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El Cultural
N Ú M . 4 2 2 S Á B A D O 1 4 . 1 0 . 2 3
[ S u p l e m e n t o d e La Razón ]
SU REGISTRO EXCÉNTRICO
Y SU NUEVA NOVELA
GABRIELA MISTRAL,
IAN MCEWAN
Héctor García, Sus caracolitos (fragmento), del reportaje Candelaria de los Patos, Ciudad de México, hacia 1950 > Fuente > Cortesía Museo del Estanquillo.
LA CIUDAD EN FOTOS:
HÉCTOR GARCÍA
VEKA DUNCAN
Autorretrato,
s. f.
"La fotografía, por el hecho mismo de que sólo puede ser producida en el presente y basándose en lo que existe
objetivamente frente a la cámara, se impone como el medio más satisfactorio de registrar la vida", escribió en 1929
la italiana Tina Modotti, asentada en México. Mientras, según narra Veka Duncan, un niño se volvía loco con
el efecto de cámara oscura en su cuarto: por un hoyito, un rayo de luz proyectaba en la pared imágenes de la calle.
Era Héctor García (1923-2012), quien luego descubrió el arte de la imagen; fue el notable fotógrafo de la capital y de
los capitalinos. Ahora que cumpliría cien años, el Museo del Estanquillo revisa exhaustivamente su trabajo en este registro.
A
partir de la Conquista, la vi- que la marcan en el día a día. Pero qui-
da en la Ciudad de México, zá quien, entre todos, mejor supo
la de quienes la habitan y la capturar su esencia en el ámbito de
de sus calles, ha cautivado la imagen fue Héctor García Cobo
las plumas que a lo largo de más de (1923-2012), fotógrafo cuyas décadas
500 años han transitado por aquí. de trabajo al retratar desde los ba-
Desde Bernal Díaz del Castillo hasta rrios populares hasta las más grandes
José Emilio Pacheco, pasando por Jo- estrellas de la farándula nacional lo
sé María Marroqui, crónicas, diarios, colocaron como uno de los mayores
cartas y relatos cuentan la vida coti- cronistas gráficos de la capital.
diana en la capital y también cómo se Niño payaso con mono Bajo esta premisa, el Museo del
viven los acontecimientos históricos presentando un espectáculo, hacia 1955. Estanquillo ahora presenta ¿Qué me
DIRECTORIO
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Las imágenes
que ilustran estas
páginas son de
Héctor García
(1923-2012) y las
reproducimos
por cortesía
del Museo del
Estanquillo.
Agradecemos
las facilidades
otorgadas para
la realización de
Los Tepetatles (José Luis Cuevas, Carlos Monsiváis, este reportaje.
Alfonso Arau, Vicente Rojo; al teclado, Julian Bert), 1965. Pedro Infante (argollas), s. f.
Para la poeta chilena, la lengua “ya no sirve en este mundo de gentes, hábitos, pájaros y plantas contrastados con lo
peninsular”; por eso, ella crea un habla propia, hecha de coordenadas andinas. Como explica Hernán Bravo Varela
en este ensayo sobre Gabriela Mistral, esa habla —el uso personalísimo de algunas palabras— demuestra que
la impureza del decir no necesariamente es un defecto, sino que puede convertirse en una potencia. Este texto fue leído
en el marco del 50 aniversario de dos acontecimientos: el golpe de Estado en Chile y la muerte de Pablo Neruda.
