0% encontró este documento útil (0 votos)
70 vistas34 páginas

10 Dias Oracion 4to Trim

Cargado por

Miza Jimenez L
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
70 vistas34 páginas

10 Dias Oracion 4to Trim

Cargado por

Miza Jimenez L
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Indice

Introducción………………………………………………………….……….03

Día 01………………………………………………………………………….05

Día 02………………………………………………………………………….08

Día 03………………………………………………………………………….11

Día 04………………………………………………………………………….14

Día 05………………………………………………………………………….17

Día 06………………………………………………………………………….20

Día 07………………………………………………………………………….23

Día 08………………………………………………………………………….26

Día 09………………………………………………………………………….29

Día 10………………………………………………………………………….32

2
INTRODUCCIÓN

¡Bienvenido a los 10 Días de oración! Estamos agradecidos de que pueda comenzar


el último trimestre del año con oración. Dios ha obrado muchos milagros en los pasados
años mientras le hemos buscado en oración y ayuno. El Espíritu Santo ha forjado
reavivamiento, conversiones, renovada pasión por el evangelismo y sanado relaciones.
¡Ciertamente, la oración es el nacimiento del reavivamiento!

Creemos que su vida y la vida de aquellos por los cuales ora serán cambiadas
mientras nos unimos con nuestros hermanos miembros de iglesia en orar por el
derramamiento del Espíritu Santo, el cual el Padre ha prometido dar a todos lo que lo pidan.

Durante los 10 Días de Oración, miraremos como tener una experiencia cristiana
más profunda, más enriquecedora. Ya sean nuevos creyentes o miembros de la iglesia
desde hace mucho tiempo, todos necesitamos tener un encuentro fresco y cotidiano con
Jesús. Esta serie presenta lecciones de la vida real, promesas bíblicas y citas animadoras del
espíritu de profecía que fortalecen nuestro andar diario con Cristo.

Sugerencias para el tiempo de oración.

• Mantenga sus oraciones cortas – solo una o dos oraciones por cada tópico. Luego
dele el turno a otros. Puede orar tantas veces le guste, así como lo hace cuando tiene
una conversación.
• No tema el silencio, ya que le da a todos tiempo para escuchar al Espíritu Santo.
• Cantar himnos juntos como el Espíritu les guíe, es también una gran bendición. No
necesita piano para esto; el cantar acapella está bien.
• En vez de usar tiempo valioso de oración hablando acerca de los pedidos,
simplemente ore por ellos. Entonces otros también pueden orar por sus pedidos y
reclamar las promesas por sus necesidades.

Ore por siete .

Le animamos a orar durante estos 10 días de manera especial por siete personas que
le gustaría ver que experimenten una “vida más abundante.” Pueden ser familiares, amigos,
compañeros de trabajo, vecinos o simplemente conocidos. Toma tiempo y pida a Dios por
quien le gustaría que orara. Pídele que le dé una verdadera preocupación por estas personas.
Escribe los nombres en una hoja de papel y manténgala en un lugar prominente, tal como
su Biblia. Hay algo poderoso en escribir sus nombres y le sorprenderá como Dios trabaja en
responder a sus oraciones.

3
El desafío de alcanzar a otros durante los 10 días.

Todos pueden hacer algo para apresurar la venida de Jesús a través de Total
Involucramiento de los Miembros.

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui
forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la
cárcel, y vinisteis a mí.” (Mat. 25:35, 36).

En El ministerio de curación leemos, “Hemos de vivir una vida doble: una vida de
pensamiento y de acción, de silenciosa oración y fervoroso trabajo” (p. 410). Es nuestro
privilegio mostrar a otros el amor de Jesús. Hemos recibido tanto amor de parte de nuestro
Salvador, no lo retengamos para nosotros. Compartamos su amor con otros.

Le animamos a usted y su iglesia a pedir a Dios en oración, como puede alcanzar a


otros después de los 10 días de oración. Escoja una o varias actividades, escoja un día y sea
las manos y pies de Jesús. Mientras trabaja para organizar todo, evite dejar que estos
arreglos le distraigan de la oración. “El esfuerzo personal por otros debe ser precedido de
mucha oración secreta; pues requiere gran sabiduría el comprender la ciencia de salvar
almas. Antes de comunicaros con los hombres, comunicaos con Cristo. Ante el trono de la
gracia celestial, obtened una preparación para ministrar a la gente” (La oración, p. 312).

Materiales preparados por la Asociación Ministerial, Asociación General de los Adventistas del
Séptimo Día. Principal contribuidor de las guías diarias de oración: Jodi Genson. Amenos se cite lo
contrario, los textos bíblicos son de la versión Reina Valera 1960. Todos derechos reservados.

4
DÍA 1 – CONOCER Y CREER

“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo
de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” (Isa. 49:15).

¿Podrá un niño entender completamente el amor de Dios sin nunca ha sentido el


amor de un padre terrenal? En mi experiencia, es muy difícil. Yo tuve cuatro padres. Mi
padre biológico se divorció de mi mama cuando estaba embarazada de mí. Sentí su rechazo
profundamente. El segundo esposo de mi mamá era alcohólico y sumamente abusivo – aun
intentó matarla. Mi siguiente padrastro era muy codicioso. El, junto a dos amigos, asaltaron
tres bancos. Terminó en prisión y mi madre se divorció de él.

Mi niñez no era nada glamorosa. Era insegura, tenía baja autoestima y me sentía
muy poco amada. Era difícil para mí hacer amigos en la escuela. Como adolescente, anhela
la aceptación de mis compañeros, pero mi búsqueda de amor solo me dejó vacía y sola. No
sabía que mi Padre celestial estaba trabajando detrás de las cortinas para llenar ese vacío.
“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué. . . . te puse
nombre, mío eres tú.” (Jer. 1:5; Isa. 43:1). “Seré para vosotros por Padre, y vosotros me
seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.” (2 Cor. 6:18). “Aunque mi padre y mi
madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá” (Salmos. 27:10).

Cuando tenía 19 años, una amiga me invite a asistir a un concierto cristiano en su


iglesia. Uno de los líderes del grupo musical hizo esta invitación: “Si tu vida está vacía y te
sientes solo, ¿no le darás a Jesús una oportunidad?” sus palabras y la música tocó mi
corazón y respondí a su llamado y pasé al frente a recibir a Jesús.

Estaba leyendo el evangelio de Juan cuando me encontré con esta frase: “El Padre
mismo os ama” (Juan 16:27, primera parte). ¡Me golpeó! Yo había escuchado que Jesús me
ama pero, ¿el Padre? ¿Podría realmente creer esto? Todo lo que sabía de Dios el Padre es
que parecía estar lejos de mí – en algún lugar del cielo – y que podía ver todo lo que yo
hacía. Le temía. Al leer las Escrituras me enamoré de Jesús. Sin embargo, Jesús vino a
mostrarnos el amor del Padre. Cuando Felipe dijo, “Señor, muéstranos al Padre,” Jesús
contestó, “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El
que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:8,9).

Tenía que aceptar que Dios el padre verdaderamente me amaba a través de su hijo,
Jesucristo. “El primer paso para acercarse a Dios consiste en conocer y creer en el amor que
siente por nosotros; solamente por la atracción de su amor nos sentimos impulsados a ir a
él.” (El discurso maestro de Jesucristo, p. 70). “Más Dios muestra su amor para con
nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8). También,
“Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los
hombres sus pecados. . .” (2 Cor. 5:19).

5
Una vez entendí que Dios me amaba incondicionalmente, encontré fuerza para
perdonar a mis padres terrenales por rechazarme. Dios me dio gracia para seguir adelante.
Ahora sé que tengo un padre celestial y soy la hija del Más Alto Dios, el Rey de Reyes.
Nuestro Padre celestial entiende la necesidad humana de amor y aceptación. Él no se olvidó
de mí.

¿Y qué hay de mi cuarto padre? Tenía 11 años cuando mi madre se volvió a casar.
Como todos los otros hombres nos habían abandonado, me preguntaba si él se quedaría.
Así lo hizo. Yo lo adopté como mi padre y lo amé como si fuera mi padre biológico. Él ha
provisto la seguridad y amor que todo padre debiera. Mi mamá ya murió, pero mi papá
sigue siendo una parte vital de mi vida. Un padre es más que la sangre.

¿Qué de ti? ¿Has sido abandonado por un pariente o algún miembro de la familia?
¿Anhelas ser aceptado y sentirte seguro? ¿Anhelas ser amado incondicionalmente?
“Vivamos en contacto con el Cristo vivo, y él nos asirá firmemente con una mano que nos
guardará para siempre. Creamos en el amor con que Dios nos ama, y estaremos seguros;
este amor es una fortaleza inexpugnable contra todos los engaños y ataques de Satanás.” (El
discurso maestro de Jesucristo, p. 101). “Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá
el justo, y será levantado” (Prov. 18:10).

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar mientras ora.

• “Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído
que yo salí de Dios.” (Juan 16:27).
• “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he
amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jer. 31:3).
• “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;
por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Juan 3:1).

Alabanza

• Padre, te alabamos por amarnos primero.


• Te alabamos por atraernos con Tu amor (Jer. 31:3).
• Te alabamos por tu constante cuidado.
• Señor, te alabamos por tu poder sanador.

Confesión

Señor, perdónanos cualquier pecado que nos impida tener una experiencia más
profunda contigo. (Toma algunos minutos para oración personal, silenciosa, permitiendo al
Espíritu Santo escudriñar sus corazones y mostrar cualquier pecado que necesite confesar
privadamente a Dios, no en público).

