Tema 8
Tema 8
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
8. SEGUROS AGRARIOS
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del que le hubiera correspondido en caso de expediciones comerciales que se cancelaran por
pérdida o naufragio de los navíos, en los que viajaban embarcadas las mercancías objeto del
contrato.
Según el diccionario de la Real Academia Española, el término seguro procede del latín secūrus
y en su acepción onceava le define como: 11. m. Der. Contrato por el que alguien se obliga
mediante el cobro de una prima a indemnizar el daño producido a otra persona, o a
satisfacerle un capital, una renta u otras prestaciones convenidas.
La definición jurídica del contrato de seguro básicamente determina que es aquel por el que el
asegurador se obliga, mediante el cobro de una prima y para el caso de que se produzca el
evento cuyo riesgo es objeto de cobertura, a indemnizar el daño producido al asegurado o a
satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas, dentro de los límites
pactados.
La existencia de una prestación cierta o prima que deberá satisfacer la persona que
contrata el seguro para que el contrato de seguro se perfeccione, es decir que vincule
a ambas partes.
Y la prestación futura o incierta, conocida como indemnización, que deberá satisfacer
el asegurador en caso de siniestro garantizable.
La entrega al asegurado siniestrado de una determinada cantidad monetaria
equivalente a los daños sufridos.
De tal modo que el seguro de lucro cesante trata de obtener la reparación de la pérdida de las
ganancias dejadas de percibir como consecuencia de dicha destrucción de cosechas o de
animales en el caso de explotación pecuaria
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En los seguros agrarios la indemnización, en caso de producirse el siniestro garantizado, al
igual que ocurre con el resto de ramos de seguros, puede llevarse a cabo de varias formas en
función de lo que se haya pactado:
Para dar respuesta a esta cuestión surgen los seguros de lucro cesante, que permiten que el
asegurado se vea indemnizado por la pérdida de aquellos ingresos que esperaba obtener de
sus actividades, en el caso de que no se hubiera producido dicho siniestro.
Son varias las estrategias que pueden seguir los productores para afrontar los riesgos que
amenazan su actividad productiva. Algunas se basan en modificaciones en sus métodos de
gestión o técnicas productivas, como la diversificación de cultivos o el regadío. Pero también
mediante la transferencia de estos riesgos, para lo cual los seguros constituyen uno de los
principales instrumentos.
Dentro de los seguros agrarios, los destinados a protegerse contra los riesgos de producción
han sido los más utilizados en muchos países, mientras que los destinados a riesgos de
mercado, lo han sido menos y únicamente se han implementado en los últimos años en
algunos países desarrollados, como Estados Unidos o Canadá.
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Debido a ello, cuando se habla de seguros agrarios suele ser referido a aquellos destinados a
protegerse contra los riegos de producción. El seguro agrario, normalmente, se encuentra
regulado tanto por unas condiciones generales, como por condiciones especiales para cada
una de las líneas de seguro que se corresponden con las diferentes producciones, ya sean
agrícolas, pecuarias, forestales o acuícolas.
En las condiciones generales nos encontramos con una serie de definiciones de los conceptos
principales del seguro. De este modo:
Tomador del seguro: persona física o jurídica que, juntamente con la empresa
aseguradora, suscribe la póliza del seguro y al que corresponden las obligaciones que
del mismo se deriven, salvo las que por su naturaleza deban ser cumplidas por el
asegurado.
Asegurado: persona física o jurídica, titular del interés objeto del seguro a quien
corresponden los derechos derivados del contrato y las obligaciones que por su
naturaleza le sean propias, y que en defecto del tomador asume las obligaciones y
deberes que a este corresponden.
Asegurador: persona jurídica que asume el riesgo contractualmente pactado.
Beneficiario: persona física o jurídica que, previa cesión por el asegurado, resulta
titular del derecho a la indemnización.
Capital asegurado: suma asegurada o cantidad fijada en cada una de las partidas de la
póliza, que constituye el límite máximo de indemnización a pagar por todos los
conceptos por la entidad aseguradora para todos los siniestros indemnizables.
Carencia: periodo de tiempo que debe transcurrir desde el momento de la entrada en
vigor del seguro hasta la toma de efecto de la cobertura de los riesgos suscritos.
Declaración de seguro: documento suscrito por el tomador, mediante el cual solicita la
inclusión en las garantías del seguro de las cosechas.
Descubierto obligatorio: la parte del riesgo que el asegurado viene obligado a
mantener a su cargo, cuando el seguro no cubra enteramente el interés asegurable,
que no es otra cosa que la cosecha en el caso del agricultor. Se trata de una parte del
riesgo, independientemente de la intensidad del daño.
Franquicia: cantidad o porcentaje sobre la cuantía de los daños indemnizables o del
valor de producción que en cada siniestro quedará a cargo del asegurado, siendo este
el que debe soportarla. Su objetivo fundamental es excluir de la cobertura del seguro a
los daños de mínima importancia, que no suelen causar graves perjuicios al asegurado
y de evitar de esta forma posibles un exceso de gastos administrativos de gestión y
peritación que elevarían considerablemente la prima del seguro.
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no tiene por qué existir necesariamente infraseguro, coinciden en sus efectos y consecuencias,
por lo que son términos que tienden a confundirse.
En ambos casos, el asegurado conserva a su cargo cierta parte del daño, en definitiva se trata
de que una parte del siniestro corra a cargo del asegurado y de esta forma actúe con una
mayor diligencia en su explotación para evitarlo o al menos para que no se amplifiquen sus
consecuencias.
Póliza: conjunto de documentos que contienen las condiciones reguladoras del seguro,
formando parte de ellas las condiciones generales, las especiales de cada seguro, las
particulares que se adicionan en su caso, la declaración de seguro individual o
colectivo y las aplicaciones de esta última
Prima: precio del seguro.
