Dualidades en cuentos de Silvina Ocampo
Dualidades en cuentos de Silvina Ocampo
eISSN 2448-6302
by S ilvina O campo
ISSN 1405-6313
Resumen: La narrativa de Silvina Ocampo se caracteriza por tener un trasfondo que
va más allá de lo que como lectores percibimos, sus cuentos esconden situaciones y
personajes que nunca son lo que parecen, por lo que se analizan los componentes
principales de la dualidad que existe dentro de ellos, así como los vehículos primordia-
les que la autora utiliza para la transformación del ambiente fantástico a uno comple-
pp. 23-40
tamente siniestro. Asimismo, se presta atención a la importancia de los escenarios, la
figura femenina y el aspecto infantil como un móvil recurrente que da pie a la evolu-
ción de los personajes y que enmascara la inocencia de las historia y quienes las pro-
julio-septiembre de 2021
tagonizan. Dichos aspectos se ven representados en “Las vestiduras peligrosas”, “El
retrato mal hecho”, “Las fotografías” y “El sótano”, relatos que pretenden despertar la
curiosidad y el interés de los lectores por la obra de la argentina.
Palabras clave: literatura latinoamericana; análisis literario; cuento; fan-
tástico; siniestro; figura infantil; figura femenina; dualidad; escritora;
Argentina
La Colmena 111
Abstract: Silvina Ocampo’s narrative is characterized by having a background that
goes beyond what we perceive as readers, her stories hide situations and characters
that are never what they seem, so the main components of the duality that exist
within them, as well as the primary vehicles that the author uses to transform the
fantastic environment into a completely sinister one. Likewise, attention is paid to
the importance of the settings, the female figure and the child aspect as a recurring
motive that gives rise to the evolution of the characters and that masks the innocen-
* Universidad Autónoma del Estado ce of the stories and those who star in them. These aspects are represented in “Dange-
de México, México
Correo-e: [email protected] rous clothes” [“Las vestiduras peligrosas”]], “The badly made portrait” [El retrato mal
Recibido: 15 de enero de 2020
Aprobado: 18 de mayo de 2021 hecho”], “The photographs” [Las fotografías] and “The basement” [El sótano], sto-
ries that aim to awaken the curiosity and interest of readers in the work of Argentina.
Keywords: Latin American literature; literary analysis; short story; fantastic; sinister;
infant figure; female figure; duality; women author; Argentina
23
Silvina, entre papeles y tinta algunos trayectos y deslindes teóricos” (2016),
encontramos una recopilación de las conceptua-
La vida de Silvina Ocampo como literata no fue lizaciones más utilizadas sobre el género. Bioy
sencilla, los problemas de la época, sus inseguri- Casares (Borges, Bioy Casares, Ocampo, 1940)
dades, amistades y familia eclipsaron un talento lo plantea como la posibilidad de percibir lo fan-
innato para la escritura, tristemente opacado por tástico mediante un elemento sobrenatural o un
el éxito de aquellos de quienes se rodeaba, pero efecto natural que se encuentra distorsionado.
que indudablemente la catalogaba como una de Roger Caillois, en Images, images (1970), incor-
las grandes autoras mejor guardadas de la lite- pora la condición perturbadora, partiendo del
ratura argentina del siglo XX. Si bien Ocampo clima de terror que envuelve a los relatos, pla-
incursionó en casi todos los géneros literarios gándolos de acontecimientos siniestros que son
y artísticos, su participación en la narrativa se precursores de muerte y fatalidades. No obstan-
caracterizó por sobresalir dentro del campo de te, se debe considerar que el ‘terror’ dependerá
lo fantástico, debido a ello, es fácil considerar del entorno social y cultural que posea el lector.
eISSN 2448-6302
que la totalidad de su obra tiene presente dicho Louis Vax (1980) fundamenta la perspectiva que
elemento; sin embargo, encontramos diversos tiene sobre lo fantástico, señalándolo como una
aspectos que prevalecen dentro de sus cuentos, categoría y no como un género, vinculándolo con
mismos que giran en torno a lo siniestro y que los valores negativos y aspectos censurados por
envuelven los escenarios, personajes, situacio- la ciencia, la religión y el buen gusto.
ISSN 1405-6313
nes e intimidades con un ambiente de extrañeza Tzvetan Todorov cataloga el género como
y sobrenaturalidad. evanescente y escurridizo, una incertidumbre
Aunque resulta difícil precisar el denomina- que debe presentarse o un titubeo constante que
dor común del agente siniestro en los relatos de puede suscitarse en las distintas interpretaciones
Ocampo, resaltamos los más significativos: la que genera el relato en el lector: “Lo fantástico
julio-septiembre de 2021
figura femenina, la inocencia infantil, la locura, es la vacilación que experimenta un ser que sólo
la opulencia y lo marginal, apoyados por esce- conoce las leyes naturales ante un acontecimien-
narios extraños, situaciones cambiantes e inhós- to al parecer sobrenatural” (2006: 24).
pitas, rupturas de la linealidad cotidiana y una Todorov habla de una técnica necesaria para
latente presencia de la muerte, que dan pie a ese la transformación de un texto considerado ‘real’
juego de dualidades presente en la mayoría de a uno fantástico, ya que, según él, se requiere
La Colmena 111
24 Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas
del mundo siguen siendo lo que son; o bien el de los aspectos de la cotidianidad plasmada en
acontecimiento tuvo lugar realmente, es una los textos, reafirmando la teoría de Schelling y
parte integrante de la realidad, y entonces esta Freud, quienes podrían considerarse —desde un
realidad está regida por leyes que nos son des- particular punto de vista— pilares fundamenta-
conocidas. O bien el diablo es una ilusión, un les en cuanto al concepto del género se refiere.
ser imaginario, o bien existe realmente, como Lo siniestro es entonces, de una manera general,
los demás seres vivientes, con la reserva de que toda aquella suerte de espantos que se presentan
rara vez se lo encuentra (Todorov, 2006: 24). en la sociedad de manera latente, pero que nos
empeñamos en ocultar.
Partiendo de esta perspectiva, y abordando cada Si bien la literatura fantástica crea mundos
uno de los caminos que nos brinda el laberinto de que exponen una realidad distinta a la nuestra,
definiciones que nos presentan los diversos auto- se encuentra íntimamente ligada al contexto que
res, llegamos a un punto en común: para aden- nosotros conocemos, principio básico que forma
trarse en los territorios fantásticos es necesario parte de lo siniestro y que se encuentra presen-
eISSN 2448-6302
que exista una duda y la presencia de un titubeo, te en la mayoría de los cuentos ocampianos. Así,
aspectos indispensables para la ruptura de la Ocampo hace uso de la costumbre del lector de
cotidianidad y el arrebatamiento de la extrañeza. contrastar los hechos o sucesos ocurridos dentro
David Roas (2011) afirma que el relato fantástico del mundo literario y el modelo cultural que tiene
sustituye la familiaridad a la que estamos acos- del mundo, para generar una noción de ‘realidad’
ISSN 1405-6313
tumbrados por la presencia de un fenómeno que y ‘no realidad’ que se verá sometida a su escruti-
resulta poco creíble e incomprensible para nues- nio y buen juicio, dotando de un sentimiento de
tra realidad, es entonces que la recrea, la destru- suspenso y expectativa al cuento.
