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SENNETT, R. 2018 - Construir y Habitar (Intro)

Este libro explora la historia y evolución de las ciudades a lo largo del tiempo, desde las primeras épocas del cristianismo hasta las urbes modernas. Analiza conceptos como la distinción entre ciudad física (ville) y mentalidad urbana (cité), así como los aportes de innovadores urbanistas como Cerda e ideas como la ciudad abierta. El autor argumenta que repensar el diseño urbano es crucial para estructurar nuestras vidas y propone valores que deberían guiar el desarrollo de las ciudades.

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SENNETT, R. 2018 - Construir y Habitar (Intro)

Este libro explora la historia y evolución de las ciudades a lo largo del tiempo, desde las primeras épocas del cristianismo hasta las urbes modernas. Analiza conceptos como la distinción entre ciudad física (ville) y mentalidad urbana (cité), así como los aportes de innovadores urbanistas como Cerda e ideas como la ciudad abierta. El autor argumenta que repensar el diseño urbano es crucial para estructurar nuestras vidas y propone valores que deberían guiar el desarrollo de las ciudades.

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r----

¿Cómo debe,ian se, las ciudades del fulum? ¿Cómo ha evo, .


planificación a lo largo de la historia? ¿Cómo afecta a nuest
uci?nado ,
urbano en el que vivimos? ¿Qué valores urbanísticos sé. aeSª ~ida e1e,.
¿Qué lastres se deberían desterrar? .
Repensar la ciudad es el objetivo último de este libro, _que na
eri an Pote, Richard Sennett
por su evolución partiendo de los dos ámbitos en los que trai~ un reco,,
de la sociología y el del urbanismo, y tomando como ba~ an~¡a el auto,
arquitectos y urbanistas como de filósofos. Si O
reflexro,,
Construir y habitar recorre la historia de las ciudades desdJ el ·
hasta las urbes del siglo XXI como Shanghái. Repasa la spro ~gora Qrre,:
grandes innovadores de la planificación urbana en el siglo XI~ _e~tas de 1.
Cerda-, la creación de la ciudad del siglo XX en Europa y Estad aussmd ,
la mano de arquitectos como Le Corbusier y su evoluc·ón en el ~~¡Unido,·
emergentes como China, India, Brasil, México o algunos africanos ~n pa,"'
ejemplos concretos, que van del diseño de Central Park en Nueva ·v ~borc
sede de Google, el Googleplex, pasando por las bibliotecas de Med~I\ ª
1

W
''

desarrollo urbanístico de Delhi... in. º'


Este libro cierra la trilogía del Horno faber de Richard l:,ennett, cuyas do
entregas anteriores, El artesano y Juntos, también est~ ublicadas en s
esta colección. Son tres obras independientes, pero q·~ eídas en conjunt,
proporcionan una de las reflexiones más lúcidas y estimulantes sobre la ·
sociedad contemporánea. M
«Destila en un volumen sus reflexiones sobre cómo el .cli§eño urbano
estructura nuestras vidas» (Justin McGuirk, The New Yorker).
«Un elaborado y sofisticado compendio de sus ideas Ürbañísticas»
(Shlomo Angel, Wa// Street Journal). -1·
«La síntesis.de una vida vivida en ciudades y un himno·.a su imprevisibllid; ·
(Edwin Heathcote, Financia/ Times).
«Una inspiradora reflexión sobre el pasado, el present~ Y: el futuro de las
ciudades» (Andrew Kinaci, The Global Grid). (,M.: .
«Constantemente estimulante» (Jonathan Meades, The.-Guard1an).
Richard Sennett es sociólogo, profesor de la London SéW I_of Economrc
y la Universidad de Nueva York, creador de Theatrum M~ d1, una fuílciac
de investigación sobre cultura urbana, y consultor de la~ U. Ha recibr~, .
5
Construir
numerosos premios y honores, entre ellos el Premio Hegel en 2oo . el ''
Henkel en 2008 y el Spinoza en 2010, además del doctora do honoris
de la Universidad de Cambridge y la Centennial Medal , aeii
Anagrama se han publicado El declive del hombre publicq...
·~e 1~L decorros,
ª
C~l;
Harva0r1c1 ,,..
Junto-º .
y habitar
carácter, El respeto, La cultura del nuevo capitalismo, EJ artesano,
extranjero.

www.anagrama-ed.es
@,A.nagramaEditor
-
como términos acuñados por Cer- Voisin, André, 97 ÍNDICE
da, 33
vernáculo, 154 Wagner, Richard, El holandés erran-
versiones de tejido urbano, 94 te, 162
véase también Cerda, Ildefons; Walpole, Horace, 342, 354
C1AM; Haussmann, barón Washington, D.C., 267-269
Georges-Eugene; Jacobs, Jane; Capitolio, 268, 273
Le Corbusier; Mumford, Le- Memorial, 273
wis; Olmsted, Frederick Law Nacional Mali, 267-271, 273,
297
van Eyck, Aldo, 104, 286-287 Weber, Max, 77, 81-85, 87, 95, 115,
Vaux, Calven, 64-66, 68-69, 286 119,172,215,283
Venecia, 84, 184, 300 Economía y sociedad, 82
Bienal, 319 Whyte, William H., 80 1. Introducción: defectuosa, abierta, modesta . . ... 9
cristianos en, 171-172, 176 Wieland, Christoph Marrin, 375,
gueto, 170-176, 186, 283 380 ~ S DOS CIU.QAQES
Piazza San Marco, 38 Wiener, Norbert, 15, 116, 212 2. Fundamentos inestables . .... . ............. . 33
Rialto, 171 Williams, Bernard, 248 CI) Cité y ville se separan .................. ... . 87
San Giorgio, 38 Willis, Paul, 178
- Venturi, Robert, 15, 28,306,384 Wilson, Frank, 230 II. LA DIFICULTAD DE HABITAR
Versalles, 67, 74, 115 Winnicott, D. W., 287 4. El Ángel de Klee se marcha de Europa .. .. ... . . 123
ville véase cité y vil/,e Wirth, Louis, 92, 95 (5:) El peso de los otros ... . .... . ............. . 158
«virajes» (clinamina), 342, 348, 351, El urbanismo como modo de vida, 6. Tocqueville en Tecnópolis ............ . .... . 187
370 95
Virgilio, 66, 354 Wittgenstein, Ludwig, 165 @)cóMO ABRIR LA CIUDAD
visión lateral, 237-238 Wotton, Sir Henry, 184 7. El urbanita competente ....... . ........... . 221
Vitruvio, 241 Wright, Frank Lloyd, 95 8. Cinco formas abiertas .................... . 263
vivienda 9. E vínculo e acer .............. .. ...... . 310
albergues, 316 Xerox PARC, centro de investiga-
Berlín, 82 ción, 198 IV. ÉTICA PARA LA CIUDAD
en ciudades chinas, 57 10. Sombras del tiempo.......... . ............ 341
crisis, 11 «¿y si?», preguntas del tipo, 20 1-202,
densidades, 307 215,230,314 Conclusión: Uno entre muchos ............... . 373
masivas, 97, 148 Notas ... ......... ...... ..................... . 385
mezcladas, modelo holandés, 58 Zenón,265
Lista de ilustraciones . ............. . .. . . .... ..... . 405
poca altura, 112 Znaniecki, Florian, 88, 93, 246
Zorbaugh, H arvey Warren, 92, 205 Agradecimientos ............. . .... . ..... . . . .... . 409 '
proyectos, 104! 144, 175, 182
sociales, 293 The Gold Coast and the Slum, 88 Índice analítico ................ . .............. . 411
urbanizaciones, 60, 184 Zuckerberg, Mark, 198
véase también shikumen Zweig, Srefan, 82