Producciones asegurables: son las que constituyen el fin económico de la explotación,
bien directamente o mediante su transformación. Para considerarlas como tales, es
condición indispensable que, en el momento de la suscripción de la declaración de
seguro, no haya hecho aparición el siniestro o este no sea inminente.
Siniestro: es todo hecho cuyas consecuencias dañosas resulten cubiertas con las
garantías de la póliza.
El tomador del seguro es quien contrata el seguro, es decir, a nombre de quien figura la póliza
y quien paga la prima.
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Puede ser el caso de una cooperativa, una asociación empresarial o cualquier otro colectivo.
En este caso, el tomador puede ser la agrupación mientras que los asegurados son las
personas individuales incluidas en la póliza, los productores agrarios en el caso de las
cooperativas. De nuevo, el asegurado puede ser o no el beneficiario, que es a quien
corresponde el derecho a la indemnización.
Respecto a las condiciones especiales, en función de cada producción, se define en las mismas:
El objeto del seguro, definiendo las garantías, riesgos cubiertos y exclusiones, ya sean de
carácter general como son los daños producidos por cualquier otra causa, que pueda preceder,
acompañar o seguir a los riesgos cubiertos, como particulares, el periodo de garantías y las
diferentes coberturas asegurables, para lo que se establecen una serie de definiciones claras y
precisas, por ejemplo, sobre los diferentes estados fenológicos de los cultivos o los tipos de
razas en los pecuarios.
Los bienes asegurables, especificándose el ámbito de aplicación, las explotaciones que pueden
ser objeto de aseguramiento y las diferentes clases de cultivos, especies forestales y animales
que pueden asegurarse.
El contrato de seguro agrario, como el resto de negocios jurídicos, puede declararse nulo en
caso de que concurran determinados vicios en el mismo, de los que destacaremos la
incapacidad, la falta de consentimiento, el error y el dolo.
Y en cuanto a la terminación del contrato de seguro agrario, este puede acaecer por cualquiera
de las siguientes situaciones:
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No se debe confundir terminación del contrato de seguro con el final del periodo de garantías,
que variará en función del tipo de garantía para cada línea de seguro, y que, a modo de
ejemplo, en el caso de los agrícolas suele ser siempre la fecha más temprana entre:
El momento de la recolección.
Cuando los frutos sobrepasan la madurez comercial.
Se sobrepasa una serie de fechas límite o estados fenológicos que se especifican en el
condicionado especial de cada línea de seguro
El seguro agrario, como cualquier tipo de seguro, es un medio a través del cual se satisfacen
una serie de necesidades futuras originadas por la ocurrencia de un posible siniestro.
Dependiendo de la mayor o menor probabilidad de ocurrencia del suceso, así variarán también
las coberturas, franquicias y primas a pagar por parte del agricultor.
La principal función de los seguros agrarios es eliminar la incertidumbre que tiene el productor
agropecuario al asumir los posibles efectos negativos, consecuencia de la materialización de
los distintos riesgos agropecuarios en siniestros, con la consiguiente repercusión negativa en la
renta de sus explotaciones. Y la eliminación de la incertidumbre se produce con la
transferencia del riesgo por parte del productor a la compañía aseguradora, a través del pago
de una prima con la que se formaliza el contrato del seguro, para que en el caso de producirse
el siniestro agrario pueda, a través de la indemnización percibida, mantener el nivel de rentas
de su explotación.
Una peculiaridad más destacada de los seguros agrarios con respecto al resto de seguros, es
que se trata de un seguro de daños y normalmente de lucro cesante.
Ello es así porque al tratarse de seres vivos, el objeto del seguro conlleva que después de la
ocurrencia del siniestro el agricultor siga implicado en un correcto manejo de los cultivos
siniestrados hasta el final del ciclo productivo para no amplificar los daños ya de por sí
producidos.
Por este motivo, es importante que el agricultor corra con una parte del riesgo, es decir que la
transferencia del riesgo no sea total.
Del mismo modo, para este tipo de seguros agrarios es importante la aplicación del principio
indemnizatorio, por el que el seguro no debe procurar jamás un beneficio al asegurado, ni por
supuesto ser una fuente de enriquecimiento, de tal modo que la indemnización que reciba el
asegurado por parte del asegurador debe consistir exclusivamente en reparar el exacto daño
sufrido, por lo que la indemnización no deberá colocar en mejor situación al asegurado que si
el siniestro no hubiera ocurrido.
Dentro de las peculiaridades del principio indemnizatorio para los seguros agrarios se
encuentra la denominada cláusula de salvaguarda o regla proporcional, por cuya aplicación el
seguro agrario se manifiesta claramente como un seguro de daños.
Para comprender mejor esta cláusula y este principio deberemos aclarar de una forma más
precisa las diferentes acepciones que el término producción tiene en el sistema de seguros
agrarios y que le singularizan con respecto al resto de seguros, debiendo distinguirse entre:
Producción potencial esperada de la parcela y/o explotación agraria: es aquella
producción que podría obtenerse en cada parcela asegurada, o en su caso en el
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conjunto de la explotación, de acuerdo a sus condiciones normales de carácter edafo-
climático, variedad, tipo de plantación, siembra o cultivo de acuerdo a lo que podemos
considerar como una variación normal de rendimientos.
Producción asegurable: es la que, constituyendo el fin económico de la explotación,
bien directamente o mediante su transformación, se halla incluida en los Planes
Anuales del Seguro y cumpla las condiciones técnicas mínimas exigibles de explotación
o prevención. En todo caso, será condición indispensable que no haya hecho aparición
el siniestro o este sea inminente.
