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HISTORIA

Los primeros servomotores utilizaban imanes permanentes y corriente continua, pero tenían problemas como el desgaste de las escobillas. Posteriormente, se desarrollaron servomotores sin escobillas y de corriente alterna, los cuales ofrecían mayor eficiencia y confiabilidad. A lo largo de los años, los avances en motores eléctricos, sistemas de control y electrónica han permitido que los servomotores mejoren su rendimiento y se utilicen en una amplia gama de aplicaciones industriales y de consumo.
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HISTORIA

Los primeros servomotores utilizaban imanes permanentes y corriente continua, pero tenían problemas como el desgaste de las escobillas. Posteriormente, se desarrollaron servomotores sin escobillas y de corriente alterna, los cuales ofrecían mayor eficiencia y confiabilidad. A lo largo de los años, los avances en motores eléctricos, sistemas de control y electrónica han permitido que los servomotores mejoren su rendimiento y se utilicen en una amplia gama de aplicaciones industriales y de consumo.
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HISTORIA

Los primeros servomotores fueron de imán permanente para corriente continua. Proporcionaron
un método sencillo de control de torque formado por una jaula que contenía un imán fijo y
bobinas giratorias en su interior. Desafortunadamente, este diseño no estuvo exento de
problemas. Para transferir electricidad, las escobillas de carbón con resorte presionan contra un
conmutador (que transfiere energía a las bobinas). A medida que se desgastan las escobillas,
quedan restos. Esto eventualmente provoca una acumulación, generando un posible arco entre las
tiras del conmutador que cortocircuitan el motor. Como resultado, los servomotores escobillados
para corriente continua requieren mantenimiento periódico para evitar daños en el motor. Para
ayudar a reducir el costo y el riesgo de ejecutar un servomotor escobillado, los ingenieros
desarrollaron el servo sin escobillas.

Los servomotores eléctricos surgieron a partir de los avances en la tecnología de motores


eléctricos y el desarrollo de sistemas de control de movimiento más sofisticados. En el siglo XIX, se
descubrió la capacidad de generar movimiento mediante corriente eléctrica en bobinas y se
inventaron los primeros motores eléctricos. Estos motores de corriente continua (CC) fueron los
precursores de los servomotores modernos.

En los años 40, con el auge de los sistemas de control automático, la necesidad de motores que
pudieran controlar la velocidad y la posición de forma precisa impulsó la evolución de los
servomotores. Se comenzaron a utilizar motores de CC con dispositivos de retroalimentación,
como potenciómetros, para controlar y ajustar la posición del motor.

Ya en el año 1887 Tesla construyó un motor de inducción sin escobillas alimentado por corriente
alterna. Sin olvidar avances tan importantes como el conocido sistema trifásico de corriente
alterna, así como el principio del campo magnético rotativo en el motor de inducción.

En la década de 1950, los servomotores de corriente alternan (CA) comenzaron a ganar


popularidad. Estos motores ofrecían ventajas en términos de eficiencia energética y costos de
mantenimiento en comparación con los motores de CC. Además, la tecnología de control de CA se
estaba desarrollando rápidamente, lo que permitía un control de posición más preciso y una
respuesta más rápida.

Además, se desarrollaron algoritmos de control más sofisticados, como el control de


realimentación PID (Proporcional-Integral-Derivativo), que permitió una mayor precisión en el
control de la posición y la velocidad del motor. Estos avances tecnológicos llevaron a un
rendimiento más alto y una mayor confiabilidad de los servomotores eléctricos.

En las últimas décadas, los servomotores han seguido evolucionando para satisfacer las
necesidades de diferentes industrias. Se han introducido nuevos materiales y diseños de motores
para mejorar la eficiencia y el rendimiento. Además, los avances en la electrónica de potencia han
permitido la integración de controladores de motor más avanzados en los propios servomotores, lo
que simplifica la instalación y el control.

Hoy en día, los servomotores eléctricos se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, desde la
industria manufacturera y robótica hasta la automatización de edificios, vehículos eléctricos y
dispositivos domésticos.

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