¿Qué es una oración?
En gramática y sintaxis, se denomina oración a un conjunto ordenado y
lineal de palabras, que expresan en su totalidad una información completa
y reconocible. Se trata de la unidad más pequeña del discurso, la cual
constituye un enunciado autónomo, es decir, una proposición lógica que
incluso si la sacamos de su contexto, continuará expresando una
información.
La oración es una de las estructuras del lenguaje verbal que más se ha
estudiado a lo largo de la historia de la lingüística, desde distintas
aproximaciones, tanto morfosintácticas como semánticas y fonológicas,
dado que es una estructura común a todos los idiomas. Sin embargo, y
como es lógico, la forma y la entonación de las oraciones puede variar
significativamente de una lengua a otra.
Además, así como las palabras juntas componen una oración,
habitualmente en los textos las oraciones juntas componen un párrafo,
que sería una unidad mucho mayor de sentido, abarcando un número
variable de enunciados.
Puede servirte: Funciones del lenguaje
Características de las oraciones
En general, las oraciones se caracterizan por:
Se trata de una estructura lineal, jerarquizada, compuesta por un
número finito de palabras.
Según la gramática tradicional, se compone normalmente de
un sujeto (quien realiza o sobre quien recae la acción) y un
predicado (la acción realizada y su contexto). Sin embargo, es posible
que en algunos casos el sujeto no esté explicitado.
En la mayoría de los sistemas de escritura, se la reconoce usualmente
por comenzar con una letra mayúscula y culminar con un punto,
rasgos que denotan que es una unidad de sentido cerrada en sí misma.
Partes de la oración
Es posible identificar en las oraciones, en general, nueve distintas partes o
tipos de componentes, que se diferencian en sus respectivas categorías
gramaticales (o tipos de palabras):
Sustantivos. Son las palabras empleadas para nombrar el mundo, ya
que poseen sustancia (de allí su nombre). Pueden ser propios (o sea,
nombres, como “Juan” o “Francia”) o comunes (términos más generales,
como “muchacho” o “piedra”).
Adjetivos. Palabras que acompañan a los sustantivos y nos indican
algunos de sus rasgos de sentido, ampliando o acotando su significado.
Pueden ser adjetivos que aportan un sentido específico (calificativos),
como “feo” o “azul”; o un sentido de pertenencia (posesivos), como
“suyo” o “nuestra”; o que expresen una relación (relacionales), como
“internacional” o “político”; o que simplemente aclaren a quién nos
referimos (demostrativo), como “ese” o “aquella”, entre otros.
Artículos. Otro tipo de acompañantes del sustantivo, que también nos
aclaran información respecto a él, pero en términos mucho más simples
y de importancia gramatical: género, número y determinación. Así, los
artículos en español son nueve:
Los artículos determinados. Se usan cuando el sustantivo es
conocido o específico, y son: el (masculino, singular), la (femenino,
singular), lo (neutro, singular), los (masculino, plural) y las
(femenino, plural).
Los artículos indeterminados. Se usan cuando el sustantivo es
desconocido o inespecífico, y son: un (masculino, singular), una
(femenino, singular), unos (masculino, plural) y unas (femenino,
plural).
Pronombres. Son comodines gramaticales que sustituyen a los
sustantivos y nos permiten no tener que repetirlos constantemente,
haciendo el lenguaje más eficaz. Pueden ser de distinto tipo: personales
(“yo”, “tú”, “nosotros”, etc.), demostrativos (“ése”, “aquellos”, “ésta”, etc.),
posesivos (“mío”, “tuyo”, “suyo”, etc.), entre otras categorías posibles.
Verbos. Palabras que expresan y describen las acciones, y que siempre
van conjugados en las oraciones, o sea, van en concordancia de
persona y número con el sujeto. Además, expresan un tiempo y un modo
en que ocurre la acción, de manera tal que sepamos por su estructura de
qué exactamente estamos hablando. Son ejemplos de verbo “hablar”,
“caminaría”, “nadaremos”, “asumirá” o “fuese”.
Adverbios. Son palabras modificadoras de los verbos (o de otros
adverbios u adjetivos), cuyo rol es modular o caracterizar el modo en que
ocurren las acciones de la oración. Son ejemplos de adverbios: “muy”,
“bien”, “jamás” o “lentamente”.
Conjunciones. Palabras que tienen un sentido gramatical únicamente, y
que sirven para juntar otras palabras o incluso oraciones, tendiendo un
puente lógico entre ellas. Por ejemplo: “y”, “o”, “pero”, “sino”.
Preposiciones. Palabras dotadas de un sentido relacional, es decir, que
no poseen en sí mismas un significado, sino que expresan una relación
entre otras palabras, que puede ser más o menos específica. Son
ejemplo de preposiciones: “de”, “para”, “sobre”, “contra”, “por”, etc.
Sujeto y predicado
El enfoque tradicional de la oración la comprende como la suma de un
sujeto, o sea, alguien que lleva a cabo o sobre quien recae la acción
expresada por la oración, y un predicado, que es propiamente la acción y
sus contextos y circunstancias. Así, toda oración se compone, por compleja
que sea, por estas dos estructuras, que la dividen en dos.
El sujeto. Aquella entidad sobre la cual recae la acción o bien que la
ejecuta, y que suele hallarse preguntando al verbo “¿quién?” o “¿qué?”.
Debe tener un núcleo, esto es, la palabra sobre la cual recae la mayor
carga de sentido, y que será un sustantivo o un pronombre que ocupa su
lugar. Por ejemplo, en la oración “El pobre Juan siembra porotos en la
huerta”, nuestro sujeto será “El pobre Juan” (y el núcleo será “Juan”).
El predicado. Una vez hallado el sujeto, el resto de la oración será
predicado. Esto es, la acción descrita y todos sus acompañamientos
contextuales o gramaticales. Igualmente, el predicado debe tener un
núcleo, que en este caso será el verbo principal de la oración. Por
ejemplo, en la oración “El pobre Juan siembra porotos en la huerta”, el
predicado será “siembra porotos en la huerta” (y el núcleo será
“siembra”).
Debemos notar que esta distinción sujeto-predicado no siempre calza a
la perfección para todas las oraciones. Existen oraciones impersonales,
en las que no hay un sujeto lógico, y existen otras cuyo sujeto es tácito, o
sea, existe, pero no está explicitado.
Además, las oraciones de estructura más compleja como “¿Qué se ha
hecho Laura en el cabello?” van en contra de este orden exacto, ya que el
sujeto está inmerso en información del predicado.