430
f

1
1 l. INTRODUCCIÓN: DEFECTUOSA, ABIERTA,
1 MODESTA

0 EFECTUOSA _

En las primeras épocas del cristianismo, el término «ciu-


dad» aludía a dos ciudades: la Ciudad de Dios y la Ciudad del
Hombre. San Agusdn empleó la ciudad como metáfora del plan
divino de la fe, pero el lector antiguo de San Agu~tín que deam-
bulaba por callejuelas, mercados y foros de Roma no tenía nin-
guna señal de cómo era Dios en calidad de planificador urbano.
Pero aun cuando esta metáfora había perdido vigor, 2.<:!~ist~ó la
1 idea ~e 9.ue «ciudad» ~a ~os significados muy distintos: por un
l aao, el de un Tugar Esico; por otro, el de una mentalidad com-
puesta de percepciones, cpm~tamieñtos y cree!!cias. El francés
fue la primera lengua que hizo patente esta distinción mediante
dos palabras diferentes, vi/le y cité.fD
En un comienzo, ~~!OS té~!l!inos nombraban lo grande y lo
pequeño: vil/e se refería a la ciudad en su conjunto, mientras
-que cité cf'ésignaba un lugar en particular. En algún momento
' def"sigÍo XVI, cité vino a significar la naturaleza de la vida de un
barno, l(?~S~ntimientos que la gente albergaba acerca de lo ~
cinos y los extraños, así como su apego al lugar. Esta antigua_
distinción se ha perdido, al menos en Francia. En nuestros días,
cité aluck casi siempre a esos lúgl!l?reJ~ Rac::io~_que dan cobijo ,a
los pobres en las afueras de las ciudades. Sin embargo, vale la
pena rescatar el empleo más antiguo del término, porque descri-

9
. be una d[stinción básic~:/una cosa es el medio construi90 .Y Qg_a asumir la ado c1on de ciertos criterios. Así, las riostras rectas
~óm~ ive en é[~s..: H"oy, en N ueva York, los atascos <:!_e trá- senan mucho más baratas que as curvas, pero la eficiencia por
fico en los túneles defectuosamente diseñados pertenecen a1a vil/e, sí misma no era para Eiffel el factor más importante. Y esto es
mientras que la_carrera de locos que impulsa a muchos neoyor- cierto en el sentido más amplio de que el medio construido e,§_
quinos a los tónelésal amanecefpertenece á la cité. más que un mero refle•o de la economía o la política, pues más
En la medida en que describe la¿.ntropología de la cité, el tér- allá ele estas con iciones, sus formas son el resultado de la vo-
mino remite a un tipo de conciencia. De las percepciones que sus luntad de su creador.
personajes tienen de las diversas tiendas, pisos, calles y lugares en Podría parecer que cité y ville deberían acoplarse sin fisura,
los que viven, Proust extrae un cuadro de París como un todo, que la manera en que la gente aesea vivir 'debeiía expremseeñ
con lo que crea una especie de c~iencia colectiva de lug~r,-E~ la manera en que se construyen las ciudades. Pero precisamente
contrasta con Balzac, quien nos cuenta lo que sucede realme~e a este respecto se plantea un gran problema. La experiencia en
en la ciudad sin importarle 1o que piensan sus personajes. La una ciudad, al igual que en el dormitorio o en el campo de ba-
conciencia de cité también puede representar la manera en que talla, raramente es simple, homogénea, sino que en general está
la gente desea que sea su vida colectiv~ como ocurrió- durante llena de contradicciones y aristas.
loslevantamientos del siglo XIX en París, en los que los subleva- En un ensayo sobre la vida cosmopolita, Immanuel Kant
dos reivindicaban demandas más generales que específicas sobre observaba en 1784 que «de la madera torcida de la humanidad,
los impuestos o el precio del pan; defendían una nueva cité, esto nada recto puede hacerse». Una ciudad es defu,ctuosa (torcida)
es, una nueva mentalidad política. En efecto, cité se aproxiIDa por su diversidad, con multit~d de -in-m igrantes que hablan de-
a citoy_enneté_¡_que es el término francés para ciudadanía. cenas de lenguas; por lo chocante de sus desigualdades, con
La expresión inglesa que significa «medio construido», bu¡JJ.. elegantes señoras comiendo a unas pocas calles de exhaustos
environment, no hace justicia a la idea "de lar,ville si el término trabajadores de la limpieza del transporte público; por sus ten-
«me io» se entiende como 1a concha ge caracol que cubre el siones, como en la excesiva concentración de jóveñes-gradua-
cuerpo urbano que vive en su interior. Raramente los esillk.Los dos a lacaza de puestos de trabajo demasiado escasos..:.:... ¿Puede
~on hechos aislados: Las f~..;s,,,us,banas.,Jie~ < S : d i.oá- la ville física solucionar esas dificultades? ¿Qué J~grarán en_..!k
mica interior, como es la relación que los edificios tienen entre ación con la crisis habi racional los planes ·de peatonalización
s( con espacios abiertos, con estructuras subterráneas o con la de una calle? ¿Aumentará la tolerancia a los inmigrantes gracias
naturaleza.'For ejemplo, cuando se proyectó la Torre Eiffel, los al uso del cristal de borosilicato en los edificios? La ciudad pa-
documentos de planificación de la década de 1880 examinaron rece defectuosa porque la asimetría afecta tanto a su cité como
lugares del este de París muy alejados de la torre antes de su a su ville.2 - --
construcción, tratando de evaluar sus efectos urbanos más am- . - ~ e s es bueno que haya un desajuste entre los ~ lores del
plios. Además, la financiación de la T arre Eiffel no explicaría constructor y los del público. Este sería el caso si los vecinos se
por sí misma su diseño; la misma ingente cantidad de dinero se negaran a vivir con gente que no fuera como ellos. Muchos eu-
habría podido invertir en otro tipo de monumento, como una ropeos consideran inaceptables a los inmigrantes musulmanes, ·
iglesia triunfal, que era el preferido de los colegas conservadores amplias franjas de angloamericanos sienten que los inmigrantes
de Eiffel. Sin embargo, una vez escogida la torre, su forma, le- mexicanos deberían ser deportados, y, de Jerusalén a Bombay,
jos de ser la simple respuesta a las circunstancias, implicaba quienes rezan a dioses distintos consideran difícil vivir todos en

