ASOCIACION CRUZADA ESTUDIANTIL Y
PROFESIONAL DE COLOMBIA
Centro Colombiano de Teoterapia Integral
MANUAL DE LIBERACION FINANCIERA
MANUAL DE LIBERACION FINANCIERA
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1999. Asociación Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia
(Centro Colombiano de Teoterapia Integral)
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Ministerio Educativo Nacional. A.CEPC
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(Centro Colombiano de Teoterapia Integral)
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Este libro no puede ser reproducido en todo o en parte, por ningún medio
impreso o de reproducción sin permiso escrito del editor.
Impreso en Colombia
Printed in Colombia
Contenido
Capítulo 1. Dios es el Dueño Absoluto de Todas las Cosas.
Capítulo 2. El Hombre es el Mayordomo del Señor.
Capítulo 3. El Plan Financiero de Dios para la Extensión de su Reino.
(Primera Parte)
Capítulo 3. El Plan Financiero de Dios para la Extensión de su Reino.
(Segunda Parte)
Capítulo 4. La Riqueza.
Capítulo 5. La Sabiduría de Dios Sobre el Dinero.
Capítulo 6. La Esclavitud Financiera.
Capítulo 7. Liberación de la Esclavitud Financiera.
Capítulo 8. Una Responsabilidad Financiera Total.
Introduccción
La verdadera prosperidad es algo que muchos podemos ver como
inalcanzable, como un privilegio imposible de obtener. Pero esto será
posible en la medida en que nos dediquemos al estudio consciente y
responsable de este Manual que nuestro Buen Dios quiere colocar en
nuestras manos.
Recordemos que no se trata de aprender principios o conocimientos, sino
de vivir intensamente lo que Papá Dios nos plantea en su Palabra respecto
a la prosperidad total.
La Biblia es un libro lleno de consejos y principios que nos permite
descubrir la llave que abre el camino a la verdadera prosperidad, que tanto
anhela cada uno de nosotros. La Biblia tiene respuestas para todo, porque
es un libro lleno de principios universales para vivir en forma excelente:
!Como hijos de Dios!
A medida que avanzamos en el estudio de este Manual, descubriremos que
Dios compara nuestro uso de las riquezas con nuestra entrega a El, pues
ninguno puede servir a dos señores a la vez.
Los resultados obtenidos después de estudiar y aplicar los principios
doctrinales y teoterápicos expresados aquí serán sorprendentes.
Dios es el Dueño Absoluto de Todas las Cosas
Capítulo 1
"De Jehová es la tierra y su plenirud; El mundo y los que en él
habitan".
Salmo 24:1
Introducción
¿Cuántas veces hemos visto personas que tienen casas hermosas y muchos
títulos de grandes propiedades, pero que después de un gran terremeto
han quedado sin nada? Esto sucede porque las personas son dueñas de las
cosas según las leyes de propiedad, pero no son las dueñas absolutas de
dichas cosas; por eso es que sin su aprobación son destruidas por fuerzas
mayores.
El hombre puede ser poseedor de muchas cosas, pero en un sentido
limitado y sólo por cierto período de tiempo.
El mundo es solamente una porción muy pequeña del universo y todo lo
que el hombre más rico del mundo pueda llegar a poseer, es solamente
algo muy pequeño comparado con el universo. Aún si existe una persona
muy rica, no puede usar sus cosas a su antojo, porque dependen de
muchas otras circunstancias. Depende de la vida que tenga esa persona, de
los impuestos gubernamentales, etc. Por esto es que decimos que el
hombre es tan sólo poseedor de muchas o de pocas cosas, mientras que
Dios si es el Dueño Absoluto de todas las cosas.
Aún ni el gobierno mismo puede ser el dueño absoluto; sí puede dar
protección a los poseedores de las cosas, pero tampoco puede evitar que
Dios les quite sus posesiones, como aire, agua, frío o fuego. Por esto es que
nadie puede ser considerado dueño absoluto en todo el sentido de la
palabra. Jesús reconoció la relación entre el hombre y el gobierno y entre el
hombre y Dios cuando dijo: "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo
que es de Dios".
1. ¿Por qué Dios es el dueño Absoluto?
1.1 Razones Bíblicas
Es el Creador de todas las cosas. (Gn. 1:1)
La Biblia dice que El es el dueño de la tierra y su plenitud. (Sal. 24:1)
Dios mismo afirma que la tierra es suya. (Lv. 25:23)
Dios es el dueño de la vida del animal. (Sal. 50:10-12)
De Dios es toda riqueza mineral. (Hageo 2:8)
Dios es quien da todo bien. (1 Co. 4:7)
Dios es la fuente de toda buena dádiva. (Stg. 1:17)
Dios es el administrador de las riquezas. (Dt. 8:18)
Además de haberlo creado, Dios ha redimido al hombre. (1 Co. 6:20); (1
P. 1:18-19); (Ro. 14:7-8).
1.2 Razones filosóficas
∗ Solamente Dios tiene poder creador. Los científicos pueden cambiar
muchas cosas, pero hacer algo de la nada, solamente lo puede hacer
Dios. Nadie ha podido provocar otra vez un accidente que dé como
resultado otro universo como el nuestro. Nadie ha podido crear vida.
∗ El hombre no puede dominar con ninguna seguridad lo que posee. Lo
que le sucedió a Job, ( él era el hombre más grande de todos los
orientales de su época), le puede suceder a cualquier persona hoy en
día. Solamente el Creador puede dominar absolutamente todas las
cosas.
∗ Dios es el único que pudo librarnos del destructor. El hombre sabe que
por sí mismo, no puede vencer y erradicar totalmente el mal. El diablo
es más poderoso que el hombre, pero Dios, a través de su Hijo
Jesucristo, fue mas poderoso que el demonio y lo venció.
∗ El hombre reconoce a Dios siempre que se encuentra cara a cara con la
muerte.
2. El Propósito del Dueño
A partir de Génesis 1:27 se ve que Dios quiere que el hombre utilice todas
las cosas que le ha dado, para elevarse a sí mismo y para que glorifique a
su Creador; o sea, para que use todas las cosas, acordándose de que Dios
es el dueño de ellas.
El hombre es la creación más sublime de Dios. El resto de la creación fue
hecha para que el hombre la utilizara para su bien. Solamente el pecado
puede estorbar este propósito, y este entró por la voluntad del hombre.
Mientras que Adán y Eva obedecieron a Dios, usando la creación, vivieron
felices y en paz; pero cuando le desobedecieron usando mal el fruto del
árbol del bien y del mal, pecaron y tuvieron como resultado la vergüenza.
Esto no ha cambiado hoy en día. Dios bendice al hombre que utiliza la
creación conforme a su voluntad, pero quien pervierte el uso adecuado de
la propiedad del Señor, provoca su ira.
Este principio no es solamente para las cosas materiales, sino para toda
buena dádiva que provenga de Dios. Cada dádiva tiene un propósito divino,
busquemos ese propósito.
En Hechos 1:8, por ejemplo, Cristo le dijo a sus discípulos que recibirían el
poder del Espíritu Santo para poder ser testigos suyos. En 1 Corintios
12:28-30, se muestran diferentes dádivas de Dios, pero hay un mejor
camino: el amor (1 Co.13). Recordemos que el propósito de Dios con lo que
nos ha dado es que todo lo que hagamos para la gloria de El.
3. Los Derechos y Deberes del Dueño Absoluto
3.1 Poner al alcance del mayordomo todo lo necesario.
Nadie llama a otras personas para que trabajen, sin darles lo necesario
para ello. Así mismo, Dios ha puesto sobre la tierra todos los elementos
necesarios para desarrollar cualquier obra que a El, le agrade. Dios le da a
cada persona la capacidad para hacer su parte en ella. Dios nos ha dotado
de talentos, habilidades y capacidades, pero debemos cultivarlas!
3.2 El dueño debe vigilar el uso que se hace de todas sus cosas.
Dios no hace menos de lo que hace un comerciante o fabricante. Vigila las
operaciones diarias, sin que nada escape de su vista, Dios es omnisciente.
Podemos esconder cosas de nuestros jefes, pero de la vista de Dios nada se
escapa. Dios conoce los intentos de nuestra mente, mira el corazón. Cristo
pudo revelar a los fariseos todo lo que pensaban. No nos engañemos Dios
sabe y ve cuando malgastamos el dinero y cuando lo invertimos para su
gloria.
3.3 El dueño tiene derecho al reconocimiento de parte del mayordomo y a
que sus mayordomos le rindan cuentas. (Mt. 25:19).
El capítulo 25 de Mateo enseña claramente que el hombre que recibe algo,
tiene que dar cuenta de la forma en que lo ha usado. Quien ha hecho buen
uso, espera con gozo y paz ese momento, pero el flojo o deshonesto espera
con temor ese día.
3.4 El dueño le debe quitar sus bienes al mayordomo infiel.
El mal uso y desuso de los bienes del Señor, provocan su desagrado. En la
parábola del siervo infiel (Mt. 25:14-30), el Señor le dice que no lo usó:
"quitadle el talento, dadlo al que tiene diez talentos".
3.5 El Dueño debe premiar al siervo fiel.
Lo que Dios premia es la fidelidad. En la parábola se le dio a cada uno
según sus facultades: a uno cinco a otro dos. El de cinco ganó cinco y el de
dos ganó dos. Cuando se les pidió cuentas, premió igualmente a los dos,
porque fueron igualmente fieles en su tarea. Dios espera que hagamos
conforme a nuestras facultades; cumpliendo nuestro deber gozaremos
tanto del premio, como aquellos que han hecho lo mejor posible con sus
habilidades mayores.
Dios es el dueño absoluto y justo en todos sus tratos.
"Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido
hecho, fue hecho"
Juan 1:3
Gráfica página 5. Manual de Finanzas.
Aplicación
Aunque podemos ser poseedores de muchas cosas, ninguno de nuestros
bienes significa tanto como lo que vale nuestra vida para Dios. Ninguna
riqueza nos puede dar la seguridad y protección que puede ofrecernos el
Soberano-Dueño de todo. Hoy es preciso reflexionar sobre la confianza que
hemos depositado en los bienes que poseemos y si en verdad
consideramos a Dios el Dueño absoluto de nuestras vidas talentos y
pertenencias. El es el Dueño, El es quien da y quita.
El Hombre es el Mayordomo del Señor
Capítulo 2
"Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea
hallado fiel".
I Corintios 4:2
Introducción
El dinero es neutro. En las manos del hombre se puede convertir en
maldición o en bendición para él. Dependiendo de las instrucciones que
nos da el Dueño Absoluto: Dios. Entonces el hombre debe aprender a
relacionarse con el Dueño como su mayordomo.
1. ¿Quién es un mayordomo?
1.1 Definición según el Diccionario de la Real Academia
"Criado principal a cuyo cargo está el gobierno económico de una casa o
hacienda".
1.2 Descripciones de las Escrituras
Génesis 15:2. Abraham le había encargado a este anciano fiel la
administración de su hacienda, y creía que llegaría a ser su heredero.
Génesis 39:4,6
Abdías mayordomo de Acab y de Dios. 1 Reyes 18:3.
Mayordomo o administrador, quien maneja las propiedades de otro. 1
Crónicas 28:1
Mateo 28:8. El mayordomo es más que el jornalero, pero no es el jefe
principal, pues recibe órdenes del amo.
Lucas 16: 1. Existen mayordomos buenos y malos, fieles e infieles. El
mayordomo es responsable ante su amo por la administración de sus
bienes.
Administrador o mayordomo. Tito 1:7
Primera de Corintios 4:1-2
La mayordomía aumenta, no solo los bienes materiales sino aún los
ministerios de Dios.
Cada cristiano es un administrador o mayordomo de las cosas del Señor
sean tangibles o no. 1 Pedro. 4:10.
1.3 Areas de la mayordomía
Personalidad, talento, conocimientos, tiempo, dinero y el evangelio.
2. Relaciones del Mayordomo con Dios. Isaías 43:1
Como posesiones de Dios nos relacionamos con El, de las siguientes
formas:
Como hijos de Dios. Ga. 3:26; Jn. 3:3,5; Ga.4:4-5; Ro. 8:17
Como siervos de Dios. Pr. 10:1a; 15:20a
Como amigos de Dios. Jn 15:14-15
Como socios de Dios. 1 Corintios 3:9
3. El Principio que Gobierna la mayordomía
Es el amor mutuo! Primero el amor de Dios por el hombre! Jn 3:16; Ro. 5:8;
1 Jn. 4:7-11 y luego nuestro amor por El!
4. Limitaciones del mayordomo. Mateo 25:14-30
Rendir cuentas. Ro. 2:16; 14:10b.
Entregar al amo las primicias de todo.
Dedicar el resto para buenos propósitos. 1 Co 3:16-17
No debe permitir que ninguno de los talentos quede sin ser usado.
5. Características del Mayordomo Fiel
Hace la voluntad de su amo. 1 Co. 4:2
Estudia para lograr una obra mas inteligente. 2 Ti.2:15
Emplea métodos honestos. Lc 16:10
Es enérgico. Pr. 6:6; 30:25
Es íntegro. Somete a Dios absolutamente todas las áreas de su vida.
6. Resultados de Bendición de la Mayordomía Fiel
6.1 En el individuo
Se transforma en una persona más semejante a Cristo. 2 Co. 3:18
Vivirá la bienaventuranza del Señor. Mt. 25:21
Hace tesoros en el cielo. Mt. 6:19-20
6.2 En el mundo
Debido a la mayordomía fiel del evangelio y de los misterios de Dios, el
mundo recibirá a Cristo, y por consecuencia todas sus bendiciones.