Producción asegurada: es la consignada por el asegurado en la correspondiente póliza
de seguros agrarios.
Producción real final: es aquella producción susceptible de recolección por
procedimientos y técnicas habituales y adecuadas en la parcela asegurada y
comercializable. Se trata siempre de un dato objetivo que se encarga de cuantificar el
perito tasador en el momento de la valoración.
Producción real esperada: es aquella producción que, en caso de no ocurrir el siniestro o
los siniestros garantizados, se hubiera obtenido en la parcela siniestrada, dentro del
período de garantía previsto en la póliza y cumpliendo los requisitos mínimos de
comercialización que las normas establezcan.
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Esta cláusula a lo que conduce es a una aplicación del porcentaje de daño tasado, a efectos del
cálculo de la indemnización, sobre la menor de las dos producciones siguientes: producción
real esperada o producción asegurada.
Nos podemos encontrar con toda una gama de posibilidades al poner en relación la cosecha o
producción final, la producción real esperada y la producción asegurada. De este modo
tenemos las siguientes tres posibilidades:
La existencia de infraseguro, si la producción asegurada por el agricultor es claramente
inferior a la producción real esperada.
La existencia de sobreseguro, si el agricultor asegura una cosecha muy superior a la
producción real esperada de su explotación.
El seguro pleno cuando el valor de la producción asegurada coincide con la producción
real esperada.
Supongamos que un agricultor tiene una parcela de un cultivo que normalmente, año tras año,
le da una producción de 1.000 kg. Por tanto, la producción potencial de dicha parcela será de
1.000 kg y el agricultor asegurará dicha cantidad que estima que tendría en ausencia de
siniestros. Si ese año (año 1) no hubiera ocurrido ningún tipo de siniestro, la producción
perdida sería de 0 kg, la producción real es igual a la esperada (1.000 kg) y, obviamente, no
habría lugar a que hubiera producción indemnizable.
Si al siguiente año (año 2) el agricultor volviera a asegurar en las mismas condiciones, pero
tuviera un siniestro del 50 % en un riesgo garantizable, en este caso la producción final o
recolectada sería de 500 kg, la producción real esperada seguiría siendo los 1.000 kg, y la
producción indemnizable sería el resultado de aplicar el porcentaje de daño sobre la menor de
las dos cantidades, la producción indemnizable serían 500 kg.
En el siguiente año (año 3) el agricultor, mal aconsejado, cree entender al seguro agrario como
un elemento generador de rentas y asegura su parcela en 2.000 kg, claramente superior al
potencial de dicha parcela. En este caso, si volviera a ocurrir dicho siniestro del 50 % en un
riesgo garantizado, haría que tuviera una producción final de 500 kg. Pero en este caso, a pesar
de haber asegurado 2.000 kg, la producción real esperada seguirá siendo de 1.000 kg, luego la
producción indemnizable que sería el resultado de aplicar el porcentaje de daño sobre la
menor de las cantidades entre la producción asegurada y la producción real esperada, nos
llevaría a que seguiría cobrando solamente 500 kg, a pesar de haber asegurado el doble. Este
sería un ejemplo de sobreseguro.
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Por último, en el siguiente año (año 4), el agricultor decide asegurar tan solo 500 kg, sabiendo
que el potencial de su parcela sigue siendo de 1.000 kg. En caso de ocurrencia del mismo tipo
de siniestro con daño del 50 %, la producción indemnizable sería el resultado de aplicar dicho
porcentaje de daño, de nuevo, sobre la menor de las cantidades entre la producción real
esperada y la producción asegurada, luego se aplicaría sobre 500 kg, obteniendo una
producción indemnizable de 250 kg. En este último caso nos encontraríamos en una situación
de infraseguro.
De este modo, siempre se indemnizará el porcentaje de daño sobre la menor de las cantidades
entre la producción asegurada y la producción real esperada o producción que hubiera
alcanzado la parcela si no hubiera ocurrido el siniestro garantizado en la póliza. Con esto se
consigue evitar un enriquecimiento injusto y que el seguro agrario sea un elemento generador
de rentas.
La inexistencia de dicha cláusula sería una puerta abierta al fraude, tanto por parte de los
agricultores en caso de sobreseguro como de las compañías aseguradoras en caso de
infraseguro.
Un aspecto fundamental de un seguro es la prima; lo que viene a ser el precio del seguro. Debe
ser asequible y aceptable para el asegurado; y debe bastar para cubrir las pérdidas esperadas,
cubrir todos los costes, impuestos y recargos, y debe dejar un beneficio a la empresa
aseguradora.
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Conceptos
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Franquicia o deducible: Si el importe del siniestro es inferior a la cantidad estipulada
como franquicia, su coste correrá por completo a cargo del asegurado; si es superior,
la aseguradora solo indemnizará por el exceso de aquella. Por supuesto, la prima de un
riesgo sometido a franquicia siempre será inferior que la que le correspondería si tal
régimen no existiese, ya que, en el primer caso, la repercusión económica de un
siniestro a cargo del asegurador es más limitada.
Franquicia relativa equivale a que el seguro cubre solo un porcentaje de las pérdidas
(p. ej., el 90 %).
Franquicia absoluta equivale a que el seguro cubre las pérdidas a partir de un
montante predeterminado (por ejemplo, si el rendimiento asegurado es 2 t/ha, y la
franquicia equivale al 30 % del rendimiento asegurado, 0,6 t/ha, el seguro solo cubrirá
las pérdidas de cosechas superiores 0,6 t/ha. Si el asegurado obtuvo 1,5 t/ha de
rendimiento, no cobrará indemnización; pero si obtuvo 1,1 t/ha cobrará una
indemnización de 2-1,1-0,6= 0,3 t/ha)
Los seguros de daños y rendimientos son propios de las producciones agrarias y forestales y su
objetivo es garantizar las pérdidas ocasionadas por fenómenos adversos aleatorios, no
controlables por el agricultor y que afectan a la renta de la explotación. Al indemnizar por las
pérdidas ocasionadas, que entran dentro de las coberturas y garantías del seguro, tienen un
efecto de estabilización de rentas.
