Bienestar Laboral y Productividad
Bienestar Laboral y Productividad
que la inseguridad laboral se sitúa como uno de los principales factores de riesgo psicosocial.
Esto último lleva a considerar que, en España, la inseguridad laboral es la causa de uno de
cada siete episodios de depresión (MITES, 2023c).
Los datos evidencian la importancia de que las empresas aborden los riesgos
psicosociales en profundidad y atendiendo a su complejidad, poniendo especial énfasis en el
desarrollo de sistemas de [Link]. que fomenten el bienestar laboral. Así, reducir la aparición
de patologías relacionadas con la salud mental, se ha convertido en un objetivo de primer
orden para las organizaciones y la sociedad en su conjunto. Se hace imperativo, para ello, el
desarrollo de sistemas de gestión de los riesgos psicosociales de los procesos productivos,
por otra parte, obligatorios en nuestro marco normativo, que los eliminen o evalúen dichos
riesgos e implementen medidas para su prevención, junto con la incorporación de prácticas
de gestión empresarial que promuevan la calidad de vida en el trabajo y la reducción del
estrés. Todo ello, sin olvidar la implantación de medidas que faciliten la recuperación y la
reincorporación de las personas trabajadoras a su puesto de trabajo, al tiempo que atenúan
las secuelas tanto personales como sociales y económicas que generan estas enfermedades,
ya de por sí estigmatizadas.
Dada la importancia que tiene por sus efectos en el desempeño laboral y en la
productividad, este capítulo se centrará en analizar el bienestar en el trabajo de las personas
asalariadas en España. Para ello, en primer lugar, se delimitará qué se entiende por este
concepto, que es difícil de definir dada su complejidad. No obstante, en general, hace
referencia a una situación de equilibrio entre todos los aspectos que determinan la percepción
de una persona sobre el contexto en el que trabaja. Cuanto mayor sea la sensación de
bienestar que tenga, mayor predisposición tendrá a cumplir con sus obligaciones en el puesto
de trabajo. Por tanto, se asume que tiene un efecto directo sobre su desempeño. Se
analizarán después las diferentes dimensiones que lo conforman y que influyen en la
percepción que tengan las personas trabajadoras, haciendo especial énfasis en las
diferencias de género y en las consecuencias que pueden tener en la productividad, utilizando
una muestra de 1.599 personas asalariadas, mediante el desarrollo de un índice de bienestar
laboral.
2. ¿Qué es el bienestar laboral?
La Organización Mundial de la Salud define la salud como “un estado de bienestar
completo físico, mental y social, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades” (World
Health Organization, 2021, p. 3).
En este sentido, el bienestar de las personas implica aspectos como su salud física,
psicológica y emocional, su comodidad y su felicidad que puede estar bajo su control a través
de las actividades que eligen y cómo interpretan y responden a las situaciones de su vida
(Layous y Lyubomirsky, 2014). Así pues, el bienestar comprende la existencia de sentimientos
y actitudes positivos (por ejemplo, felicidad, placer, disfrute) y la ausencia de los negativos
(por ejemplo, tristeza, preocupación, estrés), la realización vital y el funcionamiento óptimo
(Frey y Stutzer, 2002). Por ejemplo, cuando las personas se sienten alegres, mejoran su
bienestar emocional; cuando participan en interacciones colectivas relevantes, perciben un
mayor bienestar social, y así sucesivamente. En resumen, el bienestar puede describirse
como sentirse bien y ver el lado bueno de la vida y suele incluir las valoraciones generales
positivas de la satisfacción vital y de los sentimientos del individuo (Diener, 2000; Diener et
al., 2009; Frey y Stutzer, 2002). A efectos de salud, se considera que el bienestar físico (por
ejemplo, sentirse muy sano y lleno de energía) es también esencial para el bienestar general.
Al ser un concepto tan amplio, Davis (2019) considera la necesidad de tener en cuenta
cinco tipos de bienestar para captar todo su significado, puntualizando que todos ellos deben
estar presentes a la vez para conseguir un bienestar global: (i) el bienestar emocional, es
decir, la capacidad de gestionar el estrés y de producir emociones que produzcan
sentimientos agradables, (ii) el bienestar físico, que incluye la capacidad de estar en buena
forma mediante la realización de actividad y el desarrollo de unas costumbres y hábitos
saludables, (iii) el bienestar relacional, que se logra mediante el desarrollo de buenas
habilidades de comunicación o de relaciones significativas con los demás, (iv) el bienestar
laboral, que es la capacidad de perseguir objetivos beneficiosos, el desarrollo profesional la
sensación de logro y el mantenimiento del equilibrio entre trabajo y vida, (v) el bienestar social,
que implica la capacidad de participar activamente en la comunidad y el entorno social,
también el laboral. Todos ellos contribuyen al bienestar económico y a la satisfacción vital.
