0000142
CIENTO CUARENTA Y DOS
2020
REPÚBLICA DE CHILE
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
____________
Sentencia
Rol 8046-2019
[23 de julio de 2020]
____________
REQUERIMIENTO DE INAPLICABILIDAD RESPECTO DEL
ARTÍCULO 482, INCISO CUARTO, PARTE FINAL, DEL CÓDIGO
DEL TRABAJO
INSTITUTO DE PREVISIÓN SOCIAL
EN AUTOS ROL INGRESO CORTE LABORAL COBRANZA N° 2735-2019,
SEGUIDOS ANTE LA CORTE DE APELACIONES DE SANTIAGO
VISTOS:
Con fecha 23 de diciembre de 2019, el Instituto de Previsión Social, ha
presentado un requerimiento de inaplicabilidad por inconstitucionalidad respecto del
artículo 482, inciso cuarto, parte final, del Código del Trabajo, en los autos Rol Ingreso
Corte Laboral Cobranza N° 2735-2019, sobre recurso de apelación, que conoce la Corte
de Apelaciones de Santiago.
Preceptos legales cuya aplicación se impugna
El texto impugnado dispone:
“Código del Trabajo
(…)
“Artículo 482.- El fallo del recurso deberá pronunciarse dentro del plazo de cinco
días contado desde el término de la vista de la causa.
Cuando no sea procedente la dictación de sentencia de reemplazo, la Corte, al acoger
el recurso, junto con señalar el estado en que quedará el proceso, deberá devolver la causa dentro
de segundo día de pronunciada la resolución.
1
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CIENTO CUARENTA Y TRES
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Si los errores de la sentencia no influyeren en su parte dispositiva, la Corte podrá
corregir los que advirtiere durante el conocimiento del recurso.
No procederá recurso alguno en contra de la resolución que falle un recurso de
nulidad. Tampoco, en contra de la sentencia que se dictare en el nuevo juicio realizado
como consecuencia de la resolución que hubiere acogido el recurso de nulidad”.
Síntesis de la gestión pendiente
En abril de 2017 María Díaz González interpuso denuncia contra la requirente
en procedimiento de tutela laboral, por hechos vulneratorios de derechos
fundamentales ocurridos durante la vigencia de la relación laboral, demandando
conjuntamente indemnización de perjuicios por enfermedad profesional y cobro de
prestaciones. Dicho proceso fue sustanciado ante el Segundo Juzgado de Letras del
Trabajo.
En audiencia de fecha 28 de marzo de 2017, el Tribunal acogió la excepción de
caducidad opuesta declarando la caducidad de la acción de tutela, sobreviviendo la
acción de indemnización de perjuicios por enfermedad profesional y cobro de
prestaciones, dictándose sentencia en abril de 2018, acogiendo la demanda y
condenando a la requirente al pago de una indemnización de aproximadamente
$60.000.000.
Presentado recurso de nulidad, este fue acogido el 28 de diciembre de 2018,
anulándose todo lo obrado y ordenándose fijación de nueva audiencia preparatoria
de juicio, al estimar que las acciones interpuestas no se podían separar de oficio.
Realizada la segunda audiencia preparatoria de juicio oral, refiere que volvió
a cometerse equivalente vicio, declarándose la caducidad de la acción de tutela, pero
subsistente la acción de perjuicios por enfermedad profesional.
Rechazado recurso de reposición y un incidente de todo lo obrado, continuó
la tramitación del juicio hasta dictación de la sentencia definitiva en septiembre de
2019, que acogió la demanda. Sostiene que ha presentado recurso de nulidad, con
fecha 12 de septiembre de 2019, declarado improcedente al tenor de la norma legal
que cuestiona, por lo cual ha presentado recurso de apelación
Conflicto constitucional sometido al conocimiento y resolución del
Tribunal
Señala que se infringe en la especie el artículo 19 N° 3 de la Constitución
Política de la República en cuanto se vulnera el derecho fundamental de debido
proceso, específicamente en torno al derecho al recurso en un caso en el que idénticos
vicios procesales han sido cometidos.
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CIENTO CUARENTA Y CUATRO
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Admisión a trámite, admisibilidad y observaciones de fondo al
requerimiento
El requerimiento se acogió a trámite a través de resolución de la Segunda Sala
de este Tribunal Constitucional, de fecha 24 de diciembre de 2020, a fojas 116.
Posteriormente, fue declarado admisible el día 16 de enero del mismo año, resolución
rolante a fojas 123.
Conferidos los traslados sobre el fondo a los órganos constitucionales
interesados, así como a las partes de la gestión pendiente, no fueron evacuados
traslados.