6
Súplica e intercesión

• Señor , oramos como lo hizo Pablo en Efesios 3:17-19:


o Que puedas encontrar hogar permanente en nuestros corazones a medida que
aprendemos a confiar en ti. o
o Que nuestras raíces se profundicen en el suelo de tu amor.
o Que podamos entender la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de
Tu amor.
o Que podamos ser llenos de toda la plenitud de Dios.

• Pedimos que nos llene de tu amor y nos hagas apasionados para amar a los demás
para traerlos a Jesús.
• Oramos por las familias cuyo mundo está lleno de caos, tristeza y confusión.
• Bendice a los cientos de miles actividades de alcanzar a otros alrededor del mundo.
Oramos especialmente por los esfuerzos de evangelismo de nuestra iglesia y
asociación.
• Oramos por los miembros adventistas que enfrentan persecución o encarcelamiento
a causa de sus creencias.
• Oramos por un reavivamiento espiritual entre los jóvenes Adventistas del Séptimo
Día que asisten a colegios y universidades públicas. Que puedan convertirse en
vibrantes embajadores de Cristo.
• Señor, oramos por las personas de nuestro listado individual de oración. Que
permitan que el Espíritu Santo obre en sus vidas.
• También oramos por las necesidades personales de aquellos aquí reunidos y por
nuestros pedidos de oración locales.

Acción de gracias

• Padre, te agradecemos por [mencione personas específicas] que nos han amado y
nutrido.
• Gracias que tu mano ha estado sobre nosotros desde antes de nacer (Salmos
139:13).
• Señor, gracias porque aun si yo fuera el único, tú morirías por mí. (Palabras de vida
del gran Maestro, p. 146).
• Gracias por contestar nuestras oraciones incluso antes que preguntemos.

7
DÍA 2 — DE ADENTRO HACIA AFUERA

“De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el
reino de Dios.” (Juan 3:3).

Yo era una niña buena mientras crecía. No era rebelde hacia mi mama, era atenta en
la escuela y respetuosa con mis maestros. No participa en fiestas desenfrenadas, no tomaba
alcohol o experimentaba con drogas como otros jóvenes en mi escuela.

Después de convertirme en cristiana, me enorgullecía de ser una buena persona.


Comía las comidas correctas, remplacé la música rock con música cristiana, vestía
modestamente, enseñaba la lección de escuela sabática, organizaba eventos evangelísticos y
de alcance a la comunidad y aun compartía mi testimonio personal. Había entregado mi
corazón a Jesús, fui bautizada, creía verdaderamente en su palabra y esperaba vivir
eternamente en su reino. Todo mi mundo giraba en torno a la iglesia y sus actividades y a
hacer cosas buenas. Por las apariencias externas, estaba viviendo una vida recta. Sin
embargo, luego aprendí cuán superficial era mi experiencia cristiana – y cuanto necesitaba
a Jesús.

Una tarde asistí a un seminario en mi iglesia acerca de la vida cristiana. La oradora


dijo que a menos que una persona naciera de nuevo, él/ella no está en una relación
salvadora con Cristo. Ella citó esta declaración de Elena White: “La vida del cristiano no es
una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se
produce una muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva” (Deseado de todas
las gentes, p. 143). La cruda realidad me golpeó: ¡hay más en la vida Cristiana que lo que
pensaba! Era cierto, mi vida era distinta a lo que era antes de recibir a Cristo, pero era una
mejorada, modificada. Yo era una cristiana, pero el yo todavía estaba vivo. Todavía tenía
mal genio y era lastimada fácilmente. Era orgullosa y demandaba que las cosas se hicieran
a mi modo. No me había entregado a Cristo. Pensaba que mi salvación estaba
seguraporlascosasquehacía,¡peroestabaperdiendoelgozodemisalvación! Hice una profesión
de Cristo pero no tenía el amor de Cristo; no me había rendido a él. Necesitaba que Jesús se
formara dentro.

¿Cómo se rinde una persona a Cristo? Primero, es imperativo reconocer la


necesidad de un Salvador – escogerlo a él.

“La educación, la cultura, el ejercicio de la voluntad, el esfuerzo humano, todos


tienen su propia esfera, pero no tienen poder para salvarnos. Pueden producir una
corrección externa de la conducta, pero no pueden cambiar el corazón; no pueden purificar
las fuentes de la vida. . . . “A menos que el hombre naciere de nuevo,” a menos que reciba
un corazón nuevo, nuevos deseos, designios y móviles que lo guíen a una nueva vida, “no
puede ver el reino de Dios.”” (Camino a Cristo, p. 18).

8
No podía cambiar mi corazón, pero podía decidir entregarle mi voluntad. Respondí
al don del arrepentimiento y confesé mi pecado de justicia propia, importancia propia, auto
indulgencia y autocompasión y luego coloqué mi voluntad al lado de Cristo, para que
tuviera él el control.

Segundo, toma tiempo de calidad para conocer a Aquel que es la Vida Eterna. “Y
esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien
has enviado.” (Juan 17:3). Mientras tomaba tiempo estudiando las Escrituras y orando,
conociendo íntimamente a mi Salvador, mi vida comenzó a tomar un Nuevo significado.
Mi mente estaba siendo renovada – nuevas actitudes y nuevos afectos se estaban
desarrollando. Mi deseo de server a Dios se profundizó.

Puedes decir, “Yo nací en esta iglesia. ¡He sido un cristiano toda la vida!” “¡Nunca
ha estado en el mundo!” “He trabajado por el maestro desde que tengo memoria.” Estas
cosas pueden ser ciertas, ¡y alaba al Señor por ello! Sin embargo, puedes tener todo esto y
aun así no tener al Hijo.

Tal vez tú, también, has sido impresionado por el Espíritu Santo de que tu vida
spiritual es superficial. ¿Qué puedes hacer? Puedes hacer esta oración: “Examíname, oh
Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí
camino de perversidad y guíame en el camino eterno” (Salmos. 139:23, 24). Rinde tu
corazón y vida a él y, uno por uno, él revelará las áreas de tu vida que necesitan ser
cambiadas. ¡Mientras cooperas con él, tu vida nunca será igual!

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar mientras ora.

• “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron;
he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17).
• “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron
sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lam. 3:22,
23).
• “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con
los hombres nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino
por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el
Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro
Salvador” (Tito 3:4-6).
• “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de
vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26).
• “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y
lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí” (Gál. 2:20).

9
Alabanza

• Padre, te alabamos porque nos limpiaste de todo pecado e injusticia.


• Señor, te alabamos que eres capaz de guardarnos sin caída y que nos presentas ante
el Padre con gran gozo (Judas 24).
• Te alabamos por convencernos de pecado y extender tu misericordia.

Confesión

• Señor, muéstranos áreas de nuestras vidas donde el yo todavía está vivo.


• Por favor perdónanos cuando hemos sido farisaicos y auto indulgentes, practicando
la autocompasión.
• Por favor revela áreas en nuestras vidas que necesitan ser transformadas (toma
algunos minutos de silencio).

Súplica e intercesión

• Señor, llénanos con el conocimiento de to voluntad, y que podamos caminar dignos


de ti.
• Oramos por aquellos en prisiones espirituales o mentales para que sean liberados de
la culpa.
• Pedimos que nos llenes del fruto de la justicia.
• Señor, oramos por un poderoso aumento de adventistas que sirvan a Dios amando a
otros y compartiendo incluso con las personas que no te conocen.
• Por favor levanta estudiantes valdenses modernos que estén dispuestos a servir en
lugares difíciles.
• También oramos por nuestro listado de personas (mencione los nombres de ser
apropiado).

Acción de gracias

• Señor, gracias por los individuos que nos han guiado a tomar una decisión por ti.
• Gracias por no abandonarnos a nuestros fracasos y errores pasados.
• Gracias por el don del arrepentimiento y por revelarnos nuestra necesidad de Ti.
• Gracias por conocer el fin antes del principio y por contestar nuestras oraciones en
tu tiempo y a tu modo.

10
DÍA 3 — LA BATALLA MÁS GRANDE

“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”


(Jer. 29:13).

“Debemos dar a Dios todo el corazón, o no se realizará el cambio que se ha de


efectuar en nosotros, por el cual hemos de ser transformados conforme a la semejanza
divina. . . . La guerra contra nosotros mismos es la batalla más grande que jamás se haya
reñido. El rendirse a sí mismo, entregando todo a la voluntad de Dios, requiere una lucha;
más para que el alma sea renovada en santidad, debe someterse antes a Dios” (Camino a
Cristo, p. 43). Desde la niñez, tenía un deseo de ser como Jesús. Mientras me consagraba
diariamente a él, le pedía que me cambiara. Él contestó mi oración de la manera más
interesante.

Mi suegro, Jorge, se mudó con nosotros una vez su esposa había muerto a causa del
cáncer. Estábamos felices de tenerlo cerca y queríamos que fuera parte de la vida de nuestra
joven hija. Esperábamos que viviendo en nuestro hogar y participando en el culto familiar
le traería una influencia espiritual positiva.