ye, la quiebra y a partir de la aparición de algo
imposible e inquietante amenaza al lector y a los
julio-septiembre de 2021
personajes con aspectos extraordinarios camu-
flados en un modelo realista. Territorios del cuento
Abordando ese sentimiento de extrañeza y
de hacer visible lo invisible nos adentramos al Julio Cortázar, en una conferencia publicada en
territorio de lo siniestro, pero ¿qué es? Schelling la revista Casa de las Américas en 1970, aborda
menciona que lo siniestro nombra “todo lo que, una serie de generalidades y aspectos que esta-
La Colmena 111
debiendo permanecer secreto, oculto… no obs- blecen la construcción del cuento, aludiendo a
tante, se ha manifestado” (Friedrich Schelling, en ciertas constantes y valores que se aplican en
Freud, 1919: 17-18). Freud reafirma dicha defini- todos los géneros de éste, elementos invariables
ción y la complementa diciendo que “lo siniestro que lo que dotan de esa atmosfera peculiar que lo
sería aquella suerte de espantoso que afecta las caracteriza como obra de arte.
cosas conocidas y familiares desde tiempo atrás” Debido al gran número de malentendidos y
(1919: 9-10), aspecto que lo ratifica como un tér- confusiones que se presentan en el terreno de
mino estrechamente ligado con la cotidianidad lo fantástico, Cortázar precisa que es necesa-
del ser humano y los valores culturales que nos rio tener una ‘idea viva’ de lo que es el cuento,
fueron legados. pese a lo difícil que resulta la concepción de una
Si pudiésemos analizar el extenso de obras idea que se mantiene en constante movimiento y
con tintes oscuros que se han escrito, notaría- a la particularidad del lector de inclinarse hacia
mos que la angustia, el espanto y el terror son lo abstracto. El cuento libra una batalla fraternal
valores que se encuentran latentes en cada uno entre la vida y la expresión escrita, “una síntesis
.Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas 25
viviente a la vez que una vida sintetizada, algo ser justificada. Hacemos hincapié en la caracte-
así como un temblor de agua dentro de un cris- rización de la autora por romper estructuras y
tal, una fugacidad en una permanencia” (Cortá- abordar tópicos crudos que, gracias a la genia-
zar, 1970: 3), lo que podría explicar el porqué de lidad de su pluma, exponen situaciones ‘norma-
todas aquellas obras que permean y resuenan en lizadas’ que fungen como velo de un siniestro
nuestra vida. abrumador que deja al lector con un sentimiento
Regresando a las constantes y generalidades del de asco y morbo, justificado con la ‘cotidianidad’
cuento de las que nos habla Cortázar, podemos de una sociedad grotesca y satirizada.
mencionar las siguientes:
1. No existen leyes para escribirlo, sólo diferen-
tes puntos de vista.
2. Tiene una impresión significativa. Tintes del deseo
3. Debe ser contundente
4. Sólo existen buenos y malos tratamientos. Para Ovalle-Child, en Objetos de deseo en la obra
eISSN 2448-6302
5. Debe manejar tres aspectos: significación, de Silvina Ocampo (2013), la relación que tienen
intensidad y tensión. las mujeres con el ámbito de la costura resul-
6. Es un mundo propio. ta ser un tema recurrente y fundamental en la
7. Debe tener vida. construcción de la diversidad femenina y social
8. El narrador no debe dejar a los personajes al dentro de la narrativa de la autora. Lejos de ser
ISSN 1405-6313
la idea y significación que están relacionadas con ria de Artemia, una joven hermosa y coqueta que
la intensidad y la tensión, no solamente referen- pasa su tiempo inmersa en la pintura y el arte,
tes al tema, sino al tratamiento literario y a la elaborando bocetos únicos e irrepetibles de vesti-
técnica que ha sido empleada para desarrollarlo, dos provocativos y ‘peligrosos’, para que su ami-
la estructura y la forma, y finalmente la atracción ga y modista Piluca —sobrenombre de Régula
del lector por tópicos significativos. Portinari— pueda confeccionarlos. Recordemos
Tomando en cuenta dichos aspectos, aborda- que “la creatividad es cambio constante, es pra-
mos cuatro cuentos de Silvina Ocampo (“Las ves- xis que trasciende porque se origina en el propio
tiduras peligrosas”, “El retrato mal hecho”, “Las agente y termina fuera de él; es poiesis porque
fotografías”, y “El sótano”) que manejan temáti- agrega al ser algo que no existía” (Serrano Bar-
cas oscuras e inquietantes y cuyos móviles princi- quín, Salmerón Sánchez y Serrano Barquín,
pales oscilan entre la muerte, la figura femenina, 2010-2011: 329),
la presencia infantil, la perversión, la degrada- Desde el inicio del cuento, la autora deja en
ción de la sociedad y una maldad que pretende claro la personalidad y estatus que posee cada
26 Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas
uno de los personajes, marcando una notable Le dije que tenía razón, aunque no lo pensara,
diferenciación entre Artemia y Régula, no sólo porque soy educada muy a la antigua y antes
en el ámbito social sino también en el moral, de ponerme un vestido transparente, con todo
haciendo uso de un juego de dualidades y con- al aire, me muero. —Usted es una santulona,
trarios que está presente a lo largo de la histo- pero no hay derecho de imponerle sus ideas a
ria y forma parte importante en su construcción. los demás. —Fui educada así y ya es tarde para
cambiarme (Ocampo, 1999b: 24)
Los personajes son, simultáneamente, amos
y esclavos, víctimas y victimarios, amantes y Al dejar clara cada una de las personalidades
rivales, inocentes y criminales. […] Ocampo de las protagonistas y la disparidad entre ellas,
suele hallar materia narrativa en las fascinan- notamos que son los únicos personajes que apa-
tes ambigüedades de la palabra polisémica, en recen y conviven de manera física dentro de la
el misterio o confusión a que induce un signi- construcción del cuento; el ambiente se ve inmer-
ficante cuando recubre una variedad de signi- so en un aire de intimidad y complicidad que gira
eISSN 2448-6302
ficados posibles, o en el mágico poder de los en torno a sus temperamentos, mientras que la
sonidos para abrir campos imaginarios a con- interacción con el resto de los personajes se da
trapelo de las convenciones del código. Así, mediante diversos vehículos, como los medios de
pues, los personajes llevan sus nombres como comunicación:
un sello identificatorio, una marca irrenuncia-
ISSN 1405-6313
ble que de antemano dice sus destinos (Tomas- Régula y Artemia son las únicas que aparecen
sini, 1992: 2) físicamente en el relato. Es la historia del espa-
cio íntimo que compartieron las dos en donde,
Artemia, por ejemplo, resulta ser una joven adi- según algunos críticos, los dos personajes pare-
nerada, coqueta, con personalidad vibrante y aje-
julio-septiembre de 2021
cen desdibujarse en reflejos de una en la otra.