Vista de la causa y acuerdo
Con fecha 7 de abril de 2020 se verificó la vista de la causa, oyéndose la
relación pública, y alegatos remotos del abogado Rubén Gutiérrez Ayala, por la
requirente. Fue adoptado acuerdo en igual fecha, conforme certificó el relator de la
causa.
Y CONSIDERANDO
I.- ANTECEDENTES DE LA CAUSA LABORAL Y PRECEPTO LEGAL
IMPUGNADO
PRIMERO. El requirente fue denunciado ante el 2º Juzgado de Letras del
Trabajo de Santiago a través de un procedimiento de tutela laboral, y conjuntamente,
demandando el pago de indemnizaciones de perjuicios por enfermedad laboral y
cobro de prestaciones. En dicho juicio laboral, el Tribunal acogió la excepción de
caducidad de la acción de tutela laboral, pero declaró como vigentes la acción de
indemnización de perjuicios por enfermedad profesional y cobro de prestaciones,
ordenando de oficio el ingreso de esta última acción para su tramitación.
En el procedimiento de indemnización de perjuicios por enfermedad
profesional y cobro de prestaciones, el 2º Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago
condenó a la requirente al pago de una indemnización de $60.000.000.
SEGUNDO. El requirente interpuso un recurso de nulidad ante la Corte de
Apelaciones de Santiago, aduciendo una infracción al debido proceso, el cual fue
acogido, y se dispuso la nulidad tanto el procedimiento ordinario iniciado de oficio
por el 2º Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago como también el de tutela laboral
donde se había declarado su caducidad.
En la sentencia, la Corte de Apelaciones señala que, conforme al inciso
segundo del artículo 487 del Código del Trabajo, no se permite la acumulación de
acciones al procedimiento de tutela laboral que sean de otra naturaleza. Esto es
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CIENTO CUARENTA Y CINCO
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distinto a la posibilidad de interponer en la misma demanda las acciones de tutela y
de indemnización de perjuicios, lo que está permitido, pero no es posible su
tramitación conjunta, porque ambas están regidas por procedimientos distintos
(considerando 15º). De acuerdo con la sentencia de la Corte de Apelaciones de
Santiago, la actuación de oficio del juez del 2º Juzgado de Letras del Trabajo de
Santiago infringió sustancialmente la norma del artículo 19 Nº 3 de la Constitución,
en cuanto la sentencia debe fundarse en un proceso legalmente tramitado, ya que en
este caso se ha conculcado un justo, racional y debido proceso (considerando 16º).
TERCERO. Pese a lo declarado por la Corte de Apelaciones de Santiago en
la sentencia que acoge el recurso de nulidad, durante la nueva audiencia preparatoria,
la jueza de Letras del Trabajo declara nuevamente la caducidad de la acción de tutela,
pero ordena que se continúe con la acción de perjuicios por enfermedad profesional
en el mismo procedimiento de tutela laboral. El requirente de autos interpuso un
incidente de nulidad de todo lo obrado contra la resolución del Tribunal, que fue
rechazado.
Finalmente, el 2º Juzgado de Letras del Trabajo dicta sentencia definitiva en el
procedimiento de tutela, acogiendo la demanda en contra del requirente, ordenando
el pago de la suma de $25.000.000, con los intereses y reajustes del artículo 63 del
Código del Trabajo, y condenando además en costas por la suma de $2.000.000.
CUARTO. La requirente de autos interpuso un recurso de nulidad en
contra de la sentencia definitiva dictada por el 2º Juzgado de Letras del Trabajo,
aduciendo que se está cometiendo el mismo vicio del juicio ya anulado previamente
por la Corte de Apelaciones de Santiago.
Sin embargo, la norma del artículo 482, inciso cuarto – cuya parte final es la
norma requerida en autos – establece que:
“No procederá recurso alguno en contra de la resolución que falle un recurso de
nulidad. Tampoco, en contra de la sentencia que se dictare en el nuevo juicio realizado como
consecuencia de la resolución que hubiere acogido el recurso de nulidad”.
Ante la resolución del juez laboral que declaró la inadmisibilidad del referido
recurso de nulidad, se dedujo recurso de apelación, la cual se encuentra en tramitación
ante la Itma. Corte de Apelaciones de Santiago.
