VÍCTOR HUGO ALVAREZ CHAVEZ
NUEVO
PROCEDIMIENTO
LABORAL
LEV Nfl 29.492
VÍCTOR HUGO ALVAREZ CHÁVEZ
Abogado especializado en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social
Profesor Universitario
NUEVO
PROCEDIMIENTO
LABORAL
LEY N° 29.497
EDICIONES JURÍDICAS
LIMA - PERÚ
f PELIGRO! >
La fotocopia mata el libro
«ANTES QUE EL LIBRO CIENTÍFICO MUERA
«El libro científico es un organismo que se basa en un delicado
equilibrio. Los elevados costos iniciales (las horas de trabajo que
requiere el autor, los redactores, los correctores, los ilustradores) sólo
se recuperan si las ventas alcanzan determinado número de ejemplares.
«La fotocopia, en un primer momento, reduce las ventas y por
este motivo contribuye al aumento del precio. En un segundo momento,
elimina de raíz la posibilidad económica de producir nuevos libros,
sobre todo científicos.
"( ) la fotocopia de un» libro (o de parte de éste) protegido por
derecho de autor (copyright) es ilícita. Por consiguiente, toda fotocopia
que burle la compra de un libro, es delito.
"La fotocopia no sólo es ilícita, sino que amenaza la supervivencia
de un modo de transmitida ciencia.
"Quien fotocopia un libro, quien pone a disposición los medios
para fotocopiar, quien de cualquier modo fomenta esta práctica, no sólo
se alza contra la ley, sino que particularmente se encuentra en la
situación de quien recoge una flor de una especie protegida, y tal vez se
dispone a coger la última flor de esa especie".
[Crítica de la fotocopia ilícita que Editorial Temis S.A. incluye
v en sus obras de divulgación científica]
@ COPYRIGHT - 2 0 1 0
EDICIONES JURÍDICAS
§ Derechos de Autor reservados conforme a ley.
§ Queda prohibida la reproducción total o parcial del
texto de este libro sin permiso escrito del autor.
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vmDiavRXRjsi
A nú sobrina Lidia Loayza Áívarez,
porque supo con tezón y afúnco conquistar parte de sus sueños.
augurándole el cumplimiento total
de sus ideales.
lector Jugo JÜvarui Cfatotz, Lima, tfenmo 2010
CENTRO DE INVESTIGACIONES
SOCIO JURÍDICAS IBEROAMERICANO
PRESENTACIÓN
Presentamos a la comunidad jurídica Peruana y de Lati
noamérica la labor que viene realizando el Centro de Inves-
tigaciones Sociojurídicas Iberoamericano.
Uno de los objetivos básicos del Instituto de Investigaciones
Sociojurídicas Iberoamericano, es el desarrollo completo del plan
de Estudio (sillabus) de las carreras de: Derecho, Contabilidad,
Administración y Educación. Para ello contamos con el apoyo de
los más prestigiosos profesores e investigadores especializados en
cada área de su competencia.
Esta ardua tarea es comandada por el Presidente del Instituto
de Investigaciones, Dr. Jorge Herrero Pons, eximio catedrático
universitario y publicista - con más de veinte obras en su haber en
Perú y Argentina- secundado por el Vicepresidente del Instituto
profesor e investigador Dr. Víctor Hugo Álvarez Chávez, autor de
mas de treinta obras: materia jurídica y afines.
Tal tarea investigativa ha sido desarrollada,
fundamentalmente en la República Argentina y en el Perú, durante
más de veinte años, cuyos textos son publicados por Ediciones
Jurídicas.
He allí la seriedad y profundidad de las obras que venimos
afianzando a todos sus legítimos destinatarios.
Esperemos que con el apoyo de los profesores y alumnos,
quienes avalaron nuestra obras, poder cumplir ampliamente con
el objetivo planteado !Alea Jacta Est!
En esta oportunidad presentamos la obra: Ley N° 29.497.
Nueva Ley Procesal del Trabajo
ARGENTINA
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Dr. JORGE HERRERO PONS
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índice General 9
ÍNDICE GENERAL
Introducción. 1. Generalidades. 2. Reposición provisional. 3.
Ventajas de la nueva ley 15
LEYN° 29.497
TITULO PRELIMINAR
Artículo I. Principios del proceso laboral 17
Artículo II. Ámbito de la Justicia Laboral 49
Artículo III. Fundamentos del proceso laboral o<r
Artículo IV. Interpretación y aplicación de las normas en la
resolución de los conflictos de la Justicia Laboral
TITULO I
DISPOSICIONES GENERALES
CAPITULO I
COMPETENCIA
Artículo I o . Competencia por materia de los juzgados de paz
letrados laborales 144
Artículo 2 o . Competencia por materia de los juzgados especia
lizados de trabajo 178
Artículo 3 o . Competencia por materia de las Salas Laborales
1 80
superiores
, i on
Articulo 4o . Competencia por función
10 índice General
Artículo 5°. Determinación de la cuantía 181
Artículo 6". Competencia por territorio 181
Artículo 7°. Rotulación en caso de incompetencia 182
CAPITULO II
COMPARECENCIA
Artículo 8". Reglas especiales de comparecencia 182
Artículo 9". Legitimación especial 218
Artículo 10". Defensa pública a cargo del Ministerio de Justicia.. 218
CAPITULO III
SUB-CAPITULOI
Reglas de Conducta y oralidad
Artículo 11°. Reglas de conducta en las audiencias 219
Artículo 12°. Prevalencia de la oralidad en los procesos por
audiencias 219
SUB-CAPITULO II
Artículo 13". Notificaciones en los procesos laborales 222
SUB-CAPITULO III
Artículo 14°. Costas y costos 226
SUB-CAPITULO IV
Multas
Artículo 15". Multas 227
SUB-CAPITULO V
Admisión y Procedencia
Articulólo". Requisitos de la demanda 228
índice General 11
Artículo 17°. Admisión de la demanda 240
Artículo 18". Demanda de la liquidicación de Derechos indivi
duales 284
Artículo 19°. Requisitos de la contestación 286
Artículo 20". Caso especial de procedencia 286
SUB CAPITULO VI
Actividad probatoria
Artículo 21°. Oportunidad 301
Artículo 22°. Prueba de oficio 306
Artículo 23". Carga de la prueba 306
Artículo 24". Forma de los interrogatorios 318
Artículo 25°. Declaración de parte 318
Artículo 26". Declaración de testigos 322
Artículo 27°. Exhibición de planillas 323
Artículo 28". Pericia 325
Artículo 29". Presunciones legales derivadas de la conducta de
la partes 328
SUB CAPITULO VII
Formas especiales de conclusión del proceso
Artículo 30". Formas especiales de conclusión del proceso 330
SUB CAPITULO VIII
Sentencia
Artículo 31°. Contenido de la sentencia 331
Artículo 32". Apelación de la sentencia en los procesos ordina
rios, abreviado y de impugnación de laudos arbitrales económi
cos 339
Artículo 33". Trámite en segunda instancia y audiencia de vista
de la causa en los procesos ordinario, abreviado y de impugna
ción de laudos arbitrales económicos 339
Artículo 34". Causales del recurso de casación 340
Artículo 35". Requisitos de admisibilidad del recurso de casación 341
12 índice General
Artículo 36°. Requisitos de procedencia del recurso de casa
ción 342
Artículo 37°. Trámite del recurso de casación 342
Artículo 38°. Efecto del recurso de casación 343
Artículo 39°. Consecuencias del recurso de casación declarado
fundado 344 •
Artículo 40°. Precedente vinculante de la Corte Suprema de
Justicia de la República 344
Artículo 41 ".Publicación de sentencias 345
TITULO II
PROCESOS LABORALES
CAPITULO I
PROCESO ORDINARIO LABORAL
Artículo 42°. Traslado y citación a audiencia de conciliación. 368
Artículo 43°. Audiencia de conciliación 410
Artículo 44°. Audiencia de juzgamiento 411
Artículo 45°. Etapa de confrontación de posiciones 412
Artículo 46°. Etapa de actuación probatoria 412
Artículo 47°. Alegatos y sentencias 413
CAPITULO II
PROCESO ABREVIADO LABORAL
Artículo 48°. Traslado y citación a audiencia única 414
Artículo 49°. Audiencia única 414
CAPITULO III
PROCESO IMPUGNATIVO DE LAUDOS ARBITRALES
ECONÓMICOS
Artículo 50°. Admisión de la demanda 415
Artículo 51°. Traslado y contestación 415
Artículo 52°. Trámite y sentencia de primera instancia 416
Artículo 53°. Improcedencia del recurso de casación 416
índice General 13
CAPITULO IV
PROCESO CAUTELAR
Artículo 54°. Aspectos generales 416
Artículo 55°. Medida especial de revocación 417
Artículo 56°. Asignación provisional 419
CAPITULO V
PROCESO DE EJECUCIÓN
Artículo 57". Títulos ejecutivos 419
Artículo 58". Competencia para la ejecución de resoluciones
judiciales firmes y actas de conciliación judicial 440
Artículo 59". Ejecución de laudos arbitrales,firmesque resulten un
conflicto jurídico 441
Artículo 60". Suspensión extraordinaria de la ejecución 518
Artículo 61°. Multa por contradicción temeraria 518
Artículo 62". Incumplimiento injustificado al mandato de ejecución.... 518
Artículo 63°. Cálculo de derechos accesorios 519
CAPITULO VI
PROCESOS NO CONTENCIOSOS
Artículo 64". Consignación 519
Artículo 65". Contratación 520
Artículo 66". Retiro de consignación 520
Artículo 67°. Autorización judicial para ingreso al centro laboral 520
Artículo 68°. Entrega de documentos 520
DISPOSICIONES COMPLEMENTARIAS 521
DISPOSICIONES TRANSITORIAS 523
DISPOSICIONES MODIFICATORIAS 524
DISPOSICIONES DEROGATORIAS 528
ANEXO LEGISLATIVO. 531
CURRICULUM VITAE.. 630
Introducción 15
INTRODUCCIÓN
ASPECTOS GENERALES DE LA NUEVA LEY
PROCESAL DEL TRABAJO N° 29.497
1. Generalidades
La Ley Procesal del trabajo permitirá que los juicios
laborales se realicen de manera oral y se resuelvan en un
promedio de seis meses. Además, incrementará el acceso
a la justicia laboral.
Esta norma es una iniciativa planteada por el Poder
Ejecutivo, que fue aprobada por el pleno del Congreso.
Con ella, este tipo de conflictos podrán ser resueltos en
todas sus instancias en un plazo de medio año, ya que,
hasta el momento, dicho procedimiento duraba varios
años.
En ese sentido, éste será un mecanismo de solución
de conflictos que fomentará una cultura de armonía y
paz social, con base en el cumplimiento de obligaciones
laborales.
Asimismo, junto a los mecanismos alternativos de
solución de este tipo de problemas (como la conciliación
a d m i n i s t r a t i v a a n t e el M i n i s t e r i o de Trabajo, la
conciliación privada o el arbitraje), establecerá un
balance en las posiciones de trabajadores y empleadores.
La norma también permitirá la ampliación de la
base poblacional con acceso a la justicia que se traducirá
en un mayor goce de los derechos laborales.
De igual manera, en el texto se les reconoce a los
16 Introducción
sindicatos su capacidad para comparecer en defensa de
sus dirigentes y afiliados, sin necesidad de algún poder
especial de representación.
2. Reposición provisional
En la norma promulgada se indica que la reposición
provisional del trabajador será procedente de manera
simplificada cuando este, al momento del despido, era
.dirigente sindical, menor de edad o madre gestante.
También procede si se t r a t a de una persona
discapacitada o si estaba gestionando la conformidad de
una organización sindical.
3. Ventajas de la nueva Ley
Otra de las ventajas de la propuesta promulgada es
que simplificará los procedimientos establecidos
actualmente para la resolución de los conflictos laborales.
Eso quiere decir que su contenido es de fácil
entendimiento y tramitación, lo cual redundará en una
Justicia eficiente.
P a r a ello, se ha optado por un sistema de
notificaciones preferentemente electrónico.
En su contenido también se prevé, como medida
especial, la reposición provisional del trabajador, la
misma que es procedente fuera o dentro del proceso,
cumplidos los requisitos ordinarios, o también de modo
simplificado.
Asimismo, permitirá la revalorización de la Corte
Suprema en la aplicación e Interpretación del derecho,
lo cual generará un efecto multiplicador en todos los
ámbitos de la Justicia laboral.
Ley N° 29.497 17
LEY N° 29.497
(15/1/2010)
EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
POR CUANTO:
El Congreso de la República
Ha dado la Ley siguiente:
EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA;
Ha dado la Ley siguiente:
NUEVA LEY PROCESAL DEL TRABAJO
TÍTULO PRELIMINAR
Artículo I.- Principios del proceso laboral
El proceso laboral se inspira, entre otros, en los principios de
inmediación, oralidad, concentración, celeridad, economía procesal
y veracidad.
18 Ley N° 29.497
1. Generalidades*
La historia atribuye al rey de Francia Felipe V el
Hermoso (1316-1322) haber establecido con carácter
permanente tribunales de justicia que antes se constituían
para el caso, dependían de señores feudales o debían*
competir con la ordalía como medio de resolver los
conflictos.
La administración judicial, especialmente desde
entonces, se constituyó —aun con todos los defectos que
tuvo, tiene o se le atribuyen— en un factor indispensable
de la convivencia social: ante la incertidumbre acerca de
los hechos, frente a las diferencias de opinión entre las
personas acerca de lo que es obligatorio y de lo que puede
exigirse, dada la imposibilidad de recurrir a medios
intelectuales certeros y umversalmente reconocidos para
dirimir efectivamente las controversias, no pudo hallarse
u n procedimiento mejor que e n c o m e n d a r a jueces
estables, profesionales e imparciales la función de
zanjarlas con fundamento en sus propios criterios —
sometidos a la ley— y con el apoyo de la autoridad del
Estado.
Pero el funcionamiento de los tribunales fue siempre
un eco, hasta cierto punto retardado, de la evolución de
las ideas políticas y jurídicas.
Ese retraso ha servido en muchas ocasiones para
moderar el efecto de los cambios bruscos o de las
exageraciones de l a . política, pero la misma inercia
i m p l í c i t a en a q u e l r e t r a s o indicó a l g u n a vez la
* Cfr. GUIBOURG -RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ- Tosca, Procedimiento
laboral, Buenos Aires, La Ley 2009, p. 1 y 2.
Ley N° 29.497 19
conveniencia de construir una nueva justicia, la justicia
tuitiva, para aplicar un nuevo derecho, el derecho social.
Aunque ya habían pasado muchos años desde la
inauguración de la primera justicia laboral, los Conseils
de Prud hommes creados en 1806 por Napoleón, hacia*
mediados del siglo XX la revolución industrial había
terminado por poner de resalto sus grandes y costosos
logros: por un lado, una notable prosperidad mundial
que a c a b a b a sin embargo de a t r a v e s a r u n a crisis
económica sin precedentes; por el otro, una generalización
de la relación laboral como medio de vida, sistema que,
luego de más de un siglo de explotación y de miseria,
había llegado a descubrir a los t r a b a j a d o r e s como
segmento vital del mercado de consumo.
Mientras tanto, u n a buena parte del mundo en
manos de regímenes fundados en la propiedad estatal de
los medios de producción provocaba grandes temores en
la organización capitalista y servía de amenazante telón
de fondo a la insatisfacción de los trabajadores ante el
r e p a r t o de los b i e n e s y servicios que ellos t a n t o
contribuían a crear.
Poco a poco, los gobiernos tomaron cartas en el tema
y p r o m u l g a r o n n o r m a s p r o t e c t o r a s , no sin cierto
escándalo de los principios tradicionales que se veían
vulnerados, especialmente en cuanto al respeto de la
autonomía de la voluntad contractual y a la libertad
irrestricta en el uso y goce de la propiedad.
Se había establecido así una nueva concepción de la
justicia, a mitad de camino entre la conmutativa y la
distributiva del esquema aristotélico- la justicia social,
que tomaba en cuenta las desigualdades económicas y
culturales subyacentes a la igualdad formal ante la ley y
procuraba mitigarlas en aras de la paz social.
20 Ley N° 29.497
La aplicación de este concepto requería organismos
ágiles y compenetrados con una nueva modalidad de la
administración de justicia, que recogiera el desafío
colectivo de la protección del más débil sin perder por
eso su imparcialidad frente al caso particular 1 .
2. El proceso laboral
El tema a t r a t a r está inserto dentro de la teoría
general del proceso. El proceso laboral es un aditamento
del proceso en general. Algunos autores recuerdan que
el proceso no lo podemos develar porque es misterioso.
Y algo más, tanto el proceso laboral, como el proceso en
sí, son subáreas del derecho, el cual no es más que una
proposición proporcional del hombre para el hombre.
Si esto es así, el proceso laboral participa de los
mismos caracteres y notas del derecho, es decir: nota de
alteridad, conducta en inferencia, entre otras. Y aquí no
debemos obviar que la relación entre derecho y lenguaje
es una relación ontológica. Toda norma jurídica es un
hecho lingüístico, quien la expresa la hace cognocíble. Y,
entrando en tema, el tramo más importante de la creación
jurídica es él derecho creado por los jueces. Siendo el
derecho esencialmente dialógico, el proceso es uno de
los ejemplos más acabados del carácter dialógico del
derecho.
1. Interesantes reflexiones, que ahora pueden verse con perspectiva histórica,
aparecen en STAFFORIN1, EDUARDO R., Derecho procesal social, Buenos
Aires, TEA, 1955, capitulo I.
Ley N° 29.497 21
3. Ubicación del derecho procesal del trabajo
Se ha aseverado hasta la saciedad que hay teoría
porque hay problemas, y, que toda teoría que no responda
a la práctica es un absurdo. Y, uno de los problemas que
se nos presenta es determinar si existe una autonomía-
absoluta del derecho del trabajo con respecto al derecho
común, así como una autonomía absoluta del derecho
procesal del trabajo con respecto al proceso en general.
En cuanto a lo primero, es dable afirmar que no hay
ningún tramo que mejor tutele el derecho de la persona
que el derecho común. Y, en general, todo el sistema
jurídico es medio p a r a fines. En p u n t o al segundo
interrogante, debemos asentir que el derecho procesal y
el derecho del trabajo nacen en el mismo momento
histórico-cultural. De esto lo testimonian la obra de los
más grandes maestros del derecho (CHIOVENDA, BARASSI,
SANTORO PASARELLI, CARNELUTTI, etc.). Por ejemplo, la clase
inaugural de CHIOVENDA se tituló- La acción en el derecho.
La obra fundacional de BARASSI (Contrato di lavoro), no
solamente, constituiría la partida de nacimiento del
derecho del trabajo, sino que también delineó las líneas
maestras del proceso laboral. Igual juicio le cabe a la obra
de SANTORO PASARELLI (Nociones de derecho del trabajo), uno
de los libros joya de la especialidad.
Asimismo, CARNELUTTI, uno de los más grandes
arquitectos de la teoría del proceso, le dedicó un libro al
derecho procesal del trabajo. Ahí se detalla que el régimen
fascista italiano delineó tres procesos laborales-
a) Proceso individual
b) Proceso intersindical
c) Proceso colectivo
22 Ley N° 29.497
De esta manera se separó el proceso laboral del
proceso en genera]. Se puede afirmar que en la década
del 30, se pensaba que el derecho procesal del trabajo
tenía carácter atípico del derecho procesal en general.
Cuando el problema se plantea en América Latina,
suceden cosas sorpresivas en una especie de salto al
vacío, y se reclama la autonomía del derecho procesal del
trabajo denominándosele, derecho procesal del trabajo o
derecho procesal social.
4. Etapas del derecho procesal del trabajo
Entre las etapas del derecho procesal del trabajo se
pueden distinguir las siguientes-'
A) Etapa pre-procesal del derecho del trabajo
En Alemania, el derecho procesal era la contracara
del derecho m a t e r i a l , cada disciplina jurídica se
presentaba como pretenciosa;
COUTURE, representante entre nosotros de esta etapa,
desarrollo sus ideas en su monografía- Tribunales de
trabajo y derecho procesal del trabajo.
En esta etapa, pululaba entre los escritores de
tendencia socialista, la idea de que el derecho es un
"derecho de clase". Fueron Mario de la Cueva, Trueba
Urbina entre otros, quienes llevaron las tesis marxistas
a la teoría general del derecho.
En suma, el derecho del trabajo y el derecho procesal
del trabajo forman un todo único.
B) Etapa del derecho procesal del trabajo
En esta etapa el derecho procesal del trabajo gozó
de autonomía. Se da como ejemplo el Brasil. En dicho
Ley N° 29.497 23
país el derecho procesal laboral es autónomo. Esto lo
repiten algunos autores argentinos. La ley Rocco de
corte corporativista, influyó en la ley brasileña.
Esta tendencia, puramente brasileña desde el año
1937 a la fecha, tiene como representantes preclaros a't
MASCARO DE NASCIMENTO, CAMPOS BATALLA, entre otros.
C) Etapa de la "tercera corriente"
El proceso del trabajo, es un proceso moderno que
choca con las normas arcaicas del juicio ordinario. Los
f u n d a m e n t o s del P r o c e s o l a b o r a l m o d e r n o los
encontramos en las obras de De Litala, estudioso italiano
de producción importante en cantidad y calidad.
D) Etapa de la cuarta corriente
En esta etapa se h a n deslizado algunas tentativas
de autonomía del derecho procesal del trabajo desde un
plano intrasistemático' principios propios, etc. Esta es
la posición de RUPRECHT (cfr. principios de celeridad,
inmediación, recurso de oficio, etc.). Tal tesis ya había
sido planteada por CHIOVENDA.
En suma, esta suerte de escrutinio de las opiniones
en torno a la supuesta autonomía del derecho procesal
del trabajo, nos brinda la siguiente conclusión* el derecho
procesal del trabajo carece de sustantividad, no es
relevante. Lo que importa es el proceso del trabajo. El
procesalista m á s i m p o r t a n t e de A r g e n t i n a RAMIRO
PODETTI, señaló que cualquier sistema del proceso del
trabajo tenía que recoger los principios generales del
proceso (teoría de CmovENDa).
Para PODETTI la utilidad del derecho procesal del
trabajo sería el de ser una especie de "banco de pruebas"
de la r e f o r m a p r o c e s a l . E n e s t e o r d e n de i d e a s
24 Ley N° 29.497
encontramos dos puntos básicos- Io. La teoría del proceso!
2o. Una evaluación práctica, la doctrina sirve cuando
sirve a los fines pragmáticos.
£) Estado actual
La doctrina sobre la materia todavía está por crecer.*
Falta una indagación y una exposición completa sobre el
tema.
En su elaboración será imprescindible la doctrina
de los italianos. Prescindiendo de los autores italianos
no se puede escribir sobre el proceso laboral. Nos sobran
motivos y exigencias nacionales para pensar así. Hasta
los años cincuenta o sesenta se vio absorbido el aporte de
la doctrina europea, pero hoy se ha detenido. En la época
actual falta una tecnología jurídica.
Hoy la función de los códigos procesales radica
fundamentalmente en reglamentar las garantías
constitucionales. La acción es una forma de derecho
cívico de petición. No olvidemos, en el derecho -como en
el amor- lo moderno es lo clásico, pero es necesario
descubrirlo.
5. El proceso laboral como sistema de garantías
El proceso laboral como raíz y fuente de actividad
jurisdiccional, es preciso configurado como un sistema
de garantías que básicamente se hallan proyectadas a
tutelar los derechos sustantivos del trabajador en orden
a lograr un enjuiciamiento en justicia.
Por ello la actividad jurisdiccional laboral conlleva
la protección que Jueces y Tribunales de lo laboral han
de realizar de los derechos del trabajador, en intima
conexión con la regulación sustantiva laboral, que regula
Ley N° 29.497 25
y ampara aquellos. De aquí que sea posible aludir al
proceso laboral, como sistema, que supone básicamente
la protección jurisdiccional de las garantías laborales
recogidas en el propio texto constitucional, y desde esta
perspectiva no cabe duda que aquél debe configurarse
como un sistema que garantice jurisdiccionalmente lá
p r o t e c c i ó n de los d e r e c h o s f u n d a m e n t a l e s o
constitucionales de los trabajadores y empresarios 2 .
La igualdad en la perspectiva de la Defensa
Señala BOBBIO sobre este aspecto de acordar máxima
expresión a la justicia como igualdad: una vez que a cada
parte le ha sido asignado el lugar propio, el equilibrio
a l c a n z a d o h a de s e r m a n t e n i d o por n o r m a s
umversalmente respetadas. Así, la instauración de una
cierta igualdad entre las partes y el respeto de la
legalidad son las dos condiciones para la institución y la
conservación del orden y la armonía del todo, que es,
para quien se ponga en el punto de vista de la totalidad
y no de las partes, el sumo bien. Estas dos condiciones
son ambas necesarias para que actúe la justicia^ pero
sólo conjuntamente son también suficientes.
La igualdad consiste en una reacción^ lo que da a
esta relación un valor, es decir lo que hace de ella una
línea humanamente deseable es un fin deseable en la
medida en que es considerado justo, donde por justo se
entienda que tal relación tiene de algún modo que ver
con un orden que hay que instituir o restituir (una vez
2. LORCA NAVARRETE, Ob. cit., p. 48.
26 Ley N° 29.497
turbado), porque, además sólo un todo ordenado tiene la
posibilidad de subsistir en cuanto tal y concluye (o que es
de estricta aplicación al proceso judicial) "quedando
conjugar los dos valores supremos de vivir civil, la
expresión más correcta es 'libertad y justicia' no ya
'libertad e igualdad', desde el momento en que la igualdad
no es de por sí un valor, sino que no es tan sólo en la
medida en que sea u n a condición necesaria mientras la
justicia es un ideal, la igualdad es un hecho, aunque no
suficiente de la armonía de todo, de orden de las partes
del equilibrio interno de un sistema en el cual consiste la
justicia" 3 .
¿Qué se quiere expresar cuando se insiste en la
i g u a l d a d de t r a t o , de o p o r t u n i d a d e s , de p a r e c i d a s
posibilidades 'en las defensas respectivas'.
Que tratándose de un puja, un combate dialéctico,
de sostener tesis encontradas de partes (rectius) que se
hallan en la situación de competición entre sí para la
consecución de un objetivo común, es decir, de un objetivo
que no puede ser alcanzado más que (es lo normal o como
regla, salvo vencimiento parcial o recíproco) por uno de
los concurrentes (como victoria en un o juego o duelo,
ganar un concurso, etc.), el principio de la igualdad de
oportunidades a p u n t a a situar a todos los miembros
(partes) de u n a determinada sociedad (litigio) en las
condiciones de participación en la competición de la
vida, o en la conquista de lo que es vitalmente más
significativo, partiendo de posiciones iguales.
3. BOBBIO, NORBERTO, Igualdady libertad, trad. de PEDRO ARAGÓN
RINCÓN, introducción de Gregorio Peces-Barba, Paidós Ibérica, Barcelona, 1993,
pp. 58-59, ns. 2 y 3, énfasis agregado.
Ley N° 29.497 27
Pero b a s t a con p l a n t e a r s e p r e g u n t a s como la
siguiente- "¿Es suficiente el libre acceso a escuelas (a un
proceso) iguales? Pero, ¿qué escuelas (qué proceso), de qué
grado, hasta que edad? Ya que a la escuela se accede desde la
vida familiar, ¿no será necesario igualar las condiciones
familiares (extra procesales, las previas, ajenas o heterónomas
al litigio en sí) en que uno se encuentra viviendo desde su
nacimiento? ¿Dónde parar?. No es superfluo, en cambio,
reclamar la atención sobre el hecho de que, precisamente
al objeto de situar individuos desiguales por nacimiento
(por causas culturales y económicas) en las mismas
condiciones, de partida, puede ser necesario favorecer a
los más desposeídos y desfavorecer a los más acomodados,
es decir, i n t r o d u c i r a r t i f i c i a l m e n t e , o bien
imperativamente, discriminaciones, de otro modo no
e x i s t e n t e s , como sucede por lo d e m á s en a l g u n a s
competencias deportivas en la que a los competidores
menos experimentados (carecientes) se les concede una
cierta ventaja respecto de los que o son más.
De tal modo, u n a desigualdad se convierte en
instrumento de igualdad por el simple motivo de que
corrige una desigualdad (beneficio de litigar sin gastos,
etc.) precedente- de modo que la nueva igualdad es el
resultado de la nivelación de dos desigualdades 4 .
¿Cómo se acomodan esas consideraciones desde la
esquina del proceso judicial y a la luz de la defensa justa
constitucional?.
Desde un plano general, la garantía de la igualdad
sólo comporta a consecuencia de que todas las personas
4. BOBBIO, NORBERTO, Igualdad y libertad, cit, pp. 77-79, n° 9.
28 Ley N° 29.497
sujetas a u n a legislación d e t e r m i n a d a d e n t r o del
territorio de la República sean tratadas de mismo modo
y que las distinciones que efectúe el legislador en
supuestos que estime distintos, obedezcan a una objetiva
razón de diferenciación y no a propósitos de persecución
o indebido privilegio de personas o grupo de personas.'
El régimen de los 'tratados' en el procedimiento
escruturario (proclives a la corruptela de su recepción
mecánica abusiva) procura otorgar la creencia de que
durante el trámite lo que pide una parte será controlado
por las otras, instaladas así en un horizonte de parecidas
posibilidades. La experiencia indica, sin embargo, que
muchas veces esa tradición de bilateralidad enmascara
la desigualdad real de las posiciones.
Idea rectora que debe adecuarse a la igualdad
intrínseca en el tratamiento de las partes (o de los
terceros que voluntaria o coactivamente ingresen al
litigio) sin q u e los j u e c e s p u e d a n efectuar
discriminaciones perjudiciales contra esa igualdad de
trato.
Acentuación de la p a u t a de razonabilidad. Las
mismas ideas rigen -queremos decir, deberían regir- en
tomo de la interpretación de la odiosa institución de
solve et repete.
Por eso, en el horizonte del proceso los depósitos
previos -las cargas económicas - condicionantes y a
satisfacer de modo simultáneo con la realización de esos
actos importantes (decisivos) -tal el recurso de queja,
directo o de hecho ante la Corte Suprema por denegatoria
r e c u r s o de c a s a c i ó n - c u a n d o su c u a n t í a s e a
desproporcionada -irrazonable- se levantarán como un
p o r t ó n q u e t a p o n e a el d e r e c h o al r e c u r s o (a la
Ley N° 29.497 29
jurisdicción); también si ese importe supera (y sin culpa
del litigante) su capacidad de fondos, supuesto en que ha
de excepcionarse la regla y admitirse formalmente la
impugnación.
Obviamente que si en la praxis a través de la-
bilateralidad adecuada, con posibilidades oportunas y
suficientes de defensa real (no nominal), con un nivel
equiparado de asistencia técnica y con igualdad de trato
frente al juego normal de las expectativas y fases del
debate, se quiebra o desequilibra la paridad de armas,
sobrevendrá la lesión o menoscabo de esta tan capital
exigencia que integra o forma parte de la garantía en
estudio.
De manera que todas las veces en que la defensa
efectiva no se vea adecuadamente asegurada, no se
estará ante un procedimiento constitucionalmente justo.
No habrá, por consiguiente, 'juicio'. 5
¿No está vencido, antes de estructurarse un litigio
que, en tales condiciones, sólo será a p a r e n t e y que
aunque formalmente se colorea como tal, en lo que es
sustancial o materialmente exigido por la Constitución,
t e r m i n a en u n fallo c o n t r a r i o a s u s n o r m a s
fundamentales?.
La igual (aunque no mecánica) consideración en un
tratamiento uniforme común.
También para analizar y evaluar toda la prueba, la
aportada por ambas partes, sin conceder a priorirangos
distintos.
5. MORELLO, El proceso justo, Editorial Platense 1994, p. 449
30 Ley N° 29.497
Es tan clara esa fuerza de penetración del juez de
oficio en el tejido del litigio que cuando se desprende
parcialmente (con arbitrariedad) de los antecedentes
obrantes en el expediente -al instante de ser dada la
sentencia final" se resalta que si el órgano o tribunal
dejarán de considerarlos, tal ausencia de ponderación
haría que los juzgadores arribaran a un resultado distinto
en la solución de la litis.
La impresión del discriminado y, en general, la
dominante en la sociedad, es que en tales supuestos no
hay -no puede haberlo* un juicio justo constitucional.
Todo ello nos propone un redescubrimiento de la riqueza
de las pautas fundamentales que dan cuerpo al proceso
adjetivo. Que no consiste en p e r p e t u a r u n a t e s i s
inconsistente, que se enfrenta con los métodos y valores
que privilegian el adecuado y verdadero sistema de la
prestación de justicia en el funcionamiento de u n a
democracia constitucional.
El sistema de debido proceso debe, pues, garantizar
-en la cooperación desplegada por todos los sujetos y los
profesionales que a s i s t a n a las p a r t e s o t e r c e r o s
vinculados-una auténtica forma de 'convivencia' litigios
a, que asegura realmente la satisfacción de las exigencias
de la comunidad participante en la litis, sin añadirle la
penuria de la privación de las cosas necesarias por
razones de desigualdad económica, lo que es verificable
en el litigio judicial, pues además de no dar solución a su
objeto conflictivo, le añade de una nueva desigualdad (la
discriminada defensa y la disparidad de tratamiento),
con el desemboque en un resultado de ineficiencia, por
ser él injusto 6 .
6. MORELLO, ob. cit., p. 451.
Ley N° 29.497 31
Igualdad de trato (bilateralidad en ser oído) que
determina sin embargo que se apaguen, en algún momento
del proceso (por su propicia estructuración y dinámica),
ciertos aspectos de la oposición de la parte pero, según
el resultado del fallo ulteriormente recurrido, les hace
c o b r a r n u e v a v i r t u a l i d a d - como q u e " r e s u c i t a n "
abasteciendo la finalidad que los llevó a ser propuestos.
Por otra parte y en el marco constitucional del
proceso justo, nos topamos siempre con ciertas 'salidas'
valiosas (soluciones o composiciones de d i s p u t a s o
controversias) que no se limitan a intelectualizar la
razonabilidad del método y de los resultados, sino que
privilegian en concreto la defensa en juicio y lo que hoy
ha de entenderse por debido proceso legal.
La Corte busca con ello impedir que la sentencia
vulnere, a d e m á s de los intereses de las p a r t e s , lo
denominado la conciencia de la comunidad.
La Corte, siempre tiene posibilidades de asumir el
caso e impedir que triunfe la solución aparentemente
injusta, o que consagre una iniquidad manifiesta, o una
desigualdad intolerable.
Tanto actuando en jurisdicción originaría como a
través de a competencia apelada. 7
Y ponerle coto a la demora sin término 8 lo cual
comunica, obviamente a un punto clave, como es el de la
legitimación.
7. CARRIO, GENARO R., Don Quijote en el Palacio de Justicia. 1989-E.
p. 1 131.
8. Citado en MORELLO, ob. cit., p. 452.
32 Ley N° 29.497
En el derecho brasileño se habla del principio de
isonomía, conforme al cual (dar a las partes tratamiento
isonómico) significa t r a t a r igualmente a los iguales y
desigualmente a los desiguales, y en la exacta medida de
sus desigualdades. 9
Con relación al proceso civil, tal principio de igualdad
significa que los litigantes deben recibir un tratamiento
idéntico destacándose poda doctrina que (el consumidor)
es la parte más débil y vulnerable de las relaciones de
consumo, por lo que es preciso dotarlo de mecanismos
compensadores como el de la inversión de la carga de la
prueba.
La igualdad de las partes no es, necesariamente,
una igualdad aritmética. Lo que este principio demanda
no es una igualdad numérica, sino una razonable igualdad
de posibilidades en el ejercicio de la acción y de la
defensa. Las pequeñas desigualdades requeridas por
necesidades técnicas del proceso, no q u e b r a n t a n el
principio.
TITULO PRELIMINAR
El orden jurídico exige dar a cada uno lo suyo, a
garantizando todas las facultades jurídicas o derechos, e
imponiendo el cumplimiento de todas las obligaciones
9. NERY (JÚNIOR), NELSON, Principios do processo civil na Constitucao
Federal Revista dos Tribunaís,San Pablo, 1992, p. 40, n° 8.
Ley N° 29.497 33
que les sean correlativas. Sin perjuicio de la eficacia de
esas garantías e imposiciones, es un orden coactivo, con
premios sanciones. Ellas no q u e d a n libradas a los
individuos, sino que son aseguradas por el Estado por
medio de órganos que se denominan jurisdiccionales.
No concebimos la vida del hombre sino inmersa en
un medio social que lo rodea y del cual participa. La
convivencia no puede estar librada a la libertad plena de
la conducta individual ni sometida al capricho de cada
uno de los componentes del grupo social. De ahí la
existencia de n o r m a s que p e r m i t e n la convivencia.
Impuestas unas por la costumbre, otras por la moral, las
sustanciales están impuestas por el derecho, que consagra
como normas muchas de las reglas de la moral o de las
costumbres. Ese conjunto de autolimitaciones a la libertad
individual, que también significa un enriquecimiento de
e s a l i b e r t a d , c o n s t i t u y e el o r d e n j u r í d i c o . Esta
convivencia, empero, da lugar a roces y diferencias entre
los miembros de la comunidad. Esas colisiones son
reguladas justamente por el derecho, pues de lo contrario
peligrarían la paz y justicia sociales. Ahora bien, esos
conflictos sociales pueden resolverse m e d i a n t e u n a
regulación voluntaria -la autocomposición del litigio- o
con la intervención de un tercero -heterocomposición-
en forma espontánea (mediación o buenos oficios) o
provocada (conciliación y arbitraje). 10
Al margen de estas posibilidades de composición
privada de los litigios y conflictos, cada individuo físico
o persona moral es titular de facultades jurídicas que
deben ser amparadas por la justicia. De ahí que cuando
10. GUASP JAIME, Derecho Procesal Civil, 3 o ed., 1, p. 11.
34 Ley N° 29.497
se considere afectado en sus derechos, tenga la potestad
de d i r i g i r s e al ó r g a n o del E s t a d o e n c a r g a d o de
administrarla y asegurarla, para que lo tutele.
Al E s t a d o le c o r r e s p o n d e i n s t i t u c i o n a l m e n t e
asegurar la actuación del derecho objetivo por casos en
que el mismo no sea voluntariamente observado por los
ocasionados. Cuando tal actuación tiene lugar a través
de la intervención del juez, órgano estatal, la ley habla de
"tutela jurisdiccional de los derechos".
La "tutela jurisdiccional de los derechos" consiste
en la actividad de determinados órganos estatales, los
jueces, que, en el ejercicio de su poder conferido por el
E s t a d o p o n e n en p r á c t i c a , en el caso s i n g u l a r ,
determinados remedios previstos por la ley, en forma de
asegurar la observancia del derecho objetivo.
La n o r m a q u e p r e v é y d i s c i p l i n a la t u t e l a
jurisdiccional tiene un contenido diverso de la forma que
reconoce el derecho así como de la norma que disciplina
el modo con que se concreta la tutela misma. Esta
posición suya i n t e r m e d i a ha determinado no pocas
perplejidades acerca de la definición de la naturaleza
jurídica de la norma misma, puesto que si de un lado ella
aparece como una integración necesaria de la norma que
reconoce el derecho, de otro lado regula una situación
que no es la normal prevista por esta última. La tutela
jurisdiccional se concreta! en efecto, en la aplicación de
remedios que el ordenamiento jurídico pone a disposición
del titular de un derecho (y, en ciertos casos, también de
un interés legítimo) y estos remedios importan efectos
de diverso género, todos, sin embargo, destinados a
garantizar al titular mismo la reafirmación de la norma
que le asegura la posición de preeminencia, que le es
reconocida por la misma norma.
Ley N° 29.497 35
La norma que prevé un tipo de tutela jurisdiccional
se distingue, por otro lado, también de aquella que
regula el medio de aplicación del remedio; medio que se
concreta, a su vez, en un complejo de actos, provenientes
de diversos sujetos (el juez, las partes, los auxiliares del
juez, los testigos etc.) y que se unifica en el concepto de
proceso. Esta última norma es, pues, en cuanto a su
contenido, meramente instrumental, por la razón que la
misma disciplina el proceso cuyo fin consiste en la
realización de algunos medios que sólo por esta vía
pueden ser puestos en práctica, mientras que la norma
que regula la situación o la relación jurídica a que el
remedio se refiere puede, a la inversa, ser definida como
sustancial o material. 1 1
La tutela jurisdiccional se cumple mediante un
adecuado proceso. El proceso es una relación jurídica
continua, consistente en u n método de debate con
análogas posibilidades de defensa y de prueba para
ambas partes, mediante el cual se asegura una justa
decisión susceptible de cosa juzgada.
Por "proceso" se e n t i e n d e u n a serie de actos,
realizados por varios sujetos, unificada -estructural y
funcionalmente- por la unicidad del fin que la ley atribuye
al conjunto de los actos mismos y precisamente la
actuación, en concreto, de una cierta forma de tutela
jurisdiccional. El "proceso" por antonomasia, es, en efecto,
el proceso jurisdiccional en el cual interviene un órgano
del E s t a d o , el juez, en el ejercicio de la función
jurisdiccional.
11. MICHELÍ GIAN A NTONIO, Curso de Derecho Procesal Civil, Vol
I, p. 5.
36 Ley N° 29.497
El proceso jurisdiccional debe ser bilateral, con
g a r a n t í a s de ser e s c u c h a d a s a m b a s p a r t e s y con
posibilidades eficaces de probar la v e r d a d de s u s
proposiciones de hecho.
La idea de un debido proceso se halla de tal modo .
adscrita al concepto mismo de jurisdicción que buena
parte de las vacilaciones de la doctrina provienen, de
concebir como términos idénticos, jurisdicción y proceso. 12
El proceso no debe ser necesariamente conducido
en términos estrictamente formales, pues no se trata del
cumplimiento de ritos caprichosos, sino del desarrollo
de procedimientos destinados a establecer la verdad
jurídica objetiva que es su norte.
La garantía de un debido proceso está resguardada,
y no se agota en la noción de la garantía de la defensa en
juicio, sino que supone el sometimiento al juez natural, la
oportunidad de no ser juzgado más de una vez con
respecto a la misma conducta jurídica y por la misma
causa pretendí, al amparo de la cosa juzgada, etc .
Se ha resuelto que el debido proceso consta de los
siguientes elementos esenciales : juez, acusación, defensa,
prueba y sentencia; de faltar algunos de los elementos
enunciados, no hay juicio. Acusación y defensa en el
proceso civil equivalen a demanda y contestación, es
decir a que el actor pueda enunciar su pretensión y el
demandado hacer valer contra ella todas sus defensas o
excepciones. Esa garantía no impide una adecuación del
proceso que aun lo aleje de la esfera judicial, en una
12. SANTI ROMANO, Principio di diritto costitiizionale genérale, red.,
Milano, 1947, p. 3(6).
Ley N° 29.497 37
p r i m e r a e t a p a de su d e s a r r o l l o , si h a n q u e d a d o
preservadas las reglas del debido proceso, se dieron al
particular todas las garantías para su defensa y pudo
producir toda la prueba que juzgó de su interés y alegar
oportunamente sobre la misma, tanto en la instancia
administrativa como en la judicial.
La función jurisdiccional asegura la vigencia del
derecho. La obra de los jueces es, en el despliegue
jerárquico de preceptos jurídicos, en el ordenamiento
normativo, un grado avanzado de la obra de la ley.
Una de las facultades del juez, es dirigir el proceso
conforme a las normas procesales vigentes, e impulsarlo
por sí mismo. Este último constituye uno de los principios
procesales conocido como impulso procesal.
Se denomina impulso procesal al fenómeno por
virtud del cual se asegura la continuidad de los actos
procesales y su dirección hacia el fallo definitivo.
En el léxico jurídico francés se utiliza el concepto
remonter le proces, en el sentido que corresponde al
lenguaje castellano de dar cuerda a una maquinaria para
asegurar su impulso y funcionamiento continuado. El
principio de impulso consiste, pues, en a s e g u r a r la
continuidad del proceso.
El impulso procesal se obtiene mediante una serie
de situaciones jurídicas que unas veces afectan a las
partes y otras al juez.
Las partes están gravadas frecuentemente con cargas
procesales, que son situaciones jurídicas que conminan
al litigante a realizar determinados actos, bajo amenaza
de continuar adelante prescindiendo de él. El J u e z
coopera al desenvolvimiento del proceso señalando, por
38 Ley N° 29.497
propia decisión y dentro de los términos de la ley, plazos
para realizar los actos procesales. La estructura misma
del proceso contribuye, por su lado, a que, agotados los
plazos que se conceden p a r a realizar los actos, se
c o n s i d e r e c a d u c a d a la p o s i b i l i d a d de r e a l i z a r l o s
(preclusión), pasándose a los actos subsiguientes.
La idea de proceso, es necesariamente teleológica,
pues sólo se explica por su fin.
El proceso por el proceso no existe.
El fin del proceso, es el de dirimir el conflicto de
intereses sometido a los órganos de la jurisdicción.
Ese fin es privado y público. Satisface, al mismo
tiempo, el interés individual comprometido en el litigio,
y el interés social de asegurar la efectividad del derecho
mediante la obra de la jurisdicción.
El proceso a n t i g u o , con a c e n t u a d a t o n a l i d a d
religiosa, tenía también acentuada tonalidad moral. Esta
se revelaba frecuentemente mediante la exigencia de
j u r a m e n t o , p e s a d a s sanciones a perjuro, g r a v o s a s
prestaciones de parte de aquel que era sorprendido
faltando a la verdad, etc.
El p r o c e s o m o d e r n o fue a b a n d o n a d o e s t o s
caracteres. No ya porque considerara innecesaria la
vigencia de principios éticos en el debate forense, sino
porque los consideraba implícitos.
Así ha ocurrido, por ejemplo, con los preceptos que
obligaban a las partes a decir la verdad. Otras veces se
abolió el principio por considerarse excesivo, tal como la
sanción al perjuro consistente en la pérdida de derecho
litigado.
Ley N° 29.497 39
En los últimos tiempos, se ha producido un retorno
a la tendencia de acentuar la efectividad de un leal y
honorable debate procesal. 13
Enumeremos algunas soluciones cuya finalidad es
e v i t a r la m a l i c i a e n la c o n d u c t a de l a s p a r t e s ,
contendientes.
a) Forma de la demanda. La demanda y su contestación
deben exponerse en forma clara, en capítulos y puntos
numerados, a fin de que el relato de los hechos no
constituya una emboscada para el adversario. Contestada
la demanda, es en principio inmodificable. 14
b) Unificación de las excepciones. Las excepciones
deben ponerse todas juntas, a fin de evitar la corruptela
h i s t ó r i c a d e n o m i n a d a " e s c a l o n a m i e n t o de l a s
excepciones", según la cual las defensas de esta índole se
oponían sucesivamente haciendo interminable el litigio.
c) Limitación de la prueba. Los medios de prueba
deben limitarse a los hechos debatidos, a fin de evitar
una maliciosa dispersión del material probatorio y la
d e m o s t r a c i ó n de h e c h o s que se h u b i e r a n omitido
deliberadamente en el debate preliminar.
d) Convalidación de las nulidades. Los errores de
procedimiento deben corregirse inmediatamente,
mediante impugnación si así no se hiciere, las nulidades
que deriven de esos errores se tienen por convalidadas.
e) Condenas procesales. El litigante que actúa con
ligereza o con malicia es condenado al pago de todo o
[Link] E., Oralidady regla moral en el proceso civil, en Ret. 36,
p. 327.
14. FAIREN GUILLEN, La transformación, de la demanda en el proceso
civil, Santiago de Compostela, 1949.
40 Ley N° 29.497
parte de los gastos causídicos, como sanción a la culpa o
dolo en su compartimiento procesal.
ACTUACIÓN DE LAS PARTES DEL PROCESO
La actuación de los sujetos procesales es lo que
mejor explica la naturaleza del proceso. En efecto; su
mecanismo resulta más accesible si se examina como las
partes y el juez desarrollan sus actividades y los motivos,
desde luego no contrarios pero sí diferentes, que los
mueve.
La fuerza que impulsa a las partes es el interés de
obrar para obtener un pronunciamiento judicial en su
favor. El Estado exige como condición para que sus
órganos entren en actividad determinados actos de las
partes (demanda, contestación, oposición de excepciones,
aportación de pruebas, etc.), que ellas deben ejecutar
como único modo de obtener una sentencia. Su actuación
en el proceso es, por tanto, decisiva 1 ellas provocan la
i n t e r v e n c i ó n j u d i c i a l y p r e p a r a n el m a t e r i a l de
conocimiento. El interés, entonces, de las partes en
obtener una sentencia favorable, supone el ejercicio de
actos procesales en beneficio propio. El juez, en cambio,
no tiene un interés dependiente del proceso fuera del
interés general en la realización de la justicia. Por eso no
depende de él actuar o dejar de hacerla. Las partes
tienen el derecho de exigir su actuación (lo cual constituye
la acción), y el juez tiene la obligación formal de obrar,
porque es en su actuación donde aquéllas encuentran la
satisfacción de sus derechos.
