TRAUMATOLOGÍA FORMAS /LESIONES: La traumatología forense,
conocida en algunos países como lesionología forense, es la rama que
estudia los aspectos de los traumatismos en el ser humano, es decir,
todo daño resultante en el organismo a causa de acciones propias
(autolesiones) o de terceros (lesiones violentas) que generen signos,
los cuales permitirán demostrar que ocurrieron. Incluye las lesiones de
origen contuso, asfixias, explosiones, arma blanca, arma de fuego,
térmicas, eléctricas, químicas, entre otros [2]. Además de identificar el
tipo de lesión, registra el daño en la salud como consecuencia de la
lesión advertida, lo que podría tratarse de un detrimento al normal
funcionamiento de los sentidos, órganos, aparatos, miembros o
aptitudes en general. La Traumatología forense es la ciencia que
describe o estudia las lesiones provocadas a un cuerpo con el mismo
cuerpo de otra persona o con un objeto (arma).
TRAUMA O LESIÓN: es toda agresión o daño provocado a una parte o
el todo de un cuerpo de persona o animal por un objeto, animal,
persona, parte del cuerpo o por privación de elemento vital.
LAS LESIONES O TRAUMAS PUEDEN SER:
I. ABIERTOS: 1) Quemaduras, 2) Heladuras, 3) Heridas
II: CERRADOS: 1) Contusiones, 2) Asfixias
Los cerrados se denominan CONTUSIONES y consisten en golpe
cuyos signos pueden incluir: EQUIMOSIS (color morado),
TUMEFACCIÓN O EDEMA (Hinchazón), ERITEMA (Enrojecimiento),
DOLOR,
HEMATOMA (Tumefacción+color morado o rojo+dolor).
Los abiertos constituyen las: HERIDAS, QUEMADURAS Y
HELADURAS. La fuente que provoca la herida puede ser:
1. TÉRMICA: hielo, aguas heladas, sustancias químicas, fuego,
líquidos calientes, vapores, superficies calientes o heladas.
2. FÍSICA: armas (blanca, de fuego, contundente, sogas o lazos,
paños, sábanas, telas, almohadas, manos, piernas, pies, cabeza,
lugares confinados).
3. LOCATIVAS: lugares confinados (ascensores, sepultamiento,
cuartos fríos, habitaciones o muebles cerrados).
CORTANTES: heridas en las que predomina la longitud por sobre la
profundidad.
PUNZANTES: heridas en las que predomina la profundidad por sobre
la longitud y se pueden producir con agentes vulnerantes como
punzones, lápices, limas, todo elemento que sea capaz de abrirse paso
de manera perpendicular al cuerpo. Si las clasificamos por la zona que
afectan:
TRANSFIXIANTES: aquellas que se producen en las extremidades,
sean flexoras o extensoras. Y se sub clasifican en: Sedal: herida que se
produce cuando el agente vulnerante penetra por una cara y sale por la
misma cara o una vecina, creando una especie de túnel.
RASANTE: herida que se produce cuando el agente vulnerante rosa
una cara de la extremidad sin penetrar sino que crea una especie de
túnel abierto. Penetrantes: aquellas que se producen en el cuerpo
propiamente tal, por ejemplo, en el estómago, espalda, etc.,
comprometiendo muchas veces los órganos. Es importante la
identificación tanto del tipo de herida, como del agente vulnerante y su
trayectoria, ya que esto puede indicar la posición que tenía el autor,
además de su estatura, peso, por la fuerza que imprima en la herida
determinada por su profundidad, etc.-
CONTUSIÓN: Lesión traumática de la piel en la que ésta conserva su
integridad, existe rotura de vasos sanguíneos. La acción traumática
sobre la piel puede producir su posterior destrucción. Clínicamente
cursa con dolor y equimosis o hematoma
EXCORIACIÓN: Una excoriación se produce cuando la capa
superficial (epitelial) de la piel es eliminada o desprendida por el
deslizamiento o raspado que destruye o separa la dermis a
consecuencia del elemento generador de esta lesión (por ejemplo, las
uñas en el caso de la excoriación ungueal). También puede deberse al
deslizamiento de la piel sobre una superficie rugosa (por ejemplo,
cuando una persona es arrastrada). Además, puede originarse por el
contacto de la piel con un objeto capaz de producir los efectos antes
mencionados, como un garfio. Esta lesión ocurre en la zona superficial
de la piel, se muestra cubierta de sangre fresca o por una costra y su
contorno exhibe una reacción inflamatoria propia de un reciente
desprendimiento de la piel. El objeto que la produce actúa por medio de
presión, generalmente en movimiento deslizante, pero siempre por
fricción, lo cual le permite en ocasiones sobrepasar la epidermis y llegar
hasta la dermis. Una excoriación se asocia a las lesiones de
autodefensa, sin embargo, también se producen tras lesionar con
aquello que produzca desgarro.
