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1 Introducción

Este documento analiza el colectivo Amateur Revolt y su relación con el resurgimiento del movimiento anarquista en Japón contemporáneo. Amateur Revolt es un grupo anticapitalista y antiestatal basado en el barrio de Kōenji en Tokio. El documento destaca tres características que lo acercan al anarquismo: la crítica del trabajo, la conceptualización de la protesta como juego, y la creación de espacios para nuevas relaciones sociales.

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1 Introducción

Este documento analiza el colectivo Amateur Revolt y su relación con el resurgimiento del movimiento anarquista en Japón contemporáneo. Amateur Revolt es un grupo anticapitalista y antiestatal basado en el barrio de Kōenji en Tokio. El documento destaca tres características que lo acercan al anarquismo: la crítica del trabajo, la conceptualización de la protesta como juego, y la creación de espacios para nuevas relaciones sociales.

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1.

Introducción: Amateur Revolt y el movimiento anarquista japonés contemporáneo


En la época contemporánea, la teoría y práctica política del anarquismo está experimentando un
resurgimiento en Japón.1 Este resurgimiento no es anecdótico ni particular de ese país: encuentra
sus paralelos simultáneos en distintas partes del mundo y surge de la coyuntura (o, mejor dicho,
de la encrucijada) global en la que las sociedades humanas, y el resto de la vida en el planeta, se
encuentran. En el caso particular de Japón, el resurgimiento del anarquismo no debe entenderse
como un caso aislado ni como el despertar de una hibernación, sino como una continuidad que se
nutre del resurgimiento de los movimientos sociales en general de la invisibilidad mediática y
como propuestas de alternativas políticas legítimas (Chiavacci y Obinger 2018, 11). Asimismo,
debe enfatizarse el nuevo vigor que los movimientos sociales “grass-roots”, o “desde abajo”, han
obtenido a partir de la respuesta ciudadana al triple desastre ocurrido en la región de Tōhoku el 11
de marzo de 2011 (conocido popularmente como 3.11), son seguridad el evento más importante
del Japón contemporáneo, y cuyas ramificaciones siguen sintiéndose más de una década después
en los ámbitos político, ecológico, social y artístico.
Entre estos nuevos movimientos grass-roots destaca Amateur Revolt (Shirōto no Ran 素人
の乱), un colectivo anticapitalista, antiestatal, horizontal y autogestionado que tiene como base
de operaciones el barrio de Kōenji, Tokio, y que fue establecido en 2005 por Matsumoto Hajime,
Yamashita Hikaru y Ogasawara Keita.2 Amateur Revolt está constituido por una red de distintos
establecimientos (un bar, un hostal, varias tiendas de segunda mano) y su objetivo, según sus
miembros principales, es “la creación de un modo de vida comunitario con base en el ideal de ‘el
aquí y el ahora’ que resistiera las normas de organización convencionales y que evitara depender
de las ideologías o movimientos activistas existentes” (Tanaka 2020, 114). Si bien Amateur
Revolt rechaza explícitamente la etiqueta de “anarquista”, existen numerosos puntos de encuentro
entre ambos, e incluso el colectivo tiene conexiones cercanas con otros espacios y grupos que se
identifican explícitamente como anarquistas. Además de lo anterior, por la audacia de sus formas
de protesta y acción directa no violenta y su congruencia entre teoría y praxis, Amateur Revolt
puede tomarse como un ejemplo paradigmático de la manera en que el movimiento anarquista
japonés se ha organizado en la época contemporánea.

