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Emoción: 131 Idiomas

Este documento presenta una revisión de diferentes teorías y modelos sobre las emociones desde una perspectiva psicológica y neurológica. Se discuten los modelos de emociones básicas de Ekman y Plutchik, así como teorías dimensionales. También se revisan casos históricos influyentes como el de Phineas Gage y aportes de Darwin, James-Lange, Cannon-Bard y Papez sobre los mecanismos neurológicos de las emociones. Finalmente, se mencionan síndromes como Klüver

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Emoción: 131 Idiomas

Este documento presenta una revisión de diferentes teorías y modelos sobre las emociones desde una perspectiva psicológica y neurológica. Se discuten los modelos de emociones básicas de Ekman y Plutchik, así como teorías dimensionales. También se revisan casos históricos influyentes como el de Phineas Gage y aportes de Darwin, James-Lange, Cannon-Bard y Papez sobre los mecanismos neurológicos de las emociones. Finalmente, se mencionan síndromes como Klüver

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Emoción

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Lámina N°II del libro La expresión de las emociones


en el hombre y los animales de Charles Darwin.
Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación
del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo
importante. Psicológicamente, las emociones alteran la atención, hacen subir de rango
ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes
en la memoria.1 Los sentimientos son el resultado de las emociones, son más duraderos
en el tiempo y pueden ser verbalizados (palabras). Fisiológicamente, las emociones
organizan rápidamente las respuestas de distintos sistemas biológicos, incluidas
las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del SNA y la del sistema
endocrino, pudiendo tener como fin el establecer un medio interno óptimo para el
comportamiento más efectivo.2
Los diversos estados emocionales son causados por la liberación de neurotransmisores (o
neuromediadores) u hormonas, que luego convierten estas emociones en sentimientos y
finalmente en el lenguaje.
Conductualmente, las emociones sirven para establecer nuestra posición con respecto a
nuestro entorno, y nos impulsan hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas y nos
alejan de otros. Las emociones actúan también como depósito de influencias innatas y
aprendidas. Poseen ciertas características invariables y otras que muestran cierta
variación entre individuos, grupos y culturas (Levenson, 1994).3
Hoy en día, la mayor parte de la investigación sobre las emociones en el contexto clínico y
del bienestar se centra en la dinámica de las emociones en la vida diaria,
predominantemente en la intensidad de las emociones específicas y su variabilidad,
inestabilidad, inercia y diferenciación, y si las emociones aumentan o se amortiguan entre
sí y cómo lo hacen, tiempo, y las diferencias en estas dinámicas entre las personas y a lo
largo de la vida.4

Clasificación y modelos[editar]
Emociones básicas[editar]

Rueda de Plutchik, un modelo con ocho


emociones básicas, además de distintas intensidades para cada una y sus posibles
combinaciones.

Los modelos de emociones básicas proponen la existencia de emociones atómicas o


discretas, a veces permitiendo que varíen en intensidad y que se combinen para generar
emociones más complejas y matizadas.
Paul Ekman y colaboradores (1983) propusieron patrones para seis emociones básicas
que parecen ser biológicamente básicas y universales en todas las culturas:

 sorpresa (surprise)
 asco (disgust)
 tristeza (sadness)
 ira (anger)
 miedo (fear)
 alegría / felicidad (happiness)
Esta lista de emociones básicas se convirtió en la propuesta con mayor aceptación,
recibiendo el nombre de Las Seis Grandes Emociones ("The Big Six") (Prinz, 2004). Se
consideraron básicas en dos formas: 1. psicológica y 2. biológicamente, debido a que no
contienen otras emociones con prelación, y a que son innatas. Ekman y colaboradores
(1983) influyeron en la investigación subsecuente, en la búsqueda de patrones de la
emoción con diferentes respuestas en el sistema nervioso autónomo, que dieron soporte al
punto de vista de las emociones básicas. Sin embargo, estudios posteriores señalan que el
grado de especificidad del sistema nervioso autónomo puede ser dependiente del
contexto, por lo que persiste el debate, incluso acerca la existencia misma de emociones
básicas (Barrett, 2006).
Los resultados de un metaanálisis sugieren que las emociones negativas y positivas
pueden ser diferenciadas en el sistema nervioso autónomo, pero no necesariamente
emociones específicas (Cacioppo et al., 2000, en Friedman, 2010). En contraste, otro
metaanálisis mostró una considerable especificidad autonómica del miedo frente a la ira
(Stemmler, 2004, en Friedman, 2010).
Otro modelo popular de emociones básicas es la "rueda de las emociones" de Robert
Plutchik, con ocho de ellas.

Teorías dimensionales[editar]

Mapa de emociones sobre un plano. La dimensión


horizontal representa si la emoción es placentera o desagradable. La vertical representa
si es excitante o calmante.