Diferencia entre oración y frase
No deben confundirse las oraciones y las frases. Las primeras poseen un
verbo y denotan una acción completa, articulada, mientras que las frases
son expresiones mucho más simples, a menudo incompletas, cuyo
valor depende más del contexto que de lo que dicen en sí mismas.
Así, “Pedro va a llegar tarde hoy” es una oración, dotada de sujeto y verbo
reconocibles, y que en sí misma es una unidad cerrada de información. No
importa si no sabemos quién es Pedro o adónde va a llegar tarde, o cuándo
sea ese “hoy”. Sabemos perfectamente a qué se refiere. No ocurre lo mismo
con las frases “¡Buenos días!” o “Por favor” que dependen enteramente de
su contexto para significar algo.
Tipos de oraciones
Existen múltiples criterios de clasificación de las oraciones, dependiendo del
punto de vista desde el cual las analicemos. Los más importantes de ellos
son:
Según su complejidad sintáctica. Podemos hablar de dos tipos de
oraciones: simples y compuestas.
Oraciones simples. Aquellas que poseen un solo verbo principal
que hace de núcleo del predicado. Por ejemplo: “Martín adora el
fútbol”.
Oraciones compuestas. Aquellas que integran dos o más
oraciones simples en una sola, a través de nexos y partículas que
hacen de puente. Dependiendo de cómo se integren las oraciones,
podemos hablar de:
Oraciones coordinadas. En las que las oraciones
combinadas son intercambiables y poseen el mismo nivel de
importancia. Por ejemplo: “Luis compra y María vende” o
“Algunos vienen, pero otros van”.
Oraciones yuxtapuestas. En las que no existe un nexo
haciendo de puente, sino un signo de puntuación que
permite la superposición de las oraciones. Por ejemplo:
“Ayer me caí, no me lastimé”.
Oraciones subordinadas. Cuando una de las dos (la
subordinante) pose mayor jerarquía e importancia que la
otra (la subordinada), y esta última hace las veces de una
parte de la oración principal. Por ejemplo: “Mi primo, de
quien te hablé ayer, viene a la fiesta”.
Según su estructura sintáctica. Puede hablarse de dos tipos de
oraciones: unimembres y bimembres.
Oraciones unimembres. Son las que están compuestas de una
única parte sintáctica, y no pueden dividirse en sujeto y predicado.
Por ejemplo: “Está lloviendo”.
Oraciones bimembres. En cambio, son aquellas que poseen dos
partes claramente diferenciables, que son el sujeto y el predicado.
Por ejemplo: “Tu padre dice que está lloviendo”.
Según la forma del sujeto oracional. Podemos hablar de dos tipos
diferentes de oración:
Oraciones personales. En las que existe un sujeto reconocible.
Se dividen a su vez en dos:
Personales explícitas. Cuando el sujeto es mencionado en
la oración. Por ejemplo: “Mi familia come lentejas los
jueves”.
Personales implícitas. Cuando el sujeto es reconocible
pero no está mencionado en la oración, o sea, está tácito.
Por ejemplo: “Aquí comemos lentejas los jueves”.
Oraciones impersonales. En las que no existe un sujeto
reconocible. Suelen referirse a fenómenos climáticos o eventos
que no realiza nadie. Por ejemplo: “Hoy va a nevar” o “Hace
mucho calor”.
Según la intención de quien enuncia las oraciones. O sea, según lo
que se propone con ellas, podemos clasificarlas en diferentes tipos:
Oraciones enunciativas o declarativas. Aquellas que expresan
una realidad concreta que puede juzgarse como verdadera o falsa,
y que se dividen, dependiendo de si poseen o no elementos
negativos, en enunciativas afirmativas (“En Uganda hay una
guerra civil”) o negativas (“Ya no quedan testigos de la masacre”).
Oraciones exhortativas o imperativas. Aquellas que buscan
modificar la conducta del receptor de alguna manera, ya sea a
través de órdenes, ruegos, mandatos, etc. Por ejemplo: “Pásame
la sal” o “¡Déjame en paz!”.
Oraciones exclamativas. Aquellas que expresan un estado
anímico del emisor, y suele acompañarse en la escritura con
signos de exclamación (¡!). Por ejemplo: “¡Qué dolor de panza
tengo!” o “¡Cuántos soldados hay en la calle!”.
Oraciones interrogativas. Semejantes a las exclamativas, le
expresan una pregunta al receptor, y suelen escribirse entre
signos interrogativos (¿?). Por ejemplo: “¿Cuándo piensas venir a
casa?” o “¿Todavía me quieres?”.
Oraciones dubitativas. Aquellas que expresan una suposición o
una probabilidad, y suelen emplear verbos en condicional o en
futuro del indicativo. Por ejemplo: “A ella le vendría bien un trago”
o “Tendrás suerte si consigues un boleto”.
Oraciones desiderativas. Aquellas que expresan un deseo del
emisor, habitualmente precedidas del adverbio “ojalá”. Por
ejemplo: “Ojalá lleguemos a tiempo” o “Quisiera tener más dinero”.
Según la voz del verbo. Podemos distinguir las oraciones pasivas de
las activas:
Oraciones de voz activa. En las que la acción del sujeto es
referida directamente. Por ejemplo: “Pedro tiró la carnada al río”.
Oraciones de voz pasiva. En las que la acción del sujeto se
refiere desde el punto de vista del predicado. Por ejemplo: “La
carnada fue tirada al río por Pedro”.
Según el tipo de predicado. Por último, tendremos dos categorías
principales de oración:
Oraciones copulativas o atributivas. Cuando su predicado está
constituido por un sintagma nominal, o sea, cuando unen un sujeto
y un atributo mediante un verbo copulativo. Por ejemplo: “Juan es
muy guapo” o “María está muy flaca”.
Oraciones predicativas. Aquellas que poseen un predicado
verbal (o sea, no nominal), que expresa acciones y no atributos.
Este tipo de oraciones pueden, a su vez, clasificarse en:
Transitivas. Cuando requieren de un objeto o complemento
directo sobre el cual recae la acción para poder expresarse
por completo. El objeto directo puede intercambiarse por
“eso”. Por ejemplo: “Yo compré una casa” (podría decirse
“Yo compré eso”).
Intransitivas. Cuando no requieren de un objeto o
complemento directo para expresarse por completo. Por
ejemplo: “Yo vivo muy bien” (no puede decirse “Yo
vivo eso”).
Reflexivas. Cuando el sujeto que realiza la acción es
también quien la recibe. Por ejemplo: “Ayer me vestí de
rojo”.
Recíprocas. Cuando hay dos sujetos que intercambian
acciones. Por ejemplo: “María y Pedro se aman locamente”.
¿Qué son las palabras compuestas?
