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Desigualdad de Género en Trabajo No Remunerado

Este documento analiza la desigualdad de género en el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado a nivel municipal en México. Los autores verifican inicialmente las brechas de género en estas actividades y luego buscan establecer los factores asociados, incluyendo la participación laboral femenina y logros educativos. Usan modelos estadísticos espaciales que incorporan la dependencia entre municipios. Entre los resultados, destacan que a medida que aumenta la participación laboral de las mujeres, disminuyen

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Desigualdad de Género en Trabajo No Remunerado

Este documento analiza la desigualdad de género en el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado a nivel municipal en México. Los autores verifican inicialmente las brechas de género en estas actividades y luego buscan establecer los factores asociados, incluyendo la participación laboral femenina y logros educativos. Usan modelos estadísticos espaciales que incorporan la dependencia entre municipios. Entre los resultados, destacan que a medida que aumenta la participación laboral de las mujeres, disminuyen

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Un modelo espacial

de desigualdad de género
sobre trabajo no remunerado en México
A Spatial Model
for Gender Inequality
in Unpaid Work in Mexico

Mauricio Rodríguez Abreu* y Brígida García Guzmán**

Con base en la Encuesta Intercensal 2015, realizada por el Based on the Intercensal Survey of 2015, in this article
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en we initially verified the gender gaps related to domestic
este artículo inicialmente verificamos las brechas de gé- work and care at the municipal level, which have been
nero referidas al trabajo doméstico y de cuidado a nivel underscored by previous studies at the national level. In
municipal, las cuales han sido subrayadas por estudios the central part of the text we seek to establish the fac-
previos en el ámbito nacional. En la parte central del tors associated with gender differences. We start from the
texto buscamos establecer los factores asociados a las assumption of spatial dependence, using models that al-
diferencias de género. Partimos del supuesto de la de- low us to incorporate not only the information of each
pendencia espacial usando modelos que permiten in- municipality, but the possibility of spatial associations
corporar no solo la información de cada municipio, sino between nearby municipalities. Among our results, we
la posibilidad de asociaciones espaciales con los más highlight that as the participation of women in the la-
cercanos. Entre nuestros resultados destacamos que, bor market increases, the asymmetries between gen-
a medida que aumenta la participación femenina en ders in the exercise of domestic and care work dimin-
el mercado de trabajo, disminuyen las asimetrías entre ish, taking into account a series of intervening aspects.
géneros en el ejercicio del trabajo doméstico y de cui- Whether this is due to the greater involvement of males
dado, teniendo en cuenta una serie de aspectos intervi- in domestic life, to the reduction of the time that wom-
nientes. Si esto se debe al mayor involucramiento de los en invest in unpaid work, or both, we consider this an
varones en la vida doméstica, a la reducción del tiempo important point of departure to be studied in depth in
que invierten las mujeres en el trabajo no remunerado future analyses.
o a ambos aspectos, consideramos que es un punto de
partida muy importante para seguir profundizando con Key words: unpaid work; gender inequalities; spatial
análisis futuros. statistical models.

Palabras clave: trabajo no remunerado; desigualdades Recibido: 9 de abril de 2019.


de género; modelos estadísticos espaciales. Aceptado: 6 de septiembre de 2019.

* Universidad de las Américas Puebla, México, [Link]@[Link]


** El Colegio de México, México, bgarcia@[Link]

68 REALIDAD, DATOS Y ESPACIO REVISTA INTERNACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA


Vol. 11, Núm. 1, enero-abril, 2020.
69
Orphaned birds, old man and child feeding sparrow/DEA /ICAS94/Getty Images
Introducción hemos detectado en el ámbito municipal. Nos inte-
resa, de manera primordial, explorar tanto el efecto
México ha sido reconocido por su avance en la del avance en la urbanización y metropolización del
agenda de igualdad de género en términos de es- país como los logros alcanzados por las mujeres en
fuerzos institucionales y normativos (ONU Mujeres, términos educacionales y laborales, los cuales, por
2015). Sin embargo, a pesar de este progreso, la lo general, se supone que impactan en su autono-
desigualdad sigue siendo una realidad palpable en mía para actuar de manera independiente y según
el país y las asimetrías a niveles estatal y municipal intereses propios.
son muy pronunciadas. Por esta razón, y con el pro-
pósito de contribuir a monitorear los compromisos En la primera sección de este documento pre-
suscritos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible sentamos información de antecedentes sobre el
(ODS) y la Agenda 2030, es importante actualizar el trabajo no remunerado (y remunerado) en México,
conocimiento existente sobre diversas dimensio- así como las características principales de la EI 2015
nes de esta desigualdad de género, así como sus y el tipo de preguntas incluidas en ella; enseguida,
factores asociados. analizamos las distribuciones entre hombres y mu-
jeres en lo que respecta a la participación y el tiempo
La distribución desigual del trabajo domésti- dedicado a las tareas domésticas no remuneradas
co y de cuidado no remunerado entre mujeres y y las actividades de cuidado en las distintas regio-
hombres ha sido ampliamente señalada como un nes del país; en esta parte, nuestro objetivo parti-
obstáculo importante para el avance de la igual- cular es hacer hincapié en aquellas que presentan
dad de género; en los últimos años se han reali- desigualdad alta y baja.
zado muchos esfuerzos para obtener información
y analizar la participación de ambos en este tipo En la segunda, procedemos a analizar la asocia-
de actividades. En México, es posible estudiar as- ción entre la desigualdad de género en el trabajo
pectos particulares de la división sexual del trabajo no remunerado y una serie de características que
con datos que se recopilan de forma regular en en- hemos podido estimar o localizar para los munici-
cuestas de hogares y de uso del tiempo. Además, pios mexicanos, siguiendo los propósitos menciona-
en la Encuesta Intercensal (EI) 2015 se formularon dos arriba. Los aspectos específicos cuya influencia
por primera vez varias preguntas que nos permiten analizaremos son: la condición metropolitana del
enriquecer nuestro conocimiento acerca de las ac- municipio, su marginación, la razón de dependen-
tividades domésticas y de cuidado en el hogar en cia demográfica, la presencia de población indíge-
el ámbito municipal. na, los logros educativos y la participación laboral
femenina, así como la importancia de los hogares
En un trabajo previo que llevamos a cabo con encabezados por mujeres. Es importante indicar
la EI pudimos identificar las desigualdades entre que la selección de estos rasgos o factores condi-
hombres y mujeres en lo que respecta a activida- cionantes se basa tanto en la revisión bibliográfi-
des particulares en el caso de más de 2 400 muni- ca que sistematizamos más adelante como en la
cipios mexicanos, como las tareas domésticas de disponibilidad de datos para el ámbito municipal
cocinar, lavar y planchar, además del cuidado de mexicano. Los métodos estadísticos utilizados en
niños(as) y personas discapacitadas, enfermas y el análisis son modelos de rezago espacial, cuyas
mayores de 60 años de edad (Rodríguez y García, principales características se detallan en esta parte
2018). del artículo. En la discusión de los resultados, en-
marcamos los hallazgos en el conocimiento previo
Ahora, nuestro objetivo en este artículo es avan- y enfatizamos la contribución que este tipo de en-
zar en el conocimiento de los procesos socioeco- foque espacial puede aportar. También, tenemos
nómicos asociados con la distribución desigual un interés especial en señalar indicaciones útiles
de actividades domésticas y de cuidado que ya para la eventual modificación de las disparidades de