CONTUSIONES CON DERRAME: La contusión con derrame es una
lesión causada por un agente contundente que ha vulnerado el cuerpo
sin afectar la epidermis, pero causando ruptura de vasos capilares y la
salida de sangre desde estos. La sangre extravesada, al no poder salir
al exterior, se infiltra en la dermis, formando una mancha. En lenguaje
común la contusión con derrame es conocida como moretón o morado.
QUIMOSIS: La equimosis es la contusión en forma de mancha que se
debe a la infiltración de sangre en los tejidos como consecuencia de
ruptura de vasos capilares. Es ocasionada por la acción contusa del
agente traumático debido a un mecanismo de presión positiva (de
afuera hacia adentro) que, por ejemplo, producen los latigazos, o de
presión negativa (de adentro hacia afuera), como ocurre, por ejemplo,
en el caso de los coloquialmente denominados “chupetones”, cuya
terminología correcta es sugilación. Una equimosis no necesariamente
se produce por el ataque de un tercero sobre la víctima que presenta
este signo de lesión, sino que también puede presentarse a
consecuencia de una caída ocasionada por el propio descuido de quien
la sufre y que incorrectamente denominamos moretón. Una equimosis
es una prueba irrefutable de que la contusión tuvo lugar cuando la
víctima aún estaba viva; se caracteriza por tener la misma forma que el
agente contundente, y porque el color que adquiere, como una mancha
sobre la piel, cambia conforme transcurren los días.
CONTUSIONES SIN HERIDAS: Contusión mínima o simple. Es
aquella en la que no se producen alteraciones o desgarros de planos
profundos; únicamente, por efecto del golpe se produce un
enrojecimiento de la piel o eritema, que no tiene mayores
consecuencias.
HERIDAS CONTUSAS: También denominadas laceraciones, son
lesiones producidas por instrumentos contundentes, en las que,
además de la acción contusita, superficial o profunda, tiene lugar una
solución de continuidad de la piel, cuya elasticidad es vencida por la
acción del instrumento. Se caracterizan por una gran irregularidad, que
dependerá de la región contundida, de la
Fuerza del golpe, del instrumento, etc. Si el instrumento golpea
perpendicularmente, la herida es irregular, con los bordes dentados. El
tejido subcutáneo se desgarra más extensamente que la piel, por lo que
los bordes están despegados. Aparecen además excoriados y
equimosis. La profundidad es variable y el fondo desigual, con ciertos
elementos que permanecen a manera de puente entre las paredes de
la herida. Esta característica se usa para diferenciar la laceración o
desgarro de una herida incisa, que carece de estos puentes de unión.
Si actúa oblicuamente se observa un mayor despegamiento de los
bordes de la herida, despegamiento que a veces asume extensiones
notables. El despegamiento de la piel puede combinarse con
laceraciones dando lugar a colgajos irregulares con la superficie
profunda muy desigual. Si la piel se distiende al ser aplastada entre la
potencia vulnerante y un borde óseo subyacente, se suelen producir
heridas alargadas y bastante regulares, que toman el aspecto de
hendiduras lineales. En relación al diagnóstico médico-legal, no suele
presentar problemas dadas sus características, en algún caso podrían
confundirse con heridas incisas, pero el examen cuidadoso despeja
toda duda. Las contusiones profundas ocurren en zonas donde la piel
es elástica sin planos óseos subyacentes, lo que puede dar lugar a
lesiones internas en órganos.