II.- CONTROVERSIA CONSTITUCIONAL RELEVANTE
QUINTO. La interrogante constitucional pertinente que este Tribunal ha
de resolver para dirimir si se acoge o no el presente requerimiento de inaplicabilidad
se puede expresar en los siguientes términos: ¿Vulnera el debido proceso un
procedimiento en el que sí se admite la posibilidad de recurrir de nulidad de una
sentencia, pero que, excepcionalmente, por aplicación del precepto impugnado, no
procede cuando, previamente, se hubiere acogido un recurso de nulidad por el cual
se invalidó no sólo la sentencia, sino también el juicio?
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CIENTO CUARENTA Y SEIS
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En otras palabras, el conflicto de constitucionalidad en este caso concreto dice
relación con la conformidad o no de la restricción impuesta por la norma legal
objetada, en su aplicación al caso concreto, con el artículo 19, Nº 3º, de la Constitución
Política de la República.
SEXTO. PRONUNCIAMIENTOS PREVIOS DEL TRIBUNAL. El
precedente directo sobre la materia en el Tribunal es la sentencia rol 3886-17, donde
se impugnó la misma norma que se reprocha en el presente requerimiento. En dicha
oportunidad, el Tribunal rechazó el requerimiento de inaplicabilidad por empate de
votos. En consecuencia, no existe jurisprudencia previa asentada sobre la materia
objeto del requerimiento.
III.- LA APLICACIÓN DE LA NORMA LEGAL IMPUGNADA PRODUCE
UN EFECTO QUE PUGNA CON LA RACIONALIDAD Y JUSTICIA
PROCEDIMENTAL GARANTIZADA EN EL ARTÍCULO 19, Nº 3º, INCISO
SEXTO, DE LA CONSTITUCIÓN
SÉPTIMO. El precepto impugnado contempla la posibilidad de nulidad
respecto de unas sentencias (regla general), mas no respecto de otras cuya única
diferencia estriba en haberse incurrido por parte de quienes administran justicia en un
vicio que ha invalidado una sentencia y el proceso que sirvió de antecedente. El diseño
legislativo, en su aplicación a este caso, da lugar a la imposibilidad de control judicial
de un procedimiento y sentencia en que presuntamente, de acuerdo con el requirente,
se ha cometido la misma infracción que la Corte de Apelaciones de Santiago declaró
como nula en el primer recurso.
En efecto, la Corte de Apelaciones de Santiago declaró la nulidad del
procedimiento y de la sentencia del 2º Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago
porque el juez – después de la declaración de caducidad de la acción de tutela - ordenó
de oficio continuar la tramitación de la demanda de indemnización de perjuicios
interpuesta en la misma acción de tutela, supliendo de manera oficiosa el error u
omisión de la demandante al haber interpuesto dos acciones con distintos
procedimientos en una misma demanda (considerando 15º). En el nuevo
procedimiento, la jueza del 2º Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago declara
igualmente la caducidad de la acción de tutela, y de acuerdo con los antecedentes del
caso, continúa la tramitación de la demanda de indemnización de perjuicios.
La diferencia entre ambas situaciones – el proceso anterior que terminó en la
declaración de nulidad, y el proceso que constituye la gestión pendiente de autos – es
que mientras en el primer caso el juez sustituyó de oficio el procedimiento de tutela
por uno de carácter ordinario, en la gestión de autos la jueza continuó con la
tramitación de la acción de indemnización de perjuicios bajo el procedimiento de
tutela, pese a que había previamente declarado la caducidad de la acción que gatilló
dicho proceso.
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CIENTO CUARENTA Y SIETE
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OCTAVO. Durante la audiencia preparatoria, la parte requirente interpuso
un recurso de reposición contra la resolución de la jueza del 2º Juzgado de Letras del
Trabajo de Santiago que recibía la causa a prueba, para efectos de la acción de
indemnización de perjuicios, en el mismo procedimiento de tutela declarado caduco.
El requirente – demandado en dicha gestión pendiente – argumentó en su reposición
que la razón de la declaración de nulidad de la Corte fue el haber continuado con el
procedimiento de indemnización de perjuicios después de haberse declarado la
caducidad de la acción de tutela, correspondiendo en consecuencia el rechazo de la
demanda en todas sus partes. (fojas 133)
La respuesta de la jueza refleja una interpretación distinta de lo declarado por
la sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago. La jueza considera que la Corte
anuló el primer procedimiento y sentencia definitiva “para que se tramite en una sola
causa. Si no, no tiene sentido que la Corte lo haya anulado”. (fojas 133)
NOVENO. Este Tribunal reconoce la posibilidad de interpretaciones
disímiles de los efectos de la sentencia de nulidad declarada por la Corte de
Apelaciones en el caso concreto, asunto cuya definición corresponde al juez de fondo.