70 REALIDAD, DATOS Y ESPACIO REVISTA INTERNACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA


género a nivel local. Como tercera y última sección, y en los estratos de la población más favorecidos,
se presentan las conclusiones. estas conductas han empezado a modificarse. De
conformidad con estos planteamientos, existe al-
guna evidencia en el caso de México hacia comien-
Antecedentes zos de este siglo de que las mujeres de los hogares
más pobres tienen una mayor carga de trabajo en
La investigación sociodemográfica en la temática comparación con otros estratos de ingresos, en es-
del trabajo no remunerado en México se ha expan- pecial en las áreas rurales (INMUJERES, 2005).
dido de forma significativa en las dos primeras dé-
cadas de este siglo debido, en cierta medida, a la Respecto a características personales, la escola-
ampliación de la información existente al respecto. ridad —tanto de mujeres como de hombres— ha
Algunos estudios se han centrado en la evaluación sido señalada como un rasgo de particular impor-
de la calidad de los datos recopilados y otros han tancia en la eventual modificación de los patrones
contribuido a la estimación del valor económico de prevalecientes en la división sexual del trabajo.
las actividades domésticas y de cuidado. Además Varios estudios encuentran que los hombres más jó-
de lo anterior, la investigación actual ha precisado venes (menores de 40 años de edad) y los más
las cargas totales de trabajo (remuneradas y no escolarizados (que tienen secundaria y niveles
remuneradas) de mujeres y hombres que pertene- más altos de estudios) reportan mayor cantidad de
cen a diferentes grupos poblacionales, los cuales horas dedicadas al trabajo doméstico y de cuidado.
enfrentan distintas circunstancias familiares e indi- Asimismo, es frecuente que la escolaridad femeni-
viduales. También, han recibido especial atención na se considere estratégica para alcanzar mayor
las limitaciones que se le presentan a la mayoría autonomía (actuación de manera independiente
de las mujeres que son responsables del trabajo y según intereses propios), así como el eventual
no remunerado con respecto a sus opciones en el empoderamiento femenino (cuestionamiento del
mercado laboral (ver García, 2019). poder y control de los diferentes tipos de recursos)
(ver Granados, 2013; Rivera y Hernández Jabalera,
Según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiem- 2014; Rodríguez y García, 2014; Rojas y Martínez, 2014;
po (ENUT) 2014, la carga laboral total (remunerada y Galindo, García y Rivera, 2015).
no remunerada) de las mujeres en México supera a la
de los hombres en aproximadamente 13 horas por Ahora bien, una gran cantidad de investigacio-
semana, en promedio; esta cifra es similar a la ob- nes en las últimas dos décadas, tanto en México
tenida con la Encuesta del 2009. Nuestro país suele como en el ámbito internacional, han abordado las
ocupar los primeros lugares en América Latina en posibles formas en que la participación de las mu-
términos de horas dedicadas al trabajo doméstico jeres en el mercado de trabajo puede influenciar la
y de cuidado, pero debe recordarse que estas es- división sexual del trabajo en sus hogares. En nues-
tadísticas internacionales en la región no se basan tro caso, este es un tema en particular controver-
en instrumentos de recopilación de información tido porque las mujeres no siempre trabajan por
homogéneos (García, 2019; Arriagada, 2017). un salario y en lugares espacialmente separados
de sus unidades domésticas. Además, se debería
¿Qué se ha encontrado o se plantea en términos tomar en cuenta que la asimetría entre los géne-
conceptuales para explicar las diferencias entre ros podría reducirse con la participación laboral
mujeres y hombres en relación con el ejercicio del femenina, tanto porque los varones compartiesen
trabajo no remunerado? Un primer aspecto que un mayor número de estas actividades como por
por lo general se indica es que en las áreas rurales la posibilidad de que las mujeres económicamen-
y más empobrecidas prevalecen ideas y comporta- te activas hiciesen menos tareas domésticas y de
mientos más tradicionales en lo que toca a la divi- cuidado. Veamos algunos de los argumentos y evi-
sión sexual del trabajo y que, en el contexto urbano dencias existentes desde ambas perspectivas.

Vol. 11, Núm. 1, enero-abril, 2020. 71


En una investigación anterior realizada por na y la pertenencia a los estratos sociales más fa-
García y Oliveira (2006) para las áreas metropolita- vorecidos, como vimos con anterioridad—; por
nas de México y Monterrey hacia finales de la dé- ejemplo, Rojas y Martínez (2014) reportan que la
cada de los 90, se recolectó una gran cantidad de ocupación asalariada de las esposas es la que se
información sobre la división sexual del trabajo y asocia con una mayor colaboración de los espo-
los factores posiblemente asociados en los hoga- sos en las tareas no remuneradas (ver Rodríguez y
res de estas dos ciudades por medio de encuestas García, 2014).
probabilísticas. Mediante la aplicación de herra-
mientas estadísticas que tuvieron en cuenta una En el contexto de países como Estados Unidos de
serie importante de variables intervinientes, se lle- América (EE. UU.) también se ha reportado que el
gó a la conclusión de que la experiencia laboral de estatus de la mujer empleada suele estar asociado
las mujeres casadas o unidas era un aspecto que se con un aumento en la participación de su esposo
asociaba de manera significativa con la participa- en las tareas del hogar y que las mujeres que ganan
ción de los esposos en las tareas domésticas y de más gozan de una división del trabajo más equita-
cuidado, así como con la presencia de las esposas tiva en sus hogares (ver Coltrane y Shih, 2010). Los
en las decisiones importantes y en su libertad de hallazgos anteriores se refieren al comportamiento
movimiento. El hacer aportaciones al presupues- de los esposos o cónyuges en situaciones donde se
to familiar, así como el ejercer ocupaciones más modifica en alguna medida la división sexual del
calificadas y el significado que es posible atribuir trabajo en sus unidades domésticas.
al trabajo extradoméstico como un factor de inde-
pendencia y superación personal, también se aso- Y, ¿qué sabemos sobre el trabajo doméstico y
ciaron de manera importante con la participación de cuidado que llevan a cabo las mujeres que tam-
del esposo en el trabajo no remunerado. bién desempeñan labores remuneradas? En el caso
mexicano, se ha hecho hincapié en una gran can-
De esta manera, ese estudio permitió corroborar tidad de estudios en la sobrecarga de trabajo que
algunas hipótesis planteadas por investigaciones esto implica y contamos con estimaciones precisas
previas donde se apuntaba que no necesariamen- de la carga global que enfrentan estas mujeres, en
te es el trabajo extradoméstico en sí el que puede especial cuando pertenecen a los estratos sociales
facilitar cambios en la vida de las mujeres, sino que más pobres y vulnerables (ver García y Pacheco,
hay que considerar otros aspectos, como el tipo 2014).
y lugar del trabajo desempeñado, la experiencia
laboral y no solo la participación en un momento Pero, más allá de este insoslayable fenómeno,
en el tiempo, así como el control de los recursos también se han comenzado a desbrozar los as-
económicos o las aportaciones al presupuesto pectos que pueden llevar a modificar la cantidad
familiar. Se trata de una serie de puntos para los de trabajo doméstico y de cuidado que desem-
que no contamos con la información necesaria en peñan las mujeres que llevan a cabo, además, una
nuestro trabajo, pero los mencionamos para seña- labor remunerada. Sánchez (2014), con informa-
lar la complejidad de las relaciones que buscamos ción de encuestas de ingresos y gastos, analizó esta
establecer. problemática para las parejas de doble ingreso en
el ámbito nacional. Con información del 2010, se
En investigaciones recientes para el ámbito na- llegó a la conclusión de que estas realizan menos
cional con datos de encuestas de uso del tiempo, horas de labores domésticas y de cuidado que en
también se han destacado las situaciones en las el resto de los hogares nacionales y precisó que los
que la ocupación de las esposas se asocia con un siguientes aspectos llevan a disminuir el trabajo no
mayor involucramiento de los varones en las tareas remunerado femenino: el número de horas de la-
domésticas y de cuidado —además de aspectos bor extradoméstica, el mayor aporte económico al
como la juventud, la mayor escolaridad masculi- hogar, el nivel educativo de las mujeres, así como