GABRIELA MISTRAL :
LA VANGUARDIA ARCAICA
HERNÁN BRAVO VARELA
A
ntes que dar a luz la estética moder- Vértigo sí de su liberación “el cuello al cisne de engañoso plumaje” y
nista, Rubén Darío anunció, desde Una bella locura en la vida de la palabra por otro, los que, como José Coronel Urtecho
finales del siglo XIX, las vanguardias Una bella locura en la zona del lenguaje (1906-1994), se jactan de ser “irrespetuoso[s]
poéticas venideras en América La- con los cisnes” de Darío, luego de asesinar sus
tina. Siguiendo esta lógica, el segundo Darío (Vicente Huidobro, canto III, Altazor) retratos. Todos ellos quieren matar al padre
—ese renovador nostálgico de tanto predecir o, al menos, borrar su imagen, deshacerse
el futuro— anticipará la producción más ínti- En contraparte, el habla del segundo Darío, de una herencia de símbolos y muletas. La
ma de aquellas vanguardias. La distancia que como la de Residencia en la tierra, de Neruda, mayoría lo hace entre guiños, juegos y bur-
media entre Azul (1888) y Cantos de vida y es- se define por sus matices telúricos y por un las, como Urtecho; los demás, entre ellos
peranza (1905) es semejante a la que habrá, mundo terreno e introspectivo: González Martínez, llevan a cabo una curiosa
por ejemplo, entre Altazor (1931), de Vicente operación: veneran al último Darío, al mismo
Huidobro y Residencia en la tierra (1935), de … la conciencia espantable de tiempo que sacrifican al primero.
Pablo Neruda: de un lado, la pirotecnia; del [nuestro humano cieno
otro, la sordina. y el horror de sentirse pasajero, el horror CONTINUAR EL LEGADO
Así pues, y en tanto fue precursora, la obra A pesar de lo anterior, es un hecho que tam-
misma de Darío separará a las vanguardias de ir a tientas, en intermitentes espantos, bién existió una tercera vía: la de Mistral, más
oficiales de esa “otra vanguardia” que, según hacia lo inevitable, desconocido… ecuménica que la de Urtecho y menos contra-
José Emilio Pacheco, se caracteriza por su dictoria que la de González Martínez. La chile-
“poesía antipoética”, “realista y no surrealis- (Rubén Darío, “Nocturno”) na nunca tuvo como propósito negar a Darío;
ta”, escrita no para “jugar al pequeño dios” de por el contrario, se propuso continuar un lega-
Huidobro, sino para exhibir “una debilidad y do hecho de indagaciones. Y ella, como la au-
una vergüenza que, sin embargo, puede ex- …me piden lo profético que hay en mí, tora inquieta e incómoda que fue, indagó sin
piarse describiendo lo que sucede…”. Como [con melancolía, descanso. No buscó el hito que inventa sino el
referencias, Pacheco propone la crónica en y un golpe de objetos que llaman mito que crea; no quiso —como señalé antes—
verso de El soldado desconocido (1922), de [sin ser respondidos la invención de una voz, sino la creación de un
Salomón de la Selva o la ironía autobiográfi- hay, y un movimiento sin tregua, habla (en otras palabras, un uso particularísi-
ca de Espejo (1933), de Salvador Novo —aun- [y un nombre confuso. mo de la lengua). El habla, término frecuente
que también cabría incluir, como antecedente en los textos en prosa de Mistral, como una
de esta vanguardia alterna, los propios Can- (Pablo Neruda, “Arte poética”) “vuelta a la semilla” poética.
tos de vida y esperanza, donde el ocaso vital
de Darío se anuncia con madurez estética. HERENCIA DE SÍMBOLOS No solo en la escritura, sino también en
No resulta de extrañar que la chilena Gabriela mi habla,1 dejo por complacencia mucha
BÚSQUEDAS CONTRAPUESTAS Mistral (1889-1957) llamase al nicaragüense expresión arcaica, sin poner más condi-
En ambas tipologías podemos encontrar dos “ídolo de mi generación, el primer poeta de ción al arcaísmo que la de que esté vivo
búsquedas: la de una voz, que hace pública la habla castellana” —las cursivas son mías—, ni y sea llano. […] El campo americano —y
expresión individual, y la de un habla, que que los textos de la chilena fuesen publicados
Fuente > shutterstock.com
vuelve singular la expresión colectiva. La voz en Elegancias (1911-1914), revista dirigida por
del joven Darío, como la de Huidobro en Al- Darío. Entre ambos poetas existe admiración
tazor, se define por su tono extático o febril, pero, sobre todo, continuidad: una tarea que
por la altisonancia con que nombra un mun- pasa de la conquista de la voz a la indepen-
do que es inminente o permanece invisible: dencia del habla. Definir como posmoder-
nismo cualquier secuela dariana es una falsa
Porque llega el momento en que habrán de obviedad: tan posmodernistas resultarían el
cantar nuevos himnos lenguas de gloria. mismo Darío y Mistral como Alfonsina Storni
Un vasto rumor llena los ámbitos […] (1892-1938), Juana de Ibarbourou (1892-1979)
o los vanguardistas que podemos señalar en
Únanse, brillen, secúndense tantos vigores nuestra lengua. Baste leer los debuts de Hui-
[dispersos; dobro (Ecos del alma, 1911), Neruda (Crepus-
formen todos un solo haz de energía culario, 1923) y la propia Mistral (Desolación,
[ecuménica. 1922), para advertir que el modernismo era ya
plantilla retórica o punto cero. Sin embargo,
(Rubén Darío, “Salutación del optimista”) sólo desde esa plataforma Huidobro y Neruda
saltarían a sus propias vanguardias.