Adicionalmente, existen dos visiones principales del concepto dependiendo de si nos
centramos en los aspectos subjetivos o psicológicos del término y que se consideran,
respectivamente, orientaciones hedonistas y eudemonistas. En este sentido, el bienestar
hedónico (subjetivo) presta atención a los aspectos del bienestar relacionados con los
sentimientos (por ejemplo, la felicidad), mientras que el bienestar bajo una perspectiva
eudemonista (psicológico) hace referencia a la realización del potencial humano, por ejemplo,
los logros personales (Ryan y Deci, 2000).
La OCDE identifica el bienestar subjetivo con “estados mentales positivos, incluidas
todas las distintas valoraciones, positivas y negativas, que las personas hacen de sus vidas,
además de la reacción afectiva que tienen las personas ante sus experiencias” (OECD, 2013,
p. 10). En general, incluye una amplia variedad de aspectos, básicamente las apreciaciones,
tanto afectivas como racionales, que los individuos hacen de sus vidas). Así pues, el bienestar
subjetivo se refiere a la valoración y percepción que tiene el individuo de su calidad de vida
(George, 2010), que abarca la calidad de sus intercambios y funcionamiento psicológicos,
emocionales y sociales. Por lo tanto, abarca un ingrediente afectivo, que implica el equilibrio
entre el afecto positivo y negativo, junto con un ingrediente cognitivo de valoraciones sobre la
satisfacción vital (Linley et al., 2009). El bienestar subjetivo suele considerarse un tipo
hedónico de felicidad, que cae dentro de lo que Seligman (2002) denomina la vida placentera
y se relaciona con sucesos emocionales positivos.
Sin embargo, el bienestar psicológico tiene que ver con el compromiso del ser humano
con los desafíos existenciales de la vida que tiene como objetivo lograr un propósito superior,
la prosperidad o el “florecimiento humano” (Seligman, 2011). Comprende seis dimensiones:
autoaceptación, autonomía, dominio del entorno, relaciones positivas con los demás,
propósito en la vida, y crecimiento personal (Ryff, 1989). Además, Ryff (1995) afirma que el
bienestar psicológico implica trabajar duro para alcanzar la excelencia con el propósito de
demostrar las capacidades que se poseen. Desde este punto de vista, el bienestar denota el
esfuerzo que realiza un individuo para mejorar y perfeccionar sus talentos y maximizar su
potencial. Según Rasulzada (2007), es clave porque determina el comportamiento personal,
la calidad de la toma de decisiones y de las interacciones con los demás y afecta a la vida
familiar y social, lo que a su vez beneficiará a toda la sociedad. Así, este enfoque eudemonista
del bienestar exige que las personas actúen en armonía consigo mismas, lo que conduce a
una auténtica autoexpresión (Ryan y Deci, 2000). Cuando las personas se mantienen fieles a
sí mismas, son más coherentes con los valores en los que creen genuinamente y se implican
plenamente, sintiéndose intensamente vivas y auténticas (Waterman, 1993).
Aunque estas definiciones se refieren al bienestar general, son fundamentales para
entender el concepto de bienestar relacionado con el trabajo en las tres dimensiones
nucleares que abarca el término: psicológica, física y social.
El estudio del bienestar en el trabajo es una cuestión de primer orden por diversas
razones. En primer lugar, las experiencias de una persona en el trabajo ya sean de naturaleza
emocional o social, no sólo le afectan mientras trabaja, sino que también afectan a su vida
personal. En segundo lugar, la falta de bienestar puede afectar negativamente tanto a las
personas trabajadoras como a las organizaciones, dado que las personas trabajadoras que
no experimentan bienestar en el trabajo pueden ser menos productivos, tomar decisiones de
menor calidad, ser más propensos a ausentarse del trabajo y, en consecuencia, aportar cada
vez menos valor a las organizaciones (De Simone, 2014).