Los fenómenos adversos suelen ser de naturaleza climatológica, aunque también de otro tipo
como accidentes o la propagación de determinadas enfermedades, y los daños pueden
ocasionar disminuciones de rendimientos o del valor comercial de las producciones debido a
depreciaciones de la calidad.
Los seguros de daños cubren el daño ocasionado por algún fenómeno adverso, de naturaleza
climática u otra previamente especificada, como el granizo (en España se llama pedrisco),
incendio, heladas…, que merme la producción final comercializable.
En este tipo de contrato el agricultor asegura una producción (rendimiento) para cada año en
función de sus expectativas, la producción asegurada. La indemnización se produce siempre
que: (i) haya un daño, en cantidad o calidad, cuantificable, que haya sido previamente tasado
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por un técnico experto, (ii) que ese daño sea consecuencia de un riesgo amparado en las
garantías del seguro, y (iii) se supere el mínimo indemnizable establecido al efecto en el
condicionado de la póliza que haya suscrito.
Entre las ventajas del seguro de daños destaca que es transparente y sencillo de implementar
y gestionar. Se adapta bien a fenómenos que causan daños repentinos, aleatorios, localizados
y fácilmente cuantificables, como es el caso del granizo. Sin embargo, se adapta peor para
riesgos cuyo impacto se prolonga en el tiempo, como es el caso de la sequía, ya que al no
poderse producir la tasación inmediatamente después del daño, pueden solaparse varios
riesgos y la tasación se complica.
Los problemas de información asimétrica (selección adversa y riesgo moral) son menos
frecuentes que en otros tipos de seguros, pero existen excepciones, como es el caso de las
heladas, en que la predisposición a asegurar parcelas más vulnerables a este riesgo puede ser
mayor (selección adversa).
Los costes de peritación son elevados ya que la tasación de daños se realiza en campo; pero
esta relación directa entre el agricultor y el perito tasador otorga mayor confianza de los
resultados de la peritación, favoreciendo la fidelización de los agricultores con el seguro.
Los seguros de rendimientos cubren las pérdidas en los rendimientos ocasionadas por riesgos
no controlables por el agricultor. El rendimiento garantizado puede establecerse de forma
individual, obtenido a partir de los datos históricos de la propia explotación o, en caso de que
estos no existan o así se determine, de rendimientos medios de la zona o de la comarca
establecidos por alguna institución oficial. En general se aseguran todas las parcelas de la
explotación con el mismo cultivo o grupo de cultivos, como los cereales, y la evaluación de
pérdidas también se hace a nivel de explotación, aunque también existen seguros de
rendimientos a nivel de parcela. La indemnización se produce siempre que se produzca una
reducción del rendimiento en relación al garantizado, independientemente de la causa del
daño.
Una ventaja de los seguros de rendimientos es que se cubren todos los riesgos de pérdida de
cosecha. Al igual que los seguros de daños, requieren una evaluación de las pérdidas en el
campo; esto eleva los costes, pero facilita el contacto directo entre agricultor y tasador,
aumentando la confianza en los resultados de la tasación y favoreciendo la fidelización de los
agricultores en el seguro.
En este caso, los problemas de información asimétrica son mayores: los productores menos
eficientes tienden más a asegurarse (selección adversa), y los agricultores son susceptibles de
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modificar su comportamiento, afectando a los rendimientos obtenidos (riesgo moral). Sin
embargo, existen formas y estrategias para combatir los problemas de información asimétrica.
Supongamos que el agricultor asegura las tres parcelas de su explotación. La producción total
asegurada son 3.000 kg, 1.000 kg en cada una. Supongamos también, en este caso, que la
producción esperada por el agricultor coincide con su producción histórica o de referencia, que
son los 3.000 kg en la explotación, 1.000 kg en cada parcela.
En las otras dos parcelas no se produce ningún daño, obteniendo en la parcela 2 una
producción final recolectada de 1.500 kg, 500 kg más de la producción asegurada y en la
parcela 3, 1.000 kg, la misma cantidad que tenía asegurada.
En total en las 3 parcelas, la producción final recolectada es de 3.000 kg, igual que la
asegurada.
El agricultor recibiría una indemnización por las pérdidas de 500 kg que ha tenido en la parcela,
resultado de aplicar el 50 % de daño calculado por la menor de las cantidades entre la
producción asegurada y la producción real esperada, en este caso 1.000 kg.
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Si el seguro de rendimientos fuese a nivel de parcela se calcularía como el seguro de daños,
pero si es a nivel de explotación, como la tasación se hace a este nivel, la producción final de la
explotación sería de 3.000 kg igual que la producción asegurada y por tanto no recibiría
ninguna indemnización.
El sector ganadero se enfrenta a varios tipos de riesgos específicos, entre los que se
encuentran los de tipo sanitario y los accidentes.
Otro riesgo al que también se enfrenta la ganadería, sobre todo la extensiva, es la posible
escasez de pastos consecuencia de fenómenos climáticos adversos como las inundaciones o la
sequía. En este caso, es posible suscribir un seguro que cubra las pérdidas en las rentas de las
explotaciones como consecuencia de dicha escasez de pastos. En general, la evaluación directa
de la escasez de pastos es difícil y costosa, por lo que se recurre a los seguros indexados, que
se verán en el siguiente punto.