na a limitaciones sociales o religiosas, “la niña Una de estos críticos es Patricia Klingenberg,
vivía para estar bien vestida y arreglada. La vida quien lee “Las vestiduras peligrosas” como
se resumía para ella en vestirse y perfumarse” otro ejemplo del doble en la cuentística de Sil-
(Ocampo, 1999: 22), se trata, pues, de un alma vina Ocampo. Para Klingenberg, este cuento
libre dominada por la pasión del arte y la crea- trata la dicotomía de ángel/monstruo, pero con
ción. Piluca, por otro lado, es mayor, trabajado- las imágenes vueltas borrosas en maneras sig-
La Colmena 111
ra, recatada y con una visión cerrada, moralista nificantes (Ovalle-Child, 2013: 183).
y religiosa —“Soy una mujer seria y siempre
lo fui” (Ocampo, 1999: 22)—, por lo que no se Si tomamos en cuenta lo que sostiene Klingen-
encuentra cómoda con las peticiones que Arte- berg y lo comparamos con el uso recurrente de
mia le hace debido a la excentricidad y peligrosi- los espejos en la narrativa de Ocampo, podemos
dad de los bocetos. confirmar que Artemia representa el reflejo dis-
Dichos aspectos se manifiestan anagramáti- torsionado de Régula, ya que engloba y expone la
camente en la selección de los nombres: ‘Arte- cara oscura del perfil femenino, contraponiéndo-
mia’ es una construcción de la palabra ‘arte’, la se a lo que —a simple vista— constituye el papel
cual refleja la personalidad artística y desinhibi- de la modista, quien lejos de ser tan inocente y
da del personaje; mientras que para el nombre correcta, como ella misma se define, es el verda-
de Regula se hace un juego verbal con el vocablo dero monstruo de la historia.
‘regla’, que se acopla al concepto de mujer rígida Retomando el juego de las personalidades,
gobernada por las normas sociales, nos centramos en la creatividad que caracteriza
.Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas 27
al personaje de Artemia, quien comienza a dibu- Allí me despedí de ella. No pude menos que
jar una serie de vestimentas exuberantes y provo- admirar la silueta envuelta en el hermoso forro
cativas que despiertan la incomodidad y purismo negro de terciopelo que a regañadientes yo le
de Piluca al momento de confeccionarlas, no obs- había cortado y cosido. Qué extravagancia.
tante, las elabora una tras otra sin importar que Al día siguiente, cuando la vi, estaba demacra-
el grado de exhibicionismo vaya subiendo, da. Tomó el diario bruscamente y me leyó una
noticia de Budapest, llorando. Una muchacha
La señorita Artemia era perezosa. No es mal había sido violada por una patota de jóvenes
que lo sea el que puede, pero dicen que la ocio- que la dejaron inanimada, tendida y desgarra-
sidad es madre de todos los vicios y a mí me da en el suelo. La muchacha llevaba puesto un
atemorizan los vicios. Sin embargo, para algo jumper de terciopelo, con un escote provocati-
no era perezosa. Dibujaba, de su idea pro- vo, que dejaba sus pechos enteramente descu-
pia, sus vestidos, ya lo dije, para que yo se biertos (Ocampo, 1999b: 23).
los copiara. No crean que esto era fácil. Con
eISSN 2448-6302
un molde, yo cortaba cualquier vestido; pero Podemos percibir que el aspecto fantástico de la
sacar de un dibujo el vestido, es harina de otro duplicidad, impulsado por la clandestinidad noc-
costal. Lloré gotas de sangre. Ahí empezó mi turna, comienza a presentarse dentro del cuen-
desventura. Los vestidos eran por demás extra- to a la llegada de la noche —considerada como
precursora de la sobrenaturalidad desde tiempos
ISSN 1405-6313
situación comienza a tornarse extraña, cuando de la luna, que tiene gran influencia sobre ellas y
cada mañana —después de que Artemia mode- sobre las partes que sirven a la procreación y la
la sus vestimentas peligrosas— los diarios dan formación y nutrición de su fruto” (2010: 98). Si
a conocer la violación de una muchacha que jus- suponemos que las creaciones de Artemia figu-
tamente usaba la misma ropa, pero al otro lado ran como el resultado de las pulsiones noctur-
del mundo: nas derivadas del género del personaje, podemos
La Colmena 111
28 Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas
Usando el nombre de dos dioses de la mito- a los potenciales de la pulsión tanática (envi-
logía griega, Freud denomina eros y thánatos a dia)” (Sánchez-Barranco Ruiz y Vallejo Orellana,
los instintos básicos que subyugan al ser huma- 2004: 125), y son los principales partícipes en
no: la vida y la muerte. Eros, caracterizado por la la obtención del deseo y la envidia generada por
conservación de la vida, la unión, el sexo, el ero- los eventos. La duplicidad de las vestimentas en
tismo, el amor y la pasión, se materializa en la otras partes del mundo desencadena sucesos fan-
necesidad de Artemia de diseñar y usar vestidos tásticos que culminan en actos siniestros contra
provocativos que, lejos de cumplir su función, las involucradas. No obstante, el afán de Artemia
dejan al descubierto los encantos del personaje. por ser protagonista de dichos hechos sigue sin
Así, rompe con el condicionamiento establecido cumplirse, ya que, pese a su anhelo de ser obje-
por la moda marcada a partir del Renacimiento, to de deseo, pasa desapercibida y son otras jóve-
donde “Las bellezas desnudas debieron desapa- nes quienes obtienen las ‘atenciones’ del género
recer para cubrir pronto cada palmo de su carne masculino, “—No puedo hacer nada en el mundo
pecadora bajo las pesadas prendas oscuras a la sin que otras mujeres me copien —exclamó sacu-
eISSN 2448-6302
moda española, que había llegado a ser predomi- diendo la cabeza” (Ocampo, 1999b: 24). Es pre-
nante en las élites sociales” (Muchembled, 2010: cisamente esa ‘copia’ la que facilita los tintes del
91), transgrediendo dichas normas y exponien- deseo y la duplicidad marcada en la obra.
do la desnudez que enmarcan sus prendas, pero,
¿qué papel juegan las vestimentas peligrosas?