A pesar de ello, y como consecuencia de la propia complejidad del concepto de
bienestar general, el bienestar laboral es un término muy amplio que abarca multitud de
aspectos, por lo que su definición sigue siendo imprecisa y no existe aún consenso sobre el
concepto (Pradhan y Hati, 2019). Esta presencia de varias definiciones de bienestar en el
trabajo dificulta la comprensión del término llevando a confusión. Por ejemplo, hay quienes se
refieren al bienestar de las personas trabajadoras como calidad de vida laboral o calidad de
vida relacionada con el trabajo (ej. Sirgy et al., 2001; Van Laar et al., 2007) mientras que otras
personas hablan de bienestar en el lugar de trabajo equiparándolo a la salud mental de las
personas trabajadoras (Kristensen et al., 2005; Moncada Lluis et al., 2008; Page y Vella-
Brodrick, 2008; Pejtersen et al., 2010; Thorsen y Bjorner, 2010).
En un intento de captar los aspectos comunes de todas las definiciones sobre el
bienestar laboral, la Organización Mundial de la Salud (2021) ofrece una definición exhaustiva
del término señalando que es el estado que experimenta, en su trabajo, cada persona de
forma individual y que le permite vislumbrar su propia capacidad para gestionar las tensiones
normales de la vida, para trabajar de forma productiva y para hacer una contribución a su
comunidad.
En este sentido, el bienestar de las personas trabajadoras implica su salud física,
psicológica y emocional, su comodidad y su felicidad. En general, por tanto, el concepto
abarca la experiencia integral de un individuo en su organización en sentido amplio y puede
definirse como “la calidad global de la experiencia y el funcionamiento de un empleado en su
trabajo” (Grant et al., 2007, p. 52).
3. Dimensiones y factores que influyen en el bienestar laboral.
El 1 de abril se celebra el Día Internacional de la Diversión en el Trabajo, una efeméride
que recuerda que la felicidad en el trabajo es la mejor manera de ser productivo y que es
totalmente compatible con el buen hacer. No sólo es compatible, sino que se ha comprobado
que un buen talante es el mejor caldo de cultivo para tener una mayor productividad ya que,
entre otras cosas, estimula la creatividad y mejora la calidad de la toma de decisiones.
Trabajar en un ambiente positivo libera del estrés y hace que todo fluya más fácilmente, en
Fuente: (Hyett y Parker, 2015; Kristensen et al., 2005; Moncada Lluis et al., 2008;
Parker y Hyett, 2011)
Tabla 3.2. Indicadores para medir la dimensión relacionada con el respeto organizativo
por las personas empleadas
• Tu empresa valora y reconoce el buen trabajo que realizas.
• Me siento contento con la forma en que mi empresa trata, respeta y resuelve los
conflictos con su personal empleado.
• Me siento personalmente conectado y satisfecho con los principios y valores que
guían el funcionamiento de mi organización.
• Tu trabajo requiere que realices tareas que son aceptadas por algunas personas,
pero no por otras.
• En mi empresa las personas trabajadoras pueden expresar sus opiniones y
emociones.
• En tu empleo te exigen ser amable con todo el mundo independientemente de la
forma en que seas tratado.
Fuente: (Hyett y Parker, 2015; Kristensen et al., 2005; Moncada Lluis et al., 2008; Parker
y Hyett, 2011)
Tabla 3.3. Indicadores para medir la dimensión relacionada con la relación entre
personas empleadas y superiores
• En momentos difíciles, mi superior siempre está dispuesto a escucharme y apoyarme,
me presta apoyo emocional cuando lo necesito.
• Mi superior es empático y comprensivo con mis preocupaciones laborales
responsabilizándose de algunas de ellas.
• Mi superior planifica bien el trabajo y resuelve de manera adecuada los conflictos
laborales.
• Las relaciones con mi superior son, en general, positivas, me trata como realmente
me gusta que me traten.
• Mi superior, y la empresa, se preocupan por el bienestar laboral y el crecimiento
profesional de su personal.
Fuente: (Hyett y Parker, 2015; Kristensen et al., 2005; Moncada Lluis et al., 2008; Parker
y Hyett, 2011)
3.4. Dimensión relacionada con la intrusión de la vida laboral en la vida privada y los
riesgos psicosociales (los efectos del trabajo sobre la salud mental y la vida
personal de las personas trabajadoras).
La intrusión de la vida laboral en la vida privada es un fenómeno cada vez más común
en el entorno laboral moderno. Se refiere a la dificultad para separar los roles y
responsabilidades laborales de los aspectos personales y familiares de la vida de un individuo
(Park et al., 2020). Esta intrusión puede tener efectos negativos significativos en el bienestar
laboral de las personas (Demerouti et al., 2009). El desgaste y el agotamiento, tanto físicos
como emocionales, o el surgimiento de conflictos entre el trabajo y los compromisos
personales y familiares pueden generar estrés, tensiones y sentimientos de culpa que si se
cronifican van a afectar negativamente a la calidad de vida en general y en el trabajo en
particular, pudiendo derivar en serios problemas de salud mental (Aruldoss et al., 2020).