Al Padre-Dueño. Lc 10:21 ! Santificamos tu nombre!
Gráfica página 5. Manual de Finanzas
Aplicación
Es necesario recordar que los bienes, talentos y recursos que Dios nos ha
dado, deben ser administrados conforme a su voluntad, la cual está
expresada claramente en la Biblia. De lo que Dios nos ha dado para
administrar, un día tendremos que rendirle cuentas, por eso revisemos
nuestra vida a la luz de la relación con Dios, nuestra familia, nuestros
ministerios y discípulos. Esto con el fin de examinar si estamos dando
fruto de acuerdo a toda la riqueza que Dios ha puesto en nuestras manos.
El Plan Financiero de Dios para la Extensión de su Reino
Capítulo 3 (Primera Parte)
"Y no como lo esperábamos, sino que a si mismos se dieron
primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios".
Romanos 8:5
Introducción
Dios es un Dios de paz y de orden; por lo tanto no es presuntuoso decir
que también tiene un plan financiero para que su reino sea extendido. Para
la salvación tuvo un plan; para construir el arca también; para construir el
templo igualmente; también tuvo un plan definido para su iglesia. Dios
tiene un plan para santificar a los creyentes, para la segunda venida de
Cristo, la resurrección de los muertos, y para el cumplimiento de la Gran
Comisión.
Este plan de Dios no es para buscarlo en la mente del hombre sino en la de
Dios mismo. Por lo tanto debemos ir a su Palabra. Sabemos que la Biblia es
nuestra única guía y que debemos obedecer sus preceptos. Entonces
debemos buscar allí el plan financiero diseñado por Dios.
1. Plan Financiero de Dios en el Antiguo Testamento
Génesis 4:3-5, nos muestra a dos hermanos ofrendando. Vemos que Dios
observa la motivación de los dadores. En los pasajes de la Biblia, se nombra
la palabra diezmo más de 36 veces y muchos otros pasajes narran acerca
de la práctica de diezmar y las motivaciones del dar. Veamos algunos:
1.1 La historia de Abraham.
En Génesis 14: 14-20 se encuentra la historia de Abraham cuando le
entrega los diezmos a Melquisedec, después de haber rescatado a Lot con
todos sus bienes y cuando Melquisedec le recordó que Dios es el creador
de los cielos y la tierra. Es de notar que Melquisedec no le pidió los
diezmos, sino que le hizo ver a Abraham la relación material entre Dios y
sus súbditos; Abraham sin duda, sabía sus obligaciones para con Dios.
1.2 El sueño de Jacob.
Génesis 28:10-22, relata el sueño de Jacob y la promesa que hizo cuando
despertó. Prometió tres cosas:
Jehová será mi Dios.
...esta piedra ... será mi casa
...de todo lo que me dieres el diezmo apartaré para ti
Jacob mostró las formas familiares de dar gracias a Dios: devoción en
público, devoción personal y reconocimiento de su mayordomía, al
devolverle a El el diezmo.
1.3 La práctica del diezmo.
Antes de la Ley Mosaica, como hemos visto, existió la práctica de diezmar.
Como principio, esta doctrina se enuncia en Levítico 27:30-32. Más que una
ley, esto es un hecho, una realidad. Se nota allí, que el diezmo es cosa
consagrada a Dios. No es para uso del hombre, sino para propósitos
santos. Las cosas consagradas, usadas para la gloria de Dios son una
bendición riquísima, pero en manos inmundas, se convierte en anatema.
Recordemos lo que pasó con Acán. (Jos. 6:19; 7:11:20-25).
1.4 El diezmo le pertenece a Dios.
Dios nunca mandó que le diésemos el diezmo a El. Mandó traer, llevar y
apartar, proporcionar y diezmar, pero nunca darle el diezmo. La palabra
dar se emplea en la Biblia para mostrar el proceso de entregar el diezmo al
sacerdote, o en el caso de distribuir el diezmo del tercer año de los pobres.
No podemos darle el diezmo a Dios, ya es suyo. Por eso es que Dt 12:5-6
dice que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas las
tribus...ése buscaréis, y allá iréis. Y allí llevaréis vuestros holocaustos, y
vuestros sacrificios, vuestros diezmos, etc.
1.5 Propósito del diezmo.
El diezmos se usó para sostener a los Levitas. Nm 18:21. También se
incluían los cantores y porteros, que ayudaron en el tabernáculo (Neh.
13:5).
1.6 Los levitas también diezman.
También los levitas debían apartar el diezmo de los diezmos, como
ofrenda a Jehová. (Nm. 18:26); (Neh. 10:37-39). Todos los misioneros,
ministros, pastores y coordinadores de tiempo completo debemos diezmar,
como todos los demás cristianos.
1.7 Ofrenda para beneficencia.
Cada tercer año, Israel traía otra décima parte de la cosecha de ese año
como ofrenda para beneficencia. (Dt. 14:22,28,29)
1.8 El diezmo en tiempos difíciles.
La Biblia también menciona el diezmo en tiempos de Nehemías (10:37-38;
12:44; 13:5); de Amós (4:4) y de Malaquías. Por boca de este mismo, Dios
advierte a su pueblo del pecado de apropiarse del diezmo para si. (Mal. 1:6;
3:8-10).
Está bien claro, que el diezmo fue practicado por lo menos desde Abraham,
hasta el período intertestamentario.
2. Plan Financiero de Dios en el Nuevo Testamento
Es de notar que el diezmo no fue una ley abrogada del A.T, sino, que aún
en el Nuevo, tiene vigencia. Además el diezmo es más antiguo que la Ley. El
diezmo es un principio inmutable. Los principios no cambian. Además,
Cristo al cumplir la ley le dio un nuevo significado.
2.1 En los tiempos de Cristo.
En los tiempos de Cristo, se practicaba el diezmo. Aunque muchas veces,
con motivaciones incorrectas, por ejemplo, dijo con orgullo un fariseo:
"Ayuno... doy el diezmo de todo lo que gano". (Lc 18:12).
2.2 Jesucristo y el diezmo.
Jesucristo condenó la hipocresía de un fariseo, pero recomendó practicar el
diezmo. (Mt. 23:23; Lc 11:42)
No condenaba esta práctica, pues acababa de decir : "En la cátedra de
Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que todo lo que digan que
guardéis; guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque
dicen y no hacen"'. (Mt. 23:2-3)
En Mateo 23:23 lo confirmó con palabras enérgicas: "esto era necesario",
traducido del griego DEO, que significa atar o ser obligatorio. Es decir,
Jesús dice que dar el diezmo es una obligación que se siente en lo
profundo del corazón y que no se puede evadir. Es una obligación nacida
de la justicia y del amor.
2.3 Pablo y el diezmo.
Pablo diezmaba, pues él mismo afirma que era en cuanto a la ley fariseo
(Fil. 3:5). Y después de que se convirtió, no es posible que haya
abandonado esa práctica, porque a la iglesia de Corinto dice: "¿No sabéis
que los trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que
sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que
anuncian el evangelio, que vivan del evangelio" (1 Co. 9:13-14). Compárese
con Nm 18:21 y 1 Co. 16:1-2, en donde se ve un plan periódico, personal,
proporcional y preventivo.
El plan del A. T. en cuanto a las finanzas coincidió con esto en todo,
excepto que en aquella época se llevaban todos los diezmos en la visita
anual que hacían al Templo, mientras que ahora se hace cada vez que uno
va al sitio en donde Cristo es predicado.
2.4 Importancia de Abraham al presentar los diezmos.
El autor de Hebreos vuelve a explicar en el capítulo 7 la importancia de
Abraham, al presentar los diezmos a Melquisedec. Las palabras claves aquí
son mayor y mejor. Aquí se dice que Abraham fue prototipo de los que
diezmaron y Melquisedec fue prototipo de Cristo. Entonces, cuan grande es
nuestro privilegio al diezmar, pues al hacerlo, reconocemos el sacerdocio
de Jesucristo, quien fue declarado Sacerdote para siempre.
2.5 La liberalidad del dar en el Nuevo Testamento.
El Espíritu del Nuevo Testamento es de liberalidad, que se nota no solo en
los primeros lideres del cristianismo, sino en las iglesias. (2 Co. 8:1-5). Pero
no todos fueron tan liberales al dar, tanto que Pablo tiene que instar a los
Corintios en el capítulo 9, a dar con alegría.
Gráfica página 12. Manual de Finanzas.
Aplicación
Vemos pues, que a la luz de las Escrituras, el cristiano que no trata de
evadir sus obligaciones, tiene que confesar que Dios ha tenido en mente un
plan financiero para su reino. En el A.T, el plan fueron los diezmos y las
ofrendas; en el Nuevo, este plan todavía sigue vigente, pero es evidente que
el diezmo es considerado como lo mínimo que un cristiano puede dar.
Lo ideal es dar todo lo que sea posible para la gloria de Dios. Ojalá que
cada uno de nosotros nos entreguemos primero a Dios y que consagremos
a El todas nuestras posesiones.
Recordemos que somos mayordomos y que después de darle al Señor, El
espera que el resto lo manejemos con fidelidad. (Mt. 25: 14-20).
El Plan Financiero de Dios para la Extensión de su Reino
Capítulo 3 Segunda Parte
“Indefectiblemente diezmarás”
Deuteronomio 14:22a
Introducción
Hoy en día aparecen más problemas tocantes a esta práctica, que antes,
cuando los pastores, sin ningún problema llevaban el diezmo de sus
ganados. Ahora no son solamente los problemas que enfrenta la gente,
sino los razonamientos a través de los cuales se quiere evadir la
resposabilidad de diezmar.
Este estudio se ha diseñado para ayudar a los cristianos a entender la
actitud de Dios hacia las riquezas.
Existen muchas ideas "religiosas" antiguas sobre este aspecto y son pocos
los cristianos que comprenden lo que proviene de la Palabra de Dios y lo
que no.
1 El Diezmo
El diezmo es la contribución mínima que un cristiano debe hacer, que
conforme vimos está aprobado por la Palabra de Dios. Pero ahora veremos
la aprobación de la razón y la experiencia.
1.1 El Diezmo aprobado por la razón
* Contestando una objeción: "el diezmo era una ley, y toda ley judaica
fue abolida"
El diezmo es más antiguo que la ley. Y en la ley, (Lv.27:30-32) no se
manda que demos diezmo; dice que son de Jehová, y que es cosa
consagrada.
Es un principio y no una ley, y así no puede ser abrogado. El único
mandato acerca del diezmo es traerlo, llevarlo, o apartarlo.
Sin embargo contestamos las siguientes preguntas:
¿Querría Jesús destruir la práctica del diezmo, para que no hubiera más
dinero para la expansión de su reino? No, no solo los judíos diezmaban,
sino que llevaban ofrendas regulares y especiales.
¿Querría Cristo abolir el diezmo, para que el dar se volviera voluntario?
Nunca el diezmo fue más obligatorio que cualquier otra ley. Además el
motivo del cristiano no es la ley, sino el amor.
¿Querría el Señor anular el diezmo, para que el amor colmara toda la
ley? (si el diezmo fuera ley). Colmar la ley no sería posible entregando
menos del diezmo.
¿Querría Jesús invalidar la práctica del diezmo, porque espera menos de
los cristianos que de los judíos? No; no podemos pensar ninguna razón
para evitar que el diezmo se convierta en lo mínimo que debemos dar.
El principio de traer lo mejor a Dios todavía existe.
Es claro que la iglesia siempre ha venido practicando la mayordomía. Al
leer los escritos de los pastores u obispos de las iglesias de la
antigüedad, se ve claramente, (Ireneo, Jerónimo, Crisóstomo, Clemente,
Tertuliano, etc)
* El diezmo está de acuerdo con la relación material entre Dios y sus
mayordomos.
Dios es dueño de todo. (Sal.24:1; 50:10-12; Hag. 2:8; Stg 1:17; 1 Co. 4:7;
Dt. 8:18 y 1 Co. 6:20)
Somos mayordomos de las cosas de Dios. 1 Co. 4:1-2.
Como compañeros de Dios y partícipes de sus bienes, el diezmo es una
renta bajísima. ¿Quién de nosotros paga menos de la décima parte de su
sueldo, por el uso de la casa en que vive? Los campesinos que arriendan
tierra paguen al dueño con la cuarta parte o la mitad de la cosecha.
Pensemos en la salud, en la seguridad espiritual y en otro sin número de
bendiciones. ¿No es el diezmo muy poquito para devolverle a nuestro
Creador?
* La práctica del diezmo es un auxilio en nuestras relaciones espirituales
con Dios.
Nos ayuda a salir del pecado del egoísmo. (Jn 12:1-8; Mt.6:21)
El diezmo es un testimonio, o declaración pública del amor y la
comunión que tenemos con Cristo. Ejemplo de ello lo vemos en Zaqueo
y la viuda pobre.
Diezmar es una declaración pública del amor de Cristo para cambiar el
corazón del pecador. Ejemplo de esto es María con su perfume. (Jn.
12:1-8)
Diezmar es un testimonio de nuestra fe. Por ejemplo la viuda pobre.
Nos hace conscientes de la Gran Comisión y de que se necesita dinero
para llevarla a cabo.
*El plan de Dios es un auxilio en las relaciones fraternales
Quien no tiene trabajo fijo y gana poco, no tiene de qué avergonzarse;
puede sentirse igual que su hermano rico que diezma también. La cuestión
no es ¿cuanto damos? sino, que esté de acuerdo a nuestra capacidad.
