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Historia Del Estudio Sistematizado Del Niño

Este documento resume la historia del estudio sistematizado del niño. En la Edad Media, los niños eran vistos como adultos en miniatura y no se les daba mucha importancia. En los siglos XVI-XVIII comenzó a emerger la idea de la infancia como una etapa única, aunque no fue hasta el siglo XIX que se realizaron los primeros estudios científicos sobre el desarrollo infantil normal y excepcional. Hoy en día, la psicología evolutiva estudia al niño desde una perspectiva compleja que tiene en

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Historia Del Estudio Sistematizado Del Niño

Este documento resume la historia del estudio sistematizado del niño. En la Edad Media, los niños eran vistos como adultos en miniatura y no se les daba mucha importancia. En los siglos XVI-XVIII comenzó a emerger la idea de la infancia como una etapa única, aunque no fue hasta el siglo XIX que se realizaron los primeros estudios científicos sobre el desarrollo infantil normal y excepcional. Hoy en día, la psicología evolutiva estudia al niño desde una perspectiva compleja que tiene en

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CAPITULO 1

Historia del estudio sistematizado del niño


Faas, A.E.; Nanzer, C.; Marasca, R. y Rabinovich, D.

Si en el marco de la Psicología Evolutiva hablamos del niño como objeto de


estudio deberemos inevitablemente abordarlo desde la complejidad y diversidad que
ello implica. A dicha complejidad -común a la construcción de cualquier concepto,
puesto que inevitablemente siempre que se trate de una construcción teórica existe
un anclaje paradigmático desde el que se piensa un momento histórico que produce
visibles e invisibles que deben ser considerados e incluidos-, se sumará que en el marco
de la psicología evolutiva existen diferentes teorías que enfocan determinados aspectos
dentro del desarrollo infantil y los abordan desde distintos métodos.
Así, al abordar la especificidad de la Psicología Evolutiva, se vuelve necesario
referirse a los cambios en la manera de concebir y entender a la infancia, tanto desde
una perspectiva histórica como cultural y social. Es preciso tener en cuenta que la ciencia
moderna basada en el desarrollo del niño es la culminación de siglos de cambios en los
valores culturales occidentales, pensamientos filosóficos sobre los niños y progresos
científicos, lo cual da cuenta de que la estructura actual del campo tiene raíces que se
extienden hasta muy lejos en el pasado. En este sentido, la concepción de niño presente
en cada momento histórico ha sido el resultado de una activa construcción cultural que
continúa presente aún en nuestros días. Se considerarán aquí las mayores influencias
que han permitido arribar al concepto de niño en la actualidad seguidas de aquéllas
que han precedido los estudios científicos en torno a la niñez ligadas a las fuerzas más
importantes en la teoría e investigación actuales.
En lo que refiere a los determinantes histórico-contextuales, es posible afirmar
que no es el mismo niño el que se veía, pensaba o escribía hace 1500 años en India,
Egipto o Roma, como tampoco lo es aquel que en la edad media circulaba en la aldea,
indiferenciado del resto de la comunidad e integrado al trabajo necesario para la vida
cotidiana. De hecho, si se incursiona la historia de la infancia, se encuentran asesinatos
masivos de niños por diferentes motivos: sacrificios, escases de alimentos, defectos
físicos, motivos que en general dan cuenta del escaso valor social que tenían los niños
en otros momentos históricos.
Asimismo, se han identificado mortificaciones físicas de niños ligadas a costumbres
y ritos de determinadas culturas, tales como: vendajes realizados a niñas de oriente
para que el tamaño de sus pies sea pequeño; craneoplastías o intervenciones craneanas
efectuadas desde el nacimiento hasta lograr la osificación del cráneo a partir de la
colocación de vendajes en determinadas partes de la cabeza según la forma que se
buscara marcar -prueba de ello son los restos arqueológicos hallados en diferentes
continentes-; mutilaciones y castraciones de órganos sexuales, comúnmente realizadas

13
en los conocidos eunucos en Italia o en niñas de Egipto hace dos mil años atrás; entre
otras. Vale señalar que todas estas prácticas ligadas a costumbres de una época y
región determinadas dan cuenta de la manera en que era entendida la infancia en un
determinado momento socio-histórico.
Al respecto, Aristóteles en Grecia (384-322 a.C.) escribía en su diario:
(…) hasta los 2 años -primer período- conviene ir endureciendo a los niños,
acostumbrándoles a dificultades como el frío… En el periodo subsiguiente, hasta la
edad de 5 años, tiempo en que todavía no es bueno orientarlos a un estudio ni a
trabajos coactivos a fin de que esto no impida el crecimiento, se les debe, no obstante,
permitir bastante movimiento para evitar la inactividad corporal; y este ejercicio puede
obtenerse por varios sistemas, especialmente por el juego (…)

