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Lecturas Reflexivas

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LA ROSA Y EL SAPO

Había una vez una rosa roja muy bella. Se sentía de maravilla al saber que era la
rosa más bella del jardín.
Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos.
Notó que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por
eso que nadie se acercaba a verla de cerca.

Indignada ante lo descubierto, le ordenó al sapo que se fuera de inmediato.

El sapo muy obediente dijo:

- Esta bien, si así lo quieres, me iré.

Poco tiempo después, el sapo paso por donde estaba la rosa y se sorprendió al
verla
totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces:

- Vaya que te ves mal! ¿Que te pasó?

La rosa contestó:

- Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude
volver a ser la misma.

El sapo solo contesto:

- Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre
eras la más bella del jardín.

Moraleja:

Muchas veces despreciamos, nos reímos, no valoramos a los demás por creer que
somos más que ellos, mas inteligentes o simplemente que no nos "sirven" para nada.
Todos tenemos algo que aprender de los demás o al menos algo que enseñar, y nadie
debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual
ni siquiera seamos conscientes.

Practiquemos la humildad, la vida da muchas vueltas....


TODOS SOMOS IGUALES, DEBEMOS COMPARTIR Y RESPETARNOS.
NO LO DEJES PARA MAÑANA
Había una vez...
Un chico que nació enfermo. Una enfermedad que no tenía cura.
Con 17 años y podría morir en cualquier momento. Siempre vivió en su casa, bajo el
cuidado de su madre. Ya estaba harto y decidió salir solo por una vez. Le pidió permiso a
su madre y ella aceptó.

Caminando por su cuadra vio muchas tiendas.

Al pasar por una tienda de música y ver el aparador notó la presencia de una niña muy
tierna de su edad.

Fue amor a primera vista. Abrió la puerta y entro sin mirar nada que no fuera ella.

Acercándose poco a poco, llegó al mostrador donde se encontraba ella.

Ella lo miró y le dijo sonriente: "¿Te puedo ayudar en algo?" Mientras él pensaba que era
la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida.

Sintió deseos de besarla en ese mismo instante. Tartamudeando le dijo:

Si, eeehhh, uuuhhh… me gustaría comprar un CD".


Sin pensar, tomó el primero que vio y le dio el dinero. "¿Quieres que te lo envuelva?" -
Pregunto la niña sonriendo de nuevo.

El respondió que si, moviendo la cabeza; y ella fue al almacén para volver con el paquete
envuelto y entregárselo.

El lo tomo y salió de la tienda.

Se fue a su casa, y desde ese día en adelante visito la tienda todos los días para comprar
un CD.

Siempre se los envolvía la niña para luego llevárselos a su casa y meterlos a su closet.

El era muy tímido para invitarla a salir y aunque trataba, no podía.


Su mamá se enteró de esto e intentó animarlo a que se aventara, así que al siguiente día
se armó de coraje y se dirigió a la tienda.
Como todos los días compro otra vez un CD, y como siempre, ella se fue atrás para
envolverlo. El tomo el CD; y mientras ella no estaba viendo, rápidamente dejo su teléfono
en el mostrador y salió corriendo de la tienda...

Ringggg !!! Su mamá contestó: ¿Bueno?", era la niña, preguntó por su hijo; y la madre
desconsolada, comenzó a llorar mientras decía: "¿Que, no sabes?... murió ayer"
Hubo un silencio prolongado, excepto los lamentos de su madre. Más tarde; la mamá
entró en el cuarto de su hijo para recordarlo. Ella decidió empezar por ver su ropa, así que
abrió su closet, Para su sorpresa se topó con montones de CD envueltos; Ni uno estaba
abierto.

Le causo curiosidad ver tantos y no se resistió; tornó uno y se sentó sobre la cama para
verlo; al hacer esto, un pequeño pedazo de papel salió de la cajita plástica.

La mamá lo recogió para leerlo y decía:


"Hola!!!, estás súper guapo, ¿quieres salir conmigo?". TQM.... Sofía.
De tanta emoción, la madre abrió otro y otro, encontrando pedazos de papel en varios
CD; y estos decían lo mismo....

Moraleja: Así es la vida, no esperes demasiado para decirle a ese alguien especial lo que
sientes. Díselo hoy. Mañana puede ser muy tarde.

VERDADES PARA PADRES


Cada vez que veas que tus hijos están fuera de control, reconfórtate pensando que ni
siquiera la omnipotencia de Dios sirvió para que sus hijos le hicieran caso.
Luego de crear los cielos y la tierra, Dios creó a Adán y a Eva, y las primeras palabras
que les dijo fue "No lo hagas"
- No hagas que? - Respondió Adan
- No comas la fruta prohibida
- ¿Fruta prohibida? Tenemos una fruta prohibida? Hey, Eva... Tenemos una fruta
prohibida!!
- De ninguna manera!
- De todas las maneras!
- NO comas la fruta! - Dijo Dios
- ¿Por qué? - Porque soy tu Padre y digo que NO! - Respondió Dios, preguntándose por
qué no detuvo la creación después de crear los elefantes...
Minutos después, Dios vio a sus criaturas comiendo la manzana...
- No les dije que no comieran la fruta? - Preguntó Dios, nuestro primer Padre.
- Ajá - Dijo Adán
- Y entonces por qué lo hicieron?
- No sé - Dijo Eva
- Ella empezó! - Dijo Adán
- No fui yo! - Dijo Eva - Si fuiste!
- NO FUI!
Cansado de los dos, el castigo de Dios fue que Adán y Eva tuvieran sus propios hijos
Desde entonces, el patrón quedó grabado y nunca se cambió Pero hay una moraleja en
esta historia. Si paciente y amorosamente trataste de dar la sabiduría a tus niños y ellos
no la tomaron, no seas duro contigo mismo. Si Dios tuvo problemas criando a Sus hijos...
Que te hace pensar que sería fácil para ti?
Consejo del día: Si tienes un montón de tensión y te da dolor de cabeza, sigue las
instrucciones del frasco de aspirinas: "Tome dos aspirinas" y "Manténgase alejado de los
niños"
NIÑOS: Pasas los dos primeros años de sus vidas enseñándoles a caminar y a hablar.
Luego pasas los siguientes 16 años diciéndoles que se sienten y se callen
Los nietos son la recompensa de Dios por no haber matado a tus hijos
Las madres de adolescentes saben por qué algunos animales se comen a sus cachorros
Los niños rara vez te malinterpretan. De hecho, normalmente repiten palabra por palabra
lo que nunca debiste haber dicho.
El principal propósito de hacer fiestas para niños es para recordarte a ti mismo que hay
algunos niños peores que los tuyos
Se bueno con tus niños. Ellos elegirán tu geriát

EL REY Y EL BIEN
Érase una vez un rey que, oyendo de la existencia de un sabio, lo mandó traer para que
fuera su consejero. Comenzó el rey de llevarlo siempre a su lado y consultarlo sobre cada
acontecimiento de importancia en el reino. El consejo principal del sabio era siempre:
"Todo lo que pasa es siempre para bien". No pasó mucho tiempo antes que el rey se
cansara de oír la misma cosa una y otra vez.

El rey amaba cazar. Un día mientras cazaba, el rey se dio un tiro en un pie. Presa de su
dolor, se volvió hacia su consejero - siempre a su lado- para pedirle su opinión. Y el
consejero respondió corno siempre "Todo lo que pasa es siempre parir bien."

Se sumo su coraje a su dolor, y el rey ordenó la prisión para el consejero.


Esa noche, el rey bajó a la prisión para ver al consejero, y le preguntó que sentía acerca
de estar en la cárcel. El consejero respondió como siempre: "Todo lo que pasa es siempre
para bien." Esto sólo enfureció más al rey y dejó al sabio en la prisión.

Un mes más tarde, salió el rey otra vez a cazar. Pero se fue demasiado adelante de sus
acompañantes y fue capturado por una tribu hostil. Los nativos lo llevaron a su pueblo
para ser sacrificado para los dioses. Por sus tradiciones, solamente ofrendas perfectas
son aceptables a los dioses y el rey parecía un espécimen excepcional. Pero el próximo
día, cuando llegaron los nativos para llevarlo al sacrificio, al inspeccionarlo descubrieron la
cicatriz en su pie y tuvieron que rechazarlo para el sacrificio. Lo soltaron y se fue corno
flecha para su reino - dándose cuenta de lo que le decía su consejero: "Todo es siempre
para bien."

El rey llegó a liberar al consejero quien, al escuchar sus aventuras, le señaló que bien que
lo había encarcelado porque ya que siempre estaba a su lado y no tenia imperfecciones,
lo hubieran sacrificado en el lugar del rey.

LEY: No existen coincidencias, accidentes o suerte (buena o mala). Todo lo que pasa
tiene un propósito y siempre sucede para el bien de todos los involucrados. Como dijo
Nieztche: "Lo que no me mata, me hace más fuerte". Y como dice un refrán mexicano:
"No hay mal que por bien no venga". La cuestión para ti es de enfoque: te vas a enfocar
en lo "malo" que te pasa, o vas a buscar y abrirte a lo "bueno" que trae consigo.
Thomas Michael Powel

EL CIENTÍFICO Y EL EGO (FÁBULA)


Había una vez un científico que descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan
perfectamente que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción. Un día se
enteró de que lo andaba buscando el ángel de la Muerte, y entonces hizo doce copias de
sí mismo.

El Ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el
científico, de modo que los dejó a todos en paz y regresó al cielo. Pero no por mucho
tiempo, porque, como era un experto en la naturaleza humana, se le ocurrió una
ingeniosa estrategia.

Regresó dé nuevo y dijo: "Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan
perfectas reproducciones de sí mismo, sin embargo, he descubierto que su obra tiene un
defecto, un único y minúsculo defecto".

El científico pegó un salto y gritó: "Imposible! ¿Dónde está el defecto:'".

"Justamente aquí", respondió el ángel mientras tomaba al científico de entre sus


reproducciones y que lo llevaba consigo.

"Todo lo que hace falta para descubrir al 'ego' es una palabra de adulación o de crítica”.

EL SAMURAI BELICOSO (FABULA)


Según cuenta un antiguo relato japonés, un belicoso Samurai desafió en una ocasión a un
maestro Zen a que le explicara el concepto de cielo e infierno. Pero el monje respondió
con desdén:

- "No eres más que un patán. ¡No puedo perder el tiempo con individuos como tú!", herido
en lo más profundo de su ser, el Samurai se dejó llevar por la ira, desenvainó su espada y
gritó:

- "Podría matarte por tu impertinencia".

-Eso, repuso el monje con calma, "es el infierno".

Desconcertado al percibir la verdad en lo que el maestro le señalaba con respecto a la


furia que lo dominaba, el Samurai se serenó, envainó la espada y se inclinó, agradeciendo
al monje la lección.

Y eso, añadió el monje, "es el cielo".

"La paz interior se halla cuando el que la busca deja de hacerlo, no por haberla
encontrado, sino por descubrir que siempre estuvo con él y no fuera de él."
"TODA LA RESPONSABILIDAD ES TUYA"
Una vez un hombre estaba viajando y entró al paraíso por error. En el concepto indio del
paraíso, hay árboles que conceden los deseos. Simplemente te sientas bajo uno de estos
árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple no hay espacio alguno entre
el deseo y su cumplimiento.

El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando
despertó, tenía hambre, entonces dijo: "¡Tengo tanta hambre! Ojalá pudiera tener algo de
comida". E inmediatamente apareció la comida de la nada simplemente flotando en el
aire, una comida deliciosa. Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había
venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías.

Inmediatamente empezó a comer y la comida estaba tan deliciosa! Una vez que su
hambre estuvo saciada, miró a su alrededor. Ahora se sentía satisfecho. Otro
pensamiento surgió en él: "¡Si tan sólo pudiera tomar algo!" Y por ahora no hay ninguna
prohibición en el paraíso, de modo que de inmediato apareció un vino estupendo.

Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa bajo la
sombra del árbol, comenzó a preguntarse: "Qué está pasando? ¿Estoy soñando o hay
fantasmas que están jugándome una broma?" Y aparecieron fantasmas feroces, horribles,
nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó:
"Seguro que me matan!" Y lo mataron.

Esta es una antigua parábola, de inmensa significación. Tu mente es un árbol dador de


deseos: pienses lo que pienses, tarde o temprano se verá cumplido.

A veces, la brecha es tan grande que te olvidas por completo que lo deseaste, de modo
que no puedes reconocer la fuente. Pero si observas profundamente, bailarás que todos
tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida. Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean
tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo...
Cada uno es aquí un mago. Cada uno está hilando y tejiendo un mundo mágico en torno
de sí mismo... y luego es atrapado. La araña misma es atrapada en su propia tela.
No hay nadie que te torture excepto tú mismo. Y cuando se comprende esto, las cosas
comienzan a cambiar. Entonces puedes modificarlo, transformar tu infierno en cielo: sólo
se trata de pintarlo con una visión diferente...
Toda la responsabilidad es tuya.
Y entonces surge una nueva posibilidad: puedes dejar de crear el mundo. No hay
necesidad de crear ni en el cielo ni en el infierno, no hay ninguna necesidad de crear
nada. El creador puede descansar, jubilarse. Y la jubilación de la mente es la meditación.

EL CREE QUE NO PUEDE


A un niño le encantaban los circos y lo que más le gustaba era los animales y de todos
ellos el que más llamaba su atención era el elefante. Durante la función, la enorme bestia
hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y
hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una
cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos
centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, parecía obvio que
ese animal era capaz de arrancar con facilidad la estaca y huir.
El misterio era evidente: ¿Por qué no huía si aquello que lo sujetaba era tan débil
comparado con su fuerza?

Cuando tenía cinco o seis años, pregunté a varias personas por el misterio del elefante y
alguien me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: Sí esta amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No


recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Hace algunos años descubrí a
alguien lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: "El elefante del circo no
escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño".