Vivíamos en una finca con un granero, lago, pastos y vida silvestre que frecuentaba
nuestra propiedad. Jorge era un ávido amante de la naturaleza, así que este era una
ubicación excelente para su retiro. Cada mañana daba una caminata por el lago. Un día
cuando no regresó de su caminata en el tiempo acostumbrado mi esposo salió a buscarlo.
Estaba desplomado en un arbusto de moras donde se había caído. Durante las próximas
semanas, Jorge se quejaba de que sentía un hormigueo en sus piernas y pies y le era difícil
caminar. Las pruebas revelaron un tumor que se había metatizado en su espina dorsal. Su
médico programó una cirugía para remover el tumor que le causó una parálisis permanente
de la cintura hacia abajo.

En lugar de enviarlo a un centro de convalecencia decidimos cuidarlo en la casa. Yo


no tenía ningún entrenamiento en enfermería, solo un curso acelerado por la enfermera que
le dio de alta cuando salimos del hospital. Mi día consistía en bañar a Jorge, cuidar sus
úlceras, administrar sus medicamentos y transferirlo de la cama a una silla, luego de vuelta
a la cama. Para él era sumamente humillante el no poder cuidarse así mismo y yo me llevé
la peor parte de su frustración.

Mi esposo y yo planificamos una escapada de fin de semana y organizamos que un


joven cuidara a Jorge mientras estábamos ausentes. La noche antes de irnos arropé a Jorge
en su cama, lo besé en la frente y le recordé que me iría en la mañana para el viaje de fin de
semana. Con esto, Jorge enojado gritó, “¡Yo soy tu responsabilidad! ¡No tienes derecho de
dejarme con otra persona!” Yo me volví y le dije. “¡Eres un viejo egoísta e irrazonable!”

Instantáneamente, me convencí de que mis acciones eran incorrectas y muy poco


cristianas. Llorando me fui a mi habitación y caí en mi cama. “Señor, ¿qué está mal

11
conmigo? ¿Por qué no puedo controlar mi mal genio? ¿Estás realmente estás trabajando en
mi vida?” La respuesta vino suavemente, “Estoy trabajando en tu vida. Estoy contestando
tu oración de ser más semejante a mí. Estás resentida con Jorge. Él toma tú tiempo
haciéndote sentir abrumada y sin salida. El resentimiento es un pecado y si tú me lo
entregas te daré gracia para continuar cuidando a Jorge.”

“Muchos que consagran sinceramente su vida al servicio de Dios, se chasquean y


sorprenden al verse como nunca antes frente a obstáculos, y asediados por pruebas y
perplejidades. Piden en oración un carácter semejante al de Cristo y aptitudes para la obra
del Señor, y luego se hallan en circunstancias que parecen exponer todo el mal de su
naturaleza... (Entonces) Les da oportunidad para enmendar estos defectos y prepararse para
servirle” (Ministerio de curación, p.373). “El arrepentimiento comprende tristeza por el
pecado y abandono del mismo. No renunciamos al pecado a menos que veamos su
pecaminosidad. Mientras no lo repudiemos de corazón, no habrá cambio real en nuestra
vida.” (Camino a Cristo, p. 23).

Vi cómo era el resentimiento y no lo quería en mi corazón. Confesé mi pecado y


decidí vivir para Dios. Le pedí que me lavara y me diera un nuevo corazón. Me levanté de
mi cama, sequé mis ojos y le pedí a Jorge su perdón. Mi corazón se llenó de paz y mi
derrota se convirtió en victoria. Eventualmente colocamos a Jorge en una facilidad de
cuidado cuando ya era imposible para mí cuidarlo. Una tarde recibimos una llamada
indicando que Jorge había sufrido un derrame. Mi esposo se sentó a su lado y susurró a su
oído, “Papá, ¿sabes que Jesús te ama? Si lo pides con tu corazón él te salvará.” La única
señal visible de que Jorge entendía era una lágrima bajando por su mejilla. En sus últimos
momentos, creo que él aceptó a Jesús como su Salvador.

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar mientras ora.

• “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando
el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” (Salmos.
37:23, 24).
• “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las
águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isa. 40:31).
• “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo
que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré” (Salmos. 28:7).

Alabanza

• Señor, te alabamos porque nos das Fortaleza y nos sostienes cuando somos débiles.
• Te alabamos porque cuando caemos tú no nos abandonas.
• Te alabamos, Señor, porque arrojamos nuestros pecados en lo profundo del mar y
no los recuerdas nunca más.

12
Confesión

• Señor, perdónanos cuando permitimos al yo ganar dominio.


• Perdónanos cuando te tergiversamos antes los demás.
• Perdónanos cuando nos aferramos al pecado en vez de permitir que lo remuevas de
nuestra vida.
• Señor, escudriña nuestros corazones. Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y
guíame en el camino eterno (Salmos 139:23,24). [Toma algunos minutos en oración
personal y silenciosa permitiendo al Espíritu Santo escudriñar sus corazones).

Súplica e Intercesión

• Señor, ayúdanos a ser humildes y bondadosos, mostrando tu amor y piedad a


aquellos que nos enfadan y nos acusan.
• Ayúdanos a perseverar a través de la dificultad, especialmente cuando el amor es
inconveniente.
• Oramos por aquellos que cuidan de los miembros de la familia adultos mayores y/o
enfermos. Dales paciencia, fortaleza y amor.
• Señor, por favor alivie la ansiedad de aquellos que enfrentan una enfermedad
terminal. Deles la valentía y la paz de Jesús.
• Oramos por el Departamento de Escuela Sabática / Ministerios Personales de cada
iglesia mientras buscan el plan de Dios y alcanzan a sus comunidades con un
servicio amoroso, estudio de la Biblia y testificación personal.
• Oramos por la Agencia de Desarrollo y Recursos existenciales Adventista (ADRA)
al suplir las necesidades prácticas alrededor del mundo.
• También oramos por las personas de nuestro listado (mencione los nombres de ser
apropiado).

Acción de Gracias

• Gracias que pondrás vigilia delante de nuestras bocas y mantendrás las puertas de
nuestros labios cerradas.
• Gracias por el amor cristiano que nos das para aquellos que son difíciles de amar.
• Gracias porque mientras se forma tu carácter en nosotros, otros serán atraídos a Ti.
• Señor, gracias por escucharnos, por contestar nuestras oraciones y por trabajar
detrás de las cortinas para cumplir tu voluntad.

13
DÍA 4 — EL VALOR DE LA ENTREGA

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente,
que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” (Lucas 15:7).

Creció en el hogar de un carpintero, el más joven de cuatro hijos. Sus hermanos eran
más viejos que él y tenían sus propias vidas; su papá y mamá estaban preocupados
manejando un taberna en el pequeño pueblo donde vivian. A menudo Eddie era dejado solo
para cuidar de sí mismo. El teatro local era su niñera durante el fin de semana y a menudo
luego de ver la doble tanda llegaba a una casa vacía. A veces se sentaba en el automóvil
familiar, bien después de que otros niños de siete años estaban durmiendo en sus camas, y
lloraba para que su madre saliera de la taberna y se lo llevara a casa.

Cuando Eddie tenía 14 años, su mama se convirtió en una cristiana Adventista del
Séptimo Día nacida de nuevo, y las cosas cambiaron dramáticamente. En vez de patrocinar
la taberna, su mamá comenzó a asistir a las reuniones de oración y cultos de iglesia. Eddie
se unió a la Iglesia Adventista del Séptimo Día con su mamá y fue matriculado en la
escuela de iglesia. Sin embargo, cuando tenía 17 años perdió interés en la iglesia. Dos años
después, fue reclutado al servicio militar. Su pastor le animó a rebautizarse antes de
enfrentar los peligros de la batalla. Esto parecía un gran plan y Eddie estuvo de acuerdo en
hacerlo cuando regresara a casa con licencia. Él estudió las creencias fundamentales de la
Iglesia Adventista por segunda vez. Esto proveyó conocimiento pero aún no conocía a
Jesús.

Eddie encontró que tratar de cumplir con los estándares de la iglesia por sí mismo
era un desafío. Estaba cansado de tratar de ser un cristiano, jugando iglesia, tratando de
obedecer. Era impotente en mantener una vida cristiana y volvió a su vida pasada. “Hay
quienes profesan servir a Dios a la vez que confían en sus propios esfuerzos para obedecer
su ley, desarrollar un carácter recto y asegurarse la salvación. Sus corazones no son
movidos por algún sentimiento profundo del amor de Cristo, sino que procuran cumplir los
deberes de la vida cristiana como algo que Dios les exige para ganar el cielo. Una religión
tal no tiene valor alguno... El profesar que se pertenece a Cristo sin sentir ese amor
profundo, es mera charla, árido formalismo, gravosa y vil tarea” (Camino a Cristo, p.
44,45)

La mama y hermana de Eddie asistieron a una vigilia de oración en la iglesia para


víspera de año nuevo. Ellas oraron específicamente por Eddie. Ellas vieron la respuesta a
sus oraciones unas semanas más tarde cuando todo comenzó a salirle mal a Eddie. Perdió
su novia, su empleo y su carro. ¿Por qué mi mundo se está derrumbando? se preguntaba.
después de una noche de estar bebiendo con sus amigos, Eddie llegó a casa ebrio. El gritó,
“Dios, si eres real ¡te necesito! ¡Se mucho acerca de ti, pero ahora quiero conocerte!” Una
dulce y queda voz hizo su camino a través de la niebla en su mente: “Yo soy real y te amo.”
Esto rompió su corazón. “¿Cómo puedes amarme después de la vida que he vivido?”