1
Una definición de “contemporaneidad” se proporciona en las páginas siguientes. Baste aquí señalar que, en esta
tesis, la “época contemporánea” en Japón se entiende como aquel marco temporal que abarca la era Heisei 平成
(1989-2019) y la era Reiwa 令和 (in. 2019).
2
Amateur Revolt es la traducción utilizada por el propio colectivo en su página web ([Link]
index_com.html), por lo que a lo largo de esta tesis se adopta esta nomenclatura. El nombre de Shirōto no Ran
fue propuesto por Ogasawara; Matsumoto propuso “Peasant Revolt” (Nōmin no Ran 農 民 の 乱 ) y Yamashita
“NEET Revolt” (NEET no Ran ネートの乱), pero finalmente se adoptó la propuesta de Ogasawara (Tanaka
2020, 123). La elección de la palabra shirōto en japonés y amateur en inglés para denominarse a sí mismos
destacan el interés de este movimiento por la búsqueda de un placer no utilitario: la voz amateur proviene del
francés, y puede traducirse como “amador”; es decir, un amateur es alguien que se dedica a una actividad no
profesionalmente, sino por el gozo de realizarla, por amor al arte, si se quiere. La traducción al español que se
utiliza en el título de esta tesis, “diletante”, tiene una etimología similar: viene del italiano y significa “aquel que
se deleita”. El campo semántico de shirōto y sus traducciones caracterizaría al colectivo de una manera más
particular, hasta llegar a la figura del manuke マ ヌ ケ (idiota o bufón) que Matsumoto utilizaría en su libro
Manual para una revolución manuke: cómo crear un espacio chacotero (Sekai manuke hanran no tebikisho:
fuzaketa basho no tsukurikata 世界マヌケ反乱の手引書ーふざけた場所の作り方 ; Chikuma Shobō, 2016)
para personificar a todos aquellos individuos que buscan crear un modo de vida anticapitalista y antijerárquico
sin caer en la solemnidad de los movimientos de izquierda japoneses de la segunda mitad del siglo XX.
Amateur Revolt ha sido estudiado con más detalle desde perspectivas distintas, por ejemplo,
como parte de un movimiento que plantea los estilos de vida alternativos como activismo
(Obinger 2013) y como movimiento social amorfo (Tanaka 2020). Esta investigación destaca tres
características de Amateur Revolt como movimiento por su cercanía con los fundamentos del
movimiento anarquista. Primero, la crítica del trabajo como una esclavitud moderna que
antagoniza la formación de relaciones sociales de valor al mismo tiempo que atrofia y atomiza al
individuo sometido a la cultura de consumo; esta postura encuentra antecedentes en la abolición
del trabajo según la teoriza Bob Black en su panfleto homónimo y paralelos en otros movimientos
a nivel internacional, como el movimiento Tangping ( 躺 平 ) en China o el llamado “quiet
quitting” en Europa y las Américas. Segundo, la conceptualización y realización de la protesta
como juego y del juego como protesta para superar la osificación y jerarquización que surgen de
la solemnidad excesiva de las protestas dirigidas por partidos políticos o por grupos militantes, lo
cual le ha merecido cierta influencia en otros países de Asia oriental. Y tercero, la creación de
espacios, ya sea momentáneos como en una protesta o establecidos como una tienda de segunda
mano, donde puedan formarse relaciones sociales directas, es decir, no mediadas y sin
representación, entre personas de distintos trasfondos, y en especial entre aquéllas que no tengan
un interés particular en la política, a fin de crear nuevos vínculos y estilos de vida
desjerarquizados, libres de las relaciones capitalistas y del consumo de mercancías.
La creación de espacios libertarios es una de las tácticas principales de Amateur Revolt que
funge, además, como una política prefigurativa, es decir, aquella actividad que crea la sociedad
libertaria del futuro en la actualidad (Tanaka 2020, 140). Es, asimismo, aquella característica que
comparte de manera más prominente con el movimiento anarquista japonés contemporáneo. En
su libro Manual para una revolución manuke, Matsumoto Hajime expone algunas de sus
experiencias y estrategias para crear lo que él llama espacios manuke o centros baka, es decir,
espacios autónomos con distintas funciones que puedan servir como puntos de reunión para los
manuke del mundo. La designación del manuke (idiota) como figura revolucionaria resulta al
mismo tiempo irónica y reveladora. En el contexto japonés, el manuke sería la figura que se
opone, por su mera existencia, a la solemnidad acartonada de la política institucional y a la
exigencia capitalista de la esclavitud al trabajo. Pero la fuerza del manuke no radica en su
actividad individual, sino en la formación de comunidad entre ellos. Una revolución manuke,
entonces, sería aquella que logre abolir tanto al Estado como al capital, suplantándolos por la
organización espontánea, la libre asociación y la abolición del trabajo.
El significado que Matsumoto concede a la formación de espacios libertarios encuentra un
eco en la importancia que grupos e individuos anarquistas han dado a la creación de espacios
anarquistas que se han establecido de manera simultánea o en años posteriores. Estos espacios
no tienen como fin ser un negocio rentable o diseminar propaganda en los canales mainstream.
De manera muy cercana a la visión de Amateur Revolt, los espacios anarquistas buscan ser
puntos de reunión, generadores de comunidad o lugares de encuentro (ya sea constante o solo una
vez) para una gran variedad de personas que tengan un interés por crear formas de relaciones
distintas a las dictadas por las diversas estructuras jerárquicas de dominación, como el Estado, el
capital, el nacionalismo o el patriarcado. La manera en que los espacios anarquistas se
constituyen como tales tiene divergencias a la vez que similitudes con la de un colectivo como
Amateur Revolt, pero es en esta diversidad donde reside la riqueza de los nuevos movimientos
sociales japoneses, y en donde pueden observarse, de manera más patente, las distintas formas de
resistencia en Japón, desde abajo y a la izquierda, contra las estructuras jerárquicas de
dominación en la época contemporánea.
El surgimiento de un grupo como Amateur Revolt y el alcance que han tenido sus formas de
protesta no sugieren, pues, un origen espontáneo ni una popularidad transitoria. Al contrario,
tanto las ideas de sus fundadores, en especial de Matsumoto, como las actividades de Amateur
Revolt surgen de un contexto histórico, social, político y económico específico: el de la época
contemporánea japonesa y, en particular, el resurgimiento de las protestas sociales después del
triple desastre del 11 de marzo. Asimismo, Amateur Revolt bebe de una tradición local, nacional
y global: local por ser Kōenji un barrio con historia de contracultura y bohemia; nacional por
guardar relación con otros grupos japoneses previos como Dame Ren (だめ連), grupo establecido
en 1992 por Kaminaga Kōichi y Pepe Hasegawa, que anticipan y comparten varias de sus ideas; y
global por insertarse, a su propio modo, en el contexto del movimiento antiglobalista, como los
movimientos Occupy en Estados Unidos y los llamados “de las plazas” en Europa, con la
diferencia de que Amateur Revolt no tomó espacios públicos sino que los estableció. Finalmente,
si Amateur Revolt ha tenido una trascendencia tal, esto se debe a que lleva a cabo una forma de
prostesta que la coyuntura exige, de modo que las personas que entran en contacto con éste desde
afuera sienten una resonancia con sus ideas y acciones, con su teoría y praxis. Es en este tenor
que Amateur Revolt puede tomarse como un ejemplo paradigmático: como un ejemplo que
apunta a tendencias previas y otras que habrán de surgir después, con sus propias
particularidades, aun si no se inspiran directa ni específicamente en las formas de Amateur
Revolt. Entre estas tendencias afines se encuentran varios espacios y grupos, específicamente en
la ciudad de Tokio, que constituyen, por las ideas sobre las que se fundamentan, por sus prácticas
políticas y éticas, y por sus relaciones de solidaridad y afinidades, lo que puede denominarse
“movimiento anarquista japonés contemporáneo”.