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de
que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de
todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se
durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía...
hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se
resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso no escapa porque CREE QUE NO PUEDE. El tiene
registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que se siente poco después
de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez.

Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a
cientos de estacas que nos restan libertad. Vivirnos creyendo que un montón de cosas
"no podemos hacer", simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.

Grabamos en nuestro recuerdo "no puedo... no puedo y nunca podré", perdiendo una de
las mayores bendiciones con que puede contar un ser humano: la fe.
La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO NUESTRO
CORAZON y todo nuestro esfuerzo como si todo dependiera de nosotros, pero al mismo
tiempo, confiando totalmente en Dios como si todo dependiera de Él.

EL TAZÓN DE MADERA
El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le
temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta
en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el
alimentarse un asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo y cuando
intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.

El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo",
dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida
al suelo". Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina
del comedor.

Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer.
Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de
madera. De vez en cuando miraba hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima
en sus ojos mientras estaba allí sentado solo.
Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía eran fríos llamados de atención
cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida. El niño de cuatro años observaba todo
en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con
trozos de madera en el suelo le preguntó dulcemente: -"¿Qué estas haciendo?"

Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para
mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos." Sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.
Las lágrimas rodaban por sus mejillas.

Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de
la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por ninguna
razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se
caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y
sus mentes procesan los mensajes que absorben.

Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia,
ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas. Los padres y madres inteligentes se
percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de su hijo.
Seamos constructores sabios, y modelos a seguir. La gente olvidará lo que dijiste y lo que
hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir.

He aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que maneja tres
cosas: un día lluvioso, equipaje perdido y luces del arbolito, enredadas. He aprendido que
independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando
ya no estén contigo. He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo. He
aprendido que aún tengo mucho que aprender y que deberíamos pasar esto a todos los
que nos importan. Yo acabo de hacerlo.

LA CUCHARA DEL SABIO


Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que
aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el
desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de una montaña. Allí vivía el
sabio que buscaba.

Sin embargo, en vez de encontrar aun hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y
vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando en
los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa repleta de
los más deliciosos manjares de aquella región del mundo. El sabio conversaba con todos,
y el joven tuvo que esperar dos horas para que lo atendiera. El sabio escuchó
atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de
explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y
volviese dos horas más tarde.

Pero quiero pedirte un favor - añadió el sabio entregándole una cucharita de té en la que
dejó caer dos gotas de aceite-. Mientras caminas, lleva esta cucharita y cuida que el
aceite no se derrame. El joven comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio
manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos hora, retornó a la
presencia del sabio.
_¿Qué tal?- preguntó el sabio _. ¿Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor?
¿Viste el jardín, que el Maestro Jardinero tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los
bellos pergaminos de mi biblioteca?

El joven, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había
sido no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.

Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo - dijo el sabio _ No puedes
confiar en un hombre si no conoces su casa. Ya más tranquilo, el joven tomó nuevamente
la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras
de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su
alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba
colocada en su lugar. De regreso a la presencia del Sabio, le relató detalladamente todo
lo que había visto.

¿Pero dónde están las dos gotas de aceite que te confié? -preguntó el Sabio.
El joven miró la cuchara y se dio cuenta de que las había derramado.
-Pues éste es el único consejo que puedo darte- el secreto de la felicidad está en mirar
todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la
cuchara.

DEL LIBRO EL ALQUIMISTA DE PABLO COLEO: “EL


COFRE”
Errase una vez un anciano que había perdido a su esposa y vivía solo. Había trabajado
duramente como sastre toda su vida, pero los infortunios lo habían dejado en bancarrota,
y ahora era tan viejo que ya no podía trabajar.

Las manos le temblaban tanto que no podía enhebrar una aguja, y la visión se le había
enturbiado demasiado para hacer una costura recta. Tenía tres hijos varones, pero los
tres habían crecido y se habían casado, y estaban tan ocupados con su propia vida que
sólo tenían tiempo para cenar- con su padre una vez por semana.

El anciano estaba cada vez más débil, y los hijos lo visitaban cada vez menos.
-No quieren estar conmigo ahora -se decía- porque tienen miedo de que yo me convierta
en una carga. Se pasó una noche en vela pensando qué sería de él y al fin trazó un plan.

A la mañana siguiente fue a ver a su amigo el carpintero y le pidió que le fabricara un


cofre grande. Luego fue a ver a su amigo el cerrajero y le pidió que le diera un cerrojo
viejo. Por último fue a ver a su amigo el vidriero y le pidió todos los fragmentos de vidrio
roto que tuviera.

El anciano se llevó el cofre a casa, lo llenó hasta el tope de vidrios rotos, le echó llave y lo
puso bajo la mesa de la cocina. Cuando sus hijos fueron a cenar, lo tocaron con los pies.
¿Qué hay en ese cofre? preguntaron, mirando bajo la mesa.

OH, nada -respondió el anciano-, sólo algunas cosillas que he ahorrado.


Sus hijos lo empujaron y vieron que era muy pesado. Lo patearon y oyeron un tintineo. -
Debe estar lleno con el oro que ahorró a lo largo de los años susurraron.

Deliberaron y comprendieron que debían custodiar el tesoro. Decidieron turnarse para


vivir con el viejo, y así podrían cuidar también de él. La primera semana el hijo menor se
mudó a la casa del padre, y lo cuidó y le cocinó. A la semana siguiente lo reemplazó el
segundo hijo, y la semana siguiente acudió el mayor. Así siguieron por un tiempo.

Al fin el anciano padre enfermó y falleció. Los hijos le hicieron un bonito funeral, pues
sabían que una fortuna los aguardaba bajo la mesa de la cocina, y podían costearse un
gasto grande con el viejo. Cuando terminó la ceremonia, buscaron en toda la casa hasta
encontrar la llave, y abrieron el cofre. Por cierto, lo encontraron lleno de vidrios rotos.
-¿Qué triquiñuela infame! -exclamó el hijo mayor-. ¡Qué crueldad hacia sus hijos!
-Pero, ¿qué podía hacer? -preguntó tristemente el segundo hijo-.
-Seamos francos. De no haber sido por el cofre, lo habríamos descuidado hasta el final de
sus días.

Estoy avergonzado de mí mismo -sollozó el hijo menor-. Obligamos a nuestro padre a


rebajarse al engaño, porque no observamos el mandamiento que él nos enseñó cuando
éramos pequeños. Pero el hijo mayor volcó el cofre para asegurarse de que no hubiera
ningún objeto valioso oculto entre los vidrios. Desparramó los vidrios en el suelo hasta
vaciar el cofre. Los tres hermanos miraron silenciosamente dentro, donde leyeron una
inscripción que el padre les había dejado en el fondo: "Honrarás a tu padre y a tu madre".

EL CHINO Y EL CABALLO
Un chino tenía un caballo. El caballo se le escapó. Los vecinos fueron a darle el pésame.
¿Quién dice que sea una desgracia? Les contestó el chino.
En efecto, a la mañana siguiente el caballo vino trayendo una yegua salvaje. Los vecinos
le felicitaron.
¿Quién dice que sea una fortuna? Respondió el chino.
A los dos días su hijo primogénito, montando la yegua se cayó y quedó cojo. Los vecinos
expresaron su sentimiento de dolor. ¿Quién dice que sea una desgracia? Volvió a
preguntar el chino.
Al año siguiente hubo una guerra en el país. El primogénito, por estar cojo no tuvo que
alistarse en el ejército. Y la vida siguió con sus episodios...

LOS PASOS PERDIDOS


"Una noche desperté oyendo un ruido insistente, que no cesaba. Era el vecino de arriba
que andaba de un lado para otro, y sus pasos resonaban en el techo.

¡Aquello era insoportable! Me estaba poniendo cada vez más nervioso! Y no podía dormir.
Aquellos pasos me obsesionaban. Eché una ojeada al reloj: las dos de la madrugada.
Entonces fue cuando me indigné. Tenía que madrugar para ir al trabajo y necesitaba
descansar y dormir. Y el vecino paseándose arriba y abajo sin parar y sin la más mínima
consideración. Como no se podía hacer nada me puse a maldecidlo, a quererle mal. Y
pensaba: mañana subiré arriba y le partiré la cara. En aquel tiempo era joven y podía
hacerlo.

Al día siguiente subí al piso de arriba y fue entonces cuando me enteré de que el hijo de
mi vecino había muerto aquella madrugada y que, durante toda la noche, aquel padre
afligido había paseado en brazos a aquel pobre niño, consumido por la fiebre, como para
impedir que se muriera, como para infundirle vida, insultarle vigor, hacerle llegar su
ternura, para que el niño no sufriera tanto.
EL PEQUEÑO CARACOL
Aquel pequeño caracol emprendió la ascensión a un cerezo en un desapacible día de finales de
primavera. Al verlo, unos gorriones de un árbol cercano estallaron en carcajadas:
-- ¿no sabes que no hay cerezas en esta época del año`'.

LA ANCIANA
Se encontraba una familia de cinco personas pasando el día en la playa. Los niños
estaban haciendo castillos de arena junto al agua cuando, a lo lejos, apareció una
anciana, con sus vestidos sucios y harapientos, que recogía cosas del suelo y las
introducía en una bolsa.
Los padres llamaron junto a sí a los niños y les dijeron que no se acercaran a la anciana.
Cuando ésta pasó junto a ellos, inclinándose una y otra vez para recoger cosas del suelo,
dirigió una sonrisa a la familia. Pero no le devolvieron el saludo.

Muchas semanas más tarde supieron que la anciana llevaba toda su vida limpiando la
playa de cristales para que los niños no se hirieran los pies.

CÓMO PENSAR
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nóbel de
Química en 1908, contaba la siguiente anécdota: Hace algún tiempo, recibí la llamada de
un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había
dado en un problema de física, pese a que este afirmaba rotundamente que su respuesta
era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien
imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía:
Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un
barómetro. El estudiante había respondido: llevo el barómetro a la azotea del edificio y le
ato una cuerda muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La
longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del


ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.

Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su


año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la
respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me
respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta
debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada.


Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía huchas respuestas al
problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le
rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: tomo
el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída
con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por t^2. Y así
obtenemos la altura del edificio.
En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más
alta. Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me
contara sus otras respuestas a la pregunta.
Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo: tomas el barómetro en un día
soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a
continuación la longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción,
obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?.

Si, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir la altura de un edificio, pero
también sirve.
En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta
baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el
número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el
número de marcas que has hecho y ya tienes la altura.
Este es un método muy directo.

Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el


barómetro a una cuerda y moverlo corno si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el
barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la
medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular
al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una
sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la
azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su
período de precisión.
En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el
barómetro y golpear con el la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: "Señor
portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo
regalo".

En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional


al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes
nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la
conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a
pensar. El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nóbel de física en 1922,
mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y
neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la
teoría cuántica.

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia


es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR.
Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica.
Aprendamos a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema, pero lo realmente
interesante, lo auténticamente genial es elegir la solución más práctica y rápida, de forma
que podamos acabar con el problema de raíz... y dedicarnos a solucionar OTROS
problemas.

¿QUÉ REALMENTE ES EL MATRIMONIO?


Un famoso maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del
matrimonio.
Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de
las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando este se apaga en lugar de
entrar a la hueca monotonía del matrimonio.
El maestro les dijo que respetaba su opinión, pero les relato lo siguiente:
"Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para
prepararle a papá el desayuno y sufrió un infarto. Cayó.
Mi padre la alcanzo, la levanto como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta.
A toda velocidad, rebasando, sin respetar los altos, condujo hasta el hospital. Cuando
llego, por desgracia, ya había fallecido.
Durante el sepelio, mi padre no hablo, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche
sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas
anécdotas. Él pidió a mi hermano teólogo que le dijera, donde estaría mamá en ese
momento.
Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturó como y dónde
estaría ella.
Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió "llévenme al cementerio"
¡Papá! Respondimos “¡son las 11 de la noche! ¡No podencos ir al cementerio ahora!" Alzó
la voz y con una mirada vidriosa dijo: "No discutan conmigo por favor, no discutan con el
hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años".
Se produjo un momento de respetuoso silencio.
No discutimos más.
Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador, con una linterna llegamos a la lapida.
Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos:
"Fueron 55 buenos arios... ¿Saben? Nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene
idea de lo que es compartir la vida con una mujer así"'.
Hizo una pausa y se limpio la cara.
"Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis. Cambio de empleo" continuo:
"Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la
alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la
partida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos
apoyamos en e1 dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros
errores...
Hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿Saben porque? porque se fue antes que yo, no
tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida.
Seré yo quien pase por eso y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera
gustado que sufriera..."
Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de
lágrimas. Lo abrazamos y el nos consoló: "Todo esta bien hijos, podemos irnos a casa; ha
sido un buen día". Esa noche entendí lo que es el verdadero amor.
Dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, más bien se
vincula al trabajo y al cuidado que se profesan dos personas realmente comprometidas.
Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle.
Ese tipo de amor era algo que no conocían.

EL PROBLEMA
Cuentan que cierto día en un monasterio Zen-Budista, los monjes se encontraron con la
muerte de uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto. El Gran Maestro
convocó a todos los discípulos para determinar quien sería el nuevo centinela. El Maestro,
con mucha tranquilidad y calma, dijo: - Asumirá el puesto el primer monje que resuelva el
problema que voy a presentar.
Entonces, colocó una preciosa mesita de finas maderas en el centro de la enorme sala en
el que estaban reunidos, y encima de ésta colocó un jarrón de porcelana con un diseño de
exquisito gusto y refinamiento, con varias rosas amarillas de extraordinaria belleza en el.
Y dijo así: - ¡Aquí está el problema! -señalando directamente al precioso jarrón.
Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de extremo valor y
belleza, con maravillosas flores en su interior. ¿Qué representaría? ¿Qué hacer? ¿Cuál
era el enigma encerrado detrás de todo esto? ¿Dónde estaba el problema?
En ese instante, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro y a todos
sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y... ¡zas! Blandiendo la espada, destruyo
todo de un solo golpe. La escena fue impresionante. Tan pronto el discípulo retornó a su
lugar, el Gran Maestro dijo con voz contundente:
- Usted será el nuevo Guardián del monasterio.

