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Ejecución de Sentencias Extranjeras

1) El documento trata sobre la ejecución de sentencias extranjeras en el Perú según el Código Civil peruano. 2) Explica las diferentes teorías que justifican la ejecución de sentencias extranjeras como la cortesía internacional, la solidaridad internacional y la obligación legal. 3) El capítulo uno presenta estas teorías y conceptos generales sobre sentencias extranjeras mientras que el capítulo dos desarrollará el procedimiento específico para la ejecución de sentencias extranjeras en el Perú.

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Ejecución de Sentencias Extranjeras

1) El documento trata sobre la ejecución de sentencias extranjeras en el Perú según el Código Civil peruano. 2) Explica las diferentes teorías que justifican la ejecución de sentencias extranjeras como la cortesía internacional, la solidaridad internacional y la obligación legal. 3) El capítulo uno presenta estas teorías y conceptos generales sobre sentencias extranjeras mientras que el capítulo dos desarrollará el procedimiento específico para la ejecución de sentencias extranjeras en el Perú.

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“AÑO DEL BUEN SERVICIO AL CIUDADANO”

UNIVERSIDAD SAN PEDRO


PROGRAMA DE DERECHO

DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO:


EJECUCIÓN DE SENTENCIA
EXTRANJERA

PROFESORA:

Dra. Martha Elena García Navarro

INTEGRANTES:

- Bravo Jhampier
- García Lizama Gabriel
- Mariñas Curay Mario
- Ordinola Távara Jickson
- Vera Celi Antony
- Villalobos Zevallos Gerson Jair
- Tume Pool

Sullana – Perú
2017
[Título del documento]

Introducció n
La jurisdicción, es decir la facultad de juzgar y ejecutar lo juzgado, emana de la
soberanía estatal, y como tal tiene como límites los del territorio del Estado en el cual
se ejerce. De esto se desprende que, principio, las sentencias sólo son vinculantes y
surten sus efectos jurídicos dentro de ese territorio y que, recíprocamente, no se
admiten en él los efectos de los fallos dictados por jueces extranjeros.

No obstante, razones de convivencia y justicia internacional, acentuadas en el


moderno mundo globalizado en que vivimos, en el cual es común que personas de
diferentes Estados entablen vínculos y relaciones que rebasan ampliamente las
fronteras nacionales, hace que sea inevitable que se autorice que las resoluciones
judiciales dictadas en un Estado produzcan efectos en otro, aunque las distintas
legislaciones dan a este problema diversas soluciones.

Nuestro ordenamiento jurídico norma lo relativo al reconocimiento y ejecución de


sentencias expedidas por los Tribunales Extranjeros en el Título IV, del libro X del
Código civil, referido al Derecho Internacional Privado, el cual tiene como objeto
regular la eficacia de una resolución extraterritorial en nuestro país. Mientras que, lo
relativo al reconocimiento de laudos o sentencias arbítrales emitidas fuera del
territorio del Perú se regula por la Ley General de Arbitraje en el capítulo VIII de la
Sección Segunda, que contempla al arbitraje internacional.

La finalidad de todo reconocimiento es dotarle de fuerza jurídica obligatoria en un


estado, a un fallo emanado en otro estado que por el principio de territorialidad no
podrá ser ejecutado en un país distinto de que se originó.

En ese sentido, el presente trabajo, tiene por finalidad desarrollar el tema de la


ejecución de sentencia extranjera, regulada en el libro X del Código Civil Peruano, y
pretende explicar el procedimiento a seguir para que un fallo judicial emanado de un
órgano extranjero surta efectos en nuestro país. Para ello, se ha dividido el trabajo
en dos capítulos, en el primero se considera en forma general el concepto de
sentencias extranjeras, tratados a los cuales nuestro país está suscrito para el
reconocimiento y ejecución de sentencias extranjeras, así como los principios y/o
teorías que fundamentan esta ejecución; y en el segundo capítulo desarrolla en sí el
procedimiento a seguir para que una sentencia extranjera tenga validez y pueda ser
ejecutada en nuestro país.

2
[Título del documento]

Capítulo I: Las Sentencias Extranjeras en el


Derecho Internacional Privado
1. Preámbulo:

Carece casi de importancia práctica en nuestros días la determinación de qué es lo


que se entiende por sentencia extranjera. Sin embargo parece no haber acuerdo
unánime. Así, algunos autores la entendían reducirse solo al campo civil y al
comercial. Otros, incluyen algunas decisiones en materia penal como el pago de la
reparación civil, y finalmente unos consideran las decisiones de los tribunales
arbitrales. Los tratados de Montevideo de 1889 y de 1940 consignan a las
sentencias y los fallos arbitrales dictados en asuntos civiles y comerciales.

Los códigos de España, Chile, Argentina, Colombia, El Salvador, Paraguay y Perú,


así como las leyes procesales de los cantones suizos de Ginebra consideran
extranjeras las sentencias pronunciadas en un Estado diferente que no pertenece a
su jurisdicción.

1.1. Las teorías que justifican la ejecución de sentencias extranjeras

A partir del siglo XIX se comienzan a elaborar las doctrinas más importantes
para fundamentar la eficacia extraterritorialidad de las sentencias, adoptando
diversos aspectos del orden internacional.

i. La teoría de la cortesía internacional: Se basa en que si los


estados soberanos independientes, no reconocen las leyes
soberanas de otros Estados, pondrán en situación difícil a sus propios
súbditos. Los Estados soberanos independientes por cortesía
internacional, deben reconocerlas leyes y actos de los otros Estados
siempre que estos no atenten contra el orden público y la justicia.
Aunque esta teoría ha perdido toda actualidad, ha perdurado hasta
nuestros días bajo la forma de uno de los más controvertidos
problemas del reconocimiento y ejecución de sentencias: la
reciprocidad.

ii. La teoría de la solidaridad internacional: que se puede traducir en


el hecho de que respetar la autoridad de los fallos no puede
considerarse de interés público solamente en el Estado en que fueron
dictados, sino que debe atribuirse también en un interés universal,

3
[Título del documento]

puesto que llegaría a faltar la seguridad de los derechos de las


personas si las sentencias de dichos tribunales, en los cuales se
reconocen los derechos discutidos en un litigio no tuvieran autoridad y
eficacia en todas partes. Se trata de explicar bajo esta doctrina que
no se puede esperar progreso en la vida internacional y en las
relaciones internacionales, sino se adopta como fundamento del
Derecho Internacional Privado, en concepto de un deber obligatorio
de justicia internacional.

iii. La teoría de la obligación legal: Fue desarrollada por el derecho


anglosajón, específicamente por el common law (derecho
jurisprudencial) y se señala que entre las ventajas de esta doctrina la
eliminación de la cuestión de la reciprocidad, es decir, que prescinde
de sistemas legales extranjeros y que, en segundo lugar, al adoptar
como fundamento la doctrina de la obligación, se pueden oponer a la
sentencia todas las defensas contra las obligaciones, como el error, el
fraude, el dolo y la prescripción. En América Latina, la sentencia
internacional vale en los Estados por estar impuesta por el orden
jurídico internacional. Su ejecución no es facultativa sino obligatoria.