HERIDAS PRODUCIDAS CON ARMAS BLANCAS: Armas blancas,
son los instrumentos lesivos manejados manualmente que atacan la
superficie corporal por un filo, una punta o ambos a la vez. De acuerdo
con este mecanismo de acción se clasifican las heridas que producen.
1.- Heridas por instrumentos punzantes.
2.- Heridas por instrumentos cortantes.
3.- Heridas por instrumentos corto punzantes.
4.- Heridas por instrumentos cortantes y contundentes.
Heridas por Instrumentos Punzantes: Se llaman así a las producidas
por instrumentos de forma alargada, de un diámetro variable, pero
nunca muy considerable, de sección circular o elíptica, que terminan en
una punta más o menos aguda. En suma, se trata de cuerpos cilindro
cónicos alargados en forma de punta afilada. Estos instrumentos
pueden ser naturales o artificiales. Entre los primeros figuran las
espinas, los aguijones y otras defensas de animales. Son más
frecuentes, sin embargo, los artificiales, entre los que deben citarse;
alfileres, agujas, clavos, punteros, flechas, flores, lanzas, etc.
CARACTERES DE LAS LESIONES. Las heridas por instrumentos
punzantes o perforantes se definen por la existencia de un orificio de
entrada, de un trayecto más o menos largo y, cuando traspasan
completamente una zona del cuerpo, por un orificio de salida. El orificio
de entrada radica ordinariamente en la piel; más raramente en
mucosas. Cuando el instrumento es tan fino que al dislocar los tejidos
no sobrepasa su límite de elasticidad, queda reducido a un punto rojizo
o rosáceo, cuya huella desaparece en dos o tres días. La levedad del
orificio de entrada no prejuzga el pronóstico de la herida, puesto que
lesiones de apariencia insignificante pueden tener consecuencias
graves por alcanzar órganos profundos importantes. Las
complicaciones infecciosas son también susceptibles de agravar el
pronóstico. Por último, a veces el instrumento se rompe y quedan
partes del mismo en el fondo de la lesión. Si el instrumento es más
grueso, con lo que su diámetro sobrepasa el límite de elasticidad de los
tejidos, el orificio adopta la forma de una hendidura de ángulos
ligeramente redondeados, o dicho de modo más gráfico, de ojal. Los
ángulos nítidos e iguales. La dirección del eje mayor de la hendidura
está condicionada a la que tengan las fibras elásticas de la región en
que asienta la herida. La forma y dirección del orificio de entrada son de
una gran importancia médico legal, ya que en ello reposa en buena
parte el diagnóstico del instrumento responsable. De ahí que motivará
investigaciones experimentales, hoy clásicas, y cuyos resultados se
sintetizan en las llamadas leyes de Filhos y Langer:
Ley de Filhos: La lesión producida por arma cilindrocónica simula la
que produciría un arma aplanada y con dos filos. En una región
determinada, las lesiones producidas por éste tipo de arma tienen
siempre la misma dirección, mientras que las producidas por armas
corto punzantes con dos filos pueden presentar las más diversas
direcciones.
