MYRIAM ÁVILA ROLDÁN
Magistrada Ponente
SP241-2023
CUI 11001600000020150007309
Radicación No. 62214
Acta No. 119
Bogotá, D.C., veintiocho (28) de junio de dos mil
veintitrés (2023)
I. OBJETO DE LA DECISIÓN
Decide la Sala los recursos de apelación interpuestos
por la Fiscalía, el Ministerio Público y los apoderados de las
víctimas -Ministerio de Minas y Energía y Dirección
Ejecutiva de Administración Judicial-, contra la Sentencia
proferida el 25 de abril de 2022, por la Sala Penal del
Tribunal Superior de Bogotá, mediante la cual absolvió de
prevaricato por acción, cohecho propio y falsedad ideológica
en documento público, a PABLO ALFONSO CORREA
PEÑA, en su condición de Juez 29 Civil Municipal de
Bogotá, y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ, en su
calidad de Juez 35 Civil del Circuito de la misma ciudad.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
II. HECHOS
1. Luis Orlando Barragán era socio mayoritario y
representante legal de Conequipos LTDA. y Jorge Augusto
Dávila Palacios era el encargado de la parte administrativa y
financiera de la empresa. Por su parte, Honorato Galvis
Panqueva era dueño de otra empresa usualmente asociada
con Conequipos en varios proyectos. El 14 de diciembre de
2011, las tres personas, así como Conequipos LTDA,
promovieron acción de tutela, entre otras autoridades,
contra la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de
Cartagena (Bolívar).
2. Los accionantes indicaban que la empresa había
adquirido la tercera parte de un predio en Cartagena, cuyo
folio de matrícula inmobiliaria, una vez inscrita la
transacción, había sido objeto de un bloqueo administrativo
por parte de la citada Oficina. De igual forma, señalaban
que habían comprado los derechos litigiosos sobre las dos
partes restantes del predio. Tales compras, afirmaban,
tampoco habían sido registradas en los otros dos folios
correspondientes, por la misma razón.
3. Sostenían que el Juzgado Primero Promiscuo del
Circuito de Mompox había ordenado a la citada Oficina el
desbloqueo de los tres folios de matrícula inmobiliaria. Sin
embargo, la autoridad accionada se oponía, en
consideración a que había iniciado una actuación
administrativa, por la presunta falsedad en los documentos
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
con base en los cuales se abrieron los citados tres folios y,
en consecuencia, había dispuesto el bloqueo cautelar de
aquellos. No obstante, los demandantes alegaban que tal
actuación no les fue notificada. Por lo tanto, no habían
podido presentar y pedir pruebas y, en general, hacer valer
sus derechos al interior de ese trámite.
4. Con el fin de lograr la finalidad de que los tres folios de
matrícula fueran desbloqueados, se gestionó el fallo de
primera instancia con PABLO ALFONSO CORREA PEÑA,
Juez 29 Civil Municipal de Bogotá, a cambio de
$20.000.000, y la decisión de segunda instancia con LUIS
GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ, Juez 35 Civil del Circuito
de Bogotá, por $30.000.000. En las decisiones judiciales,
pese a considerar que se había desconocido el debido
proceso administrativo, los funcionarios no ordenaron
notificar la actuación adelantada por la autoridad
accionada. En lugar de ello, dictaron órdenes directas,
destinadas a que se desbloquearan los tres folios de
matrícula inmobiliaria y se materializaran intereses y
derechos de propiedad en cabeza de los accionantes.
III. ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES
5. El 2 de octubre de 2014, ante el Juzgado 33 Penal
Municipal con Función de Control de Garantías de Bogotá,
se llevó a cabo la imputación contra PABLO ALFONSO
CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
por los delitos de prevaricato por acción y cohecho propio.
Así mismo, respecto del juez CORREA PEÑA, también, por
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
la conducta de falsedad ideológica en documento público,
agravada por el uso. Los procesados no aceptaron los
cargos. A continuación, les fue impuesta medida de
aseguramiento de detención preventiva en el lugar de
domicilio.
6. El 30 de enero de 2015, se presentó el escrito de
acusación. Luego, el 4 de agosto del mismo año se realizó la
correspondiente audiencia. La Fiscalía acusó a PABLO
ALFONSO CORREA PEÑA como autor de prevaricato y
cohecho propio y determinador de falsedad ideológica en
documento público. A LUIS GUILLERMO BOLAÑO
SÁNCHEZ lo acusó de ser autor de prevaricato por acción y
coautor de cohecho propio.
7. La audiencia preparatoria inició el 15 de septiembre de
2015, continuó los días 26 de enero de 2017 y 1 de febrero
de 2017. El juicio oral se prolongó en varias sesiones, desde
el 27 de marzo de 2017, fecha en la que se instaló, hasta el 2
de marzo de 2021, día en el que finalizaron los alegatos de
cierre. El 15 de junio de 2022 fue anunciado el sentido
absolutorio del fallo y el 6 de julio siguiente se dio lectura a la
sentencia.
IV. SÍNTESIS DE LA DECISIÓN RECURRIDA
8. Para comenzar, el Tribunal dispuso la exclusión de
unas interceptaciones telefónicas y sus correspondientes
análisis, aportadas por la Fiscalía. Explicó que estas ya
habían sido descartadas dentro del proceso penal más
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amplio, del cual se derivaron, entre otras, la presente
actuación, por no haber sido legalizadas oportunamente, de
modo que debían correr la misma suerte en este asunto. A
continuación, analizó la situación de cada uno de los
acusados.
9. En relación con PABLO ALFONSO CORREA PEÑA,
Juez 29 Civil Municipal de Bogotá que decidió en primera
instancia la acción de tutela cuestionada, el Tribunal
consideró que ninguna de las conductas punibles por las
cuales se le acusó está demostrada.
10. Sobre el delito de prevaricato, indicó que en la
sentencia de tutela no se desconocieron reglas sobre
legitimación, competencia territorial o funcional, inmediatez
o subsidiariedad. A continuación, sostuvo que no asiste
razón a la Fiscalía, al considerar que el funcionario decidió
de forma ilegal, por el hecho de conceder el amparo, aun
cuando sabía que existía una presunta falsedad de
documentos relacionada con los folios de matrícula
inmobiliaria que los accionantes buscaban desbloquear con
la acción de tutela.
11. Explicó que, de acuerdo con la respuesta a la tutela
remitida por la Registradora de Instrumentos Públicos de
Cartagena, los folios de matrícula inmobiliaria sobre los
cuales los demandantes pedían decidir habían surgido de
una división material irregular. Esta habría sido realizada
con base en una licencia de parcelación cuya legalidad
estaba siendo cuestionada. Sin embargo, el Tribunal subrayó
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que, cuando el juez CORREA PEÑA dictó el fallo, no existía
un estudio grafológico o documentológico que soportara la
alegada ilegalidad ni una decisión judicial definitiva que
hubiera decretado la falsedad del documento.
12. En el mismo sentido, afirmó que para ese tiempo
tampoco se había adoptado ninguna medida cautelar sobre
los predios correspondientes, que impidiera cumplir las
órdenes del juez civil cuyo acatamiento pedían los
accionantes. De igual forma, advirtió que la citada Oficina de
Registro dispuso el bloqueo de los citados folios de matrícula
inmobiliaria en los que estaban interesados los
demandantes, pero lo hizo de forma irregular. Señaló que el
auto que dio inicio a la respectiva actuación administrativa
no les fue notificado.
13. Por las anteriores razones, consideró que la sentencia
dictada por el funcionario no tuvo carácter prevaricador.
14. Respecto de la falsedad ideológica en documento
público, el Tribunal argumentó que la Fiscalía no explicó la
participación del acusado en la supuesta manipulación del
reparto. Señaló que no es claro que la asignación del
asunto haya sido electrónicamente direccionada y, en todo
caso, no se demostró que el procesado hubiera contactado
a las empleadas de la oficina del Centro de Servicios
Judiciales y Administrativos que, presuntamente,
participaron en dicha alteración. En consecuencia, estimó
que el juez CORREA PEÑA tampoco es responsable del
delito contra la fe pública.
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15. En lo que tiene que ver con la conducta de cohecho
propio, el Tribunal señaló que la declaración de Fernando
Alonso Bejarano, sobre el supuesto pacto con el funcionario
CORREA PEÑA, para que este, a cambio de dinero,
emitiera la decisión de tutela a favor de los intereses que
aquél representaba, no es creíble. Argumentó que las
afirmaciones del testigo fueron genéricas y no
proporcionaron detalles respecto del presunto encuentro
para negociar la decisión. Señaló que tampoco hicieron
referencia a los aspectos jurídicos tratados en la reunión.
Además, expresó que el declarante no tuvo conocimiento
directo sobre la redacción y presentación de la acción de
tutela, la manipulación del reparto y la autorización del
pago hecho al juez CORREA PEÑA, así como tampoco la
forma en la cual se concretó.
16. De igual manera, expresó que el testimonio de Nelson
Hurtado, trabajador de Fernando Alonso, presenta
inconsistencias si se le compara con la declaración del
propio Alonso. Lo anterior, en particular al referirse al
contexto en el que conocieron y contactaron al juez
CORREA PEÑA y a los aspectos concretos sobre el
encuentro en el que se habría dado la negociación ilícita.
Además, aseveró que tampoco coinciden en cuanto al
número de veces que se encontraron los declarantes con el
acusado, la manera en la que se pagó la dádiva económica
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ni en cuanto a aspectos relacionados con la redacción y
presentación de la acción de tutela.
17. De este modo, el Tribunal sostiene que no está
probado tampoco el delito de cohecho por el cual se acusó
al juez CORREA PEÑA.
18. Respecto a LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ,
Juez 35 Civil del Circuito de Bogotá, quien decidió en
segunda instancia la acción de tutela, el Tribunal consideró
que tampoco estaba probada ninguno de los delitos
imputados.
19. Argumentó que no se probó el prevaricato por acción.
Señaló que no asiste razón a la Fiscalía al reprochar al
acusado el haber confirmado la decisión de primer grado,
pese a conocer documentos que daban cuenta de
situaciones irregulares. Señaló que se allegó la
documentación administrativa que dio paso al bloqueo de
los folios de matrícula que se buscaban incidir con la
tutela, así como la denuncia instaurada por Escarlet León
Hernández, Curadora Distrital Numero 1 de Cartagena, por
la falsedad de las resoluciones 0048 y 0334 de 2010. No
obstante, resaltó que esta información arribó al juez luego
de haberse emitido incluso el fallo de complementación de
la sentencia.
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20. En todo caso, argumentó que el sentido de la decisión
dictada por el juez BOLAÑO SÁNCHEZ, así como el del fallo
de primera instancia, fueron hacer cumplir las órdenes ya
proferidas por el juez de conocimiento al interior de un
proceso civil, las cuales contaban con la presunción de
acierto y legalidad. Planteó que a través del amparo
constitucional, era posible solicitar el cumplimiento efectivo
de lo decidido por una autoridad judicial. De igual manera,
que la adición de la sentencia, cobraba sentido, porque
inicialmente no se habían resuelto todas las pretensiones
formuladas.
21. Respecto al delito de cohecho, sostuvo que el testigo
Fernando Alonso no tuvo contacto con el juez BOLAÑO
SÁNCHEZ, pues su información solo proviene de lo que
Nelson Hurtado y Manuel Mora, como intermediarios, le
refirieron. Expresó que el declarante manifestó haber
hablado con Mora sobre aspectos del convenio ilícito, pero
en todo caso, no se aportaron otras pruebas que corroboren
sus afirmaciones. Indicó, también, que Nelson Hurtado
expuso las circunstancias de la presunta negociación. Sin
embargo, advirtió que se trata de aspectos que el testigo no
pudo conocer de forma directa.
22. Además, advirtió que Nelson Hurtado señaló a Manuel
Mora como la persona que colaboró en el desarrollo del
pacto ilícito, para la emisión de la sentencia de segunda
instancia. No obstante, indicó que el declarante no aportó
detalles ni claridad sobre la forma en la que, con ayuda de
Manuel Mora, se entregó la dádiva económica, la fecha y el
lugar exacto de ocurrencia. Además, subrayó que hay
discordancia entre la suma que, según Nelson Hurtado, se
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entregó al juez BOLAÑO SÁNCHEZ y la indicada por el
testigo Fernando Alonso. De igual manera, resaltó que no
coinciden en si lo solicitado al juez, una vez emitida la
sentencia de segunda instancia, fue una decisión de
aclaración y complementación o de aclaración y adición.
23. Por último, el Tribunal determina que es improcedente
la solicitud de la Fiscalía, formulada en los alegatos de
cierre, de condenar a LUIS GUILLERMO BOLAÑO
SÁNCHEZ por el delito de falsedad material en documento
público. Afirmó que, del contenido de la imputación y la
acusación, se extrae que ni fáctica ni jurídicamente se le
atribuyó al procesado la referida conducta punible. En
consecuencia, en virtud del principio de congruencia,
señala que no es posible en modo alguno acceder a tal
pretensión.
24. De esta manera, el A quo absolvió a los procesados de
los delitos por los cuales se les acusó.
V. LOS RECURSOS DE APELACIÓN
5.1. Apelación promovida por la Fiscalía
25. El ente acusador solicita revocar la sentencia
impugnada y, en su lugar, condenar a los procesados por
las conductas punibles objeto de acusación.
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26. De un lado, la Fiscalía aduce que los declarantes Justo
Reynaldo Arias Omaña, Héctor Armando Baquero Barrera,
Fernando Alonso Bejarano y Nelson Hurtado Rodríguez no
fueron valorados conjuntamente y en debida forma por el
Tribunal. Indica que aquellos tenían conocimiento directo
de los hechos constitutivos de las conductas punibles y
demostraban la responsabilidad de los procesados. Así
mismo, argumenta con base en diversas normas en qué
sentido, en sus decisiones, los jueces procesados
infringieron reglas de reparto y competencia, así como el
presupuesto de inmediatez que rige el trámite de amparo,
de modo que tuvieron carácter prevaricador.
27. De otro lado, la Fiscalía transcribe gran parte del
contenido de los testimonios de los ingenieros de sistemas,
Justo Reynaldo Arias Omaña y Héctor Armando Baquero
Barrera, quienes declararon sobre el sistema electrónico de
reparto de los procesos que llegaron a conocimiento de los
acusados. Hace también lo propio respecto de las
declaraciones de Fernando Alonso Bejarano y Nelson
Hurtado, deponentes que se refirieron a la presunta
negociación ilícita con los acusados para emitir las
sentencias cuestionadas. Además, retoma algunos de los
argumentos expuestos por el representante de la Fiscalía,
en los argumentos de cierre.
28. Con base en lo anterior, sostiene que quedó
demostrada la manipulación del reparto, para que la acción
de tutela presentada por CONEQUIPOS y otros, fuera
ilegalmente asignada, en primera y segunda instancia,
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respectivamente, a los despachos de los jueces PABLO
ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO
SÁNCHEZ. Así mismo, afirma que está acreditado que, por
las decisiones de tutela proferidas por los funcionarios, les
fueron pagados 30 millones de pesos, con el fin de que los
accionantes resultaran favorecidos. De esta forma, a juicio
del ente acusador, está probada la responsabilidad de los
procesados en los delitos de cohecho propio y de falsedad
ideológica en documento público agravada, este último, en
cabeza del juez CORREA PEÑA, en calidad de
determinador.
29. De la misma manera, reitera que los acusados
cometieron el delito de prevaricato por acción, pues
avocaron el conocimiento de la acción de tutela, pese a que
no contaban con competencia para hacerlo y a que la
demanda de amparo era improcedente. Además, advierte
que aquellos contaban con preparación y experiencia
profesional en el ejercicio de sus cargos. Esto evidenciaría
que se apartaron dolosamente del contenido de las normas
para beneficiar a los accionantes.
5.2. Apelación formulada por el apoderado del Ministerio
de Minas y Energía, sucesor jurídico de Corelca en
Liquidación, en condición de víctima
30. El Ministerio de Minas y Energía, sucesor jurídico de
Corelca en Liquidación, impugnó el fallo dictado por el
Tribunal, únicamente para que se condene a PABLO
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ALFONSO CORREA PEÑA, juez que decidió en primera
instancia la tutela controvertida, por el delito de cohecho
propio.
31. Inicialmente, solicita reconsiderar la exclusión de las
interceptaciones telefónicas realizada por el Tribunal.
Señala que el debate solo se planteó años después de
cuando correspondía, de modo que podrían tenerse en
cuenta, para admitir tales evidencias, criterios como el del
“vínculo atenuado”. Sin embargo, indica que la
responsabilidad por el cohecho del juez CORREA PEÑA se
encuentra demostrada con las declaraciones de Fernando
Alonso y Nelson Hurtado.
32. Plantea que, contrario a lo señalado por el Tribunal,
ambos testigos coinciden en el sitio en el cual se realizó la
negociación ilícita con el juez CORREA PEÑA, lugar que,
además, es aledaño a la residencia del funcionario. Así
mismo, destaca que es apenas comprensible que en esa
reunión no se hayan examinado en detalle, y a profundidad,
todos los aspectos jurídicos del caso, pues aquello que iba a
considerarse era apenas la disposición del funcionario hacia
el acto corrupto. Así mismo, expresa que la discordancia
entre los testigos en cuanto al pago entregado al juez surge
de inexactitudes de la Fiscalía, pero que en el fondo no hay
confusiones al respecto.
33. De igual modo, advierte que las supuestas
divergencias de los deponentes en torno a las personas que
realizaron los pagos a los jueces obedecen a los múltiples
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sujetos que participaron de las maniobras ilegales, más que
a inconsistencias de los testimonios. De igual forma,
subraya que la declaración de Nelson Hurtado no puede
desestimarse por el hecho de que estuviera negociando un
principio de oportunidad con la Fiscalía. Tampoco, como lo
hace el Tribunal, porque haya mencionado el nombre del
juez CORREA PEÑA únicamente en una segunda entrevista
rendida antes la Fiscalía, no en la primera.
34. En el mismo sentido, indica que se trata de un caso
con muchas temáticas, aristas y hechos, razón por la cual,
no es extraño ni desdice de su veracidad que haya debido
acudirse a refrescar su memoria. Lo anterior, destaca,
máxime porque se trata de un declarante con poder de
verificación, en tanto tuvo participación activa y fue testigo
presencial de la negociación delictiva. De este modo,
concluye que las aparentes inconsistencias no son
trascendentes y resultan apenas naturales y entendibles
para quienes han declarado en diversas oportunidades
sobre el mismo asunto.
5.3. Apelación formulada por el apoderado de la
Dirección Ejecutiva de Administración Judicial, en su
condición de víctima
35. El representante de la Dirección Ejecutiva de
Administración Judicial solicita revocar la sentencia
impugnada y, en su lugar, condenar a los acusados por el
delito de prevaricato.
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36. El apelante afirma que las decisiones emitidas por los
procesados infringieron el presupuesto de inmediatez que
rige el trámite de la acción de tutela. Argumenta que
aquellos, mediante decisiones emitidas en los primeros
meses de 2012, ordenaron la inscripción a la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos de Cartagena de unos
oficios emitidos desde el año 2011. Así mismo, indica que
los jueces procesados contaban con experiencia y
formación, lo cual hace manifiesto que los fallos fueron
dictados con dolo.