2. Hipótesis y objetivos: ¿existe un “movimiento anarquista japonés contemporáneo” como


fenómeno sociopolítico específico?
Esta tesis argumenta que el movimiento anarquista japonés contemporáneo se caracteriza
por la formación de grupos que mantienen centros sociales autogestionados, los cuales ofrecen
distintas actividades que son acordes con la visión particular de cada grupo de una práctica
política libertaria. Estos grupos y espacios han optado por formas de acción directa pacifista, lo
que contrasta con las manifestaciones históricas del movimiento anarquista en Japón, cuyo
fundamento eran las organizaciones a gran escala y la acción directa violenta. A partir de este
análisis, se busca establecer la existencia del movimiento anarquista japonés contemporáneo
como un fenómeno sociopolítico específico tanto espacial (“japonés”) como temporal
(“contemporáneo”), a partir de su caracterización teórica y práctica. Para este propósito, el
argumento se sostiene tanto en un examen de la historia política, social, cultural y económica más
amplia de Japón en el periodo contemporáneo (1989-2022), a cuyos acontecimientos responde
este movimiento, como por un análisis comparativo entre el movimiento anarquista japonés
contemporáneo y el movimiento anarquista japonés histórico, es decir, aquel que surge en las eras
Meiji, Taishō y Shōwa.