Esta cita explicita una mirada centrada en aspectos que hoy serían impensables y
que, como ya fue señalado, está condicionada por una época, una cultura y una ideología.
En general, los historiadores que han abordado los avatares de la infancia a través
tiempo acuerdan en señalar que el sentimiento de infancia, la conciencia social de la
particularidad de lo infantil o la representación de ser niño es un concepto propio de la
modernidad. Fue durante los siglos XVII y XVIII que, al menos en occidente, comienza
a plasmarse esta diferenciación sobre la maduración biológica, la transformación en la
concepción de la familia nuclear y la monogamia como institución social.
Este lento proceso comienza aproximadamente a partir del S.XVII y se instaura
definitivamente en el S.XIX. Más tarde, con la industrialización, las grandes urbes, el
comienzo de la escolaridad obligatoria, las relaciones familiares, entre otros cambios
sociales se producen importantes transformaciones en el rol, mirada y forma de
concebir a la infancia.
En concordancia con este interés diferenciado por esta etapa de la vida,
comienzan a realizarse los primeros estudios sobre la niñez. Al respecto Juan Delval, en
su libro Estudio del desarrollo humano (1996), propone tres grandes grupos de trabajos
en función de los sujetos estudiados y de los métodos utilizados:
—— El primer grupo comprende aquellos estudios que buscaban describir y com-
prender a sujetos excepcionales, donde lo llamativo y estudiado era lo infre-
cuente y excepcional, como por ejemplo niños que crecieron en condiciones
de aislamiento, niños ciegos, niños superdotados, etc. Los trabajos más desta-
cados dentro de este grupo fueron: el caso Victor, niño salvaje de Aveyron, es-
tudiado por el médico Itard entre 1801 y 1806, así como también los estudios
de niños ciegos o sordomudos efectuados por Hellen Keller y Laura Bridgman.
—— En el siguiente grupo Delval incluye las observaciones biográficas sobre suje-
tos que denominará normales, estudios que resultaron dominantes durante el
S.XIX. En general se trataba de diarios donde padres o adultos con un vínculo
cercano al niño reunían observaciones registradas durante de los primeros
años de vida. Los principales estudios llevados a cabo en esta época fueron el
del filósofo Dietrich Tiedemann, quien en 1787 publicó un diario sobre el desa-
rrollo de su hijo durante los dos primeros años y el trabajo de William Preyer,

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quien escribió un diario en torno al proceso de desarrollo de su hijo en 1882.
—— En el último grupo Delval ubica los estudios de tipo estadístico, que permi-
ten investigar características específicas de la conducta infantil sobre un grupo
significativo de niños. Estos estudios comienzan a realizarse a finales del S.XIX
y principios del S.XX. Entre este grupo de estudios se destaca el trabajo del
psicólogo norteamericano Stanley Hall, quien generalizó el uso de cuestiona-
rios para conocer el pensamiento infantil.

Veamos ahora un recorrido histórico en torno a las diferentes ideas de niño y


como éstas han ido variando desde el medioevo hasta la actualidad.

1. Recorrido historico
1. 1 Tiempo Medieval
En el tiempo medieval se otorgaba poca importancia a la infancia como una fase
separada del ciclo vital. La idea comúnmente aceptada hoy de que la naturaleza del niño
es única y que, por tanto, debe ser distinguido del joven y del adulto era mucho menos
común en aquella época.
Los niños eran mirados como adultos en miniatura, ya formados, pensamiento
al que se llamó “preformacionismo”. Esta manera de entender a la infancia se reflejaba
en el arte, en el lenguaje y en todos los juegos y entretenimientos que caracterizaron
a este momento socio-histórico. Así, por ejemplo, si se miran cuidadosamente las
pinturas medievales es posible observar que los niños eran dibujados con vestidos y
expresiones que reflejaban adultos inmaduros.
Antes del S.XVI el término niño no tenía el mismo significado que el que tiene
en la actualidad. En su lugar, esta palabra era usada indiscriminadamente para referirse a
hijos, señoritas y hombres jóvenes.A su vez, los juguetes y juegos no eran especialmente
diseñados para ocupar y entretener a los niños, sino que éstos podían ser usados por
personas de cualquier grupo etario. Incluso, la edad de los niños no fue registrada en
una familia ni en registros civiles hasta el S.XV y XVI, lo cual da cuenta de la escasa
valoración y significación que tenía esta etapa de la vida en este momento histórico
(Ariés, 1987).
No obstante, en la época medieval comenzaron a vislumbrarse algunos rasgos
en torno a la idea de los niños como seres únicos, tales como leyes en torno a la
necesidad de protección de los niños hacia adultos que podían maltratarlos o sacar
ventajas de ellos; la aparición de secciones pediátricas que reconocían la fragilidad de
los niños y sugerían especiales instrucciones para su cuidado; entre otros. Así, en un
sentido práctico, ya era posible reconocer en este momento una incipiente conciencia
de la niñez como una etapa con características propias, aunque no existían aún teorías
sobre la individualidad de la infancia, ni concepciones acerca de ella como una etapa
diferenciada del desarrollo.

