ENDOCARDITIS INFECCIOSA
Definición:
Es una enfermedad infecciosa y potencialmente mortal que se produce en el interior de las
cámaras cardiacas, a partir de donde puede diseminarse a otras partes del organismo. La
EI es de gran interés para el odontólogo pues durante muchos años el trabajo odontológico
fue señalado como la principal causa de entrada al torrente sanguíneo del Streptococcus
viridans, microorganismo que forma parte de la flora bacteriana bucal y que es el agente
etiológico más frecuente en esta infección. En los años recientes las evidencias científicas
han demostrado que aunque los procedimientos dentales pudieran intervenir en la
patogenia de este trastorno, su participación directa en la mayoría de los casos es menor de
lo que se pensaba.
Por su gravedad la EI puede clasificarse en aguda y subaguda, esta última es la forma de
esta infección que se relaciona con los procedimientos dentales. La endocárdica deriva de
la entrada a la circulación de un volumen suficiente de patógenos que evaden a la
respuesta inmunitaria, se adhieren a la superficie de tejido conectivo expuesto en las
válvulas cardiacas o en prótesis valvulares, donde se cubren de fibrina y plaquetas para
formar vegetaciones o trombos de tamaño pequeño en los que proliferan y generan necrosis
del endocardio intacto. Dentro de las vegetaciones (trombos plaquetarios) los
microorganismos evaden los mecanismos de defensa del huésped, y no están expuestos la
actividad de los antibióticos ni de otros fármacos. De esta forma, de manera lenta e
insidiosa provocan daño en las válvulas y pueden llegar a perforarlas, romper las cuerdas
tendinosas, dar lugar a abscesos, a estenosis valvular o producir la desinserción de las
prótesis valvulares.
Quienes tienen alto riesgo de desarrollar EI son:
• Portadores de prótesis valvulares.
• Quienes tienen antecedentes de EI.
• Los que presentan cardiopatías congénitas productoras
de cianosis.
• Quienes tienen menos de seis meses de haber sido sometidos a tratamiento quirúrgico
corrector de cardiopatías congénitas con aditamentos protésicos y selladores de defectos
cardíacos.
• Los que han sido sometidos a corrección quirúrgica de cardiopatías y aún presentan
defectos cicatrizales residuales.
• Los receptores de corazón que han desarrollado valvulopatías.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
La EI se clasifica en aguda y subaguda, y el cuadro clínico dependerá de la susceptibilidad
individual, del volumen de microorganismos que se introduzcan a la circulación sanguínea,
así como de la virulencia del microorganismo invasor.
Endocarditis infecciosa aguda
Se presenta sobre todo en los adictos a drogas intravenosas. Se genera por
microorganismos muy virulentos, entre ellos destaca el Streptococcus aureus, que puede
afectar a personas sin enfermedades cardiacas previas, el periodo de evolución de la
infección es muy corto y las manifestaciones clínicas graves. Suele observarse también en
personas con un alto grado de inmunosupresión.
Endocarditis infecciosa subaguda (EIS)
Se origina por microorganismos de baja virulencia, como el Streptococcus viridans y
produce una sintomatología insidiosa, menos definida, con una evolución más lenta. Afecta
a personas con daño endocárdico previo, como son los portadores de una prótesis valvular
o aquellos con defectos cardiacos congénitos que producen cianosis, en aquellos que
presentan placas o parches para corrección de cardiopatías congénitas o en individuos que
fueron intervenidos de manera quirúrgica del corazón en los seis meses previos.
El cuadro clínico de EIS incluye fiebre de baja intensidad, malestar general, cefalea,
debilidad, sudoración nocturna y escalofríos, astenia, adinamia y pérdida de peso.
Pueden presentarse soplos y sonidos anormales en el corazón, émbolos sépticos que
generan abscesos en tejidos a distancia, isquemia e infarto cerebral, neuropatías, embolia
intestinal, en el bazo, en las articulaciones o en la piel, así como petequias. De todas ellas,
la principal complicación, que puede ser mortal, es la insuficiencia cardiaca.
Manejo odontológico
Recomendaciones y adecuaciones durante la consulta/Manejo odontológico.
El manejo odontológico del paciente que ha sufrido EIS ya ha sido descrito en parte al tocar
el tema de FR. Es un hecho que la persona que ha presentado esta enfermedad está en
alto riesgo de volver a presentarla, por lo que el odontólogo debe prescribir le profilaxis
antibiótica antes de cualquier procedimiento que implique sangrado. En el capítulo 6 se
describen con amplitud los esquemas de antibióticos recomendados. Baste aquí decir que
con el antecedente de EIS debe identificarse la etiología, los factores que predispusieron a
esta infección, así como las complicaciones que de ella derivaron, y que deben
implementarse medidas compensatorias a cada una de ellas, pues pueden ser muy serias y
poner en riesgo la vida de la persona.
Debe haber un seguimiento después de llevar a cabo procedimientos que impliquen
sangrado. Dado el hecho de que la sintomatología de EI subaguda es insidiosa, debiera
vigilarse de manera estrecha al paciente por lo menos los siguientes 15 días y ante
sintomatología como fiebre, debilidad, sudoración o malestar, habrá que remitir a la persona
con el médico.
Pronóstico:
❖ Edad avanzada.
❖ Trastornos sistémicos graves.
❖ Dx tardío.
❖ Afección valvular.
❖ Microorganismos resistentes.
❖ Complicaciones intracardiacas o neurológicas.
Estudios complementarios
Ante la sospecha de EI no compete al odontólogo solicitar pruebas de laboratorio para
diagnosticar EI; implicaría retrasar el diagnóstico. Será el médico quien las solicite.
Los portadores de prótesis valvulares suelen recibir tratamiento anticoagulante oral, en cuyo
caso la solicitud de un INR es mandatoria. Remitimos al lector a profundizar en este tema
en el capítulo sobre trastornos de la hemostasia.
Consideraciones farmacológicas
Los que han cursado con un episodio de EI suelen recibir fármacos digitálicos y diuréticos
para compensar la insuficiencia cardiaca que de esa enfermedad deriva, además de
diversos tipos de cardiorreguladores, tales como β-bloqueadores adrenérgicos. Suelen
también estar bajo tratamiento con anticoagulantes orales o antiagregantes plaquetarios,
como ácido acetilsalicílico o clopidogrel, razones todas para que el odontólogo busque
evitar interacciones medicamentosas nocivas con los medicamentos de uso dental, como
son los AINE, antibióticos o anestésicos locales. Clonixinato de lisina suele ser un
analgésico y antiinflamatorio no esteroideo recomendado en aquellos que tienen alterada la
hemostasia primaria o secundaria.
Manifestaciones bucales de endocarditis infecciosa
Pudieran observarse petequias en el paladar blando del paciente que sufre un episodio de
EI y lesiones purpúricas en quien está bajo tratamiento anticoagulante o recibe fármacos
antiplaquetarios. Algunos fármacos del grupo de bloqueadores de los canales de calcio
pudieran producir agrandamiento gingival.