3. Delimitación del objeto de estudio y la metodología: ¿por qué elegir estos cuatro espacios
y grupos?
A fin de esbozar una imagen del movimiento anarquista japonés contemporáneo, se han
elegido cuatro grupos y espacios representativos que se encuentran en la ciudad de Tokio,
específicamente en los barrios de Shinjuku, Kōenji y Nakano, y que son explícitamente
anarquistas o que se posicionan políticamente en el espectro del anarquismo. Una descripción
más detallada de cada espacio se realiza en el segundo capítulo; baste aquí enumerarlos:
1. Irregular Rhythm Asylum, una infoshop ubicada en Shinjuku, fundada en 2004, que tiene
influencias punk y del movimiento DIY y que se ha convertido en un lugar icónico del
anarquismo en Japón;
2. Café Lavandería, un pequeño café abierto en 2009, también en Shinjuku, célebre como
espacio antifascista y por la diversidad de sus eventos, desde pláticas y conferencias hasta
sesiones de baile y música flamencas;
3. TKA4, un espacio recreativo okupa adaptado en un edificio “a punto de morir” en Higashi-
Kōenji desde 2018, el cual también organiza diversos eventos y participa en diversas
campañas y protestas; y
4. Colectivo Sasazuka, un grupo formado en 2019, ubicado en Nakano, cuya praxis tiene un
enfoque pedagógico; también vuelcan sus esfuerzos a la escritura de textos anarquistas de
corte teórico y filosófico.
Los criterios que se utilizaron para elegir estos cuatro espacios y grupos en específico son
diversos. El criterio principal fue la posición política de cada uno, que fuera explícitamente
anarquista o con vínculos fuertes con el anarquismo por su estética y su práctica. Asimismo, la
fecha de su fundación o establecimiento, además de su permanencia hasta la actualidad, es un
factor de suma importancia en virtud de que su creación y actividades surgen en el contexto de la
época contemporánea. Por otro lado, las redes de solidaridad nacionales y trasnacionales que han
formado con otros espacios, grupos e individuos a lo largo de su existencia tuvo una gran
importancia a la hora de elegir estos espacios; el movimiento anarquista japonés ha tenido un
carácter transnacional destacable desde sus inicios, y el hecho de que estos grupos estén en un
diálogo con otras manifestaciones del movimiento anarquista a nivel global indica que esta
característica no se ha perdido, sino que se ha reforzado, en parte gracias a la comunicación por
internet. Sobre este punto, la presencia en redes sociales, no sólo por número de seguidores, sino
por la constancia de sus publicaciones y actualizaciones, fue un factor a considerar, aunque no
decisivo. La razón de esto fue la facilidad de comunicación y de recopilación de información que
las redes sociales proporcionan, pero no fue decisivo debido a un factor de mayor importancia: su
localización geográfica dentro del área metropolitana de Tokio y el hecho de que se localicen en
edificios concretos y de fácil acceso.
Este último criterio no tiene la intención de insinuar que aquellos grupos sin un lugar de
reunión establecido sean menos importantes en el contexto del movimiento anarquista
contemporáneo de Japón; sirve, más bien, como una delimitación práctica para efectos de esta
investigación, en particular cuando se consideró la necesidad de visita in situ a los cuatro espacios
para realizar las entrevistas y concoer los lugares. A su vez, esto resalta el hecho de que estos
cuatro espacios no constituyen el “movimiento” en su totalidad, ni tampoco agotan todas sus
facetas; de ahí que el subtítulo de esta tesis plantee un “acercamiento”, es decir, una primera
introducción y no un compendio exhaustivo. Sin embargo, la elección de estos lugares radica en
el hecho de que ejemplifican una de las maneras más destacadas y visibles en que se organiza una
parte importante del movimiento anarquista en Japón en la actualidad. En concreto, me refiero a
su organización como centros sociales autogestionados.

*concepto de espacio y de comuna*

El concepto de “centro social autogestionado” (en inglés, self-managed social center) se ha