Otros psicólogos han empleado análisis de dimensionalidad, como el análisis factorial,


para estimar la dimensionalidad intrínseca del espacio de las emociones. Las teorías
dimensionales postulan que toda la variedad de emociones puede ser mapeada a un
espacio continuo de unas cuantas dimensiones, comunes a todas las respuestas
emocionales. Usualmente, las primeras dos dimensiones que se descubren corresponden
a la valencia hedónica (si tiene valor positivo/placentero o negativo/aversivo) y
al arousal (intensidad o nivel de excitación).

Historia y teorías de psicobiología[editar]


Artículos principales: Biopsicología de la emoción y Neurociencia afectiva.

El caso Phineas Gage[editar]


Phineas Gage (Harlow, 1848; Harlow, 1868 en Neylan, 1999) fue un obrero de ferrocarriles
que, debido a un accidente, sufrió daños severos en el cerebro, específicamente en parte
del lóbulo frontal. Gage sufrió cambios notorios en su personalidad y temperamento, lo que
se consideró como evidencia de que los lóbulos frontales eran los encargados de procesos
relacionados con el comportamiento emocional, la personalidad y las funciones ejecutivas
en general.
El caso de Gage es uno de los más famosos e influyentes de la neurociencia, debido a que
jugó un papel crucial en el descubrimiento de los síndromes de comportamiento
resultantes de la disfunción del lóbulo frontal (Neylan, 1999).

Darwin[editar]
Charles Darwin, en su libro La expresión de las emociones en hombres y animales (1872),
supuso que las respuestas faciales humanas evidenciaban estados emocionales idénticos
en todos los seres humanos. Relacionaba la expresión de la emoción con otras conductas
y a todas ellas las hacía resultado de la evolución; a partir de ahí intentó compararlas en
diversas especies.2
Sus ideas principales eran que las expresiones de la emoción evolucionan a partir de
conductas, que dichas conductas si son beneficiosas aumentarán, disminuyendo si no lo
son, y que los mensajes opuestos a menudo se indican por movimientos y posturas
opuestas (principio de antítesis).

Teoría de James-Lange[editar]

Línea del tiempo con algunos de los modelos del


sistema emocional más influyentes en neurociencia afectiva.
William James y Carl Lange propusieron simultáneamente, pero de forma independiente,
en 1884 una teoría fisiológica de la emoción. La teoría de James-Lange propone que
la corteza cerebral recibe e interpreta los estímulos sensoriales que provocan emoción,
produciendo cambios en los órganos viscerales a través del sistema nervioso autónomo y
en los músculos a través del sistema nervioso somático.

Hipótesis del hemisferio derecho[editar]


La hipótesis del hemisferio derecho fue propuesta a principios del siglo XX por Charles K.
Mills (1912), quien afirmaba que la emoción y la expresión emocional están más
representadas en el hemisferio derecho. Para Mills (1912), tanto la emoción como la
expresión emocional se encontraban representadas en la corteza cerebral, la emoción por
un lado en la región prefrontal, y la expresión emocional en la región mediofrontal. Este
punto de vista, en el cual el hemisferio derecho está involucrado en todos los procesos de
la emoción creatividad y sentimientos, fue posteriormente retomado por Sackeim y Gur
(1978) y otros. Actualmente se cree que la especialización del hemisferio derecho se limita
a su expresión y percepción (Adolphs, Damasio, Tranel, & Damasio, 1996).

Teoría de Cannon-Bard[editar]
Propuesta por Walter Cannon como alternativa a la teoría de James-Lange, Phillip Bard la
amplió y la difundió. Según esta teoría, los estímulos emocionales tienen dos efectos
excitatorios independientes: provocan tanto el sentimiento de la emoción en el cerebro,
como la expresión de la emoción en los sistemas nerviosos autónomo y somático.
Circuito de Papez[editar]

Circuito de Papez
En 1937, James Papez sugirió un esquema anatómico para el circuito neural de la
emoción, conocido como el circuito de Papez (Papez, 1937). El circuito comienza cuando
un estímulo emocional se presenta, este llega directamente al tálamo, de donde va a la
corteza sensorial y al hipotálamo. Cuando la información proveniente de estas dos
estructuras es integrada por la corteza cingulada ocurre la experiencia emocional, es decir,
las sensaciones se convierten en percepciones, pensamientos y recuerdos. Papez
demostró que la corteza cingulada y el hipotálamo están interconectados mediante el
núcleo anterior del tálamo, el hipocampo y los cuerpos mamilares, y que estas conexiones
son necesarias para el control cortical de la expresión emocional.

Síndrome de Klüver-Bucy[editar]
En 1937, H. Klüver y P. C. Bucy,5 demostraron el papel fundamental de las estructuras del
lóbulo temporal en las emociones. Les retiraron a monos rhesus los dos lóbulos
temporales, y se produjeron una serie de conductas (síndrome de Klüver-Bucy): a)
incremento del comportamiento de exploración; b) pérdida de la reactividad emocional; c)
hipersexualidad, d) tendencia a examinar objetos con la boca; y e) coprofagia (ingestión de
heces).