Moraleja de la historia:
No importa cual sea el problema. Ni que sea algo lindísimo. Si ves un problema, precisa
ser eliminado. Un problema es un problema, y como tal, es un imperativo categórico
eliminarlo.
No importa que se trate de una mujer sensacional y atractiva, o de un hombre maravilloso
y seductor, o de un gran amor que se acabo. Por más lindo que sea o haya sido, si ya no
existe más sentido para el en tu vida, tiene que ser suprimido. Muchas personas cargan
en su vida entera el peso de cosas que fueron importantes en el pasado y que hoy
solamente ocupan un espacio inútil en sus corazones y mentes.
Espacio que es indispensable para recrear la vida.

Espacio que es indispensable para recrear la vida.

Existe un proverbio chino que dice:


"Para tú poder beber vino en una copa que se encuentra llena de ti, es necesario primero
tirar el ti, y entonces poder servir y beber el vino".
Limpia tu vida. Comienza con las gavetas y armarios, hasta llegar a las personas del
pasado que no hacen más sentido en tu vida y que están ocupando un espacio en tu
corazón.
Un espacio indispensable para ser ocupado por tu alegría de vivir.

DOCENCIA
Hace años, un inspector visitó una escuela primaria. En su recorrido observó algo que le
llamó poderosamente la atención, una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio,
los alumnos hacían gran desorden: el cuadro era caótico. Decidió presentarse:
- Permiso, soy el inspector de turno... ¿algún problema?
- Estoy abrumada señor, no se que hacer con estos chicos... No tengo láminas, el
Ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que mostrarles ni que
decirles...
El inspector, que era un docente de alma, vio un corcho en el desordenado escritorio. Lo
tomó y con aplomo se dirigió' a los chicos:
- ¿Qué es esto? - Un corcho señor... -gritaron los alumnos sorprendidos.
- Bien, ¿De dónde sale el corcho?
- De la botella, señor. Lo coloca una máquina.., del alcornoque, de un árbol .... de la
madera..., - respondían animosos los niños.
- ¿Y qué se puede hacer con madera?, -continuaba entusiasta el docente.
- Sillas..., una mesa..., un barco... - Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién
hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito?
Escriban a qué Departamento pertenece. ¿Y cual es el otro puerto más cercano'.' ¿A que
país corresponde'' ¿Que poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región?
¿Alguien recuerda una canción de este lugar? - Y comenzó una tarea de geografía, de
historia, de música, economía, literatura, religión, etc.
La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:
- Señor, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias.
Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada
atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...
- Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí? - Si señor; ¡cómo olvidarme! Que suerte
que regreso. No encuentro el corcho. ¿Dónde lo dejó?

EL MOMENTO DE LA AURORA
Un rabino reunió a sus alumnos y preguntó:
-¿Cómo es que sabemos el momento exacto en que termina la noche y comienza el día?
- Cuando, de lejos, somos capaces de diferenciar Una oveja de un cachorro - dijo un niño.

El rabino no quedó satisfecho con la respuesta.


- La verdad -dijo otro alumno- sabemos que ya es de día cuando podemos distinguir, a la
distancia, un olivo de una higuera.
- No es una buena definición.

-¿Cuál es la respuesta, entonces? -preguntaron los pequeños. Y el rabino dijo:


- Cuando un extraño se aproxima y nosotros lo confundimos con nuestro hermano. Ese es
el momento cuando la noche acaba y comienza el día.

¿CUÁLES SON TUS HERENCIAS?


Érase una vez dos hermanos criados en el mismo hogar, cercanos entre ellos, pero muy
distintos el uno al otro.

Habían compartido la dura experiencia de crecer junto a un padre alcohólico, autoritario,


irresponsable, el cual estuvo varias veces en la cárcel por creer vivir bajo su propia
jurisdicción.

El hermano mayor se convirtió en alcohólico, dejó la escuela y se casó. Frecuentemente


maltrataba a su familia, apenas trabajaba y en repetidas ocasiones tenía problemas con la
policía.

Cuando en una ocasión le preguntaron porqué actuaba de esa manera, él contestó:


- Con un padre y una infancia corno la que tuve, ¿Cómo hubiera podido ser distinto?
- El Hermano menor, a pesar de los problemas y dificultades, nunca dejó de estudiar, se
casó y se convirtió en un atento esposo y en un buen padre.
- Era también un empresario exitoso que aportaba mucho a su comunidad.
-Un día, en una entrevista, le preguntaron a qué atribuía el éxito que en su vida había
tenido, y respondió:
- Con un padre y una infancia así, ¿Cómo hubiera podido ser distinto? ¿Cuáles son tus
herencias y cómo has decidido usarlas?
COMPARTIR
En una ocasión, por la tarde, un hombre vino a nuestra casa, para contarnos el caso de
una familia hindú de ocho hijos. No habían comido desde hacía ya varios días. Nos pedía
que hiciéramos algo por ellos. De modo que tomé algo de arroz y me fui a verlos. Vi cómo
brillaban los ojos de los niños a causa del hambre.
La madre tomó el arroz de mis manos, lo dividió en dos partes y salió.
Cuando regresó le pregunté: qué había lecho con una de las dos raciones de arroz. Me
respondió: "Ellos también tienen hambre". Sabía que los vecinos de la puerta de al lado,
musulmanes, tenían hambre. Quedé más sorprendida de su preocupación por los demás
que por la acción en sí misma.
En general, cuando sufrimos y cuando nos encontramos en una grave necesidad no
pensamos en los demás. Por el contrario, esta mujer maravillosa, débil, pues no había
comido desde hacia varios días, había tenido el valor de amar y de dar a los demás, tenía
el valor de compartir.
Frecuentemente me preguntan cuándo terminará el hambre en el mundo. Yo respondo:
Cuando aprendamos a compartir". Cuanto más tenemos, menos damos. Cuanto menos
tenemos, más podemos dar.

Madre Teresa de Calcuta

LA EXACTA HONORABILIDAD
Un día, un carpintero estaba cortando una rama de un árbol debajo de un río y su hacha
se le cayó al agua.
El infeliz carpintero le rogó a Dios, y Dios se le apareció preguntándole:
¿Por qué estás llorando?
El carpintero le respondió que su hacha se le Había caído al río.
Entonces, Dios se metió a la corriente y sacó un hacha de oro. Luego le preguntó:
¿Es esta tu hacha?
El noble carpintero respondió negativamente. Dios entró de nuevo al río sacando un
hacha de plata.
Y ésta, ¿es la tuya?
De nuevo el carpintero negó. Dios volvió al río y sacó un hacha de madera, y repitió la
pregunta:
¿Es esta tu hacha? El carpintero, lleno de contento, le responde:
¡Sí!
Dios estaba tan contento con la sinceridad del carpintero que le dejo las tres hachas y
mandó al carpintero a su casa.
Un día en el campo paseaban el carpintero y su esposa. Ésta tropezó y cayó al río. El
infeliz carpintero rogó a Dios, que se le apareció y le preguntó:
¿Por qué estas llorando? El carpintero le contó el accidente, luego de lo cual Dios se
metió al río y sacó una Hermosa doncella y pregunta: ¿Es esta tu esposa?
¡Sí, sí! --contestó el carpintero. Dios se enfureció:
¡¡¡Eres un mentiroso!!!, ¡¡¡un rufián!!!
E carpintero contestó:
Dios, perdóname. Ha sido un malentendido, porque si te hubiera dicho que no es ella mi
esposa, después hubieras sacado a otra aún mas bonita; luego, si digo que tampoco es
ella, sacarías a mi esposa y yo tendría que decir que sí, que es ella, y entonces tú me
dejarías con las tres.
Dios, compréndeme, soy un humilde carpintero y no podría mantenerlas a las tres.
Sólo por eso dije sí la primera vez.

Moraleja: “Los hombres sólo mienten por causas honorables y siempre con las
mejores intenciones”.
LOS TRES LEONES
En la selva vivían 3 leones. Un día el mono, el representante electo por los animales,
convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión:

Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero hay una gran duda
en la selva: existen 3 leones y los 3 son muy fuertes.

¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?

Los leones supieron de la reunión y comentaron entre sí: Es verdad, la preocupación de


los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener 3 reyes. Luchar entre
nosotros no queremos ya que somos muy amigos.

Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¿Cómo descubrir? Otra vez los animales se
reunieron y después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a
los 3 leones.

Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que Uds. 3 van a
escalar la Montaña Difícil.

El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey. La Montaña Difícil era la
más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para
asistir a la gran escalada.

El primer león intentó escalar- y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas,
pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.

Los animales estaban impacientes y curiosos; si los 3 fueron derrotados,


¿Cómo elegirían un rey?

En ese momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:

¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran
expectativa.
¿Cómo? Preguntaron todos.

Es simple, dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían
derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la
Montaría.
El primer león dijo:
¡Montaña, me has vencido!
El segundo león dijo:
¡Montaña, me has vencido!
El tercer león dijo:
¡Montaña!, me has vencido, por ahora! porque ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía
estoy creciendo.

La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor
cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su
persona es más grande que su problema: El es el rey de sí mismo, está preparado para
ser rey de los demás.
Los animales aplaudieron entusiastamente al tercer león que fue coronado El Rey de los
animales.

Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o problemas que


tengas. Tus problemas, por lo menos en la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel
máximo, pero no tú.

Tú todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos.

Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.


La Montaña de las dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. ¡TU TODAVÍA ESTAS
CRECIENDO!

Y acuérdate del dicho: "NO DIGAS A DIOS QUE TIENES UN GRAN PROBLEMA, SINO
DILE AL PROBLEMA QUE TIENES UN GRAN DIOS"'.

"Cuando la, vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y
una razones por las cuales sonreír".

EL SECRETO DE SER FELIZ


Hace muchísimos años, vivió en la India un sabio, de quien se decía que guardaba en un
cofre encantado un gran secreto que lo hacía ser un triunfador en todos los aspectos de
su vida y que, por eso, se consideraba el hombre más feliz del mundo.
Muchos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para
obtener el cofre, pero todo era en vano.
Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir.
Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz. Un día llegó ante él un niño y le
dijo: "Señor, al igual que tú, también quiero ser inmensamente feliz ¿Por qué no me
enseñas qué debo hacer para conseguirlo?".
El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo: "A ti te enseñaré el secreto para
ser feliz. Ven conmigo y presta mucha atención. En realidad son dos cofres en donde
guardo el secreto para ser feliz y estos son mi mente y mi corazón, y el gran secreto no es
otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida":

"EL PRIMERO, es saber que existe la presencia de Dios en todas las cosas de la vida, y
por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todas las cosas que tienes.
“EL SEGUNDO, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al
acostarte, debes afirmar:
- yo soy importante,
- yo valgo, soy capaz,
- soy inteligente,
- soy cariñoso,
- espero mucho de mí,
- no hay obstáculo que no pueda vencer:
( Este paso se llama autoestima alta).
“EL TERCER PASO, es que debes poner en práctica todo lo que dices que eres; es
decir:
-si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente;
-si piensas que eres capaz, haz lo que te propones;
-si piensas que eres cariñoso, expresa tú cariño:
Si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu
vida y lucha por ellas hasta lograrlas.
(Este paso se llama motivación).

“EL CUARTO PASO, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es,
ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas.
“EL QUINTO PASO, es que no debes albergar en tú corazón rencor hacia nadie: ese
sentimiento no te dejará ser feliz: deja que las leyes de Dios hagan justicia, y tú perdona y
olvida.
“EL SEXTO PASO, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que
de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitarán algo de más valor.
“EL SÉPTIMO PASO, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo
tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera.
Y por último, “levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tú alrededor y
descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al
tener todo lo que tienes; ayuda a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio;
mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto
para ser triunfador y que de esta manera puedan ser felices".

Deseo que podamos encontrar la tan ansiada felicidad dentro de nosotros mismos y así
reflejarla a los que nos rodean, porque entre más personas sean felices, menos violencia
habrá en este mundo.....

“Quien nada aporta a la colmena no tiene derecho a probar la miel”

CAMBIAR DE ACTITUD
1
Cuando me molesta el comportamiento de otro, una situación complicada o cuando las
cosas no salen como esperaba, sólo debo recordar que no lo tengo que tomar en forma
personal. No soy víctima de todo lo que sucede a menos que escoja verlo así. Aún si las
cosas no salen a mi manera, puedo aceptar lo que no puedo cambiar, y cambiar lo que
puedo.

Quizás puedo ver mis problemas de otra forma. Si los acepto por lo que valen sin
tomarlos en forma personal, puede que encuentre que realmente no son problemas, sólo
cosas que no salieron en la forma en que hubiera querido. Este cambio de actitud puede
ayudar a liberarme para evaluar la situación de manera realista y seguir adelante
constructivamente.

Echar la culpa de mi malestar a sucesos externos puede ser una manera de evitar
enfrentarme con la verdadera causa: mis propias actitudes. Puedo considerarme una
víctima o puedo aceptar lo que está sucediendo en mi vida y asumir responsabilidad por
mis respuestas. Se me podrá guiar para concretar una acción o para no hacer nada, pero
cuando escucho la guía de mi Poder Superior, ya no seré la víctima de mis circunstancias.

"Dios no le pregunta al hombre si acepta la vida. Esa no es la opción. Debes


aceptarla, la única opción es cómo"
Henry Ward Beecher
(1) Extraídos de "Valor para Cambiar", Grupos de Familia Al-Anon, México
2
Un agricultor encontró una flauta mágica. Esperando hechizar a sus gallinas para que
pusieran más huevos, les tocó la flauta todo el día, pero al llegar la noche vio que no
había más huevos que los de costumbre. Después, cuando le preguntaron si había tenido
éxito, el agricultor contestó: "Claro que sí. No fue un gran día en cuanto a la cantidad de
huevos, pero vaya que lo fue para la música"

Hace poco, en un Taller nos pidieron que llenáramos en espacio en blanco en esta frase:
"Si ocurriera ……sería feliz". Muchos de nosotros sentimos la tentación de responder que
seríamos felices si nuestros seres queridos estuvieran sobrios o encararan la sobriedad
de otra manera. Pero otros "Si" nos hicieron sentir muchas carencias: si mi jefe, mi familia,
mi empleo, mi gobierno, mis finanzas cambiaran como yo quiero, sería feliz.