Sin embargo, en este caso concreto, la jueza del 2º Juzgado de Letras del Trabajo de
Santiago actúa con pleno conocimiento de la imposibilidad del requirente para
solicitar la revisión de su sentencia, a través del recurso de nulidad. Así quedó
acreditado en la transcripción del audio que consta en autos (fojas 133), cuando la
jueza le dice al requirente que “(…) si usted quiere reponer de algo, reponga para que quede
constancia, igual ya no va a tener recurso de nulidad, la causa ya está anulada, ya no hay más
recurso de nulidad. Si quiere reponer reponga.”
DÉCIMO. En consecuencia, con independencia de la interpretación que se
considere como correcta respecto al procedimiento que debe seguir una acción de
indemnización de perjuicios interpuesta junto con una acción de tutela laboral, lo que
resulta constitucionalmente inadmisible es que se utilice la norma impugnada en
autos – el artículo 482, inciso cuarto, parte final – como forma de evitar la revisión de
los vicios que posiblemente puedan existir en este nuevo procedimiento y sentencia.
UNDÉCIMO. La eventual existencia de resguardos procesales equivalentes,
como podría ser el recurso de queja (al que habitualmente se alude como garantía
suficiente) no constituye explicación de por qué hay racionalidad en la exclusión en
casos como el analizado. En efecto, si cabe recurso de queja ¿por qué no podría caber
el recurso de nulidad? Y, además, si lo que se pretende con la norma impugnada es
evitar dilaciones innecesarias la invocación sobre la posibilidad de queja no mejora la
situación que se intentaría evitar con la exclusión consagrada en el precepto
impugnado. Hay que recordar, además, que ante una situación como la que pretende
ser revisada en sede de nulidad, no cabe ni el recurso de reposición, ni el recurso de
apelación (ver artículos 475, 476 y 477 del Código del Trabajo).
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CIENTO CUARENTA Y OCHO
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POR TANTO, Y TENIENDO PRESENTE lo preceptuado en el artículo 93,
incisos primero, N° 6°, y decimoprimero, y en las demás disposiciones citadas y
pertinentes de la Constitución Política de la República y de la Ley N° 17.997, Orgánica
Constitucional del Tribunal Constitucional,
SE RESUELVE:
I. QUE SE ACOGE EL REQUERIMIENTO DE INAPLICABILIDAD
DEDUCIDO A FOJAS 1, DECLARÁNDOSE LA INAPLICABILIDAD POR
INCONSTITUCIONALIDAD DEL ARTÍCULO 482, INCISO CUARTO,
PARTE FINAL DEL CÓDIGO DEL TRABAJO, EN AUTOS ROL INGRESO
CORTE LABORAL COBRANZA N° 2735-2019, SEGUIDOS ANTE LA
CORTE DE APELACIONES DE SANTIAGO. OFÍCIESE.
II. ÁLCESE LA SUSPENSIÓN DEL PROCEDIMIENTO DECRETADA EN
AUTOS. OFÍCIESE.
DISIDENCIA
Los Ministros señores GONZALO GARCÍA PINO Y NELSON POZO SILVA, y la
Ministra señora MARÍA PÍA SILVA GALLINATO, votaron por rechazar el presente
requerimiento por los siguientes argumentos:
I.- Conflicto constitucional planteado
1° El requirente Instituto de Previsión Social presentó la acción de
inaplicabilidad por inconstitucionalidad respecto del artículo 482, inciso cuarto, parte
final, del Código del Trabajo, en función de la gestión pendiente consistente en un
procedimiento de tutela laboral, tramitado inicialmente ante el 2º Juzgado de Letras
de Santiago (rol O-2016-2017, ex T-169-2017), respecto del cual se interpuso el recurso
de apelación que conoce la Corte de Apelaciones de esa ciudad (rol 2735-2019),
estando pendiente la vista del recurso.
2° Con fecha 09 de febrero de 2017, doña María Díaz interpuso denuncia
de tutela laboral por hechos vulneratorios ocurridos durante la vigencia de la relación
laboral, en la que, conjuntamente, demandó indemnización de perjuicios por
enfermedad profesional y cobro de prestaciones.
En audiencia de fecha 28 de marzo de 2017, el tribunal acogió la excepción de
caducidad opuesta por la requirente, sobreviviendo la acción de enfermedad
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CIENTO CUARENTA Y NUEVE
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profesional y cobro de prestaciones, procediendo el tribunal, de oficio, a sustituir el
procedimiento de tutela por el ordinario.