iv. La teoría de los derechos adquiridos: se desarrolló paralelamente


a la teoría de la obligación legal, y ha sido criticada ya que si bien
existen derechos adquiridos que deben respetarse, lo que está en
discusión es el decidir qué ley determina que derechos han sido
adquiridos válidamente, lo que la doctrina en mención no pretende
establecer. Sin embargo, varios autores señalan que esta teoría es el
verdadero fundamento del reconocimiento extraterritorial de las
sentencias. La sentencia extranjera prueba que existe un derecho
adquirido por medio de un proceso judicial.

v. La teoría de territorialidad o de respeto a la soberanía: Esta teoría


se refiere a la revisión o no de las sentencias extranjeras. Se ha
señalado que el poder de revisión de los Tribunales debería limitarse
a aprobar o rechazar la sentencia presentada, sin tener potestades
para pronunciar nuevos fallos, pero advertía que cualquiera que sea
la forma que adopte la revisión sería perjudicial.

Nuestro sistema de Derecho Internacional se acoge al Sistema de


Cooperación Internacional y Reciprocidad, el mismo que deriva de la

4
[Título del documento]

teoría de la solidaridad internacional, y consiste en el auxilio judicial


que se prestan tribunales de distintos Estados para la realización de
actos procesales que, por la vigencia del principio de la soberanía, no
puede realizar el tribunal del foro fuera de su territorio jurisdiccional,
pero sí el tribunal del Estado extranjero en cuyo territorio se debe
realizar las notificaciones, medidas cautelares o pruebas que se
encarguen y que, tendrán plena validez en el proceso que se sigue
por el tribunal del Estado requirente. Su fundamento radica en el
desarrollo del proceso civil internacional prosiga hasta su culminación;
sin que la práctica de determinados actos procesales que
necesariamente deben realizarse por un órgano jurisdiccional
extranjero, no constituya impedimento para lograr el fin del proceso
mismo, el que involucra la realización del ideal de justicia. De no
existir esta institución, se frustraría el tráfico jurídico internacional.

1.2. Las Sentencias Extranjeras y sus efectos

La sentencia extranjera es aquella que ha sido dictada por un tribunal


dependiente de una soberanía extranjera y se considera como nacional no
sólo la expedida por una autoridad competente dentro del territorio sino
también la emanada de jueces nacionales con autoridad suficiente en el
extranjero; es aquel fallo que ha sido pronunciado por un tribunal que escapa
a la soberanía del Estado en que desea ejecutarlo.

La sentencia, como producto natural del poder de soberanía, que se


manifiesta mediante la jurisdicción, queda limitada, en cuanto a su eficacia,
dentro de la soberanía que se ejerce1.

Sin embargo, para poder comprender la validez y eficacia de la sentencia


extranjera fuera de la jurisdicción que la ha creado (extraterritorialidad de la
sentencia extranjera) hay que tomar posición en cuanto al análisis de la
misma, teniendo presente las distintas eficacias jurídicas de la sentencia
extranjera2: fuerza de cosa juzgada, fuerza probatoria y fuerza ejecutoria.

a) Fuerza de cosa juzgada: La sentencia adquiere la autoridad de cosa


juzgada cuando no es posible interponer recurso impugnatorio alguno
contra ella; significa así, la eficacia definitiva y obligatoria de la

1
Humberto Ruchelli y Horacio Ferrer, La sentencia extranjera, Buenos Aires, Abeledo Perrot, 1983, p. 10.
2
Francois Rigaux, Derecho Internacional Privado parte general, Madrid, Edit. Civitas S.A., 1985, p. 1988

5
[Título del documento]

declaración de derecho contenida en dicha sentencia. Al ser la sentencia


el resultado de la resolución de la controversia, queda firme cuando no se
ha impugnado dicha resolución o cuando habiéndolo hecho se confirma
la resolución apelada, teniendo entonces el carácter de cosa juzgada,
esto significa que no se puede iniciar un proceso entre las mismas partes
y con el mismo objeto ya que eso fue discutido y no existe incertidumbre
jurídica que amerite un nuevo proceso; de darse este caso se puede
interponer la excepción de cosa juzgada.

b) Fuerza ejecutoria: La ejecución de las sentencias extranjeras se llevará


a cabo de acuerdo a los requisitos y formalidades que establezca la
legislación interna de cada país. Es importante recordar que no hay
ejecución sin reconocimiento. Para que la sentencia tenga fuerza
ejecutoria, que es el efecto extraordinario que puede tener la sentencia
extranjera en nuestro país, es necesario el proceso de exequatur, porque
primero debe existir un reconocimiento del órgano jurisdiccional nacional
en cuanto a la sentencia expedida por tribunal extranjero; este
reconocimiento no significa la revisión del fondo, sino de la forma, ya que
debe examinarse el cumplimiento del artículo 2104° del Código Civil.

c) Fuerza probatoria: La Dra. Delia Revoredo, señala que el artículo 2109°


del Código Civil “Se refiere al valor probatorio de las sentencias
extranjeras legalizadas regularmente en el país de procedencia. Para
efectos puramente probatorios, no requieren del procedimiento de
exequatur. Otro asunto es cuando la sentencia extranjera se intenta
ejecutar en el territorio peruano, reconociéndole los mismos efectos que
tienen las sentencias nacionales que gozan de autoridad de cosa
juzgada. Para estos efectos no basta la legalización, sino que es
necesaria la homologación de la resolución judicial conforme a las demás
normas del título IV3”.

Como lo refiere Mortara citado por Sentís Melendo, “la presentación de


una sentencia extranjera como prueba no significa que el magistrado
nacional deje de tener el poder de decidir la controversia según la propia
convicción, pues la sentencia no es, en tal caso, instrumento de
ejecución, sino elemento de convicción4.”

3
Delia Revoredo, Exposición de motivos y comentarios del libro Derecho Internacional Privado, Lima, p. 1036.
4
Santiago Sentís Melendo, op.cit., pág.95

6
[Título del documento]

Por tanto la fuerza probatoria de la sentencia extranjera es la de un


documento probatorio de un hecho realizado, que si bien ha sido obtenido
en otro país y bajo otras leyes, eso no es obstáculo para que pueda tener
la calidad de prueba documental y será ameritada por el juez que ve la
causa en el conjunto del caudal probatorio. Esta es la opción legislativa
asumida por nuestro Código, concediéndole en este aspecto similar valor
que a las sentencias nacionales cuando éstas se presentan como prueba
ante una autoridad peruana.