Ley de Langer: Cuando un instrumento punzante lesiona un punto en
el cual convergen diversos sistemas de fibras de dirección divergente,
la herida toma una forma triangular o en punta de flecha. La dirección
del orificio está determinada por la que tengan las fibras elásticas de la
dermis cutánea. Si se conoce este dato puede preverse la dirección del
orificio en las distintas regiones del cuerpo, y si coinciden ambas
direcciones sirve como comprobación de que la herida ha sido
producida por un instrumento punzante, diferenciándola así de las
producidas por instrumentos bicortantes. Los esquemas de Langer,
resultantes de los experimentos hechos por este autor en 1881,
señalan la dirección de las fibras elásticas en los distintos territorios
cutáneos. El trayecto de las heridas debidas a instrumentos punzantes
viene constituido por un canal que atraviesa los distintos tejidos
interesados en la lesión. En el cadáver este trayecto se señala por una
línea rojiza que resulta del derrame de sangre en su interior. Pero lo
característico de esta clase de heridas cuando el trayecto interesa
diversos tejidos superpuestos por planos, es que la dirección del ojal
que se forma en cada uno de ellos es diferente, según sea la forma de
sus respectivos elementos elásticos. Se mantiene aquí la misma
regularidad que para el orificio cutáneo. El orificio de salida cuando
existe, es de ordinario más irregular que el de entrada, pues la piel al
perforarse de dentro hacia fuera, da lugar a una especie de estallido,
con lo que suelen producirse fisuras y roturas atípicas. Su tamaño suele
ser menor que del orificio de entrada, lo que es debido a la forma
cilindrocónica del instrumento, con lo que su extremidad libre es de
menor diámetro.
HERIDAS POR INSTRUMENTOS CORTANTES. Los instrumentos
cortantes se definen por la existencia de una hoja de poso espesor y
sección triangular que obra sólo por el filo. Ciertos objetos actúan
accidentalmente como instrumentos cortantes: láminas delgadas de
metal o trozos de vidrio. Los verdaderos instrumentos cortantes están
representados por cuchillos, navajas, navajas de afeitar, bisturíes, etc.
Mecanismo de Acción. Como se ha dicho, estos instrumentos actúan
por el filo que penetra en los tejidos a manera de cuña y los divide
produciendo soluciones de continuidad. El corte es facilitado cuando el
filo aborda oblicuamente la superficie, pues el ángulo cortante resulta
tanto más agudo cuanto mayor sea la oblicuidad. La acción del
instrumento puede llevarse a cabo por simple presión o por presión y
deslizamiento; en el último supuesto los efectos son muchos mayores.
Caracteres de las lesiones. Responden en general a tres tipos:
heridas lineales, heridas en colgajo y heridas mutilantes.
HERIDAS LINEALES: Las heridas lineales se producen cuando el
instrumento penetra perpendicularmente produciendo una simple
solución de continuidad. Por efecto de la elasticidad de los tejidos
seccionados, la herida tiende a abrirse adquiriendo la forma de óvalo
alargado, cuyos extremos es frecuente hagan más superficiales,
llegando a prolongarse por un verdadero arañazo superficial que no
siempre tiene la misma dirección que el resto de la incisión. Cuando los
extremos asumen estas características reciben el nombre de colas.
HERIDAS MULTIPLES Se producen cuando el instrumento ataca una
parte saliente del cuerpo (la oreja, la extremidad de los dedos, la punta
de la nariz, el pezón mamario) dando lugar a su separación completa.
Si el arma no está muy afilada es corriente que se unan mecanismos
de arrancamiento o tracción.
HERIDAS POR INSTUMENTOS CORTO-PUNZANTES: La parte lesiva
de los instrumentos corto-punzantes está constituida por una lámina
más o menos estrecha terminada en punta y recorrida por una, dos o
más aristas afiladas y cortantes Según el número de estas aristas, los
instrumentos se llaman monocortantes, bicortantes o pluricortantes.
Entre los instrumentos corto-punzantes más frecuentes en la práctica
médico legal deben citarse las navajas, los cuchillos de punta, los
puñales, los estiletes, etc.
HERIDAS POR TIJERAS: Las tijeras constituyen un instrumento corto-
punzante que por su especial morfología da lugar a lesiones con
caracteres propios, que permiten individualizarlas. Tales características
radican en el orificio de entrada cutáneo, que aparece bajo dos
aspectos distintos. Según el modo como haya entrado el instrumento.
Si éste se introduce con las dos ramas cerradas produce una herida
única en forma de ojal o incluso de rombo, a veces con una melladura
en uno o ambos lados, que resultan de la acción cortante del borde
afilado de cada rama de la tijera.