14
contestó él. “Estoy cansado de la vida que llevo. Por favor hazme un verdadero cristiano.
Quiero servirte el resto de mi vida, pero no puedo hacerlo por mí mismo.”

Esa noche, Eddie rindió su vida a Jesús y lo aceptó como su Señor y Salvador. El
creyó por fe que sus pecados fueron perdonados y que era una nueva criatura en Cristo
Jesús; las cosas viejas pasaron. A través de este acto sencillo de creer en la promesa de
Dios, el Espíritu Santo comenzó una obra en su corazón. Surgió una nueva vida y Eddie no
dio marcha atrás.

“Ahora bien, ya que te has consagrado al Señor Jesús, no vuelvas atrás, no te


separes de Él, mas repite todos los días: “Soy de Cristo; le pertenezco;” pídele que te dé su
Espíritu y que te guarde por su gracia. Así como consagrándote a Dios y creyendo en El
llegaste a ser su hijo, así también debes vivir en El. Dice el apóstol: “De la manera, pues,
que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en él.” (Camino a Cristo, p. 52).

Eddie comenzó a leer la Biblia y aprendió a orar. Al estudiar las Escrituras y


aprender más acerca del amor de Dios a través de la vida de Jesús, su propia vida fue
transformada. El beber, fumar y otros estilos de vida que antes lo hacían feliz ya no eran
parte de su vida.

La mama de Eddie le sugirió que leyera el libro El Camino a Cristo para que lo
ayudar en su camino. Él lo encontró difícil de leer al principio – su mente divagaba muchas
veces – pero mientras perseveraba, leyendo y estudiando una página a la vez, el libro se
tornó en precioso para él. El encontró en sus páginas el amor de Dios y por fe aceptó que
las promesas de Dios eran para él. El finalmente encontró paz.

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar mientras oras.

• “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a
su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que
pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14,
15).
• “Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.”
(Oseas 14:4).
• “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:32).
• “Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro
Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en
misericordia, y que se duele del castigo.” (Joel 2:13).

15
Alabanza

• Señor, te alabamos porque nunca te rindes ante nadie.


• Te alabamos por Tus maravillosas obras para los hijos de los hombres.
• Señor, te alabamos por el gozo que encontramos en tu presencia y por darnos una
esperanza y un futuro.

Confesión

• Por favor, Señor perdónanos por aferrarnos a cosas que nos separan de ti.
• Perdónanos cuando tratamos de vivir la vida Cristiana a nuestro modo.
• Confesamos que necesitamos una experiencia personal contigo, no un mero
conocimiento.

Súplica e Intercesión

• Señor, pedimos que nos des corazones totalmente rendidos a ti para vivir en
obediencia a tu palabra.
• Por favor, bautízanos diariamente con tu Espíritu Santo y haznos más diligentes en
nuestros esfuerzos de ganar a otros.
• Oramos que nuestros amados que han abandonado la fe puedan recordar lo que es
estar en amistad contigo y anhelen reunirse contigo. Ayúdales a sentir y aceptar tu
amor y perdón.
• Por favor cumple tu promesa en Joel 2:25 restituye los años que comió la langosta
(pecados) en nuestras vidas y en la vida de nuestros amados. Danos fe para creer
que tú cumplirás tu Palabra.
• Por favor, bendice al Ministerio de Capellanía Adventista mientras moviliza
capellanes y miembros interesados a ministrar a los que están en crisis (Hospitales /
escuelas).
• También oramos por nuestro listado personas (mencione sus nombres de ser
apropiado).

Acción de gracias

• Gracias, Señor, que nos has dado el Espíritu Santo para continuamente guiarnos a
toda verdad.
• Gracias por obrar en contestar nuestras oraciones de formas que no podemos ver.
• Señor, agradecemos por adelantado por contestar nuestras oraciones, no porque
seamos dignos, sino porque Cristo lo es.

16
DÍA 5 — EL PRIVILEGIO DE LA ASOCIACIÓN

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas
pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Cuando rendí mi corazón a Jesús a la edad de 19 años mi vida entera cambió. El


estudio de la Biblia y la oración se convirtieron en mis compañeros diarios. Esperaba con
ansias asistir a las reuniones de oración, grupos de estudios bíblicos, escuela sabática y la
iglesia – dondequiera se presentara la Palabra de Dios y se compartieran testimonios.
Estaba hambrienta de más y más de Jesús. Mientras más Cristo me llenaba, más mi gusto
en la música, entretenimientos, ropa, todo cambió. Mi maestro de escuela sabática, que es
muy amado por mí, solía decir que cuando nos rendíamos por completo a Cristo,
consagrado nuestras vidas a su servicio, ya no “se conforman (nosotros) con las
concupiscencias anteriores, sino que por la fe siguen (nosotros) las pisadas del Hijo de
Dios, reflejan su carácter... Aman (nosotros) ahora las cosas que en un tiempo (nosotros)
aborrecían, y aborrecen (nosotros) las cosas que en otro tiempo (nosotros) amaban”.
(Camino a Cristo, p. 58, énfasis suplido)

Encontré esto cierto. Un deseó nació en mi corazón de decirle a todos los que
pudiera que Cristo me amaba y perdonó mis pecados,queeralimpiaypreciosaparaél. “Tan
pronto como uno acude a Cristo nace en el corazón un vivo deseo de hacer saber a otros
cuán precioso amigo encontró en el Señor Jesús. La verdad salvadora y santificadora no
puede permanecer encerrada en el corazón. Si estamos revestidos de la justicia de Cristo y
rebosamos de gozo por la presencia de su Espíritu, no podremos guardar silencio. Si hemos
probado y visto que el Señor es bueno, tendremos algo que decir a otros” (Camino a Cristo,
p. 78).

¿Dónde podría comenzar? No tenía la más mínima idea como compartir con otros,
así que oré y le pregunté a Dios que debía hacer. Fui impresionada, “De gracia recibisteis,
dad de gracia” (Mateo 10:8). Esto era más fácil decirlo que hacerlo. ¿Qué les digo? pensé.
Durante mis devociones personales encontré esta cita: “Pero (los endemoniados) llevaban
en su persona la evidencia de que Jesús era el Mesías. Podían contar lo que sabían; lo que
ellos mismos habían visto y oído y sentido del poder de Cristo. Esto es lo que puede hacer
cada uno cuyo corazón ha sido conmovido por la gracia de Dios... Podemos explicar cómo
hemos probado su promesa y la hemos hallado veraz. Podemos dar testimonio de lo que
hemos conocido acerca de la gracia de Cristo. Este es el testimonio que nuestro Señor pide
y por falta del cual el mundo perece” (El Deseado de todas las Gentes, p. 307). Esperé que
el Señor me diera oportunidades para testificar por él.

Estaba trabajando en una oficina como recepcionista cuando una noticia de última
hora apareció en la pantalla de la televisión, alertándonos que un terrible huracán había
azotado al estado de la Florida en los Estados Unidos y se estaba moviendo sobre la costa
norte del Atlántico hacia las Carolinas. Mientras observábamos la noticia, Ginger, una de
mis compañeras de trabajo, preguntó, “¿Qué está sucediendo? Las cosas están locas.”

17
Rápidamente dije, “¡Jesús ya viene!” no hacía mucho que trabajaba ahí y me
sorprendió que yo respondiera de manera tan práctica. Rápidamente regresé a mi escritorio
y me tiré en la silla. Ella dijo, “cuéntame acerca de ese asunto de que Jesús viene pronto.
Quiero saber.” Orando, le di un breve estudio bíblico de las señales de la segunda venida de
Jesús y compartí como preparé mi corazón para conocerlo como un amigo y estar lista para
encontrarme con él. Luego le extendí una invitación para que ella hiciera lo mismo. El
Señor abrió una puerta y yo decidí caminar por ella.

Dios me ha dado el privilegio de trabajar con por cerca de 40 años. He sido una
obrera bíblica, enseñé Biblia en colegio adventista por seis años; he predicando ante miles
de personas en Las Filipinas; he compartido mi testimonio con cientos de estudiantes de
escuela secundaria durante semanas de oración y he conducido seminarios para retiro de
damas, campamentos e iglesias. Estos todas han sido maravillosas oportunidades para
compartir lo que Dios ha hecho, pero la forma más efectiva de ganar almas para el Maestro
es acercándonos a las personas con el tierno toque de la compasión, al suplir sus
necesidades y ganando su confianza. Luego puedes invitarlos a seguir a Jesús.

“Aquellos que esperan la venida del Esposo han de decir al pueblo: “¡Veis aquí el
Dios vuestro!” Los últimos rayos de luz misericordiosa, el último mensaje de clemencia
que ha de darse al mundo, es una revelación de su carácter de amor. Los hijos de Dios han
de manifestar su gloria. En su vida y carácter han de revelar lo que la gracia de Dios ha
hecho por ellos” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 342).

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar miestras oras.

• “Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.” (Lucas
12:12).
• “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo
que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isa. 55:11).
• “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados
para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande
razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).

Alabanza

• Señor, te alabamos por habernos transformados. ¡Somos nuevas criaturas!


• Te alabamos por la seguridad que encontramos en ti (Isaías 49:16).
• Te alabamos por las diarias misericordias que nos muestra.

18
Confesión

• Señor, perdónanos cuando no hemos compartido nuestra fe a causa del temor.


• Confesamos que necesitamos tu fuerza para testificar efectivamente.
• Señor, por favor, señala los puntos en nuestra vida que no nos permite ser un testigo
positivo de Ti.
• Perdónanos por no revelar tu carácter de amor a otros.