1.3. Reconocimiento y ejecución de sentencias extranjeras

Las sentencias pronunciadas en el extranjero carecen de fuerza ejecutiva en


territorio nacional. No se ejecutan de manera automática. Para que una
sentencia extranjera pueda ser ejecutada en nuestro país tiene que seguirse
lo que en la doctrina se conoce como el procedimiento de exequátur.
Mediante dicho procedimiento la sentencia extranjera se nacionaliza y se
incorpora al derecho nacional y se le otorga fuerza ejecutiva indispensable
para que el órgano ejecutor la haga cumplir.

La ejecución de una sentencia extranjera implica dos sub procedimientos: 1)


el procedimiento orientado a reconocer la sentencia extranjera. Es decir, el
exequátur; y 2) el procedimiento necesario para hacerla cumplir y ejecutar. El
reconocimiento de las resoluciones judiciales expedidas en el extranjero tiene
como fin que el órgano jurisdiccional peruano reconozca la fuerza legal de las
sentencias expedidas por el Tribunal Extranjero reconociéndole los mismos
efectos que tienen las sentencias nacionales que gozan de autoridad de cosa
juzgada, para lo cual no basta la legalización efectuada regularmente en el
país de procedencia, sino que es necesaria la homologación de la resolución
judicial; asimismo, para su procedencia deberá cumplir las condiciones
generales dispuestas por el artículo 2104° del Código Civil.

El proceso de exequatur no tiene por objeto el examen de lo ya juzgado ni el


análisis del proceso, sino el cumplimiento formal de los requisitos de
homologación que la ley peruana establece para su concesión. Así, el
exequatur o proceso judicial de homologación y ejecución de sentencias
extranjeras tiene lugar en el ordenamiento jurídico nacional en base al
principio de reciprocidad y cortesía internacional, a fin de evitar la duplicidad
de juzgamiento frente a un mismo derecho, siempre que se dé cumplimento
eficaz a la normativa peruana de permisibilidad de esta institución.

7
[Título del documento]

Se presume que existe reciprocidad respecto de la fuerza que se da en el


extranjero a las sentencias pronunciadas en el Perú. Son materia de
reconocimiento y ejecución de sentencias y fallos arbitrales extranjeros.

1.4. Tratados y/o convenios internacionales

El proceso de reconocimiento y ejecución de una sentencia extranjera se ha


de iniciar teniendo en cuenta la vigencia de normas internacionales (tratados,
convenciones) que obliguen al Perú y al Estado cuyo tribunal emitió la
sentencia respectiva, por lo que resulta ser un régimen obligatorio. De existir
tratado sobre la materia, el proceso se sigue conforme a los términos del
mismo, en atención a que conforme al artículo 2047° del Código Civil los
tratados de Derecho Internacional Privado se aplican prioritariamente sobre
el Derecho interno; obviándose entonces las condiciones generales previstas
en el artículo 2104 del Código Civil, salvo que el mismo tratado remita a las
normas del foro sobre tales condiciones ante lo no previsto en él,
otorgándose a la sentencia extranjera la fuerza que le concede el respectivo
tratado.

La práctica indica que es posible que ambos Estados (el de procedencia de


la sentencia y el de recepción de la misma) estén vinculados por más de un
tratado. En este caso, se estaría a la voluntad de los Estados Parte
expresada en el texto de uno de los tratados sucesivos, o si los tratados no
contienen ninguna cláusula, o si solo contienen cláusulas oscuras sobre ese
punto, el problema será meramente de interpretación”5. En ese sentido,
estando a lo dispuesto por el artículo 30 de la Convención de Viena sobre el
Derecho de los Tratados de 1969, vinculante para el Perú, en el que se trata
la aplicación de tratados sucesivos concernientes sobre la misma materia, se
ha de tener en cuenta los principios de aplicación del tratado posterior frente
al anterior y del especial sobre el general.

En estos tratados multilaterales se observan condiciones o requisitos


comunes que se han de cumplir, así: a) la sentencia debe haber sido
expedida por Tribunal competente; b) la sentencia o laudo debe tener
carácter de ejecutoriado o calidad de cosa juzgada; c) la parte contra quien
se va hacer valer esa sentencia o laudo debe haber sido debidamente

5
REUTER, Paul. Introducción al Derecho de los Tratados. Trad. Eduardo L. Suárez. Ed. Fondo de Cultura
Económica. México, 1999.

8
[Título del documento]

notificada, a fin de garantizar el derecho de defensa; y d) no se atente contra


el orden público internacional del Estado receptor.

 Tratado de Derecho Procesal Internacional (Montevideo 1889): El


Primer Congreso Internacional Sudamericano de Derecho
Internacional Privado, celebrado en Montevideo Uruguay entre 1888 y
1889, adoptó los llamados Tratados de Montevideo de 1889 que son
ocho, entre ellos, el Tratado de Derecho Procesal Internacional
suscrito el 11/01/1889, y un Protocolo adicional. Son países
ratificantes de este Tratado: Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú y
Colombia. Entró en vigencia en 1892. Su ámbito de aplicación es a
las Sentencias y fallos arbitrales dictados en asuntos civiles y
comerciales (artículo 5). Sus requisitos son:

 Que la sentencia o fallo arbitral haya sido emitido por tribunal


internacionalmente competente.

 Que el fallo judicial o arbitral tenga el carácter de ejecutoriado


o calidad de cosa juzgada en el Estado de origen de la
resolución.

 Que la parte contra quien se ha dictado el fallo haya sido


legalmente citada y representada o declarada rebelde,
conforme a la ley del Estado del juicio.

 Que no se oponga al orden público del Estado de ejecución.

Los documentos indispensables que deben acompañar a la


solicitud de exequátur son: i) Copia íntegra de la sentencia o
fallo arbitral; ii) Copia de las piezas procesales necesarias
para acreditar que las partes han sido citadas; iii) Copia
auténtica del auto que declara que la sentencia o laudo tiene
el carácter de ejecutoriado o calidad de cosa juzgada.

 Código de Derecho Internacional Privado o Código de


Bustamante (La Habana 1928): La Sexta Conferencia
Panamericana, reunida en La Habana - Cuba en 1928, aprobó el
Código de Derecho Internacional Privado el 13/02/1928 que, por
acuerdo de la misma Conferencia adoptado en la misma fecha, lleva
por título oficial el nombre de “Código de Bustamante”. Los Estados

9
[Título del documento]

ratificantes de este Tratado son: Bolivia, Brasil, Costa Rica, Cuba,


Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua,
Panamá, Perú, República Dominicana, y Venezuela. El Título Décimo
del Libro Cuarto, sobre Derecho Procesal Internacional de este
tratado trata de la Ejecución de sentencias dictadas por tribunales
extranjeros en sus artículos 423° al 437°. Su ámbito de aplicación es
en toda sentencia de naturaleza civil y contencioso administrativa;
sentencias penales, solo en cuanto a la responsabilidad civil
establecida y respecto a los bienes del condenado; laudos arbitrales;
así como resoluciones dictadas en actos de jurisdicción voluntaria en
materia de comercio.