En español, se conoce como palabras compuestas a aquellas que son
producto del proceso morfológico de la composición, esto es, que surgen a
partir de la unión o coordinación de dos raíces o lexemas, para formar
así una nueva unidad sintáctica y semántica.
La composición es un proceso corriente en nuestro idioma, y en muchos
otros (el alemán suele llevarse la medalla en este asunto). Se utiliza
especialmente en lo referido a la formación de neologismos, o sea, de
términos nuevos necesarios para nombrar una nueva realidad.
Este proceso se da a partir de dos palabras cualesquiera, a veces de la
misma categoría gramatical y a veces no. El resultado se maneja como
una unidad en sí misma, rigiéndose normalmente por las reglas de
acentuación y ortografía.
En cambio, en algunos casos los dos términos que la componen van
separados con un guion corto: esto pasa cuando están sólo
circunstancialmente obligadas a convivir en un mismo término, cosa que
ocurre cuando ambas pertenecen a la misma categoría gramatical. En ese
caso, cada palabra retendrá su grafía acostumbrada, sin cambios.
Lo más usual es que sean dos lexemas (dos sustantivos), pero pueden
darse casos en que se fusionen tres o más. Dependiendo de la categoría
gramatical a la que pertenezca cada término, las palabras compuestas
resultantes se pueden clasificar en:
Verbo + sustantivo, como en abrelatas (abrir + latas).
Sustantivo + adjetivo, como en boquiabierto (boca + abierta).
Adjetivo + adjetivo, como en sordomudo (sordo + mudo).
Sustantivo + sustantivo, como en bocacalle (boca + calle).
Verbo + verbo, como en subibaja (subir + bajar).
Adverbio + adjetivo, como en biempensante (bien + pensante).
Pronombre + verbo, como en quehacer (qué + hacer).
Puede servirte: Gramática
Ejemplos de palabras compuestas
Abrecartas es una palabra compuesta sin guion.
A continuación, presentamos una lista de palabras compuestas en español:
Palabras compuestas sin guion
Palabra Lexemas Tipo
duermevela Duerme + vela Verbo + verbo
patitieso Pata + tieso Sustantivo + adjetivo
agridulce Agrio + dulce Adjetivo + adjetivo
aguafiestas Aguar + fiestas Verbo + sustantivo
llevaitrae Lleva + y + trae Verbo + conjunción + verbo
Corre + ve + y + Verbo + verbo + conjunción +
correveidile
dile verbo
chupamedias Chupa + medias Verbo + sustantivo
medianoche Media + noche Adjetivo + sustantivo
hazmerreír Hazme + reír Verbo + verbo
camposanto Campo + santo Sustantivo + adjetivo
coliflor Col + flor Sustantivo + sustantivo
quienquiera Quien + quiera Pronombre + verbo
abrecartas Abre + cartas Verbo + sustantivo
pasodoble Paso + doble Sustantivo + adjetivo
salvoconducto Salvo + conducto Adjetivo + sustantivo
chupasangre Chupa + sangre Verbo + sustantivo
hispanohablante Hispano + hablante Adjetivo + sustantivo
sacacorchos Saca + corchos Verbo + sustantivo
Palabras compuestas con guion
Palabra Tipo
físico-químico Adjetivo + adjetivo
artístico-musical Adjetivo + adjetivo
polaco-alemán Adjetivo + adjetivo
instituto-escuela Sustantivo + sustantivo
ciencia-ficción Sustantivo + sustantivo
kilómetro-hora Sustantivo + sustantivo
leer-interpretar Verbo + verbo
saber-hacer Verbo + verbo
producir-consumir Verbo + verbo
Palabras simples
Se conoce como palabras simples a aquellas que están compuestas por
una única unidad léxica, o sea, por una sola raíz, ya sea que tengan o no
morfemas flexivos (sufijos flexivos). Estas son las palabras que designan
generalmente un referente concreto, simple.
Además, sirven de piezas base para los procesos de composición. Es decir,
una palabra compuesta involucra varias palabras simples.
Por ejemplo: sol, perro, caminar, comer, hermoso, feo, bien, mal, amistad.
Palabras derivadas
Las palabras derivadas, por último, son aquellas que son fruto de un
proceso de derivación, esto es, de incorporación a una raíz léxica de
morfemas (sufijos, generalmente) que cambian definitiva y evidentemente
su significado.
Así, se forman “familias” de palabras con un origen común, ya que las
palabras derivadas provienen (derivan) de otras palabras más simples,
conocidas como palabras primitivas (en el sentido de que no provienen de
ninguna otra).
Son ejemplos de palabras derivadas las siguientes:
De la palabra primitiva “árbol” derivan: arboleda, arbóreo, arborícola,
arbusto.
De la palabra primitiva “sol” derivan: soleado, solar, insolar.
Palabras homónimas
Te explicamos qué son las palabras homónimas, ejemplos y frases
que las contienen. Además, qué son las palabras parónimas.
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Homónimos como vino (venir) y vino (bebida) se pronuncian igual.
¿Qué son las palabras homónimas?
Se conoce como palabras homónimas a todas aquellas que, teniendo
distinto origen y distinto significado, poseen una misma forma, es
decir, que se escriben igual y/o se pronuncian igual. A este tipo de relación
lingüística entre dos o más palabras se le llama homonimia (del
griego hómoios, “igual”, y onoma, “nombre”).
A diferencia de las palabras polisémicas, que son palabras simples con
diversos significados posibles, las palabras homónimas son palabras
diferentes, con etimologías distintas, que terminaron teniendo una forma
similar. Por ese motivo presentan entradas (lexías) distintas en un
diccionario, a pesar de ser palabras idénticas, mientras que las palabras
polisémicas tienen una sola.
Existen dos formas posibles de homonimia, que son:
Homografía. Cuando las dos palabras presentan una forma idéntica de
escribirse, ya sea que se pronuncien o no de la misma manera. En este
caso, se llaman palabras homógrafas. Por ejemplo: banco (de sentarse)
y banco (del dinero).
Homofonía. Cuando las dos palabras presentan una misma forma de
pronunciarse, o sea, una identidad sonora, se escriban o no de la misma
forma. En ese caso, se llaman palabras homófonas. Por ejemplo: vasto
(inmenso) y basto (tosco).
Debemos tener en cuenta que, en la lengua española, todas las palabras
homógrafas son necesariamente homófonas. Pero en otros idiomas esto
puede no ser así.