15
1. 2 El Siglo XVI Y XVII
En el S.XVI a partir de ideas religiosas, más particularmente en adhesión a la
concepción protestante del pecado original, surge un nuevo modo de comprender a la
infancia. Esta visión entendía al niño como un ser frágil que necesitaba ser salvaguardado
por sus instintos innatos, debiendo ser por ello disciplinado. Nacido demoníaco y
pecaminoso, el niño tenía que ser desviado de sus tendencias naturales, siendo necesario
civilizarlo y llevarlo hacia un destino de virtud y salvación. En esta época, las prácticas
de crianza se caracterizaban por ser autoritarias y restrictivas y eran recomendadas
como la manera más eficiente de transformar al niño desviado. Incluso, la vestimenta
utilizada por los niños en este momento da cuenta de la concepción de infancia que
predominaba, en tanto usaban ajustados corsets con la finalidad de mantenerlos en
una postura adulta. Asimismo, el entrenamiento moral era un aspecto esencial en la
escolaridad, tal como lo demuestra el texto Con la equivocación de Adán pecamos todos,
empleado como la primer introducción de los niños hacia la lectura y el alfabeto.
Una práctica común llevada a cabo en el ámbito escolar por los maestros solía ser
castigar duramente a niños considerados desobedientes, castigo que en general no era
repudiado en el hogar.
A pesar de que estas actitudes representaban la filosofía de crianza prevalente de
la época, es importante notar que no siempre representaban las prácticas diarias en las
familias puritanas. Evidencia histórica reciente indica que el amor y afecto por sus hijos
llevaba a muchos padres -nuevos ingleses- a rechazar estas prácticas extremadamente
represivas con sus niños, optando en su lugar por un balance más moderado entre la
disciplina y la indulgencia, la severidad y la permisividad.

1.3 El Siglo XVII Y XVIII


1.3.1. Primeras filosofías de la infancia: Locke y Rosseau
El S.XVII iluminó las nuevas filosofías de la razón y forjó ideales sobre la dignidad
humana y el respeto. En este contexto, las concepciones de la infancia aparecen como
más humanas y benevolentes que las de siglos pasados.
Los escritos e ideas planteadas por John Locke (1632-1704), filósofo inglés
durante la Edad de la Razón, sirvieron como base para una importante perspectiva
teórica del S.XX que se discutirá más adelante: el conductismo. Locke entendía al niño
como una tabula rasa, una hoja de papel en blanco a ser “escrita” por el adulto. A
diferencia de la concepción de niñez previamente descripta que entendía al niño como
demoníaco o desviado, en este momento socio-histórico el niño era “nada” y sus
características debían ser inscriptas y moldeadas por todo tipo de experiencias durante
el transcurso de su desarrollo. Locke describía a los padres como tutores racionales
que podían moldear al niño de la manera que ellos quisieran usando asociaciones,
repeticiones, imitaciones, recompensas y castigos. Incluso, las recomendaciones de las
prácticas de crianza de Locke han sido eventualmente validadas por la investigación
del S.XX (Parke, 1977, en Berk, L, 1999). Por ejemplo, sugería que los padres en vez de
premiar a sus hijos con dinero o dulces, los gratificaran con aceptación y aprobación.
A su vez, expresó su oposición al castigo físico argumentando que dicha práctica no