El p r i n c i p i o i n d i v i d u a l i s t a difundido por la
revolución f r a n c e s a i n s p i r ó los p r i m e r o s códigos
procesales, reconociendo a las partes como titulares de
Ley N° 29.497 41
la litis el dominio del proceso y dando a la sentencia los
caracteres de un cuasi contrato. Las nuevas orientaciones
j u r í d i c a s c o n s i d e r a n p r e v a l e n t e el i n t e r é s de la
comunidad en la justa composición de la litis, y de aquí
que la situación del juez en el proceso haya evolucionado
a medida que aquél salió del derecho privado p a r a
ingresar al derecho público. De mero espectador se ha
convertido en director del proceso, cuyas funciones
tienden a ampliarse. A él corresponde en primer término
la apreciación de las condiciones en que se constituye la
relación procesal (capacidad, competencia, formas de la
demanda y la contestación), porque de ellas depende la
validez de la sentencia y de ahí que pueda declarar de
oficio su inexistencia.
Precisamente esta contraposición de facultades es
lo q u e define el c a r á c t e r del proceso, p o r q u e el
acrecentamiento de las unas se hace necesariamente a
expensas de las otras, y por eso cuanto más se amplían
las facultades del juez o se las restringe, más se aproxima
el proceso al derecho público o al privado.
H a s t a dónde conviene extender las atribuciones
judiciales a costa de las de los litigantes, es cuestión de
cultura jurídica; un régimen procesal adecuado, desde
este punto de vista, que impida la arbitrariedad, es
todavía un problema en países más adelantados que el
nuestro. 1 5
El examen de los actos que las p a r t e s pueden
ejecutar permite clasificarlos en tres categorías- l) Actos
que pueden realizar libremente, es decir, que no requieren
15. CHIOVENDA, Instituciones, p. 178, n° 258.
42 Ley N° 29.497
conformidad ni del juez ni de la contraparte (iniciar una
demanda, desistir de ella, interponer recursos, etc.); 2)
Actos q u e r e q u i e r e n a c u e r d o de l a s p a r t e s
(administración del bien común, designación de peritos,
etc.); 3) Actos que no pueden ejecutarse ni aun mediando
acuerdo entre las partes (oposición de excepciones fuera
de términos, etc).
Considerando la actividad de las partes en sí misma
con relación al orden jurisdiccional, surgen diversas
cuestiones que reclaman una consideración especial.
El proceso, que es un medio, no puede exigir un
dispendio superior al valor de los bienes que están en
debate, que son el fin. Una necesaria proporción entre el
fin y los medios debe presidir la economía del proceso.
Por aplicación de e s t e principio, los procesos
modestos en su cuantía económica, son objeto de trámites
más simples, aumentándose las garantías a medida que
aumenta la importancia económica del conflicto.
Son aplicables de este principio las siguientes^
a) Simplificación en las formas de debate. Los procesos
de menor importancia económica se debaten en método
oral, reducidas las exposiciones a simples actas de
resumen.
b) Limitación de las pruebas. Las pruebas onerosas se
simplifican.
c) Reducción de los recursos. El número de instancias
es normalmente menor en los asuntos de escaso monto;
y en algunos casos, cuando la cuantía es ínfima, las
decisiones son inapelables.
d) Economía pecuniaria. Las costas y gastos de justicia
son normalmente menores en los asuntos modestos; y en
Ley N° 29.497 43
numerosas circunstancias, los impuestos de justicia se
suprimen como una colaboración del Estado a una más
económica solución de estos conflictos.
e) Tribunales especiales. Frecuentemente cierto tipo
de conflictos, en especial aquellos de escaso monto pero
de considerable repercusión social, se dirimen a n t e
tribunales ajenos a la jurisdicción ordinaria, procurando
no sólo la especialización, sino también la economía o
a u n a g r a t u i d a d de la justicia^ e s p e c i a l m e n t e ,
arrendamientos, conflictos del trabajo, etc.
El principio de economía procesal, tiende a que se
abrevie y simplifique el proceso en la medida en que
quede, no obstante, garantizada la defensa en juicio. 16
PRINCIPIOS DE PROCESO LABORAL
La letra de la ley procesal del trabajo N° 29.497, en
su Art. I, sigue a su precedente- Ley 26.636 que decía-
"El proceso laboral se inspira, entre otros en los principios de
inmediación, concentración, celeridad y veracidad" (art. Io). Esta
norma se diferencia del art. V del Título Preliminar del Código
Procesal Civil, el cual considera como principios procesales la
inmediación, concentración, economía y celeridad. Es decir, en
contracción y agrega como novedad el principio de veracidad. Por
su parte los Arts. II, IV, VI, VIII, IX y X del citado Código Procesal
Civil, contempla los principios de dirección e impulso del proceso de
gratuidad en el acceso a la justicia! de vinculación y de formalidad-'
y el de la doble instancia.
16. COUTURE, Fundamentos, p. 189, n° 118.
44 Ley N° 29.497
Con mayor técnica jurídica añade el art. I o de la Ley
29.497 el principio de oralidad y el de economía procesal.
Esto al solo efecto de acelerar los juicios laborales.
Los principios de celeridad y economía procesal
explican, por ejemplo, la proyección de institutos tales
como la concentración de actos procesales, la impulsión
oficiosa del proceso, la preclusión automática de los
actos p r o c e s a l e s , la l i m i t a c i ó n en el n ú m e r o de
excepciones previas, la apelación con efecto diferido de
la mayoría de las impugnaciones, la limitación del
número de resoluciones apelables y los privilegios que se
conceden a la figura conciliatoria para transformarla en
un medio "regular" de terminación del proceso.
El principio de seguridad jurídica se ve reforzado, a
su vez, por las amplias potestades que se conceden al
m a g i s t r a d o laboral p a r a la producción de m e d i d a s
probatorias y la autoridad específica que el legislador le
ha concedido para someter bajo su égida los lincamientos
de las audiencias de prueba y de testigos. 17
Por el principio de inmediación las audiencias y
actuación de los medios probatorios se realizan ante el
Juez, siendo indelegables bajo sanción de nulidad.
Por el principio de concentración, el proceso se
realiza procurando que su desarrollo ocurra en el menor
número de actos procesales. El Juez podrá reducir su
número sin afectar la obligatoriedad de los actos que
aseguren el debido proceso.
El Juez dirige e impulsa el proceso para lograr una
pronta y eficaz solución de las controversias que conoce.
(Principio de celeridad y veracidad)
17. POSE, Ob. cit, p. 12.
Ley N° 29.497 45
Se denomina principio de concentración a aquel que
pugna por aproximar los actos procesales unos a otros
concentrando en breve espacio de tiempo la realización
de ellos.
El nombre de principio de inmediación se usa p a r a .
referirse a la circunstancia de que el juez actué junto a las
partes, en tanto sea posible en contacto personal con
ellas, prescindiendo de i n t e r m e d i a r i o s t a l e s como
relatores, asesores, etc.
1. Aplicación de los principios procesales laborales
La n o r m a extractiva es el sentido de que las
audiencias y actuaciones judiciales deben llevarse ante
el Juez que conoce la causa bajo sanción de nulidad.
Una aplicación práctica del principio de economía
procesal es procurar hasta donde sea posible la relación
de los actos procesales los cuales se realizarán en los
plazos y términos establecidos.
Así, también, el novedoso principio de celeridad
implica que las partes contendientes en un conflicto
laboral, así como sus letrados y/o apoderados deben
desplazar su actividad apuntando a la verdad. Esto
descarta la malicia, la temeridad y la falta de objetividad.
2. Principios in dubio pro operario
En los casos de duda insalvable en torno a la
interpretación de una norma, o en caso que existan
varias normas aplicables a un caso concreto, se deberá
interpretar a aplicar la norma que favorezca al trabajador.
Esta concreta manifestación del sistema de garantías
46 Ley N° 29.497
procesales que oferta el proceso laboral a favor del
trabajador, implica que las disposiciones normativas que
tipifican una situación objetiva, genérica y no buscada,
en perjuicio del empleado, devienen inaplicables, puesto
que no pueden producir para el interesado efectos más
gravosos de los que le corresponderían de estar situado
en otro colectivo laboral. Es más, el principio pro
operario genera la llamada "condición más beneficiosa",
que se origina cuando la empresa decide conceder a sus
trabajadores, un beneficio superador de las exigencias
legales que puedan regir en la materia de que se trata.
Así, las llamadas "condiciones más beneficiosas"
que no son más que derechos atribuidos a los trabajadores
y por encima de los límites mínimos fijados en las normas
de derecho necesario, integrando una ventaja patrimonial
e m a n a d a del propio querer de las partes, tienen el
alcance y significado que éstas les den, bien de forma
expresa, bien a t r a v é s de la r e i t e r a c i ó n de actos
inequívocos que reflejen su contenido real.
Por tanto, la estructura, contenido y caracteres de
las condiciones más beneficiosas se establecen, en cada
caso, por la libre voluntad de las partes, manifestadas de
forma expresa o tácita.
De este modo, la condición más beneficiosa tiene
vigencia y pervive mientras las partes no acuerden otra
cosa o m i e n t r a s que la condición o derecho no sea
compensada en virtud de una normativa posterior más
favorable que cambie las condiciones anteriores, pues
las mejoras no se acumulan a los beneficios disfrutados,
sino que éstos pueden ser absorbidos por aquéllas, sin
que sean acumulables las ventajas obtenidas al beneficio
que existía, dado que éste está sujeto a la permanencia de
las circunstancias que le dieron origen.
Ley N° 29.497 47
Pero conjuntamente con el principio pro-operario
no se excluye la protección jurisdiccional del "principio
de igualdad laboral". Este principio de igualdad no
implica en todos los casos un tratamiento legal igual, con
abstracción de cualquier elemento diferenciador de
relevancia jurídica, aunque la desigualdad legal tiene
como límite la arbitrariedad, entendida como falta de
una justificación objetiva y razonable de modo que no
excluye ese principio de igualdad un tratamiento distinto
a situaciones razonablemente desiguales.
48 Ley N° 29.497
CUADROS SINÓPTICOS
Panorama del actual proceso laboral ( LEY 26.636)
. Duración: cuatro o cinco años.
. Comunicación mínima con el Juez.
. Proceso eminentemente escrito.
. Promedio de carga procesal (Lima): 1,700 procesos por
cada juzgado. Lo ideal es que sean 600 por juzgado.
. Formalismo: propenso a solucionarse los casos por
cuestiones de forma.
¿QUE BUSCA LA NUEVA LEY PROCESAL LABORAL
N° 29.497?
PROCESO
LABORAL
L^
Ley N° 29.497 49
¿QUE SE REQUIERE PARA QUE LA LEY
FUNCIONE?
Artículo II. Ámbito de la Justicia Laboral
Corresponda a lajusticia laboral resolver los conflictos jurídicos
que se originan con ocasión de las prestaciones de servicios de
carácter personal, de naturaleza laboral, formativa, cooperativista
o administrativa; están excluidas las prestaciones de servicios de
carácter civil, salvo que la demanda se sustente en el encubrimiento
de relaciones de trabajo. Tales conflictos jurídicos pueden ser
individuales, plurales o colectivos, y estar referidos a aspectos
sustanciales o conexos, incluso previos o posteriores a la prestación
efectiva de los servicios.
TUTELA DE LOS DERECHOS
Al margen de estas posibilidades de composición
50 Ley N° 29.497
privada de los litigios y conflictos, cada individuo físico
o persona moral es titular de facultades jurídicas que
deben ser amparadas por la justicia. De ahí que cuando
se considere afectado en sus derechos, tenga la potestad
de d i r i g i r s e al ó r g a n o del E s t a d o e n c a r g a d o de
administrarla y asegurarla, para que lo tutele. Esta
facultad, que es también un derecho, se denomina acción.
Una teoría que trate de explicar la naturaleza jurídica
de la acción (el qué es la acción) debe partir de la base
necesaria de que cualquier subdito tiene derecho a que el
órgano jurisdiccional competente considere su
pretensión expuesta con arreglo a las formas dadas por
la ley procesal. Este derecho es la porción mínima
indiscutible de todo este fenómeno: el derecho a la
prestación de la jurisdicción. 18
Así entendida, la acción no puede confundirse con el
derecho sustancial, ni con la pretensión o la demanda.
Entendida la acción como el poder jurídico de un sujeto
para acudir ante los jueces en reclamo de amparo de su
pretensión, ella se distingue n e t a m e n t e del derecho
sustancial, pudiendo faltar éste a u n q u e se ejercite
aquélla. El derecho de acudir a los tribunales, ya sea
concreto o abstracto, frente al particular o frente al
Estado, no es un derecho de naturaleza procesal, sino un
supuesto del proceso, que permanece fuera de él y que no
puede, por lo tanto, funcionar como llave explicativa de
las cuestiones de orden procesal estricto. 19
[Link], EDUARDO J.,Fundamentos del derecho procesal civil,p.
71.
19. GUASP, Derecho procesal, 1, p. 217.
Ley N° 29.497 51
Se t r a t a en definitiva, de un puro poder político o
constitucional, manifestación reglada y específica del
derecho de peticionar a las autoridades 2 0 .
La pretensión, en cambio, constituye el objeto del
proceso contencioso y puede definirse como el acto en.
cuya virtud se reclama ante un órgano judicial y frente
a una persona distinta, la resolución de un conflicto
suscitado entre ésta y el autor de la reclamación 21 . No se
trata de un derecho, sino de un acto; algo que se hace, no
que se tiene! una declaración de voluntad, en la cual se
expone lo que el sujeto quiere. Es u n a declaración
petitoria mediante la cual su autor expresará que lo
reclamado coincide con lo establecido en el ordenamiento
jurídico, "sin necesidad de que la coincidencia exista o
no, o, incluso, se crea o no en ella", hay t a n t a s pretensiones
fundadas y sinceras como pretensiones infundadas o
insinceras.
En este orden de ideas, así delineados los conceptos
de acción y pretensión, la demanda constituye un mero
acto de iniciación procesal, que generalmente contiene
la Pretensión, pero que no por ello deben confundirse 22
Enseña GUASP, resumiendo lo hasta aquí expuesto,
,que la acción es el poder -concedido por el Estado- de
acudir a los t r i b u n a l e s de j u s t i c i a p a r a f o r m u l a r
p r e t e n s i o n e s . P r e t e n s i ó n es el acto por el cual el
particular reclama de un Órgano jurisdiccional, frente a
otro sujeto distinto, cualquier bien de la vida, inicialmente
20. COUTURE, Fundamentos, p. 72.
21. GUASP, Derecho procesal,?. 225.
22. PALACIO... Derecho procesal, 1, P- 384.
Ley N° 29.497
p a r a ello, mediante un acto específico- d e m a n d a el
correspondiente proceso, el cual t e n d r á como objeto
aquella pretensión. 23
Tomando los elementos i n h e r e n t e s a la forma,
contenido y función de acto jurisdiccional, sería posible.
definir la jurisdicción en los siguientes términos- función
pública, realizada por órganos competentes del Estado,
con las formas requeridas por la ley, en virtud de la cual,
por acto de juicio, se determina el derecho de las partes,
con el objeto de dirimir sus conflictos y controversias de
relevancia jurídica, mediante decisiones con autoridad
de cosa juzgada, eventualmente factibles de ejecución.
La jurisdicción, ante todo, es u n a función. Las
definiciones que la conciben como una potestad, sólo
señalan uno de los aspectos de la jurisdicción. No se trata
solamente de un conjunto de poderes o facultades sino
también de un conjunto de deberes de los órganos de
poder público.
E s a función se r e a l i z a m e d i a n t e ó r g a n o s
competentes. El orden jurídico que regula la organización
estatal, crea los órganos adecuados para el ejercicio de
cada una de las funciones públicas.
Normalmente los órganos de la jurisdicción son los
del Poder Judicial; pero esta circunstancia no excluye
que funciones jurisdiccionales puedan ser asignadas a
otros órganos. 24
23. GUASP, Derecho procesal, I, p. 216.
24. ROCCO, Función jurisdiccional de la autoridad administrativa en
materia de trabajo, La Plata, 1952.
Ley N° 29.497 53
La función se realiza, en el Estado democrático, por
institución del orden jurídico. La justicia no se emite en
nombre del rey, ni del Presidente de la República, ni del
pueblo. Se emite en nombre de la Nación organizada
como tal.
La definición de jurisdicción h a creado serios
problemas a los procesalistas. En derecho procesal, la
palabra "jurisdicción" implica la facultad conferida a
ciertos órganos del Estado (Función Jurisdiccional) para
administrar justicia.
Esto no obstante, la Función Ejecutiva, a través de
sus distintos órganos, y también la Función Legislativa,
como en el caso del Juicio Político, ejercen jurisdicción.
De ahí que algunos autores hablan de jurisdicción
judicial, para denotar la que ejercen los órganos de la
Función J u d i c i a l y diferenciarla de la jurisdicción
administrativa y política, que es la que ejercen las
funciones ejecutiva y legislativa, respectivamente.
ALSINA dice que la jurisdicción es la potestad
conferida por el Estado a determinados órganos para
resolver, mediante la sentencia, las cuestiones litigiosas
que les sean sometidas y hacer cumplir sus propias
r e s o l u c i o n e s . N e c e s a r i o es s e ñ a l a r q u e el acto
jurisdiccional tiene el carácter de cosa juzgada y el acto
administrativo es, por su propia naturaleza, revocable.
El ejercicio de la j u r i s d i c c i ó n s u r g e como
manifestación del interés público y general, dirigido a la
satisfacción de los intereses individuales y colectivos
tutelados por el derecho.
Los elementos de la jurisdicción son los siguientes-
NOTIO, que significa el derecho a conocer de un
54 Ley N° 29.497
asunto en concreto; VOCATIO, que implica la facultad de
obligar a las partes a comparecer a juicio; COERTIO, que
implica la p o s i b i l i d a d de u s a r la fuerza p a r a el
cumplimiento de las órdenes dictadas dentro del proceso;
fuerza que se puede aplicar respecto de las cosas o de las
personas;
IUDICIUM, que es la facultad de dictar la sentencia
que pone fin al litigio; y,
EXECUTIO, es decir el imperio o la fuerza de que se
pueda hacer uso para el cumplimiento o ejecución de las
resoluciones judiciales.
P a r a Rocco, los caracteres formales de la jurisdicción
son^ Un órgano, que generalmente se denomina juez y
forma parte de la organización judicial del estado. Es
decir, un órgano jurisdiccional.
U n procedimiento, ésto es el desarrollo de la
actividad jurisdiccional según u n orden establecido
p r e v i a m e n t e por las n o r m a s que r e g u l a n el orden
cronológico de los actos y la forma y contenido de ellos:
normas del derecho Procesal Civil.
En algunas leyes se utiliza la palabra "jurisdicción"
p a r a referirse a determinados órganos públicos,
particularmente a los de la Función Judicial. En estos
casos, "jurisdicción" destaca la jerarquía, más no la
función. La noción de jurisdicción va más allá del poder,
porque es un poder deber y de ahí que muchos autores
prefieren t r a t a r el concepto como "función" y no como
"poder".
COUTURE trae la siguiente definición de jurisdicción:
"Función Pública, realizada por órganos competentes
del Estado, con las formas requeridas por la Ley, en
Ley N° 29.497 55
virtud de la cual, por acto de juicio, se determina el
derecho de las partes, con el objeto de dirimir sus
conflictos y c o n t r o v e r s i a s de r e l e v a n c i a j u r í d i c a ,
mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada,
eventualmente factibles de ejecución.
Jurisdicción es el poder de administrar justicia y
Competencia es la esfera dentro de la cual el órgano
investido de jurisdicción puede ejercerla en determinado
proceso 25 o, dicho en otros términos, la jurisdicción es la
función de administrar justicia y la competencia es la
a p t i t u d p a r a c u m p l i r e s a función en c a d a caso
determinado.
Desde el punto de vista procesal sostiene CLARIÁ
OLMEDO que la jurisdicción "se muestra como la actividad
legalmente regulada, de los tribunales judiciales para
actuar el derecho positivo en los casos concretos que se
les presenten" 2 6
DÍAZ la define así : La función jurisdiccional es el
poder deber del Estado pacífico moderno, emanado de su
soberanía, para dirimir mediante organismos adecuados,
los conflictos de intereses que se susciten entre los
particulares y entre éstos y el Estado, con la finalidad de
proteger el orden jurídico. 27
F a l t a a ñ a d i r que el ó r g a n o j u r i s d i c c i o n a l no
interviene sino en los conflictos que se le cometen, ya que
carece de iniciativa y no puede pronunciarse en abstracto-
25. ALSINA, Tratado, I, p. 540-541.
26. CLARA OLMEDO, JORGE A, Jurisdicción,]. A. Doctrina, 1975-314.
27. DÍAZ, Instituciones, II, p. 561.
56 Ley N° 29.497
"No pueden, pues, los jueces de la Corte y demás inferiores
hacer declaraciones generales ni contestar consultas sobre el
sentido y validez de las leyes; su facultad para explicarlas o
interpretarlas se ejerce sólo aplicándolas a las cuestiones que
se suscitan o se traen ante ellos por las partes para asegurar el
ejercicio de los derechos o el cumplimiento de las
obligaciones" }*
La jurisdicción es la función de asegurar la justicia,
confiada a un poder del Estado, tutelando los derechos
subjetivos, dirimiendo los conflictos y controversias de
contenido jurídico, mediante el debido proceso, con
decisiones a las que se les reconoce autoridad de cosa
juzgada, eventualmente factibles de ejecución.
La jurisdicción es declarativa y constitutiva a mismo
tiempo. Declara el derecho preexistente y crea nuevos
e s t a d o s j u r í d i c o s de c e r t i d u m b r e y de coerción
inexistentes antes de la cosa juzgada.
El cometido inmediato de la jurisdicción es decidir
conflictos y controversias de relevancia jurídica. Por
conflicto se entiende toda pretensión resistida a toda
pretensión insatisfecha. Por controversias se entiende
todas aquellas cuestiones de hecho o de derecho que, no
pudiendo resolverse mediante los procedimientos de
auto tutela o autocomposición, reclaman un
pronunciamiento de los órganos del Estado.
No toda la función jurisdiccional supone la existencia
de un conflicto. Hay intervenciones jurisdiccionales
necesarias. Puede no existir, por ejemplo pretensión
resistida o insatisfecha en materia de divorcio. Pero el
28. PALACIO, Derecho procesal, I. p. 332.
Ley N° 29.497 57
divorcio no puede lograrse por a u t o t u t e l a ni auto-
composición. La jurisdicción p e n a l no s i e m p r e es
jurisdicción de pretensiones resistidas o insatisfechas.
Es jurisdicción tuitiva, necesaria, determinada por la
ley.
El objeto propio de la jurisdicción es la cosa juzgada.
Este contenido no pertenece ni a la función legislativa ni
a la función administrativa. Los actos administrativos
irrevisibles para la administración pueden ser siempre
revisados en la verificación jurisdiccional de los actos de
ella.
La cosa juzgada es, en este orden de elementos, la
piedra de toque del acto jurisdiccional. Donde hay cosa
juzgada hay jurisdicción y donde no hay cosa juzgada no
existe función jurisdiccional.
La noción de jurisdicción constituye, por tanto, un
p r e s u p u e s t o necesario p a r a el estudio del proceso
jurisdiccional en general y del proceso civil en particular.
Tal noción, por otra parte, debe ponerse en relación con
la de tutela jurisdicciona/ (art. 1 del titulo preliminar). El
órgano estatal interviene en el momento de la aplicación
de la norma, puesta por el Estado legislador mediante la
producción de un efecto jurídico, vinculado por la ley a
un acto del órgano-juez; efecto que crea una situación por
la cual se tiene la reafirmación de la norma, o mejor del
contenido del mandato, por parte del juez, en el caso
singular. Por consiguiente, el juez prosigue la obra del
legislador, ejercitando otro de los poderes fundamentales
del E s t a d o que es el jurisdiccional; poder que es
tradicionalmente referido a u n a función del Estado
mismo, distinta, por un lado, de la legislativa; por otro
lado, de la ejecutiva o administrativa, y es precisamente
58 Ley N° 29.497
la función jurisdiccional. La función jurisdiccional en su
eficacia es, pues un medio de asegurar la necesaria
continuidad del derecho y el derecho a su vez, es un
medio de acceso a los valores que son, eso si, los que
merecen la tutela del Estado.
Las n o r m a s establecidas en las leyes de fondo
carecerían de eficacia si al sancionarlas el Estado no
crease los órganos necesarios para hacerlas efectivas
c u a n d o e n los c a s o s c o n c r e t o s se r e q u i r i e s e s u
intervención, ya que, por su propia naturaleza, no puede
actuar por sí mismo, y necesita delegar esas funciones en
personas físicas. Este primer aspecto de la función
jurisdiccional comprende la determinación y número de
los jueces, condiciones exigidas p a r a desempeñar el
cargo, forma de designación, número de instancias,
nombramiento de los auxiliares del tribunal, etc., todo lo
cual constituye, en conjunto, lo que se designa con el
nombre de administración de justicia, o sea el poder
judicial.
No basta, sin embargo, crear el órgano, sino que es
necesario t a m b i é n fijar sus atribuciones y deberes,
estableciendo los límites de su acción, porque si se les
otorgase amplia libertad, los jueces acordarían o negarían
su intervención, según los dictados de sus sentimientos,
y en esa forma no sólo se frustraría el propósito se tuvo
en cuenta a instituirlos, sino que la arbitrariedad sería la
regla. La función jurisdiccional comprende también la
regulación de la competencia de los jueces, mediante la
cual es posible saber, en presencia de un caso concreto,
a qué tribunal corresponde el conocimiento de la litis.
El Estado cumple su función jurisdiccional de tres
maneras- I o ) organizando la administración de justicia
Ley N° 29.497 59
2o) determinando la competencia de los tribunales que la
integran; 3o) estableciendo las reglas de procedimiento
a que deben sujetarse los jueces y litigantes en la
substanciación de los procesos.
Importancia de la función jurisdiccional
La función jurisdiccional es la que mejor define el
carácter jurídico del Estado.
Algunos pretenden que ella puede asimilarse a la
legislativa en cuanto en ausencia de una norma legal el
juez crea el derecho, o a la administrativa en cuanto
aplica la ley! pero con sólo enunciar sus caracteres
diferenciales se pone en evidencia que se trata de una
función específica.
Mediante su actividad legislativa, el Estado provee
a la tutela de los intereses individuales y colectivos,
estableciendo reglas generales de conducta p a r a los
individuos y la suya propia; pero las normas de derecho
no son creaciones a r b i t r a r i a s del legislador, sino el
producto de una evolución entra en la conciencia de los
pueblos, de tal manera que preexisten a la ley, la cual no
hace sino otorgarles el carácter de obligatoriedad de que
antes carecían; el legislador no las crea, sino que las
consagra 29 . El derecho es un estado de hecho que, en un
momento determinado, se considera justo, pero que, a
través del tiempo, puede llegar a ser injusto, en cuyo caso
el legislador modifica la norma. En cambio, en la función
jurisdiccional, el Estado obra con personalidad propia,
porque la actividad que en ella desarrolla es u n a
29. STAMMLER, Tratado, p.131.
60 Ley N° 29.497
emanación directa de su soberanía. La aplicación de la
norma abstracta al caso concreto supone un juicio lógico
mediante un silogismo- la premisa mayor está dada por
la norma, la menor es la relación de hecho de que se trata,
la conclusión es la aplicación de la norma al caso concreto,
es decir, que constituye una actividad pura. Sin embargo,
desde un punto de vista integral del derecho, esa actividad
es complementaria con relación a la legislativa, dado
que, por su intervención, se hace efectiva la voluntad de
legislador contenida en la norma.
La actuación de la voluntad del legislador expresada
en la ley, mediante la intervención de los órganos
j u r i s d i c c i o n a l e s del E s t a d o , no es u n a a c t i v i d a d
complementaria, sino una forma extrema de solución del
conflicto. Únicamente en defecto de medios pacíficos, y
tratándose de litigios en que su intervención inmediata
no se justifica por la naturaleza del interés lesionado, el
Estado toma a su cargo la protección del Estado, pero
sólo a requerimiento de parte. Es así que, el proceso civil
no se inicia de oficio, y que aun en su tramitación prima
el principio dispositivo según el cual a las p a r t e s
corresponde el impulso del procedimiento.
ACCIÓN
1. Concepto de acción
Abolida la autodefensa, corresponde al Estado
resolver los conflictos que surgen entre los hombres,
mediante el ejercicio de la función jurisdiccional que
consiste en la decisión de los litigios aplicando el derecho
objetivo a los casos particulares.
Ley N° 29.497 61
Entre la autodefensa unilateral (defensa del derecho
por sí mismo) o consensual (liquidación de un diferendo
mediante un compromiso o juicio arbitral), y el proceso,
existen diferencias. M i e n t r a s en la autodefensa no
interviene autoridad alguna y en el arbitraje las partes
designan a quienes deben resolver el conflicto, cuando sé
demanda la tutela del Estado, la composición se realiza
por medio de los representantes de éste.
La ley y el juez no actúan por sí solos. Para que la
norma de derecho objetivo sea aplicada, mediante una
s e n t e n c i a a la solución de u n litigio, los ó r g a n o s
j u r i s d i c c i o n a l e s del E s t a d o d e b e n ser p u e s t o s en
movimiento por iniciativa privada. Este impulso que los
pone en marcha es la acción.
En derecho la palabra acción tiene varias acepciones-
a) defensa del derecho mediante la litis! b) complejo de
actos constitutivos del juicio! c) jus quiod sibi debetur
judicio persaquendi; d) a n s p r u c h (pretensión) término
empleado por el art. 196 del Código Civil alemán, para
expresar el derecho de exigir de otro que practique o deje
de practicar un acto; e) demanda o petitumi f) pretensión
producida en juicio. 30
Se toma también la palabra acción en el sentido del
bien patrimonial. Los códigos procesales la consideran
como sinónimo de demanda, litigio, proceso y causa.
Sin embargo, en su acepción procesal, la acción no es
otra cosa que el derecho que tiene toda persona para
demandar una protección judicial del Estado.
30. CHIOVENDA, Instituciones, p. 178, n° 258.
62 Ley N° 29.497
2. La acción como derecho de materia protegida
¿Cuál es la naturaleza de la acción procesal?
La teoría tradicional identifica la acción procesal
con el derecho material protegido o la consideración
como medio para hacerlo valer (Concepto de la acción «o
de la acción-medio).
Los tratadistas de Derecho Civil entienden que la
acción es el propio derecho subjetivo a m e n a z a d o o
violado, en actitud de defensa o la forma de hacer valer
tal derecho.
Esta concepción se inspira en la definición del
jurisconsulto romano Celso y de las Instituías de Gayo que
consideraban la acción como el jus persequendi quod sibi
debetur, y en la tesis de Heinnecius que se ve en ella "el
medio legítimo para reclamar en juicio los derechos que
nos pertenecen 31 ".
BLONDEAU, célebre jurista del siglo XIX, situada al
l a d o de los d e r e c h o s o r i g i n a r i o s los d e r e c h o s
sancionadores, cuyo fin era conseguir la efectividad de
aquellos. La acción era vista como derecho sancionador.
SAVIGNY considera a la acción como un derecho que
nace de la violación de un derecho material subjetivo y
que persigue que el adversario haga cesar esa violación.
"Cuando se examina el derecho, bajo la reacción especial
de su violación, escribe, nos aparece un nuevo estado, el
estado de defensa; y así la violación, de igual manera que
31. GABRIEL JOSÉ RODRÍGUEZ, Curso de Direitio Processual Civil,
Saravia, Sao Paolo, 1948, tomo I, pág. 139.
Ley N° 29.497 63
las instituciones establecidas para combatirla, reobran
sobre el contenido y la esencia del derecho mismo. Ahora
bien, al conjunto de modificaciones operadas en el derecho
por aquella causa, lo designo con el nombre de derecho
de acciones" 32 .
Los elementos de la acción son, según SAVIGNY, dos:
el derecho protegido y su violación. Si no hay derecho no
cabe violación y sin ésta el derecho no puede tomar la
forma de acción.
La violación del derecho crea u n a relación jurídica
entre el titular y el causante de la lesión, que origina una
situación similar a la que existe entre el acreedor y el
deudor. El contenido de t a l r e l a c i ó n j u r í d i c a e s t á
constituido por la separación de la violación. La relación
que la violación resulta, es decir, el derecho conferido a
la parte lesionada, se llama, según Savigny, derecho de
acción o acción.
La acción es el poder jurídico que tiene todo sujeto
de derecho de acudir a los órganos jurisdiccionales para
reclamarles la satisfacción de una pretensión, en otros
términos un derecho a la jurisdicción.
Constituye un derecho cívico inherente a todo sujeto
de derecho.
La acción es el derecho público subjetivo que
corresponde a cualquier persona, y que tiene por objeto
o b t e n e r del E s t a d o la p r e s t a c i ó n de su a c t i v i d a d
jurisdiccional mediante una sentencia.
32. SAVIGNY. Sistema de Derecho Romano Actual. F. Jimena, Madrid,
1879. Tomo IV, pág. 8.
64 Ley N° 29.497
Para ser comparada la acción debe cumplir ciertas
condiciones.
3. Condiciones de acción
La acción es el derecho público subjetivo q u e '
corresponde a cualquier persona, y que tiene por objeto
o b t e n e r del E s t a d o la p r e s t a c i ó n de su actividad
jurisdiccional mediante una sentencia.
Para ser amparada la acción debe cumplir ciertas
condiciones.
No deben ser confundidas tales condiciones con los
presupuestos procesales, pues mientras las primeras
son requisitos para la actuación de la voluntad concreta
de la ley con el fin de obtener una sentencia favorable, los
últimos, según Chiovenda, son elementos necesarios para
que pueda ser expedida cualquier sentencia, favorable o
desfavorable.
S e ñ a l a m o s como p r e s u p u e s t o s procesales^ la
existencia de un órgano estatal investido de jurisdicción!
que este órgano sea objetivamente competente en la
causa, y subjetivamente capaz de juzgarla, y que ambas
partes gocen de capacidad procesal.
Según la doctrina, son tres las condiciones para que
sea admitida la acción- a) la existencia de la voluntad de
la ley que asegura al actor algún bien y obligue al
demandado a una prestación; b) el interés de conseguir
el bien; y c) calidad, es decir, identidad del actor con la
persona favorecida por la ley y de el demandado con la
persona obligada. 33
33. ALSINA. Ob. cit., tomo I, pág. 221.
Ley N° 29.497 65
La primera condición para su ejercicio es que la
pretensión del actor no esté prohibida por la ley. Así, por
ejemplo, no puede accionarse con el objeto de hacer
efectiva una deuda de juego porque el juez no tiene
posibilidad de pronunciar la decisión pretendida por el
actor.
La segunda condición de la acción es el interés para
ejercitarla que ha sido definido como la necesidad en que
se encuentra un individuo para defender su derecho
amenazado o violado por otro.
Este interés, de naturaleza procesal, es de segundo
grado, como lo denomina la doctrina de la acción como
derecho abstracto, diferente de interés de primer grado
que constituye un elemento del derecho protegido.
Existe interés para actuar cuando hay una situación
de h e c h o (violación, i n s e g u r i d a d , a m e n a z a ) q u e
perjudique al actor; segundo, si el actor no cuenta con
otro camino más económico o más viable para hacer
terminar tal situación.
No se trata, pues, de un interés patrimonial o moral.
Tales calidades corresponden al interés protegido por el
derecho material. Se t r a t a simplemente de la necesidad
de la intervención judicial con el objeto de evitar un
perjuicio del actor. Cuando no existe tal necesidad no
existe tampoco interés alguno para actuar.
El interés para obrar debe ser actual y directo. Debe
ser actual porque debe basarse en la existencia de una
situación producida por un hecho contrario al derecho.
En las acciones declarativas, es condición de éstas, la
necesidad de esclarecer la existencia o inexistencia de
u n a relación o la a u t e n t i c i d a d o f a l s e d a d de u n
documento.
66 Ley N° 29.497
También el interés debe ser directo, es decir, propio
del actor o de su representado.
La tercera condición de la acción es la calidad para
orar (legitimatio ad causan).
Esta condición exige que el autor posea un título que
habilite para seguir el proceso y que el demandado sea la
persona obligada, o para que decir con palabras de
Chiovenda, que el actor sea la persona a quien la ley
favorece y el demando la persona a quien es contraria a
la voluntad de la ley.
La calidad p a r a obrar debe distinguirse de la
capacidad procesal (Legitimatio ad procesum). Un menor
puede ser titular de un derecho pero en cambio carece de
capacidad procesal.
El ejercicio del derecho de acción debe ser regular
y sin arbitrariedades, de lo contrario el afectado con
dicho ejercicio puede demandar el resarcimiento por los
daños y perjuicios que haya sufrido; además exigir el
pago por el litigante malicioso de las costas, costos y
multas del proceso, sancionándose así a la mala fe en el
proceso.
La acción es, el poder jurídico que tiene todo sujeto
de derecho, de acudir a los órganos jurisdiccionales para
reclamarles la satisfacción de una pretensión.
Este poder jurídico compete al individuo en cuanto
tal, como un atributo de su personalidad. Tiene en este
aspecto un carácter rigurosamente privado. Pero al
mismo tiempo, en la efectividad de ese ejercicio está
interesada a comunidad, o que le asigna carácter público.
Mediante la acción se cumple la jurisdicción, vale decir,
se r e a l i z a e f e c t i v a m e n t e el derecho, ya que, por
Ley N° 29.497 67
tradicional principio que rige en m a t e r i a civil, la
jurisdicción no actúa sin a iniciativa individual: nemo
judex sirte adore.34
El proceso se puede iniciar, como regla general, sólo
por quien pide al juez la tutela de un derecho propio, la
iniciativa de dicho proceso corresponde, por eso, al
sujeto que pide la intervención de juez para obtener la
tutela a la que aspira. De ordinario, este sujeto es aquel
que afirma ser titular de una situación jurídicamente
relevante que afirma estar necesitada de tutela; en
algunos casos, expresamente previstos por la ley, este
poder de iniciativa corresponde a otros sujetos que se
encuentran en relación particular con la situación misma;
en otras hipótesis todavía dicho poder de iniciativa es
reconocido, siempre por la ley, a un órgano portador de
un interés público, el Ministerio Público.
De acción en sentido procesal se puede hablar,
cuando menos, en tres acepciones distintas'
a) Como sinónimo de derechos; es el sentido que
tiene el vocablo cuando se dice "el actor carece de acción",
o se hace valer la "exceptio sine actione agit", lo que significa
que el acto carece de un derecho efectivo que el juicio
deba tutelar.
b) Como sinónimo de pretensión; es éste el sentido
más usual del vocablo, en doctrina y en legislación; se
halla recogido con frecuencia en los textos legislativos
del siglo XIX que mantienen su vigencia aun en nuestros
34. COUTURE, Fundamentos del derecho procesal civil, 3a ed., (postuma)
1993.
68 Ley N° 29.497
días! se habla, entonces, de "acción real y acción personal",
de "acción civil y acción penal", de "acción triunfante y
acción desechada" 35 En estos vocablos, la acción es la
pretensión de que se tiene un derecho válido y en nombre
del cual promueve a demarida respectiva. En cierto
modo, esta acepción de la acción, como pretensión, se
proyecta sobre la de demanda en sentido sustancial y se
podría utilizar i n d i s t i n t a m e n t e diciendo " d e m a n d a
fundada e infundada" "demanda (de tutela) de un derecho
real o personal", etc. Es, decir, el lenguaje habitual del
foro y de la escuela en muchos países.
c) Como sinónimo de facultad de provocar la actividad
de la jurisdicción," se habla, entonces, de un poder jurídico
que tiene todo individuo como tal, y en nombre del cual
le es posible acudir a n t e los jueces en demanda de
amparo a su pretensión. El hecho de que esta pretensión
sea fundada o infundada no afecta la naturaleza del
poder jurídico de accionar! pueden promover sus acciones
en justicia aun aquellos que erróneamente se consideran
asistidos de razón. 36
Se entiende, por acción no al derecho material del
actor ni su pretensión a que ese derecho sea tuteado por
la jurisdicción, sino su poder jurídico de acudir ante los
órganos jurisdiccionales.
La acción, como poder jurídico de acudir a la
jurisdicción, existe siempre: con derecho (material) o sin
él; con pretensión o sin ella, pues todo individuo tiene
ese poder jurídico, aun antes de que nazca su pretensión
35. LOIS ESTÉVEZ, Proceso y forma, Santiago de Compostela, 1947, p.
109.
36. PRIETO CASTRO, La acción en el derecho español, 1949, p. 79.
Ley N° 29.497 69
concreta. El poder de accionar es un poder jurídico de
todo individuo en cuanto tal; existe aun cuando no se
ejerza efectivamente.
De la misma manera que todo individuo, en cuanto
tal, tiene el derecho de recibir asistencia del Estado en,
caso de necesidad, tiene también derecho de acudir a los
órganos de la jurisdicción, para pedirles su ingerencia
c u a n d o la c o n s i d e r a p r o c e d e n t e . E s a f a c u l t a d es
independiente de su ejercicio; hasta puede ejercerse sin
razón, como cuando la invoca y pretende ser amparado
por el Estado, aquel que no se halla efectivamente en
estado de necesidad o aquel cuyo crédito ya se h a
extinguido porque el pago hecho al m a n d a t a r i o era
válido.
Es frecuente el equívoco de la acción con el llamado
derecho a demandar.
La doctrina que configura la acción como un derecho
genérico de obrar, confunda aquélla, la acción, con el
derecho de demandar, que es un derecho diferente.
Conviene no dejar en pie este argumento. Si la
acción y el derecho a demandar son dos poderes jurídicos
diferentes, entonces tendríamos tres órbitas del derecho^
lo que llamamos derecho material (p. ej., la propiedad),
la acción (p. ej., la reivindicación) y el derecho a demandar
enjuicio (p. ej., la facultad de interponer la demanda
reivindicatoría). 3 7
El derecho a d e m a n d a r (rectius: el derecho a
promover y llevar adelante el proceso) es, justamente, la
37. COUTURE, Ob. cit., p. 73.
70 Ley N° 29.497
acción. Todo sujeto de derecho tiene, como tal, junto con
sus derechos que llamamos, por comodidad de expresión,
materiales o sustanciales (en el ejemplo, la propiedad),
su poder jurídico de acudir a la jurisdicción. Denominamos
acción a este poder jurídico, y el derecho de demandar no
es sino el ejercicio concreto del derecho de acudir a la
jurisdicción, ya que el proceso civil se halla regido por la
máxima nemo judex sine adore. La acción civil se hace
efectiva mediante una demanda en sentido formal, y ésta
no es sino el ejercicio de aquélla. 38
En la sociedad h u m a n a se producen con frecuencia
conflictos de intereses que el derecho está llamado a
componer o arreglar a fin de restablecer la paz por medio
de la justicia.
En t a n t o que las necesidades del h o m b r e son
limitadas y los bienes aptos para satisfacerlas, sobre los
que recaen los intereses, son limitados, "como relativa a la
noción de interés y de bien, expresa Carnelutti, aparece la de
conflicto de intereses"Z9
Este conflicto calificado por la pretensión de uno de
los interesados y por la resistencia del otro se denomina
litigio. La institución jurídica que tiene como finalidad
componer o arreglar y prevenir los litigios y resolver
cualquier incertidumbre que pueda causarlos, es el
proceso, aunque se dan procesos sin litigio (jurisdicción
voluntaria) y litigio sin proceso (arreglo o transacción).
38. COUTURE, Ob. cit., p. 74.
39. FRANCESCO CARNELUTTI, Sistema de Derecho Procesal., traducción
española de NICETO ALCALÁ - ZAMORA CASTILLO y SANTIAGO
SENTÍS MELENDO. Argentina, Buenos Aires, p. 16.
Ley N° 29.497 71
A l g u n o s t r a t a d i s t a s c o n s i d e r a n dos p o s t u r a s
conceptuales básicas en torno a la noción de proceso- una
de orientación material y otra de orientación formal.
Mientras la primera parte de la vida socio-humana, en la
que se originan roces y colisiones, que deben normarse
por el derecho en defensa de la paz, que sufriría si no se
diera regulación al conflicto y de la justicia que asimismo
sufriría si se le diera una regulación arbitraria 4 0 la segunda
considera el proceso como un medio que tiene por objeto
la p u e s t a en práctica del derecho. No se justifica
considerar separadamente tales posiciones. El proceso
reconoce u n a base social constituida por conflictos
humanos inter-subjetivos que exigen solución mediante
la actuación del derecho.
La acción es, el poder jurídico que tiene todo sujeto
de derecho, de acudir a los órganos jurisdiccionales para
reclamarles la satisfacción de una pretensión.
Este poder jurídico compete al individuo en cuanto
tal, como un atributo de su personalidad. Tiene en este
aspecto un carácter rigurosamente privado. Pero al
mismo tiempo, en la efectividad de ese ejercicio está
interesada a comunidad, o que le asigna carácter público.
Mediante la acción se cumple la jurisdicción, vale decir,
se realiza efectivamente el derecho, ya que, por el
tradicional principio que rige en m a t e r i a civil, la
jurisdicción no actúa sin la iniciativa individuad nemo
judex sine actor e.*x
40. JAIME GUASP. Derecho Procesal Civil. Instituto de Estudios
Políticos, Madrid, 1962, pág. 13.
41 .COUTURE, Fundamentos del derecho procesal civil, 3aed., (postuma)
1993.
72 Ley N° 29.497
El proceso se puede iniciar, como regla general, sólo
por quien pide al juez la tutela de un derecho propio, la
iniciativa de dicho proceso corresponde, por eso, al
sujeto que pide la intervención de juez para obtener la
tutela a la que aspira. De ordinario, este sujeto es aquel
que afirma ser titular de una situación jurídicamente
relevante que afirma estar necesitada de tutela; en
algunos casos, expresamente previstos por la ley, este
poder de iniciativa corresponde a otros sujetos que se
encuentran en relación particular con la situación misma;
en otras hipótesis todavía dicho poder de iniciativa es
reconocido, siempre por la ley, a un órgano portador de
un interés público, el Ministerio Público.
De acción en sentido procesal se puede hablar,
cuando menos, en tres acepciones distintas:
a) Como sinónimo de derechos; es el sentido que
tiene el vocablo cuando se dice "el actor carece de acción".
o se hace valer la "exceptio sine actione agit", lo que
significa que el acto carece de un derecho efectivo que el
juicio deba tutelar.
b) Como sinónimo de pretensión; es éste el sentido
más usual del vocablo, en doctrina y en legislación; se
halla recogido con frecuencia en los textos legislativos
del siglo XIX que mantienen su vigencia aun en nuestros
días; se habla, entonces, de "acción real y acción personal",
de "acción civil y acción penal", de "acción triunfante y acción
desechada". 4 2 En estos vocablos, la acción es la pretensión
de que se tiene un derecho válido y en nombre del cual
promueve a demanda respectiva. En cierto modo, esta
42. LOIS ESTÉ VEZ, Proceso y forma, Santiago de Compostela, 1947, p. 109
Ley N° 29.497 73
acepción de la acción, como pretensión, se proyecta
sobre la de demanda en sentido sustancial y se podría
utilizar indistintamente diciendo "demanda fundada e
infundada", "demanda (de tutela) de un derecho real o
personal", etc. Es, decir, el lenguaje habitual del foro y de
la escuela en muchos países.
c) Como sinónimo de facultad de provocar la actividad
de la jurisdicción; se habla, entonces, de un poder jurídico
que tiene todo individuo como tal, y en nombre del cual
le es posible acudir ante los jueces en demanda de
amparo a su pretensión. El hecho de que esta pretensión
sea fundada o infundada no afecta la naturaleza del
poder jurídico de accionar; pueden promover sus acciones
en justicia aun aquellos que erróneamente se consideran
asistidos de razón. 43
Se entiende, por acción no al derecho material del
actor ni su pretensión a que ese derecho sea tuteado por
la jurisdicción, sino su poder jurídico de acudir ante los
órganos jurisdiccionales.
La acción, como poder jurídico de acudir a la
jurisdicción, existe siempre- con derecho (material) o sin
él; con pretensión o sin ella, pues todo individuo tiene
ese poder jurídico, aun antes de que nazca su pretensión
concreta. El poder de accionar es un poder jurídico de
todo individuo en cuanto tal; existe aun cuando no se
ejerza efectivamente.
De la misma manera que todo individuo, en cuanto
tal, tiene el derecho de recibir asistencia del Estado en
caso de necesidad, tiene también derecho de acudir a los
43. PRIETO CASTRO, La acción en el derecho español, 1949, p. 79.
74 Ley N° 29.497
órganos de la jurisdicción, para pedirles su ingerencia
c u a n d o la c o n s i d e r a p r o c e d e n t e . E s a f a c u l t a d es
independiente de su ejercicio! hasta puede ejercerse sin
razón, como cuando la invoca y pretende ser amparado
por el Estado, aquel que no se halla efectivamente en
estado de necesidad o aquel cuyo crédito ya se h a
extinguido porque el pago hecho al m a n d a t a r i o era
válido.
Es frecuente el equívoco de la acción con el llamado
derecho a demandar.
La doctrina que configura la acción como un derecho
genérico de obrar, confunda aquélla, la acción, con el
derecho de demandar, que es un derecho diferente.