Seguros de accidentes: Cubren la muerte de los animales causada por accidentes como
el fuego, el ahogamiento, la electrocución, el despeñamiento o el ataque de animales
salvajes. Existen en muchos países, tanto desarrollados como en desarrollo, y
normalmente excluyen entre las coberturas la muerte de los animales por
enfermedades.
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Seguros de todo riesgo: Cubren, además de la muerte por accidentes, determinadas
enfermedades específicas para cada especie. Son más habituales en países
desarrollados, donde las explotaciones tienen un cierto nivel sanitario. En España, son
los más extendidos, existen para todas las especies ganaderas y se denominan seguro
de explotación.
Seguro de enfermedades epidémicas: No están muy extendidos debido al potencial
carácter catastrófico de las pérdidas, y su existencia depende de la capacidad de
reaseguro. Normalmente se excluyen de las coberturas los sacrificios del ganado
decretados por los gobiernos. Existen en algunos países europeos como Alemania y el
Reino Unido. Su desarrollo puede verse incentivado en la medida en que los riesgos de
enfermedades epidémicas aumentan con el incremento del comercio y del
movimiento de animales vivos, aunque su implementación es difícil sin un apoyo
público importante.
Los seguros pecuarios están menos extendidos que los seguros de cosechas, en gran parte
debido a la mayor complejidad de los riesgos a los que se enfrenta la ganadería y a la
diversidad de los sistemas de gestión y manejo, que van desde sistemas totalmente extensivos
en grandes superficies a sistemas intensivos de estabulación. Además, la percepción de los
riesgos cubiertos por fenómenos naturales no controlables es baja frente a otros riesgos como
los robos de ganado o los daños causados a terceros. Todo ello se traduce en una menor
cultura de aseguramiento es este sector en relación al que existe en el sector agrícola.
En España el desarrollo del seguro agrario se produjo a partir de 1978, con la aprobación de la
Ley del Seguro Agrario. El primer seguro ganadero data de 1982, pero tuvo poco éxito y su
implantación nunca superó el 10 %. En 1989 comenzaron a ofrecerse los seguros de
explotación, que cubren los riesgos de enfermedades y accidentes, desarrollándose en la
década de los 2000 para todas las especies. Su implantación por especies es muy variable y en
el 2011 variaba entre el 57,5 % en vacuno de leche al 2,25 % en porcino.
También existe un seguro indexado de compensación por pérdida de pastos para las
explotaciones extensivas de bovino y ovino y caprino y equino. Tiene mayor acogida en el sur
del país donde este riesgo es mayor y su evolución está muy ligada a la previsión
meteorológica.
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ganadero escoger la opción y las garantías adicionales que mejor se adapten a las necesidades
y al riesgo de su explotación. Pudiendo optar entre.
Garantías básicas:
Opción A: Cubre la muerte y el sacrificio por accidentes, fiebre aftosa y EEB.
Garantías adicionales:
En general los seguros se basan en los resultados de las explotaciones y las pérdidas se peritan
en el campo y se calculan a nivel de explotación. Sin embargo, en ocasiones, esto no es posible
o es excesivamente costoso por lo que se recurre a índices que facilitan la evaluación de
daños. Son los seguros indexados, seguros índices o seguros paramétricos. Como todos los
seguros, su objetivo es cubrir pérdidas por daños producidos por fenómenos adversos con
efectos en la renta de la explotación, pero la evaluación de pérdidas no es directa, sino
indirecta a través de variables que tienen una alta correlación con el riesgo a cubrir. Hay varios
tipos:
De rendimiento de área, en los que la indemnización a los productores de una región
se establece a partir de pérdidas en relación a los rendimientos históricos de la región.
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Otras variables, como el nivel de agua almacenado en los pantanos (para establecer
seguros de sequía).
Las variables utilizadas en estos seguros deben tener una elevada correlación con el riesgo, ser
perfectamente mensurables, transparentes, verificables por instituciones independientes, y
medibles con relativa frecuencia.
Ventajas de estos seguros son el reducido coste de administración y gestión (aunque el coste
inicial de la inversión es elevado) y su transparencia al basarse en mediciones objetivas.
También la eliminación de los problemas de riesgo moral y selección adversa, en la medida en
que los asegurados no pueden influir sobre los resultados. Por otra parte, al basarse en
evaluaciones indirectas de las pérdidas, pueden ser difíciles de entender por parte de los
agricultores.
El principal problema de los seguros indexados es la existencia del riesgo base, o riesgo
asociado a las diferencias entre el índice y el valor real de las pérdidas experimentadas por el
productor. Este problema es especialmente importante para los siniestros derivados de
fenómenos adversos de naturaleza climática, con una distribución espacial no homogénea,
como puede ser el granizo. La protección dada por estos seguros puede no ajustarse al riesgo
real cuando la zona no es suficientemente homogénea o el índice tiene una correlación baja
con los resultados del asegurado.
Un ejemplo de seguro indexado es el de sequía en pastos, desarrollado en muchos países tanto
desarrollados como en vías de desarrollo. Este seguro está diseñado para garantizar los daños
económicos causados por la sequía en la ganadería extensiva en régimen de pastoreo. Se
basan en la elaboración de índices de vegetación obtenidos a partir de imágenes de satélites,
como indicadores de sequía. Estos están muy correlacionados con los impactos de la sequía en
la explotación, y su evolución desencadena los pagos.
Se puede distinguir:
Seguro de ingresos, en el que se asegura un nivel de ingresos establecido como el
producto de precios y rendimientos.
Seguro de márgenes brutos, que tiene en cuenta además los costes variables,
cubriendo de posibles aumentos.
Seguro de rentas, que tiene en cuenta, además de los costes variables, los costes fijos.