Con fecha 04 de abril de 2018, se acogió la demanda, en procedimiento
ordinario de indemnización de perjuicios por enfermedad profesional.
En contra del fallo, la requirente interpuso recurso de nulidad, ya que, en su
concepto, declarada la caducidad de la acción de tutela no pudo sobrevivir la acción
por enfermedad profesional, porque ambas fueron interpuestas en forma conjunta,
no procediendo la separación de oficio. El arbitrio fue acogido, anulándose no solo la
sentencia definitiva sino todo lo obrado en el proceso, ordenándose fijar una nueva
audiencia preparatoria.
3° Con fecha 02 de abril de 2019, se llevó a efecto la nueva audiencia
preparatoria, en que nuevamente se incurrió en el mismo vicio reclamado, lo que se
traduce, en términos de la requirente, en una infracción al debido proceso que
reconoció la Corte de Apelaciones de Santiago, pues se declaró la caducidad de la
acción de tutela, pero se dejó subsistente la acción de perjuicios por enfermedad
profesional y se siguió su tramitación en un procedimiento de tutela laboral.
Contra esta decisión, la requirente repuso e intentó un incidente de nulidad
de todo lo obrado, siendo ambos rechazados. En este segundo juicio, se dictó
sentencia, con fecha 04 de septiembre de 2019, acogiéndose la demanda, con costas.
Contra este fallo, la requirente dedujo recurso de nulidad, alegando el mismo
vicio indicado en el primer recurso de nulidad. El tribunal declaró improcedente el
recurso de nulidad, de conformidad con el artículo 482 del Código del Trabajo
impugnado en el presente requerimiento. Contra esta resolución, la requirente
interpuso recurso de apelación, el que fue concedido para ante la Corte de
Apelaciones de Santiago.
4° La requirente alega que la aplicación del precepto legal impugnado vulnera
la garantía del debido proceso, consagrada en el artículo 19 Nº 3, inciso sexto, y en el
artículo 19 Nº 26 de la Constitución, toda vez que impide que un tribunal superior
revise lo resuelto por el inferior, al no poder ser impugnada la sentencia definitiva
dictada por este último en un nuevo juicio realizado como consecuencia de haberse
acogido un recurso de nulidad.
Agrega también que se vulnera los artículos 6º y 19 Nº 2 de la Constitución,
considerando especialmente el caso concreto, puesto que la sentencia dictada en el
segundo juicio incurrió en el mismo vicio al debido proceso identificado por la Corte
de Apelaciones de Santiago y que fundó su decisión de acoger el primer recurso de
nulidad intentado por la requirente.
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CIENTO CINCUENTA
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II.- Disposición impugnada
5° El artículo 482 inciso cuarto del Código del Trabajo ordena que:
“(…) No procederá recurso alguno en contra de la resolución que falle un recurso de
nulidad. Tampoco, en contra de la sentencia que se dictare en el nuevo juicio realizado como
consecuencia de la resolución que hubiere acogido el recurso de nulidad.”
III.- Criterios interpretativos
6° Los criterios interpretativos que guían esta disidencia son los
siguientes. Primero, un examen del derecho al recurso en la Constitución. En segundo
término, la consideración del derecho al recurso en el Código del Trabajo.
Finalizaremos con su aplicación al caso concreto.
a.- El derecho al recurso en la Constitución
7° El Tribunal Constitucional ha estimado desde los inicios de la
jurisprudencia constitucional, que el derecho al recurso es un elemento integrante del
derecho a un procedimiento racional y justo, inciso sexto, del numeral 3° del artículo
19 de la Constitución (STC 1443, 2323, 2452, entre otras). En tal sentido, uno de los
estándares de racionalidad y justicia es la revisión o la doble conformidad. Este es
uno de los puntos que une a esta Magistratura.
Sin embargo, el número de revisiones, el tipo de recursos, la modalidad del
recurso y lo que entendemos por efectividad del recurso son cuestiones que nos
separan. Por lo mismo, hemos compartido en sentencias o en cada vez más
disidencias que hay otros bienes jurídicos que justifican la existencia de un tipo de
recurso, de una modalidad de conocimiento incluso en casos excepcionales en
asuntos de único conocimiento.
8° En tal sentido, esta Magistratura ha estimado que este derecho no significa
un derecho a la apelación (STC 2723), sino que conforme a los estándares
convencionales, es un derecho a revisión por un tribunal superior (artículo 14.5 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y artículo 8.2.h) de la Convención
Americana de Derechos Humanos). Éste se debe entender como un procedimiento de
garantía frente a sentencias adversas para que se procure la corrección de las
decisiones contrarias a derecho y siendo emitidas por un tribunal jerárquicamente
superior garantizan la independencia de la decisión objetada.