16
refleja autocontrol además de su tendencia a establecer asociaciones desfavorables.
Así, la filosofía de Locke produjo un cambio desde el castigo y la brutalidad hacia la
amabilidad y compasión con los niños. Como se mencionó previamente, esta nueva
visión impregnó las posturas conductistas del S.XX y sus recomendaciones en torno a
la educación de los niños.
Posteriormente, en el S.XVIII surge una nueva teoría sobre la infancia expresada
por el filósofo Jacques Rousseau (1712-1778) y con ella nuevas concepciones,
representaciones y prácticas en torno a la infancia. Los niños comenzaron a ser vestidos
de un modo más confortable y los castigos corporales declinaron notablemente. A
diferencia de la filosofía de Locke en función de la cual se comprendía a los niños como
recipientes vacíos a ser llenados por la instrucción adulta, Rousseau entendía a los
niños como “nobles salvajes”, equipados naturalmente con un sentido del bien y del
mal, de lo correcto y equivocado y con un plan innato para el crecimiento ordenado y
saludable.
De este modo, la filosofía rousseauniana estaba centrada en el niño y se
caracterizaba por ser permisiva. Planteaba que la construcción del sentido moral y
del modo de pensar y sentir de los niños sólo podía ser obstruida por la restricción
y entrenamiento de los adultos, siendo precisamente estos últimos quienes debían
responder a las necesidades expresadas por el niño en distintas etapas del desarrollo:
infancia, niñez, niñez tardía y adolescencia. De hecho, algunos autores acuerdan en señalar
a la filosofía de Rousseau como la primera posición verdaderamente desarrollista en
torno a la infancia.
En 1762 Rousseau publica el libro “Emile ou de l´education” en el que sintetiza
las ideas principales del desarrollo infantil. Su obra incluye dos conceptos vitales que
se encuentran en las modernas teorías del desarrollo: los conceptos de estadio del
desarrollo y de maduración. Si se acepta la idea de que los niños maduran a través de una
secuencia de estadios, entonces no pueden ser entendidos como adultos en miniatura
o preformados. Más bien son seres únicos, diferentes de los adultos y su desarrollo
está determinado por reglas propias. Según Rousseau, tal como cita en el prefacio de
su obra, el error está en que “(…) se busca siempre al hombre en el niño sin pensar en lo
que es antes de ser hombre (…)”. Vale destacar que estas ideas y la filosofía de Rousseau
impactaron en muchas teorías del S.XX, tales como la teoría maduracional de Gesell y
la teoría de los estadios de Piaget.
Retomando a Delval (1996), hacia finales del S.XVIII y comienzos del S.XIX las
posturas innatistas y empiristas interjuegan en una serie de estudios que describen e
intentan comprender el desarrollo de sujetos excepcionales -niños en condiciones
de aislamiento, niños ciegos, niños superdotados, etc.-. Algunos de los estudios
mayormente destacados en esta época fueron el de Víctor, el niño salvaje de Aveyron
estudiado por Itard, así como también los estudios de niños ciegos o sordomudos
efectuados por Hellen Keller y Laura Bridgman, trabajos que explican la conducta de
los niños atendiendo a los aspectos cognitivos, emocionales, sociales y/o psicomotrices
del desarrollo.