Ver además: Palabras homógrafas
Ejemplos de palabras homónimas en español
Algunos ejemplos de palabras homónimas en español son:
Banco (del dinero) / Banco (de la plaza) (homónimas y homógrafas)
Cerca (próximo a) / Cerca (empalizada) (homónimas y homógrafas)
Cabo (cuerda) / Cabo (militar) (homónimas y homógrafas)
Sierra (montañas) / Sierra (herramienta) (homónimas y homógrafas)
Bote (pérdida de agua) / Bote (embarcación) (homónimas y homógrafas)
Vela (para iluminar) / Vela (para embarcación) (homónimas y
homógrafas)
Nada (del verbo nadar) / Nada (ninguna cosa) (homónimas y
homógrafas)
Vino (licor) / Vino (del verbo venir) (homónimas y homógrafas)
Cobre (el metal) / Cobre (del verbo cobrar) (homónimas y homógrafas)
Vaya (del verbo ir) / Baya (fruto) (homónimas y homófonas)
Cayo (de los pies) / Callo (del verbo callar) (homónimas y homófonas)
Casa (hogar) / Caza (cacería) (homónimas y homófonas)
Basto (tosco) / Vasto (inmenso) (homónimas y homófonas)
Deshecho (del verbo deshacer) / Desecho (del verbo desechar)
(homónimas y homófonas)
Cima (cumbre) / Sima (cavidad) (homónimas y homófonas)
Bello (hermoso) / Vello (pelo corporal) (homónimas y homófonas)
Cerio (elemento químico) / Serio (de seriedad) (homónimas y
homófonas)
Oraciones con palabras homónimas en español
Una sima es una cavidad en la roca, casi lo contrario de una cima.
Y a continuación, algunas oraciones con palabras homónimas en español:
Alcanzamos la cima del cerro y pudimos ver lo hondo de la sima que le
seguía.
¡Se ve tan bello, sin un solo vello en el cuerpo!
Yo mejor me callo, aunque me pisaron un cayo.
Algunos prefieren la casa, mientras que otros la caza.
El cabo Gutiérrez se inclinó y ató el cabo al muelle.
Aquella noticia dejó a Miguel deshecho, sintiéndose un desecho.
Se sentó en el banco de la plaza a esperar que abrieran el banco.
O el paciente se cura, o le llamamos un cura.
Un químico serio no ignora las propiedades del cerio.
Puede servirte: Palabras homófonas
Palabras parónimas
Se denomina palabras parónimas a aquellas que, aunque se asemejan en
su sonido, poseen formas escritas distintas y significados asociados
diferentes. Su semejanza puede deberse a un origen etimológico similar, o
bien a la pura coincidencia, o incluso al error, y puede distinguirse sólo en
una tilde, por ejemplo. A dicha relación se la conoce como paronimia.
Algunos ejemplos de parónimos son:
Maya (el pueblo mesoamericano) / Malla (red)
Abeja / Oveja
Docena / Decena
Suicidio / Subsidio
Hombre / Hambre
Perro / Berro
Pronombres
Te explicamos qué son los pronombres, cuáles son las
características, usos y ejemplos de cada tipo de pronombre.
Los pronombres sustituyen referentes y evitan la repetición.
¿Qué son los pronombres?
Se llama pronombre a un tipo de palabra o categoría gramatical que no
posee un referente fijo y universal, sino que depende del contexto de
su enunciación, o sea, de quién, cómo y dónde los utilice. Así, los
pronombres en realidad indican un tipo de relación entre personas, cosas u
otros tipos de referentes.
Los pronombres existen en todas las lenguas humanas, a las que brindan
mayor economía al sustituir dentro de la cadena oracional a determinados
referentes, o traerlos a colación sin que haga falta reiterarlos
constantemente, lo cual haría las oraciones larguísimas y engorrosas.
En cada idioma pueden presentar variaciones y obedecer a reglas distintas,
pero en general suelen responder al género y al número del referente,
así como al caso gramatical, dependiendo también, claro está, del tipo de
pronombre que sea. En algunos idiomas, como el español, los pronombres
pueden coincidir en forma con otras palabras, como los adjetivos o
determinantes, con los cuales pueden compartir ciertos sentidos.
Por ejemplo, existen adjetivos posesivos (“mi padre”) y pronombres
posesivos (“el mío”), dependiendo de si acompañan al sustantivo o lo
reemplazan, respectivamente. Esto es aún más fácil de ver con los
pronombres personales: “yo” puede reemplazar a distintos nombres,
dependiendo de quién lo pronuncie.
En la lengua española existe una importante cantidad de pronombres de
distinto tipo, que a continuación intentaremos detallar por separado.
Puede servirte: Modificador directo
Pronombres personales
Como su nombre lo indica, los pronombres personales son aquellos que
se refieren normalmente a una persona o a un nombre, liberándonos de
la necesidad de un sustantivo, o incluso de un sintagma nominal entero. Así,
expresan siempre la persona, el número, el género y el caso del referente, y
se clasifican en dos categorías:
Pronombres personales tónicos o independientes, que pueden
emplearse como respuesta independiente o como elementos
desasociados al resto de la oración. Son los primeros que se aprenden al
adquirir un idioma, y definen las personas verbales para la conjugación
gramatical. En español estos pronombres a menudo pueden omitirse en
la oración, cuando resulta claro a quién nos referimos, y son los
siguientes:
Persona Pronombre Ejemplos
1era singular Yo Yo vengo de otro país.
2da singular
Tú ¿Quién eres tú?
(informal)
2da singular
Usted Usted no sabe lo que dice.
(formal)
3era singular Él / Ella Él es mi amigo / Ella es mi amiga.
Nosotros / Nosotros vinimos en tren.
1era plural
Nosotras Nosotras vinimos en tren.
2da plural Ustedes ¿De dónde salieron ustedes?
Ellos tienen dinero / Ellas tienen
3era plural Ellos / ellas
dinero.
Existe también una forma exclusiva del español peninsular de 2da persona
plural informal: “vosotros” (vosotros sois mis amigos), de uso minoritario en
los hablantes hispanos del mundo. Lo mismo ocurre con el uso de “vos” en
lugar de “tú” (vos sabés quién soy), típico de
distintas regiones hispanoamericanas, fenómeno conocido como voseo.
Por otro lado, en el caso de que estos pronombres tónicos aparezcan bajo
régimen preposicional (o sea, introducidos por una preposición), se
transformarán en algunos de sus casos, que mostramos a continuación:
Persona Pronombre Ejemplos
Todo el mundo se reía de mí.
1era singular Mí / Conmigo Ayer estaban todos conmigo.
En casa preguntan siempre por ti.
2da singular Dijeron que saldrían contigo.
Ti / Contigo
(informal)
2da singular
Usted El público clama por usted.
(formal)
Él hablaba para sí / Ella lo hizo
por sí sola.