9° Como consecuencia, no se garantiza el derecho a la doble instancia (STC
1130). En tal sentido, siguiendo los lineamientos de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, los tratados internacionales han preservado la máxima garantía
para los procedimientos penales. En este tipo de procesos la revisión debe ser: a) un
derecho que asiste al condenado (Caso Baena Ricardo y otros con Panamá, p. 107°);
b) debe ser un recurso que permita un examen integral, lo que implica una revisión
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CIENTO CINCUENTA Y UNO
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íntegra de la decisión recurrida (Caso Barreto Leiva con Venezuela, p. 89° y Caso
Mohamed con Argentina, p. 97°) incluyendo cuestiones fácticas, probatorias y
jurídicas; c) a través de un juez natural, debiendo el tribunal que resuelve el recurso,
reunir todas las características jurisdiccionales que lo legitiman para conocer el caso
concreto (Castillo Petruzzi con Perú, p. 161 y Vélez Loor con Panamá, p. 179°); d) con
las características mínimas que todo recurso debe poseer conforme al debido proceso
(Caso Mohamed con Argentina, p. 100°) e) con la finalidad de proteger el derecho a
defensa para evitar que una sentencia quede a firme mediante un procedimiento
viciado y que contenga errores que ocasionen un perjuicio indebido a los intereses de
una persona (Caso Herrera Ulloa con Costa Rica, p. 158°) y f) sin importar la
denominación del recurso (Caso Mohamed con Argentina, p. 100°).
10° La revisión es una garantía para la defensa. Sin embargo, la revisión
de la revisión, (salvo que se tratase de una sentencia condenatoria sobre una sentencia
inicialmente absolutoria declarada nula), no contribuye a configurar una regla de
racionalidad y justicia, conforme al debido proceso. Con posterioridad a la
interposición de una sola revisión, opera un régimen excepcionalísimo de recursos,
habitualmente de derecho.
La superposición de sucesivos recursos contribuye al efecto contrario a una
“pronta y cumplida administración de justicia” (artículo 77 de la Constitución)
generando un diseño institucional que permite la dilación indebida y el riesgo de no
ser juzgado dentro de un plazo razonable. La sobre interposición de recursos no solo
torna en dilatoria la justicia, sino que vuelve más frágil a la parte más débil de la
ecuación en conflicto.
En los efectos específicos de muchas sentencias que esta Magistratura ha
acogido con ocasión de la interposición de acciones de inaplicabilidad del inciso
segundo del artículo 768 del Código de Procedimiento Civil, los que en la práctica son
habitualmente desestimados por la justicia ordinaria después de hacer una revisión
formal de los mismos.
11° Adicionalmente, el estándar de derechos humanos que seguimos, implica
que se adopte un recurso efectivo y útil. Y en esto esta Magistratura nuevamente se
divide, puesto que la comprensión acerca de la utilidad del recurso se aleja de la idea
de considerar un derecho de la parte hasta obtener la resolución esperada por ésta.
Es interesante contrastarlo con las exigencias que la Corte Interamericana ha
hecho al respecto. No basta que el recurso esté previsto formalmente, sino que debe
ser “capaz de producir el resultado para el que ha sido concebido” (Caso Velásquez
Rodríguez con Honduras, p. 66). Y ese resultado es dar respuesta a la vulneración de
derechos alegada, lo cual no implica evaluar “la efectividad de los recursos
interpuestos en función a una eventual resolución favorable de los intereses de la
víctima” (Caso Barbani Duarte y otros con Uruguay, p. 201).
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CIENTO CINCUENTA Y DOS
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12° Finalmente, lo último que nos divide es que la acción de inaplicabilidad
no es un mecanismo para modificar el sistema de acciones y recursos (STC 1432). La
persistencia normativa de este criterio lo hemos sostenido por mucho tiempo, antes
como sentencia y ahora como disidencia, siendo sistemático el reconocimiento que la
jurisdicción ordinaria ha hecho a este criterio. ¿Cómo se construye un nuevo recurso
eliminando uno anterior o los efectos prohibitivos de una regla? Este callejón sin
salida normalmente es intentado resolver mediante la figura de retorno a reglas
generales o residuales aplicables. En consecuencia, el método torna en que la
sentencia estimatoria de inaplicabilidad no es autárquica en sus argumentos.