Levántate y anda Después de la muerte del nicaragüense em-
Vive vive como un balón de fútbol pezaron a circular dos tipos de detractores:
Estalla en la boca de diamantes motocicleta por un lado estaban los que, como Enrique
En ebriedad de sus luciérnagas González Martínez (1871-1952), piden torcer Gabriela Mistral (1889-1957).
dio, la oda a la infancia y la elegía a una Desde ese coro, Mistral inauguró un
maternidad trunca, los caracteres fe- registro excéntrico, fuera de sus caba- BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
AA.VV., Antología de la poesía latinoamericana
meninos que conforman una patria. les, que la poesía chilena adoptó du- de vanguardia (1916-1935), ed. de Mihai Grün-
Pero esta última quizá represente la rante la dictadura militar, y cuyas feld, Hiperión, Madrid, 1997.
obsesión más resonante de todas. Al palabras “donosas y alocadas” logra- Arreola, Juan José, Obras, ed. de Saúl Yurkie-
respecto, Lila Meruane afirma que “la ron exhibir un tiempo desgraciado y vich, FCE, México, 1995.
patria mistraliana […] es un paisaje Darío, Rubén, Poesía, ed. de Ernesto Mejía Sán-
chez, FCE, México, 1998.
feminizado”, el cual cambia menos de Huidobro, Vicente, Altazor. Temblor de cielo, ed.
geografía que de anatomía. Cada mu- “GABRIELA MISTRAL DISEÑÓ UN REPARTO de René de Costa, REI, México, 1997.
jer ofrece una muestra celular o toma Mistral, Gabriela, Gabriela Mistral en verso y
cerrada de Chile: la cordillera, la selva DE LOCAS MUJERES EN CADA UNO DE prosa. Antología, ed. de Cedomil Goic, RAE,
y las islas australes… Lima, 2010.
SUS LIBROS. ESTAMPAS DE MUJERES _____________________, Las renegadas. Antología, ed.
¡Cordillera de los Andes, MILENARIAS Y ANIÑADAS, SOLARES Y de Lina Meruane, Lumen, Barcelona, 2019.
Neruda, Pablo, Residencia en la tierra, Losada,
Madre yacente y Madre que anda,
que de niños nos enloquece SONÁMBULAS, FIERAS Y VULNERABLES . México, 2000.
Rodríguez Valdés, Gladys, Invitación a Gabriela
y hace morir cuando nos falta; Mistral (1889-1989), FCE, México, 1990.
Tras el fallecimiento —en mayo pasado— de Martin Amis, su "hermano", Ian McEwan permanece como uno
de los máximos escritores de su generación, con Julian Barnes y Salman Rushdie. Capaz de múltiples registros,
como el humor trágico, la tensión dramática y el análisis racional, a sus 75 años presenta la novela Lecciones, que
llegará a librerías en noviembre. En ella, el autor cuenta la historia de un inglés de la postguerra y nos reta a imaginar hasta
qué punto nos parecemos al protagonista. Óscar Garduño estuvo en la conferencia de prensa virtual y nos ofrece detalles.
Ian McEwan
D
urante el confinamiento por complacerme, a pensar en los demás.
