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GEOGRAFIA

El documento describe la riqueza mineral de Argentina y la historia de la minería en el país. Tradicionalmente el estado controlaba la explotación minera, pero en la década de 1990 se promovió la inversión privada mediante leyes que redujeron los impuestos a las empresas mineras. Esto llevó a un aumento de la megaminería a gran escala, que genera beneficios económicos pero también graves impactos ambientales y protestas ciudadanas debido a la contaminación.

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El documento describe la riqueza mineral de Argentina y la historia de la minería en el país. Tradicionalmente el estado controlaba la explotación minera, pero en la década de 1990 se promovió la inversión privada mediante leyes que redujeron los impuestos a las empresas mineras. Esto llevó a un aumento de la megaminería a gran escala, que genera beneficios económicos pero también graves impactos ambientales y protestas ciudadanas debido a la contaminación.

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Desde fines del siglo XX, la riqueza mineral del subsuelo argentino es objeto de una intensa

explotación. Tradicionalmente considerados recursos estratégicos y de alto valor en el


mercado, actualmente los minerales son explotados por grandes empresas atraídas por
incentivos económicos que otorga el Estado nacional. Se trata de la minería a gran escala
que trae beneficios económicos a las empresas pero genera severos impactos
[Link]ósitos:• Integrar los contenidos de los capítulos 5 y 6.
• Procesar información de textos, gráficos y mapas.
• Relacionar procesos económicos y políticos con la explotación de los recursos mineros.
• Elaborar un informe final sobre la actividad minera en la Argentina.