A todo ello se añade que la tecnología y la conectividad continua contribuyen de forma
significativa a esta intrusión, ya que las personas empleadas pueden sentirse
permanentemente "en guardia" y obligadas a responder a las demandas laborales incluso
fuera del horario de trabajo. La dificultad para desconectar y establecer límites claros entre el
trabajo y la vida personal puede tener un impacto negativo en el bienestar laboral (Park et al.,
2020).
Las consecuencias para las empresas son claramente negativas, dado que disminuyen
el compromiso, la satisfacción y el rendimiento laboral, al tiempo que aumentan las tasas de
absentismo y rotación (Aruldoss et al., 2020; Chegini et al., 2019). Es importante, por tanto,
que las organizaciones promuevan políticas y prácticas que fomenten el equilibrio entre el
trabajo y la vida personal (Lowe, 2020) y que los individuos establezcan límites saludables y
practiquen el autocuidado para reducir la intrusión de la vida laboral (Grant et al., 2007). Esto
puede ayudar a mejorar el bienestar laboral y la calidad de vida en general.
Para ello, es esencial determinar si el individuo se siente estresado y presionado en el
trabajo para cumplir los objetivos después del trabajo o si el trabajo afecta a su vida privada y
a su autoestima. En este sentido, la capacidad para lograr un equilibrio entre la vida laboral y
la privada se considera un estado deseable para conseguir el bienestar en todos los ámbitos
(T. D. Allen et al., 2021).
Fuente: (Hyett y Parker, 2015; Kristensen et al., 2005; Moncada Lluis et al., 2008; Parker
y Hyett, 2011)
Gráfico 3.1. Bienestar laboral, media de acuerdo y error estadístico de la media con
afirmaciones sobre satisfacción laboral
1 2 3 4 5 6 7
21.7%
Mi trabajo es satisfactorio, me proporciona satisfacción
60.9%
22.3%
Mi trabajo aumenta mi autoestima
58.0%
25.0%
Mi trabajo me permite crecer y desarrollarme como persona
55.1%
En desacuerdo De acuerdo
En cuanto al género el gráfico 3.3 muestra las diferencias en cada. Así, aunque las
mujeres presenten, por lo general, mayores niveles de satisfacción laboral, en ningún caso se
puede afirmar, que existan diferencias estadísticas significativas entre las valoraciones
realizadas por las mujeres y por los hombres.
Gráfico 3.3. Bienestar laboral y género, media de acuerdo y error estadístico de la media
con afirmaciones sobre satisfacción laboral
1 2 3 4 5 6 7
4.70
Mi trabajo es satisfactorio, me proporciona satisfacción
4.76
4.63
Mi trabajo aumenta mi autoestima
4.65
4.50
Mi trabajo me permite crecer y desarrollarme como persona
4.60
Por otro lado, el gráfico 3.4 presenta el grado de acuerdo y desacuerdo. Se puede
observar que el grado de acuerdo es inferior, en todos los casos, al 44% y que la diferencia
entre géneros es poco relevante. Esto último de alguna manera respalda la inexistencia de
diferencias en las valoraciones medias realizadas por los hombres y las mujeres.
Gráfico 3.4. Bienestar laboral y género, diferencia entre el porcentaje de acuerdo y
desacuerdo con afirmaciones sobre satisfacción laboral
38.7%
Mi trabajo es satisfactorio, me proporciona satisfacción
39.6%
36.6%
Mi trabajo aumenta mi autoestima
34.7%
Por otro lado, el gráfico 3.5 presenta las valoraciones en cuanto a la satisfacción laboral
realizadas por las personas jóvenes (menores de 35 años) y las adultas (mayores de 35 años).
En ninguno de los dos tramos de edad, los valores alcanzados son superiores a 4,91. En
cuanto a las diferencias entre los valores medios de uno y otro segmento, tan sólo son
significativas, las que existen entre los ítems cinco y seis, relacionados respectivamente con
la posibilidad de crecer y desarrollarse como persona y con la posibilidad de asumir desafíos
para mejorar o desarrollar las habilidades profesionales. En ambos casos, las personas más
jóvenes valoran de mejor manera ambas afirmaciones. Destaca particularmente como, en el
caso del ítem sexto, las personas con menos edad lo valoran con la mayor puntuación,
mientras que las personas de más edad lo valoran con la menor puntación.