Conviene no dejar en pie este argumento. Si la
acción y el derecho a demandar son dos poderes jurídicos
diferentes, entonces tendríamos tres órbitas del derecho-
lo que llamamos derecho material (p. ej., la propiedad),
la acción (p. ej., la reivindicación) y el derecho a demandar
enjuicio (p. ej., la facultad de interponer la demanda
reivindicatoría). 4 4
El derecho a d e m a n d a r (rectius: el derecho a
promover y llevar adelante el proceso) es, justamente, la
acción. Todo sujeto de derecho tiene, como tal, junto con
sus derechos que llamamos, por comodidad de expresión,
materiales o sustanciales (en el ejemplo, la propiedad),
su p o d e r j u r í d i c o de a c u d i r a la j u r i s d i c c i ó n .
Denominamos acción a este poder jurídico, y el derecho
de demandar no es sino el ejercicio concreto del derecho
de acudir a la jurisdicción, ya que el proceso civil se halla
44. COUTURE, Ob. cit, p. 73.
Ley N° 29.497 75
regido por la máxima nemo judex sine actore. La acción
civil se hace efectiva mediante una demanda en sentido
formal, y ésta no es sino el ejercicio de aquélla. 45
El poder de acción, nada tiene que hacer con el
concepto de pretensión, construida como un en tertium.
entre el derecho sustancial, hecho valer en juicio, y el
proceso civil. La afirmación enjuicio de una determinada
situación de hecho a la cual la n o r m a v i n c u l a r í a
d e t e r m i n a d a s c o n s e c u e n c i a s , el p r e t e n d e r como
actividad asertoria en el proceso, no adquiere autonomía
jurídica, si no se vincula precisamente el ejercicio de un
poder procesal, la acción, de la cual constituye el
elemento. La capacidad genérica de valerse del servicio
público de la justicia se especifica, en un poder (de
acción) dirigido a hacer valer en juicio un derecho; poder
que se ejercita, ante todo, con la presentación de la
demanda, en la cual se perfila una valoración acerca de
la existencia o el modo de ser de un derecho, puesta como
base "de una pretensión " y por consiguiente, de la petición
de tutela jurisdiccional que el sujeto formula al juez.
Los presupuestos del poder de acción. La acción,
como poder procesal, cuyo ejercicio es idóneo para dar
inicio a un proceso, capaz de conducir a una providencia
de mérito (sobre la tutela requerida) está subordinada a
la existencia de determinados requisitos. En efecto, el
juez puede (juzgar, esto es, decidir en cuanto al fondo de
la demanda sólo si existen algunos presupuestos que se
refieren respectivamente: a) a la regular institución del
proceso concreto, y b) a la existencia de los elementos
45. COUTURE, ob. cit., p. 74.
76 Ley N° 29.497
constitutivos del poder de acción. Lógicamente, el juez
debe comprobar a n t e todo los p r i m e r o s , indicados
comúnmente como presupuestos procesales, en sentido
estricto, y después p a s a r a examinar si existen los
segundos que podrían ser definidos (usando una vieja
locución, asumida aquí en un significado diferente) comb
"condiciones" de la acción. La existencia de a m b a s
categorías de requisitos para que tenga un poder de
acción, idóneo para hacer concreto el deber del juez de
pronunciarse en cuanto al fondo de la demanda, se
diferencia, por consiguiente, de aquel requisito de la
existencia del derecho hecho valer que es requerido por
quien contempla en la acción un poder, o un derecho,
también procesal, pero cuya existencia está subordinada
precisamente a la constatación, por parte del juez, del
derecho afirmado.
A) Son presupuestos procesales.A entes a la regular
constitución del proceso, de carácter general (otros; en
efecto, pueden ser requeridos por la ley respecto a
determinados procesos particulares y serán examinados
en relación a cada uno de ellos)'
a) La constitución regular del contradictorio. En el
proceso civil es imprescindible exigencia de justicia que
la demanda sea llevada a conocimiento del adversario
para asegurar la igualdad potencial de las partes ante el
juezí
b) La capacidad de obrar enjuicio. El juez no puede
descender al fondo de la demanda si ésta es presentada
por quien ó bien contra quien no es capaz de obrar en el
proceso.
La providencia, a falta de tal presupuesto, sería
inutili ter datum. El juez tiene, sin embargo, por un criterio
Ley N° 29.497 77
de economía procesal, el poder de llamar a las partes
para hacerles corregir los eventuales defectos, atinentes
a la capacidad;
c) realizabilidad de la tutela jurídica requerida y
que la demanda tenga por objeto una forma de tutela
p r e v i s t a en n u e s t r o o r d e n a m i e n t o r e s p e c t o de la
pretensión afirmada.
B) Son condiciones de la acción los siguientes
presupuestos, cuya comprobación positiva es necesaria
para que el juez entre al fondo de la demanda, cuando el
proceso haya sido válidamente instaurado:
a) legitimación para obrar y para contradecir (la
denominada legitimatio ad causam). La d e m a n d a será
presentada al juez por quien se encuentra, respecto de
efecto j u r í d i c o r e q u e r i d o , en u n a c i e r t a posición
(legítimamente activa) y contra quien, siempre en relación
al efecto mismo, debe ser llamado enjuicio (legítimamente
pasiva). En el proceso deben, por tanto, estar presentes
o, en general, puestos en situación de serlo, todos los
s u j e t o s , r e s p e c t o de los c u a l e s la p r o v i d e n c i a
jurisdiccional está destinada a producir los propios
efectos. De ordinario, la legitimación corresponde a
quien afirma ser t i t u l a r del derecho subjetivo y,
respectivamente, sujeto de la situación sustancial pasiva.
La legitimación, en efecto, debe referirse a la actividad
asertoria de quien pide en el proceso y de quien resiste
a la petición ajena. El requisito de la legitimación
establece, por consiguiente, la titularidad del poder de
acción. Legitimación que si corresponde, por regla
general, en relación a la pretensión hecha valer, a los
sujetos activos y pasivos- de la situación material objeto
de la tutela pedida al juez, puede extenderse por la ley a
78 Ley N° 29.497
otros. 4 6 sujetos, t i t u l a r e s de intereses diversamente
vinculados con el interés principal, al objeto de integrar
o bien de sustituir la iniciativa de titular de este último.
Esta ampliación de la esfera de los legitimados puede
ocurrir, bien entendido en las hipótesis previstas por la
ley, ya sea a favor de los sujetos privados o bien del
Ministerio Público, en tutela de intereses públicos o
privados de los que no son portadores solamente los
titulares de las situaciones jurídicas que se afirman
necesitadas de tutela. En otros casos todavía el juez no
puede válidamente pronunciar en cuanto al fondo de una
determinada demanda, sino respecto de varios sujetos
(el denominado litis consorcio necesario, y en otros casos
finalmente el juez tiene el poder que le ha conferido por
la ley de hacer necesaria la participación en el proceso de
otros sujetos. 47
De todo lo que precede resulta que la legitimación
para obrar y para contradecir no debe confundirse con la
titularidad del derecho o la referibilidad de la situación
p a s i v a a u n sujeto; é s t a s s e r á n el contenido del
pronunciamiento de fondo. La función de la legitimación,
en cambio, es exclusivamente procesal- el proceso debe
desarrollarse respecto de sujetos los cuales, en relación
a la providencia pedida, p u e d a n ser ú t i l m e n t e los
destinatarios de los efectos del proceso, y por consiguiente
de la tutela jurisdiccional. Pero el determinar quién es
titular del derecho y quien está obligado constituye
contenido de la providencia de fondo y objeto, por
46. CARNELUTTI, Ob. cit, p. 23.
47. CARNELUTTI, Ob. cit, p. 24.
Ley N° 29.497 79
consiguiente, de la tutela realizada a través del proceso,"
b) competencia del juez. El poder jurisdiccional
correspondiente a los jueces se reparte, según criterios
que serán examinados en su lugar, entre jueces ordinarios
pertenecientes al orden judicial.
c) interés en obrar. Es un requisito "para proponer
una demanda o para oponerse a la misma" establece la
existencia en la parte de un "interés", definido como
"interés en accionar", interés que es distinto del interés
que constituye el contenido del derecho subjetivo o, en
g e n e r a l , el objeto de la situación t u t e l a d a por la
provindencia del juez en la actuación del derecho objetivo.
Como condición de la acción, el interés en obrar (o
accionar) (si no se quiere hacer de él la quinta rueda del
carro, como agudamente se ha definido) debe referirse a
la actividad asertoria de quien pide al juez una forma de
tutela jurídica, precisando el contenido de la pretensión
formulada, con la afirmación (unilateral) de una situación
de hecho; subsumible bajo una norma jurídica y con la
petición de un remedio, a la concesión del cual está
dirigida la providencia del juez. También si quien pide al
juez una providencia, demanda un tipo de remedio
j u r i s d i c c i o n a l en a b s t r a c t o a d m i t i d o por n u e s t r o
ordenamiento, es necesario, pues, que tal petición lo sea
en relación a una demanda en base de la cual se perfila
una pretensión; esto es, es planteada (unilateralmente)
una situación de hecho que -siempre en abstracto y, por
tanto, para la hipótesis de que siga la demostración al
juez del fundamento de dicha demanda- podrá ser referida
a la norma de la cual deriva la concesión de la tutela
invocada.
Con estas premisas se puede acoger la definición
80 Ley N° 29.497
tradicional del interés en accionar, entendido como
aquella situación de insatisfacción en que un sujeto
puede llegar a encontrarse si no recurre al juez, en
cuanto sólo la obra de este último puede satisfacer dicho
interés, esto es, hacer desaparecer la insatisfacción
misma. Pero es de advertir que la situación psicológica
en que el sujeto puede encontrarse adquiere relieve y
significado jurídico solamente en cuanto él plantea,
pidiendo un cierto tipo de tutela, una situación de hecho
idónea en abstracto, según las normas objetivas para
hacerla reconocer. He aquí por qué el interés en accionar
parece adquiera un particular significado en aquellos
casos en los que se identifican con mayor dificultad los
elementos constitutivos de la situación legitimante de la
concesión de ciertos tipos de tutela jurisdiccional. El
interés de adversario, de quienes llamado enjuicio por
otro, para obtener el rechazamiento de la demanda, no
puede ser construido simétricamente al interés en
accionar, en efecto, aquel interés surge por el solo hecho
de haber sido llamado a juicio y deberse defender. Y la
defensa es, de todas maneras, necesaria por el solo hecho
de la proposición de la demanda.
Garantía de la Defensa
Intimamente vinculada a la garantía del debido
proceso está la garantía de la defensa enjuicio. La defensa
en juicio debe ajustarse a las leyes procesales que pueden
establecer el número de las instancias, la oportunidad en
que se deben formular las pretensiones o hacer valer las
defensas o excepciones, momento y condiciones en que
deben rendirse las pruebas, establecer las formas de las
notificaciones, el patrocinio letrado obligatorio, etcétera.
Ley N° 29.497 81
Por ser titular del derecho a la tutela jurisdiccional
efectiva, el emplazado en un proceso civil tiene derecho
de contradicción.
El principio de contradicción, i n s p i r a d o en la
inviolabilidad de la defensa enjuicio de la persona y de.
los derechos, es el que exige la oportunidad de que
ambas partes sean oídas y tengan ocasión de agotar la
defensa de sus pretensiones. 48
Principio de igualdad
El principio de igualdad domina el proceso. Ese
principio es, a su vez, una manifestación particular del
principio de igualdad de los individuos ante la ley. Su
fórmula se resume en el precepto ya mencionado audiatur
altera pars (óigase a la otra parte).
Oír a la otra parte es la expresión de lo que se
d e n o m i n a b i l a t e r a l i d a d de la a u d i e n c i a . MILLAR,
Principios, cap. II. La doctrina italiana la llama principio
de igualdad 49 , o de contradicción 50 , o, con una ampliación
de su contenido, "nivelación social del proceso" 51 en las
doctrinas alemana y angloamericana.
Este principio consiste en que, salvo situaciones
excepcionales establecidas en la ley, toda petición o
pretensión formulada por una de las partes en el proceso,
debe ser comunicada a la parte contraria para que pueda
48. PALACIO, Derecho Procesal 1, p. 269, n° 31.
49. A. ROCCO, L'interpretazione delle leggi processuali, cit., p. 46.
50. CARNELUTTI, Sistema, t. 2, p. 61.
51. CALAMANDREI, Instituciones, t. 1, p. 42.
82 Ley N° 29.497
ésta prestar a ella su consentimiento o formular su
oposición. Conforme a este principio, eljuez no procede
de plano sino en aquellas situaciones en que la ley la
autoriza expresamente.
El juez romano, en el proceso del primer período,
carecía en absoluto de autoridad para condenar a una
ausente! fueron soluciones posteriores que le dieron esa
autoridad.
Las aplicaciones más importantes de este principio
son las siguientes^
i) La demanda debe ser necesariamente comunicada
al demandado!
ii) La comunicación debe hacerse con las formas
r e q u e r i d a s e n la ley bajo p e n a de n u l i d a d ; todo
q u e b r a n t a m i e n t o en las formas del e m p l a z a m i e n t o
entraña el riesgo de que el demandado no haya sido
efectivamente enterado de la demanda;
iii) Comunicada la demanda se otorga a demandado
un plazo razonable para comparecer y defenderse; la
doctrina denomina a esta circunstancia, la garantía de
"su día ante el tribunal";
iv) Las pruebas deben ser comunicadas al adversario
p a r a que t e n g a conocimiento de ellas a n t e s de su
producción;
v) Toda p r u e b a p u e d e ser fiscalizada por el
adversario durante la producción e impugnada después
de su producción;
vi) toda petición incidental que se formule, ya sea
d u r a n t e el debate, ya sea d u r a n t e la prueba, debe
s u s t a n c i a r s e con a u d i e n c i a de a d v e r s a r i o , salvo
disposición en contrario;
Ley N° 29.497 83
vii) Ambas partes tienen iguales posibilidades de
presentar sus exposiciones de conclusión o alegatos y de
impugnar mediante recursos las resoluciones que les
sean adversas.
Como se advierte por esta enumeración, el principio'
de i g u a l d a d s u r g e de u n a repetición o b s t i n a d a y
constante, advertida a lo largo de todo el proceso de las
soluciones de equiparación.
Las excepciones a este principio, vale decir, las
situaciones que se deciden sin ingerencia previa de la
parte contraria, son muy limitadas en comparación con
la magnitud del principio. Así, por ejemplo-
a) Las providencias cautelares o de garantía, se
dictan sin comunicación previa a la parte contra la cual
se dictan, salvo impugnación posterior;
b) Los recursos de menor importancia (reposición,
apelación en asuntos inferiores a determinada suma) se
conceden o niegan sin sustanciación alguna; etc.
Cabe a c l a r a r que el q u e b r a n t a m i e n t o de este
principio no pro-viene de que se dicten resoluciones sin
oír a la parte contraria, sino de que se conceda a un
litigante lo que se niega a otro. Una resolución declarada
inapelable para las dos partes o una prueba denegada a
ambas partes, no constituyen violaciones legales del
principio constitucional de igualdad a n t e la ley. El
q u e b r a n t a m i e n t o e x i s t i r í a c u a n d o al a c t o r se le
permitiera alegar, probar o impugnar o que estuviera
prohibido al demandado, o viceversa.
84 Ley N° 29.497
LA JURISDICCIÓN
1. La conceptualización
Se define la jurisdicción como potestad, el ejercicio
de éste se concreta funcionalmente, a t r a v é s de la
actividad de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado por medio
de jueces y tribunales juridisccionales especiales.
E n consecuencia, el Derecho Procesal a p a r e c e
r e g u l a n d o j u r í d i c a m e n t e el ejercicio de la función
jurisdiccional y desde esa perspectiva se sitúa no tan
sólo como un mero instrumento jurisdiccional atemporal,
sino ante todo como un sistema de garantía, en orden a
lograr la tutela Judicial efectiva y básicamente ordenado
a alcanzar un enjuiciamiento en justicia a través del
debido proceso, Por tanto, cuando el Derecho Procesal
regula el ejercicio de la función jurisdiccional consistente
en juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, se está primando el
sistema de garantías que contiene, no siendo afortunado
s e ñ a l a r q u e el D e r e c h o P r o c e s a l c o n t e m p l a ,
f u n d a m e n t a l m e n t e , la aplicación -a t r a v é s de su
n o r m a t i v a específica y procesal del o r d e n a m i e n t o
jurídico, ya sea civil o laboral o en fin del contencioso-
adminsitrativo. Si así se contemplara el Derecho Procesal
se antepondría en su estudio su finalidad práctica, esto
es, la actuación del ordenamiento jurídico, pasando a un
lugar secundario su más importante y primario contenido
sustantivo como ordenamiento jurídico, consistente en
hacer posible la función jurisdiccional a través de un
sistema de garantías procesales que con independencia
de la finalidad que se persiga con el mismo, haga posible,
en todo momento o hipótesis, la tutela judicial efectiva a
t r a v é s del derecho al debido proceso de la función
Ley N° 29.497 85
jurisdiccional. Por ello no cabe duda que ante todo el
Derecho Procesal implica básicamente un sistema de
garantías Constitucionales que se proyecta a través del
llamado proceso jurisdiccional también en el ámbito
laboral, al que impropiamente se le ha denominado
"históricamente" como Procedimiento desconociéndose
que el ejercicio de juzgar y ejecutar lo juzgado implica
una consideración sustantiva de la jurisdicción laboral
que sólo puede proyectarse a t r a v é s del proceso y
p r e c i s a m e n t e el j u r i s d i c c i o n a l y no m e d i a n t e el
procedimiento de contenido, en cambio, estrictamente
formal, adjetivo y atemporal y por ello alejado del tipo de
garantismo que postulo. Este garantismo procesal implica,
por lo demás, la conceptuación del proceso en general y
del laboral en particular, como una realidad de carácter
eminentemente sustantivo y por ello no exclusivamente
i n s t r u m e n t a l y atemporal, que supone la puesta en
practica de las garantías se establecen, así como las que
poseen proyección constitucional a través de una postura
garantista plenamente comprometida con la realidad
constitucional de aquí y ahora. 52
El proceso jurisdiccional hace posible la actuación
de la función jurisdiccional que implica el estudio del
Derecho Procesal, a t r a v é s de u n a serie de actos
continuados en el tiempo que, a su vez, se h a l l a n
comprendidos en determinadas fases o períodos tipos a
los diversos procesos jurisdiccionales. Tales fases o
períodos, en la medida en que compartimentan el proceso,
o r i g i n a n u n modelo de procedimiento s u m a m e n t e
52. LORCA NAVARRETE, ANTONIO Ma, y otros, Comentarios a la Ley
de procedimientos laboral, Madrid, Edit. Dykinson, 1993, 40.
86 Ley N° 29.497
irracional, como sucede aún con el proceso civil en el que
pueden hallarse las siguientes fases-
- Fase de alegaciones iniciales.
- Fase de prueba.
- Fase de alegaciones finales.
- Fase de sentencia.
Pero, en cambio, no siempre la Ley procesal sigue
ese modelo estancado (compartimentos estancos) con
basé fundamentalmente en la escritura, sino que en
otras ocasiones apuesta por la oralidad con el fin, en todo
caso -sea o no acertado el modelo jurisdiccional-, de
lograr un sistema de garantías para los sujetos que
intervienen en el mismo, posibilitando la tutela judicial
efectiva, en orden a juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en
el marco de un enjuiciamiento en justicia. En base a este
planteamiento, no cabe duda que el ámbito jurisdiccional
laboral, quizá sea en la actualidad el más acorde con el
sistema de garantías que establece la Constitución y
d e s d e esa p e r s p e c t i v a se e n c u e n t r a b á s i c a m e n t e
despojado de un procedimentalismo inútil y reiterativo,
que postula, a sensu contrario, un proceso jurisdiccional
laboral más atento al respeto de las garantías procesales
de u n a de sus partes, fundamentalmente el trabajador. 53
En una futura reforma procesal laboral debieran
tenerse muy en cuenta las garantías de celeridad y
economía procesal, que oferta el proceso laboral en
orden a su posible aplicación al proceso civil en la
actualidad tan lento y costoso, ya que a través de la
asunción de la oralidad como pauta de procedimiento es
53. LORCA NAVARRETE, Ob. cit., p.41.
88 Ley N° 29.497
principios son- la "independencia" de los J u e c e s y
Magistrados, el "Juez legal o natural" y el "Juez técnico
de carrera, integrantes del Poder Judicial.
La independencia predicada de los integrantes del
Poder Judicial
Como garantía que la hace posible, aparece el
principio de legalidad, en sentido de que la propia
independencia del órgano jurisdiccional es preciso ir a
buscarla en su único sometimiento al imperio de la Ley
(principio de legalidad). Resulta así que los Jueces y
Tribunales p a r a ser independientes se e n c o n t r a r a n
sometidos a la Ley y deberán aplicar ésta con arreglo a
los principios y preceptos constitucionales .
Por tanto, es evidente que el Juez o Magistrado debe
encontrarse sometido a la Ley, base última de su propia
independencia, que a su vez se encuentra garantizada
por la propia Constitución. Esta, como valedora del
ordenamiento jurídico en su conjunto, obliga al órgano
jurisdiccional en su sometimiento a la Ley a examinar la
constitudonalidad misma de la norma y a plantear la
cuestión de inconstitucionalidad. En definitiva, pues,
que el órgano jurisdiccional primará su independencia
mediante el sometimiento en primer lugar a la Ley de
leyes: la Constitución. Después y como una expresión
más de su independencia mediante su igual sometimiento
a la Ley, los Jueces y Magistrados no aplicarán los
reglamentos contrarios a la Ley o al principio de jerarquía
normativa, pues en último término lo impide el respeto
y el único sometimiento a la Ley misma. Pero a los
Tribunales les está vedado modificar las leyes por tratarse
de u n a competencia constitucionalmente reservada al
Poder Legislativo.
Ley N° 29.497
posible acceder a garantías básicas para el justicial»
como son la concentración, inmediación y p u b S a d de
las actuaciones judiciales. No obstante, e l L c o n S e n t o
Í s f o m a s a r t í a S "° d 6 S C a r t a k ^Portante W t ó n t
las lormas pero siempre que se trate de alcanzar mediante
ellas una finahdad puramente instrumental abocada ál
ogro del garantismo sustantivo a aue t¿Z
jurisdiccional sirve y esta a f í r m a d ó n e s ^ n ma S s T
en el ámbito jurisdiccional laboral y a que e T l a ^ í Í
pTpuVna'r3 " t e l a ^ ^ * »" ^ T b e S
2. Principios que informan la jurisdicción
Los principios que informan a la jurisdicción ™*o
•■ LORCA NAVARRETE, Ob. cit., p.42.
Ley N° 29.497 89
Pero no sólo el principio de legalidad va a informar
la organización judicial laboral. Muy por el contrario, la
independencia del órgano jurisdiccional fecundamente
garantizada mediante su único sometimiento a la Ley,
h a r á posible que los J u e c e s y M a g i s t r a d o s s e a n
"inamovibles". 55
En fin y en el ejercicio de la potestad jurisdiccional
c o n s t i t u c i o n a l , los J u e c e s y M a g i s t r a d o s son
independientes respecto de todos los órganos judiciales
y de gobierno del Poder Judicial y no podrán los Jueces
y Tribunales corregir la aplicación o interpretación del
ordenamiento jurídico hecha por sus inferiores en el
orden jerárquico judicial, sino cuando administren justicia
en virtud de los recursos que las leyes establezcan.
Luego ya y en última conexión que la independencia,
se e n c u e n t r a la " r e s p o n s a b i l i d a d " de J u e c e s y
Magistrados, porque independencia y responsabilidad
son dos cualidades el, que deben concebirse como
formando una inescindible- "el Juez es independiente
porque asume la responsabilidad de sus actos y es
r e s p o n s a b l e por ser i n d e p e n d i e n t e y p a r a que su
independencia no degenere en arbitrariedad". 5 6
Juez legal o natural
El segundo principio es el del juez legal o natural,
según el mismo todos tienen derecho al juez ordinario
predeterminado por la Ley.
55. LORCA NAVARRETE, Ob. cit., p. 56 y 57.
56. LORCA NAVARRETE, Ob. cit., p. 58.
90 Ley N° 29.497
El Juez legal o natural es, pues, el Juez Ordinario
d e t e r m i n a d o ley y que, por consiguiente, ejerce la
jurisdicción ordinaria. En este punto el Derecho Procesal
Orgánico es especialmente celoso con esta institución,
p u e s ella m i s m a c o n s t i t u y e la b a s e de la a c t u a l
o r g a n i z a c i ó n j u d i c i a l l a b o r a l f o r m a d a por J u e c e s
naturales u ordinarios predeterminados por la Ley que
ejercen la jurisdicción ordinaria. El origen de este
principio debemos buscado en el artículo 4 de la
Constitución francesa de 3 de septiembre de 1791, según
la cual ningún ciudadano podía ser sustraído de los
Jueces designados por la Ley para ser sometido a u n a
comisión o a otros organismos de atribuciones distintas
a las determinadas por la Ley".
Juez Técnico
El tercer principio es del juez técnico, es asimismo,
cosustancial para comprender la función jurisdiccional y
dar contenido al derecho procesal orgánico.
El órgano invertido de jurisdicción es un técnico que
basa su actividad en el conocimiento del derecho (iura
novit curia). El Juez debe conocer el Derecho, teniendo los
Jueces y Tribunales el deber inexcusable de resolver en
todo caso los asuntos de que conozcan y no sólo el órgano
jurisdiccional es un técnico en Derecho, sino que además
conforma propiamente la Carrera Judicial. Por tal razón
es u n J u e z de C a r r e r a , de la C a r r e r a J u d i c i a l o
perteneciente a ella.
Conclusión
Como el primero de los presupuestos procesales, la
Jurisdicción es exigencia requerida para que el órgano -
Ley N° 29.497 91
por estar investido de una jurisdicción constitucional-
pueda administrar justicia. "Si la persona o el órgano
están desprovistos de jurisdicción, los actos que realicen
dentro de aquella esfera de atribuciones y, por tanto, la
resolución que dicten, están desprovistos de validez. No
es que el acto sea anulable, sino radicalmente nulo."
Puede constituir, además, un delito."Pues bien, como -
actividad jurisdiccional- único cauce legal p a r a la
actuación de la jurisdicción, existe el proceso que es
b á s i c a m e n t e de la función jurisdiccional porque la
jurisdicción es el primero y principal requisito para que
aquél pueda iniciarse y desenvolverse de manera regular
y pacífica hasta el cumplimiento de sus fines. Jurisdicción
y proceso son conceptos t a n íntimamente ligados que la
genuina y v e r d a d e r a manifestación de la actividad
jurisdiccional es la que se realiza mediante el proceso,
que por tal razón es un "proceso jurisdiccional". Por
tanto, no es baldío centrar la atención en el proceso de la
función jurisdiccional -no otro tipo de proceso- y su
estudio.
Indicar, en fin, un dato más- la potestad de aplicar
las leyes juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado
corresponde exclusivamente a los Jueces y Tribunales-
establecidos por la Ley y en los Tratados internacionales.
Tales Jueces- (órganos unipersonales) y Tribunales
(órganos p l u r i - p e r s o n a l e s ) son los establecidos de
ordinario por la Ley y a ellos les corresponde el ejercicio
de la potestad jurisdiccional constitucional. Son, pues,
los órganos investidos de jurisdicción que de ordinario
se encuentran establecidos por la Ley ordinaria y por tal
razón son los órganos depositarios de la "Jurisdicción
ordinaria o natural".
Esta jurisdicción es de consumo la que ordina-
92 Ley N° 29.497
r i a m e n t e ejercen J u e c e s y T r i b u n a l e s , t a m b i é n de
o r d i n a r i o e s t a b l e c i d o s por la Ley. E s t o s J u e c e s
representan, por lo tanto, lo que se conoce como "Juez
legal o natural", pues cada justiciable sabe que el Juez
que ha de juzgar su caso es el que le corresponde
naturalmente con arreglo a normas objetivas y no el
designado para el caso concreto por un poder extraño al
judicial. 57
£1 proceso jurisdiccional como sistema de garantías
El proceso jurisdiccional como sistema de garantías
se manifiesta también en el ámbito jurisdiccional laboral,
en el que al igual que el resto de ámbitos jurisdiccionales
existentes en la actualidad, su ordenación ha sido el
resultado de una determinada trayectoria histórica y de
investigación doctrinal, de modo que el ámbito de
g a r a n t í a s con que contaban quienes a través de él
actuaban, no han sido siempre históricamente las mismas.
Lo cierto es que los diversos sujetos que acudían al
proceso, para lograr mediante el mismo un enjuiciamiento
en justicia, no siempre se situaron ante unas estructuras
procesales uniformes y razonablemente justas! De ahí
que, frente a la interrogante actual relativa a la posición
del sujeto ante el proceso jurisdiccional como sistema de
garantías, se opone la respuesta pasada de la ubicación
de ese mismo sujeto frente a su deseo de lograr un
auténtico enjuiciamiento en justicia, lo que justifica que
la necesidad de ofertar esa respuesta para conocer aún
mejor nuestro actual proceso jurisdiccional obligue, sin
57. LORCA NAVARRETE, Ob. cit., p. 59.
Ley N° 29.497 93
duda, a acudir a la historia. Históricamente una primera
concepción que posibilitó u n s i s t e m a de g a r a n t í a s
mínimamente aceptables para los sujetos que intervenían
en el proceso, se sustentó en la convicción de que entre
las partes intervinientes en el proceso existían derechos
y obligaciones, cuya fuente sería un contrato existente
entre ellas. Según esa orientación, el enjuiciamiento de
los derechos privados en conflicto, implicaba u n a
auténtica base contractual entre los litigantes, que se
comprometían a aceptar la decisión judicial. En tal
sentido, la necesidad de sujetar a los litigantes a una
decisión privada de tutela, en los tiempos del proceso
formulario romano, fue la base del contrato procesal de
la litis contestatio. Esta se concertaba por las partes y se
refrendaba por el Magistrado, si se llegaba a su conclusión
por ser procedente, el cual, con el daré actionem concedía
la garantía de la jurisdicción.
Por la litis contestatio el litigio, pues, pasaba al dominio
judicial (res in judicio deducía).
Y así se producía un efecto consuntivo consistente y
en la imposibilidad de promover una nueva demanda
sobre el mismo derecho (bis de eadem re ne sit actio,
Quintiliano, VII, 6 y 4).
La litis contestatio, pues, consumía la acción (in legitimo
judicio ipso iure actia consumitur, Gayo, 180).
Esta concepción particular de las garantías que
ofrecía el proceso que tuvo su origen en el Derecho
romano, fue elaborada en la Edad Media y dominó el
panorama doctrinal hasta mediados del siglo XIX. Pero
su error radicó en considerar que en el proceso existe un
verdadero acuerdo de voluntades que servían de base a
las garantías que ofertaba ese mismo proceso. Pero no es
94 Ley N° 29.497
así, ya que el d e m a n d a d o n o r m a l m e n t e no acude
voluntariamente al proceso. 58
Dentro del Estado de Derecho compete a un Poder
del Estado -el Poder Judicial- resolver los conflictos, que
se susciten entre los particulares, o entre éstos y el
E s t a d o , m e d i a n t e el ejercicio de la p o t e s t a d
jurisdiccional, es decir la facultad de declarar el derecho
aplicable en el caso concreto sometido a controversia con
fuerza de verdad legal e imperativa.
A tal fin, la doctrina define la jurisdicción como la
función pública realizada por órganos competentes del
Estado, con las formas requeridas por la ley, en virtud de
la cual, por acto de juicio, se determina el derecho de las
p a r t e s , con el objeto de d i r i m i r s u s conflictos y
controversias de relevancia jurídica, mediante decisiones
con autoridad de cosa juzgada, eventualmente, factibles
de ejecución59
ÁMBITO DE LA JUSTICIA LABORAL EN LA LEY N°
29.497
Compete a la justicia laboral la resolución de los
conflictos jurídicos emergentes de las prestaciones de
servicios de carácter personal, de naturaleza laboral,
formativa, cooperativista o administrativa.
La norma excluye bajo su órbita los servicios de
carácter civil, en tanto éstas no encumbran relaciones
laborales.
58 .POSE, Ob. cit, p. 10.
59. COUTURE, Fundamentos", pág. 40.
Ley N° 29.497 95
Artículo III.- Fundamentos del proceso laboral
En todo proceso laboral los jueces deben evitar que la
desigualdad entre las partes afecte el desarrollo o resultado del
proceso, para cuyo efecto procuran alcanzar la igualdad real de las
partes, privilegian el fondo sobre la forma, interpretan los requisitos
y presupuestos procesales en sentido favorable a la continuidad del
proceso, observan el debido proceso, la tutela jurisdiccional y el
principio de razonabilidad. En particular, acentúan estos deberes
frente a la madre gestaste, el menor de edad y la persona con
discapacidad.
Los jueces laborales tienen un rol protagónico en el desarrollo
e impulso del proceso. Impiden y sancionan la inconducta contraria
a los deberes de veracidad, probidad, lealtad y buena fe de las partes,
sus representantes, sus abogados y terceros.
El proceso laboral es gratuito para el prestador de servicios, en
todas las instancias, cuando el monto total de las pretensiones
reclamadas no supere las setenta (70) Unidades de Referencia
Procesal (URP).
1. Noción de proceso
En la vida cotidiana el proceso presenta dos formas
que se intercambian insensiblemente en el lenguaje
corriente, y aun en el estudiantil y profesional.
Es proceso la actuación de cierto número de perso
nas en los tribunales; partes, abogados, procuradores y
jueces, así como otros oficiales y particulares, se reúnen
en lugares precisos, las sedes de los tribunales; ya para
actuar ante los jueces, para afirmar y t r a t a r de obtener
la satisfacción de los derechos; ya como jueces, para
ordenar esa actividad y otorgar la satisfacción requeri
da.
96 Ley N° 29.497
La noción emergente del análisis de esta actividad
que se ejerce de viva voz o por escrito, mediante expe
dientes es bien simple- se trata de un momento de la vida,
para la afirmación del derecho, ante y por los tribunales.
Esta noción surge límpidamente cuando observa
mos un proceso oral; pero ya es más difícil de obtener del
proceso escrito, ante el poco vital espectáculo de un
expediente, un conjunto de hojas de papel cosidas en
determinada forma tradicional al que nuestra ley tam
bién llama proceso. La obvia reflexión de que esas hojas
no son más que la representación o el registro de momen
tos de la vida de hombres que atacan, se defienden,
prueban y deciden escribiendo, nos reafirma en la noción
primera.
El segundo modo de llegar a la noción de proceso es
menos burdo; y resulta característico de las vivencias
estudiantiles poco familiarizadas con la práctica de los
tribunales pero cercanos a los textos doctrinales, que les
proporcionan una noción más formal del proceso.
A esta noción no se llega por contemplación directa
o experiencia de la vida, sino por abstracción o por
comunicación de abstracciones. Ocurre cuando leemos
un código, por ejemplo. Este nos representa conductas
de partes y de jueces; actos que se encadenan unos con
otros y que se orientan hacia una definición^ normalmen
te, hacia una sentencia o un acto de ejecución, un remate
de bienes o un desalojo de arrendatarios, por ejemplo.
Liberada la visión de las personas físicas y concre
tas, con nombre y apellido, así como del contorno mate
rial (el edificio del tribunal y su equipamiento técnico y
humano), tenderemos a percibir en esa masa de descrip
ciones de actitudes asignadas a personajes vacíos de
Ley N° 29.497 97
humanidad (actor, reo, peticionante, testigo, juez, actua
rio) un cierto orden, una cierta finalidad. Y a ver como
cosas o entidades ideales a los actos que el orden com
prende y la finalidad orienta.
Surgirá, así, la noción de proceso como programa".
como coordinación de actos con la finalidad común de
que se administre justicia.
Entre el proceso-vida y el proceso-programa existe
una ineludible relación- el segundo es el esquema de
cómo debe ocurrir el primero.
Este depende de aquél, porque uno es normativo y
el otro es conducta normada. Pero, en la perspectiva más
amplia, el proceso-programa va a ser determinado por el
proceso-vida- las imperfecciones propias de éste deter
minarán la reforma de aquél.
Ambas nociones, aunque complementarias, gene
ran una distinta actitud ante el proceso; la tendencia
sociológica t r a t a r á de hallar las claves del fenómeno en
la experiencia y en la práctica; la actitud filosófica, en las
esencias conceptuales y ontológicas que parece describir
el esquema mental del proceso.
2. Terminología legal y doctrinal del proceso
A la comprensión del fenómeno que se denomina
"proceso" -la expresión fenómeno es utilizada aquí como
sinónima de entidad total, esencia y existencia cooperan
las dos nociones antes referidas; y, en alguna medida, se
opone la variedad terminológica -que en ocasiones en
vuelve u n a discrepancia conceptual- aplicada por los
textos legales y la doctrina.
Los códigos modernos t r a t a n de eliminar esta difi-
¡r
98 Ley N° 29.497
cuitad; pero ella no deja de pesar en las legislaciones
envejecidas. No menos de cuarenta vocablos distintos
expresan, en el derecho procesal peruano, la idea de
proceso, de parte de proceso, de modos o aspectos del
proceso.
Describirlos detalladamente sería emular, de algu
na lejana e impertinente manera, un "catálogo de las
naves". Pero no es posible prescindir de una aproxima
ción somera; porque ese elenco expresivo nos muestra la
dificultad del hombre para comunicar sus ideas respecto
del proceso.
Resulta ser un documento histórico lleno de primi
tivismo y de ingenuidad semántica, que es preciso aqui
latar.
Comencemos por señalar que no todos estos voca
blos son unívocos; algunos presentan diversas acepcio
nes jurídicas, perfectamente determinables; otros que
dan en la nebulosa de la duda interpretativa.
Por ejemplo, quizá la palabra "disputa" parezca
significar, incluida en su verbo "disputar", algo semejan
te a contienda o litigio; pero no es posible establecer, a
ciencia cierta, si la ley alude a una diferencia extrajudicial,
que se propone por demanda, o al proceso en que ésta se
sustancia.
Otras expresiones vagas, como "lo contencioso", nos
dejarán en la duda acerca de si apuntan al proceso o a su
objeto. Pero, en general, podremos abordar ese acervo
expresivo con seguridad.
En primer término, corresponde despejar las dudas
posibles respecto de diversas expresiones que no refie
ren procedimientos, aunque lo parezca, sino manifesta-
Ley N° 29.497 99
ciones físicas de éstos- colecciones de documentos o
instrumentos- "actuación", "diligencia", "expediente",
"autos", "piezas", y uno de los sentidos especiales de
"proceso". En segundo lugar, giros como "oposición" no
significan un conjunto o serie de actos procesales sino,
generalmente, actos singulares.
En tercer término, cabe destacar aquellas expresio
nes que no ponen de relieve procesos sino caracteres del
proceso! como su "forma" oral o escrita, no obstante
aludírselas como "métodos". (Couture consideraba al
proceso un método dialéctico). También aquí vale men
cionar a la "pendencia", que es el estado accidental de un
proceso de conocimiento, antes de su resolución.
Seguiremos con la referencia a tramos de proceso o
series parciales, que resultan muy numerosas. Su nota
común consiste en excluir el momento de la decisión, por
lo menos, en la mayoría de los casos.
Aquí ingresan a la consideración trechos procesales
que pueden ser muy breves, apenas algo más, o tan sólo,
que la deducción de un acto y su secuela inmediata: como
los denominados "contestación", "contradicción" y "disi
dencia", pero también datos más extensos, como los
aludidos por "diligenciamiento", "tramitación", "trámi
te", "secuela", "obrar", "sustanciación".
Seguramente, en las expresiones más ricas de con
tenido, las de múltiple significación, será donde encon
tremos a las estrellas del grupo; las que h a n dado pábulo
a la preocupación y al vuelo imaginativo de la doctrina.
Muchas veces sacándolas de su cuño natural y obvio para
proyectarlas a mejores fines, no siempre con éxito. Tales
los intentos de desvirtuar la secular idea de "litigio" -
pura y simple oposición de las partes mediante los actos
100 Ley N° 29.497
del proceso en algo sociológicamente trascendente e
inexacto (Carnelutti)', o en reducir el "procedimiento" a
mera forma desnuda, quitándole sus contenidos natura
les (Sauer).
El lector de uno de nuestros vetustos códigos ten
drán muchas dudas frente a vocablos tales como "causa",
o "negocio", que son objeto de elaboración teórica en la
casi totalidad de las disciplinas jurídicas, y particular
mente en la teoría general del derecho.
Quizá la primera tarea sea la de liberar a los voca
blos controversia y discusión de mayores compromisos;
a pesar de su parentesco con contienda y litigio, presen
t a n dos significaciones simples: ya u n a discrepancia
sobre un objeto, ya un proceso, o tramo procesal. Pero
esta última aceptación es dudosa respecto del primer
vocablo y muy limitada en el segundo.
Una segunda tarea esclarecedora, frente a las ex
presiones múltiples, es la de marcar cuándo ellas no
designan procedimientos sino objetos del proceso.
Es el caso de artículo, asunto, causa, cuestión y
negocio. Como ya hemos señalado, causa no es sólo
proceso sino una variada gama de objetos o matices del
objeto. E n t a n t o q u e negocio c o m p r e n d e objetos
contensiosos y voluntarios, observación que tendrá im
portancia más adelante.-.
En este sentido, estos vocablos se identifican o
asemejan con los sentidos de diferencia, lo principal e
incidente, términos que sugieren procedimiento pero
que aluden, efectivamente, a objetos del proceso.
Finalmente, podemos fijar el sentido de procedi
miento que denotan, junto a sus demás acepciones, las
Ley N° 29.497 101
palabras legales siguientes: artículo, asunto, cuestión,
forma, negocio y proceso y así unirla con las locuciones
modo de proceder, lo actuado y lo obrado, junto a los
vocablos unívocos que t r a s u n t a n la idea de proceso-
procedimiento, juicio, litigio, vía.
A todas estas expresiones deberíamos agregar, aún,
la muy romana res! no porque se encuentre explícita en
el léxico legal, sino porque sus huellas h a n quedado en la
calificación del demandado COmO "reo". La acepción actual
es una segunda etapa del momento en que tanto actor
como demandado eran "reos", precisamente porque par
ticipaban de la "res", o sea, el litigio (el Rechtsstreit, el
lawsuit).
Cabe ahora considerar a los parónimos proceso y
procedimiento, una diferencia entre estos últimos fue el
siglo del paso de la empirie a la ciencia en determinado
momento de la historia doctrinal del proceso. A primera
vista, parece una disputa pueril, una mera expresión de
la elegantia juris; un juego caprichoso donde el gusto del
autor conduce a uno u otro bautismo. Pero no es así, en
verdad; al lector que ha podido sostener el paso en esta
fatigosa andanza entre nombres que cubren todo un
código, para decir, prácticamente, casi lo mismo, lo
invitamos a otro esfuerzo, en menos espacio y en mayor
profundidad. A hurgar con nosotros en las sutilezas a que
han recurrido los mayores pensadores de nuestra disci
plina para calificar adecuadamente la realidad.
Los alemanes, quizá desde principios del siglo XIX,
pero seguramente a partir de su mitad, usan el vocablo
"proceso", antes que el de "procedimiento". Wetzell, en
1865, expone un sistema de proceso, al que ya atribuye -
a u n dentro de la teoría de la litis contestarlo- u n a
naturaleza "análoga a la de la obligación". Con von
102 Ley N° 29.497
Bülow, tres años después, el proceso es una relación
jurídica. Esta consideración del proceso, no sólo como
una combinación de actos (procedimiento) sino como tal
relación, es su característica diferencial; y, simultánea
mente, el origen de su ciencia.
— Mortara y Mattirolo se refieren al procedimiento;
es Chiovenda el que introduce en Italia el "nuevo" con
cepto de proceso, que postula aquella doctrina, y le fija la
mayor parte de sus caracteres.
El proceso resulta ser un complejo de actos; una
sucesión de actos interdependientes, ligados a un efecto
común; pero, además, una relación jurídica.
El procedimiento es, prácticamente, lo mismo, si la
despojamos de la consideración de la relación jurídica.
Camelutti encuentra esta doctrina fijada y le aporta
su propio giro; para distinguir el procedimiento del
proceso, descorporiza a este último. Sólo el procedi
miento es la coordinación, el orden y la sucesión de los
actos; pues el proceso se reduce a la mera suma de éstos.
Desde otro punto de vista, el proceso es el continen
te, el procedimiento el contenido60 en términos de lógica
matemática, diríamos que el proceso es el conjunto
referencial y el procedimiento los subconjuntos que
integran a aquél-" tal la sugerencia de los grados o instan
cias -procedimiento- componentes del proceso, o suma
de procedimientos.
— Un paso más en la comprensión del tema nos lo
proporcionará Couture, en quien se produce una síntesis
60. CARNELUTTI, Sistema de derecho procesal civil, IV, Bs. Aires, 1944,
p.2.
Ley N° 29.497 103
del pensamiento de Chiovenda, Carnelutti y Guasp, sin
descontar el propio aporte.
Aunque no es explícito al respecto, sus conceptos
indican que no acepta la desmaterialización llevada a
cabo por Carnelutti: la sucesión de actos es el proceso (y.
no procedimiento, como en la opinión de aquél). Pero
adopta las ideas carneluttianas de totalidad y conjunto
(atribuidas al proceso); junto con la de institución (Guasp);
a las que agrega una distinción original- proceso serviría
para designar la estadística del fenómeno; procedimien
to, "esa misma sucesión en su sentido dinámico de movi
mientos".
— Couture no llegó a utilizar las ideas de Sauer; sí lo
hizo, entre nosotros, Moretti —quien, acorde con algunas
instituciones geniales de Goldschmidt, lleva a cabo una de
las últimas etapas de la evolución—.
Al proceso le asigna, la "configuración" del derecho
deducido; constituiría la estructura sociológica y ético-
social, en tanto que el procedimiento sería la estructura
técnica, formaHógica, del proceso. 61
En términos llanos, aunque menos exactos, quiere
significar que el procedimiento constituye la forma del
fenómeno total, en tanto que el proceso consiste en su
contenido y su finalidad.
— Al término de la excursión conceptual, puede
verse que desde el primitivismo de la concepción de
procedimiento como totalidad vacía (la llamada etapa
del procedimentalismo) a la del proceso como confígura-
61. SAUER, Allgemeine Prozessrechtslehre, Detmold, 1951, p. 6.
104 Ley N° 29.497
ción jurídica, existe continuidad. Saucer viene a llenar un
vacío de las tesis anteriores, que si bien señalan la
función trasformadora del proceso, no la incorporan a
éste. También con los demás autores, el proceso se
propondría una declaración, la creación de una nueva
situación y el cambio son parte constitutiva -y gradual,
continuativa- del proceso mismo.
En eso lo acompañamos, pero caben algunas rectifi
caciones.
Una, para desplazar también al proceso a la estruc
tura lógico-formal de éste; sin esa estructura, el proceso
sería un contenido amorfo. Otra, para darle al procedi
miento algo más que una forma material e ideal, que lo
reduce a fantasma del proceso- él es también contenido,
como afirmación, oposición, decisión. ¿Es posible afir
mar, sin contradicción, que al mismo tiempo el procedi
miento debe ser más o menos de lo que Sauer le atribuye?.
Pensamos que sí, toda vez que no se mantenga la idea de
un adosamiento de realidades (la del procedimiento,
junto a la del proceso, que ha sido bastante usual) y se la
sustituya por la del concepto lógico de inclusión- proce
dimiento y proceso son conceptos que cubren algunas
realidades comunes; sin perjuicio de que éste compren
da la totalidad del fenómeno considerado.
E n c o n c l u s i ó n , y en la p e r s p e c t i v a t a n t o
fenomenológica como histórica, procedimiento es nom
bre que designa a la realidad vital del conjunto de actos
jurisdiccionales; proceso, el que denomina a esas mismas
realidades, pero no en superficie sino como fenómeno
profundo y total: cuando se capta que esos actos son la
expresión y el nexo de un conjunto de relaciones, que
realizan funciones, que son canalizados por estructuras,
que transforman su objeto común.
Ley N° 29.497 105
3. Concepto de proceso
Antes de fijar el concepto, convendrá delimitar su
alcance, frente al que puede haberle correspondido a la
noción! puesto que noción y concepto son magnitudes
confundibles. Noción es entendimiento primario; im
preciso pero suficiente para distinguir su objeto de otro
objeto, toda vez que no se someta a un análisis riguroso.
Concepto, al contrario, es un pensamiento que des
cribe de modo inequívoco un objeto; se diferencia de la
definición en que ésta explicita enteramente los conteni
dos de un concepto.
Dicho de otro modo, el concepto puede escindirse
en, por lo menos, dos especies: definiciones (conceptos
que explicitan otro concepto) y menos conceptos (que
sirven p a r a identificar rigurosamente un objeto sin
explicitar otro concepto).
El concepto de proceso, es un concepto compuesto
por el concepto del género proceso y la especificación
correspondiente al proceso jurisdiccional.
Es corriente señalar que existen procesos de todo
tipo dentro del campo del derecho y fuera de él. Que hay
procesos físicos (el desplazamiento del agua de un río),
químicos (la combustión), biológicos (el crecimiento
animal o vegetal), psíquicos (la ideación, la pasión),
económicos (la inflación, la producción, la distribución
de bienes), religiosos (la conversión, la apostasía), polí
ticos (la elección, la revolución), históricos (el imperio
napoleónico, la supresión de la esclavitud), sociales (la
movilidad), etc.