ISSN 1405-6313
En el cuento de Ocampo, el relato periodístico
Melanie Klein, psicoanalista austriaca creado- de la performance nocturna trasladado a otra
ra de la teoría del funcionamiento psíquico, men- mujer, habitante de otra región del mundo, se
ciona que el ser humano desde su infancia se ve detiene en el último paso del rito de exhibición
sujeto a posiciones y relaciones objetales; de esta que la protagonista no llega a cumplir hasta
julio-septiembre de 2021
forma, sustituye el complejo de Edipo por la lla- el final del cuento: la violación. El periódico
mada ‘posición depresiva’ y le da una prioridad dejaría ver la pérdida de la originalidad de este
total a la pulsión tanática sobre la erótica. acontecimiento mediante la presencia de otras
mujeres similares a Artemia y de otros hom-
La hipótesis central kleiniana mantiene que si bres, los del grupo impersonal, que censuran
bien lo psíquico nace desde lo instintivo (sobre su ‘extravagancia’ mediante el abuso colectivo
La Colmena 111
todo del ‘instinto’ de muerte y sus derivados), y rompen con la conjunción del hecho artístico
su máxima expresión acontece en la fanta- al desgarrar el género de la vestimenta y atacar
sía (phantasy), donde se muestran las relacio- el cuerpo (Mascioto, 2012: 6).
nes que el yo infantil establece con sus objetos
internos, cosa que determina en un grado Robert Muchembled, autor del libro Historia del
mayor o menor las posteriores relaciones con diablo. Siglos XII-XX (2010), menciona, sobre
los objetos externos (Sánchez-Barranco Ruiz y los aspectos de la sexualidad, que “La violación
Vallejo Orellana, 2004: 123). daba lugar a la pena de muerte”, sin embargo,
en el cuento, es la víctima final quien se hace
Los vestidos, como objetos externos y precurso- acreedora al castigo, lo que nos hace preguntar-
res de fatalidad, simbolizan las cuestiones inter- nos, ¿quién merece esta condena?, ¿la víctima
nas deseadas por Artemia; esto quiere decir que o el victimario? A simple vista, dicha interro-
juegan un papel importante como “potenciales gante parece tener muy clara respuesta: el que
relativos de la pulsión erótica (gratitud) frente comete el crimen es quien debe pagar por ello,
.Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas 29
no obstante, Ocampo aplica la pena de muerte obstante, Ocampo invierte los papeles y desig-
a otra transgresión en específico, que se aborda na la muerte para la víctima, quien —según la
más adelante. construcción del cuento— busca constantemen-
Retomando el cuento, los sucesos continúan te dichos resultados, sirviéndose de los vestidos
pasando noche tras noche con los mismos resul- como un medio para obtener su objeto de deseo.
tados, hasta que: La pulsión de muerte se hace latente desde el
momento en que Artemia viste los ropajes mas-
Aconsejé a la Artemia que se vistiera con pan- culinos y rompe por completo los parámetros
talón oscuro y camisa de hombre. Una vesti- artísticos y femeninos que la caracterizaban. Y es
menta sobria, que nadie podía copiarle, porque precisamente de la mano de Régula —quien iró-
todas las jóvenes la llevaban. nicamente pretendía salvar a su patrona— que
En mala hora me escuchó. Con suma faci- se castiga el crimen de la muchacha, pero no por
lidad y rapidez le hice el pantalón y una camisa vestir ropas inmorales sino por ignorar su esen-
a cuadros, que corté y cosí en dos patadas. Ver- cia y sucumbir ante las imposiciones que ‘son
eISSN 2448-6302
del personaje y transgredir las leyes de género placer de la modista, que tuvo que acudir a su
ocurre una transformación de la figura femeni- estampita del Lirio de Patagonia para coser
na por medio del travestismo; es en este punto vestidos de los dibujos de Artemia, existe en
que Artemia parece tener un momento de clari- poder hacer su trabajo bien y fácilmente. Régu-
dad premonitoria, ya que al vestir las ropas mas-
julio-septiembre de 2021
a verme. Cuando fui a mi trabajo, a la maña- muere, casi irónicamente, por dejar de vestir-
na siguiente, un coche patrullero de la poli- se a su manera, por desviarse de la expresión
cía estaba estacionado frente a la puerta. Ese libre de su sensualidad femenina y por adap-
silencio, esa luz cruel de la mañana, me anun- tarse a lo que Régula le impone (Ovalle-Child,
ciaron algo horrible que después supe y leí en 2013: 188-189).
los diarios:
Una patota de jóvenes amorales viola- Al igual que en otros cuentos de la autora don-
ron a la Artemia a las tres de la mañana en de se hace uso de la ropa como una latente ame-
una calle oscura y después la acuchillaron por naza fantástica y un medio precursor de muerte,
tramposa (Ocampo, 1999b: 25). somos expuestos a una primera lectura que
transcurre con normalidad, ya que en prime-
Volviendo al tema de la violación, intuimos que ra instancia ni los personajes ni los escenarios
quienes deberían ser castigados son los jóve- son motivo de inquietud, sin embargo, conforme
nes que violaron y asesinaron a Artemia. No avanza la trama vamos percibiendo ciertos tintes
30 Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas
de extrañeza, principalmente originados por la desaparición de las rodillas y de los brazos que
duplicidad de las prendas, que da pie al aspec- con frecuencia involuntaria dejaba caer (Ocam-
to fantástico y siniestro. Es entonces que “Las po, 1999a: 16).
vestiduras peligrosas” se sirve de esa dualidad
y uso de los contrarios —íntimamente relaciona- Eponina, personaje principal y señora de la casa,
dos— como reflejos distorsionados que condu- es una mujer privilegiada que centra su tiempo
cen a la fatalidad. Esto nos da la sensación de en frivolidades, como lecturas de moda y largas
estar viendo una sociedad de claroscuros, ambas charlas con damas de la alta sociedad, desdeñan-
caras de la luna, dos figuras femeninas comple- do el rol de la maternidad y las labores domésti-
tamente diferentes que sirven como reflejo una cas que han sido atribuidas por generaciones a
de la otra, dos estratos sociales, dos procesos de las féminas. Es posible considerar que ese ros-
creación —bocetos y producción—, dos vestidos tro desdibujado, a medias, claroscuro, represen-
idénticos y únicos en dos lugares del mundo, dos ta de una u otra forma la pérdida del instinto
pulsiones y un solo resultado, la muerte. Conclu- maternal. Esta madre desnaturalizada, personi-
eISSN 2448-6302
yendo, en palabras de Ovalle-Child, “En el caso ficada como una mujer fría, distante y carente
de estos cuentos, el objeto fantástico-erótico es de afecto hacia su descendencia desde un inicio,
un vestido de terciopelo amenazante porque al “Detestaba los chicos, había detestado a sus hijos
ponérselo, cada mujer queda vestida para morir” uno por uno a medida que iban naciendo, como
(Ovalle-Child, 2013: 190). ladrones de su adolescencia que nadie lleva pre-
ISSN 1405-6313
sos, a no ser los brazos que los hacen dormir”
(Ocampo, 1999a: 16). Vemos aquí, precisamente,
que se trastocan los roles tradicionales, “En estos
La abyección del género cuentos en particular, lo fantástico se introduce
mientras se subvierte el lugar que debe ocupar la
julio-septiembre de 2021
Siguiendo el hilo de la moda, nos encontramos mujer en el espacio doméstico. La dócil ama de
con “El retrato mal hecho”, publicado original- casa termina huyendo del espacio doméstico que
mente en 1937 dentro de la colección Viaje olvi- la confina” (Ovalle-Child, 2013: 191). En dicha
dado y recopilado posteriormente por Emecé en huida, la protagonista delega las responsabilida-
la antología Cuentos completos I. El relato narra des que conlleva el papel materno a un segundo
la vida de una familia burguesa y refleja la como- sujeto, en este caso, una empleada.