Requiere de una nueva interpretación para subsistir, haciendo depender cuestiones
de constitucionalidad con interpretaciones puramente legales. Ello torna fuerte a la
jurisdicción ordinaria y débil a la jurisdicción constitucional. Creemos más razonable
la autocontención interpretativa, pero con efectos puramente constitucionales y no
condicionados a interpretaciones legales.
b.- El derecho al recurso en materia laboral
13° Coherentemente con lo planteado por la jurisprudencia constitucional, el
legislador ha definido el régimen recursivo de los procesos laborales, incluyendo los
recursos de reposición (artículo 475 del Código del Trabajo, en adelante CT),
apelación (artículo 476 del CT), nulidad (artículos 477 – 482 del CT) y de unificación
de jurisprudencia (artículo 483 y ss. CT).
Este sistema permite que se cumplan los elementos esenciales del derecho al
recurso y, a la vez, que se logre resolver el asunto controvertido en un plazo razonable
en el marco de procedimientos que privilegian la oralidad e inmediación.
14° El recurso de nulidad procede cuando “en la tramitación del
procedimiento o en la dictación de la sentencia definitiva se hubieren infringido
sustancialmente derechos o garantías constitucionales, o aquélla se hubiere dictado
con infracción de ley que hubiere influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo”
(artículo 477 del CT). Además, hay causales específicas de nulidad en el artículo 478
del CT. Se trata, por tanto, de un recurso excepcional, en el que no basta el agravio o
la disconformidad de una de las partes. El vicio debe ocasionar perjuicio “y si no fuese
susceptible de ser subsanado por otro medio” se recurre a la nulidad.
15° La función del juez laboral es activa y debe contar con todos los medios
incluyendo el obrar de oficio para adoptar todas las medidas que “tiendan a evitar la
nulidad del procedimiento” (artículo 429 del CT). Tampoco el juez puede tener
excusas como para decretar o no la nulidad.
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CIENTO CINCUENTA Y TRES
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IV.- El caso concreto
a.- En cuanto a la interposición de los recursos del caso
16° Antes de aplicar las reglas interpretativas cabe examinar la evolución del
caso. En primer lugar, la Corte de Apelaciones de Santiago, conociendo del primer
recurso de nulidad interpuesto por la requirente, sostuvo que “del estudio de las
normas de este procedimiento de tutela, no aparece norma alguna que permita al juez
de fondo, en caso que se deduzcan acciones conjuntas, como ocurre en este caso en
que la demandante acciona por tutela de derechos fundamentales y de indemnización
de perjuicios, en que una vez resuelta la caducidad de la primera, pueda proceder
continuar con la segunda, esto es, con la indemnización de perjuicios, disponiendo
para esto que el procedimiento se sustituya de tutela a ordinario, para seguir
conociendo de la acción indemnizatoria por enfermedad profesional”, concluyendo
que el juez, habiendo declarado la caducidad de la acción de tutela, carecía de
facultades para seguir conociendo del asunto en lo concerniente a la indemnización
de perjuicios, de manera que el procedimiento no fue legamente tramitado,
ordenando la anulación de la sentencia, la audiencia de juicio y la primera audiencia
preparatoria.
17° Seguidamente, en el segundo juicio, en la audiencia preparatoria, el juez
de la instancia fijó audiencia preparatoria en el procedimiento ordinario. Contra esta
resolución, la requirente dedujo incidente de nulidad de lo obrado, por cuanto, de
acuerdo a lo fallado por el tribunal de alzada, el segundo juicio debía tramitarse de
conformidad con el procedimiento de tutela laboral. Este incidente fue acogido.
En consecuencia, el segundo juicio se tramitó, sin sustitución del
procedimiento, de acuerdo al procedimiento de tutela laboral. En éste, el juez dictó
sentencia, acogiendo nuevamente la acción de indemnización de perjuicios por
enfermedad profesional, a pesar de haber declarado la caducidad de la acción de
tutela laboral.
18° En un tercer momento, contra la segunda sentencia, la requirente
interpuso un nuevo recurso de nulidad, alegando el mismo vicio que en el primer
recurso de nulidad, esto es, infracción al debido proceso, causal prevista en el artículo
477 del Código del Trabajo, alegando que el juez no está facultado para dejar
subsistente la acción de indemnización de perjuicios si previamente declaró la
caducidad de la acción de tutela cuando ambas acciones son interpuestas en forma
conjunta, por lo que procedía que se rechazara la demanda en todas sus partes.
b.- La procedencia de nuevos recursos frente al derecho
19° La requirente Instituto de Previsión Social ejerció casi todos los recursos
establecidos por el legislador. De hecho, la primera audiencia preparatoria y la
sentencia correspondiente fueron anuladas, y se realizó un nuevo juicio. Como ya
vimos, el derecho al recurso no incluye la posibilidad de recurrir infinitamente, o
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CIENTO CINCUENTA Y CUATRO
13
hasta obtener una decisión favorable a las pretensiones de una parte. El derecho al
recurso sólo garantiza que un tribunal superior revise la decisión de uno inferior. En
este caso, la primera sentencia declaró la caducidad de la acción de tutela laboral, pero
acogió la demanda de indemnización de perjuicios por enfermedad profesional que
había sido entablada conjuntamente con la primera, procediendo de oficio a sustituir
el procedimiento de tutela por el procedimiento ordinario.
