CAPITULO IX
LA PLUSVALIA Y LA GANANACIA
Entre la plusvalía y la ganancia existe la misma diferencia entre el valor y el precio.
La forma de la plusvalía; aparece coma excedente (ingreso) sobre las inversiones de capital
y de ella se apropia gratuitamente el capitalista. La transformación de la plusvalía en
ganancia se debe a que el capitalista desembolsa capital no sólo para contratar fuerza de
trabajo, sino, además, para adquirir medios de producción, sin los cuales no puede darse el
proceso de producción, el proceso en que se crea plusvalía. Por este motivo la plusvalía,
presentada de este modo como fruto de todo el capital desembolsado, adquiere la forma
metamorfoseada de la ganancia" (C. Marx).
Según la teoría del valor-trabajo, cada mercancía encierra un valor correspondiente al
tiempo de trabajo socialmente necesario requerido para su producción.2 En el caso de un
mueble esto incluye las horas de trabajo necesarias para producirlo y las horas de trabajo
que fueron necesarias para producir cada una de las mercancías involucradas en el proceso
de producción (clavos, maderas, herramientas, etc).
La distinción anteriormente mencionada entre fuerza de trabajo y trabajo permite revelar
que las horas de trabajo son en realidad horas de empleo de la fuerza de trabajo y el salario
el valor para producir esa fuerza de trabajo, no el "valor del trabajo" desempeñado por el
trabajador.3 Siendo la fuerza de trabajo una mercancía, su valor se puede también medir en
lo necesario para su reposición, es decir, lo necesario para que el trabajador y sus futuros
reemplazos que puedan existir y reproducirse así como para volver al trabajo cada nuevo
día.
Dicho de otra manera, al obrero no se le paga por lo que produce sino, en principio, con
arreglo a lo que él vale (el valor de su fuerza de trabajo será mayor si tiene una
especialización). Además al obrero, al que se le paga un salario (basado en el valor de su
fuerza de trabajo) es diferente al valor de su fuerza de trabajo por las diferencias de género,
edad, las condiciones geográficas del país en el que vive, al sector en el que trabaja y
también con arreglo a ciertas oscilaciones por la oferta y la demanda de ese puesto de
trabajo.
La plusvalía existe porque el trabajador labora más tiempo del necesario para producir y
reproducir su vida. Por lo cual se define como la diferencia entre su jornada laboral y el
trabajo necesario (igual al valor de su fuerza de trabajo) multiplicando a la Expresión
monetaria del tiempo de trabajo.
En realidad, sin embargo, la fuente de la ganancia no comprende a todo el capital, sino
únicamente la parte invertida en fuerza de trabajo. La forma de la ganancia encubre el
origen real de esta última: la explotación del trabajo vivo por el capital. El que la plusvalía
se convierta en ganancia se halla condicionado por el hecho de que la plusvalía sólo se
manifiesta efectivamente en el proceso de realización de la mercancía, y lo hace bajo el
aspecto de diferencia entre su precio y los gastos capitalistas de producción, es decir, bajo
el aspecto de ganancia que después de cada rotación del capital recibe el capitalista.
Al poseedor del capital le es indiferente que en su empresa se fabriquen tales o cuales
valores de uso; para él sólo una cosa importa: obtener ganancias. Lograr que los capitalistas
obtengan ganancias máximas constituye la finalidad determinante de la producción
capitalista, su principal motivo. Aquel que, en la carrera tras las ganancias, queda a la zaga,
se arruina en la lucha competitiva. En la época de la libre competencia, los empresarios se
contentaban con la ganancia media. En el período del imperialismo, los monopolios,
intensificando la explotación de los trabajadores de sus países, expoliando a los pueblos de
los países dependientes y atrasados recurriendo a la militarización de la economía y a la
guerra, y también apropiándose de parte de las ganancias de los empresarios no
monopolizados, extraen súper ganancias monopolistas.
En la sociedad socialista la ganancia es el ingreso neto de la sociedad creado por el trabajo
adicional de los trabajadores de la producción material. La formación de la ganancia, bajo
el socialismo, no expresa la explotación del hombre por el hombre, eliminada para siempre
en la sociedad socialista. La ganancia de la empresa socialista es el índice más general de
los resultados que ha obtenido la empresa en su actividad económica-productiva.
Para el sistema de economía socialista en su conjunto, la ganancia como categoría
económica no posee el sentido social que la caracteriza en la sociedad capitalista. En la
producción socialista, el fin principal es el de satisfacer las necesidades de la sociedad. La
industria socialista no fabrica artículos para obtener ganancias, sino porque son necesarios a
la sociedad. Al mismo tiempo, en cada empresa la ganancia tiene un importante significado,
dado que es el índice económico de la eficiencia de su actividad.
Sin calcular las ganancias, no hay modo de determinar a qué nivel la empresa produce y
cuál es su aportación al fondo de todo el pueblo. En las empresas socialistas, el cálculo
económico (ver) prevé que, de manera planificada, se señale el volumen de la ganancia de
cada empresa teniendo en cuenta las perspectivas de desarrollo de su actividad productiva.
La magnitud de la ganancia planificada aparece como diferencia entre el precio al por
mayor planificado para la producción que se realiza y su costo total, también planificado.
En los casos en que el costo real y completo de la producción realizada resulta inferior al
planificado, la empresa obtiene una ganancia por encima de la planificada. El ingreso real
obtenido de este modo en las empresas socialistas se divide en dos partes: 1) ganancia neta
de la empresa, y 2) deducciones de las ganancias que van al presupuesto del Estado para la
formación del ingreso neto centralizado del Estado. De las ganancias que la empresa
obtiene por encima de lo planificado, aparte de las deducciones destinadas al presupuesto,
se hacen deducciones para el fondo del Economía Nacional.
La ganancia neta restante, la utiliza la empresa en primer término para ampliar y
perfeccionar la producción, es decir, para financiar las inversiones básicas; va incluida en
ello la amortización de créditos destinados a nueva maquinaria y al incremento de los
medios de rotación propios. En segundo término, la utiliza para constituir el fondo de la
empresa (en limites que oscilan entre el 1 y el 6 % de la ganancia planificada, y del 30 al 60
% de la ganancia que rebase la prevista en el plan, según sea la rama de la economía); este
fondo se dedica también, en cierta medida, a ampliar y perfeccionar la producción, a
mejorar las condiciones de trabajo pero en su mayor parte (cerca del 80%) sirve para
atender las necesidades generales de tipo social y cultural de los miembros de la empresa y
para estimular materialmente a los trabajadores de vanguardia.