72 REALIDAD, DATOS Y ESPACIO REVISTA INTERNACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA


el trabajo de otros integrantes de los hogares y la 6) Preparar o servir comida para la familia; 7)
contratación de empleadas domésticas. Limpiar la casa, lavar o planchar la ropa de la fa-
milia; 8) Hacer compras para comida o limpieza.
En el caso de países desarrollados como EE. UU.
(ver Coltrane, 2000; Coltrane y Shih, 2010), también El diseño estadístico de la EI 2015 es convenien-
se ha registrado que las mujeres empleadas hacen te para el presente análisis, ya que permite estimar
hasta un tercio menos de trabajo en el hogar que la participación, así como el número de horas asig-
aquellas que no están laborando, lo cual respalda nadas a cada una de las actividades mencionadas
—según estas autoras— las hipótesis que plan- por parte de mujeres y hombres en los estados y
tean que la disponibilidad de tiempo y los recursos municipios del país (INEGI, 2015). Para cada una de
relativos que se poseen influencian la negociación ellas, primero calculamos:
que se establece en la repartición del trabajo no
remunerado. No obstante, también se ha encon- • Razón de participación: porcentaje de las
trado en el caso norteamericano que estas reduc- mujeres reportando algún tiempo en la
ciones atañen, sobre todo, al trabajo doméstico y actividad, dividido entre el porcentaje de
no al cuidado de los hijos propiamente dicho (ver hombres reportando tiempo en la misma
Bianchi et al., 2006). actividad.

A partir de estos antecedentes hemos diseñado % Mujeres en actividad i


RP =
nuestro estudio, basado ante todo en la informa- % Hombres en actividad i (1)
ción proporcionada por la EI 2015 y otras fuentes
que se presentan en las siguientes páginas. Se debe
tener en cuenta que los hallazgos mencionados • Razón de horas: promedio de horas semanales
para México se refieren al país como un todo o a lo- de mujeres en la actividad, dividido entre el
calidades rurales y urbanas de diferentes tamaños promedio de horas semanales de hombres en
que son el nivel de desagregación que establece la esa actividad.
gran mayoría de las encuestas llevadas a cabo en el
país. Desde esta perspectiva, la EI permite avanzar Media horas semanales en actividad i de mujeres
RH =
en nuestro conocimiento de las relaciones plantea- Media horas semanales en actividad i de hombres
das sobre la distribución sexual del trabajo a nivel (2)
municipal, lo cual representa una de las principales
contribuciones que buscamos hacer. Estos cálculos nos permitieron, de inicio, identi-
ficar las tareas en las que se observan las mayores
y menores desigualdades. Luego, para conocer las
Estrategia metodológica agrupaciones de municipios con alta y baja des-
igualdad, calculamos el Índice de Moran para iden-
Durante marzo del 2015, el INEGI introdujo en la tificar la correlación espacial. Cabe señalar que,
EI un módulo referente al trabajo no remunerado, mientras la correlación estadística tradicional indi-
aplicado a toda la población de 12 años de edad ca la asociación entre dos o más variables, la auto-
o más, que recopiló información sobre ocho tipos correlación espacial comprende la relación de una
de actividades en el ámbito municipal: 1) Ayudar a variable presente en varias unidades espaciales y
personas con discapacidades; 2) Cuidar a las per- una medida de proximidad geográfica definida
sonas enfermas que necesitan cuidados especiales; para todos los pares de unidades (Getis, 2008). La
3) Asistir a una niña o niño sano menor de 6 años medida de autocorrelación espacial está dada por:
de edad; 4) Asistir a una niña o niño saludable de
6 a 14 años de edad; 5) Asistir a alguien de 60 años n ∑ i∑ j≠i wij ( yi −ȳ ) (yj −ȳ )
I=
de edad o más que requiera atención continua; ( ∑ i∑ j≠i wij) ∑ i(yi −ȳ ) 2 (3)

Vol. 11, Núm. 1, enero-abril, 2020. 73


donde wij es una matriz de distancias espaciales; yi y que uno de mínimos cuadrados ordinarios. Por úl-
yj corresponden a cada par de unidades espaciales. timo, el término εi representa el error.

En un momento subsecuente, procedimos a De esta manera, ajustamos una serie de modelos