Súplica e Intercesión

• Señor, refresca los corazones de todos aquellos en el ministerio que están fatigados,
cansados. Recuérdales que están haciendo tu voluntad. Por favor déjales ver el fruto
de su labor, aunque sea una sola alma.
• Señor, recordamos a nuestro maestros de divisiones infantiles. Por favor déjales
saber cuán importante es su trabajo para nuestros niños.
• Señor, buscamos tu bendición para los muchos clubes de Aventureros,
Conquistadores y Guías mayores en nuestra asociación.
• Oramos que más y más jóvenes adultos se envuelvan en Misión en nuestras
comunidades.
• Oramos que nos ayudes a amar y nutrir a los nuevos miembros.
• Señor, por favor muéstranos como enviar más literatura llena de verdad (impresa o
electrónica) a nuestras comunidades. Oramos que las personas puedan leerla y que
el Espíritu Santo los convenza de la verdad bíblica.
• Señor, pedimos tu protección para los misioneros trabajando en lugares peligrosos.
• Por favor levanta colportores, estudiantes voluntarios, autores, especialistas en
media y aquellos que apoyen financieramente para esparcir palabras de esperanza y
vida.
• Oramos por nuestro listado personas. Por favor trabaja poderosamente en sus vidas.

Acción de gracias

• Gracias que contestas nuestras oraciones de acuerdo a tu voluntad.


• ¡Gracias por usarnos para compartir con otros!
• Gracias, Señor, que tus promesas son verdaderas y confiables.

19
DÍA 6 — EL DON DEL ARREPENTIMIENTO

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere
tiempo” (1 Pedro 5:6).

El Sr. G era un respetado maestro de nuestra pequeña academia con internado en las
colinas del este de Washington en los Estados Unidos. Esta escuela no solo enseñaba los
principios de lectura, escritura, matemáticas y destrezas vocacionales sino también los
fundamentos de la vida cristiana práctica. Los alumnos aprendían a dar estudios bíblicos,
dar campañas evangelísticas y dirigir en sus iglesias locales al enseñar la lección de escuela
sabática, predicar el sermón y haciendo trabajo de alcance comunitario. El Sr. G era una
parte vital de esta educación. El Sr. G enseñaba usando el libro Camino a Cristo para la
clase de Biblia de grado 11. El usaba métodos prácticos para imprimir en las mentes de sus
alumnos la simplicidad del evangelio, y su carga era que comprenderían los principios de
cómo caminar con Jesús y permanecer en Él todos los días. Su vida era un testimonio del
poder de Cristo y el enfatizaba en las mentes de sus alumnos la importancia de comenzar el
día con Cristo. “Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu
oración: “Tómame ¡oh Señor! como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies.
Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti.”” (Camino a
Cristo, p. 70).

El Sr. G no solo enseñaba Biblia a las clases superiores sino que enseñaba
carpintería a los varones de grado 9. Esta clase estaba dividida en dos secciones. Primero,
ellos estudiaban un libro; luego, ellos aplicaban lo que habían aprendido de manera
práctica. Un día durante clase, el Señor G estaba ayudando a tres chicos a construir un muro
de apoyo, mientras los otros tres jugaban en una pila de madera. El Sr. G pidió a los chicos
que se alejaran de la madera ya que podía caerse y herir a alguien. Los chicos continuaron
luchando sobre la madera, y cuando él fue a hablar con ellos, una gran tabla cayó sobre su
pie. Saltó con gran dolor, agarrándose el pie. Los chicos, pensando que esto era gracioso, se
rieron y lo señalaron. Instantáneamente, el Sr. G. se puso furioso. Palabras fuertes salieron
por su boca. Como Moisés, que había perdido los estribos con el pueblo de Israel, el perdió
los estribos frente a sus alumnos. Corriendo hacia una oficina cercana, el Sr. G clamó a
Dios, “¡Lo arruiné, Señor! ¡No puedo enseñar más!” calladamente, la tienda Misericordia y
compasión de Jesús confortó su corazón, trayendo arrepentimiento “Con demasiada
frecuencia logra que muchos, realmente concienzudos y deseosos de vivir para Dios, se
detengan en sus propios defectos y debilidades, y separándolos así de Cristo, espera obtener
la victoria. . . . Reposemos en Dios. Él puede guardar lo que le hemos confiado. Si nos
ponemos en sus manos, nos hará más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.”
(Camino a Cristo, p. 71). Mientras oraba, un pensamiento llegó a su mente, “No puedes
quedarte en esta oficina todo el día; debes de ir y decirle a los chicos que me representaste
mal a través de tus acciones.” Humildemente, el regresó a los chicos, quienes estaban
parados afuera y se estaban culpando por su arranque de ira. ‘Hoy no representé a Jesús y lo
lamento,” se disculpó él. Los chicos trataron de consolarlo diciendo “¡Está bien! Todo el
mundo lo hace. ¡Es normal!”

20
La siguiente clase para el Sr. G era Biblia. Él le había asignado a los alumnos a leer
el quinto capítulo del Camino a Cristo, “Consagración,” y que escribieran un pensamiento
que los hubiese impresionado. Al entrar al aula, el no se sintió emocionalmente preparado
para enseñar. Los alumnos entraron y se sentaron, una de las niñas puso su tarea sobre el
escritorio de él. El Sr. G miró hacia abajo y sus ojos captaron una oración: “Tu esperanza
no se cifra en ti mismo, sino en Cristo” (CaminoaCristo,p.70). Esa única oración era justo
lo que él necesitaba.

Años después, el recibió una carta de uno de estos chicos. “Yo sé que no estaba
orgulloso de sus acciones ese día en la clase de carpintería,” decía la carta. “Pero quiero que
sepa que su ejemplo de humillarse y arreglar las cosas, disculpándose ante nosotros, habló
mucho a mi corazón. Ahora que soy padre, tengo que pedir muchas veces a mis niños que
me perdonen cuando he fracasado, y su ejemplo me ha ayudado a ser un mejor padre.

“A menudo tenemos que postrarnos y llorar a los pies de Jesús por causa de nuestras
culpas y equivocaciones; pero no debemos desanimarnos. Aun si somos vencidos por el
enemigo, no somos desechados ni abandonados por Dios. No; Cristo está a la diestra de
Dios, e intercede por nosotros” (Camino a Cristo, p. 64).

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar mientras oramos.

• “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,
y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
• “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere
pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” (1 Juan 2:1).

Alabanza

• Señor, te alabamos por nuestro Abogado, Jesucristo, quien intercede por nosotros.
• Te alabamos porque puedes cambiar nuestra derrota en victoria.
• Te alabamos, Señor, que aun si caemos, no somos abatidos y abandonados.

Confesión

• Señor, por favor, muéstranos las áreas de nuestra vida que necesitan tu Espíritu
suavizante y refinador.
• Perdónanos cuando perdemos la paciencia con otros y pronunciamos palabras
airadas y apresuradas.
• Por favor, danos la fuerza para disculparnos cuando hemos maltratado a otros.

21
Súplica e intercesión

• Señor, pedimos que nos des tu espíritu de paz cuando nos enfrentamos con
irritaciones.
• Oramos por nuestra escuela adventista. Que esta escuela siempre enseñen la verdad
bíblica y guíen a los jóvenes a la misión y el servicio. Que nuestros hijos que
estudian en escuelas no adventistas se mantengan firmes a pesar de los desafíos.
• Señor, danos sabiduría para alcanzar culturas seculares que no tienen interés en la
religión. Permite que tu Espíritu Santo rompa las paredes que rodean los corazones
seculares.
• Bendícenos mientras alcanzamos a las personas esclavizadas por culto a los
espíritus, idolatría y creencias animistas. Ayúdanos a entender su cosmovisión e
introducirlos a un Salvador personal.
• Señor, por favor inspira a Adventistas del Séptimo Día alrededor del mundo a orar
como nunca antes. Permítenos suplicar juntos por el derramamiento de la lluvia
tardía del Espíritu Santo. Te pedimos por el cumplimiento de la promesa de Joel 2,
Oseas 6 y Hechos 2.
• Muéstranos como satisfacer las necesidades prácticas y espirituales de los
refugiados. Que nuestra iglesia sea conocida por nuestro amor por todas las
personas, sin importar quienes sean o de donde vienen.
• Que podamos fiel y completamente proclamar el mensaje de los tres ángeles de
Apocalipsis 14. Que centremos todas nuestras enseñanzas en el amor y la justicia de
Cristo.
• También oramos por nuestro listado personas (mencione los nombres de ser
apropiado).

Acción de gracias

• Gracias, Señor, que eres capaz de guardarnos sin caída (Judas 24).
• Gracias por el arrepentimiento, el perdón y la reconciliación.
• Agradecemos el ejemplo de servicio que Cristo nos dejó. Por favor danos la fuerza
de seguir su ejemplo.

22
DÍA 7 — LA GLORIA DEL PROPÓSITO

“Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a


uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40).

“Lo que los corazones egoístas considerarían ocupación degradante: servir a los
desafortunados y en todo sentido inferiores a ellos mismos en carácter y jerarquía, es la
obra de los ángeles exentos de pecado. El espíritu de amor y abnegación que manifiesta
Cristo es el espíritu que llena los cielos, y es la misma esencia de su gloria. Es el espíritu
que poseerán los discípulos de Cristo, la obra que harán” (Camino a Cristo, p. 77).

