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Los anteojos de oro
Era una noche tempestuosa, Holmes y yo Dos jóvenes ocuparon ese puesto
habíamos estado sentados en silencio durante
toda la tarde: él empecinado en descifrar con
hasta la llegada de Willoughby Smith,
un muchacho universitario con experiencia
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ayuda de una potente lupa, los restos de la en el rubro, quien esta mañana ha encontrado la
inscripción original de un manuscrito, y yo muerte en el estudio de la mansión y todo
concentrado, pensando en un reciente trabajo parece indicar que se trata de un asesinato.
de cirugía. De pronto, alguien tocó la puerta Holmes y yo nos acercamos al fuego, mientras
con insistencia. Era el joven detective, Stanley el joven continuaba su relato:
Hopkins, que quería ver a Holmes. −Nada de lo que sucedía en la casa de campo
−Estuve en el lugar del suceso y me he despertaba sospechas. El profesor trabajaba
tomado un coche hasta aquí. Aunque este como de costumbre junto a Smith. Las mujeres
caso parecía muy sencillo, no he podido de la casa realizaban sus quehaceres cotidianos y
descifrarlo: no hay ningún móvil, señor el jardinero, de vez en cuando, ayudaba
Holmes, y eso es lo que me molesta. trasladando al hombre inválido. Por otra parte, la
Holmes encendió su pipa, se recostó en verja del jardín que está a cien yardas de la
su silla y le dijo que le contara todo. carretera principal de Londres no había sido
−Los hechos son muy simples: el abierta. A continuación, les voy a leer la
profesor Coram alquila una casa de declaración de Susan Tarlton: “Siendo entre las
campo. Este hombre es inválido y se pasa once y las doce del mediodía, me encontraba
mitad del tiempo en cama y la otra colgando las cortinas; el profesor, en su
mitad en su silla de ruedas, ayudado por dormitorio ubicado en la planta baja. La ama de
su jardinero. Según sus vecinos, se trata llaves ocupada en sus quehaceres y Smith en el
de un hombre muy agradable y culto. Su estudio. Escuché un fuerte grito, que bien pudo
única compañía es una anciana ama de ser de un hombre como de una mujer, seguido
llaves, la señora Marker, y una criada, de unas pisadas fuertes y no recuerdo si la puerta
Susan Tarlton. Como el profesor está del estudio se cerró o no. Me quedé paralizada y
escribiendo un libro, necesitó de pronto atiné a ir al estudio y encontré al joven
contratar un secretario. Smith tendido en el suelo. La sangre chorreaba
de su cuello, junto a su cuerpo el cuchillo para
abrir cartas. Para asegurarme de que el joven
estuviera muerto, derramé agua en su frente y de
repente abrió sus ojos y murmuró:
−El profesor. Fue ella...”
Cuando la señora Marker llegó al lugar del
hecho, Smith ya había muerto. Entonces
Susan se dirige a la habitación del profesor y
lo encuentra durmiendo en su cama. Todos
declararon escuchar el gritó, sin embargo
nada hace pensar que Smith tuviera algún
enemigo. En el estudio no faltaba nada y
nadie tocó nada, hasta que llegué junto a la
policía del lugar.
−Lo único seguro es que el asesino
conocía cada espacio de la casa y que había
entrado por ese sendero del jardín que
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da directamente al estudio. Y fueron hacia la habitación donde se encontraba
debió huir por el mismo lugar ya el profesor:
que la hiedra se encontraba −¡Señor Holmes, qué honor que usted se
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aplastada. encuentre en mi casa! Pero como ya le habrá
−¿A dónde conduce este sendero? anticipado el detective, no hay móviles ni nada
−dijo Holmes. ¿Vio las huellas en la hiedra? que haga pensar que fue un asesinato.
−¿Cómo saberlo? Allí empiezan, pero no −¡No estaría tan seguro! −lanzó al descuido
conducen a ningún lugar. Después examiné Holmes−. Creo que usted estaba en la cama en
exhaustivamente el pasillo y no pude encontrar el momento del crimen y no pudo oír nada
ninguna otra pista. −continuó−. ¿Qué imagina que quiso decir el
−¿Y el cuerpo cómo fue encontrado? pobre muchacho con las palabras “El profesor.
−preguntó Holmes. Fue ella…”?
−Fue encontrado junto al escritorio en el lado −Susan es una muchacha de campo, no ha
izquierdo. Tenía una herida en el lado derecho escuchado bien. Tal vez el joven Smith dijo algo y
del cuello, de atrás hacia adelante, de manera ella creó oír lo que usted refiere. ¡Ya saben cómo
que es casi imposible que se lo hiciera él mismo. son los jóvenes, un viejo amor, un descuido y de
−A menos que se cayera sobre el cuchillo pronto encuentran la muerte! Un guante, un
−dedujo Holmes. anteojo, un abanico… son solo detalles, lo que
−Exacto. Esa idea también la tuve, pero la importa es el móvil y no lo hay −sentenció.
deseché porque encontramos el abrecartas a los −¿Detrás de esa biblioteca que hay?
pies del cadáver, además de unos lentes de oro Señalándola y sin darle tiempo a contestar,
en el puño apretado del cadáver. Smith tenía tocó un libro que hizo aparecer un escondite
una excelente vista, no hay dudas de que secreto donde se encontraba oculta una mujer
pertenecen al asesino −concluyó el detective. de aspecto desalineado, quien salió como pudo,
Sherlock Holmes tomó los anteojos y los se incorporó y, ante los caballeros atónitos,
examinó cuidadosamente. Se los puso en la confesó:
nariz, intentó leer con ellos e hizo anotaciones −“Yo maté a Smith, fue como usted sostiene
en una hoja. Holmes, por un accidente. Fui al escritorio,
−Mis deducciones son de una simpleza sin quería rescatar unos documentos que
igual −dijo−. Unos anteojos de oro deben incriminaban al profesor por traicionar a un
pertenecer a una persona refinada; el puente grupo de camaradas rusos, entre los que me
del armazón me hace pensar que es una encontraba. El joven ayudante me descubrió,
persona con nariz ancha y ojos muy juntos. quiso frustrar mi robo y en el forcejeo, tomó mis
Observe, Watson, que los pernos del anteojo anteojos; lo empujé y con el abrecartas se dio en
han sido cambiados, uno primero que el otro, el cuello. Como no veía, creí volver por el mismo
debido al desgaste del tornillo, por lo tanto lugar por el que había entrado, pero me hallé en
deduzco que la dama fue dos veces al óptico. la habitación del profesor y lo obligué a que me
Al otro día salieron hacia Yoxley. Se ayudara a cambio de no reportarlo ante las
presentaron en la vieja casona, examinaron autoridades de inmigración.
cada detalle e indagaron a cada uno de sus −Elemental, mi querido Watson, he aquí
habitantes. Holmes se detuvo en el porqué el profesor comía porción doble desde el
aplastamiento de la hiedra y en el estudio, día del asesinato.
revisó cada parte del escritorio, notó raspones Tanto Susan como el profesor fueron
sobre la manija de uno de los cajones. Otra detenidos y procesados.
cuestión en la que detuvo su atención fue la
mención que hizo el ama de llaves sobre el De Las aventuras de Sherlock Holmes,
apetito repentino del profesor. Por último, adaptación de Olga Pereyra
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