Hubo una vez en un pueblo dorado
un joven arrojado, valiente y caballeroso
que no sabía que poseía
ninguno de estos dones
Su padre era un herrero que forjaba el indómito metal
Su madre una reina que hacía tiempo murió de gran tristeza
No tenía hermanos
Pero sí un gato persa
Entre azufre y metales se devoraba la tarde
La mañana entera la pasaba en un páramo verde y rebosante
Jugaba con su gato, a la luna traviesa y a los gritos de incienso
A los días morados y a la leyenda del mago
Sucedió que una vez se enteró de una apuesta
- nadie es capaz de ganarle a la gran reina
Pronuncia acertijos que acaban en la demencia
y al más astuto se le cae el cabello de la cabeza
Nadie le gana a la reina
la fausta dama era conocida por su gran inteligencia
se murmuraba entre el pueblo –es ella la que gobierna-
el rey, es un bello ornamento
Los juegos del gato retaban la lógica
- Ve en busca del árbol, en su raíz éncontrarás una nube
Era el lago donde un árbol anciano tocaba la piel del agua
con su delicada rama,
y arriba, abajo, en el pálido cielo, la espuma era nube
Los juegos del gato retaban al cielo
- Los dioses no existen, son solo recuerdos
de la historia que no se repite, de nuestro verdadero origen
y de nuestros tontos anhelos
El fuego es primigenio
El éter su hermano
El caos su morada
Y el hombre su esclavo
- Iré con mi gato
Las fiestas de mayo recién comenzaban
Con las flores del prado los niños jugaban
A enamorarse para siempre y a tallar bellas memorias
Las fiestas del pueblo duraban tres semanas
Veinte días de preguntas y mil de locura
El festival es la muerte, la pregunta su tortura
- Quien es el siguiente, que demuestre lo que sabe, que se lleve a la princesa.
Dime gentil caballero ¿Cual es (…)? Dame tu respuesta
El muchacho llegó, sin conocer uno sólo de sus dones
Se trata de ser valiente pero no un temerario
De no ser cobarde y enfrentar al adversario
El mayor enemigo es el que se lleva consigo
Es el hijo del herrero
- Adelante, que muestre lo que sabe
Dime gentil caballero: porqué piensas en retarme
Yo no la reto, excelencia, solo diré qué es lo que sé
Está bien caballero, pero he de advertirte, cientos has fracasado
y miles mas se ha vuelto locos, la respuesta no está en los ojos
ni en la luz del medio día
Dígame pues, estoy esperando
Impertinente, no conoces la prudencia,
hagamos que esto termine y te arrope la demencia:
sabes tú, joven intemperante
¿Cuál es el tesoro más grande entre los hombres?
Muchos pensaron en ser honestos,
lo más románticos se asieron de la justicia,
es la moral y las bellas maneras,
es pensar en los demás o luchar por la ideas,
pero ninguno vio con claridad,
que la luz del día no nos permite mirar
Se asomó a su vientre y el gato sollozaba,
le miraba sus ojos de almendra y su bigote crispado,
con su suave mano tocó muy lentamente la cabeza negra del hermoso persa
El gato se enroscó y no le dio ningún consejo
- Estoy perdido - se dijo a si mismo - ojala no hubiera venido-
Dime pues, te estoy esperando,
o es que acaso lo gallardo nada guarda con lo sabio
Se te ve muy cansado, ¿cuanto ha que vienes caminando?
Han de ser las tres semanas que han ocupado este mayo -
Y dime por lo menos, ¿algo traes contigo o como has sobrevivido?
He pedido regalado, ora pan, ora vino,
la gente ha sido buena con migo
y el camino se hace menos oneroso si nos cubrimos con la capa del sueño
que yo creo es el tesoro más grande entre los hombres
Ni hablar, es tuya la princesa
Tu gran sapiencia te lo ha valido,
mírala, es ella,
es dulce
y en belleza se asemeja a la funesta Helena
No se apremie, gentil reina, fausta dama, amable tía
Que me ha dado más de lo que cree
Hace ya tres meses que no podía pensar
Que los ojos me pesaban y me turbaba al hablar
La nariz se me tapaba y era torpe al forjar
Pensaba mucho en los acertijos, y de noche no podía conciliar el sueño
Se me hacía un laberinto la razón con las ideas
Pero este día sagrado he conocido la respuesta… no necesito más
Le devuelvo a la princesa