3era singular Sí / Consigo Él estaba consigo mismo / Ella llevó
sus cosas consigo.
3era plural Consigo Ellos tenían el dinero consigo.
Pronombres personas átonos o dependientes, que no suelen
emplearse de manera independiente, sino como añadidos al final de
ciertas palabras (clíticos) o en reemplazo en la oración del objeto directo
o indirecto. Dependiendo de la forma del verbo, pueden ir antes o
después del mismo. Se trata de:
Persona Pronombre Ejemplos
No me hagas molestar.
1era singular Me ¿Crees que puedas ayudarme?
¿Me trajiste un regalo?
María te llamó por teléfono.
2da singular
Te Estábamos a punto de olvidarte.
(informal)
Te estamos acompañando al trabajo.
2da singular Le vinimos a ver, García.
Le
(formal) No voy a decirle todo de nuevo, señor.
Lo tengo en la mente / La tengo en la
mente.
Vinimos a verlo / Vinimos a verla.
Lo / La
3era singular No le tiene paciencia a su madre.
Le / Se
A ella no le sirve el vestido.
A tu primo se lo llevo la policía.
María se lo dio todo a su abogado.
Nos ganamos un boleto preferencial.
1era plural Nos
Dijeron que debíamos marcharnos.
¿Se dieron cuenta de que llueve?
2da plural Se / Les Ustedes van a tener que devolverse.
Les traje desayuno.
Los tienen en la mira / Las están
Los / Las buscando.
3era plural
Les / Se ¿Les diste ayer mis saludos?
Se ven un poco débiles.
Pronombres reflexivos y recíprocos
Son pronombres muy específicos que indican la dirección que toma la
acción del verbo, y que va hacia el propio sujeto (reflexivos), o en el caso
de que sea un sujeto múltiple, va de un sujeto al otro y viceversa
(recíprocos). Pueden ser, como en los casos previos, clíticos o no (o sea,
pueden ir por separado antes del verbo, o junto a él, al final).
Pronombres reflexivos
Persona Pronombre Ejemplo
Me estoy vistiendo / Estoy
1era singular Me
vistiéndome.
2da singular ¿Te lavaste las manos? / Lávate las
Te
(informal) manos.
2da singular
Se ¿Se ha visto en un espejo? / ¡Levántese!
(formal)
Él se sentó en el piso
Ella se sentó en el sofá.
3era singular Se Él no quería pararse.
Ella no quería pararse.
¿Nos vestimos de etiqueta?
1era plural Nos Vamos a retocarnos el maquillaje.
¿Se cambiaron de ropa en el baño?
2da plural Se Tienen que calmarse.
Ellos se rasgan las vestiduras.
3era plural Se Tus ropas están secándose en el balcón.
Pronombres recíprocos
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Persona Pronombre Ejemplo
Ella y yo nos amamos con locura.
1era plural Nos Esa noche estuvimos besándonos.
Ustedes se tienen el uno al otro.
2da plural Se No vayan a lastimarse en la discusión.
3era plural Se Ellos se contradicen todo el tiempo.
Se tomaron de las manos para bailar.
Pronombres posesivos
Aunque normalmente se consideran un caso de pronombres personales,
pueden clasificarse aparte dado que indican una relación muy específica
entre las partes: la de pertenencia o proveniencia. Estos pronombres
pueden expresar un único poseedor (de una o varias cosas) o varios
poseedores (de una o varias cosas).
Persona Pronombre Ejemplo
Ese auto es azul, el mío es negro.
¿Me prestas una taza? Dejé la mía en
Mío / mía
1era singular casa.
míos / mías
Dame lo mío de una vez.
Esos son tus hijos, estos son los míos.
2da singular Tuyo / tuya No recuerdo cómo es el tuyo.
(informal) tuyos / tuyas ¿Esas camisas son como las tuyas?
La idea se discutió antes que la suya,
2da singular Suyo / suya jefe.
(formal) suyos /suyas Esos recibos no son los suyos,
licenciado.
¿Le diste a tu ex todo lo suyo?
Suyo / suya Quiere que esta casa sea la suya.
3era singular
suyos /suyas Le dije que mis mascotas no son
las suyas.
Aprobaron ese proyecto en lugar
del nuestro.
Llegaron todas las tortas menos
Nuestro / nuestro la nuestra.
1era plural Nuestros / Esas valijas se parecen a
Nuestros las nuestras.
¿Qué se hace con hijos como
los nuestros?
2da plural Suyo / suya Están todos los niños, pero no veo
suyos / suyas el suyo.
Olvidamos la tarjeta, ¿pagarían con
la suya?
Si compramos tazas, serán las suyas.
Les hicimos regalos y no quieren
el suyo.
Suyo / suya No necesitan frazada, trajeron
3era plural
suyos / suyas la suya.
¿Te dejaron los bolsos y perdiste
los suyos?
Pronombres demostrativos
Los pronombres demostrativos son aquellos que sirven para llevar a cabo
cierto grado de deixis o demostración, esto es, para reemplazar a un
referente al cual se alude, distinguiéndolo de los demás posibles. Así, a
diferencia de los pronombres personales, no responden a todas las
personas gramaticales, sino al género y número del referente.
En español, estos pronombres se organizan en base a tres series
diferentes, cada una expresando un grado diferente de proximidad o
cercanía (física o figurada) del hablante con respecto a eso a lo que se
refiere, y tradicionalmente acentuada para distinguirla de los adjetivos
demostrativos que tienen la misma exacta forma.
Primera serie: esto. Se trata del conjunto de pronombres que mayor
cercanía transmiten de parte del hablante con respecto al referente
aludido. Dicha cercanía puede ser física, temporal o de otra índole, y los
pronombres empleados son:
Referente Pronombre Ejemplo
Masculino Quiero éste, no el de más allá.
Éste
singular ¿Éste es tu padre?
Femenino ¿Y ésta quién se cree que es?
Ésta
singular No resolvimos esa cuenta, sino ésta.
¿Esto es todo lo que tienes?
Neutro Esto
No sé si esto sea suficiente.
¿Sabes quiénes son éstos?
Masculino
Éstos Tenemos éstos, los demás libros se
plural
acabaron.
Éstas son las flores más hermosas del
Femenino mundo.
Éstas ¿Pero qué necedades son éstas?
plural
Segunda serie: eso. En este caso, los pronombres expresan un mayor
grado de lejanía que el anterior, aunque no tanta como en el siguiente
caso.
Referente Pronombre Ejemplo
Ése de allá es mi novio.
Masculino ¿Cuál, ése junto al árbol?
Ése
singular
Ésa no es una excusa válida.
Femenino No compres ésa, hay mejores casas
Ésa disponibles.
singular
¿Viste eso?
