¿PASIÓN EN LA RED O POR LA RED?
Adicción al cibersexo
N. es un paciente de 34 años que vive con su pareja desde hace 3 años
con quien está a punto de casarse. Los dos tienen estudios universita-
rios. N. acude a la consulta con su pareja, después de haber visitado
diferentes centros y terapeutas. La pareja es quien lleva la iniciativa y
quien ha pedido hora de visita con el psiquiatra. Hace 5 años, el pa-
ciente empezó a ver pornografía por Internet y a chatear por video-
conferencia con prostitutas en páginas web, previo pago. Todo ello,
provocó su ruina económica. Después de visitar varios terapeutas, no
se consiguió solucionar la conducta problema, mintió a su pareja actual
y siguió gastando dinero en chats virtuales.
Historia del problema
El problema se inició hace 5 años, cuando N. empezó a chatear y mirar
pornografía por Internet. Primero de forma moderada y luego de forma
impulsiva. Lo hacía para sentirse mejor, más atractivo, e imaginar que
gustaba a muchas mujeres hasta que llegó a gastar grandes cantidades
de dinero, lo que le hizo perder el coche, solicitar préstamos a entida-
des financieras, etc. De hecho, estos problemas económicos son los
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Cibernautas. ¿Cautivos o Libres?
que provocaron que sus padres y su actual pareja se enterasen de la
situación y del problema del paciente.
Aunque acudieron a diversos especialistas, N. no consiguió deshacer-
se de sus impulsos y siguió chateando por Internet, mintiendo a su
pareja y a su familia.
Los resultados de la evaluación muestran que el paciente no presenta
sintomatología psicopatológica. Su personalidad es ansiosa y depen-
diente. Actualmente, como muchos adictos, presenta una percepción
de autodirección de su vida muy baja.
Las pruebas específicas para evaluación de la adicción al sexo y al ci-
bersexo, manifiestan que el paciente tiene una elevada compulsividad
sexual, así como riesgo alto de padecer problemas con el cibersexo.
Se determinó que las conductas problema eran las siguientes:
• Consumo de pornografía por Internet (previo pago).
• Chatear con prostitutas por Internet (previo pago).
• Falta de conciencia de la gravedad del problema, que se refleja en
pensamientos como: «no me parece tan grave», «muchos hombres ven
pornografía», «si no me hubiera gastado tanto dinero, no pasaría nada».
• Falta de conciencia de que las chicas con quien realizaba videocon-
ferencias previo pago eran prostitutas. El paciente lo manifiesta con
estos pensamientos: «eran chicas normales, no parecían prostitutas»,
«no es lo mismo que ir a un prostíbulo con una prostituta de verdad».
En el tratamiento, se debían concretar objetivos más específicos: es-
tablecer un control de estímulos (ordenador, Internet, móvil y tarjetas
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¿Pasión en la red o por la red?
bancarias), mejorar la conciencia de gravedad mediante un registro
diario de su conducta, con el cual conocíamos la frecuencia e intensi-
dad de sus impulsos, aunque ahora ya le era muy difícil realizarlos por
el control establecido. Mejorar el manejo de problemas y las estrategias
para solucionarlos sin tener que acudir al sexo como elemento de
afrontamiento y tranquilización ante las situaciones de presión. Esta-
blecer objetivos a corto y largo plazo para mejorar la autodirección,
incrementar las relaciones sociales y las actividades placenteras con la
pareja. Para ello, era importante mejorar la comunicación entre ellos e
introducir otra vez unas relaciones sexuales satisfactorias que habían
disminuido por rechazo de su novia.
Resultados y situación actual
La buena sintonía con una pareja muy colaboradora y el haber mante-
nido unos lazos afectivos muy consolidados que llevaron a un matri-
monio permitió allanar los objetivos específicos.
Actualmente, después de un año de seguimiento el paciente no ha
realizado ninguna actividad de Cibersexo y ha reaccionado correcta-
mente al control de estímulos. Ha tomado conciencia de los impulsos
que tenía anteriormente y de las situaciones en las que tenía estas
necesidades. Ha mejorado las estrategias en el manejo de situaciones
problemáticas o que le provocan estrés.
Conclusiones
El paciente presenta menos sentimientos de culpa, su compulsividad se-
xual se ha reducido y ha mejorado la autodirección. La pareja refiere que
también ha mejorado la comunicación entre ellos y las relaciones sexuales.
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Cibernautas. ¿Cautivos o Libres?
E l caso de N es una adicción al cibersexo (ACSX), expresada como
conducta en solitario. En líneas generales se considera que:
• Esta adicción cumple los mismos criterios que una adicción al
sexo (AS) de las que sería o bien un subtipo único —como este
caso— o bien uno de los muchos comportamientos que confor-
man la adicción;
• El mismo caso pero como subtipo de la adicción al Internet
(AI).