Reacción defensiva afectiva[editar]


Hess y Brügger acuñaron, en 1943,6 el término reacción defensiva afectiva para describir
los comportamientos producidos por la estimulación del hipotálamo en gatos, en particular:
a) enjorobarse, b) aplanar las orejas, c) mostrar los dientes, d) gruñir, e) sacar las garras,
f) piloerección (erizamiento de los pelos) y g) midriasis (abertura de la pupila) marcada.
Hess y Brügger sugirieron que, así como la defecación y el vuelo eran manifestaciones
típicas del miedo, la reacción de defensa era la expresión de la ira.
La importancia de los estudios de Hess y Brügger radica en que demostraron que, si se
estimula el hipotálamo eléctricamente, se pueden obtener reacciones emocionales.

El sistema límbico[editar]
El sistema límbico de MacLean se inspiró en el circuito de Papez. El modelo de
MacLean integró las ideas de Papez y Cannon y Bard, con los hallazgos de Klüver y Bucy.
Para MacLean (1970 en Dalgleish et al., 2009), la arquitectura del cerebro consiste en tres
sistemas cerebrales, que caracterizan un desarrollo evolutivo:

1. El primer sistema, consiste en el cerebro reptiliano (complejo estrial y los ganglios


basales), con el cual se pueden observar emociones primitivas como la agresión y
el miedo.
2. El segundo sistema es el antiguo cerebro de mamífero, el cual aumenta las
respuestas emocionales del cerebro reptiliano como la agresión; además de
elaborar las emociones sociales, este sistema cerebral incorpora componentes del
circuito de Papez (hipotálamo, tálamo, hipocampo y la corteza cingular) con
estructuras importantes como la amígdala y la corteza prefrontal.
3. El tercer sistema, el nuevo cerebro de mamífero, consiste en la neocorteza, la cual
representa la interfaz de la emoción con la cognición.
MacLean propuso que las sensaciones producen cambios corporales. Estos cambios
regresan al cerebro, donde son integrados con la percepción y se generan las experiencias
emocionales, una postura que puede considerarse neojamesiana.

La amígdala y Weiskrantz[editar]
El sistema límbico sufrió un primer golpe a partir del caso H.M., porque se mostró que no
todas las estructuras propuestas (como el hipocampo) eran fundamentales para la
emocionalidad. Sin embargo quedaba la pregunta de a qué estructura temporal se debían
los efectos del síndrome de Klüver-Bucy. Aproximadamente 20 años después del trabajo
de Klüver y Bucy, Weiskrantz mostró que las lesiones bilaterales de la amígdala eran
suficientes para inducir (1956, en Dalgleish, 2004):

 la oralidad,
 la pasividad,
 la conducta alimentaria extraña, y
 el aumento de las tendencias exploratorias del síndrome.
Weiskrantz también mostró su relevancia para el aprendizaje asociativo
mediante condicionamiento del miedo. A partir de estos trabajos, la amígdala es
considerada el centro de atención de los investigadores en los sistemas neurales de la
emoción.

Teoría de la activación cognitiva de Schachter-Singer[editar]


Stanley Schachter y Jerome Singer, al igual que Cannon, aceptaban que
la realimentación (feedback) no es lo suficientemente específica para determinar qué
emoción sentimos en una situación determinada, pero, como James, creían que también
era importante. Su idea era que la retroalimentación de la activación física es un buen
indicador de que ocurre algo significativo, incluso cuando no sea capaz de comunicar
exactamente qué ocurre. Una vez que detectamos la activación física mediante el
feedback, intentamos examinar nuestras circunstancias. A partir de la evaluación cognitiva
de la situación, se clasifica la activación. La clasificación de la activación es lo que
determina la emoción que sentimos. Por lo tanto, según Schachter y Singer, la cognición
llena el vacío entre la falta de especificidad de la retroalimentación física y los
sentimientos.
Estímulo → Activación → Cognición → Sentimiento
Debate Zajonc-Lazarus sobre la cognición y la
emoción[editar]
En 1980 Zajonc propuso que los sistemas afectivos y cognitivos eran en gran parte
independientes (es decir, la emoción se presenta sin cognición), y que el afecto es
más potente y se presenta primero. Zajonc (1980) dijo al respecto: “Se concluye que el
afecto y la cognición están bajo el control de sistemas separados y parcialmente
independientes y pueden influirse cada uno en una variedad de formas, y ambos
constituyen recursos de efectos en procesar información.” (p. 151)
En cambio, Lazarus (1982) sostiene que el pensamiento es una condición necesaria
de la emoción. Se opone, por lo tanto, a la postura adoptada por Zajonc, considerando
que el trabajo de este refleja dos malentendidos generalizados sobre lo que se
entiende por procesos cognitivos en la emoción:

 Una evaluación cognitiva de la importancia de un encuentro para un bienestar


debe ocurrir en etapas fijas a través del procesamiento de la información de los
estímulos desde el medio ambiente (inicialmente).
 La evaluación es necesariamente intencional, racional y consciente.
En su trabajo, Lazarus discute las implicaciones filogenéticas y ontogenéticas de
una teoría cognitiva de la emoción. Concluye que las normas deben ser formuladas
para explicar cómo se generan los procesos cognitivos, la influencia y la forma de la
respuesta emocional en cada especie que reacciona emocionalmente.