ajustar una serie de modelos espaciales para la rela- de rezago espacial para explicar las relaciones M/H
ción M/H en las dos dimensiones de participación y observadas en la participación y las horas inverti-
horas. Cuando se modelan procesos espaciales das en las distintas actividades, teniendo en cuenta
(como lo indican los valores observados del Índice algunas variables que se plantean como asociadas
de Moran), no se cumplen los supuestos básicos de con una mayor o menor desigualdad de género y
los modelos de mínimos cuadrados más usuales que nos fue posible localizar en el ámbito munici-
con respecto a los residuos y la independencia. pal.1 Estas variables son: condición metropolitana,
Esto es una consecuencia de la estructura espa- que define al municipio como no metropolitano
cial de los datos donde las regiones con altos va- o metropolitano según se hayan clasificado en la
lores de desigualdad pueden estar rodeadas por delimitación de zonas metropolitanas de México2
otras con la misma situación, lo que resulta en au- (CONAPO, SEDATU e INEGI, 2018) y según el tama-
tocorrelación positiva o, en algunos casos, zonas ño de su población; porcentaje de población indí-
de alta desigualdad pueden tener áreas vecinas gena, basado en la prevalencia del idioma; relación
con baja desigualdad, por lo tanto, resulta en una mujeres/hombres en la población con escolaridad
autocorrelación negativa. Una alternativa a los mo- de secundaria completa; relación mujeres/hom-
delos de mínimos cuadrados es dar cuenta de la bres en la participación en la fuerza de trabajo;
asociación espacial en nuestra variable dependien- proporción de hogares encabezados por mujeres;
te utilizando modelos de rezago espacial. Estos su- índice de marginación municipal 2015 (CONAPO,
ponen que la estructura de los datos presenta un 2016); y razón de dependencia demográfica. Por
efecto en el que los valores observados en un área último, para cada uno de los modelos ajustados,
específica se asocian con los de las zonas vecinas. incluimos la prueba de razón de verosimilitud para
Asimismo, permiten observar las relaciones entre saber si estos modelos espaciales proporcionan
las distintas regiones en términos de desigualdad. un mejor ajuste que los ordinarios de mínimos
La interpretación de estos modelos no es tan dife- cuadrados.
rente de la idea de autocorrelaciones de series de
tiempo en términos de variables independientes
(Anselin y Bera, 1998). Formalmente: Principales resultados

El cuadro 1 muestra los porcentajes de participa-


yi = ß0 + ß1 xi + ρ wiyi + εi (4) ción en las diferentes actividades no remuneradas,
el tiempo promedio semanal dedicado a ellas en
donde ß0 , ß1 y xi representan un componente términos de horas y la razón entre mujeres y hom-
similar a una regresión lineal tradicional. El valor bres para ambos temas. Los valores superiores a la
asociado a la matriz de distancias espaciales para unidad indican en qué porcentaje la participación
cada unidad yi (que se identifica en el modelo o el número de horas que las mujeres dedican a ac-
como ρ ) señalará la autocorrelación espacial que
está presente en el modelo. Los valores positivos 1 Como es posible constatar en la sección de antecedentes, algunas de nuestras
variables cuentan con mayor respaldo que otras para la inclusión en los modelos. No
del parámetro ρ indicarían que una región tendrá obstante, quisimos ampliar el conocimiento existente sobre la distribución sexual
valores altos en la variable de interés, si las unida- del trabajo explorando (o controlando) el efecto de otros aspectos, cuyo impacto era
potencialmente significativo y para el cual pudimos localizar o estimar la información
des vecinas tienen, en promedio, valores altos en respectiva.
la misma variable; es decir, ρ puede ser interpreta- 2 Los municipios se clasificaron como metropolitanos si fueron incluidos en alguna de las
zonas metropolitanas de México del 2015; aquellos no incluidos se consideraron como
do como el parámetro espacial, el cual determina no metropolitanos en dos categorías: con población mayor a 15 mil habitantes y los de
si el modelo espacial aporta mayor información menor a los 15 mil habitantes.

74 REALIDAD, DATOS Y ESPACIO REVISTA INTERNACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA


tividades no remuneradas son mayores que las de bien la participación de las mujeres en el total de las
los hombres y los inferiores, la situación inversa. actividades no remuneradas es 55% mayor que la
de los hombres, se debe hacer hincapié en que el
De inicio encontramos que 57% de los hombres tiempo dedicado a estas actividades es mucho más
y 89% de las mujeres declararon participar en al- elevado (150%) que el de sus contrapartes masculi-
gún tipo de actividad no remunerada. Al mismo nos. El cuadro 1 nos permite, también, ratificar que
tiempo, los hombres que participaron en estas las brechas de género se maximizan en las tareas
actividades invirtieron poco menos de 20 horas a domésticas de preparación de alimentos y de hi-
la semana, mientras que las mujeres, casi 49 horas. giene del hogar; pero, ¿cómo se visualizan estas
Estas primeras cifras siguen algunas tendencias ya diferencias cuando analizamos la distribución de
conocidas para la segunda década del siglo XXI. Si todas las actividades en el territorio nacional?

Cuadro 1
Población que participa en actividades no remuneradas, horas dedicadas y razón M/H en ambos
indicadores por tipo de actividad, 2015
Porcentajes
Actividad
Total Hombres Mujeres Razón M/H

Participación 73.62 57.13 88.82 1.55

Cuidados a personas con discapacidad 2.45 1.92 2.95 1.54

Cuidados a personas enfermas 2.49 1.89 3.04 1.61

Cuidados a menores de 6 años 18.79 12.81 24.30 1.90

Cuidados a menores de 6 a 14 años 16.15 10.65 21.21 1.99

Cuidados a personas de 60 años y más 4.47 3.39 5.46 1.61

Preparar y servir alimentos 55.57 30.27 78.88 2.61

Limpieza, lavado y planchado de ropa 61.43 37.26 83.70 2.25

Compras para la comida y limpieza 56.64 39.03 72.87 1.87

Horas 37.68 19.55 48.52 2.48

Cuidados a personas con discapacidad 26.30 19.06 30.64 1.61

Cuidados a personas enfermas 25.59 20.32 28.61 1.41

Cuidados a menores de 6 años 34.89 20.02 42.12 2.10

Cuidados a menores de 6 a 14 años 31.33 19.53 36.80 1.88

Cuidados a personas de 60 años y más 21.82 16.94 24.61 1.45

Preparar y servir alimentos 10.80 6.30 12.39 1.97

Limpieza, lavado y planchado de ropa 9.43 5.61 11.00 1.96

Compras para la comida y limpieza 3.77 3.11 4.09 1.32


Fuente: estimaciones propias con base en INEGI. Encuesta Intercensal 2015.

Vol. 11, Núm. 1, enero-abril, 2020. 75


Los mapas 1 y 2 muestran las razones M/H en cuales existe una menor desigualdad en las tareas
términos de participación en actividades no re- de preparación y servicio de alimentos.
muneradas, así como el tiempo destinado a ellas
a nivel municipal. Con base en estos resultados, Respecto a las actividades de cuidado, es muy im-
primero confirmamos que la desigualdad entre portante indicar que encontramos una desigualdad
hombres y mujeres en la preparación de alimen- relativamente menor entre hombres y mujeres en
tos y en la limpieza de la casa, así como en el cui- la atención a personas con alguna discapacidad,
dado de niños menores de 14 años de edad, es enfermos y adultos mayores (mapas con colores
muy clara a lo largo de gran parte del territorio más claros), y que el análisis geográfico indica que
nacional (color naranja oscuro en los mapas). algunas de estas tareas están distribuidas de mane-
Se observa un patrón similar (rojo más oscuro) ra más aleatoria en el territorio nacional (ver cuadro
para el tiempo dedicado a estas tareas. No cabe 2). Aunque se trata de actividades que involucran
duda, entonces, de que estas actividades, por por ahora a un pequeño número de personas, es
tradición reservadas a las mujeres, están muy probable (y deseable) que se amplíen con el enveje-
arraigadas en México. Sin embargo, también cimiento progresivo de la población. Este resultado
es necesario apuntar que el análisis espacial podría constituir un punto de partida importante
nos permite identificar un número significativo para el diseño de acciones que buscaren promover
de municipios contiguos en el norte del país y, más responsabilidades compartidas entre hombres
parcialmente, en la península de Yucatán, en los y mujeres (ver Rodríguez y García, 2018).