¿Qué es la adicción a Internet ?
► A lo largo de este monográfico, la adicción al Internet ha planeado
como elemento estructural, como continente de muchos de los con-
tenidos adictivos que se han analizado. No obstante, la adicción al
Internet puede tener entidad propia. Recordemos que, como todas
las adicciones, se distingue por:
• Tolerancia, con un incremento progresivo de tiempo en la red
a fin de conseguir satisfacción y una habituación y escalada
a accesos cada vez más frecuentes y durante periodos más
prolongados, después de periodos de relativa calma («mo-
no»)
• Abstinencia, caracterizada por ansiedad, rumiaciones sobre lo
que «debe estar o qué me pierdo» en Internet y tic en los dedos
«como si se tecleara en el vacío».
• Urgencia y recaída parcial para aliviar los síntomas (rituales de
«tranquilización» cada vez más frecuentes y recaída total).
• A pesar de los esfuerzos para controlarla, imposibilidad de ha-
cerlo.
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¿Pasión en la red o por la red?
• Afectación social, familiar, profesional-laboral, económica y per-
sistencia a pesar de las consecuencias negativas.
• Consecuencias para la salud mental y física del sujeto, con de-
presión, cefaleas, pensamientos negativos sobre uno mismo,
ansiedad, trastornos del sueño, etc.
¿Cuántas variedades hay de AI ?
► Tantas como posibilidades presentes en las redes sociales y en los
contenidos globales de Internet. Podíamos considerar algunos subti-
pos que van en solitario o combinados.
• Adicción al cibersexo y la ciberpornografía, que es la que nos
ocupa.
• Adicción a las relaciones cibernéticas, con excesiva búsqueda
de relaciones en línea.
• Compras obsesivas en línea, que podría ser una subvariedad
de la adicción a las compras.
• Buscadores obsesivos de información, con una curiosa variedad
como la llamada cibercondria, definida como una excesiva o
repetida búsqueda en línea para obtener información relacio-
nada con la salud, a fin de disminuir la ansiedad por la enferme-
dad, tan propia de los hipocondríacos. No obstante en ocasio-
nes puede potenciar la incertidumbre sobre la salud y
desencadenar nuevas preocupaciones por descubrimiento de
datos o patologías nuevas.
• Juego compulsivo en la red, que al igual que el sexo o la com-
pra puede ser un subtipo de la adicción al juego, como ya se
analiza en otro capítulo.
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Cibernautas. ¿Cautivos o Libres?
¿Cuáles son los factores
predisponentes para que Internet devenga adictivo ?
► Internet no tiene porqué ser adictivo, como ninguna de las nuevas
tecnologías, y evidentemente tampoco el sexo o el juego. Los factores
de riesgo ya han sido evaluados y en parte de ellos insistiremos más
tarde. Sin embargo, sí existen características que podrían «favorecer»
la adicción, en caso de darse las circunstancias apropiadas. Estas serían:
• La sencillez de su manejo;
• La disponibilidad y una comunicación rápida.
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¿Pasión en la red o por la red?
¿Qué porcentajes y cuáles
son las conductas más frecuentes en AI ?
► Es muy difícil conocer porcentajes fiables pero se calcula que del
9% al 18% de la población general podía ser adicta a Internet. En
cuanto a los usos compulsivos, el 80% usa correo electrónico, el 70%,
chats, el 10% busca información, el 30% juega y el 65% «practica» el
cibersexo.
¿Qué es la adicción al sexo (AS) ?
► Conocida también como «trastorno hipersexual» o «conducta sexual
compulsiva», la adicción al sexo se distingue por:
• L
a existencia de fantasías, pensamientos y deseo sexual apre-
miante, con elementos de tolerancia o abstinencia (como en
cualquier adicción) y urgencia para reanudarlo.
• La inversión de un cantidad de tiempo excesiva en fantasías e
impulso hacia el sexo, así como la planificación y la realización
compulsiva de conductas sexuales.
l uso del sexo como respuesta tanto a la propia impulsividad
• E
sexual, como a estados de ánimo (como depresión, aburrimien-
to, soledad, irritabilidad, euforia…) o para afrontar la ansiedad
o el estrés.
os intentos repetidos e infructuosos para controlar tanto los
• L
pensamientos o fantasías como los comportamientos.
l deterioro laboral, profesional, familiar, económico o de salud
• E
(tanto física, por el peligro de contraer enfermedades de trans-
misión sexual [ETS], como mental); a pesar de todo ello el pa-
ciente prosigue con su conducta.
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