Todos ellos pueden referirse a una producción específica o a la de toda la explotación, aunque
los de ingresos y márgenes suelen ser monocultivo, mientras que los de rentas suelen ser de
toda la explotación.
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Uno de los problemas de estos seguros es que existe un riesgo elevado de que surjan
problemas de riesgo moral y de selección adversa, en la medida en que los ingresos o la renta
de la explotación dependen en gran medida de la gestión realizada por el agricultor. Los
problemas son mayores en los seguros de renta al considerar los costes fijos y variables.
Debido a ello también, uno de los principales problemas que tienen para desarrollarse es la
dificultad de determinar los ingresos y especialmente la renta de forma fiable. La existencia de
riesgos sistémicos, especialmente de descensos tendenciales de precios, dificulta su
implantación.
Los seguros de renta de toda la explotación son más eficientes que los de ingresos o márgenes,
en la medida en que se ligan a la viabilidad de la explotación; sin embargo, las dificultades para
determinar las rentas realmente obtenidas son mayores. Entre sus ventajas está la de su
menor coste, al compensarse unas producciones con otras, y su mayor grado de
desacoplamiento, ya que al no ligarse a producciones concretas no tiene un efecto de
distorsión de los mercados.
Estos seguros no están desarrollados en Europa, aunque sí en Estados Unidos, donde están
adquiriendo una importancia creciente como instrumentos de gestión de riesgo y de
estabilización de rentas.
Hay 12 periodos para contratar la póliza de seguro en cada año y cada periodo de seguro tiene
una duración de 6 meses. Durante el primer mes de un periodo de seguro los cerdos no
pueden ser asegurados; la cobertura comienza un mes natural completo después del mes de
cierre de ventas, a menos que se especifique lo contrario en las disposiciones especiales. Por
ejemplo, si el período de cotización cierra las ventas durante el mes de enero, el seguro incluye
los meses de febrero, en el cual los cerdos no están asegurados, marzo, abril, mayo, junio y
julio. La indemnización al final del periodo del seguro de 6 meses es la diferencia, si es positiva,
entre el margen bruto garantizado y el margen bruto real.
El margen bruto esperado en porcino para una operación de cierre de ciclo es el precio
esperado del cerdo para el mes de la comercialización multiplicado por el peso supuesto del
cerdo en la comercialización y por el factor de rendimiento, que transforma el precio de la
base del peso en vivo, menos el costo esperado de la alimentación tomando como referencia
el precio 3 meses antes del mes de venta.
El precio esperado del cerdo para los meses en los que vence el contrato se determina con
precios de liquidación promedios de tres días en el Chicago Mercantile Exchange. Para los
meses con contrato no vencido, el precio esperado de liquidación del cerdo es el promedio
simple de los precios de liquidación diaria del CME en los tres últimos días hábiles.
La indemnización que el seguro pagaría al ganadero es la diferencia, siempre que sea positiva,
entre el margen bruto garantizado y el margen bruto real.
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8.2.5. Seguros catastróficos
Un riesgo catastrófico se puede definir como el que tiene su origen en desastres severos,
repentinos e inesperados que causan fuertes pérdidas. Cualquier fenómeno natural puede
convertirse en catástrofe si afecta de forma masiva a seres humanos o a sus bienes y provoca
daños de elevada intensidad y cuantía. Fenómenos naturales que pueden causar catástrofes
son, por ejemplo, los tornados, huracanes, terremotos o inundaciones.
La agricultura es un sector que por su dependencia del medio natural está especialmente expuesto
a estos riesgos que pueden causar daños de gran intensidad, cuyas consecuencias negativas
afectan seriamente a la viabilidad de las explotaciones agrarias y a la economía de las regiones
afectadas.
La cobertura de riesgos catastróficos varía muchos entre países. En los países desarrollados
con sistemas de seguros agrarios avanzados, la protección contra riesgos catastróficos suele
estar vinculada a la suscripción de seguros, lo que implica que, si el daño se produce por
adversidades asegurables, no se conceden indemnizaciones en ausencia de seguros. Funciona
el principio de «lo asegurable no es indemnizable «. En los casos en que no está cubierto,
debido a su carácter o magnitud, se recurre a ayudas directas ex–post u otros instrumentos de
apoyo, como líneas preferentes de crédito o beneficios fiscales. Para sufragar estas ayudas
algunos países tienen fondos públicos para catástrofes o fondos para calamidades, que se
utilizan para financiar estas ayudas.
En los países en desarrollo, la situación es muy distinta. En general son países más expuestos a
desastres naturales y su coste económico es más elevado, debido, entre otras cosas a la baja
penetración de los seguros, tanto privados como públicos.
Por otra parte, una proporción considerable de la agricultura en estos países se desarrolla en
pequeñas y medianas explotaciones, dispersas y aisladas geográficamente, especializadas en
productos básicos de bajo valor, y con dificultades de acceder al sistema de seguros agrarios
comerciales, que por otra parte está poco desarrollado y con bajos niveles de penetración.
Estos productores son especialmente vulnerables a los riesgos catastróficos y en caso de que
se produzcan daños, su situación puede ser extrema, comprometiéndose el mantenimiento de
la actividad y aumentando los niveles de pobreza de amplias zonas geográficas. Además, en
estos casos los Estados ven muy restringidas las posibilidades de conceder ayudas para paliar
estos daños, debido a la limitación de recursos presupuestarios y, además, no es infrecuente
que los costes superen las previsiones presupuestarias.
En general, estos seguros están suscritos por los Estados o gobiernos regionales, que son los
beneficiarios del seguro en caso de que se produzcan grandes pérdidas en zonas agrícolas. Con la
indemnización, los gobiernos implementan programas de apoyo a los damnificados, en general,
pequeños productores. No se trata de seguros tradicionales, ya que las indemnizaciones no se
calculan para cubrir las pérdidas o los costes de producción, sino para permitir a los
agricultores, especialmente los más vulnerables, la reconstrucción de su potencial productivo.