5.4. Apelación formulada por el Ministerio Público
37. El Procurador Delegado solicita revocar la decisión
apelada y, en su lugar, condenar a los procesados por el
delito de cohecho.
38. Sostiene que, pese a no ser imputable a los acusados
la falsedad en documento público, la prueba pone de
manifiesto que se produjo la manipulación del reparto, para
que el proceso de tutela fuera asignado a los funcionarios.
Precisado lo anterior, señala que los testigos pudieron
presentar ciertas imprecisiones relacionadas con las cifras
ilícitamente pagadas. Sin embargo, sostiene que ello no
desvirtúa que, en efecto, el dinero fue pactado, enviado y
entregado a los acusados. Por lo tanto, sostiene que el delito
de cohecho, en efecto, fue ejecutado.
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39. En cambio, aduce que la conducta de prevaricato no
tuvo lugar. Al respecto, señala: “diferente es que se
comparta o no la decisión” dictada por los jueces acusados.
No obstante, “en verdad se aprecia un análisis serio y
jurídico en los fallos de tutela”. De esta forma, el apelante
solicita revocar y condenar a los procesados por cohecho,
aunque impropio, y confirmar en lo demás la decisión
objeto de impugnación.
VI. ARGUMENTOS DE LOS NO RECURRENTES
6.1. La defensa de PABLO ALFONSO CORREA PEÑA
40. La apoderada del juez PABLO ALFONSO CORREA
PEÑA solicita declarar desiertos los recursos de apelación,
por insuficiente sustentación y, subsidiariamente, confirmar
la sentencia recurrida.
41. En relación con la apelación promovida por el Ministerio
de Minas, indica que el interviniente carece de interés, en la
medida en que el fallo apelado no afecta sus intereses
patrimoniales. Aduce que cualquier posible daño quedó
superado desde el 25 de noviembre de 2015, fecha en la cual
la Corte Suprema de Justicia desató la apelación promovida
contra la condena impuesta al Juez Primero Promiscuo de
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Mompox, relacionado en estos mismos hechos. Señala que,
en esa decisión, la Corte ordenó cancelar el registro de los
propietarios inscritos, como legítimos compradores de ese
lote, así como retornar la propiedad a CORELCA (Ministerio
de Minas, como su sucesor procesal). De este modo, aduce
que el apelante perdió la calidad de víctima “debiendo en
lealtad procesal y frente a la ley, hacerse a un lado en lo que
restaba del trámite del juicio”.
42. De otro lado, señala que los testigos de cargo se
contradicen y llegaron al proceso con el interés derivado de
las negociaciones que adelantaban con la Fiscalía. Así
mismo, retoma y afirma compartir las inconsistencias que
resaltó la sentencia del Tribunal y estima que el escrito de
apelación del representante del Ministerio de Minas “todo lo
deja en posibilidades, presunciones, acomodaciones
mentales”. Además, solicita, de ser posible, solicitar la
investigación penal de los principales testigos de cargo.
43. Respecto del recurso presentado por la Dirección
Ejecutiva de Administración Judicial, argumenta que el juez
CORREA PEÑA respondió adecuadamente lo relacionado con
el requisito de inmediatez de la acción de tutela. Señala que,
según lo indicó en la decisión, a los demandantes se les
estaba impidiendo, para el momento de presentación de la
demanda, acceder a acciones judiciales. De igual forma,
precisa que lo hizo con fundamento en jurisprudencia
constitucional vigente para la época. En lo que hace relación
a la apelación del Ministerio Público, sostiene que la
impugnante estima desconocido el presupuesto de
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subsidiariedad, pese a que ello no fue planteado en la
acusación.
44. Por último, respecto a la impugnación promovida por la
Fiscalía, argumenta que no se proporcionaron argumentos
para demostrar que el juez CORREA PEÑA determinó la
manipulación del reparto. Señala que tampoco se acreditó el
supuesto acuerdo ilegal, dirigido a que se profirieran unas
decisiones judiciales contrarias a la ley. Aduce, en adición,
que la decisión emitida por el funcionario tampoco puede
considerarse manifiestamente contraria a derecho.
45. Así, la no recurrente solicita rechazar de plano los
recursos por falta de sustentación y, en relación con el
recurso formulado por el apoderado del Ministerio de Minas,
por ausencia de interés para recurrir. Subsidiariamente pide
que se mantenga la sentencia impugnada y, de considerarse
oportuno, se expidan copias para las investigaciones penales
o disciplinarias “que con los recursos emergen”.
6.1. La defensa de LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
46. El defensor del juez BOLAÑO SÁNCHEZ solicita
confirmar la sentencia apelada.
47. En cuanto al recurso formulado por la Fiscalía, sostiene
que la apelante no demostró, ni técnicamente sustentó, en
qué consistieron las equivocaciones del Tribunal, a la luz del
conjunto de todas las pruebas. Explica que no objetó ni pidió
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revocar la absolución y condenar a su poderdante por el
delito de falsedad ideológica. Por esta razón, asevera que la
decisión de primer grado al respecto debe ser confirmada.
48. En relación con los demás delitos, plantea que las
declaraciones de los testigos Fernando Alonso y Nelson
Hurtado deben ser desestimadas por su nula credibilidad. Lo
anterior, debido a que no les consta los hechos y a que su
“suerte judicial” estaba comprometida, al estar en
negociaciones con Fiscalía. Además, subraya que los
declarantes presentan contradicciones insalvables entre sí.
49. En cuanto al recurso formulado por el Ministerio
Público, argumenta que no hay prueba directa ni indirecta
que vincule al juez BOLAÑO SÁNCHEZ con el cohecho por el
cual se le acusó. Indica que no pudo ser demostrada la
coautoría imputada a los dos funcionarios. En relación con el
recurso formulado por el representante del Ministerio de
Minas y Energía, manifiesta suscribir los argumentos de la
apoderada del juez CORREA PEÑA, en el sentido que el
impugnante carece de interés para formular el recurso.
50. Por su parte, en contra de la impugnación interpuesta
por el apoderado de la Dirección Ejecutiva de Administración
Judicial, señala que no se produjo la violación a la regla de la
inmediatez. Indica que las decisiones analizadas fueron
revisadas por la Corte Suprema, Sala de Casación Civil, y por
el Tribunal de Cartagena, además de ser excluidas de
revisión por la Corte Constitucional. En todo caso, pide que
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también se declare desierto el recurso, por ausencia de
fundamentación adecuada. En adición, solicita expedir
copias para investigación de la entonces fiscal del caso,
María Leonor Oviedo Pinto, y de Fernando Alonso Bejarano y
Nelson Hurtado, quienes, asevera, son testigos falsos.
VII. CONSIDERACIONES
7.1 Competencia
51. Conforme a lo previsto en el artículo 235.2 de la
Constitución, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema
de Justicia es competente para conocer de los recursos de
apelación promovidos por la Fiscalía, el Ministerio Público y
los apoderados de las víctimas -Ministerio de Minas y
Energía y Dirección Ejecutiva de Administración Judicial-,
contra la Sentencia proferida el 25 de abril de 2022, por la
Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, mediante la cual
absolvió a los acusados de los delitos por los cuales se les
procesó.
52. En atención al principio de limitación, la
determinación se ceñirá a los puntos de disenso expuestos
por los apelantes y a los ligados de manera inescindible a
estos.
7.2 Cuestión previa. La sustentación de los recursos
interpuestos
53. Dada la solicitud de los defensores de los acusados,
para que se declaren desiertos los recursos de apelación,
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antes de identificar el eventual problema jurídico a resolver,
la Sala analizará los argumentos propuestos en esa
dirección.
54. De un lado, contrario a lo sostenido por los no
recurrentes, el Ministerio de Minas y Energía, en su
condición de víctima, cuenta con interés para recurrir.
Quien pretende el reconocimiento de esa calidad debe
acreditar sumariamente un perjuicio real y específico y un
vínculo entre la conducta punible y su causación1. En este
caso, mediante Auto de 2 de septiembre de 2015, el
Tribunal de Bogotá confirmó la providencia de 11 de marzo
de 2015, mediante el cual se reconoció tal calidad procesal
al citado Ministerio, como sucesor jurídico de Corelca en
Liquidación. Esto significa que, al menos de forma sumaria,
en su momento el interviniente hizo manifiesta la causación
de daños como consecuencia de los delitos analizados.
55. La defensora plantea que los perjuicios fueron
resarcidos con posterioridad al citado reconocimiento,
mediante la sentencia de esta Sala que confirmó la condena
contra el Juez Promiscuo del Circuito de Mompox,
mencionado también en los hechos del presente asunto. Sin
embargo, se trata de un argumento que habrá de ser
debatido, de ser el caso, en el incidente de reparación
integral. De llegarse a esta etapa, el interviniente deberá
probar exhaustivamente su condición y los perjuicios que
han de ser reparados y habrá oportunidad para mostrar si,
total o parcialmente, ya fueron objeto de resarcimiento. En
1
CSJ AP, del 13 de abril de 2016, rad. 47454.
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el entretanto, conserva su condición judicialmente conferida
y le asisten todas las facultades que la Ley le otorga para el
reconocimiento de sus derechos.
56. De otro lado, respecto de la sustentación expuesta por
los apelantes, la Sala ha sostenido, de forma pacífica y
reiterada que, dada la naturaleza ordinaria y amplia del
recurso, basta que puedan ser identificados los argumentos
fácticos, jurídicos y/o probatorios de discrepancia con la
decisión impugnada2. La norma procesal no impone
solemnidades, formalidades ni elaboraciones determinadas
para el cumplimiento de la obligación de sustentación 3. Por
lo tanto, salvo que la sustentación contenga una
fundamentación insuficiente y no haya forma de
comprender el alcance de la inconformidad, dado los
derechos o intereses implicados en el recurso, la carga
procesal se entiende satisfecha.
57. En este asunto, la Fiscalía precisa la serie de
declarantes que, en su criterio, no fueron valorados
conjuntamente y en debida forma por la primera instancia.
Indica por qué los que estima principales testigos de cargo
(Justo Reynaldo Arias Omaña, Héctor Armando Baquero
Barrera, Fernando Alonso Bejarano y Nelson Hurtado
Rodríguez) tenían conocimiento directo de los hechos
constitutivos de los delitos. En el mismo sentido, expresa,
2
Cfr. CSJ AP2391-2015, SP973-2019, SP709-2019 y SP708–2019, entre otras.
3
Ha señalado la Sala: “la fundamentación de un mecanismo de impugnación
ordinario (reposición o apelación) no precisa de argumentaciones superlativamente
elaboradas, sino claras, puntuales y lógicas, de las cuales se desentrañe sin mayor
dificultad el alcance de la oposición y los aspectos que abarca la misma” (CSJ
AP2391-2015).
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de manera amplia, las razones por las cuales las decisiones
de los jueces procesados tuvieron carácter prevaricador.
58. Adicionalmente, recapitula el contenido de los
testimonios citados con anterioridad y propone una
apreciación que discrepa de la acogida por el Tribunal. A
partir de lo anterior, plantea que los medios de convicción
conducen a las decisiones de condena que solicita, por
oposición a la decisión absolutoria dictada por el Tribunal.
De esta manera, se infiere con claridad el contenido y los
elementos esenciales que soportan la inconformidad del
ente acusador con la providencia apelada.
59. Por su parte, el apoderado del Ministerio de Minas y
Energía expone, de forma detallada, por qué no comparte los
reparos que el Tribunal hace a los testigos Fernando Alonso
Bejarano y Nelson Hurtado Rodríguez. Así mismo, señala
cuáles razones explican, a su juicio, las supuestas
discordancias entre ellos y por qué las declaraciones de tales
deponentes, realmente, son veraces. Además, expresa cómo
su valoración adecuada debe conducir a una decisión de
responsabilidad, por cohecho, de uno de los procesados.
60. A su vez, el apoderado de la Dirección Ejecutiva de
Administración Judicial expresa la razón por la cual
considera que la acción de tutela no cumplía el requisito de
inmediatez y los acusados lo pretermitieron. De la misma
manera, explica aspectos que mostrarían el dolo con el cual
aquellos actuaron, de modo que, en su criterio, ejecutaron el
delito de prevaricato. Por último, el Procurador Delegado
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también argumenta en contra de la valoración probatoria de
los testigos efectuada por el Tribunal y sustenta, en qué
sentido, sus relatos incriminatorios demuestran la comisión
del delito de prevaricato.
61. En este orden de ideas, el Ministerio de Minas y
Energía, sucesor de Corelca en Liquidación, cuenta con
interés para recurrir la sentencia de primera instancia, en
su condición de víctima judicialmente reconocida. Así
mismo, la Corte observa que los recursos de apelación
promovidos se encuentran soportados en una sustentación
básica y, por ende, cumplen con la carga correspondiente
para ser analizados de fondo. A continuación se procederá,
en consecuencia, a identificar el problema jurídico a resolver.
7.3. Problema jurídico a resolver
62. El Tribunal sostuvo que no se encuentra demostrada
la responsabilidad de los procesados en los delitos por los
cuales se les acusó. Esencialmente planteó que los
funcionarios no cometieron la conducta de prevaricato
porque las sentencias que dictaron, en primera y segunda
instancia, respetaron las reglas de procedencia de la acción
de tutela y solo ordenaron dar cumplimiento a las
determinaciones de un juez civil. En ese sentido, consideró
que si bien estaba en discusión la presunta falsedad de
unos documentos al interior del trámite registral en el que
los accionantes estaban interesados, al momento de
dictarse los fallos de tutela ello no había sido determinado
por una decisión judicial o un concepto técnico.
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63. De la misma manera, a juicio del Tribunal, la autoría
de los procesados en la conducta punible de cohecho no
está probada. Estima que los principales testigos de cargo,
que dan cuenta de las negociaciones ilícitas con los jueces
que emitieron las decisiones, no son creíbles. En su criterio,
no proporcionaron relatos consistentes sobre los hechos, no
tenían conocimiento personal al respecto y son discordantes
entre sí.
64. Por último, el Tribunal estimó que el juez PABLO
ALFONSO CORREA PEÑA no está vinculado a la falsedad
en documento público, perpetrada a partir de la
manipulación del reparto que, presuntamente, permitió
direccionar el proceso de tutela a su despacho. Consideró
que no se encuentra probada la alteración electrónica de la
asignación del expediente. Tampoco la conexión del
funcionario con las personas de quienes, se afirma, llevaron
a cabo las maniobras de intervención en el reparto.
65. Los apelantes, por su parte, sostienen que, ya sea el
cohecho (apoderado del Ministerio de Minas y Energía y
Procurador Delegado), el prevaricato (apoderado de la
Dirección Ejecutiva de Administración Judicial) o los tres
delitos objeto de acusación se encuentran demostrados
(Fiscalía). La mayoría de los impugnantes, además, afirman
que, no obstante las críticas del Tribunal, los testigos
Fernando Alonso Bejarano y Nelson Hurtado cuentan con
capacidad demostrativa respecto de las conductas punibles
en cuestión.
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66. En el marco del debate anterior, debe la Corte
determinar si las evidencias allegadas permiten concluir,
más allá de toda duda razonable, la responsabilidad de los
procesados en los delitos por los cuales se les acusó. Con la
finalidad de hacer más comprensible la justificación del
fallo, la Sala comenzará por analizar el delito de
prevaricato. Enseguida, examinará la falsedad en
documento público agravada por el uso y el cohecho. Por lo
que resulta útil para la resolución del caso, reiterará los
elementos dogmáticos de las tres conductas punibles (7.4.).
Luego, se ocupará de analizar el caso concreto (7.5.)
7.4. Fundamentos materiales
7.4.1. El delito de prevaricato por acción
67. El delito de prevaricato por acción se encuentra
previsto en el artículo 413 de la Ley 599 de 2000, en los
siguientes términos:
El servidor público que profiera resolución, dictamen o
concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá en
prisión de cuarenta y ocho (48) a ciento cuarenta y cuatro
(144) meses, multa de sesenta y seis punto sesenta y seis
(66.66) a trescientos (300) salarios mínimos legales
mensuales vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de
derechos y funciones públicas de ochenta (80) a ciento
cuarenta y cuatro (144) meses.
68. Como lo ha precisado la Sala, la conducta punible se
configura cuando el servidor público, judicial o
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administrativo en ejercicio de sus funciones, emite una
decisión que contraviene de manera ostensible o evidente
cualquier norma jurídica aplicable al caso. La contrariedad
entre la resolución, dictamen o concepto y el derecho
aplicable se refleja en “conclusiones abiertamente claras y
opuestas a lo que muestran las pruebas o al derecho bajo el
cual debe resolverse el asunto”4.
69. De acuerdo con lo anterior, aquello que puede
considerarse “manifiestamente contrario a la ley” es
susceptible de, por lo menos, variantes generales. Se puede
infringir la ley porque se interpreta, se aplica o se deja de
lado un precepto normativo, de forma ostensiblemente
irregular. Así mismo, debido a que se efectúa una
apreciación probatoria que, de manera evidente, resulta
infundada. Si la decisión responde a una interpretación o
aplicación admisible del derecho o a una valoración
aceptable de las pruebas, no tendrá carácter prevaricador5.
70. Por otro lado, la conducta de prevaricato es dolosa y,
por lo tanto, debe estar demostrado que hubo un
desconocimiento mal intencionado del marco normativo6.
Se excluyen las decisiones cuya oposición a la ley derive de
la impericia, ignorancia o inexperiencia del funcionario 7. En
ese sentido, la Corte ha considerado que el dolo debe
acreditarse mediante prueba directa o a través de
4
CSJ SP, 21 feb. 2018, rad. 51142, reiterada en CSJ SP 3142-2020, 19 ago. 2020,
rad. 57793.
5
CSJ SP SP2551-2022, rad. 58225.
6
CSJ SP, 13 abr. 2016, rad. 44967. Reiterada en CSJ AP, 31 ene. 2018, rad. 51049;
CSJ SP3812-2019, 19 sep. 2019, rad. 55519; y CSJ SP 3142-2020, 19 ago. 2020,
rad. 57793.
7
CSJ SP2438-2019, 3 jul. 2019, rad. 53651 reiterado en CSJ SP1971-2020, 1 jul.
2020, rad. 56203.
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inferencias razonables que permitan tenerlo por
acreditado8. Relevante, a este respecto, es la trayectoria y
experiencia profesional del acusado, «la manera minuciosa
como llevó a cabo el comportamiento dirigido a infringir la ley
penal o las explicaciones ofrecidas con base en hechos que
procesalmente resultaron inexistentes, ocultados o
tergiversados»9.
7.4.2. La conducta de falsedad ideológica en
documento público
71. El ilícito contra la fe pública se encuentra previsto en
el artículo 286 del Código Penal en los siguientes términos:
“El servidor público que en ejercicio de sus funciones, al extender
documento público que pueda servir de prueba, consigne una
falsedad o calle total o parcialmente la verdad, incurrirá en (…)
72. La conducta requiere de un sujeto activo calificado,
porque se trata de un servidor oficial que, bajo tal calidad,
elabora el documento público con aptitud probatoria. De
igual manera, es necesario que el contenido de aquél
contenga manifestaciones contrarias a la verdad. El
documento en su origen y aspecto formal es verdadero, pero
en su contenido material es mendaz porque las
manifestaciones o declaraciones acerca de la existencia de
un acto o un hecho son falsas. Estos son presentados como
8
CSJ SP, 18 abr. 2018, rad. 50132. Reiterada en CSJ SP 3142-2020, 19 ago. 2020,
rad. 57793.