Gráfico 3.5. Bienestar laboral y edad, media de acuerdo y error estadístico de la media
con afirmaciones sobre satisfacción laboral
1 2 3 4 5 6 7
4.70
Mi trabajo es satisfactorio, me proporciona satisfacción
4.82
4.63
Mi trabajo aumenta mi autoestima
4.68
4.48
Mi trabajo me permite crecer y desarrollarme como persona
4.75
36.6%
Mi trabajo es satisfactorio, me proporciona satisfacción
46.4%
34.9%
Mi trabajo aumenta mi autoestima
38.1%
Gráfico 3.7. Bienestar laboral y nivel de estudios, media de acuerdo y error estadístico de
la media con afirmaciones sobre satisfacción laboral
1 2 3 4 5 6 7
4.59
Mi trabajo es satisfactorio, me proporciona satisfacción
4.90
4.51
Mi trabajo aumenta mi autoestima
4.80
4.32
Mi trabajo me permite crecer y desarrollarme como persona
4.81
Por último, con relación a esta dimensión, el gráfico 3.8 presenta la diferencia que
existen entre las personas que presentan mejores valores medios (están de acuerdo con la
afirmación) y las personas que presentan valores medios más bajos (no están de acuerdo con
la afirmación). En este caso, el grado de acuerdo es mucho mayor entre las personas con
estudios universitarios que entre las personas sin estudios universitarios.
Gráfico 3.8. Bienestar laboral y nivel de estudios, diferencia entre el porcentaje de
acuerdo y desacuerdo con afirmaciones sobre satisfacción laboral
30.7%
Mi trabajo es satisfactorio, me proporciona satisfacción
48.7%
27.9%
Mi trabajo aumenta mi autoestima
44.6%
4.1.2. Dimensión relacionada con el respeto organizativo por las personas empleadas.
La segunda de las dimensiones que explican el bienestar laboral tiene relación con el
respeto que las personas trabajadoras perciben por parte de la empresa. En el gráfico 3.9 se
muestran los valores medios que, de manera general, han sido obtenidos. Valores que, como
se ha podido observar en las anteriores dimensiones, se sitúan en valores centrales de la
escala empleada.
Gráfico 3.9. Bienestar laboral, media de acuerdo y error estadístico de la media con
afirmaciones sobre respeto de la empresa por las personas empleadas
1 2 3 4 5 6 7
En cuanto a las diferencias que puedan existir por género, en el gráfico 3.11 se muestran
los valores que mujeres y hombres otorgan a cada afirmación. Se puede afirmar que, salvo
en el caso del ítem cuarto, no existen diferencias significativas entre los valores medios de las
mujeres y los de los hombres. Es decir, tan sólo los hombres valoran en mayor medida el
hecho de tener que realizar tareas que son aceptadas por unas personas y no por otras.
Gráfico 3.11. Bienestar laboral y género, media de acuerdo y error estadístico de la
media con afirmaciones sobre respeto de la empresa por las personas empleadas
1 2 3 4 5 6 7
4.16
Su empresa valora y reconoce el buen trabajo que realiza
4.27
Por su parte, el gráfico 3.12 pone de manifiesto las diferencias, por género, entre las
personas que indican estar de acuerdo y las que no están de acuerdo con cada afirmación.
En este sentido se aprecia como existe mayor acuerdo entre los hombres que entre las
mujeres en afirmaciones como las recogidas en el ítem cuarto, algo que refrenda la diferencia
de medias señalada anteriormente.
Gráfico 3.12. Bienestar laboral y género, diferencia entre el porcentaje de acuerdo y
desacuerdo con afirmaciones sobre respeto de la empresa por las personas empleadas
Por otro lado, el gráfico 3.14 muestra las diferencias que existen entre las personas que
manifiestan estar, o no, de acuerdo con cada una de las afirmaciones planteadas. Se observa,
en este sentido, como se definen los acuerdos y desacuerdo según el tramo de edad. Así,
mientras que las personas más jóvenes presentan mayor nivel de acuerdo en torno a los ítems
primero, tercero, quinto y sexto, las personas mayores lo hacen en los ítem quinto y sexto.
Estos datos confirman las afirmaciones y observaciones realizadas anteriormente.