HERIDAS POR INSTRUMENTOS CORTANTES Y CONTUNDENTES:
Se llaman así a aquellos instrumentos provistos de una hoja afilada,
pero que poseen un peso considerable, por lo que a su efecto cortante
se añade el propio de una gran fuerza viva. Son ejemplos
representativos de esta variedad de instrumentos, los sables, los
cuchillos pesados, azadones y sobre todo, las hachas.
Mecanismo de acción. Los instrumentos cortantes y contundentes
reúnen la acción contusita y la propiamente cortante, predominando
una u otra según las características del arma. Cuanto mayor sea la
masa, y por consiguiente el peso, tanto más prepondera la fuerza viva
sobre el filo cortante. Si el arma es muy afilada predomina la acción de
diéresis, pero siempre incrementada en sus efectos por la fuerza viva
que resulta del peso del instrumento y de la fuerza con que es
manejado. Con este tipo de arma no suele darse la acción de
deslizamiento.
Caracteres de las acciones. Las heridas producidas por instrumentos
cortantes y contundentes, también llamadas heridas inciso-contusas,
reúnen los caracteres de las heridas cortantes a los producidos por
ciertos tipos de armas contundentes, como se desprende de su
mecanismo de acción- Por tanto, sus rasgos esenciales consisten en la
existencia de una diéresis tisular, a la que se une la contusión y la
laceración. Una u otras prevalecerán según el espesor de la hoja y el
estado del borde cortante. Pero, en todo caso, la profundidad de la
herida supera sensiblemente a las producidas por instrumentos
cortantes y se da en ella el fenómeno de no respetar, en general, las
partes duras, lo que era una característica típica de las heridas incisas .
Cuando el instrumento está bien afilado las heridas inciso – contusas
aparecen iguales que las heridas de corte, aunque más profundas y
llagan a interesar el esqueleto. Es más corriente, sin embargo, que el
filo no sea muy agudo, pues el arma suele tener un cierto espesor que
impide que sea muy afilada; en este caso, la herida presenta los bordes
irregulares y el contorno contundido, como las heridas contusas. Dado
estos caracteres se imponen, con frecuencia, el diagnóstico diferencial
con las heridas incisas en unos casos y con las heridas contusas en
otros.
PROBLEMAS MEDICO LEGALES DE LAS HERIDAS POR ARMA
BLANCA: Diagnóstico del origen vital o postmortal de la herida.- Los
datos principales en que hemos de apoyar este juicio serán : La
existencia de hemorragia externa o interna; la embolia gaseosa en las
heridas que interesen las venas del cuello; la retracción de los bordes le
la herida y su intensidad, así como de los elementos anatómicos
interesados por la lesión; la propulsión del tejido adiposo subcutáneo
entre los borde de la herida y la presencia de coágulos sanguíneos
íntimamente adheridos a las mallas de los tejidos, que resisten a la
prueba del lavado. Todos estos signos constituyen pruebas de origen
vital de la herida, por lo que su ausencia debe interpretarse en favor de
haberse producido después de la muerte. En los casos dudosos
deberán recurrirse a las pruebas especiales descritas: métodos
histológicos, métodos bioquímicos en sus distintas variantes técnicas.
HERIDAS PUNZANTES Y CORTO - PUNZANTES. En estos tipos de
heridas el diagnóstico etiológico se deduce del sitio en que se radican,
de su número y de las características que presenten los vestidos de la
víctima. 1. Localización de la herida: El sitio en que radica la herida sólo
proporciona datos de probabilidad, aunque a veces resultan altamente
significativos. En efecto, el suicida elige para herir ciertas zonas por
encontrarse en ellas órganos de importancia vital (región precordial).
