Mateo 24
(32-35) Jesús habla más sobre el tiempo escogido para estos eventos.
De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis
que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que
está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto
acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
a. De la higuera aprended la parábola: La higuera tiene un patrón regular. Las hojas aparecen, y
luego sigue el verano. Cuando ves las hojas, sabes que el verano está cerca.
i. La higuera era un árbol frutal común en Israel. Es mencionada muchas veces en el Antiguo
Testamento, especialmente como una descripción de la abundancia de la tierra. A veces los higos o
las higueras también son usados como símbolos o imágenes. En pasajes como Jeremías 24:1-10
y Oseas 9:10, higos o higueras se utilizan como representación de Israel.
ii. Sin embargo, la mayoría de las referencias del Antiguo Testamento a la higuera la usan
simplemente como un ejemplo de bendición agrícola. Parece que la referencia de Jesús aquí no
trata tanto sobre el “higuerismo” de la higuera, sino de la forma en que la higuera sigue ciclos de
crecimiento exactos relacionados con las estaciones. Esto es especialmente evidente cuando este
pasaje es comparado con Lucas 21:29-31: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan,
viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando
veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
b. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las
puertas: Jesús aseguró que cuando estas señales aparecieran como Él las predijo (la abominación
desoladora, seguida por la gran tribulación, seguida por señales en los cielos), seguirá su regreso a
la tierra. Cuando la higuera echa brotes, hay un resultado inevitable: el verano está cerca y el fruto
viene. De la misma manera, cuando estas señales se vean, la venida de Jesús en gloria con su
iglesia a este mundo inevitablemente seguirá.
i. Realmente, es tal y como Daniel lo profetizó en Daniel 12:11. El final llegará 1,290 días después
de la abominación desoladora. Jesús asegura que las agonías de la gran tribulación no continuarán
indefinidamente; éstas tendrán un final.
ii. Hasta este punto, Jesús ha dado un resumen importante sobre los eventos de los últimos tiempos.
· Surgirán catástrofes y persecuciones, pero estos en sí mismos no son la señal del final.
· Surgirá una señal fundamental: la abominación desoladora.
· Cuando la abominación desoladora aparezca, hay advertencias para Israel de que huya después de
la abominación.
· En los talones de la abominación desoladora viene una gran tribulación, y disturbios cósmicos.
· En culminación, Jesucristo regresará en gloria a la tierra.
c. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca: Esta
declaración de Jesús es una de las razones principales por las que muchos han buscado que se
cumplan todos o la mayoría de los eventos de este capítulo en el año 70 d.C., aproximadamente 40
años después de que Jesús pronunció estas palabras. Sin embargo, como se argumentó
anteriormente, afirmar esto es alejarse demasiado de la interpretación más natural de la
abominación desoladora, de la severidad de la gran tribulación, de las señales cósmicas y de la
venida del Hijo del Hombre. Es mejor dejar que esos pasajes tengan su significado más natural y
adaptar esta promesa a ese marco.
i. La generación a la que Jesús se refiere no puede ser la generación de los discípulos, porque ellos
nunca vieron a Jesús regresar en gloria como se describe en Mateo 24:30. Es, sin duda, la
generación que vea estas señales. Estos eventos y el regreso de Jesús no serán en un lapso de 1,000
años, sino que sucederán en serie.
ii. Se ha sugerido que la palabra generación también puede ser traducida como “raza”, y es una
promesa de que la raza judía no será extinguida y sobrevivirá hasta el final. Esta sería una promesa
valiosa, pero algunos comentaristas (como France) afirman que esta es una traducción
vergonzosamente incorrecta. Sin embargo, otros, como Adam Clarke, quien creía firmemente que
los eventos de este capítulo se habían cumplido en su mayoría en el año 70 d.C., escribe: “Esta
raza; es decir, los judíos no cesará de ser un pueblo distinto, hasta que se cumplan todos los
consejos de Dios referente a ellos y a los gentiles”.
D. Más acerca de su venida, pero con un enfoque
diferente.
1. (36) Jesús dice que el día y la hora de su venida no puede ser
conocido por el hombre, e incluso tampoco por los ángeles.
Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.
a. Pero del día y la hora nadie sabe: Aquí Jesús se refiere a la pregunta original de Mateo
24:3 (¿Qué señal habrá de tu venida?). Su respuesta es de alguna forma inesperada, diciendo
que del día y la hora nadie sabe.
i. Para darle a esta idea el énfasis más fuerte, Jesús afirmó que este conocimiento estaba reservado
para su Padre. Si Jesús mismo –al menos durante su ministerio terrenal– no sabía el día y la hora,
enfatiza la tontería de cualquier otra persona que haga ciertas predicciones acerca del calendario
profético.
b. Nadie sabe: Basados en lo que nos ha dicho sobre la abominación desoladora, hubiéramos
podido esperar que el día y hora exacta pudieran ser conocidos. Después de todo, Daniel estableció
el día del regreso de Jesús como exactamente 1,290 días después de la abominación desoladora
(Daniel 12:11).
i. En esto, hay un dilema. ¿Cómo puede ser completamente desconocido el día de la venida de
Jesús, y al mismo tiempo ser conocido hasta el día según Daniel 12:11?