Todos estos procesos pueden ser conceptuados como
coordinaciones de causas determinan un efecto común.
106 Ley N° 29.497
Esas causas pueden ser de diversas especies, pero
en la mayor parte de los procesos que acaecen dentro del
campo de la cultura, causa es intercambiable por acto.
Ello es particularmente visible en los procesos jurí
dicos '• ya de derecho privado, como la formación y la
ejecución de un contrato, o el otorgamiento de un testa
mento! ya de derecho público, como la sanción de una ley,
la realización de un proceso administrativo, o la de un
juicio por cobro de soles.
Si atendemos que la noción de efecto puede ser
sustituida con ventaja -por más exacta- dentro de los
procesos jurídicos, por la finalidad (que identifica al
efecto propuesto o perseguido concientemente, o al efec
to dispuesto por el legislador como deseable término del
proceso), no será difícil conformar un concepto genérico
adecuado a ellos. Proceso será, pues, la coordinación de
actos jurídicos con un fin común.
Si se reflexiona brevemente sobre el concepto obte
nido veremos que sus elementos son actos, que sus notas
son la pluralidad, la coordinación y la finalidad común. Y
si advertimos que el efecto no puede producirse sino por
la necesaria presencia de ciertos actos, sin cuya correla
ción a copresencia todos los demás pierden sentido,
porque el efecto no se produce, o la finalidad no se
alcanza, logramos el dato de la interdependencia. Toda
vía, si comprendemos que no importa, en todo caso,
cuáles sean las simultaneidades requeridas, siempre
será necesaria una sucesión (a partir de la mínima dada
entre causa y efecto), podemos completar este concepto,
perfeccionado o especificado, de "proceso jurídico": su
cesión de actos interdependientes coordinados para la
obtención de un fin común.
"i
Ley N° 29.497 107
Si volvemos a contemplar el nuevo concepto, vere
mos que presenta dos notas comunes con el concepto
primario y genérico de proceso- una estructura y una
finalidad propias. Los elementos se estructuran en la
interdependencia, la sucesión y la coordinación, en fun-.
ción de un fin. Curiosamente, los criterios que CARNELUTTI
utiliza como clave sistemática del proceso (entendido
como proceso judicial, o jurisdiccional, o procesal, según
los autores) no son característica exclusiva de éste.
Dicho de otro modo, no son condición necesaria y sufi
ciente para los propósitos del autor referido. 62
Antes de ahora nos hemos conformado con el con
cepto jurídico general; pero frente a la evidencia de su
incapacidad para determinar al proceso jurisdiccional a
fondo (sirve indistintamente para los procesos legislati
vos, administrativos y de derecho privado), hemos debi
do preocuparnos por encontrar nuevos puntos de refe
rencia, a fin de distinguir claramente el objeto concep
tuado de los demás.
El camino de solución es bastante simple; la lógica
indica que cuando queremos reducir la extensión (el
concepto cubre demasiado campo, excede su propósito)
tenemos que a u m e n t a r la compresión (los elementos
determinantes del concepto).
Tal regla permite obtener la formulación siguiente^
proceso es la sucesión de actos interdependientes coor
dinados a la obtención de la satisfacción jurídico median
te el ejercicio de la jurisdicción.
62. ALSINA, Ob. cit, p. 724.
i
108 Ley N° 29.497
4. Diferencia entre Proceso y procedimiento
Desde el momento en que el Estado toma a su cargo
la realización coactiva del Derecho, sustituyendo la
actividad privada, aparece el proceso jurisdiccional como
respuesta adecuada para lograr la satisfacción de los
intereses.
En otras palabras, el proceso es el instrumento
técnico, construido por normas procesales, para lograr
la realización del derecho sustancial.
Podemos expresar, siguiendo el concepto de Vélez
Mariconde, que el proceso es "una serie gradual, progre
siva y concatenada de actos procesales, cumplidos por
órganos públicos predispuestos y particulares interesa
dos cuyo fin inmediato es el restablecimiento del orden
jurídico alterado, y su fin mediato, la fijación de los
hechos y actuación del derecho". Esta caracterización
comprende tres elementos- el objetivo, el subjetivo y el
teleológico.
El "proceso" como institución es u n a estructura
técnica, un ente abstracto de unidad conceptual que se
manifiesta en la realidad a través de los procedimientos.
Por ellos cuando hablamos de procedimiento, nos
estamos refiriendo al "rito del proceso" que visto en su
faz dinámica, es el curso o movimiento que la ley estable
ce en la regulación de su marcha dirigida a obtener un
resultado. En otras palabras, es el camino que los sujetos
procesales deben recorrer para culminar en la senten
cia.
Por lo tanto, los procedimientos son el conjunto de
formalidades a que deben sujetarse las partes y el Juez,
en la tramitación del proceso.
Ley N° 29.497 109
Las leyes procesales ofrecen diversidad de proceso,
cada uno con perfiles que les son propios, no obstante
mantener el concepto unitario de proceso.
Desde el punto de visa práctico, el proceso no es otra
cosa que un medio técnico que permite un sujeto -dotado
de potestad jurisdiccional efectuar repartos de potencia
o impotencia entre los particulares resolviendo los con
flictos jurídicos de acuerdo al ordenamiento vigente.
En virtud de lo anterior, las denominadas normas
procesales adjetivas o instrumentales resultan el lógico
complemento de la legislación sustantiva, y en la prácti
ca, el dominio tanto de unas como de otras constituyen
una preocupación constante de los estudiosos del dere
cho (jueces, doctrinarios, abogados, procuradores, etc).
5. Clasificación de los procesos
[Link] de clasificación de los procesos
La clasificación de los procesos, ya sea doctrinaria o
legislativamente, surge ante la necesidad ineludible de
contemplar nuevas situaciones a las que un sistema
único no puede brindar soluciones.
En el derecho primitivo existía un solo tipo de
proceso y no se conocía la diversificación de ellos. Plan
teado un conflicto cualquiera fuera su contenido, su fin,
su valor o su carácter, era decidido por un solo proceso.
Sin embargo, el transcurso del tiempo, la evolución
de la historia, la aparición de nuevas formas de vida, con
profundas transformaciones socios-económicas, hacen
sentir la necesidad de crear nuevas formas procesales.
Surgen entonces procedimientos con particularida-
no Ley N° 29.497
des propias, que pueden clasificarse en la legislación
positiva vigente.
Así, existen diferentes criterios para clasificarlos, a
saber-*
• I.- Por la naturaleza del órgano
II." Por la existencia de conflicto
III.- Por el fin perseguido
IV.- Por la estructura ^.
V.- Por la naturaleza de la pretensión.
5.2. Por la naturaleza del órgano
Esta clasificación se efectúa teniendo en cuenta al
Juez, es decir al sujeto que va a dirimir el conflicto.
Desde este punto de vista encontramos el proceso judi
cial propiamente dicho y el proceso arbitral.
a) Proceso Judicial: Se hace referencia al que se
desarrolla ante el órgano jurisdiccional (tribunales ordi
narios) y que constituyen el proceso por antonomasia.
En consecuencia, es aquel que se realiza ante el juez
investido por el Estado de la potestad de administrar
justicia, con todas las facultades que le son inherentes'
notio, vocatio, coertio, judicio y executio.
b) Proceso Arbitral: Se hace referencia al proceso que
se desarrolla ante un juez denominado "arbitro", que
recibe mandato de las partes o de la ley, a fin de dirimir
la contienda, con garantías de imparciabilidad y ecuani
midad.
En otras palabras, las partes pueden en ciertos
casos, sustituir al órgano jurisdiccional del Estado al que
le hubiera correspondido entender, p a r a someter la
Ley N° 29.497 111
decisión de sus controversias a jueces de su elección,
llamados "arbitros".
El arbitraje puede ser forzoso (impuesto por la ley)
o voluntario que proviene de la decisión de las partes.
El procedimiento a que debe ajustarse los arbitros.
constituye el llamado proceso arbitral regulado en la
Ley de Arbitraje. (D.L. 25.935).
Este procedimiento, tiene caracteres especiales.
Así, los arbitros resolverán los conflictos pudiendo
flexibilizar las normas procesales, dentro de los límites
establecidos en el compromiso arbitral.
Estos arbitros vienen a "sustituir", en los casos que
la ley permite, la actuación del órgano jurisdiccional, sin
perjuicio que sea éste el que intervenga cuando la elec
ción haya recaído sobre él.
Debe aclararse que esta sustitución no es total, por
cuanto en numerosos supuestos, se debe acudir el juez de
la jurisdicción, ya que el juez arbitro carece de "imperium"
(carece de coertio y executio).
Así si las partes solicitan medidas cautelares, por
ejemplo un embargo, deberán requerirlo ante un juez
ordinario. Además dictado el laudo arbitral (sentencia)
el mismo deberá ser protocolizado ante el Tribunal
ordinario que debiera haber conocido del asunto.
La ejecución del laudo, se efectuará a pedido de
parte y será ordenada por el Tribunal.
5.3. Por la naturaleza He la pretensión
Este criterio de clasificación está determinado por
el tipo de pretensión y los divide en- universales y
singulares.
112 Ley N° 29.497
a) Procesos Universales: Son aquellos que tienden a
la distribución del patrimonio de un persona por causa
de muerte o de falencia.
b) Procesos Singulares: Son los caracterizados por
oposición a los universales y su rango principal es la
existencia de partes individuales en situación de conflic
to. Se t r a t a del interés de una o más personas con
relación a una o más pretensiones determinadas.
Existe pues, una relación jurídica procesal única.
Estos procesos singulares se clasifican teniendo en
cuenta la existencia o no de conflictos en- "procesos no
contenciosos".
5.4. Por la existencia o no de conflictos
Según exista o no controversia, se clasifican en-
a) Contenciosos
Son aquellos que tienden a la obtención de un pro
nunciamiento que dirima un conflicto u oposición de
intereses suscitados e n t r e dos o más personas, que
revisten la calidad de "partes". 63
Cabe señalar que esta situación de controversia
existe aún en el caso de rebeldía del demandado, porque,
lo que caracteriza a estos procedimientos es que la
contienda exista al menos en situación potencial.
b) No contencioso
Son llamados también actos de jurisdicción volunta
ria y tienen por finalidad integrar, constituir o dar
63. PALACIOS, LINO, Ob. cit., p. 478.
Ley N° 29.497 113
eficacia a ciertos estados o relaciones jurídicas privadas
frente a la sociedad. Esto es, no se trata de un conflicto
entre p a r t e s porque el demandado no se encuentra
individualizado. La resolución que pone fin a estos pro
cedimientos se dicta en favor del que lo promueve (petiv
cionario) pero no en contra de un demandado.
Para hacer gráfica esta característica daremos un
ejemplo: si en la partida de nacimiento de un personarse
ha consignado erróneamente el nombre apellido de la
misma o fecha de nacimiento, podrá el interesado solici
tar la rectificación de tal documento, mediante el proce
so no contencioso.
Quien inicia el trámite, es denominado "peticiona
rio" y su solicitud no va dirigida contra una persona
determinada sino frente a la sociedad.
Por ello, el objeto puede consistir en una o más
peticiones y los sujetos privados que intervienen como
dijimos se llaman "peticionarios".
En estos actos de jurisdicción voluntaria, como
dijimos en principio, no hay conflicto aunque pueden
tornarse contenciosos.
En ellos participa el Ministerio Público asegurando
el contradictorio y en defensa del interés social o público
comprometido (Ej.: autorización para contraer matrimo
nio, declaración de incapacidad.
El pronunciamiento que los resuelve produce el
efecto de cosa juzgada formal.
5.5. Atendiendo el fin perseguido
Asimismo, los procesos contenciosos atendiendo al
fin perseguido se clasifican en: a ) declarativos! b) ejecu-
114 Ley N° 29.497
tivos y c) cautelares. Esto es, según se pretenda la
declaración de un derecho, la ejecución de mismo o el
aseguramiento de lo resuelto.
a) Declarativos
El proceso declaratorio, llamado también "de cono
cimiento o de cognición" es aquel que tiene como objeto
una pretensión inicialmente incierta, tendiente a lograr
que el Tribunal que conoce el problema, reciba la prueba
y dicte la sentencia decidiendo sobre el fondo de la
cuestión. Es decir, siguiendo el concepto de Palacios, es
el procedimiento que tiene por fin que el juez dilucide o
declare el derecho mediante la aplicación de las normas
pertinentes. A través del desarrollo y culminación del
mismo, se obtendrá u n a sentencia que contenga una
declaración de certeza sobre la existencia o inexistencia
del derecho pretendido por el actor dando por termina
da la situación dudosa.
b) Ejecutivos
El proceso de ejecución es a q u e l en el c u a l
preexistiendo un derecho cierto o presumiblemente cier
to, se procura su efectivización para satisfacer el interés
del titular.
En los procesos de ejecución se pretende solucionar
un conflicto, pero sobre la base de un título ejecutivo, al
cual la ley otorga una presunción de autenticidad. Por
ello el conocimiento es limitado, las defensas son taxati
vamente enumeradas por la ley y los plazos breves y
perentorios. La sentencia que en él se dicte produce
efecto de cosa juzgada formal.
c) Cautelares
Su objeto es asegurar el resultado de un proceso
Ley N° 29.497 115
declarativo o ejecutivo a fin de que el mismo no se torne
ilusorio durante el tiempo que transcurre entre deman
da y sentencia.
Se salvaguarda así los intereses privados y públicos
en juego en un proceso.
La protección se logra a través de un conjunto
heterogéneo de medidas que pueden clasificarse según
PODETTI en^ a) Medidas para asegurar bienes (por ejem
plo, entre otros-' embargo, secuestro ', b) medidas para
asegurar elementos probatorios (por ejemplo, entre otras,
recepción de prueba anticipada, y c) medidas para asegu
rar personas.
En estos procedimientos el trámite varía, según
fuera la naturaleza del bien que se pretende asegurar.
Las medidas pueden ser solicitadas por las partes y por
el Tribunal en otros procesos.
Además son modificables o provisorias. Esto signi
fica que siempre es posible cambiar lo resuelto. Así, si se
t r a t a r a de un embargo, el mismo puede ser sustituido,
ampliado, moderado o hasta cancelado según las cir
cunstancias. Por último cabe señalar que estos procedi
mientos carecen de autonomía. Ello porque las medidas
cautelares se dictan para asegurar intereses discutidos
en otro procedimiento declarativo o ejecutivo. De alguna
manera son accesorios de éstos y por ello siguen la suerte
del principal.
5.6. Por la estructura
Los juicios contenciosos, declarativos y ejecutivos,
se subclasifican, por su estructura, esto es por la forma
asignada para su procedimiento en generales y especia
les respectivamente.
116 Ley N° 29.497
Juicios declarativos generales y especiales
Son generales o especiales según constituyan una
forma general para la declaración o ejecución de los
derechos o simplemente una forma especial para casos
determinados.
A su vez, atendiendo al valor del bien o cantidad que
se reclame, se subdividen los declarativos generales en-
a) proceso de conocimiento; b) proceso abreviado! y c)
proceso sumarísimo.
Juicios declarativos generales
El proceso de conocimiento es aquel en el cual
pueden plantearse y decirse en forma definitiva la tota
lidad de las cuestiones jurídicas derivadas de un conflic
to entre partes. Es la forma más común de tramitación de
la litis. Como ya dijimos son declarativos generales los
llamados en el Código de Procedimientos Civiles juicios
ordinarios de mayor o menor cuantía y especiales. En el
Código Procesal Civil tenemos- proceso de conocimien
to, abreviado, sumarísimo, cautelar, procesos de ejecu
ción y los procesos no contenciosos.
Estos juicios declarativos constan de cuatro etapas
esenciales, a saber- la introductiva de las cuestiones,
etapa probatoria, etapa discusoria y la etapa decisoria.
Sin embargo existen otras etapas que podríamos llamar
eventuales, es decir que pueden o no existir y que son las
llamadas medidas preparatorias, la etapa de ejecución
de sentencia y la etapa impugnativa o de recursos.
Ley N° 29.497 117
6. Prueba anticipada
La ley autoriza practicar pruebas cuando quien
pretende demandar carece del conocimiento de algún
hecho que le es imprescindible para entablar correcta
mente su demanda. Entonces como su nombre lo indica,
se promueve con vista a un proceso posterior.
Debe destacarse que no solamente estas pruebas
pueden ser solicitadas por el actor sino que también
podrá requerirlas el demandado, cuando se t r a t e de
anticipo de prueba.
Por tanto, los procesos, pueden comenzar con las
pruebas anticipadas, que provocan la apertura del pro
ceso, e implican ejercicio de la acción. Si bien no se
concreta definitivamente la pretensión, se la hace valer
en forma parcial en alguno de sus componentes. Se
introducen parte de las cuestiones que serán comple
mentadas para su integra. 64
Estas medidas cautelares son limitadas, taxativas y
de valor provisorio.
7. Del proceso contencioso
7.1. Función represiva del proceso
La finalidad del proceso contencioso es típicamente
represiva' hacer que cese la contienda, lo cual no quiere
decir hacer que cese el conflicto, que es inmanente, sino
componerlo mediante el derecho, bien con la formación
de un mandato, bien con su integración, bien con su
actuación.
64. CLARIA OLMEDO, Ob. cit, p. 321.
118 Ley N° 29.497
La naturaleza contenciosa del proceso, se debe, por
tanto, al conflicto de intereses cuanto a su actualidad,
que reclama la función represiva del derecho. El estudio
del proceso contencioso desde el punto de vista funcio
nal compromete, pues, la investigación acerca de lo que
es, no el conflicto de intereses, sino su actualidad.
8. Litis
El conflicto actual de intereses se denomina litis. La
terminología a este respecto no está consolidada toda
vía; ciertamente, antes de que se propusiese su empleo,
con un significado científico preciso, la palabra se utili
zaba en más de un significado, tanto para denotar el
conflicto de intereses para cuya composición opera el
proceso, como para denotar el proceso mismo.
La pretensión es exigencia de subordinación de un
interés ajeno al interés propio.
La resistencia es la no adaptación a la subordina
ción de un interés propio al interés ajeno, y se distingue
en contestación (no tengo que subordinar mi interés al
ajeno) y lesión (no lo subordino) de la pretensión.
La litis, por tanto, puede definirse como un conflicto
(intersubjetivo) de intereses calificado por un preten
sión resistida (discutida). El conflicto de intereses es su
elemento material, la pretensión y la resistencia son su
elemento formal.
Aunque la noción de la litis pertenezca a la teoría
general del derecho, su máxima importancia para la
teoría del derecho procesal aconseja que hagamos de ella
aquí un breve análisis.
Ley N° 29.497 119
9. Sujeto de la litis
Una litis, puesto que es un conflicto Ínter subjetivo
de intereses, tiene necesariamente dos sujetos. Cada
uno de ellos toma el nombre de parte; con lo cual se indica
más bien su posición que su individualidad, esto es, que.
uno de los sujetos del conflicto y, por tanto, forma parte
de él. La noción de parte, precisamente porque es propia
del conflicto jurídicamente relevante en general, no de la
litis en particular y, por tanto, es común al derecho
procesal y al derecho material, debe buscársela también
en la teoría general del derecho. Puesto que, como
veremos, toman el nombre de partes también algunos de
los sujetos del proceso, para denotar a los sujetos de la
litis no se dice solamente partes, sino partes en sentido
material.
Ciertamente, el nombre de parte se emplea en el
Código promiscuamente, tanto en sentido material como
en sentido procesad cuando, por ejemplo, se habla de las
partes como destinatarias de los efectos del proceso, son
ellas los sujetos de la litis (ejemplo^ en cambio, cuando se
habla de ellas como de titulares de derechos o de cargas
procesales, se designa con ese nombre a los sujetos del
proceso.
Si u n a l i t i s fuese s i m p l e m e n t e u n conflicto
intersubjetivo de intereses, los sujetos de ella serían
siempre y simplemente los dos hombres o dos grupos a
los cuales pertenecen los dos intereses en conflicto; pero
la cosa se complica si se reflexiona que para constituir la
litis tiene que agregarse a cada interés la pretensión o la
resistencia, que son, como veremos, actos jurídicos. Se
presenta así también respecto de la litis un posible
desdoblamiento del sujeto, en el sentido de que una
120 Ley N° 29.497
puede ser la persona a la cual corresponda el interés y
otra la persona a la cual remonte la pretensión o la
resistencia, por ejemplo el progenitor pretende el pago
de un crédito de su hijo» el acreedor pretende del tercero
la restitución de un bien perteneciente a su deudor; el
ministerio, al pedir que se declare la certeza de la
nulidad de un matrimonio, propone la pretensión al
estado libre de cada uno de los cónyuges. La dificultad
opuesta por tales fenómenos a la construcción del con
cepto de sujeto de la litis se supera del mismo modo como
se construye el concepto de sujeto de la relación jurídica,
componiendo con la persona a quien pertenece el interés
y con la otra persona a quien remonta la voluntad, un
grupo al cual la teoría general le da el nombre de persona
compleja. También el sujeto de la litis puede ser, por
tanto, una persona simple o una persona compleja al
igual que el sujeto de la relación jurídica.
Como los intereses en litigio no pueden ser más de
dos, tampoco son más de dos los sujetos de la litis. Puede
ocurrir que un interés de Ticio esté paralelamente en
conflicto, no sólo con un interés de Cayo, sino también
con otro interés de Sempronioi por lo demás en tales
casos, no se da una sola litis con más de dos sujetos, sino
dos litis, cada una de ellas con dos sujetos; sumando las
dos litis los sujetos parecen tres, pero es porque Ticio es
sujeto de ambas. 6 5
65. ALSINA, Ob. cit,. p. 368.
Ley N° 29.497 121
10. Objeto de la litis
— Objeto del interés es un bien. Tal es necesariamen
te también el objeto del conflicto de intereses y, por
tanto, de la relación jurídica y de la litis.
También el concepto del objeto de la litis, como el de'
los sujetos de ella, está elaborado por la teoría general
del derecho. A ella, en particular, es necesario recurrir
para conocer las distinciones que para la teoría procesal
tiene notable importancia, entre objetos simples y com
plejos, muebles e inmuebles, materiales e inmateriales.
La pretensión, es un acto no un poder; algo que
alguien hace, no que alguien tiene; una manifestación, no
una superioridad de la voluntad. No sólo la pretensión
es un acto y, por tanto, una manifestación de voluntad,
sino uno de aquellos actos que se denominan declaracio
nes de voluntad; también ésta es otra de las nociones que
el alumno debe tomar de la teoría general.
Dicho acto, no sólo no es, sino que ni siquiera supone
el derecho (subjetivo); la pretensión puede ser propues
ta tanto por quien tiene como por quien no tiene el
derecho y, por tanto, puede ser fundada o infundada.
Tampoco el derecho reclama necesariamente la
pretensión; como puede haber pretensión; al lado de la
pretensión infundada tenemos, como fenómeno inverso,
el derecho inerte. 66
66. FADDA Y BENSA, Note al Diritto delle Pandette del Windscheid, I,
parte primera, Torino, Utet, 1902, p. 679; CARNELUTTI, Teorie genérale, p. 20;
CARNELUTTI, Sistema I, p. 345; BETTI, Diritto Processuale, p. 63.
122 Ley N° 29.497
11. Resistencia a la pretensión
La resistencia a la pretensión puede consistir en
que, aun sin lesionar el interés, el adversario conteste a
la pretensión o, por el contrario, en que, sin contestar a
la pretensión, lesione el interés! puede ocurrir también
que la resistencia se la despliegue sobre la una y sobre la
otra línea a la vez. Tanto la contestación como la lesión
de la pretensión, del mismo modo que la pretensión, son
dos actos jurídicos, pero de diversa especie* la contesta
ción, como la pretensión, una declaración; la lesión es,
por el contrario, una operación jurídica. 67
Se distinguen así, en razón de la cualidad de la
resistencia, la litis de pretensión contestada y la litis de
pretensión insatisfecha. A la primera se le puede dar
también el nombre de controversia.
12. Razón de la pretensión
La exigencia de la subordinación a un interés propio
de un interés ajeno puede estar por sí, independiente
mente de su conformidad con el orden jurídico. La pre
tensión sin fundamento es siempre una pretensión! por
lo demás, si en el campo de la fuerza puede tener fortuna,
en el del derecho es una pretensión inerte e inútil. El
arma con que la pretensión opera en el campo del dere
cho, es la razón.
Razón de la pretensión es su fundamento según el
derecho; en otras palabras, la coincidencia entre la
67. CARNELUTTI, Teoría genérale, pág. 20,279: BETTI, Ragione e azione,
en Riv. di dir, proc. civ., 1932,1, pág. 205; CARNELUTTI, Lezioni sul processo
pénale, I, pág. 169.
Ley N° 29.497 123
pretensión y una relación jurídica activa. En tanto una
pretensión tiene razón en cuanto una norma o un precep
to jurídico establece la prevalencia del interés que es el
contenido de la pretensión. Así se distingue, no sólo la
razón de la pretensión respecto de la afirmación y tam
bién de la opinión de la tutela concedida por el derecho
a la pretensión^ una pretensión puede tener razón sin
que quien la propone lo diga o a u n lo sepa; por el
contrario, puede no tenerla por más de quien la propone
afirme o aun considere su conformidad con el derecho.
Puesto que según el habla común las relaciones jurídicas
activas se identifican con el derecho subjetivo, se com
prende que quien propone una pretensión, afirmando la
razón de ella, hace valer un derecho.
Si se toma en cuenta la relación que de ese modo la
razón establece entre derecho y pretensión, se compren
de que las pretensiones puedan ser clasificadas a la
manera de los derechos, o mejor, de las relaciones jurídi
cas, en orden precisamente a la relación a que se refie
ren; esta posibilidad de distinción se da respecto de las
pretensiones razonadas, no de las pretensiones conside
radas independientemente de la razón. No, pues, las
acciones, sino las pretensiones, son las que se distinguen
en reales o personales, mobiliarias o inmobiliarias, ma
teriales o procesales.
A propósito de las razones, y correlativamente de
las pretensiones procesales, hay que recordar que si el
proceso obra para la composición de litis, se sigue de ello
necesariamente la tutela del interés de una de las par
tes; por lo cual se comprende que la pretensión pueda
fundarse no sólo en una relación jurídica material, sino
también en una relación procesal; así, también debe
ocurrir cuando la pretensión, en vez de estar puesta
124 Ley N° 29.497
extrajudicialmente, sea deducida en el proceso; si Ticio
hace valer contra Cayo en juicio un derecho, fundamento
de su pretensión es no sólo la tutela otorgada por dere
cho a su interés, sino también que tal tutela debe serle
reconocida mediante el proceso; de este modo, no sólo el
derecho subjetivo material, sino también la acción, fun
cionan como razón de la pretensión.
Puesto que la tutela jurídica se resuelve en la atri
bución a determinados hechos de determinados efectos,
la razón a su vez se resuelve en la existencia de un efecto
en que la tutela consiste, y de un hecho, del cual proviene
la tutela. De ahí la distinción de la razón en dos elemen
tos, motivos y conclusiones^ los primeros se refieren a los
hechos jurídicos que sostienen la pretensión; las segun
das, a los efectos correspondientes a ellos.
Por último, puesto que la existencia de una relación
jurídica activa se resuelve en la existencia de un precep
to jurídico y en la existencia del hecho, del cual aquélla
derivar la relación, se entiende que las razones se distin
gan en razones de hecho y razones de derecho, o más
exactamente, que se resuelvan en elementos de hecho y
elementos de derecho. 68
13. Razón de la contestación
Como la razón se distingue de la pretensión, así
también hay que distinguirla de la contestación; y no hay
nada nuevo que agregar. La razón de la contestación es
la inexistencia de una relación jurídica que suministre
razón a la pretensión.
68. CARNELUTTI, Sistema, I, p. 351; REDENTI, Profili, p. 107.
Ley N° 29.497
Esta inexistencia, habida cuenta del mecanismo
jurídico, puede resolverse en las siguientes hipótesis:
a) inexistencia de la razón de derecho de la preten
sión o mejor, inexistencia del elemento de derecho de su
razón!
b) o bien, inexistencia del elemento de hecho de la
razón de la pretensión;
c) o bien, existencia de un hecho que, según un
diverso precepto jurídico, t e n g a efecto extintivo o
invalidativo de la relación jurídica que constituye el
fundamento de la pretensión. 69
Cuando está sostenida por una razón del tipo a) o b),
la contestación se denomina defensa,' según las dos
hipótesis defensa de hecho o defensa de derecho; defen
sa es, por tanto, la contestación de la pretensión fundada
en la negación del elemento de hecho o de derecho de la
razón de la pretensión.
Cuando está sostenida por una razón del tipo c), la
contestación se denomina excepción; este nombre, que
toma su origen del proceso formulario romano, sirve
para denotar la contestación (de la pretensión) fundada
en un hecho que tenga eficacia extintiva o invalidativa
del efecto jurídico afirmado como razón de la pretensión.
Puesto que se funda en elementos de derecho y de hecho
distintos de los que constituyen la razón de la preten
sión, la excepción amplía el campo contencioso, o en
otras palabras, el área de la litis; la excepción, como la
69. BETTI, Diritto, processuale, pág. 90; CHIOVENDA, Institución, 1, p.
304; CALAMANDRE, Instituzione, I, p. 105.
126 Ley N° 29.497
defensa, puede ser material o procesal, según que afecte
a la razón material o a la procesal de la pretensión.
Cuando la contestación concierne sólo a la razón proce
sal de la pretensión, hay un tipo de litis que puede ser
calificada de secundaria, con respecto a la litis principal,
o también de litis de orden en comparación con la litis de
fondo.
14. Contrapretensión
Puede ocurrir que frente a la pretensión, la otra
parte, en vez de contestarla o además de contestarla,
presente a su vez, respecto del mismo conflicto de inte
reses, una pretensión; ésa es la contrapretensión.
El carácter particular de la contrapretensión está
en que una pretensión se refiere al mismo conflicto de
intereses acerca del cual se eleva una pretensión opues
ta! hay, pues, dos pretensiones en una misma litis. Bajo
este aspecto, se puede hablar de litis unilateral o litis
bilateral.
También la contrapretensión se distingue de su
razón.
15. Cuestión
En cuanto la razón, ya sea de la pretensión o de la
contestación, sea dudosa, surge una cuestión, la cual, por
tanto, es la duda acerca de una razón. Puesto que la
decisión de la litis se obtiene resolviendo las cuestiones,
las cuestiones resueltas son luego razones de la decisión^
las razones (de la pretensión o de la contestación) pasan
a ser cuestiones (del proceso), y éstas se resuelven en
razones (de la decisión).
Ley N° 29.497 127
La cuestión no es la litis; en efecto, ésta consiste,
ante todo, en un conflicto de intereses, que es extraño a
la cuestión; la cuestión, por el contrario, consiste en una
duda, que puede ser extraña a la litis. Puede haber, por
consiguiente, como cuestión sin litis (duda teórica o
académica), también litis sin cuestiones (cuando la pre
tensión es contestada sin afirmación de razones, o sin ser
contestada, queda insatisfecha). Cuando la litis presenta
una o más cuestiones, se acostumbra a hablar de contro
versia, la cual es, pues, palabra que debe emplearse más
propiamente para denotar esa especie de litis. 70
A menudo se confunde la cuestión con el acto que la
propone (demanda), o también con la razón a que se
refiere (en particular, excepción).
Como las razones, también las cuestiones se distin
guen según el tipo de las relaciones jurídicas a que se
refiere; en particular se distinguen las cuestiones mate
riales y las cuestiones procesales. A las cuestiones mate
riales tanto la práctica como la ley suelen darles el
nombre de cuestiones de fondo; fondo de la litis, por
tanto, significa el conjunto de las cuestiones materiales
que presenta la litis; en la práctica las cuestiones proce
sales suelen llamarse cuestiones de orden, o también de
rito.
Puede ocurrir de una litis presente sólo cuestiones
materiales; puede acaecer, en cambio, que sólo deban
resolverse cuestiones procesales; por ejemplo, Cayo no
discute su deuda frente a Ticio, sino la embargabilidad
70. CHIO VENDA, Istituzioni, I, págs. 351 y sigs; CARNELUTTI, Lezioní
sul procceso pénale, I, p. 145.
128 Ley N° 29.497
de un bien que Ticio quiere expropiar; en tal caso la litis
era sólo la lesión, no de contestación de la pretensión,
pero lo que ha encendido la litis de la segunda especie ha
sido precisamente el proceso; la litis de contestación
procesal, que subsigue, se asemeja a las enfermedades,
secundarias, determinadas por el uso de ciertas medici
nas.
Habida cuenta del orden en que deben ser decidi
das, toda vez que una cuestión debe ser resuelta antes
que otra, a aquélla se la llama preliminar.
En general, son preliminares, respecto de las cues
tiones de fondo, las cuestiones atinentes al proceso; pero
como un orden lógico, o aun solamente práctico, con
frecuencia se impone también respecto de varias cues
tiones de fondo, puede ser preliminar también una cues
tión de fondo respecto de otra de la misma categoría. Si
la cuestión de orden se refiere, no tanto al quomodo
cuando al an del proceso, en forma que deba ser resuelta
para saber si se puede hacer el proceso, se la denomina
prejudicial.
La distinción entre cuestión y litis debe ser conside
rada en el sentido de que, no sólo una litis puede implicar
varias cuestiones, sino también en el de que una cuestión
puede interesar a varias litis. Para comprender este
último principio, piénsese que hay hechos jurídicos de
efecto complejo, y no simple en el sentido de que él
derivan, no una, sino varias relaciones jurídicas; un
ejemplar de tales hechos es el matrimonio; por tanto , la
cuestión acerca de cada una de las relaciones jurídicas
que de él se siguen.
Cuando una litis presenta una cuestión que pueda
extenderse a otras litis, esa cuestión se denomina tam-
Ley N° 29.497 129
bien perjudicial, pero en sentido distinto del reciente
mente considerado- en sentido estricto, es cuestión
prejudicial la cuestión cuya resolución constituye una
premisa también para la decisión de otras litis. 71
16. Identidad de la litis
La identidad de la litis resulta naturalmente de la
identidad de sus elementos- sujetos, objeto y pretensión.
En cuanto a los sujetos y al objeto, póngase cuidado
en no confundir la identidad física con la identidad
jurídica; todos saben, por ejemplo, que la identidad de
una persona no queda prejuzgada por el hecho de que un
capaz venga a ser incapaz, y así a la persona singular se
sustituya una compleja; y que, igualmente, una sociedad
anónima o un rebaño continúen siendo siempre los mis
mos a persar de la mutación de los accionistas que
constituyen la primera o de los animales que integran el
segundo. Los principios relativos a la identidad jurídica
de los entes, sujetos u objetos, se infieren de la función
del derecho, que es la de regular mediante la composi
ción de los conflictos de intereses la economía. 72
Por tanto, mientras respecto de las personas el
cambio en la composición física acaece en orden a la
mejor tutela del interés de un mismo hombre o grupo, ese
cambio es indiferente p a r a la identidad jurídica; en
términos técnicos, no perjudica a la identidad del sujeto
71. ZANZUCCHI, II nuovo dir. proc. civl, I, p. 201.
72. CHIOVENDA, Istituzioni, I, págs. 323; CARNELUTTI, Sistema I, p.
288, CALAMANDREI, Istituzioni, I, p. 141; JAEGER, Diritto proc. civ.
130 Ley N° 29.497
de un interés el cambio de los hombres a quienes está
encomendada su administración! así, si una persona
física capaz pasa a ser incapaz, o viceversa (mutación de
estado), o si en u n a persona compleja se cambia el
administrador, el sujeto conserva su identidad. Asimis-.
mo, si el interés pertenece a un grupo, no queda excluida
la identidad por el cambio de las personas que lo inte
gran, dentro de los límites en que la finalidad del grupo
admita la fungibilidad de ellas: así, una sociedad comer
cial, de personas o de capitales no cambia porque cam
bien los socios. Por otra parte, respecto de las cosas, se
infiere asimismo de su función económica en qué límites
el cambio de su composición física es compatible con la
persistencia de su identidad jurídica.
En cuanto a la identidad causal de la litis, nótese
que es relevante, no sólo la naturaleza del interés que se
hace valer, sino también la medida en que se lo haga
valeri por ejemplo, la pretensión al goce perpetuo o al
goce temporal de la misma cosa, son diversas, al igual
que la pretensión al goce exclusivo o al goce en común.
Esto explica que la razón entre a constituir un elemento
de identificación de la pretensión; así ocurre cuando ella
determina o concurre a determinar la medida en que la
exigencia de la prevalencia del interés se manifiesta, lo
cual se verifica si y porque la enunciación de la razón
implica esa determinación; en los dos ejemplos, recién
propuestos, se hace valer el derecho de propiedad o de
usufructo, el de propiedad exclusiva o el de copropiedad.
Más allá de estos límites, la razón es irrelevante en
orden a la identidad de la pretensión- cuando se preten
de la propiedad, la pretensión es siempre la misma, ya
que la propiedad se haga derivar de la herencia, ya de la
donación, ya de la venta.
Ley N° 29.497 131
17. Conexión entre la litis
Si uno de los elementos es idéntico y no lo es otro, en
vez de identidad, hay conexión entre la litis. Según la
calidad del elemento común, se habla de conexión perso
nal o subjetiva, real u objetiva y causal.
Cuando en vez de ser uno son dos elementos en
común, se puede hablar de conexión duple o bilateral. 73
La conexión entre dos o más litis tiene relevancia
jurídica, por cuanto, en razón de ella, es posible y hasta
oportuno que las litis conexas se compongan mediante el
mismo proceso y, por tanto, por el mismo juez; pero a este
fin, la conexión, tal como recientemente la hemos defini
do, es un requisito necesario, pero no suficiente; hace
falta además que tengan en común los instrumentos de
su composición, esto es, las razones, si se t r a t a de litis de
pretensión discutida o los bienes, si se t r a t a en cambio de
litis de pretensión insatisfecha; en tal caso se habla
eficazmente de conexión instrumental 7 4 . Para que dos o
más litis sean instrumentalmente conexas, debe existir
entre ellas conexión subjetiva, objetiva o causal; en tanto
una mismas razones o unos mismos bienes pueden servir
a su composición, en cuanto tengan ellas por lo menos un
elemento en común; ésta, por lo demás, es a su vez una
condición necesaria, pero no suficiente, a dicho fin, por
lo cual puede darse conexión subjetiva u objetiva o
causal, que no sea instrumental, por ejemplo, la litis de
73. CHIOVENDA, Istituzioni, II, págs. 185 y sigs; CARNELUTTI,
Sistema, I, p. 357.
74. CALAMANDREI, Istituzioni, I, p. 143.
132 Ley N° 29.497
Ticio, contra Cayo, p a r a la entrega de un fondo es
subjetivamente, pero no instrumentalmente, conexa con
la litis de Ticio contra Sempronio, o aun contra el mismo
Cayo, para el pago de un crédito. 75
Para que exista conexión instrumental entre varias •
litis de pretensión discutida, es necesaria la identidad
de hecho jurídico o del efecto jurídico en que se resuelve
la razón^ en el primer caso se habla de conexión por razón
del t í t u l o , locución en la cual t í t u l o no significa,
impropiamente, más que hecho jurídico (título de la
demanda); en el segundo se habla de conexión por razón
del objeto, y aquí objeto se refiere a la demanda e indica
precisamente el efecto jurídico cuya declaración de cer
teza o cuya constitución se pide.
Cuando la conexión instrumental se agrega a la
conexión subjetiva, objetiva o causal, y adquiere, por
tanto, relevancia en orden al proceso, se la llama con más
propiedad interdependencia.
Cuando el hecho o el efecto jurídico en que se
resuelve la razón de la pretensión de varias litis distin
tas no sea idéntico, sino similar (lo cual puede ocurrir si
las litis no son conexas por identidad de algunos de sus
elementos), puede haber únicamente conexión impro-
pia^ tal es la relación entre varias litis en que los hechos
o los efectos constitutivos de las razones sean distintos,
pero pertenezcan al mismo género (por ejemplo, Ticio
contiende con Cayo y Sempronio con Mevio acerca de la
75. CARNELUTTI, Ob. cit, p. 362.
Ley N° 29.497 133
nulidad de dos testamentos a propósitos de las cuales se
presenta la misma cuestión. 76
18. Litis colectiva
Según el concepto hasta aquí expuesto, la preten :
sión y la resistencia, que constituyen el elemento formal
de la litis, se refieren a un conflicto de intereses singular
o determinado. Pero puede ocurrir que la pretensión o la
resistencia se refieran, no a un solo conflicto de intere
ses, sino a una serie indeterminada de conflictos simila
res; en tal caso se habla de litis colectiva o litis de
categoría. El quid novi de la litis colectiva, consiste, por
tanto, en la vinculación de la pretensión o de la resisten
cia, no con un conflicto singular, sino con una categoría
de conflictos.
Conflictos de categoría han existido siempre. Pero
para que tales conflictos de potenciales pasen a ser
actuales y adquiran, por tanto, aspecto de litis, es nece
sario que la categoría presente una cierta organización,
de modo que una o más personas administren sus intere
ses (o como se suele decir, asuman su representación) y,
por tanto, promuevan para la tutela de ellos la preten
sión o le opongan la resistencia. Por tanto, la litis colec
tiva es un fenómeno que se ha delineado y desarrollado,
cuando, ante todo en el campo de las relaciones de
intercambio de trabajo, al desplazarse los conflictos de
los individuos a las categorías, se inició el movimiento de
76. CARNELUTTI, Teoría del regularaento collecttivo dei rapporti di lavora,
Padova, Cedam, 1928
134 Ley N° 29.497
organización de éstas y se fueron realizando actos de
pretensión o de resistencia dirigidos a la tutela de una
categoría entera de intereses.
Esta evolución de la litis del conflicto colectivo, o en
otras palabras esta transformación de la litis, del plano
individual al plano colectivo ha tenido manifestaciones
dramáticas en los llamados conflictos colectivos del
trabajo, o mejor, en las formas que los tales asumieron
mediante la huelga y mediante el cierre. 77
19. Proceso contencioso
El proceso contencioso, es, por tanto, un proceso
caracterizado por el fin, que no es otro que la composi
ción de la litis! quien hace consistir su fin en la declara
ción de certeza o en la actuación del derecho, confunde el
fin con el medio, que veremos, precisamente consiste en
esa declaración de certeza o en esa actuación- a lo más, la
declaración de certeza o la actuación del derecho podría
ser el fin próximo, pero no el fin último del proceso, la
composición debe hacerse según el derecho o según la
equidad, y la conformidad con el derecho o con la equidad
se expresa mediante el concepto de justicia, la fórmula
puede ser integrada hablando de justa composición de la
litis. Apenas hay necesidad de advertir que si la justicia
de la composición constituye el fin, puede no correspon
der a ella el resultado del proceso; la inevitable elimina
ción de ésta, frente a aquél, es el signo de su humani
dad. 78
77. CARNELUTTI, Studi, IV, 1939, p. 273; CARNELUTTI, Sciopero e
giuidiziio, en Rivista di dir. proc. 1949,1, p. 1.
78. CARNELUTTI, ob. cit, p. 36.
*9
CUADROS SIPNOTICOS
¿COMO SERÁ EL NUEVO PROCESO LABORAL?
20 A 30
DÍAS
HÁBILES NO
ACUERDO
JUEZ PRECISA
O
PRETENSIONES
^ PUNTOS }
SIN ESCRITO DE
CONCILIAR CONTESTACIÓN
FIJA FECHA
AUDIENCIA DE
JUZGAMIENTO
3) ALEGATOS
4) SENTENCIA (60 MIN/
2) ACTUACIÓN CASOS EXCEP. 5D
PROBATORIA HÁBILES)
5 DÍAS
HÁBILES
NOTIFICACIÓN DE
SENTENCIA
VENTAJAS : MEDIDAS D E FAVORECIMIENTO
. Protección a la madre gestante, el menor de edad y la persona con
discapacidad: derecho a la defensa pública.
. Gratuidad del proceso cuando el monto total pretendido no supera las
70 URP (S/. 25,200.00).
. Exoneración del pago de tasas judiciales para el prestador de servicios
cuando las pretensiones son inapreciables en dinero.
. Comparecencia al proceso sin abogado: para los prestadores de servicios,
siempre que lo reclamado no supere las 10 URP (S/.3,600.00). En caso
de montos mayores y hasta las 70 URP será facultad del juez aceptar ello
en atención a las circunstancias del caso. Formatos de demanda aprobados
por el Poder Judicial.
PRESUNCIÓN DE LABORALIDAD
La acreditación de la existencia de un servicio personal hará
presumir la existencia de una relación laboral a plazo
indeterminado, salvo que pueda probarse en contrario.
PRESTACIONES PERSONALES DE SERVICIOS EN EL ÁMBITO
PÚBLICO
En el caso de prestaciones personales de servicios, de naturaleza
laboral o administrativa no es necesario agotar la vía
administrativa, salvo que se haya establecido un procedimiento
previo.
138 Ley N° 29.497
Artículo IV. Interpretación y aplicación de las normas
en la resolución de los conflictos de la justicia laboral
Los jueces laborales, bajo responsabilidad, imparten justicia
con arreglo a la Constitución Política del Perú, los tratados
internacionales de derechos humanos y la ley. Interpretan y aplican
toda norma jurídica, incluyendo los convenios colectivos, según los
principios y preceptos constitucionales, así como los precedentes
vinculantes del Tribunal Constitucional y de la Corte Suprema de
Justicia de la República.
El proceso judicial puede interpretarse como un
ingenioso mecanismo capaz de absorber c u a l q u i e r
conflicto que la sociedad le plantee, depurarlo mediante
ciertas prácticas, pasarlo por el tamiz de la ley, elaborado
según la prudencia de los jueces y devolverlo bajo la
forma de una decisión que, si no termina con todas las
aristas del litigio, al menos lo presenta domesticado en
sus aspectos más inmediatos y peligrosos. Es vital para
el funcionamiento de ese mecanismo que la base de
admisión de los conflictos a elaborar sea prác-ticamente
ilimitada, pero también que, una vez admitido, el conflicto
quede rápidamente sujeto a crecientes constricciones
que lo conduzcan hacia un resultado admisible. En este
sentido, la actuación de los diversos sujetos del proceso
se asemeja al de las paredes de un embudo en sus dos
segmentos: uno más amplio, que recibe el material, y
otro más estrecho que lo dirige a su destino.
El segmento más amplio del embudo representa a
los abogados. Cualquier ciudadano que -con acierto o sin
él- se considere con derecho a exigir la protección de la
ley debe ante todo dirigirse a un profesional del derecho
habilitado para aconsejarlo y defenderlo. En esta etapa
Ley N° 29.497 139
el letrado escucha a su cliente, extrae del relato las
características que sean jurídica-mente relevantes y
elabora para el conflicto un modelo descriptivo que -en
su versión más favorable a los intereses del cliente-
permita compararlo razonablemente con las p a u t a s
legales en vigor. Expone su conclusión al inte-resado,
que resuelve desistir de su pretensión, si con ayuda del
letrado descubre que ella no tiene asidero jurídico o
implica demasiado riesgo, o bien aceptar el plan de su
abogado si lo juzga al menos parcialmente satisfactorio.
Una vez que el letrado encuadra los intereses de su
cliente y de los ele-mentos aparentemente disponibles
p a r a s o s t e n e r l o s d e n t r o de los l í m i t e s l e g a l e s
razonablemente entendidos a su favor, la iniciación del
proceso da lugar a la etapa que puede representarse
como el cono más estrecho del embudo, donde el letrado
asume la posición convenida con su cliente y la dirección
del procedimiento corresponde al juez. Es deseable y
aun exigible que el magistrado reúna diversas condiciones
morales, intelectuales y técni-cas, pero de todas ellas la
imparcialidad es la más definitoria de la función. Si el
abogado, obligado a defender a su cliente, encauza las
pretensiones que se le someten y —en caso necesario—
las limita y reordena, lo hace teniendo en vista que tales
pretensiones han de someterse luego a un individuo o a
un grupo de individuos que no tienen obligación ni
preferencia alguna por cualquiera de las p a r t e s en
relación con el litigio que haya de entablarse. El centro
de la función del juez consiste en resolver el litigio sin
considerar a las p a r t e s mismas, sino apreciando la
posición de cada una a partir de los criterios legales,
interpretados y complementados por los criterios morales
que el magistrado esté dispuesto a aplicar de buena fe.
140 Ley N° 29.497
Que lo haga bien o mal es tema sumamente relevante
(que, de paso, requiere a cada observador decidir qué ha
de entender por «bien» o «mal»); pero la principal garantía
que el juez debe proporcional a los litigantes consiste,
antes que nada, en su neutralidad frente al caso. Esta
actitud le permite encauzar las posiciones incompati-bles
de las distintas partes, conducirlas en el desarrollo de
sus planteos a lo largo del proceso y adoptar, al final, una
decisión que las contemple proyectadas sobre el trasfondo
de la ley79.