Mapa 1
Razones de participación en actividades no remuneradas por tipo de actividad, México, 2015

Atención a personas Atención a personas Atención a niños menores Atención a niños menores
con discapacidad enfermas de 6 años de 6 a 14 años

Atención a personas Cocinar y servir Limpiar, lavar Hacer las compras para
de 60 años y más alimentos y planchar comidas y limpieza

<1
de 1 a 1.5
de 1.5 a 2
de 2 a 5
<5

Fuente: elaboración propia con base en INEGI. Encuesta Intercensal 2015.

76 REALIDAD, DATOS Y ESPACIO REVISTA INTERNACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA


Mapa 2
Razones de horas en actividades no remuneradas por tipo de actividad,
México, 2015

Atención a personas Atención a personas Atención a niños menores Atención a niños menores
con discapacidad enfermas de 6 años de 6 a 14 años

Atención a personas de Cocinar y servir Limpiar, lavar Hacer compras para


60 años y más alimentos y planchar comidas y limpieza

<3
de 3 a 5
de 5 a 10
de 10 a 15
< 15

Fuente: elaboración propia con base en INEGI. Encuesta Intercensal 2015.

Definición de las características reina3 y resulta adecuado ante la diversidad de trazos


espaciales observados en los municipios del país. Este criterio
resulta en 2 458 municipios con 14 368 enlaces y un
Al modelar procesos espaciales, es importante promedio de 5.85 municipios vecinos. En el mapa 3
determinar el tipo de matriz de contigüidad y se muestran los enlaces de la proximidad definida.
distancias espaciales que serán utilizadas. En el
presente análisis definimos los criterios de cercanía 3 Se le llama así por la similitud que guarda con los movimientos que esta pieza puede
a utilizar, tal, que todos los municipios limítrofes y realizar en un juego de ajedrez clásico. Entre las medidas de contigüidad, se recomienda
su uso para el establecimiento de las vecindades a considerar cuando los polígonos
aquellos que comparten una arista fueren incluidos tienen formas irregulares. Este criterio permite incluir como vecinos a municipios que
como municipios vecinos, esto es conocido como de comparten, al menos, una arista con el municipio central.

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Mapa 3
Municipios vecinos por criterio de contigüidad

Fuente: elaboración propia con base en INEGI. Encuesta Intercensal, 2015.

Usando la información relativa a las razones caría la presencia de un municipio atípico, donde
M/H en los dos indicadores analizados, se estima- uno con valores altos (o bajos) respecto a la media
ron los valores para el Índice de Moran, el cual in- nacional se encuentra rodeado de otros con valo-
dica la existencia de asociaciones espaciales; los res en el sentido opuesto. Los mayores valores del
cercanos a la unidad significan que municipios con Índice de Moran para la participación en activi-
valores por arriba (o abajo) de la media nacional se dades se observan en la preparación de alimen-
encuentran rodeados por otros municipios con ci- tos, compras, atención a menores de 6 años de
fras similares respecto a la media nacional; como re- edad y limpieza de las viviendas. Los valores para
sultado, se tendrían regiones con conglomerados el tiempo dedicado a estas actividades presentan
de alta (o baja) desigualdad. Un valor de -1 indi- valores similares.

Cuadro 2 Continúa
Valores del Índice de Moran para las razones de participación en actividades
no remuneradas y tiempo dedicado a estas, 2015
Actividad Participación Horas

Atención a personas con discapacidad 0.0790 *** 0.0465 ***

Atención a personas enfermas 0.0961 *** 0.0198 *

Atención a menores de 6 años 0.2454 *** 0.1031 ***

78 REALIDAD, DATOS Y ESPACIO REVISTA INTERNACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA


Cuadro 2 Concluye
Valores del Índice de Moran para las razones de participación en actividades
no remuneradas y tiempo dedicado a estas, 2015
Actividad Participación Horas

Atención a menores de 6 a 14 años 0.1935 *** 0.1001 ***

Atención a personas de 60 años y más 0.0537 *** 0.0352 **

Preparación de alimentos 0.3291 *** 0.2806 ***

Limpiar, lavar o planchar 0.2700 *** 0.2666 ***

Compras para la comida o limpieza 0.2750 *** 0.2355 ***


Sig.: *<0.05, **<0.01, ***<0.001.
Fuente: elaboración propia con base en INEGI. Encuesta Intercensal 2015.

Modelos espaciales en ellos es frecuente que no exista cónyuge y sue-


len ser más pequeños. Este aspecto también mues-
Como anticipamos, una vez que se ha establecido tra muchas variaciones, con algunos municipios
el panorama inicial de la distribución de las activi- que tienen alrededor de 8% de los hogares con je-
dades no remuneradas entre mujeres y hombres fatura femenina, mientras que otros alcanzan casi
a lo largo del país, ahora detallamos y analizamos 49 por ciento. Ahora bien, para poder controlar por
los resultados de nuestros modelos de rezago es- las diferencias regionales en los niveles de desarro-
pacial. Los valores descriptivos para las variables llo, incluimos también el Índice de Marginación a
independientes incluidas en los modelos se mues- nivel municipal para el 2015 (ver CONAPO, 2016).
tran en el cuadro 3. La población indígena en los De igual manera, para controlar por la estructura
municipios de México osciló entre 0 y 100%, con de la población en cada municipio, se incluyó la
un valor medio de 19.7 por ciento. La presencia de razón de dependencia demográfica;4 esta variable
brechas de género en escolaridad —pero, sobre oscila entre 35 y 119. La última incluida correspon-
todo, de participación laboral en México— es evi- dió a la naturaleza metropolitana y urbana de los
dente. En el ámbito escolar, por cada 100 hombres municipios: 17% de ellos pertenecía a alguna de
con secundaria terminada se tienen 98 mujeres con las 74 zonas metropolitanas de México, 33% no
este nivel de escolaridad completo. Esta variable eran metropolitanos pero contaban con pobla-
muestra importante variación en el país, con va- ción de 15 mil habitantes o más, mientras que casi
lores de 43 a 153 mujeres por cada 100 hombres 50% tenían una inferior a los 15 mil habitantes y
con nueve años de escolaridad o más. La participa- no eran parte de ninguna zona metropolitana.
ción femenina en la fuerza de trabajo sigue siendo Será interesante y valioso establecer la dirección y
menor que la masculina y, a lo largo del país, la magnitud de la asociación entre estos aspectos
proporción varía de 1.1 a 77.7 mujeres por cada y las brechas de género en el ejercicio del trabajo
100 hombres en actividades remuneradas. no remunerado.

