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ANAXIMANDRO

Anaximandro fue un filósofo griego del siglo VI a.C. que consideró que el principio de todas las cosas era lo ápeiron, algo indefinido e ilimitado. Propuso que la Tierra flotaba en equilibrio en el espacio y que la vida surgió primero en el agua.

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ANAXIMANDRO

Anaximandro fue un filósofo griego del siglo VI a.C. que consideró que el principio de todas las cosas era lo ápeiron, algo indefinido e ilimitado. Propuso que la Tierra flotaba en equilibrio en el espacio y que la vida surgió primero en el agua.

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ANAXIMANDRO

Anaximandro fue un filósofo y geógrafo de la Antigua Grecia. Discípulo y continuador


de Tales, además compañero y maestro de Anaxímenes, consideró que el principio de
todas las cosas era lo ápeiron.

Anaximandro, hijo de Praxíades, nació en Mileto durante el tercer año de la


42 Olimpiada (610 a. C.). Según Apolodoro de Atenas, tenía la edad de 64 años durante el
segundo año de la 58 Olimpiada (547-546 a. C.) y murió poco tiempo después, habiendo
vivido principalmente en la época de Polícrates, tirano de Samos (538-522 a. C.).
Compatriota y alumno de Tales, también parece que fue uno de sus parientes (según
la Suda). La muerte de Anaximandro fue contemporánea al nacimiento de Heráclito.
Para Anaximandro, el arjé es lo ápeiron (de a: partícula privativa; y peras:, ‘límite,
perímetro’), es decir, lo indefinido, indeterminado e ilimitado. Lo que es principio de
determinación de toda realidad ha de ser indeterminado, y precisamente ápeiron designa
de manera abstracta esta cualidad. Lo ápeiron es eterno, siempre activo y semoviente.
Este es inmortal, indestructible, ingénito e imperecedero y de él se engendran todas las
cosas. Todo sale y todo vuelve al ápeiron según un ciclo necesario. De él se separan las
sustancias opuestas entre sí en el mundo y, cuando prevalece la una sobre la otra, se
produce una reacción que restablece el equilibrio según la necesidad, pues se pagan
mutua pena y retribución por su injusticia según la disposición del tiempo.

Cosmología

Aspecto probable del perdido primer mapa del Mundo, ideado por Anaximandro.
En Anaximandro se encuentra ya una cosmología que describe la formación
del cosmos por un proceso de rotación que separa lo caliente de lo frío. El fuego ocupa la
periferia del mundo y puede contemplarse por esos orificios que llamamos estrellas.
La tierra, fría y húmeda, ocupa el centro.
Postula Anaximandro que los opuestos se encuentran unidos en lo ápeiron, y se separan
para formar todas las cosas nivelados por ciertos ciclos de dominancia de cada uno. Así, el
mundo se formó cuando se separó lo frío de lo caliente, se formó la Tierra (fría) rodeada
por una capa ígnea y otra capa de aire interior. Esta capa se rompió (de alguna manera) y
esta desestabilización produjo el nacimiento del Sol, la Luna y las estrellas. El Sol y la
Luna son comprendidos como anillos de fuego y aire que circundan la Tierra; El Sol es 27
o 28 veces mayor (en diámetro) que la Tierra, y la Luna 18 veces. Sin embargo, solo
vemos una parte de estos astros, mediante unos orificios en la bóveda celeste. Sobre las
estrellas y los planetas no existe claridad. A los radios de estos anillos o ruedas que
sujetan las estrellas, la Luna y el Sol les asigna distintas magnitudes numéricas,
colocándolos a diferentes distancias de la Tierra; el filósofo milesio rompe así con la idea
tradicional de que existía una bóveda o cúpula celeste —como límite superior del mundo—
por la que se desplazaban los astros, y es capaz de intuir la profundidad del cielo e
introducir por primera vez la idea del cosmos como un espacio abierto.
Anaximandro observa empíricamente un descenso de las aguas en las zonas geográficas
que conoce, y de ahí deduce que «la Tierra se está secando». Esto podría entenderse
como la «reivindicación» de lo caliente y seco (cielo, Sol, Luna) frente a lo húmedo y frío
(mundo conocido), indicando que pronto se cambiarán los papeles.
Para Anaximandro, la Tierra tiene forma de cilindro o tambor. Pero el concepto
revolucionario que expuso por vez primera fue el presentar a nuestro planeta como un
cuerpo finito que flota en equilibrio sobre el espacio; es decir, tanto por encima como
por debajo de la Tierra hay cielo. Esta idea ha sido calificada de revolucionaria para la
evolución del pensamiento científico; en palabras del filósofo de la ciencia Karl Popper:
«Esta idea de Anaximandro es una de las ideas más audaces, revolucionarias y
portentosas de toda la historia del pensamiento humano abrió el camino hacia las teorías
de Aristarco, Copérnico, Kepler y Galileo».

Física
Respecto a los fenómenos atmosféricos y terrestres, buscó su explicación en
términos naturalistas, sin otorgar ningún papel causal en ellos a los mitos y los
dioses. Según Hipólito, «[Anaximandro sostiene que] las lluvias nacen del
vapor que brota de las cosas que están debajo del Sol»; Aecio y Séneca nos
han transmitido que «[sobre los truenos, relámpagos, rayos, huracanes y
tifones] Anaximandro dice que todos estos fenómenos acontecen a causa del
viento»; Aecio también dice: «Los vientos surgen cuando se separan los
vapores más sutiles del aire y se ponen en movimiento al juntarse». Y así
muchas otras fuentes como Amiano Marcelino, que ha dejado constancia de la
explicación de Anaximandro acerca de la ocurrencia de los terremotos.
La originalidad de estas teorías explicativas radica en su total asunción de la
naturaleza física de los fenómenos meteorológicos, siendo el primer autor del
que tenemos constancia que se refirió al origen de los mismos de esta manera,
sin considerar las explicaciones religiosas tradicionales.
Generación de las especies
Los primeros animales surgieron del agua o del limo calentado por el Sol; del
agua pasaron a la tierra. Los hombres descienden de los peces, idea que es
una anticipación de la teoría moderna de la evolución.
Mediante pura observación metódica concluye que la vida debió haber
empezado en el agua, con «seres envueltos en cortezas espinosas» (Aecio) o
escamas. El Sol fue evaporando «lo húmedo», y en esta especie de limo,
surgieron los hombres a partir de estas primeras criaturas. El hombre para
Anaximandro (según dice Plutarco) es demasiado débil para haber subsistido
como tal en épocas más hostiles; por esto necesariamente debe provenir de
animales parecidos a los peces, que tenían una mayor protección y, a su vez,
ofrecían protección y cobijo a sus crías durante mucho tiempo después de su
nacimiento.

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