elegido en virtud de que articula en una sola expresión aquellas características que unen a estos
espacios y grupos que pueden parecer dispares en un primer momento. La definición que ofrece
Anita Lacey del concepto ayuda a vislumbrar lo anterior:
Los centros sociales y las infoshops son manifestaciones concretas de redes de activistas.
Ambas facilitan la proliferación de redes de activistas y proporcionan una representación
tangible físicamente de las redes existentes. Un centro social es un espacio físico donde los
activistas se encuentran y en donde a veces viven, y una infoshop es frecuentemente un
espacio más pequeño donde los activistas se encuentran y pueden acceder a información
sobre campañas, grupos políticos y reuniones. Estas son definiciones deliberadamente
vagas, ya que no hay un solo modelo de centro social o infoshop; su tamaño y rango de
actividades varían inmensamente. Lo que es común a los centros e infoshops… es que son
espacios autónomos, organizados alrededor del principio anarquista de autogestión. Son
espacios que se establecen con la intención de ser centros organizadores para activistas y
grupos comunitarios, que tienen autonomía del control estatal, y que tienen como objetivo
operar como una alternativa al capitalismo y a las relaciones de propiedad que dicta. (Lacey
2005, 292-3)3
Entre los cuatro espacios seleccionados, solo Irregular Rhythm Asylum y TKA4 podrían
considerarse “centros sociales autogestionados” de manera formal: el primero por ser una
infoshop (ya que distribuye zines y publicaciones anarquistas diversas, además de que sirve como
punto de encuentro y reunión) y el segundo por ser un espacio recreativo, autónomo,
autogestionado y anticapitalista donde también se realizan diversos eventos. Sin embargo, como
Lacey apunta, “no existe un solo modelo de centro social e infoshop”. Tanto Café Lavandería
como el Colectivo Sasazuka admiten una clasificación de la categoría de centro social
autogestionado debido a que 1) “son espacios autónomos, organizados alrededor del principio
anarquista de autogestión”, y 2) “tienen como objetivo operar como una alternativa al capitalismo
y a las relaciones de propiedad que dicta”. A partir de estas características, como se expone en el
segundo capítulo, el ser “centros sociales autogestionados” es una de las características que une a
los cuatro espacios seleccionados en esta investigación.
Cabe mencionar que, como respuesta a una de las preguntas durante las entrevistas
realizadas a miembros de cada espacio, rechazaron la etiqueta de “centro social autogestionado”,
pues ellas y ellos concebían su propio espacio como algo distinto; en otras palabras, la idea que
tienen de lo que implica un “centro social autogestionado” es distinta a la definición de Lacey y
más cercana a la de un centro comunitario como los que se encuentran en algunas colonias de la
Ciudad de México, y, sin duda, de Tokio. No obstante, en esta investigación se utiliza el concepto
de “centro social autogestionado” por su utilidad, por su versatilidad y porque, como se explica
en el segundo capítulo, cada espacio opera como uno, según sus propios principios, formas y
objetivos.
Finalmente, cabe insistir en que esta investigación se concentra en grupos y espacios que se
identifican explícitamente como “anarquistas”. La razón de este filtro es que esa denominación
implica un posicionamiento específico, tanto frente a la sociedad y al Estado como dentro de una
tradición de pensamiento y praxis políticos, que, no obstante, no excluye la interacción, solidaria
o polémica, con otros movimientos sociales y posiciones políticas. El caso de Café Lavandería es
excepcional, ya que, de los tres miembros entrevistados, solo una se identificó como anarquista,
mientras que los otros dos afirmaron “no conocer muy bien la teoría” o explícitamente rechazaron
la etiqueta de “anarquista” debido a su experiencia con otras personas que se autodenominaban
“anarquistas” que, en realidad, solo usaban la etiqueta para encubrir su irresponsabilidad. Sin
3
Lacey, Anita. 2005. «Networked Communities: Social Centers and Activist Spaces in Contemporary Britain.»
Space and Culture, 8 (3): 286–301.
embargo, al escuchar sus intervenciones y observar sus actitudes, además de conocer las
actividades que se llevan a cabo en el espacio y su propósito como tal, resulta patente que es un
espacio que opera según principios anarquistas, si bien idiosincráticos, si bien nominalmente no
anarquistas. En función de lo anterior, y como se explica en la sección correspondiente del
segundo capítulo, esta tesis considera a los cuatro espacios y grupos como modelos de un
movimiento anarquista contemporáneo japonés existente.

4. ¿Porqué estudiar el movimiento anarquista japonés contemporáneo?