Es difícil decir por qué sentimos amor por alguien o por algo. Sólo pasa. La pregunta podría tener hondura existencial,
pero en la clave de este cuento de Mariana H., la respuesta surge a partir del humor, de la familiaridad que
nos produce una mujer que desea con todas sus fuerzas rescatar a un perro espantoso, cubierto de aceite y
con hedor a pescado. La narradora —en primera persona— no entiende las razones detrás del apego de
su madre por aquel "ser desvalido"; de todas formas, acompaña la decisión de acogerlo. Así llega Juní a sus vidas.
JUNÍ
MARIANA H.
@soymarianah
M
vez. Lo encontró. Entre espinas de pes- ajuste más. Por su postura o por su ta-
e atrevo a decir con absolu- cado y cáscaras de limón, apareció la maño, no sé bien por qué, cada vez
ta certeza que mi mamá es estopa grasienta y coja aún sin nom- que se sentaba (tal vez de manera muy
una de esas personas que bre ni hogar. Mi mamá le dijo amoro- brusca, no era, digamos, un príncipe) se
quieren más a los perros samente “¡ven!” un par de veces pero lastimaba los huevos y lanzaba un pe-
que a los seres humanos. No la culpo el perro no respondió. No conocía ni el queño aullido de dolor. ¿Qué procedía
ni la juzgo. Una tarde de noviembre ha- cariño ni el español. Mi mamá le pre- entonces? Sí. Es correcto. Castración.
ce más de veinte años me llamó des- guntó a la señora de los jugos cómo se Ya para entonces el ser más desva-
consolada. Había ido a Michoacán a decía “ven” en purépecha, a lo que la lido del mundo era mi mamá, que no
hacer una investigación acerca de las señora respondió “juní”. Entonces mi paraba de llorar y sentir culpa por la
tradiciones de Día de Muertos. Ade- mamá regresó y con mayor entusias- criatura. Le parecía que, por una buena
más de bailarina, mi mamá era, en- mo le gritó “¡juní, juní!". El perro fue di- intención, se había equivocado en todo
tonces, directora de una academia de recto a… la bolsa de mandado que mi y le había arruinado la vida a Juní. Pero
danza mexicana y siempre andaba por mamá tenía contemplada para él. Lo no, la operación fue un éxito y el pe-
el país aprendiendo nuevas danzas y subió al coche y lo llevó a una veteri- rro de las espinas de pescado, Boogie,
tradiciones. Esa tarde de noviembre naria en el D.F. No contempló que el el aceitoso, Tres patines castrato sobre-
contesté el teléfono y se puso a llorar. coche iba a quedar plagado de pulgas vivió y se convirtió en el perro más
Como cualquier persona normal, me e impregnado de un olor indescripti- horrible y más querido de cientos de
preocupé. Como la histérica, aprensi- ble que duró más de dos meses. personas, especialmente de mi mamá.
va que soy le grité: ¡Qué pasó, mamá!, Al perro, bautizado como Juní, lo Pero todo por servir se acaba. Un no-
¿quién se murió? “Ay, nenita, vengo de desparasitaron, bañaron, vacunaron y viembre, varios años después, Juní se
conocer al ser más triste y desvalido le cortaron el pelo… y una semana des- rebeló. Ya era viejo, se hubiera podido
de este mundo”. Mierda, imaginé a un pués, la pata. El daño era irremediable, calcular cuántos años tenía por su den-
miembro de la familia en bancarrota y así que no hubo más remedio que am- tadura, pero desde que se le encontró
terminal. No, era un perro callejero. putar su pata trasera. A unos días de la estaba muy chimuelo. Y prógnata. Pe-
No sé qué de este animal, a diferen- recuperación tuve el mal gusto de pre- ro era claro que a esas alturas estaba ya
cia de la mayoría de perros callejeros, guntar por “Tres patines” y mi mamá mayor. Como cada año, en la academia
atrajo la atención de mi mamá, pero volvió a llorar. de danza se colocaba una ofrenda de
no paraba de llorar. El “ser desvalido” muertos. Juní, purépecha de cepa, es-
vivía en una plaza pública entre una J UNÍ VIVÍA en la academia de danza, taba familiarizado con la tradición y la
pescadería y una vulcanizadora, o sea ahí tenía espacio y cariño del alumna- respetaba. Supongo que ese dos de no-
que estaba casi negro de aceite y mu- do. Dominaba bien subir, bajar y has- viembre decidió completar su ciclo y,
gre y apestaba a tripas de pescado. ta saltar con sus tres patas. Todo había burlando la seguridad tanto de su casa
También cojeaba, según el reporte. Mi como del cerco que rodeaba la ofrenda,
Denoel Andre, The Good Boy / dribbble.com
mamá me dijo que estaba pensando se brincó con sus poderosísimas tres
regresar a Morelia a traer al perro. Le patas al tradicional festín de muertos.