Gráfico 3.13. Bienestar laboral y edad, media de acuerdo y error estadístico de la media
con afirmaciones sobre respeto de la empresa por las personas empleadas
1 2 3 4 5 6 7
4.16
Su empresa valora y reconoce el buen trabajo que realiza
4.37
Finalmente, el gráfico 3.15 muestra, en su caso, las diferencias entre las personas que
están de acuerdo y las que no lo están con cada una de las afirmaciones ofrecidas en relación
con su nivel de estudios. En su caso, aunque en todas las afirmaciones las personas con
estudios universitarios muestran valores medios superiores a los de las personas sin estudios
universitarios, tan sólo en los ítems primero, tercero y quinto, estas diferencias son
significativas. Es decir, las personas con estudios universitarios reconocen en mayor medida
que las personas sin estudios universitarios, que su trabajo es valorado y reconocido, así
como un mayor sentimiento de conexión con los valores y principios de la empresa y una
mayor facilidad para expresas opiniones y emociones.
afirmaciones planteadas que las personas sin estudios, hecho que respalda con que sean las
personas son estudios la que presenten siempre mayores valores medios.
Gráfico 3.15. Bienestar laboral y nivel de estudios, media y error estadístico del acuerdo
con afirmaciones sobre respeto de la empresa por las personas empleadas
1 2 3 4 5 6 7
4.11
Su empresa valora y reconoce el buen trabajo que realiza
4.33
Gráfico 3.17. Bienestar laboral, media de acuerdo y error estadístico de la media con
afirmaciones sobre la relación entre personas empleadas y superiores
1 2 3 4 5 6 7
Por otro lado, en el gráfico 3.18 puede observarse la frecuencia con la que las
personas manifiestan su grado de acuerdo, o desacuerdo, con las preguntas formuladas. De
manera general, el porcentaje de personas que manifiestan su acuerdo con las afirmaciones
sobre la relación que mantienen con sus superiores es, en todos los casos, superior al 43,5%.
Llegando a considerar el 58,5% de las personas que el trato recibido por sus superiores es
positivo y conforme a lo esperado.
Gráfico 3.18. Bienestar laboral, porcentaje de acuerdo y desacuerdo con afirmaciones
sobre la relación entre personas empleadas y superiores
Teniendo en cuenta el género, el gráfico 3.19 presenta los valores medios que en esta
dimensión presentan las mujeres y los hombres. En este caso, aunque las valoraciones son
siempre superiores en el caso de las mujeres, se puede afirmar que no existen diferencias
significativas algunas en las valoraciones.
Gráfico 3.19. Bienestar laboral y género, media de acuerdo y error estadístico de media
con afirmaciones sobre la relación entre personas empleadas y superiores
1 2 3 4 5 6 7
Por otro lado, en el gráfico 3.20 se pueden observar, por género, las diferencias entre
las personas que estás de acuerdo y las que no con cada una de las afirmaciones planteadas.
En este sentido, existe algo más de acuerdo entre las mujeres que entre los hombres sobre
los aspectos valorados en cada ítem, algo que es coherente con el hecho de que sean las
mujeres las que otorguen una mayor valoración a cada factor, aunque, como se ha señalado,
no existan diferencias estadísticas significativas.
Gráfico 3.20. Bienestar laboral y género, diferencia entre el porcentaje de acuerdo y
desacuerdo con afirmaciones sobre la relación entre personas empleadas y superiores
desacuerdo con afirmaciones como la capacidad del personal directivo para resolver
problemas laborales o la preocupación sobre el bienestar laboral y el crecimiento profesional
de las personas trabajadoras.
Gráfico 3.21. Bienestar laboral y edad, media de acuerdo y error estadístico de media
con diferentes afirmaciones sobre la relación entre personas empleadas y superiores
1 2 3 4 5 6 7
Por otro lado, el gráfico 3.22 muestra cuales son las diferencias entre el porcentaje de
personas que están de acuerdo o no con cada afirmación. En este sentido, las personas
menores de 35 años presentan una mayor concentración en torno al acuerdo que al
desacuerdo. Al mismo tiempo, en sintonía con lo ya planteado, la diferencia entre las personas
mayores de 35 años que están de acuerdo y en desacuerdo con afirmaciones como las
planteadas en los ítems tercero y quinto es pequeña.