Esto, sin embargo, no es absoluto, pues las mismas zonas pueden
haber sido atacadas por el homicida, mientras que algunos suicidas
eligen sitios distintos (abdomen, pared anterior del tórax). Es más
corriente que la localización se separe de estos sitios en el homicidio,
pues el agresor no siempre puede elegir la zona a herir, sobre todo si
ha habido lucha, en cuyo caso la herida puede interesar cualquier
región. Un dato muy importante es la accesibilidad de la región herida
que excluye el suicidio si las heridas están localizadas en puntos, que
la víctima no puede alcanzar por sí misma. Orientan también el juicio en
el mismo sentido cuando, además, se observan heridas en otras
regiones que, si bien la víctima pudo alcanzar, no hay razón para que
las presenten en caso de suicidio. Así , por ejemplo, heridas en la cara
palmar de las manos o en el borde interno de los antebrazos, llamadas
heridas de defensa ya que se producen al intentar protegerse la víctima
o desarmar al agresor, que son muy típicas del homicidio. 2. Número de
heridas: Los golpes múltiples son más frecuentes en el homicidio que
en el suicidio. Ahora bien, en este último caso no puede excluirse la
posibilidad de que se produzcan varias heridas aun cuando por su
localización y profundidad hayan de considerarse mortales, cuando
todas ellas radiquen en la misma zona. La multiplicidad de las heridas,
en especial cuando son graves, radicadas en diversas regiones
corporales excluye el suicidio y señala su etiología homicida. 3.
Examen de los vestidos: El suicida suele abrirse los vestidos o
quitárselos para alcanzar con el instrumento la región desnuda. En el
homicidio, en cambio, los vestidos no han sido quitados y en ellos se
encuentran también desgarros y roturas producidas por el arma en
zonas correspondientes a las heridas cutáneas. En cuanto al
diagnóstico del origen accidental pueden darse muy pocas normas de
carácter general. Así, una herida de dirección descendente no puede
considerarse accidental salvo circunstancias muy excepcionales; lo
mismo puede decirse para una herida con trayecto doble o múltiple que
indica que el arma fue retirada en parte y de nuevo hundida en distinta
dirección. En la práctica, las heridas punzantes y corto – punzante de
origen accidental se producen en tan variadas circunstancias, que este
diagnóstico sólo puede deducirse del estudio especial y circunstancial
de cada caso. El perito debe abstenerse de sentar hipótesis acerca de
cómo se han podido producir las lesiones estudiadas, limitándose a
estudiar los caracteres de las heridas y ponerlos en relación con el
mecanismo a que se atribuyen. En sus conclusiones bastará con que
señales y tales caracteres contradicen la versión dada o sí, por el
contrario, su localización, su dirección, su profundidad, hacen
atendibles que dichas heridas se hayan producido de un modo
accidental en las circunstancias indicadas por los antecedentes
sumariales.
2. HERIDAS INCISAS E INCISO CONTUNDENTES.- En líneas
generales son igualmente válidos para estas lesiones los criterios
expuestos para el diagnóstico etiológico de las heridas punzantes y
corto punzantes. Sin embargo, algunas localizaciones especiales
requieren una consideración particular. 1. Degüello.- Se conoce con
este nombre la lesión de la región anterior del cuello con arma cortante,
que a veces alcanza una profundidad verdaderamente notable,
interesando todos los órganos de la región hasta los planos
prevertebrales. Su origen puede ser tanto homicida como suicida,
siendo muy importante precisar los elementos de juicio para establecer
el diagnóstico diferencial.
HERIDAS POR ARMA DE FUEGO: El estudio de las heridas por armas
de fuego constituye uno de los principales temas dentro de la patología
forense. Su estudio participa de diferentes ramas de las ciencias
forenses; así la medicina, la criminalística y la balística participan de él.