Neutro Eso Eso no debería detenerte.
Ésos eran los mandamientos de la época.
Masculino Te cambio mis zapatos por ésos.
Ésos
plural
¿Qué preguntas son ésas?
Femenino Ésas no están a la venta.
Ésas
plural
Tercera serie: aquello. Finalmente, estos pronombres indican un grado
máximo de lejanía física, temporal o de otro tipo respecto del hablante.
Referente Pronombre Ejemplo
Masculino Aquél detrás de todos era mi abuelo.
Aquél
singular Escóndete tras un árbol, como aquél.
Femenino ¡Qué época increíble, aquélla!
Aquélla
singular Mi lapicera no es esa, sino aquélla.
Aquello que no sabemos, nos convoca.
Tienes que ver aquello que te comenté una
Neutro Aquello vez.
¿Quiénes son aquéllos junto al perro?
Masculino Desconfía de aquéllos que no te saluden.
Aquéllos
plural
Ya no hay canciones como aquéllas.
Femenino ¿Mis cosas son aquéllas o éstas de acá?
Aquéllas
plural
Pronombres interrogativos y exclamativos
Como indica su nombre, son pronombres empleados exclusivamente
para preguntar o exclamar de manera directa, por lo que suelen ir
acompañados de signos interrogativos (¿?) o exclamativos (¡!), aunque
pueden no estarlo. Deben acentuarse siempre y tienen un sentido más o
menos fijo dentro de la oración.
Pronombre Uso Ejemplo
¿Qué es eso?
Preguntar o expresarse
¡Qué hermoso!
Qué respecto a una cosa o
No dijo qué quería.
situación.
A mí qué me importa.
Preguntar o expresarse ¿Quién es?
Quién / Quiénes respecto a una persona o ¡Quién lo diría!
sujeto. Yo sé con quiénes sales.
Preguntar por un elemento
¿Cuál es tu nombre?
tomado de un conjunto o
Cuál / Cuáles Dime cuál es tu favorito.
una lista de elementos
¿Cuál será?
posibles.
Preguntar o expresarse ¿Cuánto más voy a esperar?
Cuánto /
respecto a una cantidad No sé cuánto irá a costar.
Cuántos
determinada. ¡Cuánto ha pasado!
Cómo Preguntar o expresarse ¿Cómo es eso?
respecto a un modo o una ¿Cómo dices?
situación. Ni idea de cómo piensa a
venir.
Pronombres relativos
Los pronombres relativos hacen alusión siempre a un antecedente ya
mencionado o conocido dentro de la oración, que generalmente es un
sintagma nominal o un sustantivo, y que excepcionalmente puede no
aparecer de manera explícita. Así, al sustituir a un nombre o sintagma
nominal entero, estos pronombres cumplen con las mismas funciones que
ellos dentro de la oración.
Los pronombres relativos no se acentúan, y suelen ir acompañados
de artículos o preposiciones.
Pronombre Ejemplo
Ayer conocí al hombre del que me hablabas.
Que
La mujer que nos saludó es mi esposa.
El amigo del cual hablábamos viene de visita.
Cual / cuales
Sólo había una puerta, la cual abrimos de par en par.
Cuanto / cuanta Ella se negó a cuanto le propusieron sus secuestradores.
cuantos / Le dio dinero a cuantos indigentes había.
cuantas Saludaba a cuanta persona se le acercara.
Donde El sitio a donde vamos queda muy lejos.
Esos son los amigos de quienes te hablé.
Quien / quienes
Ya llegó el familiar de quien no teníamos noticia.
Me refiero al niño cuyos padres son ingenieros.
Cuyo / cuya
Lo leí en un libro cuya portada estaba rota.
cuyos / cuyas
Llegamos a un sitio cuyas fotos ya habíamos visto.
Pronombres numerales
Se trata de aquellos que sirven para indicar un número exacto dentro de
una oración o expresión. Se trata de pronombres no personales, que
pueden ser cardinales (cuando expresan orden) u ordinales (cuando
expresan cantidad), y que son virtualmente infinitos. Así, en situaciones en
que es obvio, en lugar de decir “tengo un regalo”, podemos decir “tengo
uno”. O en lugar de decir “subamos al tercer piso”, podemos decir “subamos
al tercero”.
Pronombres indefinidos
Por último, los pronombres indefinidos son aquellos que expresan
nociones diferentes de cantidad, proporción, identidad o alguna otra
idea, pero de una manera vaga o imprecisa, generalmente porque al
hablante no le interesa manejar mucho margen de determinación. Actúan
generalmente como sustantivos o como adjetivos en algunos casos, y
poseen formas muy abundantes y muy variadas.
Algunas de las más comunes son:
Caso Pronombres Ejemplos
uno / unos Entonces llegó uno del otro equipo y
alguno / dijo…
algunos No sé si alguno tendrá algo que decir.
ninguno Ninguno parece haber reprobado.
Masculino
muchos Muchos querían ser tomados en cuenta.
otro / otros Unos tenían lápices, otros bolígrafos.
tan / tanto Tengo tanto por decirte.
varios Había varios con ganas de pelear.
Una sola se levantó y pidió la palabra.
una / unas Quizá haya alguna con ganas de bailar.
alguna / Unas reclamaron, otras prefirieron
algunas marcharse.
otra / otras La noche es joven, la tenemos toda.
Femenino toda No te dimos torta porque quedaba poca.
poca ¿Paciencia? Ya no tengo tanta como
tanta antes.
muchas Muchas se sorprendieron de estar en la
varias lista.
Hubo varias dispuestas a ir a juicio.
No creo que haya algo que te satisfaga.
algo
Ayer teníamos poco que hacer.
poco
Mañana te daré mucho más que hoy.
mucho
Neutro Tenemos demasiado pendiente en la
demasiado
oficina.
nada
No tengo nada para ti.
tanto
¿Te llegó tanto por correo?
Modos y tiempos verbales
Te explicamos qué son los modos verbales, en qué se diferencian
entre sí y cómo se conjuga cada uno en los diferentes tiempos
verbales.
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El modo verbal le permite al hablante expresar el grado de realidad de lo
dicho.
¿Qué son los modos verbales?
El modo verbal o modo gramatical es uno de los llamados “accidentes”
del verbo, esto es, una de las formas en las que puede presentarse el
verbo en la oración, y que le permite al hablante expresar el grado de
realidad de lo dicho. El modo expresa la intención del hablante, y en las
lenguas derivadas del latín, como el español, se suele expresar mediante
una conjugación específica del verbo.