Algunos requieren la evaluación de pérdidas en campo, pero otros son indexados de carácter
climático.
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En general, las primas están subvencionadas por los gobiernos federales y los seguros se
contratan con empresas privadas y respaldados por el mercado internacional del reaseguro. El
país donde están más desarrollados es México, pero también existen en Perú o Ecuador.
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DEFINICIONES
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Declaración de Seguro Individual, la declaración en que el titular de la explotación
cuyas cosechas se aseguran es una sola persona física o jurídica, quien figurará en
aquélla en calidad de Asegurado.
Aplicación a Seguro Colectivo, la Declaración, mediante la cual un asociado de la
persona jurídica que actúa como Tomador de un Seguro Colectivo incluye en éste,
en calidad de Asegurado, las cosechas de las que es titular.
DESCUBIERTO OBLIGATORIO, la parte del riesgo que el Asegurado viene obligado a
mantener a su cargo, cuando el Seguro no cubra enteramente el interés asegurable. El
porcentaje de descubierto se hará constar, para cada tipo de riesgo, en las Condiciones
Especiales de cada cultivo.
FRANQUICIA, la cantidad o porcentaje sobre la cuantía de los daños indemnizables o del
Valor de Producción que en cada siniestro quedará a cargo del Asegurado, según lo que se
establezca en las Condiciones Especiales.
POLIZA, conjunto de documentos que contienen las Condiciones Reguladoras del Seguro,
formando parte de ellas, estas Condiciones Generales, las Especiales de cada Seguro, las
Particulares que se adicionan en su caso, la Declaración de Seguro Individual o Colectivo y
Aplicaciones de esta última.
PRIMA, es el precio del Seguro. El recibo contendrá además la prima de reaseguro del
Consorcio de Compensación de Seguros e impuestos que sean de legal aplicación e indicará
la parte a cargo del Tomador del Seguro, el importe de la subvención del Estado y, en su
caso, los descuentos, bonificaciones y recargos.
PRODUCCIONES ASEGURABLES, las que constituyendo el fin económico de la explotación,
bien directamente o mediante su transformación, se hallen incluidas en el
correspondiente Plan Anual de Seguros y cumplan las condiciones técnicas mínimas
exigibles de explotación o prevención definidas por el Ministerio de Agricultura,
Alimentación y Medio Ambiente. Para considerarla como tal, es condición indispensable
que, en el momento de la suscripción de la Declaración de Seguro, no haya hecho aparición
el siniestro o éste sea inminente.
SINIESTRO, es todo hecho cuyas consecuencias dañosas resulten cubiertas con las garantías
de la póliza. Para que un siniestro sea considerado como indemnizable, los daños sufridos
por el cultivo deben ser superiores al mínimo previsto en las Condiciones Especiales de la
póliza.
TOMADOR DEL SEGURO, la persona física o jurídica que, juntamente con Agroseguro,
suscribe la póliza del Seguro y al que corresponden las obligaciones que del mismo se
deriven, salvo las que por su naturaleza deban ser cumplidas por el Asegurado.
SEGUNDA.- El Seguro tiene por objeto la cobertura de las producciones agrícolas contra los
riesgos previstos en el artículo 6 del Reglamento para la aplicación de la ley 87/1978 de
Seguros Agrarios Combinados, siempre que estén incluidos en el Plan Anual de Seguros
aprobado por el Gobierno.
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TERCERA.- Con carácter general, quedan excluidas de las coberturas de la póliza las
consecuencias de los hechos siguientes:
Los daños producidos cuando el siniestro se origine por mala fe del Asegurado.
Los siniestros que por su extensión o importancia sean calificados por el Gobierno de
"catástrofe" o "calamidad nacional".
Cualquiera de los riesgos garantizados, manifestados u ocurridos con anterioridad a la
contratación del Seguro o durante el período de carencia.
QUINTA.- El Seguro entrará en vigor a las cero horas del día siguiente al día en el que se
pague la prima por el Tomador del Seguro y siempre que previa o simultáneamente se haya
formalizado la Declaración de Seguro.
Carecerán de validez y no surtirán efecto alguno las Declaraciones de Seguro cuya prima no
haya sido pagada íntegramente por el Tomador del Seguro, o bien haya sido pagada fuera
de los plazos establecidos por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
Igualmente, y aunque la prima haya sido pagada, carecerá de validez y no surtirá efecto
alguno que no sea la devolución de dicha prima, la Declaración de Seguro suscrita por
deudor del total o parte de recibo o recibos de primas correspondientes a la regularización
económica de anteriores declaraciones o que ampare intereses pertenecientes a los
mismos.
En ningún caso el inicio de las garantías podrá comenzar antes de la toma de efecto, una vez
transcurrido el período de carencia.
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aplicaciones, irá haciendo efectiva la parte de prima correspondiente a los mismos, en la
forma que se determine en las Condiciones Especiales.
En ningún caso se entenderá realizado el pago cuando éste se efectúe directamente al
Mediador de Seguros.
El incumplimiento de las obligaciones a), d), e), g) y h) dará derecho a Agroseguro a reducir
su prestación en la proporción oportuna teniendo en cuenta el grado de culpa del
Asegurado y la importancia de los daños derivados del citado incumplimiento, cuando
hubiere sido observado con ocasión de la tramitación de un siniestro o, en su caso a ajustar
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el importe de la indemnización, reduciéndola proporcionalmente a la diferencia entre la
prima pagada y la que correspondería aplicar de acuerdo con la verdadera entidad del
riesgo. Si mediara dolo o culpa grave del Tomador o Asegurado, quedará Agroseguro
liberado del pago de la prestación.
