritores que llegan de Salamanca» (Pemán y D'Ors), comunicándole su elección por unanimidad con
fecha de 5 de enero de 1938, y a condición de que tomase posesión de inmediato. Manuel aceptó,
pronunciando en el Palacio de San Telmo de San Sebastián su discurso de ingreso en torno a su propia
obra el 19 de febrero de ese mismo año.23
Manuel continuó escribiendo poesía y participando en proyectos como Los versos del combatiente o
la Corona de sonetos en honor de José Antonio Primo de Rivera, culminando su compromiso político-
literario con el poema Al sable del Caudillo, al tomar Madrid las tropas nacionales en 1939. No ha quedado
claro cómo se llegó a enterar Manuel de la muerte de su madre y de su hermano Antonio. Entraron en
Francia en dirección París, pero en el camino se les informó de que las muertes habían ocurrido
en Colliure, donde acudieron él y Eulalia y permanecieron dos días, regresando luego a Burgos.24
Tras la guerra se reincorporó a su cargo de director de la Hemeroteca y del Museo Municipal de Madrid,
jubilándose poco después.25 Siguió escribiendo poesía, en gran parte de carácter religioso, influido por su
esposa y el entorno. Fallecido en Madrid el 19 de enero de 1947, fue enterrado en el cementerio de La
Almudena, tras un funeral presidido por el ministro de Educación Nacional, Ibáñez Martín y José María
Pemán, en aquellos días director de la Real Academia.26 Tras hacer donación de la biblioteca y archivo de
su marido a la Diputación Provincial de Burgos y la Institución Fernán González,nota 5 su viuda ingresó en
una congregación religiosa dedicada al cuidado de niños abandonados y enfermos. 27
Federico García Lorca

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Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 5 de junio de 1898-camino de Víznar a Alfacar, Granada, 18
de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español. Adscrito a la generación del 27, fue el poeta
de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX y como dramaturgo se le considera una
de las cimas del teatro español del siglo XX. Fue asesinado por el bando sublevado un mes después del golpe
de Estado que provocó el inicio de la guerra civil española.
Biografía[editar]
Nació el 5 de junio de 1898 en el municipio granadino de Fuente Vaqueros,1 en el seno de una familia de
posición económica desahogada, y fue bautizado como Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca.2
Su padre fue el hacendado Federico García Rodríguez (1859-1945) y su madre, Vicenta Lorca Romero (1870-
1959), segunda esposa de su padre,3 maestra de escuela que fomentó el gusto literario de su hijo. Su primera
casa, en Fuente Vaqueros, es en la actualidad un museo. Tiene tres hermanos : Francisco (1902-
1976), Concha (1903-1962) e Isabel (1909-2002).
Federico García Lorca a los seis años de edad.
En el año 1906 se iría a vivir con su tutor Antonio Rodríguez Espinosa a Almería, viviendo allí durante el curso
de 1907-1908 y los meses de julio y agosto de ese mismo año. Pero cayó enfermo de una enfermedad bucal, lo
que hizo que se trasladase a Granada y estudie a partir de 1909 en el Sagrado Corazón de Jesús.
En su adolescencia, se interesó más por la música que por la literatura; estudió piano con Antonio Segura
Mesa y entre sus amigos de la universidad lo conocían más como músico que por escritor novel. En 1926, en la
casa solariega de la familia García-Trevijano en Órgiva, estrenó al piano una mazurca compuesta por Manuel
de Falla para Carmen García-Trevijano, a la sazón tía del abogado y político antifranquista Antonio García-
Trevijano.4
Juventud y primeras obras[editar]
En 1914 se matriculó en la Universidad de Granada para estudiar las carreras de Filosofía y Letras y
de Derecho. Durante esta época, el joven Lorca se reunía con otros jóvenes intelectuales en la tertulia El
Rinconcillo del café Alameda.
En la Universidad recibió clases de Martín Domínguez Berrueta, el cual llevó a Lorca y a sus compañeros de
viaje por Baeza, Úbeda, Córdoba, Ronda, León, Burgos y Galicia. Estos viajes por distintas partes de España
fueron los que despertaron su vocación como escritor. De hecho, fruto de esto surgió su primer libro en
prosa Impresiones y paisajes, publicado en 1918, una pequeña antología de sus mejores páginas en prosa
sobre temas políticos y sobre sus intereses estéticos.
Vida en la Residencia de Estudiantes[editar]
En la primavera de 1919, varios de sus amigos de la tertulia El Rinconcillo se trasladaron a Madrid, y Lorca,
gracias a la ayuda de Fernando de los Ríos, quien le ayudó a convencer a sus padres a seguir sus estudios en
la Residencia de Estudiantes, no tardó en unirse a ellos. Así pasó el poeta a formar parte de esta institución.
La Residencia de Estudiantes era en aquella época un hervidero intelectual, que acogió a figuras de la talla
de Albert Einstein, John Maynard Keynes y Marie Curie, lo que influyó enormemente en la formación
intelectual de Lorca. De esta forma, entre 1919 y 1926, se relacionó con muchos de los escritores e
intelectuales más importantes de España, como Luis Buñuel, Rafael Alberti o Salvador Dalí y consiguió huir del
tedio cultural provinciano, que odiaba, como escribió a su amigo el compositor Adolfo Salazar:
Estoy encendío como una rosa de cien hojas, pero la realidad me encierra en su casa fea de espartos. Me escriben de la Residencia
diciéndome que no tienen habitación. ¡Esto es terrible! ¿Cómo voy yo a irme a otra parte? Me asustan los ambientes Baroja y Galdós, la
patrona, el estudiante vicioso... ¡Qué horror! Pues no digamos nada los ambientes Zamacois, etc... ¡Es horrible! Así pues, hasta que tenga
habitación sola en la Residencia no voy a Madrid... ¡Qué pena! [...] Tengo mala sombra. Y me hace falta salir, ¿lo oyes? Yo me ahogo. Este
ambiente provinciano terrible y vacío llena mi corazón de telarañas.
5

Entre 1919 y 1921, Lorca publicó Libro de poemas, compuso sus primeras Suites, estrenó El maleficio de la
mariposa y desarrolló otras piezas teatrales. También durante esta etapa, gracias otra vez a la ayuda de
Fernando de los Ríos, tuvo ocasión de conocer a Juan Ramón Jiménez, que influyó en su visión de la poesía y
con el que llegó a tener mucha amistad.
En mayo de 1921, Lorca volvió a Granada, teniendo así la oportunidad de conocer al maestro Manuel de Falla,
que se había instalado en la ciudad en septiembre del año anterior. Su amistad les llevó a emprender varios
proyectos en torno a la música, el cante jondo, los títeres, y otras actividades artísticas paralelas. Ese mismo
año, Lorca escribió el Poema del cante jondo, obra que se publicó en 1931. Esos años en Granada giraron
alrededor de dos focos culturales: Falla y la tertulia El Rinconcillo, reunida en el café Alameda.
Excursión realizada en Granada por Federico García Lorca y amigos (1926)
El 6 de enero de 1923, festividad de los Reyes Magos, Falla participó en una fiesta privada montada por
Federico, Adolfo Salazar y Hermenegildo Lanz, dedicada a dos niñas de la familia, su hermana Isabel y Laura, la
hija de Fernando de los Ríos.6 Se representó una adaptación lorquiana para títeres de cachiporra del cuento La
niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, un entremés atribuido a Cervantes y el Misterio de los
Reyes Magos, un auto sacramental del siglo XIII, para el que Falla había colaborado en la composición de
la música incidental.7 Aquel mismo año, Lorca y Falla trabajaron en una opereta lírica, Lola, la comedianta,
obra que nunca terminaron.
. Marqués de Santillana