10 11
T

el mismo lugar. Una consecuencia de este rechazo son las urba- ®ABIERTA
nizaciones cerradas que hoy representan en todo el mundo la
forma más extendida de desarrollo residencial. El urbanista de- Creí haber encontrado una respuesta a este interrogante
i>~ría oponerse a la voluntad de la gente~garse a construir cuando enseñaba planificación en el MIT, hace veinte años. El
urbanizaciones cerradas. Debería rechazarse el prejuicio en M:edia Lab estaba cerca de mi despacho y era para m i genera-
nombre de la justicia. Pero no hay manera directa de plasmar la ción un brillante foco de innovación en nueva tecnología digi-
justicia en una forma física, como muy pronto descubrí en un tal, pues convertía sus ideas innovadoras en resultados prácticos.
trabajo de planificación. Fundado por Nicholas Negroponte en 1985, estos proyectos iban
Al comienzo de la década de.J..2.60 se pensó en una nueva es- ctesde un barausimo ordenador para niños pobres hasta prótesis
cuela para una zona de clase trabajadora en Boston. ¿Sería una médicas, como la rodilla robótica, y «centros digitales urbanos»
escuela con integración racial o segregada, como lo eran casi to- para que la gente que vivía en zonas alejadas pudiera conectarse
das las zonas de clase trabajadora de la ciudad en aquellos días? con las actividades del centro de la ciudad. La atención especial a
En el primer caso, los planificadores debíamos disponer grandes los objetos construidos convirtió al Media Lab en el_p¡¡raíso gel
aparcamientos para los autobuses que llevaran a los niños negros artesano; esta espléndida operación implicó muchos y feroces de-
-;la escuela y de regreso a su casa. Los padres blancos se resistie- bates, la inmersión en verdaderas madrigueras tecnológicas ~
ron de manera encubierta a la integración con la excusa de que enorme volumen de despilfarro.,,:,..
la comunidad necesitaba más espacio verde, no zonas de aparca- Sus investigadores, de aspecto descuidado y que al parecer
miento para autobuses. La obligación de los planificadores es nunca dormían, explicaban la diferencia entre un proyecto de
servir a la comunidad antes que imponer un conjunto extraño «nivel Microsoft» y uno de «nivel MIT» de esta manera: el pri-
de valores. ¿Qué derecho tenía gente como.yo - educada en Har- mero empaqueta conocimientos ya existentes, mientras que el
vard, pertrechada de estadísticas sobre segregación y proyectos MIT los desempaqueta. Un entretenimiento favorito del Lab
impecablemente realizados- a decir a los conductores de autobús, consistía en engañar a los programas de Microsoft para que fa-
los obreros industriales o los trabajadores de la limpieza del sur llaran o se malograran. Fuera justo o no, los investigadores del
de Boston cómo tenían que vivir? M e complace decir que mis je- Media Lab, que en conjunto formaban un grupo audaz, ten-
fes mantuvieron su posición, que no se conformaron con la mala dían a menospreciar la ciencia normal como rutinaria y perse-
conciencia de clase. Sin embargo, las asperezas entre lo viviq.o y guían en cambio la innovación puntera. Según sus criterios,
~ lo construido no se resuelven con la simple exhibición de regi- Microsoft piensa «de manera cerrada», mientras que Media Lab
~ d ética del planificador. En nuestro caso, esto solo sirvió para piensa «de manera abierta» y esta «apertura» hace posible la in-
empeorar las cosas, pues nuestra demostración de moralidad pro- novación.
vocó más ira en la población blanca. En términos generales, cuando realizan un experimento
Este es el problema ético de las ciudades de nuestros días. para confirmar o rechazar una hipótesis, los investigadores tra-
Debe el urbanismo representar a la sociedad tal como es o tra- bajan en un medio trillado, la proposición original domina los
ar de cambiarla? Si Kant tiene razón, ville y cité nunca se sol- procedimientos y las observaciones, y la finalidad del experimen-
arán sin fis ura. Por tanto, ¿qué hacer?- ---- -·----- to consiste en determinar si la hipótesis es correcta o incorrecta.
--✓-
- - - - - - - · ·· - ··
En otro tipo de experimentación, los investigadores se tomarán
muy en serio la aparición de datos imprevistos que puedan mo-

12 13
verlos a salirse de las vías y pensar de forma creativa. Ponderarán ción». Esto significa que la complejidad es resultado de la inmer-
contradicciones y ambigüedades, demorándose un tiempo en sión en un proceso de evolución y que, más que ~star ya presente
estas dificultades en lugar de tratar de resolverlas o descartarlas en las condiciones previas como en un te/os preordenado y pro-
de inmediato. El primer tipo de experimento es cerrado en el gramado desde el comienzo, surge de la retroalimentación y la
sentido de que responde a una pregunta preestablecida: sí o no. criba de información. 5
Los investigadores del segundo tipo de experimento trabajan de Lo mismo ocurre con la idea de sistemas abiertos en lo rela-
modo más abierto en la medida en que formulan preguntas a las tivo a la interactuación de estas partes. «Las ecuaciones linea-
que no se puede responder de esa manera. les», observa el matemático Sreven Strogatz, «pueden dividirse
Aunque con una actitud más moderada que la del Media en p~ezas. Es posible analizar y resolver por separado cada pieza
Lab, Jerome Groopman, médico de Harvard, ha explicado el y finalmente recombinar todas las respuestas aisladas [... ]. En
rocedimiento abierto en pruebas clínicas de nuevos medicamen- un sistema lineal, el todo es exactamente iguaJ a la suma de las
tos. En un «ensa o clínic.9. Qexible», Tt;; términos de la prueba partes.» Por el contrario, las partes de un sistema no linea!,
cambian a medida que el experimento se desarrolla. Este no res- abierto, no pueden separa'rse de esa manera, sino que «ha de
ponde al vaticinio personal del investigador. Puesto que los me- examinarse la totalidad del sistema a la vez, ~orno una entidad
dicamentos experimentales pueden ser peligrosos, el investigador coherente». Su idea resulta fácil de captar si se piensa en la inte-
ha de proceder con mucha precaución en la exploración de terre- racción química para formar un compuesto, que se convierte
nos desconocidos, pero en un experimento flexible el investiga- en una sustancia nueva por sí misma@:
dor tiene más interés en encontrar sentido a cosas sorprendentes Estos puntos de vista tenían sólidos fundamentos en el
o intrigantes que en confirmar lo predecible de antemano. 3 MIT. El Media Lab se había erigido sobre los fundamentos in-
En un laboratorio, por supuesto, la aventura es indisociable telectuales del Electronic Systems Laboratory, que Norbert
de la tediosa y fatigante criba propia de la modalidad de sí o Wiener, probablemente el mejor anaÍlsta de sistemas del si-
no. Francis Crick, descubridor de la estructura de doble hélice glo XX, fµndó en el MIT, en la década de 1940. Wiener estaba
del ADN, destacó que su descubrimiento· derivó del estudio de en la cúspide de una era en. li'qüe1as mi qui~:s" podían asimilar
pequeñas «anomalías» en el trabajo rutinario del laboratorio. El grandes volúmenes de información y exploró diferentes mane-
investigador necesita orientación, que es lo que el procedimien- ras de organizar ese proceso de asimilación. Le intrigaba en par-
to prefijado le proporciona. Solo entonces puede comenzar el ticular la retroalimentación electrónica, que, lejos de ser clara y
trabajo autocrítico de exploración del resultado extraño, el efec- directa, es por naturaleza compleja, ambigua o contradictoria.
to curioso. El desafío estriba en el compromiso con esas posibi- Si lo que él llamaba «máquina de conocimiento» pudiera ha-
lidades.4 blar, diría: «No espero la aparición de X, Y o Z. Lo que ahora
La «apertura» lleva im¡;ilicito un sistema de encaje recíproco necesito es entender por qué y cómo reorganizarlo todo.» Esto
j<:l,o_ _smaño, lo curioso :y: lo posib_k La matemática Melanie representa un medio de fin abierto, aunque habitado por semi-
Mitchell ha descrito concisamente un sistema abierto como conductores y no por personas.7
«aquel en el que grandes redes de componentes sin control cen- ¿Cómo podría relacionarse el ethos del laboratorio abierto
tral y sencillas reglas operativas dan origen a un comportamien- con una ciudad? El arquitecto Robert Venturi declaró en una
to colectivo complejo, un sofisticado procesamiento complejo de ocasión: «Me gustan la com le· idad la contradicción en ar-
la información y una adaptación mediante aprendizaje o evolu- quitectura ... . re 1ero la riqueza del signi ica o a su claridad.»