sugerí que saliera a un par de calles a la Como dicta la tradición, ésta tenía, ade-
redonda que, a diferencia de Morelia, más de flores y papel picado, pan, mo-
le quedaban a tres o cuatro minutos le, caña, cigarros, chocolate, tequila y
para ver si existían (era una apuesta ron. Se tragó todo. Hasta las flores.
arriesgada) más perros en situación Al día siguiente en la academia en-
de calle que necesitaban ayuda. Pero contraron un vómito largo y multicolor
no, ella tenía uno sólo en mente. que se parecía a las alfombras que lle-
van al Mictlán. Juní yacía muerto al pie
A LA SEMANA SIGUIENTE se lanzó a More- de la ofrenda junto a una veladora aún
lia con una bolsa de mandado, resuelta encendida, enseñando los tres dientes
a traer a Boogie, el aceitoso. Nadie en la de su sonrisa prógnata. Estaba espon-
familia pensó que era buena idea, pe- joso, panzón, incompleto, feliz.
ro nadie, tampoco, logró detenerla. El Éskari sésï níntaaka, Juní.
La figura paterna está presente, ya sea en cuerpo, memoria o —aunque suene a paradoja—, en su propia ausencia.
Así lo demuestra el hilo que comparten La cabeza de mi padre (Alfaguara, 2022), de Alma Delia Murillo,
y Dios fulmine a la que escriba sobre mí (Sexto Piso, 2023), de Aura García-Junco. En ese panorama se
inserta Didí Gutiérrez, con su novela La alegría del padre (Alfaguara, 2023), que indaga en la amenaza
de la orfandad. Rogelio Pineda Rojas explora los recursos que singularizan el solvente trabajo de la autora.
LA INVENCIÓN
DE LA EMPATÍA
ROGELIO PINEDA ROJAS
N
ingún autor o autora se ha la cabeza”. O: “[Papá] comenzó a expe-
colocado frente a la hoja en rimentar las punzadas que habían ini-
blanco y dicho: “Estoy ob- ciado a la altura del abdomen como
sesionado(a) con tal tema y buriles”. En teoría (literaria), Abigaíl
de eso tratarán mis cuentos y nove- no podría sentir dichas punzadas. Sin
las”. Por lo general sólo se dejan llevar embargo, la técnica puede justificarse
cuando escriben, no piensan en nada si, por una parte, su padre se las des-
más. Así, las fijaciones de los escritores cribió después y ella las anotó en la
las desentraña primero quien los lee bitácora o si, por el contrario, lo que le
y después los críticos literarios, que importa a Abigaíl es vivirlas ella mis-
jalan aquí y allá hilos que conducen rompiéndose. Hace años, la autora dio ma y, por lo tanto, imaginarlas. Muy
al corazón de su objeto de estudio. Es visos de esta línea temática en el cuen- probablemente sea lo segundo.