Sus requisitos son:

 Que la sentencia haya sido emitida por tribunal


internacionalmente competente.

 Que las partes hayan sido citadas personalmente o por su


representante legal, para el juicio.

 Que no se oponga al orden público del Estado de ejecución.

 Que la sentencia extranjera sea ejecutoriada o tenga la


calidad de cosa juzgada en el Estado en que se dictó.

 Convención sobre el Reconocimiento y Ejecución de las


Sentencias Arbitrales Extranjeras (Nueva York 1958): Fue
adoptada en el seno de las Naciones Unidas el 10 de junio de 1958, y
entró en vigor el 7 de julio de 1959, vincula a ciento treinta y cuatro
Estados de los cinco continentes. El Perú la aprobó mediante
Resolución Legislativa N° 24810 de fecha 24/05/1988. Su ámbito de
aplicación es a las sentencias arbitrales extranjeras, que tengan
origen en diferencias entre personas naturales o jurídicas; también se
considera a las sentencias arbitrales que no sean consideradas como
sentencias nacionales en el Estado en el que se pide su
reconocimiento y ejecución.

La expresión sentencia arbitral, comprende las sentencias dictadas


por los árbitros nombrados para casos determinados, y las sentencias
dictadas por los órganos arbitrales permanentes a los que las partes

10
[Título del documento]

se hayan sometido; es decir, las provenientes de arbitraje ad hoc y


arbitraje institucional. El Convenio arbitral, se refiere al acuerdo por
escrito en el que las partes se obliguen a someter a arbitraje las
diferencias que hayan surgido o puedan surgir entre ellas, respecto a
una determinada relación jurídica contractual o no contractual, que
puedan ser resueltas por arbitraje. El procedimiento es conforme a la
ley del foro o ley del Estado en donde se solicita el reconocimiento y
ejecución, cumpliéndose con las siguientes condiciones:

 Original debidamente autenticado de la sentencia o una copia


del original que reúna las condiciones requeridas para su
autenticidad.

 Original del "acuerdo por escrito" o copia que reúna las


condiciones para su autenticidad.

 Traducción oficial de la sentencia y del “acuerdo por escrito”,


en el Estado requerido.

 Convención Interamericana sobre Eficacia extraterritorial de las


Sentencias y Laudos arbitrales Extranjeros (Montevideo 1979):
Esta Convención fue adoptada el 08/05/1979 en la Segunda
Conferencia Especializada Interamericana de Derecho Internacional
Privado, reunida en Montevideo - Uruguay. Ha sido ratificada por diez
Estados latinoamericanos y entró en vigor el 14/06/1980: Argentina,
Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay
y Venezuela han ratificado la Convención; de manera que está en
vigor entre estos Estados. Sus requisitos son:

 Que la sentencia o laudo haya sido emitido por tribunal


internacionalmente competente, de acuerdo con la ley del
Estado en donde deba surtir efecto.

 Que el demandado haya sido notificado o emplazado, de


manera equivalente por la ley del Estado donde la sentencia o
laudo deba surtir efecto.

 Que se haya asegurado la defensa de las partes.

11
[Título del documento]

 Que la sentencia o laudo tenga el carácter de ejecutoriado o,


en su caso, fuerza de cosa juzgada en el Estado en que se
dictó.

 Que no se oponga al orden público del Estado de ejecución.

1.5. El principio de reciprocidad

 Reciprocidad positiva: a falta de tratado sobre reconocimiento y


ejecución de sentencia y/o laudo extranjero que obligue al Estado de
origen y al Estado receptor de la respectiva resolución, se ha de tener
en cuenta el régimen supletorio de la reciprocidad. Ello significa que
se tendría que observar el principio de Derecho Internacional Público
adaptado al Derecho Internacional Privado, de reciprocidad o actitud
que un Estado adopta por propia voluntad a falta de norma expresa
en respuesta simétrica o similar a la ya adoptada por otro Estado. De
manera que las sentencias extranjeras tendrán en el Perú la misma
fuerza que en el Estado de origen respectivo se otorga a las
sentencias peruanas. Esta es una reciprocidad legal al estar
establecida en el Código Civil y, además, positiva que no requiere ser
probada por quien solicita el exequátur, por cuanto se presume la
reciprocidad “respecto a la fuerza que se da en el extranjero a las
sentencias o laudos pronunciados en el Perú”, solo quien la niegue
deberá probar su aseveración, conforme a lo previsto por el artículo
838° del Código Procesal Civil. Cabe señalar que el régimen de
reciprocidad establecido en el Perú conlleva a que adicionalmente se
cumplan los requisitos previstos por el artículo 2104° del Código Civil.

 Reciprocidad negativa: El Título IV del Libro Décimo del Código Civil


se aplica exclusivamente para las sentencias que provengan de
tribunales ordinarios extranjeros y no respecto a laudos o sentencias
provenientes de tribunales arbitrales extranjeros, ya que, en dicho
supuesto el reconocimiento y ejecución de laudos arbitrales
expedidos en el extranjero que se pretendan reconocer en el Perú se
regularán por las Disposiciones de la Ley de Arbitraje.

El artículo 2103°, trata de la llamada reciprocidad negativa, y se


denomina así porque no se reconocerá en nuestro país ninguna
sentencia extranjera que provenga de Estados o territorios cuyas

12
[Título del documento]

leyes o tribunales ordinarios desconozcan las sentencias expedidas


por los tribunales nacionales, e incluso, tampoco se reconocerán
sentencias de aquellos países que revisen el fondo de la decisión de
las sentencias expedidas por los jueces nacionales. Se trata de dos
supuestos legislativos, el primero de ellos propiamente referido a la
reciprocidad, en cuanto a actuar de la misma manera como actuaría
el otro Estado en una situación jurídica determinada. Es decir, que
frente a la solicitud de reconocimiento de una categoría jurídica
(divorcio, sucesiones, obligaciones) nuestro país actuará en
correspondencia a la actuación del otro Estado, pudiendo reconocer
una sentencia que provenga de un territorio extranjero para la
categoría jurídica divorcio y desconocerla para la categoría jurídica
sucesiones, en caso de que la legislación de dicho Estado niegue el
reconocimiento de alguna sentencia proveniente del Perú en dicha
categoría jurídica. El segundo supuesto legislativo se refiere a la
posible revisión del fondo del conflicto, ya que nuestro país, por un
principio de soberanía jurisdiccional, no acepta que un tribunal
extranjero revise las decisiones efectuadas por los jueces nacionales,
pues esta revisión sobre la decisión que puso fin al fondo del asunto
implicaría un sometimiento y una aceptación de una suerte de
casación por parte de un tribunal extranjero respecto a una decisión
efectuada por los tribunales peruanos.