Esta tesis propone una contribución al conocimiento y el estudio de la política japonesa
contemporánea a partir del análisis de distintas manifestaciones contemporáneas del movimiento
anarquista en Japón; en otras palabras, se analiza uno de los modos de organización política.
radical y contestataria, desde las llamadas “izquierdas”, que ocurre en la actualidad en este país y
que ha ganado ímpetu e importancia a partir del triple desastre del 11 de marzo de 2011. Conocer
el movimiento anarquista japonés contemporáneo, entonces, amplía y profundiza la imagen que
se tiene de la política contemporánea japonesa al incluir grupos que practican un modo de disenso
que combina ciertos aspectos del “disenso amorfo” conceptualizado por Horie et al y “la revuelta
de los diletantes” de Matsumoto Hajime y Shirōto no Ran, al mismo tiempo que agregan su
propia concepción del anarquismo y crean espacios de rebelión que, si bien participan en
protestas más convencionales, no se agotan en ellas. Asimismo, y de manera más puntual, esta
investigación se propone expandir y actualizar el conocimiento sobre la historia del anarquismo
japonés y de los movimientos revolucionarios de Japón, temas que en las décadas recientes han
generado un creciente interés en el ámbito académico, como se expone en el siguiente apartado
que trata del estado de la cuestión. Finalmente, y aunado a lo anterior, esta investigación también
presenta un análisis comparativo entre las manifestaciones contemporáneas del anarquismo en
Japón y el movimiento anarquista histórico en ese país, por lo que se espera que las diferencias
que surjan de esta comparación, a su vez, resalten las similitudes entre estas dos manifestaciones
del movimiento anarquista en Japón. Del mismo modo que conocer el pasado es imprescindible
para entender los acontecimientos contemporáneos, un conocimiento del tiempo presente conduce
a un ahondamiento del pasado para entender los cambios que han ocurrido, así como lo que ha
permanecido.
El interés que incita estudiar el movimiento anarquista japonés contemporáneo no termina
en el ámbito académico. En el ámbito de la política diaria, e incluso de la vida diaria, el
anarquismo en Japón o, si se prefiere, las formas de organización libertarias, continúan
emergiendo ante las distintas amenazas de la contemporaneidad. Como sostiene Catherine
Malabou: “La vía anarquista es la única que sigue abierta.” 4 Aunque este fenómeno no se limita a
Japón, la manera en que se manifiesta en ese país obedece a un contexto específico. Por un lado,
en el contexto global, el movimiento anarquista japonés contemporáneo conforma en su conjunto
una de las maneras en que se manifiesta el anarquismo como organización política y crítica a las
estructuras jerárquicas de dominación, como el patriarcado, el supremacismo racial, el
capitalismo, la propiedad privada y el Estado-nación. Por otro lado, en el contexto nacional
japonés, este movimiento evidencia una de las maneras en que un segmento de la población ha
respondido tanto a métodos de represión económica y social en escala local (la gentrificación, el
sinhogarismo, el acoso sexual, entre otras) como a los acontecimientos más impactantes en escala
nacional y cuyas ramificaciones seguirán afectando la vida de los japoneses a futuro: las políticas
neoliberales introducidas en la década de 1990, el estallido de la burbuja económica y las
4
Malabou, Catherine. 2023. “La vía anarquista es la única que sigue abierta”. Artillería inmanente, 12 de enero de
2023, [Link]
resultantes “tres décadas perdidas”, el triple desastre del 11 de marzo, la pandemia de covid-19 y
el aumento de la militarización en Japón en línea con la agenda bélica estadounidense. Frente a
estos acontecimientos locales y nacionales, el movimiento anarquista japonés contemporáneo no
sólo ofrece una alternativa política y vital, sino que la está construyendo en la actualidad: en esto
radica la importancia de su estudio.
Por otro lado, el asunto de la temporalidad en la frase “movimiento anarquista japonés
contemporáneo” no puede dejarse de lado, pues no debe asumirse que es equivalente al interés
presentista de los periódicos por lo novedoso. En décadas recientes, se ha desarrollado un debate
cultural en torno a la pregunta de en qué consiste la “contemporaneidad” en Japón, en particular a
partir del inicio de la muerte del tennō Hirohito y el inicio de la era Heisei en 1989. Este debate se
ha extendido a la pregunta de la significación de la era Heisei (1989-2019) para la historia
japonesa, debido a que “la búsqueda de significado para la era Heisei como un periodo de tiempo
coherente… surje de la necesidad de los japoneses por entender y analizar el estado actual del
Japón en el que se encuentran viviendo.” 5 Hiroko Takeda y Mark Williams han realizado una
revisión de la literatura en japonés que aborda la noción de “contemporaneidad” aplicada a Japón,
y resaltan el trabajo del sociólogo Yoshimi Shun’ya. Para Yoshimi, la manera en que la época
contemporánea se entiende en Japón, en tanto que nuevo periodo histórico, está condicionada por
el fin del periodo de posguerra y sus condiciones y expectativas políticas, sociales y económicas. 6
Por esta razón, el término que Yoshimi utiliza para designar el periodo contemporáneo en Japón
es “sociedad de posposguerra” (posuto sengoshakai ポ ス ト 戦 後 社 会 ), es decir, el periodo
posterior a la posguerra.
Takeda y Williams destacan que, para Yoshimi, el periodo de posposguerra se caracteriza
por una serie de cambios sociales, culturales, políticos y económicos acelerados e inauditos a
partir de los avances tecnológicos y la reestructuración del aparato estatal y de la economía
capitalista en el periodo entre las décadas de 1970 y 1990, los cuales implican la asimilación de
diversos fenómenos de la sociedad de posguerra a nuevas categorías, y que estas
transformaciones en su conjunto implican una serie de fines pero no el inicio de algo nuevo. 7
Cabe precisar que las características de la contemporaneidad en Japón no son exclusivas de este
país, sino que las comparte, en mayor o menor grado, con el resto del mundo en tanto que la
contemporaneidad es un fenómeno de la globalización. Sin embargo, el hecho de entender la
contemporaneidad en Japón como “posposguerra” apunta a una serie de particularidades del
contexto japonés que deben de tenerse en cuenta, no solo para entender la historia japonesa de las
últimas tres décadas, sino también para entender en qué se diferencia el movimiento anarquista
japonés contemporáneo del movimiento anarquista japonés de épocas pasadas, pues así como la
sociedad japonesa ha cambiado, también lo han hecho las formas de resistencia libertaria.
Por tanto, la elección del marco temporal en este trabajo (poco más de tres décadas, de 1989
a 2022) con el nombre de “época contemporánea” o “contemporaneidad” se justifica en función
de las consideraciones anteriores, y, al hablar de “movimiento anarquista contemporáneo”, se está
refiriendo a las manifestaciones de dicho movimiento que hayan surgido en el contexto de la era
Heisei, en particular a raíz de los cambios críticos de la década de 1990, y también el de la era