Gráfico 3.22. Bienestar laboral y edad, diferencia entre el porcentaje de acuerdo y
desacuerdo con afirmaciones sobre la relación entre personas empleadas y superiores
Los datos recogidos en el gráfico 3.23 muestran las diferencias en cuanto a las
valoraciones medias que realizan las personas con y sin estudios universitarios. En este caso,
salvo en el ítem tercero, las diferencias en los valores medios son todas significativas. Es
decir, son las personas con estudios universitos quienes manifiestan tener mejores relaciones
laborales con sus superiores que quien no tiene estudios universitarios. Además, estas
valoraciones medias son siempre superiores a los valores medios generales presentados en
el gráfico 3.17.
Gráfico 3.23. Bienestar laboral y nivel de estudios, media de acuerdo y error estadístico
con diferentes afirmaciones sobre la relación entre personas empleadas y superiores
1 2 3 4 5 6 7
Por su parte el gráfico 3.24 muestra la diferencia entre las personas que están de
acuerdo y las que no con cada uno de afirmaciones en torno a la relación laboral entre las
personas empleadas y sus superiores. En este sentido se aprecia como existe una mayor
diferencia entre las personas con estudios universitarios que las personas sin estudios
universitarios. Por otro lado, la diferencia de las personas sin estudios en torno a las
afirmaciones planteadas en los ítem tercero y quinto es pequeña, lo que hace que la valoración
media de estas personas este próxima al valor 4.
Gráfico 3.24. Bienestar laboral y nivel de estudios, diferencia en el porcentaje de acuerdo
y desacuerdo con afirmaciones sobre la relación entre personas empleadas y superiores
4.1.4. Dimensión relacionada la intrusión de la vida laboral en la vida privada y los riesgos
psicosociales (los efectos del trabajo sobre la salud mental y la vida personal de las
personas trabajadoras).
La última de las dimensiones explicativas del bienestar laboral mide de que forma el
trabajo interfiere en la vida privada, dificulta la conciliación de la vida personal y familiar y
afecta a la salud mental de las personas trabajadoras. En este caso, a diferencia de las
escalas con las que ha sido medidas las dimensiones anteriores, y dado el sentido de las
afirmaciones planteadas, en los ítems primero, tercero, cuarto, quinto y sexto, el valor 1
coincide con la mejor valoración posible.
Así, el gráfico 3.25 muestra cuales son los valores medios obtenidos en cada ítem,
destacando, con el peor de las valoraciones, el agotamiento mental y emocional que para
muchas personas trabajadoras lleva consigo su trabajo.
Gráfico 3.25. Bienestar laboral, media de acuerdo y error estadístico de la media con
afirmaciones sobre riesgos psicosociales e intrusión de la vida laboral en la personal
1 2 3 4 5 6 7
Atendiendo a esta dimensión, y en relación con las diferencias por género, los valores
medios en cuanto a las mujeres y a los hombres son los que se presentan en el gráfico 3.27.
En este caso y pese a las diferencias en un sentido o en otro, tan sólo el último de los ítems
representa una diferencia significativa. Esto es, son las mujeres las que mayor agotamiento
mental y emocional tienen en su trabajo.
Gráfico 3.27. Bienestar laboral y género, media de acuerdo con afirmaciones sobre
riesgos psicosociales e intrusión de la vida laboral en la personal
1 2 3 4 5 6 7
3.76
Mi trabajo interfiere en mi vida privada
3.66
Por otra parte, en el gráfico 3.28 se observa cual es la diferencia que existen entre las
personas que están, o no, de acuerdo con cada una de las afirmaciones planteadas. En este
sentido destaca como las mujeres son las que mayor acuerdo concentran en torno al hecho
de sentirse agotadas mental y emocionalmente en el trabajo, o como los hombres son los que
mayor acuerdo presentan en pensar negativamente en su trabajo una vez finaliza su jornada.
Gráfico 3.28. Bienestar laboral y género, diferencia entre el porcentaje de acuerdo y
desacuerdo con afirmaciones sobre riesgos psicosociales e intrusión de la vida laboral
en la personal
El gráfico 3.29 muestras los valores medios y diferencias en función de los dos tramos
de edad planteados, personas mayores y menores de 35 años. En este sentido, pese a las
diferencias que se pueden apreciar, ninguna de ellas representa significación estadística
alguna, es decir, todos los valores medios son iguales estadísticamente.
Gráfico 3.29. Bienestar laboral y edad, media de acuerdo y error estadístico de media
con afirmaciones sobre riesgos psicosociales e intrusión de la vida laboral en la personal
1 2 3 4 5 6 7
3.70
Mi trabajo interfiere en mi vida privada
3.75
Por otro lado, en función de las diferencias entre quienes están, o no, de acuerdo con
cada afirmación, se observa en el gráfico 3.30 como las personas jóvenes son las que mayor
acuerdo alcanzan en torno al estado de agotamiento mental y emocional en su trabajo y que
son las personas mayores de 35 años quienes mayor facilidad tienen para relajarse fuera del
trabajo, pero también los que más piensan de manera negativa sobre su trabajo una vez ha
finalizado la jornada laboral.