El estudio y valoración de los daños producidos por el proyectil tanto en
la persona como en el medio, es decir en el lugar de los hechos nos va
a permitir extraer conclusiones acerca de lo acaecido y con ello tratar
de esclarecer las cuestiones que se planteen sobre los hechos. Bonnet
(1980) definía el arma de fuego como aquella que utiliza la energía de
los gases de combustión de la pólvora para lanzar un proyectil
ESIONES ORIGINADAS POR LAS ARMAS DE FUEGO
A) LESIONES CAUSADAS POR UN PROYECTIL UNICO: La herida
típica que produce una bala consta de: orificio de entrada, trayecto y
orificio de salida, si bien hay que tener en cuenta una serie de variantes
que se pueden producir y que también comentaremos. Cuando un
proyectil impacta contra una superficie, su velocidad y masa se
transforman en energía cinética y ésta, a su vez, en trabajo al tratar de
insertarse en el medio, o deformarse o en ambas cosas a la vez. Según
el desarrollo de estos fenómenos, así se manifestarán los efectos del
proyectil en penetración o perforación también denominado éste último
poder de parada. Orificio de entrada Por lo general es único para cada
proyectil disparado. Su forma es variable dependiendo de la zona del
cuerpo sobre la que percute y la dirección en que lo hace, en general
es redondeada u oval. Las dimensiones del orificio de entrada son
variables y van a depender de la forma que sea el proyectil, de la
distancia a la que se ha hecho el disparo y de la fuerza viva que tuviera
el proyectil al llegar a la piel. Generalmente son de menor tamaño que
el calibre, pues al chocar la bala con la piel, la hunde y distiende en
forma de dedo de guante, que termina por perforarse, cuando la piel se
recupera de la distensión el orificio se restringe. No obstante los
disparos a corta distancia las dimensiones son grandes, debido a los
efectos explosivos acompañantes aunque sin estos también podemos
encontrar un orificio superior al calibre de la bala, debido al movimiento
vibratorio que transmite el proyectil en el momento de su comente que
el calibre de la bala causante de un orificio de entrada no es deducible
por el tamaño que tenga, puesto que en su producción influyen no solo
el diámetro del proyectil, sino la distensión de la piel y la zona de la
lesión. Como elementos característicos que acompañan al orifico de
entrada encontramos: a) El anillo de contusión. También denominado
zona apergaminada, orla equimótica, halo contusito, cintilla de
contusión, bandeleta de contusión, collar o círculo apergaminado
equimótico, gola erosiva o cintilla erosiva. La forma de pende de la
incidencia del proyectil, y puede ser: • Completo o concéntrico: el halo
rodea completa y totalmente el orificio de entrada. La incidencia del
proyectil es perpendicular. • Excéntrico completo: el halo no tiene en
todo el perímetro el mismo ancho. El ángulo de entrada es agudo. •
Excéntrico incompleto: el halo tiene forma semilunar y se corresponde a
una incidencia muy aguda. En su formación intervienen varios
mecanismos:
1. La contusión de la piel por la bala.
2. La erosión que la distensión de la piel originaria antes de perforarse y
que produce verdadera rotura de fibras cutáneas.
3. La frotación del proyectil sobre la piel deprimida en dedo de guante.
b) Collarete de limpieza. Alrededor del anillo de contusión, aparecen lo
que se ha denominado collarete de limpieza o anillo de enjugamiento,
resultante del depósito de impurezas que arrastra el proyectil. Puede
estar ausente en caso de que se interpongan elementos como ropas o
cabellos.
La suma de anillo de contusión y de enjugamiento, es lo que algunos
autores denominan anillo de FISH.
c) Tatuaje o taraceo. Definido por Chavigny como “los rastros
coloreados que un disparo a corta distancia deja sobre los vestidos.
Son signos del orificio de entrada y su presencia nos permite
orientarnos sobre la distancia a que se ha efectuado el disparo. Entre
estos signos se encuentran: • Quemadura. Producida por la llama y los
gases incandescentes que salen por la boca de fuego del arma. Se
observa como una zona desecada y negruzca o negro-amarillenta. •
Incrustación de granos de pólvora. Al producirse un disparo salen de la
boca de fuego del arma granos de pólvora que pueden estar total o
parcialmente quemados. Suelen depositarse en epidermis, pero pueden
llegar a la dermis. Estos elementos forman el denominado tatuaje
verdadero, que no desaparece con el lavado.