No se deben confundir los modos verbales con otros aspectos del verbo,
como el tiempo verbal o la persona verbal. Mientras los tiempos verbales
le permiten al verbo expresar cuándo ocurre (presente), ocurrió (pasado)
u ocurrirá (futuro) la acción expresada en la oración, el modo verbal le
permite también expresar si dicha acción ocurre en la realidad, o si se trata
de un deseo, de una instrucción, o de una orden que se le está dando al
interlocutor.
Así, en términos muy amplios, los modos verbales se pueden clasificar en
dos conjuntos:
Modos reales (modus realis), que expresan o tienen que ver con la
realidad y sus situaciones.
Modos irreales (modus irrealis), que expresan o tienen que ver con la
irrealidad, la posibilidad abstracta o el deseo.
En la lengua española se distinguen generalmente tres modos verbales:
indicativo, imperativo y subjuntivo, aunque en ocasiones también se
menciona un modo condicional. En otros idiomas, en cambio, los modos
verbales pueden ser más o menos numerosos.
Ver además: Gramática
Modo indicativo
El modo indicativo pertenece a los modus realis y es el principal y más
usado de todos los modos verbales de la lengua española. Se utiliza en casi
todos los contextos y situaciones reales, ya que permite al hablante
indicarle al interlocutor algún evento, aspecto o sentido de la realidad
que los circunda, ya sea tangible o intangible. Cuando alguien dice “yo
soy”, “hace calor” o “ayer se escapó mi perro”, está hablando en modo
indicativo.
En este sentido, es el modo gramatical que abarca la mayor cantidad de
tiempos verbales, lo cual refleja la compleja mirada sobre la realidad que
caracteriza al idioma, que permite matices y precisiones importantes. Los
tiempos verbales del modo indicativo abarcan el presente, el pasado, el
futuro y el condicional, aunque este último a menudo es considerado
también un modo verbal aparte.
Tiempo presente. Es el que permite al hablante referir acciones que
acontecen o suelen acontecer con regularidad. En esta categoría se
encuentran:
Presente puntual, que se refiere a cosas que ocurren mientras el emisor
habla. Por ejemplo: “aquí estoy” o “llueve”.
Presente histórico, que se refiere a cosas ya ocurridas, pero abordadas
desde un punto de vista histórico, como si el hablante buscara revivirlas.
Por ejemplo: “el Imperio Romano cae en el siglo V” o “la Segunda Guerra
Mundial termina en 1945”.
Presente pro futuro, que se refiere a cosas que están por ocurrir, pero
de cuya certeza no se tienen dudas. Por ejemplo: “en febrero llega mi
padre de Italia” o “mi esposa da a luz el mes que viene”.
Presente ingresivo, que se refiere a cosas que están por ocurrir
prontamente. Por ejemplo: “en breve salgo de casa” o “ya me pongo a
trabajar”.
Presente imperativo, que sirve para darle instrucciones al interlocutor,
tal y como el modo imperativo, pero siempre con el ánimo de que se
realicen de inmediato. Por ejemplo: “te vas de mi casa en este instante” o
“me dices ya mismo lo que hiciste ayer”.
Presente actual, que se refiere a situaciones o eventos vigentes aunque
hayan iniciado en el pasado. Por ejemplo: “vengo del supermercado” o
“vivo en Buenos Aires”.
Presente habitual, que se refiere a situaciones que suelen ocurrir
normalmente. Por ejemplo: “me despierto siempre a las siete” o “los
sábados juego al tenis en el club”.
Presente persistente, que se refiere a asuntos intemporales, eternos,
siempre vigentes. Por ejemplo: “la democracia es el mejor sistema
posible” o “nada se equipara con la comida mexicana”.
Tiempo pasado. Se refiere a los eventos ya acontecidos, y emplea para
esto diferentes tiempos verbales, dependiendo de cuándo ocurrió la acción
del verbo. Estos tiempos verbales son:
Pretérito imperfecto, que describe acciones ocurridas en el pasado, sin
importar si ya finalizaron o no, ni cuándo comenzaron a ocurrir. Por
ejemplo: “Manuel frecuentaba el bar de la esquina” o “mi madre volvía de
su trabajo”.
Pretérito indefinido, también llamado perfecto simple, que describe
acciones concretas ocurridas y finalizadas en el pasado. Por ejemplo:
“me caí de la bicicleta” o “el gato entró por la ventana”.
Pretérito perfecto compuesto, que describe acciones ocurridas en el
pasado pero que de alguna manera alcanzan el presente. Por ejemplo:
“hoy he llegado tarde al trabajo” o “ya hemos pedido una pizza”.
Pretérito pluscuamperfecto, que describe acciones ocurridas antes de
otra acción pasada. Por ejemplo: “cuando me llamaste, ya había
salido de casa” o “cuando llegó la policía, ya se habían robado las
joyas”.
Pretérito anterior, que describe una acción inmediatamente anterior a
otra pasada. Por ejemplo: “tan pronto hubo amanecido, zarpamos hacia
Tenerife” o “apenas hubo presionado el botón, comenzó a arrepentirse”.
Más en: Pretérito
Tiempo futuro. Se refiere a eventos que aún no han ocurrido, pero que el
hablante considera como reales. En este sentido tenemos:
Futuro simple o imperfecto, que expresa acciones que se realizarán en
un futuro próximo. Por ejemplo: “mañana iré a la escuela” o “el
martes tendremos un invitado especial”. También puede usarse como
una fórmula de cortesía (“usted me dirá”), o como exhortación
(“no desearás a la mujer de tu prójimo”).
Futuro perfecto, que expresa una acción futura que habrá concluido
antes de que ocurra otra acción futura. Por ejemplo: “cuando llegues a
casa lo habré limpiado todo” o “supongo que ya habrás llegado a tu
destino”.
Tiempo condicional. Le permite al hablante exponer realidades concretas
que tendrán lugar en el futuro, siempre y cuando se cumpla primero una
condición (de allí su nombre). Para esto se utilizan los siguientes tiempos
verbales:
Condicional simple, que expresa una acción futura dependiendo de una
condición presente o futura. Se utiliza también como fórmula de cortesía.
Por ejemplo: “te acompañaría al doctor, pero está lloviendo” o
“tendrías mejores notas si estudiaras un poco más”.
Condicional compuesto, que expresa una acción futura posible
respecto de otra anterior, pero ambas en el pasado del hablante. Por
ejemplo: “me dijeron que cuando acabara la semana, ya habría
llegado el paquete” o “en aquella época mi abuelo ya habría nacido”.
Más en: Modo indicativo
Ejemplos de oraciones en modo indicativo
Las siguientes oraciones son ejemplos de uso del modo indicativo:
Hoy está haciendo mucho calor.