Casa natal del marqués de Santillana en Carrión de los Condes (Palencia, Castilla y León).Escudo de armas de
las casa de Mendoza en la casa natal del marqués de Santillana en Carrión de los Condes (Palencia, Castilla y
León)
Íñigo López de Mendoza y de la Vega, más conocido como el marqués de Santillana (Carrión de los Condes,
19 de agosto de 1398-Guadalajara, 25 de marzo de 1458), fue el I marqués de Santillana, I conde del Real de
Manzanares, XI señor de Mendoza, III señor de Hita y III señor de Buitrago, que además fue
un militar y poeta español del Prerrenacimiento, tío del también poeta Gómez Manrique y emparentado
también con los poetas Jorge Manrique y, ya en el siglo XVI, con Garcilaso de la Vega.
Biografía[editar]
Personaje clave en la sociedad y la literatura castellana durante el reinado de Juan II de Castilla, provenía de
una familia noble inclinada desde siempre a las letras: su abuelo, Pedro González de Mendoza, y su padre,
el almirante de Castilla Diego Hurtado de Mendoza, fueron también poetas.
También sus hijos continuaron esta labor literaria y de mecenazgo cultural, sobre todo el gran cardenal Pedro
González de Mendoza. Su madre fue la riquísima señora de la Casa de la Vega, Leonor Lasso de la Vega, la cual
estuvo casada en primeras nupcias con Juan Téllez de Castilla, II señor de Aguilar de Campoo e hijo del
infante Tello de Castilla y por este lado materno estuvo emparentado con grandes figuras literarias de su
tiempo, como el canciller Pedro López de Ayala, Fernán Pérez de Guzmán o Gómez Manrique.
Su padre falleció teniendo él cinco años (1404), lo que motivó que su madre, Leonor, tuviera que actuar con
gran habilidad para conservar su herencia paterna (señoríos de Hita y de Buitrago del Lozoya, etc.). Parte de su
infancia la pasó en casa de Mencía de Cisneros, su abuela. Posteriormente se formó con su tío el arcediano
Gutierre que más tarde sería arzobispo de Toledo, y con trece o catorce años de edad se unió en matrimonio
con Catalina Suárez de Figueroa, con lo cual su patrimonio aumentó en mucho, transformándole en uno de los
nobles más poderosos de su tiempo.
Marchó al poco a Aragón, junto al séquito de Fernando de Antequera,12 y allí fue copero del nuevo rey Alfonso
V de Aragón,3 donde sin duda conoció la obra de poetas en provenzal y catalán que menciona en su Proemio e
Carta. Literariamente se formó en la corte aragonesa, accediendo a los clásicos del humanismo (Virgilio, Dante
Alighieri...) y de la poesía trovadoresca al lado del erudito y misterioso Enrique de Villena; en Valencia trabó
relación con Jordi de Sant Jordi,4 copero, y Ausiàs March,5 halconero real. En Aragón hizo estrecha amistad
también con los Infantes de Aragón, en cuyo partido militaría hasta 1429. Allí nació en septiembre de 1417 su
primogénito, Diego Hurtado de Mendoza y Suárez de Figueroa, futuro duque del Infantado.
Regresó a Castilla al tiempo de la jura del rey Juan II de Castilla y participó en las luchas de poder entre Enrique
de Aragón y Álvaro de Luna, en el bando del primero. Estuvo junto a él en el golpe de Tordesillas y en el cerco
del castillo de La Puebla de Montalbán, en diciembre de 1420.
Tras la prisión de Enrique de Trastámara, regresó a sus posesiones de Hita y Guadalajara. En 1428 nació en
Guadalajara su sexto hijo, el que sería cardenal Mendoza.
Como político, procuró a partir de 1422 inmiscuirse lo menos posible en los asuntos de Estado y mantener a lo
largo de su vida la fidelidad al rey Juan II. Ello le llevó a enemistarse primero con los siete infantes de
Aragón en 1429, al no apoyar la invasión de Castilla por parte del rey de Navarra en el verano de aquel año
(batalla del río Araviana del 11 de noviembre del mismo año); y más tarde, a partir de 1431, se enemista con el
privado real Álvaro de Luna, aunque no por ello volvería a militar en el bando de los aragonesistas. En 1437 es
enviado a Córdoba y a Jaén, arrebatando a los moros Huelma y Bexia. Así describe Gonzalo Fernández de
Oviedo estas andanzas en sus Batallas y quincuagenas:
Diré en suma cómo se ovo como prudente capitán este señor; porque haviendo tomando aquella villa [Huelma] por combate, retraydos los
moros a la fortaleza, Íñigo López combatió aquel castillo. Y ya que se le querían dar los moros, estando en aquesta plática, dixéronle que el
rey de Granada venía con todo su poder a socorrer aquella villa. Íñigo López quiso cavalgar y salir al campo, y los cavalleros que con él
estavan se lo contradecían y aconsejavan otra cosa, y él les dixo que no le parecía cosa hacedera a cavallero curar del trato estando en el
campo los enemigos. Y así determinado y queriendo salir, supo que no era verdad la venida del rey de Granada y la fortaleza se dio.
De nuevo vuelve a tener fricciones con Álvaro de Luna a causa de los numerosos litigios con que este lo
compromete, llegando incluso a tener que defender con las armas sus propias tierras invadidas por el
condestable y Juan II. Gravemente herido en la batalla de Torote (1441)6 se retiró a sus territorios de
Guadalajara, confederándose con los de la Cerda y pasando con ellos a una posición neutral.
En la primera batalla de Olmedo (1445) estuvo en las filas del ejército real, donde las Coplas de la panadera lo
pintan así:
Con fabla casi extranjera, / armado como francés, / el noble nuevo marqués / su valiente voto diera; / e tan recio acometiera / con los
contrarios sin ruego, / que vivas llamas de fuego / paresçió que les pusiera (249-256).
Muy herido de nuevo por la batalla, como recompensa por su ayuda el rey le concedió el título de marqués de
Santillana (a ello alude el poema con «el noble nuevo marqués») y el condado del Real de Manzanares. Ya el
año anterior, 1444, había recibido la confirmación real del privilegio a su favor de los derechos que la Corona
tenía en las Asturias de Santillana.
Íñigo contribuyó claramente a la caída de Álvaro de Luna, apresado y ajusticiado en la plaza pública de
Valladolid (1453), y contra él escribió su Doctrinal de privados; a partir de entonces comienza a retirarse de la
política activa. Su última gran aparición se produce en la campaña contra el reino nazarí de Granada de 1455,
ya bajo el reinado de Enrique IV de Castilla. Ese mismo año muere su mujer, Catalina Suárez de Figueroa, y el
marqués se recluye en su palacio de Guadalajara, para pasar en paz y estudio en su nutrida biblioteca,
mantenida por su secretario Diego de Burgos, los últimos años de su vida. El 8 de mayo de 1455 otorgó
testamento, estando en Guadalajara, y dota en 1456 varios monasterios fundados por él con anterioridad, y
fallece en su palacio caraceño el 25 de marzo de 1458.
Hombre de gran cultura, llegó a reunir una importante biblioteca, que después pasó a ser la famosa biblioteca
de Osuna, y se rodeó de brillantes humanistas que le tenían al tanto de las novedades literarias italianas, como
por ejemplo Juan de Mena o su secretario y criado, Diego de Burgos, quien compuso a su muerte un muy
erudito poema, el Triunfo del Marqués, donde destaca su interés por la técnica y los artilugios de la guerra,
que modernizó notablemente y aún perfeccionó:
Fue el primero que traxo a este reyno muchos ornamentos e ynsinnias de cavallería, muchos nuevos aparatos de guerra: e non se contentó
con traerlos de fuera, mas añadió e emendó en ellos e inventó por sí otras muchas cosas... Así que en los fechos de armas ninguno en
nuestros tiempos es visto que tanto alcanzase nin que en las cosas que a ellas son convinientes, toviese en estas partes deseos tan grandes
de gloria7