El legislador considera inaceptable que un fallo emitido por los jueces


nacionales que tiene el carácter de cosa juzgada, es decir, inatacable
e inmutable en el territorio nacional, deba pasar por un examen y una
discusión sobre la correcta o incorrecta aplicación del Derecho
aplicable, entendiendo que el proceso de reconocimiento debe tener
como única misión revisar la forma en la cual se desenvolvió el
procedimiento y no inmiscuirse en la revisión del fondo del conflicto, el
cual ya fue analizado en el extranjero.

13
[Título del documento]

Capítulo II: Ejecució n de Sentencias Extranjeras


2. Diferencia entre reconocimiento y ejecución de sentencias extranjeras

Weinberg6 señala que, en el reconocimiento, el juez acepta un derecho consagrado


por la sentencia, como, por ejemplo, la existencia de un divorcio; en la ejecución, el
titular del derecho consagrado por la sentencia extranjera exige el concurso de la
fuerza pública local por intermedio del juez para obtener la satisfacción material,
como por ejemplo, la ejecución de bienes promovida por un acreedor. La diferencia
entre ambos términos surge precisamente del carácter de las sentencias o
decisiones, de aquellos que no necesitan ejecución por ser declarativas o
constitutivas. Un sector de la doctrina considera innecesario el procedimiento de
exequatur, en el caso de las sentencias declarativas y constitutivas, mientras que
otros sostienen que se requiere del exequatur si existe oposición de los particulares
o funcionarios para la ejecución de la sentencia en mención.

2.1. El Exequatur u Homologación de Sentencia Extranjera

El exequátur llamado también juicio de reconocimiento o procedimiento de


deliberación, es el trámite que inviste a la sentencia extranjera de los mismos
efectos que la sentencia nacional, cuando ella cumple con ciertos requisitos
superficiales sin que mediante él deba entrarse a la revisión del juicio
seguido en el extranjero. La sentencia extranjera no es examinada en su
fondo; jamás se resuelve la materia ya sometida a litigio ante la jurisdicción
extranjera.

El exequátur es por consiguiente un procedimiento autónomo, independiente


del juicio anterior. En que se revisa solamente si la sentencia extranjera
cumple o no con determinados requisitos, es la resolución judicial que
atribuye fuerza ejecutoria a una sentencia extranjera que de otra manera
carecería de ella.

2.2. La Necesidad del Exequatur

6
Inés Weinberg de Roca, Competencia internacional y ejecución de sentencias extranjeras, Buenos Aires, Edit.
Astrea, 1994, p. 55.

14
[Título del documento]

Ningún Estado consiente en que la sentencia extranjera se ejecute en su


territorio en virtud de la sola autoridad del juez que la dictó. Reservando por
el contrario, a sus propios jueces la potestad de ordenar esta ejecución y los
motivos son claros: el derecho positivo supone el apoyo de la fuerza pública,
necesario para asegurar su respeto. La fuerza pública, por razones obvias,
obedece sólo a las autoridades nacionales, porque son éstas las que deben
conservar el control exclusivo del empleo del apremio en su territorio.

Más concretamente, el derecho de cada país determina minuciosamente el


origen y la forma de las órdenes que obligan a los representantes de la
autoridad a poner en movimiento la fuerza pública. Resulta incuestionable,
entonces, que el juez extranjero no puede ordenar a la fuerza pública de un
determinado país la ejecución de una sentencia, porque su poder
compulsorio termina en la frontera de su propio Estado. Por consiguiente,
para que la sentencia pueda recibir la colaboración o el apoyo de las
autoridades del país en que se invoca, es imprescindible que sea presentada
a los tribunales de este país, los cuales, apropiándose de ella, la asimilan a
los fallos nacionales.

En cuanto a su naturaleza jurídica, la sentencia extranjera, antes de salir del


país en que ha sido pronunciada e ingresar en aquel en que ha de recibir
cumplimiento, no puede ser considerada en este último como acto jurídico,
sino como un hecho material, como un nada jurídico, ya que, como producto
de la jurisdicción, emana de la soberanía y en ese evento, sus efectos
jurídicos quedan ilimitados dentro del territorio en que la soberanía se ejerce.
Siendo, así, un hecho, no puede producir en otro ordenamiento jurídico
ninguno de los efectos propios del acto jurisdiccional, sino a virtud de su
reconocimiento. Por lo tanto, la sentencia extranjera únicamente adquiere
fuerza cuando existe, en el ordenamiento en que es invocada, una norma
expresa que le atribuya eficacia jurídica, porque sólo de este ordenamiento
depende la eficacia de la sentencia. Es decir, como el imperium del juez que
la dicta no va más allá de la soberanía, la fuerza de la sentencia está limitada
por la circunscripción territorial; en 'consecuencia tiene que aparecer otra
autoridad con imperium en la jurisdicción reclamada; a la cual la primera
debe pedir el apoyo necesario para hacer efectivo el pronunciamiento.

15
[Título del documento]

Pero si bien la sentencia extranjera carece de eficacia mientras no ha sido


reconocida, nace para la parte que desea invocarla el derecho a que sea
reconocida por medio del EXEQUATUR.

2.3. Materia del exequatur

La materia del exequátur está constituida por todas las resoluciones que
necesitan pasar por dicho trámite. En efecto, la institución del exequátur ha
sido creada para proteger los intereses generales de una comunidad jurídica,
de suerte que ninguna resolución extranjera que atente contra los principios
sustentados por esa comunidad puede tener validez en ella. Es indudable
que esa resolución debe revestir el carácter de un fallo más o menos
definitivo.

a) Las sentencias civiles: Dentro de esta categoría encontramos tres clases


de resoluciones contenciosas, no contenciosas o voluntarias y arbítrales.

 Sentencias contenciosas: Para las sentencias que emanan de


tribunales civiles, comerciales, laborales y, en general, de todos
aquellos que aplican exclusivamente Derecho Privado, habiendo
Contienda entre partes están dedicadas las reglas que establecen
las normas sobre cumplimiento de sentencias extranjeras.

 Actos de jurisdicción no contenciosa o voluntaria

 Sentencias arbitrales: Se ha estimado que las sentencias


arbitrales son susceptibles de reconocimiento en territorio
extranjero, sometiéndolas también al trámite del exequátur, con
ciertas exigencias formales para asegurar su autenticidad. Para
que el laudo arbitral pueda constituir materia de exequátur, ha de
reunir determinadas condiciones, las que deberán apreciarse
teniendo en cuenta la ley del Estado en que el laudo se dictó. En
suma, a las sentencias arbitrales debe reconocérseles eficacia en
territorio extranjero.

b) Sentencia penales: Las sentencias penales en cuanto a las sanciones


penales que imponen no son susceptibles de reconocimiento fuera del
país en el que se dictan porque en el orden internacional la jurisdicción
penal y las normas punitivas de fondo son inseparables y, por lo tanto, su
ejercicio y las aplicaciones respectivas corresponden a la competencia

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[Título del documento]

judicial y legislativa de un solo Estado. A los efectos extraterritoriales de


dicho aspecto de la sentencia se oponen, pues, el orden público, que
destaca la ley punitiva como derivada de la esencia constitutiva del
Estado, y la territorialidad casi absoluta que presenta el Derecho Público,
y en especial el penal. En relación con este problema se conoce en el
Derecho Internacional Privado la institución de la extradición, que tiene
por objeto impedir la evasión de la justicia. Pero una sentencia penal
contiene también disposiciones que no se refieren al orden puramente
penal, sino que alcanzan aspectos civiles. Pues bien, estos aspectos de
una sentencia penal se encuentran en la misma situación que una
sentencia civil, por lo que pueden perfectamente tener eficacia en otro
país.