Quedó claro que en muchos de nosotros la esperanza está suspendida debido a cosas
que no podemos controlar. Estos "si" hicieron que nuestra vida se tornara ingobernable. Si
logramos eliminar esos pensamientos recurrentes abandonamos el papel de víctimas,
esperando que las cosas cambiaran. Optamos por cumplir un papel más activo en la
búsqueda de la felicidad, ahora mismo.
Hay muchos aspectos de mi vida que no puedo cambiar. Lo que sí puedo cambiar es mi
actitud. Hoy puedo aceptar mi vida tal como es. Puedo sentirme feliz y agradecido con lo
que tengo, ahora mismo.

"Con un cambio de actitud... los hechos del pasado se pueden poner en perspectiva
correcta; el amor y el respeto pueden llegar a ser parte de la vida familiar"

... Después de un tiempo podemos notar el cambio cuando nuestra forma de pensar se
distorsiona. Pero, si deseamos ponerle fin a nuestros pensamientos negativos, la
conciencia es sólo el comienzo.

Hoy prestaré minuciosa atención a lo que me digo. Si es necesario me detendré en la


mitad de un pensamiento, empezaré nuevamente y reemplazaré visiones negativas con
verdades positivas.

"Lo que nos enseñamos con nuestras actitudes y pensamientos depende de nosotros"

...Es hora de que deje de esperar a que otros me cuiden. La única persona que puede
amarme como yo quiero soy yo mismo. "Gradualmente tuve que aceptar el hecho de que
mis deseos de "si tan sólo" no se iban a convertir en realidad, pero también aprendí que
podía ser feliz aunque no se cumplieran"
"La vida tiene tanto para ser siempre tan feliz. Mucha gente busca la felicidad poniendo
condiciones. La felicidad puede sentirse solamente si no se ponen condiciones"
Artur Rubinstein

Un día me di cuenta que necesitaba cambiar. Después de haber vivido toda una vida con
una enfermedad de actitudes nunca pensé en forma muy elogiosa de mí mismo, así que
nunca tuve mucha fe en que mis esfuerzos pudieran verse coronados por el éxito.
Aprendí mucho mirando los gusanos de seda de mi hijo. Los gusanos de seda son
criaturas gordas y glotonas, pero de su propia esencia crean algo bello. No tienen
posibilidad de decidir. Nacieron para expresar su belleza.

Yo también puedo transformar algo negativo en algo positivo; al cambiar mis actitudes
derrotistas, me convierto en un ser humano más bello. Nací con esta belleza dentro de mí
y si tan sólo me lo permitiera, podría expresarla libremente.
Hoy puedo hilar un poco de seda para que agracie todo lo que toque. No tengo que
recordar el horrible pasado, excepto para aprender de él, para mejorar el presente y para
liberar cualquier belleza atrapada detrás de viejos secretos y actitudes derrotistas. Un día
ala vez puedo deleitarme con la espléndida persona en la que me estoy convirtiendo.

“Algunas veces es necesario volver a enseñarle la belleza a una cosa... hasta que
florezca desde adentro... "
Galway Kinnell

¿Qué hay detrás de estas repetidas declaraciones acerca de que yo tengo el poder de
mejorar la forma y la organización de mi vida?

Es esto: Mirarse a uno mismo. ¿Qué estoy haciendo que me crea dificultades o agrava las
que ya tengo? ¿Podría ser que yo trato de arreglarlo todo culpando a otros?. Tengo
examinar mis impulsos, motivos, acciones y palabras. Esto me ayuda a corregir la causa
de mi malestar y a no echar la culpa a los demás
Al principio, la idea de que podamos haber faltado, no es fácil de aceptar. Nos resulta
difícil admitir que nuestra conducta no sea como debiera ser.
Tan pronto como yo venza la costumbre de justificar todo lo que hago y empiece a
emplear instrumentos tales como la cortesía, la ternura y un cálido interés en otros,
ocurrirán milagros. Lo sé porque he visto que así ha sucedido a otros que lo han
practicado.
"Si no puedes llegar a ser lo que querrías ser, ¿cómo puedes esperar que otra persona
sea exactamente como tú deseas que sea?. Queremos ver perfectos a otros individuos;
sin embargo, no atendemos a nuestras propias faltas"
(Tomás de Kempís, Parafraseando)

DUELE AMAR A ALGUIEN Y NO SER CORRESPONDIDO


Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta Duele amar a alguien y no ser
correspondido. Pero lo que es más doloroso es amar a alguien y nunca encontrar el valor
para decirle a esa persona lo que sientes.

Tal vez Dios quiere que nosotros conozcamos a unas cuantas personas equivocadas
antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando lo conozcamos, sepamos
ser agradecidos por ese maravilloso regalo.

Una de las cosas más tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo y
sólo para darte cuenta que al final no era para ti y lo tienes que dejar ir.

Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces
miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto
frente a nosotros.

Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto
que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.

Darle a alguien todo tu amor es seguro de que te amarán de regreso, pero no esperes
que te amen de regreso; solo espera que el amor crezca con el corazón de la otra
persona, pero si no crece sé feliz porque creció en el tuyo.
Hay cosas que te encantaría oír que nunca escucharás de la persona que le gustaría que
te las dijera, pero no seas tan sorda(o) para no oírlas de aquél que las dice desde su
corazón.

Nunca digas adiós si todavía quieres tratar.


Nunca te des por vencida(o) si sientes que puedes seguir luchando.
Nunca le digas a una persona que ya no le amas si no puedes dejarla ir.

El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado.

A aquél que aún cree, aunque haya sido traicionado.

A aquél que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado.
Y a aquél que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.
El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos.

Y no tratarlos de voltear con nuestra propia imagen, porque entonces sólo amaremos el
reflejo de nosotros mismos en ellos.

No vayas por el exterior, éste te puede engañar.


No vayas por las riquezas, porque aun eso se pierde.
Ve por alguien que te haga sonreír, porque toma tan sólo una sonrisa para hacer que un
día oscuro brille.

Espero que encuentres a aquella persona que te haga sonreír. Hay momentos en los que
extrañas a una persona tanto que quieres sacarla de tus sueños y abrazarlos con todas
tus fuerzas.

CON AMOR
La justicia con Amor te hace justo, sin Amor te hace duro.
La amabilidad con Amor te hace amable, sin Amor te hace hipócrita.
La inteligencia con Amor sirve a la razón, sin Amor te hace cruel.
La agudeza con Amor te hace capaz de adquirir la verdad, sin Amor te hace agresivo.
La autoridad con Amor te hace guía y protector, sin Amor te hace déspota.
La amistad con Amor te hace generoso, sin Amor te hace interesado.
El apostolado con Amor te hace servicial, sin Amor te da una excusa para lucirte.
La alegría con Amor te ayuda ver a Dios en todo, sin Amor te hace un bufón.
La libertad con Amor te hace capaz del mayor bien, sin Amor te hace un abusador.
Tus éxitos con Amor te hacen maestro, sin Amor te hacen arrogante.

“La vida con amor, lo es todo; sin amor, no vale nada.”

LA FELICIDAD ES UN PROYECTO NO UN DESTINO


Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos,
después de tener un hijo y entonces después de tener otro. Entonces nos sentimos
frustrados de que los hijos no son lo suficiente grandes. Y que seremos más felices
cuando lo sean. Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de
tratar).
Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esta etapa. Nos decimos que nuestra
vida estará completa cuando a nuestro esposo (a) le vaya mejor, cuando tengamos un
mejor carro, o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos
retirados. La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que ahora. Si no es
ahora ¿Cuándo?

Tu vida siempre estará llena de retos, es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas
formas. Alfred De Souza, decía: “Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a
punto de comenzar –vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo
que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar.
Sólo entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que estos obstáculos eran mi
vida”.

Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad, la felicidad


“es” el camino.

TÚ ERES EL RESULTADO DE TI MISMO


Atributo a Pablo Neruda

No culpes a nadie, no te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu


vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, el valor de acusarte en el fracaso para
volver a empezar, corrigiéndote.
Nunca te quejes del ambiente o quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron
vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.
No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfréntate con valor y acepta que de una
u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.
No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás
justificándote como niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para
claudicar.
Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.
Si tú has sido el ignorante, el irresponsable, tú, únicamente tú, nadie pudo haber sido tú.
No olvides que la cusa de tu presente es tu pasado, como causa de tu futuro es tu presente.
Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no
aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas, sin alimento morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo.
Comienza a ser sincero contigo mismo. Reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu
debilidad para justificarte.
Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo,
más libre y fuerte, dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo erres tu destino.
Levántate y mira por las mañanas y respira la luz del amanecer. Tú eres la parte de la fuerza de la
vida.
Ahora despierta, camina, lucha. Decídete y triunfarás en la vida. Nunca piensas en la suerte,
porque la suerte es el pretexto de los fracasados. “Consulta el ojo del enemigo, porque es el
primero que ve tus defectos”

EL MITO DE LA MEDIA NARANJA


Muchas veces hemos escuchado las frases “mi alma gemela”, o “mi otra mitad”. En
Latinoamérica es muy común denominar al cónyuge o novio como “mi media naranja”.
Esto refleja la idea que se tiene de la pareja…
Se entiende que una buena pareja es el afortunado encuentro de dos mitades.
Podemos encontrar en todo el mundo el mismo simbolismo asociado, por ejemplo, con las
dos mitades de un corazón. Sin embargo, ninguna de estas imágenes debe producir
entusiasmo. Por el contrario, deben producir preocupación. La peculiar matemática del
amor, esa de la media naranja, quiere hacernos creer que para formar una pareja se
necesita el encuentro fortuito de dos seres humanos partidos por la mitad.
Es preferible no utilizar esa definición, porque alimenta malentendidos Y PRODUCE
SUFRIMIENTO. Es preferible ver a la pareja como al conjunto de dos individuos que
libremente eligen viajar juntos por la vida y que ambos entienden que son dos personas
completamente diferentes y únicas, con distintas personalidades, emociones, deseos,
propósitos, creencias y pensamientos.
Contradiciendo a la teoría de la naranja, es preferible no estimular la búsqueda de una
persona considerada como una mitad suplementaria sino el encuentro de otra persona
completa. Una persona que nos atraiga, conmueve y transporte a una mejor manera de
ser nosotros mismos.
No otra mitad, una media naranja, sino tal vez una hermosa e interesante manzana.
Los seres humanos, como las frutas, venimos indiferentes sabores, texturas, tamaños y
tipos. Cuando dos se encuentran y comienzan la infinita tarea de construir una pareja
funcional, pronto descubren que no suplen sus necesidades. Es imposible definir el amor,
simplemente hay que expresarlo. Se expresa más fácilmente cuando los amantes se
conceden mutuamente un espacio en sus corazones, reconociendo la existencia del otro
como singular y diferente.
En ese juego sagrado e interactivo aprendemos a compartir afinidades y diferencias,
alimentándonos como individuos y como miembros de una pareja. Una pareja que sufre
puede dejar de sufrir, es decir, puede transformarse en una pareja funcional. Para ello,
solamente se necesitan tres ingredientes: Compromiso, dedicación y amor.

“El dinero es buen sirviente pero un mal amo”

LECCIONES IMPORTANTES QUE NOS DÁ LA VIDA


Primera lección importante: Todos somos significativos.
Durante mi segundo mes en la escuela de enfermería, nuestra profesora nos tomó un
examen de sorpresa. Yo era una estudiante consciente y leí por encima todas las
preguntas hasta llegar a la última: “¿Cuál es el primer nombre de la mujer que limpia en la
escuela?”
Seguramente se trataba de alguna broma. Había visto a la encargada de la limpieza
algunas veces. Era alta, de pelo oscuro y de alrededor de 50 años de edad, pero ¿cómo
habría de saber su nombre? Entregué mi papel, dejando la última pregunta en blanco.
Justo antes de terminar la clase, un estudiante preguntó si la última pregunta tendría
alguno valor en las notas de nuestro examen. “absolutamente” dijo el profesor. “En sus
carreras ustedes conocerán, a muchas personas. Todas son significativas. Ellas merecen
su atención y cuidado aun cuando lo único que hagan sea sonreírles y decir “hola”.
Nunca he olvidado esa lección. También aprendí que su nombre era Dorotea.
Segunda lección importante: Servir generosamente.
Una noche, a eso de las 11:30 p.m., una mujer mayor afro americana estaba parada a la
orilla de una carretera en Alabama tratando de soportar el flagelo de una copiosa lluvia.
Su automóvil había sufrido un desperfecto y ella necesitaba desesperadamente quien la
llevara. Empapada, ella decidió hacer señales al próximo vehículo que pasara. Un joven
blanco se detuvo para ayudarla, algo insólito en aquellos años 60 tan llenos de conflictos.
El hombre la llevó a un lugar seguro, la ayudó a obtener asistencia y le consiguió un taxi.
Ella parecía estar muy apurada, pero escribió la dirección del joven y le dio las gracias.
Había pasado siete días y alguien tocó la puerta del muchacho. Para su sorpresa, un
gigante televisor a colores, tipo consola, fue entregado en su hogar. Traía una nota
especial: “muchas gracias por asistirme en la carretera la otra noche. La lluvia había
empapado no sólo mi ropa sino mi espíritu. Entonces usted llegó. Gracias a usted, puede
llegar tiempo junto al lecho de mi agonizante esposo. Justo antes que falleciera. Dios le
bendiga por ayudarme y por servir a los demás de una manera tan poco egoísta”.
Sinceramente.
Señora de Nat King Cole.
Tercera lección importante: Siempre recuerda a quienes te sirven.
En días en que una copa de helados con crema, nueces y frutas estaba mucho menos
que ahora, un niño de 10 años entró a la cafetería de un hotel y se sentó en la mesa. Una
camarera puso una copa de agua delante de él. “¿cuánto cuesta una copa de helado con
crema, frutas y nueces?” preguntó. “Cincuenta centavos” respondió la camarera. El
muchachito sacó su mano del bolsillo y estudió sus monedas.
Bien, “¿Cuánto cuesta una copa sencilla de helado?” preguntó. Para entonces ya había
otras personas esperando para ser atendidas en otra mesa y la camarera estaba
impaciente. “Treinta centavos” le contestó bruscamente. El muchacho contó nuevamente
sus monedas y dijo. “Tomaré la copa sencilla de helado.”
La camarera trajo el helado, puso la cuenta sobre la mesa y se alejó. El muchacho
termino el helado, pagó al cajero y se marchó.
Cuando la camarera regresó, comenzó a llorar mientras limpiaba la mesa. Allí, colocados
nítidamente al lado de la copia vacía, se encontraba, dos monedas de cinco centavos y
cinco de un centavo. Ves, él no pudo tomarse su copa de helado con crema, nueces y
frutas porque quiso conservar suficiente dinero para dejarle una propina.
Cuarta lección importante: El obstáculo en nuestro camino.