Una variable de control que incluimos es el por- 4 Razón de dependencia = (población < 15 años + población de 65 años y más)/
centaje de hogares encabezados por mujeres porque población de 15 a 64 años.

Vol. 11, Núm. 1, enero-abril, 2020. 79


Cuadro 3
Estadísticas descriptivas para las variables independientes, México, 2015
Variable independiente Media Mín. Máx.
% población indígena 19.71 0 100
Razón (M/H) con educación
98.1 42.6 152.9
secundaria
Razón (M/H) en participación
35.7 1.1 77.7
laboral
% hogares con jefatura
26.1 7.6 48.5
femenina
Índice de Marginación 2015 55.4 8.3 94.1
Razón de dependencia 64.5 34.9 119.0
Condición metropolitana
Municipios %
del municipio
Metropolitano 417 17.0
Urbano 816 33.2
Rural 1 224 49.8
Fuente: INEGI. Encuesta Intercensal 2015.

Los resultados de los modelos de rezago espa- de alimentos, pero con reducciones en cuidados a
cial se muestran en el cuadro 4. El primer panel se personas con discapacidad.
refiere a las brechas entre mujeres y hombres en lo
concerniente a la participación en la actividad y el Respecto a la relación M/H con secundaria com-
segundo, a las que ocurren en horas empleadas en pleta, fue significativa en lo que toca a la re-
la actividad. El análisis de los resultados obtenidos ducción de la brecha de género en atención de
en los distintos modelos debe tomar en conside- personas de 60 años de edad y más, preparación
ración el grado de autocorrelación espacial en las de alimentos y participación en compras para el
distintas variables; es decir, el coeficiente reportado hogar. Sin embargo, es muy relevante hacer hin-
contempla la dimensión espacial entre las unidades capié en los resultados que atañen a la relación
analizadas.5 entre mujeres y hombres en la fuerza de trabajo;
un aumento en los valores de esta, es decir, el in-
En lo que respecta al primer panel (razón de par- cremento en la presencia femenina en el trabajo
ticipación entre mujeres y hombres en actividades extradoméstico, se asocia con una reducción en la
específicas) tenemos lo siguiente: comparados con brecha de participación entre mujeres y hombres
los municipios metropolitanos, la condición no en todos los tipos de actividades no remuneradas.
metropolitana del municipio se mostró asociada Ahora bien, la proporción de hogares encabezados
a incrementos en la brecha de género en lo que por mujeres se asoció de forma positiva con au-
toca a participación en actividades de cuidados a mentos en las brechas en las distintas actividades,
personas con discapacidad y enfermas, así como con excepción de las de limpieza, lo que podría
la realización de compras, pero solo en municipios ser consecuencia de la composición de estos hoga-
con población menor a los 15 mil habitantes. La res y la redistribución de este tipo de actividades.
presencia de población indígena se asoció con au-
mentos en la brecha de género en lo concerniente El Índice de Marginación 2015 estuvo asocia-
a la atención de niños y niñas y en la preparación do de forma positiva con incrementos en la brecha
de género en preparación de alimentos, pero con
5 Como consecuencia, se debe tener en cuenta que las variables de una unidad geográfica
efectos negativos en cuidados a personas enfer-
están relacionadas con el valor observado en las unidades vecinas. mas y menores. Por último, la razón de dependen-

80 REALIDAD, DATOS Y ESPACIO REVISTA INTERNACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA


cia fue significativa al incrementar la asincronía dicado al trabajo no remunerado en las actividades
entre mujeres y hombres en casi todas las activi- no remuneradas. Al igual que ocurrió con los mode-
dades, con excepción de los cuidados a personas los para la participación, la proporción de hogares
mayores y las enfermas. encabezados por mujeres se asoció con aumen-
tos en la brecha de horas dedicadas a la atención
El panel inferior del cuadro 4 muestra los coefi- de personas con discapacidad y mayores de 60 años,
cientes de los modelos para cambios en las brechas así como de menores de entre 6 y 14 años, y con re-
de tiempo dedicado al trabajo no remunerado en- ducciones en lo que toca tanto a limpieza como a la-
tre mujeres y hombres en las distintas tareas, es var y planchar la ropa de los miembros del hogar. El
decir a la razón de horas. También, se confirma que Índice de Marginación municipal fue significativo y
en los municipios no metropolitanos pero con me- asociado de forma positiva con la brecha en el tiem-
nos de 15 mil habitantes, el trabajo de cuidados a po dedicado a la preparación de alimentos, pero de
personas enfermas o con alguna discapacidad, así manera negativa con los cuidados a menores de 6 a
como las compras de productos para el hogar, se 14 años. Por último, la razón de dependencia estuvo
distribuyen de manera más desigual entre mujeres asociada con incrementos en la distancia en la pre-
y hombres que en los metropolitanos. La mayor paración de alimentos, limpieza del hogar y la reali-
presencia de población indígena en los municipios zación de compras.
resultó en una menor desigualdad en limpieza de
la vivienda, lavado y planchado de ropa. En la mayoría de los modelos, el valor del coefi-
ciente ρ fue positivo y significativo, lo cual sugiere
La relación entre géneros en lo concerniente a la que se observó la autocorrelación espacial en di-
finalización de la secundaria fue significativa para el cho sentido; esto es, municipios con valores altos
cuidado a menores de entre 6 y 14 años de edad y la en las variables están espacialmente asociados con
preparación de alimentos, y estuvo asociada con re- otros con valores altos. Sin embargo, las pruebas de
ducciones en la brecha. Sin embargo, se asoció con verosimilitud, al comparar el ajuste de los modelos
incrementos en la de actividades de limpieza. Y, una de rezago espacial con los lineales tradicionales,
vez más, cuanto mayor es la participación de las mu- vemos que, para algunas de las variables, la ganan-
jeres en el mercado de trabajo, en comparación con cia de los espaciales resulta en mejoras, pero para
los hombres, menor es la distancia en el tiempo de- otras no es significativo.

Cuadro 4 Continúa

Resultados de los modelos de rezago espacial para las razones de participación


y horas en el trabajo no remunerado
Actividad
Participación/horas Atención a Atención a Compras
Atención a Atención a Atención a Limpieza,
en la actividad menores personas Preparación para
personas con personas menores lavado y
y variable de 6 a 14 de 60 años de alimentos comida y
discapacidad enfermas de 6 años planchado
independiente años y más limpieza
β Sig. β Sig. β Sig. β Sig. β Sig. β Sig. β Sig. β Sig.
Participación en la actividad
Intercepto 0.9321 1.56094052 *** 1.9336 *** 3.1515 *** 2.4815 *** 3.1769 *** 3.0480 *** 1.7932 ***
Metropolitano (Ref: Metropolitano)
No metropolitano
-0.0024 0.03444846 0.0069 0.0159 -0.0528 -0.0949 0.1001 0.0036
≥ 15 000 h
No metropolitano
0.1967 * 0.169638 * -0.0594 0.0660 0.1108 -0.1363 0.0550 0.2985 **
< 15 000 h

Vol. 11, Núm. 1, enero-abril, 2020. 81


Cuadro 4 Concluye
Resultados de los modelos de rezago espacial para las razones de participación
y horas en el trabajo no remunerado
Actividad
Participación/horas Atención a Atención a Compras
Atención a Atención a Atención a Limpieza,
en la actividad menores personas Preparación para
personas con personas menores lavado y
y variable de 6 a 14 de 60 años de alimentos comida y
discapacidad enfermas de 6 años planchado
independiente años y más limpieza
β Sig. β Sig. β Sig. β Sig. β Sig. β Sig. β Sig. β Sig.