De las normas del procedimiento laboral referidas
a la actuación del juez, cabe destacar tres características
que derivan del principio protector y del habitual carácter
[Link] importancia de la neutralidad judicial se a puesto a veces en duda en
materia de derecho de trabajo, rama jurídica cuyo objetivo fundamental es proteger
a una de las partes frente a la otra para compensar la desigualdad de su poder de
negociación. De aquí que durante muchos años se ha hablado de jueces obreristas
y de jueces patronales, que los magistrados son a menudo elogiados o criticados desde
perspectivas políticas y que, en épocas de gran confrontación política, se acuñaron
desempolvaron expresiones como "la industriadel juicio". Cabe aqui señalar que la
ley laboral es una ley protectora y que esa finalidad, no solo visible en el contenido
de sus normas sino también en las tendencias ideológicas dotadas de consenso
(principios) que se emplean para interpretarlas y aplicarlas, ha de ser
escrupulosamente respetada por cada magistrado, ya que todo ese complejo
representa el punto de equilibrio (llámese paz social o justicia social) que la
comunidad ha dispuesto para mantener cierta forma de convivencia; pero esa
consideración, de orden general, no implica que el juez deba tratar al trabajador con
una preferencia procesal que exceda lo estableido no torcer en su favor el sentido de
las leyes, haciendo una especie de justicia social paternalista para el caso aislado.
En este sentido puede afirmarse que una ley protectora, imparcialmente aplicada,
arroja un resultado previsiblemente protector, en tanto cualquier ley, aplicada sin
imparcialidad, ahonda los conflictos, mina de credibilidad del sistema judicial y
tienen a eliminar las ventajas colectivas del estado de derecho (Ver: Guisboug y otros,
Procedimiento Laboral, p. 72).
Ley N° 29.497 141
alimentario de las prestaciones reclamadas. Una con-siste
en el impulso procesal de oficio, que impide la caducidad
de la instancia y traduce la naturaleza tuitiva del derecho
del trabajo en el ámbito procesal; otra es una restricción
respecto de los plazos fijados p a r a las s e n t e n c i a s
interlocutorias y definitivas. La tercera, la facultad de
fallar ultra petita.
Es preciso que, d u r a n t e el proceso, los distintos
sujetos dispongan de comunicación expedita, confiable
y fehaciente. En nuestro tiempo existen medios de
comunicación nuevos, con base electrónica y notables
ventajas en cuanto se refiere a aquellos requisitos; pero
la ley procesal está concebida a partir del supuesto de
que la comunicación ideal-excluida la telefónica por su
naturaleza volátil- dependen del papel firmado, traído y
llevado. Las peticiones y manifestaciones dirigidas al
tribunal se presentan por escrito en su sede, donde se les
pone cargo, pero las comunicaciones dirigidas a las
partes y letrados requieren el conocimiento del lugar
donde ellos se encuentren o, al menos de un lugar donde
a ellos competa la responsabilidad de recibir lo que se les
envíe. De ahí la importancia del domicilio constituido-
todo el que se presenta en juicio está obligado a decir
dónde han de dirigírsele las notificaciones y, mientras
no lo cambie, queda obligado a recibirlas, de tal suerte
que ha de considerárselo notificado en el momento en el
que la c o m u n i c a c i ó n l l e g u e a ese domicilio, con
independencia de que llegue o no llegue físicamente a
manos del interesado. Otra ficción igualmente útil pero
más leve es el domicilio real, en el que ha de citarse a las
personas que aún no se h a n presentado a juicio: la
notificación se considera perfeccionada cuando llega al
domicilio denunciado, pero el interesado puede todavía
142 Ley N° 29.497
invocar y probar que no vivía en él, por lo que no debía
hacerse responsable de recibir las comunicaciones que
allí llegasen.
Otra institución sobre la que vale la pena ejercer
alguna reflexión tiene relación con el costo del proceso.
Sea cual fuere su resultado, el proceso judicial es una
actividad que irroga gastos- el pago de los servicios de
quienes en él a c t ú a n (letrado, jueces, funcionarios,
peritos, martilieros), así como el valor de los elementos
empleados (edificios, mantenimiento, insumos) y de
prestaciones de terceros (análisis clínicos, viáticos,
publicación de edictos). El Estado se hace cargo de los
gastos de la organización judicial y de sus propios agentes,
para lo que recauda la tasa de justicia y dispone de otros
fondos públicos; pero los d e m á s costos deben ser
solventados por las p a r t e s . Esta ú l t i m a modalidad
impone distinguir dos etapas- la inicial, en la que cada
uno ha de pagar los servicios que contrate o solicite, y la
final, en la que los costos se redisíribuyen y compensan
de acuerdo con el resultado del proceso. Esa etapa es
conocida con el nombre de costas y comprende a su vez
dos regulaciones'• la distribución, en la que se decide en
qué medida (total o parcial) ellas h a n de quedar a cargo
de cada una de las partes, y la regulación, que establece
la c u a n t í a q u e c a d a profesional p u e d e exigir al
responsable como secuela del proceso. Esto implica que,
cualquiera sea el monto que un letrado haya convenido
con su cliente, sólo puede reclamar al tercero condenado
en costas hasta la concurrencia de la regulación; en esta
última situación se hallan los peritos y otros auxiliares,
que no pueden convenir el monto de sus honorarios y han
de atenerse a lo que se les regule.
Ley N° 29.497 143
DIRECTIVAS PARA LA INTERPRETACIÓN DE LAS
NORMAS EN LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
LABORALES
La justicia laboral en su resoluciones no deberá
apartarse jamás de los postulados de la Constitución
Política del Perú. Además, las sentencias laborales -
cuando así lo exigiera- respestará las mandas de los
tratados internacionales de derechos humanos y la ley.
Rescatamos que la norma en su afán de lograr la t a n
a n s i a d a seguridad jurídica, ordena al i n t e r p r e t a r y
aplicación de toda norma jurídica tener en cuenta los
fallos vinculantes del Tribunal Constitucional (TC) y de
la Corte Suprema de Justicia de la República.
144 Ley N° 29.497
TÍTULO I
DISPOSICIONES GENERALES
CAPÍTULO I
COMPETENCIA
Artículo 1 ".-Competencia por materia de los juzgados
de paz letrados laborales
Los juzgados de paz letrados laborales conocen de los siguientes
procesos:
1. En proceso abreviado laboral, las pretensiones referidas al
cumplimiento de obligaciones de dar no superiores a cincuenta (50)
Unidades de Referencia Procesal (URP) originadas con ocasión de
la prestación personal de servicios de naturaleza laboral, formativa
o cooperativista, referidas a aspectos sustanciales o conexos,
incluso previos o posteriores a la prestación efectiva de los servicios.
2. Los procesos con título ejecutivo cuando la cuantía no
supere las cincuenta (50) Unidades de Referencia Procesal (URP);
salvo tratándose de la cobranza de aportes previsionales del Sistema
Privado de Pensiones retenidos por el empleador, en cuyo caso son
competentes con prescindencia de la cuantía.
3. Los asuntos no contenciosos, sin importar la cuantía.
Concepto de competencia
La competencia es la asignación a un órgano
jurisdiccional, de cierto tipo y grado, de determinadas
pretensiones procesales, con preferencia a los demás
órganos de la Jurisdicción en su manifestación laboral.
De este modo podemos entender por competencia la
Ley N° 29.497 145
regla o conjunto de reglas que deciden sobre dicha
asignación.
Por competencia se entiende la disputa o la contienda.
También puede significarse la idoneidad o actitud y este
último es el concepto que para los efectos procesales nos
interesa.
La competencia es pues la medida en que un órgano
jurisdiccional participa dentro de las funciones del
Estado.
PEÑA HERRERA dice que la competencia es la facultad
que tiene el Juez para administrar justicia dentro de los
límites de su jurisdicción.
Por su parte, ALSINA señala que es la actitud del Juez
para ejercer su jurisdicción en un caso determinado.
Hay algunos principios que informan o relativo a la
competencia, a saber-
1.- Las normas de la competencia son de orden
público; por tanto prevalecen sobre la voluntad de las
partes y deben interpretarse restrictivamente.
2.- Las n o r m a s de la competencia constituyen
s o l e m n i d a d e s s u s t a n c i a l e s a todos los procesos e
instancias, y su violación u omisión producen la nulidad
del proceso y de la sentencia ejecutoriada.
3.- La competencia es prorrogable en los casos
permitidos por la Ley.
La competencia, tiene su origen y fundamento en la
necesidad de distribuir el trabajo entre los numerosos
órganos que componen el Poder Judicial.
Además de los principios de la competencia existen
reglas específicas que conviene consignar suscintamente^
146 Ley N° 29.497
1.- La primera regla que tiene que ver con el principio
de legalidad, es de que la competencia sólo puede ser
establecida por la ley.
2.- La segunda regla, también de fijeza, establece
que una vez fijada la competencia no se altera por causas
sobrevinientes, salvo ciertos casos señalados por ley o
convenios internacionales respectivos.
1. Modificación de la competencia
Los casos en que la competencia puede modificarse
pueden ser-
- Aplicarse inmediatamente a las causas pendientes,
siempre que no signifique privar la validez a los actos
procesales cumplidos, y salvo que contengan disposiciones
de las que resulte un criterio distinto.
- Constituye la excepción al principio precedente la
circunstancia de que la causa se encuentre ya radicada
ante un tribunal determinado.
En materia civil corresponde admitir que existe
radicación de la causa cuando se ha trabado la litis por
demanda y contestación o por vía de decisión de incidente
sobre el punto. Si hay varios demandados, debe tenerse
en consideración la traba de la litis con el último de ellos.
En la ejecución, cualquiera sea su especie, y por
ende en la ejecución fiscal, la oposición de excepciones
equivale -a los efectos de la radicación de la causa-, a la
c o n t e s t a c i ó n de la d e m a n d a en los p r o c e s o s de
conocimiento. Por lo tanto, los autos que se encuentren
en la alzada, deben permanecer en la jurisdicción donde
están radicados.
Ley N° 29.497 147
Dictada u n a ley que modifica la competencia,
atribuyéndose a otro fuero, los procesos en t r á m i t e
deben ser remitidos a este último, siempre que en la ley
no se establezca lo contrario.
Los expedientes acumulados a otro que ya tiene
radicación en un fuero, no son alcanzados por las nuevas
leyes de competencia, aun cuando en aquéllos no haya
mediado radicación.
2. Delegación y prorrogabilidad de la competencia
La competencia no es delegable, es la ley quien le
o t o r g a e s a c a p a c i d a d al ó r g a n o j u r i s d i c c i o n a l y
consecuente sólo ella puede desplazarla hacia otro Juez
o Tribunal; garantizan esa indelegabilidad todas las
leyes procesales del p a í s . No debe confundirse la
delegación de la competencia con las funciones de mera
comisión que los ó r g a n o s a p t o s confieren a otros
auxiliares, ya que el juez o tribunal comisionado no obra
en ese caso por imperio propio, sino por orden de su
superior. 1
3. Competencia propia y delegada
Tienen competencia propia los jueces que conocen
de las causas en ejercicio de las facultades que les
confieren las leyes. Es delegada, en cambio, cuando
conocen por encargo de otros jueces. La primera, también
llamada originaria o retenida, es amplia, en tanto que la
1. BAÑOS HEBERTO A; "Funciones de mera comisión de los jueces de
Paz de la Provincia de Buenos Aires", nota en la Ley, t. 27, p. 161.
148 Ley N° 29.497
segunda tiene solamente la extensión que el delegante
hubiese fijado.2
Sin embargo, el juez requerido no actúa como
delegado del oficiante, sino en ejercicio de su propia
competencia, limitada al cumplimiento de la diligencia •
comisionada. 3
4. Comisiones de diligencias
En el curso del proceso muchas diligencias deben
sustanciarse fuera del territorio donde el juez tiene
competencia.
En n u m e r o s o s s u p u e s t o s la diligencia p o d r á
cumplirse directamente, mediante la presentación del
oficio, cédula, m a n d a m i e n t o , etc., a n t e la oficina
respectiva. Pero en otros casos, el juez la comisiona a
otro juez, al que tiene competencia en el lugar donde
debe ser cumplida.
El medio de comunicación entre jueces de igual
j e r a r q u í a y d i s t i n t a circunscripción t e r r i t o r i a l se
denominaba exhorto. Cuando se dirigen a un tribunal
superior se los llama suplicatorias y si son enviadas a
uno de j e r a r q u í a inferior se los designa órdenes o
comisiones.
5. Determinación de la competencia. Fundamento
La determinación de la competencia del órgano
jurisdiccional debe hacerse de conformidad con las
2. D 'ALESSIO YAÑEZ ALVAREZ, Código de procedimientos I. p. 25.
3. PALACIO, Derecho Procesal, I, p. 203.
Ley N° 29.497 149
normas legales atributivas de ella que se encuentren
vigentes en el momento en que se promueve la demanda
o cuando queda trabada la litis. Sigúese de allí que la
acción debe ejercitarse ante el juez que corresponda en
el m o m e n t o de p r o m o v e r l a , p o r q u e l a s leyes de
competencia tienen efecto retro- activo con relación al
momento en que el vínculo sustancial ha nacido. 4
Para decidir cuál es el juez competente no cabe
a t e n e r s e a la ley que pueda r e s u l t a r en definitiva
r e a l m e n t e aplicable, sino a la que se invoca como
fundamento de la acción entablada.
La primera pauta de que dispone el magistrado
respecto de la naturaleza de la cuestión surge de los
términos de la demanda. Es que la determinación de la
competencia reconoce su sustento en fa naturaleza de la
pretensión incoada y no en el contenido contradictorio
de la postura del demandado, lo cual no obsta a la
oportuna ponderación de las defensas articuladas para
arribar a la decisión final del asunto litigioso.
La competencia tiene su origen y fundamento en la
necesidad de distribuir el trabajo entre los numerosos
órganos que componen el Poder Judicial.
6. Leyes que fijan la competencia
La competencia se determina con arreglo a las
normas vigentes en la oportunidad de la iniciación del
proceso, atendiendo al estado de cosas existente en
dicha oportunidad, por lo que debe prescindirse de los
4. D'ALESSIO - YAÑEZ ALVAREZ, Ob. cit., p. 35.
150 Ley N° 29.497
hechos sobrevinientes a su iniciación. Contrariamente,
las leyes modificatorias de la competencia se aplican
inmediatamente a las causas pendientes, aun en caso de
silencio de las mismas, y siempre que ello no importe
privar de validez los actos procesales cumplidos o que no
contengan disposiciones de las cuales resulte un criterio
distinto.
No existe causa pendiente si ha recaído sentencia
firme que resuelve la litis.
7. Competencia por razón de territorio
Respecto al territorio es juez competente del lugar
donde se encuentra el centro de trabajo y el domicilio
principal del empleador. En este caso será determinante
la elección del demandante.
8. Reglas de competencia territorial
Corresponde analizar las reglas de competencia
territorial, que regula el art. 14 del C.P.C., expresando
esta competencia es en principio prorrogable.
Es que la determinación de la competencia según un
criterio territorial viene impuesta con el fin de allanar a
las partes los inconvenientes derivados de a distancia y
a obtener un mayor rendimiento de la justicia, que deriva
de la aproximación entre la sede del órgano judicial y el
lugar de la producción de la prueba.
La razón determinante de la competencia territorial
es la vecindad de la sede a las personas o cosas que sirven
al juez para la función jurisdiccional, vecindad con la cual
crece el rendimiento y decrece el costo del proceso. La
determinación de tal competencia implica entonces la
Ley N° 29.497 151
aplicación p a r a el caso concreto de los principios
procesales de economía, agilidad e inmediación.
En el artículo se establecen reglas generales para
fijar la competencia territorial, en las diversas situaciones
que se pueden presentar, así tenemos:
a) Persona natural, si se demanda a una persona
natural es competente el juez del lugar de su domicilio,
salvo disposición legal en contrario.
1.- Cuando el demandado carece de domicilio. Puede
ser demandado en cualquiera de ellos.
2.- Cuando el demandado carece de domicilio o este
es desconocido. Es competente el Juez del lugar donde se
encuentre o el del domicilio del demandante, a elección
de éste último.
3.- Cuando el demandado domicilia en el extranjero.
Es competente el Juez del lugar del último domicilio
que tuvo en el país.
b) Naturaleza de la pretensión u otra causa análoga.
Si por la naturaleza de la pretensión u otra causa análoga
no pudiera determinarse la competencia por razón de
grado, es competente el Juez Civil.
9. Competencia por razón de la materia
Este tipo de competencia se determinará por la
naturaleza de la pretensión y por las disposiciones que
le regulan.
9.1. Régimen derogado
Siguiendo al art. 4, Ley N° 26.636 este tipo de
competencia se ajustará a los siguientes preceptos:
152 Ley N° 29.497
1. Las Salas Laborales de la Corte Superior conocen de
las pretensiones en materia de:
a. Acción popular en materia laboral.
b. Impugnación de laudos arbitrales emanados de
una negociación colectiva.
c. Acción contencioso administrativa en materia
laboral y seguridad social.
d. Conflictos de competencia promovidos e n t r e
Juzgados de Trabajo y entre éstos y otros Juzgados de
distinta especialidad del mismo distrito judicial.
e. Conflictos de autoridad entre los Juzgados de
Trabajo y autoridades a d m i n i s t r a t i v a s en los casos
previstos por la Ley.
f. Las quejas de derecho por denegatoria de recurso
de apelación^
g. La homologación de conciliaciones privadas.
h. Las demás que señala la Ley.
2. Los Juzgados de Trabajo conocen de las pretensiones
individuales o colectivas por conflictos jurídicos sobre:
a. Impugnación del despido.
b. Cese de actos de hostilidad del empleador,
incluidos los actos,de hostigamiento sexual, conforme a
la ley sobre la materia. (Inciso modificado por la 5ta.D.F. y C de la
Ley N° 27942 (27.02.2003)
c. I n c u m p l i m i e n t o de disposiciones y n o r m a s
laborales cualquiera fuera su naturaleza.
d. Pago de remuneraciones y beneficios económicos,
siempre que excedan de diez (10) URP.
Lev N° 29.497 153
e. Ejecución de resoluciones a d m i n i s t r a t i v a s ,
sentencias emitidas por las Salas Laborales, laudos
arbitrales firmes que ponen fin a conflictos jurídicos o
títulos de otra índole que la Ley señale.
f. Actuación de prueba anticipada sobre derechos de •
carácter laboral.
g. Impugnación de actas de conciliación celebradas
a n t e las a u t o r i d a d e s a d m i n i s t r a t i v a s de t r a b a j o ,
reglamentos internos de trabajo, estatutos sindicales.
h. Entrega, cancelación o redención de certificados,
pólizas, acciones y demás documentos que contengan
derechos o beneficios laborales.
i. Conflictos intra e intersindicales.
j . Indemnización por daños y perjuicios derivados
de la comisión de falta grave que cause perjuicio
económico al empleador, incumplimiento del contrato y
normas laborales cualquiera fuera su naturaleza por
parte de los trabajadores.
k. Los demás que no sean de competencia de los
Juzgados de Paz Letrados y los que la Ley señale.
3. Los Juzgados de paz Letrados conocen las
pretensiones individuales, sobre:
a. Pago de r e m u n e r a c i o n e s , compensaciones y
derechos similares que sean de obligación del empleador
y tengan expresión monetaria líquida hasta un máximo
de diez (10) URP.
b. Impugnación de las sanciones disciplinarias
impuestas por el, empleador durante la vigencia de la
relación laboral.
c. Reconocimiento de los derechos comprendidos en
154 Ley N° 29.497
el régimen de trabajo del hogar, cualquiera que fuere su
cuantía.
d. Materia relativa al Sistema Privado de Pensiones,
incluida la cobranza de aportes previsionales retenidos
por el empleador.
e. Las demás que la Ley señale.(Articulo modificado por
Art. 2 de la Ley N° 27242, (24/12/99).
Debe tenerse presente que la competencia debe
analizarse según la pretensión principal deducida, sin
detenerse en as posibilidades de viabilidad de las otras
cuestiones eventuales.
La aplicación del c r i t e r i o objetivo o r i e n t a la
distribución e n t r e jueces de d i s t i n t a especialidad,
considerando aspectos cualitativos -competencia ratione
materiae- o aspectos cuantitativos. 5
La competencia por materia se determina por la
naturaleza intrínseca del acto o hecho con relevancia
jurídica que se encuentra en la base del proceso.
En el artículo que se establece que la competencia
por razón de la materia se determina por la naturaleza
de la pretensión y por las disposiciones legales que la
regulan.
10. La competencia funcional
La c o m p e t e n c i a f u n c i o n a l c o r r e s p o n d e a los
organismos judiciales de diversos grados.
En forma indirecta, esta competencia constituye un
aspecto de la objetiva, que determina la formación de
5. DÍAZ, Instituciones, II, p. 534 .
Ley N° 29.497 155
diferentes tipos de tribunales pero se basa principalmente
"en la distribución de las i n s t a n c i a s e n t r e varios
tribunales a cada uno de los cuales corresponde una
función".
A c a d a grado p e r t e n e c e u n a actividad, y l o s .
interesados pueden renovar mediante recursos, ante los
grados de orden superior, sus demandas. Cada grado se
halla, pues, legalmente facultado para conocer de una
clase de recursos.
En otros casos, los grados superiores tienen una
competencia originaria o propia, sobre cuestiones que no
han conocido los inferiores.
La organización de los grados en la forma citada,
nace de la posibilidad h u m a n a de incurrir en error y de
la necesidad social de enmendarlo. Los tribunales de
segunda instancia, están llamados a estudiar con mayor
serenidad y más alto criterio, los asuntos que conocen, y
deben corregir, en lo posible, las causas del error o de la
arbitrariedad.
La j e r a r q u i z a c i ó n de los j u e c e s no significa
necesariamente jerarquización de la administración de
justicia. Muchos procesos terminan en primera instancia
y la intervención de los tribunales superiores, en los
casos en que son requeridos, no tiene por objeto dar
mayor validez a lo resuelto por otros jueces, sino cumplir
ciertas garantías del proceso. Se trata, en una palabra,
de una distinta competencia por razón de actividad que
ejercen los jueces, y no de una graduación de éstos por su
importancia. Por eso dentro de su esfera, en el ejercicio
de la competencia diremos, tanta categoría tiene un Juez
de primera instancia como el de apelación.
156 Ley N° 29.497
11. Competencia por razón de cuantía
Según la Ley 26.636 la competencia por razón de
cuantía se determina siguiendo estas reglas
El valor económico de la pretensión es el que resulta
de la suma de todos extremos que contenga la demanda,
en la forma en que se hayan sido liquidados por el
demandante.
El valor comprende sólo la deuda principal de cada
extremo, no así los intereses, costas, costos ni conceptos
que se devengen en el futuro. (Art. 6).
La nueva ley 29.497, regula la determinación de la
cuantía en su art. 5o.
El valor económico del pleito determina en muchas
legislaciones la competencia, el procedimiento para el
trámite del juicio y el régimen de las apelaciones. La base
única para establecer ese valor es la demanda, por ser el
acto que da origen a la relación jurídica procesal. En el
curso del proceso puede v a r i a r el valor de la cosa
demandada, sin que se altere la competencia, ni el
procedimiento, ni la apelabilidad, a u n cuando en la
sentencia definitiva se tenga en cuenta esa mutación.
Las reglas en diversos casos que han de tenerse en
cuenta para efectuar el cálculo de la cuantía, éstas son:
a) Demanda con una pretensión, para calcular la
cuantía se suma el valor del objeto principal, los frutos,
intereses y gastos, daños y perjuicios y otros conceptos
devengados al tiempo de la interposición de la demanda,
pero no lo futuros.
b) Demanda con varias pretensiones, la cuantía se
determina por la suma del valor de todas.
Ley N° 29.497 157
c) D e m a n d a con p r e t e n s i o n e s s u b o r d i n a d a s o
alternativas, la cuantía se calcula en base a la pretensión
de mayor valor.
d) Varios demandados, la cuantía se determina por
e valor total de lo demandado.
La regla que se establece para determinar la cuantía
en las pretensiones sobre inmueble es: tener en cuenta el
valor del inmueble vigente a la fecha de interposición de
la demanda.
Sin embargo, el juez determinará la cuantía de lo
que aparece en la demanda y su eventual anexo.
En caso de que la demanda y su eventual anexo no
ofrezcan los elementos suficientes para la estimación de
la cuantía se t e n d r á en cuenta la competencia por
territorio, siendo por competente el Juez Civil. Cuando
se calcule en exceso la cuantía y como consecuencia de
ello se declara fundado un c u e s t i o n a m i e n t o de la
competencia, el juez sancionará al demandante con el
pago de una multa no menor de una ni mayor de cinco
Unidades de Referencia Procesal, más el pago de las
costas que le correspondiere.
12. Competencia por razón de función
En el anterior régimen (ley 26.636) eran competentes
para conocer por razón de la Función^
1. La Sala de Derecho Constitucional y Social de la
Corte Suprema^
a. Del recurso de casación en materia laboral.
b. Del recurso de apelación de las resoluciones
p r o n u n c i a d a s por las S a l a s l a b o r a l e s en p r i m e r a
instancia.
158 Ley N° 29.497
c. De los conflictos de competencia entre Juzgados
Laborales de distinto Distrito Judicial.
2. Las Salas Laborales o Mixtas de las Cortes
S u p e r i o r e s , del r e c u r s o de a p e l a c i ó n c o n t r a l a s
resoluciones expedidas por los Juzgados de Trabajo.
3. Los Juzgados Especializados de Trabajo, del
recurso de apelación contra las resoluciones expedidas
por los Juzgados de Paz letrados en materia laboral.
El nuevo régimen (ley 29.497) trata este tipo de
competencia en su art. 4o.
CUESTIÓN AMIENTO DE LA COMPETENCIA
1. Elementos que determina la competencia
El territorio. La razón práctica de que los jueces
deben e s t a r en las d i v e r s a s circunscripciones del
territorio de un Estado, d e t e r m i n a que se fije su
competencia dentro de específicos linderos.
Estos constituyen los distritos judiciales que no
necesariamente coinciden con la demarcación política.
En caso de duda debe consultarse la ley de creación del
j u z g a d o p a r a conocer e x a c t a m e n t e los l í m i t e s
territoriales de su competencia.
Existen los distritos menores y mayores constituidos
por la circunscripción territorial dentro de la cual
ejercenjurisdicción exclusivamente los jueces de la
Instancia y las Cortes Superiores, respectivamente. La
Corte Suprema tiene competencia dentro de los límites
del territorio de la República.
Ley N° 29.497 159
La naturaleza del asunto. Fundado en el principio la
especialización por regla general, pero entre nosotros el
principio de la división del trabajo.
El monto de la causa. Aunque todos los derechos
requieren de las mismas garantías, es claro que los.
jueces económicamente menos importantes, no requieren
jueces con mucha experiencia ni deben imponer grandes
gastos, pues generalmente por lo menos, no son muy
complicados, y así de ellos pueden ocuparse jueces con
menos requisitos y con determinadas y suscintas reglas
de procedimiento.
La incompetencia puede darse por razón de :
a) la materia
b) la cuantía y
c) el territorio, esta siempre y cuando la competencia
es improrrogabe. Tiene la particularidad que puede
promoverse de oficio, y por tal razón, puede pantearse en
cualquier estado y grado del proceso, sin perjuicio de que
pueda ser invocada como excepción.
E n el Código de P r o c e d i m i e n t o s Civiles l a s
cuestiones de competencia no podían promoverse de
oficio sino a instancia de la parte interesada.
Efecto de la incompetencia. Todo lo actuado será
declarado o nulo y el proceso concluirá.
2. Elementos renunciables
Pero estos elementos unos son renunciables por las
partes y otros no. Los elementos de naturaleza, grado,
monto de la causa y t u r n o , e s t á n establecidos de
conformidad con la organización del Poder Judicial y por
160 Ley N° 29.497
lo mismo constituyen leyes de orden público que no son
renunciables (competencia absoluta) y contra los cuales
no vale la voluntad de las partes.
En cambio, la territorialidad, o sea la división de la
competencia por razón de territorio, se ha establecido
por u n a razón práctica, en beneficio de los propios
litigantes, y por eso éstos pueden renunciar a este
beneficio; esto es lo que constituye la prórroga de la
competencia (competencia relativa). La competencia se
decide por el actor al interponer la demanda! por el
demandado al contestarla sin declinar jurisdicción; y por
el juez en dos ocasiones^ al admitir la demanda y al
resolver la excepción de incompetencia.
3. Medios para hacer efectivas las reglas que determinan la
competencia
Nuestra ley franquea dos medios para dar eficacia a
las normas sobre competencia^ la excepción que llamo
impropiamente declinatoria de jurisdicción en vez de
decir de incompetencia, y la contienda de competencia
en el C. de P. C.
La primera se plantea por la persona indebidamente
emplazada por un juez, ante este mismo juez que considera
incompetente, para que decline seguir interviniendo en
la causa y así es esencialmente declinatoria.
Esta excepción es por naturaleza una excepción
dilatoria, o sea que debe interponerse antes de contestar
la demanda, aunque procede también como perentoria,
planteándose al momento de absolver ese trámite.
Su estudio corresponde a la parte relativa a las
excepciones.
Ley N° 29.497 161
La segunda es una acción inhibitoria porque por
medio de ella la persona indebidamente demandada
a n t e u n juez al que e s t i m a no le corresponde el
conocimiento de la causa, se presenta al juez que
considera competente para que se decida por un tercero,
aun contra la voluntad del juez que lo ha emplazado y de
quien corresponde el conocimiento del asunto planteado.
Ambos medios se excluyen, esto es que el que emplea
uno de ellos no puede u s a r el otro s i m u l t á n e a ni
sucesivamente. 6
4. Conflictos de competencia
El conflicto de com petencia es la disputa de dos
jueces respecto del conocimiento de un mismo asunto. El
conflicto es positivo, cuando ambos jueces se disputan el
conocimiento; y negativo, cuando ambos se niegan a
conocer del mismo asunto.
5. Contienda positiva y contienda negativa. Declinatoria e
inhibitoria
Ocurre la primera cuando más de un juez pretende
ser competente, y la negativa cuando todos los llamados
a intervenir en el proceso niegan su competencia. 7 El
conocimiento simultáneo desemboca, necesariamente,
en una contienda positiva.
6. PERLA VELAOCHAGA, Ob. cit., p. 114.
7. COLOMBO, C. Código procesal, I, p. 72.
162 Ley N° 29.497
La contienda afirmativa puede proponerse por
declinatoria o por inhibitoria. Se sigue la vía de la
declinatoria cuando el demandado se presenta ante el
juez que interviene en el proceso y le pide que declare su
incompetencia. Se promueve la inhibitoria cuando el
demandado se presenta ante el juez que cree competente,
pidiendo que declare tal competencia y remita oficio y
exhorto inhibitorio al juez que está conociendo en la
causa a fin de que se abstenga de continuar interviniendo
en su sustanciación.
6. Requisitos de admisibilidad
Para que se suscite una cuestión de competencia,
deben concurrir los siguientes requisitos:
a) Proceso en trámite. Es decir, que no haya concluido
por sentencia, o por alguno de los modos anómalos de
terminación del proceso, v. gr., caducidad de la instancia,
desistimiento, etcétera.
En tal sentido, se ha entendido que es extemporáneo
el planteo de la cuestión de competencia por inhibitoria
r e a l i z a d o c u a n d o el j u e z e x h o r t a d o r e c i é n tomó
conocimiento una vez que se había dictado sentencia.
b) C o m p e t e n c i a e x c l u y e n t e . La p e t i c i ó n de
competencia de un juez debe excluir la competencia de
otro.
c) No encontrarse preclusa. La cuestión no debe
haber precluido para las partes.
d) Vías incompatibles. Elegida una vía, inhibitoria o
declinatoria, no podrá en lo sucesivo usarse de la otra.
e) Restricción de las vías admisibles. El Código
Ley N° 29.497 163
limita la vía de la inhibitoria solamente respecto de las
cuestiones de competencia.
f) Fundamentación. El ordenado planteamiento de
una contienda de competencia requiere una suficiente
determinación de los hechos sobre los que versa la
cuestión y la calificación legal que, en principio, pueda
atribuírseles.
7. Las cuestiones de competencia y su razonabilidad
Las normas que rigen las cuestiones de competencia
tienden a tutelar la garantía de juez natural, de modo tal
que no pueden considerarse violatorios de ella a aquellos
actos procesales razonables y oportunos, en la medida en
que no estén desviados de su objeto propio, sino inspirados
en una eficaz administración de justicia. Por eso, frente
a una cuestión de competencia, debe adoptarse un criterio
que compatibilice la necesidad de su distribución de
acuerdo con las normas que la regulan y la necesidad de
efectuar una efectiva prestación de justicia.
El alargamiento innecesario de las cuestiones de
competencia puede significar una efectiva denegación
de justicia, que va en detrimento de la constitucional de
la defensa en juicio 8 .
[Link] vias para plantear la cuestión de competencia.
Declinatoria. Inhibitoria
La norma en examen establece dos vías para plantear
la cuestión de competencia- la declinatoria y la inhibitoria.
8. PALACIO, Derecho Procesal, II, p. 574.
164 Ley N° 29.497
Declinatoria. Debe articularse como excepción de
incompetencia y en la oportunidad establecida p a r a
oponer la excepción según el tipo de proceso
El justiciable pide se declare la incompetencia del
juez, para lo cual debe correlativamente afirmar la
competencia de otro magistrado. Ello no obsta a que el
juez deba de oficio declinar su propia competencia,
cuando se trata de incompetencia absoluta. Una vez
firme la resolución que declare procedente la declinatoria
"se remitirá la causa al juez tenido por competente".
9. Inhibitoria
A diferencia de la declinatoria (o excepción de
incompetencia), tratándose de la inhibitoria, se la deduce
ante un juez que se considere competente. Requiere
petición de parte siendo ajena su aplicación oficiosa,
porque su propia naturaleza no lo permite.
Esta institución -maguer las críticas que se le han
efectuado por prestigiosos procesalistas 9 - tiende a evitar
que alguien sea demandado injustificadamente ante un
magistrado distante de su domicilio con los consiguientes
inconvenientes para una adecuada defensa en juicio de
los derechos. 10
No se p u e d e p l a n t e a r n i n g u n a c u e s t i ó n de
competencia una vez que se ha consentido la intervención
del magistrado actuante.
9. LASCANO, Jurisdicción y competencia, p. 23.
10. PODETTI, Tratado de la competencia, p. 308.
Ley N° 29.497 165
El t r á m i t e a seguir en caso que se a d m i t a la
inhibitoria es el Juez que se considera competente debe
oficiar al Juez que conoce el proceso, solicitándole que se
inhiba y le remita el expediente.
10. Anexos y copias
El Juez que se considera competente al oficiar debe
enviar además del oficio, copia certificada del escrito de
inhibitoria, de sus anexos de la resolución que expida y
de cualquier otra actuación producida.
11. Notificación adicional
El Juez que se considera competente, además de
oficiar podrá dar aviso inmediato al otro Juez por facsímil
oficial, telex u otro medio.
Comunicación al demandante, cuando el Juez que
conoce el proceso recibe el oficio debe comunicar al
demandante de la inhibitoria.
Efecto de la i n t e r p o s i c i ó n de la i n h i b i t i o r i a .
Interpuesta la inhibitoria el proceso debe suspenderse.
La suspensión debe ser ordenada por el Juez que conoce
el proceso.
Contradicción de la inhibitoria. El d e m a n d a n t e
p u e d e c o n t r a d e c i r la i n h i b i t o r i a y ofrecer medios
probatorios dentro del tercer día de notificado.
Posiciones que puede adoptar el Juez que conoce el
proceso ante la interposición de la inhibitoria. Estas
pueden ser:
1.- Se inhibe, y remite el proceso al Juez solicitante
para que se asuma el conocimiento del mismo.
166 Ley N° 29.497
2.- Se considera competente y remite todo lo actuado,
al Superior que deba dirimir la competencia! debe remitir
también el principal y comunicar al Juez solicitante.
12. Plazo para resolver los conflictos negativos y positivos de
competencia
El Superior debe resolver el conflicto de competencia
sin trámite alguno dentro de los cinco días de recibido. Al
d i r i m i r el conflicto debe o r d e n a r la r e m i s i ó n del
expediente al Juez que considere competente: con oficio
al otro Juez.
Improcedencias. Es improcedente el pedido de
informe oral.
Estado de juicio d u r a n t e la sustanciación de la
c o m p e t e n c i a . " D u r a n t e la s u s t a n c i a c i ó n de la
competencia, uno y otro juez se abstendrá de todo
procedimiento sobre lo principal; pero si es urgente
practicar alguna diligencia cuya omisión causaría a la
parte que la solicita perjuicio irreparable, la ordenará
cualquiera de los dos haciendo constar la urgencia".
La c o n t i e n d a de c o m p e t e n c i a c o n s t i t u y e u n a
cuestión prejudicial, que exige por lo tanto ser resuelta
antes de entrar a resolver el fondo del pleito. En caso
contrario se estaría permitiendo a intervención de juez
incompetente o de uno cuya competencia está en tela de
juicio y por decidirse. Por esto es que d u r a n t e la
tramitación de la competencia, uno y otro juez deben
abstenerse de todo procedimiento sobre lo principal.
Pero la regla admite excepciones. Según la segunda
parte de citado precepto legal cualquiera de los dos
j u e c e s p u e d e p r a c t i c a r l a s d i l i g e n c i a s con e s t a s
Ley N° 29.497 167
condiciones- l) que sean urgentes! 2) que su omisión
cause a la parte que la solicita perjuicio irreparable! 3)
con constancia de la urgencia.
Sin duda que entre estas condiciones faltaría una
cuarta que puede impedir la posibilidad de resoluciones
contradictorias, cual es la de avisar al otro juez la medida
decretada.
Si se t r a t a de competencia entre jueces de un mismo
distritojudicialy e n t r e jueces de P r i m e r a Instancia,
comunes o privativos, es la Corte Superior del Distrito
Judicial al que pertenecen los jueces en conflicto según
el art. 43.
Se entiende por distrito judicial, la circunscripción
territorial dentro de la cual una Corte Superior ejerce
jurisdicción.
Si se trata de jueces de distinto distrito judicial, es
la Corte Suprema la que debe dirimir. El conflicto de
competencia positivo el d e m a n d a d o a n t e u n J u e z
incompetente recurre ante su Juez propio, a fin de que
promueva contienda al que lo ha emplazado, para que se
establezca a quién le corresponde el conocimiento del
caso, entre órganos jurisdiccionales de diferente nivel
jerárquico es inadmisible.
P r e s e n t a d o el conflicto será el órgano superior
quien fije su propia competencia, esto lo h a r á ya sea de
oficio, o a solicitud del inferior o a pedido de parte.
Los conflictos de competencia se producen cuando
jueces de igual grado t r a t a n de conocer o están conociendo
de un mismo asunto o ambos pretenden ser incompetentes
para conocer de él.
El nuevo Código Procesal Civil comprende los
168 Ley N° 29.497
conflictos de com petencia en el capítulo segundo del
título segundo bajo el epígrafe "cuestionamiento de la
competencia", éste epígrafe es el apropiado, ya que el
código de p r o c e d i m i e n t o s civil t e n í a el e p í g r a f e
inapropiado de sustanciación de la competencia.
La contienda de competencia reviste dos formas*
p o s i t i v a c u a n d o dos j u e c e s p r e t e n d e n a s u m i r el
conocimiento del mismo litigio; y negativa, si ambos
jueces pretenden ser incompetentes en igual caso.
El conflicto de competencia positivo consiste en el
recurso de quien habiendo sido demandado ante un juez
incompetente recurre ante su juez propio. Se interpone
p u e s , por e d e m a n d a d o , a n t e s u j u e z p r o p i o ,
entendiéndose por éste eljuez a quien estima corresponde
el conocimiento del caso.
El conflicto de competencia positivo puede darse'
a) entre jueces de un mismo distrito judicial y entre
jueces de primera instancia.
Se entiende por distrito judicial la circunstancia
territorial dentro de la cual una Corte Superior ejerce
jurisdicción.
b) entre jueces de distinto distrito judicial. En el
p r i m e r caso, dirime la Corte Superior del Distrito
Judicial, y en el segundo, la Corte Suprema.
No se admite el conflicto de competencia positivo de
diferente nivel jerárquico.
En materia civil, la contienda no puede versar sobre
la competencia funcional, ya que los grados inferiores no
pueden conocer de los recursos que corresponden a los
superiores ni éstos de la demanda que se interponen
ante aquéllos. Dentro de esta estricta lógica procesal
Ley N° 29.497 169
tampoco es posible contienda de competencia por razón
de la cuantía porque esta se fija y señala previamente.
Las cuestiones ya mencionadas solo se dan en razón
de la materia y sobre todo, del territorio.
Para el pago de las costas y costos en una inhibitoria
se realizará teniendo en cuenta la resolución que la
resuelve, así tenemos que el pago debe efectuarlo, y
A) el demandante, si se resuelve en favor del Juez
requiriente.
B) el demandado que la promovió, si se resuelve en
favor del Juez requerido.
Se sanciona con una multa a la parte que al promover
la inhibitoria actúa con malicia, artificio o engaño. La
multa es impuesta por el órgano jurisdiccional dirimente
y ésta oscila de tres y cinco Unidades de Referencia
Procesal.
COMPETENCIA INTERNACIONAL
El Juez peruano es competente para conocer los
procesos en los siguientes casos-*
1. De las acciones contra personas domiciliadas en
el territorio nacional, (art. 2057).
Competencia sobre personas domiciliadas en el
caso de acciones patrimoniales.
2. De los juicios originados por el ejercicio de acciones
de c o n t e n i d o p a t r i m o n i a l a u n c o n t r a p e r s o n a s
domiciliadas en país extranjero, en los casos siguientes'
170 Ley N° 29.497
a) Cuando se ventilen acciones relativas a derechos
sobre bienes situados en la República. Tratándose de
predios dicha competencia exclusiva.
b) C u a n d o se v e n t i l e n a c c i o n e s r e l a t i v a s a
obligaciones que deban efectuarse en el territorio de la
República o que deriven de contratos celebrados o de
hechos realizados en dicho territorio.
Tratándose de acciones civiles derivadas de delitos
o faltas p e r p e t r a d o s o cuyos r e s u l t a d o s se h a y a n
producido en la R e p ú b l i c a , dicha c o m p e t e n c i a es
exclusiva.
c) C u a n d o l a s p a r t e s se s o m e t a n e x p r e s a o
t á c i t a m e n t e a su jurisdicción. Salvo convención en
contrario, contemporáneo o anterior a la sumisión, la
elección de tribunal es exclusiva, (art. 2058).
3. De los juicios originados por el ejercicio de
acciones relativas a universalidades de bienes contra
personas domiciliadas en país extranjero, cuando el
derecho peruano sea el aplicable para regir el asunto, de
acuerdo a sus normas de Derecho Internacional Privado.
Sin embargo, se respeta la competencia peruana
para conocer de las acciones relativas al patrimonio del
declarado en quiebra, respecto a los bienes situados en el
Perú, y sin perjuicio de lo dispuesto en el Título IV de
este Libro, (art. 2061).
4. De los juicios originados por el ejercicio de
acciones relativas al estado y la capacidad de las personas
n a t u r a l e s , o a las relaciones familiares, aun contra
personas domiciliadas en el país extranjero, en los casos
siguientes :
a)Cuando el derecho peruano es el aplicable, de
3
Ley N° 29.497 171
acuerdo con sus n o r m a s de Derecho I n t e r n a c i o n a l
Privado, para regir el asunto.
b) C u a n d o las p a r t e s se s o m e t a n e x p r e s a o
tácitamente a su jurisdicción, siempre que la causa tenga
una efectiva vinculación con el territorio de la República.
(art. 2062).
5. Dictar medidas provisionales de protección de las
personas naturales que se encuentren en el territorio de
la República aun contra personas domiciliadas en país
extranjero, aunque carezcan de jurisdicción para conocer
del fondo del asunto, (art. 2063).
Cuando por la nacionalidad o el domicilio de las
partes, la ubicación de los bienes o el lugar de la realización
de los hechos o actos, o el señalado para el cumplimiento
de las obligaciones, surgen conflictos de leyes nacionales,
se aplican las normas de Derecho Procesal Internacional.
Artículo 2°.-Competencia por materia de los juzgados
especializados de trabajo
Losjuzgados especializados de trabajo conocen de los siguientes
procesos:
1. En proceso ordinario laboral, todas las pretensiones relativas
a la protección de derechos individuales, plurales o colectivos.
originadas con ocasión de la prestación personal de servicios de
naturaleza laboral, formativa o cooperativista, referidas a aspectos
sustanciales o conexas, incluso previos o posteriores a la prestación
efectiva de los servicios.
Se consideran incluidas en dicha competencia, sin ser exclusivas,
las pretensiones relacionadas a los siguientes:
a) El nacimiento, desarrollo y extinción de la prestación
personal de servicios; así como a los correspondientes actos jurídicos.
172 Ley N° 29.497
b) La responsabilidad por daño patrimonial o extrapatrimonial,
incurrida por cualquiera de las partes involucradas en la prestación
personal de servicios, o terceros en cuyo favor se presta o prestó el
servicio.
c) Los actos de discriminación en el acceso, ejecución y
extinción de la relación laboral.
d) El cese de los actos de hostilidad del empleador, incluidos los
actos de acoso moral y hostigamiento sexual, conforme a la ley de
la materia.
e) Las enfermedades profesionales y los accidentes de trabajo.
f) La impugnación de los reglamentos internos de trabajo.
g) Los conflictos vinculados a una organización sindical y entre
organizaciones sindicales, incluida su disolución.
h) El cumplimiento de obligaciones generadas o contraídas con
ocasión de la prestación personal de servicios exigibles a institutos,
fondos, cajas u otros.
i) El cumplimiento de las prestaciones de salud y pensiones de
invalidez, a favor de los asegurados o los beneficiarios, exigibles ai
empleador, a las entidades prestadoras de salud o a las aseguradoras.
j) El Sistema Privado de Pensiones.
k) La nulidad de cosa juzgada fraudulenta laboral; y
1) aquellas materias que, a criterio del juez, en función, de su
especial naturaleza, deban ser ventiladas en el proceso ordinario
laboral. Conoce las pretensiones referidas al cumplimiento de
obligaciones de dar superiores a cincuenta (50) Unidades de
Referencia Procesal (URP).
2. En proceso abreviado laboral, de la reposición cuando ésta
se plantea como pretensión principal única.
3. En proceso abreviado laboral, las pretensiones relativas a
la vulneración de la libertad sindical.
Ley N° 29.497 173
4. En proceso contencioso administrativo conforme a la ley de
la materia, las pretensiones originadas en las prestaciones de
servicios de carácter personal, de naturaleza laboral, administrativa
o de seguridad social, dé derecho público; así como las impugnaciones
contra actuaciones de la autoridad administrativa de trabajo.
5. Los procesos con título ejecutivo cuando la cuantía supere
las cincuenta (50) Unidades de Referencia Procesal (URP).
En general, se llama competencia a la circunstancia
en la que se encuentra un funcionario o un organismo tal
que el ejercicio por él de cierta conducta más o menos
formal resulte en la creación de una norma 11 . Pero en el
lenguaje del procedimiento judicial la palabra adquiere
un significado más especifico^ suele llamarse jurisdicción
la facultad que los jueces tienen para resolver las causas
sometidas a su decisión, en tanto se reserva el nombre de
competencia para el ámbito, más o menos delimitado, en
el que cada juez está autorizado a ejercer su jurisdicción.
En este sentido, hay una competencia por razón del
territorio (los lugares a los que alcanza el poder del juez),
una competencia por razón de la materia (la naturaleza
de los conflictos que él está llamado a decidir) y una
competencia por razón de las personas (el conjunto de las
1 [Link] este sentido, la competencia es parienta cercana de la capacidad y
también de la 'mputabilidad, que puede concebirse como la forma penal de la
capacidad. También se halla vinculada a ciertas manifestaciones más específicas,
como la personería o la personalidad jurídica (individualidad dotada de cierta
capacidad) y la legitimación activa y pasiva, que son formas de la capacidad procesal
dependientes del contenido del litigio. Acerca de esta concepción general, conf.
GUIBOURG, RICARDO A., "Competencia", en Provocaciones en torno del
derecho, Buenos Aires, Eudeba, 2002, p. 53, y "Formalización de la competencia",
en pensar en las normas, Buenos Aires, Eudeba, 1999, p. 127.
174 Ley N° 29.497
personas, físicas o jurídicas, a quienes sus decisiones
p u e d e n afectar). T a m b i é n puede h a b l a r s e de u n a
competencia por razón del tiempo (que abarca el lapso
durante el cual el magistrado ejerce su cargo, pero puede
verse suspendida d u r a n t e las ferias o por motivos
atinentes a la persona del juez), por razón de grado, que
permite distinguir entre jueces de diversas instancias, y
por razón del turno (que restringe la jurisdicción de un
magistrado a los litigios que, por vía de turno, de sorteo
u otro procedimiento legalmente establecido, le sean
asignados para su conocimiento). Todas estas razones
son otros tantos límites que, en diversos ámbitos, afectan
la jurisdicción. 12
Artículo 3°.- Competencia por materia de las salas
laborales superiores
Las salas laborales de las cortes superiores tienen competencia,
en primera instancia, en las materias siguientes:
1. Proceso de acción popular en materia laboral, a ser tramitado
conforme a la ley que regula los procesos constitucionales.
2. Anulación de laudo arbitral que resuelve un conflicto jurídico
de naturaleza laboral, a ser tramitada conforme a la ley de arbitraje.