1.2 El diezmo aprobado por la experiencia.
En Malaquías 3:10-12, Dios hace una invitación: ¡probarlo! Y promete dos
bendiciones:
Una material, (Mal. 3:11; Is. 19:20; Pr. 3:9-10)
Otra espiritual, (Mal. 3:12; 2 Cr. 7:14)
* Bendiciones materiales
Muchas iglesias relatan resultados fabulosos de prosperidad espiritual,
como resultado de prosperidad financiera.
Los negocios de los diezmadores se han multiplicado, pues la promesa de
Dios no es que será rico, sino que sobreabundará. Ejemplo: el fundador de
Colgate era diezmador y por eso prosperó. Pero cuidado: !las bendiciones
de Dios no se compran!
Si malgastamos menos, el mundo será bendecido materialmente. Muchas
veces vienen las pérdidas inesperadas, por la tacañería de los hombres.
* Bendiciones espírituales.
Las iglesias que diezman reciben avivamiento espíritual, pues Dios está
dispuesto a bendecir a los obedientes.
Los miembros se despiertan cuando diezman.
Cuando consagran el dinero, también consagran su vida.
Aparecen más obreros nuevos.
Se empieza a experimentar un espíritu de victoria.
Gráfica página 15. Manual de Finanzas.
2. Posibles Objeciones al Diezmo.
2.1 Objeciones Personales
"Soy pobre, no puedo sostener a mi familia con el 90%".
Los pobres no están eximidos, según la Biblia, de la práctica del diezmo.
Diezmar es un asunto de fe. Romanos 1:17; la viuda pobre
Existen muchas promesas: Mateo 19:29; 6:33; Malaquías 3:10.
"No doy el diezmo completo, porque una parte de mi diezmo se la doy a
quienes dependen de mi".
No se deben confundir nuestras obligaciones para con los parientes, con
las obligaciones para con Dios. Malaquias 3:10 "Mi casa" dice el Señor.
“No llevo contabilidad, pero lo más seguro es que diezmo."
Una persona que no está segura de sus cosas con el Señor, lo más seguro
es que no esté diezmando.
"No tengo entradas fijas".
Esto no es necesario para diezmar, lo poco o lo mucho que recibamos, lo
debemos diezmar. I Corintios 16:2.
"¿Soy empleado cuál es mi diezmo?"
El 10% de su sueldo regular (total devengado) y el 10% de cualquier otra
cosa que reciba.
"¿Recibo el sueldo cada mes; si diezmo ese día, qué traigo los otros
domingos o sábados del mes?"
No es necesario diezmar cada 8 días.
"¿Como comerciante, cómo puedo saber cuánto es mi diezmo?"
Descontando del ingreso bruto todos los gastos, le queda un total al cual
sacarle el 10%.
"¿Soy un niño; cómo hago para diezmar?"
Debe diezmar de lo poco o mucho que reciba.
"¿soy una ama de casa, cómo hago para diezmar?"
De la renta, de algún trabajo o de lo que le da el esposo.
"Soy campesino, y no sé cómo diezmar".
Esta ignorancia no se acepta como excusa, porque cada uno sabe cuánto
produce.
"¿Debo diezmar el dinero que me prestan?"
De ningún modo. Esto no es ganancia.
"¿Debo llevar todo mi diezmo a la iglesia?"
Más bien, debemos entregar todo nuestro diezmo al Señor por medio de la
iglesia. Malaquías 3:10.
"¿Como padre, debo dividir mi diezmo entre los miembros de la familia
para que ellos contribuyan?".
Sí. Sobre todo si su esposa y sus hijos no ganan dinero aparte por su
propia cuenta.
2. Presupuesto Distrital
Para que se desarrollen las actividades ministeriales es necesario que se
realice un presupuesto distrital. Esto permite que haya planeación y se
haga todo decentemente y en orden.
"¿Se le debe pedir a las personas que no tienen sueldo, que diezmen?".
Sí, Jacob, sin empleo y huyendo de su hermano tuvo una visión de Dios y
prometió a Dios su diezmo. Dios lo bendijo en los años que siguieron y
Jacob cumplió su promesa.
"¿Cuál es la mejor actitud para conseguir el dinero?".
No exigir legalísticamente, pero sí exponer la doctrina bíblica y teoterápica
de la mayordomía como las demás doctrinas, con mucho amor, como debe
hacerse con cualquier otra de las ordenanzas bíblicas con persistencia,
paciencia y trabajo.
"¿Se deben hacer ofrendas especiales?"
Sí. En el Antiguo Testamento se hacía además de los diezmos, ofrendas.
En el Nuevo Testamento también las iglesias hicieron ofrendas. El diezmo
es lo mínimo que un cristiano debe dar.
"¿Debe pasar todo el diezmo por la tesorería?"
Sí, el versículo dice: "TRAED TODOS LOS DIEZMOS AL ALFOLI".
"¿Cómo se deben dividir los diezmos en el Distrito?"
Para esto se debe tener en cuenta el presupuesto, que hemos planteado
para el distrito.
Aplicación
Por mucho tiempo hemos establecido una fachada: que los cristianos no
tenemos problemas financieros. Esto es falso, estamos sujetos a las
mismas tentaciones del no cristiano; pero sólo a través de la bendición,
podemos escapar de esas trampas. Pero, ¿cómo podremos experimentar su
bendición si no comprendemos su plan?
Recordemos que Dios no castiga a nadie por violar sus principios
financieros, pero aquellos que lo hagan no recibirán las bendiciones en el
área de las finanzas y sufrirán lo mismo que el no cristiano.
Muchas de las recompensas prometidas en las Escrituras, se proclaman con
base en nuestra obediencia a dichos principios. Por tanto, para alcanzar
estas recompensas, debemos comprender y seguir el plan de Dios, (Jn.
7:17).
La Riqueza
Capítulo 4
“Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes,
y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su
parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios”.
Eclesiastés 5:19
Introducción
Históricamente, la riqueza se ha relacionado con la propiedad: tierras,
ganado, camellos, esclavos. La riqueza se expresa a menudo en ideas
representativas. Por ejemplo, el peso no tiene valor objetivo (como artículo)
pero sí vale para propiedad. Similarmente el valor, de una acción no se
basa en el valor de la compañía, sino en la opinión colectiva del público
acerca de dicha acción. Aún el oro, que ha fascinado a los hombres a través
de las edades, tiene un valor basado en la opinión, como lo ilustran las
especulativas medidas de alzas y bajas.
La riqueza también se relaciona con nuestra habilidad creativa y nuestro
crédito o habilidad prestamista, es decir la confianza que otros tienen en
nosotros. “Mejor es la buena fama que el buen ungüento” Ec. 7:1.
1. La Riqueza de Dios.
No podemos decir que el dinero sea igual a la riqueza , ya que ésta significa
mucho más que la capacidad de acumular bienes materiales o valores
monetarios; el no poseer la habilidad para manejarlos acarrea desastrosas
consecuencias que aún alcanzan a terceras personas. (Ec. 5:13-14; 6:1-2).
1.1 Es un don de Dios
La riqueza es un don de Dios que implica su bendición en forma de
sabiduría, paz, y gozo; es decir beneficios en la persona, independientes de
las circunstancias externas. Por ejemplo si una familia es muy próspera
económicamente por el éxito en los negocios del padre, pero al morir éste,
la familia se divide agrietada por odios, resultantes de que cada miembro
codicia para sí una mayor parte. ¿Podrá el hecho de ser económicamente
poderosa una persona significar que sea rica? (Ec. 5:19).
Indudablemente que la riqueza no está relacionada con el aspecto material
y tangible de cosas que representen una ganancia, sino con algo intangible:
la habilidad dada por Dios para transformar los recursos existentes. La
pobreza es la ausencia de este don y lógicamente evidencia
desconocimiento de Dios y sus propósitos. (Pr. 13:23).
1.2 La riqueza y el trabajo.
Es muy importante comprender que el propósito de Dios respecto al
bienestar del hombre ha sido desde un comienzo, el más alto; así lo
describe la Escritura, (Gn. 1:29; 2:9).
Dios proveía para todas las necesidades del hombre de una manera
abundante, pero a causa de su desobediencia, maldijo la tierra y le ordenó
trabajar para que a través de la dificultad para obtener su sustento,
aprendiera a depender de Dios, pues Adán no reconoció que todo procedía
de El. (Gn. 3:19).
El trabajo es el canal escogido por Dios para bendecirnos materialmente a
la vez que lo convierte en un medio por el cual desea enseñarnos a
depender de El, y evitar los prejuicios, resultantes de obtener riquezas por
medios reprobados como:
La riqueza de vanidad, por ejemplo, la que es obtenida del juego. (Pr.
13:11)
La riqueza rápida. Aquí se refiere al dinero obtenido por estafa, soborno o
cualquier tipo de negocio ilícito. Aquí debemos mencionar como excepción,
el capital obtenido repentinamente pero no por medios que violan los
principios de Dios, como es el caso de la riqueza de herencia.(Pr. 20:21;
19:14; 13:22).
La ambición trae funestas consecuencias; ya que las posesiones son cosas
temporales y perecederas que no garantizan el disfrute y la tranquilidad
que se supone alcanzarán, quienes en su afán desmedido por atesorar para
si mismos excluyen todo lo demás. La bonanza y la prosperidad genuina
son un regalo con el sello de Dios. Muy diferente es el fruto de aquel que
con su trabajo diligente recibe una recompensa perdurable. (Pr. 13:7).
Dios no condena las riquezas sino que está interesado no solamente en
nuestro bienestar material sino en que sepamos administrar la abundancia
y desarrollar una correcta actitud. (Pr. 10:22).
Gráfica página 22. Manual de Finanzas
2.0 La riqueza del cristiano.
La riqueza no es moral, ni inmoral. No hay virtud alguna en la pobreza,
existen pobres deshonestos (Pr. 28:3), como ricos igualmente deshonestos.
Dios condena el mal uso, la preocupación por la riqueza en si.
A causa de su carácter tangible, el dinero es un terreno que nos prueba
ante Dios y además “sirve para todo”, al punto que puede llegar a gobernar
al hombre. (Ec.10:19b).
La abundancia o la escasez de dinero no afectan nuestra relación con Dios,
pues El está interesado en nuestra actitud. De hecho la producción de
riqueza está insinuada en la Biblia, aunque con un objetivo claramente
definido: dar. (2 Co. 9:11).
2.1 Causas de la pobreza.
Como hemos visto, Dios desea nuestro bienestar y prosperidad aunque no
de una maner rápida o forzosa, sino de forma gradual, en la medida de
nuestra permanencia en la obediencia a sus preceptos. Sin embargo, surge
un interrogante: ¿Por qué la pobreza? Es la Palabra de Dios la que nos
explica sus causas.
El egoísmo: el Señor Jesús explicaba cómo la dureza del corazón del
hombre produce la pobreza, lo cual no significa que aprobara el
conformismo cn esta condición.
La pereza: esta es una de las causas que más influyen para que las
personas vivan en continua pobreza. Debido a que el perezoso no se
compromete de verdad en una tarea, o empresa, generalmente se plantea
muchos proyectos pero ninguno lleva a ejecución, vive de sueños y a costa
de los demás. (Pr. 6:11; Pr. 20:4).
Las malas compañías: las personas con quienes mantenemos amistad o con
quienes compartimos nuestro tiempo ejercen influencia determinante en
nuestras vidas, aunque la mayoría de las veces no reconocemos esto, así es.
(Pr. 28:19).
La negligencia: hace referencia al no querer trabajar o hacerlo a medias.
Esto se observa mucho en las empresas o entre los miembros del hogar, ya
que sólo se realiza lo que nos corresponde y esto en el mejor de los casos,
pues en la mayoría se observa que el trabajo se hace a medias, sin la
entrega y pasión que nos llena de satisfacción y realización. (Pr. 19:15;
22:29; 22:13).
La indisciplina: esto se refiere a aquellas personas que no tienen claridad
en los manejos financieros, esto los lleva a actuar en forma desorganizada
para finalmente caer en deudas y otros desmanes que le llevan a la
pobreza. (Pr. 22:7)
La avaricia: es todo tipo de extorsión o codicia, resultado de un obstinado
empeño en enriquecerse aún en perjuicio de otros. (Pr. 11:24b; 28:22).
3. Pobreza – riqueza: no hay dogmas.
No se puede afirmar categóricamente si la riqueza o la pobreza sean
buenas o malas, ya que Dios desarrolla su propósito en cada persona de
manera soberana y es responsabilidad de cada uno buscarle para entender
en particular, las razones por las cuales pasamos por escasez o por
abundancia. Esto debemos enfatizarlo de manera bien clara. Sólo Dios
conoce los corazones de los hombres y El nunca se equivoca ni obra
injustamente. Luego es osado dar explicaciones absolutas en cuanto al
estado económico de uan persona, familia o de una nación. Existen
quienes no sólo descubren el propósito que Dios tiene en cada situación,
sino que aprenden y conocen más de El como lo hizo Pablo. (Fil. 4:12; 1 S.
2:7)
Pero hay también quienes no perciben ni entienden lo que Dios se propone
enseñarles por medio de una situación económica; sino que sólo tienen un
obstinado interés personal. (Is. 25:9b-10ª).
Un vivo ejemplo de esto fue Belsasar, hijo de Nabucodonosor quien, luego
de ver cómo su padre había sido humillado por Dios permitiendo que
enloqueciera hasta que reconociera que toda la autoridad y la grandeza son
de Dios, no aprendió sino que, trató de burlarse de El, tomando los
utensilios del templo consagrados a Dios, para orgías y bacanales. (Dn.
5:22-23).
Gráfica página 25. Manual de Finanzas
Aplicación
Dios usa de muchas maneras el dinero para moldear nuestro carácter, pero
siempre será una lección muy particular para cada persona; por esto no
podemos determinar un patrón general para todos, con el calificativo de
bueno o malo tener riquezas o no tenerlas.