2.4. Condiciones de las sentencias extranjeras para su reconocimiento y


ejecución en el Perú

Primera condición: Que, la sentencia extranjera no resuelva sobre


asuntos de competencia peruana exclusiva.

Aunque el vocablo competencia peruana exclusiva no es muy acertado, el


legislador logra hacerse comprender en el inciso 1) del Art. 2104° del código
civil. En efecto, el legislador se está refiriendo a la competencia jurisdiccional
de nuestros tribunales, y se refiere específicamente a la competencia
jurisdiccional exclusiva. A diferencia de las reglas de competencia facultativa,
las reglas de competencia exclusiva son aquellas que no toleran la
competencia jurisdiccional de un tribunal extranjero. Como por ejemplo, no es
dable que un tribunal extranjero resuelva sobre un derecho real referente a
un bien inmueble situado en el Perú.

Segunda condición: Que, la sentencia extranjera haya sido dictada por


un tribunal extranjero competente según sus normas de derecho
internacional privado y los principios generales de competencia
internacional.

El inciso 2) del art. 2104° del código civil establece como condición que el
tribunal extranjero haya sido competente de acuerdo a sus normas de
derecho internacional privado y a los principios de competencia procesal
internacional.

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[Título del documento]

Hay que tener en cuenta que nuestro legislador siempre se ha referido a las
normas de derecho internacional privado en función de regla de conflicto.
Dan testimonio de ello los artículos 2048, 2049, 2050, y 2051 del código civil.
En cambio, en el inciso 2) del artículo 2104° del código civil cuando el
legislador establece que el tribunal extranjero debe ser COMPETENTE de
acuerdo a sus normas de Derecho Internacional Privado, no se está
refiriendo a la regla de conflicto del juez extranjero, sino a sus reglas
internacionales de competencia jurisdiccional.

Tercera condición: Que, se haya citado al demandado conforme a la ley


del lugar del proceso; que se le haya concedido un plazo razonable para
comparecer; y que se le hayan otorgado garantías procesales para
defenderse.

El objetivo del inciso 3) del art. 2104° del código civil es evitar los fraudes
procesales. Existe fraude procesal en aquel proceso en que sin haberse
establecido la relación procesal entre el demandante y el demandado, existe
una sentencia que favorece al demandante. En efecto, cuando no se ha
notificado al demandado, no se ha establecido la relación jurídica procesal; y
por consiguiente dicho proceso carece de validez. En principio, es necesario
verificar si el proceso en el extranjero ha respetado las garantías procesales
de defensa. Esto es, que debe existir igual trato para ambas partes litigantes.

Cuarta condición: Que la sentencia tenga autoridad de cosa juzgada en


el concepto de las leyes del lugar del proceso.

Si bien es cierto que el inciso 4) del art. 2104° del código establece que la
cosa juzgada de la sentencia extranjera debe apreciarse conforme a las leyes
del lugar donde se efectuó el proceso, ello no impedirá que la autoridad de
cosa juzgada de la sentencia extranjera pueda ser apreciada conforme a los
cánones de la ley peruana. Hay que tener en cuenta, que la autoridad de la
cosa juzgada conforme a las leyes del país extranjero donde se emitió la
sentencia, está dotando a dicha sentencia de un VALOR INTRINSECO. En
consecuencia, lo establecido en el inciso 4 del art. 2104° del código civil
implicaría un reconocimiento de plano de dicha cosa juzgada.

Quinta condición: Que, no existan en el Perú juicio pendiente entre las


mismas partes y sobre el mismo objeto, iniciado con anterioridad a la
interposición de la demanda que originó la sentencia.

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[Título del documento]

La litispendencia se basa en el principio en que no debe existir un juicio


paralelo a otro que ya se encuentra instaurado. El proceso en el extranjero
debe haber comenzado con anterioridad al proceso instaurado en el Perú. En
cambio, si se comprueba que existe un proceso en el Perú iniciado con
anterioridad al proceso extranjero que generó la sentencia extranjera,
entonces no se otorgará el reconocimiento ni la ejecución a dicha sentencia
extranjera.

Sexta condición: Que, la sentencia extranjera no sea incompatible con


otra sentencia que reúna los requisitos de reconocimiento y ejecución
exigidos por la ley y que haya sido dictada anteriormente.

Que la sentencia extranjera que se pretende ejecutar en el Perú, no sea


incompatible con otra sentencia extranjera que fue anteriormente reconocida
y ejecutada en el Perú. Se presume que tienen preferencia aquellas
sentencias extranjeras que se aplican en virtud de los tratados
internacionales.

Séptima condición: Que la sentencia extranjera no sea contraria al


«orden público ni a las buenas costumbres

El inciso 7) del art. 2104° del código civil establece como una de las
condiciones de la sentencia extranjera que ésta no sea contraria ni al orden
público ni a las buenas costumbres. En primer lugar, el legislador al referirse
al orden público, también ha utilizado el término de buenas costumbres. Y si
se analiza el art. 2049°, puede entenderse que el término buenas costumbres
también aparece ligado al término orden público internacional.

En consecuencia se puede decir que el legislador se refiere a que las


sentencias extranjeras no deben ser contrarias al orden público internacional.
Esto quiere decir, que una sentencia extranjera no debe atentar contra la
idiosincrasia jurídica del Perú.

Octava condición: Que se pruebe la reciprocidad

El inciso 8) del Art. 2104° del código civil establece como otra condición que
se pruebe la reciprocidad.

2.5. Juicio de reconocimiento

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[Título del documento]

Antes de su reconocimiento, la sentencia no produce en otro ordenamiento


jurídico ninguno de los efectos que son propios del acto jurisdiccional, pero
que por el solo hecho de su existencia como sentencia extranjera, nace el
efecto de hacer surgir en la parte que pretende invocarla, la acción teniente
al juicio de reconocimiento. Es necesario insistir en el hecho de que el Juicio
de reconocimiento no tiene nada que ver con el juicio que dio por resultado la
sentencia que será materia del exequátur; naturalmente, dicho juicio será el
precedente fundamental del reconocimiento.

2.6. Titulares de la acción de exequatur

La acción de exequátur sólo corresponde a aquel a cuyo favor se ha


pronunciado la sentencia extranjera, persona que es, pues, el titular del
derecho reconocido por el ordenamiento extranjero. Así, por ejemplo, en el
caso de un extranjero que se ha opuesto a su divorcio, pero respecto del cual
se ha dictado en definitiva una sentencia en contrario.