Lope de Vega
Portada de Las comedias del famoso poeta Lope de Vega Carpio, recopiladas por Bernardo Grassa, 1604.
Félix Lope de Vega Carpio12 (Madrid, 25 de noviembre de 1562-Madrid, 27 de agosto de 1635)3 fue uno de
los poetas y dramaturgos más importantes del Siglo de Oro español y, por la extensión de su obra, uno de los
autores más prolíficos de la literatura universal.
El llamado Fénix de los ingenios4 y Monstruo de la Naturaleza (por Miguel de Cervantes) renovó las fórmulas
del teatro español en un momento en el que el teatro comenzaba a ser un fenómeno cultural de masas.
Máximo exponente, junto a Tirso de Molina y Calderón de la Barca, del teatro barroco español, sus obras
siguen representándose en la actualidad y constituyen una de las cotas más altas alcanzadas en la literatura y
las artes españolas. Fue también uno de los grandes líricos de la lengua castellana y autor de varias novelas y
obras narrativas largas en prosa y en verso.
Se le atribuyen unos 3000 sonetos, cinco novelas5, cuatro novelas cortas, nueve epopeyas,
tres poemas didácticos y varios centenares de comedias (1800 según Juan Pérez de Montalbán). Amigo
de Francisco de Quevedo y de Juan Ruiz de Alarcón, enemistado con Luis de Góngora y en larga rivalidad
con Cervantes, su vida fue tan extrema como su obra. Fue padre de la también dramaturga sor Marcela de San
Félix.
Biografía[editar]
Juventud[editar]
Lope de Vega por Francisco Pacheco. Libro de descripción de verdaderos retratos de ilustres y memorables
varones, Madrid, Biblioteca de la Fundación Lázaro Galdiano.
Lope de Vega Carpio, oriundo de familia hidalga,6 aunque humilde, con solar, a decir del propio Lope, en
la Vega de Carriedo, hoy Vega de Villafufre, Cantabria,7 era hijo de Félix o Felices de Vega Carpio, bordador de
profesión, fallecido en 1578, y de Francisca Fernández Flórez, que le sobrevivió once años. 8 No hay datos
precisos sobre su madre. Se sabe, en cambio, que tras una breve estancia en Valladolid, su padre se mudó
a Madrid en 1561, atraído quizá por las posibilidades de la recién estrenada capitalidad de la Villa y Corte. Sin
embargo, Lope de Vega afirmaría más tarde que su padre llegó a Madrid por una aventura amorosa de la que
le rescataría su futura madre. Así, el escritor sería fruto de la reconciliación, y debería su existencia a los
mismos celos que tanto analizaría en su obra dramática.
Fue bautizado con el nombre de Lope, hijo de Feliz de Vega y de Francisca su mujer, en la parroquia de San
Miguel de los Octoes el 6 de diciembre de 1562.1 Lope tuvo cuatro hermanos: Francisco, Juliana, Luisa y Juan.
Pasó una parte de su infancia en casa de su tío abuelo paterno,9 don Miguel de Carpio, Inquisidor de Sevilla.10
Niño muy precoz, leía latín y castellano ya a los cinco años. A la misma edad compone versos. En su Fama
póstuma..., su amigo Juan Pérez de Montalbán describe así esos primeros tiempos:
Iba a la escuela, excediendo conocidamente a los demás en la cólera de estudiar las primeras letras; y como no podía, por la edad, formar
las palabras, repetía la lición más con el ademán que con la lengua. De cinco años leía en romance y en latín; y era tanta su inclinación a los
versos, que mientras no supo escribir repartía su almuerzo con los otros mayores porque le escribiesen lo que él dictaba. Pasó después a los
estudios de la Compañía, donde en dos años se hizo dueño de la Gramática y la Retórica, y antes de cumplir doce tenía todas las gracias que
permite la juventud curiosa de los mozos, como es danzar, cantar y traer bien la espada, etc. 11
Estudió en el prestigioso Colegio imperial de los jesuitas, entonces llamados impropiamente teatinos.12
Siempre según el testimonio del propio Lope, a los doce escribe comedias («Yo las componía de once y doce
años / de a cuatro actos y de a cuatro pliegos / porque cada acto un pliego contenía»). Es posible que su
primera comedia fuese, como el mismo Lope afirmaría en la dedicatoria de la obra a su hijo Lope, El verdadero
amante, aunque probablemente el texto que hoy conocemos de esta comedia sufrió modificaciones
posteriores a la fecha de la primera redacción. Esta tremenda facilidad para la escritura él la atribuía a un don
natural. Y así, por boca de Belardo, cuando le piden unos sonetos para el rey en El animal de Hungría y le
preguntan cuánto tiempo se va a tomar, escribe:
Dentro de un hora. / —¿Un hora? —Y menos, y agora. / —Callad, que no puede ser, / que a muchos oigo decir / que los que componen
sudan, / gruñen, gimen y trasudan / como quien quiere parir... / —Fáltalos el natural / que da el cielo a quien él quiere. 13
Su gran talento le lleva a la escuela del poeta y músico Vicente Espinel, en Madrid, a quien siempre citó con
veneración (le dedicó su comedia El caballero de Illescas, c. 1602). Así el soneto: Aquesta pluma, célebre
maestro / que me pusisteis en las manos, cuando / los primeros caracteres firmando / estaba, temeroso y poco
diestro... Mientras estudia hacia 1573 en el colegio de los teatinos, traduce en verso castellano el poema
de Claudiano De raptu Proserpinae, que dedicó al futuro cardenal proespañol Ascanio Colonna en 1577; 14pero
se ha perdido. El mismo Lope no lo consideraba digno de publicar: Vive sin luz, por ser en tierna infancia.15
Después continuó su formación con los jesuitas (1574):
Los cartapacios de las liciones me servían de borradores para mis pensamientos, y muchas veces las escribía en versos latinos o castellanos.
Comencé a juntar libros de todas letras y lenguas, que, después de los principios de la griega y ejercicio grande de la latina, supe bien la
toscana y de la francesa tuve noticia... (La Dorotea, IV).
Cursa después cuatro años (1577-1581) en el Colegio de los Manriques de la Universidad de Alcalá, pero no
logra ningún título. Quizá su conducta desordenada y mujeriega (ya en 1580 el estudiante Lope se hallaba
amancebado con María de Aragón, la Marfisa de sus versos, de la que tuvo al año siguiente a su primera hija,
Manuela) de un huérfano de padre le hace poco apto para el sacerdocio. Muchos de los personajes de sus
primeras comedias son auténticos libertinos. Él mismo, por boca de Belardo, se pinta así:
Si lisonjeo la hermosa / la vendo como el amigo, / y en lo mismo que la digo / estoy sintiendo otra cosa. / Solicito que me quiera; / y, si la
vengo a alcanzar, / ya tengo lleno el lugar / de que es muy necia y muy fiera... 16
Sus altos protectores dejan de costearle los estudios. Así, Lope no consigue el grado de bachiller y para
ganarse la vida tiene que trabajar como secretario de aristócratas y prohombres, o escribiendo comedias y
piezas de circunstancias. En 1583 se alista en la marina y pelea en la batalla de la Isla Terceira a las órdenes de
su futuro amigo Álvaro de Bazán, [Link]és de Santa Cruz. Tiempo después dedicaría una comedia al hijo del
marqués.
Destierro[editar]
Colofón de El piadoso aragonés, manuscrito autógrafo, fechado y firmado por Lope de Vega en Madrid a 17 de
agosto de 1626.
Estudió por entonces (quizá 1586) artes liberales con el maestro Juan de Córdoba y matemáticas y astrología
en la Academia Real con Juan Bautista Labaña, cosmógrafo mayor de Felipe II,17 y sirvió de secretario a Pedro
Esteban Dávila y Enríquez, marqués de las Navas;18 pero de todas estas ocupaciones le distraían las continuas
relaciones amorosas. Elena Osorio, a la que conoció en 1583, fue su primer gran amor, la «Filis» de sus versos,
separada entonces de su marido, el actor Cristóbal Calderón; Lope estuvo cuatro años con ella y pagaba sus
favores con comedias para la compañía del padre de su amada, el empresario teatral o autor Jerónimo
Velázquez. En 1587 Elena aceptó, por conveniencia, entablar una relación con el noble Francisco Perrenot
Granvela, sobrino del poderoso cardenal Granvela. Un despechado Lope de Vega hizo entonces circular contra
ella y su familia unos libelos, entre ellos uno en latín macarrónico, In doctorum Damianum Velazquez Satira
Prima, que no se ha conservado:
Una dama se vende a quien la quiera.
En almoneda está. ¿Quieren comprarla?
Su padre es quien la vende, que aunque calla,
su madre la sirvió de pregonera...19
Denunció la situación en su comedia Belardo furioso y en una serie de sonetos y romances pastoriles y
moriscos. Tuvo un proceso judicial y acabó en la Cárcel Real de Segovia20 por difamar a Elena. Reincidió y
un segundo proceso judicial fue más tajante: lo desterraron ocho años de la Corte y dos del reino de
Castilla, con amenaza de pena de muerte si desobedecía la sentencia. Lope de Vega se vengó pasando a
vender sus comedias al empresario Porres y recordaría años más tarde sus amores con Elena Osorio en su
novela dialogada («acción en prosa» la llamó él) La Dorotea. Sin embargo, por entonces ya se había
enamorado de Isabel de Alderete y Urbina, hija del pintor del rey Diego de Urbina, con quien se casó el 10
de mayo de 1588 tras raptarla con su consentimiento. En sus versos la llamó con el anagrama «Belisa».
El 29 de mayo del mismo año intentó reanudar su carrera militar marchando a Lisboa con su
amigo Claudio Conde, alistándose en la Gran Armada, en el galeón San Juan; su intención era, al menos,
que por eso le rebajaran la condena, según documentos recientes han desvelado. 21 Por entonces escribió
un poema épico en octavas reales al modo de Ludovico Ariosto, La hermosura de Angélica, que pasó
inadvertido. Es probable que su enrolamiento en la marina movilizada para el asalto de Inglaterra fuese la
condición impuesta por los parientes de Isabel de Urbina, deseosos de perder de vista a un yerno tan poco
presentable, para perdonarle el rapto de la joven.22 Aludirá precisamente a su viaje a Inglaterra cuando,
por boca de Belardo, se queje de no haber ido todavía a ver el monasterio de San Lorenzo de El Escorial,
pese a haber viajado tan lejos:
Nací / en Madrid, y confiado / en estar tan cerca, he estado / sin verla hasta agora, y fui / dos mil leguas una vez / solo a
ver Inglaterra...23
El motivo de esta partida sin embargo parece bastante complejo. En su Arcadia incluyó al respecto unos
versos que declaraban una imagen de España que nunca volvió a repetir, sin embargo: un país amado pero
esencialmente envidioso e ingrato:
¡Ay, dulce y cara España, / madrastra de tus hijos verdaderos / y, con piedad extraña, / piadosa madre y huésped de
extranjeros! / Envidia en ti me mata, / que toda patria suele ser ingrata. / Pero, porque es mi gloria / vengar mis enemigos
con mi ausencia, / tendré por más victoria / igualar con su envidia mi paciencia / que no sufrir la furia / del que a sí no se
ve y al otro injuria... / Yo parto a ser ejemplo / de vanas esperanzas y favores, / porque ya me contemplo / fuera de sus
envidias y temores, / donde acabe mi vida / pobre, envidiada, triste y perseguida (BAE, XXXVIII, 65 a)24
En diciembre de 1588 volvió en el navío San Juan después de la derrota de la Gran Armada y se dirigió
a Valencia, de nuevo con su amigo y casi hermano Claudio Conde, tras quebrantar la condena pasando
por Toledo. Con Isabel de Urbina vivió en Valencia y allí siguió perfeccionando su fórmula dramática,
asistiendo a las representaciones de una serie de ingenios que más adelante formarían la
llamada Academia de los nocturnos, como el canónigo Francisco Agustín Tárrega, el secretario
del duque de Gandía Gaspar de Aguilar, Guillén de Castro, Carlos Boil y Ricardo de Turia. Aprendió a
desobedecer la unidad de acción narrando dos historias en vez de una en la misma obra, el
llamado imbroglio o embrollo italiano. Claudio Conde fue a parar a la cárcel de las Torres de Serranos,
pero Lope lo sacó de allí.
Tras cumplir los dos años de destierro del reino, Lope de Vega se trasladó a Toledo en 1590 25 Isabel de
Urbina, la “Belisa” de alguno de sus poemas y la heroína de Las bizarrías de Belisa era menor de edad
cuando casó con Lope. La familia de la joven, de elevada posición social, rechazaba este enlace
matrimonial, motivada en gran parte por la condena al destierro contra Lope a causa de las injurias contra
el comediante Jerónimo Velázquez y su familia. Los amantes organizaron el rapto de la novia y, ante el
hecho consumado, los Urbina acabaron aceptando unas nupcias por poderes a causa del destierro. Tras
dos años en Valencia y a ocho de cumplir por completo la sentencia, Lope decide instalarse en la calle de la
Sierpe en Toledo, tan cerca de Madrid que pudiera seguir en contactó con el centro de la monarquía sin
vulnerar la distancia (“ a cinco leguas de la corte”) establecida en la sentencia”. Y allí sirvió a Francisco de
Ribera Barroso, más tarde segundo marqués de Malpica y, algún tiempo después, al quinto duque de
Alba, Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont. Para esto se incorporó como gentilhombre de cámara a
la corte ducal de Alba de Tormes, donde vivió entre 1592 y 1595. En este lugar leyó el teatro de Juan del
Encina, del que tomó el personaje del gracioso o figura del donaire, un personaje de plebeyo bajo el cual
actuaba un actor cómico profesional, oficiando de contraste al plano serio de los personajes nobles,
perfeccionando aún más su fórmula dramática. Amistó allí con otro gran poeta que servía al Duque, el
toledano Pedro Liñán de Riaza (1588-1607). Cerca de Alba de Tormes estaba además el Castillo del Carpio,
que le sirvió para fantasear sobre un posible origen caballeresco de su apellido, emparentable con el del
héroe Bernardo del Carpio, al que dedicó tres comedias. En el otoño de 1594 murió Isabel de Urbina de
sobreparto o puerperio. Escribió por entonces su novela pastoril La Arcadia, donde introdujo numerosos
poemas y un grabado que representaba el escudo de Bernardo del Carpio: diecinueve torres. Este alarde
causó las burlas de Luis de Góngora, quien le dedicó un soneto:
Por mi vida, Lopillo, que me borres / las diecinueve torres del escudo / porque, aunque todas son de viento, dudo / que
tengas viento para tantas torres...
Este blasón se tenía como propio del linaje de Bernardo del Carpio porque se podía contemplar en un
relieve del sepulcro de Pedro Bernardo del Carpio (1135), tenido como descendiente del legendario héroe,
en la antigua iglesia de San Martín de Salamanca.