2. (37-39)Jesús dice que su venida será cuando el mundo esté como lo
estaba en losdías de Noé.
Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días
antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día
en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos,
así será también la venida del Hijo del Hombre.
a. Mas como en los días de Noé: Jesús explicó lo que quiso decir con los días de Noé. Se refiere a
una vida centrada alrededor de las cosas normales: comiendo y bebiendo, casándose y dando en
casamiento. En otras palabras, la vida será como siempre; réproba tal vez, pero usual.
i. Comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento: Bruce nota que “Algunos cargan
esto con significado siniestro: [comiendo], haciendo alusión a la gula debido al uso frecuente de
bestias, aunque también, en el sentido de comer, de hombres… [Casándose y dando en
casamiento], eufemísticamente señalando a las licencias sexuales de ambos lados”. Sin embargo,
llega a la conclusión, “La idea más bien parece ser que todas las cosas seguirán de manera casual,
como si nada fuera a suceder”.
ii. También debemos recordar que los días de Noé estuvieron marcados por violencia y opresión
demoníaca (Génesis 6:1-5).
b. Y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos: Aquellos en los días de Noé
fueron advertidos, y finalmente llegó el juicio. Para aquellos que habían ignorado las advertencias,
llegó repentina e inesperadamente.
i. “Que la venida del Hijo del Hombre toma lugar en un tiempo desconocido solo puede ser verdad
si en verdad la vida parece seguir como de costumbre, tal como en los días antes del diluvio”.
(Carson)
ii. En esto, hay un dilema. ¿Cómo puede Jesús venir a un mundo “como de costumbre”, y un
mundo experimentando las peores calamidades vistas en la tierra?
3. (40-44) Jesús advierte a sus discípulos que estén listos para una
venida inesperada.
Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres
estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues,
porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de
familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por
tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que
no pensáis.
a. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado: Jesús aquí
señaló curiosas desapariciones; al arrebatamiento de algunos a la venida del Hijo del Hombre
(como también se describe en
1 Tesalonicenses 4:16-17).
i. “Tomado es el mismo verbo usado en 1:20; 17:1; 18:16; 20:17; implica tomar a alguien para estar
contigo, y por lo tanto aquí apunta a la salvación más que a la destrucción del que es ‘tomado’”.
(France)
b. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor: Como el día y la hora de
su venida no se pueden saber, los seguidores de Jesús deben estar en guardia constante por su
venida.
i. Aquí está una vez más el dilema de la segunda venida.
· ¿Es a una hora inesperada o es positivamente predicha?
· ¿Es a un mundo normal como siempre o a un mundo en cataclismo?
· ¿Es encontrarse con Él en el aire (1 Tesalonicenses 4:16-17) o es Él viniendo con los santos
(Zacarías 14:5)?
ii. William Barclay describe un aspecto de la dificultad aquí: “Está en dos secciones que parecen
contradecirse la una a la otra. La primera (versículos 32-35) parece indicar que, como un hombre
puede saber por las señales de la naturaleza cuando el verano se acerca, así puede saber por las
señales del mundo cuando la segunda venida se acerca… La segunda sección (versículos 36-41)
dice de manera bastante definitiva que nadie sabe el tiempo de la segunda venida, ni los ángeles, ni
siquiera Jesús mismo, solo Dios; y que vendrá a los hombres con la repentina tormenta de un cielo
azul”.
iii. El dilema es resuelto al ver que en realidad hay dos segundas venidas. Una es en el aire, para la
iglesia, comúnmente conocida como el rapto. La otra es al mundo, viniendo con la iglesia,
comúnmente conocida como la segunda venida de Jesús. Las “contradicciones” en Mateo 24 (y en
la mayor parte del resto de la profecía) son a menudo resueltas al ver que realmente hay referencias
a “dos” regresos de Jesús.
c. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora
que no pensáis: No debemos escapar el énfasis. Debemos estar listos porque su venida por
nosotros es sin advertencia. Jesús sigue con unas cuantas parábolas para remarcar el punto.
i. “Suetonio nos dice que era una parte de la política de Julio César nunca informar por adelantado
a sus soldados de un momento determinado de remoción o ataque, para poder tenerlos siempre
listos para salir a donde quisiera”. (Trapp)