• Ahumamiento. El negro de humo del disparo se deposita en la piel
con una coloración gris pizarra o negruzca. Otras características
presentes en las lesiones producidas por proyectil único es que a veces
el trayecto puede ser único o múltiple, dependiendo si se fragmenta o
no el proyectil. Por su dirección se distinguen los trayectos rectilíneos
que siguen la dirección del disparo, y los trayectos con desviación, por
choque con huesos, que hacen que el proyectil se desvíe a veces de
forma sorprendente. El calibre del trayecto, no suele ser uniforme, sino
que varía de ancho a lo largo de su recorrido, dependiendo de las
esquirlas óseas y cuerpos extraños que la bala moviliza en su recorrido.
El interior del trayecto se rellena de sangre,
Reconociéndose como hemorragia en T, descrita por Piedelievre y
Desoille (1939). Esto se debe que la hemorragia en el trayecto más la
del orificio de entrada, que es una hemorragia en sábana, en un corte
longitudinal aparecería con una forma de T. El orificio de salida puede
faltar, si el proyectil queda incluido, o puede ser múltiple, en el caso de
que se fragmente el proyectil. En general suele ser más desflecado que
el de entrada, con los bordes de la herida evertidos. En el orificio de
salida no existe nunca anillo de limpieza. En cuanto a la
cintillacontusiva no suele existir, aunque se ha descrito en algún caso.
Para algunos autores se debería a un excesivo estiramiento de la piel,
lo que hace que se produzca un apergaminamiento postmortal, para
otros como Romanese, se debería a un mecanismo contusito, cuando
el orificio de salida, se encuentra en una zona de apoyo en objetos
resistentes, como cinturón, carteras, placas, etc. Si la salida está en la
ropa debemos investigar si existen tejidos blandos en ella, que han sido
empujados por el proyectil, siendo este signo de gran valor.
LESIÓNES CAUSADA POR ELÉCTRICIDAD: Es un daño a la piel o a
los órganos internos cuando una persona entra en contacto directo con
una corriente eléctrica.
Consideraciones: El cuerpo humano conduce muy bien la electricidad.
Eso significa que la electricidad pasa con mucha facilidad a través de
nuestro cuerpo. El contacto directo con una corriente eléctrica puede
ser mortal. Aunque algunas quemaduras eléctricas parecen menores,
es posible que aún haya daño interno grave, sobre todo en el corazón,
los músculos o el cerebro. Una corriente eléctrica puede causar
lesiones en cuatro formas: 1-Un paro cardíaco debido
al efecto eléctrico sobre el corazón
2-Destrucción de músculos, nervios y tejidos por una corriente que
atraviesa el cuerpo
3-Quemaduras térmicas por el contacto con la fuente eléctrica
4-Caerse o lesionarse después del contacto con la electricidad
Causas: Una lesión eléctrica puede ser causada por: Contacto
accidental con los tomacorrientes, cables eléctricos o partes expuestas
de cables o aparatos eléctricos Chispas de arcos eléctricos
provenientes de líneas de alto voltaje Relámpagos Maquinarias o
exposiciones ocupacionales Niños pequeños que muerden o mastican
un cable eléctrico o insertan objetos en un tomacorriente Armas
eléctricas (como un Taser)
Síntomas: Los síntomas dependen de muchos factores, por ejemplo:
El tipo y la fuerza del voltaje. El tiempo que usted estuvo en contacto
con la electricidad La forma como esta atravesó el cuerpo Su salud
general Los síntomas pueden incluir:
1-Cambios en la lucidez mental (nivel de conciencia)
2-Fracturas óseas
3-Ataque cardíaco (dolor en el pecho, el brazo, el cuello, la mandíbula o
la espalda)
4-Dolor de cabeza
5-Problemas con la deglución, la visión o la audición
6-Latidos cardíacos irregulares
7-Dolor y espasmos musculares
8-Entumecimiento u hormigueo
9-Insuficiencia pulmonar o problemas respiratorios
10-Convulsiones
11-Quemaduras en la piel