Miguel Hernández

Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de 1910-Alicante, 28 de marzo de 1942) fue


un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente
se le ha encuadrado en la generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la
generación anterior hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como «genial epígono» de
la generación del 27.34 Actualmente —y tras las interesantes aportaciones de A. Sánchez Vidal— se le asocia a
la Escuela de Vallecas.5
Recordar a Miguel Hernández es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de
Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas
rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro,
viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora
y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz!
¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la
espada de la luz!
Pablo Neruda6

Biografía[editar]
Infancia y juventud[editar]
Miguel Hernández nació el 30 de octubre de 1910 en Orihuela. Era el tercer hijo de los cuatro que tuvieron
Miguel Hernández Sánchez y Concepción Gilabert, y el segundo varón. Su familia se dedicaba a la cría de
ganado caprino, lo que motivó que se trasladaran de la casa donde Miguel nació (calle San Juan, n.º 82) a una
más grande y acorde con el negocio familiar (calle de Arriba, n.º 73), ubicada en las afueras y convertida
en casa museo. Su padre aspiraba a ascender socialmente, logrando ser nombrado «alcalde de barrio»; su
madre, por su parte, era una mujer enfermiza (padecía bronquitis crónica) y a menudo debía guardar cama.
Miguel fue pastor de cabras desde muy temprana edad. Fue escolarizado desde 1915 hasta 1916 en el centro
de enseñanza «Nuestra Señora de Monserrat» y de 1918 a 1923 recibió educación primaria en las escuelas del
Amor de Dios. En 1923 pasa a estudiar el bachillerato en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, regentado
por los jesuitas, que le proponen para una beca con la que continuar sus estudios, que su padre rechaza. En
1925 abandonó los estudios por orden paterna para dedicarse en exclusiva al pastoreo. Mientras cuidaba el
rebaño, Hernández leía con avidez y escribía sus primeros poemas.
Por entonces, el canónigo Luis Almarcha Hernández inició una amistad con Hernández y puso a disposición del
joven poeta libros de San Juan de la Cruz, Gabriel Miró, Paul Verlaine y Virgilio entre otros. Sus visitas a la
biblioteca pública eran cada vez más frecuentes y empezó a formar un improvisado grupo literario junto a
otros jóvenes de Orihuela en torno a la tahona de su amigo Carlos Fenoll. Los principales participantes en
aquellas reuniones eran, además de Hernández y del propio Carlos Fenoll, su hermano Efrén Fenoll, Manuel
Molina y José Marín Gutiérrez, futuro abogado y ensayista que posteriormente adoptaría el seudónimo de
«Ramón Sijé» y a quien Hernández dedicó su célebre Elegía. Desde ese momento, Ramón Sijé se convirtió no
solo en su amigo, sino también en su compañero de inquietudes literarias.
Los libros fueron su principal fuente de educación lírica, convirtiéndose en una persona totalmente
autodidacta en este aspecto. Los grandes autores del Siglo de Oro: Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Pedro
Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y, sobre todo, Luis de Góngora, oficiaron como sus principales
maestros.
Su pasión creciente por la escritura le lleva a pensar en comprar una máquina de escribir y dejar de molestar
así al vicario, que era quien le pasaba a limpio sus versos. Eladio Belda, administrador del semanario social y
agrario El Pueblo de Orihuela, le aconseja comprar una de segunda mano, portátil, de la marca Corona, cuyo
precio es de 300 pesetas. Miguel Hernández estrena su máquina de escribir el 20 de marzo de 1931. A partir
de entonces, subirá cada mañana al monte, hasta la Cruz de la Muela, con el hatillo al hombro y la máquina de
escribir para componer poemas hasta altas horas de la tarde.7
El 25 de marzo de 1931, con tan solo veinte años, obtuvo el primer y único premio literario de su vida
concedido por la Sociedad Artística del Orfeón Ilicitano con un poema de 138 versos llamado Canto a Valencia,
bajo el lema Luz..., Pájaros..., Sol... El tema principal del poema era el paisaje y las gentes del litoral levantino,
en el que destacaba el mar Mediterráneo, el río Segura y las ciudades de Valencia, Alicante y Murcia . Cuando
Hernández recibió la notificación de la consecución del premio, se apresuró a viajar a la ciudad ilicitana
creyendo que recibiría un premio económico, pero fue acreedor tan solo de una escribanía de plata.8
Gustavo Adolfo Bécquer

otras acepciones, véase Bécquer (desambiguación).


Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida (Sevilla, 17 de febrero de 1836-Madrid, 22 de diciembre de
1870),1 más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, fue un poeta y narrador español del Posromanticismo.2
Aunque en vida ya alcanzó cierta fama, solo después de su muerte y tras la publicación del conjunto de sus
escritos obtuvo el prestigio que hoy tiene.34
Sus Rimas y Leyendas, un conjunto de poemas y relatos reunidos, constituyen uno de los libros más populares
de la literatura hispana.5
Orígenes familiares[editar]
El apellido Bécquer o Bécker era y es bastante común en Alemania y Flandes. Proviene del oficio de
"panadero" (en neerlandés bakker y en alemán bäcker). Hacia 1588 el católico Enrique Bécquer se trasladó
con sus hijos Miguel y Adam desde la ciudad alemana de Moers, muy disputada durante la Guerra de los
Ochenta Años, hasta Sevilla.6 Miguel y Adam fueron enterrados junto al altar de Santa Justa y Rufina de
la Catedral de Sevilla, finalizado con el patrocinio de esta familia en 1622. Miguel adquirió terrenos de cultivo
en Tomares y el cortijo de Troya de Utrera, así como casas en Sevilla. Se casó con Catalina Vants, de origen
flamenco, y tuvieron como hijo a Guillermo, que fue caballero veinticuatro de Sevilla (equivalente a concejal). 7
Con Guillermo la familia alcanzó su mayor apogeo económico y sus hijos entraron en órdenes militares o
consiguieron tener cargos en la Inquisición.8
Los Bécquer perdieron estatus social en el siglo XVIII y en las primeras décadas del XIX.9 Cuando nació Gustavo
en 1836, el patrimonio familiar se había diluido al romperse la cadena de mayorazgos y ya no podían vivir de
las rentas.10
El primer familiar artista fue Juan José Bécquer, grabado activo a finales del siglo XVIII.9
El pintor José Domínguez Insausti, padre de Gustavo, tomó el apellido Bécquer de su familia paterna a la hora
de firmar sus obras, evocando sus orígenes y el pasado ilustre de su familia. Fue considerado como uno de los
pintores sevillanos más destacados de su tiempo.11 Pintaba cuadros costumbristas y retratos. Muchas de estas
obras eran exportadas a Inglaterra o eran compradas por viajeros ingleses.12 También se dedicó a la docencia,
enseñando pintura a Joaquín Domínguez Bécquer, Manuel Cabral Bejarano, Eduardo Cano de la Peña y otros.
José alcanzó una buena situación económica gracias a su trabajo como artista. El 25 de enero de 1827 se casó
con Joaquina Bastida Vargas, con quien tuvo ocho hijos: Eduardo (en 1828), Estanislao (en 1830), Jorque Félix
(en 1832), Valeriano (en 1833), Gustavo Adolfo (en 1836), Ricardo (en fecha desconocida), Alfredo (en fecha
desconocida) y José (póstumo, en 1841). De cuidarlos se encargaban tres criadas y un criado. La familia tenía
coche, lo cual era un lujo en aquel entonces.13
Tanto Gustavo Adolfo como su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, adoptaron Bécquer como primer
apellido en la firma de sus obras.
Biografía[editar]
En Sevilla[editar]
Casa Natal de Gustavo Adolfo Bécquer en la calle del Conde de Barajas de Sevilla. En 1887 se colocó la lápida
conmemorativa de la fachada.14
Gustavo Adolfo nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836, en la calle Conde de Barajas número 28 (antaño calle
Ancha de San Lorenzo, número 9). Fue bautizado en la parroquia de San Lorenzo. Su madrina fue Manuela
Monnehay Moreno, de origen francés.15 La familia se trasladó a diversos domicilios a lo largo del tiempo.16 En
1838 se trasladaron al número 27 de la calle del Potro.15 El padre falleció a los 36 años, el 26 de enero de 1841,
cuando se encontraba en su domicilio de la calle Alcoy número 2, entonces llamada calle Las Cruces. Entonces
Gustavo tenía cinco años.13
Hay indicios de que Manuela Monnehay ayudó económicamente a su ahijado huérfano. Su padre tenía su
vivienda y una perfumería en la Plaza del Duque y ella heredaría estas propiedades en 1849.17
En 1841 Gustavo comenzó sus estudios en el Colegio de San Francisco de Paula, que se encontraba también en
la Plaza del Duque.18 El 1 de marzo de 1846, con diez años, Gustavo Adolfo pasó a estudiar como interno en
el Colegio Naval de San Telmo de Sevilla,192021 donde estudiaba su hermano Estanislao desde 1843.18 En San
Telmo, coincidió que entonces era profesor un discípulo del poeta Alberto Lista, Francisco Rodríguez Zapata.22
También era profesor, concretamente de francés, el italiano Francisco Zoleo.23
En San Telmo, Gustavo conoció a su gran amigo y compañero de desvelos literarios Narciso Campillo, huérfano
de padre también. Campillo le enseñó a nadar en el Guadalquivir y a manejar la espada. Incluso a edad tan
temprana ambos empiezan a escribir juntos, por primera vez, el "espantable y disparatado drama" Los
conjurados, que llegó a ser representado en el colegio en una festividad,24 comenzaron una novela jocosa
titulada El bujarrón en el desierto. Una tarde, además, quemaron miles de versos que habían compuesto.25
El 27 de febrero de 1847, los hermanos Bécquer quedaron huérfanos también de madre. 26 En julio de 1847,
por Real Orden de Isabel II, cerró el Colegio de San Telmo.27
Gustavo y sus hermanos fueron a vivir a casa de su tía materna, María Bastida, casada con Juan Vargas. La casa
se encontraba en el número 37 de la Alameda de Hércules.2829 Estanislao se vio libre del servicio militar por
tener que mantener a cinco hermanos menores de 16 años y empezó a trabajar en la Junta de Obras del
Puerto, dando con su salario sustento a todos ellos.30 Por aquel entonces su hermano Ricardo había muerto y,
poco después, dos hermanos se fueron a Cuba.31
Gustavo se acercó a su hermano Valeriano, de quien se había separado mientras estaba en San Telmo.
También fue acogido en casa de su madrina Manuela, una mujer que había tenido la oportunidad de viajar y
que contaba en su casa con una nutrida biblioteca. En ella, Gustavo pudo leer a los clásicos
(Horacio y Shakespeare) y a los contemporáneos (José Zorrilla, Víctor Hugo, Lord Byron, Walter Scott).31
En 1848, el joven Gustavo trató de componer un poema en homenaje a Alberto Lista, que había fallecido ese
año, pero no llegó a terminarlo.23
Por esta etapa, Valeriano y Gustavo pasaron a estar bajo la protección de su pariente, 32 Joaquín Domínguez
Bécquer. Este era un pintor de éxito que quiso orientarles hacia la pintura. En 1848 Gustavo entró en la
Escuela de Bellas Artes, situada entonces en el interior del Museo Provincial. La escuela y el museo estaban
dirigidos por Antonio Cabral Bejarano. En 1850 abandonó los estudios en la Escuela, que le parecían rutinarios,
y pasó al taller de Joaquín, donde se encontraba su hermano Valeriano desde hacía un par de años. Como
Joaquín era pintor del duque de Montpensier su taller estaba en el apeadero del Palacio de San Telmo, donde
este vivía desde 1849.33
A Gustavo se le daba mejor el dibujo que la pintura.33 Joaquín llegó a decirle "Tú no serás nunca un buen
pintor, sino un mal literato".34 Joaquín costeó sus estudios de enseñanza media, entonces llamados de