En tiempos lejanos, un rey hizo colocar una gran piedra en medio de un camino. Entonces
se escondió y observó para ver si alguien quitaría la enorme roca.
Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y muchos de sus cortesanos
pasaron por allí y sencillamente dieron la vuelta alrededor de la piedra. Muchos maldijeron
en voz alta al rey por no mantener limpios los caminos, pero ninguno hizo nada para
quitar el obstáculo. Entonces un campesino pasó llevando sobre sus hombros una carga
de vegetales. Tras acercarse a la piedra, depositó su carga en el suelo y trató de moverla
hacia un lado del camino. Luego de mucho empujar y luchar finalmente tuvo éxito.
Después que el campesino tomó nuevamente su carga de vegetales, notó una cartera en
medio del camino, justo debajo de donde había estado la piedra. La cartera contenía
muchas monedas de oro y una nota del rey indicando que el oro sería para persona que
quitara el obstáculo del camino. El campesino aprendió lo que muchos de nosotros nunca
comprendemos.
Cada obstáculo ofrece una oportunidad para que mejoremos nuestra condición.
Quinta lección importante: Dar, cuando es necesario.
Muchos años atrás, cuando trabajaba como voluntaria en un hospital, llegué a conocer a
una muchachita llamada Liz que sufría una extraña y seria enfermedad. Su única
oportunidad de recuperación parecía ser una transfusión de su hermano de 5 años, quien
había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los
anticuerpos que se necesitaban para combatir el padecimiento. El doctor le explicó la
situación al pequeño hermano, y le preguntó si él estaría dispuesto a darle su sangre a su
hermana.
Lo vi dudar por sólo un instante antes de respirar profundamente diciendo, “Si, yo lo haré
si eso lo salva…” Mientras progresaba la transfusión, él permanecía acostado al lado de
su hermana y sonreía, como sonreíamos todos nosotros al mirar como el color regresaba
a las mejillas de la niña. Entonces su rostro palideció y su sonrisa desapareció. Miro al
doctor y pregunto con una voz temblorosa “¿Comenzaré a morirme enseguida?”
Siendo pequeño, el muchacho había malinterpretado al doctor; él pensó que tendría que
dar a su hermana toda su sangre para poder salvarla.
Como ves, comprensión y actitud, al final significa todo.
Ahora tienes dos opciones:
1.- Puedes guardarte estas enseñanzas para ti mismo; o
2.- Puedes compartirlas con otras personas.
Espero que escojas la opción 2 y que recuerdes:

“Trabaja como si no necesitaras el dinero. Ama como si nunca hubieses sido


lastimado, y baila como lo haces cuando nadie te está mirando”.

LA INTELIGENCIA DE LOS GANSOS


El próximo otoño cuando veas a los gansos dirigiéndose hacia el sur para el invierno,
fíjate que vuelan formando una “V”.
Tal vez te interesa saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del por qué en esa
forma.
Se ha comprobado que cuando cada pájaro bate sus alas, produce un movimiento en el
aire que ayuda al pájaro que va detrás de él. Volando en “V” la bandada aumenta por lo
menos un 71% más de poder que si cada pájaro volara sólo.
Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad pueden
llegar a donde desean más fácil y rápidamente porque van apoyándose mutuamente.
Cada vez que un ganso sale de la formación siente inmediatamente la resistencia al aire,
se da cuenta de la dificultad de hacerlo sólo y rápidamente regresa a su formación para
beneficiarse del poder del compañero de adelante.
Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos con aquellos que
dirigen en misma dirección.
Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro
ganso toma su lugar.
Obtenemos mejores resultados si tomamos turnos haciendo los trabajos más difíciles.
Los gansos que van de tras graznan (producen el sonido propio de ellos) para alentar a
los que van adelante a mantener la velocidad.
Una palabra de aliento produce grandes beneficios.
Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos
se salen de formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo
hasta que esté nuevamente en condiciones de volar o hasta que muere, y sólo entonces
los dos acompañantes vuelven a su bandada o se unen a otro grupo.
Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos uno al lado del
otro apoyándonos y acompañándonos.

“La soberanía del hombre está oculta en su conocimiento”

EL SIGNIFICADO DEL ÉXITO


Un hombre comenzó su discurso a sus compañeros universitarios con la declamación
“Algunos de ustedes son éxitos. Y algunos son fracasos, y sólo Dios sabe quienes son
cuáles”. Existen muchas clases de éxito, muchas clases de ganadores; y quién es quién
puede no verse con claridad al principio.
Esther Kim es una verdadera campeona con una cálida historia. Ella compitió con su
compañera de la infancia Kay Poe, en las pruebas de USA para participar en los Juegos
Olímpicos en su deporte, Taekwondo. Esther perdió la partida, pero continuó para ganar
todas las batallas restantes, que todavía le permitían para los finales.
Las únicas competidoras que quedaban ahora eran Kay Poe, con una pierna lastimada, y
su amiga, Esther Kim. Una de las dos sería la elegida de estas pruebas para el equipo
Olímpico. “La miré con una sola pierna en buenas condiciones contra mi con dos piernas
buenas,” recuerda Esther Kim, “y dije ¡no es justo!”

En un instante, Esther tomó una dura decisión. Ella renunció (forfeited) al partido a
beneficio de su amiga Kay, cuya pierna
debería estar completamente recuperada cuando comenzaran los juegos Olímpicos. Por
su parte, Kay le compró a Esther un pasaje para Sydney, Australia, de manera que
pudiera ver y animar desde las gradas.
“Este fue nuestro sueño, ir a las Olimpiadas” dijo Esther. “¡es tan duro! He llorado por ello”
Pero Esther descubrió algo importante, “Le regalé mi sueño”, dijo, “pero por primera vez,
me siento como una campeona”. Esther Kim obtuvo una victoria mucho más grande que
una peleada cobre las colchonetas. Ganó una victoria del espíritu, que la califica como
una verdadera campeona.
Como señaló el padre de Kay Poe, “Los campeones no son siempre los que ganan las
medallas”, no, a veces se encuentran animando desde las graderías, porque triunfar y
ganar son a menudo victorias obtenidas en los rincones escondidos del corazón. Y
cualquiera de nosotros que luche y obtenga tal victoria conocerá el significado de la
palabra “éxito”

“La modestia es una carnada para conseguir la alabanza”


(Life Support)

EL MENDIGO
Éramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para
niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando. De repente,
Daniel pegó un grito con ansia y dijo, «Hola amigo!», golpeando la mesa con sus gorditas
manos. Sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de
dientes en su encía. Con mucho regocijo él se reía y se retorcía. Yo miré alrededor y vi la
razón de su regocijo.
Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto. Sus
pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad y sus dedos se asomaban a
través de lo que fueron unos zapatos. Su camisa estaba sucia y su cabello no había
recibido una peinilla por largo tiempo. Sus patillas eran cortas y muy poquitas y su nariz
tenía tantas venitas que parecía un mapa.
Estábamos un poco lejos de él para saber si olía, pero seguro que olía mal. Sus manos
comenzaron a menearse para saludar.
“Hola bebito, cómo estás muchachón”; le dijo el hombre a Daniel. Mi esposa y yo nos
miramos, “¿qué hacemos?”.
Daniel continuó riéndose y contestó: «Hola, hola amigo». Todos en el restaurante nos
miraron y luego miraron al pordiosero.
El viejo sucio estaba incomodando a nuestro hermoso hijo. Nos trajeron nuestra comida y
el hombre comenzó a hablarle a nuestro hijo como un bebé.
Nadie creía que era simpático lo que el hombre estaba haciendo. Obviamente el estaba
borracho. Mi esposa y yo estábamos avergonzados.
Comimos en silencio; menos Daniel que estaba súper inquieto y mostrando todo su
repertorio al pordiosero, que le contestaba con sus niñadas.
Finalmente terminamos de comer y nos dirigimos hacia la puerta. Mi esposa fue a pagar
la cuenta y le dije que nos encontraríamos en el estacionamiento. El viejo se encontraba
muy cerca de la puerta de salida. «Dios mío, ¡ayúdame a salir de aquí!, antes de que este
loco le hable a Daniel». Dije orando, mientras caminaba cerca al hombre. Le di un poco la
espalda tratando de salir sin respirar ni un poquito del aire que él pudiera estar respirando.
Mientras yo hacía esto, Daniel se volvió rápidamente en dirección hacia donde estaba el
viejo y puso sus brazos en posición de “cargarme”. Antes de que yo se lo impidiera,
Daniel se abalanzó desde mis brazos hacia los brazos del hombre. Rápidamente el muy
oloroso viejo y el joven niño consumaron su relación amorosa. Daniel en un acto de total
confianza, amor y sumisión recargó su cabeza sobre el hombro del pordiosero. El hombre
cerró sus ojos y pude ver lágrimas corriendo por sus mejillas. Sus viejas y maltratadas
manos llenas de cicatrices, dolor y duro trabajo, suave, muy suavemente, acariciaban la
espalda de Daniel. Nunca dos seres se habían amado tan profundamente en tan poco
tiempo.

Yo me detuve aterrado. El viejo hombre se meció con Daniel en sus brazos por un
momento, luego abrió sus ojos y me miró directamente a los míos. Me dijo en voz fuerte y
segura: “Usted cuide a este niño”. De alguna manera le contesté: «Así lo haré», con un
inmenso nudo en mi garganta. Él separó a Daniel de su pecho, lentamente, como si
tuviera un dolor. Recibí a mi niño, y el viejo hombre me dijo: “Dios le bendiga, señor.
Usted me ha dado un hermoso regalo».
No puede decir más que un entrecortado “gracias”. Con Daniel en mis brazos caminé
rápidamente hacia el carro. Mi esposo me preguntaba por qué estaba llorando y
sosteniendo a Daniel tan apretadamente, y por qué yo estaba diciendo: “Dios mío, Dios
mío, perdóname.
Yo acababa de presenciar el amor de Cristo a través de la inocencia de un pequeño niño
que no vio pecado, que no hizo ningún juicio; un niño que vio un alma y unos padres que
vieron un montón de ropa sucia. Yo fui un cristiano ciego, cargando un niño que no lo era.
Yo sentí que Dios me estuvo preguntando: “Estás dispuesto a compartir tu hijo por un
momento?”, cuando Él dio a su hijo por toda la eternidad.

“Las inteligencias medianas condenan, por lo general, todo cuanto excede a su


comprensión”

VAS MUY A PRISA


Cierta vez, un conductor se desplazaba por una de las highways de los Estados Unidos a
una velocidad excesivamente alta, cuando, de repente justo después de una curva
aparece un hombre parado en medio de la vía, haciendo señal de parada con los brazos y
de una forma desesperante.
El conductor, sorprendido ya ala vez asustado, toca insistentemente la bocina para ver si
así el individuo se quitaba del camino. Pero fue inútil, el hombre seguía haciendo señal de
pare con sus brazos.
Debe de estar loco- dijo el conductor mientras pisaba el freno provocando un fuerte
chillido y dejando dos largas marcas negras en el pavimento, logrando así detener el auto
antes de chocar a aquel hombre. Muy enojado, se desmonta del carro y, estrellando la
puerta, se dirige hacia el hombre y le dice: -Acaso no tienes ojos? ¿No ves lo peligrosa
que es ésta carretera y te atraviesas en ella como si nada? ¿O acaso eres loco para no
ver el peligro que corres?
-No, señor, no estoy loco –le contestó el individuo- . Lo que pasa es que el puente que
está en la próxima curva acaba de desplomarse; y sabía que, si no hacía algo, usted, en
este momento, ya estaría muerto. Tuve que arriesgar mi vida para ver si podía salvar la
suya.
Quizás, en la carretera de tu vida algún loco –como lo llaman te ha obstaculizado en paso
para hablarte del Amor de Dios, lo mucho que Cristo te ama; y te has enojado
sobremanera porque VAS MUY A PRISA.
Quizás hoy yo esté obstaculizando tu camino quitándote unos minutos; pero ¿Qué habría
pasado si el conductor hace caso omiso al individuo del camino?, ¿qué crees que pasará
a los que oyen la advertencia de la palabra de Dios y no lo hacen caso?

“Hay caminos que al hombre le parecen derechos, pero su fin es camino de


muerte”

LA ÚLTIMA CENA
Existe una anécdota del gran pintor, escultor e inventor Leonardo Da Vinci, acerca de su
pintura "La última Cena", una de sus obras más copiadas y vendidas en la actualidad.
Tardó 20 años en hacerla debido a que era muy exigente al buscar a las personas que
servirían de modelos. Tuvo problemas en iniciar la pintura porque no encontraba al
modelo para representar a Jesús, quien tenía que reflejar en su rostro pureza, nobleza y
los más bellos sentimientos. Así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil.
Por fin, encontró a un joven con esas características, fue el primero que pintó.