14 15
Aunque cuestionaba gran parte de la arquitectura moderna por ciudad observaron que las economías variadas y complejas eran
sus edificios funcionalistas de extremada sencillez, sus palabras más provechosas que las de monocultivo. Aristóteles también
calaron hondo. A él pertenece la proyección del Media Lab a reflexionó acerca de las virtudes de la complejidad en relación
~ \ una ciudad, es decir, la idea de que la ciudad es un lugar com- "-con la política. En un medio heterogéneo, los hombres (en la
plejo, lo que significa que está lleno de contraoícc1ones y ambi- época de Aristóteles, únicamente los varones) están obligados a
gi.le(fades. La complejidad enriquece la experiencia; la claridad comprender puntos de vista diferentes a fin de gobernar la ciu-
la empobrece. 8 dad. En resumen, a la reunión de personas distintas Aristóteles
Mi amigo William Mitchell, arquitecto que finalmente se la llama SY!!:fJikismós1 de donde vienen las voces modernas «sín-
hizo cargo del Mec!i_a 1:ab;"°fUe quien tendió concretamente el ~ y «sinergia». La ciudad, como las ecuaciones de Stro~
puente entre sistema y ciudad. Bon vivant que frecuentaba los / un todo mayor que la suma de sus partes. 10
locales de moda de la vida nocturna de Cambridge, Massachu- / e «Abierta» es una palabra clave en la política moderna. En
setts (tal como eran en aquellos días), declaró: «El teclado es mi 1
1945, Karl Popper, el filósofo austríaco refugiado, publicó La
café.» Su City of Bits fue el primer libro sobre ciudades int_ili- socze"dád abierta y sus enemigos. Formulaba una pregunta filosó-
~ - Pcl)iicado en 1996, es decir, antes de la era de los por- fica acerca de cómo Europa había caído en el· totalitarismo:
tátiles, los programa-; iñiefactivos Web 2.0 y la nanotecnología, ¿había algo en el pensamiento occidental que hubiera invitado
el libro de Mitchell deseaba dar la bienvenida a cualquier cosa a la gente a echar por tierra el debate racional entre grupos di-
que el futuro pudiera deparar. Imaginaba que la ciudad inteli- ferentes sobre la base de los hechos, para favorecer los seducto-
gente sería un lugar complejo, en el cual el hecho de compartir res mitos urdidos por los dictadores como «somos uno» y «no-
la información daría a los ciudadanos más oportunidades de sotros contra ellos»? El tema del libro es intemporal, aunque en
elegir y de tener, por tanto, cada vez más libertad. Los edificios, cierto sentido_L4 sociedad abierta y sus enemigos no es..un..tit.ulo
las calles, las escuelas y las oficinas físicas de la ville serían com- adecuado, puesto que Popper analizaba más un largo linaje de
ponentes que podrían ser continuamente transformados y así peñsañiíento político no liberal que acontecimientos concretos
evolucionar, de la misma manera en que lo hace el flujo de in- del presente. on todo, e 1 ro ejerció un enorme impacto en
~ ~ ormación. La ciudad inteligente sería cada vez más compleja personas comprometidas con esas actividades, en particular en sus
en la forma, mientras que su cité sería más rica en significados. 9 colegas de la London School of Economics que ·en esa época
En cierto modo, esta fantasía tecnológica no era nada nue- ~stab~n gestando el Estado del bienestar britállico,1 con la espe-
vo. Aristóteles escribió en su Política que «una ciudad está for- ranza de trazar un plan que contribuyera a mantener flexible y
mada por diferentes tipos de hombres; gentes semejante~ no abierta su burocracia, sin rigidez ni estrechez de miras. Un alum-
pueden dar existencia a una ciudad». Los individuos son más no e Popper, e manciero George Soros, dedicó más tarde gran-
fuertes juntos que separados. Por e;o, en tiempos de guerra, des sumas de dinero a construir en la sOciedad civil instituciones
Atenas dio protección a diversas tribus que huyeron del campo que reflejaran los valores liberales de Popper, como por ejemplo
y trató como exiliados a los que luego se quedaron en la ciudad. universidades.
Aristóteles llamó la atención sobre el hecho de que el comercio Al parecer, los valores liberales de una sociedad abierta con-
es más pujante en una ciudad densamente poblada que en una vienen a cualquier ciudad con gran diversidad de tipos de po~
de escasa población, y no era, por cierto, el ·único que pensaba blación en su seno, pues la tolerancia mutua es lo que les per-
así, pues casi todos los autores antiguos que escribieron sobre la mite vivir juntos. Una vez más, una sociedad abierta sería más