17
1.4 Siglo XIX y principios del XX
1. 4.1 La influencia de Darwin
En la mitad de S.XIX Charles Darwin (1809-1882) escribió El origen de las
especies (1859), obra en la que plantea dos principios relacionados de la evolución:
la selección natural y la supervivencia del más apto. Darwin explicaba que ciertas
especies eran seleccionadas por la naturaleza para sobrevivir en partes particulares del
mundo, debido a que poseían características que se lo permitían o porque eran capaces
de adaptarse a ello, mientras que otras especies morían ya que sus características
no eran las adecuadas para un ambiente específico. De este modo, según Darwin la
reproducción y la sobrevivencia entre las especies seguía un patrón que facilitaba su
evolución. Los individuos que mejor se adaptaban a los requerimientos de sobrevivencia
del ambiente eran aquellos que vivían lo suficiente como para reproducirse y transmitir
las características más favorables a las futuras generaciones. Asimismo, Darwin observó
que las formas más tempranas de embrión de las especies eran sorprendentemente
parecidas en apariencia física y concluyó que todas las especies, incluyendo la humana,
descendían de ancestros comunes y que cada una implicaba millones de años según el
proceso de selección natural.
Los escritos de Darwin focalizaban en el valor de sobrevivencia de las
características físicas de cada especie, intentando explicar cómo algunas conductas
promueven la adaptación al ambiente y aseguran la supervivencia. Esta idea darwiniana
según la cual ciertas conductas promueven la sobrevivencia influyó a muchos referentes
teóricos del desarrollo del niño en el S.XX. Por ejemplo, está presente en la teoría
psicosexual de Freud según la cual el desarrollo culmina en la conducta heterosexual
madura y la vida en familia, lo que asegura el nacimiento y la sobrevivencia de la próxima
generación. A su vez, las ideas de evolución impulsaron el trabajo de Hall y Gesell, cuyas
teorías maduracionales del crecimiento predeterminado se basan en la creencia de que
la ontogenia recapitula la filogenia, cuando expresan que el desarrollo del niño (ontogenia)
reproduce el mismo plan general de la evolución de la especie humana (filogenia).
Los últimos años del S.XIX se destacan por una serie de trabajos que marcaron
el comienzo de la Psicología Evolutiva como disciplina. Uno de ellos fue el de W. Preyer,
considerado el antecesor de la psicología evolutiva moderna, quien en 1882 publicó
en Alemania su libro El alma del niño, obra en la que rescata observaciones objetivas
de su hijo durante los primeros tres años de vida en torno a distintos aspectos del
desarrollo emocional, cognitivo y físico, a partir de la observación naturalista, controlada
y comparada. Fuertemente influido por el pensamiento darwiniano, Preyer insistió en
la importancia de la herencia para explicar la secuencia evolutiva de las conductas de
los niños.
El otro trabajo fue el que realizó S. Hall un año después, quien popularizó en EEUU
el uso de cuestionarios en psicología. Se preocupó por la fiabilidad de los resultados,
revisando y ampliando los instrumentos, así como también entrenando a los maestros
en la toma de cuestionarios en el ámbito escolar. Junto con la obra de Binet en Francia
inauguraron un período normativo y de evaluación de la Psicología Evolutiva, plagado
de medidas cuantitativas de la conducta del niño, promedios relacionados con la edad,

18
escalas de inteligencia, instrumentos de medición de capacidades aplicables a escolares
para medir intereses, aptitudes, etc.
A su vez, la obra de Baldwin El desarrollo mental en el niño y en la raza publicada en
1895 dio inicio al estudio de la sucesión de etapas en el desarrollo evolutivo. Este autor
desarrolló conceptos claves en torno al desarrollo infantil, tales como: asimilación,
acomodación, reacción circular, esquema, imitación, entre otros.Al plantear el desarrollo
y formación del psiquismo adulto, Baldwin es considerado el precursor de la psicología
genética, además de sentar las bases de la psicología dialéctica Vigotskyana al acentuar
el rol de los procesos interpersonales en el desarrollo infantil.
De igual modo, vale destacar que las ideas de Darwin también han influenciado
diversas teorías contemporáneas como la teoría de Piaget, centrada fundamentalmente
en explicar cómo el desarrollo del pensamiento permite al niño acceder a una mejor
adaptación a las demandas del ambiente. Un fuerte componente Darwininano está
también presente en las modernas teorías etológicas. Como se verá más adelante, los
investigadores etológicos comparan los niños humanos con las crías de otras especies
animales para descubrir de qué manera algunos comportamientos promueven la
adaptación al ambiente y aseguran la supervivencia (Berk, 2014).

1. 4.2 Comienzo de los Estudios Empíricos sobre el Niño: Las Biografías


de Bebés
Los primeros intentos de estudiar la etapa de la niñez ocurrieron a finales del
S.XIX y comienzos del S.XX en forma de registros biográficos de la conducta de un
niño particular. Estos registros incluían descripciones narrativas día a día del crecimiento
secuencial de un infante o niño pequeño que era generalmente bien conocido por el
observador.
De acuerdo con Delval (1996, 2002), este período de observaciones biográficas
en relación con sujetos normales consistió en diarios en donde adultos con un vínculo
cercano al niño registraban observaciones durante los primeros años de vida. Dietrich
Tiedemann fue uno de los primeros filósofos que dio a conocer un diario sobre el
desarrollo de su hijo durante los dos primeros años en 1787. A su vez, otro registro
biográfico reconocido fue el efectuado por William Preyer, quien como se mencionó
previamente en 1882 publicó un diario en el que analizó diferentes aspectos en torno
al desarrollo de su hijo. Por otra parte, Darwin, Piaget y Skinner también llevaron a
cabo observaciones sistemáticas con sus propios hijos, a partir de las cuales crearon y
enriquecieron sus teorías.
Si bien estas biografías de bebés resultaron de gran utilidad en los inicios del
estudio de la infancia, frecuentemente se toman como ejemplos de lo que no se debe
hacer al realizar una investigación con población infantil. Estos primeros registros
empíricos han sido criticados por la investidura emocional que revestían los sujetos
del estudio -generalmente hijos del observador-, además de ser considerados poco
objetivos, carecer de sustento teórico, estar impregnados por interpretaciones sesgadas
en torno a la conducta de los niños y considerarse antiéticos. Es preciso tener en
cuenta que dichas biografías fueron los primeros trabajos exploratorios de un campo