Después fue localizando a los 11 apóstoles, a quienes pintó juntos, dejando pendiente a
Judas Iscariote, pues no daba con el modelo adecuado. Este debía ser una persona de
edad madura y mostrar en el rostro las huellas de la traición y la avaricia. Por lo que el
cuadro quedó inconcluso por largo tiempo, hasta que le hablaron de un terrible criminal
que habían apresado. Fue a verlo y era exactamente el Judas que el quería para terminar
su obra, por lo que solicitó al alcalde le permitiera al reo que posara para él.

El alcalde conociendo la fama del maestro Da Vinci, aceptó gustoso y llevaron al reo
custodiado por 2 guardias y encadenado al estudio del pintor. Durante todo el tiempo el
reo no dio muestra de emoción alguna de que había sido elegido para modelo,
mostrándose demasiado callado y distante. Al final, Da Vinci, satisfecho del resultado,
llamó al reo y le mostró la obra, cuando el reo la vio, sumamente impresionado, cayó de
rodillas llorando. Da Vinci, extrañado, le preguntó el porqué de su actitud, a lo que el
preso respondió: ¿Maestro Da Vinci, es que acaso no me recuerda?" Da Vinci
observándolo le contesta: "No. nunca antes lo había visto". Llorando y pidiendo perdón a
Dios el reo le dijo: "Maestro, yo soy aquel joven que hace 19 años usted escogió para
representar a Jesús en este mismo cuadro"...

LA ÚLTIMA CENA
Un día, por encargo de su abuelita, Adela fue al bosque en busca de setas para la
comida. Encontró unas muy bellas, grandes y de hermosos colores llenó con ellas su
cestillo.
-Mira abuelita -dijo al llegar a casa-, he traído las más hermosas... ¡mira qué bonito es su
color escarlata! Había otras más arrugadas, pero las he dejado.
-Hija mía -repuso la anciana- esas arrugadas son las que yo siempre he recogido. Te has
dejado guiar por las apariencias engañosas y has traído a casa hongos que contienen
veneno. Si los comiéramos, enfermaríamos; quizás algo peor...
Adela comprendió entonces que no debía dejarse guiar por el bello aspecto de las cosas,
que a veces ocultan un mal desconocido.

EL CIEMPIÉS
-Qué complicación (exclamó el Abad viendo caminar a un ciempiés) y qué maravilla: lo
hace tan bien que parece fácil.
De pronto, le vino a la memoria una historieta que había escuchado no sabía dónde:
"El pequeño ciempiés sintió que debía lanzarse a caminar, y preguntó inquieto a su
madre:
-Para andar, ¿qué pies debo mover primero: los pares o los impares, los de la derecha o
los de la izquierda, los de delante o lo de detrás? ¿O los del centro? ¿Y cómo? ¿Y por
qué?
-Cuando quieras andar, hijo mío -le respondió la madre- deja de cavilar y... anda".

LOS CAMPESINOS
Érase una vez, una comunidad en lo alto de un monte. Aquel año, la cosecha: de café fue
excelente y cada familia logró recoger una buena cantidad.

Cuando llegó el tiempo de llevarlo a vender, cada uno de los cincuenta vecinos de la
comunidad, salió por su cuenta a venderlo.
Consiguieron un buen precio en el mercado. Cada uno guardó su plata lo más escondida
que pudo, y después de hacer unas compras, regresaron a sus casas.

En el camino, detrás de unos palos, estaban escondidos tres ladrones, que iban robando
uno a uno a todos los campesinos que regresaban.

Al llegar a su comunidad, el hombre más viejo de aquella comunidad, que estaba sentado
a la puerta de su casa les preguntó:

¿Qué les pasa, compañeros? Esta mañana cuando salieron a vender el café, iban con la
cara sonriente, y ahora, regresan tristes y apaleados.

Uno de los campesinos le respondió:

--Todo marchaba bien. Conseguimos una buena ganancia por el café, pero al regreso,
tres ladrones nos han robado todo lo que cargábamos.

Y el viejo, con voz brava, les dijo:

-- ¡Pero cómo es posible, si vosotros sois cincuenta y ellos eran tres! Y le dijeron;

-- Muy sencillo; hermano. Ellos eran tres, pero estaban unidos; nosotros, sin embargo,
somos cincuenta, pero estamos desunidos.

Y aquel año, en aquella comunidad, se siguió pasando necesidad.

UNA BALA POR DIOS


Un domingo por la mañana en la Iglesia una cantidad de fieles de alrededor 2,000
personas estaba reunida y se sorprendieron de ver dos hombres entrar vestidos (le la
cabeza a los pies de negro y con armas. Uno de los hombres dijo,
-- "El que se atreva a recibir un tiro por Cristo quédese en el lugar que esta",
Inmediatamente el coro se fue, y los diáconos también se fueron, también se fue gran
parte de la feligresía. De las 2,000 personas solo quedaban 20.
El hombre que había hablado miró al ministro y le dijo:
-- "OK PADRE", ya me deshice de los hipócritas. Ahora puede empezar su sermón, que
tenga un buen día.
Y los dos hombres se fueron.
VUESTRA RIQUEZA
El genio tornó forma de mendigo y le dijo a un zapatero:
"hermano, hace tiempo que no como y me siento muy cansado, aunque no tengo ni una
sola moneda quisiera pedirte que me arreglaras mis sandalias para poder caminar".

"¡Yo soy muy pobre y ya estoy cansado de todo el mundo que viene a pedir pero nadie
quiere dar!", contestó el zapatero

El genio le ofreció entonces lo que él quisiera. "¿Dinero inclusive?", preguntó el tendero.


El genio le respondió: "Yo puedo darte 10 millones, pero a cambio de tus piernas" "¿Para
qué quiero yo 10 millones si no voy a poder caminar, bailar, moverme libremente?", dijo el
zapatero.

Entonces el genio replicó: "Está bien, te podría dar 100 millones, a cambio de tus brazos".

El zapatero le contestó: "¿Para qué quiero yo 100 millones si no voy a poder comer solo,
trabajar, jugar con mis hijos. etc.?.

Entonces el genio le ofreció: "En ese caso, te puedo dar 1000 millones a cambio de tus
ojos".

El zapatero respondió asustado: "¿Para qué me sirven 1000 millones si no voy a poder
ver el amanecer, ni a mi familia y mis amigos, ni todas las cosas que me rodean?".

Entonces, el genio, le dijo: "Ah hermano mío, ya ves que fortuna tienes y no te das
cuenta"

PENSAR EN EL VECINO
El padre del pintor sevillano Javier de Winthuyssen, cuando tenía que pintar la fachada de
su casa, que en Andalucía es costumbre pintarla para la primavera, mandaba al pintor a
casa del vecino de enfrente a preguntarle de qué color quería que la pintara. Decía el
viejecito encantador:
"El es quien ha de verla y disfrutarla; es natural que yo la pinte a su gusto". (Juan Ramón
Jiménez, en "El trabajo gustoso")

EL PRINCIPITO Y EL ZORRO
-¿Quién eres? -dijo el principito-. Eres muy lindo
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo-le propuso el principito-. ¡Estoy tan triste!...
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-. No estoy domesticado.
-¡Ah! Perdón -dijo el principito. Pero después de reflexionar agregó
-¿Qué significa domesticar?
-No eres de aquí - dijo el zorro al principito -. ¿Qué buscas?......
-Busco amigas - dijo el principito - ¿Qué significa "domesticar"?
-Es una cosa demasiada olvidada - dijo el zorro- Significa "crear lazos". ¿Crear lazos?
-Sí - dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil
muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un
zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno
del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo.....
-Empiezo a comprender - dijo el principito -, Hay una flor... Creo que me ha domesticado...
-El zorro calló y miró largo tiempo al principito:
-¡Por favor... domestícame!- dijo.
-Bien lo quisiera -respondió el principito- pero no tengo mucho tiempo. Tengo que
encontrar amigos y conocer muchas cosas. Sólo se conocen las cosas que se domestican
-dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas
a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen
amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame! ....

-El principito se fue nuevamente a ver a las rosas: No sois en absoluto parecidas a mi
rosa: no sois nada aún -les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a
nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero
yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

-Y las rosas se sintieron bien molestas.


-Sois bellas, pero estáis vacías -les dijo todavía-. No se puede morir por vosotras. Sin
duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más
importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que
es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté
(salvo dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché
quejarse, o alabarse, o aún, algunas veces, callarse. Puesto que, ella es mi rosa.

-Y volvió hacia el zorro:


-Adiós, dijo. -Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve sino con el
corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el
principito-, a fin de acordarse.
El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. El tiempo que
perdí por mi rosa... -dijo el principito-, a fin de acordarse.
Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla.
Eres responsable de tu rosa...
Soy responsable de mi rosa... -repitió el principito-, a fin de acordarse.

CON EL TIEMPO APRENDERÁS


Con el tiempo te das cuenta que lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un
momento de ira, pueden seguir lastimando durante toda
la vida.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo,
la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de
almas grandes.

Con el tiempo te das cuenta que cada experiencia vivida con cada persona es
irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde
o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al
cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas,
decir que extrañas, decir que necesitas, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, solo con el tiempo.


“El hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde”.
Justamente cuando:
“YA NO HAY TIEMPO”

ENTREVISTA CON DIOS

Soñé que tenía una entrevista con Dios...


―¿Te gustaría entrevistarme?
Dios preguntó.
―Si tienes tiempo. Le dije. Dios sonrió.
―Mi tiempo es eterno, ¿qué quieres peguntarme?
―¿Qué opinas de mi? pregunté.
Y Dios me respondió.
―Tienes prisa porque tus niños crezcan y tan pronto crecen quieres que sean niños
de nuevo. Pierdes tu salud para hacer dinero y luego usas tu dinero para recobrar la
salud. Estas tan ansioso por el futuro, que olvidas el presente; vives la vida sin
presente y como si nunca fueses a morir, y mueres como si nunca hubieses vivido.
Las manos de Dios tomaron las mías y estuvo en silencio por un rato y entonces le
pregunté.
―Padre, dime, qué lecciones deseas que yo aprenda?
Dios respondió con una sonrisa:
―Que aprendas que no puedes hacer que todos te amen y lo que puedes hacer es
amar a los demás.
―Que aprendas que lo más valioso no es lo que tengas en la vida, sino que tienes
vida.
―Que aprendas que una persona rica no es la que tiene más, sino la que necesita
menos.
−Que aprendas que únicamente toma unos segundos herir profundamente a una
persona que amas y que puede tomar muchos años cicatrizar la herida.
―Que perdonar se aprende perdonando.
―Que aprendas que dos personas pueden mirar la misma cosa y las dos percibir
algo diferente.

INSTRUCCIONES PARA LA VIDA

Un día le pedí a Dios instrucciones para vivir en esta


tierra.
Dios acercó su voz a mi oído y me dijo:
Sé como el sol: levántate temprano y no te acuestes tarde.
Sé como la luna: brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.
Sé como las flores: enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces.
Sé como la fruta: bella por fuera, saludable por dentro.
Sé como el día: que llega y se retira sin alardes.
Sé como el oasis: da tu agua al sediento.
Sé como la luciérnaga: aunque pequeña emite su propia luz.
Sé como el agua: buena y transparente.
Sé como el río: siempre hacia adelante.

UN PASEO POR EL CIELO


Anoche soñé que estaba en el Cielo y que un ángel me
servía de guía para mostrarme los alrededores.
Caminaba lado a lado a través de un largo salón de
trabajo lleno de ángeles. Mi ángel guía se detuvo en frente de la primera sección y
dijo: "Esta es la sección de "Receiving". Aquí todas las peticiones hechas a Dios en
oración son recibidas. Miré alrededor del área, estaban extremadamente ocupados
y eran tantos los ángeles sorteando las peticiones de todas las partes del mundo
que quedé impresionado.
Luego pasamos a través de un largo corredor hasta que llegamos a la segunda
sección. El ángel me dijo entonces: "Esta es la sección de empaque y despacho"..
Aquí, la gracia y las bendiciones que fueron solicitadas por las personas son
procesadas y entregadas a aquellos seres vivos que las pidieron. Noté cuan
ocupados estaban allí también. Había muchísimos ángeles trabajando muy duro,
eran muchas las bendiciones siendo enviadas a la tierra.
Finalmente, en el punto más lejano del corredor nos detuvimos en una puerta de
una sección muy pequeña. Para mi gran sorpresa, había solo un ángel sentado allí, y
con muy poco que hacer. "Este es el cuarto de Confirmación de recibo", me informó
el ángel. Parecía un poco apenado. ¿Como es que hay tan poco trabajo aquí?, le
pregunté. "Muy triste", suspiró el ángel. "Luego de que las personas reciben las
bendiciones que solicitaron, muy pocos envían la confirmación de recibo de vuelta".
¿Y cómo se debe confirmar el recibo de una bendición"? le pregunté al ángel.
"Muy simple", me contestó. "Solo tienes que decir: "Gracias, Dios".
Rav Ramy Avigdor.