La Colmena 111
didad de la que gozaban las mujeres de la Argen- Ana, mucama de la familia y encargada de
tina de 1890. Como es costumbre en la mayoría representar la figura maternal en el cuento, no
de los cuentos de Ocampo, los personajes predo- sólo lleva a cabo las tareas asignadas al rol feme-
minantes son mujeres y niños: nino, sino que, gracias a su carácter amable y
cariñoso, se convierte en el refugio de los niños
A los chicos les debía de gustar sentarse sobre ante la indiferencia de Eponina.
las amplias faldas de Eponina porque tenía
vestidos como sillones de brazos redondos. Los brazos de Ana, la sirvienta, eran como
Pero Eponina, encerrada en las aguas negras cunas para sus hijos traviesos.
de su vestido de moiré, era lejana y misterio- La vida era un larguísimo cansancio
sa; una mitad del rostro se le había borrado, de descansar demasiado; la vida era muchas
pero conservaba movimientos sobrios de esta- señoras que conversan sin oírse en las salas
tua en miniatura. Raras veces los chicos se le de las casas donde de tarde en tarde se espe-
habían sentado sobre las faldas, por culpa de la ra una fiesta como un alivio. Y así, a fuerza de
.Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas 31
vivir en postura de retrato mal hecho, la impa- baúl; su delantal, siempre limpio, ahora esta-
ciencia de Eponina se volvió paciente y compri- ba manchado de sangre. Eponina le tomó la
mida, e idéntica a las rosas de papel que crecen mano, la levantó. Ana, indicando el baúl, con-
debajo de los fanales. testó al silencio: —Lo he matado (Ocampo,
La mucama la distraía con sus cantos por 1999a: 16-17).
la mañana cuando arreglaba los dormitorios.
Ana tenía los ojos estirados y dormidos sobre Es entonces que la abyección del personaje se
un cuerpo muy despierto, y mantenía una hace notable; Ana, la representación misma de
inmovilidad extática de rueditas dentro de su la perfección maternal, es quien lleva a cabo el
actividad. Era incansablemente la primera que asesinato y libera a las voces femeninas de la
se levantaba y la última que se acostaba. Era obra, impulsada por el hartazgo y la cotidiani-
ella quien repartía por toda la casa los desayu- dad. Pero, ¿qué es lo que genera la abyección del
nos y la ropa limpia, la que distribuía las com- género? Julia Kristeva, en su obra Poderes de la
potas, la que hacía y deshacía las camas, la perversión, menciona:
eISSN 2448-6302
momento, ya que tanto sus personajes como las reglas. La complicidad, lo ambiguo, lo mixto.
voces de las mujeres son ambiguos, cambiantes, El traidor, el mentiroso, el criminal con la con-
fragmentados y en permanente tensión. “El retra- ciencia limpia, el violador desvergonzado, el
to mal hecho” no es la excepción, presenta dos asesino que pretende salvar… […] La abyec-
personajes femeninos con personalidades, posi-
julio-septiembre de 2021
32 Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas
miembros de la familia, quienes, escandalizados, reflejan, la costumbre de legar responsabilidades
condenan el suceso, mientras que la verdadera maternas a una criada, la performance que juega
madre se redime por medio de él. La liberación de la figura de la madre sustituta y su duplicidad.
ambos personajes se sella en una comunión clan- Los cuentos pertenecientes a Viaje olvida-
destina que culmina con una analogía entre la do se encuentran llenos de imágenes dotadas de
moda y la muerte, haciendo gala de la predispo- la fuerza de sus títulos. “El retrato mal hecho”
sición de Ocampo por el uso de la imagen. expone las relaciones entre el bien y el mal, la
añoranza del amor, la complicidad entre muje-
Eponina abrió el baúl y vio a su hijo muerto, res, la ruptura de paradigmas y la naturaleza
al que más había ambicionado subir sobre sus ocampiana de los personajes femeninos, quienes
faldas: ahora estaba dormido sobre el pecho de “muestran tendencias agresivas y la crueldad
uno de sus vestidos más viejos, en busca de que ejercen está relacionada con la marginali-
su corazón. […] Eponina se abrazó largamen- dad, excepto cuando se trata del trato vejatorio o
te a Ana con un gesto inusitado de ternura. Los el abandono de los hijos” (Suárez Hernán, 2013
eISSN 2448-6302
labios de Eponina se movían en una lenta ebu- :11), precisamente lo que la sociedad condena.
llición: ‘Niño de cuatro años vestido de raso
de algodón color encarnado. Esclavina cubier-
ta de un plegado que figura como olas ribetea-
Nociones de una crueldad socializada
ISSN 1405-6313
das con un encaje blanco. Las venas y los tallos
son de color marrón dorados, verde mirto o car-
mín’ (Ocampo, 1999a: 17). El entorno social en los cuentos de Ocampo cons-
tituye un eje clave en la representación oscura de
La imagen del pequeño muerto entre las telas del sus tramas, esto, con la finalidad de exponer de
julio-septiembre de 2021
vestido gastado despierta en la madre un gesto una manera grotesca y satirizada lo más sombrío
de insólito afecto, del ser humano y el entorno que lo rodea:
Por un lado, el abrazo solidario sugiere que Varios cuentos de Silvina Ocampo indagan ese
ambas mujeres tienen en común el someti- mundo burgués de Buenos aires, que se reve-
miento a un sistema de valores que limita la la […] escenario ideal para hechos fantásticos
La Colmena 111
vida de las mujeres dejándolas sin voluntad; o grotescos, ya que siempre ha sido un mundo
por otro, el abrazo convierte a Ana en brazo más pensado que realizado. […] Pero la inda-
ejecutor de Eponina inscribiendo a las mujeres gación más despiadada en el mundo pequeño
en la figura del doble al disolver sus individua- burgués bonaerense se da en el cuento «Las
lidades (Suárez Hernán, 2013: 371). fotografías» (Balderston, 1983: 746).
Los personajes de Ocampo se revelan ante los Ocampo, haciendo gala de su destreza narrati-
estándares de la sociedad, así como los cáno- va, logra dosificar la intensidad de estos aspectos
nes morales y culturales que son impuestos a para distribuirlos a lo largo del cuento y envolver
la mujer. La autora cuestiona los arquetipos de al lector en una espiral con distintos niveles, has-
género e invierte la imagen tradicional con la ta hacerlo llegar al punto central de lo que real-
abyección de sus féminas, quienes resultan per- mente quiere comunicar.
sonajes perversos, crueles y capaces de asesinar, Entre dichos niveles podemos encon-
sin dejar de lado el aspecto socioeconómico que trar tensión, contraste, ironía, violencia,
.Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas 33
sobrenaturalidad y un desajuste entre lo que se fiesta, todo parece indicar que se trata de una
menciona y lo que no. Resulta imprescindible simple celebración familiar, sin embargo, confor-
leer con avidez los textos que la autora nos pro- me va avanzando la trama se ilustra la malicia y
pone, ya que se encuentran constituidos por un la falta de compasión de los personajes por medio
discurso soterrado u oculto que guarda silencio de sus acciones y las anécdotas que narran:
para que el lector pueda apreciar la crueldad, la
violencia, el horror y el humor que plasman sus nos entretuvimos contando cuentos de acci-
personajes, matizados por la ‘naturalidad’ de su dentes más o menos fatales. Algunos de los
sociedad. accidentados habían quedado sin brazos, otros
“Las fotografías”, de La furia y otros cuentos sin manos, otros sin orejas. «Mal de muchos,
(1959), reafirma lo antes mencionado. El relato consuelo de algunos», dijo una viejita, refirién-
presenta la muerte natural de una chica paralíti- dose a Rossi, que tiene un ojo de vidrio. Adria-
ca durante una fiesta familiar, donde los invita- na sonreía (Ocampo, 1999a: 131).