20° El relato nos indica que este asunto ha sido conocido por dos tribunales de
instancia y un tribunal superior, con los mismos resultados, lo que indica que el
precepto no produce efectos inconstitucionales en el caso concreto.
En el nuevo recurso de nulidad, el requirente invoca el mismo vicio que
denunció en el primer recurso de nulidad y que, por tanto, ya fue objeto de revisión
por un tribunal de alzada.
En este caso, lo que hay es una desavenencia entre lo que la requirente
entiende resolvió el tribunal de alzada y lo que entiende el juez que conoció del
segundo juicio, pero ello es un asunto de legalidad y no de constitucionalidad. La
Corte de Apelaciones de Santiago, al fallar el recurso de nulidad, pudo dictar
sentencia de reemplazo, como solicitaba la requirente en lo principal, pero optó por
anular el juicio, entregando la decisión sobre el asunto controvertido al juez de la
instancia. La requirente no tiene derecho a obtener su pretensión, sino a someter su
pretensión a los tribunales para su conocimiento y fallo y ello se cumplió.
21° En el caso, el requerimiento lo estimamos improcedente, por cuanto no se
ha explicado de forma precisa la razonabilidad de generación de nuevos mecanismos
recursivos. Tampoco resulta claro el efecto de estimar la inaplicabilidad en el caso
concreto y cómo es posible revertir una decisión contra la cual simplemente está en
desacuerdo. La dimensión de legalidad asoma por todas partes.
Primero, porque debe realizar una interpretación de ese carácter para ver un
paso adicional que construya un escenario para que sus pretensiones tengan
nuevamente una revisión.
En segundo lugar, porque en esa dimensión van a parecer nuevas cuestiones
de legalidad respecto de recursos extraordinarios o excepcionales como la queja o el
recurso de unificación de jurisprudencia. Esta dimensión legal viene a fortalecer la
tesis de que el legislador laboral ha previsto un conjunto amplio de recursos sin
necesidad de recurrir a una acción constitucional como la inaplicabilidad de efecto
normativo improbable en el caso concreto.
En tercer lugar, porque este juicio constitucional, en el caso concreto, se ha
desarrollado en esta sede de un modo unilateral, sin la presencia de la parte
requerida, y con afirmaciones sobre los hechos que son particularmente
controvertidas, como las fechas de interposición de los recursos. Toda esta cuestión
torna en pura legalidad los elementos de este caso lo que ha llevado a estos disidentes
a desestimar el presente requerimiento.
0000155
CIENTO CINCUENTA Y CINCO
14
Redactó la sentencia el Ministro señor JUAN JOSÉ ROMERO GUZMÁN. La
disidencia fue redactada por los Ministros señores GONZALO GARCÍA PINO y NELSON
POZO SILVA.
Comuníquese, notifíquese, regístrese y archívese.
Rol N° 8046-19-INA
SRA. BRAHM
Pronunciada por el Excmo. Tribunal Constitucional, integrado por su
Presidenta, Ministra señora MARÍA LUISA BRAHM BARRIL, por sus Ministros señores
IVÁN ARÓSTICA MALDONADO, GONZALO GARCÍA PINO, JUAN JOSÉ ROMERO GUZMÁN,
CRISTIÁN LETELIER AGUILAR, NELSON POZO SILVA y JOSÉ IGNACIO VÁSQUEZ MÁRQUEZ,
señora MARÍA PÍA SILVA GALLINATO, y señores MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ
GONZÁLEZ y RODRIGO PICA FLORES.
Firma la señora Presidenta del Tribunal, y se certifica que los demás señora y
señores Ministros concurren al acuerdo y fallo, pero no firman por no encontrarse en
dependencias físicas de esta Magistratura, en cumplimiento de las medidas dispuestas
ante la emergencia sanitaria existente en el país.
Autoriza la Secretaria del Tribunal Constitucional, señora María Angélica
Barriga Meza.