CONCEPTO
1. DROGAS
Este término también se utiliza en el ámbito de la medicina y farmacología, como sinónimo de
«principio activo» o fármaco, tal como refleja la definición de la OMS. Sin embargo, otros autores
señalan que «droga» es el término adecuado para referirse a una sustancia usada sin fines
terapéuticos, autoadministrada y con potencial de abuso o dependencia, o que produce placer.
Las drogas son sustancias químicas que modifican el funcionamiento de nuestro cuerpo. Algunas
son medicamentos que ayudan a la gente cuando los médicos se los recetan. Pero muchas de ellas
carecen de utilidad médica.
Cuando se toman (generalmente tragándolas, inhalándolas o inyectándoselas), las drogas
encuentran la forma de llegar al torrente sanguíneo. Desde allí, llegan al cerebro y a otras partes
del cuerpo. En el cerebro, las drogas pueden intensificar o bien adormecer los sentidos, modificar
el nivel de alerta de la persona y, a veces, reducir el dolor físico.
Por la forma en que las drogas actúan en el cerebro, repercuten negativamente en la capacidad de
tomar decisiones acertadas y de hacer elecciones saludables. Hasta beber alcohol hace que la
gente se implique en situaciones peligrosas, como conducir bajo sus efectos o mantener relaciones
sexuales sin protección.
Aunque las drogas pueden hacerte sentir bien al principio, te pueden provocar daños importantes
en el cuerpo y en el cerebro. Beber alcohol, fumar o mascar tabaco, consumir drogas ilegales y
hasta esnifar pegamento son actividades que dañan el cuerpo humano.
2. DIFERENCIA ENTRE FARMACO Y DROGA
A grandes rasgos y antes de entrar a detallar las diferencias, podemos considerar un fármaco
como un simple principio activo, es decir, una molécula (de síntesis artificial u obtenida de la
naturaleza) cuya composición conocemos a la perfección y que, al entrar al organismo, sabemos
qué cambio genera.
Un medicamento, en cambio, es el resultado de la combinación de uno o más fármacos
mezclados, además, con otras sustancias que, pese a no ser principios activos, ayudan a que el
fármaco (o fármacos) cumpla con su función en el organismo.
Una droga es una mezcla de compuestos entre los que al menos uno tiene actividad
farmacológica, es decir, es un fármaco o principio activo. De todos modos, la composición no está
tan clara ni mucho menos regulada, por lo que sus efectos en el cuerpo son difíciles de prever y
suelen provocar problemas de salud física y/o emocional. Sus diferencias más notables llegarían a
ser:
a. Finalidad de la sustancia
Como hemos dicho, un fármaco es un principio activo. Un medicamento, uno o varios principios
activos mezclados con otras sustancias sin acción farmacológica pero cuyos efectos en el cuerpo se
conocen a la perfección. Una droga, en cambio, es también una mezcla de un principio activo, pero
con sustancias no reguladas y cuyos efectos en el cuerpo son menos previsibles.
Normalmente, los fármacos y medicamentos cumplen con la misma finalidad. Y es que estas dos
sustancias, pese a las diferencias, tienen fines médicos. Tanto los fármacos como los
medicamentos son administrados en personas que requieren de cambios en su actividad celular,
ya sea para curar una enfermedad, prevenirla o reducir su sintomatología.
En este sentido, la finalidad de los fármacos y los medicamentos es la misma, lo que sucede es que
hay veces en las que para funcionar se necesita solo el principio activo y otras en las que hay que
recurrir a otras moléculas que permitan su actividad.
La droga, en cambio, es un concepto que, pese a que los norteamericanos lo utilicen
indistintamente para designar a fármacos, medicamentos y sustancias recreativas, en la mayoría
del mundo tiene connotaciones muy negativas.
b. Número de compuestos
Un fármaco tiene una sola sustancia: un principio activo. Nada más. En esta molécula ya tiene todo
lo necesario para desarrollar su acción farmacológica y alterar, con fines médicos, la fisiología de
las células de nuestro cuerpo. Un fármaco es un solo principio activo.
Un medicamento, en cambio, tiene otros compuestos, aunque el número exacto varía
enormemente en función de qué medicamento se trate. Sea como sea, un medicamento consiste
en uno (o más) fármacos, es decir, diversos principios activos que por sí solos no pueden
desarrollar su acción farmacológica, sino que necesitan mezclarse con otras sustancias (conocidas
como excipientes) que, si bien no desempeñan una acción farmacológica en el cuerpo, ayudan a
que el principio activo pueda desarrollarla. En este sentido, un medicamento es una mezcla de uno
o varios principios activos más excipientes que le permiten desarrollar su acción, ya sea facilitando
la absorción del principio activo o incrementado su actividad.
Una droga tiene muchos más compuestos. Y es que además del principio activo en sí, dispone de
muchas otras sustancias (a veces miles) que no pueden considerarse excipientes, pues una
condición indispensable de estas moléculas de los medicamentos es que no pueden dañar nuestro
cuerpo (aunque pueden desarrollar efectos secundarios). En el caso de las drogas, las sustancias
que acompañan al principio activo son normalmente desconocidas y el efecto que desarrollan en
nuestra mente y cuerpo es igual o más dañino que el propio principio activo.