"latinidad", debido al gran peso que tenía el latín en ellos.33
Gustavo cursó la enseñanza media en el Colegio de San Diego, probablemente entre 1851 y 1853. Cuando
entró, su hermano Valeriano ya se encontraba también allí como alumno. En San Diego, Gustavo volvió a
coincidir con los profesores Francisco Rodríguez Zapata y Francisco Zoleo. 35 Este colegio se encontraba en la
calle de las Armas, actualmente llamada Alfonso XII.36
Se han conservado algunas obras de la adolescencia, la mayor parte en el llamado Libro de cuentas. Este era
un libro que el padre utilizaba para llevar la contabilidad de sus clases de pintura. Cuando murió, Gustavo se
dedicó a rellenar las páginas y los espacios en blanco con poesías y dibujos. La obra más extensa del Libro de
cuentas es una versión del drama Hamlet de Shakespeare.37
Hay constancia, a través de su diario, de que Bécquer tuvo sentimientos hacia algunas chicas durante su
adolescencia. Por ejemplo, escribió en su diario que al ver a una chica en la inauguración del Puente de
Triana el 23 de febrero de 1852 se sintió atraído por ella y también escribió un poema a una tal "señorita
Lenona" ese mismo año, lamentando que se marchase de la ciudad. Sus hermanos mantuvieron relaciones
con las hijas de Antonio Cabrera Cortés. Su hermano Estanislao se casó con Adelaida Cabrera, Valeriano fue
novio de Nicolasa Cabrera y existe la posibilidad, sostenida por el biógrafo Rafael Montesinos, de que Gustavo
hubiese tenido un noviazgo con Julia Cabrera, aunque no hay pruebas de ello. 38
Según Julio Nombela, con quien el poeta entabló amistad a partir de agosto de 1853,39 Bécquer era un
absoluto aficionado a la ópera italiana y se sabía de memoria numerosas arias de Gaetano
Donizetti y Vincenzo Bellini.40
En 1853 Bécquer publicó en las revistas sevillanas La Aurora y El Porvenir.41
El trono y la nobleza fue una revista fundada por el historiador Manuel Ovilo y Otero en 1848 en Madrid. Ovilo
era amigo de Rodríguez Zapata, profesor de Bécquer. Posiblemente gracias a la influencia de este profesor,
Bécquer pudo publicar en esta revista un soneto en diciembre de 1853 y un romance en marzo de 1854. 42
Gustavo realizó un álbum de caricaturas políticas, en el que también colaboró Valeriano, titulado Los
contrastes o Álbum de la revolución de julio de 1854, por un patriota. Consta de 120 láminas y 131 hojas. El
álbum es crítico y burlesco hacia los que participaron en aquel evento, conocido como la Vicalvarada.43
Estando ya en Madrid, en 1859, describió a Sevilla como "el Edén perdido" y habló de ella como "la ciudad en
la que he nacido y de la que tan viva guardé siempre la memoria".15 Dos de sus leyendas están ambientadas en
Sevilla. La de Maese Pérez el organista, sobre un organista que tocaba en el Convento de Santa Inés, y la de La
Venta de los Gatos, sobre un pintor que va a una taberna del barrio de San Jerónimo donde se bebía, se
cantaba y se bailaba. Coincidía que su padre, José Bécquer, había pintado un cuadro de la Venta de los Gatos. 44
La Venta de los Gatos sigue existiendo, aunque está abandonada.45 En 1928 se colocó en ella una placa
conmemorativa realizada por José Suárez Durán,46 que fue robada en 2022.47 En sus inmediaciones se colocó
un monumento con un busto de Bécquer realizado en 1967 por el escultor Antonio Illanes Rodríguez.48
En Madrid[editar]
Gustavo Adolfo Bécquer, Julio Nombela, Narciso Campillo empezaron a componer versos con la intención de ir
a Madrid a publicarlos.39 Su amigo Julio Nombela se fue a Madrid en junio de 1854. En octubre de 1854
Gustavo le siguió. Llevaba 30 duros que le había dado Joaquín Domínguez Bécquer. 49 Se instaló en una pensión
de la calle de la Hortaleza número 35, en una habitación pequeña y pobremente amueblada. 50 A finales de
1854 llegó Campillo, aunque como había enfermado de viruela durante el viaje tuvo que venir su madre para
cuidarlo y después regresó con él a Sevilla. En noviembre de 1854 Valeriano llegó a Madrid con una suma que
le había dado Juan Vargas y que permitió a él y a Gustavo instalarse en una pensión de la Plaza de Santo
Domingo. También le trajo a Gustavo una carta de presentación del abogado Juan José Bueno, muy bien
relacionado en Sevilla y Madrid. Poco después, Valeriano regresó a Sevilla, aunque regresaría a Madrid en
1861, permaneciendo desde entonces junto a su hermano.51
Campillo y Bécquer se distanciaron en 1854. Campillo terminó por tachar a Gustavo de ser casi iletrado,
meramente intuitivo, falto de cultura y de estudios. Campillo presumía de haberse formado mejor que él en el
Instituto Provincial de Sevilla y de haberle enseñado algunas cosas que aprendía allí. 52 También dijo que
Bécquer era sucio y descuidado, lo cual es desmentido por su manifiesto interés en vestir bien. 53
En 1859 escribió que su sensación al llegar a Madrid fue muy negativa: "me encontré solo en el mundo". En
1861 escribió: "Madrid, sucio, negro, feo como un esqueleto descarnado, tiritando bajo su inmenso sudario de
nieve". Y en 1865 puso por escrito lo siguiente: "Ya estamos en la Corte. He necesitado que me lo digan y me
lo repitan cien veces para creerlo. ¿Es esto Madrid? ¿Es este el paraíso que yo soñé en mi aldea? ¡Dios mío!
¡Qué desencanto tan horrible!". A esas sensaciones hubo de sumar las miserias de la vida bohemia.54
Un amigo de Sevilla que también se encontraba en Madrid, el escritor Luis García de Luna, le recomendó una
pensión donde una mujer llamada Soledad trataba muy bien a los huéspedes y Gustavo se trasladó allí.
Bécquer, García Luna y Nombela formaron un trío de jóvenes escritores que escribían por encargo. Uno de
estos fue escribir las biografías de los diputados para Jean Gabriel Hugelmann.55
En Madrid, Bécquer también reanudó su amistad con el funcionario Federico Álcega, al que conocía de San
Telmo.55
En otoño de 1854 pasó a formar parte de la redacción de la revista La España musical y literaria, junto con
García de Luna y Nombela. Los redactores de la revista asumieron la edición de un libro dedicado al
poeta Manuel José Quintana. Esta obra fue regalada a los asistentes en un acto de coronación de Quintana
como poeta nacional por la reina Isabel II en el Senado el 25 de marzo de 1855. El poema de Bécquer incluido
en esta obra se titula A Quintana. La corona de oro.56 Esta revista dejó de existir, por falta de recursos
económicos, ese mismo año.57
En 1856 conoció a Ramón Rodríguez Correa. Ese año Bécquer escribió, junto con García de Luna, la obra
cómica La novia y el pantalón bajo el seudónimo de Adolfo García.58 Esta obra fue estrenada el 15 de
noviembre de 1856 en el Teatro de variedades de Madrid.59 Ambos volvieron a colaborar en 1857 en el libreto
en verso de La venta encantada, firmada con el mismo seudónimo. Esta obra, inspirada en el episodio
de Cardenio del Quijote,59 se representó por primera vez como ópera con música de Miguel Planas el 9 de
febrero de 1871 en el Teatro Nacional de México y como zarzuela con música de Antonio Reparaz el 21 de
noviembre de 1871 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.60