La mejor actitud para un adecuado manejo de las riquezas es
desprendernos de buscar intereses y caprichos personales.
La Sabiduría de Dios sobre el Dinero
Capítulo 5
“ Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías,
entendido en visiones de Dios; y en estos días en que
buscó a Jehová, él le prosperó”.
II Cr. 26:5
Introducción
El deseo de Dios, como lo menciona El mismo en su Palabra, es el de
bendecirnos abundantemente con toda clase de bendiciones. Dios
quiere prosperarnos de una manera especial en todas las áreas de
nuestra vida. Es de vital importancia para nosotros llevar una vida
manejada con la sabiduría del Espíritu Santo, para que así fluya en
nosotros ese bienestar integral buscado y anhelado en nuestros días.
1. Riqueza y felicidad.
Aquello que produce una satisfacción completa y perdurable al hombre
es lo que le hace feliz; en este sentido, la verdadera riqueza es la que
permanece para siempre sin devaluarse ni deteriorarse. (Mt. 6:19-20;
Jn.6:27).
Los bienes materiales son pasajeros y tienen valor si cumplen en
nuestra vida el fin de llevarnos a vivir en forma agradable a Dios. (2
P.3:11).
Evidentemente que la abundancia puede proteger a un individuo de
muchas adversidades y faltantes, pero nunca dará felicidad, ya que
no puede responder a la más vital de las necesidades: la salvación.
(Ec. 7:12; Pr.11:4).
El reconocer la soberanía de Dios, el ser agradecidos, confiar y
obedecerle a El es la actitud correcta de quien entiende el auténtico
significado de la riqueza. El desplazar la confianza del Dador de
todos los bienes para colocarla en éstos, trae el peligro de la soberbia
y el de andar por caminos torcidos. (1 Ti. 6:17).
2. La riqueza y las promesas de Dios.
Repetidas veces menciona la Biblia el deseo de Dios de bendecirnos con
abundancia y prosperidad, pero señala claramente cómo esto debe ir
paralelo a la confianza y obediencia a El.
En Proverbios 3, encontramos varias promesas en este sentido
precedidas de varios imperativos:
Mandato: conocer y obedecer su Palabra. (v. 1)
Promesa: larga vida en paz, despreocupación respecto al futuro. (v. 2)
Mandato: ser íntegro y misericordioso de corazón, no tener
motivaciones ocultas respecto al dinero. (v. 3)
Promesa: el favor y la honra de Dios y de los hombres. (v. 4)
Mandato: colocar a Dios en el primer lugar y ser dócil. (v. 5-6ª)
Promesa: la guía de Dios en todo; sea negocio o decisión financiera. (v.
6b)
Mandato: evitar la arrogancia y el mal camino es decir la autosuficiencia
para utilizar los recursos financieros. (v. 7)
Promesa: buena salud y vitalidad. (v. 8)
Mandato: honrar a Dios con todo lo material, dándole la primera parte
de nuestros ingresos (primicia)(v. 9)
Promesa: gran abundancia (v.10)
Mandato: no rechazar la corrección de Dios la cual tiene como objetivo
quitar la indisciplina y el mal hábito financiero. (v. 11)
Promesa: experimentar su amor y cuidado. (v. 12)
La genuina prosperidad resulta de buscar a Dios. (2 Cr. 26:5)
3. La fuente de la riqueza.
Sobre todas las promesas anteriores Dios muestra la sabiduría, (el saber
discernir entre lo bueno y lo malo, el tener un buen criterio y sentido
común) (Pr. 3:14-18); como la mayor de todas, como la más valiosa
posesión, y la llave que abre la puerta para recibir todas sus
bendiciones. La sabiduría otorga:
Mayor ganancia que la de las joyas. (v. 14,15)
Larga y buena vida. (v. 16)
Riqueza y honra. (v. 16b)
Placer y paz. (v. 17)
Dicha. (v. 18)
Luego de observar detenidamente este pasaje comprendemos mejor
dónde está la fuente de la verdadera riqueza y cómo depende de
nuestra actitud hacia Dios.
3.1 La administración sabia del dinero.
Dios utiliza el dinero en la vida del cristiano para dirigirlo; si nosotros
buscamos su sabiduría, El promete otorgarla. (Stg. 1:5)
Es necesario entender cabalmente que la voluntad de Dios no siempre
coincide con nuestros deseos. A veces Dios retiene los fondos para
enseñarnos alguna lección. Muy a menudo los cristianos actuamos
por nosotros mismos, sin tener una clara dirección de Dios, y luego
reclamamos respaldo y nos resentimos si sufrimos un descalabro
económico (Mt. 4:7). Quienes actúan así regularmente, tampoco han
aceptado de corazón la sabiduría de Dios como superior a la de ellos
mismos. Es importante descubrir y aplicar las normas de Dios al
manejar el dinero, como también aprender las lecciones que El nos
quiere dar. Ya se han visto varias pero es necesario resaltar las más
urgentes:
*Enseñarnos a confiar.
Dios desea que podamos tener una vida reposada, fruto de una absoluta
confianza en que El cuida de nuestra vida. Pero quien busca a otras
personas antes que ha Dios o se apoya en si mismo antes que en El,
nunca podrá ver la realidad de esta promesa. (1 P. 5:7; Mt. 6:32;
Mt.6:33; Mr. 10:24) Un ejemplo que ilustra este aspecto es el de la
persona que ante una angustia por falta de dinero, decide vender
algún objeto valioso y necesario como un carro para luego
arrepentirse por haber actuado precipitadamente sin dar lugar a la
acción de Dios.
Ejemplos bíblicos para comentar: Elías alimentado por Dios para
protegerlo de persecución (1 R. 17: 4-7); Elías y la viuda sustentados
milagrosamente (1 R. 17:8-24); Jesús alimenta a la gente que por oírle
no tenía que comer (Mr. 6:30-44)
*Enseñarnos su amor
Muchos cristianos no confían en Dios porque internamente piensan que
El desea privarlos de algo o castigarlos. Pero Dios demostró la
magnitud de su amor cuando se desprendió de lo que El más ama: su
único hijo. (Ro. 8:32)
El Señor Jesús ilustró esto y nos motiva a estar seguros del amor de
Dios y acercarnos a El sin reserva alguna. Jesús también nos anima a
pedirle (Lc. 11,13; Mt. 7:7; He. 4:16)
Si una persona aprende a relacionarse así con Dios en cuanto a sus
necesidades, dejará endulzar su corazón por Dios al ver su amor a
través de cada provisión suya; pero si por el contrario, un individuo
que atribuye su éxito económico a si mismo, no podrá reconocer el
amor de Dios y paulatinamente, debido a su orgullo, se endurecerá y
se apartará de Dios.
Ejemplos bíblicos para comentar:
La actitud de Nabal (I S. 25:1-38).
El endurecimiento y humillación de Nabucodonosor (Dn. 4: 9-37)
*Enseñarnos su poder.
Un aspecto fundamental para confiar en Dios y estar seguros de su
amor, es el convencimiento de su capacidad para cumplir lo que dice,
de su poder para suplir toda necesidad por grande que sea. (Ef. 3:20).
El Señor Jesús siempre insistió en grabar indeleblemente en aquellos
que le siguieron, una certeza del cuidado de Dios sobre nosotros, el
convencimiento de que El es responsable de proveer para todo. (Mt.
10:30-31).
*Enseñarnos unidad
Dios usa las posesiones materiales para unificar el cuerpo de Cristo. El
plan del Señor con nuestros excedentes es que aquellos que son
prosperados utilicen su abundancia para repartir, lo cual trae dos
grandes resultados: el amor entre hermanos y la honra a Dios.
Amor entre hermanos: la preocupación por suplir las necesidades de
otros como expresión tangible del amor de Dios. (2 Co. 9:8). Este
pasaje nos muestra claramente cómo anhela Dios favorecernos para
proveer entre nosotros su amor.
El siempre proveerá.
El suplirá todas las necesidades propias.
El da abundancia en todo.
El quiere que usemos la prosperidad para dar a los demás.
De esta manera todos tendrán lo suficiente no habiendo desequilibrio
alguno. (2 Co. 8:14-15).
Esto fue realidad en la iglesia primitiva que dio un poderoso testimonio
del amor de a Dios entre ellos y de su fidelidad. Hoy debería ser así
porque El no ha cambiado. (Hch. 4:32-35).
Honra a Dios: los enemigos de Dios siempre buscarán desacreditar su
nombre y su Palabra, pero el testimonio de los cristianos que pasan
por iguales problemas y necesidades económicas que el resto de la
gente, constituye una evidencia irrefutable ante el mundo y un
motivo de alegría entre los que temen a Dios. (Sal. 37:17, 19; 112:10).
Este contraste produce gratitud a Dios, alabanza y reconocimiento de su
bondad. El entendimiento de este propósito es más significativo que
la riqueza en si. (2 Co. 9:11).
Aplicación
Una persona llena de riqueza es aquella que evidencia en su diario vivir
la comunión y entrega a Dios. La entrega que permite que seamos
prosperados consiste en reconocer a Dios como dueño absoluto de
todo lo que poseemos. Es necesario pedir la unción del Espíritu Santo
para poder manejar con su sabiduría todos los asuntos pertinentes a
la riqueza.
La Esclavitud Financiera
Capítulo 6
“Y el que toma prestado es siervo del que presta”.
Proverbios 22:7b
Introducción
Así como Dios utiliza el dinero para dirigir y engrandecer nuestras
vidas, Satanás lo utiliza para enredarnos en él. Debemos aprender a
reconocer sus trampas por el mal uso del dinero y para la esclavitud
financiera.
Dios en su Palabra nos da pautas muy claras para que seamos
guardados de la esclavitud financiera, es por eso que a continuación
estudiaremos las caausas de dicha esclavitud, sus consecuencias
funestas para cualquier tipo de personas y especialmente, para los
hijos de Dios.
1.¿ Qué es la esclavitud financiera ?
Esclavitud financiera hasta hace poco, significó precisamente eso:
esclavitud física. Si alguien no podía pagar sus deudas, era enviado a
prisión, y su familia pasaba a manos del prestamista. En las
Escrituras, vemos la misma práctica impuesta a los deudores. (Mt.
5:25-26).
La esclavitud física ya no existe hoy, pero ha sido remplazada por otra
que es igualmente preocupante: la esclavitud mental. Miles de
familias cristianas y no cristianas cada año son destruídas por
preocupaciones financieras causadas por presiones en esta área. Esto
se debe a que han violado uno o más principios de la Palabra de Dios.
No es simplemente la falta de dinero lo que trae la esclavitud; muchas
veces ocurre lo contrario; es la abundancia la que trae como
consecuencia la angustia mental: si se tiene muy poco, la gente se
procupa por ganar más, y si tienen demasiado, se preocupan
pensando que lo van a perder.
La Escritura menciona el peligro de una actitud no sana, por eso la Biblia
previene contra la soberbia y el desprecio a Dios a causa de la
pobreza. (Pr. 30:8b-10). Se nota claramente cómo ésta es una oración
en la cual se pide protección contra el peligro de una corrupción a
causa de la abundancia o la falta de dinero, por lo cual también,
podemos entender que lo importante no es ser rico o pobre, sino la
actitud, la intención oculta en el corazón de la persona.
Con el propósito de encotrar las soluciones que Dios nos ofrece es
necesario en primera instancia ver los problemas financieros y sus
causas ya que muchas veces tratamos los síntomas y no vamos
directamente al origen del mal. Como ya anotamos, las
circunstancias son síntomas solamente; el desconocimiento y la
violación de los principios de Dios en el pasado, constituyen la
fuente de las aflicciones presentes en el área financiera.
2. Causas de la esclavitud financiera.
Podemos saber si existe un problema básico en nuestra vida repecto al
manejo del dinero, cuando se presenta alguno de los siguientes
síntomas:
2.1 Las deudas
Una de las causas más comunes de la esclavitud es el abuso de crédito.
(Pr.22:7b)
Es importante definir qué es una deuda. Para que ésta exista, según la
Biblia, debe incluir una de las siguientes circunstancias:
Dinero, objetos o servicios que se deban a otras personas cuyos pagos
están vencidos. (Pr. 6:1-2; Sal. 37:21a)
La ansiedad producida por responsabilidades finacieras no resueltas.
(Pr. 11:15ª)
El total de los pasivos no (obligaciones que tiene por pagar una empresa
o persona), que excede al total de activos (todos los bienes que posee
una empresa o persona) pueden llevar a un balance negativo, en caso
de que suceda una calamidad y no se pueda cumplir con esas
obligaciones. (Pr. 20:16)
Las deudas se originan por pedir prestado más allá de la capacidad
normal para devolver, por falta de auto disciplina en dos aspectos:
ahorrar para adquirir ese objeto, (Pr. 6:6-8) y negarse a si mismo el
deseo de adquirir algo, (Pr. 22:26-27).
Debemos hacer la diferencia entre deuda y obligación. Obligación es el
dinero, objeto o servicio que se presta para luego ser reembolsado.
(Flm 18-19).
Si el uso del dinero que una persona desea hacer le produce inquietud
constituye una alarma que señala la desviación de la voluntad de
Dios. El que reconoce a Dios como soberano, sabe que El es su
respaldo. (Pr.3:5).
Aparte de las deudas, existen dos actitudes que constituyen las
principales causas de la esclavitud fianciera: la codicia y la avaricia,
de las cuales se derivan todas las demás anomalías.
