GURRA FRIA
La Guerra Fría fue un enfrentamiento político, económico, social, ideológico, militar y
propagandístico el cual comenzó al término de la Segunda Guerra Mundial entre los
bloques Occidental (capitalista) y Oriental (comunista), liderados por los Estados Unidos y
la Unión Soviética respectivamente en 1945. Estados Unidos creó la alianza militar de
la OTAN en 1949, con el objetivo de frenar la influencia soviética en Europa. La Unión
Soviética respondió a la creación de esta alianza con el establecimiento del Pacto de
Varsovia en 1955. Las principales crisis de esta fase incluyeron el bloqueo de Berlín de
1948-1949, la segunda fase de la guerra civil china (1946-1949), la guerra de Corea (1950-
1953), la crisis de Suez de 1956, la crisis de Berlín de 1961 y la crisis de los misiles
cubanos de 1962.
La Unión Soviética y Estados Unidos comenzaron a competir por la influencia en América
Latina, Oriente Próximo y los estados recién descolonizados de África y Asia, donde el
comunismo tenía gran fuerza y donde se vivieron conflictos como Emergencia Malaya o
la guerra de Indochina.
Después de la crisis de los misiles cubanos, comenzó una nueva fase que vio cómo
la ruptura sino-soviética —entre la República Popular China y la URSS— complicaba las
relaciones dentro de la esfera comunista, mientras que Francia, aliado de los Estados
Unidos, comenzó a exigir una mayor autonomía de acción llegando incluso a abandonar la
estructura militar de la OTAN.12 La URSS invadió Checoslovaquia para reprimir
la Primavera de Praga de 1968, mientras que Estados Unidos experimentó una agitación
interna del movimiento de derechos civiles y oposición a la guerra de Vietnam. En las
décadas de 1960 y 1970, un movimiento internacional por la paz se arraigó entre los
ciudadanos de todo el mundo. Se produjeron movimientos contra las pruebas de armas
nucleares y por el desarme nuclear, con grandes protestas contra la guerra. En la década
de 1970 ambos comenzaron a hacer concesiones para la paz y la seguridad, marcando el
comienzo de un período de distensión (o détente) que vio las conversaciones estratégicas
de limitación de armas y las relaciones de apertura de los Estados Unidos con la República
Popular China como un contrapeso estratégico para la URSS. Simultáneamente
los Estados Unidos desarrolló la Doctrina de la Seguridad Nacional, para prevenir "la
expansión del comunismo" y promover en América Latina, a través del Plan Cóndor, la
instalación de dictaduras militares que reprimieran mediante el terrorismo de Estado, los
movimientos políticos, sociales, sindicales y estudiantiles de sus poblaciones.
La fase de estabilidad se derrumbó a finales de la década con la guerra de Afganistán de
1979. La década 1980 fue otro período de tensión elevada. Estados Unidos aumentó las
presiones diplomáticas, militares y económicas contra la Unión Soviética, en un momento
en que esta ya sufría un estancamiento económico. A mediados de la década de 1980, el
nuevo líder soviético Mijaíl Gorbachov introdujo las reformas conocidas
como Glásnost (1985) y Perestroika (1987) y puso fin a la participación soviética en
Afganistán. Las presiones por la soberanía nacional se fortalecieron en Europa del Este, y
Gorbachov se negó a apoyar militarmente a sus gobiernos por más tiempo en la
llamada Doctrina Sinatra. El resultado en el 1989 fue una ola de revoluciones que (con
excepción de Rumanía) derrocó pacíficamente los gobiernos comunistas de Europa
Central y Oriental. El propio Partido Comunista de la Unión Soviética perdió el control del
territorio y fue prohibido luego de un intento fallido de golpe de Estado en agosto de
1991 contra el gobierno anticomunista de Borís Yeltsin en la RSFS de Rusia. Esto a su vez
condujo a la disolución formal de la URSS en diciembre del año 1991, con la declaración
de independencia de sus repúblicas constituyentes y el colapso de los gobiernos
comunistas en gran parte de África y Asia.