3. Impugnación de laudos arbitrales derivados de una
negociación colectiva, a ser tramitada confonne al procedimiento
establecido en la presente Ley.
4. Contienda de competencia promovida entre juzgados de
trabajo y entre éstos y otros juzgados de distinta especialidad del
mismo distritojudicial.
12. Gurbourg y otros, Procedimiento Laboral, p. 52.
Ley N° 29.497 175
5. Conflictos de autoridad entre los juzgados de trabajo y
autoridades administrativas en los casos previstos por la ley.
6. Las demás que señale la ley.
Artículo 4 o .- Competencia por función
4.1 La Sala de Derecho Constitucional y Social de la Corte
Suprema de Justicia de la República es competente para conocer de
los siguientes recursos:
a) Del recurso de casación;
b) del recurso de apelación de las resoluciones pronunciadas
por las salas laborales en primera instancia; y
c) del recurso de queja por denegatoria del recurso de
apelación o por haber sido concedido en efecto distinto al establecido
en la ley.
4.2 Las salas laborales de las cortes superiores son competentes
para conocer de los siguientes recursos:
a) Del recurso de apelación contra las resoluciones expedidas
por los juzgados laborales; y
b) del recurso de queja por denegatoria del recurso de
apelación o por haber sido concedido en efecto distinto al establecido
en la ley.
4.3 Los juzgados especializados de trabajo son competentes
para conocer de los siguientes recursos:
a) Del recurso de apelación contra las resoluciones expedidas
por los juzgados de paz letrados en materia laboral; y
b) del recurso de queja por denegatoria dei recurso de
apelación o por haber sido concedido en efecto distinto al establecido
en la ley.
176 Ley N° 29.497
Artículo 5°.- Determinación de la cuantía
La cuantía está determinada por la suma de todos los extremos
contenidos en la demanda, tal como hayan sido liquidados por el
demandante. Los intereses, las costas, los costos y los conceptos que
se devenguen con posterioridad a la fecha de interposición de la-
demanda no se consideran en la determinación de la cuantía.
Artículo 6°.- Competencia por territorio
A elección del demandante es competente el juez del lugar del
domicilio principal del demandado o el del último lugar donde se
prestaron los servicios.
Si la demanda está dirigida contra quien prestó los servicios,
sólo es competente juez del domicilio de éste.
En la impugnación de laudos arbitrales derivados de una
negociación colectiva es competente la sala laboral del lugar donde
se expidió el laudo.
La competenciapor razón de territorio sólo puede ser prorrogada
cuando resulta a favor del prestador de servicios.
Artículo 7o.- Regulación en caso de incompetencia
7.1 El demandado puede cuestionar la competencia del juez
por razón de la materia, cuantía, grado y territorio mediante excepción.
Sin perjuicio de ello el juez, en cualquier estado y grado del proceso,
declara, de oficio, la nulidad de lo actuado y la remisión al órgano
jurisdiccional competente si determina su incompetencia por razón
de materia, cuantía, grado, función o territorio no prorrogado.
7.2 Tratándose del cuestionamiento de la competencia del juez
por razón de territorio, el demandado puede optar, excluyentemente,
por oponer la incompetencia como excepción o como contienda.
Ley N° 29.497 177
La competencia de los jueces de paz letrados sólo se cuestiona
mediante excepción.
7.3 La contienda de competencia entre jueces de trabajo y
entre éstos y otros juzgados de distinta especialidad del mismo
distrito judicial la dirime la sala laboral de la corte superior.
correspondiente. Tratándose de juzgados de-diferentes distritos
judiciales, la dirime la Sala de Derecho Constitucional y Social de la
Corte Suprema de Justicia de la República.
NUEVO RÉGIMEN DE LA COMPETENCIA. LEY N°
29.497
El nuevo régimen de la competencia está regulado en los
arts. I o al 7o que por razones didácticas seguidamente repro-
ducimos
TITULO I
DISPOSICIONES GENERALES
CAPITULO I
COMPETENCIA
Artículo lVCompetencia por materia de los juzgados
de paz letrados laborales
Los juzgados de paz letrados laborales conocen de los siguientes
procesos:
1. En proceso abreviado laboral, las pretensiones referidas al
cumplimiento de obligaciones de dar no superiores a cincuenta (50)
Unidades de Referencia Procesal (URP) originadas con ocasión de
la prestación personal de servicios de naturaleza laboral, normativa
o cooperativista, referidas a aspectos sustanciales o conexos,
incluso previos o posteriores a la prestación efectiva de los servicios.
178 Ley N° 29.497
2. Los procesos con titulo ejecutivo cuando la cuantía no
supere las cincuenta (50) Unidades de Referencia Procesal (URP);
salvo tratándose de la cobranza de aportes previsionales del Sistema
Privado de Pensiones retenidos por el empleador, en cuyo caso son
competentes con prescindencia de la cuantía.
3. Los asuntos no contenciosos, sin importar la cuantía.
Artículo 2°.-Competencia por materia de los juzgados
especializados de trabajo
Losjuzgados especializados de trabajo conocen de los siguientes
procesos:
1. En proceso ordinario laboral, todas las pretensiones relativas
a la protección de derechos individuales, plurales o colectivos,
originadas con ocasión de la prestación personal de servicios de
naturaleza laboral, formativa o cooperativista, referidas a aspectos
sustanciales o conexos, incluso previos o posteriores a la prestación
efectiva de los servicios.
Se consideran incluidas en dicha competencia, sin ser exclusivas,
las pretensiones relacionadas a los siguientes:
a) El nacimiento, desarrollo y extinción de la prestación
personal de servicios; así como a los correspondientes actos jurídicos.
b) La responsabilidad por daño patrimonial o extrapatrimonial,
incurrida por cualquiera de las partes involucradas en la prestación
personal de servicios, o terceros en cuyo favor se presta o prestó el
servicio.
c) Los actos de discriminación en el acceso, ejecución y
extinción de la relación laboral.
d) El cese de los actos de hostilidad del empleador, incluidos los
actos de acoso moral y hostigamiento sexual, conforme a la ley de
la materia.
Ley N° 29.497 179
e) Las enfermedades profesionales y los accidentes de trabajo.
f) La impugnación de los reglamentos internos de trabajo.
g) Los conflictos vinculados a una organización sindical y entre
organizaciones sindicales, incluida su disolución.
h) El cumplimiento de obligaciones generadas o contraidas con
ocasión de la prestación personal de servicios exigibles a institutos,
fondos, cajas u otros.
í) El cumplimiento de las prestaciones de salud y pensiones de
invalidez, a favor de los asegurados o los beneficiarios, exigibles al
empleador, a las entidades prestadoras de salud o a las aseguradoras.
j) El Sistema Privado de Pensiones.
k) La nulidad de cosa juzgada fraudulenta laboral; y
1) aquellas materias que, a criterio del juez, en función de su
especial naturaleza, deban ser ventiladas en el proceso ordinario
laboral. Conoce las pretensiones referidas al cumplimiento de
obligaciones de dar superiores a cincuenta (50) Unidades de
Referencia Procesal (URP).
2. En proceso abreviado laboral, de la reposición cuando ésta
se plantea como pretensión principal única.
3. En proceso abreviado laboral, las pretensiones relativas a la
vulneración de la libertad sindical.
4. En proceso contencioso administrativo conforme a la ley de
la materia, las pretensiones originadas en las prestaciones de
servicios de carácter personal, de naturaleza laboral, administrativa
o de seguridad social, de derecho público; así como las impugnaciones
contra actuaciones de la autoridad administrativa de trabajo.
5. Los procesos con titulo ejecutivo cuando la cuantía supere
las cincuenta (50) Unidades de Referencia Procesal (URP).
180 Ley N° 29.497
Artículo 3°.- Competencia por materia de las salas
laborales superiores
Las salas laborales de las cortes superiores tienen competencia,
en primera instancia, en las materias siguientes:
1. Proceso de acción popular en materia laboral, a ser tramitado'
conforme a la ley que regula los procesos constitucionales.
2. Anulación de laudo arbitral que resuelve un conflicto jurídico
de naturaleza laboral, a ser tramitada conforme a la ley de arbitraje.
3. Impugnación de laudos arbitrales derivados de una
negociación colectiva, a ser tramitada conforme al procedimiento
establecido en la presente Ley.
4. Contienda de competencia promovida entre juzgados de
trabajo y entre éstos y otros juzgados de distinta especialidad del
mismo distritojudicial.
5. Conflictos .de autoridad entre los juzgados de trabajo y
autoridades administrativas en ros- casos previstos por la ley.
6. Las demás que señale la ley.
Artículo 4o.- Competencia por función
4.1. La Sala de Derecho Constitucional y Social de la Corte
Suprema de Justicia de la República es competente para conocer de
los siguientes recursos:
a) Del recurso de casación;
b) Del recurso de apelación de las resoluciones pronunciadas
por las salas laborales en primera instancia; y
c) Del recurso de queja por denegatoria del recurso de
apelación o por haber sido concedido en efecto distinto al establecido
en la ley.
4.2 Las salas laborales de las cortes superiores son competentes
para conocer de los siguientes recursos:
Ley N° 29.497 181
a) Del recurso de apelación contra las resoluciones expedidas
por los juzgados laborales; y
b) del recurso de queja por denegatoria del recurso de
apelación o por haber sido concedido en efecto distinto al establecido
en la ley.
4.3. Los juzgados especializados de trabajo son competentes
para conocer de los siguientes recursos:
a) Del recurso de apelación contra las resoluciones expedidas
por los juzgados de paz letrados en materia laboral; y
b) Del recurso de queja por denegatoria del recurso de
apelación o por haber sido concedido en efecto distinto al establecido
en la ley.
Artículo 5°.- Determinación de la cuantía
La cuantía está determinada por la suma de todos los extremos
contenidos en la demanda, tal como hayan sido liquidados por el
demandante. Los intereses, las costas, los costos y los conceptos
que se devenguen con posterioridad a la fecha de interposición de la
demanda no se consideran en la determinación de la cuantía. 'v
Artículo 6o.- Competencia por territorio
A elección del demandante es competente el juez del lugar del
domicilio principal del demandado o el del último lugar donde se
prestaron los servicios.
Si la demanda está dirigida contra quien prestó los servicios,
sólo es competente el juez del domicilio de éste.
En la impugnación de laudos arbitrales derivados de una
negociación colectiva es competente la sala laboral del lugar donde
se expidió el laudo.
La competencia por razón de territorio se lo puede ser
prorrogada cuando resulta a favor del prestador de servicios.
182 Ley N° 29.497
Artículo 7°.-Regulación en caso de incompetencia
7.1. El demandado puede cuestionar la competencia del juez
por razón de la materia, cuantia, grado y territorio mediante
excepción. Sin perjuicio de ello el juez, en cualquier estado y grado
del proceso, declara, de oficio, la nulidad de lo actuado y la remisión.
al órgano jurisdiccional competente si determina su incompetencia
por razón de materia, cuantía, grado, función o territorio no
prorrogado.
7.2. Tratándose del cuestionamiento de la competencia del
juez por razón de territorio, el demandado puede optar,
excluyentemente, por oponer la incompetencia como excepción o
como contienda. La competencia de los jueces de paz letrados sólo
se cuestiona mediante excepción.
7.3. La contienda de competencia entre jueces de trabajo y
entre éstos y otros juzgados de distinta especialidad del mismo
distrito judicial la dirime la sala laboral de la corte superior
correspondiente. Tratándose de juzgados de diferentes distritos
judiciales, la dirime la Sala de Derecho Constitucional y Social de la
Corte Suprema de Justicia de la República.
CAPÍTULO II
COMPARECENCIA
Artículo 8o.- Reglas especiales de comparecencia
8.1 Los menores de edad pueden comparecer sin necesidad de
representante legal. En el caso de que un menor de catorce (14) años
comparezca al proceso sin representante legal, el juez pone la
demanda en conocimiento del Ministerio Público para que actúe
según sus atribuciones. La falta de comparecencia del Ministerio
Público no interfiere en el avance del proceso.
8.2 Los sindicatos pueden comparecer al proceso laboral en
Ley N° 29.497 183
causa propia, en defensa de los derechos colectivos y en defensa de
sus dirigentes y afiliados.
8.3 Los sindicatos actúan en defensa de sus dirigentes y
afiliados sin necesidad de poder especial de representación; sin
embargo, en la demanda o contestación debe identificarse
individualmente a cada uno de los afiliados con sus respectivas
pretensiones. En este caso, el empleador debe poner en conocimiento
de los trabajadores la demanda interpuesta. La inobservancia de
este deber no afecta la prosecución del proceso.
La representación del sindicato no habilita al cobro de los
derechos económicos que pudiese reconocerse a favor de los
afiliados.
SUJETOS DEL PROCESO
1. Generalidades
Para que haya juicio se requieren tres presupuestos-
1.- Una demanda
2.- Un órgano jurisdiccional; y
3.- Los litigantes o partes
De las personas que intervienen en los procesos,
unas son esenciales y otras son auxiliares. Entre las
primeras se encuentran el juez, el actuario, las partes y
sus abogados, y el representante del Ministerio Público
cuando deba intervenir como parte. Entra las segundas,
ésto es las personas auxiliares, se encuentran los peritos,
los intérpretes, los testigos, y depositarios judiciales, y
más empleados judiciales.
Otro criterio para clasificar a las personas auxiliares
que intervienen en los juicios es el de la parcialidad, pues
184 Ley N° 29.497
unas necesariamente son imparciales, como en el caso
del juez! mientras que otras son esencialmente parciales,
como en el caso de las partes y sus abogados.
Se dice también que unos son empleados públicos,
como el juez, el secretario y más empleados; y otros, como
las partes y sus abogados, no lo son.
Parte, es la persona interesada en un proceso y
puede sostener en él sus pretensiones compareciendo
por sí misma o por medio de representante, que puede
ser legal o convencional.
L a s p a r t e s son e s e n c i a l m e n t e d o s ' Actor y
demandado. Pero frente a las "partes" que intervienen
en el proceso, tenemos los "terceros" que eventualmente
pueden intervenir en el proceso e inclusive llegar a ser
considerados partes, sin ser necesariamente actor ni
demandado. Tal es el caso del tercero perjudicado que
puede intervenir en el proceso en base por el cual se le
reconoce tercero a ser oído en cualquier proceso, cuando
las providencias judiciales le causen perjuicio directo.
Esta intervención del tercero es independiente de las
tercerías.
COMPARECENCIA AL PROCESO
Parte es quien pretende y frente a quien pretende;
o quien reclama y frente a quien se pretende; o quien
reclama y frente a quien se reclama la satisfacción de una
pretensión. 13 Es así que la idea de parte se relaciona Con
la pluralidad de sujetos que se enfrentan en un litigio, en
13. GUASP, Derecho procesal III, p. 8.
Ley N° 29.497 185
cuanto el uno invoca una relación jurídica que obliga al
otro. En estos casos los sujetos jurídicos son dos y cada
uno de ellos es elemento de una pareja 14 . De ahí la
denominación de Parte. Uno, primus, que demanda y
otro, dos, secundus, que es demandado, con lo que queda
la denominación de tercero, tertius, para todos los sujetos
extraños al litigio. 15
Cabe señalar que entre el concepto de sujeto procesal
y de parte existe una relación de género a especie. En el
proceso civil e x i s t e n t r e s s u j e t o s : d e m a n d a n t e ,
demandado y juez; pero sólo dos partes^ demandante y
demandado. De ahí que si bien la parte es sujeto del
proceso, no todo sujeto es parte: tal el caso del juez. 16
Parte representa una calidad, no una persona y
puede estar integrada por varias personas. Es decir,
puede haber más de un sujeto que pretende y más de un
sujeto contra el cual se pretende. Lo primero da lugar a
la legitimación plural activa y lo segundo a la legitimación
plural pasiva. 17
1. Las partes. Concepto de parte
En t é r m i n o s generales, y sin perjuicio de las
precisiones que se formulan más adelante, cabe decir
que es parte toda persona (física o de existencia ideal)
que reclama en nombre propio, o en cuyo nombre se
reclama la satisfacción de una pretensión, y aquélla
frente a la cual se reclama dicha satisfacción.
14. CARNELUTTI, Sistema, 1, p. 33, N" 12
15. PODETTI, J. RAMIRO, Tratado de la tercería, p. 452.
16. FENOCHIETTO-ARAZI, Código procesal, 1, p. 170, 1.
17. MICHELI, Curso de Derecho procesal, 1. p. 198.
186 Ley N° 29.497
El concepto precedente, con el que básicamente
coincide la mayor parte de la doctrina contemporánea,
exhibe las siguientes notas fundamentales'
1.- C o n f i g u r a u n a noción q u e , por h a l l a r s e
c i r c u n s c r i p t a al á m b i t o del proceso, d e s e s t i m a l a .
diferencia formulada entre partes en sentido material y
en sentido formal. Son partes, en efecto, quienes de
hecho intervienen o figuran en aquél como sujetos activos
o p a s i v o s de u n a d e t e r m i n a d a p r e t e n s i ó n , con
prescindencia de que revistan o no el carácter de sujetos
legitimados para obrar o para contradecir en el concreto
proceso de que se trate, o sea independientemente de la
titularidad de la reacción sustancial controvertida. De
manera que la ausencia de legitimación puede determinar
el rechazo de la pretensión en virtud de no concurrir,
respecto de ésta uno de los requisitos que condicionan su
admisibilidad; pero no afecta la calidad de parte de quien
h a deducido o frente a quien se h a deducida esa
pretensión;
2.- Sólo es parte quien actúa en nombre propio, o en
nombre de quien se actúa. Por consiguiente aquella
c a l i d a d no p u e d e a t r i b u i r s e a q u i e n , como el
representante, sea voluntario o necesario, interviene en
el proceso en nombre y en defensa de un interés ajeno.
3.- En la medida en que la noción de parte implica
un enfrentamiento que se suscita, por lo menos, entre
dos sujetos, aquélla sólo es aplicable a los procesos
contenciosos. Es en cambio ajena al ámbito de los
denominados procesos no contenciosos, en los que cuadra
reemplazar el concepto de parte por el de peticionario
aunque con la salvedad de que, frente a la oposición de un
t e r c e r o o del M i n i s t e r i o Público con r e s p e c t o al
pronunciamiento requerido, aquél adquiera el carácter
Ley N° 29.497 187
de sujeto pasivo de la correspondencia pretensión y, por
lo tanto, se convierte en parte.
Cabe añadir que en el proceso de conocimiento los
sujetos activo y pasivo de la pretensión procesal reciben,
respectivamente, la denominación de d e m a n d a n t e y
d e m a n d a d o o de a c t o r y d e m a n d a d o . T a l e s
denominaciones, que revisten carácter genérico, son
u t i l i z a d a s c o n j u n t a m e n t e con o t r a s que se h a l l a n
vinculadas a ciertos tipos de procesos o a la etapa
procesal en que las partes intervienen. Así, v. gr., en los
procesos de ejecución aquellos sujetos son t a m b i é n
denominados ejecutante y ejecutado o acreedor y deudor
en los procedimientos de impugnación de la sentencia
las partes son indicadas con los nombres de apelante y
apelado o de recurrente o recurrido, sin que ello altere
la posición originaria, activa o pasiva, que aquéllas h a n
asumido en el proceso.
El ordenamiento jurídico autoriza interposición de
p r e t e n s i o n e s procesales por obra de d e t e r m i n a d o s
órganos estatales que no cumplen esos actos en nombre
propio sino en defensa de intereses que afectan al orden
público o social. Es el caso de los representantes del
Ministerio Público, e n t r e los cuales cabe a su vez
distinguir los que integra el ministerio de menores y las
defensorías de pobres y ausentes. La naturaleza de la
actuación que incumbe a los funcionarios que componen
el primero de los mencionados grupos no ofrece, en el
caso, ninguna dificultad: se trata de representantes de
determinadas personas (incapaces, pobres y ausentes), o
bien integran una representación legal y no corresponde,
por lo tanto, adjudicarles el carácter de partes.
El concepto de parte comprende en su generalidad
a todo el que se presente ante un juez para formular una
188 Ley N° 29.497
pretensión jurídica ejercitable en justicia. Es parte el
que inicia una demanda contenciosa, el que pide una
medida cautelar, el que inicia una sucesión invocando su
calidad de heredero o su carácter de sucesor universal.
El término parte, violentando su sentido, alcanza
también al heredero único presentado en un proceso
s u c e s o r i o . Q u i e n e s m a n t i e n e n la p u r e z a de la
denominación, reservan para aquellos que no dirigen su
p r e t e n s i ó n c o n t r a a l g u i e n la d e n o m i n a c i ó n de
peticionario. 1 8
2. Quienes pueden ser partes
Pueden asumir la calidad de partes los individuos
físicos, inclusive las personas por nacer, y todos aquellos
que tienen existencia jurídica, a u n las simples
asociaciones.
Cuando el sustituto procesal o el tercero ingresa al
proceso, se convierte en parte.
3. Principios inherentes a la calidad de parte
Los conceptos formulados, permiten la enunciación
de t r e s principios f u n d a m e n t a l e s que se v i n c u l a n
íntimamente con la calidad jurídica que caracteriza a las
partes. Son ellos los de dualidad, igualdad y contradicción,
que serán examinados seguidamente.
18. PALACIO, Derecho Procesal, III, p. 19.
Ley N° 29.497 189
4. Dualidad de las partes procesales
No cabe concebir la existencia de un proceso
contencioso con una sola parte ni con más de dos (principio
de dualidad de las partes). El hecho de que el proceso
pueda desarrollarse, total o parcialmente, mediante la
participación de varios actores o demandados, como
ocurre en las hipótesis de litisconsorcio e intervención
adhesiva, no obsta a esa necesaria dualidad, ya que ésta
no se halla referida al número de personas que intervienen
o figuran en el proceso como partes, sino a la posición
(actora o demandada) que asumen en él.
Tampoco enerva la vigencia de este principio la
circunstancia de que en el proceso como partes, sino a la
posición (actora o demandada) que asumen en él.
Tampoco enerva la vigencia de este principio la
circunstancia de que en el proceso intervenga, de hecho,
una sola parte, según sucede en el caso de la rebeldía,
toda vez que en derecho siempre son dos.
5. Igualdad de las partes procesales
Para la ley procesal, las partes tienen y deben tener
siempre igual tratamiento. Y a este principio no puede
escapar el Estado.
6. Contradicción de las partes procesales
Este principio requiere, fundamentalmente, que
cada una de las partes cuente, durante el desarrollo del
proceso, con razonables oportunidades de audiencia y de
prueba. Por lo tanto, así como al sujeto frente al cual se
interpone la pretensión debe acordársele la facultad de
190 Ley N° 29.497
hacer valer las alegaciones y los medios de prueba
tendientes a obtener el rechazo de aquélla, la misma
facultad incumbe al sujeto activo de la pretensión siempre
que deba dictarse alguna decisión susceptibles de afectar
su situación jurídica.
La vigencia del principio analizado se satisface
mediante el otorgamiento de posibilidades de defensa y
no exige, por lo tanto, a diferencia de lo que ocurre en el
proceso penal, la efectividad del ejercicio de las referidas
facultades, de manera que no resulta desconocido cuando
la p a r t e i n t e r e s a d a no hizo valer, por omisión o
negligencia, los medios de defensa, las pruebas o los
r e c u r s o s que pudo u t i l i z a r en la c o r r e s p o n d i e n t e
oportunidad procesal.
7. Clases de partes procesales. Criterios clasificatorios
Si bien el concepto de parte es único, admite ciertas
variantes que permiten distinguir entre distinta clases
de partes. Las circunstancias que, fundamentalmente,
p u e d e n s e r ú t i l m e n t e a d o p t a d a s como c r i t e r i o s
c l a s i f i c a t o r i o s r e s i d e n en la o p o r t u n i d a d de la
comparecencia de las partes, en su composición, en su
recíproca situación procesal, en su grado de vinculación
con el objeto del proceso y en carácter imperativo o
facultativo de su citación o participación en éste. Sobre
esa b a s e cabe h a b l a r , r e s p e c t i v a m e n t e , de p a r t e s
originarias y sucesivas, simples y complejas, principales
y accesorias, permanentes y transitorias y necesarias y
voluntarias.
Ley N° 29.497 191
8. Partes procesales originarias y sucesivas
Son partes originarias aquellas que deducen o se
oponen a la pretensión contenida en la demanda o,
eventualmente, en la contestación a ésta, o sean el actor,
comparecen espontáneamente o son citadas al proceso a
raíz de la petición formulada por alguna de las partes
originarias.
9. Partes procesales simples y complejas
Las partes son simples o complejas (o múltiples)
según que, respectivamente, estén constituidas por un
solo sujeto o por dos o más. Este último supuesto se
configura en los casos de litisconsorcio y de intervención
adhesiva (litisconsorcial y simple).
10. Partes procesales principales y accesorias
Son partes principales aquellas que hacen valer,
como fundamento de su pretensión u oposición, un
derecho propio, en tanto que cabe denominar partes
accesorias a las que sólo están habilitadas para invocar
un interés coincidente con el derecho aducido por las
p a r t e s principales. La importancia práctica de esta
distinción radica en que mientras las partes principales,
(demandante y demandado, intervinientes
litiscosorciales, etc.) gozan de autonomía en la gestión
procesal, la actuación de las partes accesorias se halla
subordinada a la de aquéllas. Tal lo que ocurre con el caso
del interviniente adhesivo simple.
11. Partes procesales permanentes y transitorias
Correspondencia la denominación de partes perma-
192 Ley N° 29.497
nentes a los sujetos activos o pasivos de la pretensión que
motiva el proceso, sea que actúen desde el comienzo de
éste (actor y demandado) o que se incorporen con
p o s t e r i o r i d a d como i n t e r v i n i e n t e s p r i n c i p a l e s o
accesorios, cualquiera sea la forma en que se haya
verificado esa intervención (espontánea o coactiva). Son
en cambio partes transitorias o incidentales aquellas
que, durante el transcurso del proceso, hacen valer un
derecho propio e independiente del invocado por las
p a r t e s p e r m a n e n t e s , limitando su actuación a u n a
determinado etapa o trámite de aquél. En esta categoría
de partes cabe incluir al perito, en el incidente promovido
con motivo de recusación.
12. Partes procesales necesarias y voluntaria
Son partes necesarias aquellas cuya citación al
proceso resulta indispensable para integrar el litigio
como actoras o demandadas y partes voluntarias las que
se incorporan a aquél sin llamamiento forzoso previo,
como ocurre en el caso de acumulación subjetiva de
p r e t e n s i o n e s y en l a s h i p ó t e s i s de i n t e r v e n c i ó n
excluyente y adhesiva.
13. Capacidad jurídica para ser parte procesal
Este tipo de capacidad se refiere a la posibilidad
jurídica de figurar como parte en un proceso y constituye
una proyección en el ámbito procesal de la capacidad de
derecho genéricamente considerada, de m a n e r a que
cabe definirla como la idoneidad reconocida por el
ordenamiento jurídico para ser titular de derechos y
deberes procesales.
Ley N° 29.497 193
Del principio genera en cuya virtud es persona todo
e n t e s u s c e p t i b l e de a d q u i r i r d e r e c h o s c o n t r a e r
obligaciones se infiere que toda persona, por el sólo
hecho de serlo, goza de capacidad para ser parte. En
consecuencia, la adquisición y pérdida de esta clase de
c a p a c i d a d h a de coincidir n e c e s a r i a m e n t e con la
adquisición y pérdida de la personalidad.
Por aplicación de las reglas generales, las personas
naturales o de existencia visible adquieren capacidad
para ser partes desde la concepción en el seno materno
y la pierden con la muerte, sea que este hecho resulte
acreditado mediante el hallazgo o identificación del
cadáver o que el jaez lo tenga por comprobado en el
supuesto de que la desaparición de la persona se haya
producido en circunstancias tales que la muerte deba ser
tenida como cierta.
Tienen t a m b i é n capacidad p a r a ser p a r t e s las
personas jurídicas, sean de derecho público o de derecho
privado, así como los Estados extranjeros, los órganos
derivados de su división territorial y las entidades
públicas o privadas existentes en ellos.
La regla general es de la capacidad y toda persona
tiene capacidad de derecho, pero en algunos casos no
pueden ejercerse esos derechos, o no se tiene la capacidad
de ejercicio. De ahí que se distingue la capacidad para
ser p a r t e , de la capacidad procesal. La regla de la
capacidad, como norma de carácter general la establece
el art. 42 del Código Civil. La incapacidad absoluta es la
excepción y obedece a razones físicas, como el caso de los
dementes, los impúberes, y los sordomudos que no pueden
dar a entender por escrito, (art. 43 y 44 del C.C.).
194 Ley N° 29.497
14. Capacidad procesal para ser parte procesal
No todas las personas que, como tales, tienen
capacidad jurídica para ser partes se hallan dotadas de
capacidad procesal, o sea de la aptitud necesaria para
realizar, por sí mismas, actos procesales válidos.
Este tipo de capacidad supone, por lo tanto, la
aptitud legal de ejercer los derechos y de cumplir los
deberes y cargas inherentes a la calidad de parte, de
manera que vienen a reeditar, en el marco del proceso,
los principios que el derecho privado consagra en materia
de capacidad de obrar o de hecho.
Las personas que carecen de toda aptitud p a r a
actuar por sí mismas y válidamente en un proceso deben
hacerla en su lugar los representantes.
En el proceso intervienen a d e m á s del Estado,
sujeto pasivo de la relación procesal, representado por el
juez otros sujetos - personas n a t u r a l e s o jurídicas-
titulares de los derechos de acción y de contradicción,
denominados partes. En el proceso intervienen el Juez
como representante del Estado con el objeto de realizar
actos de dirección, de gobierno y de decisión y, por otro
lado, las p a r t e s que no pueden crear vinculados y
relaciones distintas de aquellas de derecho material
basadas en los intereses cuya realización persiguen.
El Estado interviene también en el proceso como
parte, al igual que sus dependencias, o las empresas
públicas privadas con participación económica, todos
ellos se someterán al Poder Judicial sin más privilegios
que los expresamente señalados en este código, como por
ejemplo la exención y exoneración de costas y costos.
Configura u n ejemplo de legitimación procesal
anómala o extraordinaria pues a través de la sustitución
Ley N° 29.497 195
procesal se opera u n a disociación e n t r e el sujeto
legitimado para obrar en el proceso y el sujeto titular de
la relación jurídica s u s t a n c i a l en que se funda la
pretensión.
Cuadra añadir que esa circunstancia gravita sobre
la carga de la prueba, por cuanto el sustituto no sólo debe
acreditar la existencia de la relación jurídica constituida
entre el sustituido y el tercero sino también, como
fundamento de su legitimación, la de la relación jurídica
que lo vincula con el sustituido.
15. Sustitución y representación procesal
A fin de diferenciar debidamente a sustitución de la
representación es pertinente puntualizar las siguientes
circunstancias-*
1) M i e n t r a s el s u s t i t u t o reclama la protección
judicial en nombre e interés propios -aunque en virtud
de un derecho u obligación conectados a una relación
jurídica ajena-, el representante actúa en nombre de un
tercero -el r e p r e s e n t a d o - y carece de todo i n t e r é s
personal en relación con el objeto del proceso!
2) La existencia de representación torna inadmisible
la actuación procesal simultánea del representante y del
representado, de manera que el representado puede, en
cualquier momento del proceso, desplazar la actuación
del representante y obrar a título personal.
Por el contrario ningún impedimento legal se opone
a la actuación procesal conjunta del sustituto y de
sustituido, careciendo el primero de facultades p a r a
oponerse a la intervención del segundo!
3) La representación puede originarse tanto en la
196 Ley N° 29.497
voluntad del representado (representación voluntaria)
cuando en la ley (representación necesaria), en tanto que
la sustitución sólo puede derivar de una disposición
legal que habilite al s u s t i t u t o p a r a i n t e r p o n e r la
pretensión o para oponerse a ella;
4) Mientras en la hipótesis de sustitución la cosa
juzgada e gen e la sentencia afecta al sustituto y sustituto
en la representación aquélla solo alcanza al representado.
REPRESENTACIÓN PROCESAL
1. Representación en juicio
Todo litigante tiene el derecho de comparecer
personalmente ante cualquier juez para la defensa de
sus derechos, pero en algunos casos es la parte misma
quien delega esa intervención en un tercero que actúa en
nombre suyo, mientras que en otros, por tratarse de
incapaces de hecho, la ley impone la intervención de la
persona que integra su capacidad. En el primer supuesto
existe representación convencional, y en el segundo
representación legal.
2. Representación procesal. Concepto
Constituye un presupuesto procesal que las partes
que actúen en el proceso tengan capacidad civil para
obrar enjuicio. En caso de que lo hagan a través de un
representante, que éste sea un poder válido y suficiente.
La ausencia o insuficiencia de este presupuesto debe ser
controlado de oficio por el juez (inc. 2 del art. 425, inc. 1
de art. 426 del C.P.C.), sin perjuicio de que la contraparte
Ley N° 29.497 197
pueda deducir la excepción incapacidad de demandante
o de su representante, (art. 446 inc. 2).
L a s p a r t e s p u e d e n a c t u a r e n el p r o c e s o
personalmente o por medio de un representante.
En este segundo caso, generalmente motivado por
r a z o n e s de s e g u r i d a d , e c o n o m í a o c o m o d i d a d ,
despreocupándose así de tener que intervenir y vigilar
la marcha del proceso.
El representante está facultado para la tramitación
de pleito en todas las instancias, interponer recursos,
intervenir en los incidentes, etc., salvo para aquellos
actos que deba cumplir perso-nalmente la parte.
3. Clases: voluntaria y necesaria
La representación, a su vez, puede ser- voluntaria o
necesaria. La primera se denomina así por ser facultativo
de la parte hacerlo, instituyendo un apoderado para que
la represente en proceso, ya que en el orden nacional no
se exige acto personalmente.
En cambio, es obligatorio el patrocinio letrado.
La segunda se llama necesaria por cuanto se basa en
imperativos legales, debido a la calidad de las personas.
Si son físicas, por tratarse de incapaces de hecho; las
ideas, por requerir obviamente el concurso de individuos
que actúen en su nombre.
4. Demostración de la personería
Quien se presenta en proceso por un derecho ajeno,
vale decir, invocando la representación convencional o
legal de un tercero, debe acreditarlo con la presentación
198 Ley N° 29.497
de los pertinentes documentos. Su agregación debe ser
hecha, en principio, en el momento de comparecer por
primera vez en el proceso, más que con el "primer escrito".
La falta de presentación de los documentos que
justifiquen la personería no q u e d a suplida con la
aceptación de la parte contraria, ya que ello podría dar
lugar absurdo de sustanciar todo un proceso sin real
intervención de una de ellas.
5. Quienes la pueden ejercer
Sólo podrá ser ejercitada-
1) Por los abogados
2) Por los procuradores
3) Por los que ejerzan una representación legal.
Hay dos clases de capacidad: de goce y de ejercicio.
La capacidad de goce es la aptitud para ser titular de un
derecho, la capacidad de ejercicio es la que permite a las
personas ejercitar por sí misma los derechos de los que
son titulares.
Todas las personas por el simple hecho de nacer
con vida, tienen capacidad de goce o de derecho; la
capacidad de ejercicio sólo se adquiere mediante ciertas
condiciones de idoneidad que la ley. Para comparecer
ante el juez se requiere la capacidad de ejercicio, que
siempre supone la de goce. Desde el punto de vista
procesal e s t a capacidad constituye la legitimación
procesal.
Se distingue también las personas que pueden
comparecer.
El ejercicio irregular del derecho nació como una
Ley N° 29.497 199
institución jurídica correspondiente al reconocimiento
extensivo de la libertad, y que permite al juez calificar de
no lícitas las conductas que al no estar expresamente
impedidas, no son ilícitas pero tampoco se conforman la
adecuada marcha de la sociedad, de ahí que el Código
Procesal Civil se da la posibilidad al d e m a n d a dé
demandar al resarcimiento por los daños y perjuicios
que haya sufrido por el ejercicio irregular del derecho de
acción civil, además de abogado por el litigante malicioso
de las costas costos y multas establecidas en el proceso
terminado. Para hacer valer este derecho el proceso
deberá haber concluido por resolución que desestima la
demanda.
Las personas jurídicas necesitan valerse de personas
físicas para disfrutar de su capacidad de ejercicio. Estas
p e r s o n a s son d e s i g n a d a s l i b r e m e n t e y son
obligatoriamente las personas que desempeñan ciertos
cargos dentro de entidades; por razón de su cargo son los
representantes de ellas. Conforme al art. 16 de la L. G.
S. la sociedad será representada por una o más personas,
según lo establece el contrato social. La representación
debe ser inscrita en el Registro.
Conforme a artículo bajo c o m e n t a r i o existe
patrimonio autónomo cuando dos o más personas tienen
un derecho o interés común con respecto a un bien, sin
constituir una persona jurídica.
Para la representación de éste se debe tener en
cuenta su posición en el roe o demandado, sí tenernos 1
a) Si son demadantes, al igual la sociedad conyugal,
serán representados por sus partícipes.
b) Si son demandados, la representación la ejercen
la totalidad de personas que la conforman, teniéndose en
200 Ley N° 29.497
cuenta que- cuando la decisión a recaer en el proceso
afecta de manera uniforme a todos, sólo será expedida
válidamente si todos son emplazados, salvo disposición
legal en contrario, (art. 93 C.P.C.).
Si se desconociera a uno o más de los integrantes del
patrimonio autónomo se nombrará un curador procesal
para que lo represente.
Sanción a imponerse para el que comparece como
demandado y oculta que el derecho discutido pertenece
a un patrimonio o autónomo del que forma parte. Se le
impone una multa no menor de diez ni mayor de cincuenta
Unidades de Referencia Procesal, sin perjuicio del pago
por haber actuado con malicia.
Tienen capacidad procesal determinadas entidades,
que no constituyan personas jurídicas, pero que sí pueden
ser parte en el juicio en sentido formal. Tales entidades
se denominan patrimonios autónomos.
La capacidad procesal es la actitud para iniciar y
seguir un proceso en nombre propio, como representante
de otro, o para conferir representación procesal.
Derivan de la capacidad procesal los siguientes
derechos- a) comparecer ante el Juez directamente; b)
comparecer en nombre de otro; y el hacerse representar
voluntariamente.
Derivan de la capacidad procesal, los siguientes
derechos- a) comparecer ante el juez directamente; b)
comparecer en nombre de otro; y c) hacerse representar
voluntariamente.
Las indicadas facultades corresponden a quienes
"ejercen por sí sus derechos civiles" y faltan en los que
dependen de otras personas en el ejercicio de tales
derechos.
Ley N° 29.497 201
Gozan de c a p a c i d a d p r o c e s a l , s e g ú n n u e s t r o
ordenamiento legal, quienes ejercen por sí sus derechos
civiles, esto es, los mayores de 18 años que tienen plena
capacidad negocial o de ejercicio, y pueden obligarse por
sí mismos.
La incapacidad procesal es la negación de la negocial
o de ejercicio no es susceptible de modificaciones.
Constituye una restricción completa.
Tendrán capacidad para estar enjuicio, prescribe
ese dispositivo, las personas que tengan el libre ejercicio
de los derechos que en él se hagan valer. Las personas
que no tengan el libre ejercicio de sus derechos, agrega,
no podrán estar enjuicio sino representadas, asistidas o
autorizadas según las normas que regulen su capacidad.
La capacidad procesal constituye un presupuesto
procesal (Prozessvoraussetznugen), esto es, requisito
previo para que el juicio pueda prosperpar, y el órgano
jurisdiccional pueda conocer del fondo mismo del asunto.
Algunas legislaciones facultan al tribunal p a r a
r e c h a z a r de oficio las d e m a n d a s que carezcan de
presupuesto procesales o "requisitos previos". Otras,
atribuyen la vigilancia de los presupuestos a las partes,
confiriéndoles la p o t e s t a d de i n t e r p o n e r excepción
dilatoria.
Los actos realizados por incapaces dentro del
proceso, carecen de validez legal.
Como la c a p a c i d a d p r o c e s a l c o n s t i t u y e u n
presupuesto o requisito previo, en caso de representación
legal, ésta debe ser comprobada en el escrito de demanda
para evitar que se objete la falta de tal presupuesto que,
en los sistemas que reconocen al tribunal la facultad de
202 Ley N° 29.497
examinarlo de oficio, daría lugar a que su presentación
fuera rechazada.
APODERADO JUDICIAL
1. Comparecencia por medio de otra persona
Nótese que se trata de una facultad de las personas
capaces para poder litigar o no por medio de otra, pero
hay casos en que por excepción o por la naturaleza de la
persona (persona jurídica) se les impone esta manera de
litigar.
Consiste en la designación que hace un litigante
para que otra persona ejercite su representación en
juicio. Se trata de una forma de contrato de mandato civil
por el cual una persona llamada mandante, encarga a
otra que se denomina mandatario o apoderado que ejercite
por ella las facultades y asuma las obligaciones que las
leyes procesales establecen. 19 Se rige, por tanto, por las
reglas generales del contrato mencionado.
2. Apoderados
Son los r e p r e s e n t a n t e s de las personas físicas
capaces.
Esta justificado que u n a persona capaz litigue por
medio de apoderado sin ninguna restricción y sin que
pueda negársele tal forma de litigar, ya lo haga por razón
19. PERLA VELAOCHAGA, ERNESTO, Juicio Ordinario, p. 31.
I
Ley N° 29.497 203
de ausencia del lugar donde se t r a m i t a el proceso,
carencia de tiempo o de ánimo para atenderlo o por otros
motivos. Ni siquiera es necesario que exista causa alguna,
pues basta la voluntad de la persona para que emplee
esta forma de litigar, sin que proceda restricción alguna
que le impida hacerlo.
Esta facultad se ejercita sin perjuicio de su personal
como perecencia en diligencias de carácter personal. Se
puede exigir la comparecencia personal al juzgado, del
litigante que actúa por medio de apoderado, cuando se
trata de actuaciones que para que llenen sus objetivos,
por tratarse de esclarecimiento de hechos personales,
deben pronunciar sobre ellos las mismas personas que
los practicaron o a quienes se les atribuyen! así para la
declaración de parte reconocimiento de documentos,
juramento decisorio, puede exigir una parte que la otra
acuda personalmente, aunque tenga apoderado
constituido con facultad para practicar estas diligencias.
Por o t r a p a r t e el m a n d a n t e t i e n e la facultad
irrestricta de salir a juicio en cualquier momento,
revocando o no el poder que tenga constituido, y también
la de sustituirlo en las circunstancias y persona que más
le conviniere.
El representado y sólo él, puede decidir que tales
diligencias personales se entiendan con su apoderado; el
contrario, puede aceptar esta decisión, o exigir la
intervención personal del mandante.
La representación de las personas físicas capaces
puede ser voluntaria, y excepcionalmente obligatoria.
El Estado, las entidades de derecho público y los
órganos constitucionales autónomos, también pueden
h a c e r s e r e p r e s e n t a r por a p o d e r a d o s j u d i c i a l e s
204 Ley N° 29.497
especiales, y los h a r á n siempre que lo estimen conveniente
en los siguientes casos:
a) por razón de la especialidad.
b) por importancia del asunto discutido.
c) por la distancia; o circunstancias.
3. Aptitud para ser apoderado
La regla general es que pueden ser apoderados las
personas que gozan del ejercicio de sus derechos civiles.
Debe no darse que hay personas que pueden comparecer
ante el juez y que sin embargo no gozan de sus derechos
civiles, que tienen una legitimación procesal restringida;
éstas no pueden ser apoderados, tales los casos de la
madre menor de edad, de los menores de 14 años, etc. Se
requiere, pues, la capacidad plena por haber alcanzado
los 18 años de edad.
El poder no requiere de una aceptación expresa; el
simple apersonarse en su ejercicio es una aceptación
tácita y suficiente. Pero como toda regla tiene u n a
excepción en este caso está dada cuando se trata de un
poder otorgado en el e x t r a n j e r o , en e s t e caso, la
presunción no procede, por lo tanto el poder debe ser
aceptado expresamente por el apoderado. La aceptación
deberá constar en el escrito en que se apersona como
apoderado.
Teniendo en cuenta la forma de otorgar el poder
este puede ser otorgado :
a) Por escritura pública; o
b) Por acta ante el juez del proceso.
Ley N° 29.497 205
4. Eficacia
P a r a que el poder tenga eficacia procesal debe
haber sido otorgado cumpliendo con todos los requisitos;
capacidad del apoderado y forma pertinente no se
requiere formalidad de la inscripción en los Registros
Públicos para reconocerle eficacia.
5. Poderes
Deben ser hecho en escritura pública los poderes
generales o especiales que deban presentarse en el
proceso. Existen dos especies de poderes- a) generales
para los asuntos judiciales, que lo autorizan a representar
al m andante en todos los procesos civiles, yb) especiales,
para determinados asuntos. Sólo puede intervenir en los
asuntos para los cuales fue conferido el poder.
Quien ha recibido m a n d a t o general de
a d m i n i s t r a c i ó n puede r e p r e s e n t a r en juicio a s u s
m a n d a n t e s , pero sólo respecto de tales actos. A tal
efecto, se considera acto de administración el que hace
desempeñar al patrimonio o a los bienes que lo componen
individualmente, su función económica.
Más allá de esos casos, sólo se lo autoriza para
cumplir los actos procesales de carácter urgente.
6. Representante de sociedades
Debe acompañar los instrumentos que acrediten no
solamente el acta de la designación sino también las
disposiciones del estatuto y su inscripción, que fijen la
legitimidad de la designación.
Por la r e p r e s e n t a c i ó n se confieren f a c u l t a d e s
generales y especiales al representante. Las facultades
206 Ley íY°29.497
generales lo constituyen las atribuciones y potestades
generales que corresponde al representado y que son
necesarias para intervenir en la tramitación del proceso.
Únicamente son conferidas para la intervención en el
proceso; incluyendo la ejecución de la sentencia y el
cobro de costos y costas. El representante podrá realizar
todos los actos procesales, salvo aquellos para las que la
ley exige tener facultades especiales.
El representado otorga facultades especiales al
representante cuando este deba realizar-
1.- Actos de disposición de derechos sustantivos;
2.- Demandar, reconvenir, contestar demandas y
reconvenciones;
3.- Desistirse del proceso y de la pretensión;
4.- Allanarse a la pretensión;
5.- Conciliar, transigir, someter a arbitraje las
pretensiones controvertidas en el proceso;
6.- Sustituir o delegar la representación procesal, y
7.- Para los demás actos que exprese la ley.
Estas facultades por importar actos de disposición
o por lo menos de transcendencia que sobrepasan las
actuaciones simplemente procesales, deben ser
expresamente concedidas por el representado.
Pueden ser concedidas todas o sólo alguna o algunas
de las facultades nombradas, pero no puede j a m á s
suponerse que el otorgamiento de una facultad de mayor
t r a s c e n d e n c i a permite practicar un acto de menor
importancia. Si son dos o más los d e m a n d a n t e s o
d e m a n d a d o s , n o m b r a r á n u n a p o d e r a d o c o m ú n si
quisieran el juez le exigirá la actuación común o el
nombramiento de apoderado común en el plazo de diez
Ley N° 29.497 207
días, bajo apercibimiento de designarlo por ellos. La
razón de esta regla es evitar los t r á m i t e s y gastos
innecesarios que suponen las actuaciones para varias
personas que en vigor constituyen u n a sola parte y
conforman la figura procesal de litis consorcio.
7. Cesación del mandato
El cese de la representación importa la terminación
de la personería en el proceso del apoderado, para ella
no es automática ni total. 20
No es automática, pues no se extingue mientras no
se exteriorice y justifique la conclusión del mandato en
el expediente.
No es total, dado que la renuncia del apoderado no
implica eximirlo de ciertas responsabilidades- continuar
las gestiones hasta que venza el plazo señalado para el
comparendo del poderdante; ni negarle el derecho a
cobrar honorarios y gastos por su labor. 21
8. Revocación
La revocación debe ser expuesta o sea que no puede
inferirse de hechos o escritos del m a n d a n t e que no
tengan por objeto revocar el mandato.
En cuanto al otorgamiento de un nuevo poder a otra
persona, tampoco configura el supuesto de revocación
expresa; además, ello puede haber sido hecho p a r a
20. PODETTI, Tratado de los actos procesales, p. 67.
21. FENOCHIETTO - ARAZI, Código Procesal, I, p. 214,1.
208 Ley N° 29.497
facilitar la tarea de ambos apoderados; si la intención es
revocar el a n t e r i o r m a n d a t o , b a s t a a g r e g a r e s t a
manifestación de voluntad en la escritura que luego se
presentará al expediente o ajustándose a la letra del
artículo, mediante un escrito directamente presentado
en aquél.
9. Renuncia del apoderado
Se dispone que el mandatario sigue obligado a su
cumplimiento, h a s t a que venza el plazo otorgado al
mandante para que comparezca al proceso, por sí o por
nuevo representante, el que corre desde la notificación
por cédula en el domicilio real de la parte representada
por el renunciante. Su renuncia no produce pues la
paralización del proceso. Pero ello no impide que la
renuncia produzca los efectos propios de ella desde su
presentación, pues no requiere aceptación previa. En
c o n s e c u e n c i a , es l e g a l m e n t e i n a d m i s i b l e q u e el
m a n d a t a r i o r e a s u m a el m a n d a t o y pida lo tenga
nuevamente por parte, pues el mandato había concluido
y no puede renacer por su sola voluntad.