Gráfico página 34. Manual de Finanzas
2.2 La codicia
Esta actitud se puede definir como el deseo desmedido e incontrolable de
aquello que otra persona posee. (Stg. 4:2). Es una intención del corazón
que, consentida durante mucho tiempo, puede llevar a una persona a
extremos muy graves como el asesinato, el robo y a enceguecerla
completamente volviéndola temeraria. (Pr. 1:11, 13, 18, 19).
Esta tendencia del corazón humano es estimulada por Satanás, quien
despierta el apetito del hombre engañándole para que busque una
satisfacción temporal fuera de Dios. De esta forma engañó a Eva. Es
justamente a través de los sentidos que doblega la voluntad y los afectos
del hombre para extraviarle de su confianza en Dios. (2 Co. 11:3). El mismo
Señor Jesús fue tentado de esta manera pero infructuosamente (Mt. 4:8-10).
Muchos hombres de Dios han sido probados en esta peligrosa actitud,
Pablo fue uno de ellos (Ro. 7:7-8).
La codicia de Acab impulsado por Jezabel su esposa. (1 R. 21)
Otras consecuencias dañinas resultantes de esta actitud son:
### La ambición; se refiere a la motivación de enriquecerse rápido. La
Biblia amonesta contra el peligro de la imprudencia de procurar
desenfrenadamente cosas materiales como dinero, tierras, herencias o
cosas intangibles como prestigio, honores, etc. (Pr. 23:4d). Este afán
consume a la persona de tal manera que lo impulsa a negocios ilícitos. (Pr
28:20). Por ejemplo, Amán y su deseo de ser rey (Ester 3 y 5).
### Preocupación por inversiones; aquí se hace referencia al desasosiego
por atesorar o ahorrar por temor al futuro. La ansiedad es causada por
desconfianza, lo cual convierte la abundancia en un fin, en el objeto del
trabajo y no en un resultado, lo cual es contrario al reposo que trae el
confiar en Dios (Mt. 6:24-27). Aquí debemos resaltar que lo negativo no es
el deseo de prosperar económicamente, ya que esto es de esperarse en
todo empresario, sino el anhelo desaforado de seguridad futura
excluyendo la acción de Dios (Lc. 6:24)
### Necesidades familiares insatisfechas; esto sucede cuando las
ganancias se destinan a culquier otra actividad, permitiendo deudas o
inversiones irresponsables mientras las necesidades básicas de los
miembros de la familia no son cubiertas. Esto ocurre aún a nivel de toda
una nación cuyos gobernantes irresponsables viven para provecho propio,
mientras la gente se hunde en la miseria. (Ec. 10:16; Pr. 28:15).
Un vivo ejemplo de esto lo constituyen las poderosas naciones petroleras
del Medio Oriente. El Señor Jesús resaltó la importancia de cumplir las
obligaciones con la familia en primer lugar, tan importante como dar una
ofrenda a Dios. (Mt 15:5-5)
Otra causa de la inestabilidad financiera es el mundo de la publicidad que
sistemáticamente está promoviendo el interés por cosas que son
suntuarias bajo cautivadoras promesas de confort, de renombre y éxito
que no se dan (1 Jn. 2:16-17). No es difícil apreciar evidencias de esto: la
depresión que ocurre en las familias en los primeros meses a causa de las
deudas dejadas por fin de año, o quienes por ser socios de un afamado
club social sacrifican el estudio universitario de sus hijos (1 Ti. 5:8).
La inconsecuencia en la administración de la economía familiar es generada
por dicidir impulsivamente, motivados por deseos nocivos, que a la postre
taerán muchos perjuicios. (1 Ti. 6:9).
### El exceso de trabajo; la gente está padeciendo de un nuevo tipo de
neurosis llamado stress: una especie de agotamiento mental y emocional
por el diario enfrentamiento a un ritmo de trabajo que supera la capacidad
de la persona.
Quienes cambian las prioridades en su vida, convirtiendo el trabajo en un
medio para enriquecerse, sufren espiritual y financieramente. (Sal. 127:2).
El ejemplo de Israel ilustra muy bien nuestra enseñanza. Dios ordenó
solemnemente a su pueblo el cese de toda actividad el último día de la
semana. Esta orden fue dada con el objeto de enseñarnos que el verdadero
descanso, no sólo es indispensable para reponer fuerzas, sino que es el
resultado de honrar a Dios confiando en El. Esta orden abarcó aún el dar
descanso a la tierra. (Ex. 35:2; Lv. 25:3-4).
Nuevamente aquí Dios quería grabar en su pueblo la enseñanza de esperar
confiadamente el sustento y la prosperidad de El. (Lv. 25:20-21).
Cuando Israel desobedeció este mandato, Dios se encargó de que se
cumpliera durante el cautiverio de los judíos en Babilonia, cumpliendo lo
que ya había advertido. (Lv. 26:34-35; 2 Cr. 36:20-21).
Muchos dueños de almecenes, tenderos y negociantes trabajan sin
interrupción, frenéticamente, procurando una mayor ganancia y al cabo de
un tiempo ven los perjudiciales efectos de su afán. Pues ni siquiera han
podido comprender lo que Dios ha hablado acerca de esto. (Ec. 9:11; Pr.
10:22).
Auto-indulgencia; es una actitud que se caracteriza normalmente por
gastos irresponsables que dan satisfacción temporal pero poca utilidad.
Consiste en la falta de dominio sobre los deseos (Pr. 18:1). La ansiedad por
objetos supérfluos nos pondrá en aprietos, resquebrajando cada vez más
la estabilidad financiera, diluyéndose todo ingreso o ganancia (Pr. 21:17).
Los resultados de esta actitud los podemos apreciar en el caso de aquellos
empleados, que sobresaltados de emoción el día que reciben el sueldo,
gastan la mitad celebrando con sus amigos esta feliz ocasión.
2.3 La avaricia
Consiste en la actitud de estar continuamente deseando poseer más de lo
que se tiene o querer tener siempre lo mejor. Este apetito insaciable de
poderío a través del dinero es considerado en la Biblia como idolatría (Col.
3:5).
El acumular riquezas; el hombre siempre ha intentado valerse por si
mismo, pues esto aparentemente le produce seguridad y estima, pero
cuando se alcanza la meta propuesta se quiere cada vez más y más,
perdiendo el sentido apropiado del uso del dinero, y convirtiéndose en un
medio de satisfacción y exaltación del ego (Ez. 28:4-5).
Anteriormente mencionamos que lo que Dios condena no es la riqueza en
sí, sino la motivación. "¿Por qué y para qué deseamos mucho dinero?"
Gráfica página 39. Manual de finanzas.
Existen muchas razones por las cuales la gente acumula dinero, A
continuación nombraremos algunas de ellas:
Porque otros se lo aconsejan.
Encontramos personas que dejan que otros les fijen sus metas. Se
involucran en esquemas financieros por el consejo de un amigo conocido.
La persona que acepta todo lo que le dicen es descrita en la Biblia como
tonta. Esto no significa que no se deba buscar consejo. Por el contrario al
ser aconsejados por alguien que conoce bien el asunto aseguramos nuestro
camino (Pr. 14:15; Pr. 15:22).
Para su propia estima.
Este motivo es particularmente desastroso, porque muchos de nosotros
alimentamos esa debilidad, ya que exaltamos a los "Triunfadores del juego
del dinero''', para quienes su familia, amigos y aún hermanos, son
elementos de este juego (Stg. 2:2-4). Estas personas son las mariposas
sociales y asisten solamente a los eventos importantes y se asocian sólo
con la gente que ellos consideran culta. Nunca dan a menos que sean
reconocidos, y nunca comparten, excepto para proporcionarse a sí mismos
(Mt. 6:2). El orgullo y la altivez traerán humillación y nada más, pues
quienes acumulan para su propia estima, lo hacen para que otros
alimenten sus egos (envidia).
Acumular por amor al dinero.
Quienes acumulan porque tienen sus afectos en el dinero, no se
desprenderán de él ni para su propia estima. Sus vidas usualmente se
caracterizan por el acaparamiento y la degradación. La vida de estas
personas apegadas al dinero se caracteriza por la inagotable codicia y
amargura (Pr. 11:24b, 26a; Ec. 5:10).
Pueden poseer una gran fortuna, pero a la más mínima pérdida se
traumatizan. Como veremos a continuación, la avaricia se manifiesta en
otras actitudes malsanas como la envidia, el enaltecimiento y el engaño,
fruto del deseo de independencia y autosuficiencia del hombre que
invariablemente, lo aparta de Dios (1 Ti. 6:10).
Acumular por temor.
Mucha gente cree que debe atesorar riquezas para protegerse. No confían
lo suficiente en Dios, como para creer que El puede proveer todas sus
necesidades, así que acumulan grandes cantidades de dinero. Al comienzo
se proponen sólo unos cuantos miles, pero a medida que avanzan, no hay
límites en la cantidad. En nuestra sociedad la protección se promueve
como lo más importante. Somos bombardeados diariamente con
ofrecimientos de seguros de vida, de salud, contra invalidez, contra robo,
etc (Pr. 10:15a).
Debemos enfatizar que no hay nada de malo en planear y ahorrar, pues
esto no sólo es deseable sino imperativo. Pero la obsesión por la protección
deja a un lado algo fundamental por lo cual fuimos hechos salvos; la fe y la
confianza en Dios. La confianza depositada en el dinero traerá grandes
perjuicios. (Pr. 11:4; Ec. 5:13). Quien confía en Dios tiene la garantía de
absoluta y completa protección en caulquier circunstancia (Sal. 50:15).
La superioridad financiera.
Es la actitud de buscar insaciablemente poderío económico para sobresalir
y dominar a otros. Esta desmedida confianza en si, vuelve a la persona
áspera y cruel. Algo muy distinto es atesosar para repartir, lo cual trae
unidad y amor entre todos (Hab. 2:9; Pr. 18:11,23b; Ec. 11:2).
La envidia.
Esta actitud consiste en el resentimiento por el éxito o prosperidad de otro
en contraste con la situación propia. Esto tiene efectos terriblemente
destructores no solamente en otros, sino en la persona envidiosa (Ec. 4:4;
Pr. 27:4; Pr.14:30b).
Muchas personas ante los fracasos en sus negocios y las angustias por su
irresponsabilidad con el dinero, culpan a otros por sus dificultades y se
resisten incluso contra Dios y confían más en su capacidad para
enriquecerse despojando violentamente a otros. Esta clase de avaricia hace
que el envidioso incurra en el engaño para obtener lo que desea (Sal. 73:2-
3).
El engaño.
Esto se refiere no sólo a quienes a propósito mienten a otros, sino también
a los que no son claros en sus negocios ni completamente honestos en el
manejo del dinero. Actualmente la mayoría de las personas tienen el
convencimiento erróneo de que no se puede tener éxito y ser honesto al
mismo tiempo, lo cual es falso, y es otra de las mentiras promovidas por
Satanás. Gran número de personas son atrapadas por este sofisma de
rápida prosperidad por medios ilícitos y los cristianos son probados
fuertemente en este aspecto (Pr. 16:8; Sal.73:12-13; Pr. 20:10).
Quienes se enriquecen con base a negocios turbios se enaltecen a si
mismos creyéndose seguros. "Piedra preciosa es el soborno para el que lo
practica; Adonde quiera que se vuelve, halla prosperidad" (Pr. 17:8). Se
vanaglorían de que sus perversas artimañas quedarán impunes, pero esto
no sucede así, pues tendrán un final desastroso, aunque al comienzo se
deleiten en su corrupción (Sal 30:6; 36:2; Pr. 20:17).
Dios no justifica ninguna astucia diabólica por pequeña que sea, y muestra
la diferencia entre la prosperidad por obrar rectamente y la que se obtiene
por proceder oscuramente. Dios muestra su justicia castigando el engaño,
dando la riqueza a quien le agrada: "El que aumenta sus riquezas con usura
y crecido interés, Para aquel que se compadece de los pobres las aumenta ...
al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada
a Dios'''. (Mal. 3:15; Pr. 28:8; Ec. 2:26).
Alimentar intenciones no claras respecto al dinero traerá esclavitud, y
disciplina por parte de Dios. Por esta razón el Señor Jesús advirtió sobre el
cuidarnos de esta actitud. (Lc 8:17-18).
Ociosidad.
Anteriormente habíamos mencionado cómo el deseo de acumular dinero
puede llevar a una persona a trabajar excesivamente pensando así
acrecentar sus ganancias; pero la avaricia también conduce a otro extremo:
el no trabajar; asegurándose con sus riquezas, una vida de placer y ocio
descrita en la conocida parábola del Señor Jesús (Lc. 12:20).
La intención de acumular para vivir una vida licenciosa constituye una
torpe reflexión porque producirá frustación. (Pr. 11:28a).
Aplicación
Como podemos apreciar, luego de estudiar detenidamente las causas de la
esclavitud financiera, ésta es originada por una obstinada actitud contra la
voluntad de Dios, lo cual trae frustración y preocupación. Esto es algo que
Dios no quiere que padezcan sus hijos, pues El envió a su Hijo para que
nosotros podamos disfrutar de abundancia, paz y prosperidad.
Liberación de la Esclavitud Financiera
Capítulo 7
"No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque
el que ama al prójimo, ha cumplido la ley".
Romanos 13:8
Introducción
Estamos sujetos a errores en ciertos momentos de nuestra vida, pero una
vez que Dios está a cargo de nuestras finanzas, su divino mecanismo de
corrección pondrá de nuevo esta área bajo su control. Un cristiano que
desea lo mejor de Dios para su vida, debe estar dispuesto a someterse a su
voluntad.