dos, lejos de inmutarse por la tragedia ocurrida,
eISSN 2448-6302
satirizan el suceso y convierten una sesión de Con morbo y poca empatía, uno a uno los invita-
sufrimiento en un grotesco carnaval de humi- dos a la fiesta demuestran su falta de sensibili-
llaciones. Tras una lectura detenida, nos perca- dad ante la condición de la chica;
tamos de que el trato que recibe la muchacha,
de nombre Adriana, es prácticamente inhuma- Adriana se quejaba. Creo que pedía un vaso de
ISSN 1405-6313
no, la estupidez y la falta de cuidado por parte agua, pero estaba tan agitada que no podía pro-
de familiares y amigos terminan por provocar su nunciar ninguna palabra; además, el estruen-
fallecimiento. do que hacía la gente al moverse y al hablar
La narradora nos cuenta la historia de su hubiera sofocado sus palabras, si ella las
amiga Adriana, una niña de catorce años que
julio-septiembre de 2021
Llegué con mis regalos. Saludé a Adriana. Esta- ‘Las fotografías’ muestra un desplazamien-
La Colmena 111
ba sentada en el centro del patio, en una silla to de sentimientos. Lo que quiere ser ternura
de mimbre, rodeada por los invitados. Tenía se revela como egoísmo […] lo que quiere ser
una falda muy amplia, de organdí blanco, con entretenimiento se revela como una crueldad
un viso almidonado, cuya puntilla se asomaba tal vez inconsciente, […] la ternura que todos
al menor movimiento, una vincha de metal ple- dicen y creen sentir […] se muestra en gestos
gadizo, con flores blancas en el pelo, unos boti- que la niegan […] mortifican el espíritu y la
nes ortopédicos de cuero y un abanico rosado carne de la muchacha a tal grado que acaban
en la mano. Aquella vocación por la desdicha por matarla (Balderston, 1983: 747).
que yo había descubierto en ella mucho antes
del accidente, no se notaba en su rostro (Ocam- La narradora, sin dejar en claro su papel den-
po, 1999a: 130-131). tro de la fiesta, adopta una posición voyerista,
describiendo frivolidades, malentendidos, ene-
Después de una extensa descripción de los asis- mistades y aversiones acontecidas; funge como
tentes, la comida y los pormenores de cualquier distractor para el lector y deja de lado el punto
34 Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas
principal del cuento. De igual forma, su partici- normalmente se pierde en la historia. Pero las
pación como personaje activo se limita a denun- imágenes fotográficas capturan mucho más
ciar a una de las invitadas por la cual tiene cierta que un aspecto de ese momento vivido, la foto-
aversión. grafía literalmente capta un elemento de la
Todo el evento es narrado por medio de foto- fuerza vital que se presentaba en ese momento
grafías, en las cuales se va plasmando la agonía en que fue hecha la fotografía.
de Adriana hasta culminar en una imagen que El proceso del robo de un elemento de la
funge como la antesala mortuoria de la joven. vida a través de una fotografía causa un gran
Pese a que la fotografía no resulta ser post mor- daño en la fuerza de la vida. Muchas personas
tem, —a la usanza de la época victoriana, donde afirman que la fotografía sin su consentimien-
era común retratarse con cadáveres sin importar to captura una partícula de su esencia viva,
lo siniestro de la escena—, sí marca un antes y roba un elemento de sus almas. Para muchos
un después, ya que en ella Adriana comienza su psíquicos, las personas transmiten continua-
transición al otro mundo como si la extenuante mente un tipo de energía. Esta energía contie-
eISSN 2448-6302
sesión hubiese consumido poco a poco su ‘viva- ne información, y se puede recibir y traducir.
cidad’. Pensemos que las fotografías siempre Cuando una persona toma una fotografía a
han sido punto de partida para eventos sinies- alguien se está capturando una instantánea de
tros, no sólo por la creencia de que capturan el su energía (MEP, 2018: s/n).
alma de las personas, sino por el carácter dubi-
ISSN 1405-6313
tativo que se plasma en ellas, ya que, dependien- No obstante, todo queda abierto a la interpre-
do del ángulo en que se tomen y la perspectiva de tación de quien observa, ya que las fotografías,
quien las aprecie, son capaces de expresar diver- al igual que los cuentos de Silvina Ocampo, nos
sas situaciones y realidades, dejando en duda la muestran dos realidades desdibujadas y dos lec-
veracidad de la imagen. turas entintadas de extrañeza y misterio, pero
julio-septiembre de 2021
El ambiente siniestro del cuento resulta sin olvidar que,
incuestionable, el horror de una sociedad apática
y la falta de interés por una persona convalecien- La extrañeza estriba con frecuencia no tanto
te muestran el egoísmo del que somos capaces, en los hechos narrados como en la perspecti-
tanto dentro como fuera del papel. Pese a que va adoptada para relatarlos, una perspectiva
no se logran percibir hechos fantásticos y consi- limitada que parece dejar los acontecimientos
La Colmena 111
derando que Ocampo se caracteriza por guardar más claros para el lector que para los persona-
silencios que dan pauta a distintas interpreta- jes que los observan, los viven o los recuerdan
ciones, podemos aventurarnos a decir que foto a (Fernández, 2003: 8).