Y no hace falta irse a drogas como la heroína o la cocaína, en el propio tabaco, una droga legal en
prácticamente todo el mundo, ya vemos esta enorme cantidad de compuestos dañinos para la
salud. Y es que un solo cigarrillo contiene más de 7.000 sustancias químicas distintas, de las cuales
al menos 250 son tóxicas. La nicotina es el principio activo, pero lo que de verdad hace daño son
todas estas moléculas que la acompañan.
c. Regulación
La regulación de los fármacos y medicamentos es, de largo, mucho más estricta que las drogas.
Básicamente porque son legales, y la mayoría de drogas, no. Y las que son legales, no son
penalizadas por comprometer la salud de los consumidores.
Tanto los fármacos como los medicamentos pasan por muchas fases de desarrollo en las que,
primero, hay que obtener aislado el principio activo, después ver su funcionalidad in vitro (en
células fuera de un organismo vivo), después pasar a modelos animales y, si todo funciona bien,
cosa que es difícil, pasar a los estudios con humanos.
Solo cuando se ha demostrado su potencial médico y la inocuidad en humanos, pueden salir al
mercado y ser comercializados, algo que determinan las instituciones sanitarias. Por ello decimos
que los fármacos y medicamentos son las sustancias más reguladas del mundo. Más allá de
posibles efectos secundarios, no dañan nuestra salud.
Las drogas en cambio, no están tan reguladas. Y ya no hablamos de las ilegales como la heroína o
la cocaína, donde no se sigue ningún procedimiento ya que, al ser todo clandestino, los
consumidores no saben qué están introduciendo en su cuerpo.
d. Denominación
En lo que se refiere a denominación, es decir, darle nombre a la sustancia, sí que encontramos
diferencias entre fármacos y medicamentos. Y es que los fármacos, al ser principios activos, su
denominación viene regulada por las instituciones científicas, que le dan un nombre oficial
internacional. En otras palabras, normalmente no tienen un nombre comercial, aunque hay veces
en las que las farmacéuticas sí que consiguen patentar estos principios activos.
De este modo, algunos ejemplos de fármacos (que se comercializan como tal) son la amoxicilina, la
efedrina, la piroxicam, la tiamina, el aciclovir, etc. Estos y otros fármacos pueden utilizarse por sí
solos o combinarse con otras moléculas para dar lugar a medicamentos.
Estos medicamentos, en cambio, aunque pueden tener también un nombre oficial internacional,
lo más común es que sean vendidos bajo algún nombre comercial. Y es que las farmacéuticas
toman los principios activos y desarrollan sus propios medicamentos, patentándolos y dándoles un
nombre comercial.
La denominación de las drogas no sigue ninguna regulación. Es más, en la calle se les suelen dar
nombres inventados para huir de la ley. En cuanto a las legales, como el alcohol o el tabaco, el
nombre de la droga no cambia. La marca puede ser diferente, pero sigue siendo alcohol y tabaco.
3. DROGADICCION
La adicción a las drogas es una enfermedad cerebral crónica. Hace que una persona tome drogas
repetidamente, a pesar del daño que provoca. El uso repetido de drogas puede cambiar el cerebro
y provocar adicción.
Los cambios cerebrales de la adicción pueden ser duraderos, por lo que la adicción a las drogas se
considera una enfermedad "recurrente". Esto significa que las personas en recuperación corren el
riesgo de volver a consumir drogas, incluso después de años de no tomarlas.
La adicción a las sustancias adictivas, (trastorno por el consumo de sustancias) es una enfermedad
que afecta el cerebro y el comportamiento de una persona, y da lugar a una incapacidad para
controlar el consumo de medicamentos o drogas ilícitas. El alcohol, la marihuana y la nicotina
también se considera sustancias adictivas. Cuando eres adicto, es posible que sigas consumiendo
la sustancia adictiva a pesar del daño que provoca.
La adicción a las sustancias adictivas puede comenzar con el uso recreativo de la sustancia en
situaciones sociales y, en algunas personas, el consumo se hace más frecuente. En otras personas,
especialmente con el consumo de opioides, la adicción a la sustancia adictiva comienza cuando
toman medicamentos de venta con receta médica o los reciben de otras personas que tienen
receta médica.
El riesgo de adicción y la rapidez con que la persona se vuelve dependiente varían según la
sustancia adictiva. Algunas sustancias adictivas, como los analgésicos opioides, presentan un
riesgo mayor y causan adicción con mayor rapidez.
Con el paso del tiempo, es posible que necesites dosis mayores de la sustancia adictiva para sentir
los efectos. En poco tiempo, es posible que la necesites solo para sentirte bien. A medida que
aumenta tu consumo de la sustancia adictiva, te darás cuenta de que es cada vez más difícil vivir
sin ella. Los intentos por dejar el consumo de la sustancia adictiva pueden causar deseos intensos
de consumirla y hacerte sentir físicamente enfermo (síntomas de abstinencia).
La ayuda de tu proveedor de atención médica, tus familiares, amigos, grupos de apoyo y un
programa de tratamiento organizado pueden ayudarte a superar la adicción a las sustancias
adictivas y a evitar el consumo.