Este extranjero puede perfectamente invocar posteriormente este divorcio


con el objeto de contraer nuevas nupcias o de defenderse de una acción de
nulidad que eventualmente se ejercitare en contra de este segundo
matrimonio. En suma, puede entablar la acción de exequátur todo aquel a
quien la sentencia no reconocida le ocasione un perjuicio o le impida un
beneficio que sólo la declaración de reconocimiento pueda hacer cesar.

2.7. Finalidad del juicio de reconocimiento

El objeto o finalidad del juicio de deliberación es determinar si la sentencia


extranjera reúne las condiciones exigidas por la ley interna o el tratado
competente para que ella pueda ser aplicada, esto es para considerarla igual
a una sentencia nacional, reconociéndole al fin su efecto o valor de ejecución
o de cosa juzgada. Esta es una operación puramente procesal.

2.8. La sentencia de exequátur

Del exequátur surge, claramente, una sentencia independiente de la


sentencia extranjera, pero una sentencia plena, con todos sus atributos,
sentencia que pone término al juicio de reconocimiento.

La controversia, sin embargo, se produce esencialmente entre los que


afirman su carácter declarativo y aquellos que le atribuyen categoría de

20
[Título del documento]

sentencia constitutiva. Quienes piensan que la sentencia de exequátur es


meramente declarativa de la eficacia de la sentencia extranjera, afirman que
esta última tiene valor y eficacia en el Estado, independientemente de todo
procedimiento y con anterioridad a él, el cual, si llega a ser indispensable,
finalizará con una resolución de exequátur que tendrá solamente el carácter
de sentencia declarativa de mera certeza. Pero la mayoría de los autores
opinan y con razón, que la sentencia de exequátur es constitutiva, o sea, que
ella constituye un requisito indispensable para que adquiera valor y eficacia
la sentencia extranjera. Siendo el objeto del juicio de reconocimiento la
atribución de eficacia a las sentencias extranjeras que respondan a
determinados requisitos, esta comprobación tiene el carácter de declaración
de certeza constitutiva, toda vez que de ella depende la eficacia de la
sentencia extranjera.

2.9. Reconocimiento de laudos arbítrales

Para efectos de la ley peruana un arbitraje es internacional si:

 Las partes de un convenio arbitral tienen al momento de la


celebración del convenio sus domicilios en Estados diferentes.
 Uno de los lugares siguientes está situado tuera del Estado en el que
las partes tienen sus domicilios.
 El lugar del arbitraje si éste se ha determinado en el convenio arbitral
o con arreglo de convenio arbitral.
 El lugar del cumplimiento de una parte sustancial de las obligaciones
de la relación jurídica o el lugar con el cual el objeto del litigio tenga
una relación más estrecha.

En todo arbitraje internacional deberán aplicarse necesariamente las


reglas del conflicto nacionales que señale el Derecho Internacional
privado interno de cada país para cada categoría jurídica involucrada en
un arbitraje de naturaleza extra nacional.

Así por ejemplo debe recurrirse al derecho internacional privado para


establecerse entre otros la ley aplicable para regular la capacidad de las
partes; la arbitrabilidad de una materia; la nulidad o invalidez del acuerdo
arbitral; si el objeto de la controversia es susceptible de solución arbitral;
el procedimiento a seguir; la ley que se aplicara al fondo de la
controversia así como la legislación que regulara el reconocimiento y

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[Título del documento]

ejecución de un laudo expedido en un país distinto al cual se quiere


hacer valer.

Lo anteriormente expuesto hace que el arbitraje internacional tenga una


complejidad aun mayor que los conflictos internacionales que son
derivados al poder judicial nacional en la medida que los árbitros privados
deberán resolver en merito a un derecho extranjero el cual luego será
ejecutado por jueces de otra nacionalidad bajo un procedimiento nacional
(exequátur).

A diferencia de los requisitos señalados por el Código Civil para


reconocer una sentencia extranjera. La Ley de Arbitraje sólo exige para
los reconocimientos de laudos arbitrales que se acompañe a la Sala Civil
de la Corte Superior el original del laudo o copia del mismo y el original
del convenio arbitral o copia del mismo optando el legislador por seguir
las recomendaciones dadas por la Ley Modelo de la Comisión de las
Naciones Unidas para el Derecho Mercantil internacional al señalar los
casos en los cuales es posible la denegatoria de los laudos arbítrales por
parte del juez nacional.

La Ley establece causales taxativas para denegar un laudo que ha sido


dictado en un territorio distinto del Perú tales como la incapacidad de las
partes para suscribir el convenio arbitral o la indebida notificación o falta
de notificación, tanto de la designación de un árbitro como de las
actuaciones arbítrales privándolo de su legítimo derecho de defensa o
que el laudo se refiera una controversia no prevista en el convenio
arbitral. Asimismo señala que se podrá denegar el reconocimiento de un
laudo proveniente del exterior si se prueba que el procedimiento no se ha
ajustado a lo pactado por las partes o la ley del país donde se efectuó el
arbitraje o ley del juzgador.

2.10. La ejecución de sentencias extranjeras

Luego, de verificar que la sentencia extranjera reúna los requisitos


establecidos en los artículos 2102, 2103, 2104 y 2105 del Código Civil,
puede ser ejecutada en el Perú a solicitud del interesado. Y para ello, la
solicitud de ejecución de sentencia extranjera debe observar los requisitos
establecidos en el artículo 2107° del citado código.

22
[Título del documento]

La solicitud a que se refiere el artículo 2106°, debe ir acompañada de copia


de la Sentencia íntegra debidamente legalizada y traducida oficialmente al
castellano, así como de los documentos que acrediten la concurrencia de los
requisitos establecidos en este artículo.

Ahora bien, el artículo 2108º establece que el trámite para la declaración de


ejecutoria se ajusta a lo establecido en el Código Procesal Civil; cumplido el
trámite, la sentencia extranjera tendrá la misma fuerza ejecutoria que tienen
las sentencias nacionales. Las Sentencias Extranjeras que versen sobre
asuntos No Contenciosos, de jurisdicción facultativa, no requieren de
Exequátur. En este artículo se menciona que cumplido el trámite establecido
en los artículos 754°, 837°, 838° del Código Procesal Civil, la sentencia
extranjera puede ejecutarse al igual que una sentencia nacional.