Diferentes emociones básicas se pueden distinguir


autónomamente[editar]
La búsqueda de pruebas de que la emoción tiene diferentes patrones en el sistema
nervioso autónomo (como propusieron James y Darwin) se recuperó con la publicación
del artículo "Autonomic nervous system activity distinguishes among emotions" en la
revista Science (Ekman et al., 1983). En este estudio, los participantes representaban
expresiones faciales (sin conocimiento directo de la emoción que representaban),
mientras eran registrados con una serie de variables autónomas (ritmo cardíaco,
conductancia de la piel). En este artículo, Ekman y sus colaboradores establecieron
patrones para seis emociones básicas: sorpresa, asco, tristeza, ira, miedo y alegría /
felicidad, que se convirtieron en la lista de emociones básicas con mayor aceptación,
conocidas como Las Seis Grandes (The Big Six) (Prinz, 2004).

Condicionamiento del miedo[editar]


Artículo principal: Condicionamiento del miedo

En 1986, LeDoux (en LeDoux, 1995)7 propuso que existen diferentes vías en la
amígdala para el condicionamiento del miedo. LeDoux ha desarrollado ampliamente
sus ideas sobre el condicionamiento del miedo.
LeDoux propone que la participación de la amígdala en el condicionamiento del miedo
actúa de dos maneras diferentes:

1. Una ruta directa tálamo-amígdala que puede procesar aspectos sensoriales


de los estímulos entrantes y transmitir esta información directamente a la
amígdala, lo que permite, una respuesta rápida condicionada del miedo, ante
una señal de amenaza. Esto influido por las ideas psicológicas acerca de la
activación de la emoción, en particular con respecto a la posición de Zajonc de
emociones sin cognición (Zajonc, 1980).8 LeDoux considera que existe esta
vía rápida cuando el organismo necesita actuar rápido, como cuando se está
amenazado por una serpiente y se necesita reaccionar rápido (LeDoux,
2002).9
2. La segunda ruta es una vía tálamo-corticoamígdala, que permite un análisis
más complejo de los estímulos entrantes y ofrece una respuesta emocional
más adecuada pero lenta del miedo (LeDoux, 2002).9
Estimulación cerebral profunda para la depresión
resistente al tratamiento[editar]
Mayberg y colaboradores (2005)10 estimularon la región subgenual de la corteza
cingulada anterior, en pacientes con resistencia al tratamiento de la depresión, lo cual
produjo remisión de la depresión en la mayor parte de la muestra (cuatro de seis).
Este estudio es importante, porque la resistencia al tratamiento de la depresión es un
trastorno discapacitante, y sin opciones de tratamiento, debido a que han fracasado: 1.
el uso de múltiples medicamentos, 2. la psicoterapia y 3. la terapia electroconvulsiva.
Los resultados de este estudio sugieren que la interrupción en la actividad de los
circuitos límbicocorticales, utilizando la estimulación eléctrica de la sustancia blanca de
la corteza cingulada subgenual, puede invertir con efectividad los síntomas de los
pacientes con resistencia al tratamiento de la depresión.
Bases neurales[editar]
El estudio de los sustratos biológicos que subyacen a los estados emocionales ha sido
un asunto de gran interés para la neurociencia afectiva. Es considerable la proporción
de estructuras interconectadas que intervienen en la afectividad (ya sean corticales
como subcorticales y pertenecientes al sistema nervioso central como al periférico),
por lo que no se debe asociar al “cerebro emocional” con un sistema anatómico y
funcional exclusivamente delimitado al ámbito afectivo.11 No obstante, la evidencia
empírica sugiere la participación de ciertas estructuras neurales en el procesamiento
emocional específico como genérico.12