La mera inexactitud que origine la aplicación de una prima inferior, sólo dará lugar a la
reducción proporcional de la indemnización.
En las Condiciones Especiales de cada Seguro se establecerá el importe mínimo que debe
alcanzar los daños para que el siniestro pueda ser indemnizable.
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fecha de recepción en Agroseguro de dicha declaración del siniestro, expresando los
motivos del rehúse.
CATORCE.- En caso de no lograrse el acuerdo amistoso dentro del plazo de cuarenta días,
contados a partir de la recepción de la declaración de siniestro, salvo imposibilidad de la
cuantificación de los daños, cada parte designará un Perito, debiendo constar por escrito la
aceptación de éstos.
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Tomador del Seguro deberá nombrar tantos peritos como intervengan por parte de
Agroseguro o aceptar la tasación realizada por los Peritos de ésta.
Si una de las partes no hubiera hecho la designación, estará obligada a realizarla en los ocho
días siguientes a la fecha en que sea requerida por lo que hubiese designado el suyo; y de
no hacerlo en este último plazo, se entenderá que acepta el dictamen que emita el Perito
de la otra parte, quedando vinculada por el mismo.
De no haber acuerdo entre los Peritos, las partes nombrarán un tercero y los tres obrarán
en común, resolviendo por mayoría de votos. Caso de disentir en la elección del tercer
Perito, se procederá entonces a su nombramiento por el Juez de Primera Instancia del
Partido Judicial en que radiquen las explotaciones aseguradas en acto de jurisdicción
voluntaria y por los trámites previstos para la insaculación de Peritos en la Ley de
Enjuiciamiento Civil.
El dictamen de los Peritos, por unanimidad o por mayoría, se notificará a las partes de
manera inmediata y de forma indubitada, siendo vinculante para éstas, salvo que se
impugne judicialmente, dentro del plazo de treinta días, en el caso de Agroseguro, y de
ciento ochenta, en el del Asegurado, computados ambos desde la fecha de su notificación.
Si no se interpusiera en dichos plazos la correspondiente acción, el dictamen pericial
devendrá inatacable.
En caso de designación de Peritos, cada parte abonará los gastos y honorarios del suyo. Los
del Perito tercero y demás gastos que ocasione la tasación pericial colegiada serán de
cuenta y cargo por mitad del Asegurado y Agroseguro. Si cualquiera de las partes hubiera
hecho necesario dicha peritación por haber mantenido una valoración de daños
manifiestamente desproporcionada, será ella la única responsable de dichos gastos.
QUINCE.- Con carácter general, el cometido a desarrollar por los Peritos será el de realizar la
valoración de los daños sujetándose a las normas de peritación establecidas, recogerán en
el acta cuantas incidencias surjan durante su actuación y establecerán la indemnización
resultante que corresponda individualmente a cada Asegurado, en función del porcentaje
de cobertura o, en su caso, por aplicación de la franquicia estipulada. Para el cumplimiento
de dicho cometido, el Asegurado dará a Agroseguro y a sus peritos toda clase de facilidades
para inspeccionar las explotaciones aseguradas, proporcionándoles cuantos documentos e
informes se consideren útiles y necesarios para fijar con exactitud la cuantía de las
pérdidas y para acreditar el debido cumplimiento de las condiciones técnicas mínimas de
cultivo.
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A efectos de determinar la cuantía de los daños, deberán fijarse los importes pertinentes
sobre:
a) Rendimiento real de la cosecha asegurada y el porcentaje de daños, en función de
las causas productoras, tanto en cantidad como en calidad, en su caso.
b) Estimación del posible salvamento.
c) Importe de los gastos excepcionales realizados para la limitación de los daños o
salvamento de la cosecha siniestrada, llevados a efecto de acuerdo con las normas
que para ello se hayan fijado por los peritos.
DIECISIETE.- Las indemnizaciones por los siniestros ocurridos en las explotaciones agrícolas
deberán ser abonadas al Asegurado o, en su caso, al Beneficiario dentro de los sesenta días
siguientes a la terminación de la recolección de sus cosechas, no pudiendo percibir el
Asegurado más que una sola indemnización por todos los siniestros ocurridos en su cultivo
o explotación, como suma de los correspondientes daños sufridos.
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incrementado en el 50%. Será termino inicial del cómputo de intereses la fecha de
finalización del indicado plazo.
En las Pólizas Colectivas las indemnizaciones que corresponden a los Asegurados por los
daños sufridos en sus producciones podrán ser satisfechas a través del Tomador del Seguro.
Cuando se trate de Seguros exigidos para la concesión de créditos oficiales, se notificará tal
circunstancia a Agroseguro y serán Beneficiarios los Organismos o Entidades que los hayan
concedido, de forma que, en caso de siniestro, la indemnización sea aplicada, en primer
lugar, al reintegro de las anualidades del crédito pendiente de amortizar.
DIECINUEVE.- Agroseguro una vez pagada la indemnización que corresponda podrá ejercitar
los derechos y las acciones que por razón del siniestro correspondan al Asegurado frente a
las personas responsables del mismo en la forma y límites previstos en las disposiciones
legales que sean de aplicación.
VEINTE.- Las acciones derivadas del contrato prescriben a los dos años, a contar desde el
día en que pudieron ejercitarse, conforme a lo dispuesto en el artículo 942 y siguientes
del Código de Comercio.
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COMUNICACIONES
VEINTITRES.- Las comunicaciones realizadas a Agroseguro por parte del Tomador del Seguro,
Asegurado o Beneficiario sólo surtirán efecto si se realizan directamente al domicilio social
en MADRID de aquél.
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