Existen muchos cristianos que dicen aceptar la dirección de Dios, pero sus
acciones lo niegan, pues lo siguen únicamente cuando les conviene (Stg.
1:23-25).
1. Pasos para obtener libertad.
Debemos recordar que la voluntad de Dios no es siempre compatible con
nuestra voluntad. En una lección anterior vimos la importancia de entender
la soberanía de Dios como Dueño Absoluto de todo cuanto somos y
poseemos por eso debemos:
1.2 Transferir todas las posesiones a Dios.
No existe substituto para esto. Si creemos que somos dueños aún de una
sola cosa, los altibajos que afecten esa posesión, producirán desequilibrio
en nosotros. Sin embargo si hemos transferido todas nuestras posesiones a
Dios, nos daremos cuenta de que todo lo que sucede es solamente la
manera en que El mueve las cosas sabiamente para cumplir su voluntad (1
Co. 4:7).
1.2 La necesaria respiración financiera.
No se puede obtener libertad mientras consintamos esquemas mentales
obstinados respecto a la utilización del dinero; debemos purificarnos:
exhalar los malos hábitos, los cuales hemos estudiado en detalle, e inhalar
buenos principios. Esta disciplina caracteriza a un genuino discípulo del
Señor (Lc. 9:33).
2. Cambiando actitudes.
A continuación veremos que lo que determina una absoluta libertad en
cuanto a los problemas en la administración del dinero, es cambiar de
actitud: una disposición a pensar y actuar bajo los principios de Dios (Pr.
23:26).
2.1 Debemos salir de deudas. (para liberarse de la tensión y la angustia).
El lanzarse a comprar a crédito con base en sentimientos, sin una clara
dirección de Dios para reclamar luego su provisión, es poner en peligro la
honra del Señor, forzando su mano para que nos ayude (Mt. 4:7). Por eso es
necesario tomar algunas medidas que nos ayudarán a salir de la tensión y
la angustia:
Comprar únicamente de contado: quienes estén en esclavitud deben
eliminar totalmente el uso del crédito para poder salir avante. Las deudas
tensionan negativamente, al punto de acabar una amistad por esta causa.
La Palabra de Dios dice que si no estamos en capacidad de pagar algo,
debemos desistir de ello para no quedar endeudados (Pr. 6:1; Pr. 22:27).
El principio del préstamo: examinaremos el crédito teniendo como base la
voluntad de Dios; esta área de las finanzas causa más caos en las familias
cristianas que cualquier otra. Esto significa que debemos entender lo que
es aceptable ante Dios. A partir de esto Dios nos dirigirá a una respuesta
específica que será su voluntad para cada uno de nosotros. Pero existen
dos aspectos fundamentales que contemplar:
2.2 Pagar todo lo que debemos.
Dios nos amonesta a cumplir con nuestros compromisos, a no ser
irresponsables y deshonestos (Sal. 37:21). La tranquilidad por la ausencia
de deudas es el deseo del Señor, (Ro. 13:8) es decir, Dios quiere que
tengamos libertad para amar. Muchos cristianos están libres de deudas,
pero todavía están fuera de la voluntad de Dios por su egoísmo. Por esto es
necesario considerar lo más importante.
2.3 Dar de nuestras ganancias.
Quien está libre de deudas está en capacidad de dar de su abundancia a los
necesitados como reflejo de una actitud compasiva (Sal. 37:25-26). Quien se
dispone más para dar que para pedir prestado, siempre será respaldado
por Dios, guardando además su corazón de la codicia (Mt. 5:42). De aquí
podemos deducir que Dios utilza a sus hijos como canales de bendición a
otros sobreabundándoles para que estén en capacidad de repartir, sin
aprovechar las necesidades de otros para obtener ganancias. (Lc. 6:34; Lc.
6:35).
2.4 Estar satisfechos con lo que tenemos.
El adquirir deudas, teniendo todo lo necesario, es evidencia de una actitud
de codicia y avaricia, principales causales de la esclavitud financiera, las
caules se originan por descontento. Quien desconfía de la completa
provisión de Dios le queda muy difícil aceptar una condición financiera
normal. ¿Qué es la avaricia sino una forma de codicia?
La Biblia describe la avricia como idolatría; aquel que tiene su esperanza
(herencia) en posesiones materiales es avaro (Ef. 5:5).
Para vencer esta actitud es indispensable una firme decisión de llevar un
estilo de vida moderado, sacrificar la búsqueda de ganancias a fin de
obtener libertad (1 Ti. 6:8). A veces se libra dentro de nosotros una
verdadera guerra entre la situación del momento y nuestros deseos
viciados por influencias externas. Cuando estamos de acuerdo con Dios y
con la forma en que El decida proveer y abundarnos entonces habrá
contentamiento (1 P. 2:1; He. 13:5).
2.5 Evitemos las decisiones rápidas. (para liberarnos de la ambición).
Una de las causas de la esclavitud es la ambición, que consiste en el deseo
de enriquecernos rápidamente. Quien cultiva esta actitud siempre tomará
decisiones precipitadamente basándose en información incompleta. Esto
inevitablemente traerá desastre; para evitarlos la Escritura nos amonesta a
planear cuidadosamente, ya que la abundancia depende de ello (Pr. 21:5).
2.6 Debemos proveer para las necesidades familiares. (para liberarnos de la
irresponsabilidad).
Esta es una de las causas más serias de esclavitud financiera: la
irresponsabilidad familiar ; todo desequilibrio trae frustración y problemas
eventuales. El cristiano es fuertemente amonestado a no deshonrar a Dios
no proveyendo para su familia. Para esto se requiere conocer y seguir el
plan de Dios a este respecto: mantenerse dentro del presupuesto, lo cual
significa lograr la estabilidad entre los ingresos y los gastos básicos con
base a compromisos balanceados.
2.7 Dejemos que Dios nos prospere. (para liberarnos del afán de lucro por
trabajo excesivo).
Otra de las cadenas esclavizantes la constituye la demasiada entrega al
trabajo; muchos hombres de negocios sacrifican sus familias en procura de
una holgura que nunca llega. Quien es entendido y prudente sabe que Dios
recompensa abundamentemente a quien es responsable e íntegro en su
trabajo. Debemos entender que Dios, no sólo decide cuando y cómo
prosperarnos, sino que El quiere hacerlo (Sal. 31:19).
Aquel que trabaja incansablemente, aún a costa de su salud, con tal de
acrecentar sus haberes se parece a aquellos israelitas que pensaron que por
recoger mayor cantidad de maná para poder guardar tendrían reservas
aseguradas, encontrándose para sorpresa suya, con que éstas se pudrieron
(Ex. 16:17).
Como podemos observar el afán por obtener más de la provisión dada por
Dios, será un esfuerzo totalmente perdido. Dios se complace en
manifestarnos su amor cada día, como lo hizo al enviar el maná (Stg. 1:1;
Sal. 68:19).
Meditemos entonces en la prosperidad de Abraham (Gn.12:1-5;13:1-6;
14:11,19,24), y la prosperidad de Isaac (Gn. 26:1-29).
2.8 Aprendamos a sacrificar o postergar nuestros deseos. (para liberarnos
de la autoindulgencia).
Ante todo debe quedar claro que no todos nuestros deseos son correctos.
Dada nuestra condición humana estamos sujetos a ser engañados; no sólo
por nosotros mismos sino también por los sensualismos que promueven
los medios de comunicación, lo cual nos lleva a efectuar gastos
irresponsables (Pr. 29:26a; Ec. 2:10-11).
La autoindulgencia por la falta de templanza impide que una persona
pueda disfrutar de sus ingresos y también impide que sepa aprovechar las
ganancias diluyéndose esto en cosas supérfluas. ¿Cómo pensar en adquirir
carro, salir de vacaciones, cuando hace falta comprar ropa o pagar el
odontólogo? o ¿Cómo darse lujosos banquetes al comienzo de mes para
terminar prestando angustiosamente para comer al final del mismo? La
mayoría de los disgustos matrimoniales por dinero son causados por
inconsecuencia en los gastos. ¿Cuántas peleas se evitarían ante una simple
y madura reflexión antes de despilfarrar? Mejor es la tranquilidad en el
hogar aunque esto signifique dejar de lado deseos caprichosos (Pr. 15:16-
17; Pr. 17:1).
2.9 Debemos compartir con otros la abundancia. (para liberarnos de la
avaricia).
Aunque ya hicimos referencia en detalle sobre cómo librarnos de la
avaricia, no sobra añadir el propósito que Dios tiene con la prosperidad.
El frenesí de acumular para el exclusivo deleite personal es señal de
egoísmo y ceguera a la necesidad de otros. La Biblia describe cómo Dios
enseñó a su pueblo a guardarse del egoísmo y a ser misericordiosos en
respuesta a su bendición (Dt. 24:19-21)
Los que sabemos que somos bendecidos por Dios debemos reconocer:
Que la bendición es un regalo de Dios.
Que se debe compartir. (Lc. 6:38)
Sería inconcebible que, teniendo el balde lleno y rebosante, su dueño
angustiosamente se pusiera a recoger los granos caídos, a fin de que su
bodega estuviese llena.
2.10 Debemos preocuparnos sinceramente por los demás (para liberarnos
de la superioridad financiera).
La tendencia normal de quien se ha enriquecido es la de infatuarse. La
Palabra de Dios nos advierte lo necio de esta actitud ya que las riquezas no
pueden ayudar al hombre en su necesidad básica (Sal. 49:6-7).
Las intenciones de dominio por medio de las riquezas son desmoronadas
por Dios, pues el que se ensoberbece a causa de su prosperidad, la cual es
temporal, es comparado con un animal: torpe y obstinado. "Su íntimo
pensamiento es que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para
generación y generación; dan sus nombres a sus tierras. Más el hombre no
permanecerá en honra; es semejante a las bestias que perecen ... El hombre
que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen".
Dios nos alerta a no enaltecernos ya que todo lo que poseamos no está
seguro a menos que El lo guarde (Sal. 49:11-12,20; Sal. 62:10).
El anhelo de poder, puede llevar a una persona a las acciones más bajas,
pero es Dios quien puede quitarle todo en un instante para darlo al que le
agrada (Pr. 13:22; 23:5).
Para guardarnos de esta actitud debemos interesarnos genuinamente por
otros. Esta es la manera más rápida para librarnos de sentimientos de
superioridad los cuales engendran odios. (Fil. 2:3-4).
Cuando una persona importante nos visita ¿no es cierto que le entregamos
lo mejor que tenemos y lo mejor de nosotros mismos? Por es bueno
preguntarnos ¿Cómo hacemos para estimar a otros como superior a
nosotros mismos? Entendiendo que al dar a otro estoy dando al Señor
Jesucristo, el cual es el mayor de todos (Mt.10:42).
2.11 Aceptemos la provisión de Dios. (para liberarnos de la envidia)
Al hacer referencia al tema pobreza-riqueza, vimos cómo Dios nunca
prometió igualdad en provisiones. (Dt. 15:11). Pero si prometió que
nuestras necesidades serían satisfechas (algunas veces por la abundancia
de otros).
Por lo tanto cada cristiano debe entender la responsabilidad que tiene
dentro del plan de Dios y debe estar dispuesto a aceptar su provisión, sin
ningún resentimiento. Puede existir resentimiento por la prosperidad y la
honra de otros, pero la Biblia dice: "no temas cuando se enriquece
alguno,cuando aumenta la gloria de su casa ; porque cuando muera no
llevará nada, ni descenderá tras él su gloria. Aunque mientras viva, llame
dichosa su alma, (el placer, la comodidad) y sea loado cuando prospere, (el
éxito y la fama) entrará en la generación de sus padres, y nunca más verá
la luz". (Sal. 49:16-19).
El resentimiento se origina por ignorar la soberanía de Dios. También se
origina por ignorar quien es Dios. Pero lo que es más triste es que la
envidia es generada por no disfutar el amor de Dios. (Mt. 20:15; Lc. 16:31).
2.12 Confesemos ante Dios y restituyamos el daño causado. (para
liberarnos del engaño).
La mentira, la trampa y todo tipo de astucia perversa constituyen el
elemento propio de Satanás; una persona que se habitúa en este sentido,
está peligrosamente atada y requiere con urgencia la gracia de Cristo para
ser liberada. (Pr. 21:5).
Dios nos dice que debemos colocar las cosas del pasado en el pasado. A
menudo esto requiere restitución a la parte ofendida ya que de no hacerlo
no tendremos la bendición de Dios. (Mt. 5:24)
La Biblia no menciona lo que el Señor Jesús conversó con Zaqueo pero fue
de un impacto tan tremendo que este estafador mostró su cambio de
actitud reaccionando decididamente, para subsanar los perjuicios
causados, en dos maneras: dando y restituyendo. (Lc. 19:8).
2.13 Desarrollemos nuestras habilidades y dones. (para liberarnos de la
ociosidad)
La pereza y la negligencia constituyen otra de las tendencias pervertidas
de nuestro corazón, y son manifestaciones de rebeldía contra lo que
Dios determinó. La prueba de esta afirmación está en el hecho de que
muchas personas con buena salud y capacidad, rechazan ofertas de
empleo o abandonan sus labores a cambio de obtener dinero en
negocios ilícitos; esto resquebraja la personalidad. (Gn. 3:19; Ec.
10:18)
Quien recibe al Señor Jesucristo en su corazón es regenerado y está
capacitado no sólo para entender el propósito de Dios, sino
equiparlo para lograrlo así como lo dice la Biblia:
Todos tenemos habilidades dadas por Dios.