Amígdala[editar]
También se la conoce como núcleo amigdalino. Se trata de un complejo de núcleos
(materia gris) localizado en la profundidad del lóbulo temporal medial. Adopta tal
denominación por asemejarse morfológicamente a una almendra.13 Su conexión
directa con el hipotálamo (ubicado en el diencéfalo) permite la regulación de los
estados de conducta como el estrés, la ansiedad y el miedo, al estar este involucrado
en el control del sistema nervioso autónomo y el endócrino.14
Se trata de una región de suma importancia para el procesamiento de emociones
debido a las múltiples funciones que cumple, que pueden dividirse en tres niveles:11
Procesamiento de las expresiones faciales de las emociones [editar]
Involucra el detectar, generar y mantener la diversidad existente de las expresiones
faciales de las emociones (entre ellas: la sorpresa, el asco, la ira, el miedo, la tristeza y
la alegría), principalmente la de miedo.12 Tal afirmación se sustenta de la evidencia
hallada de pacientes con lesiones bilaterales en la amígdala, en los que su capacidad
de distinguir expresiones de miedo en humanos se encuentra alterada. De igual modo,
aquellos con lesiones unilaterales presentan dificultades en esta habilidad, aunque en
una intensidad menor.11
Asimismo, estudios con neuroimágenes funcionales desvelaron la activación selectiva
de esta área ante la presentación de rostros con expresión de miedo, incluso cuando
dicho estímulo era presentado a una velocidad que impedía que el sujeto fuese
consciente de su cualidad. Esto indica que la amígdala puede efectuar un
procesamiento automático y breve de la expresión emocional de un rostro.11
Condicionamiento del miedo[editar]
El núcleo amigdalino interviene en el procesamiento del miedo durante
el condicionamiento conductual, suscitando una respuesta de alarma y defensa frente
a un estímulo considerado como amenazante por el sujeto mismo, mediante las dos
vías alternativas.12
Su lesión se traduce en fallas tanto en la adquisición de miedos condicionados como
en la extinción de los ya consolidados.12 Se comprueba así el rol que asume en el
aprendizaje y en el almacenamiento de memorias implícitas y no declarativas del
miedo, que se recuperan a través de una expresión conductual condicionada.11
A su vez, se evidencia el incremento de la actividad de esta región en el
condicionamiento del miedo en sujetos normales (sin lesiones neurales).11
Consolidación de memorias emocionales[editar]
Se ha demostrado que en las experiencias emocionales, tanto las positivas como las
negativas, se liberan determinadas hormonas que influyen en la consolidación
de memorias y que esa influencia es moderada por la amígdala.11

Corteza cingulada anterior (CCA)[editar]


Al encontrarse en una zona de conexión entre la corteza prefrontal y
diferentes estructuras subcorticales, es una región clave en la integración y la
modulación de los múltiples sistemas funcionales (visceral, atencional y emocional)
que convergen.12
Se trata de una estructura crucial para la experiencia emocional consciente
(sentimiento)12.Lesiones en la corteza cingulada anterior implican disminuciones en la
intensidad emocional.11
Asimismo, se vería comprometida en la regulación de emociones.12
Diversos estudios han sostenido que los daños en la CCA conducen a alteraciones de
espontaneidad, a raíz de la ausencia de motivación para iniciar conductas. Incluso,
esta corteza se activa con mayor magnitud en tareas en las que los sujetos se
encuentran más involucrados emocionalmente.11
Por último, en lo que a lo afectivo respecta, según sugerencias del pensamiento
actual, esta área estaría encargada del control de los conflictos entre los estados
funcionales del organismo y la información emergente que tenga consecuencias
emocionales, al enviar dicha información conflictiva a regiones prefontales para su
solución.12

Corteza prefrontal (CPF)[editar]


La corteza prefrontal ejerce funciones afectivas distintivas de acuerdo a sus
subdivisiones anatómicas:11

 las zonas orbitofrontal y ventromedial juegan un papel en el establecimiento de


representaciones neurales de la valencia del estímulo, basándose en el estado
afectivo de placer o displacer que connota. De esta manera, el estímulo que
ocasiona una respuesta placentera, será asignado como un reforzador, en
contraposición al que origina un estado de displacer o dolor, que será percibido
como una amenaza.11 Varios estudios experimentales sostienen la relación de
la región orbitofrontal con el aprendizaje de asociaciones entre un estímulo
determinado y un reforzador primario (tales como la alimentación, el sexo, etc.) o
uno significativo para el propio individuo.12

 la CPF dorsolateral y ventromedial están ligadas a la generación de


representaciones conceptuales y de contenidos mentales asociados a la emoción.
Por ende, participan en la regulación emocional afectiva, aparte de en la atribución
de estados mentales a otros sujetos (capacidad conocida como “Teoría de la
mente” o ToM). En el caso de la inferencia de los estados mentales afectivos (de
las emociones y los sentimientos), la región involucrada es la ventromedial. En
cambio, la corteza dorsolateral interviene en lo referente a lo cognitivo (ya sean las
intenciones, las creencias, los pensamientos).11
Por otra parte, se propone que la corteza prefrontal actúa como una guía conductual
hacia aquello cualificado como lo más adaptativo. Por consiguiente, dicha corteza se
encargaría de una regulación de las respuestas emocionales de tipo “top down” (desde
la corteza hacia las estructuras subcorticales). Para la consecución de las múltiples
metas adaptativas pueden llevarse a cabo tanto conductas de acercamiento
(procesadas por la CPF izquierda) como inhibidoras o de evitación (CPF derecha).12
Esto implica que los niveles de asimetría funcional (por la hiperactivación de una de
las dos cortezas prefrontales) tiene una fuerte influencia en el estilo afectivo humano,
además de que sus variaciones predisponen al surgimiento de distintos trastornos
afectivos y/o de alteraciones comportamentales.11
Antonio Damasio también es otro de los autores que ha estudiado la CPF. De acuerdo
a sus aportes, esta estructura ejerce un papel fundamental en la toma de decisiones
de relevancia emocional. Su hipótesis es conocida como la de los “marcadores
somáticos”, siendo éstos reacciones fisiológicas asociadas a eventos pasados de
significancia emocional que se “disparan” ante circunstancias actuales análogas a
ellas.12 De esta manera, también ha sugerido que cuando se piensa sobre las
consecuencias potenciales de una conducta, el recuerdo del estado emocional en
condiciones similares permite proporcionar información útil para evaluar esa conducta
al activar proyecciones noradrenérgicas y colinérgicas del tronco del encéfalo y
el prosencéfalo basal, reproduciendo así las sensaciones conscientes del estado
emocional recordado en la corteza.14 El procesamiento de estos “marcadores
somáticos” se localizaría en la corteza ventromedial.11