16 17
igualitaria y más democrática que la mayoría de las actuales, ban la maternidad o directamente la rechazaban, de modo que
con la riqueza y el poder repartidos en la totalidad del cuerpo ambos sexos eran motivo de aflicción para sus respectivos hoga-
social y no acumulados en la cúspide. Pero este ideal no tiene res. Cuando di a conocer el adagio alemán al grupo, lo tradu-
nada de específicamente urbano; los agricultores y la gente de jeron al chino mandarín c<?mº, «utilizar diferentes sombreros».
los pueblos merecen la misma justicia. Cuando reflexion~ ~o- La frivolidad de las palabras encerraba la profunda verdad de
~-----..--.. . . . . ..___, -~-lf,.·----·...--·..,...,,.. .
bre ética urbana queremos saber qué es Io que hace urbana a la
et1ca.
,,.-...¡.--
que cuando la vida es abierta, se est_[atifica. Como le ocurrió a
Cellini. ·
----¡ror ejemplo, la libertad tiene un valor particular en la ciu- El MIT me hizo pensar 3ue tal vez t~ s~ fac~ as d~ o
dad. De la Baja Edad Media proviene el adagio alemán Stadtluft «abierto» conduje~an al enigma ~e la r~l_:ci~E ; nt~ c~té y vi!J!,.
macht frei («el aire de la ciudad libera»), que prometía a los ciu- Más que tratar de enderezar esta relación, una ciudad a~i~rta
dadanos la posibilidad de liberarse de una posición fija y hereda- traba'ana COI). sus corñplejicfaaes, proclÜcien o, por así decir,
da en el orden jerárquico económico y social, liberarse de servir una molkukco~ pleja ae e~;e;iencia. El paeel <!el planifica-
a un solo amo. Eso no convertía a los ciudadanos 'en individuos ~ e l arquitecto debería consistir tanto ·en restimular la
aislados, pues p-;di~- h-;-b;r oblig~~i~n~s -~é'lativas a ·un ~~~a complejidad''c omo en crear una vil/e interactiva, sinérgica, m-ª='
grupos o.e vecinos, a la Iglesia, pero estas obligaciones podían yor que la suma de sus partes y en cuyo interior unas bolsas de
cambiar en el curso de la vida. En la Autobiografla de Benvenuto or en orientaran a a gente. Desde el punto de vista ético, una
Cellini, el orfebre describe una metamorfosis que se produjo en ciudad abierta debería tolerar las diferencias y promover la
él entre los veinte y los treinta años de edad, una vez acabado igualdad, por supuesto, pero en un sentido más específico de-
su aprendizaje. Aprovechó las diferencias en las leyes y las cos- bería liberar del corsé de lo preestablecido y familiar, creando
tumbres de las ciudades italianas en las que trabajó, lo cual le un iímbito en el que sus habitantes pudieran experimentar y ex-
permitió adoptar diferentes personalidades para adaptarse a di- pandir su experiencia.
ferentes patrones; desempeñó una variedad de oficios -artesano ¿Idealista? Por supuesto. Idealismo de tipo norteamericano,
del metal, versificador, soldado- a medida qÜe- se le presenta- en el marco ae· a escue1allfosófica pragmatista, cuya idea bási-
ban. Su vida era más abierta que si se hubiera quedado en un ca es que toda experiencia debe ser experimental. Sospecho que
pueblo, porque la ciudad lo liberaba de un yo simple y definiti- los principales exponentes del pragmatismo -Charles Sanders
~ le daba la posibilidad de convertirse en lo que deseara ser. Peirce, William James, John Dewey- se habrían senéido muy
/ En el MIT tuve ocasión de ver cómo se encarnaba Stadtluft cómodos en el Media Lab. Ellos mismos se resistieron a e ui-
macht freí en la forma de un gr~E2- <k._.jó_y~n._e.s_ª11j_~ parar «pragmático» con «eráctico», término que u ía precisa-
0Jiund9~e i 1l~~g~ji. Su ciudad natal es un ejemplo paradig- mente a aquellos hombres fríos y prácticos que a finales del si-
mático de la explosión urbana que tuvo lugar en el actual mun- glo XIX y comienzos del XX dominaban los valores..del..país....,SQg
do en desarrollo, lugar con una altísimá tasa de crecimiento su desprecio de lo ambiguo o co~ctorio y su exaltación de
económico que atrae a su órbita a jóvenes de toda China. Aun- la e 1ciencia.
que mi grupo de shanghaineses volvía a sus aldeas o pequeñas En mi pequeño rincón dentro del marco pragmatista, sin
ciudades cada Año Nuevo, en la ciudad dejaban atrás sus visio- embargo, no me era tan fácil dejar de lado esos fríos valores
nes y hábitos locales. Algunos de los jóvenes arquitectos varones prácticos. La mayoría de los proyectos urbanos costaban una
resultaron ser homosexuales y las arquitectas jóvenes posterga- ' fortuna. El principio de Stadtluft machtfreí no indica al planifi-

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cador urbano el ancho que han de tener las calles. Un planifica- proponían dar explicaciones a su personal, sino que esperaban
dor ha de hacerse responsable ante aquellos a quienes no les que sussul5ordinados captaran intuitivamente la inspiración y se
guste verse obligados a vivir en una constante improvisación o pusieran manos a la obra. De esta manera, el experimento abier-
en una situación experimental que haya demostrado la existen- to, pionero, oscilaba sobre el filo de lo disfuncional.,
cia de un fallo importante. Ni Dewey ni James eran ingenuos a
este respecto. Reconocían que el pragmatismo tenía que hallar ( Mitchell murió de cáncer en 201 O, así que no vivió para
asistir a la realización de su idea visionaria, pero ya en los últi-
una solución para pasar del experimento a la práctica. A la h ora mos años de vida'el mundo tecnológico estaba en transición, pa-
de desmontar una práctica establecida, la deconstrucción no in- sando de una mentalidad abierta a una cerrada. Yocha1 Ben@er
dica cuál ha de ser el paso siguiente. James llegó incluso a sos- escribe: «Lo que caracteriz6 el primer cuarto de sigl9 de internet
pechar que la mentalidad abierta, experimental - tan crítica con fue el hecho de era un sistema integrado de sistemas abiertos [...]
el m undo como es, tan convencida de que las cosas podrían ser capaz de resistir la presión de cualquier tipo de autoridad cen-
distintas-, delata en realidad un temor al compromiso; en sus tralizada», mientras que hoy «nos encaminamos hacia un inter-
palabras, el eterno experimentador padece de un «terror a lo net que facilita la acumulación de poder de un conjunto rela-
irrevocable que a menudo es el origen de un carácter incapaz de ovamence pequeño ae agentes estatales y- no estatales con gran
adoptar resoluciones rápidas y en érgicas». Libre de esa neurosis, cap acidad de influencia». Facebook, Google, Amazo n, Incel,
el hombre de acción sigue un sendero torcido que va de lo po- Apple son nombres que encarnan el problema que Benkler se-
sible a lo realizable@> ñala hoy: la era cerrada de internet consiste en la existencia de
La dificultad del pragmatismo para cristalizar una práctica un escaso número de monopolios que producen las máquinas y
abierta se le hizo presente de un modo muy particular a Mit- lós programas implicados en la extracción masiva de informa-
chell. Unos años después de la aparición de Gty ofBits, ~ 11, ción. Una vez adquirida, la programación monopólica se hace
junto con el arquitecto Frank Geh ry, auspició un proyecto _gue cada vez más personalizada y con más capacidad de control. 12
aspiraba a disefiar un autom6vil de alca tecnología y a~ con- Pese a que Popper murió mucho antes del inicio de la era
aücci6n que no fuera un mero continente med nico, sino mo- digital, su espectro podría declarar: «La conocí.» A Popper le
tivó de placer para quien viajara en él; M itchell denominaba inspiraban tanta aversión los monopolios económicos como te-
«estética del movimiento» al impreciso objetivo que se propo- mor los Estados totalitarios. Unos y otros formulan una misma
nía lograr. C uando lo presioné para que definiera esa frase, promesa seductora, la de que la vida podría ser más simple, más
contestó: «Todavía no lo sé», respuesta característica de Media clara, más amigable para el 'usuario -como suele decirse hoy en
Lab. En mis esporádicas visitas al proyecto, observé que super- referencia a la tecnología- solo con que la gente se ·sometiera a
sonal parecía variar con mucha frecuencia, y cuando pregunté a un régimen que se encargara de la organización. Cada uno sa-
un director por qué los asistentes de laboratorio abandonaban bría a qué atenerse, porque las reglas de su experiencia le serían
tan a menudo el trabajo, me explico que muchas personas no dadas. Sin embargo, lo que se gana en claridad se pierde en li-
encendían lo que se esperaba de ellas. «Todavía no lo sé» no pro- bertad. La experiencia será clara, pero cerrada. Mucho antes de
porciona orientación a los demás; el director del proyecto des- Popper, el gran historiador suizo Jac~urckhatdt enunció el
tacaba en pocas palabras (estábamos efi presencia de M itchell) mismo peligro con la advertencia de que la vida moderna estaría
que en· ese experimento abierto el nivel de frustración era «anor- regida por «brutales simplificadores»~ ue era lo que significaban