Reflexión:
"Si tienes comida en tu nevera, ropa con qué vestir, un techo y un lugar para
dormir..... eres mas rico que el 75% de este mundo."
"Si tienes dinero en el banco, en tu cartera, y monedas sueltas en tu alcancía, estas
en el 8% de la riqueza del mundo."
"Y si recibiste este mensaje en tu propia computadora, eres parte del 1% en el
mundo que tiene esa oportunidad."
"Además ...... Si te levantaste esta mañana con mas salud que enfermedad.... tú estás
más bendecido que muchos que no llegarán ni siquiera a sobrevivir este día...."
"Si nunca has experimentado miedo en una batalla, soledad en encerramiento, la
agonía de la tortura, o el dolor de morir de hambre.... estás sobre 700 millones de
personas de este mundo."
"Si puedes asistir a una iglesia, sin miedo a sufrir hostigamiento, arresto, tortura o la
muerte.... eres envidiado por eso y más bendecido que 3 billones de personas de
este mundo."
"Si tus padres están aún vivos y aún están casados.... eres un caso raro."
"Si puedes mantener tu cabeza en alto con una sonrisa, no eres normal... eres único
a todos aquellos en duda y desesperanza"
Si puedes leer este mensaje, has recibido doble bendición, por alguien que piensa
que eres especial y que eres más bendecido que 2 billones de personas que no
pueden leer.
Que tengas un maravilloso día, cuenta tus bendiciones, y si tu quieres, comparte
este mensaje a aquellas personas que quieras recordarle la bendición que es, y lo
bendecido que está.
Atentamente: Departamento de Confirmación de Recibo.

UN DEFECTO EN LA MUJER

Para cuando Dios hizo a la mujer, ya estaba en su sexto día


de trabajo de horas extras.

Un ángel apareció y le dijo: ¿Por qué pones tanto tiempo


en ésta?

Y el Señor contestó: ¿Has visto mi Hoja de Especificaciones


para ella?

Debe ser completamente lavable, pero no ser de plástico, tener más de 200 piezas
movibles, todas cambiables y ser capaz de funcionar con una dieta de cualquier
cosa y sobras, tener un regazo que pueda acomodar cuatro niños al mismo tiempo,
tener un beso que pueda curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto y lo
hará todo con solamente dos manos.

El ángel se maravilló de los requisitos.

Solamente dos manos....Imposible!“

¿Y este es solamente el modelo estándar?

Es demasiado trabajo para un día...Espera hasta mañana para terminarla.


No lo haré, protestó el Señor. Estoy tan cerca de terminar esta creación que es
favorita de mi propio corazón.

Ella ya se cura sola cuando está enferma y puede trabajar días de 18 horas.

El ángel se acercó más y tocó a la mujer.

Pero la has hecho tan suave, Señor.

Es suave, dijo Dios, pero la he hecho también fuerte. No tienes idea de lo que
puede aguantar o lograr.

¿Será capaz de pensar? preguntó el ángel.

Dios contestó:

No solamente será capaz de pensar sino que razonar y de negociar

El ángel entonces notó algo y alargando la mano tocó la mejilla de la mujer....

Señor, parece que este modelo tiene una fuga...

Te dije que estabas tratando de poner demasiadas cosas en ella

Eso no es ninguna fuga... es una lágrima lo corrigió El Señor.

¿Para qué es la lágrima? preguntó el ángel.

Y Dios dijo:

Las lágrimas son su manera de expresar su dicha, su pena, su desengaño, su amor,


su soledad, su sufrimiento, y su orgullo.

Esto impresionó mucho al ángel.

Eres un genio, Señor, pensaste en todo. La mujer es verdaderamente maravillosa.

Lo es.

La mujer tiene fuerzas que maravillan a los hombres.

Aguantan dificultades, llevan grandes cargas, pero tienen felicidad, amor y dicha.

Sonríen cuando quieren gritar.


Cantan cuando quieren llorar. Lloran cuando están felices y ríen cuando están
nerviosas. Luchan por lo que creen. Se enfrentan a la injusticia. No aceptan no por
respuesta cuando ellas creen que hay una solución mejor. Se privan para que su
familia pueda tener. Van al médico con una amiga que tiene miedo de ir. Aman
incondicionalmente. Lloran cuando sus hijos triunfan y se alegran cuando sus
amistades consiguen premios. Son felices cuando escuchan sobre un nacimiento o
una boda. Su corazón se rompe cuando muere una amiga. Sufren con la pérdida de
un ser querido, sin embargo son fuertes cuando piensan que ya no hay más fuerza.
Saben que un beso y un abrazo pueden ayudar a curar un corazón roto.

Sin embargo, hay un defecto en la mujer:

...Es que se le olvida cuánto vale...

EL SABIO Y EL REY

Un Rey soñó que había perdido todos los dientes.


Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para
que interpretase su sueño.
- ¡Qué desgracia mi señor! - exclamó el Sabio - Cada
diente caído representa la pérdida de un pariente de
vuestra majestad.
- ¡Qué insolencia! - gritó el Rey enfurecido - ¿Cómo te
atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!
Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien
latigazos.
Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado.
Este, después de escuchar al Rey con atención, le dijo:
- ¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada.
El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.
Se iluminó el semblante del Rey con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien
monedas de oro.
Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
- ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que
el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con
cien monedas de oro.
- Recuerda bien amigo mío - respondió el segundo Sabio - que todo depende de la
forma en el decir... uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a
comunicarse.
De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la
guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda,
mas la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos,
grandes problemas.
La verdad puede compararse con una piedra preciosa.
Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un
delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con
agrado.
"El hombre ha recibido el don de la palabra... y cuando la emplea adecuadamente
transmite mensajes que nos ayudan a ser mejores.

Mire al otro lado del arroyo, en aquella granja vive mi vecino,


bueno, de hecho es mi hermano menor.

La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros pero


él desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros.

Él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer


una mejor.

¿Ve usted aquella fila de desechos de madera junto al granero? quiero que construya una cerca de 2
metros de alto, “no quiero verlo nunca mas”

El carpintero le dijo: “creo que comprendo la situación”

El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejo la granja por el resto
del día para ir por provisiones al pueblo.

Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó; el carpintero justo había terminado su trabajo.

El granjero quedó con los ojos completamente abiertos y su quijada cayó.

¡No había ninguna cerca de dos metros!

En su lugar había un puente que unía las dos granjas a través del
arroyo.

Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.


En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano
mayor le dijo:

“Eres un gran tipo”, mira que construir este hermoso puente después de lo que te he dicho y hecho”.

Estaba en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus
herramientas.

“No espera”.”Quédate unos cuantos días tengo muchos proyectos para ti”, le dijo el hermano mayor
al carpintero.

“Me gustaría quedarme”, dijo el carpintero” “pero tengo muchos puentes que construir”

Muchas veces dejamos que los malentendidos o enojos nos alejen de la gente que queremos,
muchas veces permitimos que el orgullo se anteponga a los sentimientos.

Recuerda que perdonar no cambia en nada el pasado pero si el futuro.

No guardes rencores ni resentimientos de amargura que solo te lastima a ti, te alejan de dios y de las
personas que te quieren,

Aprende a ser feliz y disfruta de las maravillas que dios ha creado.

ÉL TE AMA Y DESEA QUE TENGAS UNA VIDA DICHOSA, LLENA DE AMOR Y


ARMONÍA.

UN NUDO DE AMOR
En una junta de padres de familia de cierta escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres
deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible. Ella
entendía que, aunque la mayoría de los padres y madres de aquella comunidad fueran trabajadores,
deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma
humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana. Cuando salía para trabajar
era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde
y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer
el sustento de la familia.
Dijo también, que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a
besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él
hacía un nudo en la punta de la sábana que lo cubría. Eso sucedía religiosamente todas las noches
cuando iba a besarlo. Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá
había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.
La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que
el hijo de ese padre era uno de los mejores alumnos de la escuela.
El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse
presentes y comunicarse entre sí. Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y
lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba
diciendo.
Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que nos olvidamos de lo
principal, que es la comunicación a través del sentimiento. Simples detalles como un beso y un
nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquel hijo, muchísimo más que regalos o
disculpas vacías. Es válido que nos preocupemos por las personas, pero es más importante que ellas
lo sepan, y que puedan sentirlo.
Para que exista la comunicación es necesario que las personas "escuchen" el lenguaje de nuestro
corazón, pues, en materia de afecto,los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en
la rodilla, el miedo a la oscuridad.
Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto
de amor. Aunque ese gesto sea solamente un nudo.

EL ELEFANTE Y LOS SEIS SABIOS CIEGOS

Érase una vez seis hombres sabios que vivían en una pequeña aldea. Los seis sabios eran
ciegos. Un día alguien llevó un elefante a la aldea. Los seis sabios buscaban la manera de saber
cómo era un elefante, ya que no lo podían ver.

"Ya lo sé", dijo uno de ellos. "¡Palpémoslo!". "Buena idea", dijeron los demás. "Ahora
sabremos como es un elefante". Así, los seis sabios fueron a "ver" al elefante. El primero palpó una
de las grandes orejas del elefante. La tocaba lentamente hacia adelante y hacia atrás. "El elefante es
como un gran abanico", gritó el primer hombre. El segundo tanteó las patas del elefante. "Es como
un árbol", exclamó. "Ambos estáis equivocados", dijo el tercer hombre. "El elefante es como una
soga". Este le había examinado la cola.

Justamente entonces el cuarto hombre que examinaba los finos colmillos, habló:
"El elefante es como una lanza".
"No, no", gritó el quinto hombre. "Él es como un alto muro", había estado palpando el
costado del elefante. El sexto hombre tenía cogida la trompa del elefante.
"Estáis todos equivocados", dijo. "El elefante es como una serpiente".
"No, no, como una soga",
"Serpiente",
"Un muro",
"Estáis equivocados",
"Estoy en lo cierto".
Los seis hombres se ensalzaron en una interminable discusión durante horas sin ponerse de
acuerdo sobre cómo era el elefante.

Probablemente esta historia te ha hecho sonreír, ya que, ¿Cuál es el problema? ¡Eso es! Cada
hombre podía "ver" en su mente sólo lo que podía sentir con sus manos. Como resultado cada uno
se reafirmaba en que el elefante era como él lo sentía. Ninguno escuchaba a los demás.

Esos hombres estaban inmersos en un conflicto basado en la percepción (lo que creían
"ver").
Afortunadamente su conflicto no tuvo un final violento. Aunque, desafortunadamente
todavía no saben como son los elefantes.

El conflicto es tan viejo como la historia misma. El ser humano siempre ha intentado
conocer su mundo y comunicarse con los demás. Aunque esto no es fácil ya que no todas las
personas ven los problemas de la misma forma. Si lees este viejo cuento de la india descubrirás unas
de las causas de la falta de entendimiento entre las personas.

LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS


Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey
de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mando a construir un
laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que
entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones
propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y
el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el
laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde.

Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja
ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era
servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y
estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus
gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto.
Cabalgaron tres días, y le dijo: "Oh, rey del tiempo y sustancia y cifra del siglo!, en Babilonia
me quisiste perder en tan laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora
el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni
puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso." Luego le
desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La
gloria sea con aquel que no muere.

PAPI ¿TIENES TIEMPO PARA MI?


"Papi ¿Cuanto ganas? Dijo el pequeño con voz tímida fijando sus expresivos ojos en su agotado
padre que llegaba del trabajo.
"No me molestes, hijo
No ves que vengo muy cansado?
"Pero, papi. Dime por favor ¿Cuanto ganas? ¡Insistió!
"Doscientos pesos al día". Respondió el hombre irritado con tal de quitárselo de encima.

El niño se asió de su saco y le dijo: "Papi, ¿Me prestas cien pesos?


El padre entró en cólera y tratando con brusquedad al niño, le dijo: "Así que para eso querías saber
cuanto gano. Vete a dormir y no me estés molestando, muchacho aprovechado".

Ya había caído la noche cuando el padre se puso a meditar sobre lo ocurrido. El incidente lo hizo
sentirse culpable. Tal vez su hijo quería comprar algo... Había estado muy ocupado en el trabajo
últimamente y no estaba al tanto de los acontecimientos del hogar.

Queriendo descargar su conciencia dolida, se asomó a la habitación del pequeño.

"Hijo ¿Estas dormido?"


El niño abrió los ojos a medias. "Aquí tienes el dinero que me pediste. ¿Para que lo querías?"
Tallándose los ojos, su hijo metió la manita debajo de su almohada y saco varios billetes arrugados.
Es que quería completar. ¿Me vendes un día de tu tiempo?.

EL BARBERO Y DIOS.

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba.


Como es costumbre en estos casos entabló una amena conversación con la persona que le
atendía.
Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas. De pronto, tocaron el tema de Dios. El
barbero dijo:
- Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.
- Pero, ¿por qué dice usted eso? -pregunta el cliente.
- Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe.
Oh... dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos? Habría niños abandonados?
Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo
pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una
discusión.
El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio.
Recién abandonaba la barbería, vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo; al
parecer hacía mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado.
Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.
- ¿Sabe una cosa? Acabo de darme cuenta que los barberos no existen.

- Cómo que no existen? -pregunta el barbero- Si aquí estoy yo y soy barbero.


- ¡No! -dijo el cliente- no existen, porque si existieran no habría personas con el pelo y la
barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.
- Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen a mí.

-¡Exacto! Dijo el cliente.

ADMITE TUS FALTAS


Un hombre que tenía un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación
de arte. Un día visitó un museo con algunos amigos. Se le olvidaron los lentes en su casa y no podía
ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo de ventilar sus fuertes opiniones.

Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante
lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo:
"El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy
ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto
tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto".
El hombre siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la
multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja: "Querido, estás mirando un espejo!!!".
Muchas veces nuestras propias faltas, las cuales tardamos en reconocer y admitir, parecen
muy grandes cuando las vemos en los demás. Debemos mirarnos en el espejo más a menudo,
observar bien para detectarlas, y tener el valor moral de corregirlas; es más fácil de negarlas que
reconocerlas. Por eso es necesario hacer a un lado el orgullo pues solo con humildad podremos ver
nuestros defectos y corregirlos.
"El que encubre sus faltas no prosperará, más el que las admite y se aparta alcanzará
misericordia.