5
Hiroko Takeda y Mark Williams, “The contemporariness of contemporary Japan”, en Routledge Handbook of
Contemporary Japan, ed. por Hiroko Takeda y Mark Williams (Londres: Routledge, 2001), 1.
6
Takeda y Williams, “The contemporariness of contemporary Japan”, 1-2.
7
Takeda y Williams, “The contemporariness of contemporary Japan”, 2.
Reiwa (in. 2019).8 Esta elección también obedece a dos factores: el factor histórico y la
perspectiva generacional.
El factor histórico reconoce que existe una continuidad de acontecimientos y problemáticas
entre la era Heisei y la era Reiwa, aunado a que en los cuatro años que ha durado hasta ahora la
era Reiwa han sucedido eventos inauditos y relevantes para esta investigación por las reacciones
que han sucitado entre la población japonesa; por mencionar los tres maś notorios: la pandemia
de covid-19, las Olimpiadas de Tōkyō y el asesinato del ex primer ministro Abe Shinzō 安倍晋
三 . Los cambios ocurridos a lo largo de las eras Heisei y Reiwa en materia política, social,
cultural y económica son fundamentales para entender no solo la teoría y la praxis de los grupos
anarquistas en Japón, en tanto que reacciones a estos nuevos desarrollos, sino también para
explicar el resurgimiento del interés por las formas de organización política “de izquierda”,
alternativas y contestatarias. Aquí cabe recordar dos eventos de la era Heisei que han marcado
profundamente la historia contemporánea de Japón: en primer lugar, las llamadas “tres décadas
perdidas” ushinawareta sanjūnen 失 わ れ た 3 0 年 , nombre con el que se conoce a los años
después del estallido de la burbuja económica en Japón a raíz de la introducción de políticas
económicas neoliberales, los cuales abarcan casi la totalidad de la era Heisei y que, usando la
terminología de Yoshimi, constituyen el periodo de posposguerra; y, en segundo lugar, el triple
desastre del 11 de marzo de 2011 en la zona de Fukushima (terremoto, tsunami y accidente
nuclear). De hecho, David Chiavacci y Julia Obinger sostienen que la suma de las tres décadas
perdidas y el triple desastre provocó, a partir de 2011, el inicio de un nuevo “ciclo de protestas”
masivas y eclécticas, que terminó con el periodo de invisibilidad mediática a la que se había
sometido la protesta social.9 Esta afirmación está en consonancia con la propuesta de “disenso
amorfo”, formulada por Horie et al y que se discute al inicio de la introducción al presente texto,
pues también surge en el contexto del triple desastre y como resutlado de la ausencia de
comunidades definidas de donde pudiera surgir una identidad contestataria unificada, como “el
trabajador” o “el estudiante” de épocas pasadas.
El segundo factor a considerar para este marco temporal, y que está intrínsecamente
relacionado con el anterior, es la perspectiva generacional. En otras palabras, se refiere a la
simultaneidad de perspectivas entre personas de distintos rangos etarios que, a raíz de los
acontecimientos de la era Heisei, se han organizado para formar grupos y comunidades
específicas o para participar en la nueva ola de protestas. Es parcialmente en virtud de lo que aquí
se llama perspectiva generacional que las formas de disenso en la época contemporánea pueden
denominarse “amorfas”. Asimismo, esta simultaneidad de perspectivas entre personas de distintos
grupos etarios no se agota en la diversidad de opiniones, sino que se extiende a la diversidad de
experiencias vitales, de posibilidades en el presente y el futuro. Las diferencias de edad en este
contexto no son en detrimento del movimiento, sino que lo enriquecen con una variedad de
experiencias y opiniones. Puede afirmarse, en fin, que tanto el factor histórico como la
8
Es menester clarificar que la división convencional por “eras” según el tiempo que un tennō esté en el trono es
una tradición inventada, según la terminología de Eric Hobsbawm, que se origina a partir del triunfo de la
Renovación Meiji, cuando el tennō recupera la autoridad soberana de las islas japonesas. La división por eras
debe entenderse como una herramienta de comprensión común, algo ideológica y arbitraria, que, sin embargo,
ejerce una poderosa influencia en la manera en que los propios japoneses entienden su propia historia moderna y
contemporánea. Lo importante no son las eras por sí mismas, sino los acontecimientos que han ocurrido durante
ellas, que finalmente las distinguen de otras y han dictado el curso de la historia.
9
David Chiavacci y Julia Obinger, “Towards a New Protest Cycle in Contemporary Japan? Resurgence of Social
Movements and Confrontational Political Activism in Historical Perspective”, en Social Movements and
Political Activism in Contemporary Japan: Re-emerging from Invisibility (Nueva York: Routledge, 2018), 13.
perspectiva generacional presentan una simultaneidad de la experiencia vivida que estructura la
forma de los movimientos sociales en tanto que formación de nuevos vínculos sociales a raíz de
acontecimientos históricos definidos. En conclusión, la importancia de estudiar el movimiento
anarquista japonés contemporáneo en tanto que movimiento político contemporáneo revela los
mecanismos históricos y sociales detrás de una parte de la respuesta popular desde abajo en
contra del capital y del Estado japoneses en las últimas tres décadas.