Manuel González Prada


José Manuel González de Prada y Álvarez de Ulloa, más conocido como Manuel González Prada (Lima, 5 de
enero de 1844-Ibídem, 22 de julio de 1918) fue un ensayista, pensador, anarquista y poeta peruano. Fue una
de las figuras más influyentes en las letras y la política del Perú de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
Pensadores y políticos como Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui lo tuvieron como maestro
ideológico. También literatos como Abraham Valdelomar y César Vallejo reconocieron haber sido
influenciados por su obra poética.
Proveniente de una familia de raigambre colonial, de niño viajó a Chile al ser desterrado su padre. Estudió
en Valparaíso y de retorno en Lima, cursó estudios en el Seminario de Santo Toribio, para pasar luego
al Convictorio de San Carlos, donde estudió Derecho, pero no lo concluyó. Se dedicó al periodismo y a la
explotación agrícola en la hacienda de su familia. Durante la guerra contra Chile, participó en la defensa de
Lima y peleó en la batalla de Miraflores. Al producirse la ocupación de Lima por las tropas chilenas, se recluyó
en su casa en señal de protesta (1881-1883). Tras la partida de los invasores, reinició su labor periodística y
desató su ira contra los vicios nacionales que, a su juicio, habían causado el desastre bélico, utilizando un
verbo muy elocuente e incisivo. En 1885 tomó la dirección del Club Literario, que luego se convirtió en la
Unión Nacional, entidad política de principios radicales. Algunos de sus discursos tuvieron gran resonancia,
como el leído en el teatro Politeama en 1888. A finales de 1891 viajó a Europa, donde permaneció alrededor
de siete años. A su regreso al Perú, persuadido de las ideas anarquistas, reinició sus críticas contra la
corrupción política, identificándose con la clase obrera y con los indígenas. En 1912 se le confió la dirección de
la Biblioteca Nacional en reemplazo de Ricardo Palma. Ejerció dicha función de 1912 a 1914 y de 1915 a 1918,
y en el ejercicio del mismo falleció a causa de un mal cardíaco.
Casado con Adriana de Verneuil (francesa de nacimiento), tuvo tres hijos, de los cuales solo sobrevivió el
menor, Alfredo González Prada, diplomático y escritor que reunió celosamente las obras póstumas de su
padre, labor que continuó Luis Alberto Sánchez.
En el plano literario se considera a Manuel González Prada el más alto exponente del realismo peruano. Como
poeta, hizo innovaciones que le han ganado el título de «Precursor del Modernismo americano». Sus
poemarios más renombrados son Minúsculas y Exóticas. Como prosista es considerado uno de los mejores de
Latinoamérica, destacando por sus demoledoras críticas sociales y políticas, condensadas en Pájinas
libres (1894) y Horas de lucha (1908), ensayos donde muestra una creciente radicalización de sus
planteamientos. En particular, todavía se recuerdan sus furibundas críticas a los políticos que consideraba
responsables de la derrota del Perú en la Guerra del Pacífico, la mayor catástrofe bélica de la historia
republicana peruana; en ese sentido fue el principal impulsor de la leyenda negra de Nicolás de Piérola,
leyenda que todavía es difundida con ahínco por los maestros peruanos. Defendió todas las libertades,
incluidas la de culto, conciencia y pensamiento y se manifestó en favor de una educación laica.
Biografía[editar]
Nacimiento[editar]
Retrato de Manuel González Prada, en 1905.
Nació en Lima el 5 de enero de 1844, tal como consta en su partida de bautismo; anteriormente había corrido
la versión falsa del 6 de enero de 1848. Acerca de la fecha del 6 de enero, se debía a que siempre González
Prada había celebrado su natalicio en ese día, fiesta de los Reyes Magos, que parece evocar su nombre: José
Manuel de los Reyes. Lo del año 1848 surgió porque cuando se casó en 1887, consignó en el expediente
matrimonial como de 39 años de edad, cuando en realidad tenía 43, tal vez para no parecer tan mayor que su
novia, de 22 años, según supone Luis Alberto Sánchez.1 n 1
Su padre fue Francisco González de Prada Marrón y Lombera, quien fue vocal de la Corte Superior de Justicia
de Lima y Alcalde de Lima (1857-1858). Su madre fue María Josefa Álvarez de Ulloa y Rodríguez de la Rosa, hija
de Domingo Álvarez de Ulloa e Isabel Rodríguez de la Rosa y O'Phelan. Su familia descendía del
general Jerónimo Marrón de Lombera y estaba vinculada con el español Antonio de Ulloa.2
Fue bautizado el 8 de enero de 1844, en la Iglesia de San Sebastián, por el canónigo del cabildo metropolitano
de Lima José Manuel Pasquel, siendo sus padrinos el ministro de Bolivia en Lima, Ildefonso Reyes Cardona y la
señora Isabel Rodríguez La Rosa Ulloa.3
Estudios[editar]
En 1855, el presidente Ramón Castilla, ordenó el destierro del padre de González Prada, ya que este era
partidario del derrocado presidente José Rufino Echenique (del que había sido ministro y vicepresidente). Esto
obligó a la familia a trasladarse a Valparaíso, Chile, donde Manuel asistió al Colegio Inglés dirigido por Mr.
Goldfinch y Herr Blühm.4
Al regresar al Perú en 1857, su padre ocupó la alcaldía de Lima y lo inscribió en el Seminario de Santo Toribio,
que abandonó para inscribirse en el Convictorio de San Carlos (que luego formaría parte de la Universidad de
San Marcos), donde inició estudios de Derecho y Humanidades, los cuales no llegó a terminar. 5
En 1863, falleció su padre, que tenía 48 años, siendo enterrado en la Basílica y Convento de Santo Domingo.
Manuel abandonó entonces abruptamente el Convictorio de San Carlos, y empezó sus tanteos en el terreno
de la literatura. Por entonces empezó a dar a luz sus primeros ensayos y creaciones poéticas, aunque con
pseudónimo. En el diario El Nacional aparecieron artículos suyos de dura crítica y evidente radicalismo, y en El
Comercio, fue publicada su primera letrilla, con fecha del 18 de septiembre de 1867. 6
Por esa época escribió una suerte de biografía suya y eliminó la partícula nobiliaria «de» de su apellido,
llamándose desde entonces «González Prada» y ya no «González de Prada», como era su apellido original. Con
ello rompía simbólicamente con el pasado suntuoso de su familia. Otra de sus rebeldías fue adoptar una
peculiar ortografía fonética inspirada en los principios de Andrés Bello.[cita requerida]
Viaje a Tutume[editar]
En 1868 viajó a la zona minera de Cerro de Pasco, empujado por su deseo de conocer el Perú profundo.
En 1871, se instaló en Tútume, la hacienda propiedad de su familia, situada en Mala, cerca de las estribaciones
cordilleranas de Ayacucho y Huancavelica. Fue entonces testigo de la situación de los indios, con quienes
gustaba conversar. Estos también simpatizaron con él y siempre andaban pidiéndoles consejos; como le veían
siempre leyendo, pensaban que era muy religioso y se admiraban de que constantemente estuviera
«rezando».78
Sin estudios disciplinados, pero de amplia y profunda cultura (dejó una biblioteca de tres mil volúmenes
cuidadosamente leídos), durante ocho años vivió recluido en su hacienda de Mala dedicado a los trabajos del
campo y a investigaciones químicas para fabricar almidón industrial a base de yuca (1871-1879).9
Simultáneamente, empezó a colaborar muy activamente en algunos diarios y revistas de Lima, como por
ejemplo El Comercio, diario del que fue expulsado.
En 1878, González Prada tuvo una hija pre-matrimonial, con Verónica Calvet y Bolívar, la cual se llamó
Mercedes González Prada Calvet, quien se casó con Teodosio Cabada y murió en 1940. 10 La existencia de esta
hija natural de González Prada se mantuvo en secreto, y no se ventiló públicamente el asunto hasta mucho
después de la muerte del escritor.11
En la Guerra del Pacífico[editar]
Durante la guerra contra Chile, fue uno de los promotores de la creación del ejército de Reserva, conformado
por civiles, para la defensa de la capital peruana. Fue nombrado capitán de una compañía, siendo su
jefe Federico Bresani, un civil con el grado de coronel.12 Durante la batalla de Miraflores, fue segundo jefe del
Reducto del Cerro del Pino, que contaba con dos cañones Vavasseur y dos cañones de montaña, que llegaron
a hacer seis a ocho disparos. Al ser la derrota inevitable, los defensores de El Pino recibieron la orden de
regresar a Lima; previamente volaron los cañones para que no cayeran en poder del enemigo. Solo cuatro
llegaron a Lima, abriéndose paso a golpe de bayoneta: el capitán de navío Hipólito Cáceres, el excombatiente
del Huáscar Manuel Elías Bonnemaison, Eduardo Lavergne y el mismo González Prada (15 de enero de 1881).13
Al producirse la invasión de Lima por tropas chilenas, se recluyó en su casa en señal de protesta, durante todo
el tiempo que duró dicha ocupación (1881-1883). Su casa se hallaba frente al Convento e Iglesia de La Merced,
en Lima. El mismo González Prada refiere que cierta vez, yendo por la calle, un oficial chileno que había sido
condiscípulo suyo en su época escolar de Valparaíso, se le acercó abriendo los brazos para saludarlo, pero él
pasó de largo, como si no lo conociera.14
Retirados los invasores tras el Tratado de Ancón, González Prada reinició su labor de periodista. En 1885
publicó sus artículos «Grau» (notable semblanza del héroe de Angamos) y «Hugo» (en ocasión de la muerte
del célebre literato francés Víctor Hugo).15
El Círculo Literario. Discurso del Politeama[editar]
En 1886, pasó a formar parte, como vicepresidente, del Círculo Literario, nacido del grupo Bohemia Literaria,
comandados ambos por Luis Márquez y opuesto al oficialista Club Literario, encabezado por Ricardo Palma. Se
alzó así contra la literatura oficial, enarbolando al mismo tiempo la crítica social y política. 16 Desde esa tribuna
lanzó combativas proclamas nacionalistas, por las cuales mereció el calificativo, por parte de su propio
panegirista Rufino Blanco Fombona, de «gallardo animal de presa».17 Era un enemigo de todo lo viejo y
decadente en ideas y literatura y un gran partidario de la europeización del Perú. Su postura hipercrítica en el
terreno de las ideas y de la literatura le granjeó no pocos enemigos y le metió en variopintas polémicas
periodísticas, en las que, a la manera de uno de sus modelos, Ernest Renan, nunca se defendió y siempre
atacó.[cita requerida]
Su primer discurso célebre fue leído en El Ateneo de Lima, en 1886. Famoso es también su Discurso en el
Politeama de 1888, donde, ante el presidente Andrés A. Cáceres y sus ministros, proclamó: «¡Los viejos a la
tumba, los jóvenes a la obra!», convocando a la lucha por el cambio social, contra las malas ideas y los malos
hábitos, contra leyes y constituciones ajenas a la realidad peruana, contra la herencia colonial, contra los
profetas que anunciaban el fracaso definitivo de América Latina. Cabe señalar que todos estos discursos no
eran pronunciados por el mismo González Prada, sino por otras personas, ya que él tenía voz de tiple y que, de
haberlos pronunciado, les hubiera quitado a sus palabras toda la fuerza de su protesta. 18
Matrimonio[editar]
Adriana de Verneuil en 1885. Nacida en Francia, en 1864, llegó al Perú en 1876. En 1887 se casó con Manuel
González Prada.
El 11 de septiembre de 1887, se casó con la francesa Adriana Adelayda Verneuil Conches. Ella se había
instalado con su familia en Lima en 1876, siendo una adolescente de 12 años.19n 2 González Prada la conoció en
1877, durante una fiesta de cumpleaños que ofreció en su casa, adonde Adriana había asistido, pues era
conocida de su hermana Cristina González Prada. Fue Adriana, según cuenta en sus memorias, quien quedó
gratamente impresionada con González Prada, entonces de 33 años, que con el tiempo acabó también
prendado de la muchacha, a quien confesó su amor en 1884. Cuando se casaron, él tenía 43 años de edad, y
ella 22.20 Sus dos primeros hijos, una mujer (Cristina) y un varón (Manuel), murieron antes de cumplir el
primer año de vida (1888 y 1889, respectivamente). Estas sucesivas desgracias reforzaron el ateísmo de
González Prada.21 Un tercer hijo nació más tarde, en París: Alfredo, quien si sobrevivió a su padre.
Antonio Machado

Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 26 de julio de 1875-Colliure, 22 de febrero de 1939) fue un poeta español, el
más joven representante de la generación del 98. Su obra inicial, de corte modernista (como la de su
hermano Manuel), evolucionó hacia un intimismo simbolista con rasgos románticos, que maduró en una
poesía de compromiso humano, de una parte, y de contemplación de la existencia, por otra; una síntesis que
en la voz de Machado se hace eco de la sabiduría popular más ancestral. Dicho en palabras de Gerardo Diego,
«hablaba en verso y vivía en poesía».1 Fue uno de los alumnos distinguidos de la Institución Libre de
Enseñanza (ILE), con cuyos idearios estuvo siempre comprometido. Murió en el exilio durante la Guerra Civil
Española.23
Biografía[editar]
Infancia en Sevilla[editar]
Retrato de Antonio Machado Álvarez y Ana Ruiz, padres de Antonio
Antonio Cipriano José María Machado Ruiz nació a las cuatro y media de la madrugada 4 del 26 de julio de 1875
(festividad de Santa Ana y por tanto onomástica de su madre), en una de las viviendas de alquiler del
llamado palacio de las Dueñas, en Sevilla.b Fue el segundo varón que dio a luz su madre, Ana Ruiz Hernández,
de una descendencia de ocho en total.c Once meses antes había nacido Manuel, el primogénito, compañero
de muchos pasajes de la vida de Antonio, y con el tiempo también poeta y dramaturgo.
El rincón de la alberca en uno de los patios del Palacio de las Dueñas, en una de cuyas viviendas nació, en
1875, Antonio Machado.
La familia materna de Machado tenía una confitería en el barrio de Triana, y el padre, Antonio Machado
Álvarez, era abogado, periodista e investigador del folclore, trabajo por el que llegaría a ser reconocido
internacionalmente con el seudónimo de «Demófilo».5 En otra vivienda del mismo palacio son vecinos sus
abuelos paternos, el médico y naturalista Antonio Machado Núñez, catedrático y rector de la Universidad de
Sevilla y convencido institucionista, y su esposa, Cipriana Álvarez Durán, de cuya afición a la pintura quedó
como ejemplo un retrato de Antonio Machado a la edad de cuatro años.6d
La infancia sevillana de Antonio Machado fue evocada en muchos de sus poemas casi fotográficamente:
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero...
«Retrato», Campos de Castilla (CXVII).
Y de nuevo, en un soneto evocando a su padre escribe:
Esta luz de Sevilla... Es el palacio
donde nací, con su rumor de fuente.
Mi padre, en su despacho.—La alta frente,
la breve mosca, y el bigote lacio—.
Sonetos (IV).
En 1883, el abuelo Antonio, con sesenta y ocho años y el apoyo de Giner de los Ríos y otros colegas krausistas,
gana una oposición a la cátedra de Zoografía de Articulaciones Vivientes y Fósiles en la Universidad Central de
Madrid. La familia acuerda trasladarse a la capital española donde los niños Machado tendrán acceso a los
métodos pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza. José Luis Cano, en su biografía de Machado, cuenta
que una mañana de primavera, antes de salir para Madrid, «Demófilo» llevó a sus hijos a Huelva a conocer el
mar.7
En un estudio más reciente, Gibson anota que el propio Machado le escribía en 1912 a Juan Ramón
Jiménez evocando «...sensaciones de mi infancia, cuando yo vivía en esos puertos atlánticos». 8
Sea como fuere, quedarían grabadas en la retina del poeta aquellas «estelas en la mar». 9
Estudiante en Madrid[editar]
El 8 de septiembre de 1883, el tren en el que viajaba la familia Machado hizo su entrada en la estación de
Atocha.
Desde los ocho a los treinta y dos años he vivido en Madrid con excepción del año 1899 y del 1902 que los pasé en París. Me eduqué en la
Institución Libre de Enseñanza y conservo gran amor a mis maestros: Giner de los Ríos, el imponderable Cossío, Caso, Sela, Sama (ya
muerto), Rubio, Costa (D. Joaquín —a quien no volví a ver desde mis nueve años—). Pasé por el Instituto y la Universidad, pero de estos
centros no conservo más huella que una gran aversión a todo lo académico.
Antonio Machado, Autobiografía.
Diez días después, Manuel (nueve años), Antonio (ocho) y José (cuatro), ingresan en el local provisional de
la Institución Libre de Enseñanza. A lo largo de los próximos años, sus profesores serán el propio Giner de los
Ríos, Manuel Bartolomé Cossío, Joaquín Costa, José de Caso, Aniceto Sela, Joaquín Sama, Ricardo Rubio, y
otros maestros menos conocidos como José Ontañón, Rafael Torres Campos o Germán Flórez. Entre sus
compañeros estaban: Julián Besteiro, Juan Uña, José Manuel Pedregal, Pedro Jiménez-Landi, Antonio Vinent o
los hermanos Eduardo y Tomás García del Real.
La Institución, en coherente armonía con el ambiente familiar de los Machado marcarían su ideario
intelectual.10 Con la ILE, descubrió Machado el Guadarrama. En su elegía al maestro Giner, de 1915, Machado
concluye:
Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España.
«A Don Francisco Giner de Los Ríos».11
El 16 de mayo de 1889, Machado (al que apenas faltan tres meses para cumplir catorce años) asiste
al instituto San Isidro, donde la Institución Libre estaba entonces colegiada, para superar la reválida de ingreso
en el bachiller estatal. En junio aprueba Geografía, pero suspende Latín y Castellano, y su expediente es
adjudicado al Instituto Cardenal Cisneros para el curso 1889-1890.1213

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El pensamiento crítico de Manuel González Prada se refleja en sus escritos a través de un estilo directo y combativo, que desafía las estructuras sociales y políticas de su tiempo. Sus discursos y ensayos evidencian una fuerte crítica hacia las élites políticas y la herencia colonial. A medida que enfrentó tragedias personales, como la muerte de sus hijos, su ateísmo y crítica a la religión se intensificaron, lo cual nutrió aún más su visión progresista. González Prada usó su pluma para abogar por la justicia social, convirtiéndose en un portavoz para el cambio en el Perú, reflejando en sus escritos una evolución desde la denuncia hacia una propuesta de reformulación ética y social .

El contexto histórico de agitación política y social en Uruguay durante los años 60 y 70 tuvo una influencia profunda en la obra de Mario Benedetti. Su participación en el Movimiento de Independientes 26 de Marzo y su experiencia en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio reflejan su compromiso con las causas políticas de izquierda. Ante el golpe de Estado que instauró la dictadura cívico-militar, Benedetti se exilió, lo que volcó sus experiencias de exilio y resistencia política en sus obras. Sus textos de esta época, como 'Crónicas del 71' y 'Terremoto y después', son ejemplos del impacto de este contexto en su producción literaria y reflejan las dificultades y tensiones de aquellos años .

Factores clave en el reconocimiento internacional de Mario Benedetti incluyen su producción literaria diversa y prolífica, que abarcó poesía, novelas y ensayos con profunda sensibilidad social y política. Su capacidad para tratar temas universales como el amor, el exilio y la desigualdad social resonó ampliamente. La adaptación cinematográfica de su novela 'La tregua', que fue nominada al Óscar por mejor película extranjera, también amplió su visibilidad internacional. Asimismo, recibió numerosas distinciones y premios de prestigio, por ejemplo, el Premio Iberoamericano José Martí y el Premio Internacional Menéndez Pelayo, que evidenciaron su influencia y reconocimiento a nivel mundial .

El exilio en Cuba tuvo un impacto significativo en la vida y obra de Mario Benedetti. Durante su estancia en Cuba, se integró al Consejo de Dirección de Casa de las Américas, lo que le permitió estar en contacto con importantes figuras literarias latinoamericanas. Es en este período donde escribió obras como 'Con y sin nostalgia', 'Pedro y el Capitán', y 'Cotidianas', que reflejan su experiencia del exilio y su compromiso político. El ambiente cultural y político de Cuba también le ofreció un espacio de reflexión y producción literaria alejado de la represión que experimentaba en su país natal .

Garcilaso de la Vega introdujo varias innovaciones poéticas en la lírica española, incluyendo el uso del verso endecasílabo, una métrica más flexible que el dodecasílabo tradicional, y la incorporación de nuevas estrofas como el soneto, la lira y la octava real. Estas innovaciones contribuyeron a una revolución métrica y estética en la poesía española, influyendo en numerosos poetas de la época quienes adoptaron estos recursos estilísticos del petrarquismo. Su lenguaje claro y nítido, alineado con los ideales del humanista Juan de Valdés, buscaba la precisión y naturalidad, lo que marcó el desarrollo posterior de la poesía española del Renacimiento .

La estancia en Lima fue determinante en la vida de Manuel González Prada. Fue en Lima donde conoció a su futura esposa, Adriana de Verneuil, y donde se consolidó su pensamiento crítico hacia la sociedad peruana y sus instituciones. Las sucesivas desgracias personales, como la muerte de sus dos primeros hijos, reforzaron su ateísmo y su visión crítica de la religión. Este contexto personal y social nutrió sus discursos y obras, que abogaban por el cambio social, manifestando una fuerte oposición a las ideas coloniales y la realidad social vigente en Perú .

La revista "Marcha" fue crucial en la carrera de Mario Benedetti y en el contexto cultural uruguayo del siglo XX. Como miembro del equipo de redacción desde 1945, Benedetti contribuyó a un semanario que se destacó por su análisis crítico y reflexión sobre temas políticos y sociales. "Marcha" se convirtió en un pilar del periodismo independiente en un tiempo de intensa actividad política, influyendo en el debate público y en la cultura literaria del país. Cuando fue clausurada en 1974 por la dictadura militar, la revista había ya afirmado los principios de libertad de expresión y pensamiento crítico que marcarían la obra y vida de Benedetti .

La experiencia amorosa de Manuel Machado se refleja tanto en su vida personal como en su producción poética. Su matrimonio con Eulalia Cáceres Sierra marcó un punto de estabilidad en su vida, después de años de bohemia literaria en Madrid y París. Esta estabilidad se refleja, de algún modo, en su poesía, que a menudo combinaba elementos de simbolismo y modernismo, explorando temas de amor con profundidad psicológica. Obras como "Alma" muestran una introspección romántica que corresponde a su evolución personal hacia una devoción por su esposa y una vida más ordenada .

Elementos de la infancia de Antonio Machado, como su vida en el Palacio de las Dueñas de Sevilla, se reflejan en gran parte de su obra literaria. Los recuerdos visuales y auditivos de su niñez en Sevilla aparecen en poemas como "Retrato" y "Campos de Castilla", en donde evoca la luz y el ambiente del patio sevillano. Además, su educación en la Institución Libre de Enseñanza y su inmersión en los idearios krausistas influenciaron su desarrollo literario y filosófico, incidiendo en su obra de compromiso humano y contemplación de la existencia .

Las experiencias de Garcilaso de la Vega en Italia tuvieron un impacto profundo en su producción poética. Durante su estancia en Nápoles, Garcilaso entró en contacto con la lírica italiana y autores como Petrarca y Ludovico Ariosto, cuyos estilos dejaron una profunda huella en su trabajo. Fue en esta etapa cuando Garcilaso adoptó las formas del soneto y la lira, transformando la métrica y los temas de su obra. La influencia del renacimiento italiano y el contacto con poetas como Bernardo Tasso ampliaron su perspectiva, permitiéndole introducir conceptos y formas innovadoras al ámbito poético español .

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