9
CSJ SP, 3 ago. 2005, rad. 22112 y SP668 – 2021, rad. 51652.
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veraces sin que hayan ocurrido realmente, o habiendo
sucedido se les muestra de otra manera10.
73. Naturalmente, como la gran mayoría de delitos, puede
ser cometido por agente en calidad de autor, determinador o
cómplice. Sin embargo, también puede tomarse parte de la
conducta como interviniente, en la medida en que la
persona que el sujeto realice materialmente el aporte de
autor, pero no tenga las calidades especiales exigidas por el
tipo. Con todo, sea en la que calidad que fuere, se requiere
probar la conducta realizada por el sujeto activo en la
modalidad de participación imputada.
7.4.3. El delito de cohecho propio
74. La conducta punible de cohecho propio se encuentra
prevista en el artículo 405 del Código Penal, de la siguiente
forma:
El servidor público que reciba para sí o para otro, dinero
u otra utilidad, o acepte promesa remuneratoria, directa
o indirectamente, para retardar u omitir un acto propio
de su cargo, o para ejecutar uno contrario a sus deberes
oficiales, incurrirá en prisión de ochenta (80) a ciento
cuarenta y cuatro (144) meses, multa de sesenta y seis
punto sesenta y seis (66.66) a ciento cincuenta (150)
salarios mínimos legales mensuales vigentes, e
inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones
10
CSJ SP2649-2014, rad. 36337.
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públicas de ochenta (80) a ciento cuarenta y cuatro (144)
meses
75. La disposición citada sanciona al servidor público que,
directa o indirectamente, recibe o acepta promesa
remuneratoria, de dinero o de otra utilidad diferente, ya sea
para sí o a favor de un tercero. A cambio, deliberadamente
demora u omite un acto propio de sus funciones o ejecuta
una actuación contraria a sus deberes oficiales. Las
funciones que retarda, omite o que infringe son aquellas
previstas en la ley, la Constitución o el reglamento.
76. Es un delito de peligro, de mera conducta y consumación
instantánea11. Por lo tanto, se perfecciona con la realización
simple de cualquiera de las acciones que el tipo consagra en
forma alternativa (recibir o aceptar), independientemente del
resultado obtenido, es decir, de si se realiza la
contraprestación corrupta y de si se entrega, o no, la dádiva
acordada. Adicionalmente, se consagra únicamente en la
modalidad dolosa, de tal manera que la aceptación de la
propuesta ilícita por parte del servidor debe haber sido con
conocimiento y voluntad de transgredir los respectivos deberes
oficiales.
7.5. El caso concreto
77. Las pruebas practicadas muestran lo siguiente. La
Corporación Eléctrica de la Costa Atlántica (CORELCA),
empresa de servicios públicos domiciliarios de naturaleza
11
Ver CSJ SP1209-2021, rad. 54384.
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mixta, amplió sus redes eléctricas en Mompox (Bolívar), para
lo cual impuso una servidumbre de conducción de energía
eléctrica sobre varios predios. Sin embargo, se trató de una
servidumbre de hecho, razón por la cual, los 63 afectados
promovieron trece demandas de responsabilidad civil
extracontractual y la entidad fue condenada al pago,
aproximadamente, de $14.000.000.000. Con la sentencia
como título, se iniciaron trece procesos ejecutivos en el
Juzgado Primero Promiscuo del Circuito de Mompox y se
decretaron, entre otras medidas cautelares, el embargo de un
predio de alrededor 34 hectáreas en Cartagena (dos terceras
partes situado en zona continental y una tercera parte en la
isla Cocosolo).
78. CORELCA optó por entregar en dación en pago a los
ejecutantes el referido inmueble, para lo cual, en septiembre
de 2009, uno de sus representantes suscribió la
correspondiente escritura pública con Luis Ballestas y
Gustavo Duque, dos supuestos representantes de los
ejecutantes. Al parecer este negocio estuvo rodeado de
múltiples irregularidades. Sin embargo, el Juez 1º Promiscuo
del Circuito de Mompox, en el que se adelantaba el trámite
ejecutivo, ordenó la terminación del proceso y conminó a
Ballestas y Duque para que, una vez vendido el inmueble,
consignaran el precio a órdenes del despacho, a favor de los
trece procesos ejecutivos.
79. Se efectuó el desenglobe y el predio quedó dividido en 3
lotes: lote 1, lote 2 y lote 3. Entonces, mediante escritura de
2 de septiembre de 2010, Duque vendió a la empresa
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CONEQUIPOS Ltda. el 50% del lote 2 en $3.833.997.050 y a
través de escritura de 3 de septiembre de 2010, Ballestas
enajenó a la misma sociedad el otro 50% de ese lote, por el
mismo valor. Así, la persona jurídica quedó con la
titularidad de todo el lote 2. Sin embargo, el 14 de octubre
de 2010, el Juez 1º Promiscuo del Circuito de Mompox
ordenó a la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de
Cartagena no inscribir ninguna venta del predio, por cuanto
Ballestas y Duque no consignaron a órdenes del Juzgado los
dineros producto de la venta.
80. Con todo, por gestiones de Fernando Alonso Bejarano,
abogado de la empresa compradora CONEQUIPOS, el citado
Juez dictó un auto en el que advirtió que la compra venta a
la sociedad era legal. En consecuencia, ordenó el
levantamiento del bloqueo del folio de matrícula inmobiliaria
correspondiente al citado lote 2. Consecuencialmente,
mediante el oficio 382 de 4 de marzo de 2011, reiterado en
el oficio 585 de 5 de abril de 2011, comunicó la orden
adoptada a la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos
de Cartagena.
81. Paralelamente a la compra realizada por
CONEQUIPOS, Luis Orlando Barragán, socio mayoritario y
representante legal de la sociedad, Jorge Augusto Dávila
Palacios, encargado de la parte administrativa, y Honorato
Galvis Panqueva, dueño de otra empresa usualmente
asociada con CONEQUIPOS, procedieron a la compra de
“derechos litigiosos” de varios de los demandantes de los 13
procesos ejecutivos, ahora en relación con los dos lotes
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restantes del predio (lotes 1 y 3 ) 12. Una vez más, por
gestión de los compradores, el Juez 1º Promiscuo del
Circuito de Monpox aceptó y aprobó la sustitución procesal.
En consecuencia, mediante el oficio 1515 de octubre de
2011, ese despacho ordenó a la Oficina de Registro de
Instrumentos Públicos de Cartagena registrar en los folios
de los lotes 1 y 3 a los demandantes de los 13 procesos
ejecutivos.
82. Pues bien, la Registradora de Instrumentos Públicos
de Cartagena no procedió a desbloquear el folio de
matrícula, correspondiente al lote 2 comprado por
CONEQUIPOS Ltda. (como lo disponía el oficio 382 de 4 de
marzo de 2011, reiterado en el oficio 585 de 5 de abril de
2011). Tampoco inscribió a los demandantes de los 13
procesos ejecutivos en los folios correspondientes a los lotes
1 y 3 (según lo ordenaba el oficio 1515 de 19 de octubre
de 2011). La razón consistió en que la funcionaria advirtió
irregularidades en los folios que el Juez 1º Promiscuo del
Circuito de Monpox había ordenado afectar con los
anteriores oficios.
83. La Registradora puso de presente que, de acuerdo con
la información de la Curadora 1ª de Cartagena allegada
desde 2010, la resolución que dio lugar a la apertura de los
folios de matrícula inmobiliaria de los 3 lotes era falsa
(Resolución 048 de 16 de julio de 2010, protocolizada por
escritura pública 1095 de 24 de agosto de 2010). La
Curadora, además, formuló denuncia penal por estos
12
Barragán compró el 22,01%, Galvis Panqueva el 20.83% y Davila Palacio el
2.18%.
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hechos. Por esta razón, mediante auto de 9 de mayo de 2011,
la Registradora inició una actuación administrativa,
destinada a determinar la real situación jurídica de los tres
folios de matrícula inmobiliaria, conforme al artículo 82 del
Decreto 1250 de 1970. Con ocasión de lo anterior, no
inscribió ni el oficio 382 de 4 de marzo de 2011 (reiterado
en el oficio 585 de 5 de abril de 2011) ni el oficio 1515 de
19 de octubre de 2011, y dispuso el bloqueo de los tres
folios.
84. Frente al panorama anterior y ante el interés
estratégico y comercial en ejercer todas las atribuciones
sobre el predio en su totalidad, Luis Orlando Barragán, a
nombre propio y en representación de CONEQUIPOS LTDA.,
Jorge Augusto Dávila Palacios y Honorato Galvis Panqueva,
a través del abogado Fernando Alonso Bejarano, decidieron
interponer acción de tutela contra la Registradora de
Instrumentos Públicos de Cartagena. La demanda de
amparo fue conocida, en primera instancia, por PABLO
ALFONSO CORREA PEÑA, Juez 29 Civil Municipal de
Bogotá, y en segunda instancia, por LUIS GUILLERMO
BOLAÑO SÁNCHEZ, Juez 35 Civil del Circuito de Bogotá.
Por las decisiones adoptadas y las presuntas dádivas
recibidas a cambio de ellas, se les adelantó el presente
proceso penal.
7.5.1. La responsabilidad de PABLO ALFONSO CORREA
PEÑA
7.5.1.1. El delito de prevaricato
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
85. En el escrito de tutela, los accionantes afirmaban que
la Oficina demandada había decidido iniciar, para ese
momento hacía ya más de un año, una actuación
administrativa, sin que les hubiera sido notificada.
Sostenían que la autoridad tenía la obligación legal y
constitucional de darles a conocer el trámite, para que
pudieran defenderse, presentar y pedir pruebas y hacer
valer sus derechos. Insistían en que la Registradora se
había negado a inscribir los oficios 382 de 4 de marzo de
2011 (reiterado en el oficio 585 de 5 de abril de 2011) y
1515 de 19 de octubre de 2011, remitidos por el Juzgado
1º Promiscuo del Circuito de Monpox, a partir de una
actuación administrativa de carácter irregular, debido a la
falta de notificación.
86. En consecuencia, solicitaban esencialmente al Juez de
tutela ordenar a la Registradora desbloquear los tres folios
de matrícula inmobiliaria correspondientes a los tres lotes
que componían el predio, por cuanto el bloqueo respondía a
una actuación administrativa no comunicada. De igual
manera, pedían que, en los folios de matrícula inmobiliaria,
correspondientes a los lotes 1 y 3, se ordenara inscribir a
quienes tenían derechos litigiosos, incluidos los
accionantes, quienes, afirmaban, los habían adquirido a los
ejecutantes de CORELCA.
87. En respuesta a la acción de tutela, la Registradora de
Instrumentos Públicos de Cartagena puso de presente el
incidente relacionado con la presunta falsedad de la
Resolución que permitió la apertura de los tres folios de
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
matrícula inmobiliaria, así como la denuncia penal
formulada al respecto por la Curadora Urbana 1ª de
Cartagena. Explicó que, en razón de lo anterior, se
encontraba adelantando la correspondiente actuación
administrativa para aclarar la situación jurídica real de los
folios. Además, señaló que una vez finalizada, se procedería
con los registros requeridos.
88. La accionada también expresó que el inicio de la
actuación administrativa había sido notificado a la
Curadora, a Luis Ballestas, Gustavo Duque, CONEQUIPOS
Ltda., así como al Juez Primero Promiscuo del Circuito de
Mompox. Indicó que se hicieron las correspondientes
comunicaciones, aunque aclaró que no pudieron ser
remitidas, entre otras, a Gustavo Duque por no figurar en el
directorio telefónico, ni tener dirección registrada en la
Oficina. Por lo tanto, aclaró, se fijó edicto en la Oficina de
Registro y además se publicó el Auto en el Diario Oficial,
Edición No.48263 el jueves 24 de noviembre de 2011,
página 2. De todo lo anterior remitió copia con destino al
proceso de tutela13.
13
En el marco del trámite del amparo, así mismo, la Fiscalía 13 Delegada ante el
Tribunal Superior de Bogotá informó que adelantaba una indagación preliminar, en
razón de la determinación adoptada por el Juez Primero Promiscuo del Circuito de
Mompox, de terminar los 13 procesos ejecutivos que cursaban contra CORELCA y
levantar el embargo. Esto, por cuanto el Tribunal de Cartagena había amparado el
debido proceso de uno de los afectados y había ordenado la cancelación del oficio a
través del cual se había dispuesto el retiro de la citada medida cautelar. Advirtió
que la indagación se adelantaba contra el citado juez, por falsedad en documento
privado, enriquecimiento ilícito de particular, concierto para delinquir y prevaricato
por acción. De la misma manera, la Fiscalía Seccional Cuarenta y Ocho de
Cartagena hizo saber que adelantaba indagación penal por el delito de falsedad en
documento público. En este caso, la actuación tenía que ver con la denuncia
interpuesta por la Curadora Urbana 1 de Cartagena. En ella, la funcionaria había
puesto en conocimiento del ente acusador el presunto carácter espurio de la
Resolución que dio lugar a la apertura de los tres folios de matrícula inmobiliaria
objeto de debate en la acción de tutela.
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Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
89. Al decidir la demanda de amparo, el juez PABLO
ALFONSO CORREA PEÑA hizo amplias consideraciones
sobre el debido proceso administrativo. A continuación,
sostuvo que el mecanismo del edicto no era la forma idónea
para notificar a los interesados el inicio de la actuación
administrativa por parte de la Registradora de Instrumentos
Públicos de Cartagena, debido al carácter subjetivo de ese
este acto. Con base en la jurisprudencia constitucional y del
Consejo de Estado, sostuvo que requería llevarse a cabo la
notificación personal.
90. De otro lado, advirtió que los accionantes también
cuestionaban el desconocimiento, por parte de la
Registraduría, de las órdenes impartidas por el Juez de
Mompox, dentro del proceso que culminó con una dación
en pago. Aseveró que, pese a que tales órdenes estaban
siendo investigadas por las autoridades competentes,
“sobre ellas tomarán las decisiones pertinentes en el
momento procesal oportuno” y “no se puede perder de vista
los momentos en que se dieron y que confirieron derechos a
quienes han accionado en tutela”14. Así mismo, argumentó
que el amparo resultaba el mecanismo adecuado para hacer
cumplir sentencias judiciales, en aquellos casos en los que
no existan mecanismos ordinarios de impugnación o
ejecución.
91. Sobre la base de las anteriores consideraciones,
concluyó:
14
Sentencia de primera instancia, página 8.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
“(i) el Juez Promiscuo del Circuito de Mompox ordenó la inscripción de
una orden judicial en el registro de Inmuebles (i) dicha orden se comunicó
cabalmente a la oficina respectiva mediante oficio 382 de 2011 (iii) la
anterior disposición se iteró con oficio 585 de abril de 2011 (iv) la razón
que se alega para no acatar las órdenes del juez es una denuncia penal
que puede tener injerencia en los folios de matrícula inmobiliaria sobre los
cuales se debe inscribir (v) lo que resolvió el ente administrativo no se
notificó de manera personal a los afectados con el acto administrativo
subjetivo, sino que se hizo por inscripción del edicto en el diario oficial que
no es la vía idónea (vi) al ser ello así, no tuvieron la oportunidad los
afectados de adelantar los trámites gubernativos pertinentes que les
hubiera abierto el espacio a la vía de lo contencioso administrativo (vii) la
Fiscalía 48 de Cartagena no ha tomado decisión alguna dentro de la
investigación que adelanta, tampoco la delegada 13 de Bogotá (viii) en la
actualidad se mantiene en estado de indefinición y sin poder actuar en
ningún caso a los afectados respecto de sus inmuebles”15.
92. A renglón seguido, el Juez CORREA PEÑA resolvió
conceder el amparo y ordenó inscribir el Oficio 382 del 4
de marzo de 2011, reiterado en el Oficio 585 del 15 de
abril de 2011, remitidos por el Juzgado Primero Promiscuo
del Circuito de Mompox. El efecto práctico de esta orden era
el desbloqueo del lote 2. Luego, advirtió: “Quede a salvo la
facultad que tenga dicha Oficina para adoptar las medidas
pertinentes dentro de la órbita de su competencia respecto
del Folio de Matricula Inmobiliaria sobre la cual haga la
inscripción y con posterioridad a esta”16.
93. La Corte encuentra que la providencia dictada por el
juez CORREA PEÑA es manifiestamente contraria a la Ley.
La ilicitud de la sentencia reside en que, pese a haber
considerado que se desconoció el debido proceso
administrativo, la orden emitida por el acusado, como juez
constitucional, no tuvo relación de conexidad alguna con la
vulneración supuestamente constatada. La decisión estuvo
15
Ibidem., p. 11.
16
Ibidem., p. 12.
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Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
dirigida, no a amparar realmente un derecho fundamental,
como corresponde al proceso de tutela, sino a beneficiar
injustificadamente a los accionantes.
94. El Tribunal consideró que la Fiscalía solo había
imputado al juez CORREA PEÑA el desconocimiento de las
reglas sobre legitimación, competencia e inmediatez. Sin
embargo, el escrito de acusación también se refiere a la
aludida ilegalidad. A pesar de la extensión del documento
acusatorio, se puede identificar con claridad que el ente
acusador imputó al procesado, entre otras irregularidades,
la falta de relación causal entre el debido proceso y la orden
emitida:
De las consideraciones que tuvo el juez 29 Civil Municipal para
conceder la acción de tutela, con esfuerzo se puede extraer que se
centra en la violación al debido proceso, del actuar de la Oficina
de Instrumentos públicos de Cartagena, que ignora las órdenes
del Juez Primero promiscuo de Mompox, y cita de por medio una
actuación administrativa de esa Oficina, y las investigaciones
penales de las Fiscalías 48 Seccional y 13 Delegada ante el
Tribunal. Básicamente el juez, dice que el debido proceso se
vulneró porque no se notifica en debida forma a los accionantes de
la Actuación Administrativa. Luego entonces, lo lógico,
racional, hubiese sido que ordenara la nulidad de esa
notificación y les permitiera a los accionantes que acudan
a esa actuación administrativa. // ¿Cuál es la relación
causal, entre esa indebida notificación y la orden de
inscribir el oficio 382 de marzo 4 de 2011, que ordenaba el
cumplimiento de la decisión asumida en auto de fecha 3 de
marzo de 2011? ¿Acaso este auto no se notificó en debida
forma? ¿Y qué podemos decir de la orden de inscribir el
oficio 585 de fecha 11 de marzo, que ni siquiera se llevó al
proceso?
(…)
39
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
¿El debido proceso y acceso a la justicia, se pretendían
proteger ordenando lo pedido? No constituye ello una
arbitrariedad de los jueces?17 (negrillas fuera de texto)
95. De acuerdo con lo anterior, la Fiscalía imputó al juez
CORREA PEÑA el hecho de haber ordenado la inscripción
de dos de los oficios dictados por el Juez Primero Promiscuo
del Circuito de Mompox, pese a que lo verificado había sido
la violación al debido proceso administrativo, derivada de
una falta de notificación. En concordancia con esta
imputación, como se mostrará, la defensora del juez
CORREA PEÑA, en el juicio oral, le preguntó ampliamente
sobre el tema18. De la misma manera, el representante del
Ministerio Público lo interrogó de forma detallada y detenida
al respecto19.