5. Estructura de la tesis
La presente tesis se divide en dos capítulos. El primero de ellos, “Contexto histórico del
movimiento anarquista y del Japón contemporáneo”, ofrece una breve historia del Japón moderno
desde la perspectiva del movimiento anarquista. La mayor parte de este capítulo se toma de las
historias del movimiento anarquista japonés de John Crump y de Víctor García. El recuento
histórico expone brevemente los desarrollos modernizantes que surgen durante la era Meiji, pero
como tal comienza a partir del año 1905, año del arresto de Kōtoku Shūsui y su viaje a California,
Estados Unidos, donde entra en contacto con el movimiento anarquista que se desarrolla ahí. Este
recorrido histórico, dividido en subsecciones en virtud del ritmo de los acontecimientos históricos
narrados, abarca más de cien años, hasta el periodo contemporáneo (1989-2022). En esta última
sección, a la perspectiva del movimiento anarquista se le suma la perspectiva historiográfica de la
historia del tiempo presente, que se enfoca en el acontecimiento como evento histórico desde el
cual comprender los cambios políticos y sociales que le preceden y que le siguen; asimismo, se
aborda la “contemporaneidad” japonesa como una manifestación de un fenómeno global, la época
contemporánea. A partir de este recorrido histórico, el capítulo cierra respondiendo una pregunta
fundamental: ¿qué caracteriza al poder político contemporáneo en Japón? Es necesario proponer
una respuesta a esta pregunta para poder entender las formas de protesta contestataria desde la
izquierda, y en particular las anarquistas, que se han articulado en la contemporaneidad japonesa
como respuesta al poder gubernamental en sus distintas manifestaciones.
El segundo capítulo, “Algunos anarquismos japoneses contemporáneos”, se presenta el
análisis de los cuatro grupos y espacios anarquistas en Tokio que se eligieron como
representativos del movimiento anarquista japonés contemporáneo para esta tesis, a saber:
Irregular Rhythm Asylum, Café Lavandería, TKA4 y el Colectivo Sasazuka, en ese orden. A
partir de entrevistas realizadas a los miembros de esos espacios, se hace un balance de su
formación, sus actividades, su visión del anarquismo y del Japón contemporáneo. Posteriormente,
se realiza un análisis comparativo entre los cuatro grupos y espacios, resaltando sus puntos de
encuentros y las divergencias entre ellos, a fin de mostrar la variedad de expresiones del
movimiento anarqusita japonés contemporáneo. Asimismo, se realiza una comparación con el
movimiento anarquista japonés histórico en sus diversas manifestaciones. De estos dos análisis
comparativos, es decir, a partir de la comprensión del panorama histórico y actual, se busca
responder a la pregunta: ¿de qué manera el movimiento anarquista japonés ha cambiado en la
época contemporánea? En la sección final, “Un acercamiento libertario al Japón contemporáneo”,
a manera de conclusión se resúmen los puntos principales de la investigación; a partir de los
resultados del análisis central, se sopesa la existencia de “un movimiento anarquista japonés
contemporáneo” y se reafirman las razones por las qué estudiar el movimiento anarquista
contemporáneo en Japón.
Cierran la tesis dos apéndices. El primero es una lista general de grupos y espacios
anarquistas en Japón, que pretende incluir la información de contacto de espacios y grupos
distintos a los cuatro principales que se analizan en la tesis. Esta lista, si bien no se propone ser
exhaustiva, sí tiene como objetivo servir como una “sección amarilla” de espacios libertarios, en
especial anarquistas, para fines de consulta de los lectores castellanohablantes que quieran
entablar contacto o visitarlos. El segundo apéndice consiste en una traducción del texto “Quitarse
la máscara: invitación al comunismo” 「仮面を脱ぐ―コミューン主義への招待状」 del
Colectivo Sasazuka, al cual se hace mención en el apartado anterior sobre el estado de la
cuestión. Esta es la segunda traducción a un idioma extranjero de este texto (la primera fue al
chino mandarín, realizada por un miembro del Colectivo). La traducción tiene como objetivo
principal presentar una fuente primaria del movimiento anarquista japonés contemporáneo a los
lectores castellanohablantes y, como objetivo secundario, pero quizá más importante, estimular
no sólo el conocimiento del anarquismo japonés en general, sino también la traducción de más
textos anarquistas del japonés al castellano. El éxito de este objetivo secundario se comprobará no
dentro de esta tesis, sino en los años venideros.

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