Un subsuelo rico en minerales


La Argentina es un país muy rico en recursos para la explotación minera. La alta diversidad
de minerales existentes en el subsuelo es el resultado de una gran complejidad geológica,
rica en procesos físico-químicos muy diferentes que, a lo largo del tiempo, generaron
diversos tipos de estructuras y rocas.
Los minerales se concentran fundamentalmente sobre el eje de la Cordillera de los Andes y
en sus áreas más cercanas. Allí se pueden encontrar minerales metalíferos, como el oro, la
plata o el cobre, y no metalíferos, como el magnesio. Entre estos últimos, también se
incluyen las piedras preciosas y semipreciosas, conocidas como gemas.
Por fuera del área cordillerana, los depósitos corresponden principalmente a las
denominadas rocas de aplicación, es decir, aquellos minerales empleados en la
construcción, como la piedra caliza o la arena.
El área donde se concentran los mayores depósitos minerales del país presenta algunas
características en común.
Por un lado, la extrema aridez del clima, que restringe la disponibilidad de agua dulce. Por
el otro, la alta fragilidad de los ambientes cordilleranos y subcordilleranos, donde los
cambios introducidos por las actividades productivas pue. den generar efectos muy
perjudiciales sobre el equilibrio de los ecosistemas. Finalmente, la presencia de altas
cumbres, cuyos glaciares y nieves eternas aparecen como zonas de reserva de agua dulce,
sujetas a las variaciones climáticas.
A lo largo de su historia, la actividad minera argentina se caracterizó por la alta participación
del Estado nacional en la explotación, ya que se consideraba a los minerales como recursos
estratégicos, es decir, recursos clave y necesarios para el desarrollo económico del país,
que debían ser protegidos frente a la apropiación privada. Bajo esta lógica, entre mediados
del siglo xix y prácticamente todo el siglo xx, hasta la década de 1990, se pusieron en
explotación un buen número de yacimientos mineros.
Durante todo ese período, la participación de los diferentes tipos de minerales en la
explotación fue [Link] el siglo xIx, los minerales metalíferos representaban una
buena parte del total de explotaciones, mientras que, entre la Segunda Guerra Mundial y el
fin del siglo XX,creció la participación de las rocas de aplicación, que llegaron a comprender
el 80% del total producido. Los principales minerales explotados fueron el plomo, el zinc, el
oro, la plata, el uranio y el cobre, entre otros, además de rocas como tosca y piedra caliza.
Promoción de la actividad minera
La década de 1990 marcó un cambio profundo en la forma tradicional de explotación minera
del país. Por un lado, comenzó el interés creciente por los minerales metalíferos, que hasta
entonces no eran prioritarios. El progreso en el conocimiento de la riqueza del subsuelo
cordillerano, junto al avance tecnológico que permitió una explotación redituable de
depósitos dispersos entre sí, fueron factores fundamentales para el rápido crecimiento de la
actividad extractiva. A esto debe sumarse la demanda mundial creciente por esos recursos.
Por otro lado, a partir de 1989, el gobierno nacional dictó una serie de normas y
disposiciones tendientes a promover la actividad. La norma principal que flexibilizó los
requisitos para la actividad minera fue la Ley Nacional N°. 24.196 de Inversiones Mineras,
sancionada en mayo de 1993. Esta ley estableció una serie de cláusulas por las cuales el
Estado (nacional o provincial)
quedaba inhibido de explotar los recursos mineros existentes en el subsuelo nacional. Así,
los capitales privados tenían la posibilidad de acceder a la concesión de un área de interés
para desarrollar la minería desde un punto de vista extractivo-comercial, mientras que el
Estado quedaba a cargo de la prestación de servi-cios, como electricidad, caminos e
[Link] cuestión central en la promoción de la actividad fue la definición del
régimen de regalías. Según la ley, las empresas extractoras del mineral solo pagarían a los
Estados provinciales -dueños originarios de los recursos- el 3% del valor netodel producto
final, es decir, del monto de dinero que resta lue ço de deducir todos los gastos realizados
para llevar a cabola explotación. Los gastos deducibles fueron definidos en basa la Ley
N°25.161 y comprendían los costos de transporte, hete y seguros hasta la entrega del
producto, trituración, moliends y comercialización, y fundición y refinación. A fines
compa-ralivos. basta señalar que, en otras partes del mundo, las rega. llas oscilan entre el
14% y el 40% del valor bruto del mineral, es decir, sin la deducción de gastos. Estos
beneficios se incre mentaron más adelante con la suscripción del Acuerdo Federal Minero
(Ley N. 24.228 de 1993), que eliminó todo gravamen.
En este marco, comenzó a ganar impulso la explotación de metales, con un incremento
continuo en la cantidad de pro-yectos. Así, el número de explotaciones pasó de 61, en
2003, a 403, en 2009. En general, todo el mineral extraído se destina a la exportación,
trasladándolo desde grandes distancias hacia los puertos sobre el Atlántico.
Guido Galafassi, "Minería de oro y plata y conflictos sociales.
Un proceso de historia reciente en Patagonia", en xxI Jornadas de Historia Económica,
Universidad Nacional de Tres de Febrero, 2008.
Megaminería contaminante
g
La megaminería requiere una importante inversión, gran consumo de energía y agua, y
procesamiento de materiales antes de ser embarcados fuera del país.
La megaminería es una actividad altamente agresiva para el ambiente, en particular la
modalidad a "cielo abierto", utilizada por las empresas internacionales en el país. Este tipo
de explotación reemplaza al método tradicional de la minería a través de la apertura de
túneles en la montaña. Con este mé-todo, se detectan los minerales a través de análisis de
imágenes satelitales, relevamientos topográficos, etcétera, y luego, se inicia la exploración
con la voladura de grandes cantidades de roca en la montaña. Al material resultante se le
aplica un conjunto de sustancias químicas, como el cianuro, el ácido sulfúrico o el mercurio,
que se licuan en grandes cantidades de agua; se produce entonces la lixiviación o
separación del material de interés (oro, plata, cobre) del resto de la roca, que se descarta.
Dada la enorme demanda de agua y la utilización de sustancias peligrosas, la minería a
gran escala impacta negativamente sobre la calidad y la cantidad de agua, problema que se
potencia ya que se trata de proyectos ubicados en zonas áridas. La captación del agua en
las grandes altu-ras, donde nacen los ríos que descienden hacia los valles, puede afectar la
disponibilidad del recurso para otros usos aguas abajo. Por otra parte, las sustancias
químicas pueden contaminar el recurso. Las mismas sustancias usadas en la lixiviación
también causan contaminación del suelo y la vege-tación, así como afectan seriamente la
salud de las poblaciones cercanas o de los propios trabajadores. Otros efectos ambientales
incluyen la destrucción irreversible de ambientes nativos, las alteraciones geomorfológicas
en el área de la voladura y la contaminación del aire.
Hernán Medina, "Cambio climático,
minería en la Cordillera y Ley de Glaciares en Argentina",
Documento de Trabajo N.° 13, Foco - Foro Ciudadano de Participación
por la Justicia y los Derechos Humanos, Buenos Aires, 2010.
La movilización ciudadana
La proliferación de los grandes emprendimientos mineros, despertaron movilizaciones y
protestas en las localidades más cercanas y, por lo tanto, más afectadas por los efectos
ambientales de la actividad. La principal causa de las protestas está relacionada con la
contaminación y agotamiento de las fuentes de agua y la utilización de sustancias químicas
en la separación del mineral. Las provincias de San Juan y Catamarca han sido los
principales focos de la protesta, especialmente por la envergadura de los proyectos
funcionando o a desarrollarse en ellas. En San Juan, al conflicto por la potencial
contaminación del agua en el valle de Jáchal, se sumó la disputa en torno a la Reserva de
Biosfera San Guillermo, área protegida dentro de cuyos límites se encuentran dos
proyectos: Pascua Lama y Veladero. En Catamarca, las protestas se concentran en la
localidad de Andalgala, ubicada a unos 80 km del gran Bajo La Alumbrera, principal
explotación de oro en la provincia. Los reclamos, canalizados a través de la organización
Vecinos Autoconvocados de Andalgalá, se focalizan en la contaminación provocada por las
actividades mineras.
Los vecinos han identificado un aumento en el número de casos de enfermedades graves y
[Link] veces, las protestas no logran trascender o poner un límite a la
explotación, exigiendo al Estado provincial el control de las actividades. En Chubut, sin
embargo, el resultado fue diferente: la comunidad de Esquel logró resistir e impedir la
instalación de un proyecto minero ubicado a unos 10 km de la localidad. El proyecto
(denominado Minera El Des-quite) planteaba la explotación a cielo abierto de oro y plata,
con el uso de cianuro para la lixiviación del mineral. El proceso culminó con la organización
de una consulta para apoyar o rechazar la instalación de la empresa: los resultados fueron
contundentes, ya que más del 81% votó por la negativa.
Carina Quispe Merovich,
Ciudadanía ambiental y minería: herramientas para la transformación democrática de
conflictos socioambientales, FARN Y Fundación Cambio Democrático, Buenos Aires, 2010.

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