“¡Señor, no creo que pueda hacer esto! ¡Esta vez cometiste un gran error! ¡Quiero
trabajar por ti, pero no en este lugar!” Esta fue mi súplica al Señor luego de haberme
colocado en una escuela secundaria alternativa para adolescentes que necesitan completar
sus certificados de educación y prepararse para el mundo laboral. Muchos de estos niños
estaban sin hogar, víctimas de abuso o estaban involucrados en gangas, drogas y aun
prostitución. Había pasado más de 20 años enseñando en un ambiente de escuela cristiana
protegida, y esta nueva tarea parecía ser más de lo que podía soportar.

Los alumnos entraron al aula el primer día de clases aguantando sus pantalones y
usando sudaderas que cubrían sus rostros. Los problemas estallaron en la primera hora
cuando uno de los chicos comenzó a gritar obscenidades amenazantes hacia otros dos
jóvenes. Aquí estaba, totalmente fuera de mi zona de confort, con una pelea por comenzar.
Estaba intimidada. Su lenguaje vulgar, la música e imágenes explícitas desplegadas en las
pantallas de sus computadoras me hacían añorar un ambiente protector. Yo no pertenecía
aquí. Me sentía como una oveja entre lobos; como los discípulos en el turbulento mar,
exclamé, “¡Señor, sálvame!”

Durante mis devocionales había estado leyendo a Jeremías, y el Señor trajo a mi


mente estas palabras: “No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice
Jehová... pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para
librarte.” (Jer. 1:8, 19).

Elevando una oración de ayuda, presioné al Señor a cumplir su palabra dada a


Jeremías y trajera calma al aula de clases. Luego, con valentía antinatural, le dije a los
alumnos, “No permitiré esta clase de conducta en el aula de clases. Cada uno debe tomar
asiento y calladamente comenzar a trabajar en sus tareas.” ¡Imaginen mi sorpresa cuando
ellos lo hicieron calladamente! Glorifiqué al Señor en mi corazón, alabándole por su
bondad y Misericordia. Durante las próximas semanas, continué suplicando al Señor para
que me sacara de mi situación de trabajo. Yo creía que no pertenecía allí. Él contestó mi
oración de manera inusual – mostrándome la condición de mi propio corazón.

Estaba trabajando con un estudiante en una computadora cuando me hizo una


pregunta extraña “ Jodi, ¿usted vino de una escuela cristiana, verdad? ”Cuando contesté,

23
“Si, ”él dijo “¿Entonces, por qué está usted con nosotros?” supregunta taladró mi corazón.
El Señor me impresionó, “Tú no estás lista a ministrar al mundo. No hasta que te muevas
más allá de tus prejuicios y temores integrados podrás revelar mi amor ese pueblo. Estás
aquí para hacer una diferencia en sus vidas, para revelarle a ellos mi carácter.” ¡Dios estaba
en lo correcto! No estaba lista para ministrar porque no tenía amor.” Creo que quiero hacer
una diferencia en tu vida,” le dije. Luego en la tarde, ocurrió el mismo escenario, esta vez
con una jovencita.

¿Qué diferencia podría hacer? Comenzó con cosas pequeñas, tal como proveyendo
un desayuno saludable para que pudieran comenzar el día con al menos una buena comida.
Gané su confianza escuchando sus historias y entrando en sus sufrimientos y
convirtiéndome en una amiga y mentora.

Cuando en 2004 un tsunami azotó a Asia, los estudiantes querían saber que yo
pensaba acerca de la tragedia. Les dije que el tsunami era una señal del pronto regreso de
Jesús. Uno de mis estudiantes, quien se jactaba de haber sido criado en la iglesia, dijo, “¿No
habla de eso el Apocalipsis?” le invité a leer un pasaje. Los estudiantes estaban muy sobrios
cuando expliqué que Jesús estaba advirtiendo al mundo que estuviera listo. Añadí que si
alguno quería saber cómo prepararse para la venida de Jesús, estaría feliz de decirles. Más
tarde, una jovencita vino a mi oficina y dijo, “Por favor, quiero saber.” Le hablé acerca del
amor de Jesús por ella y por su hijo y la llevé a recibir a Cristo como su Salvador. Durante
de ese año, tuve varias oportunidades de presentar a Jesús a “mis chicos” y llevarlos a
aceptarlo.

“Dios no conduce nunca a sus hijos de otra manera que la que ellos elegirían si
pudiesen ver el fin desde el principio, y discernir la gloria del propósito que están
cumpliendo como colaboradores suyos.” (Conflicto y valor, p. 278).

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar mientras oras.

• “Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad


al afligido y al necesitado; libradlo de mano de los impíos” (Salmos. 82:3, 4).
• “Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín
será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.” (Isa.
49:25).
• “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los
huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.”
(Santiago 1:27).

24
Alabanza

• Señor, te alabamos por ser sensible a nuestros sufrimientos.


• Te alabamos por aquellos que nos han nutrido en la fe, guiándonos a una relación
más cercana con Jesús. Jesús.
• Te alabamos por tu fidelidad sin fin para nosotros.

Confesión y Reclamar Victoria sobre el pecado

• Padre, por favor muéstranos que pecados confesar abiertamente y cuales confesar en
privado. Reclamamos tu victoria sobre estos pecados.
• Señor, perdónanos por dudar tu liderazgo. Perdónanos por tratar de encontrar
nuestra propia salida en una situación desafiante, cuando puede que nos hayas
puesto allí por una razón.
• Perdónanos cuando permitimos que el temor o el prejuicio impiden que
compartamos tu amor con otros.

Súplica e Intercesión

• Señor, oramos por tu protección para niños y adolescentes vulnerables. Pedimos que
los guardes de aquellos que buscan explotarlos.
• Señor, que aquellos que cuidan de niños sin hogar tengan corazones compasivos,
manos suaves y palabras amables.
• Oramos por los miembros de las familias cuyos hijos son rebeldes a la autoridad.
Por favor, dales tu gracia para manejar la situación compasivamente.
• Oramos por las cargas del corazón de nuestros propios miembros de iglesia y todos
los aquí presentes en este tiempo de oración.
• Levantamos la lista de personas. Padre, solo tú conoces cada situación que nuestros
amigos, familia y compañeros de trabajo están experimentando. Guíalos en tu
camino y acércalos a Ti.

Acción de gracias

• Gracias por su amor infalible y compasión hacia nosotros.


• Padre, gracias por siempre vigilarnos con consideración tierna.
• Gracias por entender y compadecerte de nosotros en nuestras debilidades.

25
DÍA 8 — A TRAVÉS DEL VALLE

“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de


espíritu” (Salmos 34:18).

Estábamos en un viaje misionero de dos semanas en la cuidad de Iloilo, Filipinas,


cuando fui llamada a las oficinas centrales de la iglesia. “¡Señorita, tiene una llamada de los
Estados Unidos – venga pronto!” mi corazón latía fuertemente mientras corría a la oficina y
levantaba el teléfono. Sin aliento, dije,” “¿Hola?” al otro lado escuché una voz sollozante
decir. “¡Joni, Danny está muerto!” Agarré mi pecho con incredulidad. “¿Cómo? ¿Qué
pasó?” pregunté.

Mi hermano más joven, Frank, me dio la noticia de que nuestro hermano mayor,
Danny, un alcohólico y adicto a drogas, fue encontrado con una aguja en el brazo en una
habitación de motel. Él tuvo una sobre dosis por un coctel mortal de heroína mezclado con
alcohol. En estado de shock, colgué el teléfono y rompí en llanto en los brazos de mi
esposo. Estaba muy lejos de casa para ir apresuradamente al lado de mi familia y tuve que
esperar otra semana hasta que se terminara el viaje misionero.

Durante el largo vuelo a casa, memorias de la niñez fluyeron por mi mente. Recordé
momentos especiales jugando con mi hermano. Recordé cuan protector era él conmigo.
Pensé en la vida de Danny, de las elecciones que había hecho. Mi corazón había ardido por
el deseo de que el tuviera una mejor vida, que conociera a Dios y encontrara paz y
contentamiento.

Para Danny siempre fue fácil hacer amigos. El parecía ser “popular.” Pero cuando
entró a la escuela superior, sus amigos eran los que se pasaban de fiestas, bebían alcohol y
experimentaban con drogas. No tardó mucho en que Danny se convirtiera en alcohólico y
adicto a drogas, que hacía que fuera un visitante frecuente a la cárcel del condado y a
centros de desintoxicación ordenados por la corte. Finalmente, un abogado señalado por la
corte le advirtió a Danny que si ni salía del pueblo y dejara sus amigos él podría terminar en
prisión. Así que Danny vino a vivir conmigo y mi esposo por un tiempo.

Mientras estaba en nuestro hogar, Danny mostró interés en las cosas espirituales. El
participaba de nuestro culto familiar y aún se había inscrito en un curso bíblico por
correspondencia. Él sabía todas las respuestas correctas y completó sus lecciones en tiempo
récord. Su vida estaba tomando un curso diferente y, pensando que ya estaba estable,
regresó a casa. Pronto, había regresado con sus viejos amigos a las drogas–este tiempo más
profundo, usando drogas más fuertes, las cuales eventualmente tomaron su vida. Como
debió haber roto el corazón de Dios ver a quien por el cual había pagado el precio de la
redención en esa condición, degradado a un esclavo de sus hábitos. “El amor divino
derrama lágrimas de angustia sobre los hombres formados a semejanza de su Creador que
no aceptará su amor.” (The Spirit of Prophecy, vol. 3, p. 13, en ingles).