Dios manifiesta su misericordia a fin de que el hombre no perezca,
dotándolo con habilidades para multitudes de trabajos, aún a
aquellos que no le reconocen; en la conocida parábola de los talentos
el Señor enseñó esto. Todos reciben bienes de Dios; solamente aquel
que le desconoce no los puede disfrutar. (Mt. 25:15-18; 24-25)
Todo cristiano recibe dones espirituales.
La labor inicial del hombre consistía en administrar la obra de Dios,
debía cuidar de ella y hacerla producir. (Gn. 2:5)
El juicio de Dios sobre el hombre tenía por objeto enseñarle que lo que
antes obtenía por el favor de Dios, ahora debido a la desobediencia,
lo obtendría esforzándose duramente. Los pueblos que se han
radicalizado en su rebeldía contra Dios han visto el cumplimiento de
esta sentencia. (Gn. 1:29; 2:9; Gn. 3:18; Sal. 107:33-34).
Pero quienes se convierten a Dios entienden y comprenden que el
trabajo es una bendición y una forma en que Dios manifiesta su
amor y fidelidad. (Lea y comente Dt. 28:1-14)
En última instancia todo trabajo debe honrar a Dios como lo fue en un
principio siendo entonces un ministerio: personas capacitadas por la
gracia de Dios para servir y unificar el cuerpo de Cristo. " Pero a cada
uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de
Cristo. Por lo cual dice: subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,
y dió dones a los hombres". (Ef. 4:7-8). Con el propósito de
desempeñar a plenitud esta labor, Dios nos equipa dándonos sus
herramientas: los dones espirituales. (1 Co 12:4-5).
Un recurso inagotable: la sabiduría de Dios.
La ociosidad puede producir placer, pero nunca una plena satisfacción.
(Pr. 13:7) Igualmente sucede con aquellos que trabajan pero lo hacen
a disgusto y sin ánimo alguno, a diferencia del que tiene en gran
estima el trabajar y goza a plenitud de lo que hace; la diferencia está
en la sabiduría, de la misma manera que una herramienta bien
afilada impide el desgaste innecesario y la pérdida de tiempo. (Ec.
10:10)
Dios quiere que nuestro trabajo nos dignifique y que podamos
deleitarnos al realizarlo, por esto nos brinda su sabiduría sin
reservas. La falta de entendimiento trae apatía, y frustración respecto
al trabajo. Son muchas las personas que cambian continuamente de
empleo y no se adaptan a ningún lugar. (Stg. 1:5,8).
Aplicación
El poder liberarnos de la esclavitud financiera está ahora en nuestras
manos, pues al acercarnos a estos principios y pautas dadas por
Dios, estamos dando un paso gigantesco hacia nuestra prosperidad
total.
Dios espera que nosotros orientemos nuestra vida hacia grandes
objetivos. Estos objetivos solo podemos encontrarlos en la mente de
El, y lograrlos a través de las habilidades y dones que nos regale.
Recordemos cuan importante es recibir la dirección de Dios para
manejar todos los asuntos de nuestra vida especialmente los del área
financiera. Por eso es necesario revisar nuestro comportamiento a
luz de lo que hemos aprendido, para ver si en realidad Dios ocupa el
primer lugar en nuestras
vidas. Ya que el conocer y seguir el plan de Dios provee paz y libertad,
cualidades que sobresalen por sí mismas en la vida de las personas,
pues se liberan de la tensión por cuentas vencidas y tienen una clara
conciencia de que Dios está tomando el control de la situación.
Una Responsabilidad Financiera Total
Capítulo 8
"Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se
afirmará; y con ciencia se llenarán las cámaras de todo
bien preciado y agradable". Proverbios 24: 3-4
Introducción
Recordemos algo muy importante: Dios no va a castigarnos por no
seguir sus principios respecto a la administración financiera, pero el
no obedecerlos causará inevitablemente, consecuencias
desfavorables (Job 35:6-8)
En las lecciones anteriores se ha enfatizado repetidamente el tener una
actitud correcta; si realmente existe una actitud adecuada ésta debe
manifestarse en un accionar diferente. El desarrollar una actitud
correcta respecto al manejo financiero se reflejará en un actuar
inteligente y disciplinado, planeando con base a los principios dados
por Dios en su Palabra.
1. Planeación financiera.
A menudo los cristianos nos cuestionamos si debemos planear; la
pregunta más común es ¿No depende el cristiano totalmente de
Dios? Obviamente la respuesa es si, pero: ¿Significa esto que deben
sentarse en casa, con la mente en blanco, esperando que Dios les
traiga el maná? A pesar de que algunos piensen así, esta no es la
actitud de Dios.
La planeación es un elemento esencial en cualquier programa financiero,
pero lo es particularmente para los cristianos, veamos en qué
consiste planear bajo la dirección de Dios.
1.1 Disposición para recibir dirección.
Para establecer planes, es necesario en primer lugar una actitud
transformada, para convencernos de que lo óptimo será confiar en la
sabiduría de Dios, y no en nuestras suposiciones o experiencias,
utilizándola en las decisiones de cada día. Al dejar nuestras
empresas al cuidado de Dios, los planes felizmente se realizarán; El
nos protegerá de desaciertos, frustraciones y descalabros. Solamente
quien es orgulloso y porfiado no actúa por planes (Pr. 16:3; 19:21;
20:18; 21:29)
1.2 Disposición para recibir corrección.
No trate de desarrollar planes rígidos que no permitan ajustes, con el
erróneo convencimiento de que todo lo que usted se propone es
infalible. Dios examina nuestras intenciones e imprime claramente en
nosotros su voluntad (Pr. 16:2; 16:9)
1.3 Entender que el éxito del plan es responsabilidad de Dios.
Debemos hacer planes, pero entender que el resultado final de ellos
depende de Dios; "El caballo se alista para el día de la batalla, mas
Jehová es el que da la victoria" (Pr.21:31). Esta actitud de planear
traerá como resultado planes inteligentes, responsables y
lógicamente prosperidad en todo el sentido de la palabra (Pr. 24:4-5)
2. Planes a corto plazo
Para poder estar libres de preocupaciones debemos erradicar los
hábitos malsanos arraigados fuertemente y consentidos por largo
tiempo.
2.1 Cumplir primero con Dios.
El principio del diezmo lo estudiamos con amplitud. No se sorprenda si
está en serias dificultades, y usted no ha obedecido en este aspecto;
no se puede reclamar el respaldo de Dios a su promesa de bendición,
si tendenciosamente pasamos por alto sus principios.
2.2 Elaborar un presupuesto escrito
El orden y la claridad para usar el dinero excluyen el justificar la
impulsividad para adquirir cosas al azar y sin objetivos definidos.
Muchas personas al llegar a los supermercados, quedan
deslumbradas, y compran cosas que no habían pensado, ni eran
necesarias (Pr. 25:27; 14:15)
2.3 Pagar todas las deudas.
Este punto también se estudió detenidamente con anterioridad. Bastará
añadir que si dentro de su presupuesto, luego de cubrir las
necesidades básicas, no le alcanza para cubrir el total de sus deudas,
trate de cancelar la mayor cantidad de ellas.
2.4 Evaluar cada compra antes de hacerla.
Al escribir su presupuesto, tenga la seguridad de no estar gastando en
caprichos o en lujos innecesarios. Dios ha prometido suplir nuestras
necesidades y no nuestras necedades. Pregúntese:
¿Contribuye ésto a realizar el trabajo del Señor a través de mi?
¿Es una necesidad?
¿Puedo actuar sin ella?
¿Es la mejor compra?
¿Beneficia las relaciones con mi familia?
¿Es algo que se desvaloriza fácilmente?
¿Demandará muchos gastos su mantenimiento?
2.5 Orar por cada gasto
Esto nos permite experimentar la presencia de Dios actuando
directamente sobre nosotros al dirigirnos en cada detalle. Debemos
aprender a discernir la voluntad de Dios al hacer nuevas compras así:
No subestimemos ninguna decisión; no hay compra demasiado pequeña
para no orar por ella.
No esperemos que Dios supla nuestros deseos; existen cosas que no
estamos preparados para tener o que al poseerlas nos producirán daño.
Involucre a su familia al hacer la petición a Dios; esto permitirá
compartir la bendición al obtener la respuesta.
Considere dos posibilidades para hacer la compra.
2.6 Buscar el consejo del líder espiritual.
Si usted desea obtener ayuda, debe estar dispuesto a pedirla. Muchas
personas están dispuestas a ayudar a otros, pero nunca piden ayuda
para ellos mismos, esto es egocentrismo.
Los planes más sólidos son aquellos que han sido compartidos. Es
inteligente quien acepta dirección y corrección (Pr. 11:14; 19:20).
3. Planes a largo plazo
Esencialmente estos son el resultado de los planes a corto plazo,
implementando unos a otros. Desde el comienzo constituyen el
método de Dios para que proveamos y no para que busquemos
protección para el futuro, pues ésta es la tendencia más común al
obtener una buena ganancia sin tener establecido un plan de acción.
La planeación y la supervisión son indispensables para aprovechar
inteligentemente la prosperidad, la cual no es permanente (Pr. 27:23-
24)
Gráfica página 62. Manual de Finanzas.
3.1 Escribir un plan.
De la misma manera que los planes a corto plazo, un plan escrito
siempre es mejor, ya que muchas ideas brillantes de proyectos
extraordinarios que vengan a su mente, se pueden perder, por no
registrarse en forma ordenada.
3.2 Establecer metas financieras máximas.
Si, Dios desea prosperarnos, El quiere también que establezcamos
objetivos máximos acordes con la abundancia que se espera. Dentro
del plan de Dios no existen dos familias que tengan las mismas
metas, ni el mismo patrón de vida; pero sí existe un límite específico,
el cual da el equilibrio necesario, ya que quienes no hacen la debida
provisión para sus familias, sufren y quienes atesoran y despilfarran,
también sufren.
Es entonces indispensble al establecer objetivos, tener en cuenta los
siguientes dos aspectos:
Cubrir las necesidades básicas.
Administrar la abundancia.
Lo primero tiene que ver con nosotros mismos, el tener la provisión
necesaria y suficiente; lo segundo se refiere más a nuestra
responsabilidad con los demás.
4. Cubrir las necesidades básicas.
Es importante tener un nivel de vida que produzca contentamiento en
lugar de queja y amargura; esto implica conocer realmente cuáles
son nuestras necesidades. Este equilibrio está expresado en la
repuesta de Juan el Bautista (Lc. 3:14).
Dios desea que nuestra manera de vivir refleje la realidad de su
presencia y la veracidad de sus promesas. La Biblia describe las
necesidades básicas en Mateo 6:25.
5. Administración de la prosperidad.
Si aceptamos el hecho de que Dios desea que tengamos prosperidad
como testimonio de su amor sin límites y para su alabanza, debemos
también comprender que no podemos utilizar nuestra abundancia de
una manera personal y desordenada, sino por el contrario
administrarla conforme al deseo del Señor.
Al estudiar el Salmo 112 encontramos una descripción magnífica de la
prosperidad.
5.1 Origen de la prosperidad.
V. 4b La bondad, la compasión y la justicia de Dios. Es clemente,
misericordioso y justo.
El que recibe la Prosperidad
V. 1-2 El que conoce, obedece y ama a Dios.
Características de la Prosperidad dada por Dios
V. 3 Abundancia material adquirida con honestidad.
Objetivos de la Prosperidad
V. 7b8a Abundancia material protegida continuamente por Dios.
V. 9a Capacidad para dar
V. 5a Capacidad para invertir
V. 5b-7 Capacidad para ahorrar.
Como vemos, básicamente Dios nos capacita al darnos abundancia en
todo, para hacer misericordia en su nombre.
5.2 Hacer un plan para Dar
Dios se hace palpable para el mundo a través de la acción de sus hijos,
de aquellos que creen sus promesas y obedecen sus mandamientos
(Lc. 6:35-36).
¿Por qué dar?
Por adoración.
La ofrenda es la expresión más pura de agradecimiento y alabanza dada
a Dios en reconocimiento de que todo lo que somos y poseemos
proviene de EL (1 Cr. 29:14b). Sólo Dios es digno de recibir adoración.
La Biblia nos relata varios ejemplos de esto:
Abraham ofrenda a su hijo (Gn. 22:5-12)
Los oficiales de David ofrendan su vida (1 Cr. 11:17-19).
David ofrenda todas sus riquezas para la construcción del Templo (1 Cr.
29). En este pasaje notamos los distintivos más altos y hermosos al
dar:
*V2-3 El Amor
*V5 La Voluntad
Las primicias, es decir los primeros frutos (primer sueldo, primera
ganancia recibida) estan dentro de esta descripción: dar como
expresión de gratitud por el amor de Dios. (Lv. 2:14; Dt. 26:2; Pr. 3:9).
*Por obediencia.
A diferencia de ofrendar, esta el dar por obediencia a la Palabra de Dios,
con nuestras donaciones y contribuciones. Estas oportunidades se
presentan cuando Dios nos muestra quienes a nuestro alrededor
estan con necesidades y comprendemos nuestra responsabilidad con
ellos (Mt. 25:40).
*Por abundancia.
Es muy diferente tener que actuar por cumplir un deber, a realizar algo
motivado por amor, un genuino interés por el bienestar y la alegría
de otra persona. (Ga. 5:6). Quienes tienen buenas ganancias de dinero
deben reconocerlas como una bendición de Dios y buscar su
voluntad para estas ganancias, la cual es la manifestación práctica de
su amor (2 Co. 8:12-14), dando así:
Según sus posibilidades
Para las necesidades
*Por Sacrificio.
En esta época, el dar por sacrificio es casi desconocido por nosotros,
particularmente en el mundo occidental; los motivos del mundo han
nublado nuestras mentes y opacado nuestra sensibilidad.