En el último párrafo, se aclara que las sentencias extranjeras sobre asuntos


no contenciosos de jurisdicción facultativa no requieren de Exequátur,
quedando sus efectos limitados a los de un simple medio probatorio. El Perú
demuestra a través del reconocimiento de las sentencias extranjeras, el
respeto que le merecen, tanto la reciprocidad como los procesos
desarrollados y culminados conforme las reglas del derecho internacional en
países extranjeros. Entonces, ¿por qué hay necesidad de someter un fallo
judicial obtenido en el extranjero a un reconocimiento por un tribunal peruano
para que proceda su ejecución? Dado el presente contexto de globalización,
que además de lo económico conlleva a una uniformización de las relaciones
legales internacionales, puede pensarse que lo más adecuado es reconocer
la obligatoriedad en el Perú de una sentencia extranjera con su mera
legalización ante un consulado peruano. No obstante, este ideal colisiona con
un deber de control que recae en todo juez o tribunal nacional. En efecto,
nuestros magistrados no pueden convertirse en meros tramitadores de
resoluciones extranjeras, pues si a estos fallos se les quiere atribuir el mismo
valor de una sentencia peruana es indispensable constatar el cumplimiento
de requisitos procesales fundamentales7.

No puede admitirse una sentencia que signifique una grave violación del
debido proceso, aun cuando pudiera ser legal en aplicación de la legislación
del país de donde proviene.

7
MESINAS MONTERO, Federico. Actualidad Juridica-2010/Tomo 105 - Agosto 2002.- Pág. 122 y ss.

23
[Título del documento]

No se trata de revisar el fondo del asunto, esto es, los criterios observados
por el tribunal extranjero para resolver el conflicto. Tales criterios deben ser
respetados por los tribunales nacionales. Sin embargo, el juez peruano
tampoco puede admitir el reconocimiento de sentencias que violenten
principios fundamentales del ordenamiento jurídico nacional, aquellos que la
doctrina y el Código Civil definen como el orden público internacional
peruano ni tampoco las buenas costumbres.

Cuando una sentencia procede de un país que no da cumplimiento a los


fallos de los tribunales nacionales, no debe ser ejecutada. Tampoco cabe
esta ejecución si para dicho cumplimiento los tribunales extranjeros revisan
no solo los aspectos formales o procesales sino también el fondo de la
sentencia peruana. Los fallos provenientes de dichos países no tienen fuerza
alguna en el Perú. Sin embargo, lo mencionado anteriormente, es aplicable
en tanto no exista un tratado que señale algo distinto. Como lo precisa el
artículo 2102° del Código Civil, las sentencias pronunciadas por tribunales
extranjeros tienen en la República la fuerza que les conceden los tratados
respectivos. Solo ante la falta de tratado se recurre, entonces, a la
reciprocidad, de modo que una sentencia o laudo extranjero tendrá para
nosotros la misma fuerza o valor que se les da en aquel país a las sentencias
o laudos peruanos. Nuestra legislación presume la reciprocidad. El orden
público internacional es un conjunto de principios fundamentales que recogen
los valores principales imperantes en una sociedad determinada y que
definen el sentido del ordenamiento jurídico nacional. Así, por ejemplo, en el
Perú no podría admitirse el reconocimiento de una sentencia que verse sobre
los derechos de un esposo con sus muchas esposas, situación que podría
derivar de la aplicación de la legislación islámica. Tal sentencia trastocaría un
principio fundamental del ordenamiento nacional, esto es, la no admisión de
la bigamia que atenta contra el derecho de familia. En todo caso queda a
criterio de los jueces definir cuáles son dichos principios fundamentales que
forman parte del orden público internacional peruano.

Ahora, no siempre es fácil determinar la existencia o no de reciprocidad


dadas las distintas situaciones que pueden presentarse y la particularidad de
las legislaciones de los diversos Estados. Si la sentencia proviene de un
Estado en el que el sistema del derecho es jurisprudencial (del common law,
por ejemplo), que carece de normas escritas sobre ejecución de sentencias
extranjeras, para que haya reciprocidad deberá probarse que en dicho país

24
[Título del documento]

se han ejecutado fallos peruanos o que, en todo caso, de presentarse alguna


sentencia peruana ésta sería ejecutada. De otro lado, si se trata de un país
que tiene normas escritas de ejecución de sentencias extranjeras, la
reciprocidad se acredita probando la existencia de esas normas. Pero es
posible que aun con lo señalado en la legislación, por jurisprudencia se haya
negado la ejecución de las sentencia peruanas. En este caso, deberá
negarse también la ejecución en el Perú del fallo extranjero. Si la sentencia
proviene de un país que reconoce la ejecución de sentencias extranjeras
pero que las condiciona a la reciprocidad, entonces sí es ejecutable en el
Perú.

25
[Título del documento]

Conclusiones

 La sentencia extranjera es aquella que ha sido dictada por un tribunal de una


soberanía extranjera y se considera como nacional no sólo la expedida por una
autoridad competente dentro del territorio sino también la emanada de jueces
nacionales con autoridad suficiente en el extranjero.

 El objeto del juicio de deliberación es determinar si la sentencia extranjera reúne


las condiciones exigidas por la ley interna o el tratado competente para que ella
pueda ser aplicada, esto es para considerarla igual a una sentencia nacional,
reconociéndole al fin su efecto o valor de ejecución o de cosa juzgada.

 El EXEQUÁTUR es el trámite que inviste a la sentencia extranjera de los mismos


efectos que la sentencia nacional, cuando ella cumple con ciertos requisitos
formales, la sentencia extranjera no es examinada en su fondo; jamás se resuelve la
materia ya sometida a litigio ante la jurisdicción extranjera.

 La diferencia entre el reconocimiento y ejecución de sentencia es que en el


reconocimiento, el juez acepta un derecho consagrado por la sentencia, como, por
ejemplo, la existencia de un divorcio; en la ejecución, el titular del derecho
consagrado por la sentencia extranjera exige el concurso de la fuerza pública local
por intermedio del juez para obtener la satisfacción material, como por ejemplo, la
ejecución de bienes promovida por un acreedor.

 Si se verifica que la sentencia extranjera reúne los requisitos establecidos en los


artículos 2102, 2103, 2104 y 2105 del Código Civil (sobre EXEQUATUR), puede ser
ejecutada en el Perú a solicitud del interesado. Y para ello, la solicitud de ejecución
de sentencia extranjera debe observar los requisitos establecidos en el artículo
2107°.

 El Juicio de reconocimiento no tiene nada que ver con el juicio que dio por
resultado la sentencia que será materia del exequátur; naturalmente, dicho juicio
será el precedente fundamental del reconocimiento.

 El EXEQUATUR, es el procedimiento que se va a seguir previamente para que una


sentencia extranjera tenga el mismo valor que un fallo judicial nacional, de forma que
éste conforme a las normas de nuestra legislación civil pueda ser ejecutado.

26
[Título del documento]

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[Título del documento]

Referencias:

 http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechopucp/article/
viewFile/6434/6490

 http://www.consulado.pe/es/Barcelona/Tramite/Paginas/
Reconocimiento-Sentencias-Extranjeras.aspx

 http://www.divorciosporinternet.com/exequatur-reconocimiento-de-
divorcio-extranjero-2

 http://resultadolegal.com/exequatur-2/

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