Desarrollo ontogénico[editar]
Según Bisquerra (2006), el desarrollo de las emociones en el ser humano presenta las
siguientes etapas:15

 Primeros meses: Desde los primeros meses, el bebé tiene la capacidad de


reconocer emociones positivas y negativas. Es preciso considerar que la
experimentación de las emociones es previa a la capacidad de expresarlas.
 Niñez: Hacia los 2 años, son capaces de demostrar empatía, es decir, reflejar el
sentimiento del otro sin necesariamente comprenderla. Mientras que,
aproximadamente a los 4 años, pueden reconocer las emociones básicas, y
también entienden cómo estos sentimientos generan diferentes respuestas.
 Adolescencia: En esta etapa se enfatiza la parte social en el reconocimiento de
emociones. Se va desarrollando la autovaloración a partir de la interacción con los
demás. Adicionalmente, ya se considera que todas las emociones son aceptables;
las diferentes respuestas o reacciones que provocan las emociones pueden ser
buenas o malas. Es por eso que, entre los 11 y 15 años, se reconocen las
emociones propias y las de otras personas, así como las reglas de expresión; sin
embargo, en esta etapa, se experimentan problemas en el manejo de las
emociones.
 Adultez: En la adultez, ya se espera que el sujeto tenga la capacidad de identificar
y reconocer las emociones propias y las ajenas, así como ejercer control
adecuado de estas, teniendo en consideración la inteligencia emocional.
En síntesis, con el paso del tiempo se generan diversos cambios de las emociones, y
estos impactan sobre la concepción del sí mismo y el entorno. En ese sentido, durante
el desarrollo emocional, la cultura y la sociedad tienen gran influencia en las
emociones, ya que regulan su expresión.

Trastornos psiquiátricos y neurológicos[editar]


Población con déficit en cognición social[editar]
Las personas con trastorno del espectro autista, trastorno de ansiedad
social, TDAH y esquizofrenia presentan deficiencias generalizadas en el
procesamiento de expresiones faciales que denotan emociones básicas,
específicamente en el reconocimiento de señales de miedo y tristeza.16 Quienes
padecen TDAH, además, tienen dificultad para reconocer emociones básicas como el
enojo y el asco; mientras que con las expresiones de sorpresa o de alegría, no
presentan problemas.17 La causa del déficit en el reconocimiento emocional se
atribuye normalmente a un hipofuncionamiento de la amígdala. Estas emociones, bajo
funcionamiento normal, actúan como pautas inhibitorias de comportamientos
inapropiados (como la agresión) y, contrariamente, sustentan respuestas
conductuales empáticas. Cabe mencionar que incluso en individuos sanos, el miedo
es el más difícil de reconocer, a diferencia de expresiones como la felicidad y la
tristeza.16

Demencia frontotemporal variante frontal[editar]


La variante frontal de la demencia frontotemporal (DFTvf) se caracteriza por un severo
trastorno de la conducta y la personalidad. La sintomatología conductual comprende
desde comportamiento depresivo, desinhibición social y sexual, apatía, hiperfagia
(aumento excesivo de la sensación de apetito, especialmente alimentos dulces), entre
otras.18
Esto puede ser explicado, no excluyentemente, por alteraciones en el procesamiento
emocional a causa de afectaciones en ciertas regiones anatómicas. El sustrato neural
de las emociones básicas podría resumirse en: amígdala, hipotálamo y corteza
cingulada anterior. Sin embargo, las emociones secundarias, aunque se apoyan en
esas estructuras, también requieren de la activación de las capas prefrontales
ventromediales, que son las que resultan alteradas en esta patología.18
La teoría de la mente (Theory of Mind, ToM) se entiende como la capacidad intrínseca
del ser humano de adjudicar estados mentales cognitivos y emocionales a otros. Para
identificar emociones secundarias o complejas, es necesario contar con TOM, ya que
mediante esta función cognitiva se puede interpretar la información facial en múltiples
niveles de profundidad. Alteraciones en esta capacidad, resultan en cambios en la
personalidad de las personas con DFTvf. El reconocimiento facial de emociones
básicas es un proceso cognitivo disociable de la inferencia a partir de la mirada de
estados emocionales secundarios.18