Cuando el apoderado que a c t ú a en el proceso
renuncia al mandato debe notificarse la renuncia y
emplazarse directamente al m andante, aunque exista
un coapoderado, si éste no compareció a la instancia.
[Link] del mandato
El mandato subsiste hasta la presentación de la
parte o del nuevo mandatario, o hasta el vencimiento de
plazo fijado al mandante para comparecer o reemplazar
al mandatario.
Ley N° 29.497 209
Los efectos del cese de la representación se dan
teniendo en cuenta su origen, así tenemos, que el cese se
puede dar por^
1. Decisión del representado o apoderado; o
2. Algún hecho o circunstancia sobrevenida.
1. En el primer caso se debe distinguir si se t r a t a de
a representación convencional de la representación
judicial-
a. Representación convencional
Esta representación cualquiera que fuera la causal
de cese éste surtirá efectos desde que la parte comparece
al proceso por sí o por medio de nuevo apoderado, sin
tener en cuenta la fecha o forma en que el cese le haya
sido comunicado al anterior apoderado.
b. Representación judicial
En este caso, cualquiera que fuera la razón del cese,
este s u r t e efecto cinco días después de notificado
personalmente el representado u otro cualquiera de sus
apoderados, bajo apercibimiento de continuar el proceso
en rebeldía.
En el segundo caso la representación cesa por causas
involuntarias como muerte p declaración de ausencia o
declaración de ausencia, incapacidad sobrevenida de
r e p r e s e n t a n t e o del apoderado, remoción o cese del
nombramiento del representante legal de un incapaz y
circunstancias análogas; en estos casos el efecto del cese
es suspender el proceso por un plazo máximo de treinta
días, mientras se designa r e p r e s e n t a n t e o curador
procesal.
210 Ley N° 29.497
REPRESENTACIÓN JUDICIAL PORABOGADO
La promoción y sustanciación del proceso requieren
por p a r t e de quien las ejercite, ciertas calidades y
disposiciones que no todos están en condiciones de
poseer. Ello significa que no podrá actuar eficazmente
quien no esté dotado de una cierta cultura, principalmente
jurídica. Además, es difícil en el propio litigante la
moderación de conducta que la contienda judicial exige,
así como la ponderación de proceso. Esos inconvenientes
se evitan mediante el patrocinio letrado, que asesora a la
parte una persona distinta, dotada de la moralidad,
c u l t u r a y equilibrio necesarios p a r a el provechoso
desenvolvimiento de la pretensión. 22
El patrocinio letrado obligatorio que impone la
norma en estudio tiende al adecuado asesoramiento
jurídico del cliente por parte del abogado ya asegurar el
buen orden de la sustanciación de los procesos mediante
la intervención del profesional-técnico). 23
Dados los diversos fines enunciados, la exigencia
del patrocinio letrado no hace distinción de si la parte
actúa por derecho propio o por apoderado.
1. Función del abogado
Es primordialmente un defensor del litigante que
desempeña la función de auxiliar del juez, con quien
22. CARNELUTTI, Sistema, II p. 145, N° 178.
23. COLOMBO, C. J., Código Procesal I, p. 150.
Ley N° 29.497 211
colabora a fin de facilitarle la recta administración de
justicia, permitiéndole un conocimiento acabado del
tema en litigio. Esto debe entenderse, según nuestro
criterio, mediante el acopio por cada letrado de parte de
los mejores argumentos y más eficaces probanzas para
que el juez disponga con amplitud de cuanto favorezca
los dos puntos de vista en litigio. 24
Se ha entendido que el ejercicio de la profesión de
abogado que, con título habilitante, ofrece sus servicios
p a r a acceder a los e s t r a d o s j u d i c i a l e s , s u p o n e la
preparación adecuada para hacerse cargo del problema
jurídico que se le plantea. La misión del letrado no sólo
consiste en preparar los escritos que necesariamente
deben contar con su patrocinio desentendiéndose de
todo lo demás, sino en el ejercicio penal de la dirección
del juicio y en el cabal cumplimiento as obligaciones que
ello comporta. En otro aspecto, no debe limitarse a
consignar en los escritos judiciales los hechos que le
indican sus clientes, sino que es su obligación examinar
su verosimilitud, como asimismo apreciar la viabilidad
de un incidente antes de articularlo.
2. Naturaleza jurídica
La relación jurídica entre profesional y cliente es de
naturaleza contractual. Está superada la doctrina según
la cual configura locación de servicios 25 pero aún se
24. D'ALESSIO - YÁÑEZ ALVAREZ, Código de Procedimientos, 1., p.
117.
25. SALVAT, RAYMUNDO M . Tratado de derecho civil argentino.
Fuentes de las obligaciones. Contratos, III n° 1769; Bielsa, La abogacía, JA., 46-2,
secc. Doctrina.
212 Ley N° 29.497
siguen dos corrientes diversas en la doctrina. Para una
de ellas constituye un contrato atípico al cual no se le
pueden aplicar automáticamente ninguna de las figuras
clásicas (mandato, locación de servicios, o de obra) lo que
permite prever soluciones ajustadas a cada caso, aun
cuando sea útil la aplicación analógica de las reglas del
mandato y de la locación de obra 26 . Para la otra, da lugar,
según los casos, a un contrato de locación de servicios, de
locación de obra, de mandato o aun de trabajo 27 O bien
constituye un contrato atípico por contener elementos
impropios de los contratos típicos o nominados.
Pero también, en general, se considera que tanto
respecto de los trabajos judiciales como extrajudiciales,
es útil la aplicación analógica de las reglas del mandato
y la locación de obra.
Se ha considerado que la vinculación entre abogado
y cliente es una relación de confianza y no puede exigirse
a éste que continúe bajo el patrocinio de una persona en
quien ya no confía.
3. Responsabilidad del abogado
Para ello debe tenerse en cuenta si además ejercita
la representación de su cliente. En ese caso, le es aplicable
todo lo expuesto respecto de la responsabilidad de los
apoderados o procuradores 28 .
26. DEVEALI, Naturaleza de las relaciones entre los profesionales y sus
clientes, II, 35-713.
27. REZZÓNICO, LUIS M., Estudio de los contratos en nuestro derecho
civil, 3 o ed., II, p. 630-365.
28. ACUÑA ANZORENA, Responsabilidad de procurador y el abogado, en
"Estudios", p. 216.
Ley N° 29.497 213
Pero aun cuando actúe como letrado patrocinante,
igualmente es responsable por el acierto en la exposición
de los hechos y del derecho, si al respecto incurre en
errores inexcusables 29 . O por la caducidad de la instancia,
pues tiene la dirección profesional de todas las situaciones
y «no puede admitirse en ningún caso, que el abogado a
cargo de un asunto lo olvide, omitiendo recabar informes
sobre su marcha que le permitan subsanar o evitar
errores u omisiones! como tampoco que con intervalos
regulares no tome conocimiento directo del proceso 30 ,
salvo que la parte interesada corriese con la tarea de
vigilar la marcha del expediente y presentar los escritos.
En general, se ha dicho que al servicio de su eminente
función, el abogado debe poner de su parte toda su
ciencia y experiencia, de manera que si infringe los
deberes que el ejercicio profesional le impone ya causa
de ello ocasiona un daño a su cliente, debe indemnizarlo.
Especialmente infringe esos deberes cuando no
cumple los actos procesales apropiados como, por ejemplo,
si deja de comparecer a una audiencia o deja vencer un
término; si actúa negligentemente, sin estudio de la
causa, articulando defensas impropias y aun violando la
ética profesional; o si incurre en cualquier clase de culpa,
como en los supuestos de impericia o negligencia, olvido
de las precauciones que la prudencia ordinaria prescribe
o de las reglas admitidas por todos como ciertas. La culpa
consiste en haber ocasionado daños a su cliente por su
29. PALACIO, Derecho Procesal, III, p. 170; Colombo, JA., Culpa
Aquiliana, I. p. 326.
30. PODETTI, Tratado de los actos procesales, p. 90.
214 Ley N° 29.497
actuación, su dirección o sus consejos, en virtud de no
haber sabido lo que un profesional de su categoría ha
debido o podido saber.
A h o r a b i e n , la a d m i s i ó n de la d e m a n d a de
responsabilidad por la actuación del abogado requiere
prueba de la existencia del daño invocado, el cual puede
consistir en la pérdida de la chance de obtener una
sentencia favorable; pero no hay lugar a indemnización
si a probabilidad de lograrla era remota.
Fuera de la responsabilidad contractual respecto
del cliente, el abogado puede i n c u r r i r t a m b i é n en
responsabilidad extracontractual por los daños que su
actuación ocasione a terceros, como si traba un embargo
sobre un bien que no pertenece a la persona contra la
cual se ha decretado la medida. También es responsable
por a falsedad de la firma de su patrocinado, ya que tiene
la obligación de investigar si ella le pertenece antes de
suscribir y presentar el escrito ante el tribunal.
La materialidad de la falsificación de la firma del
cliente en un escrito presentado en proceso resulta
desdorosa para quien la practica, por más que el fin
perseguido haya sido noble. La ética debe ser resguardada
no sólo en el ámbito de la relación abogado-cliente sino
respecto de la otra parte en juicio y del tribunal.
Como forma de hacer efectivo uno de los aspectos de
su responsabilidad civil, el abogado puede ser condenado
a pagar al patrocinado las costas causadas por su culpa
o negligencia, cuando éstas fueren declaradas
judicialmente.
Ley N° 29.497 215
4. Asistencia jurídica de las partes
T a n t o el a p a s i o n a m i e n t o u o t r a s r e a c c i o n e s
psicológicas que frecuentemente general las
controversias judiciales en el ánimo de sus protagonistas
directos, cuando el incesante incremento de leyes escritas,
d e s t i n a d a s a afrontar la regulación de situaciones
jurídicas cada vez más complejas, configuran suficiente
justificación de las normas vigentes en cuya virtud las
partes deben ser auxiliadas en el cumplimiento de los
actos procesales dotados de mayor significación desde el
punto de vista de la defensa de los derecho controvertidos
por quienes, en razón de poseer una especial capacitación
profesional, se hallan en condiciones de exponer las
r a z o n e s o a r g u m e n t o s de a q u é l l a s al m a r g e n de
perturbaciones subjetivas y conforme a los dictados de la
ciencia y de la experiencia del derecho.
D i c h a función r e c i b e en n u e s t r o d e r e c h o la
designación de patrocinio, y sólo puede ser ejercida por
aquellas personas que cuentan con título de abogado y
han cumplido los requisitos que las leyes exigen para el
desempeño de la profesión.
Abogado es el perito en derecho que se dedica a
defender enjuicio, por escrito o de palabra, los derechos
e intereses de los litigantes y también a dar dictamen
sobre las cuestiones o puntos legales que se le consulten.
5. Alcance del patrocinio letrado
D e n t r o del concepto de p a t r o c i n i o l e t r a d o se
encuentran comprendidas, conforme al criterio adoptado
por la legislación vigente, dos actividades procesales
básicas.
í
216 Ley N° 29.497
Una que consiste en la facultad de asesorar a las
partes o a sus representantes en el planteamiento de las
cuestiones de hecho o de derecho involucradas en sus
pretensiones o defensas, y se exterioriza mediante la
suscripción, por el abogado, de todos aquellos escritos
que las leyes mencionan atendiendo á la trascendencia
jurídica de las alegaciones y peticiones que contienen,
requisito que supone obviamente la redacción de esos
escritos por el profesional.
La otra actividad involucrada en el patrocinio se
traduce en la facultad de asistir a las partes en la
ejecución de los actos procesales que requieran el uso de
la expresión verbal como medio de comunicación con el
juez o tribunal (audiencias y juicios verbales). En este
tipo de actos la práctica consiste en que el abogado
formule directamente (aunque en presencia de la parte
o de su representante) las peticiones o planteamientos
que correspondan (v. gr., repreguntas o ampliación de
p r e g u n t a s a los testigos, ampliación del pliego de
p o s i c i o n e s , oposición a p r e g u n t a s o p o s i c i o n e s
consideradas inadmisibles o impertinentes, etc.).
La figura de la procuración oficiosa consiste en
representar a una persona sin tener su representación
judicial.
La procuración oficiosa se da :
1.- Cuando existan razones como por ejemplo a) la
persona esté impedida de comparecer por sí misma, b)
estuviera ausente de país; c) tenga razones de fundado
temor o amenaza; d) se t r a t e de u n a situación de
emergencia o de inminente peligro o cualquier otra
c a u s a análoga; y e) desconociera la existencia de
representante con poder suficiente.
Ley N° 29.497 217
2.- A pedido de parte, para que proceda en este caso,
el procurador debe prestar garantía suficiente a criterio
del juez de que su gestión será ratificada por el procurado
en el plazo de dos meses siguientes de haber comparecido.
Esta sanción se aplicará cuando el, juez considera
que la procuración ha sido manifiestamente justificada y
temeraria.
6. Interés difuso. Definición
Nuestra ley procesal define al interés difuso como
aquel cuya t i t u l a r i d a d corresponde a un conjunto
i n d e t e r m i n a d o de p e r s o n a s , respecto de bienes de
inestimable valor patrimonial, tales como la defensa del
medio ambiente, de bienes o valores culturales o históricos
o del consumidor.
Sujeto activo^ En los casos de interés difuso pueden
ser sujetos activos o intervenir en el proceso^
a) El ministerio Público! y
b) Las asociaciones o instituciones sin fines de lucro
que según ley o criterio del juez estén legitimados para
ella.
Trámite: Es característica de estos procesos publicar
una síntesis de la demanda en el diario oficial "El Peruano"
y en otro de mayor circulación del distrito judicial
correspondiente.
Regulación- Son aplicables a este proceso las normas
sobre acumulación subjetiva de pretensiones en lo que se
pertinente.
Consulta- Cuando la sentencia no sea recurrida será
elevada en consulta a la Corte Superior.
218 Ley N° 29.497
Cumplimiento de la sentencia^ La sentencia será
obligatoria además para quienes no hayan participado
del proceso.
Artículo 9 o .- Legitimación especial
9.1 Las pretensiones derivadas de la afectación al derecho a
la no discriminación en el acceso al empleo o del quebrantamiento
de las prohibiciones de trabajo forzoso e infantil pueden ser formuladas
por los afectados directos, una organización sindical, una asociación
o institución sin fines de lucro dedicada a la protección de derechos
fundamentales con solvencia para afrontar la defensa a criterio dei
juez, la Defensoría del Pueblo o el Ministerio Público.
9.2 Cuando se afecten los derechos de libertad sindical,
negociación colectiva, huelga, a! a seguridad y salud en el trabajo y,
en general, cuando se afecte un derecho que corresponda a un grupo
o categoría de prestadores de servicios, pueden ser demandantes el
sindicato, los representantes de los trabajadores, o cualquier trabajador
o prestador de servicios del ámbito.
Artículo 10°.- Defensa pública a cargo del Ministerio de
Justicia
La madre gestante, el menor de edad y la persona con
discapacidad que trabajan tienen derecho a la defensa pública,
regulada por la ley de la materia.
CAPÍTULO III
ACTUACIONES PROCESALES
SUB-CAPÍTULO I
Reglas de conducta y oralidad
Ley N° 29.497 219
Artículo 11°.- Reglas de conducta en las audiencias
En las audiencias el juez cuida especialmente que se observen
las siguientes reglas de conducta:
a) Respeto hacia el órgano jurisdiccional y hacia toda persona
presente en la audiencia. Está prohibido agraviar, interrumpir mientras
se hace uso de la palabra, usar teléfonos celulares u otros análogos
sin autorización del juez, abandonar injustificadamente la sala de
audiencia, así como cualquier expresión de aprobación o censura.
b) Colaboración en la labor de impartición de justicia. Merece
sanción alegar hechos falsos, ofrecer medios probatorios inexistentes,
obstruir la actuación de las pruebas, generar dilaciones que provoquen
injustificadamente la suspensión de la audiencia, o desobedecer las
órdenes dispuestas por el juez.
Artículo 12°.- Prevalencia de la oralidad en los procesos
por audiencias
12.1 En los procesos laborales por audiencias las exposiciones
orales de las partes y sus abogados prevalecen sobre las escritas
sobre la base de las cuales el juez dirige las actuaciones procesales
y pronuncia sentencia. Las audiencias son sustancialmcnte un
debate oral de posiciones presididas por el juez, quien puede
inteiTogar a las partes, sus abogados y terceros participantes en
cualquier momento. Las actuaciones realizadas en audiencia, salvo
la etapa de conciliación, son registradas en audio y vídeo utilizando
cualquier medio apto que permita garantizar fidelidad, conservación
y reproducción de su contenido. Las partes tienen derecho a la
obtención de las respectivas copias en soporte electrónico, a su
costo.
12.2 La grabación se incorpora al expediente. Adicionalmente,
el juez deja constancia en acta únicamente de lo siguiente:
identificación de todas las personas que participan en la audiencia,
220 Ley N° 29.497
de los medios probatorios que se hubiesen admitido y actuado, la
resolución que suspende la audiencia, los incidentes extraordinarios
y el fallo de la sentencia o la decisión de diferir su expedición.
Si no se dispusiese de medios de grabación electrónicos, el
registro de las exposiciones orales se efectúa haciendo constar, en
acta, las ideas centrales expuestas.
PREVALENCIA DE LA ORALIDAD: NUEVO ROL DE LOS ABOGADOS 3
Exposiciones orales de las partes y de sus abogados prevalecen sobre las escritas.
. Audiencias: Serán en sustancia un debate oral de posiciones presididas por el juez, quien
interroga a las partes, abogados y terceros.
Actuaciones en audiencias, salvo la de conciliación, serán registradas en audio y video bajo
cualquier medio que permita garantizar la fidelidad, conservación y reproducción de su
contenido.
Reconstrucción de hechos
Mejor apreciación de la prueba
y Mayor contacto entre el juez
Mayor certeza del Juez
2
22 Ley N° 29.497
SUB -CAPITULO II
NOTIFICACIONES
Artículo 13°.- Notificaciones en los procesos laborales
Las notificaciones de las resoluciones que se dicten en el
proceso se efectúan mediante sistemas de comunicación electrónicos
u otro medio idóneo que permita confirmar fehacientemente su
recepción, salvo cuando se trata de las resoluciones que contengan
el traslado de la demanda, la admisión de un tercero con interés, une
medida cautelar, la sentencia en los procesos diferentes al ordinario,
abreviado y de impugnación de laudos arbitrales económicos. Las
resoluciones mencionadas se notifican mediante cédula.
Para efectos de la notificación electrónica, las partes deben
consignar en la demanda o en su contestación una dirección
electrónica, bajo apercibimiento de declararse la inadmisibilidad de
hiles actos postulatorios.
La notificación electrónica surte efectos desde el día siguiente
que llega a la dirección electrónica.
En las zonas de pobreza decretadas por los órganos de
gobierno El Poder Judicial, así como en los procesos cuya cuantía no
supere las setenta (70) Utilidades de Referencia Procesal (URP) las
resoluciones son notificadas por cédula, salvo que se solicite la
notificación electrónica. Las notificaciones por cédula fuera del
distrito judicial son realizadas directamente a la sede judicial de
distinto.
Las resoluciones dictadas en audiencia se entienden notificadas
a las partes, en el acto.
Notificar es, en términos generales, dar noticia de
u n a cosa con propósito cierto o, en t é r m i n o m á s
Ley N° 29.497 223
específicos, «hacer saber una resolución de la autoridad
con las formalidades preceptuadas para el caso» 31. La
razón por la cual notificar una resolución requiere ciertas
formalidades es que ella no busca sólo dar noticia o
información sino generar, al hacerlo, dos circunstancias-
que el receptor adquiera la seguridad de que el dato
proviene de un emisor responsable y que, a su vez, el
emisor reciba la seguridad de que el receptor ha tomado
(o ha estado en condiciones de tomar) conocimiento de la
i n f o r m a c i ó n c o m u n i c a d a . El c o n j u n t o de e s t a s
condiciones, que p e r m i t e n calificar el acto como
fehaciente*2, genera dos responsabilidades : la del emisor,
porque si el contenido de lo que se comunica no responde
a la verdad el acto carecerá de los efectos jurídicos que él
pretende al realizarlo y, según el caso, podría generarle
además consecuencias civiles o penales; la del receptor,
porque a partir de ese momento puede quedar emplazado
a responder la comunicación o a impugnar su contenido,
so pena de verse obligado a conformarse a ella.
Cuando quiera que un interesado tome conocimiento
de un acto procesal con pleno cumplimiento de las
garantías antes mencionadas, la notificación se juzga
perfeccionada- por ejemplo, así sucede c u a n d o el
i n t e r e s a d o d e c l a r a por e s c r i t o h a l l a r s e en t a l
conocimiento (art. 143 CPCCN), o cuando, por haber
retirado el expediente para su examen, ha tenido en sus
manos la oportunidad de enterarse de su contenido (art.
134). Pero, dado que el acto de la notificación genera para
el interesado plazos y responsabilidades que él podría
31. Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española, 21 edición.
32. Que hace fe. fidedigno (ibídem).
224 Ley N° 29.497
preferir no asumir, es vital para la marcha del proceso
el uso de medios de notificación cuya eficacia el
destinatario no se halle en condiciones de impedir. De
allí que se hayan desarrollado diversos medios que
oscilan entre el hecho concreto y la ficción legal; el
telegrama colacionado, la cédula, la notificación por el
Ministerio de la ley y los edictos. 33
33. GUIBOURG, y otros , Procedimiento Laboral, p. 150.
NOVEDAD EN LA NOTIFICACIÓN: COMUNICACIONES ELECTRÓNICAS
- Notificación de resoluciones se realizará
mediante sistemas de comunicación
^1
electrónicos u otro medio que permita
confirmar fehacientemente la recepción.
- No aplicará en los casos de traslado de
demanda, admisión de tercero con interés,
medida cautelar, sentencia en procesos diferentes
al ordinario, abreviado y de impugnación de laudos
arbitrales económicos; tampoco en zonas de
pobreza decretadas por el Poder Judicial.
- Es necesario que las partes consignen una
dirección electrónica. Los efectos de la
notificación surtirán desde el día siguiente en que
llega a la dirección electrónica.
No
No
226 Ley N° 29.497
SUB-CAPITULO III
Costas y costos
Artículo 14°.- Costas y costos
La condena en costas y costos se regula conforme a la norma
procesal civil. El juez exonera al prestador de servicios de costas y
costos si las pretensiones reclamadas no superan las setenta (70)
Unidades de Referencia Procesal (URP), salvo que la parte hubiese
obrado con temeridad o mala fe. También hay exoneración si, en
cualquier tipo de pretensión, el juez determina que hubo motivos
razonables para demandar.
[Link] de costas
Las costas judiciales son los gastos que las partes
están obligadas a efectuar como consecuencia directa de
la sustanciación del proceso y en principio, dentro de
dicha conceptualización figuran la tasa de justicia , los
honorarios de los letrados, procuradores y peritos y las
erogaciones derivadas de la realización de medidas
probatorias. 3 4
En suma las costas están constituidas por las tasas
y/o aranceles judiciales y los demás gastos judiciales
dentro del proceso! y los costos, están representados por
los honorarios del abogado de la parte vencedora, al que
debe agregarse un cinco por ciento que es destinado al
Colegio de Abogados del Distrito Judicial respectivo
34. Conf. PALACIO, «Derecho», [Link], pág. 363; FENOCHIETTO y
ARAZI, «Código», t.I, pág. 257.
Ley N° 29.497 227
para su Fondo Mutual y para cubrir los honorarios de los
abogados en los casos de Auxilio Judicial.
Los costos y costas, deben ser pagados por la parte
vencida, salvo que expresamente se le exonere y deben
ser pagadas tan pronto quede ejecutoria da la resolución .
que lo aprueba y se exige ante el Juez de la demanda. En
caso de mora, devengar intereses legales.
2. Excención
La norma es taxativa al afirmar que los trabajadores
están exentos de la condena en costos y costas.
SUB-CAPÍTULO IV
Multas
Artículo 15°.- Multas
En los casos de temeridad o mala fe procesal el juez tiene el
deber de imponer a las partes, sus representantes y los abogados una
multa no menor de media (112) ni mayor de cincuenta (5 0) Unidades
de Referencia Procesal (URP).
La multa por temeridad o mala fe es independiente de aquella
otra que se pueda imponer por infracción a las reglas de conducta
a ser observadas en las audiencias.
La multa por infracción a las reglas de conducta en las
audiencias es no menor de media (1/2) ni mayor de cinco (5)
Unidades de Referencia Procesal (URP).
Adicionalmente a las multas impuestas, el juez debe remitir
copias de las actuaciones respectivas a la presidencia de la corte
superior, al Ministerio Público y al Colegio de Abogados
correspondiente, para las sanciones a que pudiera haber lugar.
228 Ley N° 29.497
Existe responsabilidad solidaria entre las partes, sus
representantes y sus abogados por las multas impuestas a cualquiera
de ellos. No se extiende la responsabilidad solidaria al prestador de
servicios.
El juez sólo puede exonerar de la multa por temeridad o mala.
fe si el proceso concluye por conciliación judicial antes de la
sentencia de segunda instancia, en resolución motivada.
El juez puede imponer multa a los testigos o peritos, no menor
de media (1/2) ni mayor de cinco (5) Unidades de Referencia
Procesal (URP) cuando éstos, habiendo sido notificados
excepcionalmente por el juzgado, inasisten sin justificación a la
audiencia ordenada de oficio por el juez.
SUB-CAPÍTULO
Admisión y procedencia
Artículo 16°.- Requisitos de la demanda
La demanda se presenta por escrito y debe contener los
requisitos y anexos establecidos en la norma procesal civil, con las
siguientes precisiones:
a) Debe incluirse, cuando corresponda, la indicación del monto
total del petitorio, así como el monto de cada uno de los extremos que
integren la demanda; y
b) no debe incluirse ningún pliego dirigido a la contraparte, los
testigos o los peritos; sin embargo, debe indicarse lafinalidadde cada
medio de prueba.
El demandante puede incluir de modo expreso su pretensión de
reconocimiento de los honorarios que se pagan con ocasión del
proceso.
Cuando el proceso es iniciado por más de un demandante debe
Ley N° 29.497 229
designarse a uno de ellos para que los represente y señalarse un
domicilio procesal único.
Los prestadores de servicios pueden comparecer al proceso
sin necesidad de abogado cuando el total reclamado no supere las
diez (10) Unidades de Referencia Procesal (URP). Cuando supere.
este límite y hasta las setenta (70) Unidades de Referencia Procesal
(URP) es facultad del juez, atendiendo a las circunstancias del caso,
exigir o no la comparecencia con abogado. En los casos en que se
comparezca sin abogado debe emplearse el formato de demanda
aprobado por el Poder Judicial.
DEMANDA
1. Concepto
La demanda es el acto por el cual se exige del órgano
judicial la tutela de un derecho, ejercitando la pertinen
te acción. La denominación no corresponde exclusiva
mente al escrito con que se inicia una demanda ordina
ria, sino a toda petición para que se disponga la inicia
ción y el ulterior trámite de toda especie de proceso. 35
En un régimen dispositivo, la promoción de la
demanda es condición necesaria para la actuación de la
ley y fija el ámbito de la intervención judicial. Responde
a los siguientes interrogantes- a) Quién pide; b) Contra
quien se pide; c) En qué título o derecho se funda el
pedido; d) Qué se pide, y el ante quien. De este modo se
asegura el debido proceso, a la vez que la satisfacción de
35. PALACIO, I, p. 371, n° 162.
230 Ley N° 29.497
estos interrogantes garantiza, básicamente, el derecho
de defensa del demandado. Es una forma de ejercicio del
derecho de acción. Quien demanda asume la carga de
afirmar un hecho concreto que reputa cierto, el cual
s u s t e n t a la pretensión. No está sujeta a fórmulas
sacramentales: basta que se cumpla con las exigencias
de la ley.
2. Formalidades
Extrínsecas. Son las comunes a todos los escritos
judiciales 1 a) Tinta negra; b) A la cabeza, la suma del
p e d i d o ; c) N o m b r e y domicilio c o n s t i t u i d o del
presentante; si actúa por representación, el del repre
sentante y el del representado; d) Individualización de la
carátula; e) tomo y folio del letrado.
Intrínsecas. Son las que legisla el dispositivo, cuya
observancia es de rigor, porque sin estar sujetas a fórmu
las rituales inexcusables, atañen a las bases sustanciales
del proceso y también previenen el derecho de defensa
del demandado. Son concurrentes, respecto de los men
cionados requisitos, otras disposiciones del Código, como
la constitución de domicilio procesal (inc. 2), la justifica
ción de la personería, la presentación de poderes (Art.
425 inc. 2), el patrimonio obligatorio (inc. l l ) y la presen
tación de copias (Art. 425 inc. l).
Control. Puede ser ejercido directamente por el
Juez o por el demandado. En el primer caso, procede el
rechazo in limine cuando la demanda no reúne las condi
ciones mínimas de admisibilidad. El auto debe ser funda
do. Se ha decidido que la demanda tiene que ser idónea
de modo que el demandado pueda ejercer ab initio, en
plenitud, su derecho de defensa.
Ley N° 29.497 231
Importancia. La demanda es u n a carga procesal de
importancia extrema 3 6 . Fija las partes que según la
pretensión del actor quedarán vinculadas por la relación
procesal, en tanto y en cuanto no se modifique de acuerdo
con la contestación y la intervención de terceros? fija,
además, la acción articulada, la cosa demandada y los
hechos en que se funde. Todo esto, como se verá en otros
lugares, es de influencia decisiva sobre la potestad judi
cial de entender en el juicio, y sobre la autoridad de la
cosa juzgada.
Idioma. La demanda debe redactarse en idioma
nacional. Cualquier transcripción en idioma extranjero
o documento adjuntado a la misma, formando parte de
ella, debe ser traducido al idioma nacional.
[Link]
3.1. Nombre del demandante
Deben enunciarse el nombre y apellido del deman
dante cuando se trate de una persona individual y el
nombre completo de la sociedad o persona jurídica en los
demás casos, de manera que no queda ninguna duda
sobre quién es la persona que ejercita la acción y habrá de
quedar vinculada por la sentencia. Si el demandado no
observa la enunciación respectiva, contenida en la de
manda, y la contesta derechamente, se entiende que
aquélla era suficiente.
Nombre y domicilio real del demandante. El demanda
do debe saber, sin lugar a dudas, quién lo demanda. Esto
es extensivo a la personalidad del representante, legal o
36. CARNELUTTI, Sistema II, n° 161 , p. 185.
232 Ley N° 29.497
convencional, quien acompaña copia de los documentos
que acreditan su representación.
[Link] y apellido del demandado
También deben enunciarse con la mayor precisión
el nombre y domicilio del demandado y, respecto de este'
último, no sólo el lugar, la calle y el número del edificio,
sino, además, el piso, departamento, local o escritorio.
Nombre y domicilio real del demandado. Es esencial
para la correcta integración de la litis. El traslado de la
demanda es notificado en el domicilio real; de ahí que su
identificación sea carga del demandante, y no parte de la
actividad del Juez. Cuando se desconoce la identidad del
demandado cabe el uso de la medida de inc. 4 del Art. 424
CPC.
Si es incierta esa personalidad, procede la notifica
ción por edictos, y ante la no comparecencia se designa
al curador procesal.
3.3. Domicilio. Concepto y clases
Domicilio es el lugar que la ley fija como asiento o
sede de la persona para la producción de determinados
efectos jurídicos.
Debe distinguirse, en primer lugar, el domicilio
político, que la ley exige para el ejercicio de los derechos
derivados de la ciudadanía —como el domicilio electoral
del domicilio civil, que tiene efectos en el ámbito del
Derecho Privado. A su vez, el domicilio civil puede ser
domicilio general o domicilio especial. El domicilio ge
neral puede ser domicilio real, lugar donde las personas
tienen establecido el asiento principal de su residencia
y de sus negocios (Art. 33, Cód. Civil), y domicilio legal,
lugar donde la ley presume, sin admitir prueba en con-
Ley N° 29.497 233
trario, que una persona reside de una manera permanen
te para el ejercicio de sus derechos y cumplimientos de
sus obligaciones. En ambos casos el domicilio general
tiene relevancia para la generalidad de los actos jurídi
cos que la persona celebra o que la afecten.
El domicilio especial, en cambio, es el que tiene la
persona únicamente para determinados efectos jurídi
cos. En el ámbito civil, el único domicilio especial es el
domicilio contractual, que puede ser elegido en los con
tratos para la ejecución de las obligaciones derivadas de
ellos.
El domicilio civil tiene importantes efectos en dere
cho procesal. El domicilio real o el legal determinan la
competencia territorial (Art. 14 C. P. C.) y la elección de
domicilio contractual implica la prórroga de la compe
tencia. En esos domicilios debe notificarse la citación
para comparecer en proceso, así como también otros
actos procesales cuya índole los excluyen de la regla
general de que las notificaciones deben ser practicadas
en el domicilio procesal, como la citación de absolver
posiciones (inc. 2 . Art. 425 C. P. C.) para quien actúa por
representante.
Pero, además, en el ámbito procesal existe un tipo
particular de domicilio, el domicilio ad litem o domicilio
procesal (frecuentemente mal denominado "domicilio
legal", pues si bien la ley obliga a constituirlo, nada tiene
que ver con el domicilio legal a que se refiere el Art. 34,
Cód. Civil), el cual, desde el punto de vista el derecho
civil, sería un domicilio especial.
El domicilio procesal es el que las partes o sus
r e p r e s e n t a n t e s deben elegir, dentro de determinado
radio, a fin de que en él se practiquen todas las notifica-
234 Ley N° 29.497
ciones personales o por cédula que no deban serlo en el
domicilio real. Se t r a t a de una institución típica del
derecho procesal, ajena al derecho civil. Por tanto, solo
en una clasificación de los distintos tipos de domicilio
que abarcase al Derecho Civil y al Derecho Procesal
podría afirmarse la existencia de dos clases de domicilio
especial 1 el contractual y el procesal. 37
3.3.1. Forma de la constitución
Por su naturaleza, la constitución de domicilio ad litem
requiere una expresión clara que denote voluntad de
fijarlo en lugar cierto y a efecto determinado. De donde
el domicilio constituido por el demandado, en calidad de
depositario de los objetos allí embargados, carece de
eficacia como domicilio constituido a todos los efectos
del proceso. 38
Es válida la constitución del domicilio en un edificio
que consta de varias unidades, con la sola indicación de
la numeración de la puerta de calle y sin indicar el piso,
departamento u oficina.
3.3.2. Unidad del domicilio procesal
La unidad del proceso debe ir acompañada de la
unidad del domicilio constituido a los fines del dicho
proceso. Ese principio deriva implícitamente del Art 14
del C. P. C , en cuanto se refiere a la subsistencia de los
domicilios, ya que tiende a evitar la coexistencia de una
37. BORDA, GUILLERMO, A. Tratado de Derecho Civil. Parte General,
6o ed. l,N°350yss.
38. LLAMBIAS, JORGE, S. Tratado de Derecho Civil, Parte General, T
ed. I, n° 850 y ss.
Ley N° 29.497 235
pluralidad de domicilios de una misma parte dentro de
un solo proceso, comprendidos los incidentes.
3.3.3. Eficacia procesal del domicilio contractual
El domicilio especial puede ser libremente elegido
por las partes para la ejecución de sus obligaciones.
Lo convenido al respecto, así como las demás con
venciones hechas en los contratos, tiene fuerza de ley
para todos los contratantes, y uno de los efectos propios
del domicilio convencional o de elección, es la determi
nación del lugar donde deben realizarse las notificacio
nes y emplazamientos motivados por el contrato.
Esa constitución de domicilio, aun cuando pueda
importar una ficción respecto del domicilio real, no la
supone en orden a los fines propios del domicilio de
elección, donde el interesado, por acto libre de su volun
tad, ha querido que se lo tuviese como presente! la
constitución de domicilio especial no afecta, pues, de
manera alguna, la garantía de la defensa en juicio.
Es que la elección de un domicilio especial en los
contratos obedece, entre otras razones —aparte del
factor competencia— a la finalidad de facilitar al acree
dor los requerimientos y notificaciones, estableciendo
con certeza el lugar en que h a n de practicarse; y, con
relación al deudor, para facilitarle y asegurarle su recep
ción.
Por tanto, es plenamente válida la citación para
comparecer al proceso practicada en el domicilio consti
tuido en un contrato otorgado en escritura pública, o en
documento privado que luego resulta reconocido expre
sa o tácitamente, como cuando se elude ostensiblemente
pronunciarse sobre su autenticidad no obstante el deber
de proceder con lealtad, probidad y buena fe.
236 Ley N° 29.497
Sin embargo, mientras no sea reconocida la firma
del instrumento privado en el cual se constituyó el
domicilio, la citación debe ser practicada en el domicilio
real.
3.3.4. Domicilio del demandante
Debe indicar su domicilio lo más completamente
posible, con indicación en su caso del lugar, la calle, el
número del edificio, el piso, departamento, local o escri-
torio.
Cambio del domicilio real. Cuando se cambia el domi
cilio real en el curso del proceso debe hacérselo saber a
la contraparte como un deber de lealtad procesal.
4. Cosa demandada
Es el objeto mediato de la pretensión deducida en la
demanda. Sea la restitución de una suma de dinero, el
pago de una indemnización, la escrituración de un bien,
el desalojo de un inmueble, la entrega del bien que se
reivindica, etcétera.
5. Enunciación de los hechos
La cosa se demanda en razón de la concurrencia de
hechos que dan derecho a ella. La restitución de una
suma de dinero, que obedece a un préstamo del actor al
demandado; la reparación del daño, porque el vehículo
del actor fue embestido por el vehículo del demandado;
la escrituración de un bien, porque el demandado se lo
prometió en venta al actor; el desalojo de un inmueble, en
razón de que hubo contrato de locación y éste ha vencido,
etc. Se exige una enunciación clara y suficiente.
Es de fundamental importancia la claridad en la
Ley N° 29.497 237
exposición de los hechos, pues se ha destacado: Io) Al
demandado incumbe la carga de reconocerlos o negarlos
categóricamente y, por lo tanto, aquella exigencia es
decisiva a los efectos de valorar su silencio o sus respues
tas evasivas; 2o) Los hechos articulados en la demanda (y
en la contestación) determinan la 'pertinencia' de la
prueba a producirse en el proceso; 3a) La sentencia debe
considerar solamente los hechos alegados por las par
tes. 3 9
Las deficiencias del escrito de demanda en la enun
ciación de los hechos, que en alguna medida justifican la
conducta procesal de los demandados, pueden determi
nar que las costas procesales de ambas instancias se
impongan en el orden causado y las comunes por mita
des.
E s t e r e q u i s i t o es consecuencia del pedido de
sustanciación. Los hechos deben ser presentados de
manera clara y circunstanciada, de forma que permitan
el responde, su aceptación o rechazo. El escrito tiene que
ser inteligible, tanto para el demandado, que debe con
testarlo, como para el Juez, que debe juzgar la pretensión
que se sustenta en él.
"Causa Pretendí". De la enunciación de los hechos,
de la petición, de la cosa demandada, todo ello reforzado
por el derecho invocado, debe resultar la causa pretendí.
Es por ella y no por ninguna otra que puede prosperar la
demanda. "La causa pretendí es una causa jurídicamente
relevante, es decir, no es un hecho natural puro y simple,
sino un hecho o un conjunto de hechos, aptos para poner
[Link], Principii, pág. 1 073; pero nos apartamos de sus
conclusiones.
238 Ley N° 29.497
en movimiento una norma de ley con idoneidad para
producir efectos jurídicos". 40
6. Petitorio
Debe hacérselo con toda exactitud, en términos
claros y positivos. Ello precisa la pretensión y determina
el contenido de la sentencia, pues el Juez falla con
arreglo a la causa pretendí —principio de congruencia—
. Hay que incluir los intereses. La insuficiencia en la
descripción de la cosa demandada faculta al Juez para
rechazar in limine la demanda. Cuando la designación es
imposible por falta de medios para hacerlo o porque se
t r a t a de una universalidad, hay que aportar los datos
determinantes para la individualización del bien.
El monto de la petición. La plus petitio y la extra petitio
son barreras infranqueables para la libertad del Juez,
que no puede evadirse de los términos con que se plantea
la petición.
Monto. Su denuncie, tiene carácter imperativo, pues
la omisión de hacerlo implica un menoscabo para el
derecho de defensa del demandado. Se ha decidido que
no interesa que el monto sea aproximado, lo que importa
es la pauta, que ahuyenta la hipótesis de una condena
menor para no incurrir en plus petitio.
7. Exposición sucinta del derecho
En cuanto a la obligatoriedad de este presupuesto,
prevalece al principio "Iura novit curia ". El Juez se pro
nuncia sobre el derecho, aunque éste no haya sido
40. ALSINA, Ob. cit, p. 478.
Ley N° 29.497 239
invocado o se lo haya invocado mal, porque la indepen
dencia jurídica con que se mueve lo libera del planteo
jurídico debido a la pretensión o a la defensa. De ahí que
en la demanda no sea necesario designar la pretensión
por su nombre técnico. Cuando la errónea cita del dere
cho induce negativamente a la defensa del demandado,
es posible que éste funde en ella la excepción de oscuri
dad o ambigüedad en el modo de proponer la demanda.
La cita del derecho sirve a los efectos de establecer la
i n c o m p a t i b i l i d a d de p r e t e n s i o n e s . P u e d e s e r
completamentada con la doctrina y la jurisprudencia
interpretativas. 4 1
8. Contradicción entre los hechos y el derecho invocados
La naturaleza de la acción se determina por los
hechos en que se funda y no en las citas legales que el
actor invoca en apoyo de sus pretensiones, de las que el
Juez puede apartarse en virtud del p r m C i p i O iura novit curia.
Por lo tanto, cuando haya contradicción entre los hechos
y el derecho, la causa pretendí quedará determinada por los
hechos.
ANEXOS DE LA DEMANDA
1. Casos de excepción
1.- La prueba no se halla en poder de la parte y está
sabe su contenido y su ubicación^ debe denunciar ésta y
reproducir aquel.
41. ALSINA, Ob. cit, p. 602.
240 Ley N° 29.497
2.- No es posible ubicar la prueba; hay que denun
ciarla, y en la medida de los posible, individualizarla.
3.- La prueba se halla en poder de la contraparte; el
Juez intima a ésta para que la represente.
4.- La prueba se halla en poder de un tercero;
también cabe la intimación, pero el intimado puede
pedir la devolución u oponerse a su agresión, fundado su
oposición.
5.- La prueba se halla en poder de quien va a ser
parte; ello es motivo de una medida preparatoria y
puede serlo en una medida conservatoria de prueba, si
hay peligro de perdida; prueba anticipada.
6.- La prueba corresponde a entidades privadas; la
requiere directamente, el letrado de oficio, y sin previa
orden judicial, y debe haber sido ofrecida como prueba
documental.
7.- La prueba no es relativa a nuevos hechos no
considerados en la demanda y contrademanda.
La modificatoria del artículo en comentario agrega
un requisito más que debe anexarse a la demanda, y este
es la copia c e r t i f i c a d a del a c t a de conciliación
extrajudicial, que se otorga después de concluido el
procedimiento señalado en la Ley de Conciliación N°
26872.
Este es un requisito que se está exigiendo ya en los
distritos judiciales a nivel nacional.
Artículo 17°.- Admisión de la demanda
El juez verifica el cumplimiento de los requisitos de la demanda
dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes de recibida. Si observa
el incumplimiento de alguno de los requisitos, concede al demandante
Ley N° 29.497 241
cinco (5) días hábiles para que subsane la omisión o defecto, bajo
apercibimiento de declararse la conclusión del proceso y el archivo
del expediente. La resolución que disponga la conclusión del proceso
es apelable en el plazo de cinco (5) días hábiles.
Excepcionalmente, en el caso de que la improcedencia de la.
demanda sea notoria, el juez la rechaza de plano en resolución
fundamentada. La resolución es apelable en el plazo de cinco (5) días
hábiles siguientes.
[Link]
La demanda es el acto que abre la jurisdicción y
tiene por objeto reclamar y obtener una reparación! es de
especial relevancia, ya que fija el contenido de la acción
y limita, salvo caso de reconvención, los términos de la
pretensión, los hechos sujetos a prueba y las cuestiones
sobre las que el juez puede expedirse. Generalmente
constituye el primer acto procesal, salvo los supuestos
ya mencionados de medidas preliminares o cautelares.
La facultad saneadora conferida al juez en este
artículo debe ser ejercida con p r u d e n c i a , p a r a no
obstaculizar el acceso a la jurisdicción. Al recibir la
demanda el juez debe, en primer lugar, analizar su
competencia. Se discute si, en ausencia de elementos que
permitan establecer con claridad la competencia, el juez
puede intimar en los términos de esta norma. Dado que
la competencia se determina a partir del relato de los
hechos y de las propias pretensiones introducidas en la
demanda, parece razonable intimar para que se completen
o se aclaren los datos respectivos, decisión compatible,
además, con la regla del CPCCN transcripta. 4 2
[Link] y otros, Procedimiento laboral, p. 241-242
242 Ley N° 29.497
INADMDISIBILIDAD DE LA DEMANDA
1. Demanda inadmisible
Esta frase alude a los requisitos del Art. 426, cuyo
incumplimiento revele, en el demandante, un descuido
total en el modo de proponer la demanda.
2. Finalidad
Esta norma suple el despacho saneador, pues impi
de la prosecución de un juicio viciado. Constituye una
expresión de las facultades ordenatorias del Juez, que
dirige el proceso y vela por el buen orden de sus secuelas.
El Juez examina de oficio la demanda y resuelve sobre su
procedibilidad, previniendo, de este modo, la oposición
de una excepción.
3. Improponibilidad objetiva
El ámbito del dispositivo, referido a defecciones
puramente formales, resulta, en principio, incompatible
con la observancia de la improponibilidad objetiva de la
pretensión, en la cual el Juez se pronuncia sobre la
sustancia de ella.
IMPROCEDENCIA DE LA DEMANDA
El Juez no está obligado a recibir y darle curso a
cualquier escrito que pretenda ser una demanda. En la
aplicación de las leyes de fondo que rigen la relación
jurídica, el Juez debe obrar con prescindencia de la
actitud de los litigantes, y así, una demanda infundada o
Ley N° 29.497 243
indebidamente trabada le impone la obligación de recha
zarla de oficio.
Extremando el argumento, la demanda debe fun
darse en una pretensión jurídica. Si, por ejemplo, se
demandara a una persona para que cumpla con un deber .
de cortesía, sin darle soporte a un deber jurídico, la
demanda deberá ser rechazada de oficio.
Además debe proponerse la solución de un litigio, y
será improcedente desde su iniciación, si en caso de ser
acogida la demanda el actor quedara en la misma situa
ción que si no la hubiera formulado.
1. Integración de la litis
Si de la demanda resulta que la litis no se integra
con todos los que debe comprender la existencia de un
litis consorcio necesario, puede no darle curso mientras
ella no se integre.
2. Aclaración sobre la competencia
Sin perjuicio de resolver sobre la competencia, el
Juez puede exigir aclaraciones si la demanda la torna
dudosa.
3. Efectos
Lo que se rechaza es la demanda, pero el actor
conserva la acción que puede ejercitar mediante una
nueva demanda si se funda en vicios subsanables.
244 Ley N° 29.497
MODIFICACIÓN Y AMPLIACIÓN DE LA
DEMANDA
El demandante puede modificar la demanda antes
de que ésta sea notificada, y ampliar la cuantía del
reclamo hasta el llamamiento de autos para sentencia.
1. Modificación de la demanda
Importa la facultad otorgada al demandante para
revisar su propia demanda, lo cual sólo es posible antes
de que ésta sea notificada. La notificación personal del
traslado de la demanda, si bien poco común, es legalmen-
te posible. Se corre traslado de la demanda y su amplia
ción, porque ambas constituyen una unidad.
2. Alcances
La determinación de los extremos de la pretensión
es privativa del demandante. De ahí la liberalidad con
que se debe interpretar la facultad que le confiere este
dispositivo. Puede recaer sobre el objeto de la preten
sión, el título en que se funda, los sujetos del juicio, e
incluso la composición de la parte actora, a la cual puede
incorporarse un litisconsorte.
3. Ampliación
Está referida exclusivamente a la cuantía del recla
mo, que por esta vía puede ser aumentada, pero no
disminuida, porque la razón del aumento es el venci
miento de nuevos plazos o cuotas. De lo dicho se despren
de que hay una causa o relación jurídica común a las
Ley N° 29.497 245
ampliaciones, cuyo examen debe ser restrictivo, porque
está justificando el ejercicio de una facultad excepcional.
Su fundamento es el principio de economía procesal,
pues evita la dispersión de juicios en los cuales se
persiga el cobro de cuotas sucesivas.
4. Trámite
Se considera comunes a las ampliaciones los trámi
tes ya cumplidos. Lo que se debe hacer es notificar cada
ampliación, ya que la providencia que tiene por ampliada
la demanda no puede ser dictada si no es escuchada la
contraparte.
5. Caso de agregación excepcional
Se legisla un caso de agregación de prueba docu
mental con posterioridad a la demanda, referida a los
nuevos hechos que invoca el demandado en el responde,
los cuales no fueron considerados en la demanda. El
plazo para agregarla es de cinco días, que son contados
desde la notificación por ministerio de la ley de la
providencia que tiene por contestada la demanda o la
reconvención. Obviamente, el ejercicio de este derecho
es propio del demandante o del reconviniente.