19
todavía desconocido, por lo que no puede esperarse que las teorías y métodos de
estudio estén completamente formulados.
Sin embargo, el abordaje biográfico también ofrece algunas ventajas, puesto
que el registro y descripción directa permiten preservar la riqueza y complejidad del
comportamiento infantil y su continuidad a través del tiempo. A su vez, las biografías
de bebés proveyeron un sentido de progreso, en tanto es posible observar dónde se
comenzó y cuán lejos se ha llegado en los intentos de estudiar al niño científicamente.
Hoy, el legado de este tipo de registros convive con los métodos contemporáneos de
la observación naturalística y de los diseños de investigación longitudinal en los que el
desarrollo de los niños es seguido individualmente a través del tiempo.

1. 5. Primera mitad del Siglo XX


1. 5.1 Período Normativo y de Evaluación
Como se mencionó con anterioridad, Stanley Hall (1846-1924) fue uno de los
psicólogos más influyentes del S.XX y algunos lo consideran fundador del movimiento
del estudio del niño. Influido por ideas darwinianas, Hall desarrolla sus trabajos a partir
de los cuales argumenta que el desarrollo del niño repite la historia evolutiva de las
especies. Si bien en la actualidad esta postura está olvidada, una de las principales
contribuciones se asocia con el valor científico otorgado a la investigación de la infancia.
Este autor inició la recolección de un gran cuerpo de hechos objetivos sobre el
desarrollo del niño llevando a cabo un abordaje normativo en torno al estudio de la
niñez. En estudios de este tipo, las medidas cuantitativas de la conducta de los niños son
registradas y se computan los promedios relacionados con cada edad para sistematizar
el curso del desarrollo. Para ello, se crean instrumentos que permitan una medición
científica de las capacidades de los niños. En este sentido, Hall construyó elaborados
cuestionarios que registraban en los escolares casi todo lo que ellos podían decir acerca
de sí mismos -intereses, miedos, juegos imaginarios, sueños, amistades, conocimiento
diario, entre otros aspectos-. Sin embargo, debido a que no había un sustrato teórico
para darle significación a los abordajes de Hall, sus resultados tuvieron poco valor. Aun
así, el abordaje normativo fue fuertemente aceptado y dominó el campo de los estudios
de la niñez hasta la primera mitad del siglo XX. De hecho, los trabajos efectuados en
este período son de tipo estadístico (Delval, 1996), dando como resultado un gran cuerpo
de hechos descriptivos sobre las características de los niños a diferentes edades pero
poca información sobre los procesos del desarrollo infantil -el cómo y el porqué-. Aún
así, la tradición normativa ha sentado las bases para el surgimiento de investigaciones
más sofisticadas en torno al desarrollo.
Uno de los estudiantes de Hall fue Arnold Gesell (1880-1961), quien al igual
que su maestro basó su teoría en la recapitulación evolucionista. Gesell creía que la
maduración era la fuerza primaria en el desarrollo del niño y que el ambiente tenía
poco efecto en la secuencia y ritmo del desarrollo. Dicho autor dedicó gran parte de
su carrera a recolectar información normativa detallada sobre la conducta de los niños
que ilustraba su genéticamente determinado patrón de desarrollo. Sus esquemas sobre

