América Invertida es un dibujo a pluma y tinta de 1943 del artista uruguayo
Joaquín Torres García. La imagen presenta una representación de América del
Sur que se ha cambiado de su representación estándar y, en cambio, está
orientada con el sur en la parte superior.
Torres García buscaba dar el mensaje de que Sudamérica también era un
epicentro de arte, del mismo modo que lo eran ciudades como París o New
York, aunque se la reconociera menos por razones obvias. Su objetivo era
proponerla como “escuela del Sur” por la calidad y originalidad de su
producción artística.
Su "Mapa invertido" es una representación artística de América Latina en la que el
continente se invierte, mostrando a América del Sur arriba y América del Norte abajo.
Esta inversión geográfica es una declaración simbólica sobre la necesidad de cambiar la
perspectiva desde la cual se mira y se entiende América Latina.
1. Identidad latinoamericana: El mapa invertido ha sido utilizado como un
símbolo de la búsqueda de una identidad latinoamericana única y auténtica. En
un continente con una diversidad cultural y étnica significativa, esta obra de arte
ha provocado reflexiones sobre lo que significa ser latinoamericano y cómo se
puede construir una identidad común a partir de esa diversidad.
2.
1. Intersección de arte y pensamiento social: El mapa invertido de Torres-García
representa un ejemplo de cómo el arte puede ser una herramienta para
expresar ideas y conceptos en el contexto de las ciencias sociales. Ha inspirado
a académicos y pensadores a explorar cómo las expresiones artísticas pueden
contribuir al discurso intelectual en la región.
En su manifiesto "América invertida", escrito en 1943, Torres-García abogaba
por una reevaluación de la relación entre América Latina y Europa en términos
artísticos y culturales. Argumentaba que América Latina tenía una rica tradición
artística y cultural propia, pero que había sido subestimada y eclipsada por las
influencias culturales europeas.
La idea de "América invertida" sostenía que, en lugar de seguir imitando a
Europa, América Latina debía mirar hacia sus propias raíces culturales y
expresarse de manera auténtica. Torres-García abogaba por una síntesis creativa
de las influencias culturales europeas y las tradiciones culturales indígenas y
precolombinas de América Latina.
El manifiesto "América invertida" y la filosofía de Torres-García influyeron en varios artistas
latinoamericanos y contribuyeron al desarrollo del arte moderno en la región. Su llamado a
una identidad artística y cultural auténtica en América Latina resonó en un momento en
que la región buscaba afirmar su identidad en el contexto mundial.