En el punto anterior veíamos que debemos dar conforme a nuestras
posibilidades, pero esto es lo normal; lo verdaderamente valioso está
siempre más allá de lo estrictamente necesario. El Señor Jesús
enseño que no debemos ser calculadores y reservados sino sacrificar
nuestros deseos personales por beneficiar a otros (Mt. 5:40-41).
En la Palabra de Dios el sacrificio es evaluado de acuerdo con la actitud
y no con la cantidad, así lo demostró el Señor cuando exaltó a una
mujer necesitada que se negó a su provisión por dar (Lc. 21:3-4)
Quienes nunca se han negado algún deseo o lujo personal para llenar
las necesidades de otros no han entendido la entrega absoluta de
Cristo. Prueba de sincero amor es abundar en solicitud (2 Co. 8:9; He.
13:6).
5.3 ¿A quién debemos dar?
Esta es una pregunta muy común. ¿Quién realmente merece nuestra
ayuda? La Palabra de Dios es muy clara respecto a este punto.
-Dar a la familia
En la Palabra de Dios, familia significa mucho más que esposo, esposa e
hijos; también se refiere a otros parientes como tíos, nietos, etc.
Todos merecen nuestra ayuda en caso de que sean incapaces de
satisfacer sus propias necesidades. El Señor Jesús reprochó
fuertemente la actitud de indiferencia de los fariseos quienes
sustituyeron el mandamiento de Dios por su tradición. Los cristianos
debemos dar muestras palpables de nuestra confianza en Dios, o de
lo contrario apareceremos como falsos. (Mt15:5-6; 1Ti 5:8). La
responsabilidad con los miembros de nuestra familia que no pueden
mantenerse a si mismos descansa en cada cristiano, no en el
gobierno (Stg 2:15-17)
-Dar para el cuerpo (los hermanos en Cristo)
Parece inconcebible saber que hoy en día encontramos en el país,
muchos cristianos que padecen hambre, pero así es. El peor
testimonio es ignorar las necesidades que existen dentro del mismo
cuerpo de Cristo.
Dios nos exhorta a expresar en acciones y no en palabras su amor.
Quien teniendo un excedente, no ayuda a su hermano necesitado,
evidentemente no le ama. (I Jn. 3:17-18).
-Dar para los siervos de Dios.
Dentro de las doce tribus de Israel que conformaban el pueblo de Dios,
El apartó a la tribu de Leví para su servicio, debido a que ellos
estarían dedicados exclusivamente para administrar la vida espiritual
de todo Israel; lógicamente no podían dedicarse a otra actividad y
por consiguiente deberían ser sustentados de una manera diferente a
la de un sueldo por el trabajo regular. Por esta razón les prohibió
adquirir posesiones que por atenderlas descuidarían la sagrada labor
por la cual habían sido elegidos. (Nm. 8:14,16; 18:20).
Dios prometió sustentarlos y esto fue confirmado por el Señor Jesús
cuando al enviar como misioneros a los apóstoles dijo: "No os
proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja
para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque
el obrero es digno de su alimento".(Mt. 10:9-10).
Muchos preguntan ¿Por qué tenemos que dar a los misioneros en lugar
de preguntarse, ¿qué significan los misioneros para nosotros? Es de
tanto valor la presencia de aquellos que sirven a Dios, que las
bendiciones van desde la prosperidad material y sanidad (1 R. 17:24)
hasta protección (1 R. 4) de una familia hasta toda una ciudad (Gn.
18:16-32). Muchos cristianos creen que los pastores o líderes
espirituales deben vivir con un nivel de vida más bajo que el de
cualquier persona como señal de humildad; esto no está de acuerdo
con la Palabra de Dios, ya que como vimos anteriormente la
espiritualidad no está en proporción directa con la pobreza.
De 1 Co. 9:7-12, podemos deducir los siguientes aspectos importantes:
El que sirve a Dios es como un soldado: necesita sustento.
El que sirve a Dios es como un obrero: con derecho a disfrutar de
aquello en que trabaja.
El que sirve a Dios es como un pastor: con derecho a proveerse de
aquellos que cuida y dirige.
El que sirve a Dios no usa estos derechos, a fin de promover el amor y la
unidad del cuerpo.
Debemos recordar que somos amonestados a tratar dignamente a los
misioneros como siervos de Dios. (3 Jn. 5:6).
-Dar a los perdidos. (aquellos que no son cristianos)
¿Por qué espera Dios que usemos su dinero para alimentar a los
perdidos? Muchos cristianos se preguntan si deben o no dar para
estas necesidades. La respuesta de Dios, nos muestra qué tan
importante es esta área para El, debido a la gran cantidad de
referencias bíblicas que encontramos.
Muchos cristianos reconocen la necesidad de ayudar al cuerpo (a pesar
de las muchas necesidades que todavía no han sido llenadas) pero
racionalizando, según su propia lógica, excluyen a los perdidos. En la
conocida parábola del Señor Jesús sobre la misericordia, El mencionó
que justamente la persona que menos se esperaba, un samaritano
(despreciado por los judíos) fue quien manifestó su amor compasivo
a un necesitado, y no fueron aquellos de quienes más se esperaba
una conducta ejemplar por el conocimiento que tenían de Dios: un
sacerdote y un levita. Lo importante no es tanto la cantidad, sino la
actitud al dar (Lc. 10:25-37; Mt. 10:42).
La recompensa del Señor es muy valiosa ya que Dios se agrada de
aquellos que no son indiferentes con el dolor y la necesidad de otros.
Un ejemplo muy llamativo fue Cornelio, quien sin mayor
conocimeinto de Dios era bien sensible a El, procupándose por dar a
muchos necesitados (Pr. 28:27; Hch. 10:4)
A nadie le es posible suplir las necesidades de todos los demás. Por
tanto es importante discernir la voluntad de Dios cuando vamos a
invertir. El pondrá en el corazón de cada cristiano las necesidades de
individuos y organizaciones particulares, ya que algunos merecen
ayuda pero otras no, pues muchas son manejadas ineficazmente y
con deshonestidad.
El Señor nos ordena dar a quien nos pida por necesidad, sin juzgar los
motivos de la persona. "Al que te pida, dale;" Mateo 5:42.
Foto página 71. Manual de Finanzas.
- ¿A quién no debemos ayudar?
Puede ser sorprendente para nosotros encontrar que Dios ordene
específicamente no ayudar a alguien. Existen personas a quienes Dios
corrige a través de las dificultades financieras o materiales. Esto
puede ser para atraerlos a EL o para fortalecerlos (Sal. 119:67,71).
Si nosotros interferimos en esto, estamos estorbando el cumplimiento
del propósito de Dios en esa persona (2 Ts. 3:10-11,14).
5.4.Hacer un plan para ahorrar.
Nos hemos detenido a exponer en detalle por qué y a quién dar, pero
debemos pensar que al dar, paralelamente debemos estar preparados
para ahorrar.
Muchas familias fallan en este aspecto, y por consiguiente siempre están
prestando para comprar algo; aún más cualquier revés financiero por
pequeño que sea les produce ansiedad y pánico.
Diferencia entre ahorrar y atesorar.
Básicamente quien ahorra busca proveerse, mientras que el que atesora
busca protegerse, como lo vimos en la lección sobre la esclavitud
financiera (Pr. 31:21)
La otra diferencia es que quien ahorra lo hace con base en un objetivo
definido y no siguiendo suposiciones vagas. Esto es responsabildad
de la cabeza del hogar quien debe prepararse para circunstancias
que, adversas o no, implican su ausencia, lo cual traería
incertidumbre y preocupación a sus hijos (2 Co. 12:14b).
Son muchas las circunstancias que motivan a ahorrar; aquellos que a
causa de su trabajo cambian frecuentemente de lugar de residencia,
un plan de vacaciones, la compra de algo necesario pero no
indispensable, un carro, una reserva para gastos médicos urgentes y
lógicamente ahorrar para dejar una herencia de lo cual hablaremos
ahora, junto con el caso de la jubilación; casos especiales que son
considerados por algunos como necesidades básicas por descubrir,
pero que, estudiados a fondo, vemos que son responsabilidades de
Dios dentro de su provisión para nosotros.
Dinero para jubilación.
La jubilación como bien sabemos, es relativamente una innovación
reciente. Hace dos o tres generaciones poca gente creía que era
necesario dejar toda la actividad simplemente porque se había
llegado a los 60 años.
La concepción de la vejez según la Palabra de Dios, es muy diferente;
luego de que el hombre en un comienzo podía vivir hasta
novecientos años, o más (Gn.5:27) a raiz de su capacidad para el mal,
Dios limitó su existencia a ciento veinte años (Gn. 6:3-5).
Normalmente una persona vive sólo hasta los ochenta años, como
consecuencia acumulativa de la maldad transmitida de generación en
generación. Sin embargo una larga vida es evidencia de la honra con
que Dios bendice en particular a quien le conoce y le obedece (Pr.
3:16; 16:31)
Un ejemplo muy diciente es el de Moisés, quien a pesar del trabajo tan
duro que por largo tiempo tuvo que afrontar, en lugar de llegar a la
vejez, deteriorado o inútil, sucedió lo contrario (Dt. 34:7).
Aquellos que acumulan dinero justificándose en que lo usarán en último
caso en su tiempo de jubilación, se engañan a si mismos, ya que
existen muchos testimonios de personas que han visto el
cumplimiento de la promesa de Dios: "El justo florecerá como la
palmera... aún en la vejez fructificarán ; estarán vigorosos y verdes,
para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en El no hay
injusticia''' (Sal. 92:13-15).
Esto no significa que no se pueda planear en vista de un período de
menos productividad, o edad avanzada. Además, debemos pensar
que nuestros planes para la vejez pueden ser totalmente distintos a
los que Dios haya dispuesto para nosotros; pero con la seguridad de
que si confiamos en El, recibiremos lo mejor (Sal. 37:28,37). Dios
permite esta acumulación con el objetivo de ser usada en los años
avanzados, pero no permite que atesoremos sin importar de qué
manera lo justifiquemos, ya que esto transfiere nuestra dependencia
de Dios a depender del dinero.
Dinero para herencias.
Así como el dinero acumulado para la vejez refleja la búsqueda de
sobreprotección, de igual modo lo constituye el crear islas
amuralladas para nuestros seres queridos, dejando en sus manos
grandes cantidades de dinero, sin que ellos estén preparados, ya sea
por su inmadurez o por su falta de conocimiento.
El cristiano debe saber que Dios es su herencia, es decir , su seguro y su
respaldo en cualquier situación por difícil y angustiosa que sea, ya
que su vida no está sujeta al azar. Quien experimente la presencia de
Dios día tras día, podrá confiar en que Dios proveerá para los suyos
el día que muera. (Sal. 16:6; 146:9).
Si cubrimos nuestras necesidades básicas y hacemos misericordia
administrando sabiamente la prosperidad recibida de Dios, siendo
además previsivos con aquellos que dependen de nosotros,
estaremos cumpliendo completamente nuestra reponsabilidad
delante de Dios y podremos comprobar el amor del Señor en toda
circunstancia. Sólo depende de nuestra disposición a confiar en El:
"Gustad y ved que es bueno Jehová, dichoso el hombre que confía en
El." (Sal. 34:8).
6. Organización y administración del plan financiero.
Organización necesaria. (1 Co. 14:40)
1.0 Nombrar un tesorero.
1.1 Cualidades
1.1.1Espiritual.
1.2.2 Con aptitudes para la contabilidad, cuidadoso y con conocimientos
de matemáticas prácticas.
1.1.3 Confiable, y de honradez reconocida.
1.2 Deberes.
1.2.1 Oración constante y persistente por los diezmadores del distrito
1.2.2 Manejo de los fondos del distrito.
1.2.3 Informar mensualmente a los miembros de la congregación.
1.2.4 Dar informe a cada diezmador trimestralmente.
1.2.5 Cooperar plenamente con la Comisión de Finanzas
2.0 Comisión de Finanzas (funciona todo el año al cabo del cual se
vuelve a nombrar).
2.1 Composición.
2.1.2 Número de personas de acuerdo al tamaño del distrito.
2.1.2 Nombrar un representante de cada ministerio o nivel.
2.1.3 El Tesorero es miembro de esta comisión y el director del distrito
es miembro exoficio y debe estar en todas las reuniones.
2.2 Principios de la Comisión.
2.2.1 Enfasis en el plan bíblico del diezmo y la ofrenda.
2.2.2 Insistir en que exista una sola tesorería.
2.2.3 Insistir en que no hayan otros planes u ofrendas en el distrito,
fuera del plan financiero.
3.0 Deberes
3.1 Estudiar el plan de Dios en la Biblia y otros manuales recomendados
por el Director Distrital.
3.2 Estudiar las posibilidades financieras del distrito.
Aplicación
Dios quiere que sigamos sus principios y busquemos su dirección para
realizar todas nuestras acciones, especialmente aquellas relacionadas
con el área financiera. Como hijos de Dios tenemos la
responsabilidad de manejar con absoluta sabiduría nuestras
finanzas, lo cual producirá un fruto agradable: la prosperidad. Ante
esto último tenemos un mayor compromiso, pues Dios da
indicaciones precisas para que disfrutemos esa prosperidad y por
consiguiente ayudemos a otros.
Recordemos que la imagen y el prestigio de Dios tiene que ver con
nosotros, pues somos sus representantes en la tierra. Manejemos con
pulcritud y temor santo lo ralacionado con el dinero, ya que a través
de ello muchos cristianos han perdido su comunión y adecuada
relación con Papá Dios y por consiguiente con los hermanos en la fe.