Proverbios 28:13"

EL MANTEL
Una linda historia que confirma que las casualidades no existen.
El nuevo Sacerdote, recién asignado a su primer ministerio para reabrir una iglesia en los
suburbios de Brooklyn, New York, llegó a comienzo de octubre entusiasmado con sus primeras
oportunidades. Cuando vio la iglesia se encontró con que estaba en pésimas condiciones y requería
de mucho trabajo de reparación. Se fijó la meta de tener todo listo a tiempo para oficiar su primer
servicio en la Nochebuena. Trabajó arduamente, reparando los bancos, empañetando las paredes,
pintando, etc., y para el 18 de diciembre ya habían casi concluido con los trabajos, adelantándose a
la meta trazada. El 19 de diciembre cayó una terrible tempestad que azotó el área por dos días
completos. El día 21 el sacerdote fue a ver la iglesia. Su corazón se contrajo Cuando vio que el agua
se había filtrado a través del techo, causando que un área considerable del pañote, de unos 20 pies
por 8 pies cayó de la pared frontal del santuario, exactamente detrás del púlpito, dejando un hueco
que empezaba como a la altura de la cabeza. El sacerdote limpió el desastre en el piso, y no
sabiendo que más hacer sino posponer el Servicio de Nochebuena, salió para su casa.

En el camino notó que una tienda local estaba llevando a cabo una venta del tipo "mercado
de pulgas", con fines caritativos, y decidió entrar. Uno de los artículos era un hermoso mantel hecho
a mano, color hueso, con un trabajo exquisito de aplicaciones, bellos colores y una cruz bordada en
el centro. Era justamente el tamaño adecuado para cubrir el hueco en la pared frontal. Lo compró y
volvió atrás camino a la iglesia. Ya para ese entonces había comenzado a nevar. Una mujer mayor
iba corriendo desde la dirección opuesta tratando de alcanzar el autobús, pero finalmente lo perdió.
El Sacerdote la invitó a esperar en la iglesia donde había calefacción por el próximo autobús que
tardaría 45 minutos más en llegar. La señora se sentó en el banco sin prestar atención al pastor
mientras este buscaba una escalera, ganchos, etc… para colocar el mantel como Tapiz en la pared.
El sacerdote apenas podía creer lo hermoso que lucía y cómo cubría toda el área del problema.
Entonces él miró a la mujer que venía caminando hacia abajo, desde el pasillo del centro. Su cara
estaba blanca como una hoja de papel "Padre, ¿donde consiguió usted ese mantel?" El padre le
explicó.

La mujer le pidió revisar la esquina inferior derecha para ver si las iniciales EBG aparecían
bordadas allí. Si, estaban… Estas eran las iniciales de la mujer y ella había hecho ese mantel 35
anos atrás en Austria. La mujer apenas podía creerlo cuando el pastor le contó como acababa
obtener el mantel.

La mujer le explicó que antes de la guerra ella y su esposo tenían una posición económica
holgada en Austria. Cuando los Nazis llegaron, la forzaron a irse. Su esposo debía seguirla la
semana siguiente. Ella fue capturada, enviada a prisión y nunca volvió a ver a su esposo ni su casa.
El pastor la llevó en el carro hasta su casa y ofreció regalarle el mantel, pero ella lo rechazo
diciéndole que era lo menos que podía hacer. Se sentía muy agradecida pues vivía al otro lado de
Staten Island y solamente estaba en Brooklyn por el día para un trabajo de limpieza de casa.

Que maravilloso fue el servicio de la Nochebuena!. La iglesia estaba casi llena. La música y
el espíritu que reinaban eran increíbles. Al final del servicio, el sacerdote despidió a todos en la
puerta y muchos expresaron que volverían. Un hombre mayor, que el pastor reconoció del
vecindario, seguía sentado en uno de los bancos mirando hacia el frente, y el padre se preguntaba
por qué no se iba. El hombre le preguntó dónde había obtenido ese mantel que estaba en la pared
del frente, porque era idéntico al que su esposa había hecho años atrás en Austria antes de la guerra
y cómo podían haber dos manteles tan idénticos?. Él le relato al padre como llegaron los Nazis y
como el forzó a su esposa a irse, para la seguridad de ella, y como él estaba supuesto a seguirla,
pero había sido arrestada y enviado a prisión. Nunca volvió a ver a su esposa ni su hogar en todos
aquellos 35 años.

El pastor le pregunto si le permitiría llevarlo con el a dar una vuelta. Se dirigieron en el carro
hacia Staten Island, hasta la misma casa donde el padre había llevado la mujer tres días atrás.

Él ayudó al hombre a subir los tres pisos de escalera que conducían al apartamento de la
mujer, tocó en la puerta y presenció la más bella reunión de navidad que pudo haber imaginado.

Una historia real ofrecida por el Padre Rob Reid.


LAS TRES REJAS

El joven discípulo de un sabio filósofo llega a casa de éste y le dice:


-Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! lo interrumpe el filósofo-. ¿Ya has hecho pasar por las tres rejas lo que vas a
contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente
cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas
decirme, ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario...
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te
inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, enterrémoslo
en el olvido.

HERIDAS QUE NO DUELEN…

En un día caluroso de verano en el sur de la Florida un niño decidió ir a nadar en la laguna


detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. No se daba
cuenta de que un cocodrilo se le acercaba. Su mamá desde la casa miraba por la ventana, y vio con
horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía.
Oyéndole, el niño se alarmó y miró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde.
Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el caimán le agarraba sus
piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo era más
fuerte, pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no la abandonaba.
Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al
cocodrilo. El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aún pudo llegar a caminar.
Cuando salió del trauma, un periodista le preguntó al niño si le quería enseñar las cicatrices
de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remango
las mangas y señalando hacia, las cicatrices en sus brazos le dijo: "Pero las que usted debe ver son
estas". Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. "Las tengo
porque mamá no me soltó y me salvó la vida".

Nosotros también tenemos las cicatrices de la vida. Algunas son causadas por nuestras
acciones, pero algunas son las huellas de la fe que nos ha sostenido con fuerza para que no
caigamos en las garras del mal.
EL TREN DE LA VIDA
La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y
desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en
algunos embarques, y profundas tristezas en otros. Al nacer, nos
subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales
creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros
padres. Lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en
alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su
compañía irreemplazable. No obstante, esto no impide a que se suban
otras personas que nos serán muy especiales. Llegan nuestros
hermanos, nuestros amigos y nuestros maravillosos amores. De las
personas que toman este tren, habrá los que lo hagan como un simple
paseo, otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje, y habrá
otros que, circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a
quien lo necesite.
Muchos al bajar, dejan una añoranza permanente; otros pasan tan
desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el
asiento.
Es curioso constatar que algunos pasajeros, quienes nos son más
queridos, se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto,
se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se
nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro
vagón y lleguemos a ellos... pero lamentablemente, ya no podremos
sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento. No
importa; el viaje se hace de este modo; lleno de desafíos, sueños,
fantasías, esperas y despedidas... pero jamás regresos. Entonces,
hagamos este viaje de la mejor manera posible.
Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en
cada uno, lo que tengan de mejor. Recordemos siempre que en algún
momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente
precisaremos entenderlos ya que nosotros también muchas veces
titubearemos, y habrá alguien que nos comprenda.
El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación
bajaremos, mucho menos dónde bajarán nuestros compañeros, ni
siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.
Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia... Creo
que sí. Separarme de algunos amigos de los que me hice en el viaje
será doloroso. Dejar que mis hijos sigan solitos, será muy triste. Pero
me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la
estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un
equipaje que no tenían cuando embarcaron.
Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje
creciera y se hiciera valioso.
Amigos, hagamos que nuestra estadía en este tren sea tranquila, que
haya valido la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue el
momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y
lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.
Dios, te pide que así sea
LA VASIJA AGRIETADA
hace mucho tiempo...
Un cargador de agua en la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a
los extremos de un palo que él llevaba encima de los hombros.
Una de las vasijas tenía una grieta, mientras que la otra era perfecta y
entregaba el agua completa al final del largo camino a pie desde el arroyo
hasta la casa de su patrón.
Cuando llegaba, la vasija rota sólo contenía la mitad del agua. Por dos años
completos esto fue así diariamente.
Desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, perfecta
para los fines para la cual fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba
muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque
sólo podía conseguir la mitad de lo que se suponía debía hacer.
Después de dos años le habló al aguador diciéndole: "Estoy avergonzada de
mi misma y me quiero disculpar contigo..." ¿por qué? le preguntó el
aguador. -Porque debido a mis grietas, sólo puedes entregar la mitad de mi
carga. Debido a mis grietas, sólo obtienes la mitad del valor de lo que
deberías.
El aguador se sintió muy apesadumbrado por la vasija y con gran compasión
le dijo: "Cuando regresemos a la casa del patrón quiero que notes las
bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo y en efecto vio muchísimas flores hermosas a todo lo largo, pero
de todos modos se sintió muy apenada porque al final sólo llevaba la mitad
de su carga.
El aguador le dijo: ¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado
del camino?, siempre he sabido de tus grietas y quise obtener ventaja de
ello, sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde tú vas y
todos los días tú las has regado.
Por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi
maestro. Sin ser exactamente como eres, él no hubiera tenido esa belleza
sobre su mesa.
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas
agrietadas, pero si le permitimos a Dios utilizar nuestras grietas para
decorar la mesa de su Padre...
"En la gran economía de Dios, nada se desperdicia"
PARADOJAS MODERNAS
Tenemos edificios más altos, pero templos más pequeños; autopistas más
anchas, pero puntos de vista más estrechos; gastamos más dinero y tenemos
cada vez menos; compramos más, y disfrutamos menos. Tenemos casas más
grandes, y familias más pequeñas; cosas más convenientes, pero menos
tiempo; más educación y menos sentido; más conocimiento, y menos juicio;
más expertos, y más problemas; más medicinas, y menos bienestar.

Tomamos mucho, fumamos mucho, gastamos sin medida, reímos muy poco,
manejamos muy rápido, nos enfurecemos demasiado , nos acostamos más
tarde, nos levantamos muy cansados, casi no leemos, vemos demasiada TV y
casi nunca meditamos. Hemos multiplicado muestras posesiones, pero
reducido nuestros valores; hablamos demasiado, amamos muy poco y
mentimos casi todo el tiempo; hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a
vivirla plenamente. Hemos llegado a la luna y regresado, pero tenemos
problemas a la hora de cruzar la calle y conocer a nuestro vecino... Hemos
conquistado el espacio exterior, pero no el interior; hacemos cosas más
grandes, pero no mejores; hemos limpiado el aire, pero no el alma; hemos
dividido el átomo, pero no nuestros prejuicios; escribimos mucho, pero
aprendemos poco; planeamos todo, pero no conseguimos casi nada. Hemos
aprendido a hacer las cosas más rápido, pero no a tener más paciencia;
tenemos ganancias más altas, pero moral más baja; cada vez tenemos más
cantidad y menos calidad.
Esta es la época de la comida rápida y la digestión lenta; hombres altos de
bajo carácter; profundas ganancias y relaciones superficiales. Esta es la
época de la paz mundial, y la guerra doméstica; más tiempo libre y menos
diversión; más tipo de comida y menos nutritiva.
Ahora tenemos ingresos conjuntos y más divorcios; casas más bellas y
hogares más rotos.
Esta es la época de viajes rápidos, pañales desechables, moralidad en
decadencia, pasiones de una noche, cuerpos con sobrepeso, pastillas que
hacen todo, desde alegrarte, hasta calmarte y matarte.
Construimos más computadoras para guardar más información, para
producir copias más rápidas que nunca, pero nos comunicamos menos.
Esta es la época dónde tenemos todo en exhibición y nada en el inventario.
¿QUÉ HACER?
Cada día que vives es una ocasión especial, por eso...
Lee más y limpia menos.
Pasa más tiempo con tu familia y amigos y menos tiempo trabajando.
La vida es una sucesión de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir.
Usa tus copas de cristal, ponte tu ropa nueva para ir al supermercado.
No guardes tu mejor perfume para esa fiesta especial.
Las frases "algún día", "uno de estos días"... quítalas de tu vocabulario.
Si vale la pena hacerlo, oírlo, verlo, puedes disfrutarlo ahora.
"EN ESTE MUNDO TODO TIENE SU HORA;
HAY UN MOMENTO PARA TODO CUANTO OCURRE"
Verdadero Precio
esto es algo que alguna vez sucedió...
-Vengo maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo
fuerzas para hacer nada. Me dicen que no hago nada bien, que soy
torpe, nadie me quiere. ¿Cómo puedo mejorar?, ¿qué puedo hacer
para que me valoren más? El maestro le dijo: -Cuánto lo siento
muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio
problema. Quizá después... -Y haciendo una pausa agregó: -Si
quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más
rapidez y tal vez después pueda ayudar. -E... encantado maestro -
titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus
necesidades postergadas.
-Bien -asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba puesto en el
dedo pequeño de la mano izquierda y se lo dio al muchacho, agregó: -
Toma el caballo que está ahí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo
vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario
que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de
una moneda de oro. Vete y regresa lo más rápido que puedas. El joven
tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los
mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven
decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la
moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara, hasta
que un viejito se tomó la molestia de explicarle que una moneda de
oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Después de
ofrecer su joya a todo el que se cruzaba en su camino, y abatido por
su fracaso, montó su caballo y regresó. Entró a la habitación, donde
estaba el maestro, y le dijo: -Maestro, lo siento pero no es posible
conseguir lo que me pediste. Quizá pudiera conseguir dos o tres
monedas de plata, pero no creo que pueda engañar a nadie respecto
al verdadero valor del anillo. -Qué importante lo que dijiste, joven
amigo -contestó sonriente el maestro -Debemos primero saber el
verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. Quién
mejor que él para saberlo. Dile que quisieras vender el anillo y
pregúntale cuánto te da por él. No importa lo que ofrezca, no se lo
vendas. Vuelve aquí con mi anillo. Llegó a la joyería, el joyero
examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó, y
luego dijo: -Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no
puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo. -58 monedas?!
- exclamó el joven. -Sí -replicó el joyero -Yo sé que con tiempo
podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la
venta es urgente...
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo. -Tú eres como este
anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte
verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que
cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a
ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

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