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'-· ---- ---
mal». Estos dos genios de la búsqueda de lo indefinible no se para él las seductoras simplicidades del nacionalismo. Tanto

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para Popper como para Burckhardt, los latiguillos que se aplica- donde antes no había nada. Los griegos tenían una capacidad
ban a la ex eriencia abierta -«compleja», «ambigua», «inciert »- de asombro que ha disminuido en nuestra era, más saturada. Se
implicaban resistencia a un régimen e po er opresivo» 3 asombraban ante el simple hecho de que las cosas existieran, de
Las ciudades en las que hoy vivimos son cerradas de un que un alfarero pudiera evitar que una vasija se rompiese, o del
modo que refleja lo que ha ocurrido en el mundo de la tecno- brillo de los colores con los que pintaban sus esculturas, mien-
logía. En la inmensa explosión urbana de nuestros días en el tras que nosotros nos asombramos únicamente ante cosas nue-

~ ------ --
Sur global -China, India, Brasil, México, países de África Cen-
-
tri!-, grandes compañías financieras empresas de la cons~uc-
vas, como una nueva forma de vasija o un color desconocido.
En el Renacimiento esta celebración del hacer entró en un
ción están estan arizando la ville¡ cuando un avión aterriza, es nuevo terreno. El adagio Stadtluft macht frei apli;,;:-ba la palabra
im osible distin~1:_entre Pel<ln y N ~va York. Tanto en el «hacer» al yo. En su _Discurso sobre la dignidad del hombre, el fi-
Norte como en el Sur, el crecimiento de las ciudades ha experi- lósofo renacentista G iovanni Pico della Mirandola declaraba
men tado mucho con la forma. El área de oficinas, el recinto es- que «el homb,re es un animal de naturaleza variada, multiforme
colar o la torre residencial en un trozo de parque no son formas y destructible»; en su maleable condición «le es dado tener lo
_idóneas para el experimento, porque todas ellas son autosufi- que elige y ser lo que quiere». No se trataba de pura 'petulancia,
cientes y no están abiertas a influencias e interacciones. sino más bien, como dijo Montaigne al final del Renacimiento,
Mi experiencia en Boston, sin embargo, me previene contra de que la gente construye su vida a partir de gustos, creencias o
la concepción de lo cerrado simplemente como el aplastamien- encuentros distintos. Librar una guerra contra el propio padre
to del Pueblo por el Gran Poder. El miedo a los otros o la inca- es una experiencia estrictamente personal, pero el valor para lu-
pacidad para lidiar con la compl~jidad son aspectos de la cité char en una guerra, sea cual fuere, se da o no se da en todos los
-que también cierran la vida. Por tanto, como también descubrí individuos. Los ensayos de Montaigne ofrecen un contraste ca-
en Boston, los juicios según los cuales la cité ha «fracasado» en racterístico entre la personalidad, entendida como elaboración
su apertura son bifrontes. En efecto, una cara de la moneda de la propia persona, y el carácter, constituido por creencias y
muestra el airado prejuicio populista, pero en la otra cara pue- comportamientos comun es a todos. Sin embargo, para Della
de asomar una sonrisa de autocomplacencia, postureo ético, de Mirandola, que el ser humano pudiera hacerse a sí mismo era
1
una élite. La cité cerrada es, en consecuencia, tanto un proble- algo más que una cuestión d~ personalidad, pues condensaba el
ma de valores como de economía política. J poder de Dios en el destino del hombre. Pico della M irandola,
creyente de intensa religiosidad, se pasó la vida tratando de re-
conciliados. 14• 15
@)vtüDESTA Los filósofos del siglo XVIII trataron de aliviar la tensión
c~ntrándose en un aspecto d~l hacer: la tendencia a realizar un
El término «hacer» es tan común que en general se usa sin trabajo de buena calidad. Esta virtud del productor residía des-
pensar demasiado en él. N uestros antepasados no eran tan d is- de la Edad Media en ser aceptable anee la mirada de Dios, por
plicentes. Los griegos se asombraban ante la capacidad para crear lo cual el trabajo bien hecho era una señal de servicio y com-
hasta las cosas más comunes. La caja de Pandora no solo conte- promiso con algo objetivo que trascendía la mismidad personal.
nía elixires exóticos, sino también cuchillos, alfombras y cacero- En el siglo XVIII los filósofos afirmaban en términos mundanos
las; la contribución humana a la existencia consistió en crear algo que las personas se realizaban a sí mismas cuando, como traba-