20
el desarrollo del niño eran particularmente completos, comprensivos y actualmente
sirven como base de muchos ítems de test modernos. Otro aporte de Gesell fue su
intención por hacer significativo el conocimiento de las características de los niños
para los padres. Sus escritos brindaron descripciones típicas de logros motores, de la
conducta social y de la personalidad de los niños que ayudaron a los padres aportándoles
información sobre lo que se podía esperar para cada edad del desarrollo.
Otro estudiante de Hall fue Lewis Terman (1877-1956), quien en 1916 en la
Universidad de Stanford publica su primer trabajo extenso utilizando test para niños: la
“Escala de inteligencia de Stanford-Binet” -revisión del trabajo de Binet y Simon-.
Con la finalidad de identificar niños con retrasos en el desarrollo, a comienzos
de 1900, Binet y Simon crearon un instrumento que aplicaron en diferentes escuelas
de París que requerirían clases especiales. Con posterioridad al desarrollo de esta
medida de inteligencia, en Estados Unidos se produjo una proliferación de evaluaciones
objetivas que acarreó consecuencias prácticas.
El trabajo sobre inteligencia de Binet fue único, debido a que comenzó con
una teoría sofisticada y bien desarrollada, a diferencia de las concepciones anteriores
centradas en la sensibilidad hacia estímulos físicos y tiempos de reacción. Definió a la
inteligencia a través del buen juicio, planificación y reflexión crítica. Luego, seleccionó
los ítems del test que eran capaces de reflejar estas complejas habilidades. El test de
Binet resultó exitoso en discriminar niños que variaban en los logros escolares y fue el
instrumento más utilizado para medir la inteligencia durante la etapa de la niñez.
Utilizando el test de Binet, Terman comenzó el primer gran estudio longitudinal
con el propósito de evaluar el desarrollo de niños altamente inteligentes. En 1921 casi
1.500 niños con coeficientes de inteligencia por encima de 135 participaron y fueron
seguidos desde la niñez hasta la adultez madura. La investigación brindó un gran servicio
práctico en disipar la creencia común de que los niños brillantes eran antisociales,
físicamente débiles y con intereses superespecializados. Contrariamente, los resultados
de Terman evidenciaron que los niños con coeficiente intelectual alto eran saludables,
emocionalmente estables y mejor adaptados socialmente que el resto de la población,
mientras que en la adultez mostraban destrezas profesionales extraordinarias.
El trabajo de Terman proveyó un instrumento de utilidad educativa así como una
clara evidencia de que los test de inteligencia podían ayudar en el entendimiento del
desarrollo del niño. Era la época en que la evaluación mental estaba en movimiento,
por lo que el estudio de las diferencias intelectuales entre los niños que variaban en
sexo, raza, orden de nacimiento, bagaje familiar y otras características comenzó a ser
el foco mayor de la investigación. A su vez, los test de inteligencia rápidamente se
transformaron en un instrumento muy utilizado en lo que refiere a la controversia
científica sobre lo innato versus lo aprendido, discusión que continúa en el pensamiento
del presente siglo.
Es durante este período, más precisamente el que se extiende entre las dos
guerras mundiales, en que dominan en psicología evolutiva dos tendencias contrapuestas:
por un lado la mera acumulación de datos con poca teoría y, por el otro, fuertes
modelos teóricos con frecuencia criticados por su escaso apoyo empírico.

21
Entre los representantes de la primera tendencia se encuentra Gesell quien,
tal como fuera mencionado anteriormente, realizó un gran número de inventarios
para valorar el desarrollo en la niñez. Uno de ellos es la “Escala Gesell de Desarrollo
Infantil”, publicada por primera vez en 1941, instrumento que aún sigue siendo utilizado
en nuestros días. Dicha escala se utiliza para evaluar el desarrollo durante la primera
infancia y mide diferentes áreas del desarrollo, tales como: lenguaje, conducta adaptativa,
conducta motora y conducta personal-social. (Fernández, 2003).
En lo que refiere a la segunda tendencia, a partir de la cual progresivamente
fueron surgiendo modelos teóricos para explicar el desarrollo infantil, es posible
identificar tres grandes corrientes de pensamiento determinadas por:
1. La influencia de Locke que alimenta el modelo mecanicista según el cual el
desarrollo es adquirido, explicación que actualmente sobrevive en las teorías
conductistas y del aprendizaje.
2. La influencia de Rousseau asociada con el modelo organicista en función del
cual el desarrollo es innato, concepción que permanece hoy en las teorías
psicoanalíticas y psicogenéticas.
3. La influencia de Marx vinculada con el modelo contextual-dialéctico que
concibe al desarrollo como un proceso multidireccional, que tiene lugar a lo
largo de todo el ciclo vital -desde el nacimiento hasta la muerte- fuertemente
influido por el contexto socio-histórico en el que el individuo se halla
inmerso, enfoque que sobrevive en la teoría de Vigotsky, la teoría bio-
socio-afectiva de Wallon, la teoría bio-ecológica de Bronfenfrenner,
la teoría psicosocial de Erikson, las teorías sistémicas, entre otras
(Urbano y Yuni, 2016).