Gráfico 3.30. Bienestar laboral y edad, diferencia entre el porcentaje de acuerdo y
desacuerdo con afirmaciones sobre riesgos psicosociales e intrusión de la vida laboral
En cuanto al nivel de estudios, el gráfico 3.31 muestra los valores medios en función de
que las personas encuestadas tengan, o no, estudios universitarios. Aunque existen
diferencias matemáticas, desde un punto de vista estadístico, tan sólo en los ítems primero y
segundo existen diferencias significativas. Por tanto, mientras que son las personas sin
estudios universitarios las que afirman sufrir una mayor intromisión del trabajo en su vida
privada, son las personas con estudios universitarios las tienen menos facilidad para olvidarse
del trabajo una vez ha concluido la jornada laboral.
Gráfico 3.31. Bienestar laboral y nivel de estudios, media de acuerdo y error estadístico
de media con afirmaciones sobre riesgos psicosociales e intrusión de la vida laboral en la
personal
1 2 3 4 5 6 7
3.58
Mi trabajo interfiere en mi vida privada
3.87
Por último, el gráfico 3.32 pone de relieve las diferencias que existen entre las personas
que están, o no, de acuerdo, en función de su nivel de estudios. Así mientras que las personas
con estudios universitarios muestran un mayor agotamiento mental y emocionalmente en su
trabajo y pensar negativamente sobre su trabajo fuera de la jornada laboral, las personas sin
estudio universitarios son las que sufren más la intromisión del trabajo en su vida personal
pero más facilidad tienen para olvidarse del trabajo una vez finaliza la jornada.
Gráfico 3.32. Bienestar laboral y nivel de estudios, diferencia entre el porcentaje de
acuerdo y desacuerdo con afirmaciones sobre riesgos psicosociales e intrusión de la
vida laboral en la personal
Fuente: elaboración propia. N=1.599 (1er grado / 2º grado (1er ciclo)=464; 2º grado=386 y
3er grado=749).
4.2.7. El índice de bienestar laboral según el ámbito de aplicación del convenio colectivo.
El gráfico 3.40 muestra los valores que este índice toma en relación con el ámbito de
aplicación del convenio colectiva de la empresa en la que las personas encuestadas trabajan.
A pesar de las diferencias que el índice de bienestar laboral presenta en cada uno de los
segmentos en estudio, estas no representan diferencias estadísticas alguna, es decir, el
ámbito de aplicación del convenio colectivo no influye en el bienestar laboral.
Gráfico 3.40. Índice de Bienestar Laboral y ámbito de aplicación del convenio colectivo,
media, cuartiles y valores extremos
5. Coeficientes de correlación.
A partir de los índices calculados en esta investigación es posible determinar la
correlación entre cada de las variables en estudio. Esta correlación es la que, precisamente
se presenta en los gráficos 3.42 y 3.43. En gráficos se muestra de que forma las variables
negociación colectiva y precariedad laboral están relacionadas con la variable bienestar
laboral.
Así, de forma general, se puede decir que esta relación es directa en ambos casos y
con bastante intensidad. Conforme aumenta la percepción sobre la utilidad de la negociación
colectiva aumenta el bienestar laboral, con un coeficiente de correlación muestral de Pearson
con un valor de 0,378. En el caso de la precariedad laboral, a medida que disminuye el
sentimiento sobre precariedad laboral, aumenta el bienestar laboral, siendo el coeficiente de
correlación del -0,436, lo que muestra en que grado unas mejores condiciones de trabajo y de
empleo y un mayor respecto por los derechos laborales aumenta el bienestar laboral
percibido.
0.8 0.8
0.6 0.6
0.4 0.4
Negociación Colectiva
Precariedad Laboral
0.2
0.2
0
0
-1 -0.8 -0.6 -0.4 -0.2 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
-1 -0.8 -0.6 -0.4 -0.2 0 0.2 0.4 0.6 0.8 1
-0.2
-0.2
-0.4
-0.4
-0.6
-0.6
-0.8
-0.8
-1
Bienestar Laboral -1
Bienertar Laboral
Fuente: elaboración propia. N=1.599.
Fuente: elaboración propia. N=1.599.