Mi nombre es Juana.
Ayer llegó un paquete del correo.
¿Pagaste ya la cuenta?
De haberlo sabido, habría sacado dinero del banco.
En aquella época, la gente vivía más tranquila.
El martes que viene estaremos en Cancún.
Dicen que el gobierno subirá los impuestos.
Me habían sugerido todo lo contrario.
No me he sentido muy bien últimamente.
Mis antiguos vecinos ponían música todo el tiempo.
Podría llamar a la policía ahora mismo.
Creo que tengo fiebre.
Modo imperativo
El modo imperativo se utiliza para dar instrucciones o pedirle cosas a los
demás.
El modo imperativo pertenece a los modus irrealis, ya que no expresa la
realidad sino un deseo del hablante, que se manifiesta a través de una
exhortación, ruego o mandato para su interlocutor. Dicho de otra forma,
es el modo verbal que se utiliza para dar instrucciones o pedirle cosas a los
demás, de modo que siempre o casi siempre se utiliza en un tiempo
presente.
A diferencia de los demás modos verbales del español, el imperativo es un
modo defectivo: no presenta tiempos verbales y solo presenta formas
para la segunda persona del plural (ustedes) y del singular (tú). Por lo
demás, existen dos formas de imperativo en español:
Imperativos afirmativos, que le solicitan al interlocutor alguna acción
determinada. Por ejemplo: “párate”, “ven conmigo” o “dime lo que
piensas”.
Imperativos negativos, que le solicitan al interlocutor que deje de hacer
algo. Por ejemplo: “no te levantes”, “no me sigas más” o “nunca me digas
lo que piensas”.
El imperativo puede cambiar dependiendo de las variantes dialectales del
español, dando origen a formas como: “callaos”, “decidme lo que pensáis”,
“seguí cantando”, entre otras.
Más en: Verbos en imperativo
Ejemplos de oraciones en modo imperativo
Las siguientes oraciones son ejemplos de uso del modo imperativo:
Ya no me fastidies más.
Venga por aquí, licenciado.
¡Canten más fuerte!
Pásame la sal, por favor.
¡Dejen de pelearse, niños!
No me vengas con esas.
Cómprelo ya, no se pierda esta oferta limitada.
No me vuelvas a llevar a ese sitio.
Párate del suelo, Juan.
Ven y bríndame una cerveza.
Déjame imaginar que no existe el pasado.
Bésame como si fuera la última vez.
Modo subjuntivo
El modo subjuntivo es el modus irrealis por excelencia del español,
pues sirve para expresar una acción hipotética, probable, deseada,
temida o incierta. Por ese motivo se considera el modo opuesto del
indicativo, y en la mayoría de las lenguas romances proviene del modo
optativo del latín.
Se trata de un modo subjetivo, que dice más sobre la interioridad del sujeto
hablante, que sobre la realidad que lo rodea, y al igual que el indicativo,
consta en español de diferentes tiempos verbales, los cuales pueden
clasificarse en presente, pasado y futuro.
Tiempo presente, que se utiliza para expresar una opinión, un deseo o una
exigencia, pero siempre referido a algún aspecto de la actualidad. Por
ejemplo: “Me gustaría que dejes de fumar” o “ojalá que salga pronto el sol”.
Tiempo pasado, que se utiliza para expresar una opinión, alternativa o
deseo (irrealizado) respecto de alguna acción o situación pasada. En ese
sentido, consta de los siguientes tiempos verbales:
Pretérito imperfecto o copretérito, que sirve para referirse
subjetivamente a un evento hipotético o posible del pasado,
generalmente en oraciones subordinadas cuya subordinante está
expresada en modo indicativo y en pretérito imperfecto,
pluscuamperfecto, o condicional. Por ejemplo: “tuve miedo de que
te perdieras en la calle” o “a todos nos sorprendió que reaccionaras de
esa manera”.
Pretérito perfecto, que sirve para referirse subjetivamente a eventos
ocurridos en un pasado más o menos próximo al presente del hablante.
Por ejemplo: “me alegra que hayas encontrado a tu perro” o “me duele
que me hayan insultado de esa manera”.
Pretérito pluscuamperfecto, que sirve para referirse subjetivamente
respecto de una acción ya ocurrida y anterior a otra también pasada,
usualmente en casos de arrepentimiento o pensamiento hipotético. Por
ejemplo: “si hubiéramos estudiado, nuestras notas habrían sido mucho
mejores” o “hubiera preferido no venir a esta fiesta”.
Tiempo futuro, muy poco utilizado en el español actual, se usa para
expresar incertidumbre, deseos o aspiraciones futuras, en dos tiempos
verbales distintos:
Futuro imperfecto, que se utiliza para referirse de manera hipotética o
posible a una acción futura. Es un tiempo verbal típico de textos legales
o del español arcaico. Por ejemplo: “quien cometiere delito será
aprehendido” o “si vos me amares, qué dichoso sería”.
Futuro perfecto, que se emplea para referirse a una acción futura
posible, finita en su momento y que condiciona o es condicionada por
otra acción futura también. Por ejemplo: “quien hubiere obrado como se
debe, será tenido en cuenta por la autoridad” o “quien hubiere
tenido razón, recibirá el justo reconocimiento”.
Más en: Modo subjuntivo
Ejemplos de oraciones en modo subjuntivo
Las siguientes oraciones son ejemplos de uso del modo subjuntivo:
Te pido que dejes de referirte a mí de esa manera.
Cómo quisiera vivir en Italia.
Si lo hubiéramos pensado bien en su momento, nada de esto habría
pasado.
¡No puedo creer que hayas planificado todo esto tú solo!
Espero que consigas todo lo que te has propuesto.
Ojalá que deje de llover.
Me lo hubieras dicho antes de venir.
No creo que cavando en tu jardín consigas petróleo.
La madre hubiera preferido que el bebé fuera varón.
Tuve miedo de que nos perdiéramos en la selva.
Nos gustaría que vinieras a la reunión.
Tiempos verbales
Los tiempos verbales, a diferencia de los modos verbales, son aspectos de
la conjugación del verbo que determinan temporalmente la acción, o
sea, que indican cuándo ocurrió y/o establecen una relación cronológica
respecto del hablante.
En español, cada modo verbal abarca una serie de tiempos verbales
específicos, y cada tiempo verbal requiere de una construcción verbal
específica. Esto abarca, a grandes rasgos, cuatro categorías de tiempos
verbales:
El presente (cuando habla el emisor)
El pasado (antes de que el emisor hable)
El futuro (después de que hable el emisor)
El condicional (después de que hable el emisor, pero solo si ciertas
condiciones se cumplen)