Origen del término[editar]
A fines de la Segunda Guerra Mundial, el escritor inglés George Orwell usó «guerra fría»
como un término general en su ensayo You and the Atomic Bomb (en español, «Tú y la
bomba atómica»), publicado el 19 de octubre de 1945 en el periódico británico Tribune. En
un mundo amenazado por la guerra nuclear, Orwell se refirió a las predicciones de James
Burnham de un mundo polarizado y escribió:
Sin embargo, mirando al mundo en su conjunto, desde hace ya muchas décadas la deriva no es
hacia la anarquía, sino hacia el restablecimiento de la esclavitud [...] La teoría de James Burnham ha
sido discutida ampliamente, pero pocos se han parado a sopesar sus implicaciones ideológicas, esto
es, el tipo de visión del mundo, el tipo de creencias y la estructura social que es probable que se
imponga en un Estado inconquistable y en constante situación de «guerra fría» con sus vecinos.3
El mismo Orwell escribió en el The Observer del 10 de marzo de 1946 que «después de la
conferencia de Moscú en diciembre pasado, Rusia comenzó a hacer una guerra fría contra
Reino Unido y el Imperio británico».4
El primer uso del término para describir específicamente la confrontación geopolítica entre
la Unión Soviética y los Estados Unidos de posguerra fue en un discurso de Bernard
Baruch, un financiero e influyente asesor presidencial estadounidense, el 16 de abril de
1947.5 En el discurso Baruch dijo: «no nos engañemos: estamos inmersos en una guerra
fría». El término fue popularizado por el columnista Walter Lippmann con su libro The Cold
War.6 Cuando se le preguntó en 1947 sobre la fuente de la expresión, Lippmann lo
remontó a la guerre froide, un término francés de los años treinta.7
Antecedentes[editar]
Véase también: Temor rojo
Artículo principal: Orígenes de la Guerra Fría
Tropas estadounidenses en Vladivostok, en agosto de
1918, durante la intervención estadounidense en la guerra civil rusa.
Existe un cierto desacuerdo sobre cuándo comenzó exactamente la Guerra Fría. Mientras
que la mayoría de historiadores sostienen que empezó nada más acabar la Segunda
Guerra Mundial, otros afirman que los inicios de la Guerra Fría se remontan al final de
la Primera Guerra Mundial, en las tensiones que se produjeron entre el Imperio ruso, por
un lado, y el Imperio británico y Estados Unidos, por el otro.8 El choque ideológico entre
el comunismo y el capitalismo empezó en 1917, tras el triunfo de la Revolución rusa, de la
que Rusia emergió como el primer país socialista. Este fue uno de los primeros eventos
que provocó erosiones considerables en las relaciones ruso-estadounidenses.8
Algunos eventos previos al final de la I Guerra Mundial fomentaron las sospechas y recelos
entre soviéticos y estadounidenses: la idea bolchevique en el cual el capitalismo debía ser
derribado por la fuerza para ser reemplazado por un sistema comunista,9 la retirada rusa
de la I Guerra Mundial tras la firma del Tratado de Brest-Litovsk con el Segundo Reich, la
intervención estadounidense en apoyo del Movimiento Blanco durante la guerra civil rusa y
el rechazo estadounidense a reconocer diplomáticamente a la Unión Soviética hasta
1933.10 Junto a estos diferentes acontecimientos durante el periodo de entreguerras
agudizaron las sospechas: Acuerdos de Múnich, y la firma del pacto antikomintern esos
dos son antecedentes de alianzas anticomunistas previas a la OTAN, la firma del Tratado
de Rapallo y del Pacto germano-soviético de no agresión son otros ejemplos.11
Segunda Guerra Mundial y la posguerra (1939-1947)[editar]
Para las etapas finales de la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos comienzan a
sospechar que británicos y estadounidenses (y viceversa), quienes habían optado por
dejar a los rusos el grueso del esfuerzo bélico, forjarían una unión contra los soviéticos
(Operación Impensable) una vez que la guerra estuviera decidida a favor de los Aliados,
para forzar a la Unión Soviética a firmar un tratado de paz ventajoso para los intereses
occidentales. Estas sospechas minaron las relaciones entre los aliados durante la fase
final de la contienda.12
Los Aliados no estaban de acuerdo en cómo deberían dibujarse las fronteras europeas
tras la guerra.13 El modelo estadounidense de estabilidad se basaba en la instauración de
gobiernos y mercados económicos parecidos al estadounidense (capitalista), y la creencia
de que los países así gobernados acudirían a organizaciones internacionales, como la
recién creada ONU, para arreglar sus diferencias.14
Sin embargo, los soviéticos creían que la estabilidad habría de basarse en la integridad de
las propias fronteras de la Unión Soviética.15 Este razonamiento nace de la experiencia
histórica de los rusos, que habían sido invadidos desde el Oeste durante los últimos ciento
cincuenta años.16 El daño sin precedentes infligido a la Unión Soviética durante la invasión
nazi (alrededor de veintisiete millones de muertos y una destrucción generalizada y casi
total del territorio invadido)17 conminó a los líderes soviéticos a asegurarse de que el nuevo
orden europeo posibilitara la existencia a largo plazo del régimen soviético, y que este
objetivo solo podría conseguirse mediante la eliminación de cualquier gobierno hostil a lo
largo de la frontera occidental de la Unión, y el control directo o indirecto de los países
limítrofes a esta frontera, para evitar la aparición de fuerzas hostiles en estos países.13