96. De otro lado, debe tenerse en cuenta que, si bien el
punto no fue planteado específicamente por los apelantes,
se halla inescindiblemente vinculado a las inconformidades
expuestas en sus recursos por la Fiscalía y el representante
del Ministerio de Minas y Energía. En particular, el ente
acusador insiste en que, sin ninguna explicación, el
procesado concedió un beneficio que no era procedente, con
el cual buscó favorecer a los accionantes. El análisis de la
utilización ilegítima del proceso de tutela para otorgar
prerrogativas injustificadas a los demandantes permite
entonces analizar la anunciada ilegalidad del fallo.
17
Página 33 del escrito de acusación.
18
Sesión de juicio oral de 16 de julio de 2018. Minutos 2:21:18 a 2:26:36.
19
Sesión de juicio oral de 2 de agosto de 2018. Minutos 1:27:47 a 1:44:14.
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Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
97. Clarificado lo anterior, a juicio de la Sala, la Sentencia
del Juez CORREA PEÑA desconoció la esencia del proceso
de amparo consagrada en el artículo 86 de la Constitución.
De acuerdo con esta disposición, todo ciudadano puede
acudir a la acción de tutela, para la protección inmediata de
sus derechos, cuando quiera que éstos resulten vulnerados
o amenazados por la acción o la omisión de cualquier
autoridad pública. Conforme a la misma norma, la
protección consistirá en una orden para que aquel respecto
de quien se solicita la tutela, actúe o se abstengan de
hacerlo y cese entonces la vulneración o se conjure el riesgo
de su ocurrencia.
98. Es claro que el juez de tutela tiene amplias facultades
para tomar medidas dirigidas a detener la vulneración o
evitar el riesgo de violación de los derechos alegados. Por lo
tanto, puede adoptar diversas clases de decisiones con esa
finalidad. Sin embargo, de una parte, la orden que el juez
CORREA PEÑA emitió en la providencia no tenía relación
de conexidad con los hechos que dieron lugar a la supuesta
vulneración. De otra parte, las propias consideraciones del
funcionario en la sentencia hacen evidente la discordancia
y, por ende, la ilegalidad de la orden dictada.
99. Así, como se advirtió, en el escrito de tutela los
accionantes esencialmente sostenían que la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos de Cartagena había
decidido iniciar una actuación administrativa sobre unos
folios de matrícula inmobiliaria de su interés. Aducían que,
sin embargo, tal actuación no les había sido notificada en
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debida forma. Destacaban que, como consecuencia, no
habían podido defenderse, presentar y pedir pruebas y
hacer valer sus derechos.
100. Señalaban que la autoridad se había negado a cumplir
las órdenes judiciales del Juez 1º Promiscuo del Circuito de
Mompox, pero subrayaban que lo había hecho a partir de
una actuación administrativa irregular, de nuevo, debido a
la falta de notificación. De esta manera, si lo denunciado
era la inexistente o indebida notificación de una actuación
administrativa, violatoria del debido proceso, no se observa
cómo disponer el cumplimiento de la orden destinada a
afectar los folios objeto de la actuación administrativa podía
remediar tal violación.
101. Pero, en particular, en el fallo, el Juez CORREA PEÑA
sostuvo que los accionantes alegaban la falta de notificación
de la actuación administrativa por parte de la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos y afirmó que, en efecto,
“ese acto al tener el carácter de subjetivo, no general, no
cuenta con esta forma de notificación”20. A continuación, citó
jurisprudencia de la Corte Constitucional y del Consejo de
Estado, para sustentar su planteamiento. Así mismo,
indicó: “Lo anterior para concluir que entratándose de actos
administrativos de orden particular han de seguir el medio
de publicidad mediante la notificación personal…”21
102. En sus conclusiones, el funcionario insistió: “lo que
resolvió el ente administrativo no se notificó de manera
20
Sentencia de primera instancia dentro del proceso de tutela. Página 7.
21
Ibidem, p. 8.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
personal a los afectados con el acto administrativo subjetivo,
sino que se hizo por inscripción del edicto en el diario oficial
que no es la vía idónea… al ser ello así, no tuvieron la
oportunidad los afectados de adelantar los trámites
gubernativos pertinentes que les hubiera abierto el espacio a
la vía de lo contencioso administrativo.”.
103. De esta manera, si el juez determinó que se había
menoscabado el debido proceso de los accionantes por una
indebida notificación, lo procedente, como se indica en el
escrito de acusación, era disponer la notificación en la
forma correcta, para garantizar a los demandantes el
ejercicio de las prerrogativas derivadas de la garantía
infringida. En cambio, el procesado ordenó inscribir el
Oficio 382 del 4 de marzo de 2011, reiterado en el Oficio
585 del 15 de abril de 2011, remitidos por el Juzgado
Primero Promiscuo del Circuito de Mompox. Esta orden,
según se advirtió, tenía la consecuencia de levantar la
medida cautelar del folio de matrícula inmobiliaria del lote
2.
104. En adición, en el fallo el Juez no dispuso, ni siquiera
de forma conjunta, notificar en debida forma a los
accionantes la actuación que adelantaba la autoridad
demandada. Tampoco ordenó garantizarles de cualquier
otro modo el ejercicio de las facultades derivadas del debido
proceso. Esto muestra que la sentencia, más que haberse
dictado para proteger un derecho fundamental en riesgo -
como corresponde al proceso de tutela- tuvo la finalidad de
favorecer a los accionantes.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
105. En su testimonio, el juez CORREA PEÑA afirmó que
no dictó la orden de notificar a los accionantes del trámite
iniciado por la Oficia de Registro porque esa no había sido
una de las pretensiones de la acción de tutela. Así mismo,
justificó que no podía hacerlo pues no sabía cuándo se
había iniciado dicho trámite ni tuvo conocimiento de los
actos administrativos dictados en su desarrollo. Agregó que
ordenar la notificación del trámite a los demandantes
habría implicado declarar la nulidad de lo que se hubiera
adelantado y ordenar el desbloqueo de los folios que había
dispuesto la accionada22.
106. Las explicaciones del acusado no son de recibo. De un
lado, es sabido que el proceso de tutela no se rige por el
principio dispositivo y, por ende, el juez constitucional debe
dictar las órdenes dirigidas a conjurar la violación de la
amenaza a los derechos fundamentales, con independencia
de las pretensiones elevadas e incluso si el accionante no
plantea ninguna. Tiene amplias facultades y puede
conceder, incluso, más allá o algo diferente de lo pedido y
dejar de otorgar pretensiones expresamente formuladas.
Todo lo anterior, en el marco de la vulneración constatada y
siempre con la finalidad exclusiva de proteger los derechos
vulnerados. Debe añadirse que, incluso si fuese cierto que
el procesado consideraba que el proceso de tutela seguía
reglas semejantes a las de los procesos civiles, no se
explica, entonces, por qué solo accedió a una de las
22
Sesiones de juicio oral de 16 de julio de 2018, minutos 2:21:18 a 2:26:36; y de 2
de agosto de 2018, minutos 1:27:47 a 1:44:14.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
pretensiones de los peticionarios y nada dijo sobre las
demás.
107. De otro lado, en su respuesta a la demanda de
amparo, la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de
Cartagena hizo mención y allegó copia del Auto 008 del 9 de
mayo de 2011, mediante el cual inició la actuación
administrativa que, según los accionantes, les desconoció el
debido proceso administrativo. Además, puso a disposición
del juez el expediente de la actuación administrativa, para
que, de ser necesario, fuera objeto de inspección. Por lo
tanto, de forma opuesta a lo que asevera, el juez CORREA
PEÑA sí sabía la fecha de inicio del trámite administrativo y
tuvo posibilidad de acceder al proceso que adelantaba la
Registraduría.
108. Ahora, es factible que con el avance de la investigación
se hayan emitido otros actos administrativos por parte de la
demandada, luego del citado Auto 008 de 9 de mayo de
2011. También lo es que, quizá, la orden de notificar en
debida forma habría requerido declarar la nulidad de dicho
auto y, de haberse emitido, de las decisiones posteriores.
Sin embargo, ante una violación al debido proceso como la
que, según el acusado, se había producido, no se observa
qué efectos indeseables, contrarios a los derechos de otras
personas o intereses legítimos, habría acarreado la decisión
de anular y disponer la notificación destinada a hacer cesar
la vulneración.
109. Además, la hipotética nulidad no comportaba, de
forma necesaria, el desbloqueo de los folios de matrícula
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
inmobiliaria objeto de debate. Como juez de tutela, el
acusado tenía la facultad de mantener la validez de una o
varias de las actuaciones realizadas y también del bloqueo
decidido, según las circunstancias del caso particular. En
todo caso, la explicación del acusado sigue careciendo de
asidero, pues la orden finalmente dictada tuvo como efecto,
el desbloqueo del folio de matrícula inmobiliaria
correspondiente al folio 2, que era, según su testimonio, un
efecto inconveniente de la nulidad que pudo haber dictado.
110. En el juicio oral, el juez CORREA PEÑA también
argumentó que, con su sentencia, pretendió que los
accionantes quedaran “legitimados en causa” para ejercer
sus derechos en el trámite administrativo. Lo anterior, por
cuanto el bloqueo dispuesto por la demandada lo impedía 23.
El argumento, sin embargo, es insostenible. En el marco de
la acción de tutela, si se había desconocido el debido
proceso a los peticionarios fue porque la accionada inició
un trámite que comportó el bloqueo de unos folios de
matrícula inmobiliaria, correspondientes a bienes en los
cuales los accionantes decían tener derechos. Es esta la
situación que los hacía interesados o afectados con el
trámite y que los habilitaba para reclamar que les fuera
notificado en debida forma. A su vez, era la notificación del
acto jurídico aquello que les abría la vía para el ejercicio de
sus derechos, no el aludido desbloqueo.
111. En el fallo, el juez CORREA PEÑA dice haber dejado a
salvo las facultades de la accionada para adoptar medidas
23
Sesión de juicio oral de 16 de julio de 2018. Minutos 2:21:18 a 2:26:36
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
pertinentes respecto del folio de matrícula inmobiliaria
sobre la cual se efectuara la inscripción de los oficios que
ordenó dar cumplimiento. Sin embargo, se trata de una
precaución que parece destinada a librar su propia
responsabilidad, pero que, en realidad, no tenía ningún
efecto y, en el terreno práctico, hacía inane la actuación de
la autoridad accionada. Es obvio que la Oficina de Registro
podía seguir ejerciendo sus facultades legales, en el marco
de la investigación que adelantaba. Sin embargo, la orden
del juez acusado tenía la consecuencia de erosionar el
efecto cautelar del bloqueo dispuesto por la demandada,
pues los accionantes podían ahora enajenar o realizar
cualquier acto jurídico sobre el bien.
112. Por último, en la sentencia, luego de sostener que la
notificación no se había realizado de la forma en la que
correspondía, el Juez CORREA PEÑA introdujo otras
consideraciones aisladas para intentar justificar la orden
que a la postre emitió. Se refirió a la importancia del
cumplimento de las decisiones judiciales en el Estado Social
de Derecho. Así mismo, citó la Sentencia T-778 de 2010
para sustentar que, en ausencia de mecanismos ordinarios
de defensa judicial, es procedente acudir a la acción de
tutela para lograr el cumplimento de las sentencias
ejecutoriadas. Adicionalmente, en las conclusiones, puso de
presente que la Oficina accionada no había acatado las
órdenes del Juez Primero Promiscuo del Circuito de
Mompox, debido a una posible ilicitud en la apertura de los
folios de matrícula inmobiliaria en los cuales estaban
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Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
interesados los accionantes. Estos apartados, sin embargo,
no subsanan la ilegalidad advertida.
113. Las aludidas consideraciones son introducidas en el
fallo de manera inconexa y desarticulada con la motivación
previamente efectuada sobre el debido proceso
administrativo. No se observa un argumento mínimo que
permita entender de qué manera los hechos en los que
consistió la supuesta vulneración o la orden idónea para
remediarla se encontraban vinculados, en general, al
cumplimiento de las órdenes judiciales y, en particular, a
las del Juez de Mompox. Pero, además, la cita de
jurisprudencia constitucional efectuada, como argumento
de autoridad, fue artificiosa.
114. La Sentencia T-778 de 2010 y los precedentes a los
cuales, a su vez, esa providencia remite en el fragmento
transcrito por el Juez CORREA PEÑA (T-631 de 2003 y T-
151 de 2007) tienen que ver con la tutela como mecanismo
para el cumplimiento de sentencias judiciales ejecutoriadas,
que contengan obligaciones de hacer y de cuyo acatamiento
dependa la protección de derechos fundamentales. El
precedente está referido a órdenes de reintegro de
trabajadores, reconocimiento de pensiones, etc., es decir, a
fallos particularmente en los ámbitos del derecho del
trabajo y de la seguridad social, en los cuales es evidente la
conexión con la garantía de derechos sociales
fundamentales. Se adujo, por lo tanto, una fundamentación
inconducente si aquello que se pretendía era soportar la
orden de que se cumplieran los oficios librados por el
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
Juzgado de Mompox, relativos a desbloqueos de unos folios
de matrícula inmobiliaria.
115. La aislada referencia a la cuestión del cumplimiento de
las decisiones judiciales y la débil sustentación muestran
que el fallo de tutela buscó realmente, en lugar de amparar
derechos fundamentales vulnerados, beneficiar ilegalmente
a los demandantes. Nótese que la orden coincide con parte
de las pretensiones que, a pesar de la incoherencia con los
hechos denunciados, aquellos formularon. La anterior
conclusión se refuerza si se tiene en cuenta las ilicitudes
que, al parecer, estuvieron en el origen de la apertura de los
folios de matrícula inmobiliaria en los que estaban
interesados los peticionarios.
116. En sus conclusiones, el juez se refiere al hecho de que
se están adelantando dos actuaciones penales. Hace
mención a una que se encuentra relacionada con la
falsedad de la resolución que permitió abrir los tres folios de
matrícula inmobiliaria de interés de los accionantes y otra
versa sobre las actuaciones del Juez de Mompox en los
procesos que dieron fundamento a las atribuciones que
reclamaban los accionantes. Además, en su respuesta, la
Registradora informó que la Curadora le había hecho llegar
copia de la resolución falsa.
117. En ese sentido, resultaba ostensible que los
accionantes pretendían hacer valer unas atribuciones sobre
los lotes en los que decían tener derechos, en medio de las
investigaciones penales y la actuación administrativa que se
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
estaban adelantando y que podían cuestionarlos. De ahí
que, pese a alegar la violación al debido proceso
administrativo, su interés era el desbloqueo de los folios
correspondientes a tales lotes. En concordancia, el juez
CORREA PEÑA, en lugar de disponer medidas para
subsanar solamente el desconocimiento del debido proceso,
accedió a parte de sus pretensiones y dictó una orden que
traía como consecuencia el desbloqueo del folio
correspondiente al lote 2.
118. Desde el punto de vista del dolo, debe tenerse en
cuenta que el acusado contaba con formación jurídica y
experiencia judicial suficientes, en la resolución de acciones
de tutela. En efecto, PABLO ALFONSO CORREA PEÑA,
además de sus estudios en derecho, dijo tener un “posgrado”
y una maestría en derecho procesal. Y, en particular, para el
momento de los hechos poseía ya una trayectoria amplia
como funcionario judicial.
119. Desde el 16 de julio de 1996, comenzó a ejercer el cargo
de Juez 29 Penal Municipal de Bogotá y señaló haber sido,
en algunos periodos, Secretario y “Abogado de Tutelas” de la
Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, así
como Juez Quinto Civil del Circuito de Ejecución de
Sentencias24. También, junto a los procesos ordinarios, el
funcionario relató que debía resolver un importante número
de acción de tutela (alrededor de 6 a la semana) de modo que
24
Sesión de juicio oral de 3 mayo de 2018. Minutos: 9:00 a 12:29.
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CUI 11001600000020150007309
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
se trataba de una clase de trámites de conocimiento
frecuente25.
120. La experiencia del funcionario no es una circunstancia
genérica o vacía de contenido. Además del conocimiento del
derecho aplicable y de que se trataba de un caso sin mayor
complejidad, su trayectoria como juez y las consideraciones
iniciales de la Sentencia de tutela muestran que tenía
manejo solvente de escenarios usuales de la acción de
tutela como el alegado por los peticionarios. En estas
condiciones, resulta inverosímil que, por error o descuido, y
no con intención, haya dictado una orden no destinada
lógicamente a remediar la vulneración encontrada y que, en
cambio, coincidía parcialmente con las pretensiones de los
demandantes.
121. Además, su amplia experiencia, incluso
específicamente en la sustanciación de sentencias de tutela,
también le permitía conocer que el proceso sometido a su
conocimiento no está regido por el principio dispositivo,
como intentó hacer ver en su testimonio. Sabía que, al
margen de las pretensiones formuladas por los accionantes,
como juez constitucional deben dictarse órdenes
exclusivamente destinadas a hacer cesar la violación
efectivamente verificada en el trámite de amparo. Que el
juez CORREA PEÑA era consciente de lo anterior se sigue
también del hecho de que solo acogió una de las
pretensiones de los demandantes y ni se pronunció ni
justificó por qué no lo hacía respecto de las demás.
25
Sesión de juicio oral de 18 de julio de 2018. Minuto 49:28
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Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
122. El acusado también estaba en condiciones de conocer
que, en un contexto en el cual se estaban cuestionando la
licitud de las decisiones judiciales que se pedían hacer
cumplir y de un documento público, no podía, como juez de
tutela, dejar de actuar para proteger el derecho vulnerado y
extralimitarse a asegurar los derechos, en tela de juicio, de
los accionantes. Los anteriores elementos permiten
considerar que al proceder como lo hizo, en lugar de actuar
de forma ligera, se comportó deliberadamente y con la
intención de desconocer el ordenamiento jurídico.
123. En suma, tanto desde el punto de vista objetivo como
desde la perspectiva subjetiva, se configuran los elementos
del delito de prevaricato por acción. La decisión de tutela
emitida por el juez PABLO ALFONSO CORREA PEÑA fue
manifiestamente contraria al derecho, en la medida en que,
pese a constatar que se había infringido el debido proceso
administrativo, dictó una orden que, en lugar de estar
dirigida a remediar la supuesta vulneración, estuvo
destinada a beneficiar injustificadamente a los accionantes.
Procedió a lo anterior, pese a que su formación jurídica y su
trayectoria le permitían saber que el proceso de amparo,
conforme al artículo 86 de la Constitución, tiene el único
sentido de que el juez adopte medidas para proteger los
derechos que encuentre menoscabados o en riesgo de
vulneración.
124. De esta forma, se inaplicó intencionalmente la norma
superior citada, que prevé la finalidad de las órdenes a
emitir en el trámite especial de tutela. Por ende, conforme
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
se indicó en los fundamentos del presente fallo, se consumó
el prevaricato, en la medida en que se dejó de lado un
precepto normativo que, además, tiene jerarquía máxima en
el sistema nacional de fuentes. Lo anterior hace que la
providencia sea manifiestamente contraria a la Ley.