una labor complicada que, ciertamen- to “Hermosas liebres”,1 donde un jo- El recurso se replica en “Hermosas
te, luego rasga las páginas de muchos ven abogado y aspirante a escritor mira liebres” y “Bufet chino”, dos cuentos
libros, como si de tela fina se tratara. desde la ventana del departamento que por los siete años de distancia que
Y como La alegría del padre (Alfagua- —en el que su novia lo encierra para median entre su publicación no dejan
ra, 2023) es satín, me iré con tiento que él escriba cuentos— cómo un gor- ninguna duda de que Didí Gutiérrez ha
para profundizar en los tres temas que dito practica yoga en el parque aleda- deseado desde siempre que sus perso-
apuntalan tanto la primera novela de ño. Sin conocerlo personalmente, lo najes posterguen sus propias percep-
Didí Gutiérrez (Ciudad de México, llama “Hugo” y a la distancia se com- ciones para cederlas al otro: son una
1983), como parte de lo escrito por ella, penetra con él, a tal punto que le duele invención de la empatía.
sobre todo, cuentos sueltos. ignorar su nombre real.
En otro relato publicado en 2021, SENTIDO DEL HUMOR
LA VIDA ENTRE DOS “Bufet chino”,2 los protagonistas Otar Por último existen dos distintivos más
Su protagonista es Abigaíl, de 18 años, y Jura trabajan en un restaurante asiá- en el trabajo de la también autora de
quien convive con su padre, el mé- tico y viven juntos, aunque nunca se Las Elegantes (Paraíso Perdido, 2021),
dico Rafael Ángeles; la madre de la chi- precisa si son amigos o novios. No obs- que no pueden soslayarse. El primero:
ca desapareció cuando ésta era niña ROGELIO tante, uno abandona al otro sin razón, sus personajes aman la lectura, lo mis-
y desde entonces padre e hija sólo se PINEDA ROJAS a pesar de que parecían muy unidos. mo cuentos de hadas que manuales.
tienen mutuamente. Las páginas avan- (Ciudad de “Toda relación superficial está conde- “Iba a tener que aplicar los consejos
zan hasta que Rafael le confiesa a Abi- México, 1980) nada a la ruptura”, se da a entender en […] para flotar [en la alberca] según las
gaíl que ha desarrollado una condición es narrador, la narración. enseñanzas de mi libro, uno que con-
que podría separarlos para siempre. comunicólogo, Algo parecido ocurre en La alegría seguí de segunda mano para apoyar
A partir de ese momento, la mu- tutor de historias y del padre. Articulan el libro los inten- mi camino autodidacta. No sólo papá
chacha escribirá una bitácora en la autor de la novela tos de Abigaíl por fundirse con su pa- adquiere conocimientos de los libros;
cual convergerán el pasado junto a su Permite que tus pá, sentir lo que él siente durante su yo soy hija de tigre pintito”. Acaso cul-
papá y la incertidumbre del presente, huesos se curen a enfermedad, y fortalecer su relación tivarse probablemente sea la mejor
así como sus recuerdos de niña. El la luz (2017), con amenazada por la tragedia. Para este manera de hacer menos amenazante
conjunto da como resultado una no- la que obtuvo el propósito, la autora utiliza una técni- el mundo.
vela que reivindica la desprestigiada Premio Nacional ca arriesgada, aunque coherente con El segundo rasgo es su sentido del
imagen paterna vigente, que además Valladolid. su tema: rompe la focalización en pri- humor. Si bien La alegría del padre tie-
se lee como agua, por su estilo envi- Su página es: mera persona de su narradora: “[Pa- ne momentos dolorosos —el accidente
diablemente claro y fluido. Esto es La textonauta. pá] se aproximó […] con las manos en del tío escalador y la historia con Mi-
alegría del padre, aunque sólo la su- blogspot.mx. las sienes. Había recuperado la niti- nolta, por ejemplo—, mantiene su gra-
perficie. Si se jala cada hebra, puede dez en la vista, pero ahora le punzaba cia en todo momento —hay un brindis
descubrirse más. con leche y una “mesa de regalos para
Gran parte de la narrativa de Gutié- los invitados” a una fiesta. Así, en cada
rrez trata la vida entre dos. No precisa- “LA NARRATIVA DE GUTIÉRREZ TRATA LA párrafo se encuentra una mirada que
mente parejas sentimentales, sino el sabe ser profunda, sin deprimirse.