Lesiones de la corteza prefrontal ventromedial[editar]


La corteza prefrontal ventromedial permite prestarle atención a los ojos y reconocer las
emociones con mayor precisión. Se ha hallado que en personas con desórdenes del
espectro autista, esquizofrenia, depresión, psicopatía, traumatismo
cerebrales, esclerosis múltiple o víctimas de maltrato infantil, esta área se encuentra
lesionada. Por lo que, en gran parte de los casos, suele haber anomalías en el
comportamiento social; especialmente se halló una dificultad en el reconocimiento de
expresiones de ira. Sin embargo, dándole instrucciones al paciente sobre dónde
fijarse, el reconocimiento de emociones mejora.19

Reconocimiento de emociones[editar]
Reconocimiento interno de las emociones[editar]
El foco histórico de las ciencias afectivas ha sido intentar decidir si la experiencia
emocional es un proceso previo o posterior a la interpretación estímulo-respuesta. La
primera es una aproximación unívoca orientada al cuerpo y sus sensaciones, y la
segunda una enfocada hacia la mente y sus procesos cognitivos, sin embargo, ambas
han dejado cabos sueltos. Por eso, hoy se sostiene la combinación de las dos
posturas y se focaliza, más que en su dualidad, en la compleja interacción que hay
entre el cuerpo y la mente para poder explicar más adecuadamente la experiencia
emocional.20
El reconocimiento emocional interno tiene su base en la comunicación entre el cuerpo
y la mente, o sea, la capacidad interoceptiva. Esta, en su nivel más rudimentario,
permite percibir los cambios en el estado de los órganos y las vísceras (ya sea,
frecuencia cardíaca, cadencia respiratoria o el grado de saciedad); también registra las
reacciones del Sistema Nervioso Autónomo ante estímulos ambientales concretos. El
procesamiento de esa información, desde la identificación del cambio, su descripción y
su asociación con un estímulo-respuesta específico, suponen la concientización
atencional interna; la cual deriva en la construcción de patrones significativos
conocidos, las emociones.20
El acceso a la información física, por parte de la mente, tiene tres etapas. La primera
comprende un análisis general del cuerpo, o sea, hacerse conscientes del estado
interno. Un escalón más arriba, la atención se focaliza en las áreas de tensión
corporal. Finalmente, se puntualiza en las áreas de disconfort (dolor, molestia,
picazón, irritación).20
Las emociones son compartidas con otras especies y han evolucionado a lo largo de
la historia. Tienen funciones específicas en el organismo, como:

 asegurar la supervivencia ante estímulos amenazantes, frente a los cuales


podemos luchar, huir, paralizarnos.
 preservar la integridad física, o sea, el grado de satisfacción y bienestar.
 ayudar a la construcción de lazos afectivos, desde reconocer si alguien nos inspira
una sensación positiva o negativa, como también, ser la base para la construcción
de la empatía.
 influir en la regulación homeostática, en conjunto con el sistema inmunológico y la
actividad metabólica.
Es debido a estas funciones que los pacientes que sufren estrés crónico agudo, como
las personas que tienen desórdenes emocionales severos, presentan una
desregulación del estado de activación atencional, aconteciendo un grado de hiper o
hipo concientización emocional.20
El autoconocimiento emocional (AE) supone la capacidad de ser conscientes de las
emociones propias, de conocerlas y entenderlas. El tomar conciencia es un proceso
atencional que está interconectado con funciones evaluativas e interpretativas
internas. Esta capacidad posibilita identificar, detectar y descifrar emociones que se
hayan inmersas en gestos, imágenes, voces y artefactos culturales; como también
reconocer los propios sentimientos. Este último abarca tanto el monitoreo y
diferenciación de aspectos actitudinales, como las expresiones corporales externas
(postura) e internas (vísceras), hasta el procesamiento subjetivo de esas
experiencias.21
La autorregulación emocional (ARE) es la capacidad de mantener bajo control las
emociones perturbadoras que desequilibran psicológicamente. Esta habilidad es
esencial para afrontar los hechos estresantes que se presentan en la vida cotidiana de
una manera proactiva y resiliente, por lo que su ausencia aumenta la probabilidad de
que se sufra de depresión, ansiedad y problemas de conducta, derivando en un bajo
rendimiento académico o laboral.21
Cabe destacar la existencia de una imposibilidad o dificultad para identificar y describir
emociones, denominada alexitimia. Sus manifestaciones suelen ser: dificultad para
reconocer, usar y verbalizar emociones, conflictos para localizar las sensaciones
corporales e interpretarlas como una emoción específica; además en los estadios de la
primera infancia, se observará una comunicación preverbal rígida, con escasa mímica
y pocos movimientos corporales.22
El autoconocimiento emocional y la autorregulación emocional son indicadores de la
inteligencia emocional. Estos son sustanciales para consolidar la autoconfianza, la
cual es un factor relacionado positivamente con el bienestar y la felicidad;
contribuyendo a que los individuos lleven una vida personal y social más placentera.
Asimismo, el AE y la ARE ayudan a: reducir la ansiedad, superar situaciones
estresantes, mejorar las relaciones interpersonales, tolerar las frustraciones y
desarrollar habilidades de resolución de problemas, en diferentes ámbitos, ya sea
personal, familiar, social o laboral.22
Se ha comprobado que a mayor autoconocimiento emocional, hay más probabilidad
de tener autorregulación emocional. La capacidad de una mayor percepción e
identificación de las emociones supone un mejor desarrollo de la tolerancia a la
frustración. Además, hablar abiertamente de las emociones y reconocer señales
internas, aumenta la probabilidad de regular los impulsos, así como de
generar estrategias de afrontamiento más efectivas. Los adultos tienen más
desarrollado el autoconocimiento emocional que los adolescentes, lo que supone que
haya diferencias significativas en los niveles de inteligencia emocional en estos dos
grupos etarios. A su vez, se han encontrado diferencias en cuanto al sexo de los
individuos: las mujeres presentan mayores niveles de autoconocimiento emocional y
en la capacidad de comunicarlas, en comparación con los hombres. Esto deriva en
una superioridad en los niveles de expresividad y de regulación de sus emociones.
Cabe mencionar que estos hallazgos no aportan evidencia para confirmar que estas
diferencias sean de índole biológica. Esto deja la posibilidad de que la causa sea parte
del procesamiento de socialización en el que se hallan inmersos los individuos.22
Como dato curioso, existen estudios que confirman diferencias en estas habilidades
entre estudiantes de universidades privadas y públicas. Los primeros tienen mayores
niveles de autoconocimiento emocional que los segundos, y estos a su vez superan a
los de la privada en los niveles de autorregulación emocional. También se encuentra
una relación entre los intentos de suicidio y las dificultades que presentan los jóvenes
universitarios para manejar sus emociones y enfrentar problemas. Por ejemplo,
situaciones como la finalización de una relación sentimental, peleas con seres
queridos, vivir lejos de la familia, la pérdida del empleo, el divorcio de sus padres,
entre otros.22