125. En consecuencia, la Sala revocará la absolución por
esta conducta punible y, dispondrá, condenarlo como autor
responsable.
7.5.1.2. El delito de cohecho propio
126. Fernando Alonso Bejarano, abogado de los accionantes
dentro del proceso de tutela, y Nelson Hurtado, empleado
de Fernando Alonso, son los dos principales testigos de
cargo. Los dos entraron en un programa de colaboración
con la Fiscalía, con miras a obtener un principio de
oportunidad. En sus declaraciones, relataron lo siguiente.
127. Alonso Bejarano comentó que, como idea conjunta de
los interesados de CONEQUIPOS LTDA., se determinó
presentar una acción de tutela de Bogotá, con el propósito
de lograr que se ordenara a la Registradora de Instrumentos
Públicos de Cartagena el desbloqueo de los tres folios de
matrícula inmobiliaria correspondientes a los tres lotes en
los cuales aquellos estaban interesados. Indicó que, en su
condición de abogado de los peticionarios, se propuso
buscar un juez que le ayudara en esa finalidad, para lo
cual, encargó a Nelson Hurtado, quien trabajaba para él en
labores propias de dependiente judicial. Indicó que Hurtado
hizo contacto con el funcionario elegido y coordinó un
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desayuno en el Restaurante La Castellana 104 de esta
ciudad. Manifestó que a la cita concurrió una persona que
se presentó como PABLO y dijo ser el Juez 29 Civil
Municipal26.
128. Contó que esa persona observó los documentos que el
abogado llevaba y le hizo saber que era posible emitir una
sentencia favorable a sus intereses. Comentó que los
anexos del escrito de tutela eran voluminosos, pero que al
juez no le puso de presente todos los documentos sino
solamente algunos27. Relató que, por la decisión, se acordó
el pago de $20.000.00028. El testigo, además, en la
audiencia de juicio oral reconoció a PABLO ALFONSO
CORREA PEÑA, presente en el recinto, como la persona
que concurrió al encuentro y con quien acordó el dinero a
cambio del fallo29.
129. El declarante narró, así mismo, que pactado lo
anterior, Nelson Hurtado se encargaría de “manejar el
reparto” para garantizar que el asunto llegara al juez
CORREA PEÑA, como a la postre ocurrió. Indicó que le
entregó el escrito de tutela a Hurtado, junto con
$3.000.000, con el fin de asegurar el direccionamiento del
asunto al funcionario30. Señaló que la tutela se presentó a
finales de 2011, el fallo se emitió a comienzos de 2012 y se
pagó la suma acordada, aunque aclaró que la providencia
dictada no reunía todo lo que los poderdantes querían.
26
Sesión de 29 de marzo de 2017. Minutos 3:02 a 3:04:09.
27
Ibidem., minutos 3:22:49 a 3:23:19.
28
Ibidem., minutos 3:04:10 a 3:04:34.
29
Ibidem., minutos 3:08:18 a 3:08:33.
30
Ibidem., minutos 3:04:35 a 3:05:50.
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Precisó que no se refería al oficio 1515 del Juzgado Primero
Promiscuo de Mompox y tampoco ordenaba que el predio
quedara a nombre de los accionantes31.
130. El testigo relató que los pagos ilegales eran ordenados
directamente por el dueño de CONEQUIPOS LTDA., Luis
Orlando Barragán. Contó que lo llamaba, le decía “mire
salió la sentencia en este sentido es necesario proceder al
pago”32, él lo autorizaba y el abogado llamaba a Augusto
Dávila, encargado de la parte administrativa y financiera de
la empresa, y este, a su vez, entregaba los dineros a Nelson
Hurtado. Afirmó que Hurtado tenía la misión de llevar el
dinero y cancelar las sumas ilegales33.
131. Por su parte, Nelson Hurtado ratificó que Fernando
Alonso le había pedido hacer contacto con un juez que
pudiera ayudarlos a que se emitiera una decisión de tutela
favorable a sus intereses. Comentó que él le había
propuesto a PABLO ALFONSO CORREA PEÑA, Juez 29
Civil Municipal de Bogotá, la posibilidad de entrevistarse
con su jefe para la referida finalidad 34. Expresó que conocía
al funcionario porque, durante un tiempo, el testigo pasaba
por los despachos del Edificio Hernando Morales Molina
vendiendo sándwich y en razón a que el juez le hacía
favores a un amigo que vivía en Ibagué35.
132. Indicó que el servidor acusado le dijo que pensaría la
propuesta y, con posterioridad, le hizo saber que aceptaba
31
Ibidem., minutos 3:09:43 a 3:10:20.
32
Ibidem., minutos 3:16:44 a 3:16:54.
33
Ibidem., minutos 3:16:38 a 3:17:16.
34
Sesión de juicio oral de 27 de abril de 2017. Minutos: 1:38:46 a 1:39:58
35
Ibidem, 1:47:05 a 1:48:06.
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conversar con Alonso. Refirió haber estado en el desayuno
realizado en el restaurante La Castellana 104 y señaló que
allí relacionó a Alonso con CORREA PEÑA. Indicó que
inicialmente conversaron cuestiones generales y luego,
mientras el testigo aguardó la conversación en la mesa de al
lado, el procesado y Alonso dialogaron sobre el asunto de la
tutela36.
133. Expresó que, al terminar el desayuno, se despidieron
de CORREA PEÑA y Fernando Alonso le dijo que ya había
coordinado con el procesado la emisión del fallo, a cambio
de $30.000.000, y que ahora Hurtado debía colaborarle
para manipular el reparto, a fin de que el asunto fuera
asignado al funcionario. El declarante manifestó que, con
ese propósito, contactó a Néstor Raúl Reyes, quien en ese
momento trabajaba en el archivo de la Sala Civil del
Tribunal de Bogotá, y se encontraron cerca a la Embajada
Americana37.
134. Contó que le entregó a Reyes un sobre con el escrito de
tutela y él le indicó que cuando le confirmara, con el acta, el
reparto efectuado, el testigo debía pagarle los $3.000.000.
Señaló que, por la congestión judicial de fin de año, Neira se
demoró dos días en realizar la maniobra y luego lo llamó, se
vieron al lado de la Universidad Nacional, cerca de la
residencia del testigo, a donde él llegó en un Renault Clio,
color gris. Indicó que Neira le entregó la hoja del reparto, en
la que constaba que la tutela había sido asignada al
36
Ibidem, 1:39:59 a 1:40:40
37
Ibidem., minutos 1:45:43 a 1:53:30.
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Juzgado 29 Civil Municipal de Bogotá, y el declarante le
pagó los $3.000.000 acordados38.
135. Nelson Hurtado también relató que, una vez emitida la
sentencia, hizo el pago al juez CORREA PEÑA. Señaló que
se encontró con él en el almacén Carulla del barrio
Alambra, ubicado en la calle 116 con Autopista Norte de
esta ciudad, un sábado, aproximadamente a las 10 u 11 de
la mañana, y que el funcionario llegó al encuentro en ropa
deportiva. Explicó que el almacén queda ubicado cerca a la
casa de él, pues este vivía en la Calle 115 con Autopista
Norte. Así mismo, comentó que ese día hizo el pago porque
Fernando Alonso, quien vivía en la 115 pero arriba de la
Autopista, le entregó el sobre con el dinero, en el cual había
billetes de $20.000 y $50.00039.
136. A juicio de la Sala, los relatos de Fernando Alonso
Bejarano y Nelson Hurtado demuestran de forma clara la
responsabilidad del juez CORREA PEÑA en el cohecho por
el cual se le acusó. Fernando Alonso tuvo conocimiento
amplio del origen de los intereses de los accionantes en el
predio del cual pretendían tener toda la propiedad. Como
asesor jurídico, hizo presencia desde la negociación del
inmueble y sabía de los propósitos económicos de las
personas vinculadas con CONEQUIPOS LTDA. Además,
conoció a fondo los obstáculos que encontraron para
alcanzar sus fines y tomó papel activo en los
procedimientos y maniobras, legales e ilegales, llevadas a
cabo para la adquisición del inmueble.
38
Ibidem., minutos 1:53:31 a 1:54:42.
39
Ibidem., minutos 1:48:26 a 1:50:25.
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137. De igual forma, fue el cerebro de la ilícita estrategia
emprendida a través de la acción tutela, para lograr que
prácticamente todo el predio, pese a las investigaciones
penales y la actuación administrativa que se adelantaban,
fuera inscrito a nombre de los citados empresarios. En
desarrollo de este plan, encabezó la negociación ilícita y
coordinó su desarrollo a través de su trabajador, Nelson
Hurtado. Además, estuvo vigilante y atento al trámite hasta
que, incluso, en segunda instancia, fuera asegurada, con
toda la precisión deseada por los accionantes, las
pretensiones formuladas.
138. De otro lado, la solidez del relato del testigo tampoco
deja dudas. Conforme se mostró, el declarante relató cómo
se contactó con el juez CORREA PEÑA, dónde se realizó la
reunión y el acuerdo ilícito al que llegó con este, a cambio
de la sentencia favorable a sus intereses. Además, no solo
aseveró sin vacilación alguna que la persona que había
llegado al desayuno se presentó por su nombre y su cargo,
sino que reconoció que era el acusado, PABLO ALFONSO
CORREA PEÑA, presente en el juicio oral.
139. De igual forma, el testigo narró cómo operaba la
autorización de los pagos ilegales a cargo de los
empresarios que representaba y quién los realizaba.
Además, reconoció que todo lo relativo a la manipulación
del reparto había quedado delegada a su trabajador, Nelson
Hurtado, y que solo le había entregado el dinero inicial para
pagar a los encargados de direccionar el asunto al juez
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CORREA PEÑA. En suma, en criterio de la Corte, la
narración del testigo se observa consistente. No hay
elementos de juicio serios y trascendentales que permitan
considerar que no corresponde a la verdad.
140. A su vez, el testimonio de Nelson Hurtado muestra
también solidez en sus aspectos principales, para dar a
conocer la preparación y gestión del desarrollo de la
negociación ilícita con el juez procesado. El testigo da
cuenta de cómo se coordinó y tuvo lugar el desayuno
efectuado en el restaurante La Castellana 104 con el juez
CORREA PEÑA. La narración, basada en su presencia en el
establecimiento, da a conocer la manera en la cual se llevó
a cabo y las conclusiones del encuentro concuerdan con lo
afirmado por Fernando Alonso, así como el hecho de que,
una vez sellada la negociación, él continuó con la labor de
la manipulación del reparto.
141. Además, su relato sobre la forma en la cual contactó a
y realizó con la persona encargada la intervención del
reparto del proceso de tutela es también creíble. El
declarante proporciona datos sobre los lugares y los días
aproximados, así como de circunstancias esclarecedoras,
bajo los cuales se encontró con quien haría esa labor. De
igual manera, revela de forma clara cómo operaban estas
cuestiones ilegales al interior de la asignación de los
asuntos.
142. El testigo, en adición, habló con seguridad sobre el
pago realizado al procesado CORREA PEÑA. Suministró
detalles relevantes como el lugar en el que entregó el dinero,
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el atuendo que portaba el juez, el día de la semana en el
cual ocurrió y la hora aproximada. Además, narró de forma
creíble por qué se encontraron en ese lugar, a partir de
referentes como el domicilio de Fernando Alonso y del
propio Juez CORREA PEÑA.
143. En relación con lo anterior, aunque el juez acusado
negó las incriminaciones y su relación con Nelson Hurtado,
el lugar de domicilio del juez, señalado por Hurtado,
coincide básicamente con la que el propio procesado
proporcionó. Hurtado indicó que el funcionario vivía en la
Calle 115 con Autopista Norte, en el edificio más alto del
sector, mientras que CORREA PEÑA declaró que hace más
de 20 años habita en la Calle 114 A bis # 45-15,
apartamento 100440. Aunque los datos no son exactos, la
información sobre el punto de los dos testigos básicamente
concuerda41. Debe tenerse en cuenta, adicionalmente, que
si el encuentro para el pago nunca se dio o no hubo
relación entre los dos, como aduce el juez CORREA PEÑA,
difícilmente Nelson Hurtado tuviera una referencia, no solo
de la dirección, sino de la edificación en la que habita el
funcionario.
144. Además de lo anterior, en los contrainterrogatorios,
ninguno de los defensores ni los acusados lograron poner
en entredicho los aspectos centrales de los testimonios, en
particular de Fernando Alonso. Ninguna de las preguntas
40
Sesión de juicio oral de 3 de mayo de 2018. Minutos de 9:08 a 9:21.
41
Además, a la pregunta de la Fiscalía, “¿ese lugar a qué queda cerca?”, contestó el
testigo: “quedan unos sitios de comidas, hay una plazoleta de comidas ahí abajo de
la Autopista, queda el puente de la 166 para cruzar la Autopista, y quedan como
compraventas de carros y queda el edificio donde vive Pablo, que es un edificio alto,
es el edificio más alto que hay en ese sector.”
60
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formuladas tuvo la capacidad de poner en tela de juicio ni
la realización del encuentro con fines ilícitos celebrado en el
Restaurante La Castellana, ni el acuerdo concluido y
tampoco el pago efectuado al juez CORREA PEÑA. Tampoco
los interrogatorios cruzados intentaron ni siquiera
controvertir el hecho de que Fernando Alonso reconoció en
la audiencia de juicio oral a PABLO ALFONSO CORREA
PEÑA, como la persona con quien se había encontrado y
había pactado la emisión de la decisión irregular de tutela,
a cambio de una suma de dinero.
145. No comparte en modo alguno la Corte las
apreciaciones del Tribunal, mediante las cuales negó
credibilidad a los testigos. El A quo cuestionó que Fernando
Alonso no dio detalles de la reunión realizada con PABLO
CORREA, como, por ejemplo, si era un día hábil, o no, el
tiempo de duración del encuentro, quién propuso el lugar,
si le exhibió al funcionario toda o qué parte de la
documentación que respaldaba la tutela, sobre qué puntos
jurídicos y probatorios se centró el ofrecimiento dinerario y
a qué se concretaba la participación del juez. Se trata de
reproches que en modo alguno desdicen de la veracidad del
testimonio.
146. Si se presta atención a la declaración de Alonso en el
juicio oral, el testigo hizo referencia a la reunión con el juez
PABLO CORREA en medio de una larga narración, en
respuesta a la pregunta general de la Fiscalía, sobre cuál
había sido su asesoría para lograr el desbloqueo de los tres
folios de matrícula inmobiliaria del lote que era de interés
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de las personas vinculadas con CONEQUIPOS LTDA. El
testigo aludió a la estrategia de la tutela, por qué se había
elegido presentarla en Bogotá y, luego, al plan ilegal que
concibieron para lograr sus objetivos. En la misma
contestación, se refirió también a la manera en la cual, a
través de Nelson Hurtado, se había realizado la
manipulación del reparto. El contexto anterior explica por
qué la referencia al desayuno realizado en La Castellana
104, en medio del recuento general que llevó a cabo sobre
los hechos, no tiene el nivel de detalle que indica el
Tribunal.
147. Pero, además, el testigo no ahonda en otros aspectos
de la reunión por la elemental razón de que ni la Fiscalía ni
la defensa de los acusados se los preguntaron. Terminada
la respuesta anterior, la Fiscalía continuó indagándole
sobre lo relativo a la manipulación del reparto. Solo luego
de otras preguntas, buscó inquirirle en relación con la
identidad de la persona con quien sostuvo el encuentro en
La Castellana 104, en respuesta de lo cual el declarante
indicó que la persona se presentó por su nombre y cargo. A
continuación, el testigo lo reconoció, presente en el juicio
oral, como aquel con quien había realizado la negociación
ilegal.
148. Ahora, debe agregarse que, si el fin de la reunión con
el juez PABLO CORREA era, no recibir una asesoría
jurídica o un concepto técnico, sino negociar una sentencia,
con unas órdenes precisas, lo esperable no era un diálogo
exhaustivo sobre aspectos probatorios o jurídicos derivados
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de la acción de tutela que se buscaba formular. Lo típico
sería la explicación básica de la situación de hecho y el
acuerdo sobre los aspectos elementales de la providencia.
En este caso, en efecto, el testigo afirmó que llevó algunos
documentos a la reunión, no todos los que presentó con la
demanda, se entiende, con el propósito de hacerle saber al
juez qué era lo pretendido con la acción. En respuesta, el
funcionario le hizo saber que ello era posible y se llegó al
acuerdo dinerario.
149. El Tribunal cuestiona también la personalidad del
testigo porque, en contraste con lo que, asevera, “alardea”,
desconoce trámites constitucionales como el desacato, pues
en su testimonio dio a entender que lo promovió ante la
misma autoridad accionada de Cartagena. Además, critica
su veracidad por el hecho de que a pesar de que la
sentencia no cumplió sus expectativas, manifiesta haber
pagado al juez CORREA PEÑA lo acordado. Insinúa,
además, que los intereses en las negociaciones con la
Fiscalía constituyen la razón para su testimonio
incriminatorio.
150. En contraste, debe señalarse que ni la crítica sobre la
supuesta personalidad del testigo ni el hecho de estar
negociando con la Fiscalía un principio de oportunidad
constituyen justificaciones, por sí solas, para negar
veracidad a su declaración. Es la consistencia del
testimonio, objetivamente analizada, aquello que
principalmente permite examinar su credibilidad, conforme
a la sana crítica. De otro lado, no debe pasarse por alto que
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la decisión emitida por el juez CORREA PEÑA, si bien no
tenía todo aquello que pretendían los accionantes, concedió
el amparo y parcialmente las pretensiones. Por lo tanto, la
decisión fue favorable a sus intereses, aunque no otorgara
todo lo pretendido.
151. En lo que tiene que ver con el testimonio de Nelson
Hurtado, tampoco comparte la Corte las razones aducidas
por el A quo para considerar que no es creíble en sus
aspectos fundamentales. El hecho de que, en una de las
entrevistas rendidas a la Fiscalía sobre los mismos hechos,
pero en relación con los servidores del reparto vinculados a
otro proceso, no haya relacionado al juez CORREA PEÑA
no significa que lo dicho en el juicio oral no sea cierto. El
Tribunal una vez más insinuó que su interés en beneficios
judiciales lo condujo a incriminar al juez. Sin embargo,
como se indicó, aunque tales aspectos podrían llegar a
constituir elementos de juicio, lo esencial es el examen
sobre credibilidad es la consistencia del testimonio.
152. Ahora, es verdad que mientras que una entrevista el
testigo dijo que había abordado al juez CORREA PEÑA en
la calle, en el juicio oral declaró que lo había hecho en los
pasillos de edificio Hernando Morales Molina. Así mismo, el
declarante manifestó que lo pactado fueron $30.000.000,
en tanto que Fernando Alonso indicó que el acuerdo fue por
$20.000.000. Además, mientras que Alonso aseveró que
Augusto Dávila era quien entregaba los dineros en
CONEQUIPOS LTDA., Hurtado indicó que Alonso le
suministró el dinero que pagó al juez CORREA PEÑA.