Las diferencias principales entre los modelos mecanicista, organicista y contextual-


dialéctico se detallan en el siguiente cuadro:
MODELO MODELO MODELO
MECANICISTA ORGANICISTA CONTEXTUAL-
DIALÉCTICO
Concepción Reduccionista: el Holística o sistémica: Contextual
de hombre hombre es un ser el hombre es un ser dialéctica: el hombre
pasivo o reactivo activo, un sistema es un ser complejo
reductible a una serie organizado formado cuyas acciones,
de componentes por partes que comportimientos
(procesos, estados) interactúan y tienen y desarrollo están
más simples que actúan sentido únicamente influidos por el
de forma sucesiva para en función de las contexto socio-
dar como resultado el relaciones que histórico en el que se
comportamiento. mantiene con el resto encuentra inmerso, con
de los elementos. el cual establece una
interacción dinámica y
Hace hincapié en las dialéctica.
estructuras internas y
las relaciones que se
establecen entre ellas.

22
Noción de -De carácter -De carácter -De carácter
Desarrollo descriptivo: el explicativo: cada etapa multicausal y
desarrollo es producto evolutiva se explica multidimensional:
del aprendizaje, ya que a partir de los logros es un proceso que
se manifiesta en función alcanzados en la etapa tiene lugar a lo largo
del aumento de la anterior. de todo el ciclo vital
experiencia o de lo que (desde el nacimiento
el individuo aprende. El desarrollo se produce hasta la muerte) en el
cuando desde una que influyen múltiples
estructura se consigue factores: biológicos,
otra jerárquicamente psicológicos y
superior que integra a la contextuales o socio-
anterior manteniéndola históricos.
y que es más compleja
y cualitativamente
distinta.

Busca comprender los


principios que regulan
la organización entre
las partes y el todo
(estructura y función).

Explicación -Es independiente del -Es parte del -Influido por el


del cambio en individuo. individuo. contexto social e
el proceso de histórico.
desarrollo

-Es fundamentalmente
cuantitativo. -Es cuanti y
-Es fundamentalmente cualitativo.
cualitativo.

-Se explica en base


a hechos causales
anteriores, buscando -Está en proceso
las causas y efectos de de evolución -Es permanente e
los cambios producidos permanente. inherente a todos
en el desarrollo, los aspectos del
reduciendo fenómenos desarrollo.
complejos a fenómenos
simples a partir de su
cuantificación.

Predicción del Es Posible La predicción exacta del La predicción exacta del


cambio cambio es imposible cambio es imposible
teniendo en cuenta la
influencia del contexto
socio-histórico.

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Teorías con Teorías Conductistas: Teorías Psicoanalítica: Teoría psicosocial de
las que se Eric Erikson
identifica cada -Teoría del aprendizaje -Teoría psicosexual de
modelo por condicionamiento Sigmund Freud
clásico de Watson
Teoría socio-histórica
-Teoría del aprendizaje de Lev Vigotsky
por condicionamiento Teoría Psicogenética:
operante de Skinner
-Teoría del desarrollo
cognitivo de Jean Teoría bio-ecológica
Piaget de Urie Bronfenbrenner
Teoría Cognitiva:

Teoría del Aprendizaje


Observacional de Teoría Gestáltica Teoría bio-socio-
Albert Bandura afectiva de Henry
Wallon

2. La Psicología Evolutiva Contemporánea


A partir de 1970, la psicología evolutiva contemporánea plantea una ruptura
conceptual y metodológica con lo que se venía sosteniendo en torno al desarrollo
infantil, en tanto emerge la denominada “Psicología del Ciclo Vital”. Las principales
diferencias en este cambio de paradigma tienen que ver fundamentalmente con los
siguientes aspectos:
—— Desarrollo psicológico desde la concepción hasta la vejez
—— Desarrollo desde una perspectiva multidireccional y multidimensional
—— Influencia de la historia y de la cultura

Además, este nuevo enfoque del desarrollo implica un pluralismo que abarca
diversidad de enfoques, contenidos, metodologías, incluyendo aportes de diversas
orientaciones tales como:
—— Perspectiva etológica
—— Psicología cognitiva
—— Perspectiva ecológica
—— Perspectiva socio-genética e histórico-cultural

Por otra parte, tal como fue mencionado previamente, la Psicología del Ciclo
Vital adhiere al modelo contextual-dialéctico que tiene su origen en las concepciones
marxistas y en las teorías psicológicas basadas en ellas como las de Vigotsky, la psicología
soviética, la teoría bio-socio-afectiva de Wallon, la teoría psicosocial de Erikson y las
teorías sistémicas. Desde esta perspectiva, se entiende al desarrollo como un proceso
continuo, progresivo y flexible que abarca la evolución del ser humano desde el

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