foto se va capturando la enfermedad que corroe
un cuerpo joven y la esencia atormentada de Y es que no existe mayor extrañeza que la reali-
Adriana, sustrayendo su alma y arrebatándole la dad misma. Sylvia Molloy, en su artículo “Sim-
vida para quedar inmortalizada, esto, sustentado plicidad inquietante en los relatos de Silvina
en la teoría esotérico-paranormal, que sostiene: Ocampo”, exalta el uso de los detalles —por
mínimos que parezcan— para denotar la opulen-
La fotografía, más que cualquier otra forma de cia de la sociedad burguesa, como en “Las foto-
arte, tiene la capacidad de capturar un elemen- grafías” y su desfile de ‘riqueza’,
to vivo, un punto del alma. La mayoría de per-
sonas piensa que el hecho de fotografiar un Tanto en ‘Las fotografías’ como en ‘La casa de
momento en el tiempo capta una esencia que los relojes’ acentúan doblemente un terrible
.Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas 35
desenlace. Primero, porque en efecto proponen Tener que convivir con ratones, me pareció en el
un fondo detallado y trivial que hace resaltar primer momento el único defecto de este sóta-
tanto más la muerte de dos seres indefensos. no, donde no pago alquiler. Ahora advierto que
Segundo, porque —y quizás sea ésta la fun- estos animales no son tan terribles: son dis-
ción principal de estos detalles— a la vez que cretos. En resumidas cuentas, son preferibles
crean una circunstancia real la acusan de tal a las moscas, que abundan tanto en las casas
modo que la transforman en parodia, en esce- más lujosas de Buenos Aires, donde me rega-
nario teatral: armazón deliberada en la que los laban restos de comida, cuando yo tenía once
comportamientos adquirirán necesariamente años. Mientras están los clientes, no aparecen:
otra dimensión (1978: 247). reconocen la diferencia que hay entre un silen-
cio y otro; surgen en cuanto me quedo sola, en
Es así como el cuento captura la crueldad ‘justifi- medio de cualquier bullicio; pasan corriendo,
cada’ que la sociedad se empeña en ocultar. se detienen un instante y me miran de reojo,
como si adivinaran lo que pienso de ellos. A
eISSN 2448-6302
to, se expone la precaria situación en la que vive Vivo con ellos. Los reconozco y los bauticé con
la protagonista, Fermina, una prostituta que ha nombres de actores de cinematógrafo. Uno, el
pasado toda su existencia en la clandestinidad, más viejo, se llama Carlitos Chaplin, otro Gre-
viviendo de los desperdicios de la clase burguesa, gory Peck, otro Marlon Brando, otro Duilio
una ‘mujer de subsuelo’. Marzio; otro que es juguetón, Daniel Gellin,
Las condiciones del sótano no son las mejo- otro Yul Brinner, y una hembrita, Gina Lollo-
res, el clima es abrumador en invierno pero edé- brigida, y otra Sofía Loren.
nico en verano, por ninguna ventana se filtran Es extraño cómo estos animalitos se han
los rayos del sol ni el calor del día; las pocas pose- apoderado del sótano donde tal vez vivieron
siones que tiene la protagonista fueron ‘regalos’ antes que yo (Ocampo, 1999a: 130).
de algunos de sus clientes y, pese a encontrarse
el lugar casi vacío y sin ningún servicio o como- La convivencia con los roedores le resulta mucho
didad básica, Fermina, en un principio, no le más grata que con las personas, al punto de que
encuentra defectos, a excepción de uno: “hasta las manchas de humedad adquirieron
36 Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas
formas de ratones; todas son oscuras y un poco De un momento a otro, la mujer alienada pasa
alargadas, con dos orejitas y una cola larga, en del aspecto fantástico en el que sus ratones,
punta” (Ocampo, 1999a: 130). La mujer los ali- como si fuesen sus nuevos clientes, la llenan de
menta y protege de los vecinos malintencionados regalos y atenciones, a lo siniestro que conlleva
que pretenden matarlos con trapas o depredado- el inminente canibalismo y finalmente la muerte.
res. Tal es su cariño hacia ellos que no desea que
la abandonen y es capaz de armar un escándalo La imagen indescifrable que dicta los cuen-
si llegan a herirlos. tos de Silvina Ocampo, esquiva como la figu-
Pero, ¿qué es lo que impulsa a Fermina a vivir ra de “La vida clandestina” que sabrá lo que
entre alimañas y alejarse de los seres humanos? nosotros nunca sabremos, es aludida constan-
Resulta bastante obvio el desprecio que experi- temente, jamás declarada. Resulta curioso que
menta hacia la sociedad, las personas hablan de esta escritura que lo dice todo, proponiendo
ella a sus espaldas, la consideran licenciosa e, fortuitos encuentros de técnicas, de situacio-
incluso, nadie hace nada por ayudarla mientras nes, de personajes, de palabras, y llevándolos a
eISSN 2448-6302
se pone en marcha la demolición del edificio en el sus últimas consecuencias, sea al mismo tiem-
que se encuentra. Dichas circunstancias orillan al po tan silenciosa, tan sola. Más que el horror,
personaje a alienarse de la realidad. Carlos Marx, más que la risa, más que el desconcierto, pro-
en su teoría de la alienación (1844), menciona ponen estos relatos una sabia —y sabida—
que la sociedad y el trabajo están íntimamente
ISSN 1405-6313
soledad (Molloy, 1978: 10)
ligados con la concepción del ser humano, por lo
que, cuando el producto del trabajo no satisfa- Fermina, como muchos personajes de Silvina
ce las necesidades del individuo y se vuelve algo Ocampo, es víctima de cierta marginación por
ajeno, éste comienza a alienarse, convirtiéndose parte de un estrato social diferente al que perte-
julio-septiembre de 2021
en un esclavo de lo que produce. Fermina llega a nece, por ello,
un punto en el que decide permanecer en el sóta-
no, deslindarse de la realidad y dejarse envolver se siente acosada y espiada por los demás; su
por un ‘sueño’, en venganza por la situación que discurso incoherente parece el de una mujer
le tocó vivir. Lejos de sobrecogerse por los suce- perturbada. El sótano va a ser demolido y Fer-
sos, se encuentra feliz y hermosa. mina se verá obligada a salir al exterior, pero
La Colmena 111
ella ha resuelto vivir siempre en la marginali-
Desde hace dos días suceden cosas muy raras dad en la que siempre ha estado (Suárez Her-
con los ratones: uno me trajo un anillo, otro nán, 2013: 369).
una pulsera, y otro, el más astuto, un collar.
En el primer momento no podía creerlo y nadie La alienación que sufre la protagonista al mirar-
me creerá. Soy feliz. ¡Qué importa que sea un se al espejo la sume en lo más profundo de su
sueño! Tengo sed: bebo mi sudor. Tengo ham- propio mundo, si tiene sed bebe su sudor, si tie-
bre: muerdo mis dedos y mi pelo. […] Los rato- ne hambre muerde sus dedos y come su cabello,
nes tienen miedo. aun así su reflejo le resulta hermoso. Es ahí que
¡Pobrecitos! No saben, no comprenden lo se encuentra ‘completa’ y feliz.
que es el mundo. No conocen la felicidad de la
venganza. Me miro en un espejito: desde que Desde este lado del espejo, el límite último de
aprendí a mirarme en los espejos, nunca me vi la imagen es la autofagia (el castigo de las que
tan linda (Ocampo, 1999a: 130). no saben ‘ser otras’), puesto que se trata aquí
.Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas 37
también de un espejo, tal como lo dice la frase protagonistas juegan en los dos bandos, el bue-
que cierra el relato (Panesi, 2004: 4). no y el malo, brindan diversas interpretaciones,
trabajan en distintos niveles del deseo y tienen
variados paralelismos de la perversión.