26
Lo sentí por Danny. Verlo luchar con la adicción era devastador para nuestra
familia. Muchas veces el tomó ventaja de nuestro padres, robándoles para sostener su
adicción y mintiendo para cubrirlo. Ellos no podían permitir que el siguiera viviendo en su
hogar, así que se convirtió en alguien sin hogar. Como destrozó el corazón de mi madre
pensar que su hijo dormía en la calle en el invierno, comiendo en refugios, si era que comía
algo, deambulando por las calles en busca de más drogas. Ella le dio tantas “segundas
oportunidades” pero él nunca cambió. Murió solo. Estoy tan cansada de este mundo y de la
manipulación de Satanás de los débiles y sin Cristo. Nunca fue el plan de Dios que la
humanidad fuera por la vida teniendo penas y soledad, esclavizados por Satanás.

A menudo me pregunto si Danny creía que Dios lo amaba. Me pregunto qué estaba
pasando por su mente en esos últimos momentos de su vida. ¿Él llamó a Dios? ¿Será salvo?
Nunca sabré la respuesta en esta vida, pero confío que nuestro Padre celestial tenía su mano
sobre Danny desde que nació. Sé que el amor de Dios era su compañero constante, siempre
atrayéndolo con misericordia y ofreciéndole salvación.

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar mientras oramos.

• “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en
Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19).
• “El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas” (Salmos. 147:3).
• “Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Él te
librará del lazo del cazador, de la peste destructora.” (Salmos. 91:2, 3).
• “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron;
he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17).

Alabanza

• Señor, te alabamos por el don de Jesús, quien murió para redimirnos a nosotros a a
nuestros seres amados.
• Señor, te alabamos porque nos escuchas cuando te hablamos y porque respondes de
acuerdo a tu voluntad.
• Te alabamos por tu poder que cambia vidas.

Confesión y reclamar Victoria sobre el pecado

• Padre, por favor muéstranos que pecados confesar privadamente. Reclamamos


Victoria sobre esos pecados.
• Perdónanos por los momentos en que no estamos dispuestos a seguir tu Palabra
escrita.
• Gracias por perdonarnos de acuerdo a 1 Juan 1:9.

27
Súplica e Intercesión

• Padre, intercedemos por aquellos que son víctimas de las circunstancias o son
controlados por las adicciones. Por favor rompe las cadenas que los ata! Que los
ganemos nuevamente para ti a través de nuestro amor y preocupación.
• Señor, por favor, danos entendimiento, corazones compasivos por los miembros de
familia que han tomado ventaja de nosotros. Ayúdales a ver tu amor a través de
nuestras acciones.
• Por favor, enséñanos como proclamar nuestras creencias fundamentales de la iglesia
con claridad, creatividad y autenticidad bíblica. Que el amor de Jesús sea el núcleo
de todo lo que creemos.
• Oramos para que cumplas lo que prometiste en Salmos 32:8, al dirigir y guiarnos
mientras hacemos el Desafío de los 10 Días de alcance.
• Gracias, Padre, por enviar al Espíritu Santo a convertir a siete personas de nuestro
listado de oración.

Acción de gracias

• Señor, gracias porque Satanás no tiene poder sobre nosotros.


• Gracias porque provees un medio de escape para que la tentación no nos abrume (1
Cor. 10:13).
• ¡Gracias porque nos has libertado, ciertamente somos libres (Juan 8:36).
• Gracias, anticipadas, por contestar nuestras oraciones.

28
DIA 9 — UNA FUERZA MAYOR QUE LA DUDA

“Porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar


mi depósito para aquel día.” (2 Tim. 1:12).

“¡La prueba ha dado positiva; está embarazada!,” no podía esperar el compartir la


buena noticia con mi esposo. Nuestra hija tenía casi dos años y este embarazo esparcia el
tiempo entre los niños perfectamente. Sin embargo, nuestro gozo se convirtió en tristeza, no
uno vez, sino dos. Luego, ese mismo día sentí algo de dolor en la parte baja de mi abdomen
y terminé en el hospital. Las pruebas confirmaron lo que el médico se sospechaba- un
embarazo ectópico. Una de las trompas de Falopio se rompió, causando una hemorragia
interna que amenazaba la vida. La cirugía reparó el daño físico pero no mi corazón
decepcionado.

Después de muchos años de intentos fallidos de quedar embarazada, mi médico me


dijo que era imposible a causa del tejido dañado causado por la hemorragia. ¡Estaba
decidida a probarle que él estaba equivocado! En mi corazón dije, “Yo sirvo a un Dios
grande; el hizo un milagro para Sara, permitiendo que quedara embarazada contra todo
pronóstico y é les capaz de hacer un milagro para mí.” Coloque toda mi fe en las manos de
Dios y no tardó en que nuevamente quedara embarazada. ¡Dios contestó mi oración!
Estábamos tan emocionados. Nuestra fe en las promesas de Dios y nuestro amor por el
aumentó.

Mi esposo y yo estábamos caminando junto a un tranquilo río una tarde soleada de


sábado cuando sentí un dolor familiar en mi costado. Me había sentido así anteriormente y
rápidamente lo descarté. Entrada la tarde, el dolor se intensificó, y nuevamente terminé en
el hospital. Las pruebas confirmaron mis temores – era un segundo embarazo ectópico, y
necesitaba una operación de emergencia.

¿Dónde está el Qué pasa cuando un cristiano coloca toda su fe en las promesas de
Dios solo para ser decepcionado? ¿Dónde está del que se habla en Romanos 8:28? Nubes
de duda me cubrieron. Me preguntaba, ¿Por qué Dios? ¡No lo entiendo! ¿Por qué
contestaste mi oración para luego arrebatarlo? ¿Por qué me decepcionaste?

Me acosté en la cama de mi hospital sintiéndome muy desalentada. Estaba


físicamente con dolor y emocionalmente drenada. ¡No quería ver a nadie! Mi enfermera me
aseguró que el agua caliente me haría sentir mejor y me ayudó a ducharme. Lágrimas
rodaban por mi rostro. Pensé que debía orar pero no podía. Me sentía totalmente
abandonada por Dios. El vapor de la ducha era como las nubes negras de una tormenta. El
diablo estaba justo a tiempo para sugerir, “¿Es así como Dios recompensa a aquellos que
ponen su confianza en él? ¿Es así como el muestra su amor?”

Pero Dios no me había abandonado. Fui impresionada a repetir las siguientes


palabras en voz alta: “Dios me ama.” No estaba segura si podría – o si quería hacerlo. Pero

29
fui impresionada una segunda vez con gran intensidad, así que dije, “Dios me ama.” Repetí
la frase tres veces, cada vez enfatizando una palabra diferente. “DIOS me ama.” “Dios me
AMA.” “Dios ME ama.” Con la tercera declaración, ¡la oscuridad me abandonó! Regresé a
mi cama totalmente exhausta y quería estar sola.

Cuando la capellana del hospital entró en mi habitación, miró mi record médico y


preguntó “¿Sra. Genson?” Cuando respondí, ella se acercó a mi lado y tomó mis manos en
las suyas diciendo, “¿Es difícil perder un bebé, no es cierto?” volvieron las nubes. No
queriendo prorrumpir entre lágrimas en su presencia, cubrí mi cabeza con una manta y dije
en voz alta, “¡Dios me ama!”¡Yo sé en quien he creído! He dado mi vida a Cristo y lo que
él decida hacer conmigo está bien, porque mi vida está escondida en Cristo.” Con esto,
nuevamente las nubes se disiparon.

Estas palabras que Jesús le dijo a Pedro trajeron más tarde consuelo a mi corazón.
“Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después” (Juan 13:7).
Luché con Dios acerca de mi pérdida. No entendía porque había sucedido, especialmente
cuando yo había ejercido fe. Pasarían 10 años antes de que entendiera que Dios quería que
experimentara que la fe debe alcanzar más allá de las nubes a lo que no se puede ver, que su
gracia se hace perfecta en nuestra debilidad. Oré por un milagro y Dios me dio uno. Pero
aprendí que el verdadero milagro era que la fuerza de Dios era mayor que mi duda y que el
podía mantenerme unida a través de cualquier dificultad. Como Job, puedo decir, He aquí,
aunque él me matare, en él esperaré” “Mas él conoce mi camino, me probará, y saldré
como oro.” (Job 13:15; 23:10).

“Dios nos da lecciones de confianza. Nos enseña dónde debemos buscar fuerza y
ayuda en tiempos de necesidad. Así obtenemos un conocimiento práctico de su divina
voluntad, tan necesario para nuestra experiencia vital. La fe crece con fuerza en conflicto
honesto contra la duda y el temor” (Testimonios para la iglesia, vol. 4, pp. 118). “En la
vida futura, se aclararán los misterios que aquí nos han preocupado y chasqueado. Veremos
que las oraciones que nos parecían desatendidas y las esperanzas defraudadas figuraron
entre nuestras mayores bendiciones ” (Ministerio de Curación, p. 376).

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar mientras ora.

• “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”


(Mateo 11:28).
• “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te
esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”
(Isa. 41:10).
• “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al
justo” (Salmos 55:22).