vínculo entre dos seres: padres e hijos, VIDA ENTRE DOS. NO PRECISAMENTE
amigos, novios. Relaciones donde sus
integrantes comparten la vulnerabili-
PAREJAS SENTIMENTALES, Notas
SINO EL VÍNCULO ENTRE DOS SERES: La Peste, núm. 18, noviembre, 2014, pp. 10-14,
1
dad. Sin embargo, suele ocurrir que si disponible en lapeste.mx.
alguno se resiste a llevar a cabo este in-
PADRES E HIJOS, AMIGOS, NOVIOS . Narrado por la autora en agosto, 2021, para el
2
tercambio, sea por temor, indiferencia pódcast Cuentos en Red del Centro Cultural de
o alguna otra razón, el vínculo termina España, disponible en Spotify.
G O M I LO C A S
a los chingazos. Y qué mejor que con Shame para esquizoide en el hotel.
sudar la pedota que me cargaba por culpa de las chelas En lo más clavado de mi pacheca llegué a una conclusión.
+ SHAME
artesanales con ocho grados. Una vez dentro de la fábrica Mañana me compraré unos calzoncitos dorados como los
de moretones no te queda otra que brincar y empujarte de Charlie Steen, me dije. Y pedí otra cerveza.
enunció nada durante una semana, mutis absoluto, POR MÁS QUE YO INTENTABA OJOS DE
sellada quedó. Por más que yo intentaba decir algo, se
PERRA AZUL
DECIR ALGO, SE NEGABA A
negaba a abrirse, apretaba los dientes con fuerza, fruncía Por
ABRIRSE, APRETABA LOS
los labios, paralizaba la lengua. Fue imposible hacerla
hablar, mucho menos gritar, apenas emitía un zumbido
KARLA
interior. Sospeché por qué estaba tan enojada: su reclamo
DIENTES CON FUERZA .
ZÁRATE
era que no había pronunciado tu nombre en meses. aprendido a vivir en un mismo cuerpo, en la misma cara. @espia_rusa
Somos políglotas, platicamos en inglés, alemán, francés
SIEMPRE HA SIDO REBELDE. No me obedece, se mueve sola, y esperanto, nos entendemos bien, charlamos a solas
funciona por su cuenta y riesgo, tiene vida propia. Si cuando llega el alba, bebemos vino en las tardes de lluvia.
converso con alguien me mete en problemas, no dice Es muy activa, la entretengo con chicles de
lo que yo quiero decir, tergiversa mis ideas, cambia una hierbabuena, uno tras otro, es experta en hacer bombas.
frase por otra, me hace quedar mal, todo termina en La distraigo con chocolates, si se aburre empieza a
malentendidos. Si la quiero silenciar la cubro con las balbucear, nadie la entiende, ni yo. Se pinta de carmín
dos manos, con los incisivos me muerde los dedos. Odia escandaloso si sale de noche, le encanta besar a diestra
que la interrumpa. Insiste en ser más articulada que yo, y siniestra, manchar las camisas y las copas de cristal.
entonces desisto, le doy la palabra y ella se expresa sin Es sonámbula, al dormir lanza maldiciones que al día
filtros, revela mis pensamientos ocultos. siguiente no recuerdo. En las madrugadas tiene insomnio,
No es pequeña ni grande, es mediana, dos pálidos le da por declamar en voz alta poemas de Gonzalo Rojas.
pétalos que tiemblan si está nerviosa, suspiran al Me gusta cuando mi boca loca te nombra, reconozco
remembrar lo que no fue. El borde superior es el arco de su voz en la mía, es un eco en mi cama que vibra y
cupido, culmina en un par de colinas casi en la punta persigue un encuentro estridente. Se queda con cosas
de la nariz; la parte inferior forma una curva al sonreír, que no puedo decirte. Te maldigo y le ordeno que para
profundiza el filtrum. Canta óperas de Wagner si se siempre calle, no quiero hablar más de ti.
BOCA A BOCA
siente triste, a los Rolling Stones si está satisfecha. Ríe a
carcajadas. A veces estamos en desacuerdo, pero hemos *Me echaron mal de hoja.
E
ESGRIMA s un personaje relevante en la escena artísti-