% población indígena -0.0020 * -0.00027654 0.0027 *** 0.0042 *** 0.0007 0.0055 ** -0.0030 * -0.0012

Razón (M/H) con


0.0018 0.00012907 -0.0001 -0.0036 -0.0067 * -0.0096 * 0.0059 * -0.0055 *
educación secundaria
Razón (M/H) en
-0.0130 *** -0.01502882 *** -0.0253 *** -0.0335 *** -0.0221 *** -0.0450 *** -0.0427 *** -0.0207 ***
participación laboral
% hogares con jefatura
0.0244 *** 0.02551925 *** 0.0192 *** 0.0124 + 0.0236 *** 0.0051 -0.0165 ** 0.0154 *
femenina
Índice de marginación 2015 -0.0002 -0.0035963 * -0.0051 *** -0.0056 * -0.0024 0.0106 * 0.0028 0.0034
Razón de dependencia 0.0081 ** 0.001569 0.0073 ** 0.0058 0.0084 * 0.0252 *** 0.0098 * 0.0102 **

ρ 0.1116 *** 0.1787 *** 0.3259 *** 0.2784 *** 0.0408 0.3539 *** 0.3285 *** 0.3842 ***
Prueba de verosimilitud 0.14 0.21 8.43 ** 1.77 1.61 1.12 1.94 16.36 ***
Horas en la actividad
Intercepto 1.0043 2.7911808 7.7147 *** 10.5932 *** 3.0199 ** 10.9357 *** 7.4963 *** 2.6173 ***
Metropolitano (Ref: Metropolitano)
No metropolitano
-0.3036 -0.0442448 -0.0308 0.1269 -0.2644 -0.0042 0.3516 -0.1267
≥ 15,000 h
No metropolitano
0.9141 + 0.9309321 * 0.1027 0.5437 0.2143 -0.2526 0.0504 0.2618
< 15,000 h
% población indígena 0.0001 -0.0033077 0.0061 0.0069 0.0014 0.0054 -0.0131 *** -0.0010
Razón (M/H) con
0.0061 -0.0149478 -0.0083 -0.0207 * -0.0097 -0.0492 *** 0.0129 * -0.0044
educación secundaria
Razón (M/H) en
-0.0611 *** -0.0187279 + -0.0906 *** -0.0984 *** -0.0370 *** -0.1008 *** -0.0912 *** -0.0274 ***
participación laboral
% hogares con jefatura
0.1301 *** 0.046561 0.0483 ** 0.0344 0.0612 *** -0.0313 -0.0741 *** 0.0139
femenina
Índice de marginación
-0.0063 0.0013957 -0.0121 -0.0215 ** -0.0018 0.0255 ** 0.0025 0.0034
2015
Razón de dependencia 0.0143 0.0150486 0.0128 -0.0019 0.0150 0.0572 *** 0.0227 ** 0.0102 +
ρ 0.0807 * 0.0352 0.1376 *** 0.1490 *** 0.0282 0.2890 *** 0.3343 *** 0.3720 ***
Prueba de verosimilitud 3.31 + 1.74 3.10 + 1.23 4.78 * 0.61 3.87 * 20.84 ***

Sig.: +0.07, *0.01, ***0.001.


Fuente: INEGI. Encuesta Intercensal 2015.

Discusión sobre los resultados y sus pación y el tiempo en el trabajo no remunerado se


implicaciones asociaba con algunos indicadores demográficos y
socioeconómicos a nivel municipal. En particular,
El objetivo principal de nuestro análisis ha sido pre- queríamos saber si la composición de los munici-
cisar cómo la desigualdad de género en la partici- pios con respecto a la condición metropolitana,

82 REALIDAD, DATOS Y ESPACIO REVISTA INTERNACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA


la población indígena, la marginación, la estruc- Respecto a la población indígena en los munici-
tura poblacional, los hogares encabezados por pios, los modelos también han permitido ratificar la
mujeres, la posición femenina relativa en el nivel importancia de la brecha de género en contra de las
educativo y su participación en la fuerza laboral mujeres, sobre todo en lo que toca al cuidado de
podrían contribuir a explicar la presencia de esta niños y niñas y el trabajo doméstico.
desigualdad. Como se indicó, encontramos en un
inicio que la asincronía entre los géneros en la par- De manera especial, el enfoque seguido brindó
ticipación en el trabajo no remunerado se agrupó la posibilidad de verificar la importancia de la par-
espacialmente de manera significativa, en parti- ticipación femenina en la fuerza laboral al buscar
cular, en lo que toca a preparación de alimentos y explicar las asimetrías entre mujeres y hombres en
cuidado infantil como tareas en esencia femeninas, el ejercicio del trabajo no remunerado. Los mode-
por lo que confirmamos que este fenómeno está los espaciales proporcionaron evidencia sobre esta
asociado con normas sociales y culturales arraiga- asociación, no solo respecto a la participación en
das muy profundo en el país, pero que también po- el trabajo no remunerado, sino también en lo que
drían estar sujetas a modificaciones conforme ha toca al tiempo dedicado a estas actividades. A me-
ido cambiando la condición femenina en México dida que aumenta la participación femenina en
(Rodríguez y García, 2018). el mercado de trabajo disminuyen las asimetrías
entre géneros en el ejercicio del trabajo domés-
Los resultados de los modelos de rezago espa- tico y de cuidado, teniendo en cuenta una serie
cial demostraron que la brecha de género en la de aspectos intervinientes como el carácter rural
preparación de alimentos y otras actividades do- o metropolitano de los municipios, así como las
mésticas estaba asociada de forma positiva con la diferencias en escolaridad entre mujeres y hom-
condición no metropolitana, lo cual indica que, en bres. Se trata de resultados que, en alguna medida,
estos municipios, la participación de las mujeres es confirman los hallazgos de estudios previos men-
mucho mayor a la de los hombres; sin embargo, esta cionados en los antecedentes (García y Oliveira,
asociación no estuvo siempre presente en los mu- 2006; Rojas y Martínez, 2014, principalmente). Sin
nicipios de menor población, lo que indica que la embargo —hasta donde sabemos—, no se habían
participación de los hombres en estas actividades establecido en el ámbito municipal mexicano y
en los contextos menos urbanizados es digna de con las herramientas estadísticas espaciales que
considerarse (ver Rendón, 2008; Pacheco y Florez, hemos utilizado.
2014).
Resta, sin duda, mucho por aclarar acerca del
Los modelos espaciales también demostraron resultado encontrado en nuestro modelo espacial
otro tipo de situación en los municipios con una sobre la asociación entre participación laboral fe-
condición no metropolitana y baja población con menina y la reducción de la asimetría entre muje-
respecto a la atención y el apoyo a los ancianos, los res y hombres en el ejercicio del trabajo doméstico
enfermos y las personas con discapacidad. En este y de cuidado. Ya sea que se deba a un mayor in-
último caso, la brecha de género se asoció positi- volucramiento masculino en la vida doméstica, a
vamente con esta condición rural y la presencia de una reducción de la sobrecarga de las mujeres o a
hogares encabezados por mujeres. ambas situaciones, se trata de un punto de parti-
da que consideramos muy importante, en especial
A medida que el proceso de envejecimiento porque involucra a la casi totalidad de los munici-
continúa en México, el diseño de políticas y un fu- pios del país. Habrá que seguir profundizando en
turo sistema nacional de atención deben tener en las implicaciones de estos hallazgos con una ba-
cuenta que los municipios rurales pueden carecer tería más amplia de información cuantitativa y/o
de infraestructura e instituciones para reducir la cualitativa. En futuros análisis sería conveniente
brecha de género en la atención a la salud. focalizar algunas regiones de especial interés, don-