Reconocimiento externo de las emociones[editar]


Las emociones tienen una gran relevancia para el desarrollo biopsicosocial,
especialmente sirven de base para construir relaciones afectivas; ya que permiten la
adecuación y comunicación en contextos sociales, mediante vías de comunicación no
verbales.23
Las emociones son reconocidas principalmente mediante las expresiones faciales. Se
pueden reconocer cinco emociones básicas: tristeza, alegría, enojo, asco y miedo. Las
caras se almacenan mentalmente de acuerdo a qué emoción expresa; para que sea
decodificada, se toma en cuenta la información brindada por los ojos y la boca. Sin
embargo, estas partes no son igualmente informativas para la caracterización
emocional, sino que se hace un diagnóstico diferencial de los rasgos. Los ojos aportan
mayor información en cuanto a la identificación del miedo (expresión fácilmente
confundible con la sorpresa) y el enojo. Por otro lado, la tristeza es detectada gracias a
interpretación de la postura de las cejas. La boca, cuando se levanta y se separa el
labio superior pero se bajan las comisuras, denota asco; contrariamente, la felicidad
corresponde a la elevación y separación de los labios.24 Duchenne sostiene, sin
embargo, que una sonrisa genuina puede ser identificada por la acción involuntaria
del músculo orbicular, el cual forma arrugas alrededor de los ojos.23

Inteligencia emocional[editar]
Salovey y Mayer (1990) definen la emoción como un conjunto de metahabilidades que
pueden ser aprendidas y estructuran el concepto en torno a cinco dimensiones básicas
referidas al conocimiento de las propias emociones, a la capacidad de autocontrol, a la
capacidad de automotivación, al reconocimiento de las emociones de los demás y al
control de las relaciones. La inteligencia emocional25 parece contribuir a aumentar la
competencia social, mediante la empatía y el control emocional, incrementando la
sensación de eficacia en las acciones que se acometen.26
La combinación del cociente intelectual (CI) y el cociente emocional (CE) es la idea
básica de la denominada psicología positiva respecto al aprendizaje. En ella se
establece que la motivación tiene un carácter emocional. Por ello, el equilibrio
emocional incrementa el aprendizaje. Se resalta que es el equilibrio, y no su ausencia
o exceso emocional. Pues estados de ánimo bajo (depresión) o demasiados intensos
(ira) conducen a dificultar el aprendizaje. Esta es la base de la ley de Yerkes-
Dobson (1908), quienes demostraron matemáticamente la relación entre la emoción y
el aprendizaje representándola como una U invertida: a poca activación emocional,
poco aprendizaje. Muestra que, si la activación emocional se incrementa, se eleva el
aprendizaje hasta un punto óptimo a partir del cual, si se sigue aumentando, el
aprendizaje disminuye.

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