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153. Pese a las discordancias anteriores, para la Sala, la
verdad sobre la negociación ilícita, a cambio de la decisión
manifiestamente contraria a la Ley, con el juez CORREA
PEÑA se mantiene incólume. Las imprecisiones sobre el
lugar exacto en el que el testigo se dirigió al procesado y
respecto de la persona que le dio el dinero para entregarla
al juez no versan sobre aspectos centrales de los hechos.
Además, los testigos concuerdan en que las sumas para los
pagos ilegales eran suministradas por los empresarios de
CONEQUIPOS. A su vez, la diferencia entre los valores
acordados, en los testimonios de Alonso y Hurtado, puede
deberse a que, como se verá más adelante, se dice que
también al juez de segunda instancia se le pagaron valores
semejantes, aunado al hecho de que rindieron varias
entrevistas y testimonios dentro de los varios procesos
penales adelantados por estos hechos, en el programa de
colaboración con la Fiscalía al que se vincularon.
154. Por último, es también cierto que mientras en una
entrevista Nelson Hurtado refirió que había existido,
además del desayuno en el Restaurante La Castellana 104,
un almuerzo previo en el Restaurante el Virrey, en el juicio
oral, tanto él como Fernando Alonso solo hicieron referencia
al encuentra llevado a cabo en La Castellana. Para la Corte,
la anterior discordancia tampoco incide en la demostración
del pacto ilícito concluido con el juez CORREA PEÑA.
Hurtado precisó en el juicio oral que solo en el desayuno
realizado se había concretado el tema de la tutela. Más allá
de esto, lo relevante es que los dos testigos hacen mención
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al encuentro en La Castellana 104 y los vacíos e
imprecisiones de Hurtado no alcanzan a minar su
credibilidad respecto de ese hecho fundamental.
155. En este orden de ideas, de acuerdo con las pruebas
practicadas, se concluye que el juez PABLO ALFONSO
CORREA PEÑA pactó con Fernando Alonso y emitió una
sentencia de tutela favorable a los intereses de los
accionantes, a cambio de, aproximadamente, $20.000.000.
A través de la providencia dictada, el acusado dejó de
cumplir sus deberes como juez constitucional, pues dictó
una orden desvinculada del supuesto derecho al debido
proceso infringido, como lo exigían las reglas del proceso de
amparo. En su lugar, emitió una decisión solamente
destinada a asegurar los intereses económicos de los
peticionarios.
7.5.1.3. El delito de falsedad ideológica en documento
público
156. La Fiscalía imputó al juez CORREA PEÑA la comisión
del delito de falsedad ideológica en documento público
agravada por el uso, en calidad de determinador. La
falsedad se habría consumado con la manipulación del
reparto efectuada por Yolima Santos Rubio y Diana
Fernanda Santos, empleadas del Centro de Servicios
Judiciales y Administrativos de los jueces civiles, laborales
y de familia. El acta respectiva daría cuenta de que el
asunto de tutela fue aleatoriamente asignado al despacho
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del funcionario acusado, pese a que en realidad el reparto
fue indebidamente intervenido por las citadas servidoras. La
Corte, sin embargo, coincide con el Tribunal en que no
procede la condena por este delito.
157. Desde el punto de vista fáctico, el ente acusador no
indicó cuáles actos llevó a cabo el juez CORREA PEÑA,
mediante los cuales pudo inducir a las servidoras del
Centro de Servicios Judicial y Administrativos a proceder a
la manipulación del reparto. En correspondencia, ninguna
de las pruebas practicadas aportó información en tal
sentido. Como se puso de presente en las consideraciones
de esta sentencia, es posible cometer la falsedad ideológica
en documento público en calidad de determinador. Sin
embargo, se requiere acreditar la específica conducta
realizada por el sujeto activo en tal modalidad de
participación. Como ello no ocurrió en este caso, no hay
lugar a concretar juicio alguno de responsabilidad contra el
procesado por el delito contra la fe pública y la decisión
absolutoria al respecto habrá de ser confirmada.
7.5.2. La responsabilidad de LUIS GUILLERMO BOLAÑO
SÁNCHEZ
7.5.2.1. El delito de prevaricato
158. Como se indicó, la Sentencia emitida por el juez
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA ordenó a la Registradora
de Instrumentos Públicos de Cartagena inscribir los oficios
382 del 4 de marzo de 2011 y 585 del 15 de abril de
2011, proferidos por el Juzgado Primero Promiscuo del
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Circuito de Mompox, mediante los cuales, este último
despacho dispuso desbloquear el folio de matrícula
inmobiliaria del Lote 2. Sin embargo, Fernando Alonso
estaba interesado no solo la orden dictada. Su pretensión
era, también, que se ordenara dar cumplimiento al oficio
1515 de 19 de octubre de 2011 del mismo Juzgado de
Mompox, que había dispuesto inscribir a los titulares de
derechos en los lotes 1 y 3 del predio. El apoderado de los
demandantes buscaba, por esa vía, que también los
accionantes fueran inscritos.
159. Pues bien, la sentencia de primera instancia fue
impugnada por el accionante y la resolución del recurso se
asignó al Juzgado 35 Civil del Circuito de Bogotá, a cargo
de LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ. En la
providencia que desató la impugnación, el funcionario
reiteró que la actuación administrativa iniciada por la
Registraduría accionada no había sido notificada
personalmente a los demandantes, con lo cual se les
cercenó el debido proceso y el derecho de defensa. Así
mismo, indicó que la demandada no podía, “bajo el
argumento endeble de su "actuación administrativa’',
negarse a cumplir las órdenes “emitidas por un Juez de la
República, pues con ese actuar le está negando el acceso a
la administración de justicia a los aquí accionantes”.
160. De esta forma, sin más argumentos, el juez determinó
que la decisión impugnada debía ser confirmada, pero,
además, adicionada. Señaló que debía ordenarse a la
Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Cartagena,
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dar cumplimiento al oficio 1515 de octubre de 2011,
emanado del Juzgado Primero Promiscuo del Circuito de
Mompox. Precisó que era necesario proceder a lo anterior,
pues el A quo había omitido resolver dicho punto, a pesar
de que era una de las solicitudes en el escrito de tutela.
161. Con base en los anteriores argumentos, resolvió
ordenar a la demandada: “proceda a inscribir el oficio
número 1515 de 19 de octubre de 2011 emanado por el
Juzgado Promiscuo del Circuito de Mompox. Registrando el
porcentaje de propiedad o participación que les corresponda
a los propietarios, entre ellos, los tutelantes Luís Orlando
Barragán Gómez, Jorge Augusto Dávila Palacios y Honorato
Gaivis Panqueva, respetando el valor de sus derechos
derivados de la dación en pago realizada con CORELCA S.A.
Así mismo, deberá si aún no lo hubiese hecho, levantar la
medida cautelar que recae sobre el folio de matrícula
Nro.060-253808”.
162. Algunos días después, el apoderado de los accionantes
solicitó adición a la providencia anterior, para que se
ordenara a la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos
accionada “inscribir el oficio Nro. 1515 del 19 de octubre de
2011 en los folios de matrícula inmobiliaria números 060-
253536 y 060-253809 que corresponden a los lotes número l
y 3. Así mismo, que se ordene a la Oficina de Registro de
Instrumentos Públicos de Cartagena, levantar el bloqueo o
congelamiento que recae sobre los folios de matrícula
números 060- 253536; 060-253809 y 060-253808”.
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163. En respuesta a esta solicitud, el Juez BOLAÑO
SÁNCHEZ consideró que, en efecto, se había incurrido en la
omisión a la que hacía referencia el solicitante. En
consecuencia, complementó el fallo en el siguiente sentido.
Indicó que la inscripción del oficio 1515 de octubre 19 de
2011, emanado del Juzgado Promiscuo del Circuito de
Mompox, debía ser inscrito “en los folios de matrículas
números 060-253536 y 060-253809 que corresponden a los
lotes número 1 y 3 respectivamente”. Además, ordenó
“levantar el desbloqueo y/o restricción que recae sobre los
tres bienes inmuebles identificados con los folios de
matrículas números 060-253536; 060-253808 y 060-253809
que corresponden a los lotes números 1, 2 y 3
respectivamente, conforme a lo anotado en la parte motiva de
esta providencia”.
164. A juicio de la Corte, la contrariedad con la Ley es aún
más evidente en las dos decisiones emitidas por el Juez
BOLAÑO SÁNCHEZ. Así como respecto del juez CORREA
PEÑA, en el escrito de acusación la Fiscalía consideró que
las providencias proferidas por el juez BOLAÑO SÁNCHEZ
eran ilícitas debido a que las órdenes no correspondían con
la violación al debido proceso supuestamente constatada.
Señaló el ente acusador:
Por ello, le cabe el mismo reproche, si en la actuación
administrativa, es donde se vulneró el debido proceso, es
ahí en donde debía protegerse, pero no ordenando la
inscripción de una decisión, que en el fondo lo que hace es
modificar el contenido la escritura pública 2552 de 2009, que, de
conformidad con las normas civiles, una escritura solo se puede
corregir o adicionar, mediante un acto de su misma naturaleza, es
decir, otra escritura pública. // Luego contrario es a las normas
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Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
civiles y registrales, ordenar como lo hizo la segunda instancia, en
el numeral segundo de su providencia, la adición del fallo de
primera instancia, ordenando la inscripción del oficio 1515 del 9
de octubre de 2011, proveniente del Juzgado Primero Promiscuo
del Circuito de Mompox.
Más ostensiblemente es la contrariedad a la ley, cuando el juez le
pide a la Registradora, que inscriba: “Registrando el porcentaje de
propiedad o participación que le corresponda a los propietarios,
entre ellos los tutelantes LUIS ORLANDO BARRAGAN GOMEZ,
HONORATO GALVIS PANQUEVA y JORGE AUGUSTO DAVILA
PALACIOS, respetando el valor de sus derechos derivados de la
dación en pago realizada con CORELCA S.A.”. // Acaso con ello
no se estaba inmiscuyendo en el proceso civil y en la fuerte
discusión que se da al interior de la dación en pago?
Esa decisión, no era propia de la acción de tutela, desborda
toda racionalidad, ello se explica porque para emitir ese
prevaricador fallo, el juez solicito la suma de 30 millones pesos. //
Es así como, el juez de segunda instancia, emitida tan reprochable
decisión. Sin embargo, no contentos con esa decisión y como
quiera que al juez le dieron una fuerte suma de dinero, los
accionantes le solicitaron que adicione su decisión de segunda
instancia en dos aspectos que no fueron objeto de discusión: El
primero que la inscripción del oficio 1515 del 9 de octubre de
2011, se haga en los folios de matrícula inmobiliaria Nro. O60-
253536 y 060-253809, que corresponden a los lotes 1 y 3. El
segundo, que se le ordene a la oficina de instrumentos públicos de
Cartagena, levantar el bloqueo o congelamiento de los folios de
matrícula inmobiliaria números 060-253536, 060-253809 y 060-
253808.
Y sin más ni más, y sin ningún tipo de argumentación valida,
accede a la petición de los accionantes y ordena mediante
providencia del 21 de marzo de 2012, complementar en el sentido
pedido la sentencia de segunda instancia.
(…) Las decisiones adoptadas por los servidores públicos
judiciales en ejercicio de sus funciones, consistente en conceder
una indebida acción de tutela, fueron parcializadas e
inmotivadas, tanto desde el punto de vista factico como jurídico.
Esas determinaciones adoptadas en sentencias del 25 de
enero de 2012, dos de marzo de 2012 y 21 de marzo de
2012, resultan contrarias al orden jurídico, pueden ser
catalogadas como ‘manifiestamente ilegales’ en los
términos del articulo 86 constitucional y del Decreto 2591
de 1991 y 1382 de 2000 (…) 42
42
Escrito de acusación. Páginas 37 y 38.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
165. Así, a pesar de que la Fiscalía planteó que las
decisiones del juez BOLAÑO SÁNCHEZ eran ilícitas
también por otros elementos, puso de presente el hecho de
que las órdenes dictadas eran extrañas a la supuesta
vulneración acaecida. En criterio de la Corte, asiste razón a
la acusación. La ilegalidad de las dos decisiones de segundo
grado tiene el mismo origen que el fallo emitido por el juez
CORREA PEÑA.
166. El juez BOLAÑO SÁNCHEZ reiteró que la actuación
administrativa iniciada por la Oficina de Registro de
Instrumentos Públicos de Cartagena era irregular, en la
medida en que no fue notificada personalmente a los
accionantes. Si esa era la violación constatada, la orden que
se seguía debía tener relación, de medio a fin, con la
superación del escenario de vulneración. Sin embargo, ello
no fue así.
167. El juez BOLAÑO SÁNCHEZ continuó por el camino del
juez de primera instancia y ordenó el cumplimento del oficio
1515 del Juez 1º Promiscuo de Mompox, para lo cual
insistió en un razonamiento inconsistente. Señaló que la
autoridad accionada no podía dejar de cumplir una orden
judicial con el argumento del inicio de una actuación
administrativa, debido a que esta última no fue notificada
en debida forma. No obstante, si la raíz de la violación a los
derechos fundamentales de los demandantes era la falta de
notificación del trámite administrativo, no se entiende cómo
ordenar el cumplimiento de dicho oficio del Juez de
Mompox podía superar la irregularidad. Además, así como
72
CUI 11001600000020150007309
Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
el juez de primera instancia, tampoco ordenó notificar a los
accionantes del procedimiento que adelantaba la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos.
168. Pero, además de lo anterior, en las dos providencias
emitidas por el juez BOLAÑO SÁNCHEZ se hace aún más
manifiesto el fin de beneficiar ilegalmente a los accionantes,
que de proteger derechos fundamentales. En primer lugar,
dado que la sentencia de primera instancia concedió el
amparo, pero el mismo apoderado de los peticionarios
impugnó, se entiende en estos casos que la orden de
protección fue incompleta o no lo suficientemente eficaz
para detener la vulneración o desactivar el riesgo de
violación. Correlativamente, la decisión de segunda
instancia debe tener el sentido de hacer más integral el
amparo concedido. Las decisiones dictadas, en contraste,
estuvieron lejos de tener este sentido.
169. La sentencia del Juez BOLAÑO SÁNCHEZ determinó
que debía inscribirse el oficio 1515 de 19 de octubre de
2011, emanado del Juzgado Promiscuo del Circuito de
Mompox. Sin embargo, fue más allá, ordenó registrar, de
forma específica y concreta, a favor de los accionantes, a
quienes calificó de propietarios, el porcentaje que les
correspondiera, en los folios de matrícula inmobiliaria
relativos a los lotes 1 y 3. Esto, pese a que el citado oficio
ninguna referencia hacía a los demandantes y ni siquiera a
los folios relativos a tales lotes. Además, insistió en
levantar, de no haberse hecho, la medida cautelar que
pesaba sobre el lote 2, que era el efecto práctico de la orden
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
dictada por el juez de primera instancia. La desconexión
con la decisión de amparar el debido proceso en segunda
instancia, de forma más completa o integral, es evidente.
170. En segundo lugar, nótese que las órdenes emitidas
están dirigidas, de forma clara, a materializar derechos de
propiedad y asegurar el dominio pleno del predio, en cabeza
de los accionantes. Aunque el oficio 1515 de octubre 19
de 2011 podía tener relación con el fin pretendido porque
los demandantes habían comprado derechos litigiosos a
algunos de los ejecutantes de CORELCA, los hipotéticos
derechos reales de los peticionarios no podían derivarse de
dicho oficio. Este solo ordenaba registrar a los ejecutantes
originales y en el folio de matrícula inmobiliaria original,
correspondiente a todo el inmueble, previo a su división en
3 lotes.
171. Y, en tercer lugar, que la providencia del Juez
BOLAÑO SÁNCHEZ pretendía beneficiar ilegalmente a los
accionantes es ostensible con la decisión de
complementación a la sentencia. En esta decisión se señala
que el oficio 1515 debe registrarse en los folios de
matrícula inmobiliaria correspondientes a los lotes 1 y 3 y
se prescribe que debe levantarse el desbloqueo de los folios
de los 3 lotes. De esta forma, para asegurar los intereses de
los demandantes, la providencia llegar a modificar incluso
el texto del citado oficio y a hacer manifiesto el fin último de
la acción de tutela.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
172. En efecto, en el oficio 1515, como se indicó, se hace
referencia al folio de matrícula inmobiliaria del bien en su
totalidad, antes de la división en los 3 lotes. Sin embargo,
como el propósito de los accionantes era garantizar el
dominio sobre los 3 lotes independientes que ahora
componían el terreno, el Juez BOLAÑO SÁNCHEZ, luego de
ordenar en la sentencia conferir directamente derechos de
propiedad a los accionantes, precisó que debían ser
inscritos en los folios de los lotes 1 y 3. Adicionalmente, el
fallo aditivo ordenó levantar todo bloqueo o congelamiento
de los 3 folios, objetivo último que tenían los demandantes
mediante la acción de tutela.
173. En su declaración del juicio oral, el juez LUIS
GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ ratificó que su
determinación de confirmar el fallo impugnado radicó en
que encontró demostrada la violación al debido proceso y el
acceso a la justicia. Además, insistió en que la Oficina de
Registros de Instrumentos Públicos de Cartagena se había
negado a cumplir los oficios emitidos por el Juzgado
Mompox43. Sin embargo, ni en las providencias dictadas ni
en su testimonio explicó de qué forma la orden de cumplir
tales oficios superaba la indebida notificación que,
supuestamente, había ocasionado la violación al debido
proceso administrativo.
174. En este orden de ideas, a juicio de la Corte, las
providencias de tutela emitidas por el juez BOLAÑO
SÁNCHEZ son manifiestamente contrarias a la Ley. En
43
Sesión de juicio oral de 11 de octubre de 2017. Minutos 29:15 y siguientes.
75
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
lugar de amparar el derecho al debido proceso mediante
órdenes lógicamente idóneas que, como juez de segunda
instancia, consideró que se les habían menoscabado a los
accionantes, dictó una serie de medidas dirigida a
beneficiarlos, sin relación alguna con la supuesta
vulneración.
175. Desde el punto de vista del dolo, debe tenerse en
cuenta que el procesado también contaba con preparación
académica y una trayectoria amplia, las cuales hacen
improbable que las decisiones emitidas hayan estado
mediadas por impericia. LUIS GUILLERMO BOLAÑO
SÁNCHEZ indicó que, además de su pregrado en derecho,
había adelantado dos especializaciones, una en derecho
procesal civil y otra en derecho financiero. De igual forma,
de acuerdo con su testimonio, para el momento de los
hechos tenía aproximadamente 21 años de experiencia
como juez. Según su declaración, había trabajado en varios
despachos del Magdalena, en Barraquilla y Bogotá y, como
Juez 35 Civil del Circuito de esta ciudad, para el momento
de los hechos, acumulaba 9 años de trayectoria.
176. De acuerdo con lo anterior, el acusado contaba todos
los elementos de juicio y la experiencia necesaria para saber
que, al resolver la acción de tutela que le fue puesta en
conocimiento, no podía decidir como lo hizo. Puede inferirse
razonablemente que, como juez que debe resolver
frecuentemente demandas de amparo, elementalmente, sabía
que las órdenes de protección deben estar dirigidas a
remediar la violación constatada. Tenía conocimiento de que
76
CUI 11001600000020150007309
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
acceder a otras pretensiones distintas e inconexas con los
hechos alegados no corresponde al trámite especial de la
acción de tutela.