30
Alabanza

• Señor, te alabamos por ser el Padre de toda compasión, el Dios de todo consuelo
(2Cor.1:3-7).
• Te alabamos por sanar los corazones rotos y vendar nuestras heridas.
• Te alabamos por dejarnos poner nuestras cargas sobre ti. Nos sostendrás en nuestra
hora de aflicción, pues tu has experimentado la aflicción.

Confesión y reclamar victoria sobre el pecado

• Pedimos que tu Espíritu Santo señale cualquier pecado que nos está separando de ti.
• Perdónanos, Padre, cuando las dudas abruman nuestra habilidad de confiar en ti.
• Gracias por el perdón que tan maravillosamente ofreces.

Súplica e intercesión

• Señor, oramos por sabiduría y gracia para aceptar nuestras decepciones, sabiendo
que nos amas y obrarás para bien, aunque ahora no lo entendamos.
• Pedimos que nuestra fe sea fortalecida al enfrentar la duda y el temor.
• Permite que nuestras familias revelen tu amor en nuestros hogares y comunidades.
Pedimos que traigas armonía a nuestro hogar, sanes relaciones rotas, protejas del
abuso a los vulnerables y reveles tu poder santificador en situaciones aparentemente
sin esperanza.
• Que nuestros miembros de iglesia, pastores y líderes se alimenten cada día de la
Palabra de Dios. Que te busquemos diariamente en oración personal. Recuérdanos
que sin ti nada podemos hacer.
• Oramos por las personas en nuestro listado de oración. Deles corazones para que lo
conozcan tal como lo dice su Palabra en Jeremías 24: 7.

Acción de gracias

• Padre, gracias porque al Cristo interceder por nosotros, tenemos una esperanza y un
futuro.
• Gracias por consolarnos en nuestros problemas, para así nosotros poder consolar a
otros.
• Gracias, Dios, que tu fuerza se perfecciona en nuestra debilidad.

31
DÍA 10 — DEJAR IR LAS ESPINAS

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago:


olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”
(Filipenses 3:13, 14).

Mi hermano mayor y yo fuimos abandonados por nuestro padre biológico. Como el


abandonó a nuestra madre cuando éramos pequeños, nunca lo conocimos. Lo único que
sabíamos de él era que era un marino, alto, guapo con pelo rojo ardiente y pecas, y hablaba
con acento sureño. Todos los intentos de localizarlo fracasaron así que lo olvidamos. Crecí
preguntándome porque no nos quería, lo que dejó una cicatriz en mi joven corazón.

Era torpe, a menudo tropezando con "nada" en el patio de recreo. En la escuela se


burlaban de mí. Mi cabello era corto y con un recorte cuadrado alrededor de mi pálido
rostro. A mis ojos le faltaba el brillo de felicidad que debe caracterizar a todo niño de ocho
años. Con frecuencia era la peor parte de las bromas y burlas.

Como a menudo jugaba sola, el recreo era la parte menos favorita del día, pero la
clase de educación física era aún peor. Jugamos kickball, también llamado fútbol-béisbol,
que odiaba. El juego era el de patear una bola y correr por las bases. Mientras los niños se
alineaban, los capitanes escogían sus equipos. Siempre fui elegida de último. Los equipos
tomaban su posición y yo era enviada a la parte más lejana del campo porque no era muy
buena en este juego. Entonces mi equipo comenzó a gritar, “¡Regresa! ¡El turno es de
Timmy! Timmy siempre pateaba la bola bien fuerte. Solo me paraba allí con los brazos
cruzados. De pronto, escuché los gritos, “¡Tonta DeWeese! ¡La bola viene hacia ti!
¡Atrápala!” Mirando hacia arriba vi que la bola venía derecho hacia mí. ¡Estiré mis brazos y
la atrapé! “¡Yay! Tonta DeWeese atrapó la bola!” por un breve momento, fui la heroína,
alabada por mis compañeros de clase, pero duró poco. Las cosas volvieron a la normalidad
cuando era mi turno de patear la bola y me ponché, haciendo que mi equipo perdiera el
juego.

La inseguridad y la baja autoestima permanecieron conmigo en mi adolescencia y


adultez. Los eventos de la niñez puede afectar en lo que nos convertimos, pero no tenemos
que permanecer de esa manera. Yo tenía todo el derecho de permanecer amargada y
enojada; después de todo, fui rechazada por mi padre, no tenía amigos y fácil de tomar
ventaja a causa del deseo de ser aceptada. Cuanto más pensaba en él, más se hacía realidad.
Reuní un ramo de espinas. Pero aferrarse a la experiencia pasada, por más amarga que haya
sido, se vuelve demasiado pesada para soportar y puede afectar nuestra salud. Nos
convertimos en esclavos de nuestros sentimientos.

Leí recientemente este pasaje escrito por Elena White: “Muchos, al recorrer el
camino de la vida, se espacian en sus errores, fracasos y desengaños, y sus corazones se
llenan de dolor y desaliento. Mientras estaba yo en Europa, una hermana que había estado

32
haciendo esto y que se hallaba profundamente apenada, me escribió para pedirme algunos
consejos que la animaran. La noche que siguió a la lectura de su carta soñé que estaba yo en
un jardín y que alguien, al parecer dueño del jardín, me conducía por sus senderos. Yo
estaba recogiendo flores y gozando de su fragancia, cuando esa hermana, que había estado
caminando a mi lado, me llamó la atención a algunos feos zarzales que le estorbaban el
paso. Allí estaba ella, afligida y llena de pesar. No iba por la senda, siguiendo al guía, sino
que andaba entre espinas y abrojos. “¡Oh!—se lamentaba— ¿no es una lástima que este
hermoso jardín esté echado a perder por las espinas?” Entonces el que nos guiaba dijo: “No
hagáis caso de las espinas, porque solamente os molestarán. Juntad las rosas, los lirios y los
claveles ¿No ha habido en vuestra experiencia algunas horas felices?... Cuando recorréis los
capítulos pasados de vuestra vida, ¿no encontráis algunas páginas agradables? ¿No son las
promesas de Dios fragantes flores a cada lado de vuestro camino? ¿No permitiréis que su
belleza y dulzura llenen vuestro corazón de gozo? ... No es sabio reunir todos los recuerdos
desagradables de la vida pasada, sus iniquidades y desengaños, para hablar de esos
recuerdos y llorarlos hasta quedar abrumados de desaliento. La persona desalentada se llena
de tinieblas, desecha de su alma la luz divina y proyecta sombra en el camino de los demás”
(Camino a Cristo, p. 117).

Escogí dejar ir las espinas y recoger las rosas. Cuando Cristo vino a mi vida,
descubrí quien era yo en él. Una vez fui una delgaducha pequeña niña que pensaba que no
podía hacer nada bien – pero me volví en una hija de Dios, una princesa real del Rey de
Reyes (1 Pedro 2:9). Ya no estoy sin padre porque él se convirtió en mi Padre (Salmos
27:10; Juan 16:27). Ya no soy rechazada y sin amigos, pues mi Padre en los cielos me
llama su amigo (Juan 15:15). Sé que tengo gran valor, pues el dio su vidapormi(Juan3:16).
¡Qué motivo para regocijarse!

TIEMPO DE ORAR

Promesas para reclamar mientras ora.

• “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá” (Salmos.


27:10).
• “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”
(Rom. 8:31).
• “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su
vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti” (Isa. 49:15).

Alabanza

• Señor, ¡te alabamos por tu poder transformador!


• Te alabamos porque nos has llamado tus amigos (Juan 15:15).
• Te alabamos por escogernos para ser tus hijos.

33
Confesión y reclamar victoria sobre el pecado

• Señor, reclamamos tu victoria sobre el pecado en nuestras vidas.


• Perdónanos por escoger vivir en “las espinas” del pasado y permitir que esas
experiencias nos desanimen. Gracias por que sin confesamos nuestros pecados, tu
eres fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos (1 Juan 1:9).

Súplica e intercesión

• Señor, elevamos en oración a nuestros líderes de la iglesia. Por favor, dales


sabiduría mientras toman decisiones importantes y dirigen tu pueblo.
• Pedimos tu gracia para perdonar a aquellos que nos han hecho mal. Señor, por
favor, trae sanidad y restauración a las familias.
• Señor, que cada uno de nosotros seamos amigos de quienes no tienen amigos,
revelando el amor de Dios a aquellos en necesidad de afecto.
• Oramos por nuestros hijos. Por favor capacítelos para que se pongan de pie
valientemente cuando encuentren obstáculos y presiones. Ayúdales a tomar
decisiones sabias y a defender la verdad (Isa.44:3,4).
• Enséñanos a seguir el ejemplo desinteresado de Cristo al satisfacer las necesidades
diarias de las personas cercanas a nosotros. Equípanos para servir como médico
misioneros, voluntarios comunitarios y amigos de los necesitados.
• Señor, que un poderoso reavivamiento de la piedad primitiva para tu iglesia en los
últimos días. Que estemos firmes en la verdad aunque se desplomen los cielos.
• Señor, muéstranos como compartir el evangelio con los musulmanes. Oramos que
ellos escuchen y respondan a tu ofrecimiento de gracia.
• Oramos por siete nombres de nuestra lista de oración. Por favor muestra a cada
persona cuanto Jesús les ama.

Acción de gracias

• Señor, gracias por tu promesa: “El que comenzó en vosotros la buena obra, la
perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).
• Gracias, Señor, que puedes llenarnos de gozo y paz.
• Gracias porque ya estás trabajando en los corazones de las personas por las cuales
oramos.

34

También podría gustarte