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jadores, procuraban hacer un trabajo de buena calidad. Así se cumentó cómo los materiales, las formas y el emplazamiento
mostraba el Homo faber a los lectores de la Encyclopédie, de De- del medio construido habían tenido origen en las prácticas de la
nis Diderot, escrita entre 1751 y 177 1, que, volumen tras volu- vida cotidiana. Más allá de su plaza principal, Siena ejemplifica
men, enseñaba a trabajar·bien, ya se tratara de un cocinero, un la idea de Rudofsky. Sus ventanas, puertas y J;coraéiones, que
agricultor o un rey. La importancia que la Encyclopédie le ·daba ~ cu5rerlconstrucciones fundamentalmente similares, se han ido
al trabajo práctico bien hecho desafiaba la imagen de la madera acumulando de maneras impredecibles a lo largo de los siglos, y
torcida de Kant, pues el trabajador hábil es un ser cooperativo, la acumulación aún continúa. Un paseo por una calle de Sieña
que en el esfuerzo compartido por crear cosas bien hechas me- -escaparates de cristal próximos a puertas medievales de made-
jora sus relaciones con los demás. ra junto a un McDonald's y un convento- produce una fuerte
En tiempos modernos, la creencia en el Horno faber se eclip- impresión de que allí tiene lugar un proceso y de que ese proce-
só. !,a industrialización oscureció la figura del trabajador o~gu- so impregna de un carácter particular y complejo el lugar. Ade-
lloso de su destreza en la: medida en que las máquinas reempla- más, en gran parte estas variaciones las han realizado personas
zaron sus habilidades y las condiciones del trabajo en la fábrica que vivieron allí, creando y adaptando edificios a lo largo del
degradaron su entorno social. Durante el último siglo, tanto el tiempo; la fachada de cristal de McDonald's tuvo que negociar
nazismo como el comunismo de Estado convirtieron al Hom- sus carteles con la asociación de vecinos y ahora parece una con-
bre como !'r9dl!ctor en una obscen~~rma ideofógTca. En l~ n- junción armoniosa.
tracta de los campos de concentración se leía Arbeit macht Freí Rudofsky sostenía que la creación de espacios no requería
(«El trabajo libera») . Hoy, aunqUe tales horrores totalitarios habilidad artesanal consciente, para lo que mencionaba como
han desaparecido, nuevas formas de trabajo temporal de corta ejemplos los elegantes graneros elípticos en el bosque centroafri-
duración, más los avances de la rob6tica, han hecho ·imposible cano o las !<?.rre_s deli~adam~nt~ adornadas de Irá!}, construidas
para gran número de individuos sentirse orguÍlo;os de s~ con- para atraer a las palomas, cuyas deposiciones, al acumularse, las
dición de trabajadores. han convertido en plantas fertilizantes. Esto es lo que Rudofsky
Para comprender el papel del Homo faber en la ciudad, tene- entiende por arquitectura sin arquitectos, la primacía de la cité,
1 - - - - - - ·- -- -
mos que pensar de otra manera la dignidad del trabajo. Más que el hacer derivado del habitar. El cuidado con que se mantienen
por la adopción de una visión del mundo, el Homo Jaber se hace - los graneros, las torres y las calles blanqueadas pone de manifies-
respetable en la ciudad mediante una práctica modesta: una pe- to que la gente se ha apropiado de esos lugares. A mi entender,
1
queña renovación de su casa al m~nor coste posible, la planta- -c ~;ndo a propósito de un barrio decimos que nos sentimos en
._ ción de árbolesjóvenes en una calle o la simple provisión de j él como en casa, estamos afirmando ese tipo de acción por la
unos bancoscomunes y corrientes donde la gente mayor pueda que el medio físico parece emanar de nuestra manera e abitar
senta;se con seguridad al aire libre. Esta ética de producir con y d-~
e ser. •
modestia implica a su vez una determinada relación con la cité. - Ru90fs!y 121~n~a_incl~ ,!!J:lrbanistas expertos corp.o
- Como joven urbanista, estaba yóconvencido elela_ITicade Gordon Cullen, quien concebía de un modo más técnico la
la ~~ucci~~od~~---gracias .a la lectura de un libro, Arqui- manÚa en que las lecciones de la experiencia debían guiar
tectura sin arquitectos, que Bernard Rudofslq,escribió enlaCié- la forma física. Por ejemplo, Cullen estudió cómo se daban los
caaa de los sesenta. Alejado de los problemas candentes en cambios en el nivel de edífkación en las ciudades construidas
aquellos lejanos días de posmodernismo y teoría, Rudofsky do- cer~res o ríos. En los muelles de París, por ejemplo, van

24 25
r
apareciendo poco a poco espacios por debajo del nivel del suelo un edificio o un lugar, descubre su sentido, de manera «intuiti-
para adaptarse a las cargas y descargas, mientras que en las pla- va», pei:o los edificios arbitrariamente innovadores pueden alte-
zas de Agde se construye por encima del nivel del suelo para ra1:_precisamente los hábitos que se han dado por supuestos. Este
evitar inundaciones, con una altura que se ha cal~ul~d~ _!:ras , problema se plantea en los diseños de escuelas que incorporan
una experiencia acumulada durante años. En ambos casos, el los avances del aprendizaje por internet. Un aula tradicional
uso ha establecido poco a poco una escala visual precisa. E1-pro- está formada por filas de asientos que miran a un maestro ubi-
tesionaf debería tener en cuenta esta escala basada-e~ la expe- cado ante ellos, mientras que el nuevo diseño es un agrupa-
riencia antes que elevar o hundir arbitrariamente espacios solo miento más informal del lugar de trabajo. Al igual que sucedía
porque eso parezca adecuado sobre el papel. 17 con el cuchillo de acero templado, en el primer momento los

- ----
Rudofsky y Cullen también previenen al constructor contra
la innQylción arbitraria por otra razón. Por definición, toda in-
novación sufre las consecuencias de un desajuste entre las ma-
maestros no saben cómo relacionar su presencia corporal con
esos lugares de trabajo, dónde colocarse, por ejemplo, para cap-
tar la atención de todos. Conocer los nuevos edificios lleva
neras en que se hacen normalmente las cosas y las maneras en tiempo. Análogamente, si nuestros planes de integración racial
que se podrían hacer. El final abierto en el tiempo alude a la se hubieran impuesto, la gente habría tenido que aprender a ~
evolución que sufrirá un objeto y a los distintos .IJ:Odos en que vertir en lugares de juego las superficies lduras del aparcar:niento
se utilizará, proceso que a menudo es impredecible. Tomemos el deautobuses cua1~do no hubiera vehículos.
escalpelo que se emplea en cirugía, que hizo su aparición en 1- - Jane Jacobs combinó todos estos yuntos de vis~a_. La gran
el siglo XVI, cuando un progreso en la metalurgia permitió fa- 1 escritora-guerrera no cuestionaba el valor de diseño urbano
bricar cuchillos más afilados y filos más duraderos. A los médi- -por s1 mismo;-sT"ru:> que afirmaba que las formas urbanas surgen
cos les llevó cerca de ochenta años imaginar qué uso podían dar
1 -
! lentamente y por acu~ulación, como c-;;-nse~eñcia de las lec-
en medicina a estos cuchillos filosos, por ejemplo sostenerlos c iones deluso· yde la- experiencia. Su bestia negra Horno faber
delicadamente en lugar de empuñarlos con fuerza como si se fue R o ~ 9~ s, planificador de Nueva York y persona de
tratara de una espada sin filo. Durante esos ochenta años la gran influencia financiera sobre el poder político, que constru-
h oja y el mango del cuchillo fueron haciéndose cada vez más yó con el criterio exactamente opuesto, esto es, grandes edifi-
delgados. En cada década aparecían diferentes versiones de es- cios rápida y- arbitrariamente. Como se comprobarfenestá:"s
calpelo, algunas de las cuales se convirtieron en instrumentos de páginas, en mi1uventud viví a la sombra de Jane Jacobs. Poco a
nuevas prácticas para el despiece de animales y luego, afortuna- poco he ido saliendo de ella.
damente, pasaron al campo de la cirugía humana. ~~a~, Esto se debió en parte al cambio que se produjo en el esce-
es normal que una herramienta o un material haga su aparición nario de mi actividad práctica. Como planificador, siempre he
antes de que se sepa qué hacer con él y que solo se descubran sus tenido _una práctica modesta; en efecto, al mirar atrás, lamento
diversas utilidades mediante el experimento de ensayo y error. no haberme implicado en el _pragmatismo con más práctic~ y
El tiempo invierte el manera según el cual la (orma 1ebe derivar menos enseñanza teórica. En Estados Unidos, mi trabajo con-
de la funciÜn; en realidad, esJa función la que deriva de la for- crero fue de orden básicamente local y se orientó al fortaleci-
ma, y a menudo lentamentef.18 · -- miento de la comunidad. En mis años de madurez comencé a
De la misma manera, hace falta tiempo para entender el ;seso~ar a Nacion~sUnidas, primero para la Unesco, luego para
medio construido. Para elsentido común, la gente se mueve en el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas y más tarde
~