177. Además, el contenido de las órdenes dictadas hace
manifiesta la intención con la que actuó el procesado, de
infringir el orden jurídico. Como se ilustró, el funcionario
emitió determinaciones específicas y concretas para que no
quedara duda de conferir exactamente las atribuciones
pedidas por los solicitantes en relación con los bienes en los
que estaban interesados. La sentencia y, en especial, la
providencia de adición son una muestra fehaciente de ese
propósito, al punto de modificar el texto del oficio 1515 del
Juez Promiscuo del Mompox y de reiterar las ordenes
destinadas a “desbloquear”, “descongelar” o retirar
cualquier otro gravamen que pesara sobre los predios.
178. En este orden de ideas, la Corte concluye que no solo
está demostrado el carácter manifiestamente contrario a la
Ley de las providencias BOLAÑO SÁNCHEZ. También se
encuentra acreditado el dolo con el cual procedió. Con
conocimiento y voluntad, en su condición de juez de tutela,
benefició ilegalmente a los procesados, con unos derechos
sobre unos bienes que ninguna relación jurídica tenían con
la violación al debido proceso supuestamente constatado.
179. En consecuencia, la Corte revocará la sentencia
absolutoria dictada por el Tribunal y condenará al juez
BOLAÑO SÁNCHEZ como autor del delito de prevaricato.
7.5.2.2. El delito de cohecho propio
77
CUI 11001600000020150007309
Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
180. Fernando Alonso manifestó haber reclamado a Nelson
Hurtado y, quien le ayudaba a este en las gestiones
indebidas de los procesos, Manuel Mora, que la decisión de
primera instancia no tenía todos los elementos deseados
por los accionantes. Indicó que aquellos le sugirieron
recurrirla y se hicieron cargo de garantizar que el asunto
correspondiera a un Juzgado que ellos “manejaban”. Señaló
que como era de segunda instancia, había pagado
$5.000.000 por la manipulación del reparto y que Nelson le
indicó que, por la decisión, el Juez cobraba $20.000.00044.
181. Relató que, con posterioridad, Hurtado lo llamó y le
dijo que el juez había cambiado de opinión, pues ahora
solicitaba, no $20.000.000, sino $40.000.000. El testigo
señaló que le hizo saber que no era posible, pues Luis
Orlando Barragán, el dueño de CONEQUIPOS LTDA.,
estaba absolutamente enterado de todas las cosas y era él
quien había ordenado y aprobado los pagos. Expresó que,
sin embargo, se comunicó telefónicamente con Barragán y
este autorizó subir la oferta de $20.000.000 a $30.000.000.
En consecuencia, precisó que llamó a Hurtado, le comunicó
el mensaje y, finalmente, se pudo llegar al acuerdo sobre
esa suma45.
182. Manifestó que la sentencia salió favorable, pero, una
vez más, no tenía todos los elementos pretendidos por los
demandantes, “en relación con el oficio 1515 y en relación
con que el predio quedase a nombre de quien nos interesaba
44
Sesión de juicio oral de 29 de marzo de 2017. Minutos 3:10:20 a 3:11:35.
45
Ibidem., minutos 3:11:36 a 3:12:37.
78
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Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
46.
que quedara” Indicó que le expresó su inquietud a
Manuel Mora, quien le propuso realizar una solicitud de
aclaración y complementación de la sentencia. Confesó que
estaba molesto con la situación, por lo cual, le pidió estar
muy pendiente de que el fallo ahora sí saliera como lo
esperado47.
183. Afirmó que Mora lo llamó afirmando estar en el
despacho del juez de segunda instancia y le hizo saber
cómo estaba siendo redactada la providencia de aclaración
y complementación. El testigo indicó que le comentó que no
estaba de acuerdo con el texto de la decisión que le estaba
leyendo y se comprometió a enviarle una propuesta ese
mismo día. Cuenta que elaboró un proyecto de fallo y se lo
remitió por correo electrónico a Mora. Detalló que Mora lo
llamó por teléfono, le leyó cómo iba a quedar la decisión, el
declarante le dio la aprobación y el fallo se emitió como se lo
había leído Mora48.
184. Por su parte, Nelson Hurtado proporcionó una
narración de lo ocurrido con la sentencia de segunda
instancia que coincide en lo fundamental con lo declarado
por Alonso. Declaró que hizo contactó con Manuel Mora y a
través de este se comunicó con el juez BOLAÑO SÁNCHEZ,
para gestionar la negociación. Afirmó que para la alteración
del reparto volvió a comunicarse con Néstor Raúl Reyes,
quien había retornado a laborar en el edificio “de la 10ª, en
el piso 17”49.
46
Ibidem., minutos 3:12:42 a 3:12:57.
47
Ibidem., minutos 3:12:57 a 3:13:30.
48
Ibidem., minutos 3:13:30 a 3:14:38.
49
Sesión de juicio oral de 17 de abril de 2017, minutos 2:02:54 a 2:04:18
79
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
185. Contó que Reyes le dijo que debía estar pendiente de
cuando bajara la tutela del despacho, para poder manipular
el reparto con “Yolima”, razón por la cual, el testigo iba
todos los días al Juzgado del Juez CORREA PEÑA, para
saber el momento del envío del proceso. Señala que el día
indicado, estuvo pendiente de la remisión del expediente.
Relató que se fue detrás de la empleada del despacho que lo
llevaba, esperó que llegara al punto de atención en la
ventanilla 9 y en el instante en que iba a ser atendida,
llamó a Néstor Raúl, quien, según puntualizó, ya había
coordinado la maniobra con Yolima García50.
186. Entonces, afirmó que vio que Yolima recibió una
llamada y el reparto, en efecto, se hizo al Juez 35 Civil del
Circuito. Indicó que luego, alrededor de la una de la tarde
de ese día, se encontró con Néstor Raúl cerca del edificio del
Ministerio de Justicia y le pagó la suma de $4.000.000.
Explicó que, al tratarse de segunda instancia, la
manipulación del reparto costaba un poco más. Indicó que
Fernando Alonso le dio $5.000.000, que le envió con
Cristian el mensajero de CONEQUIPOS LTDA., razón por la
cual, pagó $4.000.000 a Néstor Raúl y se quedó con
$1.000.00051.
187. Declaró, además, que por la sentencia de segunda
instancia se pagaron $20.000.000 y por la adición
$10.000.000. Comentó que el dinero lo entregó a Manuel
Mora y este, a su vez, al juez BOLAÑO SÁNCHEZ. Indicó
50
Ibidem., minutos 2:04:19 a 2:05:44.
51
Ibidem., minutos 2:05:45 a 2:07:38.
80
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
que le dio los $20.000.000 a Mora y, como los edificios ya
estaban cerrados, él entró y entregó la suma. Explicó que
Mora ingresó al edificio, al salir, ya no tenía el sobre y le
dijo que había entregado el dinero al juez52.
188. De otro lado, indicó que observó que una cafetería en
“la 15 con 12” Manuel Mora le había entregado al juez los
10 millones que costaron la adición del fallo. Manifestó que
Mora se encontró con el juez BOLAÑO SÁNCHEZ y se
fueron caminando hacia el establecimiento, mientras el
testigo los siguió. Relató que se acomodó en otra mesa y
que Mora le entregó el sobre al juez, por debajo de la
mesa53.
189. A juicio de la Corte, los testimonios de Alonso y
Hurtado confirman la negociación ilícita con BOLAÑO
SÁNCHEZ, a cambio de las dos decisiones a favor de los
accionantes. Es verdad, como lo subraya el Tribunal, que
Alonso afirmó no conocer personalmente ni haberse reunido
nunca con el acusado. En su declaración señaló que toda la
gestión con el funcionario la hicieron Hurtado y, en
especial, Manuel Mora. Del mismo modo, expresó que no
había visto el momento de la entrega del dinero al
funcionario. Sin embargo, lo anterior no desvirtúa aspectos
indicadores del delito contenidos en su relato.
190. Así, en respuesta a la defensa del juez BOLAÑO
SÁNCHEZ, quien cuestionó al testigo que no le constaba el
pacto ilegal con el funcionario, el declarante explicó que
52
Ibidem., minutos 2:09:43 a 2:10:43.
53
Ibidem., minutos 2:10:48 a 2:11:23.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
Manuel Mora le dijo que conocía al juez y que había hecho
contacto directo con él. De la misma manera, precisó sobre
Mora: “me leyó los proyectos como venían y le di mi proyecto,
me leyó un nuevo proyecto como venía y salió efectivamente
como él me dijo que venía. Entonces, si bien no me consta
que (sic) él, porque nunca hablé con el doctor Bolaños, jamás
me reuní con él, jamás lo vi, sí era evidente que sí era una
persona en contacto con él en el juzgado y que tenía la
capacidad de decidir los fallos, el sentido de los fallos como
venían, preguntar si estábamos de acuerdo como venían y
hacer los ajustes de acuerdo con nuestras solicitudes”54.
191. En igual sentido, las partes confrontaron al testigo
sobre su aseveración, según la cual, Manuel Mora estaba en
el despacho del juez BOLAÑO SÁNCHEZ cuando se estaba
preparando la sentencia complementaria. Al respecto,
Alonso explicó: “MANUEL MORA me llama, me dice que va
para el despacho del señor juez a reunirse con el señor juez,
luego me llama y me dice que está en el despacho del señor
juez y me lee un proyecto de sentencia, me dice que si está
bien, que salga así, yo le digo que no, que me espere que le
voy a mandar una propuesta de cómo debe quedar y luego
me llama y me dice que sigue en el despacho del señor juez y
que si estoy de acuerdo con esa sentencia yo le digo que sí y
luego sale esa sentencia. Es decir, está la afirmación, por un
lado, del señor MANUEL MORA que dice que si estaba en ese
lugar y luego las resultas de su actuación necesariamente
concluyen a que estaba en ese lugar, entonces, si bien no me
consta porque yo no lo vi en el despacho del señor juez, yo
54
Sesión de juicio oral de 29 de marzo de 2017. Minutos 3:43:27 a 3:44:11.
82
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
no estaba ahí presente, nunca entré, el decir del señor
Manuel Mora y las actuaciones del señor MORA era que sí
estaba en el despacho del señor juez. Yo estaba como lo dije
en mi declaración en las oficinas de CONEQUIPOS en ese
momento”55.
192. El relato del Fernando Alonso contiene los elementos
indicadores de la conclusión relevante. En primer lugar,
afirma que habló por teléfono con Manuel Mora en varias
ocasiones, este le hizo referencia al contenido de las
decisiones ilegales que adoptaría LUIS GUILLERMO
BOLAÑO SÁNCHEZ, como Juez 35 Civil del Circuito, al
punto que el testigo le envió, vía correo electrónico, un
proyecto de fallo y, a su vez, Mora le leyó, telefónicamente,
cómo quedaría la sentencia. De igual forma, indicó que en
esa ocasión Mora le manifestó que estaba en el despacho
del Juez.
193. En segundo lugar, Alonso aseveró que las decisiones
dictadas, en efecto, coincidían con lo acordado con Mora.
En particular, puso de presente que la adición del fallo se
emitió, si no exactamente como lo propuso en el escrito
enviado electrónicamente a Mora, sí en términos bastante
parecidos. Y, en tercer lugar, es claro que el poder para
emitir las providencias cuestionadas solo lo tenía el juez
BOLAÑO SÁNCHEZ, Juez 35 Civil del Circuito de Bogotá a
quien correspondió resolver la impugnación y, en efecto,
emitió las providencias conforme lo solicitado y avalado por
Fernando Alonso, a cambio de una suma de dinero.
55
Ibidem, minutos 3:46:30 a 3:47:35.
83
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
194. Los tres hechos indicadores analizados antes,
entonces, permiten arribar a la conclusión de que el juez
BOLAÑO SÁNCHEZ, a cambio de la promesa remuneratoria
que, según Alonso, ascendió a $30.000.000 acordó y, en
efecto, emitió dos decisiones ilegales, dentro de un proceso
de tutela, para beneficiar los intereses representados por el
testigo.
195. Manuel Mora compareció al juicio oral como testigo de
la defensa del juez BOLAÑO SÁNCHEZ. En la declaración
negó su participación en la negociación y desarrollo de la
maniobra ilícita. Solamente dijo que le había dado su
concepto, de manera muy informal y desprevenida, sobre
las posibilidades de prosperidad de la acción de la tutela, a
Nelson Hurtado. Así mismo, afirmó que a Fernando Alonso
solamente lo conocía porque, en alguna oportunidad,
Hurtado se lo había presentado por la calle, pero negó
también haber trabajado con él56. Para la Corte, la versión
de Mora no es creíble.
196. Puede corresponder a la realidad que Manuel Mora,
con frecuencia, fuera consultado informalmente por
litigantes en los pasillos de la sede judicial Hernando
Morales Molina, dada su condición de servidor judicial con
amplia experiencia. También puede serlo que las consultas
fueran absueltas por él, como gesto de amabilidad, según lo
afirma en su declaración. En cambio, no es creíble que
Nelson Hurtado le haya hecho una consulta como la
56
Sesión de juicio oral de 11 de agosto de 2020. Minutos 30:30 a 30:35.
84
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
referida y que a ello se haya limitado el contacto de Mora
con el proceso de tutela en cuestión.
197. Conforme a los propios testimonios de Manuel Mora y
Nelson Hurtado, este último llegó a la sede judicial
vendiendo comestibles y, aproximadamente dos años
después, comenzó a realizar labores de dependiente judicial
y mensajería. Sin embargo, Hurtado no tenía ni estudios ni
conocimientos en derecho, pues solo había cursado
educación primaria57. Desarrolló destrezas prácticas para el
manejo de expedientes, lo cual le había permitido colaborar
con litigantes, pero él mismo señaló que “los fundamentos”
no los sabía58.
198. En estas condiciones, resulta inverosímil que, como
dijo Mora, haya sido Nelson Hurtado quien le consultó un
asunto de complejidad técnica como el que suponía la
tutela presentada por Fernando Alonso, con el fin de
conocer las posibilidades de prosperidad. A juicio de la
Sala, tampoco se ajusta a la realidad que Mora no haya
participado con Alonso en la gestión ilegal de la tutela ante
el Juez BOLAÑO SÁNCHEZ. Además del indicio expuesto
en párrafos anteriores, Fernando Alonso explicó que había
cruzado llamadas y correos electrónicos con Mora y se
había reunido con él en algunas oportunidades.
199. En el contexto anterior, Alonso informó que, según
Mora le refirió, a principio de 2012, cuando se tramitaba la
segunda instancia de la tutela y participó de estas
diligencias, estaba gozando de una licencia concedida por el
57
Sesión de juicio oral de 27 de abril de 2017. Minuto 1:28:52.
58
Ibidem., minuto 2:01:27.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
Juzgado en el que trabajaba59. Lo anterior concuerda con la
declaración del propio Manuel Mora (rendida más de 3 años
después de la de Alonso), quien comentó que en diciembre
de 2011 solicitó una licencia no remunerada en el Juzgado
12 Civil de Circuito, la cual se le venció aproximadamente
en abril o mayo de 201260. Además, frente a la pregunta de
uno de los magistrados, Fernando Alonso detalló que el
proyecto de decisión se lo había enviado a Mora, a la
dirección de correo electrónico: “moramoris@gmail”61. Las
anteriores razones conducen a considerar como creíble la
versión de Alonso, en contraste con lo relatado por el testigo
Manuel Mora.
200. Ahora, en su declaración, el juez BOLAÑO SÁNCHEZ
dijo lacónicamente no conocer a Manuel Mora 62. De forma
opuesta, Mora admitió que lo conocía, pero solo porque el
juez estuvo demandado en un proceso ejecutivo hipotecario
adelantado en el despacho en el que el empleado laboraba.
Refirió, entonces, que BOLAÑO SÁNCHEZ iba a ese
Juzgado y preguntaba con frecuencia por el proceso. La
evidencia puesta manifiesto hasta aquí muestra, por el
contrario, no solo que las dos personas se conocían. Prueba
que existía una relación cercana y que Mora hizo las veces
de intermediario para que el juez dictara las providencias de
tutela cuestionadas.
201. En relación con el testigo Nelson Hurtado, el Tribunal
cuestionó su relato, de acuerdo con el cual, le dio a Manuel
59
Sesión de juicio oral de 29 de marzo de 2017. Minutos 3:38:29 a 3:38:37.
60
Sesión de juicio oral de 11 de agosto de 2020. Minuto 1:15:35 a 1:15:45.
61
Sesión de juicio oral de 29 de marzo de 2017. Minutos 3:58:04 a 3:58:14.
62
Sesión de juicio oral de 11 de octubre de 2017. Minuto 1:19:54 a 1:19:58.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
Mora un sobre con el dinero de la negociación ilícita, éste
ingresó al edificio Hernando Morales Molina, luego de un
momento salió sin el paquete y dijo haberlo entregado al
juez BOLAÑO SÁNCHEZ. A juicio del A quo, caben otras
inferencias diferentes a que el funcionario acusado recibió
la dádiva dineraria. Para la Corte, evidentemente, los
hechos narrados por el testigo no conducen a un indicio
necesario. Sin embargo, si sus aseveraciones son
apreciadas en conjunto con las atestaciones de Fernando
Alonso, es improbable considerar una conclusión distinta a
que el pago fue entregado al procesado.
202. Está probado que Manuel Mora tenía cercanía con el
juez BOLAÑO SÁNCHEZ y que intermedió para que las
decisiones pretendidas por Fernando Alonso se emitieran
como este lo deseada. De igual manera, Alonso y Hurtado
refirieron que se acordó una suma dineraria con el fin de
que las providencias beneficiaran a los accionantes y, en
verdad, ello explica que las decisiones fueran ajustadas a
las exigencias del abogado. Por lo tanto, puede estimarse
que el sobre con el dinero que, según Hurtado, Manuel
Mora llevó consigo a las instalaciones de la sede judicial y
respecto al cual este último refirió su entrega al juez
BOLAÑO SÁNCHEZ, efectivamente fue recibido por este.
203. Además, Nelson Hurtado narró, también con detalles
importantes, cómo se produjo la entrega del dinero a
cambio de la sentencia de complementación. En este caso,
contó hacia dónde caminaron Mora y el juez BOLAÑO
SÁNCHEZ, a dónde ingresaron y la cuestión específica de
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
que la entrega de la dádiva económica se realizó al
funcionario por debajo de la mesa del establecimiento a
donde departían, cerca de la sede judicial Hernando
Morales. Ninguno de estos aspectos concretos que el testigo
manifestó haber observado fue controvertido en los
contrainterrogatorios.
204. En cualquier caso, debe aclararse que incluso si, en
gracia de discusión, estuviera en tela de juicio el pago ilícito
al juez BOLAÑO SÁNCHEZ, se trata de un elemento no
requerido para la configuración del delito de cohecho.
Conforme lo indicado en las consideraciones de esta
sentencia, la conducta punible se perfecciona desde el
momento en el que acepta la promesa remuneratoria. Por lo
tanto, no es necesaria la recepción de la contraprestación
acordada. En el presente asunto, es evidente que, desde la
preparación de la sentencia y la providencia de adición, en
cuya gestión participó activamente Manuel Mora, el acuerdo
ilícito con el acusado estaba sellado.