6. Nuevos hechos
Son aquellos en que sustenta la defensa del deman
dado o reconvenido, que no fueron tenidos en cuenta por
la demanda o por la reconvención. Constituyen u n a
novedad en el ámbito de la relación procesal. Esta posi
bilidad restablece el equilibrio roto por la inserción de
hechos no considerados en la demanda o en la reconven
ción. A tal efecto, la ley permite únicamente acompañar
246 Ley N° 29.497
prueba documental que los desvirtúe, y no admite que los
replique.
7. Traslado
Es por cinco días, y le crea una doble carga al
demandado o reconvenido- a) Cuestionar la novedad de
los hechos, y b) Respecto de la prueba documental,
aceptarla o impugnarla.
8. Notificación
Se la efectúa por cédula. Por ello, los nuevos docu
mentos deben ir acompañados de t a n t a s copias cuantos
sujetos del traslado haya.
9. Procedencia
Procede únicamente cuando tales documentos son
de fecha posterior a la demanda, o bien anteriores pero
afirmados o denunciados por el actor bajo juramento de
no haber tenido conocimiento de ellos antes de la deman
da.
Después de trabada la relación procesal, puede
ocurrir o llegar a conocimiento de las partes algún hecho
cuya consideración sea de importancia para la sentencia,
por lo cual la ley permite alegarlo, aunque con explicables
restricciones para evitar que se retrotraiga el procedi
miento.
Ley N° 29.497 247
EMPLAZAMIENTO
1. Domicilio real
La voluntad del legislador es que la demanda sea
notificada en el domicilio real del demandado, en vista"
de la trascendencia que tiene el acto de notificación de la
demanda. En efecto: está en juego la garantía constitu
cional de la defensa en juicio, ya que el demandado podrá
ejercer o no su derecho de defensa según que el emplaza
miento haya sido bien o mal realizado.
El domicilio real prevalece sobre el especial consti
tuido en un instrumento público a los efectos de determi
nado contrato, cuando el juicio versa precisamente sobre
ese contrato, ya que en caso contrario carecerían de
sentido los recaudos que toma la norma, que procuran la
entrega directa y personal de la cédula al interesado. Sin
embargo, se admite también tiene decidido que la notifi
cación del traslado de la demanda en un domicilio con
vencional es válida cuando el instrumento ha sido reco
nocido, o cuando el Juez lo tuvo por reconocido.
2. Notificación por cédula
El traslado de la demanda es efectuado siempre por
cédula (Art. 157 inc. l), salvo cuando se trata de una
persona incierta o cuyo domicilio o residencia no son
conocidos, en cuyo caso se llama al ausente por edictos
(Art. 435).
En cuanto al diligenciamiento, debemos distinguir
según que se lo haya practicado o no directamente con el
interesado. En el primer caso se le entrega copia de la
cédula, de la demanda, y de la documentación acompaña
da. Cuando no se halla al interesado, tratándose del
248 Ley N° 29.497
traslado de la demanda, el oficial notificador no agota su
actividad el primer día, ya que si no encuentra a la
persona interesada debe dejar su aviso para que lo
espere al día siguiente. Este aviso cumple la función de
recado, a manera de advertencia, haciéndole saber a
quien va a ser notificado que espere al notificador al día
siguiente, oportunidad en la cual, si tampoco lo halla, se
efectuará la notificación conforme a lo dispuesto en el
Art. 161. Sólo ante el fracaso de esta segunda oportuni
dad de entenderse directamente con el interesado, el
oficial entregará la cédula a otra persona de la casa o al
encargado, y si ello no es posible, fijará las copias en la
puerta de acceso (Art. 141). Se entiende que si no encuen
tra a la persona interesada, primero debe t r a t a r de
entregar la cédula a alguna persona de la casal si ello no
es posible, se la dará al encargado, y en última instancia
dejará las copias debajo de la puerta de acceso.
3. Notificación bajo responsabilidad
Es ésta la notificación que se realiza en contra de la
afirmación d quien recibe la cédula en el sentido de que
la persona a la cual se procura notificar no vive allí. Tiene
su razón de ser en la posibilidad de una maniobra del
demandado tendiente a sustraerse de las cargas que
imponen las notificaciones por cédula.
Esto presupone que el actor ha logrado establecer
que el demandado vive allí, en el lugar que se le atribuye,
ya que si bien no se exige la demostración previa de las
diligencias realizadas, es obvio que el actor es el primer
interesado en extremar las precauciones a fin de evitar
una eventual nulidad y el pago de las costas para el caso
de que el demandado no viva en ese domicilio.
Ley N° 29.497 249
EMPLAZAMIENTO DEL DEMANDADO
DOMICILIADO FUERA DE LA COMPETENCIA
TERRITORIAL DEL
JUZGADO
La norma es congruente con lo dispuesto en el Art.
162, conforme al cual los Jueces pueden encomendar a las
autoridades judiciales de otras localidades la realización
de determinadas diligencias. Ahora, esto no pasa de ser un
simple enunciado, en vista de que la notificación se le cursa
directamente al demandado, según lo establecido en el Art.
157 inc. 1, la cual preceptúa que la notificación debe ser
practicada por cédula directamente en el domicilio real
del demandado.
Cabe destacar que cuando el demandado se domici
lia fuera de la jurisdicción del Juzgado, el plazo para
contestar la demanda es ampliado con arreglo al cuadro
de distancia que al efecto elabora el Consejo Ejecutivo
del Poder Judicial.
EMPLAZAMIENTO FUERADEL PAÍS
El presente dispositivo analiza dos casos- a) El
previsto en el Art. 432, o sea, el del demandado domici
liado o residente fuera de la jurisdicción —comentado al
analizar el mencionado artículo—, b) El del demandado
que reside fuera de la República. En este caso, de la
redacción de la norma se desprende que no es necesario
que el demandado haya cambiado su domicilio! basta que
tenga su residencia en el exterior. En la notificación de
250 Ley N° 29.497
la demanda en el extranjero, la ampliación del plazo es
convencional, porque el Juez la regula según la distancia
o la mayor o menor facilidad de las comunicaciones. Al
Juez le cabe señalar el plazo del traslado! si no lo señala,
el plazo es el de ley, aunque corresponda uno mayor.
EMPLAZAMIENTO DE DEMANDADOS CON
DOMICILIOS DISTINTOS
Cuando concurre esta circunstancia el criterio no
varía si todos los demandados tuvieron el mismo térmi
no, en cuyo caso el cómputo debe efectuarse desde la
última notificación.
Cuando todos los demandados tienen su domicilio
en la misma jurisdicción, si h a n sido notificados en
distinta fecha, los términos vencen independientemente
para cada uno de ellos, y no se computan desde la última
notificación practicada.
1. Persona incierta o domicilio ignorado
Para la citación por edictos la persona debe ser
incierta, o el domicilio o residencia ignorados. Son dos
supuestos distintos. Aun cuando el texto autorizaría a
primera vista a suponer que se trata de personas desco
nocidas y de aquellas cuyo domicilio o residencia se
ignorasen, siendo imposible adquirir certeza en un caso
y dar con el paradero en otro, corresponde interpretar
que en realidad se t r a t a de supuestos de ignorancia
invencible, sobre la verdadera residencia del demanda
do, o de una inseguridad imposible de disipar por medios
razonables respecto de su real identidad.
Ley N° 29.497 251
2. Cuando procede el nombramiento del curador procesal.
Efectos
Una vez terminada la publicación de los edictos. Si
h a s t a ese momento el citado no ha comparecido no
procede su rebeldía, sino el nombramiento del curador-
procesal a quien se le conferirá traslado para que contes
te la demanda.
3. Nombramiento y funciones del curador procesal
La designación del curador procesal procede en
todos los casos en que se demande a personas inciertas
o con domicilio o residencia ignorados, previa informa
ción sumaria y citación por edictos. Su intervención
tiende al cumplimiento de la garantía constitucional de
la defensa y, por tanto, no debe limitarse a la simple
vigilancia del procedimiento. Al asumir la representa
ción del ausente su actuación se extiende a todas las
cuestiones que se planteen en el juicio con las salvedades
derivadas de la naturaleza de sus funciones. Es así que
carece de facultades para realizar actos de disposición,
pero no reviste tal carácter la defensa de su representa
da que ejerce en el proceso, aunque en el mismo escrito
reclame autorización judicial para formalizar un acto de
aquella naturaleza.
4. Obligación facultativa de apelar
. No obstante los términos de la norma, entendemos
que el defensor no está obligado a apelar.
252 Ley N° 29.497
5. Ámbito de aplicación
Se notifica por edicto a las personas inciertas y a las
personas ciertas con domicilio desconocido. Las prime
ras son aquellas que el demandante no puede individua
lizar —Ejm. los herederos del causante si no se ha hecho
la sucesión—. En el segundo supuesto, o sea, personas
ciertas con domicilio o residencia desconocidos, haber
realizado, sin éxito, las gestiones tendientes a localizar
las. No es necesario probar dichas gestiones; basta el
juramento. Cuando se afirme y si la afirmación resulta
falsa, se la sanciona con multa, y procesalmente, con la
nulidad de toda la actuación consecuente a la falsedad;
además, se le impone las costas al falsario.
El curador procesal actúa en pro de personas ausen
tes en juicio a fin de asegurar el debido proceso y
proteger el principio constitucional de la defensa en
juicio.
EMPLAZAMIENTO DEFECTUOSO
1. Copias incompletas
La omisión de acompañar todas o parte de las copias
pertinentes con la cédula mediante la cual se notifica el
traslado de la demanda no autoriza a articular la nulidad
de la diligencia, sino solamente a pedir la suspensión del
plazo para contestarla hasta tanto se subsane la omisión
y ese pedido puede formularse mientras dicho plazo no
hubiere vendido.
Ley N° 29.497 253
EFECTOS DEL EMPLAZAMIENTO
En el Derecho Procesal actual en los Códigos de
raigambre hispano-romana, resiste el embate de las
reformas y de las ideas de simplicidad y celeridad en el
proceso, el instituto de emplazamiento. Como se obser
vará, por la noticia histórica que consignamos y por su
utilización procesal, esta específica forma de citación
con plazo determinado y preclusivo, se ubica principal
mente al principio de todo juicio como acto que formaliza
el litigio. Asimismo, es un acto complejo de notificación,
de comunicación, de plazo, bajo apercibimiento conmina
torio, de tal manera que pone al emplazado (demandado,
procesado, tercero necesario, funcionarios inferiores)
en la situación jurídica de comparecer o dejar de compa
recer, con consecuencias procesales a cargo del rebelde.
1. Idea general
Actualmente significa la fijación de un "termino al
encuadre en el tiempo, para que la persona emplazada,
cumpla una actividad o manifieste su voluntad ante el
Órgano Jurisdiccional que resuelve el acto de emplaza
miento.
En el ordenamiento actual, el emplazado tiene la
carga de comparecer, al ser citado en un término fijo y
bajo apercibimiento de las consecuencias procesales, en
perjuicio de su derecho o de su interés de actuar. En el
proceso penal lo mismo que en el civil, el instituto que
contempla la situación de incomparecencia, es la rebel
día del emplazado (demandado o procesado), con la
diferencia que en sede penal, por razones que fincan en
254 Ley N° 29.497
los fines que persigue el Estado, el procesado, además de
cargar con las consecuencia de su no presentación, res
pecto a su derecho de defensa, es posible de otra sanción
a los fines penalísticos. 44 El principio procesal se percibe
en la situación del emplazado que puede sufrir la conse
cuencia de su inercia o de su negligencia. El concepto de
cargar sustituye así al de obligación, lo que está señalan
do la evolución de las ideas sobre este instituto y sus
géneros en el Derecho Procesal, cuando se trata de las
p a r t e s . "Las c a r g a s m á s i m p o r t a n t e s que p u e d e n
recordarse son, la que pesa sobre el demandado de
comparecer y personarse en el proceso (carga genérica
que condiciona las distintas cargas particulares)...", dice
al respecto Reimundín, haciendo resaltar el concepto de
carga, y la situación procesal de las partes cuando "están
a derecho" por el acto de comparecer. 45
No fue así en el Derecho histórico. En la legislación
española antigua, se concebía la obligación, o el deber de
comparecer. Ello se explica por la concepción romanista
del proceso, donde era necesaria la presencia de las
partes litigantes ante el Juez o por cualquier medio
(voluntariamente o por coacción jurídica del actor contra
el demandado), para lograr la pacificación social 46 . De
manera que la gradación de las ideas al respecto pueden
señalarse esquemáticamente así: obligación-deber-car
ga.
44. Enciclopedia, J. Omeba, TX, p. 31.
45. REIMUNDÍN, R., Derecho procesal Civil, T. I, p. 132, Bs. Aires, 1957.
46. CHIOVENDA, Principios, t. 2, p. 197.
Ley N° 29.497 255
En la legislación hispana, Las partidas consagran
ese deber procesal al definir el emplazamiento- "Como
llamamiento que facen a alguno que venga a facer Dere
cho o a cumplir su mandamiento" (Parí. 3a, tit VII, ley 19).
Preceptúase además: "...los rebeldes non deben fincar
sin pena, porque desprecian el mandamiento de aquellos
a quienes deben obedecer" (Parí. 3a, tit. VII, ley 8). "Rebel
día es como sobervia o desdén o demandamiento en non
querer venir ante el juzgador a quien deben obedecer
como mayoral" (Part.3a, tit. XIII, ley 9).
El emplazamiento presenta las siguientes caracte-
rísticas:
a) El sujeto que resuelve y hace ejecutar el acto de
citación conminativa, es el Órgano Jurisdiccional. Puede
considerarse el sujeto activo emisor al Juez o Tribunal y
sujeto activo ejecutor al oficial público. 47
b) Cuando se trata de emplazamiento del demanda
do o del procesado, las fallas formales de la notificación
o de la ausencia del acto de comunicación, producen la
nulidad de todo lo actuado desde el momento mismo en
que debió hacerse.
c) El efecto procesal del emplazamiento también
caracteriza el acto complejo de que se trata. En el proce
so civil, es un carga procesal para el demandado y de
acuerdo a la concepción actual del proceso, los fines
esenciales no se perturban por la no presentación o falta
de actividad ante el Órgano Jurisdiccional. La conse
cuencia es la pérdida de una oportunidad procesal y la
47. V. FENECH, M. Derecho procesal, penal, Volumen 2, caps. 28 y 29,
Barcelona, 1952.
256 Ley N° 29.497
preclusión de la etapa del procedimiento sin la posibili
dad de retrogradarlo.
En el proceso penal, el emplazamiento puede llegar
a traer como consecuencia la declaración de rebeldía,
pero a los fines penales, la presencia del imputado es
indispensable, y por esa razón deriva al efecto coactivo si
no se presenta el llamado judicial.
2. Concepto legal
En los Códigos de fuente hispana, se legisla este
instituto teniendo como sujeto destinatario (sujeto pasi
vo de emplazamiento) especial, al demandado y general,
a las partes en el juicio. En esto se diferencia de la
citación, que se dirige a toda persona necesaria para un
acto de diligencia.
Por eso se ha considerado al emplazamiento como
acto inicial de la litis-contestación, y se le ubica y legisla
en esa etapa del proceso.
3. Referencias históricas
a) En el Derecho Romano Antiguo. Con el procedi
miento de las legis actiones y el procedimiento formula
rio, la introducción a la instancia se hace por actividad
exclusiva del demandante. La citación al demandado en
forma privada se hace por el acto de la in ius voctio, de una
simplicidad primitiva- el primero encuentra al segundo
y le dice : in ius sequere o in ius te voco.
El demandado está obligado, debido a la estructura
privada del proceso, donde es necesaria la presencia de
l a s p a r t e s a n t e el M a g i s t r a d o p a r a t r a b a r la
litiscontestatio.
Ley N° 29.497 257
En la época de la ley de las Doce Tablas (Tabla I, 1 y
2), la in ius vocatio se aplicaba exclusivamente a la actio
sacramenti in personam, donde el acto afirma y el de
mandado niega. Las partes no se presentan ante el
Magistrado de común acuerdo.
Lo cierto es que esta forma de citación del demanda
do o la otra con el vadimonium, que era el medio para
aplazar los juicios ya comenzados, como la presentación
de fiadores (vindex), que garantizaban la comparecencia
legal le siguieron utilizando durante el desarrollo del
proceso por fórmulas, hasta fines de la República.
En estos casos, si el citado en día fijo o en plazo
determinado no se presentaba, tenía lugar el procedi
miento ejecutivo, y esto significaba la violación de una
obligación procesal- la promesa de asistir hecho por
intermedio del vadimonium.
El carácter de obligación de presentarse a juicio es
patente en todo el Derecho antiguo y subsiste en la
legislación posterior para derivar en deber y luego en
carga procesal.
En el proceso antiguo se explica por la concepción
monárquica y autoritaria de la administración de justi
cia.
En algunos asuntos extraordinarios en la época del
emperador Marco Aurelio, "se permitió al demandante
dirigir primero a su adversario la denuntatio litis, es decir,
una notificación escrita del objeto de su demanda y del
día fijado para comparecer. 48
48. PETIT, E. Tratado elemental de Derecho Romano, p. 841.
258 Ley N° 29.497
La citación y el emplazamiento del demandado se
distiguían, porque la primera era el llamamiento que el
Juez hacía a las partes o a los testigos, durante el término
de pruebas.
El emplazamiento resultaba del llamado hecho del
demandado para que acuda al tribunal en el plazo seña
lado. Influía indudablemente, en esta distinción de los
actos de citación ante el Magistrado o el iudex, el hecho de
la división del juicio en dos etapas' el procedimiento in
iure ante el magistrado y el procedimiento apud indicem,
ante el iudex. En esta última fase se apreciaban los
hechos.
El carácter privado del proceso antiguo se pone de
manifiesto en estas formas introductivas de la instancia
por actividad exclusiva de las partes- por ejemplo, la in
ius vocatio, llamamiento del demandado ante el magis
trado; la editio actionis o enunciación de la acción inten
tada; el vadimonium, o la promesa garantía de compare
cer en el proceso.
Este sistema antiguo se prolongó hasta el siglo III
de la era cristiana y comprende todo el período de la legis
actiones desde los primeros tiempos de Roma hasta el
siglo II a de J.C. y el período del procedimiento formula
rio, que se extiende desde esa fecha hasta el siglo III
indicado.
Los dos sistemas que sustituyeron estas formas de
citación y emplazamiento, fueron una consecuencia de
h a b e r s e a d o p t a d o el procedimiento e x t r a o r d i n a r i o
(cognitio extraordinem), en la época imperial. 49
49. ARANGIO, RUIZ, en Instituciones, p. 168.
Ley N° 29.497 259
Como vimos, primero se utilizó el sistema de la
notificación de la demanda (litis denuntatio), en la época de
Marco Aurelio (161 a 180 de. J.C), pero fue durante el
reinado de Constantino (306 a 337 d. de J . C ) , que se dictó
una Constitución para regular estos aspectos del proce
so, con el fin de abolir la privata testatio, es decir, la
invitación directa y personal del actor al demandado sin
intervención de la autoridad. 50
El actor pide al Magistrado que se notifique al
demandado su pretensión (evocatio), mediante una orden
de aquél (edicatio), mediante una orden de aquél (edictis),
formulada por escrito (litteris). La fórmula de tal evocatio
es t r i p l e —dice ARANGIO R U I Z — : "...edicti-litteris-
denuntiationibus; y de éstas sólo la primera, que es la
menos usada, puede ser considerada como un simple
acto de autoridad. Es decir, que es la actividad del actor
ante el magistrado lo que prevalece para poner al de
mandado en situación de comparecer". Este desenvolvi
miento del proceso se ve mejor en las provincias que en
la metrópoli. Allí, la jurisdicción unificada en el Magis
trado romano, da origen a una orientación nueva del
juicio, y en este aspecto, el actor se vale del juicio, y en
este aspecto, el actos se vale del funcionario judicial para
intimar al accionado, la presencia en la plaza principal
del distrito, en los días en que el prefecto administrará
justicia (conventos). El funcionario la trasmite por inter
medio de u n a dependiente. Al principio fue la litis
denutiatio una declaración redactada con la cooperación
de tales funcionarios autorizados para recibirlas. Más
tarde, dicho funcionar se identifica con el Juez. Desde la
50. ARANGIO RUIZ, Las acciones en el Derecho Privado romano, p. 142.
260 Ley N° 29.497
denuncia transcurre un término de cuatro meses, a cuyo
vencimiento las partes tienen la obligación de compare
cer en juicio, bajo pena de la pérdida de la litis (si falta el
acto) o del proceso en contumacia (si quien falta es el
demandado)51
Se observa así que se evita la posibilidad de un
proceso sin contradicción y por eso antes de declarar la
contumacia se requería que el demandado o el emplaza
do fuera citado por tres veces.
En el segundo sistema seguido desde la época de
Justiniano (527 a 565 d. de J.C.), la marcha del proceso se
inicia también por la iniciativa del actor, pero éste debe
pedir autorización al Magistrado. Se denomina a esta
etapa, procedimiento per libellus, debido a los documen
tos en que actor y demandado inician la instancia. El
actor introduce la acción por un libelluis conventionis,
redactado por él o persona asesora. Allí también solicita
al Juez la autorización para citar a juicio al demandado,
quien provee sumariamente y ordena la notificación de
la actio, lo que se hace por intermedio de un oficial
público (executor negotii). El libelo es de emplazamiento
mediante el oficial a quien el demandado deberá entre
gar a su vez libellus contradictionis. Como se observará,
tanto la enunciación de la pretensión (demanda), como el
plazo para que se conteste y se comparezca ante el
tribunal se hace en este período, en un solo acto a los
efectos de constituir normalmente la litis contestatio, o
anormalmente la contumacia del demandado o del actor.
51. ARANGIO, RUIZ, Instituciones, p. 169.
Ley N° 29.497 261
P a r a evitar en lo posible la rebeldía y la falta de
contestación del emplazado, se permitió, en la época de
Justiniano, que el demandado fuese llevado, manu militan,
ante el Tribunal, o mantenido en arresto. Respecto del
actor se crearon medios procesales p a r a obligarlo a
comparecer! verbigracia, la fianza y el compromiso de
proseguir el juicio 52 .
En el derecho intermedio. La influencia del Derecho
Romano postclásico, se refleja en el Derecho de la Edad
Media, sobre todo en Francia e Italia. Es fácil ver en el
procedimiento que los actos iniciales de la instancia se
introducen por libelos y con autorización judicial 53 . An
teriormente existían ciertas costumbres judiciales que
permitían la intimación para comparecer ante el Juez
(ajournemet), la cual se hacía verbalmente o de viva voz en
presencia de dos testigos que acompañaban al sujeto.
En Italia, durante los siglos VII y XII, el procedi
miento fue similar. En materia de notificaciones de la
demanda existía la costumbre que hacía que el actor
informase previamente al Juez, a quien le corresponde
precisar los términos de la acción. Luego se notificaba
por intermedio del oficial inventio, en forma verbal, o
escrita. Se distinguió en esta época la citación al deman
dado y la notificación de la demanda.
En el Derecho Canónico, según CHIOVENDA se conser
varon los principios del Corpus Iuris justinianeobA. En las
prácticas de la Rota Romana y en las Decretales, se tuvo
en cuenta la situación de no comparecencia del deman-
52. V. NOVELAS, 108, cap. 2, y consí. 95, cap. 1.
53. GLASSON Y TISSIER, Traite théorique et persiqu d'organization
juridiciare,de comp, et de civile, t. 2, p. 457, París, 1926.
54. CHIOVENDA, Instituciones, t. 2, p. 298, secc. 1, num. 2546.
262 Ley N° 29.497
dado. Aunque no existen disposiciones especiales al
respecto, la doctrina de los canonistas elaboró toda una
teoría de las citaciones especiales y generales 5 5 . La
citación general tenía por finalidad causar la rebeldía y
contumacia del demandado. En el fuero secular bastaba
una sola citación y rebeldía para causar la contumacia, ya
que era perentoria, mientras en el fuero eclesiástico la
citación era trinca. 56
4. El emplazamiento y los principios procesales
De acuerdo al panorama histórico y el encuadre
institucional señalado, el emplazamiento, tiene como
acto de citación apercibimiento de una consecuencia
perjudicial para el empleado, la finalidad primordial de
trabar una relación procesal de las partes entre sí, ante
el órgano de la justicia; además de servir de acto previo
a todo impulso procesal de parte o de oficio. Es decir, se
activaron de la relación procesal en cualquier etapa del
proceso, cuando exista necesidad de un plazo perentorio
y de carácter preclusivo para la marcha normal del
proceso.
En segundo lugar, siempre que se t r a t a de los casos
excepcionales de personas distintas de los litigantes, la
finalidad es la impulsión necesaria de los autos del
proceso.
Respecto de los litigantes, la finalidad esencial es
que todo momento tenga la posibilidad de "estar a dere
cho". 57
5 5. LORETO, L. Monografía citada en Revista de Derecho Procesal, año 7,
1949, 1 parte, nota 6.
56. BOLAÑOS, H. Curia filípica, T. I, p. 68, Madrid, 1825.
57. LUIS, LORETO, Revista de Derecho Procesal, año 7,1949,1 parte, pags.
59 y sigs.
Ley N° 29.497
Esta consideración nos lleva a relacionar el institu
to con los principios generales del proceso tal como se los
acepta actualmente.
a) El principio de su impulsión de oficio, que actual
mente se acepta en forma conjunto con la iniciativa de las
partes, se pone de manifiesto porque una vez iniciado el
juicio con la demanda del actor, el Juez debe citar y
emplazar al demandado. Asimismo, en las etapas poste
riores del proceso, el emplazamiento siempre se utiliza
por el Órgano Jurisdiccional para impulsar una activi
dad o dar fin a una etapa principal. En los Códigos, leyes
y proyectos modernos, como es notorio, se pone de
manifiesto este principio sostenido por la doctrina al
lado del tradicional principio dispositivo. 58
b) El principio constitucional de igualdad ante la
ley, traducido en el ámbito procesal, significa que "las
partes, en cuanto piden justicia, deben ser puestas en el
proceso en absoluta paridad de condiciones" 59 . El empla
zamiento tiene por objeto, sobre todo, al inicio de la
causa, situar en un pie de igualdad jurídica a los litigantes
para que estén a derecho.
c) En realidad estrecha con ese principio constitu
cional y como un desarrollo procesal del mismo, se
concreta al principio de la bilateralidad de la audiencia,
señalando que los litigantes han de ser oídos y deben
proveerse inexcusablemente este objetivo, poniéndolos
en situación de paridad. Para que las partes puedan ser
58. V. REIMUNDIN, R. Op. cit, 1.1, pag.s 125, PODETTI, Teoría y técnica
del proceso, p. 76.
59. CHIOVENDA, Instituciones, t. I, p. 109.
264 Ley N° 29.497
oidas en sus respectivas pretensiones, defensa y excep
ciones, está establecido y generalmente adaptado al
sistema de la notificación, citación o emplazamiento,
traslado y vista mediante los cuales el que acciona y que
cree que su derecho ha sido violado o contestado, invita
al adversario a comparecer ante el Órgano Jurisdiccio
nal competente para obtener la actuación de la ley y la
protección de la situación jurídica material. "La notifica
ción, citación, o emplazamiento, y los traslados y vistas
constituyen, por lo tanto, los actos importántisimos el
procedimiento, que tiende a colocar al demandado o al
actor, en actitud de poder valorarlos" 17 . Este postulado
lo expresaban los romanos- audiatur et altera pars, para
poner de manifiesto la posibilidad del contradictorio
ante la justicia.
En el Derecho Hispanoamericano se relaciona tam
bién con la garantía constitucional de la defensa en
juicio, de modo que el acto de comparecencia de las
partes debe cumplirse en juicio para darles la oportuni
dad de ser oidas, ya que nadie puede ser condenado sin
haber tenido oportunidad procesal de alegar. En el
Derecho Anglosajón se consagra este principio en la
fundamenta expresado gráficamente en la fórmula- his
day in Court (su día en el Tribunal). Esa garantía consti
tucional se cumple por intermedio de un acto de notifi
cación con emplazamiento (notice) para brindar a la
parte citada la ocasión de ser oída (hearing).
d) El emplazamiento pone de manifiesto el princi
pio de la preclusión, ya que el Órgano Jurisdiccional
utiliza este medio para formalizar el tránsito de una fase
del proceso a otra.
Si la parte emplazada no concurre a concretar la
actividad necesaria y ordenada en una etapa del proceso,
Ley N° 29.497 265
pierde la oportunidad para hacerlo, porque caduca por
clausura dicha etapa.
5. Efecto
De los efectos procesales ya se h a n indicado los
principales aspectos. La situación típica que puede ha
cerse extensiva todas las citaciones con plazo fijo, es el
emplazamiento del demandado. Puede darse las siguien
tes situaciones: I o Demandado (emplazado), que compa
rece. En este caso queda definitivamente trabada la
relación procesal ante el órgano jurisdiccional, porque el
citado "está a derecho" para toda eventualidad procesal.
La carga de comparecer ha sido cumplida. La evolución
histórica del instituto (la comparecencia o la personación
del demandado en juicio), nos muestra como esté pudo
configurar ya una verdadera obligación con su corres
pondiente vía compulsiva, ya un verdadero deber proce
sal con sus correspondientes sanciones y finalmente,
constituir una carga procesal, dice REIMUNDÍN, sintetizan
do la evolución de este aspecto del emplazamiento. 60
Puede asimismo comparecer y permanecer inactivo
respecto a los actos posteriores del juicio (v. gr., no
contestar la demanda, no presentarse a la audiencia, no
exhibiendo documentos). En estos casos, se decretan
rebeldías parciales y carga con la consecuencias de su
inactividad de domicilio desconocido. En este supues
tos, la imcomparecencia no autoriza el juicio en rebeldía.
Debe designársele curador procesal de ausente a quien
se corre el traslado de la demanda. 6 1
60. REIMUNDÍN, R, op. cit., 1.1, p. 161.18. REIMUNDÍN, R., Ob. cit,.
t. 2, p. 38
61. ALSINA, H. Ob. cit., t. 2, p. 81.
266 Ley N° 29.497
INEFICACIA DE LA INTERRUPCIÓN
1. Prescripción
En Derecho Civil, Comercial y a d m i n i s t r a t i v o ,
medio de adquirir un derecho o liberarse de una obligación
por el transcurso del tiempo que la ley determina! y que
es variable seún se trate de bienes muebles o inmuebles,
y según también que se posean o no de buena fe y con justo
titulo. La prescripción llámase adquisitiva cuando sirve
para adquirir un derecho. Y es liberatoria cuando impide
el ejercicio de la acción para exigir el cumplimiento de
u n a obligación. Estos plazos liberatorios son muy
variables, conforme a la acción que se trate de ejercitar.
El diccionario de la Academia define con acierto
esta institución cuando dice que es la acción y efecto de
prescripción o de adquirir una cosa o un derecho por la
virtud jurídica de su posisión continuada durante el
tiempo que la ley señala, o caducar und erecho de lapso
señalado también a este efecto para los diversos casos.
2. Clases
2.1. Prescripción adquisitiva
Derecho por el cual el poseedor de una cosa adquiere
la propiedad de ella por la continuación de la posesión
durante el tiempo fijado por la ley.
Generalmente los plazos prescriptivos son menores
o mayores según que la posesión se haya o no ejercido con
buena fe y justo título, y que se trate de bienes muebles
o inmuebles.
Ley N° 29.497 267
2.2. Prescripción civil
Nombre unificado de la adquisitiva y de la extintiva
de derechos y bienes en la esfera civil, para diferenciarla
de la prescripción.
En la modalidad que constituye adquisición o '
jurídica, que se denomina igualmente caducidad, posee
elasticidad cronológica desde 24 horas (denuncia de
ciertos daños asegurados) hasta un lapso treintañal en el
dominio.
2.3. Prescripción criminal
D e n o m i n a c i ó n t é c n i c a q u e p r e t e n d e no sólo
diferenciarse de la prescripción civil, sino agrupar las
dos especies penales^ la prescripción de la pena y la del
delito.
2.4. Prescripción de acciones
Caducidad de los derechos en su eficacia procesal,
por haber transcurrido los plazos legales para su posible
ejercicio.
El concepto viene a sumarse al de prescripción
extintiva.
2.5. Prescripción liberatoria o extintiva
Excepción para repeler una acción por el solo hecho
de que el que la entabla ha dejado durante un lapso de in
tentarla, o de ejercer el derecho al cual ella se refiere. De
ese modo, el silencio o inacción del acreedor durante el
tiempo designado por la ley, deja al deudor libre de toda
obligación, sin que para ello se necesite ni buena fe ni
justo título.
Interrupción de la prescripción. Detención del curso
de la prescripción. Cuando esa detención se produce, no
268 Ley N° 29.497
corre el tiempo anterior a la fecha del hecho interruptivo.
Terminado el plazo interrumpivo, la prescripción se
tiene que empezar a contar de nuevo. Son hechos
interruptivos- la privación del goce de la cosa durante el
poseedor o deudor, aun i n t e r p u e s t a ante juez
incompetente o condefectos formales, salvo que el
d e m a n d a n t e desista de la demanda o se declare la
deserción de la instancia! el reconocimiento que el deudor
o el poseedor hace del derecho de aquel contra quien
prescribía.
3. Caso de agregación excepcional
Se legisla u n caso de a g r e g a c i ó n de p r u e b a
documental con posterioridad a la demanda, referida a
los nuevos hechos que invoca el d e m a n d a d o en el
responde, los cuales no fueron considerados en la
demanda. El plazo para agregarla es de diez días, que son
contados desde la notificación por ministerio de ley de la
providencia que tiene por contestada la demanda o la
reconvención. Obviamente, el ejercicio de este derecho
es propio del demandante o del reconviniente.
4. Nuevos hechos
Son aquellos en que se sustenta la defensa del
demandado o reconvenido, que no fueron tenidos en
cuenta por la demanda o por la reconvención. Constituyen
una novedad en el ámbito de la relación procesal. Esta
posibilidad restablece el equilibrio roto por la inserción
de hechos no considerados en la d e m a n d a o en la
reconvención. A tal efecto, la ley permite únicamente
acompañar prueba documental que los desvirtúe, y no
admite que se los replique.
Ley N° 29.497 269
5. Traslado
Es por diez días, y la crea u n a doble carga al
demandado o reconvenido- a) cuestionar la novedad de
los hechos, y b) respecto de la prueba documental,
aceptarla o impugnarla.
6. Notificación
Se la efectúa por cédula. Por ello, los nuevos
documentos deben ir acompañados de t a n t a s copias
cuantos sujetos del traslado haya.
7. Acepciones
La voz j u r a m e n t o , tiene distintos sentidos que
gravitan en diferentes significados, por lo que se hace
necesario distinguirlos para su exacta ubicación.
El Diccionario de PIERRE LAROUSSE, expreso: "que
juramento puede designar, la acción (el acto) de tomar a
Dios o a un ser sagrado cualquiera, como testigo de la
verdad, de las palabras que se pronuncian o de una
obligación que se contrata; pero también puede referirse
a algo más solemne, que se realiza en circunstancias más
graves y ordinariamente frente a personas constituidas
en dignidad (cargo honorífico y de autoridad), mientras
que el primero se hace ante un pequeño número de
personas en el curso ordinario de la conversación o
negocios. El voto o reniego, otro de los sentidos, no es
sino una especie de exclamación forzada por palabras
que invocan siempre alguna idea sagrada, para combinar
con pensamientos profanos y a menudo hasta ciminales 62 .
[Link] LAROUSE, Grand dictionaire universel du siécle XIX, T. 9, p.
111, París, s/n)
270 Ley N° 29.497
Se designa con las voces jurement, serment y juren, las
acepciones explicadas respectivamente.
La blasfemia o reniego queda descartada de nuestro
interés en razón de su sentido diamentralmente distinto
y opuesto (es eljuren de los franceses).
El juramento corriente desprovisto de solemnidad,
únicamente interesaría cuando es elemento de un negocio
jurídico, pero como este es accidental, valdrá como tal,
en el caso particular; de donde concluímos que es de
relevancia jurídica, el prestado en ciertas y determinadas
circunstancias, cumpliendo exigencias previas, y
calificados como necesarios e impostergables p a r a
oportunidades señaladas. Se identifica con el serment
anteriormente citado.
8. Expresión jurídica
Juramento, en el cramentum, tomado en su acepción
militar, "es promesa solemne tomando de testigo a Dios
o aquello que se considere sagrado" ("Sermenf, op. cit.,
t. 14, núm. i; S. T.). Constituye la voz específicamente
jurídica en la lengua francesa. En cambio, para la
c a s t e l l a n a , proviene del l a t í n i u r a m e n t u n , que es
"afirmación o negación de una cosa, poniendo por testigo
a Dios, en sí mismo o en sus criaturas" (Diccionario de la
R e a l A c a d e m i a E s p a ñ o l a , voz " J u r a m e n t o " ) .
Extensivamente, por lo tanto, en Derecho, corresponderá
asignarle al juramento el significado deserment, aunque
como dijéramos, etimológicamente tiene otras raíces.
9. Evolución histórica
El j u r a m e n t o en s u s o r í g e n e s t u v o c a r á c t e r
Ley N° 29.497 271
exclusivamente religioso. Varias son las razones- La que
pudiera contribuir la sinceridad de una fe profundamente
sentida, o la falta del concepto político de la libertad
religiosa. Si éste ha sido el carácter del juramento en la
antigüedad, podemos decir que en las épocas primitivas
tuvo carácter más que religioso, supersticioso
El primitivismo de la sociedad h u m a n a en sus
orígenes descansaba en el ministerio de lo desconocido,
representado en las fuerzas "tabú". Impregnado de lo
mágico e inexplicable, es muy probable que el juramento,
dentro de la conducta social, haya sido el recurso común
de todos los negocios o relaciones elementales, por
supuesto con las características de imperfección que es
dable suponer. P a r a lo temible o e x t r a ñ a b l e m e n t e
poderoso e s t a b a n el cumplimiento, rugidos o gritos
intencionados, que pudieran significar los rudimentos
del origen del juramento.
Sin embargo existen opiniones que hacen derivar el
origen en el nacimiento de la idea religiosa. Después de
las ordalías (la del ataúd, la del agua hirviente, la del
hierro candente, del pan bendito), un paso adelante, aún
dentro de la barbarie de la época, fueron las pruebas del
j u r a m e n t o y del d u e l o . Todos ellos c o n j u n t o de
procedimientos, de base religiosa, usados durante la
edad media, para establecer la inocencia o la culpabilidad
de los procesados por ciertos delitos; se llamaban "hijos
de Dios".
Se o b s e r v a que al i n t e r p o n e r s e u n a p e r s o n a
autorizada entre otras que a viva fuerza ventilan sus
c u e s t i o n e s , los c o n t e n d i e n t e s , d e s i s t i e n d o de la
brutalidad, invocan ambos el testimonio de la divinidad,
alegando que la razón se encuentra de su parte. Este es
272 Ley N° 29.497
el proceso posterior, que en la época primitiva se resume
por completo en la inprecación, es decir en los males que
el que jura llama sobre su cabeza en caso de perjurio.
Primeramente se invocan estos males para que surtan
efecto d u r a n t e la vida del perjuro. Más adelante la
imprecaución se refiere a la vida de ultratumba. Ya
Aristófanes dio la mejor explicación de este cambio en el
famoso diálogo de las nubes ... Esta evolución fué el
efecto de una experiencia largamente practicada. La
confrontación incesante de las creencias con los hechos,
debió convencer a la larga a los espíritus observadores
que no podía un hombre jurar en falso o morir sin sufrir
el castigo. En síntesis la relación entre la imprecación y
el hecho era puramente ideal.
En épocas más próximas a nosotros, la invocación a
la divinidad deja de hacerse con la imprecación. Se
emplea la suplicación. La penalidad que el que presta
juramento invoca, no es ya positiva, sino negativa. En
caso de perjurio, se somete a perder el favor de la
divinidad. De aquí que todavía en la actualidad se preste
juramento en Inglaterra con la fórmula de "así Dios me
ayude" (Omeba, T. XVII, p. 497).
Desde el origen de las sociedades, el hombre tuvo
necesidad de buscar fuera de él un testigo de su conciencia.
Para afirmar con más autoridad, para creer con más
confianza, buscó el juramento. MASSIEU dice: "que los
juramentos nacieron al mismo tiempo que los hombres se
engañaron" (Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa-
Calpe, voz "Juramento").
Los p r i m i t i v o s i n v o c a n los e l e m e n t o s de la
naturaleza, los salvajes sus ídolos, los paganos sus dioses,
el cristianismo su Dios y en la actualidad una mezcla de
Ley N° 29.497 273
metafísica religiosa y laica es su invocación. Se desprende
que el j u r a m e n t o interviene a cada i n s t a n t e en las
relaciones intesociales de los hombres, tras costumbres
antiguas lo h a n consagrado y la legislación moderna lo h a
conservado.
En las diversas épocas ha ido tomando un carácter
peculiar propio de la concepción filosófica de la sociedad.
Así en la sociedad teocrática, el juramento es una cosa
temible; en la civilización helénica y romana, tuvo su
significación propia e integral, pero la multiplicación de
los Dioses, reducidos a imágenes, tornáronle fácil e
ilusorio, perdiendo su majestad.
El pueblo r o m a n o tubo p a r a el j u r a m e n t o u n
v e r d a d e r o culto, y no se consideraba formalmente
obligado más que cuando lo había formulado en nombre
de Júpiter, Diana, Juno, Neptuno, etc. es decir en nombre
de sus dioses principales.
Con el cristianismo vuelve a adquirir toda su
severidad y eficacia. En la Edad Media, el falso juramento
era penado con severidad ejemplarizadoral pero al mismo
tiempo que decae el poder de la Iglesia y las creencias se
debilitan, el juramento pierde fuerza.
Se ha dado un gran paso de avance por la laicidad del
juramento al sustituirlo por la promesa que tiene por
base la fe cívica y el honor, alejando la posibilidad de
imponer en dogma frente a la conciencia individual.
Las sanciones civiles y penales como políticas que
llevan involucrados h a c e n de su observancia, u n a
i n v a r i a b l e c o n d u c t a de c u m p l i m i e n t o , bajo l a s
responsabilidades que se contraen con su no ejecución.
En apoyo a sus relevantes condiciones, el juramento
4
274 Ley N° 29.497
así presentado, ofrece la certidumbre de una verdadera
institución jurídica, independizada de espúreos rastos y
t o t a l m e n t e d i f e r e n c i a d a . C a r a c t e r í s t i c a de l a s
i n s t i t u c i o n e s de d e r e c h o , c o n s a g r a t o r i a s de u n a
verdadera ciencia, como es la jurídica. 63
A pesar de que el juramento laico sería el desiderátum
en derecho, en la mayoría de las legislaciones no se lo
consagra totalmente. O es facultativo de quien lo presta
de hacerlo por sus creencias religiosas! o el ritual es t a n
solemne que solamente se justifica por la raíz teológica.
En una palabra es como lo expresa muy bien el doctor
Orgaz que- "un resto del vínculo entre la religión y el
Derecho se halle en el juramento judicial de nuestros
días en que se conmina al absolvente o al testigo a que
diga la verdad bajo la amenaza de que Dios y la Patria se
lo demanden".
10. Definiciones
La ley 1 del título XI, partida III, definía el juramento
diciendo que es- "Averiguamiento que se hace, nombrando
a Dios o alguna cosa santa sobre lo que algunos afirman
o niegan que es así". Se dice también que es "la invocación
tácita o expresa del nombre de Dios, poniéndolo como
testigo de la certeza de lo que se declara" (Op. cit., núm,
3).
Para ARTURO ORGAZ, es un medio de prueba por el que
se vincula la fe religiosa y Cívica al deber de producirse
con verdad y sin malicia en una declaración judicial o de
actuar sin torcer la justicia y el Derecho al desempeñar
63. CARNELUTTI, F., Sistema de Derecho procesal civil, t. 3, p. 342.
275
Ley N° 29.497
una comisión o profesión. Sin embargo esta definición
revela solamente un aspecto del juramento, y realmente
es una posición escéptical el autor lo despoja de toda la
solemnidad confirmando su apreciación al afirmar con
Reynal que "cuando la buena fe reina, la palabra basta; y
cuando no existe, el juramento es inútil".
"Invocación que se hace poniendo como testigo de la
verdad de un hecho o de una promesa, a Dios, a su fe u
otra institución que resulte sagrada p a r a el que lo
presta". 6 4
Es el acto en que invoca por un signo externo al
Supremo Hacedor como testigo de la verdad de lo que se
asevera o se promete 65 En esta definición notamos un
elemento nuevo, "el signo externo", pero aunque agrega
algo no completa su contenido.
Esta y otras definiciones similares, son incompleta,
porque toman el juramento en uno o varios sentidos,
pero no integralmente en todos. Para comprenderlo es
p r e c i s o t e n e r en c u e n t a el j u r a m e n t o j u d i c i a l ,
extrajudicial, político, religioso, probatorio, etc.
Seria por lo tanto, la invocación solemne de un ser
superior, algo sagrado, o de respeto, en garantía de su
deber de lealtad, prometiendo a c a t a r o cumplir la
circunstancia objeto del mismo, cargando con las sanciones
morales o legales del perjurio; la posible definición del
juramento (Omeba, T; XVII, p. 499).
64. Diccionario jurídico, voz Forum, t. 2, pág. 549.
65. Escribe, J., Diccionario de Legislación y jurisprudencia, pág. 1103.
276 Ley N° 29.497
11. Conceptuación
El juramento tiene carácter religioso, en cuanto es
invocación de una divinidad a la que se pone por testigo
de decir verdades; tiene carácter civil y político al ser
invocado en actos de ambas naturalezas, sustituyéndose
por la promesa, o a c e p t á n d o s e i n d i s t i n t a m e n t e el
juramento o la promesa en la fórmula usual de jura o
promete decir la verdad en lo que sepa y fuere interrogado
(CABANELLAS. G., Diccionario de Derecho Usual). Por tal
razón estaría integrado por varias partes.
En todo juramento debe distinguir la invocación
solemne del testigo ante el cual es hecho o se requiere la
aserción de la promesa, del contenido de este último. La
invocación es solemne y no varía, en cambio pueden ser
muy variados los contenidos.
Para que se den estas premisas es preciso que el
mismo se realice bajo ciertas y determinadas condiciones,
las cuales en cuanto se refieren a la invocación deben
estar pre-establecidas y constituir las formas a que debe
ajustarse. Pueden ser de índole constitucional y legal y
dentro de éstas, procesales o de fondo. Equiparable
también los usos consagrados por la costumbre.
El juramento no es ni la declaración, ni la promesa,
ni la palabra dada, ni siquiera un compromiso. Es sí,
todas estas cosas, pero al mismo tiempo algo más. Este
algo más es precisamente lo que se especifica y le hace
ser lo que es. En el juramento existe una garantía más
alta y un vínculo más obligatorio e íntimo que el que
existe en el verdadero compromiso: garantía y vínculo
que se sobreentienden a ú n cuando no se enuncien
expresamente. Cuando pronuncio la palabra "juro", no
sólo empeño mi fe, sino que invoco como testigo fiador de
Ley N° 29.497 277
mi compromiso a lo que haya en mi mejor, de más íntimo
y querido como la conciencia, el honor, mi propia persona
o la persona de mis padres e hijos. 66
Las sanciones determinadas para su incumplimiento
deben intervenir en su integración, a pesar de que para
algunos tipos de juramento resulta indirectamente del
conjunto del ordenamiento legal; pero como no se concibe
prestarlo sin la garantía de cumplirlo, aunque no esté
e x p r e s a m e n t e establecido es la consecuencia de su
espíritu.
12. Naturaleza jurídica
Carnelutti opina que el juramento es un acto solemne
que la ley prescribe a fin de añadir, o al menos, de
reforzar, para mayor garantía del cumplimiento de la
obligación judicial, la sanción ética y la sanción religiosa.
Por eso si verdaderamente no puede ser considerado
como una fuente de la obligación, asume el carácter de
una confirmación por parte del obligado, de su voluntad
de cumplirla.
No se lo puede equiparar a un hecho o actor jurídico,
debido a que no produce los efectos de éstos, aunque si
bien en algunos casos perfecciona o consolida las
transformaciones tan propias de esos actos. Por sí solo
no alcanza a producir la adquisición, transformación, o
p é r d i d a de los derechos, pero a n t e u n a situación
conformada, el juramento completa el cuadro de algunas
de las instancias productoras y alcanza o termina el paso
de una evolución.
66.0meba, Op. cit., p. 499.
278 Ley N° 29.497
Por otro lado es también un medio de prueba, y por
t a l se lo califica como j u r a m e n t o p r o b a t o r i o , en
c i r c u n s t a n c i a s de no e x i s t i r o t r o s m e d i o s de lo
controvertir el hecho.
También se dice que el "juramento puede ser
considerado dentro del régimen jurídico como requisito
para la validez de ciertas pruebas, o como un requisito
f o r m a l q u e r e g u l a la c o n s e c u e n c i a de d i v e r s a s
instituciones de derecho. Bajo el primer aspecto, tiende
a dar el juzgador los elementos necesarios para emiti