Asimismo, la mayoría de los cuentos se ve
La dualidad de los cuentos: entre personajes, acompañada de la fatídica ‘llamada de la muer-
deseos, y perversión te’, ya sea para la protagonista o para un perso-
naje cercano a ella. Cada uno de los elementos
“Las vestiduras peligrosas” (1970); “El retra- que se presentan en las construcciones de estos
to mal hecho” (1937); “Las fotografías” (1958) relatos sirve al escrutinio de la dualidad, es decir,
y “El sótano” (1959) son cuentos que manejan poseen dos versiones necesariamente opuestas
elementos recurrentes en la narrativa de Ocam- que convergen dentro del mismo cuento, hacien-
po, como la moda, los estereotipos femeninos, la do un juego constante de contrarios. Entre más
crueldad de la sociedad burguesa y el reflejo dis- se analizan estos más se perciben los lazos que
eISSN 2448-6302
torsionado, mismos que despiertan ante distin- unen los cuentos de Silvina Ocampo, impregna-
tos puntos de inmersión fantástica y, por ende, dos de deseos terminantes y mortíferos, pares
siniestra. opuestos que se desmoronan, distorsiones espa-
ciotemporales, vínculos viscerales, así como ima-
ginarios extravagantes, inversión de roles y una
ISSN 1405-6313
curso epistolar y los dobles femeninos. ra, la maternidad, el mundo interior, la enferme-
En esta línea, puede destacarse que, en dad, el anhelo y la perversión; mientras que lo
la Obra de Ocampo, la magia y la fantasía son siniestro entinta dichos aspectos de una oscura
elementos de subversión femenina. Los temas fatalidad, sin importar si son fotografías, sóta-
fantásticos se desarrollan en un ámbito de mar- nos, altillos o vestidos.
ginalidad, en la liminalidad de lo establecido; No cabe duda de que la obra de Silvina Ocam-
La Colmena 111
por ello la feminidad y la infancia son espacios po es extensa y variada, el manejo de su pluma
propicios para la deconstrucción de estereoti- y la sinceridad y crudeza con la que expone las
pos y la creación de nuevos órdenes median- carencias y el lado oscuro de la sociedad es de
te recursos fantásticos (Suárez Hernán, 2013: admirarse. Dentro de sus narraciones se encuen-
370). tra un laberinto de personajes, universos, perver-
siones, asombros y fenómenos sobrenaturales
La fémina ocampiana, sin importar su edad o que, con la mentalidad y disposición adecuada,
posición social, se instaura como un ente libe- es un gusto descubrir.
rado, siniestro y fantástico que rompe con las
cadenas de sus antepasadas y se consolida
como un ente ‘maldito’. Todo ello, ni para bien
ni para mal, simplemente como una forma dife-
rente de ver personajes que han sido histórica
y asiduamente dulcificados. Gracias a esto, sus
38 Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas
Referencias Suárez Hernán, Carolina (2013), “El tratamiento subversivo
de los estereotipos de género y edad en la obra de Silvina
Balderston, Daniel (1983), “Los cuentos crueles de Silvina Ocampo”, Anales de Literatura Hispanoamericana, núm. 42,
Ocampo y Juan Rodolfo Wilcock”, Revista Iberoamericana, pp. 367-378.
vol. XLIX, núm. 125, pp. 743-752. Todorov, Tzvetan (2006), Introducción a la literatura fantástica,
Borges, Jorge Luis, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo Buenos Aires, Paidós.
(1940), Antología de la literatura fantástica, Buenos Aires, Tomassini, Graciela (1992), “La paradoja de la escritura: los
Sudamericana. dos últimos libros de Silvina Ocampo”, Anales de Litera-
Caillois, Roger (1970), Imágenes, imágenes (Sobre los poderes de tura Hispanoamericana, núm. 21, pp. 377-386, disponible
la imaginación), Barcelona, Edhasa. en: https://revistas.ucm.es/index.php/ALHI/article/view/
ALHI9292110377A
Cortázar, Julio (1970), “Algunos aspectos del cuento”, Casa de
las Américas, núm. 60, pp. 403-416. Vax, Louis (1980), Las obras maestras de la literatura fantástica,
Madrid, Taurus.
Fernández, Teodosio (2003), “Del lado del misterio: los relatos
de Silvina Ocampo”, Anales de Literatura Española, núm.
16, pp. 5-38.
Freud, Sigmund (1919), “Lo siniestro”, en Sigmund Freud:
Obras completas, San José, Costa Rica, Librodots.com.
Kristeva, Julia (1988), Poderes de la perversión, México, Siglo
eISSN 2448-6302
XXI Editores.
Mascioto, María de los Ángeles (2011), “‘De la obra de arte a la
reproducción: “Las vestiduras peligrosas” (1970) de Silvina
Ocampo”, Revista Laboratorio, núm. 6, pp. 1-9.
Mundo Esotérico y Paranormal (MEP) (2018), “¿Almas ro-
badas a través de fotografías?”, Mundo Esotérico y Para-
normal, 9 de mayo de 2018, disponible en: https://www.
ISSN 1405-6313
mundoesotericoparanormal.com/almas-robadas-a-traves-
de-fotografias/
Molloy, Sylvia (1978), “Simplicidad inquietante en los relatos
de Silvina Ocampo”, LEXIS, vol. II, núm. 2, pp. 241-251.
Muchembled, Robert (2010), Historia del diablo. Siglos XII-XX,
México, FCE.
julio-septiembre de 2021
Ocampo, Silvina (1999a), “El retrato mal hecho”, “El sóta-
no”, “Las fotografías”, en Cuentos completos I, Buenos
Aires, Emecé, pp. 16-17, 129-130, 130-133, disponible
en: file:///C:/Users/Usuario2/AppData/Local/Temp/Silvi-
na_Ocampo_cuentos_completos_EMECE_E.pdf
Ocampo, Silvina (1999b), “Las vestiduras peligrosas”, en
Cuentos completos II, Buenos Aires, Emecé, pp. 21-25,
disponible en: file:///C:/Users/Usuario2/AppData/Local/
Temp/Cuentos_Completos_Volumen_II_Silvina_Oca.pdf
La Colmena 111
Ovalle-Child, Arlene (2013), Objetos de deseo en los cuentos de
Silvina Ocampo, tesis doctoral, Boston, Boston University.
Panesi, Jorge (2004), “El tiempo de los espejos: Silvina Ocam-
po”, Orbis Tertius, vol. 9, núm. 10, pp. 1-6.
Paolini, Claudio (2016), “Lo fantástico: reflexiones desde el la-
berinto sobre algunos trayectos y deslindes teóricos”, Tenso
Diagonal, núm. 1, pp. 9-29.
Roas, David. (2011), Tras los límites de lo real. Una definición de
lo fantástico, Madrid, Páginas de Espuma.
Sánchez-Barranco Ruiz, Antonio, Reyes Vallejo Orellana
(2004), “Melanie Klein, una princesa que creó su propio
reino”, Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría,
vol. 24, núm. 91, pp. 117-136, disponible en: https://dial-
net.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1051150
Serrano Barquín, Carolina, Francisco Salmerón Sánchez, Héc-
tor Serrano Barquín (2010-2011), “Eros, Thánatos y Psique:
una complicidad triádica”, Ciencia Ergo Sum, vol. 17, núm.
3, pp. 327-332.
.Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas 39
eISSN 2448-6302
ISSN 1405-6313
julio-septiembre de 2021
La Colmena 111
40 Lo fantástico y lo siniestro: dualidades que convergen en cuentos ... Itzel Hirani Villalva-Pasillas