205. En este orden de ideas, de acuerdo con las pruebas
practicadas, se concluye que el juez LUIS GUILLERMO
BOLAÑO SÁNCHEZ, a cambio de promesa y pago de dádiva
dineraria, emitió dos providencias de tutela. En lugar de
decidir la impugnación formulada conforme lo imponían los
deberes derivados de su cargo y las reglas del proceso de
amparo, favoreció injustificadamente a los peticionarios. En
consecuencia, la Sala dispondrá revocar la absolución y, en
su lugar, condenarlo por el delito de cohecho propio.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
7.5.3. Conclusión
206. La Sala encuentra que la responsabilidad de los dos
jueces acusados, en calidad de autores, por los delitos de
prevaricato y cohecho propio, se halla debidamente
demostrada.
207. En relación con el juez PABLO ALFONSO CORREA
PEÑA, está probado que, como juez de tutela de primera
instancia, dictó una decisión manifiestamente contraria a la
Ley. Pese a considerar que se había vulnerado a los
accionantes el debido proceso por indebida notificación de
una actuación administrativa, dictó una orden que, en lugar
de estar destinada a superar esa violación o asegurar el
conocimiento del trámite a los peticionarios, tuvo la finalidad
de beneficiarlos injustificadamente. La decisión fue emitida
con dolo, pues el funcionario contaba con conocimientos y
amplia experiencia, incluso en la sustanciación de
providencias de tutela, que le permitían saber que, en el
proceso de amparo, las órdenes solo pueden estar dirigidas a
proteger los derechos conculcados. Se concluye, en
consecuencia, que, en lugar de haber obrado con ligereza,
encaminó deliberadamente su conducta a desconocer el
ordenamiento jurídico. De esta manera, el juez CORREA
PEÑA es responsable del delito de prevaricato.
208. De la misma manera, la Corte encuentra que el juez
CORREA PEÑA es responsable del delito de cohecho. Está
demostrado que el funcionario acordó con Fernando Alonso,
apoderado de los accionantes, la emisión de la sentencia
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
cuestionada. A cambio, aproximadamente, de $20.000.000,
dictó la decisión, mediante la cual pretendió beneficiar
injustificadamente los intereses que el abogado
representaba.
209. Por el contrario, el procesado no es responsable del
delito de falsedad en documento público agravada por el
uso. En la acusación, la Fiscalía no puso de presente los
actos mediante los cuales pudo determinar a quienes,
señala, efectuaron en el Centro de Servicios Judiciales la
manipulación del reparto, para que el expediente de tutela
fuera asignado a su despacho. Tampoco ninguna de las
pruebas practicadas aportó información en tal sentido. Por
lo tanto, la Corte absolverá al acusado del delito contra la fe
pública.
210. Respecto del juez LUIS GUILLERMO BOLAÑO
SÁNCHEZ, a juicio de la Corte, se halla probado que la
sentencia de segunda instancia y la providencia de
complementación a la anterior son manifiestamente
contrarias a la Ley. El funcionario dijo compartir con el juez
de primer grado que se había desconocido el debido proceso
a los accionantes por indebida notificación. Sin embargo, no
dictó ninguna orden tendiente a proteger las prerrogativas
derivadas de ese derecho, sino que complementó la decisión
recurrida, mediante la emisión de otras órdenes específicas
y concretas, inconexas con la violación supuestamente
constatada, para asegurar injustificadamente los intereses
de los accionantes.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
211. A lo anterior procedió con dolo, pues su experiencia y
conocimientos le permitían saber que la decisión de amparo
solo puede tener el sentido de hacer cesar la violación
alegada, no garantizar otros intereses a los demandantes.
Además, resulta claro que las decisiones buscaron
garantizar, de forma inescrupulosa, la materialización
ilegítima de derechos a los demandantes, conforme se dejó
advertido en las consideraciones.
212. Por último, la Corte también considera suficientemente
demostrada la responsabilidad del juez BOLAÑO SÁNCHEZ
en el delito de cohecho. Se probó que, a cambio de promesa
remuneratoria, emitió las dos providencias de tutela que se le
cuestionan. En lugar de decidir la impugnación de la
sentencia de primera instancia conforme lo exigían sus
deberes y las reglas del proceso de tutela, en virtud de la
negociación ilegal, optó por favorecer ilegítimamente a los
accionantes.
213. En este orden de ideas, la Sala revocará la decisión
absolutoria que, por los delitos de prevaricato y cohecho, se
profirió en primera instancia a favor de los acusados, y en
su lugar, dictará la correspondiente decisión de condena.
En contraste, confirmará la absolución por el delito de
falsedad en documento público agravada por el uso emitida
a favor del juez PABLO ALFONSO CORREA PEÑA.
214. Finalmente, tres aclaraciones son necesarias. En primer
lugar, los procesados fueron acusados en calidad de
coautores del delito de cohecho propio. Sin embargo, aquello
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que se demostró fue que cada uno de ellos, de forma
independiente, aceptó promesa remuneratoria, a cambio de
las decisiones judiciales que emitieron. Esto implica que son
responsables en calidad de autores, no de coautores. Con
todo, como lo advierte el representante del Ministerio de
Minas y Energía, la acusación no impide la declaratoria de
responsabilidad en la condición demostrada. Ello, puesto que
el núcleo fáctico que, en la acusación, soportó la
participación de los procesados se mantuvo invariable y
coincide con su intervención como autores y, además, la
pena para el autor o el coautor es la misma. Por
consiguiente, la condena como autores ni les sorprende ni les
agrava la situación, en comparación con el contenido de la
acusación.
215. En segundo lugar, la Corte se abstendrá de
pronunciarse sobre la petición del representante del
Ministerio de Minas, para que se reconsidere la exclusión de
las interceptaciones telefónicas dispuesta por el Tribunal. En
la medida en que las demás pruebas sustentan de modo
suficiente la decisión que aquí se adopta, por sustracción de
materia no se requiere analizar lo relativo a la exclusión de
las escuchas telefónicas.
216. Y, en tercer lugar, por razones evidentes, la Sala no
expedirá copias para que se investigue a los testigos
Fernando Alonso y Nelson Hurtado, como lo solicita uno de
los defensores. Tampoco para que se proceda de la misma
manera respecto a una de las fiscales que estuvo al frente de
la investigación. Sin embargo, si el abogado considera que los
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declarantes o la funcionaria incurrieron en conductas
penales o faltas disciplinarias, puede promover las quejas o
denuncias penales que estime pertinentes.
7.5.4. Dosificación punitiva
7.5.4.1. La pena prisión
217. La pena privativa de libertad para el cohecho propio es
de 80 a 144 meses de prisión, lapso que, divido en cuartos,
comporta los siguientes ámbitos de movilidad:
Cuarto mínimo Cuarto medio Cuarto medio Cuarto máximo
inferior superior
80 a 96 meses 96 meses y 1 día 112 meses y 1 128 meses y 1
a 112 meses día a 128 meses día a 144 meses
218. En relación con ninguno de los dos acusados, la
Fiscalía dedujo circunstancias de mayor punibilidad y no se
probó que figuren antecedentes penales en su contra. Por lo
tanto, la pena habrá de fijarse en el primer cuarto de
movilidad. De otro lado, a partir de los hechos probados, la
Sala no observa que existan aspectos particulares,
relacionados con la ejecución de la conducta punible,
relativos a su gravedad y a la intensidad del dolo, que
justifiquen fijar la pena más allá del mínimo. Tampoco los
fines, esencialmente de prevención especial y general que la
pena habrá de cumplir, ameritan incrementar la sanción
inferior prevista por el Legislador. En consecuencia, la
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pena por el cohecho, para ambos acusados, será de 80
meses de prisión.
219. La pena privativa de libertad para el prevaricato es de
48 a 144 meses de prisión, tiempo que, dividido en cuartos,
comporta los siguientes ámbitos de movilidad:
Cuarto mínimo Cuarto medio Cuarto medio Cuarto máximo
inferior superior
48 a 72 meses 72 meses y 1 día 96 meses y 1 día 120 meses y 1
a 96 meses a 120 meses día a 144 meses
220. Por las mismas consideraciones expuestas con
anterioridad, la sanción se establecerá en el cuarto mínimo
de movilidad y, en concreto, se impondrá a los procesados
la correspondiente al límite inferior, igual a 48 meses de
prisión.
221. En la medida en que la pena más grave es la derivada
del cohecho propio, se establece como sanción básica a los
procesados 80 meses de prisión. Esta se incrementará en 6
meses, tiempo que la Corte estima razonable, por el
concurso con el delito de prevaricato. La sanción definitiva
será, entonces, para los dos acusados, 86 meses de
prisión.
7.5.4.2. La pena de inhabilitación para el ejercicio de
derechos y funciones públicas
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
222. Respecto al cohecho, esta sanción accesoria va de 80 a
144 meses de prisión. En relación con el prevaricato, la
inhabilitación analizada tiene los mismos extremos
temporales. Siguiendo los razonamientos expuestos al tasar
la pena de prisión, para los dos acusados, respecto del
cohecho, se establecen 80 meses de inhabilitación para el
ejercicio de derechos y funciones públicas. En virtud del
concurso, aplicando la proporción empleada en la fijación
del tiempo de privación de la libertad, la sanción accesoria
se incrementa en 10 meses. Por lo tanto, a los dos
procesados, la Sala impone 90 meses de inhabilitación
para el ejercicio de derechos y funciones públicas.
7.5.4.3. Pena accesoria
223. Según el artículo 52 del Código Penal, “las penas
privativas de otros derechos, que pueden imponerse como
principales, serán accesorias y las impondrá el Juez cuando
tengan relación directa con la realización de la conducta
punible, por haber abusado de ellos o haber facilitado su
comisión, o cuando la restricción del derecho contribuya a la
prevención de conductas similares a la que fue objeto de
condena”.
224. En el presente asunto, procede la pena de pérdida de
los cargos públicos que ejercían los procesados, en los
términos del artículo 45 del Código Penal. Lo anterior, por
cuanto, en el desempeño de sus empleos oficiales,
ejecutaron las conductas punibles por las cuales se les
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
condena mediante el presente fallo. Por ende, así se
dispondrá en la parte resolutiva de esta decisión.
7.5.4.4. La pena de multa
225. La multa para el cohecho propio es de 66,66 a 150
salarios mínimos legales mensuales vigentes, la cual,
dividida en cuartos, comporta los siguientes ámbitos de
movilidad:
Cuarto mínimo Cuarto medio Cuarto medio Cuarto máximo
inferior superior
66,66 a 87,495 87,496 meses a 108,34 a 129,166 a 150
108,33 129,165
226. Con base en los fundamentos expuestos al imponer la
sanción privativa de libertad, la sanción se establecerá en el
primer cuarto de movilidad. De conformidad con el artículo
39.3 del Código Penal, teniendo en cuenta las diferencias
económicas respecto del beneficio reportado con el delito y
la vinculación oficial de los acusados PABLO ALFONSO
CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ,
Juez Civil Municipal y Juez Civil del Circuito,
respectivamente, la multa para el primero se tasa en 66,66
salarios mínimos legales mensuales y para el segundo
en 80 salarios mínimos legales mensajes vigentes.
227. La sanción pecuniaria para el prevaricato es de 66,66
a 300 salarios mínimos legales mensuales vigentes, la cual,
divida en cuartos, comporta los siguientes ámbitos de
movilidad:
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
Cuarto mínimo Cuarto medio Cuarto medio Cuarto máximo
inferior superior
66,66 a 124,995 124,996 a 183,34 a 241,666 a 300
183,33 241,665
228. Siguiendo los mismos criterios expuestos en
precedencia, para PABLO ALFONSO CORREA PEÑA la
sanción de multa, por el prevaricato, se tasa en 66,66
salarios mínimos legales mensuales y para LUIS
GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ se fija de 103,99 salarios
mínimos legales mensajes vigentes.
229. Conforme a artículo 39.4 del Código Penal, “En caso
de concurso de conductas punibles… las multas
correspondientes a cada una de las infracciones se sumarán,
pero el total no podrá exceder del máximo fijado en este
artículo para cada clase de multa”. De acuerdo con esta
disposición, la sanción de multa para PABLO ALFONSO
CORREA PEÑA será entonces de 133,32 salarios mínimos
legales mensuales, vigentes para el año 2012 (fecha de
comisión de los hechos). En relación con LUIS GUILLERMO
BOLAÑO SÁNCHEZ, la pena será de 183,99 salarios
mínimos legales mensuales vigentes para el año 2012 (fecha
de comisión de los hechos).
230. En síntesis, la Sala impondrá a PABLO ALFONSO
CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ,
las penas de 86 meses de prisión, 90 meses de inhabilitación
para el ejercicio de derechos y funciones públicas y pérdida
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Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
del cargo público. Así mismo, por concepto de multa, PABLO
ALFONSO CORREA PEÑA deberá pagar 133,32 salarios
mínimos legales mensuales vigentes, mientras que el LUIS
GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ está obligado a sufragar
183,99 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Los
salarios serán actualizados al valor del año 2012, fecha de
comisión de los hechos.
7.5.5. Mecanismos sustitutivos de la prisión carcelaria
231. Por razones objetivas, no hay lugar a conceder
ninguno de los mecanismos sustitutivos de la prisión
carcelaria. No procede la suspensión condicional de la
ejecución de la pena, puesto que la sanción privativa de
libertad impuesta excede de 3 años (Art. 63 del Código
Penal). Tampoco es aplicable la prisión domiciliaria, en la
medida en que la pena mínima prevista para el delito de
cohecho propio es 80 meses (6 años y 8 meses) y, por ende,
excede los 5 años previstos en el artículo 38 de la Ley 599
de 2000, modificado por la Ley 1453 de 2011.
232. Se aclara que no es aplicable, por favorabilidad, el
artículo 38B del Código Penal, adicionado por el artículo 23
de la Ley 1709 de 2014. Conforme a esta disposición,
procede la prisión domiciliaria si la pena mínima prevista
para el delito no excede de 8 años. No obstante, esta norma
(en su numeral 2), reconduce a las prohibiciones del
artículo 68A del ídem, que impide el otorgamiento del
beneficio cuando se trata de delitos contra la
administración pública. Por lo tanto, dado que las
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
conductas por las cuales se emite condena en este caso
vulneran los bienes jurídicos relacionados con la
administración pública, tampoco resultaría procedente el
mecanismo sustitutivo.
7.5.6. Orden de captura
233. Conforme al artículo 450 de la Ley 906 de 2004, si “al
momento de anunciar el sentido del fallo el acusado
declarado culpable no se hallare detenido, el juez podrá
disponer que continúe en libertad hasta el momento de dictar
sentencia. // Si la detención es necesaria, de conformidad
con las normas de este código, el juez la ordenará y librará
inmediatamente la orden de encarcelamiento”.
234. En relación con esta disposición, la Corte ha señalado
que si el procesado es condenado a pena privativa de la
libertad y se determina que no hay lugar a la concesión de
subrogados o penas sustitutivas, “resulta imperativo que la
privación de la libertad se ordene en el mismo momento en
que se anuncia el sentido del fallo”63. Ha subrayado la Sala,
“los jueces deben cumplir la regla general consistente en
disponer su captura inmediata para que empiece a descontar
la sanción impuesta. Y si tal mandato lo incumple el a quo se
debe impartir el correctivo por el ad quem ”64.
Excepcionalmente el juez podrá abstenerse de ordenar la
captura en ese momento. En este caso, debe asumir una
carga argumentativa amplia, razonada y suficiente, para
mostrar por qué resulta innecesaria. Esto podría
63
CSJ SP 3812-2019, rad. 55519.
64
Ibidem.
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
presentarse, por ejemplo, cuando aparece debidamente
demostrado que el acusado padece de una grave
enfermedad65.
235. De esta manera, la captura del procesado que ha sido
declarado responsable debe ordenarse inmediatamente, en
aquellos eventos en los cuales se han negado los
subrogados de las sanciones de privación de la libertad en
centro carcelario. En el presente asunto, ante la
improcedencia de tales mecanismos sustitutivos, no
observa la Corte circunstancias excepcionales que
conduzcan a la inaplicación de la regla general indicada.
Por el contrario, concurre la necesidad de garantizar el
cumplimiento de la pena impuesta en el fallo, una de las
finalidades de la detención prevista en el Código de
Procedimiento Penal (Art. 296). En consecuencia, se
dispondrá librar las correspondientes órdenes de captura
contra los procesados.
7.5.7. Advertencia final
236. Como la presente sentencia condena, por primera vez,
a los acusados como responsables de los delitos de cohecho
y prevaricato, conforme al Acto Legislativo 01 de 2018, la
Corte debe garantizarles el mecanismo de impugnación
especial. A ello se procederá con sujeción a las
consideraciones y pautas señaladas en la sentencia
SP5290-2018, de 5 de diciembre de 2018, radicación
44564.
65
SP 3812-2019, rad. 55519, reiterada en la Sentencia SP3353-2020, rad. 56600 y
100
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
En mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la
Corte Suprema de Justicia
RESUELVE
Primero.- REVOCAR la Sentencia proferida el 25 de abril
de 2022, por la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá,
mediante la cual absolvió de los delitos de prevaricato por
acción y cohecho propio a PABLO ALFONSO CORREA
PEÑA, en su condición de Juez 29 Civil Municipal de
Bogotá, y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ, en su
calidad de Juez 35 Civil del Circuito de Bogotá.
Segundo.- CONDENAR a PABLO ALFONSO CORREA
PEÑA, en su condición de Juez 29 Civil Municipal de
Bogotá, y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ, en su
calidad de Juez 35 Civil del Circuito de Bogotá, por los
delitos de prevaricato por acción y cohecho propio, a 86
meses de prisión, 90 meses de inhabilitación para el ejercicio
de derechos y funciones públicas y pérdida de sus
correspondientes cargos oficiales.
Tercero.- CONDENAR a PABLO ALFONSO CORREA PEÑA
al pago de 133,32 salarios mínimos legales mensuales
vigentes en 2012, de multa, y a LUIS GUILLERMO BOLAÑO
SÁNCHEZ a sufragar 183,99 salarios mínimos legales
mensuales, vigentes en 2012, por concepto de la misma
sanción.
101
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PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
Cuarto.- LIBRAR orden de captura contra los acusados, con
el fin dar garantizar el cumplimiento de las penas impuestas
en la presente sentencia.
Quinto.- CONFIRMAR, en los demás aspectos, la decisión
objeto de apelación.
Sexto.- ADVERTIR que contra el presente fallo procede el
mecanismo de la impugnación especial, respecto de las
decisiones de condena aquí adoptadas.
Séptimo.- Por Secretaría, librar las comunicaciones a que
haya lugar.
Notifíquese y cúmplase
MYRIAM ÁVILA ROLDÁN
FERNANDO BOLAÑOS PALACIOS
GERSON CHAVERRA CASTRO
DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN
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Segunda instancia 62214
PABLO ALFONSO CORREA PEÑA y LUIS GUILLERMO BOLAÑO SÁNCHEZ
LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
FABIO OSPITIA GARZÓN
NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA
Secretaria
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