Vol. 11, Núm. 1, enero-abril, 2020. 83


de sea factible profundizar en la estructura econó- sible apreciar esta distinción cuando recurrimos a
mica y social particular, así como en aspectos más las representaciones gráficas que nos permite tra-
específicos sobre las ocupaciones y demás tareas zar la EI 2015.
que se desempeñan en los hogares tanto por parte
de varones como de mujeres de distintos sectores Asimismo, tal como se ha señalado con anteriori-
sociales. dad, también comprobamos que existe mayor par-
ticipación relativa de los varones en lo que toca al
cuidado de dependientes. Sin embargo, considera-
Conclusiones mos que no ha sido suficientemente resaltada con
anterioridad la diferencia que pudimos establecer
En este trabajo buscamos avanzar en el conoci- entre distintos tipos de cuidados. Según la infor-
miento existente en México sobre la repartición de mación que analizamos, las actividades con mayor
tareas no remuneradas y remuneradas entre hom- participación de los varones entre las que estudia-
bres y mujeres. Se ha señalado de forma repetida mos son el cuidado de personas adultas mayores
que la asimetría existente es importante, sobre sanas, enfermas o con alguna discapacidad. Las
todo porque, hasta ahora, los varones no se han técnicas de análisis espacial nos permitieron, tam-
involucrado en la vida doméstica y de cuidado bién, indicar que estas actividades están distribui-
con la extensión e intensidad necesaria para equi- das de manera más aleatoria que las demás en el
librar la carga que hoy tienen las mujeres, quienes territorio nacional.
se han incorporado de manera creciente al merca-
do de trabajo. Consideramos que estos hallazgos tienen mu-
cho potencial desde la perspectiva de la elabora-
En el país se ha recolectado información sobre la ción de las políticas públicas locales, pues se trata
división sexual del trabajo imperante en los hoga- de una pista que nos permite comenzar a romper
res desde mediados de la década de los 90; asimis- con la idea de que las brechas de género son igual
mo, las encuestas de uso del tiempo que existen a de importantes en todos los ámbitos del trabajo no
partir del 2000 han permitido precisar las brechas remunerado (y remunerado). Se trata de un resul-
de género que nos caracterizan en lo que concier- tado que permite afianzar la búsqueda de mayor
ne al ejercicio del trabajo en sus múltiples facetas, igualdad de género, en especial en un país que no
así como sus variaciones entre sectores sociales y se encuentra entre los más envejecidos del plane-
grupos vulnerables de interés. ta, pero que avanza muy rápido en esa dirección.

La contribución que buscó hacer esta investi- En la parte central de este artículo buscamos
gación se refiere a lo que ocurre a nivel municipal establecer los factores asociados a las diferencias
en México, y esta búsqueda la facilitó la Encuesta de género tanto en la participación en las distin-
Intercensal 2015, la cual incluyó, por primera vez, tas actividades como en el tiempo dedicado a
varias preguntas sobre el ejercicio del trabajo no ellas. En este esfuerzo nos vimos limitados por la
remunerado en gran parte de los municipios del información disponible a nivel municipal en el país.
país. Partimos del supuesto de la dependencia espacial
usando modelos que permiten incorporar no solo
Para iniciar, verificamos en el ámbito municipal la información de cada municipio, sino la posibili-
las brechas de género referidas al trabajo domésti- dad de asociaciones espaciales entre municipios
co y de cuidado propiamente dicho, las cuales han cercanos. Hicimos especial hincapié en el resulta-
sido subrayadas por estudios previos. Las tareas do referido a la presencia femenina en el mercado
domésticas (cocinar, lavar, planchar) son las más laboral, porque es el que se mostró de forma más
desigualmente distribuidas entre mujeres y hom- clara, tanto en lo que toca a la participación como a
bres, y nos sorprendió la claridad con la que es po- las horas dedicadas al trabajo no remunerado.

84 REALIDAD, DATOS Y ESPACIO REVISTA INTERNACIONAL DE ESTADÍSTICA Y GEOGRAFÍA


Para finalizar, habría que apuntar que conside- consultapublica/doc/descarga/cpv2020/proyecto/fichatec_ampliado.
ramos necesario impulsar el enfoque espacial en pdf, consultada en abril de 2018.
la agenda de género en México. Creemos que son Galindo Vilchis, L. M., G. García Gutiérrez y P. Rivera Hernández. “El trabajo de
necesarios más estudios que incorporen esta pers- cuidado en los hogares: ¿un trabajo solo de mujeres?, en: Cuadernos de
pectiva para avanzar en ella, como se estipula en trabajo. 59, México, Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), 2015.
los ODS. El cuestionario ampliado propuesto para García, B. “El trabajo doméstico y de cuidado: su importancia y principales
el censo del 2020 por el INEGI incluirá las mismas hallazgos en el caso mexicano”, en: Estudios Demográficos y Urbanos. Vol.
ocho preguntas sobre el trabajo no remunerado 34, núm. 2 (101), México, mayo-agosto de 2019.
que la EI 2015 (INEGI, n.d.), con lo cual se podrán García, B. y O. de Oliveira. Las familias en el México metropolitano: visiones
rastrear cambios en el tiempo y el espacio. La com- femeninas y masculinas. México, El Colegio de México, 2006.
binación de estas dos perspectivas debería per- Granados, A. “Participación de los hombres en el cuidado no remunerado
mitir incorporar aspectos sociales, económicos en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey y las zonas urbanas
y culturales mejor medidos en las políticas desti- de México”, en: Pacheco, E. (coord.). Los cuidados no remunerados y el
nadas a reducir la brecha de género en el tiempo trabajo remunerado en México. Un análisis de la Encuesta Laboral y de
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