26 27
para la ONU-Habitat. En el Sur global, las ciudades crecían a do profundamente orgullosos de lo que hacían, con independen-
tal velocidad y se hacían tan grandes que el diseño a gran escala cia de los deseos de los demás o, mejor aún, en oposición a ellos;
\ re_:ultaba imprescindible; la lentitud, la prudencia y los criterios las expresiones «imposible», «inaudito», «regodeo ególatra», «fue-
locales no proporcionaban orientaciones adecuadas sobre 1ª_._ne- ra de ·contexto», etc., son todas banderas rojas que inspiran aún
cesidad de p rovisión masiva de vivienda, escuelas o tran~orte. 'más autoafirmación. Un creador que' aborda sus trabajos con
1 ~ ' co~o quieren Gordon Cullen o Jane Jacobs, reduce
Pero ¿era posible practicar el urbanismo a gran escala éon espí-
ritu modesto? No abandoné la perspectiva ética en que me ha-
bía formado, pero era menester reinterpretarla.
- sin duda la tensión entre hacer y habitar. Pero ambos evitarán
as!:1E_1ir riesgos. Es cierto que la voluntad asertiva, creativa, des-
, pojada de modestia, está llena de fuego, pero qibe preguntarse
O tro cambio en la perspectiva fue de índole personal. Hace
unos años padecí una sever<l apoplejía. C uando me recuperé, si un urbanism? más_iensible, cooperativo y autocrítico n o po-
comencé a comprender los ea1f1c1os y las relaciones espaciales dríacfespiegar la misma energía.
de otra manera. Tenía que hacer un esfuerzo para estar en espa-
cios complejos, afrontar el problema de mantenerme erguido y Plan del libro. Este volumen es el último de una serie' de tre¿' /·'
( ' .
· libros que e~loran el lugar del Horno fi!,ber en la sociedad. El )
de caminar en línea recta, e incluso convivir con los cortocir-
cuitos neurológicos que desorientan a los afectados de ictus primer volumen estudiaba la artesanía, en particular la relación
cuando se hallan entre mucha gente. Curiosamente, el esfuerzo que esta implica entre el cerebro y la mano. El segundo estaba
físico que necesitaba para andar, más que ayudarme a localizar dedicado a la 1cooperación que entraña el trabajo bien hecho. El
dónde dar el paso siguiente o a reconocer a quién tenía inme- 1:::sente pone al Horno Jaber en la ciudad. La primera parte de
diatamente enfrente, amplió mi percepción del entorno. Sinto- este estudio enfoca la evolución del urbanismo, esto es, Ja {2fá_cti:- ·
nicé en una escala más amplia con los ambiguos y complejos _.Sª- profesional de la construcción ~e ciudades. Los creadores de
espacios por los que debía navegar. Me convertí en una especie ciudades en el siglo XJX tra.tab~~ de conectar lo vivido con lo
de urbanita al estilo de Venturi. - construido; eran lazos frágiles que se rompían fácilmente. En el
Ambos cambios me movieron a explorar si el Horno Jaber siglo XX, cité y vil/e se distanciaron una de otra en la manera en
puede desempeñar un papel más influyente en la ciudad. Un que los urbanistas pensaban y acometían la ·construcción de ciu-
humanismo más potente tiene que ser también un humanismo dades. El urbanismo se volvió una comunidad cerrada. 19
más visceral, puesto que el lugar y el espacio adquieren vida en Luego se explora cómo esta fractura en tre lo v~vido y lo
el cuerpo. Como trataré de m·ostrar en estas páginas, el urbanis- construido afecta a tres grandes cuestiones. Comienzo con la gi-
1 mo proactivo puede combinarse con la modestia ética. Modes-
gantesca expansión de las ciudades en el Sur global, donde han
tia no significa sumisión servil; el urbanista debe s~r--;n colabo- reaparecido los conflictos no resueltos del Norte global. Desde
- rador del urbanita, no su siervo, crfrico de la man~a en que el punto de vista social, la proposición de k istóteles según la
vive la gente y a la vez autocrítico respecto de lo que construye, cual una cité debería estar formada por diferentes tipos de per-
Si se consigue fraguar esta relación entre cité y vi/Le; la ciudad ' sonas traumatiza hoy a las ciudades. Desde el punto de vista
puede abrirse. · humano, !a ~iudad inteligente de Mitchell es una evolución, ya
Hay un argumento para oponerse a este punto de vista. En sea hacia una pesadilla, ya hacia un futuro prometedor, de la
\
parte, el respeto a sí mismo del creador re~ide en su pura vo- misma manera que la tecnología puede abrir tanto como cerrar
- \ la cité.
luntad. Todos los grandes planificadores urbanos se han senti-

28 29
-
En la tercera parte del libro expongo qué características l. Las dos ciudades
presentaría una ciudad en caso de ser más abierta. Una ciudad
abierta requiere q_ue quienes viven en ella desarrollen las habili-
dades para gestionar la com le'idad. Cinco formas abiertas- de
vüie pue en constituir una buena modalidad de lugares com-
plejos. Luego he tratado de mostrar la colaboraciór7' que lo§._g,r-
----oan1sta:_Podrían prestar a los urbanitas en la utilización de estas
formas abiertas.
La parte final del libro se ocupa del defecto esencial de la
ciudad. Por debajo de sus grietas sociales, tecnológicas y arqui-
tectónicas, el trabajo del tiempo altera las relaciones entre lo vi-
vido y lo construido, lo que no es una propos1c10n póética sino
práctica. La turbu encia y las incertidumbres del cambio climá-
tico alumbran rupturas que tienen lugar en cualquier ciudad a
~ ida que evoluciona. Esta turbulencia me ha llevado, al final \
del libro, a retroceder hasta el problema que me ocupó por pri-
__> mera vez en Boston: ¿puede la ética dar forma al diseño de la
ciudad ?

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